La habitación estaría sumida en penumbras si no fuera por las luces del alumbrado eléctrico que se cuelan a través de las persianas semi abiertas. Debe ser pasada la medianoche y ninguno de los dos ha dormido nada. Elle sigue sentado en el sofá-cama, desde hace varias horas, luego de haber empujado el mueble para que quedara lo más cerca posible de la cama. En la misma reposa un bulto parecido a una oruga cubierto de sábanas blancas, de las cuales solo salta a la vista la carita compungida de Light y una mano que no suelta la suya.

—Estoy horrible, Elle, no me veas. —Murmura el castaño haciendo un puchero y sosteniendo las cobijas con una mano para que éstas no dejen al descubierto su cabeza.

Luego de la playa, el destino siguiente fue el hospital. La operación está programada para hoy a las seis o siete de la mañana, pero ayer dieron inició la etapa preoperatoria, la cual incluía deshacerse por completo del cabello de Light.

—Ya te dije que estás hermoso. —Afirma, inclinándose para darle un beso en la frente. Ese ha sido el tema que ha predominado la mayor parte de la noche.

—No es cierto... —Nunca ha usado ni siquiera el cabello recortado porque según él no va con su estilo, como para que ahora lo quiera convencer que se ve bien siendo calvo.

Lawliet ha notado cómo en esos últimos días Light se ha estado poniendo cada vez más nervioso por la operación, sin embargo ahora que está en una cama de hospital a unas horas de ingresar al quirófano, pareciera que su única inquietud es la falta de cabello, lo cual le provoca sentimientos encontrados. Por una parte lo hace sentir impotente por todo lo que está atravesando, tanto por la operación como el que lo hayan rapado, pero a la vez lo enternece verlo refunfuñar por no tener cabello.

—No me veas Elle, estoy horrible. —Repite, escondiéndose más entre las sábanas.

—¿Preferirías que me marche? —Tan pronto como hace esa pregunta, la mano que sostiene la suya ejerce mayor presión.

—Dije que no me vieras, no que te fueras. —Refunfuña, si fuera por él metería a Elle al quirófano para no estar solo en ningún momento.

El pelinegro ríe y se inclina de nuevo para llenarle la frente de besos.

—¿Qué voy a hacer contigo...?

—Quererme. —Responde, haciéndose bolita.

—Eso desde hace mucho. —Afirma Elle, acariciándole la mejilla—. Intenta descansar.

Es la tercera vez que Elle se lo pide, a pesar que él tampoco ha hecho realmente el intento de dormir algo. Se quedan en silencio, observándose en la semioscuridad de la habitación. Ninguno es capaz de pegar un ojo en toda la noche cuando saben lo que les espera una vez que amanezca.

oOo

Elle sale de la cafetería con un vaso de jugo de naranja en una mano y uno de café en la otra, de este último es el cuarto en lo que va del día y apenas es la una de la tarde. Saluda con una sonrisa a unas enfermeras al pasar a su lado, o al menos lo intenta, no ha dormido nada en toda la noche, por lo que hasta sonreír requiere energía que no tiene.

Regresa a la sala de espera y camina hacia las butacas en donde dejó a su acompañante recién llegado, a quien observa guardando algo en una enorme mochila que bien podría ser de su tamaño.

—¿Cómo hiciste para traer eso? —Pregunta, dejándose caer al lado de él.

—Quisiera decir que gracias al gimnasio, pero la verdad es que tuve que arrastrarla por buena parte del aeropuerto —Near sonríe mientras termina de guardar la bufanda que traía, en Italia hacía frío y aquí es verano. Acto seguido toma el vaso de jugo que Elle le ofrece—. Gracias.

—Pensé que llamarías a Matt para que fuera por ti.

Near niega con la cabeza, relamiéndose los labios luego de haber dado un sorbo.

—Ellos no saben guardar un secreto, solo te lo dije a ti.

—Lo sé... —Murmura, entre avergonzado y cansado— Pero no imaginé que tampoco les dirías al llegar acá, de haber sabido habría ido por ti al aeropuerto.

—Tranquilo, tú tenías que estar aquí por cualquier cosa. —Deja su vaso a un lado y se ata el cabello con una liga que traía en la muñeca.

—¿No hay barberías en Italia? —Cuestiona dándole un sorbo al café y viéndolo de reojo, Near trae el cabello notablemente más largo.

—Acabo de llegar, no me regañes.

Elle se encoge de hombros, no le molesta, hasta podría decir que se le ve bien. Es solo que lo nota bastante cambiado físicamente, quizá el haber mantenido la mayor parte de la comunicación por mensajes de texto y no tanto por videollamada, hace que para él sea más notoria la pérdida de peso, sobre todo en el rostro, donde sus mejillas ya no están tan redondeadas, quitándole un poco aquel aspecto infantil.

—Deberías llamarlos. —Insiste Elle, porque los otros podrán parecer todo lo insensibles que quieran, pero puede que se resientan cuando se enteren que Nate no quiso contarles sobre su regreso.

—Que lo tomen como una sorpresa —se encoge de hombros—. No quiero ser mala onda, pero si los llamo, me acosaran con preguntas, también querrán que vaya al departamento o que salgamos y yo lo único que quiero es estar aquí.

Elle sonríe, sabe que la pelusa planeó esta sorpresa precisamente para el castaño, y ya quiere ver la cara que pondrá.

—Le va a dar algo cuando te vea —sonríe de lado, haciéndose una imagen mental—, no tiene ni idea. Seguramente se va a poner muy feliz.

—Eso espero. Lo he escuchado un poco desanimado estos últimos días.

La sonrisa desaparece del rostro de Lawliet, siendo reemplazada por una línea recta.

—Ayer lloró mientras le rapaban la cabeza. —Comenta Elle, formando un mohín con los labios ante ese recuerdo.

—¿Y era extremadamente necesario que le quitaran todo el pelo?

El pelinegro asiente y los dos se quedan en silencio, viendo hacia la puerta doble que está al lado del mostrador, esperando que alguien les dé alguna noticia.

Los minutos pasan, intercambian algún comentario o pregunta escueta con tal de evitar el silencio, tienen la sensación que al estar callados el tiempo pasa más lento. «¿Cómo está Alex?», «¿te gusta Italia?», «¿cómo va la compañía?», «¿qué hay del nuevo proyecto?», son algunas de las preguntas, recibiendo todas respuestas similares por parte de ambos: Sí, bien y ahí va.

Los minutos siguen pasando y se convierten en horas que comienzan a ser desesperantes.

—¿Cuánto te dijeron que podía tardar la operación? —Pregunta Near un poco nervioso mientras toma la muñeca de Elle para ver la hora.

El pelinegro está a punto de contestar las indicaciones que el doctor le dio en la mañana, pero es interrumpido por el sonido de pasos apresurados aproximándose hacia su dirección, intrigados ambos voltean y tanto ellos como el recién llegado se quedan inertes.

Beyond no da crédito a lo que ven sus ojos, y de la impresión deja caer la bolsa de papel que traía en la mano—¡¿Near?! —Farfulla incrédulo.

Pese a que Nate no quiso avisarles de su llegada, no significa que no le emocione verlo, por lo que sus pies se mueven solos al ponerse de pie y salir a su encuentro.

—¡Beyond! —Lo envuelve en un abrazo, apretándolo con demasiada fuerza.

—¿Qué haces aquí? —Pregunta perplejo, tomándolo de los hombros para alejarlo— ¿Quién eres? —Frunce el ceño al verlo con el cabello más largo y ropa más ajustada a la que solía usar.

—Qué amable... —Near pone los ojos en blanco, dejándose examinar.

—¿Perdiste peso? —Lo voltea de un lado al otro, lo nota más delgado aunque a la vez con los brazos un poco más definidos— ¿Qué te hiciste?

—Si no hubieras ignorado todas mis videollamadas, quizá no estarías tan sorprendido. Y no me hice nada —le aparta las manos, ya suficiente de sentirse como objeto de investigación—, es solo que en el pueblo donde vive Alex no hay casi transporte público, por lo que la gente camina o anda en bici —vuelve a abrazarlo, no lo ve hace mucho—. Ah, y también estuve yendo al gimnasio, algo así como un día sí y cuatro no. ¡Al menos intenta fingir que me extrañaste! —Le suelta una palmada en la espalda, obligándolo a devolverle el abrazo.

—¿qué haces aquí? —Interrumpe Elle antes que su hermano continúe con ese interrogatorio innecesario.

—¿Qué no es obvio? —Recoge la bolsa que dejó caer anteriormente y toma asiento en la butaca al lado de su hermano— A mi socio le están abriendo la cabeza, tengo que saber si vivirá o necesito empezar a buscar uno nuevo.

—Siempre tan lindo... —Murmura Elle con sarcasmo.

—Mello me dijo que le avisara cuando tuviéramos noticias para venir.

—¿Mello va a... va a venir? —Balbucea Nate, regresando a su asiento, de pronto siente las piernas flojas.

—¿Pues qué esperabas? Es como un perro que te encuentras en la calle, sabes que una vez que le pones nombre, ya valiste porque te encariñas. —Se apoya contra el respaldar, entrelazando los dedos detrás de la nuca.

—Espero que no sea Light de quien estás hablando. —Comenta Elle con tono amenazante y tronándose los dedos. Lo único que le impide darle un escarmiento a su hermano es que de reojo notó a Near cabizbajo— ¿Te pasa algo? —Le pregunta inclinándose un poco hacia él.

Nate menea la cabeza al instante, intentando despabilarse.

—Estoy bien. —Le asegura, pese a que el corazón le sigue latiendo con demasiada prisa. Al salir de Italia, lo único en su mente era estar con Light, ahora se da cuenta que no sabe si está preparado para ver de nuevo a Mihael— ¿Y cómo va Be DeliCake? —Pregunta, dirigiendo su atención al menor de los gemelos.

—Hasta el momento solo he vendido cuatro tartas grandes y dos brazos gitanos. Te diría cuánto es eso en porcentaje, pero el de los números es Lucecita. Sin embargo tengo diez pedidos para el veinticuatro de diciembre y hoy estamos a veinte, ¿cuándo es que sale?

Elle suelta una carcajada, creyendo que es una broma, pero el semblante serio de su hermano le hace saber que no es así.

—Ah, ¿hablas en serio? —Todavía riendo, se limpia la comisura de los ojos— ¿De verdad crees que de una operación como ésta saldrá en dos días? Vete haciendo a la idea que lo más probable es que pasemos navidad aquí.

—¿¡Qué!? —Tanto Elle como Near parpadean confundidos ante la reacción del otro, ¿acaso no sabe que necesita tiempo de recuperación?— ¿¡Entonces quién me va a ayudar a preparar los pedidos!?

—¿Light te ayuda a hornear? —Pregunta Near, él creía que su amigo se encargaba solo de las redes sociales y de tomar los pedidos.

—Pues claro, que haga algo.

—El otro día me llevo una tartaletita cien por ciento hecha por él. —Comenta Elle orgulloso, haciendo con sus manos la forma para expresar lo pequeña que era.

—Encima que se incapacita, me roba los materiales.

—Yo puedo ayudarte —se ofrece Near—. Me estaré quedando en el apartamento de Elle para cuidar de Light, así que podría ayudarte un poco.

Al mayor le tiembla el párpado solo de imaginarse a su hermanito de nuevo cocinando en su casa, por lo que debe hacer un esfuerzo sobrehumano para que la incomodidad no se le note en el rostro, porque no tiene corazón para decirles que no luego de ver cómo a Beyond le brillaron los ojos.

—Bienvenido, nuevo socio —extiende una mano, la cual Nate estrecha, todo este frente a los ojos de Elle—. Solo te advierto que no pago.

—Y yo les advierto que más les vale no destruirme la cocina.

—Ay, casi te quedas sin carro por andar llevándolo a ese barrio donde vivía tu novio y a mí me vas a hacer drama por una cocina. —Beyond pone los ojos en blanco. El comentario pretendía ser gracioso, siempre lo molesta con lo mismo, sin embargo, ambos son testigos de lo rojo que se puso tras sus palabras.

—¿Qué pasa? —Near se ladea en el asiento en dirección a Elle, preocupado que algo le haya pasado al auto y por eso su reacción.

—Hay algo que no les he contado... —Murmura mordiéndose los labios y llevándose una mano al pecho, sintiendo la pequeña esfera debajo de la camisa— ¿Te acuerdas a dónde te dije que iríamos ayer? —Se dirige a Near, porque es al único a quien le contó que irían a la playa. Al igual que la pelusa, no confía en que los otros sepan guardar un secreto.

—Ajá. —La respuesta del otro es escueta, porque le interesa que se apresure.

—Pues digamos que... —choca sus dedos índices entre sí, viendo a uno y después al otro— Ya no estamos solteros...

—¿¡Qué!? —La reacción de Near no se hace esperar, mientras que Beyond solo parpadea intentando asimilar lo que acaba de escuchar— ¿¡Son novios!?

—O sea que esa cosa... —Susurra Beyond, todavía sorprendido— ¿¡Es oficialmente mi cuñado!? —Se lleva una mano al pecho, como si estuviera a punto de sufrir un infarto.

Elle asiente con una enorme sonrisa, sin prever el golpe repentino en uno de sus brazos.

—¿¡Y cómo no se te ocurre contarme antes!? —Reclama Near, aún empuñando las manos.

—¡Acabas de llegar! —Elle se soba el brazo, manteniendo cierta distancia.

—¡Estoy aquí desde un poco después del mediodía! ¡Y de todas formas no es excusa! ¡¿No tendrías que estar brincando y contándole a cualquiera que se te pare enfrente?!

El mayor se encoge un poco hacia el lado de su hermano, esa parte regañona que todos temen de Near es algo que él ha visto pocas veces, en cambio Beyond ni se inmuta, se nota que ya está acostumbrado.

—Bueno yaaa, perdón. —Near tiene razón, es la reacción que cualquiera esperaría de él luego de todo lo que ha pasado. Si no estuviera en un hospital, con su novio en el quirófano y sin noticias de él, estaría revoloteando por todas partes llamándole hasta a Roger y Watari para contarles que ya tienen un yerno.

—Está bien. —El de cabello blanco suspira, intentando calmarse, porque en este momento lo importante es ponerse al día.— Cuéntame todo y no omitas detalle.

—Uhm... —Elle carraspea la garganta, sintiendo las mejillas calientes de nuevo— Bueno, fuimos a la playa... —Se relame los labios, sintiéndose extrañamente nervioso. No entiende por qué le está costando tanto, quizá de alguna forma para su cerebro la noticia sigue pareciendo inverosímil—. Bueno, estando allá me regaló esto... —Lleva una mano hasta su cuello para sacar el colgante debajo de la camisa, recibiendo dos reacciones opuestas al instante.

—Que cosa más fea. —Comenta Beyond haciendo una mueca.

—¿De qué hablas? Está bonitooo. —Notablemente emocionado, Near toma la pequeña esfera con dos dedos y la gira con cuidado admirando los delicados y pequeños pétalos de una flor que está abierta en su totalidad.

—Es una camelia. —Aclara Elle como lo hizo Light.

—¿Y qué significa? —Cuestiona el de cabello blanco, aún embelesado con el detalle. Sin embargo debe levantar la mirada ante el repentino silencio que generó su pregunta, encontrándose con ambos hermanos observandolo perplejos. Los dos tienen una forma de ser muy diferente, pero tanto Elle como Beyond hacen el mismo gesto cuando no entienden algo, nariz levemente arrugada y ojos abiertos por completo.

—¿Cómo que qué significa...? —El mayor parpadea y Beyond asiente en son de apoyo

Near pone los ojos en blanco y suelta el dije para buscar en los laterales de la mochila el celular.

—He escuchado que cada flor tiene un significado diferente, incluso una misma flor pero de otro color puede significar algo completamente diferente, ¿él no te dijo nada? —Nate voltea a ver a Elle por el rabillo del ojo, quien niega con la cabeza—. No perdemos nada con googlearlo...

Los gemelos se inclinan hacia Near, alzando las cejas mientras intentan leer lo que dice en la pantalla.

—Mira, el nativo de esta flor es "Rosa del Japón" —comenta River, le pareció un dato relevante tomando en cuenta que los padres de su amigo son de dicho país—. Aquí dice que el significado de las camelias es el del amor en su estado más puro, también significa algo que renace. Además está asociada a una leyenda de amor.

—¿A lo Romeo y Julieta? —Interrumpe Beyond— ¿Alguno de los dos muere? —De inmediato el pelinegro se gana una mirada desaprobatoria por parte de ambos— ¿¡Qué!? Solo quiero saber.

—¡Aquí está lo de los colores! —Nate retoma el control de la conversación tras haber bajado un poco en el mismo artículo— A ver... aquí dice que la camelia blanca simboliza sentimientos de estima y gratitud, la roja amor y esperanza y... ¡aquí está! La rosada simboliza el deseo de tener más cerca a la persona a quien se le regala. ¡Aiins, que lindoooo! —Se lleva una mano al pecho enternecido.

Elle le arrebata el celular al instante, queriendo leer con sus propios ojos el significado.

—Parece que la zorra nos salió cursi.

El mayor lo oye, pero está muy ocupado prestando atención a su collar, si de por si ese obsequio ya era valioso, luego de lo que leyó hay un millón de mini Elles fangirleando por su cabeza como para prestarle atención a su versión insensible.

—Nada de lo que digas puede arruinar mi felicidad, hermanito. —Murmura Elle con los ojos brillando.

—¿En serio? —Beyond parpadea y por acto reflejo voltea hacia la bolsa de papel que tiene en sus piernas, tal vez pueda aprovecharse de esa felicidad para llevar a cabo su plan.— Ahora que recuerdo, traje algo para mí cuñado.

El mayor de los Lawliet sonríe y toma la bolsa que el otro le entrega. Está tan contento que incluso encuentra hasta tierno el gesto de su hermano. No obstante, lo primero que su mano siente en el interior de la bolsa es un objeto duro y al sacarlo se da cuenta que es un celular, y no cualquiera, es el que usan para Be DeliCake.

—Estás jodiéndome, ¿no? —Frunce el ceño, viendo el aparato.

—Es solo para que no se aburra. —Intenta justificarse al instante, juntando las manos casi como si le suplicara.

—Light no va a trabajar mientras esté hospitalizado.

—Pero...

—No. —Interrumpe Elle de forma tajante, estrellándole el celular contra el pecho al regresárselo.

Sin embargo, vuelve a meter la mano en la bolsa porque está seguro que vio algo más, esta vez saca un gorro café claro, el cual provoca que tanto Nate como él suelten un suave «aaww».

—Escogí el color más parecido al de su cabello. —Comenta Beyond a fin de ser elogiado, aprovechando que esos dos lucen muy felices con el gorro.

Elle sonríe, después de todo parece que sí tuvo un lindo gesto... hasta que algo llama su atención. En la parte inferior hay cierto relieve en una zona, lo siente con sus dedos. Acerca el gorro hasta sus ojos y logra ver, que con un hilo de un tono más oscuro, está sutilmente bordada la palabra «zorra».

—¿Por qué solo te fijas en lo malo? —Cuestiona el menor de los gemelos cuando la mirada furiosa de su hermano se clava en él.— Mira, del otro lado estampe el logo de nuestros postres. —Le arrebata el gorro para darle vuelta, mostrándole la parte que debería quedar a la vista.

Está el nombre de Be DeliCake justo debajo de la imagen que terminaron creando, la cual es el dibujo de la cara de un tierno zorrito de facciones dulces, con una pequeña sonrisa rodeado con una una guirnalda de diferentes tipos de dulces.

—Así nadie verá que está pelón. —Insiste Beyond ante el silencio del otro, sintiéndose en la necesidad de agregar algo para mermar la incomodidad—. Y de paso me hace publicidad.

—Cállate, Beyond —Near extiende un brazo, cubriéndole la boca con la mano—. No estás arreglando nada.

Nate sabe que el pelinegro es un idiota, pero uno con buenos sentimientos. Beyond es la persona más sincera que conoce, eso en parte lo dice por su falta de empatía. Es decir, si él se entera que una compañera está cumpliendo años, seguramente le comprara un regalo pequeño aunque no sean cercanos. En cambio para que Beyond muestre un ápice de interés debe tratarse de una persona a la que realmente aprecie. Lo que significa que el hecho de comprarle un gorro de ese color, ahora que Light estará sin cabello, y no solo eso, también está el tiempo y el dinero que gastó para mandarlo a bordar y estampar, dicen mucho. Sabe que Elle también lo ve de esa forma, pero la espera y la incertidumbre deben tenerlo más susceptible que de costumbre.

—A veces no sé cómo es que compartimos sangre. —Comenta el mayor, devolviendo el gorro a la bolsa.

—A Lucecita le gustará. —Concluye Beyond, encogiéndose de hombros. Aunque antes se toleraban, ahora han comenzado a llevarse mejor desde que trabajan juntos. Por eso está seguro que a Light hasta le va a dar risa cuando note la palabra sutilmente bordada.

A pesar que a Elle no le gusta el regalo de su hermano, se queda con la bolsa, deberá hacerlo mientras compra otro gorro, porque conociendo a su novio no va a querer que nadie lo vea sin uno puesto.

Near está a punto de decir algo, en un intento de desviar la conversación hacia cualquier otra parte, cuando de pronto una presencia los hace voltear, encontrándose con un hombre de uniforme verde parado frente a ellos.

—¿Familiares de Light Yagami? —Recuerda haber hablado con el pelinegro en la mañana, pero ahora hay dos de ellos y otra persona que nunca había visto.

Los tres se ponen de pie al instante, olvidando la pequeña discusión que tenían. Hasta Beyond luce ansioso por lo que sea que el doctor tenga que decir, y aunque ha insistido en que su interés sólo es laboral, la verdad es que quiere a esa cosa.

El hombre se toma unos segundos, ni siquiera son tantos, pero parecen eternos.

—La operación fue un éxito. —Es lo primero que les dice con una sonrisa, porque sabe que es la respuesta que han estado esperando.

Elle siente a Near abrazarlo emocionado, seguido de unas palmadas en la espalda por parte de Beyond, de fondo escucha al doctor hablar sobre algunos pormenores de la operación. Sin embargo, tanto el contacto como las palabras le parecen lejanos, siente el cuerpo liviano, como si estuviera flotando y lo único reproduciéndose en su cabeza son las palabras del médico.

—¿Puedo verlo? —Pregunta, el corazón aún le late de prisa.

No obstante, el médico aprieta los labios levemente.

—Como les estaba diciendo fue una intervención un poco más larga de lo habitual, entonces teniendo en cuenta esto, con el propósito de una recuperación paulatina mantendremos a Light sedado en la unidad de terapia intensiva hasta el día de mañana. En este periodo no solemos recomendar las visitas...

—¿¡Hasta mañana!? —Interrumpe Elle, con un semblante angustiado, ante lo cual el hombre de bata blanca suspira.

—Escucha, te puedo permitir que lo veas, pero será por solo unos minutos.

Lawliet asiente deprisa mientras el doctor le da indicaciones sobre los recaudos y protocolos a seguir para entrar a la UCI. Elle Cree que muchas personas pueden escuchar lo que ocurre a su alrededor aún estando inconscientes, y quiere que Light sepa que está a su lado y que seguirá ahí como se lo prometió.

oOo

Decir que la noche está resultando ser horrorosamente larga es poco. Al menos el día previo a la operación estaba con Light, y aunque los dos estuvieran llenos de incertidumbre y miedo, se tenían uno al otro.

Segunda noche consecutiva sin dormir, pese a que los sillones de la sala de espera son mullidos y amplios, es imposible hacerlo. Al no haber visitas permitidas, le pidió a Beyond que fuera a descansar para que regresara al día siguiente con los otros dos, también le pidió que no dijera nada sobre la sorpresiva llegada de Near. No es algo con lo que esté de acuerdo, pero si así lo quiere Near, él no piensa irrespetar su decisión ni mucho menos intentar convencerlo que cambie su parecer cuando lo único que tiene en la mente es que amanezca de una vez.

El único que lo acompaña en su desvelo es Nate, a quien le insistió que también fuera a descansar, que si no se sentía listo para ver a Mello le ofrecía su apartamento, pero éste no quiso. En un principio charlan, Nate le cuenta todo lo que hizo en Italia y Elle lo pone al día de lo que ha pasado en su ausencia.

No obstante, los temas de conversación comienzan a extinguirse entrada la madrugada, a Elle le reconforta ver que al menos uno de ellos está durmiendo. Los minutos continúan pasando, no puede apartar los ojos del reloj, le urge que salga el sol y que alguien les diga cuándo podrán verlo. Sabe que está bien, y eso lo tranquiliza, pero la última imagen mental que tiene de él, está demasiado presente en su cabeza.

El doctor se lo advirtió, pero necesitaba verlo, tomar su mano y decirle que lo estaba esperando. Sin embargo, casi se echa a llorar al encontrarlo entubado, luciendo pálido como un papel y con la cabeza completamente vendada. Lo que más lo impresionó fue una mancha casi imperceptible de sangre en el vendaje, sabe que eso es algo normal, incluso esperaba algo peor, pero eso sumado a su aspecto carente de vida hacen que sea tan imperioso para él que amanezca. Necesita poder verlo abrir los ojos y escuchar su voz, aunque sea para quejarse de lo que sea, realmente no le importa.

Las siguientes horas son las más largas, no obstante, el sol hace su aparición, y con él, la espera se acorta. Solo un par de horas más son las necesarias para que el encargado llegue a buscarlos para guiarlos por el pasillo. A pesar que ambos quieren verlo, llegaron al acuerdo de que sea Elle quien entre primero.

—¿Hola...? —Lawliet no puede evitar que la voz le salga temblorosa al acercarse despacio a la cama. Light está en ella con los ojos entreabiertos, un poco pálido todavía, pero con vendas limpias rodeándole la cabeza.

El castaño aún se siente un poco aturdido debido a la anestesia, pero reconoce a Elle y al instante hace un puchero al verlo.

—Mi pelo... —Es lo primero que murmura, y se llevaría una mano al cráneo si no fuera porque siente el cuerpo laxo.

Elle sonríe, negando con la cabeza antes de inclinarse con cuidado y darle un suave beso en la frente, apenas rozándole los labios.

—Parece que lo dejamos traumado de por vida. —Comenta el doctor, quien revisa el monitor y toma algunos apuntes. Aún recuerda cómo ese muchacho lloró con solo haber visto la máquina de afeitar.

—Quiero mi pelo de vuelta... —continúa, le duele bastante la garganta, pero es algo normal después de una intubación. Su voz sale rasposa y floja, al parecer la misma sensación que embarga a su cuerpo también afecta su lengua.— Si no... ¿de dónde te vas a agarrar cuando te la chupe?

Lo que había empezado como una escena tierna y divertida para Elle, pronto se vuelve extremadamente incómoda, poniéndose rojo como un tomate.

—No te preocupes —el doctor hace un gesto con la mano, restándole importancia—, debe ser por la anestesia. Y tranquilo que he escuchado cosas peores.

Lawliet carraspea la garganta, sintiendo todavía las mejillas calientes, esas palabras no lo tranquilizan, así que antes de que a su novio se le ocurra hacer otro comentario fuera de lugar, prefiere proseguir con lo que se supone que iba a hacer al entrar.

—Te tengo una sorpresa —sonríe, acariciándole la mejilla— ¿adivina quién vino a verte?

—Pues más les vale que todos —refunfuña—, Mello me prometió traerme una revista para distraerme, Beyond dijo que me compraría algo que me haría sentir mejor y Matt que me prestaría su PSP... aunque nunca he usado uno, pero no le digas... shhh.

«¿De ellos recordaste todo, pero a mí sólo me podías relacionar con sexo oral?», piensa Elle, reprochándole a su novio en secreto.

—¿Y no se te ocurre nadie más? —Light aprieta los labios y entrecierra los ojos un poco mientras piensa, luciendo adorable con ese gesto.

—¿Santa Claus?

El doctor suelta una risilla y Elle deja caer la cabeza, por un momento creyó que adivinaría.

—Mejor déjame ir por él, ¿ok? Ya vuelvo. —Da media vuelta y se dirige de prisa a la puerta, la cual abre y asomando solamente la cabeza, hace un gesto para pedirle a la otra persona que se acerque.

Light no pierde detalle, observando curioso desde su posición, hasta que una mata de cabello blanco aparece bajo el umbral, provocando que sus ojos se abran por completo.

—¡Light! —Near corre a su encuentro, sin embargo no se lanza como hubiese querido, en cambio lo abraza con mucho cuidado para evitar desconectar algo o lastimarlo.

—Nate... estás aquí... —Murmura el castaño, levantando un brazo despacio para tocar al otro en un intento de asegurarse que es real.

—¿Creías que te dejaría solo? Yo te voy a cuidar. —Le asegura, acariciándole la mejilla.

—Near... me quitaron mi pelo... —Hace un mohín con los labios, no podía faltar esa queja.

El aludido ya estaba al tanto, por lo que tuvo tiempo de preparar una respuesta.

—Yo traje unos shampoos de Italia que te lo harán crecer en un abrir y cerrar de ojos. Mira el mío. —Toma uno de sus mechones ondulados, el cual al estirarlo le llega hasta el pecho. Y aunque lo que acaba de decir es una pequeña mentira, se siente satisfecho al ver los ojos de su amigo brillar con ilusión.

—Doctor —Light dirige la mirada hacia el hombre de bata blanca, quien asiente indicándole que tiene su atención—, le presento a mi mejor amigo.

«Claro, y a mí déjame como el novio pervertido», refunfuña el pelinegro para sus adentros.

—Un gusto. —El hombre extiende su mano, estrechándola con la del recién llegado, luego dirige la vista hacia Elle.— Si te parece, podemos salir un momento para darte algunas indicaciones.

Lawliet asiente, sabe que no puede haber más de dos personas con Light, además él le había pedido unos minutos al doctor para hablar. Ahora que Light está despierto y que pasó por la revisión sin inconvenientes, en unos minutos lo llevaran a la habitación individual donde había estado antes de la intervención. También es consciente que por el momento no tienen que preocuparse de los cuidados, pero quiere estar al tanto cuanto antes sobre todo lo que deben y no deberán hacer en el postoperatorio.

Una vez solos, Nate toma la mano de su amigo, haciéndolo siempre con cuidado.

—¿Vas a quedarte conmigo? —Pregunta Light.

—Sí, el sofá-cama que está en la habitación que te llevarán en unos minutos, tiene mi nombre escrito en él. —Comenta riendo.

—¿Y cuando salga de aquí?

—Uhm... —Aprieta los labios, meditándolo. Su intención es estar para Light 24/7, pero no quiere incomodar a Elle, y tampoco está tan seguro de querer estar en el apartamento con los otros— ¿Tú quieres que me quede?

El castaño asiente, apretándole la mano.

—Bueno, algo se nos ocurrirá entonces. —Le asegura, con ese tono dulce que usa solo con Light.

Se quedan en silencio unos minutos, en los cuales el de cabello blanco presta atención a cada rasgo de su amigo, en lo diferente que luce. Es cierto que luego de una operación nadie tiene la mejor apariencia, pero le roza la mejilla con los dedos, viéndola un poco más llenita, y si se remonta a muchos meses atrás, Light ya no tiene el entrecejo permanentemente fruncido como solía hacerlo.

—Nate... —Murmura el castaño, haciéndolo dar un respingo al ser sacado de sus cavilaciones— Mello te quiere...

La mano que acaricia la mejilla de Light se detiene en ese instante, al mismo tiempo que Near siente como el aire de sus pulmones se le escapa por los poros.

—Yo también lo quiero... —Confiesa sin haberlo pensado, y de inmediato se apresura a agregar. —Yo los quiero a todos.

—Tú sabes a qué me refiero.

Si no estuviera todavía bajo los efectos de la anestesia, Light nunca le diría algo así, porque ha sido él quien ha estado pegado al teléfono mientras Nate lloraba del otro lado, todos los demás ignoran cuánto le ha costado realmente dejar ir a Mello.

—Debería ir a ver si ya vienen los enfermeros para trasladarte a tu habitación. —Comenta el de cabello blanco.

Cuando estaban esperando al doctor para entrar, se encontró con Matt y Beyond quienes acababan de llegar, tuvo que aceptar todos los reproches por parte de Mail pero los saludó aliviado de no ver al rubio con ellos. Mello no es un tema superado todavía, no obstante, pensó que estos meses lo ayudarían a ser más fuerte. Se da cuenta que ocurrió todo lo contrario, sigue siendo débil y se detesta por eso. Odio que su corazón latiera emocionado ante las palabras de su amigo, como si aún guardara alguna esperanza.

Se pone de pie, prometiéndole a Light que volverá en un segundo. Sale de la UCI y camina hacia la habitación privada de Light, Elle le indicó el pasillo y solo consulta con una enfermera para asegurarse del número de cuarto. Sin embargo,tan pronto se asoma dentro de la habitación, se queda inerte.

—¿¡Cuándo lo van a traer aquí!? —Gruñe Mello. Quizá Matt pidió permiso en el trabajo, pero él se ha escabullido, ya hizo la entrega que le pidieron y piensa decir que su tardanza fue debida al tráfico. Duda mucho que Elle siquiera sepa que está en horario laboral.

—Yo no creo que quieras seguir esperándolo. —Comenta Matt, porque a él le parece que deberían avisarle al rubio de la visita sorpresiva.

Sin embargo, antes que pueda hacerlo, una mata de cabello blanco aparece, y tanto Matt como Beyond se quedan pálido, sin saber cómo decirle a Mello quién está detrás de él.

Mihael percibe el cambio en ambos, como si acabaran de ver un fantasma, así que no puede evitar fruncir el ceño.

—¿¡Y a ustedes dos qué les pasa?! —Refunfuña, dando media vuelta.

Y al hacerlo, también se queda pálido.

—Hola, Mello. —Murmura Nate con una leve sonrisa, sin saber cómo es capaz de actuar tan normalmente cuando se está muriendo por dentro.

Mihael siente cómo se le corta la respiración al ver esa sonrisa, su boca se abre, pero ningún sonido sale. Todo a su alrededor parece desdibujarse y solo existen ellos dos mirándose a los ojos como hace mucho tiempo no lo hacían.

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Notas de Autor:

"Guess who's back, back again, mi beta is back, tell a friend".~

Así es, este capítulo si fue beteado, ya podemos volver a hacerle reclamos a ella. También darle créditos especiales a mi novio. Pues esta vez mi beta ya tenía el capítulo corregido desde el viernes, pero yo no había ido a hacer las correcciones que me dejó ella, así que puse a mi novio a ello 3 donde acepten tu hobbie de monitos geis dándose por el culo, ahí es 3

No quiero hacer esta sección más larga. ¿Escena favorita? En sí, el hecho de Light haciendo pucheros por su cabello me da vida 3, ¿a ustedes?