Scandalous
By: HybridVirus
Dedicado con mucho cariño a todos aquellos que han dejado esta historia entre sus favoritos a lo largo de los años de Hiatus que tuvo, y a quienes nos siguen con la última actualización ¡Gracias por su apoyo!
AGedeon/ P-Y-Z-K / sophiaarlet / nathwinter / theclanmafia06 / MiraiLenKun / AndelieDo
Disclaimer: Hetalia y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Rafaela y no hay ninguna ganancia con esto, más que darles amor a las relaciones de mi país con otros países; solo soy una fan que escribe para fans.
Pd: Se aceptan donaciones en PP :La descalabran:
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Capitulo III
El murmullo de la porcelana de las tazas de té siendo colocadas en sus respectivos lugares y el eco de cubiertos chocando de nuevo contra el cristal eran el único ruido que se atrevía a perturbar el gentil silencio en la sala común. Los rojizos orbes de la peliplateada se encontraban entrecerrados levemente, mientras continuaba disfrutando el cálido liquido con aroma a manzanilla que escapaba de la humeante taza. Un gesto lleno de curiosidad se apodero de los orbes rojos, que se posaron sobre su sonriente gemelo; quien no hacía más que devorar el pay de calabaza ávidamente, sin detenerse a poner demasiado cuidado en la conversación que ambas jóvenes estaban llevando acabo.
–Gilbert, tú debes de saber qué fue lo que paso ahí.
Un gesto nervioso se apodero de las facciones del pálido joven, mientras le dirigía una mirada entre divertida y culpable a su hermana, para continuar comiendo como si su vida dependiera de ello. Era notorio como buscaba ganar algo de tiempo, Intentando evitar la forma en que los intensos rubíes lo cuestionaban silenciosamente. ¿Cómo decirle a su hermana que él había estado ahí cuando se hizo la poción? El joven apretó los dientes contra el metal del tenedor aun en su boca ¿Cómo explicar que estaba seguro de que Rafaela no había estado en peligro, y por eso no había actuado de la forma en la que le correspondía como su compañero de casa?
–…Yo…
Un suspiro escapo de los pálidos labios del chico al ver la tenue pero divertida sonrisa en los labios de la ojimiel. Un nada discreto sonrojo apareció en su rostro al saber que tendría que compartir con ambas, su explicación sobre la situación que se había presentado con Mathias. Pero la idea de hacerlo con la mexicana presente en la sala, le daba un cierto aire de vergüenza al saber que, de cierto modo había participado a que esa situación se llevara a cabo. Lentamente el rubio soltó su cubierto y finalmente se acomodó sobre el negro sofá, para poder mirar a ambas mujeres al mismo tiempo. En su opinión ser honesto sería la mejor política que, podía tener con ambas de sus compañeras.
–Mathias está enamorado de Rafaela
La voz del peliplateado soltó sin el menor cuidado las palabras que había intentado ocultar de las chicas, al mismo tiempo que recostaba su espalda sobre el verde cojín que se encontraba en el sofá de piel, disfrutando de sobra las incrédulas miradas de las femeninas serpientes que lo miraban como si estuviera loco. El oji carmín se rasco levemente la nariz en un gesto nervioso, mientras sentía su cara arder de vergüenza. ¿Cómo podría explicar el cómo fue que semejante cosa sucedió; en una cuestión de unos cuantos minutos en el laboratorio de pociones? El alemán tosió gentilmente en su puño, buscando recuperar la atención de las incrédulas mujeres que se miraban la una a la otra.
–Estaban intentando hacer una poción de Felix Felicis y bueno… las cosas salieron mal.
Añadió el peliblanco mientras se rascaba la nuca, en sus ojos podía ver el sinfín de preguntas que giraban en los orbes miel y escarlatas. La silenciosa pregunta del '¿Porque?' flotaba en el aire, buscando en sus cabezas encontrar una explicación razonable para que tantos de los leones intentaran procrear semejante poción. Las serpientes estaban conscientes de que no era la primera vez que los leones hacían una poción en conjunto. ¿Pero… porque tanta gente para crear un frasco de suerte liquida? El repentino orgullo que resplandeció en los ojos rojizos del hechicero, al ver la repentina forma en que las miradas molestas de las mujeres se posaron sobre su persona. Le recordó con qué clase de gente convivía en esa sala común día con día.
–La estaban preparando para el partido de quidditch de pasado mañana.
Menciono el peliblanco confirmando las sospechas de las hechiceras, quienes reaccionaron con un sonoro 'Ahh' lleno de fastidio, para después desplomarse contra los respaldos de los sillones al saber que, si este intento había fracasado, probablemente ya estarían buscando una nueva forma de fastidiarles el día. A veces ser parte del partido que representaba la rivalidad por excelencia entre las casas mágicas, era un tanto molesto y problemático. La ojimiel entrecerró los ojos mientras se mordía levemente el labio inferior, incorporándose repentinamente sobre el sofá para colocar sus antebrazos contra los muslos de sus piernas.
–Entonces… debemos asegurarnos que se mantenga seco el castillo, al menos hasta que pase el partido.
Sentencio tajantemente la ojimiel al mismo tiempo que miraba con un gesto lleno de seriedad a ambos de los hermanos; un asentimiento de la peliblanca fue suficiente respuesta para que la pelicastaña se pusiera de pie, y tomara la última rebanada de pay en la pequeña charola marmoleada que, se encontraba en la mesa de centro entre los sillones 'Me encargare de Abel' susurro la joven mientras se dirigía hacia la salida de la sala común. No sin antes dirigirle una discreta mirada a la criatura que, los miraba cuidadosamente desde los ventanales que le dejaban ver las turbias aguas del lago oscuro.
–También esperaban usarla para el Campeonato de Duelo
Añadió el joven mientras le dirigía una mirada cansada a su hermana. El sonoro 'Tch' que escapaba de la mujer, le dejaba en claro la molestia que se encontraba hirviéndole en la sangre. Con un cansado suspiro Julchen se volvió hacia el peliblanco, para posar sus ojos sobre los mismos que eran tan parecidos a los de ella. La nerviosa mirada en sus orbes mezclándose con un deje de burla y socarrona malicia, le gritaba a Gilbert que no era el único que había pensado en aprovecharse de la situación que tenían los leones por su extremo descuido.
–Creo que ahora tenemos la ventaja…
Murmuro la ojicarmin robando las palabras de la boca al chico, mientras este sonreía de lado al saber que en verdad su hermana y el eran como dos gotas de agua en el desierto. En el instante en el que había visto correr a Mathias y abandonar al resto de los estudiantes escarlata, sabía que había algo ahí que podían utilizar a su favor. El peliblanco volvió a rascarse la nariz en un gesto incomodo a la par que intentaba pensar en si la pelicastaña estaría dispuesta a participar en semejante jugarreta para fastidiar un rato a los leones.
–Mathias es el capitán de su equipo…
Susurro para sí mismo el rubio platinado, mientras continuaba mirando hacia el techo de la sala común. El ojiazul era su amigo y solía causar estragos con el cada tanto tiempo, pero era verdad que le debía lealtad a su casa. Y seria mentira el decir que no quería ganar el partido de pasado mañana. Claro que lo quería, lo deseaba, lo anhelaba. Quería ganar a toda costa para traer los puntos a la casa esmeralda y asegurarse de mantenerse a la cabeza; esa sería su contribución para que los leones no se acercaran a la copa de ese año, y así pudieran recuperar el dominio que tenían sobre la escuela entera, como la casa más asombrosa de todas.
–¿Quién los guiara, si pierden a su capitán?
Añadió con un tono malicioso la rubia platinada, mientras sonreía socarronamente al otro ocupante del sofá. Pero… ¿Enserio le pedirían a Rafaela que soportara a Mathias hasta que pasara el partido y los duelos de la próxima semana? Se preguntó a sí mismo el alemán, mientras miraba hacia un costado, disfrutando las risas que se escapaban de su hermana al saber de sobra que, él había sido uno de los causantes de que la poción original hubiera fallado para los leones. En su defensa ni siquiera se habían preocupado por conseguir todos los ingredientes, y cuando vio que empezaban a arrojar diferentes cosas, él también se unió a la diversión.
(¯ `v´¯ )
`.¸.´
El exhausto susurro de los pasos de los Gryffindors resonó en el silencioso pasillo, mientras todos salían como podían de la sala de pociones. Los jóvenes sentían que no era una exageración el que dijeran que se les caerían las manos en cualquier momento. Un cansado jadeo escapo de unos cuantos, mientras otros se dejaban caer sin miramiento alguno contra el suelo. Sabiendo que finalmente podrían descansar después de semejante limpieza que le habían brindado al aula didáctica, la misma que parecía nunca haber sido usada anteriormente, todo gracias a lo resplandeciente que había quedado todo el mobiliario.
–¿Qué es lo que haremos?
Pregunto finalmente el estadounidense mientras se mantenía sentado en el piso, ayudándose de la robusta estructura de la pared para mantenerse fijo en el lugar, y no terminar completamente acostado en el suelo. Un cansado jadeo escapo del inglés mientras mantenía una de sus manos sobre su barbilla, el suave e insistente movimiento de sus dedos le ayudaba a concentrarse en la situación frente a sus ojos, mientras intentaba a toda costa ignorar el espectáculo que se estaba llevando a cabo en el pasillo. El danés aún continuaba lloriqueando en el suelo, sobre como todos se estaban interponiendo entre él y su único amor verdadero en todo el mundo.
–No lo sé…
Suspiro de nuevo el cansado inglés, al mismo tiempo que intentaba al igual que el resto de sus compañeros de casa, seguir ignorando el deplorable espectáculo que estaba causando el alto rubio que rodaba por el suelo, mientras sufría amargamente en el silencioso pasillo. La figura del danés con la frente en el piso, a la par que abrazaba a las flores como si fueran esa línea de vida que lo mantenía en este mundo; resultaba ser algo muy fuera de lo común para todos los estudiantes de la casa roji dorada. Mathias era engreído, risueño, egocéntrico alegre. El siempre arrojaba cumplidos indiscriminadamente a las chicas de todas las casas mágicas, y coqueteaba absolutamente con todas ellas, en cuanto había la más mínima oportunidad de hacerlo. Amaba eso casi tanto como Alfred amaba las hamburguesas.
–¡En algo tenemos que pensar, mira a Kohler!
Un unísono suspiro lleno de desesperación escapo de todos los chicos presentes, al ver la forma en que el rubio se encontraba arrancando lentamente los pétalos de una de las margaritas del ramo de flores. El suave murmullo de 'Ella me quiere' se vio seguido por un 'Ella no me quiere' mientras que los pétalos continuaban cayendo lentamente en el piso de piedra del pasillo. La sensación de desesperación era tangible en el lugar, mientras que los temblorosos murmullos repletos de las dudas de los chicos, preguntándose qué clase de brujería fue la que habían logrado crear, para someter así al rubio resonó en el pasillo, al mismo tiempo que los aterrados jóvenes suplicaban jamás ser alcanzados por dicha poción en un futuro.
–¿¡Acaso no viste como se arrojó a buscarla!?
Gruño entre dientes el español más que molesto al saber que esta vez, la nueva y triste víctima de los coqueteos del proclamado rey, sería su adorada hermanita, no había forma en la que Antonio permitiera que Rafaela fuera el nuevo objeto de afecto del ojiazul. El mismo león que cambiaba de chica con cada partido de quidditch que se llevaba a cabo en Hogwarts. No había forma alguna en la que se permitiera, dejar que su pequeña hermanita terminara en las garras de Mathias; aunque le juraran que el rubio estuviera completamente embrujado y le volvieran a jurar otras mil veces, que no había forma alguna en la que le pondría una sola mano encima a la ojimiel.
–Rafaela es parte del equipo de Slytherin… Si la sigue en el partido, estaremos acabados.
Añadió el galo mientras continuaba viendo la forma en la que el danés dejaba de morderse el labio al terminar de arrancar los pétalos, para ponerse de pie rápidamente, una radiante sonrisa se encontró apoderándose de sus facciones para finalmente gritar triunfalmente, y girar con los brazos extendidos sobre el mismo lugar en el que estaba '¡Ella me quiere!' Un cansado jadeo escapo de los otros, al ver la forma en la que el ojiazul empezaba a correr en lo que el resto de los leones suponía era la dirección de la sala común de Slytherin. Los exhaustos Gryffindors se pusieron de pie en sus tambaleantes piernas, intentando alcanzar al enamorado felino y detenerlo antes de que intentara entrar a la sala común de las serpientes por la fuerza.
–¡Rafaela yo también te quiero!
El sonoro eco del grito del rubio resonó en el pasillo, para ser seguido por el zafarrancho de la estampida de los estudiantes que corrían detrás de su compañero de casa. El murmullo de una puerta abriéndose detrás de ellos paso desapercibido, gracias a todo el ruido que los estudiantes de las torres habían causado. Es de ese modo que ninguno de ellos se percató de los orbes ambarinos y las esmeraldas que los miraban con un deje de alivio, al ver que el rubio no se había percatado que la dueña de su afecto se encontraba mucho más cerca de lo que pensaba.
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`.¸.´
El suave murmullo del 'click' de la puerta cerrándose retumbo en la silenciosa habitación, mientras la pelicastaña suspiraba cansadamente ante las sorpresas que el día se veía empeñado en seguir arrojándole. El gentil murmullo de la risa del holandés resonó en sus oídos. Un gesto lleno de fastidio se dibujó sobre el rostro de la ojimiel, al mismo tiempo que se acercaba al caldero en el centro de la mesa. Intentando ignorar la socarrona sonrisa del ojiverde, quien no disimulaba siquiera su diversión ante la situación que había pasado en el pasillo hace unos cuantos minutos atrás. Un suave manotazo callo sobre el hombro del rubio, mientras la dueña de los orbes caramelo le extendía un pequeño frasco de cristal.
–Eres toda una rompe corazones
Las manos de la morena se colocaron sobre su rostro, intentando esconder sus enrojecidas mejillas de los verdes orbes, que continuaban viéndola con esa misma diversión que había aparecido, desde que escucho al rubio lloriquear por la mexicana mientras limpiaban la sala continua '¡Abel!' jadeo entre dientes la joven, intentando controlar la vergüenza en su rostro nuevamente al saber que el rubio en verdad estaba disfrutando molestarla; la ojimiel oculto su rostro entre sus brazos al escuchar la voz del alto holandés repitiendo los insistentes chillidos liberados por el danés hace horas atrás, mismos a los que ahora se unían las palabras que habían podido escuchar en el pasillo.
–Me pregunto qué ingredientes usaron….
Comento al aire el rubio de orbes verdes, mientras introducía lo último que quedaba de la poción en el pequeño frasco de cristal. El líquido translucido resplandecía con las gentiles llamas que aún se encontraban bajo el caldero, mientras que la ojimiel lo miraba como si estuviera loco 'Ni lo sueñes' sentencio la voz de la joven en un tono incrédulo, mientras una socarrona sonrisa se acomodaba sobre los labios del dueño de las resplandecientes esmeraldas. Con un rápido movimiento el rubio envolvió los pequeños y vistosos frascos de cristal cortado en una bolsa, que entrego cuidadosamente a la morena.
–Muchas chicas pagarían bien por tener esa reacción de algunos chicos.
Un gesto pensativo se apodero de las facciones de la ojimiel, entendiendo de sobra que el rubio estaba viendo nuevamente esto como una nueva oportunidad de obtener dinero fácil 'Todo sería por el bien del negocio' añadió el rubio al mismo tiempo que empezaba a tomar sus libros y los ingredientes que había traído consigo de contrabando. Un cansado suspiro escapo de la pelicastaña a la par que guardaba celosamente las pociones entre sus ropas, para tomar una parte de los libros del rubio entre sus brazos, buscando aminorar la carga del más alto para que no llamara mucho la atención de los prefectos en el pasillo.
–No te preocupes, dile al resto que no habrá ningún negocio hasta que terminen los duelos.
Menciono la serpiente rubia al mismo tiempo que empezaba a prepararse para salir en cuanto la mexicana hubiera recorrido el suficiente trayecto antes que él y así disminuir la atención sobre sus personas. Con extremo cuidado el holandés abrió levemente la puerta del aula, sus orbes verdes rebuscaron entre las sombras a que no quedara absolutamente nadie en los alrededores, antes de permitirle salir a Rafaela de la seguridad del aula. El suave eco de los pasos de la ojimiel se vio seguido por el murmullo de la voz del ojiverde 'Te veré en el comedor' confirmando de ese modo su momentánea despedida.
El murmullo de sus pasos resonaba en el silencioso pasillo. Pronto seria hora de cenar y los mismos se llenarían por completo con el resto de los estudiantes de Hogwarths. Tenía que apresurarse a llegar a la sala común para dejar los libros y pociones que llevaba consigo, tenía que asegurarse de mantenerlas intactas para devolvérselas al neerlandés en cuanto pasaran los eventos del partido y el campeonato de duelos mágicos. Un aliviado suspiro escapo de los sonrojados labios de la chica al saber que Abel Morgens estaba dispuesto a contribuir a que los estudiantes escarlatas no pusieran sus manos en algo, que les ayudara a tener ventaja en los resultados de los futuros eventos.
– Rafaela
El eco de su nombre resonando en el pasillo le erizo la piel, se supone que no debía quedar nadie en esta parte de la escuela. El suave susurro de tres juegos de pasos retumbo contra la piedra del pasillo, acercándose lentamente cada vez más hacia su persona. Con un rápido movimiento la joven miro sobre su hombro, su cuerpo se relajó de golpe y finalmente le dirigió una pequeña sonrisa al trio de chicos que se acercaban hacia su persona. El capitán del equipo de quidditch que era acompañado en todo momento por su bateador y cazador favoritos del equipo, o al menos tendría sentido que lo fueran. Después de todo… ellos eran sus hermanos.
–Capitán Allister.
Continuara…
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Hybrid-Virus
Yo! Buen día lectores, espero que estén teniendo un excelente mes en curso. Decidí tomarme unos días de descanso, pero ya ando por aquí otra vez. Hoy finalmente después de hacerle mucho al loco, estamos estrenando nueva USB. Espero que esta no fallezca como la otra. El capítulo que sigue ya se encuentra en proceso. El capítulo que viene es lo que más he esperado, desde que la idea de esta historia nació en mi cabeza.
Hoy aprendimos que los Leones y las Serpientes tienen su rivalidad normal, como en las películas y ambas casas pelean con uñas y dientes por la copa. El resto de las casas se la llevan más tranquila para no intentar convertirse en una tercera rueda en el conflicto, y no terminar siendo arrastrados en los pleitos de los Gryffindor y Slytherin.
Los leones esperaban crear algo de Felix Felicis para todos tener suerte en el partido y arrastrar a Slytherin por los suelos. Es obviamente por esto que las serpientes quieren aprovecharse de la falla de los leones y regresarles el sabotaje usando a Rafaela para distraer lo suficiente al pobre Mathias.
La expresión de dejar el castillo seco, es una clara referencia a que Abel no surta nada de las pociones que se encarga de vender a los estudiantes, haciendo una referencia a la legalidad de algunas drogas en los Países Bajos. Curiosamente la socia de dichas andanzas es Rafaela, porque se sabe de sobra que nadie contrabandea cosas como lo hace México.
La idea de los miembros de la casa verde, es que una vez sin un líder proclamado en el equipo de los leones, todos los orgullosos miembros competirán por la posición y al no ponerse de acuerdo, no habrá quien pueda mantenerlos unidos y hacer funcionar al equipo correctamente.
Si se dan cuenta la mayoría de los países ahí, son los mismos que siempre crearon conflictos por la nada, anduvieron invadiendo y colonizando. Así que necesitan a Mathias que es como quien dice el más intenso de todos y es por lo mismo que termino como capitán.
Hoy hace su debut Escocia y por ende es más que obvio quienes son sus hermanos y otros miembros del equipo de quidditch de Slytherin, con esto ya solo nos queda un miembro del equipo por incluir, ya que son conformados por siete jugadores y por lo pronto ya conocemos a seis de ellos.
Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.
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"Formemos parte de la línea de reviews, cuando leamos un fanfic con un personaje que nos gusta y no es muy común ver, de un fandom olvidado o de una historia que nos guste; dejemos un review, porque esa persona escribe para nosotros y que mejor forma de inspirarla y darle combustible para seguir"
