Beyond observa de reojo a su amigo, no ha dicho nada desde que salieron del apartamento de Elle. Algunos transeúntes los golpean al pasar junto a ellos debido a la prisa, estas fechas siempre son un caos. Ese detalle tendría que ser suficiente para ir maldiciendo a cada idiota, o gritarle a más de uno que se fije por donde camina, pero no es el caso, y no lo ha sido desde hace unos días.

—Espero que no se nos olvide nada. —Comenta Beyond, carraspeando la garganta para romper el silencio.

—Lo anoté todo en el celular. —La respuesta es tajante, dando por finalizado el intento de conversación, pero el pelinegro no piensa rendirse.

—Justo cuando creí que Elle no podía estar más dominado, dice que vamos a celebrar navidad para cumplirle el capricho a Lucecita, aunque hoy sea treinta y uno.

—Ujum.

Beyond arruga la nariz, no hay mucho qué decir si la respuesta ni siquiera es una palabra. Desde hace unos días lo ha notado a Matt cambiado, no han vuelto a intimar y las interacciones diarias entre ellos podría contarlas con los dedos de una mano. Ha intentado hacerle bromas para que vuelvan a ser los de antes, y aunque pasaron la navidad en el hospital, le compró una camisa a rayas porque sabe que son sus favoritas, pero nada ha funcionado. Solo hay algo que no ha intentado, y es algo que su hermano mayor trató de inculcarle desde adolescente: hablar de frente y aclarar las cosas.

—¿Piensas decirme de una buena vez qué te pasa? —Cuestiona de pronto, tomándolo del brazo para obligarlo a que lo vea.

Matt pone los ojos en blanco y se remueve para zafarse del agarre, acto seguido cruza los brazos.

—¿Lo preguntas en serio? —De nuevo hace un gesto de fastidio al ver que el otro no tiene ni idea. —Te doy una pista: el hospital.

—¿Eh?

—Mira, Beyond, el comentario que hiciste en el club no me cayó en gracia y te lo dejé pasar porque creía que estabas borracho —deja escapar el aire por la boca, retirándose el flequillo de la frente—, pero el día que llegamos juntos a visitar a Light, todos comenzaron a molestar y a ti lo mejor que se te ocurrió fue hacer otro comentario como ese, pues te tengo noticias, a mí no me vas a utilizar. —Le espeta fastidiado, luego da media vuelta y retoma su camino.

Beyond parpadea, le toma unos segundos comprender lo que acaba de escuchar, y al hacerlo, sale detrás de él.

—¡Dijimos que lo mantendríamos en secreto! —Lo toma del brazo otra vez, haciéndolo girar, pero hubiese preferido no hacerlo.

—¡Y yo lo he cumplido! —responde de tal manera que Beyond se siente pequeñito, porque podría asegurar que es la primera vez que lo ve realmente enojado— ¡Eso no te da derecho de burlarte de mí!

—¡Solo lo decía bromeando! —Vuelve a apresurarse cuando el otro voltea y retoma otra vez su andar.

—¡Pues compárteme el chiste porque no vi que alguno se riera! —Se detiene de repente, cuando Beyond lo sobrepasa para bloquearle el camino.

—Lo siento, ¿sí? —Lo sujeta de los hombros, viéndolo a los ojos. —No me di cuenta de las idioteces que dije.

Matt suspira, parece que haber dicho lo que se venía guardado lo ayudó a liberarse un poco.

—Ya se me va a pasar —encoge los hombros—. Yo sabía que eras bisexual de clóset, y por eso respeté lo de mantenerlo en secreto, no me interesa que los otros se enteren y tampoco es mi intención forzarte a que hagas algo para lo que no estás preparado —vuelve a suspirar y retoma el camino, empujándolo con el hombro—, pero tampoco pensé que te diera tanto asco.

—¡Que no! —Lo sigue de nuevo, apresurándose para caminar a su lado— ¡Nada de lo que dije iba en serio! ¡No pienso eso!

—¡Lo sé! —Matt se detiene, volteando a verlo— He lidiado con tipos como tú antes —lo toca con el dedo índice en el pecho— y créeme que los detesto, porque a mí no me importa que sean jotos en secreto, lo que no soporto es que luego se llenen la boca, criticando la homosexualidad para sentirse más hombres —frunce el ceño, sin dejar de picarlo con el índice en ningún momento—. Por eso sé que no piensas nada de lo que dijiste, porque así es como ustedes funcionan, ¿no? Deben reafirmarle al mundo que son hombres y por eso hacen esos comentarios, ¿verdad? —Suspira, su entrecejo se destensa y sus hombros caen, cambiando su semblante a uno lleno de pesar— ¿Sabes algo? Creo que mi enojo es conmigo mismo, porque yo sabía que tú eras así. Me importan un carajo los demás, porque la cogida nadie se las va a quitar, ¿pero tú? Se supone que soy tu mejor amigo, Beyond, y no te importó dejarme como el peor con tal de salvar tu masculinidad.

El pelinegro traga saliva, quedándose inerte por unos segundos. Esas palabras le calaron, por ello le toma tiempo reaccionar, y cuandolo hace Matt ya se ha alejado algunos pasos.

—Matt, hablemos... —va detrás de él, intentando alcanzarlo con el fin de detenerlo— ¡Escúchame!

—¡No, escúchame tú a mí! —Lo espeta mirándolo a los ojos, llamando la atención de varios transeúntes, quienes curiosos voltean. —Y quiero que me veas bien... —lo sujeta del rostro, ejerciendo presión— ¿no luzco como un hombre para ti?

—¿Qué clase de pregunta es esa? —Enarca la ceja confundido. Ya entendió que fue un idiota, su intención es solucionarlo, no empeorarlo así que prefiere no responder.

—Solo quiero entender tu lógica, porque a mí me encanta que me den por el culo y también reventárselo a otros —Beyond se sonroja, consciente que están teniendo esta conversación en la vía pública— ¿eso me hace menos hombre? Te aseguro que soy más hombre que muchos, pero sí tu masculinidad se define en la cama, pues anda Beyond —lo suelta, acto seguido aplaude de forma sarcástica. —Ve y sé un machito y dile a todos el asco que te doy.

Beyond rechina los dientes y empuña las manos, Matt de nuevo vuelve a sacarle ventaja. No quiere seguir esta conversación, pero tampoco puede dejar que las cosas queden así.

—¡Que no me das asco, joder! —Le asegura luego de alcanzarlo— ¿Qué tengo que hacer para que me creas?

—Vas a tener que ingeniártelas solito. —Encoge los hombros, sin voltear a verlo.

En su desesperación y necesidad de demostrarle que se equivoca, Beyond atina a tomarlo del brazo al mismo tiempo que sujeta el brazo de la persona que justo pasaba al lado de ellos, quien resulta ser una pobre viejita.

—¡Oye!, ¿qué te pasa? —Pregunta la anciana con la voz temblorosa propia de su edad.

—¿¡Qué se supone que haces, Beyond!?

—¡Auxilio! —Insiste ella, esta vez comenzando a darle con su bastón— ¡Un vagabundo me quiere robar!

—¡No le quiero robar! —El pelinegro recibe algunos golpes en el brazo, la mayoría de ellos son suaves, pero alguno que otro le duele— ¡Señora, no me pegue!

—¡Pues suéltala, Beyond! —Exclama Matt, intentando también librarse del agarre sin éxito.

—¿¡Cuál es el problema!? —Un hombre interviene, sujetando el cuello de la camisa de Beyond para defender a la mujer mayor del vagabundo que le quiere robar. Es entonces cuando el pelirrojo se mete, porque tampoco quiere que le pase algo al imbécil ese.

—No, no —coloca una mano en el pecho del hombre, un poco para separarlo y a la vez calmarlo—. Esto es un malentendido... mi amigo... —observa por el rabillo del ojo al otro, quien de repente luce pálido— ¿Qué sucede, Beyond?

—Yo... —El pelinegro traga saliva, la anciana ha dejado de golpearlo, el tipo lo ha soltado y se ha alejado un poco. El problema es que ese alboroto llamó demasiado la atención, ya sea por curiosidad o por defender a una anciana, ahora un pequeño grupo de personas casi que los tiene rodeados.

—Vámonos de una vez, Beyond... —Murmura Matt, sin saber qué mosca le picó al otro.

El aludido no se inmuta, tiene que demostrarle que se equivoca, pero ¿con tanta gente viendo? ¿Por qué mierda la anciana decrépita tuvo que hacer tanto escándalo?

—Yo... —inhala profundo y cierra los ojos, es ahora o nunca— Yo le partí el culo a mi mejor amigo. Hemos tenido sexo tantas veces que ya perdí la cuenta y él cree que me da asco, pero no es así, realmente me gusta mucho hacérselo. —Suelta de un tirón, sin hacer una pausa ni para respirar.

De inmediato se forma un silencio tenso e incómodo, que se rompe cuando el sujeto que lo estaba agarrando de la camisa da un paso atrás y suelta un «¡oh!», el cual luego es seguido por fuertes murmullos y varios silbidos de algunos de la pequeña multitud que los rodeaba.

—¡Y no soy un vagabundo! —Aclara al abrir los ojos, señalando a la anciana.

—Me voy...

Beyond parpadea confuso tras escuchar la respuesta de Matt y solo reacciona cuando lo ve comenzar a escabullirse entre la gente. Por lo que deja al sonrojado grupo atrás y vuelve a seguirlo.

—¡Mail Jeevas! —Lo llama para que se detenga— ¡Yo solo quería demostrarte que no mentía!

—¡Pero así no! —Matt gira de manera brusca, ocasionando que el otro de un paso hacia atrás.

—Perdón, fue lo único que se me ocurrió —hace un puchero. Su idea anterior falló, tal vez deba recurrir a la ternura—. Ya sabes que soy pendejo. Elle siempre ha dicho que esos dos minutos me afectaron.

Matt suspira mientras se pasa una mano por la cara.

—Démonos prisa, no llegaremos a tiempo con las cosas para la cena si no nos apuramos.

—Entonces, ¿sigues sin perdonarme?

—Lo de hace un rato fue innecesario, ya te había dicho que se me pasaría, no dejaremos de ser amigos, el error fue acostarme contigo y eso no se va a repetir. —Concluye, dejándole un mal sabor de boca al otro.

oOo


Si alguna vez había tenido alguna duda que a Elle lo tenían agarrado de los huevos, ahora Mello puede disipar cualquiera por más mínima que fuera. De otra manera no se explica por qué están poniendo adornos de navidad un treinta y uno de diciembre a las diez de la mañana. Lo peor es que Yagami ni siquiera tuvo que pedirlo, él sabe cómo persuadir y actuar con la gente, no le sorprende que lo hiciera tan bien cuando jugaron charadas. No tiene nada en contra que le cumplan el capricho, pasó esa fecha en el hospital, estuvo más de una semana ahí y hace apenas un día lo dieron de alta, pero el problema es que le está sacando canas verdes.

—Lo estás dejando chueco... —Comenta el castaño desde el sofá, donde su novio lo ayudó a acomodarse para que estuviera dirigiendo al equipo de decoración, el cual solo está conformado por dos personas.

—Por si no lo has notado, no alcanzo. —Responde, extendiendo un brazo hacia arriba, empujando la guirnalda que acaba de colgar, parece que uno de los lados no quedó bien sujeta al clavo y por eso se ve desnivelada.

—Usa un banquito.

—¿Por qué no lo hace Elle? Es más alto.

—Porque me está trayendo un juguito. —Comenta mientras se acomoda el gorro de Be DeliCake, el cual solo se quita cuando debe lavarlo.

Mello pone los ojos en blanco, reservándose cualquier otro comentario porque justo en ese momento Elle sale de la cocina con un vaso en la mano.

Sabe que no tiene escapatoria por más que se queje, así que vuelve a lo suyo. Yagami quiere una guirnalda pomposa decorada con cintas y esferas de diferentes tamaños, todo en tonalidades doradas y plateadas. La idea es formar un arco sobre la pared corrediza, y como tal parece que sus deseos son órdenes, se le ha cumplido cada exigencia, desde un Santa inflable que está en la entrada, hasta los luminosos renos que están en diferentes partes del apartamento.

Elle jala un sillón individual y toma asiento muy cerca de Light luego que éste se lo pidiera. Le pregunta cómo se siente, si está cómodo o si prefiere volver a la cama.

—Estoy bien... —Asegura mientras toma la mano pálida del otro.

El pelinegro sonríe, acariciándole la mejilla.

—No puedo creer que te haya gustado esa cosa. —Comenta refiriéndose al gorro, porque tal y como Beyond predijo le gustó desde que lo vio, incluso con esa palabra bordada.

—Es divertido. —Se lleva una mano a la cabeza, sintiendo con los dedos los hilos que van formando al adorable zorrito.

Lawliet menea la cabeza sonriendo, sabe que sus amigos deben pensar que lo mima demasiado con todo esto, pero le nace hacerlo. Además, si tiene la capacidad económica de dejar su apartamento luciendo como si fuera uno de los talleres de Santa y eso es lo que Light quiere, ¿por qué no hacerlo? No tiene idea cómo habrán sido sus navidades anteriores, pero teniendo en cuenta el sitio de mala muerte donde vivía y una madre alcohólica, el resultado no es muy prometedor, así que ¿qué tiene de malo querer verlo feliz?

—Te amo... —Susurra Elle, inclinándose un poco para besarlo..

—Iugh, búsquense un cuarto. —Interrumpe Mello, haciendo una cara de asco mientras termina de colgar un muérdago en la guirnalda tal y como Yagami lo pidió. Hay como diez muérdagos en diferentes partes de la casa.

—¿Cómo se ve? —Cuestiona Near, quien hasta el momento se había mantenido en silencio concentrado en su tarea. Él era el encargado de decorar el árbol de navidad, manteniendo las tonalidades doradas y plateadas.

A diferencia de Mello, Light no tiene quejas sobre el trabajo de su mejor amigo.

—Te quedó muy bonito. Me encanta.

—Solo falta la estrella —Near observa la enorme estrella blanca brillosa que tiene en las manos, luego dirige la mirada hacia la punta del árbol—, pero está muy alto, ya intenté hasta con el banquito.

—Que te ayude Mello. —Sugiere Elle mientras le acomoda algunos cojines en la espalda a Light.

El aludido entrecierra los ojos con ironía, sería más fácil que él la colocara, es el más alto de todos, pero claro como lo tienen embobado en el sofá y fue él quien pagó toda la decoración, que trabajen los pobres infelices si quieren que les den cena.

Near le entrega la estrella a Mihael, sin alzar la cabeza. El rubio coloca el banquito al lado del enorme árbol, sin embargo cuando está por terminar de subir su pie se resbala, y de no ser por unos brazos que lo rodean hubiera caído estropeándolo todo. Para Mello todo se detiene, y por unos segundos lo único que escucha son los latidos de su corazón, sonando como si fuese un tambor.

—¿Estás bien? —La preocupación fue más fuerte que la incomodidad que existe entre ellos y eso fue lo que llevó a Near a reaccionar de esa forma.

—Uhm, sí... —Responde Mello, sintiéndose aún afectado por tenerlo tan cerca.

Parece que el de cabello blanco siente lo mismo, ya que carraspea la garganta y se aleja un poco. No ha vuelto al apartamento desde que volvió de Italia, y tras salir del hospital, Elle durmió en el sofá y él con Light. Así que los únicos momentos en los que ha visto a Mello fue en las horas de visitas y nunca a solas, por lo que no ha tenido tiempo para asimilar su presencia.

—Bueno, ten cuidado. —Murmura tras unos segundos, dando media vuelta y buscando algo más para hacer. Agarra unos calcetines y se va a colgarlos cerca del minibar como Light le había indicado antes.

Mello asiente, pese a que el otro ya no lo ve. No sabe si Near ha vuelto para quedarse o si piensa volver a Italia. Sin embargo, se niega a que lo de ellos se reduzca a esto cuando ese enano es su mejor amigo. Hay tantas cosas que quiere decirle, pero sobre todo, tantas cosas por las que necesita pedirle perdón. Espera que la oportunidad de hablar se presente esta noche y que eso sea un nuevo comienzo para ellos, o el cierre que necesitan.

oOo


Beyond se niega a ser el único en cocinar, su experiencia con la comida salada se basa solo en ver vídeos de YouTube, los cuales ni ha seguido viendo porque ahora su interés es un poquito diferente. Además, ha estado horneado día y noche desde antes de navidad, para fin de año también tenía muchos pedidos y tuvo que levantarse a las cuatro de la mañana para empezar con las entregas. Cuando la zorra le dijo que iba a ser difícil, no se imaginó que sería tan agotador. Todavía no cuenta con un servicio de mensajería, llevan muy poco tiempo en el mercado y según las cuentas de Light, deben esperar un poco más antes de contratar a alguien, al menos Matt le prestó el auto para que no hiciera las entregas a pie o en bicicleta, aún así, están locos si creen que él va a preparar la cena.

Sin embargo, cocinan todos o ninguno, esa es la conclusión que llegan luego de jugar un sinfín de veces "piedra, papel o tijera". Nate es el único que se ofrece por voluntad propia, pero no pueden dejarle todo a él. Entre quejas y reproches llegan a la conclusión que hubiera sido mejor comprar o pedir algo a domicilio, y sería una buena opción si no fuera por todos los ingredientes que descansan en la mesada de la cocina.

De alguna forma logran ponerse de acuerdo y terminar la cena sin quemar la cocina de Elle o sin que a éste le dé un ataque. Ya solo falta que la pierna de cerdo esté en horno por unos treinta minutos, tiempo en el que a los cuatro les parece justo y necesario tomar un descanso. No obstante, que no hayan quemado la cocina, no significa que esté intacta. A Elle no le importa cómo los demás vivan, puede ver la casa de alguien desordenada y no sentirse incómodo, sin embargo su espacio es otra cosa. La comida puede quedarles deliciosa, pero él no va a estar tranquilo mientras ese caos gobierne su cocina

—¿A dónde creen que van? —Elle se sitúa frente a la puerta, obstruyendo el paso mientras lleva con él un trapeador y una escoba.

—¿Cómo qué a dónde? —Su hermano es el primero en responder, enarcando una ceja.

—Todos tomen un trapo. —Él es mayor, no se va a dejar intimidar por ninguno de ellos.

—Pe-Pero... —Near parpadea confundido, él ordenó todo lo que usó cuando hizo la ensalada, ¿también tendrá que limpiar?

Elle también toma un trapo para ayudarlos a terminar más rápido. El único que se salva es Light, luego del arduo trabajo que realizó dirigiendo al equipo de decoración, ha estado descansando en la cama.

Después de dejar inmaculado hasta el último centímetro, son capaces de comenzar con los últimos preparativos de la cena. Nate va por los platos, Mello comienza a acomodar la ensalada y las servilletas en la mesa, Matt coloca hielo en los vasos y Beyond se encarga del horno. Elle, mientras tanto, está ayudando a Light a vestirse. No es que no pueda hacer nada por su cuenta, pero por un tiempo deberán echarle una mano en todo.

Elle termina de ponerle los zapatos y luego lo ayuda a ponerse de pie.

—Que guapo. —Comenta el pelinegro, viéndolo de pies a cabeza.

—Claro que no —sus mejillas se sonrojan, eso es algo que no creerá mientras tenga que seguir usando un gorro por obligación y no como complemento de un atuendo—. Solo me faltan los lentes. —Pese a que los odia, ha sido más responsable últimamente, más bien es que todos, sin excepción, lo regañan si lo ven sin ellos.

Light sonríe cuando llegan a los escalones de la habitación, desde ahí hay una vista amplia del apartamento, de día la decoración lucía preciosa pero de noche es otro nivel. Hay luces por todas partes; el arbolito brilla, los foquitos escondidos en las guirnaldas parpadean y los de las paredes caen como una cascada, haciendo que todo luzca acogedor y mágico.

—¿Estás bien? —A Elle le parece haberlo escuchado sollozar.

—Sí... no... es que... —se levanta las gafas un poco para limpiarse los ojos, sin dejar de sonreír. —Les quedó muy bonito.

En la tarde había hablado con su madre, el centro de rehabilitación les permite a los pacientes hacer una llamada breve a sus seres queridos. En su casa hace años que la navidad dejó de celebrarse y pasó a ser un día cualquiera, se acostumbró a ello así como también tuvo que acostumbrarse a muchas otras cosas. Sin embargo, siempre amó a su madre y no hay nada que quisiera más que estar con ella para que está navidad perfecta estuviera completa.

—¿Vamos? —Retoma Light. No quiere seguir pensando en ello, ni tampoco en cómo ella la estará pasando encerrada en ese lugar en un día como este.

Elle lo ayuda a caminar hasta el comedor, el cual han movido a la sala porque hay más espacio y porque no tendría mucho sentido decorar tanto como para no disfrutarlo.

—No dejen la jarra cerca de Light porque le da por tirarlas. —Comenta Matt, terminando de dejar los vasos sobre la mesa. Todos ríen.

—Y no dejen ningún condón cerca que Matt se los come. —Contraataca el castaño, provocando un silencio súbito .

Mail pasea la mirada entre Elle, Mello y Near buscando al culpable, pero es difícil porque todos agachan la cabeza sonrojados.

—¿¡Quién fue!? —Era muy pequeño la primera vez que encontró un preservativo en su envoltorio y se los mostró a sus amigos diciéndoles que había encontrado un chicle. Eran todos unos niños y pensó que nadie recordaba el día que se metió un condón en la boca creyendo que era goma de mascar.

Algo le dice que el soplón no ha sido solo uno, sino más bien todos. Sin embargo, le es imposible seguir indagando porque en ese momento el único integrante que hace falta sale de la cocina con las manos ocupadas.

—¡Ta-ran! —Beyond coloca en el medio la bandeja con la pierna de cerdo ya en tiras y con su juguito encima.

—Oye tiene buena pinta. —Admite Elle, relamiéndose los labios.

Todos olvidan el tema previo y toman asiento como si la comida tuviera algún efecto hipnótico. La cena transcurre entre risas y anécdotas. A diferencia de meses atrás, está vez Light también participa en la plática.

—¿Alguien quiere más? —Pregunta Beyond mientras toma otra tira de carne para él.

—No, gracias. —Mello se limpia con una servilleta y hace a un lado su plato—. Estoy guardando espacio para el postre.

El pedazo de carne que Beyond sostiene con la tenaza se queda en el aire mientras éste parpadea confundido.

—¿Cuál postre?

—¿¡No nos hiciste postre!? —El rubio exclama indignado, no sirve de nada tener un amigo que aspira a ser pastelero si no les compartirá lo que hace.

—Ush, con ustedes nunca se queda bien. —Pone los ojos en blanco antes de tomar las tenazas de la ensalada y servirse otro poco— ¿Acaso viste alguno en la cocina?

—¡Pues pensé que lo tenías escondido y que sería una sorpresa!

—Yo sí les tengo una sorpresa —interrumpe Light, esperaba que se dieran cuenta, pero al no ser el caso debió decirles—, está debajo del árbol. —Continúa, señalando hacia el lugar.

Todos voltean, algunos incluso con la boca llena, pero todo pasa a segundo plano cuando ven unos pequeños regalos al pie del árbol. Nadie tiene idea en qué momento los puso ahí, están un poco asombrados, no obstante luego de unos segundos uno a uno se acercan a buscar sus presentes. El único que se queda en la mesa es Elle, tiene que estar para Light si éste decide ponerse de pie y también porque a él ya le dieron su regalo.

Light compró un detalle para cada uno y los envolvió antes de ir al hospital, porque sabía que después no tendría tiempo, al único a quien tuvo que comprarle hace poco y en línea fue a Nate porque no sabía que estaría ahí para esa fecha. Matt es el primero en romper la envoltura, sacando de una caja una funda para su celular con un diseño muy gamer; el regalo de Beyond es una manga pastelera con vario picos, el de Mello son unos anteojos oscuros con unas piedritas brillantes en la esquina, los cuales amó el día que fueron a House of Dark,pero no pudo comprar por falta de presupuesto, y el de Nate es un bonito llavero de acero inoxidable que tiene tallado una foto de ellos dos juntos. No son los regalos más costosos, no tenía mucho dinero de sus ahorros y sigue sin trabajo, sin embargo se siente bien al verlos sonreír.

—¡Están geniales, Yagami! —Mello se prueba los anteojos y saca su celular para tomarse una selfie con ellos.

—¿Y los míos? —Interrumpe Light desde la mesa, sin dejar de sonreír porque está ansioso por ver qué le compraron a él.

No obstante, se forma un silencio en el que todos se voltean a ver entre ellos.

—Estas fechas son muy consumistas, ¿no creen? —Opina Matt, poniéndole disimuladamente la funda nueva a su celular.

—Sí —secunda Beyond, rascándose la mejilla nervioso—. Además lo importante es la paz y el amor, estar con la familia y esas cosas, ¿no?

Light aprieta los labios a la vez que enarca una ceja.

—¿O sea que no hay regalos?

Matt, Mello y Beyond voltean a verse de nuevo, como si en la mirada del otro fueran a encontrar la respuesta. Afortunadamente Nate sale a salvar el momento.

—Yo te compré algo.

—Por supuesto que yo también, mi amor —Elle le da un beso en la mejilla antes de ponerse de pie e ir a la habitación para traer lo que le compró.

—Yo primero. —Pide Nate, sabe que su obsequio será opacado por lo que Elle haya decidido comprar.

Light abre emocionado el primer regalo, rasga el papel y apresurado abre la caja. En Italia, Nate vio un diario de cubierta bastante gruesa y colorida, con stickers y páginas decoradas en su interior y cerrado con un pequeño candado de combinación. Tomando en cuenta que su amigo escribe entradas en el celular, le pareció que era una buena opción, y sonríe al verlo tan emocionado.

—¡Me encanta! —Como niño con un juguete nuevo, revisa cada detalle del diario mientras piensa en el lugar ultra secreto donde lo guardará.

—Ahora va el mío. —Dice Elle, colocando una caja de mayor tamaño sobre la mesa.

Todos miran ansiosos, a diferencia de ellos, Elle no tiene que andar preocupándose por el precio al comprar, así que les da curiosidad saber que hay adentro.

Light exclama cuando rasga un trozo de papel y una caja blanca aparece, la cual en uno de los costados tiene el logo de la famosa manzanita.

MacBook Air... —Murmura leyendo lo que aparece a un lado de la caja.

—Pensé que podría servirte ya que estás ayudando a Beyond —explica Elle—, y si en algún momento vas a la universidad, también podría serte útil.

Todos se acercan a Light curiosos, aún con las bocas abiertas de la impresión.

Para su cumpleaños, Elle le había regalado una tablet, pero esa vez Light no se llevó nada de las cosas que le compró y tuvo que deshacerse de varias de ellas. Además, para ese entonces solo lo conocía hacía dos meses, la tablet que había comprado era bastante sencilla, en cambio esta vez el precio fue lo último en lo que se fijó.

—A ver, mira si trae jueguitos. —Beyond trata de presionar una tecla, pero Light le aparta la mano.

El castaño ha usado la Mac de Elle, por lo que al menos tiene una idea de cómo configurarla, sin embargo los comandos siguen siendo algo confusos para él.

—Es aquí. —Le indica Elle, señalándole la tecla que debe presionar. Quiere dejar que lo haga solo porque sabe lo emocionante que es familiarizarte con las opciones de un dispositivo nuevo, pero no puede evitar ayudarlo un poquito.

—Ustedes me deben un doble regalo para la siguiente navidad. —Comenta Light mientras se acomoda las gafas para ver mejor la pantalla.

—Ay, no tienes llenadera, Yagami. —Mello pone los ojos en blanco, sin apartarse de ahí porque todos están embelesados con la Mac.

—Primero intenta llegar con vida a la siguiente navidad... —Murmura Beyond, pero no lo dice tan suave como le hubiese gustado.

No uno, sino cuatro golpes le caen al mismo tiempo en la cabeza. Ya no son solo Near y Elle, también Mello y Matt salieron en defensa de Light.

—¿¡Nunca han escuchado que esos golpes matan las neuronas!? —Se queja el pelinegro, sobándose la cabeza.

—Entonces no hagas esos comentarios como si no tuvieras ninguna. —Le reprocha su hermano.

Beyond continúa renegando por unos minutos mientras el castaño sigue configurando su nuevo juguete. Solo lo hace por unos minutos, estas fechas no son para estar detrás de una pantalla. Continúan charlando hasta que Nate se percata de la hora.

—Ya van a ser las doce. —Dice bostezando, su aguante para desvelarse sigue siendo nulo.

—¿Y nos vamos a tener que abrazar todos? —Pregunta Light, arrugando levemente la nariz mientras mira al menor de los Lawliet.

—A mí tampoco me emociona Lucecita, pero es de mala suerte si no lo haces. —Contraataca Beyond, sacándole la lengua.

—Tengo algo diferente en mente. —Elle le da un beso en la frente a su novio y se pone de pie, acto seguido camina hacia el extremo contrario y abre la pared corrediza. La guirnalda adornada que colocaron es el arco perfecto para la vista mágica de la ciudad inundada de luces.

Light es el único que suelta un jadeo asombrado debido al impresionante paisaje. Los demás ya están acostumbrados porque lo hacen cada año, no obstante todos ahí, sin excepción, sienten cierta ternura al ver cómo le brillan los ojos al castaño.

El espectáculo de una ciudad adornada con diferentes colores no se compara con el sinfín de fuegos artificiales que comienzan a explotar en el cielo una vez que el reloj marca las doce. Light apoya las manos en el cristal templado, su boca formando una o mientras la pirotecnia se refleja en sus pupilas.

—Feliz año nuevo, amor. —Le susurra Elle al oído, abrazándolo por la cintura y dándole un beso en la sien.

El castaño voltea a verlo, con los ojos brillando de felicidad y le responde con un beso, porque si hay algo de lo que está seguro es que quiere estar muchos más años junto a Elle.

—Iugh, búsquense un cuarto. —Murmura el menor de los gemelos, haciendo cara de asco.

El único que se ríe con el comentario es Matt y ahí se da cuenta que extraña demasiado a su mejor amigo.

—Beyond, ¿podemos hablar? —El pelirrojo le señala el comedor, donde cree que podrán tener un poco de privacidad.

Quizás toda él aura de amor y paz que envuelven estas fechas lo afectan, no quiere iniciar el año enojado con él, y si hay algo que Elle siempre les decía es que las cosas se arreglan hablando.

A lo lejos Mello ve a ese par hablando en el comedor, parece ser que se le adelantaron porque él tenía la misma idea.

Nate está al costado contrario, al lado de Light, y aunque Mihael nunca ha sido inseguro, siente que un escalofrío le recorre todo el cuerpo al caminar hacia él, sin embargo no se detiene.

—Na-Nate... ¿podemos hablar? —La voz le sale temblorosa, como si estuviera a punto de quebrarse.

El aludido se queda inerte, un sinfín de pensamientos pasan por su cabeza en cuestión de segundos. Hubiera deseado que esto no sucediera, porque no sabe si está preparado, pero si es sincero consigo mismo la esperanza que Mihael se acercara a él se negaba a morir.

—Dime. —Voltea a verlo apacible, pese a que está temblando por dentro.

Nate no parece estar dispuesto a darle la privacidad que Mello hubiese querido, aun así eso no lo detiene.

—Quiero que arreglemos las cosas, quiero que estemos bien.

Light y Elle deciden moverse unos pasos, para al menos darles un poco de espacio.

—Todo está bien. —Murmura con una sonrisa titubeante al mismo tiempo que se enreda un mechón de cabello en un dedo.

—Deja de decir que estamos bien cuando no es así. —Lo toma del mentón, un movimiento arriesgado según él, pero está desesperado. —Tú y yo tenemos que hablar.

—Dime. —Repite, sosteniendo el aliento.

Mello se relame los labios, por un momento piensa en soltarlo, no quiere que parezca que es su lado impulsivo quien lo está sujetando. Sin embargo, decide no hacerlo, porque hoy más que nunca quiere que lo vea a los ojos.

—Nate... lo siento mucho —el tiempo se congela y todo alrededor de ellos desaparece. —Siento mucho todo el daño que te cause. Yo no me merecía tu amor.

Las pupilas de Nate se contraen ante esas palabras, al igual que su corazón, es la primera vez que lo escucha decir algo así. Anteriormente le había pedido perdón por ser un "idiota", según palabras del mismo Mihael, pero esta vez es diferente. Mucho tiene que ver con que esta vez el rubio luce realmente arrepentido, no solo su actitud explosiva característica se desvaneció, en esta ocasión sus disculpas no suenan vacías y casi obligadas como otras veces. En estos meses ha tenido la oportunidad de "ponerse en los zapatos de Near", cuando estaba a solas en su habitación revivió todos los recuerdos dolorosos uno por uno. Comprendió que aunque nunca prometió nada, no tenía derecho de pisotear el corazón de Nate cuando sabía que él lo quería.

—No tienes que pedirme perdón, yo me aferre a algo que no existía. —Susurra el de cabello blanco luego de unos segundos, es lo único que se le ocurre responder—. Tú nunca me insinuaste querer una relación conmigo.

Mello sabe que ambos fallaron de alguna manera. Dicen que aceptar los errores ayuda a aprender de ellos. Sin embargo, Nate ha repetido esas palabras por años y en lugar de dar la sensación que lo hacen libre, pareciera más bien que son una cárcel, un castigo autoimpuesto.

—Lo que acabas de decir solo comprueba lo egoísta que fui —ambos cometieron errores, lo sabe desde antes que se marchara, pero fue durante su ausencia que se dio cuenta del verdadero impacto que muchas de sus acciones tuvieron—. Yo me equivoqué, Nate.

El aludido no sabe cómo reaccionar a lo que escucha, ya perdió la cuenta de las veces que se ha quedado sin aliento mientras mira esos ojos azules.

—La última vez... —Murmura Near, carraspeando la garganta, nervioso por la cercanía, pero sin retroceder un paso— creo que estaba sensible, esa llamada escaló demasiado rápido sin ningún motivo, perdón por no haber llamado después pero...

—Pero preferiste mantener la distancia entre nosotros. —Completa Mello y Near asiente— Hiciste lo correcto, yo te estaba haciendo daño.

El de cabello blanco frunce levemente el ceño, quedándose de nuevo sin palabras. Mello tuvo tiempo para pensar en esa última vez, al principio se sintió indignado, molesto porque el otro no apreciaba que él estaba intentando cambiar. Luego se dio cuenta que el equivocado era él por asumir que Near debía volver, como siempre lo hacía, porque le había dado algunos detalles bonitos.

—Nate... —le acaricia la mejilla con el pulgar, la frase "te quiero" pugna por salir de sus labios. Sabe que decirla podría ser contraproducente, parecería que quiere manipularlo, así que se abstiene de hacerlo. —Lo único que quiero es que las cosas estén bien entre nosotros, que al menos lo intentemos, eres mi mejor amigo y no quisiera perder eso.

Nate se queda en silencio, pensando. Él adora a Light, lo ve como su hermanito pequeño. Sin embargo, Mello también es especial, con él ha vivido tantas cosas durante todos estos años.

—Tú también eres mi mejor amigo. —Confiesa, dando un paso hacia atrás para poner distancia, es una forma de asegurarse a sí mismo que esto es solo amistad—. Podemos intentarlo...

Por unos instantes, ambos se miran a los ojos en silencio, hasta que el más bajo da por finalizada la conversación, devolviendo la mirada hacia la pared de cristal antes que los fuegos artificiales desaparezcan. No hay nada más que deban hablar o aclarar, nadie conoce mejor la historia que ellos dos.

Sin embargo Mello no devuelve la atención hacia el espectáculo que está en el cielo, por unos segundos se queda viendo a Nate, embelesado con su sonrisa mientras las luces de colores se reflejan en su piel pálida. La ha pasado mal estos últimos meses, pero creía que la ausencia lo estaba ayudando a dejarlo todo atrás. No obstante, en este momento que lo tiene cerca y no puede abrazarlo es que se da cuenta que perdió a alguien realmente especial.

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Notas de autor:

Se tendrán que volver a leer este capítulo un treinta y uno de diciembre. Light pelón se los agradecerá.

Siento que cada vez me quedo sin menos cosas para decir jajaja. Pero me emociona mucho que poco a poco ya nos vamos acercando al final. Les puedo decir que estamos a menos de diez capítulos por fin.

No creo que alguien tenga alguna teoría de conspiración cuando todo lo que se respira es amor y paz. ¿Parte favorita? Que difícil, pero creo que la mía es la de Mello y Near, hagan sus apuestas, ¿se quedarán juntos? ¿Cual fue su parte favorita?

¡Hasta la próxima, linduras!