¿Cómo había terminado así?

¿Acaso era culpa de Lily Potter por insistir en el falso noviazgo? ¿Acaso era culpa de Ishki por aceptar a su nueva sugar-mommy? ¿Acaso era culpa de Nancy Brown por interesarse en hombres que podrían ser sus hijos?

No… Todo eso era culpa suya. No sabía cómo, pero estaba seguro que era así.

- ¡Cariño! – Exclamaba la jefa de Lily acercándose al trio de bomberos que acababa de abordar el yate.

Ishki, con su camisa nueva y el cabello prolijamente peinado, besó en la mejilla a la mujer que los había arrastrado a ese infierno.

- Lo siento – Murmuró una voz sobresaltándolo. Al parecer había estado tan concentrado en la novia de su amigo, que no notó a la pequeña pelirroja que lo acompañaba.

- ¿Qué sientes? – Le preguntó discretamente, aprovechando que Bash bostezaba y que Ishki era más mascota que humano.

- Que te veas arrastrado en todo esto… Pero hubiera sido extraño que el novio de Nancy aparezca y no el mío…

- Descuida, podría ser peor.

- ¿Cómo? – Preguntó Lily con una sonrisa divertida.

- Si me hubiera quedado en casa, Goyle se habría enterado y probablemente me tocaría consolarlo.

- Oh, si… Si sirve de consuelo no creo que Kevin dure más que una fiesta de yate.

¿Cómo Lily podía estar emparentada con gente como Dominique o Rose Weasley? Era uno de los muchos misterios de la vida; y como si la hubieran invocado, la infame reportera del canal 7 se acercaba a ellos con una nueva adquisición del brazo.

- ¡Muchachos! ¡Que bueno que llegaron! – Saludaba la rubia regalando dos besos en la mejilla a cada bombero (trato que Zabini disfrutó más) – Adelante, las habitaciones están bajando y el segundo bar está en la cubierta…

Bla, bla, bla. Una introducción de casi 15 minutos para darles a entender que eran los afortunados seleccionados de una exclusiva lista de invitados. ¿Qué acaso no podía decir honestamente que no tenía más amigos?

- ¡Así que a ponerse los trajes de baño y los veo en estribor! – Exclamó Dominique como si fuera un marinero, dejando muy en claro que si eres una chica guapa puedes darte el lujo de actuar ridículamente sin repercusiones.

Kevin se ofreció llevar a los tres bomberos a sus habitaciones, donde se cambiaron con distintos niveles de entusiasmo, para luego encontrarse con el resto del grupo.

La cubierta no era tan grande como habría esperado, pero si lo suficiente para tener una barra decente, el minibar y unas sillas que parecían hamacas.

- ¡Cariño! – Exclamaba Nancy, llamando a Ishki a sentarse a su lado.

Lily intentó imitarla, con mucho más disimulo, cosa que agradeció. Frente a ella estaba Kevin con Dominique sentada en sus piernas, y en un rincón que parecía absorber la felicidad del ambiente estaba una mujer con un vestido negro, gafas oscuras y un sombrero que la cubría casi por completo. Por supuesto que no envidió para nada a Bash, quien tuvo que sentarse junto al pozo de la desdicha.

- Esta noche vamos al puerto, recogemos un par de personas atractivas y festejamos hasta el día siguiente ¿Entendido? – Animaba Dominique, levantando su bebida como si se tratara de un brindis.

Bueno, quizá con Rose fuera de juego y con la ausencia de Buckle, ese fin de semana podía ser realmente agradable.