- Una cita grupal con las personas más patéticas que conocí en mi vida – Relataba Rose, quien no paraba de burlarse del rescate que habían suplicado sus infortunadas primas y amiga. Quería golpearla; primero por mofarse indirectamente de ella al denigrar a Scorpius, y segundo porque no paraba de presumir el ridículamente costoso collar que Jarvis le había regalado mientras viraba el cuello de forma ostentosa - ¡Vamos! ¿Bomberos? ¿Es que comer latas de atún se volvió atractivo?
- Todos tuvimos una etapa de rebeldía al querer salir con un asocial – Defendía una amiga de Jarvis, riendo maliciosamente – Aunque suele ocurrir en la adolescencia…
- ¡Jamás la tuve! – Presumió Rose con la nariz elevada, tintineando su collar al mover su cabello – 12 años con alguien decente y ningún desliz por la prole…
Si tan solo tu novio pudiera decir lo mismo…
Bueno, al parecer la voz de su cabeza comenzaba a ponerse en modo malicioso. Optó por separarse del grupo de su prima, y coger una copa de vino espumoso. Mejor sola que mal acompañada ¿cierto?
- Lily – Llamó Nancy, quien la había seguido sin que se diera cuenta - ¿Cómo estás?
- ¿A qué te refieres?
- Lucías apenada al salir del café…
- Oh, solo me sentí culpable por hacerles perder el tiempo – Mintió la pelirroja rápidamente, con un pinchazo de culpa por atacar a Scorpius a sus espaldas – No pensé que llevaría amigos tan…
- Ishki me gustó – Confesó Nancy sin ninguna vergüenza, provocando una maldición de sorpresa por parte de su secretaria - ¿Qué tan posible sería llevarlo a la cadena?
- ¿Llevarlo…? – Murmuró sin dar crédito a lo que oía. Sabía por chismes de oficina que Nancy era una cougar (como la llamaban sus subordinados) y que todas sus parejas, Lorcan incluido, eran al menos 10 años menor.
- Si, quiero tenerlo en la oficina. Organiza algo laboral y asegúrate que Ishki asista ¿entendido?
Genial, Lily. No solo eres el chulo de Scorpius, ahora aumentarás el catálogo.
- Seguro…
Un grito familiar la hizo girar la cabeza. Dominique vertía la mitad del contenido de una botella, directamente a su garganta, a una velocidad impresionante.
- ¡Y por eso me llaman garganta profunda! – Exclamaba la rubia con las mejillas enrojecidas.
Si, por eso…
- Nancy, discúlpame con Rose… Iré a encargarme de lo que me pediste – Pidió Lily, con demasiadas ganas de salir de allí.
- ¿Ahora?
- Estoy tratando de ser más eficiente en mi trabajo.
Caradura.
Nancy le dedicó una media sonrisa llena de orgullo, como nunca había recibido de su parte antes, y esa fue la señal que necesitaba.
Salió de la enorme casa y, tras llamar un uber en el portón, se armó de valor como nunca antes.
