Nate sonríe y le agradece a Kiyomi una vez que le indica que puede pasar. Es jueves por la mañana, pero no es cualquier jueves, es veintiocho de febrero. Solo quiere confirmar algunos detalles acerca de lo que tienen planeado para la tarde. Elle quiere que el cumpleaños de ese castañito que todos quieren sea una celebración especial, podría haberle mensajeado para aclarar sus dudas, pero Nate también necesita el consejo de su hermano mayor.
—¿Estás muy ocupado? —Pregunta River al atravesar la oficina y tomar asiento en una de las butacas.
—Más o menos —Elle se acomoda los anteojos y vuelve a teclear en su computadora, demasiado concentrado como para siquiera voltear a ver al recién llegado—. Quiero adelantar lo más posible, porque una vez que Light me llame y vaya por él no me ven más en esta oficina hasta mañana.
—¿Aceptó que lo fueras a buscar?
—Sip, ¿también te sorprende? —Con los años ha perfeccionado un poco ser multitask, por lo que puede llevar el hilo de la conversación casi sin problemas— Aunque últimamente siempre me cancela a último momento, espero que hoy no sea el caso. ¿Crees que le haya hecho bien ver a su mamá ayer?
—Pueees... en el camino de vuelta no dijo nada —echa la cabeza para atrás cerrando los ojos—, no me contó que pasó ni en qué términos quedaron, pero en la tarde estaba más tranquilo. Beyond le prometió que le prepararía la cena y se sentó con nosotros a comer —sonríe al recordarlo. El hecho de sentarse en la mesa con todos puede ser considerado como algo simple o irrelevante, no obstante como han estado las cosas es un pequeño avance—. Ya sabes, se mantuvo callado, comió poco pero estuvo con nosotros en lugar de correr a encerrarse en la habitación y creo que eso ya es algo, ¿no?
—Bueno... —suspira, entiende que esos pequeños pasos son muy significativos, sobre todo ahora que sabe que Light está tomando antidepresivos y ansiolíticos, es solo que su parte menos racional desearía que todo fuera más fácil y pronto poder verlo sonreír— Espero que con la fiesta sorpresa que le hemos planeado podamos subirle un poco más el ánimo. —Dice sonriendo y decidido a la vez que aparta la vista de la computadora y la dirige a su amigo, buscando su aprobación, pero es entonces que nota que algo anda mal— ¿Y a ti qué te pasa? Tienes cara de no haber dormido en toda la noche.
—No, nada... —menea la cabeza, no obstante se detiene y traga saliva— Bueno sí, es solo que hoy es el cumpleaños de Light y no quisiera salir con mis dramas...
—A ver, a ver, nada de eso —Elle aparta las manos del teclado y se retira los anteojos para darle su completa atención—. Cuéntame ¿qué te pasa?
—Es... —suspira avergonzado—, para variar es sobre Mello.
—¿Qué con él? —Apoya los antebrazos sobre el escritorio, sonriendo con complicidad— Beyond me ha contado que los ha escuchado hablar todas las noches desde hace varias semanas.
—Vaya... sabía que las paredes del apartamento eran delgadas, pero nunca me imaginé qué tanto. —Ríe un poco pese a tener las mejillas calientes de solo imaginar que sus conversaciones eran escuchadas justamente por el menor de los Lawliet.
No obstante, Elle interpreta que ese rubor en su rostro junto a ese comentario se debe a que ahora que ha vuelto no han perdido el tiempo.
—¿Acaso ustedes... ummm tuvieron sexo? —No le sorprendería, sin embargo creyó que luego de todo lo que habían pasado y conociendo a Near, optarían por ir más despacio.
En primera instancia la reacción del otro es abrir los ojos sorprendido, pero recobra la compostura al caer en cuenta que la deducción no es tan descabellada si piensa en lo de hace un par de días.
—No ha pasado nada, aunque debo ser sincero y admitir que eso es solo porque Mello está todo lastimado.
—¿Y eso es lo que te tiene mal? —Enarca una ceja, sin entender nada.
En esta ocasión Nate se sonroja de inmediato, Elle al parecer acaba de hacerse la idea que la raíz de sus problemas es que él y el rubio no han podido tener sexo.
—¿¡Qué!? No, no —agita las manos con rapidez, casi saliéndose de la butaca—. Es solo que... hace un par de días... —su semblante pensativo vuelve y todos los músculos de su cuerpo se tensan— la otra noche Mello recibió un mensaje y... y yo no pude contener la curiosidad de leerlo.
—¿Y que decía?
—Nada malo, parecía ser algo relacionado a la universidad —encoge los hombros, suspirando—. Alcance a ver el nombre del remitente y creo que me ha hablado de él, son compañeros en algunas asignaturas.
—Aunque no estoy de acuerdo con que le revisaras el teléfono, si no decía nada malo, ¿cuál es el problema?
—Justamente el habérselo revisado —se pone de pie ansioso, comenzando a dar vueltas—. Está en su primer semestre y quizá mensajes como ese se harán más frecuentes, ¿y yo qué? ¿Me voy a sentir inseguro con cada uno de ellos?
Elle sonríe con ternura antes de ponerse de pie, rodear el escritorio y situarse frente a su amigo.
—Mihael ha cambiado. —Le asegura, tomándolo de los hombros.
—Lo sé, todos me lo han dicho y yo también lo he notado bastante más centrado —se muerde los labios, viéndolo a los ojos—, por eso estoy considerando la idea de quedarme. Me encanta la idea de estudiar allá y adoro el pueblo donde vive Alex, pero amo a Mello y... —la voz le tiembla al igual que su cuerpo, la emoción y las dudas lo sobrepasan—... y la otra noche me pidió que lo intentáramos, ya sabes, ser algo...
El pelinegro no puede evitar mostrarse sorprendido porque es cierto que el rubio poco a poco está formando una mejor versión de él, pero esto le parece apresurado.
—¿No crees que van muy rápido?
—No le respondí... —se relame los labios mientras intenta regular su respiración, de pronto se siente agitado— Fue lo mejor po-porque luego vino lo del mensaje y... y me di cuenta que Mello está iniciando una nueva etapa en la que conocerá mucha gente nueva... —Dos lagrimones salen tras decir lo último, los cuales procura limpiar de inmediato.
—¿Y tienes miedo que se sienta atraído por alguien más? —Pregunta con voz suave antes de abrazarlo. Nate asiente— No quiero poner el dedo en la llaga, pero no es como si fuera la primera vez que Mello se va a exponer al mundo exterior, antes solía conocer gente cada fin de semana, así que no creo que un puñado de caras nuevas sea su debilidad.
—¿Y qué tal si yo también debería ser parte de lo que él dejó atrás? —Siente como si cuchillas hirieran su tráquea tras decir en voz alta esa pregunta a la cual le ha dado vueltas desde que leyó el mensaje.
—¿Quieres saber qué pienso? —Le acaricia la espalda antes de tomarlo de los hombros y separarlo de él para que lo vea a los ojos— Te estás ahogando en un vaso de agua. Si quieres mi consejo lo mejor es que se lo tomen con calma, no apresuren las cosas.
—No me pidas que me lo tome con calma. Te estoy diciendo que estoy considerando no regresar a Italia, estudiar aquí, volver a la vida que tenía y esa vida incluye a Mello, pero yo no podré estar con él todo el tiempo —traga saliva, reviviendo el miedo que no lo dejo dormir toda la noche—. No quiero estar intranquilo cada vez que se vaya a la universidad o nervioso con cada nuevo mensaje —hace una pausa, la cual aprovecha para terminar de secarse las mejillas—. ¿Y si quedarme es un error?
En ese instante un ruido los hace dar un respingo a ambos y voltear hacia el origen de dicho pitido.
—¡La alarma! —Dice Elle al recordarlo y apresurado toma su celular del escritorio.
—¿Alarma?
—Puse una alarma para salir antes —luego de desactivarla, se guarda el móvil en uno de los bolsillos—. ¿Recuerdas que te dije que Light aceptó que fuera a buscarlo luego de su terapia? Pues conociéndolo, es probable que me cancele así que mi plan es llegar antes y cuando salga yo ya estaré ahí, entonces no tendrá más opción que venir conmigo.
—Entonces deberías irte. —Sonríe mientras se acomoda la camisa, como si con ese gesto indicará que todo está bien.
—Espera, tampoco quiero dejarte así. Hagamos algo, te invito a un café mañana y lo hablamos con calma, ¿te parece? —Su intención no es minimizar el problema de su amigo, sin embargo no quiere arriesgarse a llegar tarde.
—Sí, sí, no te preocupes —agita las manos, queriendo restarle importancia al asunto. Él comprende la situación y es capaz de dejar de lado todo esto que lo está carcomiendo por lo que resta del día—. Hoy enfoquémonos en que el cumpleaños de Light sea especial.
Elle sonríe y asiente —¿Quieres que te acerque a alguna parte? —Pregunta a la vez que toma del escritorio las llaves del auto.
—De hecho iba por más globos. Matt y Beyond explotaron más de la mitad de los que ya teníamos mientras los inflaban. —Pone los ojos en blanco porque les dijo hasta el cansancio a ese par que tuvieran cuidado.
—Les perdono lo que sea si todos le compraron un regalo. —Caminan hacia la puerta y tras salir se despiden de Kiyomi.
—Por mí no te preocupes —asegura Nate, retomando la conversación una vez que llegan al ascensor—. Le compré algo que estoy seguro que le encantará. —Sonríe emocionado, ya quiere ver la cara de su amigo cuando abra su obsequio.
Elle vuelve a asentir, les mandará un mensaje para asegurarse que a Light no le falten los regalos. Ha planeado algo simple, más que todo se reunirán en su apartamento, comerán y partirán un pastel. Les ha pedido que llenen el lugar con globos y cualquier decoración alusiva a la celebración. No se decidió por un restaurante ostentoso porque aspira a algo más íntimo; además, desde hace mucho sabe que Light careció de un ambiente familiar y lo que más desea es hacerle sentir que ellos también son su familia.
oOo
Julia le dedica una mirada amigable al muchacho sentado a unos metros frente a ella. No ha soltado su libreta pese a que en la sesión de ese día no ha habido mucho para anotar en ella.
—¿Tienes algo especial planeado para hoy? —Pregunta tras algunos minutos en silencio, siempre debe darle tiempo para que no se sienta presionado.
—No. —La respuesta es rápida y tajante. Lo ve reclinarse hacia atrás y cruzarse de brazos. No la tomó desprevenida esa actitud, notó la indiferencia cuando lo felicitó por su cumpleaños al entrar al consultorio y por eso volvió a sacar el tema.
—¿Has sido constante con tu medicamento?
Por primera vez durante la sesión, Light ríe, solo que es de forma burlesca. —¿Qué? ¿Tiene miedo que intente suicidarme en su consultorio?
—¿Hay algún motivo para esa agresividad?
El castaño pone los ojos en blanco sin dejar de mover una pierna como lo ha hecho desde que empezaron.
—No es agresividad, es frustración.
—¿Y a qué se debe tu frustración?
—Lo hemos hablado antes, pensé que me prestaba atención. Nada en la vida es gratis y usted no cobra por estas terapias, ¿cómo se supone que van a ayudarme?
—Para tu tranquilidad ya habíamos hablado sobre cómo funciona la fundación, que por el momento tú no pagues nada no significa que otros no lo hagan ni mucho menos que yo no reciba una remuneración económica. Así que dudo mucho que el tema de mi salario sea la raíz de tu frustración.
Light chasquea la lengua y por un instante aparta la mirada hastiado antes de volver a clavarla en ella.
—¿Se va a quedar callada de nuevo? —Pregunta con el mismo tono tedioso luego de unos segundos sin que alguno dijera algo— Usted sabe que para no perder su tiempo ni el mío debe ser directa con lo que quiere saber.
—¿No he sido lo suficientemente directa con mis preguntas previas? Bueno... —Asiente despacio mientras lo observa. A pesar que el joven tiene los brazos cruzados, puede ver sus muñecas y desde el inicio notó la ausencia de cierto artículo. El motivo por el cual dicha ausencia no pasa desapercibida es porque su paciente suele tocarlo constantemente durante sus sesiones— ¿Hay alguna razón por la cual no portes tu reloj el día de hoy?
Como si esa pregunta hubiese desactivado un switch, la postura corporal cambia completamente, los brazos caen y el cuerpo se destensa. Light por acto reflejo dirige sus ojos completamente abiertos al interior de su muñeca, captando cada trazo del tatuaje que hay en ella y sintiendo como el corazón se le acelera al instante.
—¿Papá, me ayudas con mi tarea? —Tomó asiento en una de las sillas del comedor, al lado de su padre y colocó sobre la mesa la mochila que todos los días llevaba a la escuela.
Soichiro vaciló por unos segundos, él tenía parte de la mesa ocupada con unos papeles que debía revisar, no obstante asintió dejando todo de lado.
—Claro, ¿de qué se trata?
—De hecho yo puedo hacerlas. —Respondió muy seguro mientras abría el primer cuaderno.
—Entonces no necesitas mi ayuda.
—Pero quiero estar contigo. —Volteó a verlo de inmediato con una mirada suplicante, ante la cual Soichiro sonrió.
—Claro, campeón —le revolvió el cabello y luego tomó los papeles que había dejado de lado—. Mientras tú haces la tarea, yo sigo con esto, ¿te parece?
Light asintió feliz, pero entre sus planes no estaba trabajar en silencio. —¿Papá, por qué mamá llora tanto?
El aludido suspiró y luego esbozó una sonrisa que en la inocencia de la niñez a Light le había parecido genuina. —Un embarazo no es fácil, ella debe estar cansada, por eso te pedí que debíamos ser pacientes con ella, ¿recuerdas?
—Ojalá no estuviera embarazada.
—No digas eso, ¿no te emociona ser el hermano mayor?
El niño meneó la cabeza sin dudarlo y viéndolo a los ojos. —Yo no quiero una hermanita. Yo solo quisiera que las cosas fueran como antes, ustedes discuten mucho desde que ella está embarazada, ¿ya no se quieren?
—Ay, Light... —Soichiro agachó la cabeza y una mueca de vergüenza se reflejó en su rostro— Discúlpanos, ¿sí? Nuestra intención no es preocuparte.
—¿Se van a separar? —Interrumpió alarmado.
—¿Qué? Nooo, no. Escucha... —se ladeó en el asiento y lo tomó de los hombros para verlo de frente— La vida está llena de momentos buenos y malos. Tú mamá y yo estamos atravesando una situación difícil, pero eso no significa que nos vayamos a separar, yo la amo muchísimo. Así que no quiero volver a escuchar lo que dijiste, ¿está bien? Tu hermanita no es la responsable de nuestros problemas, son cosas de adultos que iremos resolviendo.
Pese a ser una explicación bastante completa, Light no lucía satisfecho si no más bien todo lo contrario, parecía más triste.
—Prefiero pensar que es culpa de esa niña, así no me siento tan mal conmigo mismo por enfermarme tanto.
—Light, aquí ninguno es culpable. —Le habló en un tono más severo, buscando disipar esos pensamientos.
—¡Pero tú trabajas más por mi culpa! —Se apresuró a decir antes de callar debido a la presión que su padre ejerció sobre sus hombros.
—Mi deber como padre es darles lo necesario a los tres y si para eso debo trabajar más lo haré, no me pesa hacerlo —cambió su semblante estricto por uno menos duro mientras le volvía a revolver el cabello—. Eres un buen hijo Light y eso hace que mi esfuerzo valga la pena.
Sí, claro que lo era y siempre le habían dicho lo orgullosos que se sentían de tenerlo como hijo, pero aquella vez esas palabras no lograron hacerlo sentir mejor.
—¿Qué pasa? —Usó un tono condescendiente al mismo tiempo que lo tomó de la barbilla para hacerlo alzar la cabeza luego de que la hubiera agachado— ¡Ah, ya sé cómo animarte! —El castaño abrió demasiado los ojos cuando lo vio retirarse el reloj de la muñeca— Sé que aún faltan unas semanas para tu cumpleaños, pero te había prometido que algún día sería tuyo, ¿verdad?
Por algún motivo a Light le encantaba ese reloj, quizá porque su papá solía cuidarlo tanto que en el brazalete plateado casi podía ver su reflejo de lo brillante que estaba.
—Ups, parece que tendrás que esperar unos años. —Comentó Soichiro tras ponerle el reloj y que éste le quedará bailando en la muñeca— Así que debes guardarlo muy bien. Te durará mucho tiempo si sabes cuidarlo.
A Light no podía importarle menos el hecho que le quedara flojo, la cálida sonrisa llena de ilusión no podía borrársela nadie.
Fue entonces que escucharon la puerta principal abrirse, su mamá había decido pasar la tarde en la casa de una vecina porque tal vez un poco de compañía y despejar la mente le harían bien, sin embargo estaba de vuelta mucho antes del tiempo que hubieran esperado.
—¡Mamá, mira lo que me dio papá! —Con la emoción al cien no dudó en ladearse sobre el asiento en dirección a la recién llegada y levantó su pequeño brazo con cuidado para no botar el reloj que danzaba en su muñeca.
—Ahora no, Light. —Respondió al pasar a su lado, dejando la cartera sobre un mueble.
En ese instante el castaño notó que su mamá tenía los ojos rojos... de nuevo y su sonrisa desapareció.
—¿Recuerdas lo que hablamos sobre tenerle paciencia? —Le susurró Soichiro al oído de repente al mismo tiempo que le acariciaba la espalda— Hay que dejarla descansar, ¿por qué no vas a tu habitación y luego seguimos con tu tarea?
Él asintió. Siempre había sido un niño inteligente, sabía lo que se venía y no quería estar ahí, lo mejor que podía hacer era irse a su recámara y ver el techo esperando que todo pasara.
—¿No pudiste prestarle atención a tu hijo? —Reclamó Soichiro al segundo que desapareció detrás de la cortina de su alcoba.
—Estoy cansada —la voz de Sachiko sonaba quebrantada—. Estaba con Lucy y de repente... sentí que me ahogaba, me costaba respirar y solo quería gritar. Estoy harta, ¿sabes?
—El doctor ya te dijo lo que debías hacer, pero tú no pones de tu parte. —La voz de su padre se escuchaba amortiguada, como si hablara entre dientes, en ocasiones lo hacía quizá para evitar alzar la voz y que él no escuchara que de nuevo estaban discutiendo, pero la casa era demasiado pequeña como para no hacerlo.
—¿Ahora esto también es mi culpa? —A diferencia de Soichiro, no parecía que ella hiciera un esfuerzo por usar un tono bajo— ¿Me vas a culpar así como me culpaste por lo del embarazo?
Hubo silencio, uno demasiado corto si se lo preguntaban al niño que estaba en la habitación.
—Nunca me vas a perdonar que te dije eso, ¿verdad? Admito que estuve mal, pero no solo yo me he equivocado. No pretendo recordarte todo lo que tú también me has dicho durante los últimos meses, lo que sí quiero recordarte es que tienes un hijo que necesita a su mamá.
—¿¡Acaso insinúas que he abandonado a Light!? Te recuerdo que yo soy siempre la que está con él porque tú rara vez estás en la casa.
—¡Lo único que te pido es que hagas un maldito esfuerzo! Por ti, por Light y por la bebé que en menos de un mes estará con nosotros.
—Es que ustedes no entienden cómo me siento... —Susurró de nuevo con la voz entrecortada antes que un lastimero llanto se escuchara.
Era cierto, Light no tenía idea de lo que ella sentía, no comprendía por qué su mamá ya no era aquella mujer alegre y energética, pero ellos tampoco tenían idea de cómo él se sentía dentro de esas cuatro paredes, viendo al techo y escuchándolos discutir a cada rato.
Observa embelesado cada trazo de tinta oscura, hoy decidió no ponerse el reloj que usa para cubrirlo con una idea en mente. Siempre se repetía como un mantra que odiaba a Soichiro, sin embargo lo mantuvo presente todo el tiempo, quizá guiado por los recuerdos de una época que se siente tan lejana, como si nunca hubiera existido, pero la cual añora día a día.
—¿Light?
El aludido aparta la mirada de su muñeca y sin mostrarse alterado la dirige a su terapeuta.
—¿Quisieras...
—Ayer la vi. —Interrumpe el castaño con tono apagado.
Eso no responde la pregunta que ella le había hecho, el cambio en su semblante es notorio. Es común que en algunas ocasiones esté más callado y en otras, como hoy, más a la defensiva, pero muchas veces sin que ella haga algo en particular esas barreras que él se esfuerza por levantar caen, dejándolo abrirse un poco. Light quiere dejarse ayudar, no obstante basado en lo que sabe de él está segura que todavía no sabe cómo hacerlo.
—¿A quién viste? —Pregunta con tono calmado.
—A mi ma... a... a Sachiko... —Murmura, volviendo a cruzar los brazos, solo que en esta ocasión más que cerrarse a sí mismo, es como si buscará protegerse.
—¿Tú querías verla? —Si es sincera, no esperaba dicha respuesta, aún así mantiene su temple.
Observa como la pregunta afecta al joven frente a ella, lo ve tensarse y llevarse de inmediato una mano a la muñeca antes de retirarla confundido, quizá al darse cuenta que no está el objeto al cual siempre se aferra. Es una pregunta cerrada, no obstante pareciera que le está costando trabajo encontrar la respuesta. Lo escucha rechinar los dientes y respirar agitado, como si dentro de él un sinfín de ideas contradictorias estuvieran atacando su cabeza, hasta que se rinde y junto a un sollozo asiente.
—Llevaba una bandana que yo le regalé... —se lleva las manos al rostro, arañándose un poco mientras intenta controlarse, no quiere terminar llorando de nuevo. Hasta antes de ayer no había pensado en su progenitora y aunque en un principio se negó a verla, una vez que la vio atravesar la puerta algo dentro de él se removió por un instante— Se veía tan bonita...
—¿Te sentiste bien de visitarla de nuevo?
Pese a sus palabras previas, esta vez niega con la cabeza de inmediato.
—¿Por qué no pudo darme esa versión de ella antes? ¡Yo hice todas esas cosas porque la amaba! Estaba cansado, pero no me importaba, ¿por qué ella no lo hizo por mí? ¿No me amaba tanto como yo a ella? ¿No fui suficiente?
—Light, la recuperación de tu madre no dependía de ti. No se trata de que tú no fueras suficiente.
—Ya no importa —sus ojos están cristalinos—. A este punto lo único que me queda es odiarla.
—Sin embargo no la odias, ¿verdad? —Lo ve llevarse la mano a la muñeca sin encontrar el reloj una vez más.
—Sería más fácil. —Responde antes de levantarse un poco los anteojos y tallarse los ojos.
—¿Crees que odiarla te ayudará a superarlo?
—No me interesa superarlo. —Encoge los hombros, cruzándose de brazos.
—¿Piensas guardarle rencor toda tu vida?
—La vida no necesariamente tiene que ser larga. —Sonríe ladino, viéndola a los ojos.
Julia guarda silencio sin cambiar su semblante tranquilo, no es la primera vez que existen insinuaciones suicidas, es el motivo por el cual lo envío con un psiquiatra.
—¿Y cuándo hablamos de la vida... nos referimos a la tuya?
Light abrió los ojos y parpadeó somnoliento, le tomó unos segundos que su cerebro terminara de despertar, pero cuando lo hizo salió de la cama como un resorte y corrió al mueble que tenía en su habitación, tomó un lapicero y con él marcó la fecha de ese día: domingo 28 de febrero.
Por inercia lo siguiente que hizo fue tomar su celular. «Feliz cumpleaños, primor. ¿Celebramos más tarde?» Su bandeja de entrada estaba llena con mensajes similares de clientes a los cuales les tenía cierto aprecio. En otra ocasión eso hubiera significado una excelente oportunidad para sacar una buena ganancia y aunque necesitaban dinero, ese día decidió ignorarlos a todos.
Las cosas en su casa se habían estado yendo en picada desde hace mucho, pero hoy era su cumpleaños y ese año era bisiesto, lo que le hacía creer que ese día sería especial.
Terminó de quitarse el pijama luego de haber sacado ropa de su humilde perchero. No era fan de ponerse ropa limpia sin haberse bañado, sin embargo quería salir de la habitación lo más presentable posible, tanto que el conjunto que escogió rayaba lo formal. Se vio en el espejo y acto seguido sacó de uno de los cajones un pañuelo con un corazón bordado en la esquina, lo acercó a su nariz y sonrió, aún conservaba una pizca del perfume de su madre. Fue el regalo que ella le dio el año pasado y lo había guardado como lo más preciado.
No obstante, su sonrisa se borró un poco al hacer las cortinas a un lado con demasiada emoción y no ver globos por todos lados. «No importa» se dijo, no era necesario un lugar súper decorado. Sin embargo, se quedó helado cuando en su campo de visión apareció un hombre que acababa de salir de la habitación contigua.
—¿Usted quién es? —Preguntó al instante empuñando las manos, no recordaba haberlo visto entrar a la casa.
—Niño... ¿qu-qué hora es? —Las palabras le salieron arrastradas y sus movimientos eran oscilantes.
—Qué le importa.
—Gracias. —Sonrió y estiró un brazo con intenciones de revolverle el cabello y Light lo apartó de un manotazo.
—Fuera de mi casa. —Exigió entre dientes. El desfile de hombres se había vuelto parte de su vida, pero eso no significaba que estuviera dispuesto a aceptarlos. Muchas veces había insultado a varios para correrlos, por suerte éste estaba demasiado ebrio como para discutir y a trompicones encontró la salida.
Una vez que escuchó la puerta cerrarse, corrió hacia la habitación de al lado y removió la cortina, quedándose helado por lo que registraron sus retinas. Su madre estaba en la cama inconsciente y completamente desnuda mientras las botellas vacías decoraban el piso. Escenas como esta se habían vuelto comunes desde hace mucho, pero ella no podía hacerle esto hoy, nunca había olvidado su cumpleaños.
—¿Mamá...? —Llamó con la voz trémula mientras se adentraba despacio. Recogió del piso las prendas que encontró e hizo a un lado algunas de las botellas rotas para impedir un accidente— Mamá, despierta...
Comenzó a vestirla con dificultad. Su progenitora estaba en los huesos y él ese día era un adolescente de dieciséis años, pero manipular el cuerpo de una persona desmayada a la vez que hacía su mejor esfuerzo por no llorar no era tarea sencilla.
—Mamá, ¿recuerdas qué día es hoy? —La voz se le quebraba con cada palabra. Una vez que terminó de vestirla la tomó de los brazos para intentar incorporarla, la cabeza se le iba hacia todos lados, así que optó por volver a acostarla y acto seguido fue a la cocina por un vaso de agua.
—Tienes que despertar, por favor... —Cayó hincado en el suelo al lado de ella, luego hundió la punta de los dedos en el vaso y le salpicó el rostro un poco— Mamá, no me hagas esto, por favor... hoy no... —Debido a que unas cuantas gotas no surtieron efecto, fue más osado y se atrevió a derramar el resto del contenido de una sola vez. Ella apretó los ojos y soltó un bufido, nada más— Es mi cumpleaños... —Lloriqueó, sacudiéndola un poco.
Al no tener éxito, flexionó los brazos sobre el colchón y usándolos de almohada hundió el rostro entre ellos, donde comenzó a sollozar entre espasmos. Fue en esa posición que vio muy cerca de sus piernas el cuello de una botella rota. La observó por largo rato antes de atreverse a tomarla, se quedó embelesado observando las puntas y como si hubiese sido hipnotizado por ellas, se levantó con el pedazo de botella en la mano y se dirigió al baño, donde pasó encerrado un largo rato.
—Light, ¿te gustaría decirme qué es lo que pasa por tu cabeza en este momento? —Insiste Julia de repente, trayéndolo al presente.
El castaño da un lento parpadeo, haciendo que dos lágrimas frías rueden cuesta abajo. —¿Usted cree que a las personas buenas le pasan cosas buenas? —Murmura, frotándose las manos.
—Lamentablemente no es el caso todo el tiempo.
—Pero todo el mundo lo dice... si eres malo te pasan cosas malas... entonces yo debo ser un monstruo... —se pasa el dorso de las manos por las mejillas, levantándose un poco los anteojos para retirar la humedad que quedó en ellas— O quizá en otra vida lo fui, quizá fui un megalómano asesino y por eso mi vida ahora es una mierda...
Light habla sin hacer contacto visual, sus ojos están fijos en algún punto cualquiera del consultorio. Julia podría hacer un comentario al respecto, pero por sus gestos sabe que no ha terminado y prefiere dejarlo continuar.
—¿Sabe qué fue lo primero que me dije al abrir los ojos esta mañana? —le sonríe a la nada mientras se abraza a sí mismo— «Light, podrías haberte evitado tanto dolor si ese veintiocho de febrero de hace tres años no hubieras sido un cobarde»
—Yo no considero que hayas sido un cobarde.
El aludido frunce el ceño y voltea a verla, como si le molestara ser contradicho. —¿Y acaso me sirvió de algo? ¿Sabe por qué no lo hice? ¡Porque yo no quería dejarla sola! ¡Y míreme ahora! ¡Tengo que verla a usted dos veces por semana, un psiquiatra cada quince días, un par de pastillas cada mañana y aún así sigo pensando que yo no debería estar vivo!
—Light... —confesiones como esa siempre son alarmantes, no puede perder los estribos, así que continúa con voz suave— Esto es un proceso y lo sabes, ¿verdad? Por algo continúas asistiendo, tomando los medicamentos y haciendo tus tareas, pero también debes ser paciente.
El castaño chasquea la lengua, está harto de que todos le digan que es un proceso y que debe tener paciencia cuando ninguno entiende lo extenuante que es vivir con todos esos sentimientos y pensamientos atormentándote día y noche.
—De haber sabido que me diría lo mismo de siempre me hubiera ahorrado el viaje de venir.
Julia sonríe de lado y toma unos cuantos apuntes escuetos. —¿Estás seguro que no hay un motivo para esa agresividad? ¿Tu cumpleaños, tal vez? —Light es emocionalmente inestable, sin embargo durante el último par de sesiones con la llegada de esa fecha lo ha notado más ansioso.
—Quiero irme. —Responde endureciendo sus facciones, demostrando que dio en el clavo.
—Aún nos quedan veinte minutos de terapia, ¿no te gustaría continuar?
—No. —Es tajante, viéndola a los ojos— Quiero terminar la sesión y usted no puede obligarme a seguir.
—Tienes razón. —Asiente de forma amigable— ¿Viene alguien por ti?
—Sí, Elle pasará a buscarme. —No miente, quedó con Lawliet de avisarle, aunque sus planes son otros.
—¿Podrías llamarle para saber si ya está cerca? Me sentiría más tranquila si sé que te vas con alguien.
El castaño hace un esfuerzo sobrehumano para no poner los ojos en blanco y con una sonrisa fingida, accede. Después de todo no miente, así que va más allá y hasta pone la llamada en altavoz para que su terapeuta escuche.
—Elle, ¿recuerdas que te pedí que pasarás por mí? —Mantiene el móvil en el aire, solo necesita que el pelinegro dé su confirmación y ya está.
—¿Ni un "hola, ¿cómo estás?"? —El pelinegro hace un puchero, se lo escucha respirar agitado— Bueno no importa, ya nos saludamos bien ahora cuando nos veamos. Y respondiendo tu pregunta sí, de hecho estoy terminando de subir las escaleras del edificio donde estás.
Light casi deja caer el teléfono al escuchar lo último, no obstante mantiene la compostura y tras despedirse, termina la llamada.
—¿Ve? No le mentía.
Julia asiente con una sonrisa más amplia. —Entonces salgamos a esperarlo.
Es un consultorio pequeño y al abrir la puerta lo que hay es una recepción igual o de menor tamaño, lo que sigue vendría siendo la puerta principal que da hacia el pasillo que conecta con los demás consultorios de servicios variados.
Light camina detrás de Julia, odiando un poco al pelinegro. Lo peor es que al llegar al pasillo lo ven que viene a pocos metros, no hay forma de escapar.
—Entonces nos vemos el lunes, Light —dice ella luego que Elle terminara de acercarse y los saludara casual—. Y por favor, si en algún momento quieres hablar, tienes mi número y recuerda que puedes llamarme a cualquier hora.
El aludido asiente porque no tiene más opción, a este punto lo único que quiere es marcharse de ahí. Julia vuelve a cerrar la puerta y ellos comienzan a caminar por el pasillo rumbo a las escaleras.
—¿Te pasa algo? —Es Elle quien rompe el silencio, no esperaba un encuentro de lo más efusivo, pero al menos un saludo.
—Habíamos quedado que te avisaría cuando debías pasar por mí.
—Pero es que de hacerlo estoy seguro que me hubieras dejado esperando. —Ríe, tratando de mermar la tensión que el otro expide por cada poro.
—¿Y si ya lo sabes por qué insistes?
—Oye, ¿qué te pasa? —Elle se detiene y lo sujeta del brazo, haciendo que lo vea— Pensé que estarías feliz, es tu cumpleaños y...
El otro suelta una risa mordaz, interrumpiéndolo. —¡Mi cumpleaños! ¡Justamente eso me pasa! ¿Quieres saber cómo lo celebré hace tres años, cuando cumplí dieciséis? —Acorta la distancia entre ellos de forma intimidante— Muchos hombres quisieron celebrarlo conmigo y acepté a la mayor cantidad que pude —susurra con malicia y saña—. Me acosté con todos ¿y sabes algo? No le cobré a ninguno...
Si bien esas palabras le causan un poco de conflicto a Elle, no entiende a qué vienen. —¿Por qué me dices eso justo ahora?
—Es para que recuerdes el tipo de persona que soy —casi le escupe las palabras en la cara.— Al final de cuentas te alejarás de mí porque la vida está ensañada conmigo, entonces ¿para qué alargar lo inevitable?
A diferencia de Light, el pelinegro mantiene la calma. No le es algo fácil, pero ha pasado por lo mismo tantas veces que ha aprendido a ver un poco más allá de esos arrebatos.
—No es la vida Light, eres tú quien insiste en alejarme —habla suave al mismo tiempo que posa las manos en los brazos del otro, acariciándolos—. ¿Cuántas veces lo has intentado desde que te conozco? Y yo sigo aquí, ¿no te das cuenta?¿y qué mierda es eso de "la persona que eres"? —Forma las comillas en el aire sin apartarle la mirada— Sí, lo hiciste, pero eso no te define como persona. Tú eres más que eso; ¡mírate! Fuiste tallado por los mismos dioses —Elle sonríe un poco al notar cierto rubor tras sus palabras—, además eres inteligente, tenaz, valiente, fuerte... ¿Quién no querría estar contigo?
Hace unos meses Light hubiera podido mantener por más tiempo su máscara de indiferencia, pero ahora un simple par de palabras son suficientes para que destense los hombros y un nudo se forme en su garganta.
—¿Entonces por qué me cortaste? —Pregunta con un tono de voz más suave del que le hubiera gustado.
Elle suspira, tomándose unos segundos para responder a la vez que lo toma de las manos.
—El día que me pediste ser tu novio fui el hombre más feliz y te amo como no tienes idea, pero las cosas se nos salieron de las manos —avanza un paso, acortando más la distancia. —Yo no supe manejar la situación, tú tienes tantas inseguridades, traumas... y no estoy diciendo que sean tu culpa —añade lo último de prisa para no dar espacio a malos entendidos—, porque no lo es. Las personas que debían protegerte y cuidarte no lo hicieron... —con delicadeza le enmarca el rostro con las manos y de la misma forma le retira de la mejilla una fina lágrima que no pudo ser retenida. Desde los ojos de Elle también caen un par, le parte el alma verlo así— pero poco a poco todo irá mejorando y yo quiero estar a tu lado, apoyándote.
—¿Y cómo sabes qué pasará? —sin poderlo evitar la voz le sale quebrantada, demostrando que está haciendo un esfuerzo terrible por mantener la compostura, esa que desde hace unos minutos comenzó a perder— ¿Cómo sabes que todo mejorará? —Con sus manos cubre las de Elle, quien aún le enmarca el rostro de la forma más gentil que alguien lo ha hecho. En esa posición las muñecas de Light quedan más a la vista y al no portar el reloj la palabra VON está al descubierto.
—¿Sabes? Siempre me ha gustado tu tatuaje —sonríe, manteniendo la mirada nublosa en esas letras—. Al principio me causaba intriga saber su significado hasta que un día me pediste poner una canción en la radio, sé que no es un lindo recuerdo, pero tengo muy presente lo que dijiste mientras la música sonaba: «Donde las cosas brillan, hay esperanza. Todo lo que cura, tiene esperanza. Ella ilumina todo lo que hay». Yo tengo la esperanza que todo mejorará. —Finaliza, acariciándole el mentón con el pulgar.
No obstante, esas palabras son suficientes para que el grifo que se había esforzado por mantener cerrado, estalle. A Elle no le da tiempo ni de reaccionar cuando la cabeza del otro ya está hundida en su pecho llorando como si no lo hubiera hecho en mucho tiempo.
—Me... me lo hice el d-día que cumplí dieciséis... —Solloza, aferrándose a la camisa del otro.
Es un dato que Sachiko le dijo la vez que Light estuvo hospitalizado, el cual había pasado por alto todo este tiempo, sin embargo en este momento ata los hilos con lo que el castaño le dijo hace un instante, sobre cómo y con quienes celebró en esa ocasión, dándose cuenta que no tiene sentido que el mismo día se haya hecho un tatuaje tan significativo para luego ir a degradarse con el hombre que se le pusiera enfrente. No es que pretenda criticar o juzgar esa etapa de él, no obstante siempre tuvo en claro que el único interés para prostituir su cuerpo era el dinero, así que no tenía lógica que le dijera eso de haberse acostado con varios de forma gratuita, por lo que ahora cree que lo hizo como una forma de auto flagelación.
—Light... ¿Qué pasó cuando cumpliste dieciséis? —Pregunta con voz suave mientras lo abraza. No hay que ser un genio para darse cuenta que ese cumpleaños fue importante.
—Mi ma-mamá se olvidó d-de mi cumpleaños... —Titubea, sin darse cuenta que volvió a llamarla «mamá». Tampoco se da cuenta que a pesar de que le tiembla la voz, no dudó en responder, tiene demasiada carga en su pecho y ya no puede más— yo ya estaba a-acostumbrado a verla ebria todos los días... pe-pero era como si mi cumpleaños fuera especial... porque ese día siempre era diferente —aprieta los ojos con fuerza, sus sollozos salen agónicos, acordes al dolor que le provocan esos recuerdos—. Cuando cumplí trece fue la primera vez que... que solo éramos ella y yo, y a pesar de-del infierno que habíamos vivido, me compró un pastel... uno chiquito... —Elle lo presiona más contra su pecho, solo procura retirarle los anteojos para que no se vaya a lastimar. Y mientras lo escucha llorar, no puede evitar derramar algunas lágrimas también— Cuando cumplí catorce... n-no había mucho dinero, aún así me hizo co-comida... una receta de albóndigas que le compartió una vecina... a los quince ella lloró po-porque no pudo comprarme nada... solo me había bordado un corazón en un pañuelo... el pañuelo más bonito que yo había visto... fue la última vez que me regaló algo —hace una pausa, la garganta se le cierra tanto que le cuesta respirar—. Al año siguiente ella... ella lo olvidó... estaba más ocupada drogándose con un tipo que se olvidó de mí... de su hijo...
Elle lo abraza más fuerte, intentando controlar los espasmos que invaden al otro, aunque a este punto la verdad es que él también está temblando.
—Este año no tiene que ser así... no va a ser así... —Le enmarca el rostro con las manos y hace que lo vea mientras le limpia un poco las mejillas con los pulgares.
—No sé por qué lo hice... —murmura con los párpados y nariz rojizos— vi la botella y pensé que sería buena idea... —los ojos del pelinegro se abren por un instante y su corazón se acelera preocupado— tomé un cuchillo de la cocina para tener opciones y me encerré en el baño... me encerré por mucho tiempo y nadie me buscó... yo esperaba que alguien... que ella se acordara de mí... pero nadie se preocupó y aún así no tuve el valor de hacerlo... no tuve el valor de hacer presión...
Elle se relame los labios nervioso, sin saber cómo procesar lo que escucha. Desde la fatídica visita a Sachiko, él ha vivido con el miedo constante que el castaño decida hacer algo por el estilo, pero no tenía idea que dichos pensamientos habían estado con él desde los dieciséis años, o quien sabe si desde mucho antes.
—Tuve miedo... —continúa luego de unos segundos en silencio, sintiendo la presión en su pecho tan densa que si no se deshace de ella se va ahogar. El otro simplemente no sabe qué decir— tuve miedo y salí de ahí aunque no tuviera a dónde ir... no sé cómo se me ocurrió lo del tatuaje... pero esa canción siempre me ha gustado y VON es una palabra pequeña...
—Light... —Traga saliva, su mente va demasiado rápido intentando procesar lo que acaba de escuchar mientras busca las palabras justas para responderle, pero nada sale de su boca. Acaba de decirle que siempre le gustó su tatuaje y ahora se entera que nació tras un intento de suicidio.
—Pensé que sería una buena idea... dolió tanto y sin embargo no fue suficiente... a pesar que el significado era esperanza, ese mismo día fui y me acosté con muchos, yo... ni siquiera sé por qué... solo no quería pensar... —se larga a llorar de nuevo, hundiendo el rostro en el cuello del otro— Con el tiempo lo tomé como un recordatorio por-porque existían pequeños momentos de felicidad que me hacían tener esperanza —su llanto es a tal grado que hay parches húmedos en la camisa de Elle, esa humedad amarga contra su piel hace que él también continúe llorando en silencio—, pero ahora lo odio, ¿sabes? Veo este tatuaje y me siento estúpido —se separa abruptamente al mismo tiempo que levanta el brazo para que su muñeca quede paralela a sus ojos—. He deseado arrancármelo tantas veces —frunce el ceño, hablando con saña antes que sus facciones vuelvan a suavizarse—. Aún así quise... quise dejarlo al descubierto hoy, creyendo que vo-volvería a ayudarme como lo hizo antes... pero no siento nada, ¡no me transmite nada! —tensa la mandíbula, apretando los dientes— Yo ya no tengo esperanza... y eso me da miedo, Elle...
Y en ese momento Lawliet quisiera decirle que también tiene miedo, no obstante intenta controlar los espasmos de su cuerpo y carraspea la garganta para que la voz no le salga tan temblorosa antes de susurrarle al oído.
—No te culpo Light, has cargado con todo este dolor tú solo...
—Elle... —interrumpe entre gimoteos, le duele demasiado el corazón y de nuevo está llorando a mares— Me quiero morir...
Si bien con lo que dijo antes ya lo había dejado claro, que lo diga tan explícito provoca que el estómago del pelinegro se contraiga mientras la piel de todo el cuerpo se le eriza.
—Mi Light... —Solloza, tomándolo de los hombros y separándolo de él para que lo vea de nuevo a los ojos, intentando buscar dudas en esa mirada y por suerte las encuentra— Sé que esto va a sonar muy cliché, pero déjame estar contigo y yo me encargare de darte día a día motivos por los cuales vale la pena seguir viviendo, por favor...
—¿Co-conmigo? ¿Como mi no-novio? —Sorbe por la nariz a la vez que se pasa las manos por las mejillas.
Elle se relame los labios sin atreverse a contestarle.
—¿Te parece si vamos a otro lugar? —Le pregunta mientras le vuelve a colocar los anteojos con cuidado.
Light asiente de inmediato, tomando esa respuesta como un sí.
Cuando suben al auto Lawliet lo ve hacerse un ovillo en el asiento del copiloto, lo cual le genera una sensación amarga, no puede creer que por segundo año consecutivo Light esté en dicho estado en su cumpleaños.
Podría llevarlo a su apartamento, pero ahí están todos esperándolo para una fiesta que es imposible realizar, no es el momento. Además la última vez que estuvieron solos ahí las cosas terminaron mal entre ellos así que quizá tampoco sea conveniente.
Teniendo presente lo ocurrido el año pasado, su siguiente opción es un hotel. No se siente orgulloso por su falta de imaginación, sin embargo está demasiado aturdido para pensar y lo único que desea es un lugar tranquilo para los dos y no dejarlo solo ni un momento.
Le pide que trate de calmarse, están a nada de llegar y sería muy sospechoso aparecer con alguien en dicho estado. En la recepción le brindan las llaves de la habitación y antes de retirarse Elle les pide que le lleven un té relajante.
—Muchas gracias. —Lawliet le agradece al mozo que al cabo de unos minutos había tocado su puerta con una humeante taza caliente. Acto seguido vuelve al interior de la recámara, en dirección a la cama donde le pidió al castaño que tomara asiento— Light, ¿qué te parece si mientras esto se enfría nos damos un baño?
Su propuesta carece de malicia, ni siquiera piensa verlo de una manera inapropiada. No obstante, los ojos del otro se iluminan y de inmediato se pone de pie.
—¿Vamos a... vamos a hacerlo? —Pregunta con una sonrisa nerviosa.
Elle aprieta los labios, una sensación de tristeza y furia lo invaden, ¿por qué nadie pudo cuidarlo? ¿Por qué nadie le dio la seguridad necesaria para que no creciera creyendo que la gente no estará con él si no les da algo a cambio?
—No. Light... —pese a usar un tono suave, el rostro del contrario se llena de desilusión.
—¿Ya...ya no me quieres?
—Más de lo que te imaginas —le acaricia la mejilla al mismo tiempo que con calma le retira la camisa—, pero quiero que entiendas que no estás obligado a pagar mi cariño y compañía con sexo.
Light gimotea de nuevo, en este momento no podría disfrutar un encuentro sexual, sin embargo el saberse rechazado es lo que realmente le duele.
Elle intuye que dichas lágrimas son por ese motivo, así que las retira con delicadeza. Su idea es que se dé una ducha para que se relaje un poco, pero al ver que el castaño solo se queda parado debajo de la regadera procede a arremangarse y con paciencia comienza a enjabonarlo. Lo más lejos que se atreve a llegar es a darle besos en la mejilla cada vez que ve una lágrima descender por ellas.
Una vez que sale de la ducha, lo ayuda a ponerse una bata y le pide que se tome el té que minutos antes dejaron sobre la cómoda.
—Debes estar cansado. —Elle retira parte del edredón y lo invita a recostarse. Light asiente, sin embargo lo toma de la mano.
—Acuéstate conmigo...
—Está bien... —murmura— Solo me pongo una bata también. —A pesar de no haber tomado una ducha, gran parte de su ropa está mojada.
El castaño se desliza por el colchón para dejarle espacio, acto seguido usa el brazo del otro como almohada.
—¿Ya te sientes más tranquilo? —Le acaricia suavemente el brazo con la punta de los dedos, de arriba a abajo.
—Ujum. —Sus ojos siguen acuosos, no obstante la voz de Lawliet , su respiración y sus mimos son como un arrullo para ese corazón— Elle, ¿tú crees que soy una buena persona? —murmura con la vista fija en un jarrón que está sobre el buró.
—Una excelente persona, diría yo. —Acompaña su respuesta con un beso en la cabeza, sonriendo porque el tupido pero aún corto cabello de Light le hace cosquillas en la nariz.
—Entonces... ¿por qué me pasa todo esto a mí?
—Nada de esto tiene que ver con la maravillosa persona que eres. —Lo toma del mentón, obligándolo a levantar el rostro para que lo vea.
—Pero he hecho cosas malas... —Está temblando y de nuevo no puede contener las lágrimas— Cuando era niño les decía a mis papás que rezaba todas las noches como ellos me habían enseñado... pero a veces no lo hacía... quizá Dios... él se enojó conmigo, por eso ya no me escucha...
—Él no está enojado contigo. —Le asegura a pesar que él no cree en ese dios del que se habla en las iglesias y aunque existiera duda mucho que un ser que tachan de ser tan misericordioso se ensañara con un niño.
—Pero en el hospital... —El castaño lloriquea, hundiendo el rostro en el pecho del otro— yo... yo la negué. Misa y Teru dijeron cosas... y yo me quedé callado... no la defendí...
—¡Light, deja de torturarte! —Lo hace alzar la cabeza con tal rapidez que el contrario suelta un jadeo— Yo sé que no importa cuantas veces te lo diga, porque en este momento tu mente no te permite creerme, pero te lo repetiré las veces que sea necesario: no es tu culpa.
El menor traga saliva, sintiéndose hipnotizado por esos ojos oscuros, los cuales por un instante paralizan el torrente de pensamientos fluyendo por su cabeza.
—Yo... de verdad quiero creerte... —Murmura antes de volver a acomodarse sobre él, inspirando el aroma de su loción.
—Y yo sé que lo estás intentando... —Lo abarca con los brazos y con cariño le acaricia la cabeza, quedándose ambos en silencio por algunos minutos.
—Elle... —Despacio posa su mano fría sobre el pecho del pelinegro, más o menos a la altura del corazón, como si quisiera memorizar cada latido. Dicho movimiento deja las letras oscuras marcadas en su muñeca muy cerca de su rostro.
—Dime...
—Si me duermo... —De pronto su garganta se cierra, sintiéndose acechado por esa tinta que lo está carcomiendo desde dentro— ¿Seguirás aquí cuando despierte...? No quiero... no quiero estar solo... tengo miedo...
Lawliet no tarda en darse cuenta de lo que ocurre, así que en un rápido movimiento lo abraza cubriéndolo por completo mientras disimuladamente lo toma de la mano para alejar dicho tatuaje de su vista.
—No me voy a mover de aquí, te lo prometo. —Le besa la frente, mientras empieza a acariciarle la espalda.
—Y yo... prometo no huir cuando despierte... —Dice apenas audible mientras cierra los ojos, desea enfocarse de nuevo en ese palpitar que está comenzando a arrullarlo.
En otra ocasión Elle habría sonreído ante esas palabras, no obstante la voz de Light diciéndole que se quiere morir continúa resonando en su cabeza y aunque su semblante luzca apacible, por dentro está desgarrado. El Light Yagami que él conoció ansiaba comerse el mundo y ese es el Light Yagami por el que va a luchar para traer de vuelta, cueste lo que cueste.
—
Notas de autor:
*abro espacio para que se siente un momento y llore a gusto*
¡Hola, linduras!
Ay, como si nada ya capitulo 52! ¿Saben qué significa eso? ¡Que ya solo nos faltan dos capítulos!
Esto empezó hace casi seis años que les soy sincera, recordar cada detalle es difícil, así que estoy casi segura que el origen del tatuaje no se había mencionado, pero sí que se había mencionado los pensamientos suicidas, por lo que pregunto: ¿alguien ya se lo imaginaba? Yo me hubiera sentido igual que Elle, porque el significado del tatuaje está bonito :c
¿Tienen alguna escena favorita? ¿Inquietudes? ¿Quejas?
Yo solo les quería decir que... ay, pues miren, como el siguiente capítulo es el último y le sigue un epílogo, mi idea es sacarlos ambos el mismo día, a la vez agregar el capítulo extra de las preguntas que les pedí que me hicieran en el capítulo pasado. Y no quiero llamar a la mala suerte con esto jajaja pero yo estimo que en dos semanas, o sea a finales de este mes o inicios del siguiente estaría publicando ya lo último que falta y dándole cierre a este fic. Por estar haciendo promesas con el tiempo tengan por seguro que mi beta me dirá "¿usted no aprende, verdad?" Jajaja pero ya tengo casi la mitad del epílogo escrito, así que pongan el santito de cabeza para el final sea publicado en dos semanas.
Bueno ahora sí. ¡Gracias por leer!
