Las campanas del despertador suenan sin falta a las 5:45, el cual es apagado cuando una mano perezosa le cae encima. Aún con los ojos cerrados, Matt abre y cierra la boca un par de veces para deshacerse de la sensación pastosa, luego patea las sábanas inexistentes, como si estas no estuvieran ya en el suelo. A esta altura de la primavera el clima es bastante agradable, pero si la verga no se le está encogiendo del frío, las cobijas siempre suelen salir volando en el medio de la noche.

Con el mismo desgano, mete una mano para rascarse la pelvis por debajo del pants y es ahí donde encuentra su segundo problema. El ser un adulto responsable que madruga para ir a la oficina es el primero, el segundo es esa molesta erección mañanera.

Toda la pereza se va al tacho y en su lugar queda solo fastidio. Lleva casi tres semanas sin coger y todo por Beyond, no se quejaría si al menos el idiota ese le diera el culo de vez en cuando como le prometió, pero no ha sido el caso.

Sale de la cama y se dirige al baño para lavarse los dientes, mojarse el rostro y orinar, creyendo que esto podría aliviarlo. No obstante, ocurre todo lo contrario, su erección solo se endurece más al punto que es imposible disimularla. Así que con la intención de buscar al responsable, abre la puerta, pero se detiene al notar una mata de cabellos rubios asomar por uno de los costados del sofá. Se acerca con cuidado, encontrando a Mello boca abajo con una pierna colgando y la misma ropa de la noche anterior. No solo son los cabellos enmarañados y las ojeras marcadas que delatan que no volvió sobrio, cada poro del rubio debe estar despidiendo olor a alcohol porque el aroma es perceptible sin necesidad de acercarse tanto.

Suspira, así como no le gustaba ver a Near pasarla mal por un idiota, tampoco le gusta ver así a dicho idiota. Sin embargo, Nate es alguien fácil de tratar, en cambio el carácter de Mello es diferente, le gusta hacerse el fuerte y eso lo vuelve terco. Sabiendo que no hay nada que pueda hacer, al menos no ahora que está dormido y muy probablemente ebrio, regresa a su habitación en busca de su celular y una cobija. Acomoda al rubio en el sofá y lo arropa, acto seguido le manda un mensaje a Elle sin importarle la hora, que lo lea cuando despierte, tan solo quiere ponerlo al tanto porque le preocupa Mello y quien cumple la función de padre es justamente el mayor de los Lawliet.

Luego, recordando su asunto pendiente con el menor de los gemelos, camina hasta la habitación y entra sin ninguna delicadeza, pero claro, Beyond es una roca cuando duerme. Mil ideas pasan por su cabeza, echarle agua, ponerle al oído una canción a todo volumen, jalarlo de los pies, podría hacer un sinfín de cosas para despertar a ese ojeroso. No obstante, se tiene en medio de la habitación, ¿qué lograría si lo despierta? Es decir, con el tráfico infernal de todas las mañanas no le da tiempo ni para una mamada, y tampoco es como si Beyond fuese a aceptar tan fácilmente.

Ahoga un grito mientras hace una pataleta. No lo despertara solo porque es en vano, pero ya lo tiene decidido, Beyond no se le escapa más. Abre en su celular el calendario, apenas es martes, pero de seguro tiene algún espacio libre por algún lado.

—Mañana... —aprieta los ojos mientras hace memoria, lo cual no es fácil cuando despertó hace poco. —Ah, estúpidas reuniones de fin de mes... ¿Jueves? Ese día hay luna llena —se lleva una mano al elástico del pants y lo jala un poco, ya necesita una rasurada allí abajo pero es fiel creyente de no arrancar ningún vello si hay luna llena. —Entonces... ¿Viernes? —mueve su pulgar en la pantalla y arruga la nariz al ver que ese día ya tiene algo anotado, lo que lo lleva a el sábado. —Andas muy perdidito los sábados por la mañana, ¿no? —Murmura viendo de reojo al pelinegro que babea una almohada.

Matt olvida por un momento lo que hace y se enfoca en esa duda que ha tenido por semanas: ¿dónde carajo va Beyond los sábados por la mañana? Tal vez no le llamaría tanto la atención si no fuera precisamente en las mañana, ¿qué es eso tan importante como para lograr que Beyond salga temprano de la cama? Y lo que más le duele es que se supone que son mejores amigos y cada vez que le ha preguntado al respecto, siempre le cambia el tema.

—¿Acaso este imbécil sé anda cogiendo a alguien mientras yo como un idiota ando de celibato? — Es la razón más lógica que su cerebro logra deducir cuando la mayoría de la sangre se está bombeando hacia la cabeza de abajo. —No, no, no, no... yo soy el puto amo del sexo, a mí no me van a hacer este desplante —murmura indignado y a la vez decidido mientras teclea en su celular, apartando la fecha. —Sábado 30 de noviembre, romperle el sin orillas a Beyond. Guardar. De esta no te me escapas, Beyoncito —dice, apuntándole con el dedo como si escuchara algo. —Lanzamos una moneda al aire y no hay nada más serio que eso. Y tú... —esta vez desvía la mirada hacia abajo, viendo que su verga está más parada que antes. —Vámonos al baño... —murmura dándose un apretón en la entrepierna.

Está a punto de dejar la habitación, sin embargo le parece injusto que sea el único que tenga un recordatorio cuando es imposible que lo olvide. El celular de Beyond luce tentador sobre la mesita de noche y es una suerte que su amigo sea tan dejado como para no ponerle contraseña a su móvil. Y él es tan amable que se toma la libertad de dejar una alarma en el celular de Beyond con el siguiente recordatorio:

«Entregarle el culo al sabroso de Matt».

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—Hazlo pasar, Kiyomi. —Retira el dedo del botón que une su línea a la de su secretaria.

—Sí, señor.

Elle coloca los papeles a un lado del escritorio y se acomoda en la butaca para dar toda su atención a la visita inesperada.

—Mello. —Sonríe al ver al rubio entrar y haciéndole un gesto con la mano, lo invita a tomar asiento. —Me sorprendió recibir tu llamada.

—¿Interrumpo algo? —Se deja caer en una de las butacas y echa la cabeza hacia atrás, soltando un suspiro, el movimiento le mueve las gafas oscuras que lleva puestas así que las acomoda de nuevo.

—No, no. Me alegra que estés aquí —de hecho tiene mucho trabajo, pero no puede desaprovechar que lo haya buscado cuando no ha querido hablar con nadie sobre lo sucedido con Near. —Supe que saliste anoche. —Antes de cualquier otra cosa, quiere empezar por eso.

—Que rápido corren los chismes —no quiere ser grosero, pero se siente cansado y su voz lo delata. —No es como si me hubiera perdido, hasta les mandé mi ubicación.

Elle asiente despacio porque es cierto. De haber sido diferente, lo primero que hubiera hecho ese día en la mañana era ir hasta el apartamento de ellos y levantarlo de las orejas por inconsciente. Sin embargo, Mail le contó que Mello estuvo en comunicación en todo momento, aún así no es propio de él salir a beber solo hasta bien entrada la madrugada cuando al día siguiente le toca trabajar.

—¿Te puedes quitar los lentes, por favor? —Apoya los codos en el escritorio y luego el mentón sobre los nudillos, sin apartarle la mirada, necesita verlo a los ojos.

Mello chasquea la lengua, pero recuerda que alguna vez Roger le dijo que algunos pueden interpretar como una falta de respeto el usar gafas oscuras al hablar con alguien. Se las retira de mala gana, dejando al descubierto un par de ojeras bastante rojizas.

—Mello... —Deja salir el aire de la impresión, la última vez que lo vio fue la semana pasada y lo percibe más demacrado. —Nos tienes preocupados a todos...

—No, no, no —agita las manos para callarlo. —Yo no vine a hablar de Near —pese a que su respuesta es tajante, no quiere faltarle el respeto. Sabe que su aspecto no es el mejor, y también sabe que el causante de sus desvelos y lágrimas tiene nombre y apellido, pero no más. —No quiero escuchar de él... —Finaliza con un hilo de voz debido al nudo que se forma en su garganta, detesta como la sola mención del enano lo hacen sentir así.

Elle frunce el entrecejo, confundido. Hace medio hora que Mello le llamó diciendo que andaba cerca de su oficina y preguntando si podía pasar a verlo, se emocionó ante la idea que alguien tan terco y orgulloso como Mihael hubiera decidido buscarlo para desahogarse tras lo ocurrido con Nate. Ahora que sabe que el motivo no es ese, no puede hacer nada más que verlo con intriga.

—Habla, entonces.

—Quiero estudiar. No pretendo que me pagues la universidad —añade al instante al ver la enorme sonrisa de ilusión en el rostro del otro. —Quiero trabajar contigo, con los horarios del puto restaurante apenas y me queda tiempo de respirar.

A Lawliet le toma unos segundos asimilar lo que acaba de escuchar. Su asombro reside en que es totalmente diferente a lo que esperaba de esta visita, eso no significa que no le emocione que al menos uno de los cuatro lo buscara para pedirle ayuda. Si por él fuera, ni siquiera tendrían que trabajar si quieren estudiar.

—Sí, claro. —Comienza a teclear buscando algo en su computadora, recuerda haber leído muy por encima uno de esos correos en los que lo agregan solo porque es el jefe, pero no porque realmente deba leerlos. —Sé que la secretaria de uno de los ejecutivos estará de licencia por maternidad.

—Ni lo sueñes, Elle. No quiero un puesto para el que no estoy preparado solo por ser amigo del presidente —se amarra el cabello en una media cola con la liga que tenía en la muñeca, luego se reclina contra la butaca.

—¿Qué tienes en mente, entonces? —Deja la computadora a un lado y vuelve a apoyar los codos en el escritorio.

—Recuerdo que Beyond me contó que una vez le ofreciste un puesto como mensajero.

—¿Y sabes andar en moto?

—Te puedo encender un auto usando un pasador de cabello, conducir una motocicleta es pan comido.

—Evita mencionar lo del pasador en tu currículum— toma un post-it para anotarle los papeles que deberá presentar en el área de reclutamiento. —Debes tramitar tu licencia de conducir.

—¿Eso es un sí? —Elle levanta la mirada y asiente con una sonrisa. —Y me darán facilidades de horario, ¿no?

—Tenlo por seguro.

—¡Genial! —Se levanta de un brinco y extiende la mano para estrechar la del pelinegro luego de tomar el papel. —Ahora mismo comienzo a tramitar todo lo que me pide, jefe.

—En realidad no seré tu jefe directo —corrige mientras hace girar un lapicero con los dedos—, tal vez nos veamos muy poco durante el día.

—Lo importante es que dejaré de trabajar para el señor Karlsson —encoge los hombros, leyendo emocionado el pequeño papel amarillo—. Te besaría, pero tengo que ponerme a hacer esto cuanto antes.

Elle lo ve dar media vuelta, la sonrisa que Mihael lleva debería bastarle. Pese a que se siente satisfecho porque son muy pocas las veces en las que sus amigos aceptan su ayuda, no puede evitar sentirse impotente porque sabe que algo más ocurre.

—Mello... —Lo llama justo cuando estaba a punto de llegar a la puerta. El rubio voltea sobre su hombro, tomando la manija. —¿Estás bien?

El rubio no responde al instante, primero desvía la mirada para ordenar sus ideas y luego suspira.

—No, pero lo estaré. —Y tras eso, abre la puerta.

Él se caracteriza por ser alguien con carácter fuerte, eso no significa que no se derrumbe. Sabe que este subidón de energía puede ser momentáneo, quizá para la noche de nuevo se encuentre llorando bajo las sábanas. Pero si Near decidió seguir con su vida, es momento que él también siga con la suya.

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Alexander adora impartir clases, pero recientemente ha estado ultimando los detalles para la exposición de arte en Francia. Le llamaron la semana pasada para confirmar los datos, finalmente quedó programada para mediados de diciembre. Tiene eso encima y junto a las clases han vuelto su vida un ajetreo constante. Así que aprovechando que es feriado nacional y la universalidad está cerrada está aprovechando para arreglar un poco su intento de atelier, le es casi imposible concentrarse cuando todo está hecho un tiradero, cree que eso se le pegó de Elle cuando vivieron juntos. Era muy difícil estar con alguien que se estresaba si había manchas de pintura donde no deberían. Él dentro de todo se considera un hombre pulcro, no como lo puede llegar a ser Lawliet, pero al menos sabe mantener bastante orden en su lugar de trabajo.

Está terminando de acomodar los pinceles, ahora limpios y secos, en un florero cuando su teléfono comienza a sonar.

—Vaya sorpresa... —Murmura con ironía al ver el nombre de Elle en la pantalla. Últimamente el pelinegro ha estado insistiendo con algo en lo que no está de acuerdo, así que ya se hace una idea de por qué llama, y eso es suficiente para no tener ánimo para hablar con él. —¿Hola?

—Pensé que no me ibas a contestar...

—No había escuchado el celular —responde mientras sostiene el teléfono entre su oreja y el hombro para seguir limpiando. —Pero dime, ¿cómo te puedo ayudar?

—¿Te pasa algo? —Elle frunce el ceño ante el tono malhumorado, su ex suele ser todo amor y paz hasta con quiénes no conoce.

El pelinegro tiene razón, aunque además de ser amable, Alex también se caracteriza por ser sincero, así que no piensa fingir que no ocurre nada.

—Los dos sabemos para qué me llamas y ambos sabemos cuál será mi respuesta. —A lo mejor está un poco mal predispuesto a causa del estrés, pero también se está cansando de que solo lo llame para insistir con lo mismo.

—Pensé que tú apoyarías un breakup más armonioso.

—Yo apoyo el no entrometernos. —Suspira hastiado.

Elle sonríe con sarcasmo, hasta donde sabe tanto Light como Alex aconsejaron a Near que bloqueara a Mello, ¿qué le está diciendo ahora?

—¿Tú no te has entrometido?

—Yo di un consejo, que es diferente. En cambio tú estás intentando forzar las cosas.

—Lo único que quiero es que hablen como las personas sensatas que deberían ser y terminar todo de manera sana. —Dice entre dientes, apretando un lapicero.

—Ya estaban hablando, Elle, y mira cómo acabó. Yo sé que tus intenciones son buenas y que te sientes el padre de todos ellos, pero esta no es la manera.

No miente al decir que Elle siempre ha asumido ser la figura paterna de todos, y no lo dice como reproche ni burla, sin embargo entre el cansancio de Alex y la impotencia de Elle, la conversación se vuelve tensa.

—Tú sí puedes decirle que lo bloquee, en cambio ¿lo que yo pido está mal? —Suelta una risa burlesca mientras se reclina contra la butaca. —Quién lo diría, tú y Light están de acuerdo en algo. —El comentario va con sorna, para molestarlo un poco quizá, porque sabe que Alex ve a Light como un niño inmaduro.

—Al menos esta vez dio un buen consejo. —Responde alzando una ceja, sus palabras también inyectadas con ironía. Puede decir que al menos lo de él sí fue un consejo mientras que Light casi obliga a Near a hacerlo, pero no se va a poner a discutir sobre eso. —Y ya que lo trajiste a la conversación, ¿qué es lo nuevo que me vas a contar de él? ¿La nueva queja? Déjame adivinar... ¿ya te pidió la contraseña del celular? No, no, eso desde hace mucho lo sabe... Déjame pensar...

Lawliet frunce el ceño, admite que su comentario anterior fue con la intención de molestarlo un poco, sin embargo esto ya le parece demasiado. Uno, porque Alex no es así y dos, porque es de su Light de quien se está quejando.

—¿Tienes algún problema con Light? —Interrumpe carraspeando la garganta.

—No es santo de mi devoción —aclara. Intentó llevarse bien con él, conocerlo, simplemente no se dio, pero eso no significa que le caiga mal. —mi problema no es con él, de hecho es contigo.

Elle parpadea confundido y se sujeta del posabrazos como acto reflejo tras el impacto de esas palabras.

—¿Conmigo?

—Sí, Elle Lawliet, últimamente solo me llamas para contarme sobre lo que Light te hace o casi exigirme que le diga a Nate que desbloquee al otro —a pesar de ser alguien que no le gusta andarse con rodeos, siempre suele pensar antes de hablar, sin embargo esta vez las palabras salen tal y como llegan a su cabeza. —Entiendo que estás enamorado y también que estás preocupado por los chicos, pero no has tenido ni siquiera la gentileza de preguntarme cómo estoy cuando sabes lo importante que es para mí esta exposición.

—¡La exposición! —Exclama más alto de lo que le hubiese gustado. Saca de una gaveta del escritorio su agenda personal, sabe que anotó la fecha por algún lado. —No, no, sí, yo lo sé, lo siento, lo siento...

—Olvídalo, Elle, mejor hablamos después, ¿quieres? —Le duele un poco que Elle siendo su amigo no se haya interesado en saber cómo estaba, pero también cree que el estrés lo tiene susceptible, así que lo mejor es no seguir con esta conversación antes que se digan algo de lo que podrían arrepentirse. —Estoy muy ocupado, pero si quieres cuando salgas del trabajo me mensajeas y si aún estoy despierto tal vez hablamos.

No le da tiempo de responder, tan solo desconecta la llamada y procede a apagar el celular porque conoce a Lawliet y sabe que insistirá en llamarle, también porque se conoce y sabe que va a terminar accediendo.

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Light empuja esas puertas que parecen sacadas de una película de vaqueros y con el ceño fruncido camina hasta la cocina. Está cubriendo el horario de una compañera y eso incluye ayudar con la limpieza del restaurante luego de cerrar. No tiene ningún inconveniente con limpiar, tampoco es que sea su actividad favorita, pero sabe que es parte del trabajo. Su problema es que se supone que su compañero es Beyond y no tiene ni idea dónde se ha metido. No piensa volver al salón sin ese tonto, Mello ha andado con un humor del demonio todo el día, no le tiene miedo, pero tampoco es tan idiota como para provocarlo y soportar todos esos gritos él solo.

Sale de la cocina soltando un suspiro, no estaba ahí ni en la sala de repostería. Ya lo buscó en las zonas discretas del salón principal, en la terraza y en los baños. Se le están acabando las opciones. Cruza el pasillo y empuja la puerta del área de descanso, encontrándolo vacío, claro, nadie es tan idiota de aparecerse por ahí cuando se supone deben estar limpiando y la fiera de Mello está a cargo. Observa las escaleras que están al otro extremo, las cuales llevan a la única habitación que se encuentra en la parte superior. Se pregunta si acaso Beyond está con el jefe, debido a la hora supone que el señor Karlsson ya dejó el restaurante aunque no recuerda haberlo visto salir. De todas formas sería muy extraño que un empleado estuviera en esa oficina a esta hora, sobre todo tomando en cuenta la fama que tiene el señor. Light arruga la nariz asqueado y desecha la idea porque no hay manera que Beyond se deje seducir por semejante anciano, así que sale de ahí.

Aburrido y hastiado se dirige a la habitación que está al final del pasillo, si no está en el área de los casilleros es porque se fugó y no dudará en acusarlo con Mello, porque puede perdonarle que lo llame zorra, pero que se vaya sin hacer su parte del aseo no tiene perdón de Dios.

Comienza a asomar la cabeza por las hileras de casilleros, viendo que los mini pasillos que se forman entre ellos y las bancas que están al final se encuentran vacíos. Está a punto de pasar a la siguiente fila cuando se detiene de repente, mejor dicho, unos murmullos lo hacen detenerse. En momentos como este es que uno encomienda su alma a Dios. «Nunca más vuelvo a ver una película de terror», piensa mientras se acerca despacio, preparado para verse cara a cara con Anabelle. Asoma un poco la cabeza, y suspira al ver que solo es Beyond sentado de espaldas a él en una banca mientras parece recitar algo. No diría que se siente totalmente aliviado, si lo piensa, la niña del aro se ve más decente que Beyond con esos pelos y ojeras demasiado oscuras para su piel tan pálida.

Sonríe de lado al notar que el otro ignora su presencia, esta es su oportunidad para vengarse por todas esas veces que lo ha asustado adrede. Camina en puntillas, procurando no hacer ruido, y al estar lo suficientemente cerca, se encorva un poco y le habla al oído.

—Hola, ¿qué hace?

Beyond pega un brinco que casi manda a volar el cuaderno que tiene en las manos.

—Uy, cómo tendras la conciencia... —Dice con una sonrisa mientras camina para poder verlo a la cara.

—¿¡Qué haces aquí!? —Pregunta entre dientes y aún respirando agitado a la vez que abraza contra su pecho el cuaderno.

—Mejor dicho ¿tú qué haces aquí? Cuando Mello se entere... —toma asiento adoptando la misma posición que el otro, las piernas a cada lado como si estuviera a horcajadas sobre la banca— ¿qué tienes ahí? —al ver que el pelinegro resguarda un cuaderno con tanto recelo, le gana la curiosidad e intenta quitárselo, pero Beyond le aparta la mano de un manotazo.

—No es de tu incumbencia, Lucecita.

Hace unos meses esa reacción lo hubiera ofendido, pero en este momento lo que es realmente ofensivo es que esté ahí invocando a quien sabe qué en lugar de estar ayudando como todos los demás. Lo mínimo que se merece es que le diga lo que estaba haciendo.

—Aiins, no le contaré a nadie, quiero ver. —Intenta quitarle de nuevo el cuaderno, pero esta vez Beyond estira un brazo hacia arriba para dejarlo fuera de su alcance. —¡Dejameeeee veeeeeer!

Aunque solo sea un poco más alto, esos centímetros son una ventaja para Beyond, quien no duda en sacarle la lengua en son de burla. No obstante, dicha mueca solo ocasiona que ahora Light aparte de la curiosidad, lo vea como un reto, y él es alguien que siempre consigue lo que quiere, sin importar los medios. Así que al saberse en desventaja, le toca ser más listo. Aprovecha que Beyond deja su torso expuesto al tener su brazo arriba y ataca.

—Anda, diiime, ¡diiiimeeeee! —Comienza a picotearle los costados, porque no hay forma en la que pueda seguir con su vida si no sabe qué es lo que hay en ese cuaderno.

—No... es-espera... —Beyond ríe en contra de su voluntad a la vez que se retuerce en un intento de evitar el ataque.

—No lo haré hasta que no me digas. —Jamás se imaginó viviendo un momento como éste con ese ojeroso, pero está seguro que no le dirá a nadie porque a ninguno le conviene que los demás se enteren.

—¡E-Está bien! —Farfulla Beyond sin aire y llorando a causa de las cosquillas. —¡Te diré! ¡Te diré! —Agita una mano, como pidiendo tregua.

Light se detiene y sonríe entre satisfecho y curioso. Se desliza un poco hacia atrás en la banca para recuperar la distancia que perdieron mientras lo sometía a base de cosquillas, luego se yergue como lo haría un niño que espera su recompensa por portarse bien.

—¿Prometes no decirle a nadie? —Pregunta Beyond, aún intentando recuperar el aliento.

—Palabra de scout. —Alza la mano derecha en son de juramento.

Beyond no se siente convencido, pero no tiene más opción.

—Desde hace unas semanas he estado viéndome con Louis. —Murmura cabizbajo.

Light ahoga un grito al llevarse una mano a la boca. De todo lo que pudo pensar esto ni siquiera se le cruzó por la cabeza. La cara que pondrá Mello cuando se entere, bueno, esta vez no podrá contarle, pero si pudiera de seguro se muere. Si algo ha descubierto que tienen en común con el rubio es que ambos disfrutan un buen chisme.

—Está un poco mayor, ¿no? Aunque para gustos los colores —encoge los hombros, ¿quién es él para juzgar los amoríos de los demás?— Creía que tu novio era Matt.

—No me estoy viendo con Louis para lo que piensas —corrige tensando la mandíbula. —¡Y Matt no es mi novio!

—¿Y entonces? ¡Ay, cuenta bien!

Beyond desvía la mirada mientras le extiende el cuaderno, supone que eso será explicación suficiente. El castaño comienza a pasar las páginas, frunciendo el ceño decepcionado al darse cuenta que no se trataba de un diario personal.

—¿Recetas para hacer postres?

—Ajá.

—¿Ese es tu gran secreto? —Alza las cejas aún desconcertado, él casi mantuvo oculta por dos años una vida entera y ahora resulta que ¿éste se está ahogando porque tiene un recetario de postres?

—Quizá para ti no sea la gran cosa, pero para mí sí. —Ofendido, le arrebata el cuaderno.

—Es que no entiendo cuál es el problema.

—No quiero que nadie sepa hasta no estar seguro —suspira. —No es la primera vez que siento que algo me interesa, una vez me pareció divertido hacer figuras de arcilla y compré los materiales sin embargo al poco tiempo lo dejé. Hace poco me pasó lo mismo con la cocina. Si comparo la cocina con la arcilla, creo que me resultó más fascinante cocinar que hacer figuras; experimentar con los ingredientes, los sabores... pero luego vi a Luois decorando una tarta y fue otro nivel —de forma inconsciente, sus pupilas brillan al recordar ese día que husmeó sin querer hacia la sala de postres. —Ni siquiera sé cómo explicarlo, me pareció más artístico que muchos de esos cuadros que pinta Alex.

El castaño pone los ojos en blanco ante la mención del ojos de iguana, sin embargo intenta obviarlo.

—¿Sabes quién sería muy feliz si tu decidieras dedicarte a la repostería? —Beyond sonríe porque sabe a quién tiene en mente. —Lastima que lo tengo a dieta.

—Tampoco he dicho que me dedicaré a la repostería.

—¿Y por qué no? Creo que el que hayas llenado casi todo el cuaderno con tips y recetas dice mucho. ¿No has pensado en estudiar?

Beyond se muerde los labios y de nuevo desvía la mirada. Es el mayor del grupo después de su hermano y es el único que nunca ha tenido un panorama claro acerca de lo que quiere hacer con su vida.

—Nunca he sabido qué estudiar en la universidad... —Murmura cabizbajo.

—¿Estás seguro que eres hermano de Elle? ¿Quién habla de la universidad? —lo toma del mentón, obligándolo a verlo a los ojos. —Hablo de repostería. —Lo ve fruncir el ceño, como si lo que acabara de decir careciera de lógica. —¿Acaso piensas que Louis está donde está por haber aprendido con videos de Youtube? ¿Disque se ven a escondidas y no sabes que ese hombre se especializó en París?

—Ya lo sé, me lo ha contado pero...

—Pero nada... —interrumpe alzando el dedo índice. —Mira, son pocas cosas las que rescato de la terapia, y una de ellas es lo que la terapeuta me dijo. Yo tengo claro lo que quiero estudiar y sé que lo voy a lograr, aunque tenga que esperar porque ahora es imposible, entonces ella me comentó que no todas las personas van a la universidad y eso no significa que no puedan hacer algo bueno de su vida.

—Sí, muy bonito pero yo no tengo la posibilidad de irme a París.

—Ay, definitivamente esos dos minutos extra en el vientre hicieron estragos —murmura poniendo los ojos en blanco. —Obviamente no, pero si es algo que disfrutas hacer, ¡aprovéchalo! No sé como serán tus postres, pero créeme que tu comida es la mejor que he probado —está tan concentrado en hacerlo razonar que no se percata del cumplido que acaba de darle, el cual no pasa desapercibido para Beyond, quien tan solo se queda inerte sin saber qué decirle. —Si me dijeras que lo tuyo es coleccionar pelusas ahí sí te diría "estás jodido", en cambio tienes un talento con el cual puedes hacer dinero y te gusta, ¿por qué no intentarlo?

Beyond se relame los labios, las palabras de Light lograron descolocarlo porque jamás pensó escuchar algo semejante viniendo específicamente de él. Sin embargo, todo esto también lo llena de ilusión y de forma inconsciente se imagina a sí mismo con un uniforme como el que usa Louis, pero su burbujita se explota al recordar la realidad.

—Creo que por el momento seguiré aprendiendo con Luois.

—Como quieras —se encoge de hombros—, pero ten en cuenta que no te dará todos sus secretos gratis, ni modo que él se matara preparándose en París para dártelo todo a ti sin cobrar. Puedes aprender todo de él, pero hay algo que siempre los va a diferenciar y es que tú no tendrás esos papelitos enmarcados que te certifiquen como profesional.

—Pues ni modo, no tengo el dinero para pagarme una academia y tampoco quiero pedirle ayuda a Elle.

Light pone los ojos en blanco mientras se cruza de brazos.

—Ya he escuchado esa cantaleta antes, que estrés con ustedes y su "ni li quiiri pidir iyidi i illii" —ironiza soltando un bufido— ¿quién está hablando de Elle? —En otra ocasión el pelinegro hubiera estallado en carcajadas tras las muecas de Light, pero al verlo tan serio tan solo se queda ahí, como si fuera un niño regañado. —Hazlo solo.

Beyond traga grueso al escuchar lo último. Está seguro que Alex, Near o incluso Matt le habrían rogado que dejara su orgullo de lado y que aceptara la ayuda de su hermano. Es la primera vez que alguien le dice lo contrario viéndolo a los ojos.

—Esfuérzate en tu trabajo para que los clientes te den más propina —continúa Light ante el silencio del otro—, estudia en tu día libre, cuando hablen de horas extras no salgas huyendo —enumera cada punto con los dedos. —Entras a trabajar hasta el mediodía, entonces levántate temprano y prepara los postres que sepas hacer e intenta venderlos para tener un ingreso extra. Puedes empezar promocionándolos en el edificio donde vives, también puedes hacerlo por internet, te creas una cuenta en Instagram y subes las fotos, ahora con las redes sociales es mucho más fácil. El punto es que si no has "podido hacer algo" —forma las comillas en el aire, acompañándolas con un tono sarcástico— es porque simplemente no has querido.

—¿Y cuándo respiro? —Sin saber qué decir y para intentar disimular un poco la vergüenza que siente tras el último comentario, hace ese intento de chiste que la verdad no tiene ninguna gracia.

—¿Sabes cuántas horas dormía yo? Tenía que ir al colegio, trabajar, cuidar de mi mamá, hacer tareas, limpiar la casa y cocinar lo poco que sabía para toda la semana. Yo sé que ustedes solo me veían como un puto de esquina trepador, ignorando todo lo que había detrás— pese a que le sostiene la mirada, su voz desciende unos decibeles de forma inconsciente, al igual que la cabeza de Beyond. Ahora que lo conocen más admite que tanto él como Keehl fueron unos hijos de puta con Light. —Y los entiendo, yo hubiese visto a Mello en la calle con esa ropa que usa y hubiese pensado lo mismo— hace ese comentario con la intención de aligerar el ambiente, ya que se dio cuenta que lo anterior podría haber sonado a reproche

—¿Crees que yo pueda? —Pregunta tras un suspiro. En este punto de la conversación ya no le importa mostrarse vulnerable, no luego de toda la verdad que le ha dicho Light a la cara.

El castaño sonríe, satisfecho ya que parece que sus palabras no fueron en vano.

—Dicen que el que quiere puede —extiende un brazo para colocarle la mano en el hombro en son de apoyo. —Yo pude porque quise, y tú también podrás si realmente quieres.

Nunca se imaginó teniendo una conversación tan larga con Beyond, y menos una donde lo estaría alentando. Quizá es una manera de estar a mano luego de lo que hizo por él en el supermercado.

—Waaaah, ¿eso significa levantarme temprano? —Se deja ir hacia atrás sobre la banca, haciendo una pataleta.

—Sip. —Menea la cabeza mientras ríe al verlo patalear— Yo que tú iría pensando en tratar esas ojeras o con todas las desveladas y madrugadas que te esperan te terminarán llegando al cuello. ¿Si ubicas a Yuya? Bueno, no importa —agita la mano, restándole importancia—, yo luego te paso su canal para que le des una checadita.

—Ya... —podría morir ahí en su desgracia, sin embargo de pronto recuerda algo y se endereza. —Ninguna palabra de esto a nadie, aunque decida inscribirme a una academia no quiero que nadie lo sepa aún.

Light sonríe y esa sonrisa no le da buena espina a Beyond.

—No te preocupes. Pero si quieres que guarde tu secreto tienes que hacer algo por mí.

—Ah, ya sabía que con la zorra nada es sencillo. —Murmura poniendo los ojos en blanco. —Suéltalo.

—Enséñame a conducir.

Beyond enarca una ceja.

—¿Y por qué no se lo pides a Elle?

—Aaaah... —Se rasca la mejilla y desvía la mirada por un segundo, no le puede contar lo de los anteojos, primero porque son horribles y segundo es muy probable que él también se niegue a enseñarle si no los usa. —Ya lo hizo, pero es un pésimo instructor. ¡No puedes decirle! —Agrega al instante amenazándolo con el dedo.

—Yo no le cuento lo que piensas de él, y tú no cuentas lo de Louis. —Sonríe, extendiendo una mano para cerrar el trato con un apretón de manos.

—No. —Se cruza de brazos. —Enséñame a manejar.

—No sé si acaso no lo has notado, Lucecita, pero no tengo auto.

—Pero tu novio Matt sí —sonríe ladeando el rostro, dándole un aire inocente. —Solo pídeselo prestado.

—¡Que Matt no es mi novio! —Aclara, apretando los puños.

—Entonces te escribo después para que nos pongamos de acuerdo —comenta como si no hubiese escuchado lo anterior, luego se pone de pie. —Fue divertido hablar contigo, Beyond, pero como no aparezcas dentro de un minuto en el salón principal, le diré a Mello que te fugaste. —Dicha su amenaza y ya con un nuevo profesor para las clases de manejo, se marcha satisfecho.

Beyond se deja ir de espaldas de nuevo, ahora aparte de vivir su pasión por la repostería a escondidas, también deberá enseñarle a manejar a la zorra. Perfecto, una cosa más para ocultar. Light consiguió tan fácil que le confesará su secreto y encima también logró que se comprometiera a darle clases de manejo, su hermano es el único que se niega a ver que es una zorra. Sin embargo, no le pasa desapercibida la tenacidad con la que le habló, como si pudiera resolverle la vida en dos segundos y nada pudiera detenerlo. Le recuerda a una cosa que Mello una vez le mencionó sobre la actitud del castaño, pero solo ahora es realmente capaz de comprenderlo: Light la ha tenido difícil, y aún así con todo en su contra nunca se rindió. En cambio él, en ocasiones, ha preferido buscar excusas para no enfrentarse con algún posible fracaso. Y a pesar que las palabras de Light fueron duras, lo han dejado soñando, imaginando lo increíble que sería si sus postres fueran tan buenos como para que alguien los compre.

No obstante, su nube de ensueño se esfuma cuando escucha que la puerta de los casilleros se abre de par en par y los gritos de cierta fiera lo alcanzan. Se levanta de un brinco y guarda el cuaderno en su casillero justo antes de que lo alcance, se esconde como puede y se escabulle para volver al salón sin que Mello lo vea. En momentos así envidia a sus compañeros, ellos no tienen que compartir el techo con semejante loca, está seguro que no lo dejara en paz ni llegando al apartamento luego de lo que hizo. Y aún así, a pesar de la amenaza de terminar su día de la peor manera, una idea sale a flote, una ilusión y posiblemente un nuevo sueño.


Notas de Autor:

~Guess who's back, back again, Girly's back, tell a friend~

Según yo, no tarde tanto del último capítulo, pero me gusta esa intro jajaja, y bueno tampoco fue tan largo así que si se puede tomar como que me tardé. Ay dispensen.

Aunque tengo una buena excusa, también me tardé porque alguieeeeen (mi beta) no se apuraba a hacer su parte, que disque porque estaba enferma y que enferma no puede puede trabajar *rolling eyes*. Como si no podía elegir otro día para enfermarse digo yo. Aparte, ¿pueden creen que quiere que la deje morir? Nel, aquí hay un pacto y no me puede abandonar cuando estamos tan cerca del final. Anyway, corazoncitos porque ya está mejor y la queremos muchísimo 3

Entrando en materia... yo sé que me deben de odiar porque entre Matt y Beyond nunca pasa nada... pero ya lo dijo el sabroso de Matt, de sábado no pasa 7u7 ¿será que si le rompen el Anastasio al Beyoncito?

Y si hablamos de partes favoritas. Me gustó escribir la parte de Light y Beyond. Más allá de que si Light le dijo un par de verdades, me gusta ver como Light poco a poco se va desenvolviendo con cada uno, sin perder su esencia. Es como que él jamás sería cariñoso con Beyond (ese puesto es de Near) pero con tal de conseguir lo que quiere hace lo que sea, y me da gusto verlo así, comportándose como alguien de su edad, como un muchachito curioso que tiene amigos y que se la pasa bien. Pongamos el santito de cabeza para que esto le dure por siempre a nuestra Lucecita 3

Hasta aquí mi reporte Joaquín. ¿Cuál fue su parte favorita, chichis? Recuerden que tomatazos, sugerencias, teorías, quejas, todo es bienvenido.