No sabía que caprichos guardaba el destino, pero por razones ajenas a él, Lily Potter ya era su novia oficial frente a todo el cuerpo de bomberos. ¿Qué más faltaba? ¿Presentarla a sus padres?

- ¿Seguros que no nos acompañan? – Preguntó nuevamente Dominique, mientras Goyle les transmitía con la mirada que los asesinaría si no los dejaban a solas.

- Vayan tranquilos – Contestó Scorpius con tranquilidad, tomó la mano de la pequeña pelirroja y se despidió de sus amigos con la otra. Honestamente no tenía ganas de continuar con lo que sea que estaban haciendo.

- ¿Te parece si conversamos un poco en el parque? – Ofreció Lily.

- Seguro.

Sus amigos, a excepción de Bash quien tenía una convención de cómics, fueron al cine para continuar con su cita. Bizarro, si consideraba que esas parejas se formaron bajo la mentira que él tenía con Lily.

Tomaron asiento en una de las bancas del parque, con la vista de unos niños jugando a lo lejos.

- Primero quería darte las gracias por ayudarme con todo el asunto de Lorcan… Se que fue estúpido, pero te agradezco por no delatarme.

¿A qué diablos venía todo eso? Observó a la muchacha con mayor interés, preguntándose a donde quería llegar.

- Y… sé que llevamos esta mentira más lejos de lo que pensábamos, pero… Creo que es hora de decir que cortamos.

Por Dios, Scorpius. Cierra la boca, luces como un idiota.

- ¿Qué? – Preguntó el bombero.

- Me refiero a que… seguir con esto sería inútil. Pude sobrellevar la ruptura con Lorcan y él ya no vive aquí, así que… Mejor dejarlo antes de que más personas…

- Claro – La interrumpió – Honestamente había olvidado cómo terminamos metidos en esto, pero tienes razón. No tiene sentido alargar más las cosas… Pero seré yo quien corte contigo.

- ¿Qué?

- Ishki y Goyle se lo dirán a tus jefas. No quiero que les llegue un rumor falso, como que tú me dejaste o que…

- ¡Oh, calla! – Exclamó Lily, dándole una palmadita juguetona en el hombro – Dirás que fui la mejor novia que tuviste y que rompiste conmigo porque merecía algo mejor.

- Tu dirás que moví tu mundo y que te arruiné para el resto de los hombres – Sugirió sin ninguna vergüenza.

Ambos rieron un poco y en un cómodo silencio se limitaron a observar a los niños. Podría considerar como la ruptura más saludable que tuvo en su vida… Si tan solo se tratara de una ruptura verdadera.

- Bueno, será mejor que ya me vaya – Dijo Lily levantándose del asiento y sacudiendo un poco su falda.

- ¿Quieres que te acompañe? – Preguntó por compromiso.

- Descuida ¡Cuídate!

La vio irse en silencio, hasta que la menuda figura de Lily desapareció de su campo visual. Se tomó unos minutos más, disfrutando la paz que le regalaba la calurosa tarde, hasta que optó por levantarse y regresar a casa.

Allí se encontró con el viejo Slughorn en la puerta del edificio, quien le dedicó una mirada agria como saludo. Afortunadamente ya no podía recriminarle la falta de pagos, gracias a Lily Potter quien le había salvado el trasero de formas que ni siquiera sospechaba.

Entró a su desordenado estudio. Se quitó los zapatos y tomó una cerveza del minibar.

Quizá con el dinero que te sobra podrías comprarte un refrigerador y comenzar a tener una vivienda decente.

Ignorando aquella voz, se tumbó en el sofá y prendió la televisión. A la mierda el refrigerador, una televisión nueva sería mejor inversión…

El sonido de su celular interrumpió sus pensamientos. Con un gruñido vio la pantalla y notó que Lily le había mandado un mensaje. ¿Acaso estaría arrepentida? Una dibuja maliciosa se dibujó en su rostro, mientras llevaba una mano al bulto de su pantalón y otra a la pantalla para leer el mensaje de la pelirroja.

Cambio de planes. Todavía no terminamos