- ¿Por qué me incluiste? – Gruñó Bash – Tengo que dar de comer a los aldeanos o buscarán otra taberna.
- No puedo creer que lo diga, pero Ishki tiene razón – Admitió Scorpius señalando al intento de playboy de al lado – Es una tradición que…
- Son hermosas, ¿no es así? No veo por qué te molestas. Además, una noche interactuando con gente tridimensional no te caería nada mal.
- Idiota – Masculló Sebastian por lo bajo.
- ¿Se imaginan que anote con Dominique? Será mi primera reportera…
- Será tu primera mujer – Masculló Scorpius.
Las mujeres salieron del baño. Su sexto sentido le indicaba que habían hablado sobre ellos, lo cual se confirmó cuando notó el cambio de sitios cuando regresaron.
Ishki observó casi con horror cómo Dominique tomaba el lugar junto a Bash, pero por fortuna tuvo la sensatez de no decir nada al respecto.
- ¿Ordenaron? – Preguntó Lily rompiendo el silencio.
Al principio fue algo incómodo, pero poco a poco todos se fueron relajando. Estaba escuchando la anécdota laboral de Ishki, cuando…
- ¿Niki?
Dios escúchame. Si me lanzas un rayo ahora, mañana seré mejor persona…
- ¡Rosie! – Exclamó Dominique, levantándose del asiento para abrazar a su prima.
Observó a Lily, quien lucía culpable por la aparición de la pelirroja, pero supo que debía ser una coincidencia pues alguien tan orgullosa como Rose Weasley jamás se colaría a una cita grupal.
- Weasley, ¿perdiste a tu novio? – Preguntó Scorpius sin intención de sonar cordial.
- Está afuera. No puede entrar así como así a sitios como éste, bombero – Contestó ella, enfatizando la última palabra con desprecio – Chicas, que coincidencia verlas aquí. ¿Hasta qué hora se quedarán? Jarvis tendrá una fiesta privada.
¿Qué? ¡No! Sus amigos estaban pasando un buen momento y Rose Weasley no arruinaría eso. Estuvo a punto de abrir la boca para detenerla, cuando…
- ¿Fiesta privada? ¡Claro! – Exclamó Dominique emocionada.
No, no. Si las dejas ir, Ishki estará insoportable el resto del mes ¡Retenlas!
- ¿A qué hora? – Preguntó Nancy con el detalle de lucir apenada (más de lo que hacía Lily).
- Ahora mismo, ¡vamos!
- Estamos en una cita – Intervino Bash, señalando al grupo de la mesa. Podía besarlo en ese momento. En ocasiones como esa, resultaba realmente conveniente que su amigo no supiera leer el ambiente.
Rose pareció congelarse por unos segundos, pero continuó tercamente con su irrupción.
- No lo noté… De todas formas pueden verse otro día, pero ésta fiesta solo será hoy. Sería muy egoísta de su parte obligarlas a quedarse…
Mierda. Los había arrinconado. No podía decir nada para que se queden, sin hacerlos ver como unos cretinos. Maldita sea Rose Weasley.
- No importa – Intervino Ishki – Vamos, y continuamos allí.
¡Si! ¡Toma eso!
- Lo siento, no hay lugar – Respondió la muchacha perdiendo la paciencia.
- Pero…
- Chicos – Interrumpió Lily hablando por primera vez – Las fiestas de Jarvis suelen ser muy… limitadas. Mejor continuamos otro día ¿de acuerdo? Lo siento mucho.
No había más que decir. La anfitriona de la cita se había rendido y Rose Weasley había ganado.
Estaba furioso, no porque estuviera disfrutando particularmente de la cita, sino por la humillación que vivían sus amigos en ese momento al ver a las cuatro mujeres salir por la puerta.
Era una persona protectora con quienes quería. No le importaba ser humillado por sacar a la luz su secreto de gigoló, porque sabía que podía soportarlo, pero sus amigos no tenían por qué pasar un mal momento por esas mujeres tan estiradas.
- Vamos a un bar. Yo invito.
