Apenas llegaron al lugar, un torbellino vestido de rojo los saludó en la entrada. Era una rubia hermosa de rostro ovalado, gruesos labios pintados de rojo, largas pestañas postizas y un cuerpo que no podía ser producto de la naturaleza. Sentía que la había visto antes, pero no podía recordar dónde. De lo que estaba seguro era que todo en ella exudaba problemas. No había que ser un genio para saber que esa despampanante mujer causaba más estragos que un huracán.

- Dom, estás hermosa – Saludó Lily – Él es Scorpius…

- Tienen que cambiarse – Interrumpió la rubia mirándolos de arriba abajo – Es una fiesta de blanco. Todos visten de blanco, excepto la cumpleañera. ¿Cómo pudiste olvidarlo?

El rostro apenado de Lily, confirmaba que había olvidado ese "pequeño" detalle por completo.

- Lo siento…

- Descuida, tengo ropa extra en la cabaña de la izquierda. Victoire me sugirió tener repuestos si acaso alguien fuera tan descuidado para olvidarlo. Al principio no creí que fuera necesario, pero… Vístanse y los veo en la fiesta.

Sin esperar respuesta, la rubia se alejó con energía, dispuesta a seguir atendiendo la logística de la fiesta.

Genial.

- No puedo creer que lo olvidara – Se recriminaba Lily, palmeándose la frente– ¡Estuvimos a punto de hacer el ridículo!

Tuvo que morderse la lengua para no echar a reír ese instante. Después de todo, su trabajo era meterse a edificios en llamas. No vestir de blanco en una fiesta era… un problema de personas como Lily Potter.

En la cabaña indicada se encontró con finas camisas masculinas de todas las tallas (posiblemente nadie más había olvidado el dress code de la fiesta), así que no tuvo problemas para cambiarse y estar listo, pero Lily…

- ¿No estás lista? – Preguntó luego de 15 minutos. ¿Cómo diablos podía tardarse tanto?

Gracias a ella no vives en la calle. Cállate y sonríe, prostituto.

- Ya casi.

Luego de 10 minutos más, Lily finalmente salió con un vestido blanco. Le quedaba un poco grande, considerando la menuda figura de la chica supuso que eso fue lo más pequeño que encontró, pero se las había arreglado para lucir atractiva.

- Te ves bien – Dijo con indiferencia, divertido ante el inocente sonrojo de la muchacha.

- Vamos. Acabemos esto cuanto antes – Sentenció Lily, como si estuviera armándose de valor.

Salieron de la pequeña cabaña y subieron unos escalones que los llevaron al jardín principal de la enorme casa de campo. Allí la fiesta estaba en su apogeo, y Scorpius podía asegurar que jamás había estado en un ambiente tan snob en toda su vida.

Dejando de lado a los estirados invitados que entraban y salían de las tantas puertas de la finca, o la ridícula cantidad de garzones que rondaban con bebidas y bocadillos, probablemente lo más llamativo era el conjunto de bossa nova que se alzaba sobre una plataforma en medio de la gran piscina que decoraba el enorme jardín.

Debiste cobrarle más dinero.

Y tuvo que darle la razón a la voz de su cabeza. Se sintió repentinamente sorprendido de haber terminado en un sitio así, tentándolo a echar una doble mirada a su pareja.

A simple vista Lily no llamaba la intención. Era linda, pero su visible inocencia la hacía pasar desapercibido. Sin embargo, si se tomaba el trabajo de mirarla a detalle, podía apreciar los delicados rasgos que la hacían lucir distinta, casi tan pura como un ángel. Sin lugar a dudas una chica que no saldría con él a no ser de estar completamente despechada y desesperada.

- ¡Lily! ¿Cómo estás?

- Hola, Lucy. Te presento a Scorpius…

La siguiente hora fue conocer algunos amigos y familiares de Lily, recibir miradas curiosas por parte de éstos, escuchar los comentarios pasivo-agresivos que se lanzaban entre ellos, y tener a Lily más concentrada en buscar a su ex novio que en su invitado.

No eres su invitado, eres su empleado proveyendo un servicio.

- Se te romperá el cuello – Se burló cuando por fin estuvieron a solas, al ver la inquieta cabeza de Lily que ya ni se molestaba en disimular - ¿Ese es tu ex?

- No…

- Sé que no es mi lugar, pero te aconsejaría que te relajes. Si quieres que parezca que lo superaste, esa actitud no ayudará de mucho.

- No lo entiendes – Insistió ella negando con la cabeza – Será la primera vez que lo veré desde nuestra ruptura. Quiero verlo arrepentido, pero… en el fondo sé que no lo está.

Se sorprendió por la franqueza de la muchacha, inevitablemente comparándola con una adolescente ante su primer desaire amoroso.

No juzgues, patán. Te está pagando.

- ¿Tan malo es no haberlo superado? Digo… no paso tanto tiempo – Intentó consolar.

- Era lo único bueno de mi vida – Gimió dramáticamente la muchacha, llevando una mano al corazón – Por primera vez me sentí a la altura y…

La voz de Lily se cortó, cosa que Scorpius agradeció. No empatizaba para nada con ese melodrama tan básico, pero no podía decirlo en voz alta. No quería lastimarla señalando lo infantiles que eran sus problemas.

- Lily Potter.

Un hombre más alto que él, aunque un poco menos fornido, se acercó a ellos con una sonrisa amigable en el rostro. Tenía el cabello rubio amarrado en una coleta baja y unos mechones escapaban decorando su frente, llevaba un piercing en la oreja, una blanca camisa con la mitad de los botones abiertos, un cigarro artesanal en los labios y sandalias que extrañamente combinaban con su atuendo. Tenía un andar tan relajado que parecía ser ajeno al significado de la palabra "estrés".

- ¡LORCAN! – Exclamó Lily enrojeciendo completamente luego de haber gritado su nombre.

- Luces genial – Alagó el rubio tras darle una calada al cigarro. Su mirada viajo del menudo cuerpo de la pelirroja a su invitado. Al ver que Lily no los presentaría, fue Lorcan quien tomo la iniciativa.

- Lorcan Scamander, amigo de infancia de Lily – Saludó, ofreciendo su mano.

- Scorpius Malfoy, novio de Lily – Respondió estrechando la mano del ex novio de Lily.

Tras conocerlo, pudo entender mejor la infantil actitud de Lily hacia su ex. Lorcan Scamander era la descripción gráfica de la palabra "hedonismo", mientras que la pelirroja parecía tener la experiencia romántica de una niña de 13 años.

- ¡Lorcan! – Exclamó la cumpleañera que se acercaba a ellos con una velocidad sorprendente considerando los tacones que llevaba – Nancy quiere bailar contigo. ¡Lily! ¿Es tu novio? ¡Encantada! Dominique Weasley – Tuvo que reprimir una sonrisa burlona, mientras se llevaba a los labios la mano que ésta le había ofrecido sin descaro.

- Scorpius Malfoy. Feliz cumpleaños.

Un momento… ¿Dominique Weasley?

Scorpius reconoció a la presentadora de noticias del canal 7, y con solo diez segundos de conversación pudo reconocer algunas cosas, como su innata capacidad (y probable necesidad patológica) de ser el centro de atención, además de una inteligencia emocional equivalente a un puberto aterrado al compromiso.

- ¡Solo tres! – Exclamaba la rubia, ignorando que nadie la escuchaba.

Por fortuna, una pareja caminó hacia el improvisado grupo.

- Dominique, tu novio te está buscando – Dijo la mujer con tono aburrido.

- Puede arreglárselas 10 minutos solo – Mofó la rubia encogiéndose de brazos - ¿Conociste al novio de Lily?

La mujer de cabello rojo lo observó con curiosidad, ofreciendo su mano tras unos segundos de escanearlo de arriba abajo.

- Rose Weasley.

Con solo saludarla supo que Rose era la viva definición de arrogancia. No era fácil incomodarlo, pero a pesar de ser más baja que él, daba la impresión de que lo miraba desde arriba.

El hombre que la acompañaba se limitó a asentir con la cabeza a modo de saludo.

- Pensé que sería una fiesta sin fanáticos – Acusó el sujeto con tono ácido, mientras le dirigía una mirada resentida a su novia.

Es una broma, ¿verdad?

Tras las gafas de sol, quien en un inicio pareció ser un Lorcan más, resultó ser Jarvis Buckle, un famoso cantante comercial cuyo público objetivo eran adolescentes femeninas. Si bien Scorpius aborrecía e incluso se burlaba de su música (cuando recordaba su existencia pues jamás se tomaba la molestia de recordarlo), tenía que admitir que estar en una conversación con él era surreal.

- También yo – Se disculpó Rose al mismo tiempo que fulminaba a Dominique con la mirada.

- Vale, vale. Será mejor que vaya a buscar al alcalde – Se despidió Dominique, ignorando las quejas y alejándose para saludar a un hombre de cuarenta y tantos que iluminó su rostro al verla.

"Mi familia tiene un alto estándar cuando se trata de parejas". Sí, las palabras de Lily parecían ser verídicas. No se trataba de un apodo o de una broma; el novio de la cumpleañera era, nada más ni nada menos, el maldito alcalde del distrito.

- Lorcan, busquemos a Nancy – Ordenó Rose, dejando a solas a la falsa pareja.

¿Cómo diablos terminaste aquí, Malfoy?

- No estuvo tan mal – Dijo girando su cabeza para observar a Lily, quien no había vuelto a hablar desde que había gritado el nombre de su ex novio en un exabrupto. Todavía no le quitaba la mirada de encima, cosa que delataba sus sentimientos con mucha más obviedad de la que seguramente desearía – Lily… Potter… ¡Lily!

La muchacha pegó un brinco y finalmente enfocó la mirada en él. Se la veía afectada y podía comprenderlo. Lorcan Scamander era un hípster con la suficiente libertad para no apegarse a nada en absoluto, la fórmula perfecta para obsesionar a una inexperta en el amor.

¿Realmente te crees experto en el tema, gigoló?