Es sábado por la mañana y debido al cambio que hizo con una compañera el martes, tiene el día libre. Lo mejor de todo es que también es el descanso de Elle, no coinciden muy a menudo, así que piensa aprovechar al máximo esta casualidad. Light está decidido a dar el siguiente paso en sus vidas fitness y no se le ocurre mejor momento que hacerlo a la seis de la mañana.

El agudo sonido de un silbato provoca que Elle aviente las cobijas hacia cualquier parte y se incorpore asustado, respirando agitado y con la melena parada. Todo para que lo primero que vean sus ojos sea a Light con unos shorts deportivos azules, una remera blanca y un infernal silbato color rojo colgándole del cuello.

—¿Qué mierda, Light? —Con el ceño fruncido, toma las cobijas y se las echa encima al acostarse.

—De pie. —Le jala las mantas, dejándolo al descubierto en posición fetal. —Es un hermoso día para salir a correr.

—¿¡Correr!? ¿¡No te basta con tenerme a dieta!? —Toma una almohada larga y poniéndose de lado la abraza, ocultando un poco el rostro debajo de ella.

—No solo es comer bien —decidido a llevar a cabo su plan, lo sujeta de los tobillos y comienza a jalar. —También hay que hacer ejercicio —dice entre dientes debido al esfuerzo que requiere intentar sacar de la cama a ese panda renuente. —Algún día me lo vas a agradecer...

—Lo que te voy a agradecer es que me dejes dormiiiiiir. —Responde con dificultad ya que en su intento de resistir, se agarra con toda su fuerza del colchón, las almohadas, el respaldo, ¡lo que sea!

Light llega a la conclusión que no podrá sacarlo de la cama, delgado y lo que quieran, pero Elle es bastante fuerte. Así que debe usar otra táctica y decide acudir a uno de sus talentos. Camina hasta el costado de la cama y ahí cae de rodillas al piso, apoya los codos en el colchón y el mentón sobre sus manos, como lo haría un cachorro que busca atención.

—Pensé que te iba a gustar mi sorpresa. —Murmura con la voz más dulce mientras hace un leve puchero.

Lawliet frunce el entrecejo debido al cambio, desconcertado analiza cada una de las facciones del castaño, desde esos ojos que lucen vidriosos hasta ese labio inferior abultado y húmedo. Es entonces cuando se da cuenta de lo que el otro pretende.

—Ah no, a mí no me vas a chantajear. —Gira el rostro, el hecho que descubriera la flagrante manipulación no quiere decir que sea capaz de resistirse a ella si lo sigue mirando.

Elle escucha detrás de él un hondo suspiro lleno de pesar, y aunque no lo ve, puede sentir esos vidriosos ojos miel como los de un gatito que quiere ser acariciado atravesándolo.

—¡Argh! —Patalea, quitándose cualquier cosa que pueda tener encima para ponerse de pie. —Ya voy, ya voy...

Light sonríe de forma sutil, ha encontrado su punto débil y prueba de ello es que en unos días se cumplirá un mes desde que Elle Lawliet dejó de consumir azúcar. Mejor dicho que consume en menor cantidad cuando está en la casa, no puede controlarlo en la oficina, y aunque Elle diga que se porta bien cuando no está para vigilarlo, no puede poner las manos en el fuego por él.

Van a un parque que está a unas calles, Elle vive en una zona privilegiada, por lo que a pesar que el parque no es tan grande como al que Stephen lo llevó, es bastante bonito, lleno de árboles y senderos.

Elle se da cuenta que su drama de hace un rato fue una tontería. Luego de haberse dado una ducha rápida, gran parte de la modorra abandonó su cuerpo, pero es el aire fresco de este lugar el que lo hace sentir más despierto que nunca.

—¿Cómo no se te ocurrió hacer esto antes? —Pregunta mientras hace los estiramientos que Light le indica.

—Es porque eres un panda muy perezoso. —Responde con una sonrisa y sujetándose por detrás un pie para estirar los cuádriceps, luego cambia de pierna tras soplar el silbato.

Se supone que Light es el entrenador y por eso lleva toda esa ropa, Elle no tiene inconveniente con seguirle el juego aunque sabe que seguramente todos los ejercicios los sacó de algún vídeo de YouTube. El problema es que a los pocos minutos de empezar, Light comienza a quedarse atrás.

—¿Qué? ¿Ya te cansaste? —Le pregunta sin dejar de trotar, levantando y bajando los brazos como el castaño le indicó.

—¿Can...sado? —Es obvio que le falta el aliento, sin embargo hace su mejor esfuerzo para seguirle el ritmo. —Para nada...

Elle no le toma importancia, cree que es normal por la falta de costumbre, así que continúa con una energía que ni él sabía que tenía.

Pasan solo un par de minutos y mientras que Lawliet va animado disfrutando hasta de las piedras, Light no da más. Le falta el aire de una manera que nunca había experimentado, no es solo cansancio, le parece que el oxígeno no baja más allá de su tráquea, causándole dolor en el pecho. No obstante, intenta ignorarlo, seguro solo está exagerando, ya se le pasará. Fue él a quien se le ocurrió hacer esta tontería y no puede ser que no vaya a aguantar ni diez minutos.

—Deberíamos hacer esto todos los días— comenta Elle, respirando agitado a unos pasos de distancia.

—Sí... claro... —no sabe de dónde sacó fuerza para articular esas palabras, pero pone su mejor cara para no demostrar que está a nada de pedir que paren.

El problema es que los dos minutos siguientes no son nada fáciles, tanto así que debe dejar el orgullo de lado y parar.

Por más que Elle vaya admirando el paisaje, se percata cuando su compañero de ejercicio se detiene. Al voltear, lo ve en un ángulo de 90 grados, apoyando las manos en las rodillas y respirando agitado.

—¿Estás bien? —Pregunta mientras se retira el sudor de la frente con el antebrazo.

Light asiente y agita una mano como pidiéndole que siga, lo hace incluso cuando siente como si su garganta se hubiera cerrado por completo. Lo único que logra entrar a sus pulmones entre silbidos ahogados son unas breves bocanadas de aire.

—Anda, solo un poco más. —Insiste Elle, caminando hacia él.

Light se endereza al escuchar los pasos del otro y como puede sonríe.

—¡Sí...! —Dice con dificultad, agitando de nuevo la mano para que se adelante.

Lawliet retoma el andar solo cuando ve que Light también lo hace. De nuevo le saca algunos pasos de ventaja mientras continúan adentrándose en los senderos.

El castaño no sabe a cuanto se refiere con «un poco más», pero ya no puede continuar. En un primer momento pensó que era por su pésima condición física, sin embargo a su dificultad para respirar se le suma una visión borrosa. Un sinfín de parpadeantes círculos negros le nublan los ojos y ahora también tiene náuseas. En el momento que desliza un pie hacia adelante para seguir trotando, un copioso sudor frío le baja por el rostro y al instante siguiente todo pasa demasiado rápido: el mundo se pone negro seguido de un golpe seco y los gritos lejanos de Elle.

oOo


A Beyond le tiemblan las manos cuando toma el folleto que le entrega el amable sujeto detrás del mostrador.

—Espero le hayan gustado nuestras instalaciones— el pelinegro asiente, es la tercera academia que visita, es mucho más modesta que las otras dos y por ende tiene un precio más accesible. —En el brochure va más información sobre los horarios semanales, sabatinos, duración, matrícula, mensualidades, números de teléfono y las redes sociales donde podrás ver a nuestro staff en acción y trabajos realizados por los alumnos.

—S-Sí... ––Carraspea la garganta luego de que la voz le sale más débil de lo que le habría gustado. —El próximo curso empieza en febrero, ¿verdad?

—Sí, tenemos un curso corto que empieza el lunes por la temporada navideña, pero por lo que hablamos antes lo que tu quieres hacer es un curso completo. Aunque si quieres inscribirte también para este, eres más que bienvenido.

Beyond asiente despacio, procesando la información mientras abre el folleto. El curso navideño le llama la atención porque les enseñan a preparar algunos postres alusivos a las fiestas decembrinas. Sin embargo, cree que lo mejor es aprovechar estos meses para ahorrar ya que aunque sea la opción más económica, no tiene el dinero para la matrícula ni la primera mensualidad. Y la cifra que necesita anda llegando casi a los cuatro dígitos.

—Muchas gracias. —Dice luego de haber dado una leída muy por encima al folleto, parece que está bastante completo.

—Cualquier duda estamos a la orden.

El pelinegro vuelve a asentir mientras guarda el folleto en su maletín, luego acomoda la única asa de forma cruzada en su torso y se dispone a dejar el lugar. Sale feliz, está teniendo un buen sábado, tal vez no se vio con Louis como lo ha hecho últimamente, pero aprovechó para visitar las academias sobre las que estuvo leyendo en internet. La emoción al ver las fotografías a través de una pantalla no se compara con el cosquilleo que sintió en la panza al tener las instalaciones frente a sus ojos y al alcance de su mano. Aún tiene una opción más que le gustaría visitar; camina en busca de la parada de autobuses más cercana y va tan ensimismado haciendo números en su cabeza, que no se percata del auto clásico color rojo que lo sigue de cerca. Solo se percata de su existencia cuando el sonido del claxon lo hace dar un respingo.

—Súbete. —Exige Matt inclinado hacia la ventana abierta del copiloto.

Beyond palidece y no es a causa del susto por la aparición repentina, sino porque es Matt. Salir corriendo solo lo haría lucir sospechoso, así que se resigna y se sube tras dar un suspiro.

—¿Te dieron vacaciones hoy? —Pregunta Beyond para intentar disimular sus nervios.

—Ya tengo varios meses con los sábados libres. —Su voz es la de alguien hastiado, desde que comenzó a trabajar le dijo que si pasaba los tres meses de prueba, le darían los fines de semana como días de descanso. Aunque su molestia va más allá de que su amigo no le haya prestado atención a ese detalle. —¿Ya me vas a contar qué pasa?

—¿De qué hablas?

—Te vi salir de ese lugar, Beyond —lo mira de reojo cuando se detienen en un semáforo. —Así que me dices que te traes entre manos o vas haciéndote a la idea que no te dirigiré la palabra por un buen tiempo.

—No harías algo así... —Suelta una risa nerviosa, le parece ilógico que su mejor amigo vaya a dejar de hablarle solo porque sí. Sin embargo, el pelirrojo pone el auto en marcha de nuevo y su atención se centra en el camino. —¿Matt? —Frunce el ceño, realmente no estará pensando hacerlo, ¿verdad? —Pues como quieras, Mail Jeevas. —Se cruza de brazos y dirige la mirada al frente, esperando una reacción que no llega.

Bien podrían terminar el recorrido en silencio, no debería importarle. No obstante comienza a ponerse nervioso, sobre todo cuando el otro empieza a tararear como si no existiera nadie más en ese auto. Genial, ahora resulta que la zorra logró hacerlo confesar a base de cosquillas y éste lo va a conseguir con su indiferencia, ¿es en serio?

—No voy a caer en tu juego. —Suelta un bufido, pero no puede evitar verlo de reojo. Nada. Absolutamente nada. —¡Argh! ¡Bueno, te diré! ¡Te diré! —Se ladea sobre el asiento exasperado y agitando las manos. —¡Viste de donde salí, creo que es fácil sumar uno más uno!

—Sí, vi el cartel gigante pegado en el portón de entrada —responde sin verlo mientras saca una cajetilla de cigarros del bolsillo al detenerse en otro semáforo. —Lo que quiero es que me lo expliques, ¿por qué ocultarlo?

Se forma un breve silencio que Matt pasa por alto al estar más concentrado en buscar un encendedor, está seguro que lo guardó en algún bolsillo del chaleco que decidió ponerse antes de salir de casa.

—Porque tenía miedo... —Murmura apenas audible y desviando la mirada hacia la ventana.

En ese instante Mail deja de buscar y pone el auto en marcha cuando el semáforo cambia a verde. No obstante, en lugar de seguir con el recorrido, aparca en el primer lugar que encuentra.

—Ahora sí... —Apaga el motor y se retira el cinturón, como si con esa acción removiera también cualquier molestia e incomodidad que existiera entre ellos. —¿De qué mierda hablas, Beyond?

—Lo que escuchaste. —Responde sin darle la cara.

Matt frunce el ceño, sin dar crédito a lo que escucha, porque al menos él jamás pondría a Beyond y miedo en la misma oración.

—¿Miedo a qué?

—A seguir sin saber qué hacer con mi vida, ¿tal vez? —Masculla con ironía.

El otro ríe, una risa nerviosa y a la vez desconcertada.

—Acabas de cumplir veinticinco, ¿no crees que te estás ahogando en un vaso de agua?

—¿Me lo dice alguien que desde pequeño ha sentido fascinación por los videojuegos y la tecnología? ¿Ese mismo que ahora con veintitrés años ya trabaja en el departamento IT de una gran empresa?

—Tú sabes que en esa empresa solo me aceptaron cuando tuve la mitad del técnico cursado, ni siquiera estoy estudiando una carrera universitaria. —Aclara lo último porque sabe que a su amigo una de las cosas que más le afecta es nunca haber sabido qué estudiar en la universidad.

Beyond suelta una carcajada mientras menea la cabeza.

—Ah, sí, ¿cuánto te falta? Menos de un año, ¿no? O sea que no tendrás ni mi edad cuando ya hayas completado algo. Y los dos sabemos que no optaste por ingeniería en sistemas porque en ese momento no podías, pero no lo descartas, ¿verdad?

—¿Y por qué te comparas conmigo? —Pone los ojos en blanco a la vez que empuña las manos alrededor del manubrio.

—Bueno hablemos de Mello entonces —frunce el ceño y se ladea más en el asiento, quedando cara a cara—, en unos días cumplirá veintitrés y ya está trabajando sus últimos días en el restaurante porque el año que viene va a iniciar la universidad, mientras tanto yo seguiré ahí porque sino me voy a morir de hambre.

—¡Tampoco con Mello! —Farfulla golpeando el volante. —Tú no eres yo, no eres Mello, ¡tú eres tú! Tu tiempo no tiene porque ser igual al de los demás. Si moviste el culo un sábado temprano para ir a esa academia es porque en verdad te gusta, ¿no?, ¿entonces qué te detiene?

—¿Y si no funciona? —Su voz desciende algunos decibelios al igual que sus hombros luego que su amigo reaccionara de esa forma. —Habré perdido el tiempo.

Matt suspira, recobrando la compostura, hay un brillo temeroso en esos ojos que lo hacen ser extremadamente cuidadoso con lo que dirá a continuación.

—Si las cosas no salen como esperabas y en el futuro te interesa una cosa diferente, vas y aprendes ese algo nuevo que llamó tu atención. Ya no serás el Beyond que eres ahora, porque la experiencia y lo aprendido no te lo va a quitar nadie.

El pelinegro parpadea e inconscientemente sonríe cuando ese cabello rojo y ojos verdes parecen tornarse castaños frente a él. Matt también se queda callado, sorprendido por sus palabras. Lo que acaba de decir sería algo que podría salir de la boca de Nate.

—Te acabas de escuchar como alguien que desafortunadamente conozco —menea la cabeza para deshacerse de esa imagen, no puede ser que en su único día libre sea su propia mente quien lo haga verlo. —De hecho fue él quien me dio ese... ummmm, digámosle empujón, ¿sabes?

—Déjame adivinar... ¿Light? —Pese a que pensó en Near unos segundos atrás, le da la sensación que solo alguien con cierto grado de determinación lograría inspirar a alguien tan testarudo, y el único de su círculo que es así es Light.

—Uhm... —Carraspea la garganta y frunce el ceño— ¿cómo lo supiste?

—Light es la persona con más huevos que conozco, de esos que consiguen todo lo que se proponen, ¿no crees? —Si bien él siempre se mantuvo imparcial con respecto a Light, es gracioso ver como ahora Beyond y Mello son quienes se llevan mejor con el castaño a pesar que le hicieron la vida imposible desde un principio. Sin embargo, no es necesario que nadie le diga lo obvio—. Además, ustedes ya hasta son amigos, ¿verdad?

—Ush, claro que no. —Forma un mohín con los labios al mismo tiempo que se endereza en el asiento, volviendo la vista al frente.

—Ay, no te hagas —le da un leve golpe en el hombro, haciéndolo refunfuñar. —Si la semana pasada que Elle nos invitó a cenar a su casa, Mello dijo algo como: "Yagami, ¿me pasas una servilleta, por favor?" —Finge una voz dulce, sobre todo al decir lo último— Ustedes felices de la vida mientras que Elle y yo estábamos en shock de ver que ya hasta se quieren.

Beyond arruga la nariz, no es algo nuevo que puedan estar en el mismo espacio sin sacarse los ojos, pero que un tercero lo diga es algo que le da una sensación un poco extraña.

—No cae mal cuando lo tratas, ¿verdad? —Murmura tras desviar la mirada hacia la ventana, porque puede sentir las mejillas calientes a raíz de lo que dijo.

Matt asume que esa pregunta no necesita una respuesta, así que con el ambiente más relajado, vuelve a sacar su cajetilla y coloca el cigarrillo entre sus labios mientras se palpa por todos lados en busca del encendedor. Sin embargo, un pitido intermitente hace que ambos se queden quietos. Beyond frunce el entrecejo, porque reconoce que el sonido viene de su bolsillo, pero no es la melodía asignada a sus llamadas o notificaciones.

—¿Un recordatorio...?

En ese instante los ojos y boca de Matt se abren, dejando caer el cigarrillo.

—No, no, no veas eso. —Se inclina hacia él en un intento de arrebatarle el celular, lo cual desde su posición no es tan fácil. Por supuesto que tiene ganas de coger, pero justo tenía que sonar cuando acaban de tener una de esas conversaciones que hace mucho no tenían.

—¿Por qué no? —Levanta un brazo mientras con el otro mantiene a Matt alejado; entrecierra los ojos para poder distinguir lo que dice en la pantalla. —"Entregarle el culo al... —No termina de leer, sus ojos se abren de par en par. —¿¡Qué!?

—Te dije que no lo leyeras... —Suspira, volviéndose a su asiento.

—¿¡Qué mierda!? ¿¡Estás enfermo!?

Matt frunce el ceño, esperaba esa reacción, pero la última palabra lo descoloca un poco.

—¿Enfermo? ¿Sabes desde cuando no me tiro a nadie? ¡Y todo porque tú me lo pediste!

—¿¡Yo!? —Se lleva una mano al pecho, indignado. —Te dije que le bajaras al número, que al menos intentaras saber el nombre del hombre con el que te vas a revolcar, jamás te pedí que te volvieras un monje.

—Bueno, palabras más, palabras menos —encoge los hombros, le da lo mismo, porque la realidad es que tiene las bolas cargadas y es lo único que le importa. —El punto es que tú y yo habíamos hecho un trato, ¡lanzamos una monedita al aire!

—¿De verdad creíste que iba en serio? —Suelta una risa sarcástica que más bien suena nerviosa.

—¿Por qué no?

Los dos se miran en silencio, Beyond traga grueso.

—Po-Porque... porque... ¡Somos hombres!

Matt suelta una carcajada y menea la cabeza.

—Ya... piensa en otra excusa porque si lo olvidaste te recuerdo que a tu hermano quien lo tiene de los huevos es otro hombre, que los ruidos que se escuchaban cuando Mello y Near se encerraban en alguna habitación era porque estaban cogiendo y no aplaudiendo mientras cantaban alabanzas. Y yo... —sonríe de lado, pensando en alguna ocasión en particular, pero tiene demasiadas para elegir—, bueno, no creo que sea necesario poner un ejemplo mío, ¿verdad?

—Lo que sí veo necesario es que pongas tu chatarra a andar. —Se cruza de brazos, queriendo demostrar fastidio cuando realmente siente que el corazón le va atravesar el pecho de lo rápido que le late.

—Hagamos un trato. —Sugiere casi atropellando las palabras, negándose a dejar pasar esta oportunidad.

—Si no quise cumplir el primero, ¿qué te hace pensar que me interesaría hacer otro?

—Escucha... —Se inclina hacia él, queriendo captar toda su atención. El pelinegro voltea a verlo, enarcando una ceja, invitándolo a continuar. —Te la chupo.

Aunque los ojos de Beyond se abren por completo, esa acción solo dura un segundo, luego el auto se ve invadido por su estridente carcajada.

—Hablo en serio. —Interrumpe Matt, sin una pizca de duda. —Déjame que te haga una mamada, si te la pongo dura y quieres seguir, entonces damos el siguiente paso.

—¿Si-Siguiente paso?

Mentiría si dijera que no le excita de sobremanera poner nervioso a alguien como Beyond.

—Sí... —Le susurra con coquetería. —Solo una mamada entre amigos.

El pelinegro carraspea la garganta y se yergue un poco, tratando de deshacerse de la sensación de ser un cachorrito asustado.

—Confías mucho en ti, ¿eh? —Dice con un toque de sorna para no mostrarse afectado con todo el asunto.

—Sí. No sabes las maravillas que hago con la lengua. Es más, deberías sentirte afortunado que te esté dando esta oportunidad.

Beyond ríe meneando la cabeza, evitando verlo a los ojos porque podría delatarse. No solo está nervioso por todo el jugueteo que han tenido durante estos últimos meses, también lo está porque la cosa que tiene entre las piernas, la cual solo debería levantarse ante mujeres tetonas como siempre, ha comenzado a endurecerse. La última vez que tuvo sexo fue hace mucho con una chica guapísima del trabajo con la que coqueteó por unos días, el problema es que en la intimidad no funcionaron por más buena que ella estuviera y las ganas que él tuviera. Así que quiere pensar que ese cosquilleo en su entrepierna es debido a la falta de sexo combinado con la decepción de la última vez. Sea por la razón que sea, su cabeza de abajo está empezando a tener el control.

—¿Solo una mamada?

Matt se muerde los labios mientras asiente, luego pone el auto en marcha, ansioso por llegar. Si su amigo quiere creer que solo será eso, está bien. No mentía al asegurar que tiene mucha confianza en sí mismo, y no hay manera que lo rechace después que se la chupe como ninguna mujer lo ha hecho.

Sin embargo, una vez que cruzan la puerta del apartamento, Beyond cae en cuenta de lo que está a punto de pasar.

—Vamos a mi habitación. —Aclara Matt yendo unos pasos adelante y quitándose el chaleco para tirarlo al sofá.

La voz del pelirrojo no lo deja sumergirse en sus pensamientos, actuando como un adormecedor que lo hace avanzar con la mente en blanco, y solo despierta cuando escucha la puerta de la habitación cerrándose.

—Ponte cómodo. —Siendo el galán que considera ser, lo toma de la mano mientras sonríe ladino para invitarlo a tomar asiento en la cama. Luego, se retira la camiseta.

—¡Es-Espera! —Se empuja con los pies en vano— ¿¡Tan rápido!?

Matt pone los ojos en blanco.

—Cuando te estás meando, a ti te vale verga que alguien esté usando la ducha, te metes de todos modos. ¿Ahora te escandalizas porque me ves sin camisa? —A pesar del reproche, el pelirrojo no hace ningún otro movimiento, esperando alguna respuesta. —Si no quieres, hasta aquí lo dejamos. —Recoge su camisa del suelo, es cierto que la erección del otro es notoria, pero no piensa forzarlo.

—No, no, no... —Pese a que está tenso, la curiosidad y el deseo parecen estar ganando la batalla. —Solo una mamada, ¿verdad?

Matt sonríe victorioso.

—Una mamada y lo que tú quieras, honey.

Beyond sabe que no hay vuelta atrás cuando ve caer los pantalones de Matt alrededor de sus tobillos. El aire se le escapa de los pulmones cuando ve el pequeño y entallado bóxer negro, es demasiado provocativo como para no darse cuenta que lo eligió adrede. No obstante, es incapaz de concentrarse en ese hecho cuando Matt se deja caer de rodillas para luego acercarse hasta él a gatas, viéndolo a los ojos en todo momento.

—Te noto tenso de aquí... —con picardía, coloca las manos en las rodillas del otro y las desliza suavemente hasta el cinturón, donde desabrocha el botón para después inclinarse de forma lenta y tomar entre los dientes el tirador de la cremallera para bajarlo.

Beyond retiene el aliento nervioso, pero eso no le impide apoyar las manos en el colchón para elevarse un poco, dándole a Matt la oportunidad de sacarle la ropa. El pelirrojo por su parte, se relame los labios al ver ese pedazo de carne húmeda y dura salir de su celda dando un brinco obsceno.

El tiempo parece detenerse, solo vuelve a su curso cuando la puntita de la lengua de Matt lame una de las venas que han comenzado a formarse en su miembro a causa de toda la sangre que está corriendo hacia esa zona. El roce es suave, por lo que Beyond no emite ningún sonido, más bien se queda en shock. Sin embargo, un segundo roce se hace presente, esta vez más lascivo y sin reparos que va desde la base del miembro hasta la punta, por lo que su cerebro aturdido solo atina a hacerlo echar la cabeza hacia atrás y abrir los labios dejando escapar el aire.

Matt no mentía al decir que se la chuparía como ninguna mujer lo ha hecho, tiene demasiada confianza en sí mismo, pero eso es porque piensa poner todo su empeño solo por tratarse de Beyond. Empieza lento, puede ser que se esté tomando más tiempo de lo usual, no es para menos, lo está haciendo con alguien que más allá de todo el jugueteo, es una persona que realmente ha deseado por mucho tiempo. Por lo que no quiere dejar ni un centímetro sin recorrer con su lengua. Cuando engulle despacio, pero por completo esa verga sucede lo que estaba esperando desde la primera lamida: un jadeo. Seguido de uno más intenso cuando traga saliva solo con el fin de que su tráquea se contraiga alrededor del glande.

Los sonidos indecorosos aumentan al mismo tiempo que el vaivén se vuelve más enérgico. En este momento a Beyond poco le importa si está gruñendo más alto de lo que le gustaría, solamente atina a empuñar las manos alrededor de las sábanas y apretar los ojos mientras un sinfín de sensaciones intensas le dan tirones en las piernas y suben como escalofríos por su torso. Abre los ojos mientras respira agitado, su vista aturdida se encuentra con las vivaces pupilas del otro, quien le lanza una mirada llena de lascivia antes de entrecerrar los ojos y descender por el tronco de su miembro hasta sumergirse en su entrepierna, sintiéndolo inspirar. Hay algo en esa escena que lo excita de sobremanera, el tenerlo con el rostro hundido por completo en su intimidad mientras lo siente lamer e inhalar con desesperación le da un toque indecente, e imaginar que su aroma quedará impregnado en la mayoría de los sentidos de Matt lo están llevando al delirio. El pelirrojo vuelve a subir despacio, dando chupetones escandalosos hasta llegar al glande, donde deposita un beso, acto seguido sonríe satisfecho al ver que quizá por inercia, Beyond alza levemente las caderas en busca de sus labios.

—¿Po-Por qué te de-detuviste? —Jadea tembloroso al verlo ponerse de pie.

—Que egoísta... —Murmura con la voz ronca, luego se lame la palma de una mano. —Yo también quiero disfrutar... —Se baja un poco el bóxer para liberar su miembro y comienza a esparcir la humedad que depositó en su mano.

Beyond traga grueso, cualquier lío mental que haya podido tener anteriormente no se compara a esto, porque nunca había sido tan real, ahora está ahí y con la verga increíblemente dura.

—N-No... no... —Tartamudea con la poca cordura que le queda, pese a que en ningún momento hace el intento de al menos cubrirse el pene con la camisa.

Matt pone los ojos en blanco, pero no se detiene y se retira por completo la única prenda que lleva, siendo observado en todo momento por un obnubilado pelinegro.

—En el cajón de la mesita de noche tengo condones, saca uno y póntelo —a pesar que suena como una orden, su voz seductora le da esa galantería que lo caracteriza. —¿Alguna duda, honey? —Pregunta al verlo inerte.

—N-No... so-solo... sí sí... —No da crédito a lo que acaba de escuchar, pero como su razón no está a cargo, tan solo atina a asentir mientras se quita de prisa los zapatos con ayuda del pie contrario.

—Voy por el lubricante. —Sonríe ladino, da media vuelta y camina hasta un pequeño buró. A esta altura ya le da igual atravesarle el culo o que se lo atraviesen. —Solo que yo voy arriba, ok? —Le aclara, viéndolo sobre el hombro. —Estoy caliente, pero no pendejo.

Beyond asiente por acto reflejo mientras se termina de arrancar las prendas, la desesperación en dicha acción es prueba más que suficiente para saber que cualquier rastro de cordura abandonó la habitación. Desnudo trepa sobre el colchón y se deja ir de espaldas, respirando agitado debido a los nervios, pero también por la ansiedad.

Matt regresa a la cama y se desplaza a gatas sobre ella. Gatea haciendo contacto visual y alzando más la parte trasera, todo desde su cabello rojo alborotado hasta su espalda arqueada grita lujuria.

—¿No te prende hacerlo con tu mejor amigo? —Se sienta a horcajadas sobre él mientras deja caer abundante lubricante en una de sus manos. —Yo diría que sí... y mucho. —Sonríe de lado al recorrer con la mirada la verga de Beyond, la cual no ha perdido firmeza.

Con los dedos lubricados comienza a juguetear en su entrada, le toma unos segundos introducir dos dedos, entonces con la otra mano toma los miembros de ambos para comenzar a masturbarlos al mismo tiempo.

¿Te gusta...? —Pregunta entre leves jadeos mientras comienza a hacer movimientos más pronunciados, intensificando el roce entre sus genitales a la vez que sus dedos llegan aún más profundo.

Beyond asiente mientras se le escapan gemidos roncos. Hay una ínfima parte de él que aún está lidiando con la idea de estar desnudo en una cama teniendo a su mejor amigo encima mientras percibe la dureza, humedad y calidez del otro. No obstante, eso no le impide recorrer con descaro el torso desnudo para luego tomarlo de las caderas con fuerza, hundiendo los dedos en esa piel para guiar los movimientos, haciéndolos cada vez más salvajes.

—Uh, I like that... —Susurra tras encorvarse y juntar sus frentes. —Pero aunque no lo creas me gusta empezar despacio. —Le enmarca el rostro con las manos, y sin dejar de mover las caderas le roza los labios, esperando una reacción que no tarda en llegar.

El candente aliento de Matt junto a sus movimientos son intoxicantes, Beyond cada vez duda menos y lo único que desea es seguir corrompiendo cada uno de sus sentidos, por lo que levanta la mandíbula y atrapa el labio inferior de Matt.

El beso no es dulce ni tímido, es más bien feroz y necesitado. Para el pelirrojo no es difícil llevarle el ritmo, sin embargo pone especial empeño para que el momento no se interrumpa, lo quiere enfocado en ese beso mientras él lleva una mano hacia atrás con el fin de tomar ese firme pedazo de carne y acomodarlo en su entrada.

Beyond deja escapar un largo jadeo al sentir que su miembro comienza a ser succionado con vicio. Matt, por su parte se yergue un poco y apoya las manos sobre el pecho del otro, hundiendo las uñas y gruñendo debido a la intromisión. Cuando sus glúteos chocan contra la pelvis de Beyond, se queda unos segundos respirando agitado, tanto para acostumbrarse al tamaño del intruso como para disfrutar del largo y grosor de esa verga que lo hacen sentir completamente lleno.

Cumpliendo con su palabra de ir despacio, Matt comienza a moverse lentamente. Es cierto que también le gusta gusta duro y hasta el fondo, acompañado tal vez de algún que otro azote y una jalada de pelo, pero todo eso lo satisface cuando está más cerca del clímax; no es partidario de sufrir solo por sufrir. Le gusta tomarse su tiempo y eso para Beyond es un problema, porque no cree poder aguantar mucho tiempo.

No sabe si pueda seguir justificando su poca resistencia con la excusa que no ha tenido buen sexo en mucho tiempo. Tal vez solo deba admitir que toda esta experiencia es más excitante de lo que alguna vez creyó.

Aunque no deja de venerar el cuerpo femenino, la manera en la que el culo de Matt aprieta su verga junto a sus movimientos le causan una corriente de sensaciones diferentes, no sabría explicarlo y tampoco es el momento para intentar entenderlo, solo sabe que es diferente a tal punto que puede sentir los vellos de todo su cuerpo erizados mientras los dedos de sus pies se contraen cada vez más debido a los espasmos que rodean a su miembro. Cree que puede terminar en cualquier momento, pero no con ese ritmo tan lento.

La necesidad de alcanzar la cúspide de esta aventura lo lleva a tomar a Matt de las caderas para levantarlo un poco, esto le da el espacio suficiente para separar y flexionar las piernas, dejando las plantas de los pies apoyados en el colchón, lo que le sirve como soporte para empezar a mover la pelvis con un vaivén violento.

Matt es incapaz de cerrar la boca, dejando escapar enérgicos gemidos mientras los cargados testículos del pelinegro chocan una y otra vez contra su trasero. El movimiento es tan impetuoso que lo obliga a sostenerse del respaldo de la cama.

—¡Mghf... ! —Beyond gruñe, hundiendo más los dedos en esos turgentes glúteos, soltando una nalgada en uno.

Está a nada de llegar al orgasmo, pero se niega a ser el único. Así que repitiendo las acciones de su amigo, se lame la palma de una mano, depositando saliva suficiente antes de tomar el rojizo y goteante miembro del otro y comenzar a masturbarlo. Matt deja escapar un jadeo más agudo debido al sorpresivo contacto, al cual se le suman muchos más hasta el punto de sentir la garganta carrasposa. Sus gemidos se vuelven afónicos y la presión del pulgar sobre su glande lo están llevando al borde del delirio. Beyond lo sujeta de las caderas mientras levanta la pelvis como si quisiera empalarlo, a eso se le suman los roncos gemidos debido al esfuerzo junto al espectáculo que es ver esas hermosas facciones del pelinegro desencajadas, y como si eso no fuera suficiente, la ardiente explosión en su interior es más de lo que puede soportar, tan cálida como para atravesar el látex y estimular las sensibles paredes de su interior, llevándolo al orgasmo. Dos o tres espesas descargas van a parar al pecho de su amigo, acto seguido, se deja caer desfallecido a su lado.

Ambos respiran agitados y con la visión empañada levemente. Aún en ese estado, la visión periférica de Matt percibe algo, y al voltear un borroso encendedor aparece como por arte de magia sobre su mesita de noche. Sonríe, siempre ha creído que las cosas pasan por algo, y si antes no pudo fumarse un cigarro es porque no era el momento, y no hay mejor ocasión para hacerlo que después del sexo.

—Matt... —Beyond murmura, viendo al techo.

—¿Eu? —El pelirrojo responde distraído y sin voltear ya que se encuentra más ocupado en sacar la cajetilla que guarda en el fondo del cajón de la mesita.

—No le diremos a nadie, ¿verdad?

Matt gira hacia él frunciendo el ceño y colocándose el cigarrillo entre los labios antes de prenderlo. Aunque no le agrada la idea de hacerlo con un hombre que no sabe lo que quiere, decide ser comprensivo en esta ocasión. Es la primera vez, es su mejor amigo y hasta hace unos minutos atrás solo se había acostado con mujeres.

—Como tú quieras. —Contesta pegándose más a él, quedando de lado y usando un codo como apoyo. —Será nuestro... —hace una pausa en la cual desliza sutilmente el cigarrillo por la parte del filtro desde el pecho hasta la pelvis de Beyond, dejando la mirada puesta por unos segundos en esa verga que ahora yace dormida, pero que luce igual de imponente como cuando está erecta. —No diré que pequeño, pero será nuestro secreto si así lo quieres. —Finaliza con una sonrisa antes de darle una calada al cigarrillo, satisfecho y a la vez seguro que esta no será la última vez.

oOo


Elle vuelve a tomar asiento en el sofá individual e inevitablemente agita una pierna mientras sostiene con ambas manos un vaso descartable lleno de café con poca azúcar. Hasta hace unos minutos se había abstraído del mundo exterior, pero cuando fue a la cafetería se topó con un ventanal y un detalle llamó su atención: el cielo oscuro. Un reloj colgado en la pared opuesta le indicó que pronto serían las ocho de la noche, han estado ahí desde muy temprano por la mañana.

No debería preocuparse, no es como que no sepa nada de Light. Hace mucho un doctor se acercó a hablar con él y le aseguró que se encuentra estable, la única razón por la que no lo han dejado verlo es porque él autorizó que le realizaran todos los exámenes que fueran necesarios tanto como para descubrir el motivo del desmayo como para descartar cualquier lesión que se haya podido ocasionar en la caída. El problema es que eso fue hace horas y es lo que lo tiene nervioso, porque debe ser algo grave como para que estén tardando tanto.

Da unos sorbos al café sin sentir su aroma o sabor, toda su atención está puesta en la entrada al otro extremo de la sala, esperando que alguno de los doctores o enfermeros que salen de ahí caminen en dirección a él.

—¿Aún no te dicen nada?

Elle da un respingo al escuchar de repente una voz familiar al lado de él, por lo que frunce el ceño al voltear y encontrarse con su amigo.

—¿Mello?

—Al menos finge que te emociona verme. —Responde al dejarse caer en el sofá individual que está a la par.

—No, no, no es eso —menea la cabeza de prisa, desparramando un poco de café por el movimiento brusco. —Es solo que...

—No esperabas verme. —Se encoge de hombros para restarle importancia, es cierto que quiere a Elle, pero unos meses atrás ni siquiera eso hubiera hecho que se acercara a la clínica cuando Yagami estaba involucrado. —Pero Alex está preocupado por ti. —Saca un pañuelo del bolsillo para limpiarse el sudor de la frente. A diferencia de su amigo él es pobre, tuvo que tomarse un autobús y caminar algunas cuadras para llegar ahí. —Así que le dije que vendría después del trabajo.

—¿Alex...? —Frunce el ceño de nuevo. Desde la vez que Alexander se molestó, ha intentado reivindicarse, por eso decidió no contarle lo de hoy, o al menos hasta que tenga un panorama más claro. No quiere hacerlo sentir que está anteponiendo sus problemas como siempre, mucho menos cuando sabe que está ocupado con los preparativos finales para la exposición de arte. —Yo no he hablado con Alex.

Esta vez es Mello quien forma una mueca, mostrándose confundido.

—¿Estás seguro? Porque fue él quien me dijo que viniera.

—Sí, sí. —Saca el celular deprisa para mostrarle que no ha intercambiado ningún mensaje o llamadas con Ryuuzaga. —La única persona con la que he estado hablando es... —Guarda silencio al instante y cierra el chat con la misma rapidez, luego aparta la mirada.

Se forma un silencio incómodo, hasta que Mello carraspea la garganta.

—Entonces... parece que fue él quien le pidió a Alex que me convenciera de venir. —Suspira mientras se reclina contra el respaldar. Quisiera decir que solo alcanzó a leer el nombre, aunque no logró leer la conversación completa porque su amigo cerró todo de inmediato, notó que era una charla larga y eso le causó nostalgia.

—Eso parece... —Murmura apenado. Lleva todo el día chateando con Near. Su intención no era restregarle eso en la cara al rubio, recordó muy tarde que ellos siguen sin hablarse. —Igual podría habértelo pedido él mismo, ¿no crees? —No quiere ponerse del lado de nadie, entiende a ambas partes, sabe que a lo largo de los años Mello la ha cagado un sinfín de veces, es solo que tampoco está de acuerdo con la actitud que Nate está tomando.

—No lo culpo, yo hubiera hecho lo mismo. Me lo merezco. —Responde, logrando que Lawliet voltee a verlo curioso.

—No hables como si fueras el malo del cuento, los dos cometieron errores y tú estabas intentando hacer las cosas bien, ¿no?

Mello ríe, meneando la cabeza. Pasó demasiadas noches sintiéndose culpable y muchas más culpando a Near, hasta que comprendió que lo único que lograba con eso era evitar hacerse cargo de sus acciones.

—Ese es el problema, Elle, que "intente" —forma las comillas en el aire— hacer las cosas bien cuando ya era demasiado tarde.

—¿Por qué tarde? Lo importante es que te diste cuenta —se ladea sobre el asiento en dirección al rubio—. Tú mismo me dijiste que lo extrañabas, que te habías dado cuenta lo importante que era para ti, todas esas cosas que antes habías pasado por alto...

—Sí, me di cuenta... —Asiente despacio, como meditando sus palabras. —¿Pero eso lo obliga a volver conmigo o a perdonarme?

—No me refiero a eso...

—Sé a lo que te refieres, y créeme yo también lo veía igual al principio: "¿cómo se atreve a no hablarme cuando yo he sido tan detallista con él?", "¿en serio se va a poner así por una discusión?" —Suspira, removiéndose el flequillo de la frente. —Pero luego me puse en sus zapatos y lo que vi fue a un idiota egoísta, un imbécil que creyó que con un par de regalitos solucionaría todo solo porque antes con un perdón bastaba para tener a Nate contento y devuelta en mis brazos. —Elle arruga la nariz incómodo, sea como sea Mello es su amigo, sin embargo no lo había visto de esa manera. —¿Ves por qué es mejor que no me hable? —Finaliza con una sonrisa falsa ante el silencio del pelinegro.

—Pero somos una familia... —murmura.

Para él es una pena que lo de ellos termine así, porque está seguro que se quieren. Sin embargo coincide con algo que Alex le dijo alguna vez: «no saben quererse». No obstante, lo que realmente lo entristece es que una hermandad de toda la vida se desintegre. Mello asiente, en eso le da la razón, de por sí ya es raro que alguien que ha vivido desde siempre con ellos ahora esté tan lejos, sería muy triste que en un tiempo se convierta en un extraño. Solo espera que este trago amargo pase pronto y que algún día la paz entre ellos no esté ligada a tener al otro bloqueado.

Se quedan en silencio, se sobreentiende que no hay nada más que hablar al respecto.

Un par de minutos pasan y lo que Lawliet ha estado esperando al fin ocurre: el mismo hombre de bata blanca de hace unas horas camina hacia ellos. Se pone de pie sin dudarlo, provocando que Mello lo imite.

—¿Todo bien? ¿Cómo está? ¿Podré verlo?

—¿Y si dejas hablar al doctor? —interrumpe Mello, dándole un golpe suave en el hombro para callarlo.

El hombre sonríe como agradecimiento y luego se acomoda las gafas, acto seguido desvía la mirada hacia la historia clínica que tiene en las manos.

—En este momento Light se encuentra descansando —a pesar que ya se lo confirmó horas antes, le vuelve a asegurar que se encuentra estable porque sabe que es lo primero que el ansioso pelinegro necesita escuchar. —Me gustaría hacerle algunas pruebas más, pero por hoy hemos terminado.

Pasa algunas páginas, buscando los resultados. Desde muy temprano le hicieron saber a Elle que tomarían muestras de sangre, aprovechando que en el momento que el paciente fue trasladado al hospital solo había ingerido agua.

—Los resultados del hemograma muestran un índice bajo de glóbulos rojos —se detiene en la tercera página porque ahí se colocaron no solo los resultados de hoy, sino también los de la última vez para un mejor control. —Si comparamos los resultados de hoy con los de hace unos meses, podríamos decir que hay hasta una desmejora.

—¿Eso qué significa? —Pregunta Mello porque para él es como si le estuviesen hablando en chino.

—Anemia. —Responde Elle, recordando el diagnóstico de esa ocasión.

—¿¡Y así se pone a hacer dieta!?

—Solo me estaba ayudando a ingerir menos azúcar —murmura distraído, como intentando hilar sus pensamientos. —De hecho, estamos comiendo mejor... Bueno, a veces —agrega lo último porque sabe que los viernes cuando Light está solo apenas come durante el día. Lo sabe porque comenzó a sospechar y ya van tres viernes en los que da un vistazo a la cocina para comparar la cantidad de comida que hay antes de irse con la que encuentra a su regreso.

—Comer bien es importante, pero en su estado también es necesario implementar algunos suplementos y vitaminas.

Elle suspira, la última vez le dijeron que la anemia no es algo para tomarse a la ligera, pero de alguna forma se siente aliviado que sea algo con lo cual pueden lidiar sin problemas.

—Entonces... solo nos dará la receta de los medicamentos, ¿verdad?

Sin embargo, el doctor aprieta los labios y tarda unos segundos en contestar. Si bien es cierto que mantuvieron al paciente bajo una vigilancia constante e hicieron los exámenes de rutina que suelen hacerse en estos casos, hay algo además de la anemia que encendió algunas alarmas de preocupación.

—Un desmayo siempre es preocupante, en algunas ocasiones pueden estar relacionados a afecciones cardíacas o problemas neurológicos —hace una pausa mientras se empuja el puente de los anteojos para acomodarlos. —Por lo que realizamos una tomografía computarizada y un electrocardiograma. —Vuelve a hacer una pausa, esta vez dándole más tiempo de asimilar sus palabras.

—Hey... —Mello rodea la cintura de Elle al verlo palidecer y retroceder un par de pasos como si de pronto hubiera perdido fuerza en las piernas. —¿Estás bien?

—S-Sí... sí... —Asiente, respirando un poco agitado.

Jamás en su vida había escuchado sobre tomografías por un desmayo mientras que un electrocardiograma le parece algo ligado a la gente mayor, ¡Light apenas tiene dieciocho años, por Dios!

—¿Te gustaría tomar asiento? —Le pregunta el médico antes de continuar.

Esas palabras son suficientes para humedecerle los ojos, nunca auguran buenas noticias. Se sienta, no cree que pueda seguir sosteniéndose en pie. Mello le ofrece su mano como apoyo, la cual Lawliet aprieta con fuerza. Para el rubio tampoco está siendo fácil, no solo porque recuerda lo deprimente que fue cuando la mamá de Yagami estuvo internada en aquel hospital público, sino también porque ya quiere a ese castaño como para que ahora le digan que tiene algo grave.

—¿Algo salió mal? —Mello pregunta con miedo, rompiendo el silencio mientras se relame los labios.

—No hay nada de qué preocuparse en cuanto al corazón, el tamaño es el adecuado y el ritmo cardíaco es normal— habla primero sobre los resultados del electrocardiograma para tranquilizarlo un poco. Suspira, toma unos segundos para pensar las palabras que usará para hablarles sobre el siguiente estudio.

Lawliet traga grueso mientras mueve la pierna nervioso, sin soltar la mano de Mello en ningún momento.

—Cuando Light fue ingresado tardó bastantes minutos en recobrar el conocimiento, pero lo que más nos llamó la atención fue que al principio tuvo problemas para pronunciar las palabras. Luego con las preguntas de rutina comprobamos que además de eso estaba sufriendo de diplopía o visión doble, dolor de cabeza y mareos. Todos estos síntomas sugieren un problema neurológico— en ese momento libera del expediente una imagen donde aparecen varias imágenes del cráneo en diferentes posiciones. —Los resultados de la tomografía revelaron un daño cerebral en esta zona... —les señala una imagen en la cual se logra apreciar una irregularidad con un color más oscuro que el resto.

Un par de gruesas lágrimas descienden por las mejillas de Lawliet. No entiende nada de lo que el doctor le muestra, pero la frase «daño cerebral» se queda rebotando en su cabeza.

—¿P-Por la caída...? —Pregunta con los labios temblorosos, sintiendo como Mello lo envuelve en un abrazo.

El médico guarda silencio y observa de nuevo los resultados. Light presenta raspones, un chichón y hematomas en diferentes zonas del rostro, lo que significa que al caer lo hizo de frente, mientras que la lesión se encuentra en la base del cerebro cerca de la glándula hipofisaria.

—No parece el caso, pero tampoco lo descarto —pese a que los resultados no muestran una contusión a causa del golpe, les explica que lo mejor es mantenerlo hospitalizado por esa noche. —Light ha estado con dolor de cabeza buena parte del día, por lo que nos gustaría tenerlo bajo observación. Además, mañana me gustaría realizar cuanto antes una resonancia magnética para tener un panorama más claro de la lesión. —Sus años de experiencia lo hacen tener una idea de cuáles podrían ser las posibles causas, pero los insta a mantener la calma y esperar los resultados.

—S-Su ojo... —Murmura atropellando las palabras al recordar ese detalle que descubrió hace unas semanas y que ahora le parece que podría estar relacionado. —No ve mu-muy bien con uno... pero me dijo que ha sido así toda la vida —lagrimea un poco, no importa cómo se lo planteen, no hay manera en la que él pueda tomar esta noticia con calma. —¿S-Será por lo mismo?

—Podría ser... Debemos esperar los resultados de la resonancia para saber con exactitud.

Mello no sabe qué hacer, consolar a la gente es algo que siempre hacía Near. Eso no le impide abrazar a Elle con toda la fuerza que tiene mientras le acaricia el cabello para intentar tranquilizarlo. No recuerda la última vez que lo vio llorar, siempre ha sido él quien cuidaba de todos, escucharlo gimotear y no poder consolarlo le está partiendo el alma.

—¿Él ya lo sabe? —Lawliet pregunta ansioso luego de haberse separado abruptamente de Mello.

Sin embargo, para su tranquilidad, el doctor niega con la cabeza.

—Como te decía, Light ha estado con un poco de dolor de cabeza. Por lo que nos pareció pertinente dejarlo descansar y hablar primero con ustedes.

El pelinegro asiente despacio dando un suspiro, luego toma una bocanada de aire para estabilizar su respiración y dejar de llorar.

—¿Puedo verlo?

Esta vez es el doctor quien asiente.

—Por acá.

Los guía hacia una puerta de doble hoja, dejando atrás el ajetreo de la recepción del hospital. Caminan en silencio por un pasillo tranquilo, lleno de pulcritud y calma.

—Espere... —Interrumpe Mello cuando ve al hombre de bata blanca detenerse frente a una de las puertas, acto seguido toma el brazo de su amigo. — ¿Nos da un segundo? —es como si de pronto hubiese tenido un déjà vu, así que se aleja con él unos cuantos pasos. —Límpiate las lágrimas, Elle. —Susurra, frunciendo el ceño. —Si te ve entrar con esa cara pensará lo peor.

El pelinegro, aturdido, asiente apresurado. Se ha negado a dejar el hospital desde que llegaron, por lo que su atuendo es el mismo con el que salió a correr en la mañana. Lo único que lleva consigo es el celular, así que al no tener un pañuelo se limpia el rostro con la remera. Sin embargo, al momento de hundir el rostro entre sus manos, lo invaden de nuevo las ganas de llorar y no puede evitar derramar algunas lágrimas en su ropa., intenta controlarse, Mello tiene razón, no puede entrar así. Levanta la cabeza, dando respiraciones profundas y termina de limpiarse las mejillas con los puños.

—Puedes hacerlo —dice el rubio, esta vez empleando un tono de voz más suave mientras le da unas palmadas en la espalda.

Para Elle esas palabras y las palmadas le parecen extrañas. Es como si el rubio le diera aliento antes de despedirse.

—¿No piensas acompañarme?

Mihael niega con la cabeza. Pese a que ha logrado establecer una buena relación con Light, cree que lo más apropiado es que sea Elle quien esté con él luego de un día como este, mañana si se encuentra mejor todos podrían visitarlo.

—Tengo que irme. Desde que puse la renuncia el vejete del Karlsson está insoportable —suelta un bufido, poniendo los ojos en blanco. —Quiere que mañana empiece a las siete de la mañana.

Lawliet sonríe.

—Bueno, pero ya te faltan solo unos días, ¿no?

—El doce es mi último día —responde sin poder ocultar su felicidad. Lo que más lo emociona es que sea justo un día antes de su cumpleaños, es como sin darse cuenta el viejo verde le hubiera dado el mejor regalo de despedida.

—Déjame te pido un taxi. —Ofrece Lawliet y después lo envuelve en un abrazo como agradecimiento por haber estado ahí.

Light aprieta los ojos con la misma fuerza con la que se aferra a una almohada, ha repetido la misma acción cientos de veces con la intención de poder quedarse dormido, y así no ser consciente de lo que lo rodea.

No es el dolor de cabeza o el sonido del monitor marcando sus signos vitales los que le impiden dormir, es la abrumadora sensación de estar solo. Es un tormento desear hundirse en la inconsciencia para intentar escapar de algo que incluso es capaz de inmiscuirse hasta en tus pesadillas.

Hay personas que detestan la soledad sólo cuando anochece, ligada en ocasiones al temor a la oscuridad. Sin embargo, ese no es su caso, no le molesta estar en una habitación tenuemente iluminada. Tampoco es que él sea alguien a quien frecuentemente le moleste la soledad, ha sabido arreglárselas solo un sinfín de veces, pero cuando está hospitalizado se vuelve un ente tangible que lo sofoca.

Estar en una amplia y cómoda habitación en una clínica no es muy diferente a los espacios reducidos de un hospital público. Es cierto que aquí no escucha las quejas del paciente que estaría al lado suyo, ni las pisadas desesperadas cuando alguien a la mitad de la noche sufre algún percance, pero lo que se repite en ambos lugares es que no hay nadie a su lado acompañándolo. Sigue divagando hasta que es interrumpido por el ruido de la puerta abriéndose.

—¿Te despertamos?

Light se endereza un poco y niega con la cabeza, aliviado de ver al amable médico que lo trató durante todo el día, quien para su sorpresa viene acompañado de Elle.

—¿Cómo te sientes? —El médico camina hasta él y por inercia presta atención al monitor de signos vitales que está a un costado pese a que no hace mucho un enfermero lo revisó.

—Bien... —carraspea la garganta y sonríe levemente en dirección a Elle, pero no le sostiene la mirada por mucho tiempo.

Si Lawliet está ahí es porque ya sabe lo que tiene, claro, cómo no va a saberlo después de los estudios que le realizaron. Y su problema no es que lo sepa, está nervioso porque no sabe que va a decirle. Jamás tuvo la intención de ocultárselo, es solo que desde hace años evita pensar en ello la menor cantidad de tiempo posible.

—Gracias.—Dice Elle luego que el doctor le dijera que en la cómoda hay sábanas. De forma inconsciente su voz hace que Light salga de su ensimismamiento justo a tiempo para despedirse del médico.

Una vez solos, Lawliet suspira y finge una sonrisa.

—Qué día, ¿no? —Elle rompe el silencio mientras se acerca despacio. Light no dice nada, tan solo termina de sentarse y se ven a los ojos cuando están frente a frente. —¿Te duele...? —murmura, extendiendo un brazo como acto reflejo para tomarlo de la barbilla, pero desiste antes de tocarlo. Es la primera vez que lo ve desde la mañana y algunos de los hematomas del rostro están empezando a tomar un color violáceo.

Light le dice que no, desviando la mirada por un momento, sin percatarse que Lawliet también lo hace. Le prometió a Mello mantener la calma, pero no es fácil cuando está al tanto de esos malditos resultados.

—Creo que... iré por un café, ¿sí? —Da media vuelta, necesita salir de ahí aunque sea por un instante. Sin embargo, una mano alrededor de su muñeca no lo deja continuar.

—¿No te quedarás conmigo?

—Sí... —Responde ladeando el rostro, sin voltear por completo porque no quiere que lo vea así. —Solo iré a...

—No te vayas... —Susurra sin soltarlo.

Elle dirige la mirada hacia su muñeca, notando como esos dedos se hunden desesperados en su piel.

—Voy a sacar la cobija... —Se limpia disimuladamente las mejillas y camina hasta el buró en busca de una sábana.

Sin embargo, al voltear se percata que Light le ha hecho un espacio en la cama.

—No cabemos ahí. —Sonríe mientras se dirige al sofá-cama para dejar la sábana.

—Sí, sí cabemos. —Asegura, haciéndose un poco más a la orilla creyendo que lo convencerá si le deja más espacio.

Lo que más desea Elle es acostarse con él y que se duerma en sus brazos. No obstante no solo es una cuestión de espacio, también están el suero conectado en su brazo y los electrodos en su pecho que se lo impiden, pero le cuesta tanto decirle que no a esos ojitos llenos de temor.

—Te diré qué haremos... —Comienza a jalar el sofá. —Pondré esto muy cerquita de la cama, ¿te parece? —Termina de empujarlo con mucho esfuerzo ya que es un mueble bastante grande y pesado.

Light guarda silencio, no es lo que quería, pero termina aceptando.

—¿Tienes sueño? —Elle extiende la cobija mientras pregunta cualquier cosa con tal de evitar el silencio.

—Un poco... —murmura, prestando atención a cada movimiento del otro.

Si hay algo de lo que Lawliet se ha quejado un par de veces, es de su costumbre de guardarse las cosas. No lo hace adrede, de hecho ni siquiera se había dado cuenta que lo hacía. Por eso esperaba dos reacciones al verlo después de la tomografía. La primera era enojo, pero Lawliet está muy lejos de verse molesto. Sin embargo, la segunda reacción es la que se hace presente, aunque Elle trate de disimular, puede notar que está haciendo un esfuerzo sobrehumano para no romperse a llorar ahí mismo.

Es la primera vez que lo ve tan roto, jamás pensó que alguien podría entrar en su ya ocupado corazón y ganarse un lugar tan fácil como lo hizo Elle. Es tan fuerte lo que siente por él que desearía poder hacer cualquier cosa para nunca más tener que verlo así.

—Lo siento...

Lawliet voltea hacia él de inmediato al escuchar su voz quebrantada.

—¿Por qué te disculpas? —Se acerca y con delicadeza le toma las manos.

—Estás mal por mi culpa... —Murmura cabizbajo. —Lo siento por preocuparte...

—No, no —lo toma de la barbilla, haciéndolo levantar el rostro. —Es solo que... me duele verte todo golpeado. —Finge una sonrisa mientras le roza de forma superficial el hematoma que está sobre el pómulo.

—No es nada grave... Lo juro... —Le asegura. Y mientras que Light lo dice porque cree que Elle ya lo sabe todo, Elle asume que se refiere a los golpes.

—Sí, yo sé que no es nada. Estarás bien... —Lo invita a recostarse mientras él va por el control remoto que vio encima de la repisa. —¿Quieres que baje más el brillo a las luces o que las apague?

—No... —menea la cabeza a la vez que se arrastra hacia el lado de la cama que está más cerca de Elle, acto seguido lo toma de la mano. —Así está bien.

Elle toma asiento en el sofá, sin soltarle la mano, tampoco es como si pudiera hacerlo cuando los dedos del castaño lo sujetan con firmeza.

—Intenta descansar.

—Prométeme que no te irás. —Se ladea en la cama, quedando frente a frente con Lawliet.

—Jamás. —Sella su promesa con un beso en los nudillos y comienza a acariciarle el cabello con la otra mano.

Aunque no ocurre en un abrir y cerrar de ojos, lo que Light intentó un sinfín de veces pasa luego de unos minutos. Lawliet sabe que está profundamente dormido cuando lo escucha respirar pausado y también porque el agarre en su mano se afloja, sin embargo Light no lo suelta.

Los minutos pasan, él sabe que debería acostarse e intentar descansar, pero decide quedarse en la misma posición. No hay manera en la que pueda relajarse cuando lo único que quiere es largarse a llorar. Le vuelve a dar un beso en los nudillos y es entonces cuando un detalle aparece frente a sus ojos, como si se tratara de una señal: el tatuaje de Light. Al no existir nada que le impida verlo, puede apreciar cada trazo grueso y oscuro tiñendo la piel del castaño. No sabe si fue alguna experiencia en particular o varias las que lo hicieron tatuarse esa palabra en específico, pero sin importar lo que haya sido, eso es justo lo que necesita en este momento: VON... esperanza.


Está de más decir que no pudo dormir, lo intentó, pero fue inútil. Lloró muchas veces durante la madrugada, procurando no hacer ruido. Dejar la mente en blanco fue imposible, además la sensación de querer estar atento por si Light despertaba, lo mantuvo despierto. Tiene el cuerpo entumecido y le duele tanto la cabeza, que solo es comparable con su peor resaca, y ni siquiera en esa ocasión se sintió tan golpeado por la vida como hoy. Sin embargo, se pasa las manos rápidamente por el cabello y pone su mejor cara al notar que Light comienza a removerse.

—Buenos días, dormilón. —Se inclina para darle un beso en la frente, aún es temprano, pero el castaño durmió toda la noche de corrido.

—Buenos días... —murmura, bostezando y estirándose satisfecho, como si se encontrara en la cama más cómoda del mundo.

A diferencia de Lawliet, Light no recuerda la última vez que se sintió tan bien al despertar. Las veces que le tocó pasar la noche en un hospital no dormía y si lo hacía era solo por un par de minutos antes de despertarse frenético intentando buscar consuelo en alguien que no existía. Nunca nadie lo acompañó en esos momentos de angustia, hasta que llegó Elle.

Luego del desayuno, una enfermera llega para darles indicaciones sobre el examen que le realizarán el día de hoy. Les explica que no podrá ingerir alimentos sólidos ni líquidos por las siguientes seis horas y que la resonancia magnética con contraste está programada para después del mediodía. También les dice las recomendaciones posteriores al estudio.

Como muchas personas, Light no sabe la diferencia entre una tomografía computarizada y una resonancia magnética, él asume que van a repetir el mismo examen del día anterior, aunque no entiende por qué y tampoco pregunta cuando la enfermera llega por él.

El tiempo pasa increíblemente lento para Lawliet, a pesar que durante el estudio decidió ir al supermercado que está a unas cinco cuadras a comprar algunas cosas. No iba a volver a casa sin Light y tampoco quería estar mucho tiempo esperando solo en la habitación del hospital, aún así cuando vuelve todavía le faltan varios minutos de espera. Camina en círculos hasta que se decide a sentarse en el sillón y prender la tv en busca de algo que lo distraiga, pero es inútil. Está a punto de salir a buscar un café cuando la puerta se abre y Light regresa al cuarto acompañado de la misma enfermera, quien les dice que el doctor estará con ellos tan pronto como reciba el informe del radiólogo.

—¿Cómo estuvo? —Pregunta Elle una vez que están solos.

—Bien —el castaño se acerca curioso a la bolsa del supermercado apoyada en su cama, creyendo que iba a encontrar comida, para su decepción se encuentra con un desodorante, pasta dental, dos cepillos de dientes y un peine. — Ay, que aburrido, pensé que era comida.

—¿Tienes hambre? —Sonríe, le alegra verlo con el ánimo suficiente para pedir comida. —Hace un rato vino un enfermero diciendo que te traerán algo para merendar, pero puedo preguntar.

—No... —Lo toma del brazo al instante, pegándose a él. —Quédate aquí.

—No me iré. Solo llamaré a alguien desde el teléfono. —Aprovechando la cercanía, lo rodea con un brazo y le da un beso en la frente.

Light niega con la cabeza, no quiere que se separe de él, su hambre puede esperar.

—Pensé que saldrías mareado...

—No... no se siente nada. —Lo rodea con más fuerza de la cintura y oculta el rostro en el cuello del otro, cerrando los ojos. —Solo es raro...

Elle solo lo escucha mientras le acaricia la espalda, disfrutando del momento. Usualmente Light no es así de cariñoso, sobre todo luego de haberle pedido que fueran despacio.

Se separan cuando entra una enfermera con la merienda, Light mientras come aprovecha para cambiar de canal y poner caricaturas. Por su parte Elle se recuesta en el sofá, distrayéndose con el celular para matar el tiempo. El problema es que el tiempo va demasiado lento para él, y no es para menos, lleva esperando por una respuesta desde ayer. Lo único que lo reconforta es escuchar al castaño reír mientras mira Bob esponja, al menos uno de los dos está tranquilo.

—¿Qué pasó?

—Bob esponja acaba de golpear a Calamardo con una puerta y ahora es más guapo. —Explica, sin apartar la mirada del televisor, pese a que ha visto el capítulo cientos de veces, lo hace reír como la primera vez.

—¿Es uno de los episodios nuevos? —Pregunta solo para continuar la conversación, él jamás había visto un capítulo de esa caricatura hasta que Light comenzó a vivir con él.

—Por supuesto que no. —Frunce levemente el ceño, le ha dicho un sinfín de veces que solo las primeras temporadas valen la pena.

Lawliet podría intentar preguntarle algo más, pero siente que en cualquier momento se quedará dormido. Sin embargo, la puerta se abre, haciendo que el castaño apague el televisor y que él se levante como un resorte.

—¿Cómo se encuentran? —Saluda el doctor con una sonrisa, trayendo un sobre consigo.

—Bien. —Se apresura a responder Elle para dar fin a los formalismos y pasar a lo que les interesa.

—¿Y tú, Light? ¿Ya no te duele la cabeza? —Dirige la mirada al castaño al mismo tiempo que camina hacia él.

El aludido menea la cabeza.

—Solo me duele un poquito aquí. —Se lleva una mano al rostro, palpando suavemente una de sus mejillas.

—Fue un buen golpe el que te diste. —Lo toma del mentón para inspeccionarlo mejor. Es normal que le duela, con el moretón que tiene parece que estuvo a nada de fracturarse el pómulo. Al menos ya luce menos inflamado que ayer, al igual que el chichón que tenía en la frente.

—¿Me podré ir hoy a casa?

—Sí, de hecho venía a informarles eso y a preguntarles una cosa —carraspea la garganta— ¿Gustarían tomar sus cosas, firmar el alta y pasar después a mi consultorio? ¿O discutimos sobre los resultados aquí?

«¿Cómo que los resultados?», piensa Light, se supone que eso lo saben desde ayer... ¿O no?, pero antes que pueda preguntar algo, Elle se le adelanta.

—Díganos aquí —no cree poder esperar un segundo más.

—De todas formas voy a necesitar que después pasen por mi consultorio, necesitaremos realizar más pruebas, y tranquilos que no serán ahora, ahí les explicaré todo con más calma.

—¿Cómo qué más pruebas? —Elle frunce el ceño, sintiendo que los latidos de su corazón aumentaron tras esas palabras. —No entiendo.

—Ahora entenderás... —murmura mientras comienza a abrir el sobre— Light, el día de ayer realizamos algunos exámenes, no sé si recuerdas los resultados del hemograma que se te realizó la última vez que estuviste aquí.

El castaño asiente, viendo curioso cómo el hombre manipula los papeles que sacó del sobre.

—Bien... El índice de glóbulos rojos sigue bajo al igual que tu peso. De hecho comparándolo con los datos de la última vez, has subido un poco de peso, pero sigues estando muy por debajo del ideal para alguien de tu altura y edad. Sin embargo, además de las pruebas de sangre, realizamos una tomografía computarizada —suelta un suspiro, a pesar de todos sus año de experiencia hay noticias que nunca son fáciles de dar—, y descubrimos que existe una lesión en la base del cerebro cerca de la glándula hipofisaria. Por eso hoy procedimos a realizar una resonancia magnética con contraste —esta vez pasea la mirada entre los dos, manteniendo un semblante serio antes de desviar la mirada hacia el informe. —Los resultados muestran que dicha lesión es a causa de la existencia de un tumor cerebral. —Se detiene, dándole tiempo a ambos de procesar lo que acaba de decir.

Las reacciones no tardan en llegar, Elle siente que se le aflojan las piernas haciéndolo caer sentado en el sofá y desorientado ve hacia todas partes como si no pudiera creer lo que acaba de escuchar.

—¿Y a-ahora? —Pregunta el pelinegro, pasándose las manos por la cabeza. —¿Existe una... —No puede terminar la frase, la voz se le quiebra.

—¡No es grave! —Dice el castaño al instante, poniéndose de pie y acercándose a Elle al verlo hundir el rostro entre las manos.

—Sí, no todas son malas noticias —el doctor sonríe, pero no deja de prestar atención al paciente, no existió ninguna reacción por parte de él luego de darle los resultados. —Basándome en los resultados de las características del tumor, parece ser benigno.

Lawliet levanta la cabeza esperanzando, limpiándose las lágrimas.

—Entonces... ¿Es... es operable? —Cuestiona sollozando.

—Aún no podemos hablar de una operación. Es necesario evaluar varios factores y hacer otros estudios para ver cual es el mejor camino a seguir.

—Pero no es grave —insiste Light.

En su desesperación, Elle piensa que solo intenta subirle el ánimo. Sin embargo, el castaño cree que ya entiende lo que ocurre. De seguro deben haber pensado que los resultados de ayer estaban mal y por eso le hicieron otro estudio hoy, y esa idea lo lleva a delatarse.

—Puedo vivir con él —continúa, acariciando la espalda de Lawliet. —Siempre me dijeron que no era algo grave...

Esas palabras son suficientes para detener el tiempo en la habitación. Al médico también le sorprende escucharlo, pero es Elle quien no puede disimular su asombro.

—¿Hace cuanto te lo detectaron? —Pregunta el doctor, acomodándose los lentes.

—Ummm... no sé, yo tenía... once o diez años creo... —Entrecierra los ojos, como si eso le ayudará a recordar.

—Bueno, eso confirma que es un tumor benigno —agrega con una sonrisa—¿Desde esa edad presentaste síntomas?

—Uhm... no, no sé. —Responde titubeando un poco, está nervioso, siente la mirada fija de Elle sobre él. —Estuve desde antes de los ocho años yendo al hospital, pasando por varios especialistas. Al principio creyeron que las náuseas eran parásitos o gastritis... uhm después creyeron que los mareos eran por falta de vitaminas... Mis papás no tenían dinero para una tomografía y mi... mi papá tuvo que trabajar mucho tiempo para poder conseguirlo... —Se remueve incómodo, sin entender el cambio repentino de Lawliet.

—Entiendo... —dice, acomodando nuevamente todo adentro del sobre. —Haremos más pruebas, ¿está bien? Después pasen por mi oficina para darles más detalles y agendar una cita.

Light quiere insistir en que sus papás siempre le dijeron que no era algo grave, sin embargo se limita a asentir cabizbajo.

—Bueno... —el doctor carraspea la garganta, queriendo cortar la tensión que de pronto se siente en el ambiente. —Los dejaré solos para que puedan charlar tranquilos.

Lawliet tan solo asiente, sin voltear, pero cuando la puerta se cierra inmediatamente se pone de pie y se aleja de Light. Comienza a dar vueltas por la habitación, soltando el aire por la boca una y otra vez, como buscando relajarse o intentando entender las cosas.

—Elle... —murmura, dudando si ir detrás de él o esperar. —¿Qué te pasa... ?

Esa pregunta provoca que el pelinegro voltee a verlo, desconcertado.

—¿Es en serio? —Enarca una ceja, soltando un bufido.

—¿Estás molesto conmigo... ? —Da un paso hacia adelante, retorciéndose las manos.

—¿Molesto? Sí... ¿Decepcionado? También —se lleva las manos a la cabeza. —Es que... ¿cómo pudiste no decirme? ¿Cómo, Light?

El castaño menea la cabeza y se aproxima hacia él, pero Elle vuelve a alejarse.

—Te juro que no es grave... —Susurra sin saber qué más decir.

Sin embargo, el pelinegro deja escapar una risa sarcástica ante esas palabras.

—¡Es un tumor, Light Yagami! —Exclama de tal manera que el otro da un paso hacia atrás. —Me doy cuenta que no confías ni siquiera un poquito en mí, pero ¿¡cómo pudiste ocultarme una cosa así!? ¡No es que decidiste guardarte para ti tu color favorito o el día de la semana que más odias! ¡No es algo inofensivo como quieres hacerme creer, Light!

El castaño agacha la cabeza, llevándose una mano a la boca para no emitir ningún sonido. Siente los párpados pesados a causa de las lágrimas que esconde detrás de ellos, nunca había visto a Elle así, no sabe qué hacer, él solo está repitiendo lo que siempre le dijeron desde que era un niño.

—Confío en ti... —lo dice para intentar disipar cualquier duda sobre ello. —Es solo que... —Susurra suavemente, no encuentra las palabras para explicarle que nunca fue su intención ocultarle esto.

De alguna forma Elle lo comprende, está seguro que muchas veces Light inconscientemente se guarda lo que siente o piensa como un mecanismo de defensa. Es algo que está tan arraigado en él que ni siquiera lo nota, pero en este momento su enojo no le permite ser comprensivo.

—¿Cómo puedes ser tan inconsciente? —Inhala profundo, su cabeza es un caos, se imagina tantas cosas a la vez hasta que un pensamiento se destaca entre todo ese desorden: Light lleva años sin tratamiento. —Y tú mamá... —murmura más para sí mismo, sin embargo no lo hace lo suficientemente bajo.

—¿Qué pasa con mi mamá? —pregunta el castaño al instante, frunciendo el ceño e irguiéndose.

Lawliet siempre supo que Light daría lo que fuera por Sachiko y en varias ocasiones eso no le ha parecido sano. Sin embargo a pesar de saber su grave problema de alcoholismo, creía que se desvivía por su hijo, así que al darse cuenta de su equivocación no puede evitar enojarse con ella también.

—Ella es una irresponsable —Responde sin ninguna pizca de duda. No voltea, en cambio echa la cabeza hacia atrás y da un par de respiraciones agitadas.

—¿Perdón? —Se acerca hasta él sin ese aire de tristeza de unos segundos atrás.

—Lo que escuchaste.

—No, dímelo en la cara. —Lo toma del brazo, obligándolo a voltear.

—¡Lo que escuchaste, Light! —Vocifera— ¡Tu mamá es una irresponsable a quien se le hizo más fácil ser una borracha en lugar de ser una madre y cuidar de su hijo! —Ni siquiera piensa antes de escupir tanto veneno, pero tras sus palabras todo ocurre en cámara lenta, permitiéndole ser testigo de cómo esas pupilas tiemblan y esos labios se abren, hasta que Light alza un puño. —¿¡Qué!? ¿¡Vas a pegarme!? —Cuestiona, sujetándolo de las muñecas sin mucho esfuerzo.

—¡No te atrevas a hablar así de mi mamá! —Se remueve un poco, apenas tiene fuerza luego de todo lo ocurrido desde ayer.

Elle chasquea la lengua y lo suelta dándole un empujón, su intención no es lastimarlo, solo quiere alejarlo para que no lo golpee en caso que ese fuera su objetivo. Acto seguido, da media vuelta.

—Ahora regreso. —Se percata que lo que dijo no estuvo bien, por más que sea verdad.

Sale de la habitación dando un portazo y de inmediato camina por el pasillo en busca de los sanitarios. Al entrar, se dirige a los lavabos, abre el grifo y se encorva antes de ahuecar las manos debajo del agua. Se moja el rostro con desesperación, empapando parte de su camisa en el proceso. Es ahí con el ruido del agua cayendo que no puede retener más el llanto.

Cierra el grifo y se sostiene del lavabo mientras respira agitado, tiene la vista nublada y no sabe si es a causa de las lágrimas o si está a punto de sufrir un desmayo. Necesita calmarse.

Con las manos temblorosas busca su celular en los bolsillos del pantalón, sabe que hay una persona que puede entenderlo, y que además está esperando novedades.

La llamada solo da un tono antes de ser atendida, prueba que la persona al otro lado de la línea quizá tenía el teléfono en las manos.

—¡Elle! ¿¡Por qué no me llamaste antes!? ¿¡Qué les dijeron!?

—Near... —A Elle se le quebranta la voz y es suficiente para que el aludido se quede paralizado preso del pánico. —Es... es un tumor, Near...

—¿Qué... ? —Nate se lleva una mano a la boca, ahogando un gimoteo. De sus ojos hinchados escapan un par de lágrimas, apenas ha dormido desde que supo el resultado de la tomografía. —Pe-Pero... ¿Cómo? ¿Cuándo...?

—Él ya lo sabía, Near... —River se queda unos segundos en silencio, no puede creer lo que acaba de escuchar.

—¿Cómo que lo sabía...? —Murmura con voz temblorosa.

Por un momento durante el silencio de su amigo creyó que lo sabía, tenía algo de lógica, ellos son super unidos y tal vez Light solamente no confiaba en él. Sin embargo al escuchar esa pregunta se da cuenta que él tampoco conocía este secreto y no sabe si eso lo alivia o lo inquieta aún más.

—Él dijo... no sé, qué tenía once años creo o algo así... —se encierra en un cubículo y se apoya contra la puerta. —¿Por qué no me lo dijo, Near?

Ojalá Nate tuviera una respuesta, pero no la tiene, él también está lidiando con las mismas dudas que Elle. Para su suerte en ese instante Alex asoma la cabeza por la puerta. Había salido a cenar con unos amigos y lo invitó para que se distrajera, pero Near se negó, así que al volver decidió pasar a ver como estaba ya que había estado llorando todo el día.

—¿Hola? —Tan pronto como abre la puerta de la habitación el otro sale a su encuentro, tirándose a llorar en su pecho. —Hey... ¿qué pasa...? —Le habla suave mientras lo abraza.

—Elle dice... que Light tiene u-un tumor... —Lloriquea más fuerte, mojando un poco la camisa de su amigo.

—¿Elle? —Es entonces cuando nota el teléfono en la mano de Nate. —¿Lo tienes en línea? —Sabe que ambos esperaban la respuesta de la resonancia, así que se imagina que el pelinegro también debe estar destrozado, por lo que le pide el celular y pone la llamada en altavoz. —¿Elle? ¿Cómo estás?

—¿Cómo quieres que esté? —Su voz es monótona mientras desliza la espalda por la puerta hasta quedar en cuclillas.

—Me imagino, sin embargo muchos tumores son operables... —se relame los labios nervioso, no cree que nada de lo que diga pueda ser de ayuda. —¿Y él cómo está? ¿Cómo reaccionó? —Es una noticia muy difícil de asimilar, pero se imagina que para Light debe ser mucho peor.

—Como alguien que lo ha sabido la mitad de su vida... —Suelta con ironía, echando la cabeza hacia atrás.

—¡¿Qué...?! —Alex frunce el ceño y se queda callado cuando escucha a Near susurrándole entre sollozos que Light lo sabía hace mucho tiempo.

—¿Y qué pasó...? —Pregunta temeroso, porque por el tono de Lawliet intuye que está enojado, y cuando se pone así puede decir cosas muy hirientes.

—Le dije que era un inconsciente... —responde con tono cansino. —Y que su mamá era una borracha irresponsable... —Carraspea la garganta debido a la incómoda sensación que le provocó esa última oración.

—¿Po-Por qué le dijiste eso? —Nate no puede creer lo que acaba de escuchar, porque sabe todo lo que Sachiko significa para Light.

—Porque es la verdad, Near... —chasquea la lengua. Tantas situaciones han pasado por su cabeza en estos minutos y en ninguna puede decir que la señora Yagami fue una buena madre. —¿Recuerdas dónde y cómo lo conocimos? ¿Dónde estaba Sachiko en ese momento? Su hijo estaba enfermo, ¿y ella qué hacía?

—Sí, pero... —Near se larga a llorar de nuevo, son demasiadas cosas para asimilar. Él sabe que su amigo tiene razón, pero tampoco le parece correcto que le diga algo así a Light en este momento. Desearía poder estar ahí para consolarlo.

—¿Y qué piensas hacer? —interrumpe Alex, volviendo a abrazar a Near. —¿Piensas dejarlo porque no te contó sobre su enfermedad?

River se separa de inmediato meneando la cabeza. La reacción de Elle es similar, se pone de pie como un resorte, con los ojos abiertos de par en par.

—¡Po-Por supuesto que no! —Se apresura a decir, porque eso jamás se le cruzó por la cabeza.

—Entonces, ¿por qué le dijiste todo eso? —No recibe respuesta, en cambio lo escucha sollozar— Elle, yo entiendo que te sientas mal, pero ¿te parece que era el momento para hacer reproches? Y más aún, ¿te parece que era la forma?

—¡Alex tiene razón! —Prorrumpe Near, arrebatándole el celular al otro mientras respira agitado. —Y yo... yo tomo el próximo vuelo para allá.

—A ver, se calman los dos —Ryuuzaga recupera el teléfono, toma a Near del brazo y lo lleva a la cama donde luego le pide que se calme y respire. —¿Qué te dijeron, Elle?, ¿es operable?

—No... no sé. —Suspira, limpiándose las lágrimas —El doctor dijo que hacen falta más pruebas. Tenemos que pasar por su consultorio para que nos dé más detalles.

—Bueno, ¿qué les parece si esperamos las indicaciones del doctor antes de pensar en viajes y reproches?

—Necesito estar allá... —Susurra Near, Alex sabe que la distancia hace todo más difícil.

—Yo no te voy a detener, pero tampoco te voy a dejar subir así a un avión —le asegura en voz baja, luego se dirige al celular. —Y así como Nate no debería viajar en este estado, tú no deberías estar exigiendo explicaciones cuando estás tan alterado, Elle.

—Sí, pero...

—¡Sin peros! Si lo que quieres es quedarte a su lado y ayudarlo, no tiene sentido que ahora lo ataques y le reclames cosas que deberían hablar tranquilos en otro momento —Alex siempre se pondrá del lado de la razón, independientemente si la otra persona le cae bien o no. —Además, ¿te has puesto a pensar cómo se siente? Al final del día es él quien tiene un tumor en la cabeza.

—¿Tú crees que actué mal...? —Murmura, rascándose la mejilla nervioso. Con el paso de los minutos, su cabeza ha comenzado a enfriarse, y las palabras que dijo cada vez le pesan más.

—Yo no puedo decirte si actuaste bien o mal... —Por un instante pensó en sermonearlo, pero no es su obligación hacerlo, además su prioridad es Near que llora desconsolado— Elle, yo tengo alguien de quien encargarme aquí —se sienta en la cama y acaricia la espalda de Nate.— Y si ya decidiste apoyar a Light, te sugiero que vayas y se lo demuestres. Después habrá tiempo para explicaciones.

El pelinegro aprieta los labios, sin decir nada, prestando atención a lo que ocurre al otro lado de la línea.

—Está bien... —Murmura, consciente que lo más probable es que no recibirá una respuesta ya que Near está inconsolable y Alex parece tener toda su atención puesta en él. Desconecta la llamada y tras dar un suspiro, sale del cubículo.

Camina hasta los lavabos y vuelve a humedecerse la cara, luego nota su reflejo en el espejo: luce fatal. Sin embargo, se siente mejor. Tal vez fue el hecho de llorar y haber hablado de lo que le molestaba o quizás la voz apacible, pero segura de Alex lo ayudaron. No diría que se siente listo para volver a la habitación, no obstante siente el pecho menos cargado.

Sale del baño y camina por el pasillo sin ver a nadie, consciente que su aspecto no es el mejor. Se detiene frente a la puerta de la habitación e inhala profundamente, intentando llenarse de toda la paciencia y control que necesita.

La escena que encuentra al entrar, lo deja paralizado. Light ya no viste la bata hospitalaria, está sentado en la cama vestido con la ropa de ayer mientras intenta atarse las zapatillas. Al estar de espalda a la puerta no se percata de su presencia, y Elle no sabe cómo reaccionar. Ni siquiera entiende por qué se sorprende, ¿acaso esperaba encontrarlo acostadito en su cama viendo la televisión? Por Dios, es Light y si lo piensa, hasta es un milagro que aún lo haya encontrado en la habitación.

—¿Qué haces? —Lo ve dar un respingo y después limpiarse las mejillas apresuradamente. —¿Qué haces? —Repite, esta vez adentrándose en la habitación.

—¿¡Qué no es obvio!? —Suelta con un veneno en su voz que hace mucho no escuchaba.

—Aún no nos vamos... —Se acerca despacio, como si cualquier movimiento brusco pudiera ser peligroso.

—¡No me iré contigo! —Se apresura a responder, acompañado de un gruñido. Las manos le tiemblan tanto que no puede atarse las agujetas.

Elle suspira y toma asiento a su lado. Se pregunta cómo es posible que Light intente adoptar esa fachada que usaba meses atrás, cuando es obvio que parece estar a punto de colapsar de nuevo.

—Light, deja eso... —Intenta tomarle suavemente una de las manos, pero lo que recibe a cambio es un manotazo.

—¡No me toques! —Se pone de pie. No importa, se irá con las zapatillas desatadas.

Busca con la mirada su reloj por toda la habitación, no se puede ir sin él. Se supone que todas sus pertenencias estaban en la bolsa de papel que le dejaron sobre el buró, pero no está.

—Lo de hace un rato... —También se levanta y lo sigue por la habitación, manteniendo cierta distancia. —Light, lo siento... estuvo mal lo que dije...

No es lo único que tiene para decir, sin embargo es obvio que no le presta atención.

Light está en modo automático, buscar el reloj es solo una excusa para mantener la mente ocupada y no derrumbarse ahí mismo. Una gran parte de su vida creyó que el tumor era sinónimo de rechazo y abandono por estar enfermo. Él lo sabe, nadie quiere estar con alguien roto y defectuoso, ni siquiera su padre. Es por eso que inconscientemente enterró todo el asunto y dio prioridad a alguien más, a la única persona que siguió a su lado. Por su mamá iba a correr tan veloz como fuera necesario para hacerla feliz hasta donde esto le permitiera vivir. Y luego conoció a Elle, por primera vez el tiempo dejó de ir rápido y poco a poco lo hacía sentir vivo de una manera diferente, pero al parecer el tiempo a su lado había llegado a su fin. Tiene miedo, no cree ser capaz de afrontar otro abandono, entonces lo único que se le ocurre es huir, ser él quien se vaya esta vez.

—Light... —emplea un tono de voz dócil para llamarlo luego que lo ve empezar a quitar las sábanas en busca de algo. Y aunque al principio solo palpa por todo el colchón, pronto comienza a aventar las almohadas— ¡Light! ¡Para, Light! —Lo abraza por detrás, para intentar detenerlo.

—¡Suéltame! —Exige mientras se remueve un poco. Sin embargo sus movimientos carecen de fuerza y Elle lo nota.

—Lo siento... —murmura, porque a pesar que aún se siente molesto, se arrepiente de las palabras que utilizó antes. —Lo que te dije... estuvo mal, pero eso no significa que no te quiera a mi lado.

—¡Que me sueltes! —Light no escucha nada, no puede.

Lawliet no insiste en pedir disculpas porque es obvio que sus palabras no están llegando a ningún sitio, pero no lo suelta, necesita que se calme. Sin embargo, para intentar zafarse de sus brazos, Light le da un cabezazo. El golpe es suave, está claro que realmente no tuvo ninguna intención de golpearlo, no obstante cede y lo suelta.

—¡Bien! —estira los brazos hacia los costados y da un paso hacia atrás, demostrando que no piensa tocarlo. —¿Y ahora qué?—Intenta no alzar la voz, aún así es cortante.

Light gira con brusquedad, viéndolo a los ojos.

—¿¡Ya te aburriste de mí, verdad!?

El pelinegro frunce levemente el ceño y entreabre los labios, sorprendido, ¿acaso no acababa de golpearlo para zafarse e incluso también le exigió a los gritos que lo soltara? Sin embargo, no quiere discutir, así que da media vuelta y se aleja.

—No te culpo... —Suelta con ironía, aunque su voz temblorosa lo delata. —¡Todos se aburren! ¿¡Por qué tú ibas a ser diferente!?

Lawliet respira profundo un par de veces mientras camina con el fin de alejarse, pero es en vano porque Light lo sigue. En cualquier otro momento esas palabras lo alertarían, porque dejan en evidencia que la actitud de Light no es más que un mecanismo para ocultar que está asustado, que le han fallado y tiene miedo que la historia se repita. Sin embargo, en este instante no lo interpreta de esa manera y lo único que esas palabras provocan es que su coraje comience a elevarse, y es que... ¿cómo puede ponerlo en el mismo nivel que a todos los demás? ¿Cómo puede siquiera insinuar que es igual a cualquier hijo de puta con el que ha estado antes?

—¡Al final no me quieres tanto como dices! —Farfulla entre dientes, pero es más de lo que Elle puede soportar.

—¿¡Eso piensas!? —Da media vuelta furioso, haciendo que por acto reflejo el castaño retroceda un paso. —¿¡Así que no te quiero!? ¿¡No hice suficiente para demostrártelo, verdad!? —Light se queda inerte, apenas puede sostenerle la mirada, cosa que exaspera aún más a Elle— ¡Dime! —En ese instante se escuchan un par de golpes en la puerta, acto seguido entra una enfermera.

—Disculpen... —Murmura apenada, los gritos se escuchaban hasta el pasillo— ¿está todo bien?

—Sí, sí... —Se apresura a responder Lawliet— Perdón, le aseguro que... —Suspira, sin saber qué decir exactamente.

La enfermera asiente, dándole a entender que no tiene que explicarle nada a ella

—Solo les pido por favor que bajen la voz. —Cierra la puerta despacio, siempre es incómodo tener que interrumpir en este tipo de situaciones.

Elle suspira una vez más ahora que están solos, intentando mermar su enojo o tal vez intentando retener las lágrimas.

—Termina de recoger tus cosas, Light... —Dice con un hilo de voz, sin verlo a los ojos.

Al castaño le toma unos segundos reaccionar, su mente no termina de asimilar lo que acaba de ocurrir. Camina despacio hacia la mesita que está al lado de la cama, para ver otra vez si su reloj está en la bolsa de papel.

—¿Sabes algo? —Elle rompe el silencio, apoyándose contra el buró y cruzándose de brazos— Está bien si dudas de mi amor, compartimos el mismo sentimiento, porque yo también estoy comenzando a dudar del tuyo —esas palabras son suficientes para que Light detenga sus movimientos al mismo tiempo que retiene el aire— Tú dices que me quieres, pero me ocultas cosas y no confías en mí... —evita alzar la voz para no ganarse otro llamado de atención, además porque se le hace difícil articular cada palabra debido al sinfín de sentimientos que le oprimen el pecho.— Supongo que ninguno sabe cómo demostrarlo, o tal vez ninguno de los dos sabe cómo querer, ¿no?

Light menea levemente la cabeza, como si eso fuera a impedirle escuchar lo que dice Lawliet. De inmediato sus ojos se llenan de lágrimas, porque sabe que él ocasionó todo esto. A veces es agotador ser él y lidiar con su inestabilidad. Tampoco es fácil decir cosas que no son las que realmente desea para intentar protegerse. Quizá no es que los demás se aburran de él, tal vez es él quien los aleja al no poder ser del todo sincero. No quiere que ocurra lo mismo con Elle, así que no lo piensa dos veces y va a abrazarlo.

Lawliet no le devuelve el abrazo, todavía siente el rostro caliente debido al enojo y la decepción. Tampoco lo aleja, porque su intención no es continuar con la discusión o generar una nueva. Sin embargo Light empieza a temblar y a respirar más agitado, la falta de reacción de Elle lo está descolocando, por lo que lo abraza con más fuerza mientras se revuelve como un niño pequeño buscando colarse por debajo de sus brazos cruzados. Lawliet capta su intención y se rinde, baja los brazos permitiéndole pegarse por completo a su pecho, pero no lo abraza hasta que lo escucha llorar desesperado. Por un instante se queda inerte debido al cambio brusco, no fue algo progresivo que empezó con pequeños sollozos, Light inmediatamente se pegó a su cuello y dejó escapar un mar de lágrimas.

Light no dice nada, tan solo gimotea y se aferra desesperado a él. Tampoco es que Elle esperara que dijera algo, lo conoce, no suele ser expresivo, ese es uno de los motivos que desencadenó todo esto. Sin embargo su corazón cede, no soporta escucharlo así, el amor que le tiene se antepone a cualquier otro sentimiento, así que lo rodea con los brazos y lo abraza con fuerza.

No significa que no le duela o que ya olvidó y perdonó todo, es solo que no quiere discutir más, por hoy ya se dijeron suficiente. Él no duda que Light lo quiera aunque antes haya dicho lo contrario, estaba dolido, y pelear contra las inseguridades del castaño es algo extenuante. Sin embargo, debe reconocer que la persona que ahora tiene entre sus brazos no es la misma que conoció meses atrás. Debe reconocer que le ha demostrado que está intentando mantener derribadas todas sus barreras y eso para alguien como Light, con ese mecanismo de defensa tan arraigado, debe ser muy difícil. Así que no importa el tiempo que les lleve o lo intrincado que sea el camino que tengan que recorrer, Elle está dispuesto a elegirlo todos los días y tomar su mano para acompañarlo hasta el final.

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Notas de autor:

Uff esto va a estar largo. Quienes quieran ahorrarse tiempo, sáltense los siguientes siete párrafos, los que deciden seguir conmigo por el camino del chisme, síganme. Vamos con la intro.

Guess who's back, back again... mi mente cochina is back, tell a friend...

No tengo ni idea cuánto tiempo tenía sin escribir lemon. ¿Le siguen diciendo Lemon? ¿O como le dice la chaviza ahora? ¿El sin respeto? ¿El delicioso? En fin, les confieso que en la versión anterior, a mí me gustaba todo el tonteo entre Matt y Beyond pero JAMÁS planeé juntarlos. Sentía que era suficiente tener a dos parejas. Y en esta nueva versión les diré que tampoco pensaba juntarlos a ese punto como lo vimos en este capítulo. Fue muy difícil, Matt ya estaba comenzando a dudar de sus habilidades, pero al final si aflojó 7u7

Ah, btw... primera vez que me corrigen un lemon, (en serio corríjanme si ya no se le dice así, soy chavorruco lol). Ahí me veían a mí escribiendo con lujo de detalle como el agujerito de Matt se iba tragando el pedazo de carne del ojitos rojos, pero cuando supe que mi beta lo estaba corrigiendo fue como "ay no, ¿para qué describí como las bolas de Beyond chocaban contra el traserito de Matt?" Aunque bueno, si lo comparo con mis lemon... ¿saben qué? Le diremos el frutifántastico. Les decía, si comparo los frutifántasticos que describía antes con este, es como que ya es más decente, ya es puta pero de las finas.

Ya hablé mucho de Matt y Beyond, es que ni yo me lo creo jaja. No, esperen, aún hay un temita más que tocar aquí... ¿vieron que Beyond aguantó poco? Me recuerda a alguien, ¿será de familia o es que Light y Matt saben cómo hacerlo? 7u7

No sé ustedes, pero a mí me gusta cómo poco a poco Light se va integrando con todos. Me agrada que haya sido justamente él quien le haya dado el empujón a Beyond, y creo que mucho tiene que ver con que los demás siempre eran muy condescendientes con el ojitos rojos mientras que Light le dijo sus verdades :3

Pero ya... pasemos al drama. ¿Cuántos ya habían olvidado que Light estaba enfermo? ¿Cuántos habían sospechado que era un tumor? JAJA, me acuerdo cuando el fic recién empezaba, hasta sida le diagnosticaron los lectores a mi niño.

Hablando de diagnósticos, creo que debí haber empezado con esto. Mi beta y yo pedimos perdón si los procesos o tecnicismos médicos no están del todo bien empleados (por si alguien está estudiando esa carrera). De las dos, ella es la inteligente y la que sabe un poquito de esto, pero no es especialista y yo menos, pero pusimos nuestro esfuerzo en investigar un poco para que nos quedara lo mejor posible.

Creo que a este punto, aunque Light ya cedió un poco en cuanto a admitir que quiere a Elle, la relación de ellos está lejos de ser fácil. O sea si Elle creía que el nivel uno fue complicado, cuando Light le daba alas para luego cortarlas, no se imaginaba lo que sería ya convivir en un tipo de relación. ¿Tienen teorías al respecto?

Y bueno, ya me extendí demasiado, los que se saltaron todo lo demás jaja ya me pueden leer aquí. Le invertimos mucho tiempo a este capítulo, según mi beta y yo teníamos tiempo y que lo íbamos a terminar mucho antes, pero aquí estoy, medianoche, empezando mi cumpleaños aún corrigiendo todo, pero es que ni ella ni yo queríamos entregarlo otro día, tenía que ser justo en mi cumpleaños, ¿por qué? La verdad no sé, locuras que se nos meten, pero sí quería que fuera como una muestra de agradecimiento por todo el apoyo que me han dado y todo el cariño que tiene este fic al que tanto esfuerzo le hemos puesto. ¡Gracias chichis!

La pregunta se publicará el día lunes, no la tenemos preparada, sinceramente no sabemos en qué se nos fue el mes. Jajaja, somos adultas :c Un día eres joven y al siguiente te emocionan las ofertas del supermercado.

Y finalmente, ¿parte favorita? ¿teorías? ¿sugerencias? ¿quejas?