Scandalous
By: HybridVirus
Disclaimer: Hetalia y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Rafaela y no hay ninguna ganancia con esto, más que darles amor a las relaciones de mi país con otros países; solo soy una fan que escribe para fans.
Pd: Se aceptan donaciones en PP :La descalabran:
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Capitulo XI
El susurro de los apresurados pasos de Rafaela, resuena insistentemente en el desierto pasillo. Mientras que el gesto en su rostro refleja la molestia, que escapa por completo de su persona.
El pensar que alguien llegaría a tanto, por semejante ridiculez le hace hervir la sangre con un inmenso coraje.
¿Enserio era aceptable a los ojos de algunos, el arriesgar la integridad de otra persona solamente por tener una idea errónea de las cosas?
El eco de los nerviosos gritos de la casa escarlata, resuena en sus oídos al mismo tiempo que su mirada, aprecia la forma en que el rubio zigzaguea en el aire.
Rafaela puede ver la forma en que las manos del león se aferran con fuerza a su escoba, porque está segura de ello… Mathias se encuentra en su escoba, no tiene la menor duda de esto pues la reconoce a la perfección.
La mirada del rey de los leones se encuentra con la suya por solo un instante, mismo que le resulta como el tiempo más que suficiente, para que la culpa le carcoma por completo al percibir el siseo de la bludger, intentando alcanzar al jinete del objeto magico.
El sonido hace que la piel de la mexicana se erice, al ver la forma en que el rubio a duras penas puede evitar el alcance de la esfera hechizada.
La sonrisa que Mathias le dedica, hace que su estómago se hunda por completo ¿Cómo puede ese idiota, intentar decirle que todo estará bien? Cuando es bastante obvio, que no podrá escapar del objeto empeñado en alcanzarle.
La mirada de Rafaela se dirige hacia las gradas de la casa rojidorada, el gesto de horror y los gritos tanto de hombres como mujeres, la hace rebuscar al culpable de semejante situación.
No hay forma alguna en la que se mantengan quietos, al ver a su capitán cayendo en la trampa tendida para las serpientes.
Sus ojos se encuentran con un par de orbes azules, que miran aterrados de un lado hacia otro. Las pálidas manos se hunden en las hebras rubias de la chica, que recuerda haber visto esa mañana junto a Mathias en el pasillo.
El repentino estruendo de la madera crujiendo, y el horrorizado grito de todos la hace alzar la vista hacia la figura del europeo, que se precipita junto a lo que queda de su escoba hacia el suelo del campo de juego.
Un repentino escalofrío se apodera de la columna de la propietaria de las hebras castañas, para dirigir la mirada hacia las gradas de los leones.
Los estudiantes se encuentran gritando el nombre de Mathias, con una desesperación que le hiela la sangre, al mismo tiempo que sus ojos se mantienen fijos sobre el furioso rostro de Amelia.
Su ceño fruncido le habla sobre la ira, que se encuentra tomando control de su persona, a la vez que sus manos forman un par de temblorosos puños.
Los orbes azules arden con una molestia que le deja saber sin la menor duda, que la leona esperaba que fuera ella quien hubiera caído hacia el suelo.
No son necesarias más pruebas, basta con ese simple gesto para saber quién es la culpable de semejante situación.
No está consciente de las razones detrás del actuar de la estadounidense, pero es bastante seguro que todo tiene que ver con las acciones de Mathias hace unas horas atrás.
Cuando el rey de gryffindor la había abrazado después de quitársela de encima… había jurado que la chica había querido matarla con la mirada, curiosamente parece que no estaba tan equivocada.
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"¿Por favor Mathias, puedes cuidar de Emil en el juego?"
Jamás habría pensado que el recuerdo de semejantes palabras, la haría sentirse de un modo tan horrible.
Una parte de ella insiste en que no tenía la menor forma de saber, como todo se saldría de control durante el partido.
Por lo tanto… debía de dejar de sentirse culpable por aquello causado, por los celos de una de las tantas pretendientas de Mathias.
Si se detenía a pensarlo, esto era más culpa del equipo de los leones que suya.
Es ahora que Rafaela entiende la precaución de Gilbert, y el resto de sus compañeros por no dejarla sola.
Tal parece que ha subestimado las acciones de las exnovias del rey de los leones, ahora que ha tomado un puesto en el que nunca serian tomadas en cuenta las serpientes femeninas.
Un suspiro escapa de los labios de Rafaela al mismo tiempo, que apresura el paso para seguir las indicaciones del profesor Germania, quien le exigió por que se presentara en la enfermería a la brevedad posible.
–¡Jajaja no, no voy a beber eso!
El estruendo de la discusión que proviene desde el interior de la enfermería, hace que la piel de Rafaela se erice completamente fuera de control ¿Por qué no le pidió a alguien que la acompañara?
Las manos de la mexicana se colocan contra sus sienes, para masajear la piel de las mismas en un intento por calmarse y afrontar lo que sea que se encuentra en ese lugar.
Porque de lo contrario tendría que enfrentar al profesor Germania, y eso era algo que no tenía el menor deseo de llevar a cabo.
El día estaba resultando ser una completa tragedia, con las situaciones que estaban pasando gracias a la burda jugarreta de Amelia.
El hecho de que el partido se encontraba en riesgo de suspensión y que, en vez de estar con sus compañeros, se encontraba aquí por órdenes de uno de sus profesores.
Todo esto le hacía preguntarse porque no pedía su cambio de institución mágica.
–¡No, no me puede obligar, conozco mis derechos!
Con un lento movimiento la cabeza de Rafaela se asoma al interior de la enfermería, intentando encontrar la razón detrás de los gritos.
Que se rehúsan completamente por aceptar, cualquier cosa que le está siendo ofrecida al estudiante en el interior de la misma.
Los ojos de la latina se posan sobre el fastidiado rostro de Madam Chun-Yan, quien se encuentra tensa a un costado de su paciente.
La visión de la mirada molesta de la mujer, que parece prácticamente suplicar porque Mathias padezca una combustión espontánea, la hace preguntarse si debe escapar hacia las mazmorras, y mentirle al profesor Germania sobre haber cumplido con dirigirse a la enfermería.
En este mismo instante la idea de enfrentarse al profesor, no le suena tan descabellada.
Los orbes castaños de la mujer resplandecen con un notorio alivio, al posarse sobre el rostro de Rafaela al mismo tiempo que se apresura a abrir la puerta, para hacerla entrar rápidamente al recinto.
La piel de la serpiente cobriza se eriza al escuchar, el sonoro 'clack' de la puerta siendo cerrada detrás de ella. Casi como si la misma fuera una sentencia, de la que Rafaela sabe que no puede escapar.
La silueta de cierto estudiante europeo recostado en la cama, con un gesto altivo e indignado la hace desviar la mirada, ante la culpa que se hace presente de golpe en su pecho.
¿Por qué diablos le pasan estas cosas a ella?
La mano de la mujer asiática se coloca sobre su espalda, para empujarla en la dirección de la cama a pesar de que los pies de Rafaela, se presionan con todo lo que tienen contra el suelo, intentando mantener la distancia entre ella y el rey de gryffindor.
Los pasos de Chun-Yan la dirigen hacia la mesita a un costado de la cama de Mathias, para tomar un bote con la curiosa forma de un hueso y acercarlo hacia el estudiante de la casa de los leones.
–Señor Kohler, es momento de que beba la medicina.
La cabeza del rubio niega insistentemente de un lado al otro, al mismo tiempo que desvía el rostro mientras que sus ojos se mantienen cerrados.
Rafaela no puede evitar pensar en que el león, no hace más que comportarse como un chiquillo malcriado, que busca salirse con la suya.
Un gesto nervioso se apodera del rostro de la latina, al ver el molesto tic que se hace presente en una de las cejas de la enfermera, misma que parece estar a punto de golpear al estudiante con el bote que lleva en la mano.
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Un cansado jadeo escapa de la mujer al mismo tiempo que vierte el líquido, en un pequeño vaso para colocarlo frente al rostro del indignado danés.
–¿No le da vergüenza señor Kohler?
Pregunta la mujer en un tono cansado, como si ya no tuviera más paciencia para lidiar con el joven, que permanece quieto sobre la cama gracias a la caída que sufrió en el campo de quidditch.
–¿Qué pensara la señorita Rafaela?
Un indignado sonido escapa de los labios de Mathias, al mismo tiempo que abre los ojos para rehusarse de nuevo a siquiera escuchar, el resto de las palabras de la mujer asiática.
Solamente para atragantarse con su saliva, al encontrarse con la mirada del par de orbes miel, que lo observan con un gesto que Mathias supone es la viva representación de la pena ajena.
Un sinfín de tonos rojizos se apoderas de las facciones del gryffindor, a la par que sus labios se abren y cierran, intentando encontrar las palabras adecuadas para lidiar con semejante situación.
La acusadora mirada del europeo se dirige hacia la mujer, que le dedica una socarrona sonrisa al ver su repentino silencio.
–¡Min dronning, este ogro intenta matarme con esa cosa!
Un cansado suspiro escapa de los labios de Rafaela, para finalmente tomar asiento en una de las sillas cercanas a la cama del león.
No hay forma en la que se mantenga de pie, para ver como ambos de sus acompañantes intentan matarse con la mirada.
Los orbes de la enfermera se colocan sobre ella, haciendo que un sorprendido gesto se apodere de sus facciones, entendiendo finalmente la verdadera razón por la que se encuentra aquí.
Una de las manos de Rafaela se coloca sobre la cama, llamando de inmediato la atención de Mathias hacia su persona.
Los orbes aguamarina se mantienen fijos sobre sus ojos, al mismo tiempo que la mano del rubio que no se encuentra inmovilizada, se asegura de entrelazar sus dedos con los de ella.
Un intenso sonrojo se apodera de las facciones de la mexicana, al ver la sonrisa socarrona que se agranda sobre los labios de madam Chun-Yan.
–Mathias, tienes que beber la medicina.
El gesto indignado que le dedica el nórdico, la hace sentir aun peor al recordar que de cierto modo, ella es la culpable de que se encuentre en semejante situación.
La visión del brazo inmovilizado hace que la emoción en su interior, aumente de un modo abismal.
Si ella no le hubiera pedido que cuidara de Emil… Mathias no se encontraría en semejante situación.
Una sonrisa triunfal se apodera de las facciones de la mujer asiática, mientras disfruta el modo en que el rubio frunce las cejas, al verla colocar el pequeño vaso en las manos de Rafaela.
Las facciones de Mathias reflejan una total y completa derrota, al escuchar las palabras que escapan de los labios de la Slytherin.
–¿Cómo piensas tomar mi mano, si tienes el brazo roto?
Los labios del león se separan, para sisear un sinfín de groserías entre dientes, al mismo tiempo que Rafaela coloca el vasito frente a sus labios.
Una cansada exhalación escapa del joven escandinavo, a la par que abre los labios para aceptar su destino.
Sabe de sobra que no puede rehusarse a escuchar a Rafaela, no cuando le esta diciendo entre líneas que… quiere tomarle de nuevo la mano.
Continuara…
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Hybrid-Virus
Yo! Buen día lectores, como prometí aquí tengo el capítulo que había prometido para la actualización de esta tarde. La auditoría sigue, pero me tome un descansito y aproveche para terminar de retocar unos detallitos en este capítulo.
El capítulo que sigue es uno de los tantos, por los que he perseverado en continuar con esta historia. Así que me siento muy emocionada de haber llegado hasta aquí, no se preocupen que aún nos queda mucha historia para rato.
Nyo China es la enfermera de Hogwarts, me pareció que era el personaje adecuado para ello.
Ahora sabemos a lo que se enfrentará Rafaela, porque en algún momento las ex de Mathias van a llegar a intentar reclamar justicia, por todos los corazones rotos que el rubio dejo regados en toda la escuela.
Para la mala suerte de Rafaela, todas ellas piensan darle en el único lugar donde creen que le duele. Sips, en la nueva novia que no parece estar dispuesto a cambiar.
Hasta los profesores están empezando a sacarle provecho a la situación, usando a Rafaela para lidiar con las actitudes de Mathias. Y no tener que estar batallando con su insolencia.
Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.
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"Formemos parte de la línea de reviews, cuando leamos un fanfic con un personaje que nos gusta y no es muy común ver, de un fandom olvidado o de una historia que nos guste; dejemos un review, porque esa persona escribe para nosotros y que mejor forma de inspirarla y darle combustible para seguir"
