Scandalous
By: HybridVirus

Disclaimer: Hetalia y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Rafaela y no hay ninguna ganancia con esto, más que darles amor a las relaciones de mi país con otros países; solo soy una fan que escribe para fans.

Pd: Se aceptan donaciones en PP :La descalabran:

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Capitulo VIII

El susurro de sus pasos resonando en las afueras de las mazmorras, hacen que la tensión desaparezca finalmente de los hombros de la serpiente cobriza. Un suave suspiro escapa de los labios de Rafaela, al mismo tiempo que apresura el paso para buscar adentrarse finalmente a la santidad de su sala común, para intentar ahorcar a uno de sus mejores amigos. No hay forma en la que Gilbert no este rodando de la risa, ante los resultados de lo que le ha pedido que haga con Mathias.

–Espera min dronning…

La sensación de una mano tomando con cuidado su muñeca, hace que la tensión reaparezca sobre cada musculo de su cuerpo. La piel de Rafaela se eriza al sentir la forma en que los pálidos dedos del león, se deslizan gentilmente contra la sensible piel debajo de su muñeca. La siniestra de Rafaela se coloca sobre su nariz, para empezar a masajear gentilmente el puente de la misma. ¿Por qué diablos Mathias se comporta de esta forma?

–Mathias, ya es tarde y…

Con un lento movimiento Rafaela es girada por su acompañante, consiguiendo detener sus palabras al encontrarse de nuevo con los orbes celestes del rey de Hogwarts. Los labios del danés se curvan en una gentil sonrisa, al escuchar su nombre ser pronunciado una vez más por los labios de la joven que pertenece a la casa de los basiliscos. No es el hecho de que sea su nombre… es más bien la forma en que no hay malicia, ni el más mínimo deje de veneno escapando de la boca de la serpiente frente a él.

Por esto es que siente… como si fuera la segunda vez que su nombre fuera mencionado por los labios de la mujer frente a él. No es como si fueran miembros de casas rivales, es como si solamente fueran Mathias y Rafaela. Solo ellos… sin los títulos que han conseguido forjar con sus años viviendo, y desarrollando su potencial en la institución mágica.

–¿Vendrás a verme mañana…verdad?

La mirada del rubio se mantiene fija sobre el sorprendido rostro de su pareja, intentando entender cómo es que una persona, puede significar tanto para él al ver el intenso tono escarlata que empieza a tomar control de la bronceada piel de Rafaela. Los ojos de la joven se cierran, al mismo tiempo que mueve la cabeza en un gesto negativo, como si no supiera bien que palabras decirle para justificar su decisión.

–Mathias…

Las extremidades del Gryffindor se aferran con fuerza a las manos de la hechicera, asegurándose de entrelazar sus dedos con los de Rafaela. Un escalofrío recorre la columna de la Slytherin, al ver la decisión en los orbes del europeo. Es casi como si Mathias le estuviera informando, que no se detendría hasta que ella le dijera las palabras, que el más alto quería escuchar de sus labios.

–Sé que es difícil, porque tu casa también estará jugando… pero…

Los ojos de Rafaela se abren de par en par, al sentir la forma en que sus manos son presionadas contra el pecho del león. El insistente golpeteo del palpitar del corazón del joven, es perceptible para sus dedos que se mantienen sobre la piel del capitán de la casa rojidorada. Los ojos de Mathias se rehúsan a dejarla escapar de su mirada, mientras el hechicero intenta encontrar las palabras adecuadas para convencer a Rafaela.

Los ojos de la serpiente cobriza se abren aún más, al percibir la forma en que los dedos de la diestra del europeo, se colocan contra la piel de su barbilla evitando que desvíe la mirada hacia cualquier otro punto, que no sea su rostro. Hay una extraña tensión en el ambiente, algo que le eriza la piel como una especie de advertencia de parte de su cuerpo, casi como si todos sus instintos de sobrevivencia le gritaran, porque saliera corriendo en ese mismo instante.

–Me haría realmente feliz, si vienes a verme jugar…

El corazón de Rafaela empieza a latir desbocadamente en su pecho, al ver la forma en que los parpados del león se cierran, mientras que su rostro empieza a acercarse lentamente al suyo. Una vocecita en su cabeza grita que esto no está bien, una cosa es seguirle el juego a Mathias y otra muy diferente es aprovecharse de él en esta situación.

Rafaela sabe que puede fastidiarlo, aunque sea un poquito e incluso puede interponerse en su camino y frustrar los planes del resto de los leones… pero besarlo no era aceptable a sus ojos.

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Los ojos del escandinavo se abren intentando entender porque razón, puede ver el costado del rostro de Rafaela, mientras que su mejilla se encuentra contra sus labios. Mathias aleja su rostro del de la Slytherin, intentando entender la razón por la que Rafaela había preferido girar su rostro, para que le besara en la mejilla en vez de en los labios.

La boca del león se curva levemente, al ver las mejillas que se encuentran cubiertas de un avergonzado tono escarlata. Los parpados de la mexicana se encuentran cerrados con fuerza, casi como si intentara evitar pensar en el hecho de que, había estado muy cerca de besar al auto proclamado rey de Hogwarts.

–¿Sucede algo min dronning?

Pregunta con un tono repleto de curiosidad el joven, al mismo tiempo que ladea el rostro al ver la forma en que las manos de la serpiente, se presionan contra su pecho como si intentaran alejarlo de ella. La avergonzada mirada de Rafaela se coloca sobre el tranquilo rostro del miembro de la casa escarlata, mientras aprieta los dientes para no gritar fuera de control, sobre lo que estuvo a apenas unos segundos de suceder.

Los dedos de Rafaela se aferran con fuerza a la camisa blanca del danés, intentando explicarse a sí misma porque su rostro arde con tanta fuerza, mientras que sus palabras parecen encontrarse atrapadas, en lo más profundo de su garganta. En verdad toda esta situación ha sido una locura, fuera de todo control y se está viendo afectada por la misma. Un tembloroso suspiro escapa de los labios de la chica, para dirigir una firme mirada en la dirección del león.

–¡Si Mathias, no puedes simplemente besar a alguien de la nada!

Gruñe molesta la americana al mismo tiempo, que se asegura de entrecerrar sus ojos en un gesto molesto. Esperando que el más alto entienda que no le gusta la extraña sensación, que se esparce por su estómago ante su cercanía. El susurro de un suave '¿No?' retumba en sus oídos gracias a la corta distancia entre sus cuerpos, que el león se rehúsa a romper a pesar de sus intentos por liberarse del agarre, que Mathias aún mantiene sobre sus manos.

La sensación de una mano colocándose contra su espalda baja, para despues presionarla contra el pecho del europeo hace que la taquicardia en su pecho, salga de cualquier control que creía poseer. Los dedos de Mathias se colocan de nuevo en su barbilla para hacer que lo mire a los ojos, el pulgar del joven se desliza contra su labio inferior al mismo tiempo, que su rostro se acerca de nuevo hacia el de la atrapada hechicera.

–¿Puedo besarte… Rafaela?

Los orbes miel se ocultan detrás de sus parpados, al mismo tiempo que mueve la cabeza de un lado hacia otro. ¿¡Por qué su corazón late de semejante forma!? El revoloteo en su estómago es algo inaceptable a sus ojos, porque esto es algo completamente falso, es simplemente inexistente, no es nada más que un burdo y desagradable engaño.

Quizás estaba pensando demasiado en esto, quizás la culpa que sentía era la causante de esas extrañas sensaciones. Si, seguramente era eso porque no existía ninguna explicación razonable, para sentir semejantes cosas en su interior. No había ninguna justificación aceptable, para el malestar que se presentaba en su cuerpo ante las acciones de Mathias, no había la menor forma en que ella fuera a ser parte de las tantas víctimas, que el rubio tenia en la escuela de magia.

–¡Iré a verte!

La repentina sensación de ser envuelta en un par de brazos, para después ser alzada en el aire y girar insistentemente en los brazos del león. La hace abrir los ojos, para posar su mirada sobre el sonriente rostro de Mathias. La risa que escapa de los labios del Gryffindor, hace que el sonrojo vuelva repentinamente a su rostro, y que su corazón se mantenga latiendo aceleradamente en su pecho. Esa extraña sensación en su estómago vuelve de golpe, haciéndola que intente desviar la mirada del feliz hechicero que no separa su vista de ella.

–¡Te prometo ganar para ti, min dronning!

Una parte de Rafaela quiere gritar ante las palabras del nórdico, porque se supone que los leones pierdan. No que Mathias intente ganar a toda costa, para demostrarle de ese modo su inexistente afecto, o lo que sea que le esté pasando en este instante por esa embrujada cabezota que tiene. Las manos de Rafaela se aferran a los hombros del león, intentando decirle que no le perdonara si se atreve a ganar el partido en contra de su casa. Solamente para detenerse al ver el extraño resplandor en los orbes aguamarina.

–Si gano, no podrás rehusarte a escuchar porque te quiero tanto…

La frente de Mathias se presiona contra la de Rafaela, mientras usa esa extraña sonrisa… la misma que Rafaela debe admitir es bastante linda, y que genera ese extraño revoloteo en su estómago. La misma que evita que se dé cuenta en que momento, es colocada devuelta sobre el suelo al mismo tiempo que las manos del león toman su rostro, para darle un beso en la mejilla y después dejarla justamente afuera de la entrada de su sala común.

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El sonoro 'click' de la puerta le hace abrazarse a sí misma, mientras presiona su espalda contra la superficie de madera. Tiene suerte de que Julchen y Gilbert no se encontraran en la sala común. De lo contrario la habrían molestado al verla entrar con sus mejillas encendidas como un semáforo, su mirada perdida y sus tambaleantes piernas.

Los dedos de Rafaela se levantan lentamente, para colocarse contra la piel que jura parece arder aun con el recuerdo de la caricia, dejada por los labios del rey de la casa de los tonos carmín y dorado. Un tembloroso jadeo escapa de la hechicera al mismo tiempo, que presiona su cabeza contra la madera de la puerta con un gentil 'Thump' pensando que esa es la única forma de reacomodar sus desbalagadas ideas.

–Esto no está bien…

Susurra su entrecortada voz con un tono tembloroso, mientras se asegura de presionar las palmas de sus manos contra su rostro. ¿Por qué su cara arde… al pensar en el egocéntrico león? No se supone que esto pasara… se supone que el plan era sencillo, entretener a Mathias y fastidiar al resto de la casa escarlata en el proceso. 'Tranquila Rafaela…' Pero estas sensaciones… tienen un nombre y el siquiera pensar en que ella alberge semejante cosa en su interior, por alguien como Mathias Kohler… es realmente aterrador.

–Simplemente estás pensando demasiado las cosas.

Sisea Rafaela entre dientes para después permitir, que una hueca risa escape de sus labios al mismo tiempo, que desliza las manos sobre sus brazos. Esto es simplemente absurdo y ridículo, no hay forma en la que eso sea siquiera una posibilidad. No, simplemente se siente culpable por lo que esta haciendo. Si, esa es la única y aceptable situación a sus ojos. Ella no era una ilusa como el resto de aquellas que habían caído en las manos de Mathias, esto no era más que una simple actuación de parte del león. Una que debía admitir resultaba ser bastante buena, e incluso creíble para todo el resto de la escuela mágica.

–Esto no es más que una simple indigestión por ese waffle…

Susurra la joven para sí misma mientras se quita los zapatos, y arroja su capa negra al pequeño sillón que se encuentra en la esquina de la habitación. Sus dedos se deslizan entre su cabello, jugando gentilmente con las hebras para no seguir pensando, en tales barbaridades que se atreven a tomar poder de su mente. Es inaudito el siquiera pensar que esa situación, sea una pequeñita y risible posibilidad ante sus ojos.

La mirada ambarina se posa sobre el ramo de flores, que se encuentra inocentemente en su mesita de noche. Las mismas que aún conservan sus hermosos colores, y fragantes aromas que causan la aparición de ese revoloteo en su estómago, y el acelerado palpitar de su abrumado corazón. Con un cansado jadeo, Rafaela se permite desplomarse sobre la cama para hundir su rostro en la almohada, intentando encontrar una explicación más razonable para sus emociones fuera de control.

–No hay forma en la que me guste siquiera un poquito… Mathias Kohler…

Continuara…

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Hybrid-Virus

Yo! Espero que estén teniendo un excelente día lectores, finalmente tenemos una actualización para esta historia. Gracias al cielo me sentido muy bien en estos días y el trabajo ha estado medio tranquilo, así que no hay tanto estrés como para no poder escribir un poco.

Empezamos a ver como poco a poco todo se va a salir de control, Mathias sigue bajo la influencia de la poción, y Rafaela empieza a dudar sobre las emociones que está empezando a sentir con la cercanía de Mathias.

También esclarecemos el hecho de que, en el capítulo pasado Mathias menciona "Es la primera vez que dices mi nombre" esto es una referencia a que Rafaela lo ve como un Griffyndor mas, pero en esas ocasiones se ha dirigido a él simplemente como Mathias.

Rafaela no está acostumbra a lidiar con ese tipo de actitudes con Mathias, por eso mismo menciona que es algo completamente diferente de lo usual y eso le es incómodo, pues no está segura de cómo lidiar con eso.

En el capítulo que viene veremos que el desmadre aumenta finalmente, y la batalla entre las casas del león y la serpiente continuara aún más mordaz que de costumbre.

Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.

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