La cena en casa de Nancy Brown no fue tan atroz como imaginó; de hecho, fue todo lo contrario.
La comida deliciosa, la conversación amena, Rose Weasley humillada y, lo mejor de todo, Lily parecía sonrojarse a su lado. ¿Acaso podría ser…?
Quiere acostarse contigo.
No creía que fuera cierto, pero luego de verla anoche y leer su lenguaje corporal, casi podía asegurarlo: Lily Potter lo deseaba.
Con una sonrisa, negó con la cabeza y se miró en el espejo. Una imagen más prolija que la que solía tener le devolvió la mirada. Esa noche tenían la cena prometida por el comandante y, la verdadera razón por la que se puso una camisa y se peinó adecuadamente, Lily asistiría.
Claro, una reunión de trabajo donde la novia de Ishki hiciera acto de presencia, pero no su propia novia, era una idea ridícula.
Lily no es tu novia. Es una niña despechada.
Demonios. Esa molesta voz tenía un punto. Lily lo deseaba, eso era un hecho, pero también era cierto que era infantil y no tenía demasiada experiencia en el ámbito del amor. Es decir, ¿pagar la renta de un año a un desconocido solo para fingir una relación? ¿Qué pasaría luego sí cruzaba la línea de la amistad con ella? Posiblemente la muchacha escondería mechones de cabello rubio junto a fotografías y servilletas usadas en una cajita escondida en el ropero. ¿Realmente quería arriesgarse tanto por una noche de sexo?
El tono de mensaje de su celular lo obligó a detener sus pensamientos.
Estoy abajo.
Se dio una última mirada en el espejo y salió del edificio con más lentitud de lo habitual. No tenía por qué estar ansioso. Lily solamente lo deseaba, pero no era una psicópata. Solamente era…
Una mujer atractiva esperándolo dentro de un taxi.
- ¿Qué tal? – Saludó Lily una vez que Scorpius subió al coche.
No respondió, en lugar de eso le dio al taxista la dirección de la chifa donde cenarían con el cuerpo de bomberos.
- Escucha esto – Murmuró Lily con una traviesa sonrisa – Dominique y Sebastián irán juntos a la cena.
- ¿Qué dices?
- Lo que oyes – Afirmó la muchacha mientras asentía con la cabeza – No sé si sorprenderme o no. Dominique no tiene filtros, pero ayer la vi interesada en Ishki… Supongo que solamente quería obtener información sobre Bash. Después de todo, Nancy es su amiga ¿no lo crees?
De acuerdo. La velocidad con la que esa mujer cambiaba su vida amorosa ya rozaba lo absurdo, pero ¿Bash? El interés que su amigo mostró en la reportera era casi equivalente al interés que una piedra le muestra a un lápiz.
- No me digas que Rose también irá – Cambió de tema, sin poder evitar un tono de hastío mientras mencionaba el nombre de la insoportable muchacha.
- Tiene una exposición en el museo – Negó Lily tras una leve risa – Nos invitó, pero incluso Dominique pensó que sería aburridísimo y consiguió una invitación para su cena de bomberos.
- Supongo que eso lo explica todo.
Un segundo. ¿En qué momento se acercaron tanto? ¡Sus malditas piernas rozaban! ¡La mano de Lily prácticamente estaba en su rodilla!
Quiere acostarse contigo.
No. No podía hacerlo. No podía ser el amor platónico de la muchacha. Era guapa, sí, pero no estaba listo para casarse, y algo le decía que una boda era lo mínimo que alguien como Lily Potter esperaba.
Se alejó de ella lo más disimuladamente que pudo, y trató hablar de los temas menos interesantes que pudieron ocurrírsele hasta que llegaron a la chifa. Lily se veía confundida, quizá decepcionada, pero no podía darle falsas ilusiones. No a alguien tan inocente como ella.
No luego de que la estafaste para fingir ser su novio.
Demonios. No era el momento de pensar en eso. Era el momento de parecer una pareja frente al resto y, al mismo tiempo, de dejarle en claro a Lily que no lo eran. ¿Cómo lograrlo?
- Hola – Saludó a sus colegas – Ella es Lily.
- Recordamos a tu novia, Malfoy. No tienes que ser tan presumido – Bromeó Goyle, quien al parecer guardaba algo de rencor por la prima de Dominique Weasley.
De acuerdo. En una mitad de la mesa estaban sus amigos, en la otra estaban los muchachos de la estación con los que casi nunca hablaba. Curiosamente, preferiría mil veces sentarse en la segunda mitad.
Dominique, sentada entre Bash y Goyle, saludó efusivamente con la mano, indicándoles que tomen lugar frente a ella. Tomaron lugar junto a Ishki y Nancy, quienes los observaron llegar con cierto alivio, como si el ambiente no hubiera sido de lo más agradable anteriormente.
- ¿La pasaron bien anoche? – Preguntó Lily a quienes había visto en la casa de su jefa.
- Anoche, sí. Hoy por la mañana, no tanto – Bromeó Nancy llevándose una mano a la cabeza para enfatizar su resaca.
Bla, bla, bla. Conversaciones banales en las que no podía concentrarse. Trató de prestar atención, en serio, pero por alguna razón las únicas que conversaban eran Nancy y Lily. ¿Qué diablos había pasado?
- Esta delicioso – Mencionó Lily contenta, depositando un poco de tofu en el plato de Scorpius – Tienes que probarlo, hace que la cerveza tenga un sabor más amargo.
¿Ahora lo atendía?
Quiere acostarse contigo.
- Gracias – Murmuró llevándose el un bocado a la boca, evitando mirarla a los ojos – Goyle, ¿viste el partido anoche?
- No tenía nada mejor que hacer, así que sí. Lo vi – Respondió su colega, al parecer con resentimiento por haber sido excluido de la cena de Nancy de la que tanto estaba escuchando hablar.
- Dicen que estuvo interesante…
- Lily, ¿me acompañas al baño? – Pidió Dominique al mismo tiempo que se levantaba de su asiento.
La nombrada asintió para luego seguirla, mientras Goyle e Ishki perseguían a la rubia con la mirada.
- Ya son las 11 – Comentó Bash observando la hora en su teléfono, al parecer contó los segundos para llegar a una hora razonable y poder largarse – Nos vemos el lunes.
- ¿Te vas sin Dominique? – Preguntó Scorpius, haciéndoles un favor a Ishki y Goyle, quienes al parecer morían por saber la respuesta.
- Oh sí, ¿alguno puede acompañarla a su casa? – Pidió mientras se acomodaba los lentes – Me pidió que la trajera alegando que somos amigos, pero no creo que lo seamos. No tenemos nada en común…
- ¡Yo la llevo! – Exclamó Goyle interrumpiéndolo.
- Esta bien, yo puedo llevarla – Intervino Nancy.
Bash ya se estaba despidiendo del comandante, mientras Nancy y Goyle continuaban discutiendo sobre quién llevaría a Dominique a su casa.
- Si regresas con ella podrás llevarla, solo invítala a salir y seguro que acepta. Siempre habla bien de ti – Prometió la jefa de Lily con una sonrisa juguetona, pero notó algo extraño en la expresión de Ishki y se dirigió a él - ¿Todo anda bien, cariño?
- Si, claro – Murmuró Zabini jugando con sus palillos chinos.
Estaba haciendo todo el esfuerzo del mundo para no volcar los ojos. No fue hasta que vislumbró a Lily y Dominique que regresaban que se permitió sonreír. Un segundo, ¿por qué le aliviaba tanto ver a Lily?
Quieres acostarte con ella.
¡No! No era eso. Simplemente sentía complicidad por la chica, eso era todo. Tenían un secreto que compartían y esa era toda su relación. Nada más, nada menos.
- Siento tener que irme tan temprano – Se disculpó Lily apenas regresó a la mesa – Olvidé que tengo que desayunar con mis hermanos mañana. Lo siento, pero la pasé muy bien. Gracias por todo.
- ¿Qué…?
Ni siquiera tuvo tiempo de formular su pregunta. Lily salió casi corriendo hacia la puerta y ya desaparecía del lugar. ¿Qué rayos había pasado?
- ¿Le pasó algo a Lily? – Le preguntó a Dominique, quien había tomado asiento junto a Goyle.
- Supongo que se sentía cansada – Respondió la rubia encogiéndose de hombros.
Extraño.
- Debería haberme avisado, la hubiera acompañado a casa…
- Es una adulta, aunque no lo parezca – Bromeó la rubia – No seas un novio posesivo, no es nada atractivo.
- No es ser posesivo…
- Vamos, Malfoy. ¿Qué es lo que te preocupa? – Confrontó Dominique, mientras era devorada con la mirada por Goyle.
Quieres acostarte con Lily Potter.
Mierda.
