- ¡Iug! – Enfatizó Rose haciendo una mueca de asco.

Se habían reunido tras el trabajo en el café de siempre. Habían pasado cuatro días desde la capacitación con los bomberos, y no había tenido más contacto con Scorpius desde entonces. Sin embargo, parecía que el destino estaba obstinado a hacerlo parte de su vida.

- Lo digo en serio – Insistía Dominique sujetando su té helado con ambas manos, pero demasiado distraída para beberlo – La energía que tiene durante el sexo compensa la falta de regalos.

- Y son una ternura – Añadió Nancy – Debe ser el sujeto más agradecido con el que salí.

- Es que no lo entiendo. Pudiendo tener algo mejor… Conformarse con un bombero… – Insistía Rose negando con la cabeza, como si fuera la única sensata en un mundo de incoherencias.

- Lily, apóyanos – Ordenó su jefa a modo de broma – ¿Scorpius es un buen novio o no?

¿Cómo decir que no tienes ni la más mínima idea?

- El mejor que tuve – Respondió con una sonrisa, tras beber su té de hierbas.

- ¿En serio? – Preguntó una voz gruesa tras ella.

Mierda.

- ¡Llegaron! – Exclamó Dominique, quien se levantó para saludar con un beso efusivo a su más reciente adquisición: Goyle, el colega de Scorpius Malfoy.

Ishki se sentó junto a Nancy, quien lo presumía como si se tratara de un perro de pedigrí. Mientras que Scorpius tomó lugar junto a ella para continuar con la mentira del novio, en la cual ahora los dos estaban atrapados.

Al menos ya no tienes que gastar tu salario en él. Tómalo como un avance, Potter.

- Hola. Sebastián Nott – se presentó el relajado bombero tomando asiento frente a Rose.

Su prima se limitó a asentir con la cabeza a modo de saludo, como queriendo enfatizar corporalmente que estaba por encima de todos ellos.

- Rose, ¿cierto? – Preguntó Goyle con una mano apoyada en el muslo de Dominique, al percatarse que la muchacha no tenía intención de presentarse.

- Exacto.

- Bash se irá pronto, pero puedo llamar a alguien para que no te sientas sola.

- ¡Pero que atento! ¡Nicky, tu bombero realmente es un encanto! – Exclamó Rose con sarcasmo – No te preocupes por mí, bombero. Solo me quedaré cinco minutos.

- ¿Te vas tan pronto? – Preguntó Nancy.

- Me veré con Jarvis… Es más, mejor me voy ahora antes que el olor a humo y cenizas se cole en mi cabello. ¡Adiós, chicas!

- ¿Soy yo o no le agradamos? – Se burló Scorpius, tratando de ocultar lo ofendido que se sentía.

- A mí me llamó encanto – Presumió Goyle, sin percatarse de la hipocresía con la que había sido utilizada la palabra.