¡Abre la boca! ¡Di algo! ¡Actúa normal!

- No fue tan malo – Repitió Scorpius, logrando que ella sintiera una pizca de culpa por no haberse interesado en lo más mínimo por él, desde que vio a su ex.

- Ya pasó lo peor – Dijo intentando animarse, atreviéndose a mirar al platinado que le sonreía casi con paternalismo - ¿Comemos algo y nos vamos?

- Cómo quieras, es tu dinero – Se burló su cita sin una pizca de vergüenza.

¿Había quedado en ridículo? No lo sabía. Mejor callar que decir algo errado ¿cierto? O quizá solo se decía eso para consolar el hecho de haberse paralizado por completo frente a su ex.

Al menos no fue tan humillante como enfrentar tu realidad, solterona despechada.

- Lorcan parece agradable – Mencionó Scorpius, hurgando en su herida.

- Lo es…

- Y también inmaduro.

Calló ante ese último comentario. Más por miedo de defender a Scamander si abría la boca, que por no tener una opinión al respecto.

El bombero la miró unos segundos y detuvo su caminar.

- ¿Quieres irte? – Preguntó él con tacto, obteniendo un tímido asentimiento como respuesta – Bien, creo que ya demostraste tu punto… y dudo que tu prima note si alguien se va sin despedirse.

- No con tanta gente – Concordó, aliviada de tener un compañero tan comprensivo en ese momento – En otra situación, con menos personas o alcohol, Dom se ofendería de por vida.

Esquivando estratégicamente algunos conocidos, llegaron a la cabaña donde dejaron sus prendas originales. En ese momento no sentía ánimos de hablar con nadie que no fuera Scorpius.

- ¿Puedo preguntarte algo?

- Dispara – Se atrevió a bromear.

- Mencionaste que eres más unida a Dominique y Rose, pero… pareces tener más en común y sentirte más cómoda con tus otras primas. ¿Por qué razón…?

- Lorcan – Contestó Lily adivinando su pregunta – Era su mejor amigo desde la primaria, y yo quería ser cercana a él…

Suficiente, Lily. No quieres la lástima de un desconocido. Cierra la boca como hiciste los últimos quince minutos y ten un poco de dignidad.

No volvieron a hablar hasta que salieron del lugar y pidieron un taxi.

- Tu hermano se veía agradable – Dijo Scorpius, rompiendo el silencio.

Sonrió inconscientemente al recordar lo bien que habían congeniado el bombero y Albus, a pesar de haber hablado solo unos minutos, y agradeció mentalmente que James "sobreprotección" Potter no hubiera podido asistir.

- Gracias por hoy – Dijo ella sin pensarlo.

- No me agradezcas. No fue un favor, fue un negocio… pero sí, fue agradable – Admitió él, obviando el breve mutismo de la pelirroja.

Hablaron de un par de trivialidades hasta casi llegar a su edificio.

- Bueno… Gracias – Repitió ella, preparando la despedida. ¿Cómo se suponía que debía despedirse de alguien que contrataba?

- Ya te lo dije…

- No fue un favor, lo sé, pero aun así lo sentí como uno.

- Debí pedirte más dinero – Se mofó el ojigris, sacándole una sonrisa. Una vez que llegaron a su destino, Lily abrió la puerta dispuesta a bajar del coche – Cuídate, Potter.

Le dedicó una sonrisa y caminó sin decir más hasta su departamento. Esa noche casi no pudo dormir al tener el recuerdo de Lorcan tan vivo en su mente, lo cual siguió por el resto del fin de semana. Por lo que el lunes se sentía particularmente agotada y sin energía para servir café a sus jefes.

Te quejas porque no te sientes apta para servir café. Lily Potter eres patética.