Matt se tira en la cama a esperar, Beyond le dijo que tenía una sorpresa, algo así como un regalo de cumpleaños atrasado, pero ya pasaron más de diez minutos y comienza a aburrirse.

—¿Estás listo? —Grita el pelinegro desde afuera de la habitación.

—Creo que estoy comenzando a echar raíces… —Se coloca el antebrazo en la frente, cubriéndose los ojos y cerrándolos un momento. Es entonces cuando la puerta se abre.

—¡TA-DA!

Matt se incorpora un poco, usando los codos. —¿Qué onda contigo? —Arquea la ceja confundido al verlo con una bata de baño bastante grande.

—Aún no termino. —Cierra la puerta detrás de él y mordiéndose los labios para no estallar en carcajadas, balancea despacio las caderas a la vez que comienza a desatar despacio la bata, todo esto mientras tararea el inicio de la famosa canción de Joe Cocker que usan los clubes nudistas.

El pelirrojo ríe, no sabe si el otro carece de sensualidad para moverse o si se está esforzando por hacerlo cómico. —¿Mi regalo será un striptease mal hecho?

—Falta la mejor parte. —Beyond está rojo, entre la vergüenza y aguantarse la risa. Toma cada lado de la bata y la abre de golpe , dejándola caer después al suelo.

La habitación estalla en carcajadas una vez que el pelinegro queda desnudo casi por completo, sus partes íntimas están siendo cubiertas por una de esas diminutas tangas donde su pene queda dentro de lo que simula ser la trompa de un elefante.

—Si te hubiera pagado habría exigido mi dinero de vuelta. —Sentado al borde del colchón Matt se rodea el estómago con los brazos de tanto reír.

—¿Qué? ¿No te gusta? —Se entrelaza los dedos detrás de la cabeza, moviendo las caderas de adelante hacia atrás, provocando que su pene flácido se mueva para todas partes.

—Esa cosa no se la pararía a nadie. —Con los nudillos se limpia el rabillo de los ojos

—¿Quieres intentar? —Está vez Beyond sonríe de lado de forma coqueta mientras camina hacia él con galantería.

Sin embargo Matt le coloca una mano en el pecho justo cuando estaba a punto de sentarse a horcajadas sobre él.

—Preferiría que no lo intentes.

—Pensé que tú y yo estábamos bien. —Dice enarcando una ceja.

No han vuelto a intimar desde hace mucho y Matt planea que siga siendo así.

—Estamos bien —le asegura—. Lo hablamos en la celebración de fin de año, ¿no? Eres mi mejor amigo y te amo; es solo que como amantes… Uhm, funcionamos bastante bien, no lo niego, quién diría que un gay de closet sabría usar tan bien el pito pero…

—Pero no me has perdonado. —Completa soltando un suspiro.

—No se trata de eso —lo toma de la muñeca, jalándolo para que se siente a su lado—. Yo te entiendo, era algo nuevo para ti y no te guardo rencor.

—¿Quieres que vaya y le diga a todos que soy gay? Bueno más bien bisexual, creo.

Matt se ríe entre dientes. —Nunca te he pedido tal cosa, pobre viejita, seguro la dejaste traumada lo que le resta de vida, pero los comentarios que hiciste antes… quisiera que no los repitieras.

—Y es que no lo haré. —Insiste, subiendo una pierna en el colchón para ladearse y verlo de frente.

—Te creo, pero preferiría que no crucemos esa línea, ¿te parece?

Beyond se muerde los labios, si es honesto consigo mismo extraña lo que Mail y él hacían entre las sábanas. Aún le parece extraño que no encuentre atractivo a ningún otro hombre, pero debe admitir que no le desagradó para nada estar con uno. Sin embargo, ese pelirrojo es su mejor amigo y piensa respetar su decisión.

—Está bien —suspira—. Solo una pregunta ¿nunca volveremos a hacerlo?

—Uhm… —Matt se lleva un par de dedos a la barbilla, pensando— Quien sabe, tal vez algún día si me agarras caliente, solo que con esto es imposible. —Sonríe y golpea suavemente con su índice la trompa de elefante que el otro tiene entre las piernas, haciendo que se mueva de forma divertida.

—No me arrepiento —se encoge de hombros también sonriendo—, es bastante cómoda, ¿no quieres que te compre uno? Se la compré a una chica en el bazar de emprendedores al que fui el fin de semana a vender mis postres.

—Que gesto tan amable, pero paso. —Se pone de pie, caminando hasta la bata para recogerla del suelo y lanzársela.

—Tú te lo pierdes, mi amiguito y yo nos sentimos felices. —Se levanta, moviendo de lado a lado las caderas para hacer que su pene se balancee de un lado a otro.

—Como regalo de cumpleaños me encanto, no lo niego. —Admite porque le sacó unas buenas carcajadas, esas que solo Beyond logra con sus estupideces.

El pelinegro se pone la bata, riendo cuando el otro hace algún comentario divertido respecto a su tanga. Pese a haber sido rechazado, no se siente ofendido, lo alivia que a pesar de todo ellos sigan siendo buenos amigos.

oOo

Elle cierra la ventana de la reunión virtual de forma calmada, acto seguido ahoga un grito y se empuja con los pies para hacer girar su butaca. Acaba de terminar una video llamada con Quillsh y Roger, la cual lo había tenido preocupado toda la semana. Pensó que sería un llamado de atención porque con ellos nunca se sabe qué esperar, pero resultó ser todo lo contrario. Como es usual tuvo que presentarles cifras, productividad, proyectos y demás cosas aburridas, sin embargo en algún punto ellos tocaron el tema del futuro de la compañía. Actualmente solo es dueño de un porcentaje insignificante, por lo que hablaron que era momento de darle un poco más de poder. Si es sincero no lo enloquece la idea de tener a su cargo algo tan grande, pero sus dos tutores también le dijeron algo que quizá ha estado esperando desde que era pequeño: lo felicitaron. No es que Roger y Watari sean unos insensibles que jamás le dieron afecto, le tenían fe y eso dice mucho. No obstante esta vez ambos se tomaron el tiempo de elogiarlo, no sabe cómo pudo contener la estúpida sonrisa que pugnaba por salir.

Él no es amante de los videojuegos, ser el presidente de una compañía que se dedica a ellos no era su sueño, pero es para lo que se ha preparado toda la vida y quizá sea una tontería que se sienta tan feliz por este reconocimiento a su duro trabajo. Sin embargo guiado por la emoción del momento manda un mensaje al chat familiar, no le importa si tienen trabajo o tareas, los quiere a todos hoy a la noche en su apartamento. No es como que vaya a tirar la casa por la ventana solo porque sus tutores lo felicitaron, además es jueves y emborracharse no es una opción cuando todos mañana tienen cosas que hacer, pero está feliz y quiere compartir este momento con ellos.

Deja el celular a un lado, todavía sonriendo hasta que levanta la mirada y se enfoca en la silueta que reposa en el sofá de su oficina. Light lleva un rato dormido, cosa que no le sorprende considerando lo poco que come. Se pone de pie y camina despacio hacia él, no quiere despertarlo. Se agacha frente al sofá y con sumo cuidado le retira de la frente los cortos mechones castaños que ya caen un poco sobre ella. Su cabello no está tan largo como solía ser, pero ya puede peinarlo y entre la turbulencia que están atravesando fue algo que le alegró la tarde al castaño hace unos días. Light sigue siendo hermoso aunque su rostro luzca más afilado y esas ojeras se nieguen a desaparecen, y así dormido como se encuentra se ve tan apacible, como si no llorara a diario.

Suspira mientras desciende con la mirada por su cuello, prestando atención a lo visible que se ven las clavículas y lo delgado que lucen sus brazos con esa camisa sin mangas. Sus ojos se detienen sobre el tatuaje en el interior de su muñeca o más bien en la zona maltratada debajo del reloj. Debido al peso que ha perdido el reloj le queda más flojo, por lo que se ha movido dejando al descubierto la piel rojiza con leves arañazos. Ha notado que últimamente Light se observa demasiado el tatuaje y en ocasiones suele rascarse con saña, por lo que procura estar pendiente para detenerlo. Vuelve a suspirar, los días pasan y más que sentirse como su novio tiene la sensación de ser su niñero.

—Oye… —Susurra, picoteándole con cuidado el hombro— Despierta…

El castaño abre los ojos despacio y como acto reflejo parpadea perezosamente. Elle sonríe y de forma juguetona le pellizca con los dedos la punta de la nariz, provocando que esos bonitos iris color miel lo vean.

—¿Qué hora es… ? —Se incorpora con dificultad mientras se talla un ojo.

—Un cuarto a las once. —Responde tras ver su Rolex. Lo ayuda a terminar de sentarse, luego toma los anteojos que dejó sobre la mesita cercana y se los coloca, acto seguido se sienta al lado de él— ¿Descansaste?

Light asiente con languidez.

—Pero aún tengo sueño. —Murmura y hace un puchero con los labios que lo hace lucir demasiado adorable.

—Perdón por despertarte, pero me dijiste que te contara sobre la reunión tan pronto como terminara. ¿Prefieres que te cuente después?

—No, no —pone las manos sobre las piernas del otro, impidiéndole que se aparte—. Cuéntame ya, andabas preocupado, ¿era algo malo?

—Todo lo contrario —sonríe, acariciándole los nudillos con el pulgar—, de hecho invité a los chicos para festejar esta noche de lo feliz que me siento.

Light esboza una sonrisa débil, aunque no lo parezca él también se siente feliz de verlo así. Elle comienza a contarle todos los pormenores hasta que recuerda la hora.

—Espera, debo mandar un correo antes de las once. —Se pone de pie de prisa, preguntándose cómo pudo olvidar algo tan importante.

No ha atravesado ni la mitad de la oficina cuando el castaño lo llama.

—Elle… —el aludido se detiene y voltea sobre su hombro viéndolo con curiosidad— Tengo hambre. —Murmura levemente avergonzado y llevándose una mano al estómago.

Esa frase tan simple lo hace sonreír, la mayor parte del tiempo Light come poco y nada, es un alivio escucharlo decir que quiere comer sin que él tenga que insistirle.

—Claro, ¿quieres que pida algo o me esperas a que envíe el correo y vamos a comer algo por ahí?

—Como tú quieras.

—Entonces dame un rato y salimos a ver qué encontramos.

El pelinegro retoma su andar, sin percatarse que el otro no le quita los ojos de encima mientras se aleja. Light lo observa trabajar, los días han pasado y siente que el agujero en el que se encuentra sumergido es cada vez más profundo. Todo es oscuridad y confusión a su alrededor, donde el único halo de esperanza que ilumina sus días es Elle. Llevaba años viviendo para su madre, alimentándose de las migajas de amor que ella en su alcoholismo podía darle, siempre intentando ser suficiente para que ella nunca necesitará a nadie más, pero el faro que guiaba su vida se ha apagado y se siente perdido. Su única opción es aferrarse a Elle, pero el miedo de perderlo a él también envenena cada uno de sus pensamientos.

oOo

Mello sale del salón lo más rápido que puede con su bolso colgando de un hombro y cargando varios libros entre sus brazos. Se abre paso en el pasillo estirando el cuello, buscando a alguien entre la cantidad de alumnos que acaban de cursar la misma asignatura que él, sonríe al lograr vislumbrar la mata de cabellos negros y ondulados de un chico de baja estatura. Es mucho más joven que él, casi recién salido de la escuela, usa anteojos y siempre está leyendo, lo que comúnmente la gente llamaría un "ratón de biblioteca", con quien extrañamente ha congeniado.

—¡Chris! —Lo llama luego de haber corrido hacia él, sonsacándole un respingo que casi provoca que el otro bote los libros que lleva en las manos.

—Mihael… —no se detiene y va tan rápido que hasta respira agitado— Perdón por no esperarte, tengo otra clase justo después de esta y no creo llegar a tiempo.

—Ah, no te preocupes —agita una mano en el aire, restándole importancia mientras trata de seguirle el ritmo—. Oye, dime qué tú si le entendiste algo al lic.

—Sí, era muy fácil, ¿quieres que te ayude luego? Puedo llamarte a la noche o quedamos de vernos en alguna cafetería, ahora como verás no tengo tiempo.

—Síp, perfecto, perfecto. La opción que quieras. —Se abstiene de dar un brinco o apachurrarlo, la verdad es que Chris le está salvando el pellejo, es bastante inteligente y lo mejor de todo es que le cae bien, no es como esos cerebritos pesados que hablan de una manera que nadie entiende.

—Bien, lo vemos luego entonces. Si me disculpas debo correr. —Comienza a alejarse lo más rápido que sus piernas cortas se lo permiten, se despediría agitando la mano si no fuera porque las lleva ocupadas con los libros y porque tiene prisa.

Mello baja la velocidad, a diferencia de su compañero su próxima clase es dentro de veinte minutos, ese lapso podría ser relativamente corto si tuviera que atravesar medio campus, por suerte la clase es en el edificio contiguo así que va al patio y se tira bajo un árbol para aprovechar esos pocos minutos leyendo las anotaciones de la lección anterior. Al menos esa es la idea hasta que su teléfono comienza a sonar, chasquea la lengua maldiciendo a quien sea que se haya atrevido a interrumpirlo, sin embargo sus ojos se abren por completo al ver el número internacional.

—¿¡Hola!? ¿¡Nate!? —Habla apresurado, le costó contestar la llamada cuando sus manos comenzaron a temblar— Uff, pensé que no había respondido a tiempo.

—¿Interrumpo algo?

—No, no. Tengo unos minutos libres antes de mi próxima clase. —Sonríe, apoyando la espalda contra el tronco.

—¿Y cómo le está yendo al próximo forense de la familia?

—De la verga.

—Cuanta sinceridad. —Near ríe.

—¡Es cierto! No sé cómo se supone que debo sobrevivir un semestre así. —Se pasa una mano por la cara, lloriqueando.

—Si te hace sentir mejor, a mí no me está yendo mejor. —Terminaron la escuela hace un par de años, así que supone que están un poco oxidados, es cuestión de agarrar el ritmo de nuevo según él.

—¡Es que no entiendo para qué tenemos que ver números! ¿¡De qué me van a servir las matemáticas!?

—Quizá para calcular la velocidad y distancia en la que podría salir volando una cabeza tras desprenderse del cuello luego de un accidente automovilístico.

—Que bonita imaginación para alguien que planea trabajar con niños. —Mello ríe, escuchando al otro refunfuñar— ¿Te imaginas lo raro que serán nuestras pláticas cuando estemos juntos? Tú hablando de niños y yo de sesos. —Esto último sale sin pensarlo y la emoción es palpable en su voz, sin embargo se da cuenta de su error debido al breve silencio que se forma, está a punto de disculparse, se supone que ellos sólo son amigos, pero antes de poder decir algo Near habla.

—Será divertido mientras no hables de sesos en la mesa, sí lo haces te mando al sofá.

El corazón de Mello da un vuelco mientras sonríe. El simple hecho de haber recibido esa respuesta lo hace preguntarse si con el tiempo Nate podría darle otra oportunidad.

oOo

Elle termina de acomodar los cojines del sofá para luego medir que la distancia entre ellos y la mesita de centro sea la adecuada. Su departamento está impecable la mayor parte del tiempo, y no es que vaya a recibir al presidente, pero supone que los nervios lo hacen fijarse en cada detalle. Se dirige a los escalones de su habitación para tener una vista completa y buscar si hay algo fuera de lugar, es entonces que el celular vibra en su bolsillo.

—Según Beyond ya están aquí… —Lee el mensaje entre murmullos mientras camina de prisa hacia la puerta principal, acto seguido asoma la cabeza por el pasillo, fijando la mirada en el ascensor, el cual no da señales que esté subiendo— Quizá mi hermano tiene una idea diferente del "ya estamos aquí". —Pone los ojos en blanco y da media vuelta.

No cierra la puerta por completo para que entren cuando de verdad estén aquí.

Camina hacia la habitación, retirándose la corbata y el saco en el trayecto. Está a punto de entrar al vestidor cuando la puerta del baño se abre y Light sale. Sus miradas se encuentran y automáticamente sonríen, la sonrisa de Elle es amplia mientras que la de Light es más débil, pero genuina.

—¿Qué debería ponerme? —Pregunta el castaño acercándose a él.

—Lo que tú quieras, siempre te ves bien. —Toma los anteojos que el otro dejó sobre el buró y se los coloca, siempre procura que no ande sin ellos.

—Pero a ti te veo muy formal —a pesar de su aspecto cansado, está feliz por su novio y sabe que esta es su noche—. Yo también tengo que estar a la altura, no puedo desentonar.

Elle ríe, realmente disfruta estos minutos de lucidez en los que sus conversaciones son como las de cualquier pareja.

—De hecho venía por algo más cómodo —deja el celular sobre el buró antes de entrar, no suele andarlo con él todo el tiempo cuando está en casa.

—Pensé que nos íbamos a arreglar porque es una noche importante. —Comenta, yendo detrás de él.

—Es muy importante —Elle comienza a retirarse la ropa—, pero si el evento es en mi casa me tienen que aceptar en pants. Además si tú te arreglas aunque sea muy poco, el que desentona soy yo, mejor los dos andamos como harapientos, ¿te parece?

Light ríe suave mientras menea la cabeza, no sabe que tan harapiento puede ser si las camisetas que Elle usa para estar en casa cuestan al menos treinta dólares.

El pelinegro da por terminada su transformación tras pasarse los dedos por el cabello para deshacerse de los restos de crema que utiliza a diario para aplacar un poco su melena.

—Creo que lo que mi hermano quiso decir fue ya estamos aquí… subiéndonos al carro para salir. —Comenta frunciendo el ceño mientras se ve en el espejo, satisfecho con su look.

El castaño está a punto de responder, sin embargo en ese momento el celular de Elle comienza a sonar, por lo que éste deja el vestidor rápidamente al pensar que debe ser alguno de sus invitados.

—Si no tienen el culo aquí en diez minutos les juro que cancelo la cena. —Es lo primero que dice tras pegar el teléfono a su oreja.

—Lamento informarte que no llego ni al aeropuerto en diez minutos.

—¿Alex? —La sola mención de ese nombre es suficiente para que Light deje de verse en el espejo del vestidor y voltee de inmediato hacia su novio— Perdóname, pensé que eras el impuntual de mi hermano.

—Quedamos en que me ibas a avisar cuando llegaras a tu casa para que me contaras cómo te fue, ¿y adivina qué? No me avisaste, así que decidí llamarte.

—Lo sé, lo sé, lo olvidé por completo… —Elle camina por la habitación pidiendo clemencia con un tono burlesco en son de broma. De reojo percibe que Light lo observa desde el umbral de la puerta del vestidor, algo a lo que no le toma importancia porque está acostumbrado, sin imaginar la tempestad que su conversación está desencadenando.

—Bueno, ¿pero puedes hablar o es mal momento? —Alex toma asiento en una silla que tiene en su estudio, ansioso por escuchar lo que medio platicaron por mensajes en la tarde.

—Sí, sí, de hecho moría por contarte —la sonrisa de Elle se ensancha de solo recordar la reunión con Roger y Watari. Continúa dando vueltas en la habitación cuando de pronto da media vuelta y se topa de frente con su novio.

—¿Con quién estás hablando?

En cuestión de segundos los ojos del pelinegro captan como los iris de Light se mueven vacilantes, el susto de casi chocar con él no le permite ni siquiera procesar la pregunta y solo atina a rodearlo para continuar caminando mientras intenta retomar el hilo de la conversación. Sin embargo el castaño no se queda atrás, de inmediato da media vuelta y lo sujeta del brazo para que le dé la cara.

—¿Con quién hablas? —Insiste, su voz delatan los nervios.

—Con Alex… —Elle responde confundido tras haber tapado el teléfono— ¿Me sueltas, por favor? —Enarca una ceja, dirigiendo la mirada hacia su brazo, donde los dedos de su novio están ejerciendo más presión de la que debería.

—¿Por qué estás hablando con él? —Ignora la petición, su mente va demasiado rápido y su cuerpo comienza a temblar.

—Light… —el otro suspira, intentando mantener la calma porque puede ver como esa mirada se va cristalizando poco a poco— Será breve, solo dame unos minutos, ¿sí?

—¿Por qué estás hablando con él…? —Repite, su voz teñida de rabia y dolor.

Elle se relame los labios nervioso, en todo momento ha mantenido el teléfono cubierto.

—Porque es mi amigo y quiero hablar con él, ok?

La respuesta provoca que el corazón del otro de un vuelco, en ese instante el pelinegro aprovecha para zafarse del agarre y alejarse un poco.

—No… —Murmura Light con notable pánico, puede sentir como el dolor en su pecho comienza a abrumarlo— No quiero que hables con él… —Vuelve a seguirlo, pero esta vez en lugar de sujetarlo, lo rodea y queda frente a él.

En ese momento Elle decide desconectar disimuladamente la llamada, ya le deberá una disculpa a Alex después, pero no quiere que se entere lo que sucede. Si bien todos saben lo ocurrido en la última visita al centro de rehabilitación, algunos con más detalles que otros, no habla de su relación con nadie ni siquiera con Near, no quiere que se preocupe y tampoco se siente bien quejarse de su novio. El único que sabe un poco sobre la realidad de su relación es Beyond y solo porque se lo confesó en un momento que se sentía ahogado.

—Está llamada es importante, Light. —A pesar de haber cortado le hace creer lo contrario— Dame un segundo y hablamos tú y yo. —Dice entre dientes, todavía cubriendo el teléfono con la mano como si quisiera evitar que su conversación sea escuchada.

—¿Por qué estás hablando con él…? —Repite como si fuera lo único en su cabeza. No obstante esto provoca que la paciencia de Elle comience a agotarse.

—¡Ya te lo dije, Light! ¡Porque quiero hablar con él!

—¡Pues yo no quiero que hables con él! —Light también se altera y en su desesperación intenta arrebatarle el celular, cosa que el pelinegro impide al levantar el brazo.

—¿¡Y por qué no puedo hablar con él!?

—¡Porque yo quiero hablar contigo!

—¡Pasamos todo el puto día juntos! —la piel de Elle es tan pálida que todo su rostro se está tornando rojo del coraje— ¿¡Por qué tiene que ser justo en este momento!?

—¡Porque no quiero que hables con él! —A pesar que también alza la voz, no luce furioso, su rostro sigue reflejando pánico y confusión.

—¿¡Y por qué mierda no!? —Insiste, porque es una respuesta que ya le dio antes y sigue sin entender el puto problema.

—¡Porque quiero que me quieras solo a mí! —Lo toma del cuello de la camisa y en ese instante es como si la fuerza lo abandonara, debe recargarse un poco sobre su novio cuando siente que las piernas le flaquean y los ojos se le llenan de lágrimas— ¿Por qué no puedes quererme solo a mí…? —Su voz es un susurro roto y desesperado.

Elle suspira intentando calmarse al verlo así, por acto reflejo lo sujeta de las muñecas queriendo apartarle las manos de su pecho, le está provocando cierto daño, pero procura hacerlo de forma suave y tierna.

—Light yo te amo —le explica despacio viéndolo a los ojos mientras con el pulgar le retira una lagrima de la mejilla—, pero hay muchas formas de amar. No me puedes pedir que te ame solo a ti cuando sabes que en mi corazón también está mi familia que son mis amigos. —Su tono se mantiene sereno a pesar que su corazón sigue latiendo veloz por la acalorada discusión previa.

Elle con esa respuesta busca aclarar ciertos límites de la manera más pacífica que puede. Sabe que muchas personas ven muy normal prohibir amistades para tener una relación "sana", pero para él eso no es correcto. Sin embargo, esas no son las palabras que Light necesitaba escuchar, así que intenta de nuevo arrebatarle el teléfono. El problema es que con el movimiento y la cercanía alcanza a rozar la mejilla de Elle con su reloj y debido a la fuerza en lugar de tomar el aparato termina tirándolo al piso. El ruido del móvil al caer es lo último que se escucha antes que la habitación se quede en silencio, ambos viéndose a los ojos asustados y perplejos. Lawliet tan sólo atina a llevarse la mano a la mejilla, queriendo procesar lo que acaba de ocurrir.

—Yo… —Light balbucea al borde del llanto, cualquier rastro de enojo se esfuma de sus facciones y el pánico se intensifica porque no se reconoce. Voltea a verse la mano, la cual tiembla y se obliga a retroceder un paso, como queriendo alejarse de lo sucedido.

Para bien o para mal la tensión en el ambiente es interrumpida por la voz de Matt viniendo desde la entrada, quien dice que si sobreviven a las hamburguesas que compraron en la calle es porque probablemente sean inmortales ya que quién sabe qué mierda llevan; una tontería muy propia de él que en otra ocasión hubiera aliviado cualquier incomodidad.

—Terminamos… —Murmura Elle con la voz débil, pero viéndolo a los ojos decidido.

El castaño menea la cabeza despacio, las lágrimas descienden en ese momento y cuando Elle da media vuelta con la intención de salir a recibir a sus amigos, él no duda en prenderse de él con ambos brazos.

—No… no, tú no puedes romper conmigo… —La voz le tiembla al igual que el cuerpo— Por favor…

—Ya lo hice. —Afirma en el mismo tono bajo y dolido mientras intenta apartarse sin éxito— Light, suéltame…

—¡No! ¡No voy a soltarte! —Grita preso del miedo— ¡Tú no puedes dejarme! ¡No puedes!

Esos gritos son suficientes para que los recién llegados corran de inmediato hacia la habitación, encontrando una escena que jamás se hubiesen imaginado. Han sido testigos de lo enamorado que Elle está de Light, así que verlo intentando alejarse del castaño con tanto ímpetu los deja sorprendidos a todos.

—Ustedes dos… —Beyond balbucea, es el primero en acercarse despacio aunque no sepa qué hacer.

—¡Suéltame de una puta vez!

No recuerdan haber visto o escuchado a Elle tan fuera de sí en alguna ocasión, eso hace que los otros dos reaccionen y corran para sujetar a Light mientras Beyond se encarga de su hermano.

—¡Yagami, basta! —Vocifera Mello a la vez que intenta aflojar el agarre del castaño.

—¡No! ¡No! ¿¡Qué hacen!? ¡Suéltenme! —Su tono es un chillido agónico que en otra ocasión hubiera molestado a cualquiera si no estuvieran tan enfocados en separarlos.

A pesar de la mala alimentación que ha tenido en las últimas semanas, Light demuestra tener una fuerza sorprendente, a tal punto que cuando logran separarlos es muy difícil contenerlo incluso entre dos personas. Sin embargo aprovechan esa brecha para alejarlos lo más posible, Matt y Mello lo llevan casi a la rastra hasta el baño mientras que Beyond aprovecha para sacar a su hermano de ahí.

El menor de los Lawliet deja salir el aire una vez que cierra la puerta de la cocina, acto seguido se pasa las manos por el rostro mientras intenta comprender qué acaba de pasar, tiene demasiadas preguntas no obstante todas pasan a segundo plano cuando se percata del estado en el que se encuentra su hermano.

—Ven aquí. —Usa un tono suave al mismo tiempo que lo rodea con los brazos, donde Elle se echa a llorar.

—Lo siento… —Murmura mientras trata de secarse las lágrimas, no suele quebrarse frente a ellos.

—No pasa nada, déjalo salir. —Le da un par de palmadas en la espalda a manera de apoyo, sin dejar de abrazarlo— ¿Quieres hablar de lo que pasó?

—Yo… ni siquiera sé… no entiendo… —Solloza. Viene a su mente el punto exacto en el que todo estalló y por acto reflejo se lleva una mano a la mejilla, dicho gesto no pasa desapercibido por el otro.

—¿Te golpeó? —Pregunta preocupado mientras deshace el abrazo para tomarlo de la barbilla y revisarlo.

—Quería quitarme el celular y creo que me terminó rayando con algo…

—No tienes nada —entrecierra los ojos, procurando no perderse ningún detalle del rostro de su hermano— solo una pequeña línea aquí, aunque… tu brazo…

—Desventajas de tener este tono de piel, supongo. —Murmura tras ver la zona que su hermano señalaba, notando las marcas rojizas de los dedos de Light.

—Elle, ¿qué mierda pasó? —Frunce el ceño, los gritos del castaño aún son audibles y eso junto al estado de su hermano lo ponen nervioso.

—Discutimos porque estaba hablando con Alex y no quería que hablara con él.

—¿Qué…? —Enarca una ceja, no concibe cómo algo que para él es una tontería desencadenó la escena con la que fueron recibidos.

—Estaba hablando con Alex y…

—No, no, sí te escuche —le hace un gesto con las manos pidiéndole que se detenga, acto seguido se queda en silencio intentando ordenar sus ideas hasta que llega a una conclusión—. Ay, ya recordé porque a veces me caes tan mal… —Pone los ojos en blanco, confundiendo al otro.

—¿Perdón?

—Después del otro día que me contaste lo que pasaba, te he preguntado a diario cómo van las cosas y siempre me dices que bien —explica, caminando de un lado a otro—. Desde que tengo memoria siempre quieres arreglarle la vida a todos, pero tú no confías en nosotros cuando necesitas ayuda.

—No es que no confíe en ustedes —suspira, apoyándose contra la mesada— es solo que no quería incomodarlos.

—Eso que te valga verga, entre todos podríamos haber pensado en algo, como obligarlo a ir a terapia tal vez.

—No puedes obligar a alguien a ir a terapia. —Interrumpe Elle.

—¿No?

—Nope ya estuve investigando —confiesa mientras se cruza de brazos—, hay excepciones, pero no aplican en él.

—Bueno hubiéramos pensado en algo más —se lleva las manos a la cabeza, tirando un poco de su cabello—. Podríamos haber estado más presentes, Elle. No sé tal vez para distraerlo, salir más seguido, ¿por qué nunca dijiste nada? Te hubiéramos ayudado si tan solo no fueras tan…

—¿¡Ni siquiera yo sabía qué hacer cómo querías que les pidiera ayuda!? —Vocifera, harto de escuchar a su hermano. Lo que menos necesita en este momento son más dolores de cabeza.

—¡Conmigo no te desquites que no es mi culpa! —Le responde en el mismo tono, viéndolo a los ojos.

—Ya, lo siento… —Suspira, tratando de calmarse y buscando valor para volver a la habitación.

—¿Y qué piensas hacer? —Beyond también suspira y decide dejar los reproches de lado, ahora lo importante es intentar resolver este embrollo.

—Supongo que lo primero es hablar con él para que se calme. —Se encoge de hombros, resignado.

—¿Y luego? —Elle voltea a verlo confundido tras esa pregunta— Ustedes dos no pueden seguir viviendo juntos después de esto, es…

—No voy a echarlo a la calle, no tiene donde ir —se pasa la mano por la cara con notable hastío y cansancio, luego suelta una risa socarrona—. Para empezar fui yo quien lo convenció de dejar la casa donde vivía.

—No he dicho que lo eches a la calle, ¿qué clase de persona crees que soy? —enarca una ceja y se sitúa al lado de él, apoyándose también contra la mesada— Y no eres lo único que tiene, también es nuestro amigo.

Elle frunce el ceño, volteando hacia su hermano de inmediato. Nunca creyó escucharlo hablar con tanta seriedad y menos escucharlo decir lo último con tanta naturalidad.

—He estado hablando con la terapeuta, viendo que puedo hacer para intentar convencerlo que vaya a verla y me comentó que Sachiko también está bastante mal —se abraza a sí mismo, sintiendo escalofríos al escuchar la forma desesperada en la que su novio lo llama—. Me ha dado varias sugerencias, pero nada parece funcionar y yo ya no sé qué hacer…

—Entonces hasta que acepte o se resuelva un poco esta situación que viva con nosotros. —Dice Beyond sin titubear, provocando que el otro voltee a verlo con los ojos muy abiertos.

—¿Qué…? No, no —se separa de la mesada al instante, agitando las manos— No quisiera incomodarlos…

—¡Elle! —Interrumpe, alzando un poco la voz— No se si te das cuenta que como sigan así, todo ese amor que le tienes se va a terminar esfumando, ¿y luego qué? Ahora lo amas, pero ¿y si llega a cansarte tanto que no quieres volver a verlo?, ¿qué va a pasar con él?

El mayor parpadea, sosteniendo el aliento porque esas palabras le hacen mella. Nunca se le ha pasado por la cabeza la posibilidad de no amarlo con la intensidad que lo hace, pero es cierto que muchas veces se ha sentido cansado durante las últimas semanas y muchas otras ha deseado tenerlo lejos aunque fuera solo por unos minutos.

—Piensa rápido que se va a quedar sin cuerdas vocales. —Dice Beyond mientras señala con el pulgar hacia la puerta, los gritos se han ido opacando, pero aún son bastante audibles.

—Solo por unos días, ¿sí? —responde ansioso, pasándose las manos por la cara— En algún momento las cosas van a mejorar, yo lo sé, y entonces puede volver y…

—Elle… —lo toma de los hombros, haciéndolo parar— Después nos preocupamos por el futuro, en este momento solo enfoquémonos en lo que está pasando ahora.

El aludido asiente y acto seguido voltea hacia la puerta, toma un par de respiraciones profundas y sale de la cocina acompañado de su hermano. Ambos se tensan, la angustia en el aire es más pesada a medida que se van acercando. Suben los dos escalones y caminan por la habitación como si cada paso fuera más difícil que el anterior, Elle traga saliva una vez y toma el pomo de la puerta antes de girarlo despacio. Dentro se encuentra con Light en el suelo abrazándose a sí mismo y llorando mientras que los otros dos intentan calmarlo.

—Déjenme a solas con él, por favor. —Dice despacio, llamando la atención de los presentes. El castaño alza la mirada al instante y sin dudarlo se arrastra hacia él mientras que Mello y Matt tan solo asienten para luego salir de la habitación.

—Elle… —La voz de Light sale débil, acorde con la humedad en sus mejillas y el dolor que reflejan sus ojos— No me dejes…

El pelinegro vuelve a tragar saliva, la escena es impactante para él. El Light Yagami que conoció jamás se hubiera dejado ver en este estado y mucho menos se le hubiera cruzado por la cabeza rogar.

—Light, levántate… —Le ofrece su mano en un intento por devolverle un poco de ese orgullo que sabe que es importante para el hombre que ama.

Sin embargo el otro no parece escuchar y solo atina a abrazarle las piernas con desesperación.

—¿Po-Por qué… por qué quieres de-dejarme?

Las lágrimas se acumulan tras los párpados de Lawliet al escucharlo. Sin responder, cae de rodillas para al menos quedar a su altura.

—Deja de llorar, por favor. —Con ternura le enmarca el rostro y con los pulgares le limpia un poco las mejillas.

—No… no me dejes… —Solloza aferrándose a él, ignorando sus palabras previas.

Elle no sabe si es un buen momento para hablar, pero recuerda lo que le dijo Beyond, no deberían seguir bajo el mismo techo después de esto, no sería sano. Lo sujeta del rostro suavemente y lo alza para que lo vea a los ojos.

—No quiero terminar contigo —por un segundo la mirada del castaño brilla esperanzada—, pero necesitamos tomarnos un tiempo.

—No… —Menea la cabeza, lágrimas más gruesas descienden por sus mejillas porque para él eso es lo mismo a una separación.

—Light, me gustaría que accedas a visitar un terapeuta…

—Sí, sí, sí… —asiente frenético— lo haré pe-pero no…

—Debemos separarnos por unos días —interrumpe con calma acariciándole las mejillas—. Beyond dice que te puedes quedar con ellos…

Esas palabras son como un balde de agua fría para Light, quien en lugar de objetar como lo ha estado haciendo, se queda en silencio, conteniendo el aliento mientras las lágrimas siguen fluyendo.

—Mi ma… Sa-Sachiko tenía razón —gimotea agachando la cabeza, esforzándose para hablar con la voz rota— alguien como tú no podía fijarse en mí… yo n-no tengo nada que ofrecerte… ya te aburrí…

—Shhh, hey mírame —lo toma del mentón, haciéndolo alzar la mirada—. Ella no tiene razón, nada de lo que te dijo es cierto —hay demasiadas cosas que aún desconoce de esa relación, pero lo que más le duele es descubrir como su propia madre fue capaz de hacerle creer algo tan horrible—. Yo me enamoré de ti. Sabes que te amo Light.

—Mientes… si me amarás no me dejarías… —susurra con la voz quebrantada.

—Quiero hacerlo porque te amo, porque te he dicho que quiero una vida contigo. Solo será por unos días, lo prometo.

—¡No! —Vocifera lo más alto que puede— No me prometas que volverás por mí porque no es cierto, no me prometas nada, por favor… solo quédate conmigo…

Elle se relame los labios, le duele verlo así, mucho más que cuando lo vio hecho un ovillo en el asiento de su auto tras la presentación, porque esta vez no hay una droga de por medio y sabe lo que hay detrás de tanto dolor y miedo. Le cuesta decirle que no, sin embargo las palabras de su hermano reproduciéndose en su cabeza disipan sus dudas.

—Light… —lo sigue sujetando del rostro, procurando que lo vea a los ojos— si seguimos así nos haremos daño, terminaremos odiándonos y yo no quiero eso.

—Pero yo no quiero vivir con ellos… yo quiero estar contigo.

—Solo serán unos días, te lo… lo digo en serio—se corrige antes de darle un beso en la frente—. Buscaremos un terapeuta, yo te voy a llevar, incluso hasta podríamos hacer terapia juntos, ¿qué te parece? —El otro no responde, tan solo continua sorbiendo por la nariz y sollozando hasta que en un punto asiente despacio, provocando que por un momento Elle sonría esperanzado— Estaremos bien Light, ya verás…

El castaño gimotea sin decir nada más, Elle sigue contándole cómo las cosas van a mejorar yendo con un profesional, pero Light ya no lo escucha y solo asiente porque al parecer eso hace sonreír al pelinegro. Lawliet lo envuelve entre sus brazos, feliz que su novio haya accedido a recibir terapia y aunque Light le devuelve el abrazo, por su cabeza pasan dos cosas al mismo tiempo. Una parte de él quiere creer todas y cada una de las palabras de Elle, porque Elle nunca le ha mentido y siempre ha cumplido sus promesas. No obstante, la otra parte de él lo hace aferrarse con fuerza a esos brazos una última vez, porque sabe que está a punto de ser abandonado de nuevo.

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Notas de autor:

La verdad no tengo cara para volver luego de tanto tiempo y que el capítulo que les traigo sea tan triste :c

De igual forma dejaré este baldecito aquí para que depositen sus lágrimas, me alimento de ellas.

Debería comenzar a anunciar los últimos capítulos así como lo anuncian las novelas mexicanas, porque pues sí, ya estamos en la recta final. No quiero dar un número exacto porque siempre he tenido mala suerte con eso de calcular xD pero se supone faltan menos de 10 capítulos, me atrevería a decir que quizá faltan hasta menos de seis capítulos…. Pero Girly, ¿cómo que ya vamos a terminar si todo se está yendo a la popo? Pues, ¿qué les digo? Yo que ustedes me voy comprando más pañuelitos. Son bromitas 3 no me crean… en parte.

Y bueno, hace ratos creo que no hablo de mi parte favorita jaja, así que aguanten. Mi parte favorita fue algo tan "insignificante" jaja, fue la parte de Mello, es como que el LawLight se está yendo a la verga, ahí no hay más que sufrir, jajaja pero Aiins, se me hace bonito Mello en esta etapa, siento que todos han crecido mucho (y como no? Este fic ya lleva casi seis años desde que se publicó, esta cosa ya va al jardín de infantes y todo).

Si a este punto no me odian por el nivel de drama, díganme cuál fue su parte favorita? Creen que L está haciendo mal? Creen que esta vez Light acepte recibir terapia? Creen que Mello y Near podrían llegar a tener una oportunidad? Creen que Matt y Beyond están mejor solo como amigos?

Muchas preguntas, pocas actualizaciones de mi parte carajo.

Bueno si alguien se pregunta, creo que nadie se lo pregunta pero igual… no crean que los títulos de los capítulos son solo porque sí, bueno, la mayoría sí, le pongo lo primero que se me ocurre y muchas veces son pavadas. Pero en ocasiones sí nos esmeramos con mi beta, así que el título de este capítulo está inspirado en la canción Nobody's home, de la niña Avril Lavigne. Por si a alguien le llama la atención, les dejo aquí un link con la letra en español, es la más "apegada" que encontré: /_czfMrCiHL4

Bueno, me despido, ya divague 3

¡Gracias por leer, linduras!