Elle aparca el auto y voltea hacia Light, quien no ha dejado de removerse nervioso en el asiento del copiloto durante todo el camino.

—Llegamos. —Dice el pelinegro como si no fuera obvio.

—¿Cómo me veo? —Aún con esa sonrisa inquieta se acomoda los anteojos y el gorro. Ha pasado un mes desde la operación y aunque una pelusa de cabello ya le cubre buena parte, siente que sigue necesitando esconder su cabeza .

—No puedo creer que hayas traído el de Be DeliCake. —A este punto no le molesta que Light prefiera usar ese en lugar de alguno de los tantos que él le compró, pero siempre aprovecha para echárselo en cara.

—Está bonito. Además sirve de publicidad, el otro día que fuimos al supermercado unas chicas se acercaron a chulearmelo, incluso conseguí que siguieran la página.

—Uhm... ajá, se acercaron por el gorro, sí claro. —Responde haciendo un mohín con los labios y cruzándose de brazos, mientras Light se ríe.

—Alguien está celosoooo. —De manera juguetona le pincha las mejillas con los dedos, provocando que el otro se aleje.

—¿Y quién no lo estaría? —Lo sujeta del rostro a la vez que lo empuja contra el asiento, casi lanzándose sobre él— Si eres hermoso.

Light se pone rojo al instante y tratando de disimular chasquea la lengua desviando la mirada.

—Ush, no digas esas cosas.

Elle sonríe, a su novio no le gustan mucho los halagos. Es extraño porque siempre le pareció que Light tenía una autoestima demasiado elevada, así que supone que sus palabras lo ponen nervioso y que por eso no le gustan. Sin embargo, en todo este tiempo han existido situaciones en específico donde Light ha dejado ver lo frágil que puede llegar a ser, así que le recuerda en cada oportunidad que tiene lo maravilloso que es.

—Entonces, ¿vuelvo por ti en una hora? —Elle quita el freno de mano luego que Light se retirara el cinturón de seguridad.

—Ajá.

Lawliet asiente, aprovechará ese tiempo para ir a una cafetería, tomar alguna bebida y revisar algunos correos. Es su día libre, pero al no estar inmerso en redes sociales o tener otros hobbies prefiere adelantar el trabajo así el lunes es menos denso. Se despiden con un beso en los labios y prometen mandarse mensajes de texto.

Light suspira una vez que está frente a la entrada del centro de rehabilitación, es la primera vez que va luego de la operación. Uno de los encargados lo guía por el patio principal, llevándolo hacia uno de los costados donde están las fuentes y algunas mesas. Se remueve nervioso en la silla mientras espera, presta atención a su alrededor desde los pacientes que leen un libro bajo los árboles a los enfermeros que controlan el área desde la distancia, dándose cuenta que nada ha cambiado aunque para él la espera fue larga.

De repente sus ojos dejan de pasear por el patio cuando enfoca a su mamá que camina hacia él. Las mismas mariposas de siempre lo invaden y a pesar que le tiemblan las piernas logra ponerse de pie y correr hacia ella. El haber pasado por la posibilidad de morir en la operación y no volver a verla hace que esté encuentro al menos para él sea más emotivo.

—Mamá... —La abraza con fuerza luego de tanto tiempo, ella le devuelve el gesto casi con la misma intensidad.

Toman asiento, Light todavía respirando agitado y limpiándose algunas lágrimas que se le escaparon debido a la emoción. Es tanta su felicidad que no se percata que la sonrisa de ella luce apagada.

El castaño comienza a contarle lo que ha pasado. La última vez que se vieron ella le dio permiso de estar con Lawliet o al menos él lo interpretó así, de cualquier forma prefiere no mencionar a Elle. Habla de Near y de lo difícil que fueron los primeros días, también le dice cuanto lo ayudó ese apachurrable enano que estuvo con él día y noche.

—Ahora lo extraño tanto... —hace un puchero mientras pone los codos sobre la mesa y luego el mentón sobre los nudillos. Nate regresó a Italia hace una semana— Está decidido a estudiar allá así que tenía que volver. Trato de no pensar en ello porque me pongo triste...

Sachiko recuerda que Light solía hablar mucho cuando era pequeño, hace años que no lo oía hablar tanto y eso la reconforta a la vez que la llena de tristeza al ser consciente de cuántas etapas de su hijo se perdió. Últimamente ha sido difícil, pero con la ayuda de Dianne ha conseguido hablar incluso sobre Elle y el rechazo que le genera. Sin embargo, hay heridas que ni siquiera han empezado a sanar, algunas sólo parecen haberse abierto más desde que habló de ellas. Cargar con tantas mentiras la está asfixiando y es algo que le ha mencionado a su terapeuta. Dianne la apoya en su decisión de hablar esos temas con su hijo si es lo que ella quiere, pero en la última sesión le explicó que todo debe ser a su debido tiempo y que ella estará ahí para intermediar. El problema es que Sachiko no ha podido ver a su hijo a los ojos en todo este rato y eso le duele.

—Casi no tengo pelo ¿quieres ver la cicatriz? —Light se lleva la mano a la cabeza con intención de retirar el gorro. Sin embargo se detiene al notar una lágrima bajando por su mejilla— ¿Mamá...?

—Lo siento... —Se pasa las manos por el rostro con rapidez y sin delicadeza.

—Mamá... ¿Qué tienes? —baja el tono de su voz al mismo tiempo que se arrastra con todo y silla para estar más cerca de ella— ¿Dije algo malo?

Sachiko menea la cabeza al instante, sin poder evitar sollozar un poco más al sentir las manos de su hijo sujetándole el rostro con demasiado amor, más del que ella merece.

—No dijiste nada malo... —susurra con una leve sonrisa, intenta verlo a los ojos, pero su mirada se desvía de nuevo— Perdón... perdón por ser una mala madre...

—No, no, no digas eso —Light le acaricia las mejillas con los pulgares, inclinándose hacia adelante para darle un beso en la frente— Tú eres la mejor mamá que existe.

El castaño no miente, a pesar de todo la adora y no la cambiaría por nadie. No obstante, sus palabras en lugar de reconfortarla le provocan una agonía mayor.

—No... no lo soy, Light... —vuelve a sollozar, esta vez más fuerte mientras se aferra a los brazos de su hijo, quien aún le sostiene el rostro con ternura.

—Mamá, no digas eso... —La abraza, no obstante siente que lo mejor es llamar a alguien, así que intenta ponerse de pie cuando lo que escucha lo hace volver a sentarse.

—Yo intenté... ma-matar a tu hermana, L-Light... —dice apenas audible sobre el pecho de su hijo, quien se queda inerte como si su corazón se hubiera detenido— ¿có-cómo voy a ser... la mejor mamá que existe?

Light traga saliva mientras sus ojos siguen abiertos por completo y su cerebro todavía intenta procesar lo que acaba de escuchar, aun así sus brazos titubeantes la rodean.

—Está bien... —Le susurra al oído buscando calmarla a pesar que él también está temblando.

—U-Una almohada... quise a-asfixiarla...

—Mamá, está bien... —Le asegura acariciándole la espalda.

No, no está bien, su corazón está latiendo demasiado rápido y le cuesta respirar. Quizá siempre repudió a su hermana por cosas que en su mente de diez años tenían sentido; ella había llegado a hacer tambalear más a su pequeña familia y a quitarle atención que antes era solo suya. Sinceramente con el tiempo dejó de pensar en ella, pero no deja de ser chocante imaginar a una madre intentando arrebatar la vida de su propia hija. Sin embargo, él siempre ha tratado de justificarla y a pesar de lo que acaba de confesarle, lo sigue haciendo.

—Mamá, está bien... —insiste, separándola de su pecho para verla a los ojos— Ya pasó...

—No, Light... —niega con la cabeza con los ojos acuosos— tu papá me vio...

—Ya mamá...

—¡Escúchame! —hunde desesperada los dedos en las mejillas de su hijo, haciendo que la vea— Tu papá s-se fue por mi culpa... po-por lo que hice...

El castaño vuelve a tragar saliva para sobrellevar la punzada en el pecho. La versión que él tenía es un poco diferente, solo sabía que se había ido sin un por qué, no obstante que su madre le diga la verdad en este momento no cambia el hecho que Soichiro se fue y se olvidó de él. Así que la sigue justificando, ha leído que el alcoholismo es una enfermedad, ella solo está enferma y no tiene la culpa de nada.

—Mamá, eso no importa... —la voz le sale débil, las palabras comienzan a hacer mella y le duelen más de lo que quisiera— Ya pasó. Vamos a superar esto juntos, tú y yo...

—Lo siento, Light... si tú supieras...

De alguna forma el castaño también puede relacionarse a la última frase, porque aunque siempre existieron rumores, ella nunca tuvo la seguridad de las cosas que hizo de las cuales seguramente no estaría orgullosa.

—Mami... iré por alguien, ¿sí? —Está convencido que es necesario la intervención de un encargado, no sabe por qué, no es como si charlas similares no hubiesen existido antes. Sin embargo, una parte de él tiene miedo así que se pone de pie, no llega a dar un paso cuando se queda inerte al escucharla susurrar.

—Tu papá volvió...

El corazón de Light da un vuelco, las piernas se le aflojan haciéndolo caer, de inmediato un sudor frío comienza a bajarle por la nuca y se niega a creer lo que escuchó.

—No mamá, él no volvió... —su voz sale temblorosa mientras le sujeta las manos—, recuérdalo... él no volvió, ¡recuérdalo!

—Light...

—Él no volvió, mamá... —vuelve a susurrar cayendo de rodillas en el pasto mientras rodea la cintura de Sachiko— Tú me dijiste que él... que él se olvidó de mí... —las lágrimas comienzan a caer mientras dice esas palabras, reflejando lo mucho que le ha dolido esa ausencia a pesar que siempre intentó convencerse de lo contrario— Tú dijiste que él n-no había vu-vuelto... dímelo, ¡dímelo!

—Yo... n-no me quería quedar sola...

—¡Entonces preferiste mentirme! —Alza la voz y el rostro de tal forma que un mareo lo invade, aun así no le aparta la mirada.

—Light... —Dianne interrumpe en voz baja luego que un par de encargados le hubieran advertido de la situación. Los ojos miel del aludido se enfocan un momento en ella mientras sigue de rodillas en el suelo— Debemos suspender la visita.

El castaño niega al instante con la cabeza, aferrándose más a la cintura de quién hasta hace unos minutos era el centro de su universo.

—No... yo necesito... necesito saber...

—Programaré una sesión, ¿te parece? —se acuclilla y toma el rostro del joven, intentando captar su atención— Lo hablaremos con calma otro día.

No obstante las suaves manos de Dianne son apartadas bruscamente, por lo que ella le hace una señal a un par de enfermeros para que lo sujeten.

—¡Nooo! —El grito de Light sale agónico a la vez que comienza a patalear— ¡Suéltenme!

Dianne intenta en vano tranquilizarlo, su intención es que la visita termine de la mejor manera que se pueda. Sin embargo los ojos de Light no registran a nadie que no sea Sachiko, quien se ha hecho un ovillo sobre el asiento.

—¡La casa! —Sus pupilas miel se mueven con rapidez, como queriendo asimilar el sinfín de recuerdos que lo están invadiendo, cada uno más doloroso que el anterior— ¿¡No nos iban a desalojar, verdad!? —Todo su cuerpo tiembla a la vez que le cuesta respirar, el peso de todo el dolor que reprimió por tanto tiempo estalla en su pecho.

Sachiko no dice nada, solo continúa llorando con el rostro hundido entre las manos. Aunque no exista una confirmación, para Light muchas cosas están teniendo sentido en medio de toda su agonía. Con los problemas económicos que tenían, era lógico pensar que Soichiro pudo haber dejado de pagar algunos meses de renta, pero para que haya un desalojo debió existir un aviso previo y ella nunca mencionó nada de eso.

—Llévenla a su habitación. —Pide Dianne luego que otros enfermeros se hubieran acercado por órdenes de ella.

—Lo de Ushio... —su voz termina de quebrantarse con ese recuerdo mientras patalea desesperado al ver que la sujetan. No pueden llevársela sin que responda todas sus preguntas— ¿Tú lo inventaste, verdad...? —Esta vez llora deseando con todo su ser que sus sospechas sean solo eso, pero entre más lo piensa menos sentido tiene todo. Los desalojan y el sobrino de la arrendataria, quien se ha deshecho de hasta amigos cuando ya no le son útiles, ¿se tocó el corazón y les echó la mano?

—Light... —Dianne lo toma del rostro a duras penas porque él no deja de revolverse mientras su mirada sigue puesta en Sachiko, a quien un par de enfermeros están ayudando a tranquilizarse y ponerse de pie.

Dianne le habla en voz baja mientras le pide que respire, está hiperventilando y completamente fuera de sí. Solo ha pasado un mes desde la operación y si bien un shock como este puede ser perjudicial para cualquiera, en él puede ser peor.

—¡Contesta, maldita sea! —Grita al mismo tiempo que las lágrimas le empapan las mejillas y sus piernas se aflojan, los enfermeros que lo sostienen impiden que caiga al suelo— ¿¡Sabes cómo la pasé en esa casa!? ¡Claro! ¿¡Cómo vas a saber si estabas drogada!? —Vocifera sin importarle que se dañe la garganta, lo único que quiere es que sus palabras la alcancen aunque ya la hayan alejado algunos metros.

—Light... —Sachiko voltea con el rostro empapado, no siente las piernas y de no ser por los enfermeros, ya habría caído también desplomada en el suelo— Lo... ¡Lo siento! —Por unos segundos se atreve a verlo a los ojos mientras junta las manos, implorándole perdón.

Sin embargo, lo único que Light siente por ella es repudio y no duda en hacérselo saber.

—¿¡Lo sientes!? ¿¡Lo sientes!? ¡Me das asco! ¡Te odio!

Dianne aprieta los ojos porque esas son palabras fuertes. No puede culpar al joven, pero sabe que todo esto será un retroceso en el avance que habían tenido. Sachiko ha sido una paciente complicada y basándose en los pocos datos de los otros centros de rehabilitación en los que ha estado junto al historial que ha creado en estos meses tiene una imagen de ella. Es una mujer que se caracteriza por ser alguien impulsiva, esos impulsos son los que la han llevado a tejer una red de mentiras y a romperlas sin pensarlo cuando son demasiado para ella. Según lo que ha analizado en las sesiones, no es la primera vez que una bomba estalla entre ellos por sus mentiras y falta de tacto al confesarlas, pero está segura que ninguna había sido tan grave como esta.

—Light... —Murmura Sachiko sin fuerza, por la distancia es imposible que la escuche y cuando doblan en una esquina lo pierde de vista.

—¡Te odio, te odio, te odio! —Grita aunque ya no la ve, solo se lo quiere sacar del pecho. Así que continúa hasta quedarse sin aire y el dolor punzante en su cabeza se vuelve insoportable.

Dianne le pide a uno de los enfermeros un calmante, sin embargo no es necesario. Light se desploma y antes de caer inconsciente, lo último que su mirada empañada registra es la esquina donde vio cruzar por última vez a la persona por quien antes hubiera dado su vida entera sin dudarlo.

oOo


Los ojos de Mello brillan al pasear la mirada por el campus. Los últimos días la ha pasado mal desde que Near se marchó, esta ocasión siente que le afectó mucho más que la primera vez. Fue de gran ayuda distraerse buscando universidades y le parece increíble lo feliz que se siente por estar viendo un edificio en el cual podría pasar los siguientes cinco años de su vida.

Traga saliva mientras devuelve la mirada al folleto que lleva en las manos, intentando ubicarse. Las clases inician el mes siguiente, pero el área administrativa ya está funcionando, también hay muchos jóvenes entrando y saliendo, supone que algunos están igual que él y otros son estudiantes de ciclos pasados. Sin embargo, está demasiado nervioso como para pedir ayuda así que se enfoca en el pequeño mapa que muestra el papel.

—¿Estás perdido?

Mihael da un respingo y voltea hacia el causante de su sobresalto, encontrándose a un chico de cabello negro con algunos rizos cayéndole en la frente.

—Perdón, no quise asustarte —le coloca una mano en el hombro mientras sonríe—. Soy Mike.

—Mihael... —Susurra, intentando normalizar los latidos de su corazón, sin darse cuenta que la mano del otro sigue sobre su hombro.

—Ah que curioso, nuestros nombres empiezan con M. Por tu cara puedo decir que eres nuevo.

—¿Tanto se me nota? —Pregunta avergonzado a la vez dirige la atención de nuevo al folleto.

—Se te notan muchas cosas... —murmura con una sonrisa ladina.

Mello al estar enfocado en las indicaciones del papel, no percibe la mirada lasciva que le da el otro, la cual se enfoca específicamente en esa pequeña parte de su abdomen que su remera corta deja al descubierto.

—¿Quieres que te lleve a las oficinas? —Se apresura a decir Mike al ver que el otro estaba a punto de seguir su camino ignorando su presencia.

—No te preocupes, puedo solo —sonríe con una amabilidad poco propia de él, está nervioso pero tampoco es un salvaje que no sabe comportarse, esa parte de él la reserva para sus amigos—. Además no quisiera quitarte tu tiempo.

—No me molestaría hacerlo. Será rápido y luego podemos ir a otro sitio, ¿te parece? —Está vez su mano desciende un poco, volviendo la caricia más sugerente, haciendo imposible que Mello no lo note.

—Ah... —lo recorre con la mirada, reconoce que el tal Mike tiene linda cara y no puede evitar morderse un poco los labios al ver lo trabajado que tiene el cuerpo. El escaneo dura apenas segundos antes de recordar la pulsera que lleva en la muñeca— Lo... lo siento, tengo novio. —Murmura, carraspeando la garganta porque sabe que es mentira.

—No te creo —sonríe de lado, seguro de sí mismo—, pero bueno, si decides estudiar aquí seguramente nos volveremos a encontrar. Espero que para la próxima estés soltero. —Le guiña el ojo antes de rozarle la mejilla con los dedos y marcharse.

Como acto reflejo Mello le mira el culo cuando se aleja, luego se da una leve bofetada a sí mismo por siquiera haber volteado a verlo. Lo cierto es que Nate y él no son novios, tampoco planea acostarse con Mike o con cualquiera que conozca, no quiere lastimar a Near y tampoco desea complicar más sus sentimientos. Aunque no sean novios, cada día le queda claro que lo que siente por ese enano es demasiado grande. Si acaso lo de ellos quedará en una amistad luego de lo que han vivido, debe cerrar ese capítulo y sanar antes de pensar en otro, de lo contrario lo único que logrará es complicar el conflicto que su corazón ya está atravesando.

Para hacer más llevadera su situación actual se repite a diario que ya no tiene ninguna oportunidad con Near, cree que así le dolerá menos una vez que llegue el momento de darle un cierre definitivo, pero la verdad es que todavía tiene la esperanza que volverán a estar juntos. Sin embargo lo que pasó recién lo ha dejado pensativo, no sabe si sentirse orgulloso por haber rechazado la invitación o si preocuparse porque aunque solo fuese por unos segundos se sintió tentado. Estudiar en la universidad significa conocer gente nueva y se pregunta si estos meses que han pasado le fue relativamente fácil no llevarse a nadie a la cama por el amor que le tiene a Nate como se ha dicho a sí mismo un sinfín de veces, o si esa fidelidad fue solo porque las únicas personas con las que convive a diario son los idiotas que conoce de toda la vida y no alguien nuevo.


oOo

Elle se deja caer en el sofá mientras observa la figura de Light durmiendo sobre la camilla. La única luz que se cuela en la habitación proviene de la contaminación lumínica de la ciudad, debajo de ella el castaño luce pálido y apacible, sin embargo las rojizas e hinchadas ojeras junto a la tensión que se alcanza a apreciar en los músculos del entrecejo denotan lo duro que ha sido este día. El aspecto de Elle es un poco similar, sus ojos irritados son prueba que ha llorado demasiado, no sabe cómo procesar el hecho que en tan poco tiempo estén de vuelta en el hospital. Ni siquiera sabe exactamente lo que pasó durante la visita, solo conoce a grandes rasgos lo ocurrido, pero se hace una idea de lo doloroso que debe haber sido para Light.

Lo llamaron del centro de rehabilitación unos minutos después del desmayo, antes habían contactado a una ambulancia debido a la reciente operación. En el centro le dieron los primeros auxilios hasta que a los pocos minutos aparecieron los paramédicos. A Light no le tomó mucho volver en sí, pero tan pronto como lo hizo comenzó a exaltarse y en el hospital se vieron obligados a sedarlo. Un desmayo es un suceso estresante tanto para la mente como para el cuerpo y no podían permitir que sufriera otro episodio. Ha estado dormido desde entonces.

Elle suspira de nuevo mientras toma la fría mano de su novio, dándole un beso sobre los nudillos. Sin embargo al hacerlo se siente observado y al alzar la mirada se encuentra con un par de ojos miel, luciendo rotos debajo del pozo de lágrimas que los inundan.

—Light... —Murmura, apretando más la mano que no ha soltado.

—Elle... —Ese quebrantado murmullo desencadena una serie de sollozos que son amortiguados por el pecho del aludido.

Shhh, tranquilo... —Lo abraza con fuerza mientras le acaricia la espalda.

—Elle... me duele... me duele aquí... —Gimotea llevándose una mano al pecho, a la altura del corazón.

—Lo sé... pero trata de mantenerte tranquilo, ¿sí? —Lo separa de él para verlo a los ojos al mismo tiempo que con desesperación le limpia las lágrimas. Teme que se altere de nuevo y deban volver a sedarlo, sin embargo no parece que Light esté a punto de perder el control como antes, más bien todo lo contrario.

—Elle... abrázame... —Pide con un hilo de voz, aferrándose a la camisa del otro.

El pelinegro acata sin dudarlo, escuchando como contra su pecho se origina el llanto más amargo que alguna vez haya escuchado en su vida.

Cuando Light estaba en el centro se vio invadido por la ira, pero en este momento ya no siente nada, está demasiado roto y no cree tener la fuerza suficiente para recoger todos los pedazos... una vez más. Siempre ha creído que los tropiezos te hacen más fuerte y su vida ha estado llena de ellos, los cuales estaba dispuesto a superar por ella, pero esto es demasiado. Ni siquiera es la mentira lo que más le duele, ambos se han mentido muchas veces y así han sido felices, lo que realmente lo lastima es que no creyera en él. Podría haberle hecho cualquier cosa pero ¿hacerle creer que su padre se había olvidado de él porque era una carga? Los admiraba a ambos, para cualquier niño sus padres son sus héroes y tuvo que botar a uno de ellos de ese pedestal porque se sintió traicionado, ¿cómo alguien puede hacerle creer a un niño que no es suficiente como para que su papá lo quiera? ¿Por qué ser tan cruel con la única persona que hubiera dado hasta lo que no tenía por ella? No era necesario que lo arrastrara a ese infierno si ella no iba a atravesarlo con él, no era necesario que le minara el corazón solo para asegurar su amor, un amor que siempre había estado para ella.

—Yo no me hubiera ido... —balbucea aferrándose a la espalda del pelinegro— si ella me lo hubiera pedido y-yo no me hubiera ido con Soichi... con mi papá... —Esa última palabra le estruja el corazón, haciéndolo sollozar más alto. Es una palabra que ha estado desterrada de su vocabulario por años, ha pasado mucho tiempo desde que se refirió a Soichiro de esa forma y ahora pronunciarla sólo incrementa su dolor.

—Lo sé, lo sé... —Elle le enmarca el rostro con las manos y le besa la frente. No sabe si debería dejarlo desahogarse o enfocarse en tranquilizarlo para que no vuelva a sufrir un ataque, opta por lo segundo— Respira, ¿sí? Todo estará bien. Te prometo que todo estará bien.

Esa promesa no puede detener todo el ruido blanco dentro de su cabeza, el llanto no produce ni la mitad de todo el sonido que se está desbordando en su interior. Inevitablemente su mente lo lleva al pasado, muchas veces vio a Soichiro sentado en la mesa hasta altas horas de la noche con una calculadora y varios cuadernos. Decía que no estaba haciendo nada importante, pero él nunca ha sido idiota, sabía que la economía familiar no iba bien y eso era en parte por sus constantes visitas al hospital. Su enfermedad mantenía a su padre trabajando en lo que fuera para ganar algo de dinero extra. Debe admitir que Soichiro siempre procuró que no les faltara nada y jamás hubiera dejado de pagar un alquiler si eso significaba dejar sin refugio a su familia, entre más lo piensa menos sentido tienen tantas cosas que pasaron durante esa época.

—Le pregunté y no dijo nada... eso significa que me mintió, ¿verdad? —Alza el rostro empapado, luciendo desesperado por obtener una respuesta— Ella lo inventó todo... no lo dijo, pero... —Lawliet le limpia las mejillas, haciendo un esfuerzo sobrehumano para no romper en llanto— Pero es así... porque ella me dijo... dijo que Soichiro se había olvidado de mí —en cada palabra sus ojos solo se llenan aún más de lágrimas, la agonía que atravesó por saberse abandonado no se iguala a lo que siente en este momento—... me dijo que mi papá no me quería... siempre creí que debía estar agradecido con ella por no haberme abandonado también...

Pese a que Elle decidió hace unos minutos intentar tranquilizarlo en lugar de dejarlo desahogarse, no puede evitar prestar atención a eso último. Sabe a grandes rasgos lo que pasó durante la visita y aunque en general su novio suele guardarse muchas cosas, estaba al tanto del abandono de Soichiro Yagami. No obstante el descubrir que Sachiko le hizo creer esas cosas y ahora ser testigo de todo el daño que éstas provocaron, son detalles que necesita asimilar.

—Seguramente lo hizo por algo —comienza a darse cuenta que Nate podría haber tenido razón, muchas veces intentó convencerlo de que la señora Yagami le hacía más daño que bien al castaño, pero también sabe que su mamá lo es todo para Light y por eso intenta darle un leve giro a la conversación—. La próxima vez que se vean podrán hablarlo con calma.

—¡Tú no entiendes, Elle! —Masculla entre dientes— ¡Ella me mintió!

—Lo sé... —susurra con calma, se sienta a su lado e intenta acariciarle la mejilla, sin embargo su mano es apartada bruscamente.

—¡No, no lo sabes! ¡Tú no sabes lo que viví ahí! —Elle traga saliva, en cualquier momento puede aparecer una enfermera y si lo encuentran alterado podrían volver a sedarlo, no quiere que eso pase porque solo prolongaría lo inevitable: el dolor seguirá ahí cada vez que Light se despierte— ¡Yo no podía salir ni a la esquina! —Continúa, empuñando las manos sobre las cobijas— ¿¡Por qué no podía!? Nunca me lo pregunté, pero es obvio ¿no? ¡Nos estábamos escondiendo! Nadie podía saber que estábamos ahí, ¿no es así? —Es la conclusión a la que ha llegado pese a que Sachiko no respondió ninguna de sus preguntas.

—Light...

—Sabes... yo veía como todos la tocaban, creo que les gustaba hacerlo frente a mí —solloza mientras agacha la cabeza, las lágrimas no han dejado de bajar por su rostro— Yo tenía miedo, Elle... Ushio solía... —aprieta los ojos, reviviendo el terror y el asco— solía sentarme en... en sus piernas, decía que... que me harían lo mismo cuando creciera. Yo trataba de no demostrarle miedo, pero por dentro estaba espantado...

Elle también lo está, su corazón parece haberse detenido por unos segundos y las lágrimas que había intentado contener ruedan hacia abajo en sus mejillas. Simplemente no sabe cómo asimilar lo que está escuchando.

—Ahora sé que no lo decía en serio —continúa Light, pasándose las manos con poca delicadeza por el rostro— supongo que intentaba asustarme porque yo nunca le demostré que me aterrorizaba, pero ¿cómo iba a saberlo a los doce años? Yo tenía miedo y... y solo quería a mi mamá, solo era un niño que quería que su mamá lo protegiera...

—Light... —Elle vuelve a abrazarlo, esta vez con más fuerza mientras su cuerpo comienza a temblar de la impotencia. Sabe que pasó hace años y que es imposible, pero haría lo que fuera por volver y cuidar de ese niño que fue dejado a la deriva.

—¿Cómo pude creerle?

—No fue tu culpa, mi amor. No lo fue.

—¿Por qué me mintió? ¿Por qué Ushio? —Podría haberle inventado cualquier otra cosa, pero no comprende cómo pudo exponerlo de esa manera y menos el hacerlo sentir insuficiente para que su papá lo quisiera y todo para salvarse ella— ¿¡Cómo pudo confiar en él!? ¡Ushio mata gente! —Retiene el aliento por unos segundos, esa última frase hace mella dentro de él, llevándolo a abrir por completo los ojos y negar despacio con la cabeza.

—Light, respira... —le pide sujetándolo del rostro luego que comenzará a respirar agitado.

—Elle, y si Soich... mi papá... es decir, si Ushio...

—No, Light. Escúchame —aún sosteniéndolo hace que lo vea a los ojos—, si tú quieres buscar a tu papá luego de esto, yo te ayudaré, pero en este momento trata de tranquilizarte. Él está bien, ¿sí?

—¿Cómo puedes saberlo? —Su llanto se vuelve incontrolable de nuevo. Soichiro era su héroe, haber desempolvado esos recuerdos hace que todo esto sea un shock, no sabe cómo asimilar la posibilidad que su padre tal vez lleve años sin ser parte del mundo de los vivos— ¿Y si está muerto?

—Light... —Lawliet pronuncia su nombre para llamar su atención, sin embargo no sabe qué decir.

—Ushio mató a Liam... —Hunde el rostro entre las manos, sollozando más fuerte.

—¿Liam...? —El pelinegro traga saliva y se relame los labios. Él creyó que solo había sido una relación que no funcionó, pero saber la verdad no deja de ser impactante aunque solo haya intercambiado un par de palabras con ese hombre.

—Liam está muerto por mi culpa... ¿Y si mi papá...

—Light, llamaré a una enfermera. —Dice al escucharlo más agitado, sin embargo antes de lograr ponerse de pie siente que una mano lo sujeta con fuerza de la camisa.

—Elle, no me dejes...

—No lo haré. —Le asegura, volviéndole a enmarcar el rostro con las manos y limpiándole las mejillas con los pulgares.

—Quédate conmigo... no me dejes nunca... —lo rodea con los brazos, aferrándose a él desesperado.

—Siempre estaré contigo, Light. —Promete de nuevo, sin apreciar los destellos oscuros detrás de las plegarias de su novio.

—Elle, ¿qué haré ahora?

Esa pregunta le parece inocente y normal por toda la incertidumbre y dolor que su novio está atravesando, sin apreciar el trasfondo que hay implícito en ella. Sin embargo Light siente el peso de cada letra. Se vio orillado a la prostitución cuando creyó que era el camino más rápido para obtener dinero y darle a Sachiko una vida mejor, una donde ella no necesitara de esos novios pasajeros y dependiera solo de él. Luego, optó por el instituto Daikoku para forjarse mejores oportunidades; no se va a mentir también quería una probadita de un mundo diferente, pero fue ahí que comprobó lo que ya sabía: alguien de apellido Yagami jamás igualará a uno de apellido Mikami o Amane, a menos que fuera uno de ellos. Tejió esa red de mentiras teniendo cuidado de compartir con Sachiko solo lo necesario, como sus excelentes calificaciones. Se esforzó por ser el mejor para hacerla sentir orgullosa y en su imaginación le gustaba soñar que tenía una profesión que le daría lo suficiente para vivir felices en un lugar bonito, con un título que ella pudiera presumir ante sus amigas.

Lleva años viviendo por y para ella, todo su mundo siempre girando a su alrededor y ahora que todo se cae a pedazos se da cuenta que no sabe quién es Light Yagami sin Sachiko, ni tampoco sabe lo que hará ahora que ya no la tiene.


Notas de autor.

No voy a hacer esto tan largo porque sé que me van a odiar.

Uno, por el capítulo jajajaja ( ay, perdón por reírme. Me alimento de su sufrimiento)

Dos, porque... ay, no son ustedes soy yo, debemos tomarnos un tiempo T.T

En pocas palabras: este es el último capítulo de NTE por este año D:

Viene diciembre, es un mes ajetreado, mi beta estará ocupada con sus estudios, yo con mi trabajo. Así que no quiero ponerle a ella más presión de la que ya va a estar atravesando. Me quedare escribiendo de a poco para que lo más pronto en enero les pueda traer el siguiente capítulo. Porfis no me odien _

No sé si servirá de consuelo jajaja pero tengo planeado un "mini" especial de navidad. Comenzaré a publicarlo en diciembre, según mis cálculos so capítulos así que saldrá uno por semana.

Aquí pueden dejar sus quejas, teorías, reclamos, escena favorita, jajaja mientras yo me voy a esconder detrás de una roca.

Mención especial:

Erika Baker

¡AAAAAAH! jajaja no suelo recibir muchos reviews por aquí así que me hace muy feliz recibir uno TwT

En cuanto al MeroNia. Es una situación complicada :c por una parte se ve que Mihael lo quiere peeeeero fue un patan, le ponía a cuantos pudiera enfrente y luego solo iba a meterse a su cuarto como si tuviera derecho a hacerlo D:

El problema es que Near ha estado enamorado desde los trece, es su primer amor, pero no se ha dado el chance de amar a alguien más, ¿será realmente Mihael su verdadero amor? ¿O simplemente no se ha dado el chance de expandir sus horizontes? Aiins, pero yo amo verlos juntos

Y tienes razón, para Matt y Mello es fácil hablar. Matt porque él pasa por completo del amor, y Beyond porque también es medio puto, no comprenden que Near es todo lo que está bien en este mundo hahaha. Es un ser de luz y paz 3

Volviendo a Light, creo que como te habrás dado cuenta en este capítulo, tenías toda la razón. Hacia falta que explotara esa bomba (?

¿Cómo afectaría esto a Light? Su mamá era su todo, y esa persona se le acaba de caer de ese pedestal D:

Hasta la próxima, chichis.

¡Gracias por leer!