—¿Quieres ordenar o estás esperando a alguien?
La repentina voz del camarero hace que Light de un respingo, volviendo a la realidad en la que se encuentra: la terraza de una cafetería, desde la cual se había dedicado a observar a la gente pasar desde hace varios minutos.
—Vengo solo —su voz sale débil mientras dirige la mirada al menú que está en la mesa, dándole una ojeada rápida . La verdad no tenía un antojo en mente, solo decidió entrar porque el lugar le pareció alegre, repleto de gente comiendo, charlando y riendo—. Una botella de agua, por favor.
El mesero no puede ocultar su cara de fastidio al anotar la orden, pensando que ese puesto podría estar siendo ocupado por alguien que fuera a consumir algo decente. Sin embargo, Light está en su mundo y no se percata de lo forzada que luce la sonrisa del joven antes de retirarse.
No pasa mucho tiempo para que el muchacho vuelva con un vaso y coloque la botella en la mesa, el castaño le agradece y luego de un breve asentimiento de cabeza el mesero se retira. Distraído entre sus pensamientos comienza a jugar con la tapa del envase, dentro de unos días será su cumpleaños y desde hace bastante esa fecha no le causa ningún sentimiento grato. Siente que en este punto nada tiene sentido, las cosas solo parecen empeorar y ese sentimiento solo se reafirma cuando agarra su bolso y saca dos frascos naranjas de plástico semitransparente llenos de pastillas. Se queda observando los botes hasta que sus ojos se nublan por las lágrimas, las cuales ruedan cuesta abajo por sus mejillas al mismo tiempo que deja caer un comprimido de cada bote en su mano.
Han pasado más de dos semanas desde la última vez que vio a Elle, cuando salió de su casa había prometido asistir a terapia, pero esa promesa rápidamente pasó a segundo plano. Fueron varios los días que no pudo dormir, tampoco quería comer y muchos menos salir de la habitación esperando sin éxito que Lawliet volviera por él. Luego todos comenzaron a hostigarlo para que buscara un terapeuta hasta que no tuvo otra opción que ceder, ya no podía soportar que lo vieran con esos ojos llenos de lástima y comprendió que él solo era un estorbo en sus vidas. Desde entonces ha estado asistiendo dos veces por semana a terapia, pero si es sincero no cree que lo estén ayudando para nada, incluso hasta podría decir que lo hacen sentir peor. En la última sesión su terapeuta le comentó que era necesaria asistencia psiquiátrica... la noticia le cayó como un balde de agua fría, automáticamente dejó de prestar atención a lo que le decía mientras intentaba asimilar lo que acababa de escuchar. En un primer momento pensó en no asistir, pero se había prometido poner de su parte y además está cansado de las sombras que lo rodean. Ayer por la tarde fue su primera sesión, sin embargo no estaba preparado para salir de ese consultorio con una receta de antidepresivos y ansiolíticos.
El par de pastillas que ahora tiene en la mano lo hacen sentir como un juguete roto, algo que ya no tiene remedio. Antes creía que los tropiezos te hacen más fuerte y como no hacerlo con una vida llena de ellos. Su orgullo era lo más preciado y siempre estuvo seguro que otra persona en su situación no hubiera sido capaz de hacer ni la mitad de lo que él hacía. Creció en un sitio donde la mayoría se deja corromper por el ambiente, dedicándose a lo que mejor se da en la zona pero él no, no importaba cuanta mierda le tirara la vida en la cara él siempre podía con todo por cómo es, o mejor dicho por como era, porque ya no encuentra rastros de ese Light Yagami, y estas pastillas están a punto de llevarse las últimas pizcas que pudieran quedar de él. Debe reprimir la urgencia de llorar cuando los fármacos bajan por su tráquea confirmándole que perdió la batalla, no pudo con todo como siempre creía. Está a punto de quebrarse cuando para bien o para mal su teléfono comienza a sonar, no puede evitar tragar saliva al ver el nombre de cierto pelinegro en el identificador. Se limpia las lágrimas y carraspea la garganta antes de contestar.
—¡Elle! —Hace su mejor esfuerzo por sonar animado— Hola.
—Buenos días, Light —sonríe, siempre lo pone de buen humor escuchar su voz— ¿Dónde estás? ¿Estás ocupado?
—Ah, uhm sí, un poco. Estoy en el trabajo, ¿recuerdas que te conté? —Últimamente se ha acostumbrado a mentirle o tal vez no del todo, es cierto que ha conseguido trabajos pero todos han prescindido de sus servicios a los pocos días. Ahora además de ser un fracasado parece que también se ha vuelto un inutil.
—¿Y a qué hora sales? —Sigue con la misma sonrisa mientras se reclina contra su butaca, aunque ya sospecha cómo terminará la conversación— Te invito a cenar, ¿te parece? Tengo muchas ganas de verte.
—Oh, bueno... es que no sé a qué hora saldré, tenemos mucho trabajo y eso... —hace círculos con su dedo índice sobre la mesa, está nervioso, cada vez le cuesta más esfuerzo encontrar excusas— pero yo te aviso y nos vemos.
Elle suelta un suspiro imperceptible, sus sospechas de nuevo se volvieron ciertas y el problema es que no sabe cómo sentirse o cómo lidiar con esto. Antes cuando la coraza de Light aparecía era casi imposible contactarlo, no obstante ahora responde a todas y cada una de sus llamadas y mensajes, con la diferencia que siempre tiene algo qué hacer o le cancela a último momento.
—Está bien... pero en serio avísame, de verdad quiero verte.
—Sí, claro. Yo te aviso.
—Te extraño mucho, Light.
Hay silencio unos segundos hasta que el sonido de la llamada tras ser desconectada se hace presente, el cual le hace saber que de nuevo esperará por un mensaje que nunca llegará.
Elle vuelve a soltar un suspiro y cierra los ojos al apoyar la cabeza contra la butaca; no ha habido un día en el que no haya estado pendiente de él luego de la discusión. Sabe que al principio se la pasó encerrado en una habitación sin probar bocado, intentó visitarlo preocupado y sintiéndose culpable, pero Beyond se lo impidió bajo el motivo que era normal que estuviera así, que debía darle tiempo y que la distancia le haría bien a ambos. También sabe que gracias a que accedió a asistir a terapia comenzó a salir, pero ahora sale del apartamento desde muy temprano y vuelve tarde por la noche.
Está demasiado atrasado con el trabajo, así que por el momento se conforma con que le avisen sin importar la hora que llegue a la casa y que conteste sus mensajes y llamados. Sin embargo, dentro de poco será el cumpleaños de Light y quiere estar con él en esa fecha tan importante. Antes de volver a preguntarse si acaso estuvo mal lo que hizo, su teléfono comienza a sonar y creyendo que se trata de la respuesta a su invitación contesta sin ver la pantalla.
—¿¡Light!? Ah, perdón, sí habla Elle Lawliet... —son del centro de rehabilitación, su número está agendado como el segundo contacto al que deben llamar si sucede algo. No se ha recibido el último pago, cosa que no le sorprende, Elle de hecho duda sobre todas esas excusas del trabajo y aunque fueran verdad, sabe que Light no quiere saber nada de Sachiko. Sin embargo no tiene corazón para dejar a esa pobre mujer a la deriva, además cree que solo es cuestión de tiempo para que el castaño la perdone— Sí, entiendo y las disculpas del caso, ¿podría pagar en este momento con una tarjeta y que quede registrada en su sistema para pagos futuros?
El joven al otro lado de la línea indica que es posible y Elle busca su billetera para sacar una de sus tarjetas. Brinda los datos y sin más termina la llamada, acto seguido saca de una gaveta del escritorio una libreta negra para anotar la fecha, cantidad y la tarjeta en la que le estarán cobrando mes a mes, aunque sea a la antigua le gusta llevar cierto control de sus finanzas. Ni siquiera ha terminado de escribir cuando su celular vuelve a sonar.
—¿Ahora qué...? —Murmura poniendo los ojos en blanco, no le molestaría si fuera Light, pero otra vez es un número que no tiene agendado— ¿Sí, diga? —sostiene el celular con el hombro mientras sigue anotando, no obstante de pronto suelta la pluma, un sudor frío le baja por la espalda y su rostro palidece— ¿Có... ¡Cómo que un accidente!?
oOo
Han estado en el hospital desde ayer por la mañana, Elle se contactó con todos de inmediato luego de recibir la fatídica llamada. Mello sufrió un accidente, nada grave, pero debido a que recibió un golpe fuerte en la cabeza fue necesario que se quedara toda la noche bajo observación. No se han movido de ahí salvo para ir a la casa a tomar una ducha y volver. Si es necesario pasar de nuevo la noche en el hospital lo harán, no piensan irse de ahí sin Mello. Sin embargo cuando el doctor vino a verlo en la ronda matutina les informó que todo estaba bien y le darían de alta; Matt y Beyond ante la noticia decidieron ir juntos al apartamento para buscar ropa para la rubia y de paso darse una ducha.
Mientras ese par vuelve, Elle aprovecha a tomar asiento en una de las butacas de la sala de espera, acto seguido apoya la cabeza contra la pared y cierra los ojos. Se siente aliviado que Mello no presente lesiones graves, aunque eso no significa que salió ileso. Tiene varios moretones y raspones en el rostro y brazos. Según la policía un auto, que se dio a la fuga, lo sacó del camino y lo hizo perder el control de la motocicleta haciéndolo rodar por el pavimento hasta detenerse contra un poste. Elle no cree en ningún ser divino, pero aún así le agradece a quien sea por no quitarle al más gruñón de sus hermanos, no obstante no puede evitar sentirse un poco culpable ya que el accidente le ocurrió con la motocicleta que su compañía le facilitó para ejecutar el trabajo de mensajeria.
—¿Ya nos podemos llevar a la rubia histérica a casa?
Elle da un respingo al escuchar la voz de su hermano, al abrir los ojos lo ve caminando hacia él junto a Matt.
—De hecho los estaba esperando —habla a la vez que se endereza en el asiento—. Hace un momento el doctor dijo que podíamos estar en la habitación con él mientras terminan el papeleo. ¿Le trajeron ropa?
—Sip —Matt extiende hacia el frente una bolsa de papel como prueba— y no solo eso, de casualidad nos encontramos con alguien más.
Los dos recién llegados se hacen a un lado, dejando al descubierto a cierto castaño que venía detrás de ellos. El corazón de Elle se detiene al verlo, aunque eso no impide que se ponga de pie como un resorte.
—¡Light!
Las comisuras de los labios del aludido se curvan hacia arriba, es lo más cercano a una sonrisa desde hace mucho tiempo.
—Estaba en el trabajo y...
—Mentira—dice Matt con su tono jovial, descartando la tímida excusa que el otro estaba a punto de dar—. Estaba parado frente a un local de tatuajes cuando lo vimos y ya que ha ignorado nuestros mensajes decidimos traerlo.
—Estaba en el trabajo, es solo que tenía mi break y decidí salir a caminar —explica apenado y apresurado con la voz apagada que es tan usual en él últimamente—, pero iba a venir después del trabajo y...
—Me alegra verte. —Interrumpe Elle viéndolo con una sonrisa. No le importa un carajo si miente, lo importante es que está ahí, y que lo está viendo después de tanto tiempo.
—Bueno, basta de cursilerías y pasemos a ver a Mello, ¿no? —Sugiere Beyond, chasqueando los dedos frente al rostro de su hermano para quitarle la cara de idiota que tiene.
El mayor asiente de inmediato y los cuatro caminan hacia el pasillo que lleva a la habitación. Light y Elle van caminando uno al lado del otro, el pelinegro al no saber cómo actuar intenta disimuladamente verlo de reojo. Se dieron un tiempo, pero se supone que siguen siendo novios, ¿no? ¿Debería tomarlo de la mano? ¿Abrazarlo? Definitivamente quiere abrazarlo, lo ha extrañado demasiado. Sin embargo no cree que sea el momento ni el lugar, además antes de poder seguir debatiendo sobre lo que sería correcto, llegan a la habitación.
—¡Por fin! —Exclama Kheel desde la cama tan pronto como se abre la puerta— ¿Acaso pensaban dejarme aquí todo el día?
—Aún no puedes salir, oxigenada —responde Matt—, pero dijeron que podíamos estar contigo mientras tanto.
—Ja, miren quién se dignó en venir a verme. —Reprocha al notar una cabellera castaña detrás de los demás.
—Estaba... trabajando. —Light murmura lo último, no quiere tener que pasar de nuevo por lo de hace un rato. Es el único que aún no había visto a Mihael, así que le causa un poco de impresión verlo con un collarín, un brazo vendado y con la mitad del rostro inflamado y algo violáceo por los moretones — ¿Te duele...? —Pregunta tras unos segundos de observarlo con detenimiento.
—Un poco —hace una mueca al intentar acomodarse en la cama, le palpitan partes del cuerpo que ni siquiera sabía que podían palpitar—, pero con tal de salir de aquí estoy dispuesto a ponerme a saltar si me lo piden.
—Hablando de salir —comenta Elle— iré a buscar al doctor para saber si me hace falta firmar algo más. Vuelvo enseguida.
Los demás solo le piden que se apresure antes de verlo salir.
—Oye ¿y crees que te va a quedar la cara así? —Pregunta Matt arrugando la nariz y llevando el índice hacia el lado inflamado del rostro del otro, sintiéndose tentado de pincharlo.
—El doctor dijo que bajará en unos días, mientras eso pasa no podré hacer videollamadas con Near —suelta un suspiro entristecido—. Hablando de Near, ni una palabra de esto a él, lo que menos quiero es que se preocupe.
—¿Eh...? —Beyond, quien justo estaba tecleando en su celular, deja de hacerlo y levanta la mirada, ¿cómo les explica que acaba de mandarle el número de habitación por mensaje? —¿No teníamos que decirle?
—Beyond, ¿¡qué hiciste!? —Reclama de inmediato Mello, frunciendo el ceño lo mejor que puede cuando todos los músculos de su rostro están inflamados.
—¡Bueno tú no dijiste que no le dijéramos! Además solo se lo comenté ayer cuando nos llamó Elle, no le veo lo malo.
—Déjame adivinar —esta vez Matt toma la palabra—, conociendo el poco tacto que tienes, le dijiste que Mello estuvo a nada de pasar a mejor vida, ¿no?
—Uhm, quizá un poco sí... —Murmura rascándose la mejilla con el índice— Le dije que Mello se había hecho papilla contra un poste, ¡pero era una broma! ¡Ya sabíamos que estabas estable!
Mail larga una carcajada al instante, no esperaba menos de Beyond, mientras tanto Mello lo observa como si quisiera asesinarlo y lo haría si tan solo pudiera moverse con más libertad. Mil ideas pasan por la mente del rubio, su favorita por el momento es arrancarle la cabeza a ese idiota, no obstante sus diseños de asesinato pasan a segundo plano cuando la puerta de la habitación se abre y lo siguiente que escuchan es la voz de una enfermera.
—Es por aquí.
—¡Gracias, gracias!
Esa voz, seguida de una mata de cabello blanco entrando por la puerta provocan que Mihael se quede más paralizado de lo que los golpes ya lo tienen. Los ojos preocupados y lagrimosos de Nate no tardan en encontrar a la persona por la que ha venido orando todo el viaje y sin dudarlo corre hacia él.
—Mello... —murmura con la voz quebrada y cuando está a punto de lanzarse sobre él, su raciocinio lo detiene al darse cuenta que podría hacerle daño— Estás... ¿Có-Cómo estás? —mantiene la voz baja mientras con miedo lo escanea de pies a cabeza.
El aludido abre los labios, no obstante su cerebro aún sigue procesando que Nate está ahí como para pensar en una respuesta coherente.
—¡Mejor que nunca! —interviene Beyond, pasándole un brazo sobre los hombros al más bajito— ¿Qué no lo ves? Bien dicen que hierba mala nunca muere.
—¿Qué está pasando aquí? —Matt los señala mientras parpadea confundido— ¿Tú sabías que Nate iba a venir?
—Nope, pero alguien tenía que volver el momento menos dramático —el pelinegro se encoge de hombros—. Además, ¿por qué nos sorprendemos? ¿Quién aparte de River cruzaría un océano por esta desgracia de persona? —Finaliza, señalando con el pulgar a Mello, quien en respuesta rechina los dientes.
Near se acerca hasta Matt y lo envuelve en un abrazo, no es uno efusivo como siempre acostumbra, desde el día anterior la única persona en su cabeza es Mihael y por eso le está tomando unos segundos poder prestarle atención a los demás. Sin embargo, cuando sus ojos se posan en cierto castaño su reacción es inmediata, últimamente lo ha extrañado demasiado y por eso no duda en correr hacia él.
—¡Liiiight!
Antes de lograr su cometido, el otro retrocede un paso, provocando que se detenga.
—¿Qué... Qué sucede? —Nate se muerde los labios nervioso tras percatarse que su amigo lo observa de pies a cabeza de una forma que no puede descifrar— ¿Tengo algo malo? ¡Ah, ya sé! Es por mi cabello, ¿verdad? —Toma uno de sus ondulados mechones y lo estira. Lo recortó un poco de los costados, pero nada exagerado— ¡Oh! ¿Tal vez es mi ropa? Esta vez si son de mi talla —añade un guiño a lo último antes de dar una vuelta para mostrar su outfit, no es nada del otro mundo, ahora usa pantalones de mezclilla más ajustados. No obstante, sigue sin recibir una respuesta— Supongo que fue un mal comentario. —Traga saliva, sonriendo apenado y nervioso.
—Te ves bien... —Murmura Light, sin saber qué más decirle.
Por el momento esa respuesta le basta, quiere hablar con él, pero no es el lugar así que prefiere no insistir con lo del abrazo, en cambio le sonríe y asiente antes de volver a girarse de nuevo hacia la cama. Su prioridad en este instante es Mello.
—¿Te... Te duele? —Su voz vuelve a sonar preocupada. Hace unos minutos fue capaz de tranquilizarse porque lo vio consciente aunque eso no significa que el aspecto de Mello no sea alarmante.
—Solo un poquito. —Usa el dedo índice y pulgar para indicar lo poco que le duele, cuando en realidad está haciendo un esfuerzo sobrehumano para no quejarse.
—Ya te lo dije, hierba mala nunca muere. —Insiste Beyond, tomando de los hombros a Nate y sacudiéndolo para distraerlo.
Light se siente algo extraño ahí, por lo que de forma inconsciente se aleja. Sobre la cómoda de la habitación hay un jarrón con agua y camina hacia ella mientras a su espalda escucha a Nate preguntándole al rubio si puede sentarse con él.
—¡Sí, sí! —Mello no duda en hacerse a un lado para dejarle espacio, el problema es que al hacerlo tan rápido los magullones le pasan factura y lo hacen soltar un gruñido.
—¿¡Estás bien!? —Near se muestra alarmado, pero Beyond se asegura de hacerle saber que es normal.
—Tranquilo, no le pasa nada. Es solo que al muy idiota se le olvida que debe moverse despacio y con cuidado.
Mello chasquea la lengua, frustrado porque no puede llevarle la contraria. Sin embargo, todo su malhumor por estar tan adolorido desaparece en el momento que Nate con cautela toma asiento a su lado.
—Yo te voy a cuidar. —Le asegura con una sonrisa, hundiendo su pálida mano en el cabello rubio del otro para acariciarlo.
Mihael se pone rojo como un tomate, situación que Matt y Beyond aprovechan para burlarse de él y sacarle unas carcajadas a Nate. La llegada de River se vuelve el tema principal de conversación, es la segunda vez que llega de sorpresa y bromean con que ya se le está haciendo costumbre.
—Has ido y regresado como si el pasaje costara veinticinco centavos, ¿eres narco allá o qué? —Beyond frunce el ceño, está seguro que todos en la habitación lo estaban pensando y solo él se atrevió a decirlo.
—De hecho se lo debo a tu hermano —se rasca la mejilla apenado—. Siempre le digo que le voy a pagar y solo he seguido acumulando deudas.
—¿Elle sabía que venías? —El pelinegro no puede evitar hacer un mohín con los labios porque ellos siempre son los últimos en enterarse.
—Me parece perfecto —interrumpe Matt, tomando asiento a los pies de Mello—. Si Beyond no quiere disfrutar las mieles de tener un hermano con dinero, entonces que las aproveche alguien más. —Finaliza, encogiéndose de hombros.
Mientras la plática fluye, Light se dirige con su vaso de agua a un sillón que está cerca de la ventana y desde ahí observa lo que ocurre a unos metros. Hay risas, apoyo, cariño y una calidez que le congela el corazón. Él no pertenece ahí, no pertenece a ningún sitio. Desde hace mucho tiempo no tiene un hogar, pero al menos tenía a donde regresar al final de cada día, ¿y ahora qué tiene? Ellos no son su familia, él no tiene familia, él está solo. Las semanas pasan y su mente continúa almacenando pensamientos similares, no obstante en esta ocasión una voz arisca lo trae de vuelta a la realidad.
—¿¡Yagami, que mierda haces ahí!?
El aludido da un respingo y parpadea, acto seguido pasea la mirada por la habitación, percatándose que todos lo están observando.
—Yo...
—Ven acá, carajo. Habla con nosotros. —El rubio se remueve un poco para hacerle espacio y con una mano palpa el colchón, invitándolo a acercarse.
Aun en ese estado magullado, Mihael es una persona a quien muy pocos le llevarían la contra, Light no obstante sigue un poco enredado en sus pensamientos y en lugar de aceptar la invitación prefiere huir. Las miradas expectantes sobre él fueron la gota que derramaron el vaso y se pone de pie apresurado.
—Tengo algo que hacer. —Se pasa las manos por la camisa, alisándola un poco antes de caminar rápidamente en dirección a la puerta.
Nate no duda en saltar de la cama y correr hacia él, interceptándolo en el medio de la habitación.
—¿A dónde vas? —Su voz y rostro denotan tristeza y preocupación porque siente que su amigo se aleja cada vez más de ellos
—Tengo algo que hacer. —Repite, evitando verlo a los ojos.
—No es cierto... —susurra con voz trémula, sujetándolo de la muñeca sin apartarle la mirada— Estoy al tanto que casi no pasas en la casa y dudo mucho que lo de tu trabajo sea cierto, ¿por qué te empeñas en alejarnos?
—Ya te dije que...
—¡No es cierto! —Exclama, provocando que de inmediato Matt se acerque a ellos para sujetar a Nate de los hombros y pedirle al oído que se calme.
—¿¡Y si no me vas a creer para qué me preguntas!? —Emplea el mismo tono iracundo a la vez que aparta bruscamente la mano, soltándose.
—Tampoco es para que le hables así —interviene Beyond, acercándose a él y tomándolo de los hombros—. Solo estamos preocupados por ti, Lucecita.
Light parpadea ante esa última palabra, esa es la forma en la que Beyond comenzó a llamarlo desde hace meses por "cariño" y el que lo haya llamado así justo ahora que se siente tan lejos de ellos lo confunde. Sin embargo, en su mente todo está muy claro.
—¡Pues yo no les estoy pidiendo que se preocupen! —De manera poco amable se quita las manos del pelinegro de encima y da un paso hacia atrás— ¡Solamente déjenme en paz!
Sale dando un portazo y mientras se aleja por el pasillo recuerda una frase de la última sesión con su terapeuta; antes que lo derivara con el maldito psiquiatra al que ahora tiene que ver cada quince días: «Light, ¿realmente estás solo o te quieres obligar a estarlo?»
Sin dudarlo hoy respondería lo mismo: «Estoy solo porque nadie entiende que por más que estén encima de mí el vacío que siento no desaparece. Estoy solo porque mientras todos ríen yo me doy cuenta que la vida seguiría igual conmigo o sin mí".
Light habla poco en terapia, pero en esas contadas ocasiones ha dejado ver lo dañado que está, esto último fue el detonante para ser derivado con un psiquiatra. Para él nada tiene sentido, todo es soledad y oscuridad en su interior, el único ápice de luz que logra ver es demasiado tenue e inalcanzable. Su cabeza se ha convertido en una recámara perfecta para cosechar pensamientos igual de oscuros; su mente se ha vuelto su peor enemiga, ahora es un campo donde solo florecen sombras y dudas. La cercanía de su cumpleaños solo vuelve todo más lúgubre, y de ello se alimenta una idea, una idea que anhela tanto últimamente pero a la cual le sigue teniendo el mismo miedo como cuando cumplió dieciséis años.
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Notas de autor:
Me hubiese gustado traerles un capítulo diferente luego de haber tardado tanto. En el capítulo tal vez no pasan muchas cosas pero son cosas que debían pasar jaja, entonces espero que en lo poco que hay, les haya gustado.
Avisos parroquiales:
Linduras, me gustaría aprovechar el capítulo para hablar de un temita. Vemos que Light está atravesando una situación que se veía venir desde hace bastante, hay muchos comentarios desde capítulos atrás donde la gente decía "Light necesita terapia" y sí, nadie lo niega. Claro que al final del día afortunadamente esta historia es ficticia, pero las personitas que lo están leyendo no. Los trastornos, inseguridades, traumas, etc con los que muchos viven son reales y hay que darles la importancia que tienen. Afortunadamente en la actualidad se habla mucho más de lo importante que es la ayuda psicológica mientras que antes se solía pensar que solo los locos iban al psicólogo.
Cuiden mucho su salud mental y a los que alguna vez alguien les haya dicho que están locos, que están exagerando o que ustedes no ponen de su parte por mejorar, mi mejor consejo es que siempre busquen ayuda profesional. Jamás se vayan a automedicar, las pastillas no es algo que se deba tomar a la ligera, un profesional sabe lo que hace y si no estás conforme con la opinión de uno, no pasa nada, busca otro, alguien con quien te sientas cómodo para que te sepa ayudar.
Cuídense mucho, chichis! Nos leemos, espero que muy pronto, pero nunca prometo nada, jaja.
