Advertencia: capítulo No beteado, mi beta me abandonó esta vez, jaja, igual espero que el capítulo haya quedado a la altura de los demás. Chechu regresaaa, te extraño, Sandy te extraña, hasta calamardo te extraña :c


Light se deja caer en el sofá más grande, luego de haber estado dando vueltas por quién sabe cuántos minutos. Toma el pequeño control remoto que está en la mesita de al lado y con éste abre la pared corrediza, necesita sentirse menos encerrado en sí mismo. Sin embargo, las nubes moviéndose, los pájaros volando en el amanecer o los rayos del sol asomando lentamente causan lo contrario, reavivan la sensación que lo ha estado agobiando recientemente, esa que le confirma que la vida está siguiendo y que es él quien se ha quedado atrás.

Se rodea las piernas con los brazos y las abraza contra su pecho. Es temprano, muy temprano, y apenas ha dormido algo en los últimos tres días, desde que el veredicto de todos sus exámenes sugirieron que una operación es inevitable.

Suelta un suspiro mientras hunde el rostro entre las piernas. Han pasado casi quince días, quince días llenos de visitas a diferentes médicos, un sinfín de exámenes y algunos pinchazos . Lo único que le ha dado fuerza es que Elle ha estado siempre a su lado, aunque no ha sido fácil, los primeros días luego del hospital lo notó esquivo, y aunque una parte de él le gritaba que tomara sus cosas y saliera de ahí, otra parte de él, quizá guiada por el raciocinio o el temor, lo llevó a admitir su error y a ser paciente. Ahora, a pesar de todavía sentir que algo se rompió entre ellos, Elle lo está apoyando, como nadie lo hizo antes en su vida.

Levanta la cabeza y toma con su mano derecha una bola de acero decorativa que está en un tazón junto a otras, luego la aprieta con todas sus fuerzas. Un imperceptible temblor invade todo su brazo derecho, del cual él nunca había sido consciente, ni siquiera sabe cuándo empezó. Quizá su insomnio no está solo relacionado al tema de la operación, sino más bien a todo lo que ha pasado en tan poco tiempo. Desde hace mucho sabía que su visión iría empeorando, pero nunca se había percatado de lo deteriorados que estaban sus reflejos, movimientos, equilibrio y coordinación, hasta que el doctor le realizó una serie de pruebas donde quedó en evidencia algunos "resultados no tan favorables", como él los llamó. Eso lo lleva a pensar que todo esto es grave, y no es que no lo supiera, siempre lo minimizó y nunca se había detenido a pensar en ello por mucho tiempo. Sin embargo últimamente parece que todo gira en torno al tumor: su alimentación, rutina y conversaciones.

Una de las cosas más difíciles fue cuando tuvo que ir al centro de rehabilitación para contarle a su mamá, previamente ya había hablado con su terapeuta. Ella se alteró un poco, hubo llanto y abrazos. No quisiera tener que verla de nuevo así, solo quiere verla sonreír, pero con un poco de confusión admite para sí mismo que fue reconfortante dicha reacción, porque no recuerda la última vez que la vio tan preocupada por él.

No obstante, el trago más amargo fue dejar su trabajo. Existió una pequeña discusión con Elle a raíz de ese tema, Lawliet quería hacerse cargo de los pagos del centro de rehabilitación para que él solo se enfocara en recuperarse, pero no quería. Más allá de la deuda que acumularía con el pelinegro, estaba el hecho de estar siendo sacado de su zona de confort llamada: valerse por sí mismo. Al final Lawliet consiguió lo que quería y no porque él haya aceptado, sino porque el señor Karlsson decidió prescindir de sus servicios. Están casi a mitad de diciembre, y sus constantes permisos para irse a realizar los exámenes no eran convenientes para una temporada tan ajetreada.

Sabe que el pelinegro no le sugirió dejar ese empleo con la intención de cobrarle en un futuro, así que si es sincero consigo mismo, no le molesta que Elle se haga cargo de los pagos, al menos por un tiempo, de hecho en ocasiones se ha dado cuenta que es agradable tener a alguien a tu lado cuando sientes que ya no puedes dar más. El problema es que la mayoría de veces se siente perdido, son demasiados cambios para asimilar en tan poco tiempo y no está acostumbrado a tanta atención.


Elle aprieta los ojos cuando unos haces de luz le rozan el rostro, esto debe significar que Light ya salió de la cama y que como siempre no cerró por completo las persianas. Detesta que las deje abiertas, así como a Light no le gusta que él sea tan obsesionado con el orden. Supone que siempre hay diferencias que tienen que afrontar todas las parejas, aunque ellos no lo sean, y luego de todo lo que ha ocurrido, sus dudas sobre si alguna vez vayan a serlo se acrecentaron.

Suelta un suspiro y patalea para deshacerse de las cobijas. Es de esas veces que dormir no es sinónimo de descansar, se siente fatigado. Al ver el reloj digital, se da cuenta que son las seis y quince, aún podría quedarse en la cama por al menos cuarenta y cinco minutos más, pero a pesar de sentirse cansado, no cree que vaya a poder seguir durmiendo, así que se pone de pie con pereza, acto seguido va al baño.

Al salir, camina por la habitación en dirección al espacio vacío que queda entre los pedestales, sin embargo, tan pronto como pone un pie en el primer escalón, se queda inerte. Light está de espaldas a él, en el sofá grande que está enfrente de la pared corrediza, solamente sentado, sin hacer nada.

Las últimas semanas todos los amaneceres han sido incómodos, le cuesta verlo a los ojos aunque cuando pasan los minutos, esa tensión siempre termina esfumándose.

El médico les recomendó ayuda psicológica desde que programaron la primera cita. Según les dijo, es una sugerencia que se le da a todos los pacientes y familiares que están atravesando una situación similar, esto a fin de ayudarlos con el proceso de sobrellevarlo, aunque él no puede evitar pensar que fue el escándalo que hicieron en la habitación lo que llevó al doctor a darles el número telefónico de un especialista.

No sabe si Light le da importancia al psicólogo, pero él sí, porque se dio cuenta que todo esto es más grande de lo que alguna vez imaginó, y porque aún no supera el mal sabor de boca que le dejó la discusión entre ellos. En este punto no sabe qué más les falta por superar, pero no se supone que cada tropiezo los haga tambalear de esta manera.

Suspira de nuevo, luego baja los dos escalones y camina hacia él. Quizá se sienta abrumado la mayoría del tiempo, sin saber qué hacer, pero eso no significa que lo quiera menos.

—Buenos días.

Light da un imperceptible respingo que casi lo hace botar la esfera que tiene en las manos.

—Buenos días. —Responde con una sonrisa al ver que Elle toma asiento cerca suyo. Sin embargo, no puede pasar por alto el hecho que el pelinegro no le diera un beso en la frente como lo hacía hasta hace unas semanas atrás.

—¿Qué haces despierto tan temprano? —Lawliet sube los pies al sillón, todavía bostezando de vez en cuando.

—Tengo que ir a recoger mis lentes, ¿recuerdas? —De algo de lo que no se libró es de usar anteojos. Al menos esta vez, podrá tener unos que no lo hagan lucir como un payaso, aunque eso también saldrá del bolsillo de Elle.

El pelinegro aprieta los labios y entrecierra los ojos, queriendo hacer memoria. Entre ir y venir del consultorio, se le ha acumulado un poco el trabajo y a veces ni siquiera recuerda en qué día está.

—Lo siento... no... —Sisea arrastrando las palabras, aún intentando recordar, pero lo último en su mente es la visita a la óptica un día de esta semana, sabrá Dios cuál.

—El martes. —Completa Light como si le hubiera leído el pensamiento— El martes que fuimos me dijeron que podía retirar mis lentes hoy.

—Si, claro. —Asiente, luego se rasca la mejilla avergonzado— Y de nuevo, perdón por no poder acompañarte, pensé que te los entregarían mañana pero justo hoy al mediodía tengo una junta y no la puedo reprogramar.

Light agita las manos para detener las explicaciones y a la vez para decirle que no hay problema.

—Tranquilo. No pasa nada. —Elle ha hecho tanto por él que no puede quejarse porque en esta no pueda acompañarlo.

—¿Estás seguro que no te pierdes?

—¿Insinúas que no sé andar en autobús? —Inquiere enarcando una ceja de forma divertida.

Elle sonríe y menea la cabeza.

—De verdad lo siento, no sé cómo pude confundir los días. —Insiste en voz baja, porque en realidad se siente mal al respecto.

Light niega con la cabeza y de nuevo agita las manos. A decir verdad, entre todo lo que está pasando también se siente perdido con las fechas, pero está seguro que hoy es viernes, cómo olvidarlo cuando cierto rubio no dejó de hablar al respecto durante toda la semana.

—En serio, no pasa nada. Además, luego de ir por los lentes me veré con Mello, ¿también lo olvidaste? Quiere comprar algo de ropa para esta noche

Hace unas semanas, le hubiera sorprendido la idea de esos dos saliendo juntos, sin embargo todos han sido testigos de la extraña amistad que parece estar surgiendo, lo realmente ilógico es que su excusa para estar despierto tan temprano sea esa cuando faltan más de cuatro horas.

—¿Pero no quedaron de verse a las once? —Pregunta frunciendo el ceño, al menos eso sí lo recuerda.

Light se encoge levemente de hombros luego de unos segundos, acto seguido asiente, dándole la razón. Se forma un breve silencio, en el cual ambos comprenden que la razón por la que los dos están despiertos a esta hora es la misma: no pueden dormir; todo esto del tumor ya es bastante preocupante como para quitarle el sueño a cualquiera, sin embargo hay algo más, y es esa tensión que actúa como una delgada pared invisible entre ellos, separándolos

—El otro día... —el castaño carraspea la garganta, intentando esfumar esa sensación— acomodando algunas cosas, encontré en uno de los cajones del vestidor una... ¿guitarra? ¿Tocas?

Lawliet se muerde el labio y arruga la nariz antes de negar lentamente con la cabeza, provocando con su respuesta que Light enarque una ceja, confundido. Al tener tanto tiempo libre, se le ocurrió que lo mínimo que puede hacer es procurar que todo se mantenga limpio, así le ahorra una buena cantidad de dinero que Elle invierte una vez por semana en una compañía de aseo. El problema es que si el apartamento le parecía grande, se volvió enorme el día que se dispuso a hacer limpieza. Sin embargo, no fue del todo malo, como usualmente ocurre, encontró cosas interesantes: un álbum de fotos, gorros horribles, pero lo que más le llamó la atención fue la guitarra en su estuche, porque nunca lo ha visto tocar.

—¿Entonces, por qué la tienes? —continúa tras no haber recibido otra respuesta. Esta vez Lawliet suspira.

—No sé —se encoge de hombros, intentando restarle importancia aunque la verdad es que le afecta—. Recuerdo que cuando era niño me llamaba la atención, teníamos un compañero que tocaba muy bien y yo quería aprender, pero nunca tenía tiempo —suelta una risa forzada mientras se rasca la mejilla—. Hace unos años se me metió la idea de por fin aprender a tocarla, así que me compré una y comencé a buscar escuelas de música, pensé que una ventaja de ser adulto es que haces lo que quieres, pero no es así, creo que el tiempo no es mi aliado —se ladea en el asiento, dejando apoyado el brazo de forma flexionada en el respaldar del sillón—. Como ves, se quedó acumulando polvo, ni siquiera recordaba que la tenía. —Finaliza con una sonrisa.

Light no responde al instante, en cambio fija la mirada en los labios del otro. En ese momento se da cuenta que tiene en común algo con Lawliet: esa sonrisa. Esa sonrisa con la que ha intentado convencer a los demás y convencerse a sí mismo que estaba bien aunque por su cabeza estuviera pasando todo lo contrario. Ahora que conoce la infancia de Lawliet, puede hacerse una idea que él la ha usado para hacer creer que no le importaba dejar lo que él quería por seguir un camino ya trazado.

—¿Y si te enseño yo?

—¿Sabes tocar guitarra? —Está al tanto que Light domina bien el inglés, un poco de francés gracias al colegio, algo de japonés por sus padres y lo ha escuchado decir algunas frases en italiano cuando habla con Near, ¿ahora resulta que además es músico?

—¡Por supuesto! —Responde al instante, removiéndose el flequillo de la frente de forma altiva— ¿Crees que el colegio Daikoku cuesta lo que cuesta para que te enseñen lo básico? —Se pone de pie, con intenciones de ir en busca de esa guitarra— Bueno, la verdad solo sé un poco, ¡pero algo lograremos!

Elle sonríe al verlo marcharse hacia la habitación dando brinquitos, en momentos así es que olvida esas pequeñas cosas que le molestan de él y lo invaden solo las ganas de abrazarlo.

Una de las ventajas de ser el presidente es que no tiene hora de llegada mientras no exista algo de suma importancia por hacer. Faltar no es una opción, al menos no hoy cuando tiene que avanzar en su nuevo proyecto, pero tiene la chance de llegar aunque sea un par de horas más tarde, sólo debe avisarle a su secretaria, así que se pone de pie para ir en busca de su celular a la habitación.

—¡Oh...! —exclama Light al salir del vestidor y encontrar a Lawliet en la cama— ¿Lo haremos aquí?

—Donde quieras, y lo de practicar con la guitarra también. —Responde guiñandole el ojo.

Light sonríe, sintiendo las mejillas calientes por el comentario, acto seguido camina hacia él.

—Pues yo no me quejo. —Dice con cierta picardía al dejarse caer al lado de él y rozarle el brazo.

Sabe que los comentarios solo fueron por juguetear, sin embargo lo descoloca no recibir una respuesta similar, Elle solo le toma el estuche y lo abre, ignorando por completo su coqueteo.

—Estoy listo. —Lo único que aprendió según él es a cómo sujetar la guitarra, así que sonríe al creer que al menos eso está haciendo bien.

—Sí, claro... —Murmura aún desconcertado, no sabe cómo lidiar con la sensación de sentirse rechazado por Elle— Vamos a empezar con algo de teoría. —Carraspea la garganta, recobrando un poco la compostura.

Comienza a explicarle las partes de la guitarra, las notas de cada cuerda, el cómo éstas varían al poner el dedo en diferentes alturas del mástil. Le habla de los tonos y semitonos, en cómo afinar la guitarra a la manera en la que él aprendió y luego le enseña algunos acordes básicos mientras tararea una canción sencilla con la que a él le enseñaron dichos acordes.

Para Elle es demasiada información en muy poco tiempo, además de pronto Light comienza a explicarle cómo si estuviera hablando con un pro y no con alguien de conocimiento nulo.

—¿Y tú puedes tocar alguna canción? —Interrumpe cuando encuentra una oportunidad.

—¿Eh? —Parpadea— Uhm, sí, conozco un par. —Ríe, removiéndose el flequillo de la frente, las únicas que se aprendió casi a la perfección son las que practicó para alguna prueba.

A Lawliet le enternece que Light quiera enseñarle, sin embargo, además del cansancio de la semana, fue difícil seguirle el hilo cuando se quedaba embelesado escuchándolo hablar.

—¿Tocarías algo para mí?

—¿Uhm? —carraspea la garganta, sonrojándose— Es que... tampoco me sale tan bien.

—Anda. Porfiiiis. —Junta las manos a manera de súplica. Si de niño le gustaba la guitarra y ahora le encanta Light, ¿cómo sería escuchar y ver a Light tocando la guitarra?

El castaño se remueve nervioso, le da un poco de pena hacerlo, pero ¿cómo decirle que no a esa carita? Además, de forma inconsciente busca ganarse el cariño de Lawliet de nuevo.

—Bueno, pero no me sale tan bien, ok?

Elle asiente, ignorando lo que pasa por la cabeza del otro, de saberlo, ya le habría asegurado que su amor por él no ha cambiado. Se sintió dolido al darse cuenta que el castaño no confía en él, pero eso no significa que haya dejado de quererlo.

Light se decide por una canción con la que se ha sentido identificado tantas veces estando a solas, la única que se aprendió por gusto propio y no para una prueba, la cual jamás ha tocado frente a alguien.

Sus dedos se deslizan por las cuerdas y cierra los ojos para concentrarse. Las primeras notas salen y es cuando se da cuenta que tal vez escoger esta canción en específico no fue tan buena idea, tantas cosas se le vienen a la cabeza, no solo de días recientes sino también el peso de años. Adentrado en lo que siente, comienza a tararear mientras un sinfín de imágenes pasan por su mente, reviviendo la soledad, la tristeza y el abandono.

But I'm only human, and I bleed when I fall down —sin percatarse, al llegar al coro, empieza a cantarla por lo bajo, sin abrir los ojos en ningún momento— And I crash and I break down. Your words in my head, knives in my heart. You build me up and then I fall apart.

Continúa moviendo los dedos, lo hace de una manera más lenta en lugar de intentar llevar el ritmo de la versión original, aún así comete algunos errores, sin embargo no se detiene.

I can hold the weight of worlds, If that's what you need, be your everything —no deja de cantar, pese al nudo en la garganta que lo invade, el cual solo crece, haciéndolo sentir la necesidad de gritar para deshacerse de él— I can do it, I can do it, I'll get through it...

Al llegar de nuevo al coro, alza la voz, sintiendo cada palabra penetrándole el pecho. A Elle poco le importa que desafine, él le presta atención a la letra, a la forma en la que Light aprieta los ojos por momentos, a cómo su voz se quiebra en cada segundo que pasa, viéndose invadido por el pesar que le transmiten esos gestos.

I can take so much, 'Til I've had enough... 'Cause I'm only human... —Sus dedos dejan de moverse al llegar a la última estrofa, pero no deja de cantar hasta el final.

Una vez termina, el silencio poco a poco va borrando las imágenes en su cabeza, trayéndolo de vuelta a la realidad. Abre los ojos despacio, respirando agitado.

Lawliet se muerde los labios, sintiéndose aún aturdido. Se miran a los ojos, Light también luce afectado, y puede hacerse una idea de lo que está pasando por su cabeza, del dolor que carga y que no le gusta mostrar. Quisiera tener las palabras correctas para borrar el pesar que invade a esos ojitos color miel, pero no las tiene, por lo que solo atina a abrazarlo. Según él, Light le devuelve el abrazo, ignora que más bien el castaño se aferra a su espalda, como si hubiera añorado este momento.

Light pega su mejilla a la del otro y poco a poco comienza a buscar sus labios, sin embargo Elle gira el rostro hacia el lado contrario cuando escucha el timbre sonar.

—¿Quién será tan temprano? —Pregunta el pelinegro frunciendo el ceño luego de haber disuelto el abrazo para ver la hora en el reloj digital que está en la mesita, apenas han pasado diez minutos de las siete.

—Quién sabe... —comenta cabizbajo mientras guarda la guitarra. Si acaso tenía dudas, esto lo confirma todo: Elle lo está evitando.

Lawliet no se percata de todo lo que provoca con sus acciones, lo único en su mente es la incógnita de quién podría visitarlo tan temprano. Y su sorpresa solo aumenta al abrir la puerta y ver que se trata de Beyond y Matt.

—¿Qué hacen aquí?

—Tu hermanito ya le agarró gusto a esto de madrugar. —Responde Matt, tratando de hacerse un nudo en la corbata.

—Tengo que trabajar al mediodía, así que no tenía otra opción. —A diferencia de Matt, que está vestido bien presentable, se nota que Beyond no se duchó y menos intentó pasarse un peine—. Además, si quería que Matt me trajera tenía que ser temprano.

—Y tienes cuarenta y cinco minutos. Tengo que estar antes de las nueve en la oficina. —Dice, yendo detrás del pelinegro, quien se dirige directamente a la habitación.

Hello, traidor número tres.

Light da un respingo al escuchar esa voz de repente, porque Beyond no tuvo la decencia de esperar en la sala como cualquier visita normal.

—Que no soy traidor. —Murmura el castaño, poniendo los ojos en blanco porque no es la primera vez que lo molesta con lo mismo.

—¿Cómo no? —pone la mochila en la cama y luego la abre— Primero Near me convence de trabajar ahí, después se va a Italia, Mello renuncia y a ti te despiden, ¿y yo? Bien gracias, limpiando mesas.

—¿Ya desayunaron? —Interrumpe Elle antes que el hostigoso de su hermanito siguiera hablándole así a Light.

—Yo quiero dos huevos revueltos, tocino y tostadas con mermelada —pide Beyond, levantando el índice—. Ah, y un jugo de naranja, por favor.

—Voy a pedir hot cakes con blueberries, tómalo o déjalo... les puedes untar mermelada. —Añade tras unos segundos.

—Hecho.

—Bien... no sé a qué se deba su visita, pero se quedan en su casa. Yo me tengo que bañar para ir a trabajar.

—Sí, como sea —Beyond agita la mano, restándole importancia—. Venía a verte a ti. —Señala a Light, quien abre los ojos de par en par.

—¿A mí?

—Ajá. Ya que desde que te despidieron, no has buscado hacer algo y te pasas los días sin hacer nada...

—Me van a abrir la cabeza en unos días. —Interrumpe el castaño, ofendido.

—Sí, como decía, ya que estás sin hacer nada, tú serás mi ayudante. —Dicho esto, saca un cuaderno de la mochila y se lo lanza.

—¿Ayudante de qué?

—Pues con mi emprendimiento de postres. —Suspira hondo, casi brillándole los ojitos tras decirlo— Con los gastos que tengo, no me da mucho chance de ahorrar, y si quiero tener el dinero suficiente para el curso, necesito una entrada extra.

—¿Y yo que tengo que ver en todo esto? —Cuestiona, alzando una ceja.

—No me cortes la inspiración, Lucecita. —Advierte, frunciendo el ceño— Y tienes mucho que ver. Fuiste tú el que me habló de vender mis postres por internet, estamos en diciembre trece, faltan pocos días para navidad, puedo sacar provecho de estas fechas.

—Y repito...

—¡Ssshhh! —Beyond lo calla, luego jala al pelirrojo— Te presento a mi socio en... ummmm, ¿qué harás tú, Matt?

—Crearé una aplicación para que a través de ella publiquen fotografías, precios, descripciones y los clientes tengan la opción de hacer sus pedidos desde ahí. —Explica, tomando asiento en la cama.

—Sí, él la publicará en su perfil y obtendrá ganancias gracias a los anuncios, ¿verdad?

—No —corrige Matt—. Yo saco ganancias de los anuncios que se muestran en las aplicaciones de mi perfil, pero a ti lo que haría es crearte un perfil, el cual tú debes de pagar. Como tu intención no es generar ganancias gracias a las visitas a la aplicación, sino más bien usarla como un medio para que tus clientes puedan hacer sus pedidos, yo no te recomendaría ponerle anuncios para un buen customer experience.

—En español, socio, en español. —Dice Beyond, tronándole los dedos.

Matt pone los ojos en blanco disimuladamente.

—Me refiero a que a ningún cliente le va a gustar usar una aplicación o blog donde te salgan anuncios cada dos segundos. Así que nada más la crearé, y mi ganancia será lo que yo te cobre por ella.

—Sí... lo que él dijo —encoge los hombros y luego dirige la mirada al castaño—. Y tú te harás cargo de las redes sociales.

—¿En serio? —Suelta con sarcasmo, junto a una risa mordaz.

—Sip.

—¿Y yo que gano? —Cuestiona el castaño, cruzándose de brazos.

Matt ríe por lo bajo, no esperaba menos de Light.

—¿Cómo que qué ganas? —Beyond frunce el ceño.

—Tu amigo de toda la vida te va a cobrar, ¿y esperas que yo lo haga gratis?

El pelinegro suspira, absteniéndose de hacer cualquier comentario negativo porque justo en ese momento su hermano sale del baño, con una toalla envuelta en la cintura.

—Está bien... —Murmura, sentándose al lado del castaño— Si logras hacer que esto crezca, tendrás tu parte.

—¿Todo bien? —Pregunta Elle mientras se seca el cabello con una toalla pequeña.

El castaño asiente, adelantándose antes que Beyond responda.

—Tu hermano me está contratando como su empleado y dice que me pagará muy bien.

—Aún no hemos hablado de salarios.

—Bueno, pero a Light le pagas bien —advierte Elle solo por seguirles la conversación, aunque no tenga idea de qué hablan—. El desayuno vendrá en unos quince minutos.

—¿Tanto tiempo por unos hot cakes?

—Hay jugo de apio en el refrigerador si no quieres esperar, hermanito.

—No quisiera hacerte ningún desplante. Esperaré, hermanito. —Dice, entrecerrando los ojos en un gesto falso de dulzura, el cual Elle copia.

—No esperaba menos de ti. Y ya que tienen invadida mi habitación, me cambiaré en el vestidor.

—Por algo se llama vestidor. —Le susurra Beyond a Light una vez su hermano desaparece tras la puerta.

—A él le gusta solo sacar la ropa y cambiarse aquí la mayoría de veces.

—¿Entonces para que tiene un vestidor? Esa cosa bien podría ser un cuarto adicional con lo grande que es.

Light encoge los hombros.

—Pues a tu hermano le gusta lavar los platos antes de meterlos al lavaplatos, también le gusta que la cama esté bien tendida antes de acostarse. —Responde el castaño en el mismo tono suave.

Matt se arrastra hacia ellos, luego carraspea la garganta para llamar su atención.

—¿Viniste a hablar de tu idea o sobre las rarezas de tu hermano? Te recuerdo que tengo que trabajar.

—¡Sí! —Retoma Beyond, poniéndose de pie— A lo que íbamos, tú te harás cargo de las redes sociales.

—Necesitaré fotos. —Light abre el cuaderno y toma algunos apuntes.

—Saqué unas hace unos días. —Busca el celular en los bolsillos y luego le muestra las fotografías al castaño, quien arruga la nariz porque en la mayoría se alcanza a ver un chiquero en el fondo o sale parte del dedo en el lente.

—¿No tendrás algunas mejores?

—Estoy seguro que puedes retocarlas —el castaño frunce el ceño, confundido con esas palabras—. No te hagas, sabemos que eres bueno con el Photoshop, alguna vez hace mucho te stalkeamos y esa torre Eiffel se veía muy real.

Light se pone rojo y como acto reflejo se cubre la mitad de la cara con el cuaderno. De alguna forma tenía que mantener su vida ficticia en el instituto Daikoku, pero ¿por qué justamente ellos tenían que verlas?

—Beyond ha pensado en los nombres. —Interrumpe Matt, para dejar atrás el tema de las fotos y no seguir haciendo sentir incómodo a Light.

—¡Ah, sí! —el pelinegro sonríe, orgulloso del nombre que eligió—, quiero que se llame "ricos postres Beyond"

—A mí parecer es muy largo. —Opina Matt.

—Sí... —murmura Light, llevándose la punta del lapicero a la boca— Además, ese nombre de teibolera al final no ayuda.

—¿¡Teibolera!? —Beyond empuña la mano, y antes de agregar algo más, primero voltea hacia el vestidor para asegurarse que su hermano no ha salido— ni que llevara por nombre "Light Yagami"

Ni qui lliviri pir nimbri Light Yigimi. —Remeda el castaño, sacándole la lengua.

—Yo había pensado en "Beyond delicious". —Aporta el pelirrojo, intentado regresar la atención al tema principal.

—Y dale con el nombre...

—¿Y por qué no sugieres uno tú? —Le exige Beyond en tono molesto.

—Lo haría si dejaras de regañarme —comienza a anotar algunas ideas, tachando las que no le convencen y luego de unos minutos cree tener una buena opción— ¿Qué les parece... "Be DeliCake"? Es como un juego de palabras.

—Porque suena como Be delicate. —Comenta el pelirrojo, arrastrándose por la cama para acercarse más a Light y ver sus apuntes.

—¿Y yo en qué soy delicado? —Beyond no deja su pose cerrada de brazos cruzados y entrecejo fruncido.

—Pues podrías tomarlo como un recordatorio —dice Light—, porque si quieres tener éxito, debes tener un buen servicio al cliente. Además, si bien "Be" es "ser", también son las primeras dos letras de tu nombre.

En esta ocasión al pelinegro le gusta, sin embargo, no es de los que da su brazo a torcer tan fácilmente.

—No suena tan mal. —En lo único que comenta, encogiendo los hombros.

—Bueno, lo piensas en tu casa —Light pasa la hoja y empieza a garabatear en una página limpia—. Últimamente están muy de moda las cajas de regalos, son cajas decoradas por fuera y llenas de chucherías por dentro, podríamos llenarlas con postres individuales. —Al terminar, le muestra un boceto de cómo podrían armar una tomando como referencia algunas imágenes que ha visto en internet.

—Ummm... —Beyond toma el cuaderno, asintiendo levemente, aprobando la idea.

—También debemos pensar en la imagen para tu emprendimiento en las redes sociales. Algo bonito que lleve el nombre y mandar a hacer stickers con esa imagen para pegarlas en los paquetes. Ah, y creo que sería bueno si...

Tanto Matt como Beyond se quedan admirados de ver cómo a Light le fluyen las ideas, haciéndolo sentir incómodo al notar las miradas sobre él.

—¿Qué? ¿Por qué me miran?

—No, no. Sigue. —Beyond se sienta en medio de ambos, empujando a Matt para que se mueva un poco.

—Uhm, solo eso... —Perdió el hilo de lo que hablaba, y no sabe si es que acaso estaba diciendo algo malo.

—Entonces, se levanta la sesión. No tienes tan malas ideas, socio —el pelinegro se pone de pie—. Me gusta lo de los stickers. Tengo una sugerencia, por si la quieres anotar. —Light traza una línea en la página, para escribir abajo lo que sea que su "jefe" vaya a decir—. Quiero que nuestra imagen sea una zorra.

Lo siguiente que Beyond siente es un cuaderno impactándole en la cabeza.

—¿¡Quééé!? ¡No lo dije con mala intención! ¡A lo que me refiero es... —de repente se queda callado al sentir a alguien respirándole en la nuca— Elle está detrás de mí, ¿verdad?

—Ajá. —Matt ya le ha dicho un sinfín de veces que algún día se va a meter en problemas por esa palabra, así que no piensa meterse.

—Antes que me golpees —se aleja de su hermano levantando los brazos en son de paz— ¿puedo explicarme? —el mayor enarca la ceja, dándole permiso de continuar. Sin embargo, Beyond se da cuenta que no es tan fácil de hacerlo— Ummm, si me golpeas, ¿cuánto me dolería?

—Lo que pasa es que aunque no lo admita —intercede Matt, pese a que hace unos segundos se había dicho que no lo haría—Beyond quiere a Light, y toda esta ilusión que tiene con lo de vender sus postres, se lo debe a él, así que estoy seguro que lo que él quiere es que de alguna forma Light esté presente en su imagen.

—¿Ah, sí? —El castaño alza las cejas, aún procesando lo que acaba de escuchar.

—Quítale lo cursi, yo no hablo así —chasquea la lengua en son de fastidio, a pesar de tener la cara más roja que un tomate—. Pero ajá, lo que él dijo, y ni modo que ponga tu cara, ¿quién compraría?

—Yo lo haría. —Dice el mayor de los gemelos, levantando el índice.

—Sí, Elle, pero aspiramos a una clientela menos pervertida.

—¿Y por qué no puede ser un zorro? —Opina Light, llevándose una mano a la barbilla— Le podríamos poner un antifaz y un bigotito para que se vea bien cool.

—La idea es que se vea lindo, no cool. A la... —ve de reojo a su hermano, y antes de continuar se aleja de él cinco pasos— A la zorra la podríamos hacer caricaturesca, con un moñito, colores pasteles y una sonrisa.

Light guarda silencio, como si estuviera meditándolo cuando la realidad es que no está en contra de la idea. No le gusta ese apodo, pero que lo haga por tomarlo en cuenta como dice Matt, es un gesto lindo, es más de lo que podría esperar del gemelo al que esos dos minutos extras dentro del vientre le hicieron daño.

—Ummm... está bien. —Responde al fin, encogiéndose de hombros.

—¿¡En serio!? —Beyond no puede evitar sonreír de la emoción y acercarse a la cama dando brinquitos. No obstante, antes de lanzarse sobre el castaño, recobra la compostura y se yergue—. Me agrada que estemos de acuerdo, socio. —Dice con un semblante serio y voz profunda.

—Pero tienes que ponerte las pilas, estamos a nada de navidad —Light se pone de pie para tomar el cuaderno que lanzó hace un rato, buscando una pagina para hacer nuevos apuntes antes de volver a la cama—. Y una cosa es que pueda usar Photoshop, otra muy distinta es que haga milagros, así que comienza a tomar mejores fotografías si quieres que queden decentes.

—No me hables así, soy tu jefe. —Beyond se deja caer al lado de él, viendo lo que apunta.

—Mientras no me pagues, te hablo como quiera.

—Háblame como quieras, no me importa mientras hagas tu trabajo —encoge los hombros—. Hablando de eso, cuando te abran la cabeza no dejarás de trabajar, ¿verdad?

Al instante se forma un silencio incómodo y Beyond voltea hacia cada uno de los presentes al sentir todas las miradas sobre él.

—¿Quééé?

—Tú no tienes remedio, Beyond Lawliet Birthday. —Le dice Elle, dándole un suave golpe al pasar al lado de él, luego de escuchar que tocaron el timbre.— Debe ser el desayuno.

—Me sigue diciendo Birthday. —Masculla el pelinegro en dirección a Matt.

—Tú te querías llamar así, ¿no?

Beyond pone los ojos en blanco, porque al final no hizo ningún cambio y no sabe si su hermano en ocasiones lo llama así por apoyo, o por burlarse de ese intento fallido.

—¿Por qué te querías poner "cumpleaños" de apellido? —Cuestiona Light con una curiosidad inocente mientras lo observa con los ojos bien abiertos. Inocencia que Beyond se encarga de botar.

—Tú te llamas Luz y nadie te dice nada. —Le responde con un tono que más pareciera un perro gruñendo, provocando que el otro ponga los ojos en blanco.

—"Ti ti llimis Liz y nidi ti dici nidi". Ush, iré a desayunar mejor. —Se pone de pie, dándole un leve golpe con el hombro al pasar al lado de él.

—Sí... hacemos un buen equipo, ¿verdad? —Opina Beyond una vez el castaño deja la habitación.

Matt no sabe cómo tomar ese comentario, y solo atina a reírse. No tiene idea de cómo lo harán, supone que la determinación de Light y la terquedad de Beyond son buenos elementos, pero que esos dos logren trabajar juntos será el verdadero reto.

oOo


Mello apoya la espalda contra una pared, luego ve la hora en su reloj y acto seguido chasquea la lengua. Él no es un obsesivo con la puntualidad como Lawliet, ¡pero es su cumpleaños! ¡Ha esperado este día desde hace mucho tiempo! Suelta un bufido, Light lleva quince minutos de atraso, está a punto de llamarle por vigésima vez cuando le parece ver una cabellera castaña acercándose de prisa. Mello se lleva una mano a la frente, usándola de visera para que el sol no interfiera, confirmando que se trata de Yagami.

—Llegas tarde —es lo primero que le dice una vez que se detiene frente a él.

—Lo siento... —Murmura entre jadeos, encorvándose hacia adelante para apoyar las manos en las rodillas e intentar recuperar el aliento— Me perdí...

—¿Unos meses teniendo novio con carro y ya se te olvida cómo ser pobre?

Hace un tiempo Light hubiera corregido esa oración, afirmando que Elle no es su novio, porque no lo es. Sin embargo, sabe que es ir contra la corriente, ellos seguirán molestando con lo mismo, además la idea ya no le aterra tanto y a veces hasta la desea.

Se endereza, ya no siente que el corazón se le saldrá disparado por la boca y en ese momento Mihael puede apreciar mejor los grandes anteojos de montura delgada. Debido a su atrofia cortical, el lente cubre desde abajo de la ceja hasta un poco arriba de los pómulos, con el fin de abarcar un mayor campo visual. Al menos en esta ocasión, el marco no es pesado ni tiene un cristal más grueso que el otro.

—Pareces nerd... —Comenta Mello luego de haber analizado minuciosamente cómo lucen el resto de las facciones con esos anteojos. Light frunce el ceño, porque no sabe si eso fue un insulto— No te ves tan mal. —Se encoge de hombros y da media vuelta—. Vamos, no tenemos todo el día.

Light sonríe un poco, al salir de la óptica se sentía ridículo y a la vez decepcionado tras afrontar la realidad que deberá usar gafas para toda la vida. Sin embargo, que le diga que no se ve tan mal es definitivamente un halago.

Cruzan un portón ornamental, el cual alberga una pequeña plaza llena de comercios en cuyas vitrinas las palabras que más sobresalen son descuento y mitad de precio.

—No esperes que sea un centro comercial como al que ibas con tus amiguitos ricos a tomar cafe a un Starbucks para sacarle fotos al vaso y subirlo a Instagram

Light se sonroja, ahora resulta que él también había andado husmeando sus redes sociales. De pronto, Mello se detiene sin previo aviso, provocando que choque contra él.

—Bienvenido al cielo. —Dice, extendiendo los brazos para mostrarle el lugar.

El castaño voltea, los maniquíes del escaparate están vestidos casi por completo con cuero negro, intrigado alza la vista y observa el nombre del local «House of Dark» escrito con letra gótica.

—¿Aquí vamos a comprar? —Enarca una ceja no muy seguro. Una cosa es que piense que a Mihael se le ve bien esa ropa, y otra cosa es que él quiera usarla.

—Ajá. —Responde, una de las cosas que más disfruta Mello es ir a comprar ropa. Además hoy sus amigos como parte de la celebración por su cumpleaños lo invitarán a cenar y después irán al club, así que la ocasión definitivamente amerita ropa nueva— ¡Vamos! —Lo toma del brazo emocionado, arrastrándolo dentro— ¡Vamos a hacernos mierda el salario aquí!

—¿¡El salario!? —Light abre los ojos por completo, retrocediendo un paso. Lo único que tiene es el pago del mes pasado junto al de los días que trabajó este mes. Al no haber trabajado ni seis meses, no aplicaba para una indemnización— ¡Yo no puedo gastarme mi salario en una tarde! ¡Ya ni siquiera tengo empleo!

—Y a mí me giran mi último cheque hasta la próxima semana por todos los años trabajados ahí... —Murmura llevándose una mano a la barbilla, considerando mejor las cosas— Hagamos algo, haz tus cuentas, yo hago las mías y luego vemos cuánto tenemos disponible para gastar.

A Light eso le parece una idea más coherente, a pesar que Elle se hará cargo de los pagos del centro de rehabilitación, no quiere dejarle toda la responsabilidad mientras él aún tenga un poco de dinero.

—¿Cuánto te queda? —Pregunta el rubio, notablemente menos animado que antes.

—Treinta y cinco dólares.

—A mí cincuenta y ocho.

El castaño no entiende el repentino decaimiento de su amigo, con el dinero que tienen entre los dos, podría sacarlo usando un conjunto Prada de la tienda donde él solía comprar su ropa, claro, de imitación, pero muy bueno. De hecho, los precios en todos los comercios de la plaza son bastante accesibles, es solo que no es lo mismo ir de compras sin fijarse en el precio que andar contando cada centavo para no sobrepasarse del presupuesto.

—¿Sabes qué? —Mello menea la cabeza para deshacerse de cualquier sentimiento negativo, es su día y nada lo va a arruinar— Te aseguro que nos va a alcanzar hasta para un helado, ¡así que vamos a hacernos mierda los noventa dólares! —Vuelve a tomarlo del brazo para jalarlo.

—En realidad son noventa y tres dólares. —Corrige Light mientras cruzan la puerta.

No recibe respuesta, tan pronto entran los dos vendedores presentes y hasta el cajero saludan a Mihael llamándolo por su nombre, demostrando que es más que conocido por ahí.

—Traje a un amigo —señala con el pulgar a Light, a quien saludan con la misma amabilidad—. Como ven, no tiene mucho sentido del estilo.

—¿Perdón? —El castaño parpadea, volteando hacia abajo para observar su atuendo. Es cierto que tomó lo primero que encontró porque se le hizo tarde, unas zapatillas café, pantalones de mezclilla y una remera verde musgo, pero no se ve mal, ¿verdad?

—Tranquilo, aquí arreglamos eso —dice uno de los vendedores caminando hacia ellos. Light no puede evitar notar que el único que desentona es él, todos ahí visten con prendas oscuras, algunos usan brazaletes gruesos llenos de púas, y uno de ellos hasta tiene los ojos remarcados con delineador— ¿Buscan algo en especial?

—¿Olvidas qué día es hoy? —Mihael se lleva una mano al pecho, indignado— Obvio que buscamos algo especial, Joe.

—¿Olvidarlo? Ya sabes que como cada año, House of Dark te tiene un pequeño obsequio esperando en caja. Y justamente porque lo recuerdo pregunto, para saber si tienes algo en mente —les hace un gesto con la mano para que lo sigan, caminando entre los angostos pasillos que quedan—. Pero si me permites una sugerencia, la semana pasada ingresaron nuevos estilos en pantalones que estoy seguro te encantarán.

El encargado le entrega cuantas prendas pide el rubio y luego los guía hacia los vestidores. Light se sienta a esperar, el asiento también va acorde al sitio. Es una butaca de mullidos cojines oscuros, mientras que las patas y reposabrazos son de un ébano grueso y brillante.

Mello sale con la primera elección, es un pantalón de vinilo negro que combina muy bien con los botines de tachuelas y hebillas que lleva puesto. Se para frente al espejo que está a un lado de las butacas, mientras escucha los comentarios que Yagami tiene para decirle, y aunque le encanta cómo se ve, decide volver al vestidor para probarse otro, después de todo, eso es lo divertido de ir de compras.

Nunca había conocido a alguien que lo disfrutara tanto como él, el castaño de verdad se ve emocionado cada vez que sale con un nuevo atuendo y le da opiniones sinceras sobre cómo luce o si se veía mejor con la elección anterior. Siempre había salido a comprar ropa solo, hasta a Near que le encantaba pasar tiempo con él se aburría, por lo que jamás se imaginó lo divertido que es hacerlo en compañía. Es curiosa la manera en la que ellos dos terminaron congeniando, todo empezó por un rumor en el trabajo, muchos sospechan que una chica está embarazada y que el padre es alguien de ahí, quien además es casado. Sin darse cuenta, un día en el área de descanso, comenzaron a hablar del tema, compartiendo teorías, lo que provocó que intercambiaran números telefónicos para seguir más tarde, llegando a hablar por horas esa misma noche. Si bien no confirmaron la veracidad del rumor, descubrieron que no se caen tan mal como creían, y lo que es una pena es que no lo hayan descubierto antes.

—¿Y con este como me veo? —Mello sale por vigésima vez, haciendo a un lado las cortinas.

En esta ocasión sale con un pantalón de cuero negro, con una leve abertura a los laterales, la cual está sujeta por delgados cordones del mismo color, además una musculosa lisa, ligeramente transparente.

—Un poco revelador, ¿no? —Dice poniéndose detrás de él para ver el atuendo completo en el espejo.

—¿Justo tú me vas a salir de mojigato? —Pone los ojos en blanco, ladeándose para apreciar cómo lucen sus piernas con las aberturas— ¿Cómo crees que hay que vestir para ir a una discoteca? —No piensa agarrarse con el primero que se le cruce, pero tampoco va a limitarse, sobre todo luego que Near no le haya mandado ni un mensaje felicitándolo en todo el día. Eso deja claro muchas cosas.

—Pero recuerda que primero iremos a cenar.

—Y por eso planeo llevar una campera encima —se encoge de hombros, aún observando su reflejo mientras piensa en cómo mejorarlo—. Solo agrego unos cuantos accesorios y estoy listo... ¡Ah! Quiero hacerme una trenza a un costado y una media cola, ¿cómo crees que se vería? —Pregunta, sujetando parte de su cabello para simular que lo lleva amarrado.

—¡Yo puedo hacer trenzas! —Exclama, ¿qué más da cómo quiera ir vestido? Con su actitud, haría lucir hasta una bolsa de patatas.

—¿En serio? —No es que le sorprenda, la trenza común no lleva mucha ciencia, pero le llama la atención lo emocionado que luce ante ese detalle.

—Sip, yo se las hacía a mí mami. —Toma unos cuantos mechones del cabello de Mello, peinándolo con los dedos, sin embargo se detiene al percatarse por el espejo que el otro lo observa— ¿Tengo algo? —Se lleva las manos a la cabeza, creyendo que quizá estaba despeinado y no se había fijado.

—Estaba pensando en cómo te verías con trenza, pero tienes el pelo muy corto —encoge los hombros, restándole importancia— Auuuunque... ¡se me ocurrió una idea genial! —Da media vuelta con una enorme sonrisa y luego lo toma de las manos— ¡Hay que ir vestidos iguales!

Light abre los ojos de par en par, acto seguido desvía la mirada hacia el torso del rubio.

—Yo-Yo no me vo-voy a vestir así... —Balbucea, dando un paso hacia atrás. Y es que no entiende el objetivo de la camiseta ¡si puede verle todo!

—¡Ay, será divertido! —Lo toma de los brazos y lo zangolotea a fin de convencerlo, no obstante Light niega asustado con la cabeza— Bueno, ¿al menos el pantalón?

Esta vez el castaño destensa los hombros y lo considera. Su problema es la parte superior, para su gusto muestra demasiado, en cambio el pantalón le parece más sutil.

Mello se sienta a esperar ansioso en la butaca luego que el encargado les consiguiera un pantalón de la talla de su amigo. Sin embargo, al verlo salir del probador, no es lo que esperaba.

—¿Y bien...? —Pregunta con voz suave, sintiendo las mejillas calientes porque tiene la sensación que la prenda le queda ajustada, y al caminar hasta el espejo, lo confirma.

No lo entiende, en Mello el atuendo se ve sexy, sí, pero aún con esa remera transparente, podría fácilmente pasar como un miembro de algún grupo de rock, sobre todo luego que se colgara en el cuello el peculiar crucifijo de plata que siempre usa. No obstante, a él el pantalón lo hace lucir como...

—Pareces una golfa —concede Mihael luego de haberse puesto a su lado—, y se te marcan los huevos. —En un instante, toda la sangre del castaño se concentra en sus mejillas y avergonzado se lleva las manos a la entrepierna—. No creo que sea lo único que quieras cubrir. —Lo toma del brazo para hacerlo dar media vuelta, dejando a la vista lo tensa que queda la tela en su trasero.

—¿Por qué no se me ve igual que a ti? —Hace un puchero, sin dejar de ver su propio reflejo por sobre el hombro.

—Creo que el motivo principal lo estamos viendo. Tienes mucho culo, Yagami.

—Elle nunca se ha quejado de eso.

—¿Y que se va andar quejando? Lo que no creo es que le guste que salgas así.

—¡No pienso ir a un restaurante así! —Se remueve un poco y se aleja de Mello un paso. Es cierto que él ha usado ropa similar, pero no piensa ir así a una cena familiar, y menos en compañía de su futuro novio.

—Tienes razón —asiente Mihael, llevándose un par de dedos a la barbilla—. A ti te quedaría más una onda hipster, más con esos lentes de nerd que llevas puesto.

—No parezco nerd —refunfuña, pero luego voltea y se acerca al espejo para verse de cerca—, ¿o sí?

—Te ves bien, Yagami. Deja el drama —toma las prendas que llevará y da media vuelta—. Andando, hay que pagar e ir a buscar algo para ti.

Light vuelve al probador para cambiarse y luego lo sigue, en ningún momento se le cruza por la cabeza lo extraño o incómodo que esto debería ser después de las cosas que se decían a espaldas y de frente. Ocurre todo lo contrario, la está pasando bien, Mello es de las personas más divertidas que ha conocido, y aunque tal vez le cueste admitirlo, lo hace feliz tener un nuevo amigo.

Al final Mihael tenía razón, el dinero les alcanza hasta para un helado, claro, uno entre los dos, el cual comparten en una banca de la plaza mientras el rubio no deja de hablar sobre lo bien que la pasaran esta noche.

oOo


Mello da vueltas en su habitación, buscando todo lo que necesita. Lleva su ropa nueva en las bolsas que le dieron en el almacén, pero dentro de una mochila mete los accesorios, zapatos, crema para el cabello, calcetines, etc. hasta hizo una lista para no olvidar nada. Quedaron de verse en el apartamento de Lawliet, bueno, más bien él quedó de llegar ya que Yagami lo va a peinar, Matt y Beyond se invitaron solos porque les parece más lógico alistarse allá debido a que hay más espacio. A Light le pareció buena idea, así salen todos juntos para el restaurante, y Elle lo único que les pidió es que no fueran a hacer tanto desorden, como si fuesen unos niños pequeños que dejan un tiradero por donde pasan.

—¡Ya voy! —Grita luego de que Matt le toca por tercera vez la puerta.

—¡Para el próximo año comienza a prepararte desde un día antes y así estás listo a tiempo para tu cumpleaños! —Responde el pelirrojo desde el pasillo.

Mello pone los ojos en blanco antes de revisar su lista una vez más, luego pasea la mirada por la habitación, asegurándose de no olvidar nada. Da media vuelta cuando cree tener todo listo. Sin embargo, se queda inerte con el pomo de la puerta en la mano, como si algo le impidiera salir. Suelta un suspiro antes de voltear y caminar de regreso, el que se dirija directo a la mesita de noche significa que ese algo que le impidió salir estuvo en su cabeza todo el tiempo. Abre la gaveta y saca de ella una delgada pulsera, de la cual cuelga el dije de un corazón a la mitad. Como era de esperarse, luego de la última videollamada con Near, el arrepentimiento tras haberse arrancado la cadena llegó pronto, y ese mismo día no descansó hasta encontrar el dije. Pensó en guardarlo en alguna cajita, pero podía perderse debido a su tamaño, así que decidió colgarlo de una pulsera para que estuviera más seguro, aunque sus intenciones no fueran usarla.

No cree que sea buena idea llevarla consigo, pero tampoco quiere dejarla. Hace un par de horas se dijo que no pensaba limitarse, sin embargo, mientras sostiene la pulsera en la mano, se da cuenta que no podría hacerlo aunque quisiera. A pesar de toda la algarabía que ha hecho toda la semana a la espera de su cumpleaños, lo que realmente desea de regalo es escuchar la voz de Near, y aunque ha intentado fingir que no le da importancia, la ausencia de un mensaje suyo le duele más de lo que aparenta.

Sigue creyendo que no es buena idea, pero sus manos se mueven por sí solas mientras guarda la pulsera en una pequeña cajita para luego meterla con cuidado en la mochila, después de eso, nada le impide dejar la habitación.

En la cena todo acontece sin mayor relevancia. El restaurante no es ostentoso, acordaron pagar la cuenta entre todos, a excepción de Mello, claro, en lugar que fuese Elle quien se hiciera cargo como acostumbra a hacer, por lo que debieron optar por un sitio más accesible.

Hay risas durante la cena, la anécdota del pene torcido de Beyond no puede faltar, ahora añaden la vez que Alex terminó empapado de refresco y por molestar a Light le piden al mesero que no le deje ninguna jarra cerca. Hay también fotografías con un divertido sombrero prestado por el restaurante, postre especial para el cumpleañero y el feliz cumpleaños cantado por varios meseros.

A Mello le importa poco que no sea el restaurante más lujoso de la ciudad, lo importante es pasarlo con los idiotas que tiene por amigos, incluido Yagami, porque en una banqueta podrían estar y las risas nunca faltarían. Sin embargo, tener reservación en el área privada del club fue un requisito que él pidió, no van hace mucho tiempo, lo justo es que le cumplieran al menos ese capricho, bueno, Elle, ya que fue quien asumió ese gasto.

Es lo que ha esperado el día entero, así que cuando el coche de Elle cruza en una esquina y se adentran a esa lumínica avenida, los ojos de Mello brillan casi con la misma intensidad.

A Light le ocurre algo parecido, cuando estuvo ahí lo hizo porque tenía un objetivo en mente, y no por diversión, así que puede considerar que esta es su primera vez y eso lo emociona. Sin embargo, la idea que tenía de ir a un club nocturno era un poco diferente, y es que tan pronto llegan, se dirigen al área reservada y no hacen más que estar ahí por los próximos veinte minutos.

—¿A qué horas vamos a bailar? —Light suspira y hace un puchero. Elle va por su tercer vaso de lo que sea que está tomando y Mello está a nada de empinarse su quinta cerveza. Quizá si le gustara el alcohol podría entender lo divertido de estar solamente sentados, pero lo único que ha pedido es una piña colada sin licor y se está aburriendo de sobremanera.

Elle finge que no lo escuchó, a pesar que lo tiene a la par. Él no es de bailar, a él lo que le gusta es sentarse a beber un buen whisky y relajarse luego de un día de trabajo, y si acaso fuera a acercarse a la pista, necesita un par de tragos más. Mello por su parte niega con la cabeza, es el que ha estado esperando con más ansías este momento pero los recuerdos le están jugando una mala pasada, y el alcohol no ayuda.

—Lucecita tiene razón. —Concede Beyond tras unos segundos, dando un último sorbo a su cerveza y dejando la botella vacía en la mesa.

A Light poco le importa ir a bailar con el gemelo feo, solo quiere hacer algo más que estar sentado, y es que desde donde están, pueden ver la pista a través del vidrio polarizado y la música logra escabullirse sutilmente, todos se ven demasiado animados como para no desear estar ahí. Sin embargo, al ponerse de pie, Beyond dirige su completa atención y extiende su mano hacia el pelirrojo que tiene al lado.

—Vamos, Matt.

Mail entrecierra los ojos, en estos últimos días ha visto un lado del pelinegro que no conocía, y es que tras la primera vez, los encuentros sexuales ya no los puede contar con los dedos de las manos. Es por eso que sabe descifrar esa mirada, no irán a la pista de baile, y eso le excita, lo que le sorprende es que sea Beyond quien dé el primer paso, por lo que no piensa desaprovechar esa iniciativa.

Light suspira al verlos marchar. No obstante, eso le da una idea. Están en una sillón semicircular con una pequeña mesa en medio, las luces son tenues y la música llega apenas como un murmullo, por lo que no es necesario gritar ni estar muy cerca del otro para poder hablar, aún así se levanta de su asiento y se deja caer al lado de Mello.

—¿Cuánto a que esos van al cuarto oscuro?

Mello levanta la mirada, alcanzando a ver la espalda de esos dos desaparecer tras una puerta. Quizá sus ánimos hayan decaído pero un chisme es un chisme.

—Eso no necesita apuesta. Es obvio que van a coger.

—¿Quienes? —Elle se inclina hacia ellos para integrarse a la plática.

—Tu hermanito, el hetero. —Responde Mello, sacando otra botella del balde frío.

—Andan muy juntos últimamente, ¿no? —Comenta Elle, frunciendo el ceño un poco. No es que le moleste ni que Beyond le deba explicaciones a alguien, es solo que los dos lo niegan y Matt es de los que suele alardear de con quienes se acuesta.

—No sé a quién quieren engañar. A veces por las noches cuando me levanto al baño, por curiosidad veo si están en sus habitaciones, y en ocasiones encuentro la habitación de uno con llave y la otra vacía —relata Mello, arrastrando las palabras un poco—, eso es más fácil que sumar... ¿sumar qué, Yagami?

—Que sumar dos más dos.

—Eso. Estoy seguro que van al cuarto oscuro.

—¿¡Y si vamos a espiarlos para desenmascararlos!? —Sugiere el castaño, tomando del brazo a Mello.

Lawliet carraspea la garganta y el vaso de whisky no termina de llegar a sus labios.

—¿Piensas irte a meter al cuarto oscuro? —Levanta una ceja, viendo de reojo a Light.

—Ummm no... me refería a ver de lejitos... —balbucea meneando la cabeza—, bueno, de lejitos, o sea esperar afuera...

Mello ríe por lo bajo, parece que Elle no es al único quien tienen de los huevos. Despejar la mente es lo que necesitaba para deshacerse de recuerdos que no le estaban haciendo ningún bien en este momento.

—¿Y ustedes para cuando lo hacen oficial?

Tras su pregunta, es testigo de lo rojo que el castaño se pone y como Elle casi se atraganta con su bebida.

Light mira nervioso y de reojo a Lawliet, y éste le sonríe. Esperaba otra reacción del hombre que le ha dicho que lo ama, y es que no sabe cómo interpretar esa sonrisa, siente que hay algo ínfimo entre ellos que se encuentra fracturado, aunque es difícil asegurarlo, porque Elle sigue siendo un lindo con él, pero lo ha notado en pequeños detalles. Por su parte, Lawliet no tiene intenciones de hacerlo sentir así, de hecho según él todo ha vuelto a ser como antes, porque a este punto ya no se siente dolido como hace unas semanas, no obstante, reconoce que está siendo cauteloso.

—Bueno... —Mello carraspea la garganta, lo que le pareció un momento tierno, pronto se tornó incómodo, y es que al igual que el castaño, él también esperaba otra reacción de Elle, aunque también lo entiende, después de todo está al tanto de cómo le ha afectado la noticia del tumor— Vamos a bailar, Yagami.

La actitud decaída de Light cambia al escuchar esas palabras, es lo que ha esperado desde que llegaron. Se pone de pie y le brinda su mano a Elle para que los acompañe. No obstante, el pelinegro niega con la cabeza y una sonrisa. Además de que bailar no le llama tanto la atención, prefiere quedarse para no hacer un mal tercio, le gusta ver a Light con amigos. Sin embargo, no se da cuenta que quizá el castaño anda susceptible y toma esto como otro rechazo.

—¡Vamos, Yagami, no tenemos toda la noche! —Lo toma del brazo y lo jala con él mientras se tambalea.

De alguna manera bajan los escalones sin morir en el intento. Entre más se alejan del guardia encargado de cuidar la entrada del área privada, la emoción de Light se vuelve más latente. Y como si la noche estuviera destinada a mejorar, a lo lejos logran vislumbrar la cabellera rojiza de Matt saliendo junto a Beyond del pasillo que conduce al cuarto oscuro. No es necesario que alguno alerte al otro, los dos ven lo mismo, y sin mediar palabras se aproximan lo más pronto que pueden.

—¡Lo sabíamos! —Chilla Light, señalándolos y haciéndolos dar un respingo por aparecer de repente frente a ellos.

—¿¡Sabías qué, Lucecita!? —Beyond también debe alzar la voz debido a la música.

—¡No se hagan! —Añade Mello— Los vimos salir de... ay, ya veo doble... —murmura, agarrándose del brazo del castaño para no caer.

—¡No hemos hecho nada! —Continúa Beyond— ¿¡Verdad, Matt!?

—¡Tiene razón! —No miente, no han hecho nada... aún. El cuarto oscuro estaba demasiado lleno, por lo que pronto comenzaron a sentir manos adicionales, y por él no hay problema, entre más es mejor, pero a Beyond casi se le bajó por la incomodidad, así que antes que eso pasara, le propuso que terminaran lo que empezaron en los baños, encerrados en algún cubículo con tal de no quedarse con las ganas.

El problema es que Beyond no sabe cuándo quedarse callado.

—¿¡Ustedes de verdad creen que yo me atrevería a meterme con este!? —Saber que Matt lo cubre lo hace hablar, incitado también por el alcohol que ha ingerido— ¡Se me cae el pito si algún día lo acerco ahí! ¡Quién sabe cuántos le han dado por el culo!

La sonrisa y todas las ganas desaparecen de Matt, los otros también se quedan en blanco, sin saber qué cara poner o qué responder, el único que parece encontrar divertidos sus comentarios es el mismo Beyond.

—¿¡Dónde está Elle!? —Interrumpe Matt, con un tono que hacen que las risas de Beyond cesen.

Light señala con el pulgar hacia atrás, su dedo apuntando a las escaleras que llevan al VIP. Supuso que iba a ser divertido molestar a esos dos, pero no puede evitar sentirse aliviado cuando se marchan, porque ver a Matt con cara de pocos amigos no es normal.

Cree que al menos ahora ya pueden seguir hacia lo que es realmente su destino. Sin embargo, un aullido logra irrumpir el musical ambiente, y al voltear hacia un lado, se encuentra con Mello llorando a moco tendido.

—No... N-No me ha lla-llamado, Yagami...

El castaño no entiende nada, tanto lo que dice por el bullicio como el por qué del repentino cambio. Lo toma del brazo y lo jala con él, el único lugar que se le ocurre para que la música no estorbe son los baños, así que lo lleva mientras el rubio no deja de balbucear.

—... Y, y y-yo sé que actué mal... pero ¿es qu-que ya no me qui-quiere? —Mello no ha dejado de lloriquear en todo el trayecto, no obstante Light logra entender algo hasta que cruzan la puerta, y aunque no escuchó el resto, eso último es suficiente para saber de qué habla.

Los hombres presentes no prestan atención a la pareja, ya sea porque van igual o peor de borrachos o porque no les sorprende, ya que esas escenas son tan comunes cuando la gente anda con unos tragos de más.

—Soy un-un idiota, ¿ver-verdad? Porque yo... yo lo... —Se tira a llorar sobre el pecho del castaño, echando a perder el sutil delineado que se había hecho en los ojos para completar su atuendo.

—No, no, no. Así no —Light lo aleja al instante, tomándolo de los hombros—, cuando se te baje la borrachera te vas a enojar conmigo por no detenerte. Así que si vas a llorar, hazlo con estilo. Ven. —Lo lleva hasta los lavabos y lo ayuda a sentarse sobre la repisa, acto seguido toma un poco de papel toalla para limpiarle las mejillas.

Mello intenta contenerse pero las lágrimas salen solas.

—¿Por qué no me di cuenta antes...? —murmura sollozando— Pero... es mi cumpleaños... ¿ni una llamada? ¿Un mensaje? ¿Tanto me odia?

Se siente contrariado, se reprocha a sí mismo por lo imbécil que fue y cree merecer que no le dirija la palabra nunca más, pero a la vez se siente consternado, porque si de algo se sintió seguro por años fue del amor de Near, y ahora no entiende a dónde se esfumó ese amor.

—Ya no sé qué hacer... —se lleva las manos al rostro, ahogando un lamento— quiero pedirle perdón pero... no quiere saber de mí...

Light se muerde los labios, la música ya no es un impedimento para escucharlo, sin embargo no sabe qué decir. Está al tanto de ambas partes, para Near tampoco ha sido fácil y todo esto le ha costado y dolido más de lo que Mello pueda imaginar.

—Es tu cumpleaños, trata de pasarla bien. —Es lo único que se le ocurre mientras lo toma de los hombros para que lo vea a los ojos— ¿Me vas a decir que te vestiste así para encerrarte en un baño a llorar?

El rubio niega con la cabeza mientras suspira entre espasmos, intentando calmarse. No obstante, la intención le dura poco cuando un chico de un cabello tan decolorado, casi blanco, entra para hacer uso de los urinarios.

—¿¡Pero por qué no me ha llamado!?

A Light le da mucha pena verlo así, en serio que nunca imaginó llegar a llevarse tan bien con él, y quisiera poder hacer algo, tal vez convencer a Near de lo que mensajee solo por hoy. Sin embargo, su amistad con Nate es otro nivel, y si su amigo decidió esto luego de haberlo pensado tanto, él piensa respetarlo y apoyarlo.

—¿Y si vamos a bailar? —Una vez leyó en un artículo que sudar ayuda a bajar los efectos del alcohol, ¿o era sobre que eso era un mito? No lo recuerda, pero de funcionar matarían dos pájaros de un tiro, uno ayudar a que Mello recobre la compostura y dos que él al fin logre llegar a la pista.

Pese a su desánimo, Mello se da cuenta aún en su desgracia que también le está arruinando la noche a su amigo, por lo que asiente. Sin embargo, tan pronto como se baja se la repisa, un tipo que apenas y puede mantenerse en pie se les acerca.

—¿Es-Están bien? ¿Necesitan... ayuda?

Light asiente con una sonrisa y Mello frunce el ceño viendo al castaño mientras se limpia las mejillas con fuerza. Cualquiera que conozca una pizca de lo que Light ha vivido, creería que es muy bueno detectando cuando un hombre solo quiere llevárselo a la cama, por eso le sorprende escuchar la amabilidad con la que rechaza su ayuda, ¿realmente se está creyendo el acto de buena fe de este patan?

—Insisto... —continúa, cerrándoles el paso mientras se tambalea— Si hay algo qu-que yo pueda hacer...

—Ya nos íbamos. —Interrumpe Mello, dedicándole una mirada poco amigable.

Light, avergonzado, se disculpa por su amigo y lo toma del brazo para salir de ahí.

—Pero mira e-esa carita —balbucea entre hipidos, sin apartarse por completo— ¿Por-Por qué llorabasss prec-preciosura? —El problema es que al tipo se le ocurre la estúpida idea de rozar la mejilla del rubio con los dedos.

—¡No me toques! —Grita, apartándole la mano de un manotazo— ¿¡Que no ves que soy papa casada!? —Alza el brazo izquierdo, mostrando orgulloso el brazalete con el dije colgando.

A pesar que Light siente las mejillas calientes por la vergüenza, no puede evitar sentirse también enternecido por lo que acaba de escuchar, al punto que hasta quisiera pedirle a Near que le dé otra oportunidad.

—Disculpe a mi amigo, está borracho. —Es evidente que el otro sujeto también está ebrio, por lo que si realmente necesitaran ayuda, no sería la opción más idónea, pero le agradece la buena intención.

—¿Ya se vaaan? —Dice el hombre haciendo un puchero, y con tal de retenerlos un poco más, intenta sujetar al que ha sido amable con él.

—¡Él también es papa casada! —Vuelve a darle un manotazo, apartándole la mano de la cintura del castaño— ¡el novio de él sabe capoeira, oíste? —Cuando Mello vuelve a gritar, algunos se acercan, ya sea para enterarse del chisme o para intervenir en caso de una riña, porque es obvio que es solo una discusión entre borrachos— ¡Y como lo vuelvas a tocar te parte la cara!

Light, más rojo que nunca, jala al rubio con él, sintiéndose incómodo al pasar bajo las miradas de todos los presentes. Lo único bueno es que entre la algarabía que se estaba comenzando a formar, el otro sujeto se distrajo y eso les permitió por fin salir de ahí.

—¡Tienes que ser más listo, Yagami! —Grita Mello, debido al bullicio de la música.

—¡Tú tienes que ser menos histérico! —Frunce el ceño— ¡Solo nos estaba ayudando!

—¡Claro! ¡Y luego iba a querer que le pagaras con cuerpomatic!

Light pone los ojos en blanco, la discusión no tiene sentido y está comenzando a frustrarse. En ese momento, una versión electrónica de "Firework" comienza a sonar, acompañada de un sinfín de luces coloridas moviéndose por todo el salón acorde al ritmo, como una invitación a que se acerquen a la pista, la noche aún puede mejorar.

—¡Adoro esa canción! —Anuncia el castaño con una enorme sonrisa, tomando de nuevo el brazo del rubio.

Mello no es fanático de Katy Perry, sin embargo reconoce que el ambiente se siente menos denso de repente, y escuchar a algunas personas cantando mientras comienzan a levantar los brazos anima a cualquiera, así que se apresura sin necesidad que el otro lo jale.

Mientras caminan hacia la pista, a lo lejos logran ver a los otros, y por la cara que trae Elle, pareciera ser que los andaban buscando. El pelinegro es el primero que se apresura hacia ellos, dirigiéndose directamente a Light.

—¿¡Dónde estaban!? —Le pregunta al oído para evitar que la música interfiera.

—En los baños —responde sin dejar de verlo, un poco confundido por su actitud— ¿estás bien?

Elle suelta un suspiro, quizá sí se comporta como una madre preocupona como dicen todos, pero es que si es sincero, él no estaba tan de acuerdo con ir a una discoteca para seguir con la celebración. Ellos han estado ahí una infinidad de veces, beben y fuman pero Light no, y no le importa su pasado, simplemente no le parece que sea un sitio para el castaño.

—Estaba preocupado, es todo. —Le asegura al oído mientras lo toma de la cintura. Fue imposible no preocuparse con todas las noticias de incidentes que pueden ocurrir en estos sitios.

—¿En serio? —Luego de cómo él ha percibido las cosas entre ellos, escucharlo decir eso le acelera el corazón con ansias.

No obstante, Elle no esperaba esa pregunta, por lo que frunce el ceño confundido.

—¿Acaso crees que no me preocupo por ti? —vuelve a decirle al oído, luego lo mira a los ojos juntando sus frentes— No sé qué haría si te pasara algo.

Light siente que se eleva por los aires cuando Elle le planta un beso en la frente, y se quedaría ahí, disfrutando esa sensación sino fuera porque es bajado de su nube en contra de su voluntad al escuchar a Mello llamándolo por su apellido entre chillidos, como si lo estuvieran matando, y al voltear, ve que Matt y Beyond están intentando sostenerlo mientras el rubio se revuelve.

Si hay algo que Mihael odia, es lo que ellos conocen como "la malteada". Consta de sujetar los brazos y piernas del cumpleañero entre varios y casi lanzarlo al aire el número de veces de los años que está cumpliendo. Es una tradición de mierda según él, lo peor es que no lo hacen con nadie más, porque los otros son más altos y por ende más pesados, los únicos enanos eran Nate y él, pero claro, nadie se atrevía a hacérselo a la pelusa.

En esta ocasión, solo hace falta que Elle se les una para lograr dominarlo y ponerlo en posición horizontal, tomando los hermanos Lawliet los pies y Matt los antebrazos. Light no piensa participar, ellos se conocen de toda la vida, pero a él de seguro lo mataría si se mete. Eso no impide que se ría al ver las caras que hace cada vez que lo elevan por el aire. En un momento, en esos segundos en los que Mello está arriba, el tiempo se detiene para Light cuando su mirada choca con la de Elle y éste le sonríe. Hay algo en ese instante y esa sonrisa que le transmite paz, haciéndolo sentir que todo estará bien y logrando desaparecer esa pequeña espina que ha sentido en el pecho durante días. Luego de eso, todo retoma su curso; la música, la gente saltando, las luces del lugar y Mello gritando.

Una vez lo suben y lo bajan veintitrés veces, lo sientan con cuidado en el suelo para que se tome su tiempo, tiempo que Mello no necesita. Se pone de pie como un resorte, gruñendo y sacudiendose la ropa.

—¿¡Por qué no me ayudaste!? —Le reclama a Light, quien debe hacer un esfuerzo sobrehumano para no reír, el rubio no luce muy intimidante cuando la media cola se le ha movido hasta arriba quedando como una palmerita.

—Ellos eran tres. —Responde haciendo un puchero mientras muestra tres dedos, haciendo una carita con la que dice: «¿cómo iba a poder yo solito contra todos ellos?»

Mello suelta un bufido y continúa acomodándose la ropa.

—¡Deja el drama, oxigenada! —Le grita Matt, pasándole un brazo por los hombros— ¡Solo cinco minutos más y se termina tu cumpleaños! ¡Mejor disfruta!

El rubio se sacude y se aleja, porque no los ha perdonado, sin embargo esas palabras lo tomaron por sorpresa, ¿en serio ya va a ser medianoche? Busca su celular para comprobar la hora y el aire escapa de sus pulmones al percatarse que hace un minuto recibió un mensaje, de inmediato las manos comienzan a temblarle, dificultándole dibujar el patrón para desbloquear el celular, acto seguido los ojos se le llenan de lágrimas al ver el nombre de Nate como remitente junto a un mensaje. «Feliz cumpleaños, Mello».

Se siente tentado a responder cuanto antes, hace mucho no sabe de él más allá de lo que los otros cuentan. No obstante, algo lo hace detenerse, no quiere arruinar el momento, siempre existe la posibilidad de que las cosas empeoren, y prefiere guardar esto como el mejor regalo de cumpleaños que le han dado en mucho tiempo.

Guarda el celular y no puede disimular la sonrisa cuando da media vuelta. En otra ocasión hubiera sido cuestionado de a qué se debe el repentino cambio de humor, no obstante, da un respingo cuando Light lo toma sorpresivamente de la mano y lo jala con él.

—¡Vamos a bailar! —Es lo que el castaño ha estado esperando desde que llegaron— ¡Baby, you're a firework. Come on, let your colors burst! —Se da cuenta que es el único que se sabe la canción ya que nadie más la entona junto a él, eso no le impide seguirla cantando.

Todos podrían asegurar que es la primera vez que ven a Light tan animado, hasta pareciera que lleva unos cuantos tragos encima. Es imposible no contagiarse de tanta energía. Sin embargo, en un momento Mello voltea a ver a su alrededor, encontrándose a un Elle saltando de forma desinhibida gracias al alcohol, Matt y Beyond parecen haber dejado atrás su discusión mientras que Light es definitivamente el alma de la fiesta, pero hace falta alguien para que esta noche fuera perfecta. Opta por cerrar los ojos y dejarse llevar por la música; aunque se haya tardado, Near pensó en él, y esa sensación cálida que le invade el pecho, poco a poco embarga su cuerpo completo.


Notas de autor:

Ahora, volviendo un poco al capítulo, no quiero ahondar en cada escena para no hacer esto más largo. Por lo que procedo a preguntarles: ¿escena favorita? ¿Teorías? ¿Probabilidades de que Be DeliCake funcione? ¿Alguien más ama ver la amistad que Light tiene con cada uno?

Ahora sí, Gracias por leer, chichis. ¡Hasta la próxima!