Near acomoda la almohada de Mello para que se recueste, como le prometió ha estado cuidándolo desde que salieron del hospital, llegando a exagerar en algunas ocasiones. Si fuera por él lo cargaría de un lugar a otro, pero ya lo intentó y aunque Mello es solo unos centímetros más alto, levantarlo sin lastimarlo fue casi imposible.
—¿Ya te dije que te ves muy guapo? —Dice Mello de repente, retirándole unos mechones de la frente sin poder quitarle la mirada de encima.
—Como cientos de veces. —Sonríe, una combinación entre nerviosismo y felicidad mientras le pone unas almohadas bajo los pies para que esté más cómodo.
Al rubio le es imposible no caer rendido ante está versión de Nate, más allá de los cambios físicos es alguien diferente, más seguro de sí mismo, pero conservando esa ternura que siempre lo ha caracterizado. Tal vez la distancia y el tiempo lo hicieron notar todo esto con mayor intensidad, que incluso se atreve a hacer un comentario que hasta hace unos días no se le hubiera cruzado por la cabeza.
—Es una pena tenerte en mi cama y no poderme mover. —Sonríe con picardía, envalentonado por esa complicidad que ha vuelto a renacer en sus últimas conversaciones.
—¿Y quién dice que es necesario que te muevas? —Responde sin quedarse atrás, tomando las piernas del otro con cuidado y situándose entre ellas— Yo puedo hacer todo el trabajo.
El miembro de Mello da un respingo ante la sola idea de ellos en un acto más íntimo. La versatilidad es una maravilla y si antes nunca hizo de pasivo con Near fue solo porque el otro no parecía interesado.
—No tengo ningún problema con eso—Se relame los labios al mismo tiempo que lo sujeta del cuello de la camisa y lo jala hacia él, reprimiendo una mueca de dolor cuando el torso del contrario choca contra el suyo.
River sonríe, sus rostros están demasiado cerca, tanto que escuchan el corazón del otro. Definitivamente Alex no estaría muy orgulloso de él si lo viera en está situación: encima de Mello y a escasos centímetros. Es como si todos los consejos de Ryuuzaga durante esos meses hubieran sido en vano. Sigue siendo débil ante él, ve esos iris azules y todo se va al tacho.
—Nate... —Mello interrumpe el silencio entre ambos, respirando levemente agitado por la adrenalina— ¿Y si lo intentamos? Tú y yo... convertirlo en nosotros...
El corazón del más pequeño de inmediato da un vuelco y por un instante se le olvida cómo respirar. Traga saliva mientras sus pupilas se contraen, son las palabras que esperó durante años y ahora que las escucha se queda en blanco. Quizá esa tenue llama de raciocinio que aún le queda le impide responder, porque a pesar que es algo con lo que siempre soñó hoy tiene miedo de decir que sí y que una decisión apresurada les juegue una mala pasada. El tiempo parece haberse detenido, la mente de ambos va demasiado rápido, uno de ellos espera una respuesta mientras que el otro intenta ordenar el desorden que esa propuesta generó dentro de su cabeza. Sin embargo la conexión entre sus miradas es interrumpida cuando escuchan pasos en el pasillo.
—¡Debe ser Light! —Dice Nate de prisa, dejando su posición con la misma rapidez y provocando que el movimiento lastime al otro.
—¡Auch! —Gimotea, llevándose con cuidado las manos a las costillas.
—¡Lo siento, lo siento! —Mueve las manos de un lado a otro, sin saber que hacer entre acomodarle los pies o tomarlo de los hombros para esponjarle de nuevo la almohada.
—Ya está... —Aprieta los dientes y hace un esfuerzo sobrehumano para no volver a gemir, no soporta verlo con esa carita de preocupación— ¿Irás a hablar con él? —Pregunta a fin de cambiar de tema.
Nate da un respingo, como si hubiese recordado lo que estaba a punto de hacer, acto seguido asiente. Light había estado usando su habitación durante las semanas y la idea era que siguiera siendo así, con la única diferencia que compartirían la cama, pero el castaño empezó con eso de querer marcharse para no "estorbar" por lo que prefirió desistir de la idea y dejarlo solo.
—Tengo que hablar con él, me tiene que escuchar. —Dice tras unos segundos, que haya fracasado una vez no significa que no seguirá intentando.
Mello asiente en señal de apoyo, después de todo él al igual que los demás está preocupado. Ese castaño se terminó colando entre ellos y ahora es su amigo. Al principio estuvieron de acuerdo en darle tiempo y espacio, sí quería pasarse el día encerrado o salir quién sabe a dónde, lo aceptaban sin cuestionamientos para no presionarlo. No obstante, actualmente sale a diario casi al amanecer y vuelve bien entrada la noche, ese comportamiento es algo que estuvieron discutiendo con Near y que necesitan hablar urgente con él.
—Supongo que lo único que puedo hacer es desearte suerte. —El rubio le da un par de palmadas en el brazo— Creo que eres al único que el orgulloso de Yagami podría escuchar, aunque eso no significa que la tengas fácil. —Dice mientras intenta incorporarse con un poco de dificultad.
—¿¡Qué haces!? —Pregunta alarmado al verlo, procurando ayudarlo de inmediato para que haga el menor esfuerzo.
—Solo quiero ir al baño.
—¿Quieres que te acompañe? —Sale de la cama, situándose al lado de él.
—No, no —agita una mano, pidiéndole que no se preocupe—. Me rehúso a ser un inútil, tengo que poder solo. Tú ve y encárgate de hacer entrar en razón a Yagami.
Nate asiente, reprimiendo las ganas de ir tras él al verlo irse tan despacio. Mihael está bastante bien para haber sufrido un accidente, en general solo debe ser cuidadoso con sus movimientos y apoyarse de algunos fármacos para sobrellevar el dolor, pero sí por él fuera no lo dejaría ni dar un paso para que descanse y se recupere más rápido. Sin embargo, debe dejar a un lado su instinto de querer cuidar a Mihael y enfocarlo en la otra persona que lo tiene preocupado. Camina rumbo a la puerta cuando un ruido lo hace detenerse, voltea hacia la mesita de noche y ahí encuentra el causante de ese pitido: el celular de Mello. Se relame los labios nervioso debido a la idea que cruza por su cabeza en ese instante; una parte de él le dice que siga su camino mientras la otra, la dominante, lo seduce a no quedarse con la duda.
Nunca le revisó el teléfono ni cuando lo celaba hasta con su sombra, no hay motivo para hacerlo ahora, menos cuando las cosas entre ellos pareciera que al fin van por buen camino. Aún así no se detiene y sin pensarlo dos veces toma el aparato. Adivinar el patrón de Mello no es muy difícil, dibujar con el dedo una M basta para desbloquear el móvil. «Mihael, ya no me contestaste, perdón por la hora pero ¿cómo seguiste? Si quieres que te pase algunos apuntes o te ayude con algo puedo ir a tu casa.», es un mensaje de un tal Chris, en sí no dice nada malo pero su corazón late nervioso. Su dedo se mueve tembloroso sobre la pantalla subiendo un poco, queriendo leer las conversaciones más antiguas. No obstante se detiene, asustándose de sí mismo, ¿qué hace revisándole el celular? De inmediato trata de marcar el mensaje como no leído y deja el móvil sobre la mesita antes de salir de la habitación lo más rápido que puede.
Una vez afuera intenta regular su respiración, ¿cruzó una línea que no debía cruzar? Probablemente, pero también sus acciones instalaron una duda que ni siquiera sabía que tenía, o que a lo mejor había reprimido. Sin embargo no es momento de lidiar con sus pensamientos, quizá Alex le diría lo contrario, sus sentimientos y problemas siempre deben ser prioridad antes que los demás, pero por esta vez va a ignorarlo. Camina hacia la habitación que está al final del pasillo y por educación toca la puerta, pero no hay respuesta.
—Light, voy a entrar... —Susurra mientras abre la puerta despacio, asomando la cabeza.
La habitación está a oscuras, la luz que se cuela por la ventana es lo único que lo ayuda a vislumbrar el rollo de sábanas bajo las cuales asume se encuentra el castaño.
—Light, viniste hace poco, por favor no pretendas que crea que estás dormido. —Se adentra con la misma cautela, sin recibir respuesta en ningún momento hasta que está realmente cerca.
—Vete... —Murmura el otro, dándole la espalda desde la cama.
—No me iré. —Near suspira, tomando valor antes de sentarse a su lado— Y me gustaría que dejaras de alejarme.
—Vete... —Insiste y se echa las cobijas sobre la cabeza.
—¿Por qué? —de nuevo hay silencio, ante lo cual suspira agobiado—¿Recuerdas lo que me dijiste hace unos meses en esta misma habitación? ¿Más precisamente frente a esa ventana? —continúa, hablando despacio mientras fija la mirada en el único ventanal de la recámara— Me dijiste que ya no estabas solos, y no lo estás, Light.
Near observa cómo el otro se estremece bajo las sábanas, sin decir nada. No obstante, mientras las cosas no se pongan densas como el día previo él piensa insistir.
—Quiero abrazarte, no te molesta, ¿verdad? —Murmura al mismo tiempo que se acomoda y le pasa un brazo encima, pegando el pecho a la espalda del otro.
El problema es que ese simple contacto logra que las barreras caigan de nuevo, demostrando lo endebles que son. De forma inconsciente Light ha resentido la ausencia de Near, porque para él es como si también lo hubiera abandonado. River está al tanto de ese sentimiento, al menos un poco; cuando estaba en Italia adjudicaba esa actitud distante a todo lo que estaba pasando, pero este par de días le ha bastado para darse cuenta que el otro más bien lo rechaza como rechaza a todos.
Sin embargo, Nate es la única persona que siempre le ha trasmitido una calidez inocente, bajo la cual se siente protegido con facilidad, y aunque lo intenta le es imposible no sucumbir. Una de sus manos toma el corto brazo que lo rodea y lo pega más a su pecho, sin poder reprimir un gimoteo al hacerlo. El otro no duda en abrazarlo más fuerte al mismo tiempo que le deposita un beso en la cabeza, muy cerca de la cicatriz que aún se alcanza a ver en ella.
—¿Quieres que te cuente algo? —Le dice al oído, recordando que es lo que le ha pedido en un par de ocasiones en situaciones similares.
No obstante, la respuesta es un agónico «ya no puedo más...», ignorando por completo su pregunta previa.
—Ya no puedo más, Near... —Repita, haciéndose un ovillo en la cama y aprisionando contra su pecho los brazos del otro— Te-Tengo miedo de... de lo que hay aquí dentro... —Confiesa entre gimoteos, llevándose una mano a la cabeza, indicando que hay algo malo en ella.
—Light, escúchame... —Se remueve en la cama, acto seguido lo jala para que el castaño quede boca arriba y así poder verlo a los ojos.
—Estoy tomando pastillas... —No piensa antes de hablar, de todas formas su mente es un doloroso enjambre.
—¿¡Pastillas!? —Se muestra alarmado y de inmediato inspecciona con la mirada las cercanías en busca de botes vacíos o a medio abrir— ¿¡Cómo que pastillas!?
—Me enviaron con un psiquiatra, Near... —llora más alto, hundiendo el rostro en el pecho de su amigo— y me dio pastillas porque ya no funciono, ya no sirvo, Near...
El aludido siente los músculos de su cuerpo destensarse al descartar la idea que había pasado por su mente, eso no significa que la situación no le deje un mal sabor de boca. ¿Light derivado a un psiquiatra? ¿Cuándo pasó? Está seguro que Elle tampoco lo sabe porque se lo habría contado. De igual forma debe dejar todas sus preguntas de lado y fingir que no fue tomado desprevenido.
—No digas eso, Light —con calma y ternura le limpia las mejillas con los pulgares—. Si un profesional te las recetó es porque te harán bien. —Debe morderse la lengua para no preguntar qué pastillas son, eso lo hará en otro momento cuando esté más calmado.
—¿Qué no me ves, Near? ¿Te parece que estoy bien? —Continúa llorando, es a lo que se ha reducido su vida: ser un mar de lágrimas en cualquier momento del día sin razón aparente.
—Es un proceso, Light —le da un beso en la frente a la vez que sigue intentando retirar con sus pulgares la amarga humedad que baja desde los ojos de su amigo—. Todo es poco a poco y no estás solo, nosotros te vamos a acompañar.
—Pero ya estoy cansado —gimotea, llevándose las manos al rostro, entre vergüenza y hastío.
Todas las sesiones con su terapeuta empiezan igual: silencios largos e incómodos, sin embargo al final siempre habla y aunque no sea mucho, todas las veces termina llorando por situaciones o personas que en su mayoría son o él consideraba irrelevantes. La mayor cantidad de lágrimas que ha derramado han sido en nombre de Sachiko, también ha berreado por la muerte de Liam y ha llorado hasta por los imbéciles de Ushio y Lucas. Es como si por años hubiera ido coleccionando heridas y las banditas que usaba para cubrirlas hayan desaparecido, dejándolas al rojo vivo, pero está harto, físicamente los ojos le arden todo el tiempo y la cabeza le duele mientras que psicológicamente se siente desgastado.
—Ya no quiero... —solloza, aferrándose a la cintura de su amigo— Ya no quiero llorar... ya no quiero sentir... ya ni siquiera puedo diferenciar qué es lo que duele pe-pero ya no quiero que me duela...
—Light... —Near se relame los labios nervioso, consciente que lo que está a punto de decir podría terminar en desastre— ¿Has pensado en ir a ver a tu mamá?
El castaño se incorpora de inmediato, saldría de la cama con la misma rapidez si no fuera por el mareo que le provocó el movimiento brusco. Su rostro denota rechazo al instante, abre los labios, pero por unos segundos nada sale de ellos mientras esas palabras retumban en su cabeza.
—¿Qué? ¿Acaso pretendes ponerte de su lado? —Frunce el ceño y se empuja sobre el colchón con los pies lo más lejos que puede.
–No, no es lo que pretendo —responde y con la misma firmeza lo sujeta de los brazos para impedir que se siga alejando—, pero podría hacerte bien hablar con ella.
—¿¡Bien!? —enarca una ceja mientras suelta una risa mordaz— ¡todo esto es su culpa! ¡Me arruinó la vida! ¡La odio, Nate! Para mí... ¡para mí ella está muerta! —Concluye con rabia pese a haber vacilado por un segundo.
Aún con la ira impregnada en esas palabras, Near no pasó por alto la manera en la que los Iris de su amigo temblaron.
—No he dicho nada acerca de perdonarla. No tienes que perdonarla. —Dice sin un ápice de duda y viéndolo a los ojos, provocando que el otro lo mire curioso— Pero hablar con ella podría ayudarte. —Explica despacio.
Light frunce el entrecejo confundido, lo que acaba de escuchar no tiene lógica y no hay necesidad de meditarlo, así que menea la cabeza frenéticamente cuando se percata que la idea se estaba instalando en su cabeza.
—No... —murmura con los ojos muy abiertos— yo no... yo no tengo nada que decirle.
—Podrías decirle lo que siente —continúa con esa voz serena bajo la cual oculta toda su impotencia—. Tú lo dijiste, ¿no? Es su culpa y ella debería saberlo. Sacártelo del pecho podría ayudarte.
El consejo no es malo, al final del día no es solo el dolor actual sino también los traumas con los que ha lidiado desde joven por culpa de Sachiko, enfrentarla podría ser el siguiente paso para que ambos comiencen a sanar. No obstante, las intenciones de Near son un poco más egoístas, por primera vez no piensa con la bondad que lo caracteriza, no le importa si esa señora termina de hundirse, de hecho hasta lo desea, desea que todo el daño que hizo a su amigo se le duplique.
—No... no creo poder... —murmura Light tras unos segundos, luego de haberlo meditado, la idea de volver menos pesada su carga se le hizo demasiado atractiva, pero no cree ser capaz de hacerlo.
—No tienes que ir solo, yo puedo acompañarte. —Insiste ya que puede notar que el otro parece estar sopesando la idea.
Si bien una parte de él desea que la señora Yagami padezca todo el dolor que le provocó al castaño, su único anhelo genuino es recuperar a su amigo y cree fervientemente que externar su dolor le ayudará.
—No sé... —Light vuelve a hacerse un ovillo en la cama, abrazando una sábana antes de soltar un sollozo, porque parece que para lo único que sirve últimamente es para llorar— Solo quiero estar bien, Nate... quiero volver a ser yo...
El aludido suspira entristecido, acto seguido lo rodea de nuevo con los brazos. —Y estarás bien, Light pero deja de alejarte, ¿sí?
—No... —su voz sale débil mientras menea la cabeza— Tengo que poder solo... —Un par de dedos sobre los labios le impide continuar.
—Sé que es la única forma que conoces, pero estás rodeado de personas que te adoramos, Light —le acaricia la mejilla viéndolo a los ojos—. No tienes que hacerlo solo. Déjanos acompañarte.
De pronto la conversación es interrumpida cuando alguien llama a la puerta.
—¿Se puede? —Mihael asoma la cabeza con cierto temor. Si bien él no es alguien inseguro, la convivencia con Light las últimas semanas ha sido difícil y nunca han sabido qué esperar.
El castaño de inmediato se incorpora y se seca las lágrimas para tratar de fingir entereza.
—No es necesario, Yagami —dice el rubio al notar esa acción, acto seguido ingresa a la habitación tras considerar que era seguro hacerlo—. Sigo creyendo que eres un cabrón con los huevos bien puestos y eso no va a cambiar. —Al acercarse, enciende la lámpara que está sobre la mesita de noche.
Las paredes del apartamento son delgadas y todos estaban al tanto de la conversación que se estaba llevando a cabo, no lograban escuchar al cien así que deseaban entrar desde hace rato, pero el único que se atrevió a hacerlo primero fue Mello.
—¿Reunión familiar y no avisan? —Interrumpe Matt, apareciendo junto a Beyond por el umbral. Fueron las únicas palabras que se le ocurrieron para hacer acto de presencia.
—Solo estaba hablando con Light. —Responde Near, haciéndoles un gesto para que entren. El castaño está menos alterado que la noche anterior así que cree que un poco de compañía podría hacerle bien.
—Oye, Lucecita, dime cuál es tu comida favorita y mañana sin falta te la preparo para la cena. —Comenta el pelinegro, atreviéndose a tomar asiento en una esquina de la cama.
—¿Y conmigo por qué nunca te has ofrecido a cocinarme? —Reclama Mello frunciendo el ceño.
—¿Y a ti por qué o qué?
—¿Perdón? —el rubio alza una ceja ofendido— Casi muero, ¿no te parece razón suficiente para consentirme?
—Pero no moriste, ¿qué más le pides a la vida? —Beyond pone los ojos en blanco y luego vuelve a enfocar la atención en su objetivo— ¿Entonces, Lucecita? Pide lo que quieras y aunque no pueda cocinarlo, yo me rebusco.
—Sí Light, y mientras Beyond cocina nosotros podemos jugar videojuegos, ¿hay alguno que te guste? —Añade Matt, intentando sumarse a la tierna causa. Beyond puede ser un pendejo, pero es un pendejo de buen corazón y aquí lo está demostrando.
—Esas son ofertas que no se dan todos los días, deberías aprovechar Yagami. —Opina Mello, todavía aparentando estar ofendido cuando la realidad es que lo anterior solo fue para restarle seriedad al momento, por más mal que la esté pasando con sus heridas hasta él está dispuesto a poner de su parte para animar un poco al castaño.
—¿No se te ocurre nada? —Pregunta Near ante el silencio del otro.
—Uhm, yo... —Light carraspea la garganta antes de pasear la mirada por la habitación, confirmando que efectivamente todos lo observan.
Se siente extraño, sin embargo las palabras de Nate llegan a su cabeza: «Estás rodeado de personas que te adoramos». En el hospital vivió un momento similar cuando los vio reunidos, en esa ocasión se sintió abrumado y fuera de lugar. No obstante, la calidez que lo embarga esta vez no es buena combinación para el sentimentalismo con el que vive actualmente.
—¿Prefieres pensarlo y nos dices mañana? —Se apresura a decir Near, creyendo que el sollozo que acaba de escuchar es porque su amigo está a punto de quebrantarse de nuevo— Me imagino que estás cansado.
Aunque no es el caso, Light asiente porque se sigue sintiendo incómodo llorando frente a ellos.
—Te dejamos dormir entonces. —Mello camina hacia él y al estar lo suficientemente cerca le pone una mano en el hombro antes de inclinarse para que lo vea a los ojos— Sé que estamos a nada de tu cumpleaños y que quizá no estés de ánimo, yo tampoco estoy en la mejor condición —sonríe, volteando a verse el brazo vendado—, pero cuando esto pase deberíamos ir de compras de nuevo, eres el mejor partner para ir de compras, todos estos son una bola de aburridos.
Light traga saliva mientras su corazón se acelera confuso, se siente tentado a responder pero las palabras no llegan, además en ese instante el rubio es apartado de un caderazo por Beyond, quien de inmediato se gana una mirada iracunda por parte de Near, ¿acaso no ve que Mello está lastimado?
—Y yo... —dice el pelinegro, ignorando los quejidos del rubio— siempre voy a decir que fuiste mi ejemplo para que Be DeliCake naciera, así que más te vale estar ahí para verlo crecer.
Lo cursi no es lo de ellos, pero lo quieren tanto que pueden dejar el trato medio brusco que siempre han tenido para demostrarle que les importa y animarlo un poco.
A diferencia de esos dos, Matt nunca ha tenido mala vibra en contra del castaño, así que es el único que se atreve a darle un abrazo y un beso en la frente.
—Ojalá pronto podamos salir de nuevo para que bailes y cantes a todo pulmón firework como aquella vez.
Si bien el castaño está más sereno y aparentemente accesible que en otras noches, consideran que lo ideal es dejar que Near se encargue, ellos solo querían hacer acto de presencia para hacerle saber que también puede contar con ellos.
—Mañana me dices que quieres para la cena. —Le recuerda Beyond antes que los tres abandonen la recámara.
La habitación queda en silencio, Near nota que la mirada de Light está fija en la puerta y no sabe cómo interpretar tanto mutismo.
—Bueno, supongo que vas a descansar. —Se pone de pie y le acomoda las cobijas— ¿Quieres que te deje solo?
River da un respingo cuando luego de su pregunta siente que su brazo es sujetado de forma imprevista y poco delicada. Voltea a ver su propia muñeca y ve los dedos de su amigo aferrados a ella, luego alza la mirada y se encuentra con la del castaño, cuyos ojos lucen asustados, sin embargo tienen un pequeño brillo a diferencia de los días anteriores.
—No quiero estar solo... —Su voz sale débil pero lo suficientemente audible como para que el corazón de Nate se acelere emocionado.
Sin dudarlo, el de cabello blanco remueve las sábanas y se acomoda en la cama sin poder ocultar una sonrisa porque siente que las palabras de su amigo no fueron solo una respuesta a su pregunta reciente y eso le da esperanza.
La cabeza de Light sigue siendo un caos, pero todo el ruido en ella se apacigua cuando la apoya sobre el pecho del otro. Una parte de él aún le guarda algo de rencor a Near, sin embargo al menos por esta noche, la compañía de su mejor amigo junto a la breve visita de los otros tres hacen que el inmenso océano en el cual se ha sentido a la deriva y a punto de ahogarse, tranquilice su furia permitiéndole respirar.
oOo
Light se muerde los labios y como si estuviera programado con una mano hace que el reloj en su muñeca gire alrededor de ella. Near está sentado a su lado, han estado ahí desde hace más de media hora y de reojo observa como ese movimiento se ha vuelto más agresivo conforme pasan los minutos; el castaño no parece notarlo pese a que la piel de esa zona se ha tornado levemente rojiza, así que decide tomarlo de la mano con ternura para detenerlo y a la vez recordarle que sigue ahí con él.
El castaño no se opuso cuando esa mañana volvió a sugerirle visitar el centro de rehabilitación, pero desde que llegaron no ha dicho ni una sola palabra, fue él quien habló con los encargados, quienes les dijeron que al no ser una cita programada deberían esperar.
De pronto ambos observan a Dianne apareciendo en la sala de espera con su impecable bata blanca y su cabello enrollado formando un moño. A pesar del buen semblante que trae a Light se le dificulta respirar con cada paso que se acerca.
—Disculpen la tardanza. —Ella sonríe una vez frente a ellos, quienes se ponen de pie al instante, más bien Near lo hace y jala al castaño para que lo imite— Tú debes ser Nate. —El aludido asiente y estrecha su mano— Y Light, me da gusto verte de nuevo por acá.
A diferencia de River, el castaño solo se limita a asentir.
—Perdón por no haber llamado antes. —Se excusa Near con una risa nerviosa, intentando aligerar un poco la incomodidad.
—No hay problema, de verdad me alegra ver a Light de vuelta, pero antes de poder dar inicio a la visita, necesito hablar con él.
—¿Puedo estar presente? —Se apresura a preguntar el más bajito porque le prometió que lo acompañaría en todo momento.
Sin embargo Dianne niega con la cabeza, provocando que de inmediato el castaño apriete la mano de su amigo.
—Es una sesión íntima entre ellos dos, en la cual yo me mantendré al margen y solo intervendré en caso de ser necesario.
Nate asiente. La promesa que le hizo a Light de estar con él en todo momento fue un impulso, realmente no creía que se lo fueran a permitir, pero no perdía nada con preguntar.
—Escucha —toma ambas manos del castaño y se sitúa frente a él para que lo vea a los ojos—, es tu decisión, si no te sientes cómodo podemos irnos —no piensa presionarlo, sin embargo sabe que de marcharse es muy difícil que pueda volver a convencerlo de ir, así que de forma sutil intenta persuadirlo—. Yo creo que deberías hacerlo por tu bien, por lo que hablamos ayer, pero tú tienes la última palabra.
Light traga saliva, sintiéndose nervioso. Él se había hecho la idea que Near lo acompañaría, por más ilógico que fuera, pero también es consciente que él jamás regresaría a ese lugar por voluntad propia, además la noche anterior sigue muy metida en su cabeza, las palabras con las que su amigo lo convenció que hablar con ella le haría bien, y él realmente quiere estar bien.
—Lo haré. —Dice tras unos segundos, paseando la mirada entre Nate y Dianne para demostrarles que está convencido aunque esté temblando por dentro— Estarás aquí cuando salga, ¿verdad?
—No me voy a mover de acá. —Le asegura, aún sujetándole las manos las acerca hasta su rostro y le besa los nudillos antes de soltarlo y hacerse a un lado.
Light se relame los labios mientras voltea hacia Near una última vez, acto seguido camina detrás de Dianne por donde ella le indica hasta que llegan a un consultorio donde le pide tomar asiento.
Primero habla a solas con él, es una conversación en la que se asegura que Light entiende y acepta que deben establecerse ciertos límites para que el encuentro se desarrolle de la mejor manera posible. Si bien entiende el daño que su madre le ha causado, la recuperación de Sachiko podría verse aún más comprometida y ella debe velar por el bienestar de los dos, la sesión de este día no puede terminar a los gritos e insultos como la última vez.
—Bien, espérame aquí y vuelvo en un momento. —Dianne se pone de pie, antes de retirarse le dice que debe hablar con Sachiko para saber si ella está dispuesta a hablar con él.
Una vez solo, Light inspira hondo, fallando en el intento de liberarse un poco de los nervios. Supone que la reunión de su progenitora con la terapeuta será igual de corta, sin embargo no sabe si desea que el tiempo pase rápido para terminar con esto de una vez o que pase despacio para retrasar lo inevitable.
Los minutos pasan y se inclina más por la primera opción, de lo contrario terminará sufriendo un ataque cardíaco por lo rápido que late su corazón a causa de la ansiedad, aunque últimamente todo lo que ponga en riesgo su vida parece ser buena opción.
Sus cavilaciones se detienen en el momento que la puerta se abre de nuevo, por acto reflejo se pone de pie al ver a Sachiko cruzar el umbral con el uniforme de la clínica y una bandana en el cabello que él le regaló, pero en lugar de felicidad solo siente dolor al verla.
Contrario a Light, ella sí sonríe y no puede reprimir su instinto de caminar hacia él con intenciones de abrazarlo, sin embargo el castaño deja en claro su rechazo al retroceder.
—Sachiko, por favor toma asiento. —Pide Dianne. A raíz de la reunión previa que tuvo con el joven, sabe que él no va con intenciones de hacer borrón y cuenta nueva, algo que ya le explicó a su paciente.
Sachiko se muerde los labios desesperada, pero asiente y hace lo que le indican. Light también toma asiento, no sin antes mover su butaca unos centímetros para mantener la distancia.
—Bien, como les mencionaba a ambos por separado, yo intervendré solo cuando me parezca necesario —explica Dianne mientras se acomoda los anteojos—, lo importante aquí es que hablen entre ustedes sin faltar a ninguna de las reglas que ya establecimos, ¿les parece?
—Yo solo quiero saber por qué. —Dice Light sin esperar alguna otra indicación, acto seguido voltea hacia el lado donde se encuentra su progenitora, atreviéndose a verla a los ojos por primera vez.
Sachiko sostiene el aliento por unos segundos en los cuales se detiene a observarlo, percatándose que aquel aire vivaz y saludable de la última vez ya no existe en el rostro de su niño y que el brillo en sus ojos se ha extinguido.
—Porque tenía miedo. —Es directa con su respuesta — Tenía miedo a estar sola.
—¿Y cómo alguien que tiene miedo a estar sola intenta matar a su propia hija? —El castaño suelta una risa mordaz a la vez que se reclina contra la butaca.
—La depresión posparto afecta a muchas mujeres —interviene Dianne, ese es un tema en el cual aún sigue trabajando con su paciente—. Y sin el debido tratamiento con el tiempo solo puede empeorar, llegando incluso en algunos casos a la psicosis puerperal, pero en el caso...
Light chasquea la lengua interrumpiéndola — ¿Y eso qué significa? —Puede entender un poco la parte de la depresión porque él está atravesando una y lo tienen empastillado para que quizá no se suicide con lo primero que encuentre, pero hay una gran diferencia entre él y ella.
—En este momento después de tanto tiempo es difícil saber si tu madre ya arrastraba un cuadro depresivo mayor o comenzó en el puerperio y la falta de atención hizo que llegara hasta el punto que sufriera un brote psicótico o fue una combinación de eso más su creciente adicción al alcohol —Dianne no pretende justificar las acciones de Sachiko, no obstante le parece importante aclararle esto a Light—. En otras palabras, podemos decir que la persona que lo padece no es consciente de sus acciones.
La respuesta no tarda en llegar, una risa socarrona inyectada también de ira invade el consultorio.
—¿¡Y yo a mis doce años tenía que ser consciente, pero ella no lo era!? —Mira a Dianne directo a los ojos mientras con el dedo índice señala a Sachiko— Conscientemente tuve que hacerme cargo de cosas que no me correspondían, saltarme etapas, ¿y ella? —Aunque diga que la terapia no ayuda en nada, es gracias a ellas que, aunque le cuesta aceptarlo, comprende que él fue una víctima, un niño teniendo que jugar a ser adulto.
—Light, yo sé que no debería haberte mentido... —Murmura Sachiko con los ojos llorosos.
—¡No es solo la mentira! —Interrumpe alzando la voz.
—Light... —Llama Dianne en voz baja, no es necesario decir algo más para que el joven entienda que no está permitido exaltarse.
—No es solo la mentira... —repite, esta vez entre dientes para mantener la compostura—. Tú querías que yo también sufriera... —la mira a los ojos, queriendo que toda la rabia en sus palabras la alcance, logrando su cometido al ver dos lagrimones descender por las mejillas de ella—. No te bastó con mentirme, incluso me hiciste creer que mi papá se había olvidado de mí, que no era posible que alguien me quisiera si no me quiso ni mi padre...
A pesar de la rabia impregnada en cada palabra, Dianne no ha pasado por alto que Light no ha dejado de mover su reloj de un lado a otro con notable nerviosismo así como tampoco ha dejado de mover una pierna desde que empezaron.
—Bebé, por favor, escúchame... —Pide Sachiko juntando las manos en son de súplica, reprimiendo el deseo de acercarse a él.
—No te importó hacerme pasar un infierno con tal de mantenerme a tu lado —continúa, ignorando sus palabras y lágrimas—. ¿Te has puesto a pensar qué hubiera pasado si a Ushio le hubiera parecido divertido violarme a tu lado? —empuña las manos, sintiendo impotencia y asco de solo recordarlo— No hubieras podido hacer nada, ¿y sabes que es lo peor? Que ni siquiera te consta que ellos no lo hayan hecho.
—Sachiko, ¿te gustaría finalizar la sesión? —Interviene Dianne, ante lo cual Light voltea a verla de inmediato confundido e indignado.
Ella entiende lo traumático que debe haber sido para él y le parece perfecto que ya esté recibiendo asistencia terapéutica, también entiende que todos estos reproches y resentimiento estaban destinados a salir a la luz pero por el bien de su paciente preferiría que fuera poco a poco. Sin embargo, Sachiko niega con la cabeza.
—No, quiero seguir... —murmura, limpiándose las lágrimas, cree que lo mínimo que puede hacer es darle la cara a su hijo.
—¿Hay algo que te gustaría decirle? —Continúa Dianne, intentando abrir el diálogo de nuevo.
—Creo que... más que nada me gustaría escucharlo a él —a pesar de tener la voz quebrantada lo mira a los ojos—, porque sé que he sido una mala madre y me voy a lamentar de lo que hice toda mi vida. No puedo cambiar lo que hice y me arrepiento tanto por haberte abandonado mi niño, por no haber sido la madre que te merecías... —las lágrimas se duplican, sin embargo no agacha la cabeza— Y espero que algún día puedas perdonarme...
Light guarda silencio por unos segundos, en contra de su voluntad esas palabras lo hacen destensar los hombros y las lágrimas que había retenido ruedan cuesta abajo por sus mejillas.
—Yo... yo no vine aquí a perdonarte —se limpia las mejillas con cierta agresividad a la vez que su voz sale menos segura de la que le hubiera gustado— Y para mí hoy el futuro es incierto. —Está seguro que su terapeuta hubiese ahondado en esa última frase, no obstante aquí pasa desapercibida.
—Yo lo sé, no pretendo ganarme tu perdón tan fácilmente, pero yo me seguiré esforzando por convertirme en la madre que siempre debiste tener.
De nuevo hay silencio, los estúpidos sentimientos comienzan a jugarle una mala pasada a Light, está escuchando lo que por años anheló, y a pesar del llanto en el rostro de ella, está viendo a una Sachiko completamente diferente, que habla de forma coherente y sin arrastrar las palabras. No obstante, su rencor es más fuerte, y decidido a inyectar más veneno a su dolor, decide lanzar una última bomba.
—¿Recuerdas qué fecha es mañana?
Sachiko es tomada por sorpresa y por acto reflejo parpadea confundida. El tiempo dentro del centro de rehabilitación es muy distinto al tiempo real, a veces pareciera que las horas no avanzan y a veces lo hacen en un abrir y cerrar de ojos. Desafortunadamente no sabe qué día es y eso juega a favor de Light, quien sonríe con amargura ante tal reacción.
—Es mi cumpleaños... —murmura, provocando que su progenitora abra los ojos de par en par— Y parece que ya es costumbre que no lo pases conmigo... o que al menos lo recuerdes.
—Light, yo...
—No te preocupes... —interrumpe con una sonrisa que hasta pareciera inocente—, no tienes que explicarme nada, al menos podemos decir que tenemos algo en común, ¿no crees? Así como tú decidiste olvidar que tenías un hijo, a mí ya se me olvidó lo que era tener una madre. —Light se pone de pie al decir lo último, cumplió con Dianne sobre no alterarse ni insultar, pero ya no quiere estar ahí, mejor dicho ya no puede porque de hacerlo terminará quebrándose, y no quiere mostrarse frente a ella como el patético ser humano en el que se ha convertido.
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Notas de autor:
Capítulo 51 de 54 publicado. Así es señoras y señores, estamos a nada de terminar *gay panic*
Ah, siento que este capítulo es un pequeño, pequeñísimo respiro porque vemos a un Light darse cuenta que no está solo.
¿Creen que ver a Sachiko le hará bien?, ¿Qué opinan de Mello y Near? ¿Que sienten de saber que estamos a nada de terminar? Tan cerca y a la vez tan lejos :c esto de escribir cuesta un huevo.
En fin, no quiero extenderme porque siento que a este punto la mitad ya dejo de leer jajaja y esta vez quería pedirles un favor, no me ignoren.
Ya que estamos cerca del final, para el último capítulo me gustaría agregar como ummm un capítulo adicional con datos "relevantes", y ahí es donde entran ustedes. Honestamente con mi beta ya teníamos algo ahí medio escrito pero según yo era más de lo que realmente tenemos xD, así que para que no quede tan vacío, esta es su oportunidad de hacer sus preguntas 3
Si tienen alguna duda sobre alguna escena, sobre algún personaje, un detalle que no les quedó claro o del que quieran saber más, pos bienvenido sea. Ejemplo: «¿lloraste escribiendo una escena? ¿Cual?» es un ejemplo bien popo pero no sé me ocurrió otro, jaja. Así que pregunten, si no preguntan no les vuelvo a escribir un fic :( es bromix, ya tengo como tres más pensados 3
¡Gracias por leer y hasta la próxima!
