Scandalous
By: HybridVirus
Disclaimer: Hetalia y sus personajes son pertenencia de sus respectivos dueños, solamente soy dueña de Rafaela y no hay ninguna ganancia con esto, más que darles amor a las relaciones de mi país con otros países; solo soy una fan que escribe para fans.
Pd: Se aceptan donaciones en PP :La descalabran:
::◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::
Capitulo XII
Los adormilados orbes celestes se abren perezosamente, para deslizarse sobre la silenciosa habitación. Los parpados de Mathias se cierran por un momento, al percatarse de que sigue en la enfermería.
Sus dedos presionan gentilmente aquello que se encuentra en su agarre, la sensación de la calidez que se desprende de una extremidad, le hace girar la cabeza con la esperanza de encontrarse con el rostro de cierta serpiente.
Una pequeña sonrisa se curva sobre sus labios, al ver la figura de la reina de los duelos sentada a un costado de su cama. Los dedos de Mathias presionan de nuevo la mano de Rafaela, consiguiendo arrancar su atención del libro que tiene en su otra mano.
–Min dronning…
Un gesto un tanto incomodo se apodera de las facciones de la basilisco, al ver la soñadora forma en que los ojos del león se posan sobre ella. Es extraño ser vista de este modo… especialmente por Mathias Kohler.
Ha perdido la cuenta de todas las chicas que ha visto, acompañarlo a lo largo de sus años en la institución. Pero honestamente, no tiene recuerdo alguno de si el león ha visto a alguna de ellas de este modo… en que lo está haciendo hace con ella.
–¿Qué paso con el partido?
Rafaela carraspea al mismo tiempo que intenta soltarse del agarre del león, cosa que no resulta como quiere porque la mano de Mathias, se aferra con más fuerza a la suya.
Un cansado suspiro escapa de sus labios, para masajearse la sien ante la idea de tener que pasar todo el día aquí. A pesar de que Mathias no le ha dado gran problema, no cree que sea sensato pasar mucho tiempo a su lado.
–Cuando venía hacia aquí aún seguía en pie, quizás a la larga se decidan a posponerlo.
Aún no sabe qué tan profundo corre el efecto de la poción, que lo tiene actuando como un tonto enamorado. ¿No sería peligroso darle fuerza a esas falsas emociones, manteniéndose por mucho tiempo a su lado?
Se supone que lo entretenga lo suficiente, al menos como para molestar al resto de los gatos. El plan de Gilbert apesta, claro que para el alemán es sencillo decirle 'Solo coquetea un poco con él, tómale la mano, hazlo sonrojar, dale un beso, no es tan difícil Rafa'.
Pero ahora parecía que su pellejo estaba en riesgo, nunca había visto a una de las exnovias del león, agredir a otra de esta forma tan descarada. Un gesto incrédulo se apodera del rostro de la mexicana, porque también sabe que nunca ha visto a Kohler actuar… de este modo.
–Lo siento min dronning… tal parece que no he cumplido mi promesa.
Un extraño malestar se apodera de su estómago, al ver el gesto repleto de vergüenza y tristeza en la cara del escandinavo. Lo labios de Rafaela se fruncen en un claro gesto de incomodidad, porque nunca ha visto al autoproclamado rey de Hogwarts de esta forma…
Mathias es una persona segura de sí misma, engreída y repleta de energía positiva. El joven es cautivante con sus sonrisas y diversos gestos, por lo que es sencillo entender porque todos en la casa rojidorada lo adoran.
–No digas eso Mathias, protegiste a Emil y eso es lo que en verdad importa.
No se siente correcto verlo de esta forma, es como si fuera alguien completamente diferente al engreído y antipático rubio, que disfrutaría de acosar al resto de los estudiantes con su pandilla de abusivos.
Es como si estuviera viendo algo… privado, prohibido, oscuro, un secreto que debería de ser ocultado del mundo. Además de que la extraña sensación que esto produce en su estómago, le resulta en algo realmente molesto y confuso.
–Pero si no sostengo mi promesa, ¿Cómo creerás en mis palabras?
(¯ `v´¯ )
`.¸.´
Un cansado suspiro escapa de los labios de la serpiente cobriza, para después dirigirle una gentil sonrisa a su acompañante. Si todo lo que Mathias necesita, es decirle una sarta de mentiras para sentirse mejor… Puede permitirse escucharlas hasta el final, y mantenerse inmutable sin el menor deje de duda a las mismas.
No es como si lo que sea que el rubio le diga, cambie la forma en que lo ha visto a lo largo de los años. Mathias siempre será el rey de Gryffindor a sus ojos, el líder de una pandilla que disfruta de molestar al resto de los estudiantes, simplemente porque tienen la oportunidad para ello.
–Si enserio quieres decírmelo, prometo creerte Mathias…
Un gesto sorprendido se apodera del rostro del nórdico, para después entrecerrar los ojos en un gesto de duda. Como si en verdad tuviera sospechas de que sus palabras, no fueran nada más que un burdo intento por calmar sus ansiedades.
Algo que Rafaela sabe es verdad, pero no es como si fuera a decirle semejante cosa al león. Esto es temporal, así que solo tiene que hacerlo creer que la tiene comiendo de su mano.
–¿Lo juras?
Una discreta risa escapa de los labios de la serpiente, porque es realmente irónico que uno de los leones, le esté haciendo semejante pregunta. Con un lento asentimiento de su cabeza, Rafaela se permite levantar el dedo meñique de su mano derecha.
Esa misma sensación de revoloteo en su estómago aparece, al ver la sonrisa que se dibuja sobre el rostro de Mathias, mientras que el león levanta su meñique contrario, para entrelazar el mismo en un gesto que ambos reconocen como una silenciosa promesa.
–Min dronning…
Hay algo extraño en la forma en que las mejillas del europeo se encienden, algo realmente fuera de lugar porque jamás ha visto a Mathias Kohler, ponerse de ese tono de rojo con anterioridad.
Un tembloroso suspiro escapa de los sonrosados labios del joven, quien se asegura de tomar ambas manos de Rafaela entre las suyas. Los ojos del león se cierran en un desesperado intento, por ignorar el acelerado palpitar de su corazón que se encuentra golpeteando contra su esternón.
–Yo te quiero…
Este es el momento de ser honesto… no volverá a tener una oportunidad como esta. Rafaela nunca está sola, si no la acompañan las serpientes albinas, esta con el resto del equipo de Quidditch. Si no está con ellos, esta con Abel Morgens haciendo pociones. Pero ahora… en este instante solo están ellos dos en la enfermería.
Madam Chun Yang no se encuentra con ellos, y por eso Mathias siempre estará eternamente agradecido. Porque de lo contrario, no sabe si Rafaela estuviera dispuesta a escuchar sus palabras.
–Me gusta tu sonrisa, esa que le dedicas a Siegfried cuando ambos hacen algo que no deben…
Los orbes miel se abren de par en par, al escuchar semejantes palabras escapar del león. Porque sabe que siempre le sonríe a Siegfried, ya que sus ojos se encuentran en algún momento de la clase, principalmente porque se conocen gracias a las clases extra que comparten juntos.
Por eso le sorprenden las palabras de Mathias, está segura de que siempre es precavida. Nadie en su casa la juzgaría por tener una amistad, con uno de los miembros de Ravenclaw. Al contrario, sus casas suelen tener un cierto aprecio la una por la otra.
–Me gusta la forma en que ayudas a nuestros compañeros, cuando el suegro no mira durante la clase de pociones.
El aliento de Rafaela se detiene de golpe, viéndose atrapado en sus pulmones ante lo que le dice el rey de Hogwarts. Porque está completamente segura de que jamás la han visto, dar algún tipo de silenciosas indicaciones a sus compañeros, cuando estos se acercan a preguntar algo entre susurros.
(¯ `v´¯ )
`.¸.´
Los labios de Rafaela tiemblan mientras sus manos, aprietan inconscientemente las del joven que aun sostiene ambas de sus extremidades. ¿Cuánto es que la ha observado Mathias? ¿En verdad… sabe esas cosas, porque le ha puesto atención? ¿Desde… cuándo?
Ese revoloteo en su estómago vuelve de golpe, uniéndose al acelerado palpitar de su corazón. Que corre desbocado como un hipogrifo que se prepara para levantar el vuelo. Esto… está realmente mal ¿Cómo diablos sabe Mathias esas cosas?
–Me gusta la forma en que ríes emocionada, cada vez que metes la quaffle en el aro…
La sonrisa del europeo pasa a convertirse en algo avergonzado, al mismo tiempo que sus pulgares se deslizan sobre la bronceada piel, que simplemente se rehúsa a liberar.
Los ojos de Mathias se posan sobre la mirada ambarina, esa misma que reconoce gracias a sus enfrentamientos en el campo de quidditch. Los ojos de Rafaela son una paradoja simplemente hermosa, porque al acercarse a su aro… los mismos arden como si llevaran fuego en su interior.
Pero fuera del campo… parecieran ser del mas gélido hielo, porque ni siquiera le dedicarían una mirada en los pasillos. Como si su existencia fuera algo innecesario para la serpiente... por momentos envidiaba la forma en que Alfred, conseguía hacer arder la sangre de Rafaela a metros de distancia.
–Porque cuando te acercas… nuestras miradas se encuentran, en ese momento no soy invisible para ti. En ese momento… yo soy el centro de tu mundo.
La piel de la ojimiel se eriza al sentir la caricia de unos dedos, contra la parte inferior de su quijada. Acomodando su rostro para que su mirada, no sea capaz de escapar del embrujo de las resplandecientes aguamarinas.
La distancia entre ambos hechiceros, sigue siendo algo prudente y respetuoso de su espacio personal. Pero si alguien más los viera… sin duda alguna pensarían que hay algo más en curso. Rafaela traga en seco al sentir la forma en que los dedos del rubio, se deslizan contra el cabello que enmarca su rostro.
–Me gusta como el sol que entra por las ventanas de la biblioteca, se refleja contra tu cabello y tus ojos.
La sensación de la piel de Mathias deslizándose contra el arco de su oreja, hace que el rostro de la serpiente se torne de un sinfín de tonos escarlatas. La gentil sonrisa del escandinavo dispara la ansiedad y nervios en su interior.
¿Cómo diablos es que esto está pasando? ¿No se supone que ella era quien estaba en control de esta situación? Una avergonzada sonrisa se acomoda sobre sus facciones, al mismo tiempo que jala sus manos en un intento por recuperar el control de lo que sea… que es esto.
–Me gusta cómo no permites que te pisoteen, y como tampoco estas dispuesta a abandonar a tus compañeros…
Susurra con un tono soñador la voz del más alto, mientras que su diestra se hunde entre las hebras castañas. Las pupilas de Rafaela se dilatan por completo, al sentir la forma en que la frente del león se presiona contra la suya.
Algo en su estómago le grita que esto es muy peligroso, Mathias está muy cerca de su rostro. La sensación de las pestañas del escandinavo revoloteando contra su erizada piel, son la prueba innegable de que el rey de Gryffindor está demasiado cerca.
–No hay cosa que no me guste de ti min dronning, con la excepción de que no me permites estar a tu lado…
Los ojos de Rafaela se cierran con fuerza, intentando negarse que ha sido su descuido, lo que la ha puesto en esta situación. ¿Por qué chingados le hizo caso a Gilbert? Una parte de ella quiere gruñir, porque el traicionero órgano en su pecho no deja de latir completamente fuera de control.
La repentina sensación de una caricia contra el dorso de su mano, la hace abrir tímidamente un ojo. Para encontrarse con la mirada cerúlea fija sobre su persona, mientras que los labios de Mathias continúan presionándose contra su mano.
–Por favor Rafaela, permíteme estar a tu lado…
Continuara…
::◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::◊::
Hybrid-Virus
Yo! ¡Buen día lectores, espero que estén teniendo un excelente inicio de semana! Finalmente tenemos una actualización para esta historia, que tanto cariño ha capturado con el paso del tiempo.
Podemos ver que la poción que los leones hicieron, si tiene como menso a Mathias… pero parece que también ha contribuido, que el gato ya tenía cola que le pisaran.
En el fondo, muy pero muy en el fondo Mathias y Rafaela se gustan. Esto es algo que se ha mantenido en silencio, con el paso de los años en la institución mágica.
Porque es más que obvio que ninguno de los dos, se atrevería a dejar esos sentimientos florecer. Más que nada por la presión de los status quo en la escuela.
Esa es la razón por la que Mathias en verdad nunca se mete con Rafaela, siempre ha habido algo ahí oculto de ambas partes, porque como bien sabemos Rafaela tampoco se mete con Mathias.
Es a causa de este descuido de parte de los Gryffindors, que Mathias puede externar por fin sus sentimientos sin filtro alguno. La cuestión es si Rafaela estará dispuesta a aceptar esta oportunidad, porque como bien sabemos para la mexicana esto es el equivalente de estarse aprovechando del danés.
Así que ahora Mathias tendrá que encontrar, la forma de convencer a Rafaela de que sus sentimientos son reales. Y que no tienen nada que ver con la poción de los leones.
A eso añadamos el complot de las exnovias de Mathias, por destrozar su nueva 'relación' en tiempo record. Para que sienta lo que es ser desechado, como el escandinavo hizo con ellas.
Sin más por el momento, dejen un review y nos vemos en la próxima actualización.
¿Dudas? ¿Comentarios? ¿Critica? ¿Etc.? ¡Ya saben qué hacer, envíen un review!
"Formemos parte de la línea de reviews, cuando leamos un fanfic con un personaje que nos gusta y no es muy común ver, de un fandom olvidado o de una historia que nos guste; dejemos un review, porque esa persona escribe para nosotros y que mejor forma de inspirarla y darle combustible para seguir"
