Han transcurrido dos semanas desde el duelo de Yugi y Kaiba. Después de que Kaiba perdiera, la Corporación Kaiba trató lo mejor posible para que esta noticia no saliera a la luz, ya que si lo hacía, arruinaría la reputación tanto de Seto Kaiba, el campeón de Duelo de Monstruos, como la de la Corporación Kaiba, la compañía de tecnología más avanzada en todo el país. Desafortunadamente no lo lograron.

La noticia de que Kaiba perdió fue filtrada, pasando por debajo del radar de la compañía, y al igual que un virus, en poco tiempo se esparció por todo el país.

En la primera semana en el primer día, inició como un rumor. En el segundo y en el tercero, páginas de Internet han hecho publicaciones no oficiales sobre el tema en cuestión. En el cuarto y quinto día, múltiples reporteros de diferentes medios de comunicación, investigaron sobre el tema para ver si era cierto. A pesar de que tuvieron muchos problemas con la Corporación Kaiba por invadir su privacidad, los reporteros lograron confirmar que en verdad Seto Kaiba perdió en un duelo. El sexto día, los medios de comunicación (como las televisoras, los periódicos y sitios de noticias oficiales y confiables de la Internet) confirmaron y publicaron la noticia, y añadieron más datos, como el nombre de aquel duelista que venció a Kaiba: Yugi Muto, y cómo éste lo derrotó usando a Exodia el Prohibido. Y para finalizar, en el séptimo día, la noticia tuvo un gran impacto en el país, y casi en todos los países de habla asiática.

Todo Japón se enteró de que Seto Kaiba fue derrotado por un principiante. En Ciudad Dómino apenas hay personas que no hablan sobre el tema. Pensar que algo así ocurrió en un día normal les es sorprendente. La reputación de Kaiba bajó mucho, al punto de haber perdido credibilidad sobre su habilidad para los duelos. En cambio con la Corporación Kaiba, en realidad no se le ha dicho algo que afecte su reputación. Era obvio, porque no tenía mucho que ver un juego de cartas con una compañía de tecnología.

Hasta la fecha no ha habido alguna señal de Kaiba que indique que siga vivo. La última actividad que realizó fue al final de la semana, anunciando su retiro del campeonato mundial del Duelo de Monstruos, dejando su título de campeón vacante.

En la preparatoria Dómino se ha hablado mucho de eso también, ya que Yugi y Kaiba son (era, en el caso de Kaiba) estudiantes de allí. Sólo un puñado de personas conocían a Yugi, pero desde que se volvió famoso, casi toda la preparatoria lo conoce. No hay estudiante que no lo reconozca por su hazaña. Algunos han ido incluso a verlo para hablar con él y jugar una partida de Duelo de Monstruos amistosa... y nadie le ganó.

Esto pasó varias veces durante la segunda semana desde el duelo de Yugi y Kaiba, al final de esta, el momento de fama de Yugi terminó. Ya no había personas que iban a él para un duelo, pero ya se ganó un reconocimiento en la preparatoria que no dejará de ser mencionado hasta que se gradúe, cosa que pasaría en dos años y medio aproximadamente, o en más tiempo.

Después de su semana de fama, Yugi vuelve a su rutina en la escuela: estudiar, jugar, y a pasar el rato con sus cuatro mejores amigos.

Marzo 16, Lunes. Año 201X

—Joey, ¿Qué esperas? Juega de una vez—Dice Tristán, cansado de esperar de que Joey haga alguna jugada.

Como sabe ocurrir últimamente, Yugi, Fuutarou, Joey, Tristán y Tea, pasan el rato en un juego de Duelo de Monstruos en la hora del almuerzo. Joey juega contra Fuutarou, y los demás los miran, junto con otros estudiantes que también se acercaron para ver el duelo entre ambos. Respecto al duelo:

Joey Wheeler: 600 LP

Fuutarou Uesugi: 100 LP

Fuutarou está al límite con sus puntos de vida, está a un ataque de perder. En su campo tiene un monstruo boca abajo en posición de defensa que lo protege por el momento. Joey no tiene cartas en su campo, pero eso está a punto de cambiar porque es su turno, y después de un buen rato en pensar su jugada, está listo para acabar con este duelo:

—Muy bien, aquí voy, chico listo. Prepárate—Le anticipa a Fuutarou, invocando un monstruo:

Ogro de Roca Grotto #1

Atributo: Tierra

Nivel: 3

Tipo: Roca / Normal

Ataque: 800

Defensa: 1200

Posición: Ataque

—Mi Ogro de Roca acabará contigo—Joey entonces declara un ataque al monstruo que Fuutarou tiene en posición de defensa boca abajo.

—Hm…—Fuutarou hace un sonido analítico mientras voltea su monstruo boca arriba para el cálculo de daño.

Amante Feliz

Atributo: Luz

Nivel: 2

Tipo: Hada / Normal

Ataque: 800

Defensa: 500

Posición: Defensa

—Jaja, como si esa triste carta de monstruo tuviera oportunidad—El Ogro de Roca tiene más puntos de ataque que los puntos de defensa del Amante Feliz, lo supera, así que el Amante feliz es destruido. Como estaba en modo de defensa, Fuutarou no recibe daño—Ahora que mi Ogro destruyó a tu monstruo, tus puntos de vida están completamente expuestos. Con un solo ataque, perderás—Sonríe confiado, terminando su turno—Jaja, estas contra las cuerdas, amigo. Ríndete.

—Tal vez… o tal vez no. No si uso esta carta—En su turno, después de robar una carta, Fuutarou activa una carta mágica de su mano—Juego la carta mágica: Respiración de la Luz.

Respiración de la Luz

Carta Mágica Normal

—¿Una carta mágica? ¿Y eso qué hace?—Confundido, Joey pregunta.

—Simple: destruye a todos los monstruos de tipo Roca en el campo.

—¿¡Qué!? ¿¡Puede hacer eso!?

—Sí. Los reduce a grava y escombros—Acompaña su explicación con un chasquido de dedos de su mano derecha.

La carta mágica de Fuutarou destruye con facilidad al Ogro de Roca de Joey, volviéndolo arena, desintegrándose (Pd: no están jugando con proyectores de holograma, sino en un tablero de mesa en un asiento de su clase, pero se imaginan a los monstruos como si fueran reales).

—Y ahora que tú no tienes monstruos que te protejan, yo te atacaré con uno—Dice, he invoca a un nuevo monstruo:

Petit Angel

Atributo: Luz

Nivel: 2

Tipo: Hada / Normal

Ataque: 600

Defensa: 900

Posición: Ataque

—Y con él dejo tus puntos de vida en 0—Tal y como explica, los puntos de ataque de Petit Angel son los suficientes para derrotar a Joey.

Joey: 600 LP - 600 = 0 LP

—Este duelo terminó: otra vez gano, y tú pierdes—Fuutarou termina su frase con tono de elegancia y modestia para burlarse de Joey.

Después de la derrota de Joey, algunos estudiantes que vieron el duelo se ríen de él, burlándosele.

—Jaja, te apaleó, y de qué manera.

—Qué malo eres en este juego, ¿Eh?—Tea y Tristán le dicen a Joey.

—Uhg...—Bajando la cabeza por la decepción, Joey hace un sonido quejumbroso en respuesta.

—Muy bien hecho, Fuutarou. Has mejorado mucho tu juego—Yugi lo felicita.

—Gracias. Al interesarme en el Duelo de Monstruos, estudié por un rato sus reglas y varias cartas. Así supe lo que debía hacer—Agradece y explica mientras ordena la baraja de cartas que usó. Después mira a Tea—Muchas gracias por prestarme tu baraja, Tea—Le estira la baraja para dársela.

—No hay de qué. Me alegro que te divirtieras jugando—Tea responde y recibe la baraja.

Fuutarou suspira como forma de relajarse:

—Bueno, ya me voy. La hora del almuerzo se va a acabar y tengo hambre—Se levanta de su asiento—¿Alguien quiere acompañarme?

—Tristán y yo iremos a la sala de maestros para entregar nuestros trabajos de historia—Comenta Tea. Tristán a lado suyo asiente con la cabeza—Será para otra ocasión.

—Yo me quedaré aquí… esperando a que mi autoestima se recupere—Dice Joey, teniendo una cara de decepción que esconde con sus brazos y con la mesa al frente suyo.

—Yo puedo ir contigo si quieres—Yugi a su lado se ofrece.

—Claro—Acepta sin problemas—Entonces nos veremos después—Se despide de Joey, Tea y de Tristán. Fuutarou entonces se aleja, abre la puerta de su clase, y, acompañado por Yugi, camina por un pasillo hacia su destino.

El comedor de la escuela, el lugar donde los estudiantes comprar diversos alimentos para su consumo personal.

Comúnmente, después de pedir la comida que desean, se la llevan a comer en las mesas del comedor o a otros lugares, eso dependiendo de la clase de comida que pidan.

La cafetería en donde hacen y sirven los alimentos está dividida en dos partes: la primera se encarga de vender la comida que se hace en la preparatoria: guisados, arroces, postres; sirviéndolos en bandejas de comida para los estudiantes. La segunda en cambio vende golosinas que se compran en tiendas: papas, refrescos, sándwiches; que entregan apenas el estudiante pague.

Yugi y Fuutarou llegaron al comedor, y se formaron en la fila de la cafetería que vende comida hecha en la escuela.

—Deme el menú de pollo, por favor—Yugi pide cuando es su turno.

—Marchando—Responde una señora de mediana edad que atiende el comedor.

Después de esperar un par de minutos, le entregan su orden: un tazón con sopa de pollo con verduras, otro tazón con arroz y tres trozos de pollo frito, una pequeña ensalada en un platillo, un aderezo en otro, una manzana y un vaso con agua. Yugi lo recibe y se hace a un lado de la fila, esperando a que Fuutarou pida lo suyo:

—Deme el menú de carne asada sin carne, por favor—Es lo que pide.

—… Marchando—Responde la señora que atiende el comedor, un poco extrañada de la orden. No sólo ella se extraña, también otros estudiantes que están cerca de él y escucharon lo que pidió. Yugi por su lado sonríe.

Después de esperar un par de minutos, le entregan su orden: un tazón de arroz, en un tazón más pequeño una sopa de miso, dos trozos de encurtido en un platillo y un vaso de agua. Fuutarou lo recibe y va hacia Yugi. Ambos con su comida se alejan de la cafetería, y mientras lo hacen, algunos estudiantes aún miran raro a Fuutarou.

Esto no se entiende mucho, pero si se explica cobra sentido. Cuando Fuutarou pidió el menú de carne asada "sin carne", hizo que varios estudiantes y la señora que atiende la cafetería lo miraran raro. ¿Por qué hacer eso? ¿Por qué ordenar una comida incompleta? Pues bien, Fuutarou tiene una razón.

Debido al azar de la vida y por un suceso que relaciona al dinero, él y su familia son de escasos recursos, no cuentan con el capital suficiente para el auto sustento, por lo que deben buscar la forma de economizar en toda necesidad que tengan, incluyendo la comida.

En vez de pedir un menú más barato o comprar un bocadillo pequeño, Fuutarou encontró una forma para comer bastante y ahorrar: el menú de carne cuesta 400 yenes, pero si se le quita toda la carne sólo cuesta la mitad, 200 yenes. Claro: el arroz vendrá vacío, y la sopa de miso se reduce, pero aún queda el arroz, la otra mitad de la sopa, dos encurtidos y un vaso de agua, suficiente para el almuerzo… aparentemente.

Yugi es consciente de que Fuutarou la pasa muy mal económicamente, por eso entiende que elija esa opción de comida… y de hecho lo ayuda:

—¿Quieres?—Pregunta, ofreciendo su ensalada y su manzana—No es mucho, pero espero que te sirva.

—¿Estás seguro de querer dármelos?

—Claro que sí. No es la primera vez que doy algo de mi comida.

—Lo sé, pero, ¿No te dará hambre después?

—Yo ceno, así que no hay problema.

—…—Dado que era muy difícil rechazar la oferta de Yugi, en especial cuando dijo lo último, Fuutarou, con un poco de pena, acepta el platillo de ensalada y la manzana que le ofrece—Gracias.

—Cuando quieras—A diferencia de otros estudiantes que no saben de la situación de Fuutarou, Yugi, como su mejor amigo y como persona incorregiblemente amable, hace todo lo posible para ayudarlo.

Los dos pasan cerca de las mesas de otros estudiantes para buscar un lugar para sentarse y almorzar. Aquellos estudiantes en otras mesas, al verlos, conversan:

—¿Ya vieron? Es Yugi Muto. Es el chico que venció a Kaiba, el campeón del Duelo de Monstruos.

—Sí. Dicen que lo venció invocando a Exodia el Prohibido.

—Si, es cierto. También cuentan que con él destruyó a los legendarios Dragones Blancos de Ojos Azules.

—¿En serio? Genial. Quisiera ser igual de hábil que él en los duelos.

—De seguro se convertirá en el siguiente campeón mundial.

Los comentarios sobre Yugi continúan, hablando sobre el mismo tema y la misma admiración que sienten por él.

—Ejeje…—Yugi ríe, con una sonrisa nerviosa mientras detrás de su cabeza tiene una gota de sudor. Ser tema de conversación lo hace sentir raro.

—Deberías disfrutar el júbilo que la gente te da. Eso no le pasa a mucha gente—Le dice Fuutarou al ver su reacción.

—Es que… no lo sé. Todo esto es nuevo para mí. ¿Qué debo hacer en estas circunstancias?

—Alzar la cabeza y sonreír con orgullo. Te están alabando, admirando, diciendo que quieren ser como tú y que algún día te convertirás en un ganador. A diferencia de mí, que…

—Oye, ese es Uesugi, ¿No? El de la clase 1-3.

—Sí. Ese bicho raro.

—¿Otra vez va a comer un menú de algo sin el ingrediente principal?

—Está loco. ¿Cómo es posible que Yugi Muto se junte con alguien así?

—Seguro que lo hace por lástima.

—Qué perdedor.

Otros estudiantes hablan de Fuutarou, pero no cosas positivas, sino negativas y hasta hirientes.

A Fuutarou no le importa lo que digan de él, y no dice algo al respecto. Yugi en cambio sí le importa, y le preocupa esa impresión que tienen varios estudiantes de Fuutarou. Esto ya sucedió antes, cuando iniciaron el año, y ambos se han comportado de esa manera. Si Yugi no ha dicho nada, es para respetar la privacidad de Fuutarou y no revelar que él y su familia son pobres, y que por eso no puede comprarse un almuerzo completo.

Prefieren dejar ese tema de lado, en vez, siguen buscando una mesa.

—¿Dónde nos sentamos?—Pregunta Yugi.

—En el mismo lugar de siempre—Le responde—Que Joey, Tea y Tristán no estén con nosotros hoy, no significa que debamos buscar otra mesa para comer.

—Es cierto. Pero nos sentiremos solos si ocupamos una mesa grande.

—Con tal de tener una mesa en donde comer, es suficiente—Después de hablar de ese asunto, se dirigen a su lugar de almuerzo habitual: una mesa para seis personas, ubicada casi en un rincón del comedor de la escuela.

Fuutarou y Yugi llegan, y se preparan para sentarse. Yugi es el primero, colocando su bandeja de comida en la mesa…

*Sonido de la bandeja de comida colocada en la mesa… X2*

—¿? X2

—¿?—Pero sin que se lo esperaran, otra persona también hizo lo mismo que Yugi: colocar su bandeja de comida en esa mesa para ocuparla. Yugi y Fuutarou, sorprendidos, miran a esa persona:

Es una chica muy hermosa, de cabello largo color rojo y de ojos azules. Es más pequeña que Fuutarou y más grande que Yugi. Viste un uniforme escolar marinero color negro y de camisa blanca, una falda y un par de zapatillas también blancas. En su cabello, cerca de sus orejas, tiene en cada lado un adorno de una pequeña estrella amarilla de cinco puntas.

La chica también mira sorprendida a los chicos, sin estar segura de qué decir o hacer. Lo mismo aplica para ellos. Ambos bandos esperan alguna reacción de la otra parte mientras se quedan viendo.

5 minutos después. Fuutarou, Yugi y la chica de cabello rojo, están juntos en la mesa en la que se encontraron. Yugi está sentado en un extremo, la chica en otro; ambos estando frente a frente, y Fuutarou a la derecha de Yugi. Los tres están allí, sin decir o hacer algo. El ambiente entre ellos es intranquilo e incómodo, ya que varios estudiantes cerca los miran con intriga.

—Yugi—Fuutarou en susurró lo llama—¿Ya viste? La chica no lleva nuestro uniforme.

—Es cierto—Habla también en susurro, mirando la ropa de la chica—¿Será nueva en la escuela?

—Es posible. Nunca la he visto, ¿Y tú?—Yugi niega con la cabeza en respuesta.

Ambos dejan de hablar entre ellos un rato, pensando en una forma para que el ambiente deje de ser pesado.

Hmm… ¿Cómo acabamos así?—Piensa Fuutarou…

Hace 5 minutos

—Yo estuve aquí primero. Muévanse—La chica les dice a Fuutarou y a Yugi, con cierta actitud ofensiva para ocupar la mesa.

—Hum… lo sentimos, no lo sabíamos. Ya nos vamos—Se disculpa Yugi, y se quiere alejar del lugar recogiendo su bandeja de comida. Sin embargo...

—Espera un segundo—Fuutarou se lo impide, tomándolo del brazo derecho para detenerlo y colocando una actitud asertiva hacia la chica, pues a diferencia de Yugi, que cede la mesa, él la reclama. La chica abre un poco más sus ojos en sorpresa al ver la reacción de Fuutarou—En esta mesa mis amigos y yo nos sentamos cada día desde que iniciamos clases. Así que muévete tú—Le dice.

—¿Ah? ¿Por qué? Ustedes son dos. No necesitan una mesa grande.

—Lo mismo te puedo decir, tú sólo eres una.

—¡…! P-pero… yo… yo…—La chica no parece tener un argumento. De forma drástica, toma una postura ofensiva en el diálogo—¡Yo llegué primero! ¡No pienso moverme de aquí!

—¡Pues nosotros tampoco!—Fuutarou también toma una postura ofensiva, y se sienta sin avisar en una silla que hay en un lado de la mesa.

—Fuutarou—Yugi se impresiona de su actitud.

—¡Hmph!—La chica no se queda atrás. También se sienta en una silla de la mesa, en la única que hay en un lado de la mesa. Ambos, sentados, se miran con una mirada desafiante y sería.

Yugi, en medio de la disputa, no sabe qué hacer, ni a qué lado darle apoyo.

.

—¿En qué estabas pensando cuando hiciste eso?—Volviendo a hablar en susurro, Yugi le pregunta a Fuutarou.

—Yo sólo quería que se fuera. Esta es nuestra mesa después de todo, no podemos cedérsela a quien sea.

—¿Cuántos años tienes? ¿10? Peleando por una mesa. Vámonos de aquí y dejémosla tranquila, después de todo es una nueva estudiante. Ya encontraremos otra mesa.

—…—Sin estar seguro en si dar la razón o no, Fuutarou piensa qué responder. Mientras piensa, mira por un momento a la chica al frente suyo—¿?—Al verla, se sorprende. Esa sorpresa es notada por Yugi, que también decide ver a la chica y saber por qué Fuutarou hizo esa reacción:

—¡!—No tarda mucho en ver el por qué:

La chica tiene la cara roja, ¡Roja! Como su cabello. Tiene una cara muy nerviosa e insegura, colocando su vista hacia su almuerzo mientras que sus labios tiemblan.

Parece un tomate—Comenta Yugi en su mente, bastante sorprendido del intenso sonrojo que desprende la chica.

Si tanto se avergüenza, se puede ir. Nadie la obliga a quedarse con nosotros—Piensa por su lado Fuutarou.

¿Por qué la chica está sonrojada? ¿Tiene que ver con que Yugi y Fuutarou están con ella y la hacen ver como si saliera con alguno de ellos? ¿Es porque es nueva y está nerviosa por la nueva escuela? ¿Será porque le apena comer con desconocidos? ¿O es la comida? Eso último parece ilógico, pero no hay que descartarlo por completo. Fuutarou da un rápido vistazo al almuerzo de la chica, revisando si tiene algo irregular.

¡…! ¿¡Qué…!?—No encontró nada malo, pero se impacta al ver el menú que ella ordenó, un menú con un gran repertorio—Udon, camarones, sepia, pollo y batata empanizados, y flan de postre. No lo puedo creer: es el menú de camarón, el menú más caro de la escuela. ¡Vale más de 1.000 yenes!—Suena extraño, pero Fuutarou tiene sus motivos para impresionarse del almuerzo de la chica. Ese menú de camarón, para cualquier estudiante promedio, es caro—¿¡Quién es esta chica, una celebridad!?

La mayoría ordena comida de 400 o 500 yenes, en casos extremos hasta 700, ¿Pero 1.000 yenes en un almuerzo? No es que el menú de camarón esté sobrevalorado, pero uno también tiene que ser prudente en cuánto se gasta para una comida. Fuutarou no es nadie para decirle a la chica que comprar ese menú está mal, pero la moral le da ganas de hacerlo, para que la próxima vez que ella ordene algo de la cafetería, piense mejor en su decisión.

—Este…

—¿?—Fuutarou llama la atención de la chica, quien se recuperó un poco de su sonrojo para prestarle un poco de atención.

—… No… no es nada—Los nervios hace que se abstenga de decir lo que quería decir—Haz lo que quieras—Termina de hablar y come su almuerzo.

—¿Entonces nos vamos a quedar?—Pregunta en susurro Yugi.

—Si. Ya pasó el mal momento. Comamos juntos. Así nadie tendrá que irse—Responde.

—… Okey—Yugi duda, pero no puede hacer mucho. Mejor prefiere hacerle caso a Fuutarou. Así que también se dispone a comer su almuerzo.

La chica no tiene nada que decir sobre la repentina tranquilidad que Fuutarou y Yugi obtuvieron, comiendo sus almuerzos sin tomarla en cuenta. Supone que es lo mejor para ambas partes, nadie tendrá que irse.

Gracias a eso, su opinión cambia, así que por hoy compartirá la mesa con ambos.

—Bien. Buen provecho—Dice la chica de cabello rojo, juntando las manos para después tomar sus palillos y comer su almuerzo.

Cada quien está en su comida: Yugi comiendo su caldo de pollo y verduras, Fuutarou come su tazón de arroz, y la chica de cabello rojo agarra un camarón y degusta parte de él. La chica hace un pequeño sonido de gusto, deleitada por el sabor de su almuerzo.

Unos minutos después, durante la degustación, Fuutarou saca de su bolsillo un mini bloc de notas, una hoja de examen calificada, y a ambas cosas las lee. Mira primero sus notas y después mira la hoja de examen, comparando algunas cosas de ambas. Otros minutos pasan…

—Hey, Yugi—Fuutarou lo llama.

—¿Sí?

—¿Crees que esta pregunta saldrá en el próximo examen?—Pregunta, sintiendo curiosidad por si una X pregunta vuelve a salir en un futuro examen, así que llama a Yugi y le pregunta su opinión, mostrándole la hoja de examen y señalando la pregunta.

—Déjame ver—Yugi deja de almorzar para ayudar a Fuutarou, revisando la pregunta—Hmm… no creo. En el examen anterior casi todos respondimos bien esa pregunta. Pienso que en el próximo examen han de tomar preguntas claves de un tema y que casi nadie pudo responder. Por ejemplo… esta—Señala otra pregunta.

—¿Esa? ¿Estás seguro?—Cuestiona—Yo no la veo difícil.

—¿Quién sabe? A Joey le tocó esa y se equivocó.

—¡Joey casi se equivoca en todo, apenas pasó! Más bien las preguntas que Joey respondió bien, no aparecerán en el próximo examen.

—Jejeje—Carcajea.

—¿Y qué tal esta otra?—Señala otra pregunta.

—¿Esa? Sí, es posible. Yo no pude responderla.

La conversación de ambos chicos es escuchada por la chica que los acompaña. Ésta al principio los ignoraba, pero llegó a un punto de que no era fácil hacerlo…

—Oigan, ustedes dos—Los llama. Ambos interrumpen su diálogo y la miran—Es de mala educación comer, hablar y leer al mismo tiempo—Les reclama.

—Hum, lo sentimos. Es que…

—¡Déjanos en paz!—Yugi quería disculparse, pero Fuutarou lo interrumpe, hablando nuevamente con una actitud ofensiva contra la chica—Estoy repasando para los exámenes de grado, ¿No puedes dejarnos tranquilos?

—¿? ¿Los exámenes de grado? Según escuché, son dentro de un mes. ¿Que? ¿Estás desesperado en pasar y estudias desde ahora? ¿En el último examen te fue mal?—Dado que Fuutarou es el insistente en estudiar, se lo pregunta.

—No, no es eso—Fuutarou deja de sujetar la hoja de examen y la coloca a un lado de su bandeja de comida—Ese es mi método de aprendizaje: estudio el tiempo que pueda.

—Si, claro, ¿Quién estudia tanto?—La chica no le cree—De seguro te fue mal, como a ese amigo tuyo que mencionaste—Seguido de eso, se levanta un poco de su asiento para acercarse a Fuutarou—Déjame ver tu examen—Pide mientras toma la hoja de examen que dejó Fuutarou en la mesa.

—Oye—Reclama. La chica mira el encabezado de la hoja, descubriendo que efectivamente el examen le pertenece a Fuutarou.

—A ver, déjame ver. La calificación del último examen de Fuutarou Uesugi es de… ¿?… ¿¡!? ¿¡Eh!? ¿¡100 puntos!?

La chica abre mucho sus ojos al ver que en el examen de Fuutarou, todas y cada una de las preguntas fueron contestadas correctamente, dando como resultado un puntaje perfecto: 100 puntos, escritos con números grande y en una esquina de la hoja.

—Ugh…—La chica, sin creerlo, baja la hoja de examen para mirar a Fuutarou, muy sorprendida.

—Ay no, qué vergüenza—Fuutarou voltea su cara a otro lado para no mirar a la chica, pero en realidad no siente vergüenza alguna.

—¡Soltaste la hoja a propósito para que la vea! ¿¡Verdad!?—Le reclama con un puchero al notar que esa vergüenza que Fuutarou dice sentir es falsa.

—Ajajajajaja—Yugi se ríe, pareciéndole graciosa la escena. Cuando el ambiente se tranquiliza, se une a la plática, suspirando antes de hablar para calmarse—Lamento que mi amigo se comporte así—Ofrece una disculpa con simpatía—Es muy inteligente, pero en ocasiones se sabe comportar como un niño. Espero que lo perdones—Fuutarou en vez de discrepar, prefiere seguir estudiando con su mini bloc de notas mientras come—No es un mal chico como piensas. Es… algo cerrado con las personas que no conoce. Hasta yo como su mejor amigo, tengo problemas para comprenderlo.

—Si lo dices así, supongo que puedo perdonarlo—Acepta la disculpa la chica, aunque aún duda—Veo que a diferencia de él, tú eres sensible y amable.

—¿De verdad piensas eso? Ejeje, gracias—Agradece con un poco de pena.

—¿También eres buen estudiante?

—Podría decir que sí. Mis calificaciones no son perfectas como las de Fuutarou, pero son buenas. No bajo de los 80 puntos.

—Vaya. Es genial—La chica se vuelve más abierta—La verdad es que a diferencia de ustedes, yo soy mala estudiante. No apruebo los exámenes, aún cuando paso horas sin dormir estudiando. En verdad admiro a la gente que tiene buenas calificaciones.

—Bueno, si aplicas más de ese mismo empeño y te esfuerzas más, en algún momento también te volverás igual de buena que nosotros, o incluso mejor.

—Te lo agradezco—Agradece con una sonrisa. Luego se queda un rato callada para pensar, y al tener algo nuevo en mente, chasquea los dedos—¡Ya sé! Como nos sentamos juntos, me podrían ayudar a estudiar…

—¡Gracias por la comida, estaba rico!—Interrumpiendo a la chica, Fuutarou agradece su almuerzo y se levanta de su asiento.

—¿Eh? Qué rápido comes—La chica se impresiona. Fuutarou no dice nada, sólo sale de su asiento.

—¿Ya te vas?—Pregunta Yugi.

—Sí—Responde a secas.

—¿No quieres quedarte un poco más?

—No, gracias. Ya terminé mi almuerzo.

—¿Sólo vas a comer eso?—Pregunta la chica—Alcancé a ver que no comiste mucho. Si te quedas, te compartiré mi almuerzo. Después de todo es mucha comida para mí sola.

—…—Fuutarou se detiene, y regresa a ver a la chica con una mirada seria—Tú fuiste la que pidió ese almuerzo tan grande. Si sigues comiendo de esa manera, engordarás.

—¡…!

—¿¡Engor-dar!?—Yugi y la chica se impactan. Fuutarou tocó un tema de mucho tacto para las mujeres, y aunque en parte tiene razón, decirlo de manera tajante, directa y grosera, fue muy terrible de su parte. La chica se siente tan ofendida que se traba al hablar. Al enojarse mucho, su cara se sonroja de nuevo—¡E-eres la persona más insensible que he conocido en toda mi vida!—Muy enojada, se va, dejando su almuerzo—¡Te odio!—Finaliza antes de irse.

—¿? ¡N-no te vayas, espera!—Yugi trata de detenerla con sus palabras, pero no funciona. La chica sigue su camino, saliendo del comedor de la escuela. Yugi, sintiéndose mal por ella, regresa a ver a Fuutarou, disgustado con él—¿¡Qué pasa contigo!? ¡Eso fue cruel, hasta para ti!

—Yugi… por esa actitud es que siempre trataban de aprovecharse de ti en la secundaria—Comenta—Esa chica quería que le ayudáramos en sus estudios. Te engañó con sus dulces palabras de que "te admira" y que "quisiera ser como tú" para que al final la ayudes.

—Eso no es verdad. Y aunque sea cierto, no justifica que le dijeras algo tan grosero.

—¿Te refieres a que engordará? Tú mismo estás viendo que ordenó mucha comida. ¿Quién no va a engordar? Además, no le hubiera dicho eso si me hubiera dejado estudiar en paz. Ella se lo buscó.

—Te vuelvo a preguntar: ¿Cuántos años tienes? Peleando de forma tan infantil. ¡Ve inmediatamente a disculparte con ella!

—¿Disculparme? ¿Por qué? No hice nada malo. Sólo dije la verdad.

—¡Fuutarou!

—…—El reclamo llega hasta ahí. Fuutarou en verdad no piensa disculparse, aunque Yugi se lo reclame. Este se disgusta más:

—[Suspiro de paciencia] Como quieras. Yo sí voy a verla—Rindiéndose en el asunto, Yugi le da la espalda a Fuutarou y se va hacia la misma dirección a donde se fue la chica.

—¿? Uh, Y-Yugi… espera—Fuutarou lo llama, al ver que en serio se dirige a ver a la chica. Yugi escucha su llamado, pero en vez de prestarle atención, vuelve a la mesa en donde comían y toma la bandeja de comida de la chica, llevándosela—Oye, espera—Lo vuelve a llamar, pero Yugi lo vuelve a ignorar, yéndose del comedor de la escuela con la bandeja de comida. Fuutarou se queda solo, y sin saber qué hacer. ¿Ir a él, o dejarlo?

Antes de escoger alguna de esas opciones, su teléfono celular suena:

*Beep*

Un sonido de alerta de mensaje.

Fuutarou saca del bolsillo de su pantalón su celular para revisarlo: le acaba de llegar un mensaje de texto:

"¿Estás ocupado? Necesito hablar contigo. Llámame"

Mensaje de texto enviado por alguien llamada "Raiha Uesugi"

.1.

—¡Espera!—En un pasillo de la escuela, Yugi alcanza a la chica de cabello rojo con la que él y Fuutarou compartieron mesa. Ella, aún molesta de lo de antes, al escucharlo, se detiene y lo regresa a ver:

—¿Qué es lo que quieres?—Pregunta con un tono de voz que expresa que aún se siente molesta. Yugi al estar cerca de ella, deja de correr. Antes de hablar, usa un par de segundos para recuperar el aliento.

—Yo, hum, lamento mucho que Fuutarou te haya dicho eso. Fue muy grosero de su parte. Te ofrezco una disculpa de su parte.

—… No quiero tu disculpa. Tu amigo es el que debe disculparse. Realmente me molestó.

—Lo lamento.

—Solo olvídalo—Dice antes de voltearse y seguir su camino.

—Espera—Yugi la vuelve a llamar, volviendo a llamar su atención.

—¿Y ahora qué?—De nuevo se voltea a verlo.

—… Dejaste tu almuerzo atrás—Le dice, estirando sus manos con la bandeja de comida propiedad de la chica para dársela. Ella mira la bandeja por un momento, con una mirada de extrañez.

—¿Por qué me lo traes?

—Para que termines tu almuerzo.

—¿?

—Vi que disfrutabas mucho tu comida. Con cada bocado que le dabas, hacías un gesto de placer al disfrutar su sabor. Te gusta la comida, ¿No? Pensé que sería malo que no termines de degustarla. Así que te la traje para que la sigas disfrutando.

—…—La chica se queda callada, algo impresionada de la amabilidad y el análisis de Yugi. Cuando comió con él y Fuutarou, pensó que ninguno de los dos le prestaba atención. Es verdad que ella disfrutaba su comida, y hasta hacía gestos que señalaban que le parecía deliciosa. Esos gestos los hizo sin problema, sin reparos, sin esperar a que Yugi o Fuutarou le digan algo, pero por lo que escucha, Yugi la estuvo viendo, y se percató de la satisfacción que sentía al degustar cada bocado.

La chica, extrañada, no sabe si debería decirle algo a Yugi al respecto, o si debe tomar la bandeja de comida, en especial lo segundo, porque aún tiene en mente lo que le dijo Fuutarou antes.

.2.

—¿Que podemos saldar la deuda?—Pregunta sorprendido.

Después de recibir un mensaje de texto diciendo que necesitan comunicarse con él, Fuutarou buscó un lugar privado para poder llamar. Para eso se fue al baño de hombres, entrando en un cubículo donde hay uno de los tantos inodoros del baño. Después de confirmar que nadie lo escuchara, llamó a esa persona que le mandó el mensaje.

{Sí. Papá te consiguió un trabajo}—La voz de una niña contesta del otro lado—{Una familia rica acaba de mudarse a la ciudad. El padre está buscando un profesor particular para su hija}

—¿Profesor particular?

{Así es. No conozco todos los detalles, pero creo que ella no es muy buena estudiante. Papá al enterarse, actuó rápido y te consiguió una oportunidad para que califiques como el tutor que busca esa familia. La mejor parte es que la paga es cinco veces mayor a la normal. ¿No es genial, hermano?}

—… ¿Cinco veces?—Murmura.

Fuutarou, a lo largo de su adolescencia, ha tenido muchos trabajos: repartidor, mesero, lavaplatos, cuidado de mascotas, vendedor ambulante y otros más. Entre esos trabajos está el de profesor particular, que consta del mismo trabajo de un profesor de escuela: enseñarle varios temas académicos a un estudiante o más.

Al ser un estudiante de 100 puntos, a Fuutarou, el trabajo de tutor, le queda como anillo al dedo. Enseñar matemática, literatura, ciencias, historia y lengua extranjera, le es pan comido, porque al ser dedicado en los estudios, conoce los temas de cada asignatura y se los puede enseñar a otras personas. El único inconveniente que tiene en ese trabajo es que gana muy poco: el salario de un profesor particular es de máximo 5.000 yenes por semana por estudiante, nada más. Fuutarou ya aplicó para ese trabajo, y a pesar de que se le hizo cómodo por ser un trabajo hogareño, el salario no le alcanzaba, no cubría los gastos de su familia, por ende, dejó de aplicar para ese oficio y se fue en busca de otro para ganar más dinero.

Por lo que le dice Raiha Uesugi, su hermana, se le vuelve a presentar la misma oportunidad de trabajo, pero en esta ocasión, bajo sus palabras, su salario será cinco veces mayor al tradicional: en vez de 5.000, ganará 25.000 yenes por semana. Una oferta que no puede negar que es muy buena… pero algo tan bueno debe tener algo malo, piensa.

—No lo sé. La paga lo hace sonar como un trabajo ilegal—Duda al respecto.

{… ¿Sabías que el ser humano puede vivir sin uno de sus dos riñones?}—Pregunta su hermana.

—¿Eh? ¿Estás diciendo que venda uno?

{Jajaja. Era mentira. Pero si quieres, puedes hacerlo}—Se burla. Para reanudar con el tema anterior, vuelve a colocar una voz seria—{Mira, sé que debes tener muchas dudas del trabajo, y que 25 mil yenes no es mucho… pero al menos con esos 25 mil yenes podremos llenar nuestros estómagos en las noches, hermanito}

—…—Eso último hace pensar a Fuutarou con mucha seriedad. Para él y para la situación de su familia, 25 mil yenes a la semana sirven, y mucho. Con eso podrán comprar para la cena y dejarán de dormir con el estómago vacío, podrán también deshacerse más rápido de la deuda que tienen, o para comprar cualquier otra cosa que necesiten de último momento. Con las dos últimas se las pueden arreglar, pero la comida les es lo más importante.

Fuutarou, como sensación emocional, coloca su mano en la zona de su abdomen, donde está su estómago. Desde hace mucho perdió la cuenta de las noches en las que tuvo que irse a dormir sin haber comido algo, él y su familia. Los otros trabajos que tuvo alcanzaban a cubrir sus gastos, pagándole 30 mil yenes semanales, sin embargo, esos trabajos eran más sacrificados, menos seguros, y le robaban más tiempo (de hecho, es sorprendente que con trabajos así, Fuutarou le sobró tiempo para estudiar hasta ser un estudiante de 100). 25 mil yenes semanales es una buena paga para un profesor particular, y es el pago más alto que conseguirá en esa profesión, aparte de que es un trabajo más descansado y de medio tiempo. Rechazarla sería el equivalente a un error del que se arrepentirá por un buen tiempo... y como actualmente no tiene trabajo, ese arrepentimiento se duplica.

—Cuéntame más detalles—Pide.

{Okey}—Accede su hermana—{Hmm, por lo que escuché, hoy la transfirieron a tu escuela. Es una chica que la cambiaron de una escuela privada. No sé el nombre de esa escuela, sólo sé que su uniforme es negro}

—¿?

.1.

—¿Tu… crees que engordaré?

—¿Ah?—Yugi hace un sonido de confusión, no porque no haya escuchado la pregunta, sino porque se extraña de que la chica le pregunté eso.

—Dime. ¿Crees que si sigo comiendo mucho, engordaré?

—Yo… no sabría qué decirte.

—Solo dime lo que pienses. Sé honesto.

—Bueno. Entonces… no voy a mentirte. Sí, es posible que engordes si comes mucho… pero si te preocupa tu cuerpo, no te sientas mal. Hay quienes dicen que la belleza más importante de una persona es la que hay dentro de uno mismo, ¿No crees? No importa si llegas a… engordar, si hay una persona que te aprecie tal y como eres, es suficiente. Eso es lo que pienso.

—…—Lo que Yugi dijo no está alejado a lo que dijo Uesugi, pero lo dijo de forma sensible, y con una frase motivacional. Funciona, haciéndola sentir mejor consigo misma.

Aceptando la cortesía de Yugi, la chica, con pena y un poco sonrojada, estira sus manos y toma la bandeja de comida.

—Gracias—Le agradece sin decir nada más, ni menos. Yugi sonríe, feliz de que el estado de ánimo de la chica esté mejor. La chica, después de tener la bandeja en sus manos, quiere continuar su camino.

—Este…—Una vez más, Yugi la llama—Si no te molesta… quisiera preguntarte algo.

—¿? ¿Qué cosa?

—¿Cuál es tu nombre?

—¿…? ¿Mi nombre?

—Sí. Tu nombre.

—… Mi nombre es…

.3.

La hora del almuerzo terminó. En la clase 1-3, todos los estudiantes están presentes y están en sus lugares. Entre ellos, Yugi y Fuutarou.

—A sus lugares—El profesor llega rápido, ya estando preparado para dar su clase. Pero antes, tiene un anuncio que hacer—Antes de inicia la clase, tengo una noticia que decir—Antes de que algún estudiante preguntara, el profesor se adelanta, mirando en dirección a la puerta delantera de la clase: alguien la abre del otro lado, una persona, una chica. Al abrirla, pasa y cierra la puerta de espaldas. Después, camina hasta quedar frente de todos los estudiantes de la clase—Nos acaba de llegar una nueva estudiante que nos acompañará desde hoy.

—¿Una nueva estudiante?

—Sí, y es una chica.

—Es muy linda. Su cabello rojo se ve espectacular.

—Miren su uniforme: es de una escuela privada que está al otro lado de la ciudad.

—¡Vaya! Debe ser de una familia rica—Varios estudiantes murmuran entre ellos, mirando a la nueva compañera que se añade a su clase.

Aquella chica entonces, con la frente en alto, con energía y una sonrisa, se presenta...

.1.

—¿Entonces tu nombre es… Itsuki?

.2.

{Creo que se apellida Nakano}

.3.

—Mucho gusto. Me llamo Itsuki Nakano. Encantada de conocerlos a todos—Se presenta aquella nueva chica.

.

.

.

¡Qué…!—Fuutarou queda en completo shock al volver a ver a aquella chica de cabello rojo a la que molestó, ahora siendo consciente de quién es y del importante rol que tendrá con él—Una estudiante nueva y rica, de uniforme negro. No puede ser, en verdad es ella.

Cerca, la reacción de sorpresa de Yugi no es tan grande como la de Fuutarou. Ya la conoce, pero se sorprende que haya sido asignada a la misma clase de él y sus amigos.

—Órale. La nueva chica es una belleza—Joey comenta.

—Sí. Es la chica más bonita que he visto—Comparte la opinión Tristán. Tea que está cerca de ambos, los mira de forma desaprobatoria… y con un poco de envidia. Por otro lado, mira a la chica con admiración.

La chica pasa por varias mesas de la clase hacia un asiento que está vacío, ubicado casi en medio del salón (y que en un tiempo era lugar de Kaiba). Mientras pasa, alcanza a ver a Yugi:

—Hola Yugi—Lo saluda con una sonrisa y un movimiento de mano.

—Hola—Responde al saludo, también con un movimiento de mano.

—¿? X3—Joey, Tristán y Tea quedan impresionados de que esa chica conozca a Yugi, y que lo salude.

La chica pasa a lado de Yugi, continuando su camino. Allí, se encuentra con Fuutarou.

—H-Hola…—Éste la saluda, también moviendo su mano. Sin embargo, la chica lo mira con resentimiento, y pasa de largo, ignorando el saludo y llegando a su puesto, donde se sienta y saluda a una chica cerca suyo—… Oh no—Fuutarou queda en seco, sin pensamientos en mente, y sin tener la menor idea de cómo solucionar esto.

Marzo 17, Martes.

En la escuela en la hora del almuerzo. El grupo de Yugi, Fuutarou, Joey, Tristán y Tea, están reunidos en el comedor de la escuela en una mesa (en la que Fuutarou una vez dijo que él y sus amigos siempre se han sentado desde que iniciaron el año escolar... y en parte es verdad), almorzando. Cada quien con una comida diferente: Yugi come otra vez un menú de pollo, Tristán come un emparedado de jamón y queso, Joey come un tazón de ramen, Tea una ensalada, y Fuutarou otra vez come un menú de carne asada… sin carne.

Todos comen con tranquilidad, a excepción de Fuutarou, que esconde su cara con sus brazos y con la mesa, desanimado.

.

Fuutarou será el profesor particular de la chica de cabello rojo, Itsuki Nakano, pero antes de saber esa noticia, la trató mal, y ahora ella no quiere saber nada de él. Si ella se llegara a enterar de que él será su tutor, lo rechazará, y Fuutarou perderá el trabajo y la paga de 25 mil yenes por semana que iba a tener. Queriendo arreglar ese grave error, Fuutarou le pide ayuda a Yugi, ya que él y esa chica parecen llevarse bien. Yugi en ese momento no supo cómo ayudarlo, por lo que espera hasta el siguiente día (hoy) para que ambos, junto con Joey, Tristán y Tea, piensen en un plan. Para ello, Yugi y Fuutarou les contaron lo que sucedió en la hora del almuerzo de ayer.

.

—¿Y ahora qué haré? Ayer metí la pata mucho antes de siquiera empezar—Se dice Fuutarou, aún con la cabeza baja.

—Estas frito, amigo—Comenta Joey.

—En parte lo tienes bien merecido—Apela Tea—Como chica, te puedo decir que lo que le dijiste fue muy grosero, y que no te perdonará con facilidad.

—Lo sé. Es que… no pensé que se volvería tan importante para mí. Tengo que encontrar la forma de disculparme con ella.

—Pues tienes que pensar rápido, porque si se entera de que te quieres disculpar porque te conviene, menos te perdonará—Comenta Tristán, bajando los ánimos de Fuutarou más de lo que están—Yo que tú me olvidara de ella y del trabajo y buscara otro.

—No puedo hacer eso. Ser tutor es el trabajo más óptico para mí, y la paga es súper buena. No quiero dejar pasar esta oportunidad. Además, mi papá se esforzó mucho para conseguirme ese trabajo, tampoco puedo dejarlo sin siquiera intentarlo.

—¿Entonces qué piensas hacer?

—[Suspiro]… No tengo idea—Alza la mirada, mostrando parte de su cara—¿Tienen alguna sugerencia?

—Discúlpate con ella directamente—Sugiere Tea—Dile que lamentas haberla insultado, que estás muy arrepentido, y que harás lo que sea para que te perdone.

—¿Lo que sea?—Pregunta.

—Si dice que saltes como rana, lo haces. No tienes de otra.

—…—Se queda callado, inseguro de la idea.

—¿Y qué tal si haces lo que quería que Yugi y tu hicieran?—Sugiere en cambio Joey.

—¿Te refieres a que la ayudáramos a estudiar? No tiene sentido que haga eso si voy a hacer su tutor.

—Confía en mí. Imagínatelo: que te ofrezcas a ayudarla en sus estudios, pareciendo que lo harás porque quieres ayudarla sin recibir algo a cambio. De seguro te perdonará.

—…

.

Imaginación

Fuutarou imagina que vuelve a hablar con Itsuki Nakano, comportándose modesto, gentil y carismático, llevando en una mano su hoja de examen de 100 puntos, con la que demuestra que es la persona indicada para ayudarla en sus estudios:

Vine a sentarme contigo de nuevo. No sólo para comer, sino para estudiar.

¡Vaya!—La chica queda maravillada de su amabilidad y encanto.

.

—Pensándolo bien, no es una mala idea… es un plan casi perfecto. ¡Lo haré!—Dice Fuutarou con su confianza renovada.

—¿Eh? Oye, no creo que debas subestimar…

—¡Esa es la actitud! ¡De seguro lo lograrás!

—¡Sí!—Interrumpiendo a Tea, Joey le da ánimos, haciendo un pulgar arriba. Cerca suyo, Tristán también lo apoya.

Yugi tampoco está seguro de ese plan. Itsuki no puede ser tomada a la ligera, es inteligente, a pesar de sus calificaciones, y que Fuutarou esté dispuesto a enseñarle, no tiene que ver con la razón por la que está enojada con él. Al menos debería disculparse primero.

La charla de los cinco se detiene al sentir que cerca de ellos "el rey de Roma" pasa. La chica de cabello rojo, Itsuki Nakano, camina por el comedor de la escuela, buscando un sitio en dónde sentarse. A diferencia de ayer, hoy lleva el uniforme de la preparatoria Dómino: el uniforme de casaca rosa y falda azul. En sus manos tiene una bandeja de comida cuyo menú no se alcanza a identificar.

—Bien, es momento de entrar en acción—Con confianza, Fuutarou se levanta de su silla con su bandeja de comida en manos—Deséenme suerte—Pide a sus amigos antes de irse.

—Suerte X2—Joey y Tristán le desean éxitos en su objetivo.

Permaneciendo en la mesa, los cuatro continúan almorzando y hablando entre ellos.

—¿Creen que lo logrará?—Pregunta Tristán.

—Por supuesto.

—No—Responden al unísono Joey y Tea. Ambos se miran entre ellos, extrañados de la respuesta del otro.

—¿Qué opinas, Yugi?

—No lo sé—Dice preocupado—Quiero que Fuutarou consiga que Itsuki lo perdone, pero me preocupa cómo vaya a actuar con ella, eso puede afectar a la decisión si perdonarlo o no. Espero que no diga algo indebido.

—… X3—El grupo se queda callado un momento, librando la tensión de ese tema. Al despejarse lo suficiente, Joey continúa con la charla, hablando de un tema diferente:

—Chicos, he estado pensando en algo que no me deja tranquilo.

—¿Qué cosa?—Pregunta Tristán.

—… No soy bueno en el Duelo de Monstruos—La expresión que hace y el tono de voz que usa, lo hace parecer como si lo que acaba de confesar fuera algo muy doloroso. Sus amigos cerca… quedan indiferentes.

—¿En serio?—Pregunta Tea, pero no preocupada, sino con la indiferencia adquirida.

—Sí—Afirma, sin notar la indiferencia de sus amigos—No puedo ganar un duelo ni para salvar mi vida. Ustedes mismos vieron cómo la semana pasada Fuutarou me ganó tres veces consecutivas, siendo un principiante.

—¿Tres veces? ¿Qué no te ganó cinco veces?—Tristán corrige.

—¿Qué? ¿Cinco veces? ¿De verdad?—Pregunta, realmente sorprendido. Yugi, Tea y Tristán asienten.

—Y con la de hoy serían seis derrotas consecutivas.

—¡Ay no!—Se desanima más. Apoya su cara en sus manos para ocultar la vergüenza en su cara.

—Cálmate. Tampoco es para que te pongas así—Tea trata de consolarlo—Tal vez sólo no eres apto para jugar, es todo.

—No lo entiendes, Tea. Ver que personas son mejores en algo que yo y que me vea forzado a quedarme atrás, me hace sentir mal. Debo superarme y ser igual que ellos, o incluso mejor.

—Ojalá fueras así en tus estudios—Murmura Tristán. Joey termina su tazón de ramen para después mirar a Yugi con seriedad:

—Yugi, como experto en los duelos, dime: ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Por qué no puedo ganar?—Insiste en el tema.

—Pues… creo que es porque tu estilo de juego es muy desordenado.

—¿? ¿Mi estilo de juego, desordenado?

—Sí. He notado que no organizas bien tu baraja, tienes muchas cartas de monstruos que no combinan muy bien entre ellos. Por ejemplo, tienes cartas de monstruos tipo guerrero, lanzador de conjuros, roca, dragón. Lo idóneo es que tengas entre uno a dos tipos de monstruos. Así tienes un mejor repertorio.

—Ya veo. ¿Qué otra cosa has notado en mi estilo de juego?

—Otra cosa sería que tienes muchas cartas. ¿Cuántas cartas con exactitud tienes en tu baraja?

—Hm, 58.

—Lo idóneo es que tengas la cantidad mínima de cartas, que son 40. Así tendrás más posibilidades de robar las cartas que necesites.

—… ¡Ajá!—Joey exclama en afirmación al entender, levantándose de su silla para estar frente a Yugi y agarrar sus hombros—¿Lo ves? Esa es la clase de cosas que necesito saber si quiero ser mejor en el Duelo de Monstruos. Por favor, Yugi, ayúdame a saber más—Pide.

—¿Qué tal si le pides ayuda a mi abuelo? Él sabe mucho más del Duelo de Monstruos que yo, quizás pueda ayudarte.

—¿Me harías ese favor?

—Lo intentaré. Si tienes tiempo, ven a mi casa.

—Entendido. Gracias Yugi, no sabes lo mucho que significa para mí.

—Claro... pero tampoco exageres—Se limita a responder.

.

—Lo siento, aquí ya no queda sitio.

Mientras tanto, en otra mesa del comedor, con una sonrisa de placer y disfrutando el momento, Itsuki rechaza la compañía de Fuutarou. La respuesta fue tan tajante y directa que lo deja congelado.

Derrotado y atónito, Fuutarou regresa a la mesa donde están Yugi y los demás.

—Fuutarou, volviste—Lo recibe Joey, dejando de sujetar a Yugi y regresándolo a ver. Al ser percibido, los demás también lo miran—Dinos, ¿Cómo te fue? ¿Pudiste hacer las paces con la…?—Pregunta, imaginando que sí le fue bien y que consiguió el perdón de Itsuki Nakano… no obstante, al ver que Fuutarou tiene un rostro de profunda decepción, no termina su pregunta, a la vez que tiene un mal presentimiento sobre el tema.

—No pudiste disculparte, ¿Verdad?—Tea Pregunta. Fuutarou afirma ese hecho negando con la cabeza como respuesta, y mientras se sienta, añade:

—Quería sentarme con ella a solas, pero estaba almorzando con varias chicas. No pude acercármele. Ella notó mi presencia, y me rechazó de manera contundente y que nunca olvidaré, con una sonrisa de placer, disfrutando ese momento en el que me quedé en shock.

—Cielos… ni siquiera pudiste hablarle—Comenta Joey—Bueno, pudo ser peor.

—¿Qué pudo ser peor que eso?—Le pregunta Tristán.

—Aquellas chicas que la acompañaban pudieron habérsele burlado cuando fue rechazado.

—… Si lo pones así… sí, pudo ser peor.

—¿Y ahora qué pasará?—Yugi le pregunta.

—No tengo la menor idea, Yugi. No tengo nada en mente—Fuutarou trata de tranquilizarse suspirando profundamente, pensando en otro plan.

*Chasquido*

Al tener una idea, su estado de ánimo cambia drásticamente, pasando a uno energético y confiado.

—¡Claro, aún tengo oportunidad de arreglar esto! ¡Los tengo a ustedes, que, como buenos amigos, me ayudarán a hablar con ella para…!

—¡Zafo!

—¡Zafo!

—¡Zafo!—Ni bien terminó de decir lo que iba a decir, Joey, Tristán y Tea, con la velocidad del viento, rechazan la idea que Fuutarou iba a contar. También se levantan de sus asientos para irse a paso veloz, saliendo del comedor de la escuela. Este inesperado y abrupto acto, deja a Fuutarou perplejo y en seco:

—¿A dónde van? ¡Oigan!—Los llama.

—¡Suerte con tu problema!—Tristán se despide, y junto con Joey y Tea, lo ignoran y salen del comedor.

—Ahh, ¿Con que esas tenemos, eh? ¡Traidores, y después de todo lo que hice por ustedes! ¡Pero algún día me han de pedir que les ayude en un examen!—Les exclama enojado.

Yugi, cerca, termina su almuerzo con prisa, y sigilosamente trata también de alejarse y salir del comedor para tampoco tener nada que ver con esto… pero Fuutarou se percata:

—¡Yugi, mejor amigo!—Lo nombra, yendo hacia él y agachándose un poco para abrazarlo del cuello en busca de consuelo, y en parte para evitar que se vaya—¿Qué voy a hacer? Mi primer día como su profesor particular inicia hoy después de clases. ¿Cómo me disculpo?

—No me preguntes a mí, que no lo sé.

—Por favor. Eres igual de aplicado que yo. De seguro que debajo de ese pelo puntiagudo de tres colores tienes un plan, ¿Verdad?

—Desafortunadamente para ti, no.

—No digas eso. Ayúdame—Deja de abrazarlo y de agacharse—Tú ya hablaste con ella. Te saluda y todo, le caes bien.

—No en realidad, sólo hablamos un poco…

—Conversa con ella y dile que quiero disculparme, que estoy arrepentido. Dile que lameré la suela de sus zapatos si es necesario para conseguir su perdón.

—¿¡Eh!? ¿Quieres que le diga eso? ¿Estás seguro?

—Si quiero ese empleo, me humillaré si es necesario, no tengo de otra… pero te agradecería mucho que no digas eso. Sólo hazlo en caso de extrema emergencia. ¿Okey?

—Bien. Hum… ¿Y qué va a pasar con las chicas que están cerca suyo?

—Solo olvídalas, no son importantes. ¡Adelante, háblale!

—Ahh. Está bien, está bien, pero no me empujes—Fuutarou le incita, y como apoyo adicional, empuja a Yugi hacia adelante para que se vaya.

Yugi, sin tener muchas opciones, camina hacia donde está sentada Itsuki y sus amigas. Está nervioso, y duda, lo que hace que en medio camino se quede parado. Hablarle a una chica para que hable con un chico no es cosa fácil. No importa si es porque ese chico se quiere disculpar con ella, ser su mensajero es... incómodo. ¿Qué opinará Itsuki de él al ver que habla con ella por Fuutarou? Sin duda sería una vergüenza.

Yugi regresa a ver a Fuutarou: este lo apoya, haciendo un pulgar arriba con su mano derecha, acompañado de una sonrisa. Es como si dijera: "cuento contigo". Esa expresión, para Yugi, es difícil de rechazar, por lo que no tiene más opción que seguir.

Al estar cerca de la mesa de Itsuki, los nervios lo vuelven a invadir, quedándose estático por un momento. A esa distancia le puede hablar a Itsuki, aunque todas sus amigas lo escucharían. Ahora que lo piensa, aún no tiene en mente qué decirle. ¿Debería decirle que Fuutarou le ofrece disculpas, que quiere que lo acompañe para que hable con Fuutarou que le quiere decir algo, o sólo que quiere hablar con ella en privado y llevarla hacia donde está Fuutarou sin decirle nada? Supone que debió pensar en eso antes de ir hacia ella.

Antes de que ordenara sus ideas, Itsuki ya nota la presencia de Yugi:

—Ah, hola Yugi—Saluda con un movimiento de mano.

—¡…!—Yugi se alarma. Los nervios lo atormentan más de lo que está, en esta ocasión invadiéndolo por todo el cuerpo, apenas siendo capaz de moverse—Ah… ah… h-h-hola… Itsuki—Saluda tartamudeando, siendo lo único en lo que pudo pensar. Itsuki nota que Yugi está nervioso, lo que la hace colocar una cara extrañada. Los nervios de Yugi al ver a Itsuki llegan al punto de forzarlo a abandonar la misión—¡Adiós!—Se despide, pasando rápido a un lado de la mesa donde está Itsuki, sin esperar alguna respuesta por parte de ella. Ella queda confundida.

Fuutarou que vio todo a lo lejos, después de que Yugi se retirara, se da una palmada en la frente por la decepción.

Yugi se aleja lo suficiente de Itsuki para que esta no lo vea. Estando sólo, suspira aliviado, abandonando los nervios que lo hostigaban:

Ay no… no pude hablar con ella—Lamenta—El miedo me ganó, fue mucho más fuerte de lo que pensé… ¿Ahora qué le diré a Fuutarou? De seguro me vio. Estará decepcionado—Oculta su cara con sus manos. Continúa tranquilizándose, inhalando y exhalando profundamente. Su mente casi termina de volver a la normalidad, hasta que una persona, que viene de la mesa donde están Itsuki y sus amigas, se acerca a él.

—Hey, disculpa—Esa persona lo llama, y Yugi se voltea a verla.

Llamándolo, hay una chica muy hermosa, de ojos azules y cabello corto color rosado claro, llegándole hasta la nuca. La chica tiene una voz que la hace parecer mayor, como si fuera de tercer año, aunque su uniforme la identifica de primer año. Además de su belleza, destaca por su uniforme, porque tiene puesta la chaqueta del mismo amarrada a su cintura, como si fuese parte de una extensión para su falda. Al no tener puesta la chaqueta, se la ve con la camisa de la preparatoria, una camisa de manga corta y blanca. Esto no es relevante, pero la chica, al no llevar su chamarra, se aprecia en ella que es de buena figura, de buen cuerpo… en especial el busto.

La chica recibe a Yugi con una sonrisa de ánimo cuando la ve:

—Oye, dime si me equivoco: vas tras Itsuki, ¿Verdad?

—¿Ah?—Yugi se sorprende de la pregunta, no entendiendo—Ah… no. No voy tras ella.

—¿En serio? Vi que parecías querer hablarle. ¿Me equivoqué?

—Bueno, sí, tienes razón, quise hablar con ella, pero… hum…—Mientras se explica, sus mejillas se sonrojan por la vergüenza. La chica nota eso:

—Jaja, te sonrojaste. Significa que sí quieres acercarte a ella—Se da cuenta. Entonces, apuntándolo con el dedo índice de su mano izquierda, le pregunta—Dime, ¿Qué fue lo que te atrajo?

—¿L-lo que me atrajo?

—Sí. ¿Qué hizo Itsuki para llamar tu atención y hacer que te guste?

—¡…! ¿¡Qué!?—Exclama. Yugi no es un experto en temas de amor, pero entiende lo que la chica quiere decir: ella piensa que a él le gusta Itsuki, y que por eso quería conversar con ella.

—¿Fue su seguridad, su dedicación, o su belleza?

—N-no, espera, estás en un error, Itsuki no…

—Ah, ya sé. Es por su seriedad, ¿Verdad? Es su cualidad más destacada—Baja su mano y asiente para sí, llegando a una conclusión—No te preocupes, si quieres hablar con Itsuki a solas, te ayudaré—Se ofrece, bastante animada con la idea.

—¿¡Ehhh!?

—Aguarda aquí un momento, voy a llamarla por ti—Con esa idea en mente, se da media vuelta y camina hacia la mesa donde está Itsuki.

—¡No, no! ¡Espera, por favor!—Yugi se asusta, llevándolo a detener a la chica de cabello rosado claro y corto. El susto fue tan grande que, sin pensarlo, la detuvo agarrándola de la muñeca derecha con su mano izquierda.

—¡!—La chica se sorprende del repentino agarre, y con esa expresión mira a Yugi con el rabillo de sus ojos. Yugi se sorprende más cuando se da cuenta de que la está sujetando de esa forma.

—¡Ah, lo-lo… lo siento!—Se disculpa, retrocediendo y soltando de inmediato la muñeca de la chica. Ella al ser soltada, se da un cuarto de vuelta hacia Yugi—Lamento haberte sujetado, pero no quería que te vayas con esa idea. Yo… no estoy interesado en Itsuki, sólo quería hablar con ella porque quería pedirle algo, pero no lo hice porque está ocupada almorzando… eso y que me puse nervioso. Eso es todo—Sin más remedio, explica la verdad para evitar que aquella chica diga algo que perjudique la poca amistad que tiene con Itsuki.

—…—La chica de cabello rosado claro deja su actitud amigable cuando mira a Yugi serio, llevándola también a actuar seria. Ella tiene sus dudas al respecto, pero si Yugi le dice con seriedad que en verdad no está interesado en Itsuki, debe ceder y alejarse de ese pensamiento.

Entonces, cuando todo está aclarado…

—Ajajaja.

*Slam*

—¡Ahh…!—La chica como forma de simpatizar, le da una palmada en la espalda a Yugi, acompañándola con una risa. Yugi se estremeció e hizo un pequeño grito, porque a pesar de que el golpe no fue hecho con mala intención, le dolió. Fuera de eso, también se impresionó que la chica hiciera eso.

—Eres muy simpático y maduro para ser pequeño. Me agradas, ejejeje—Dice, volviendo a tener esa actitud que la hace ver mayor—Lamento que te haya malinterpretado. Si quieres, déjame compensarlo: llamaré a Itsuki para que hables con ella.

—Gr-gracias por tu amabilidad, pero preferiría que no te involucraras—Responde al recuperarse de la palmada—Es complicado explicarlo, porque ni yo sé cómo explicar algo tan confuso como lo que pasa. Sólo deja que me haga cargo… y… tampoco le digas a Itsuki sobre esto, por favor.

—Si eso es lo que quieres, está bien, te dejaré actuar por tu cuenta y no diré nada—La chica accede, y da un paso atrás para retirarse, pero antes, añade una cosa más—Si algún día llegas a tener alguna duda, puedes hablar conmigo: la hermana mayor Ichika—Ofrece, a la vez que se presenta.

—E-entendido…—Es lo único que a Yugi se le ocurre decir para agradecer la amabilidad de la chica.

—Espero que nos veamos pronto, pareces interesante—La chica, ahora conocida como Ichika, se despide, haciendo un movimiento de mano mientras vuelve a la mesa donde están Itsuki y sus amigas.

Yugi se queda un momento allí, parado en medio de un corredor del comedor de la escuela, pensando en lo que acaba de pasar: ¿En verdad se veía como si le interesara Itsuki Nakano? Ayer la conoció, no hablaron mucho, y apenas se llevan lo suficientemente bien como para saludarse. No ve que haya algún indicio que le haga interpretar a un tercero que se siente atraído por ella, no lo hay. Es verdad que actuó nervioso con ella cuando le quería hablar, pero no fue por esa razón, era porque no tenía en mente cómo decirle que Fuutarou se quería disculpar con ella, nada más. Supone que eso le pasó por actuar nervioso. Si llegara a ver una próxima vez en la que tenga que hablar con Itsuki, recordará que no debe actuar así, de lo contrario hará que más gente malinterprete.

Yugi, ya ordenando sus pensamientos, piensa que lo mejor es volver. Fuutarou de seguro estará decepcionado por lo de antes, pero no hay nada que pueda hacer para remediarlo, perdió la oportunidad de hablar con Itsuki. Será para la próxima.

Antes de irse, tiene una extraña duda que surgió por lo último que le dijo la chica de cabello rosado claro:

—¿Hermana mayor?—Se pregunta confundido—Soy más pequeño que ella, pero es de primer año, como yo. Debemos tener la misma edad… ¿No?—Queda con la duda.

Yugi vuelve con Fuutarou, con la cabeza baja y triste. Fuutarou también está de la misma forma.

—Lo siento. No pude hablar con ella.

—… Lo sé. Te vi—Responde.

—¿Estás enojado?

—[Suspiro] No en realidad—Fuutarou alza la cabeza y mira a Yugi—Tenía el presentimiento de que los nervios te ganarían. Aún no eres bueno simpatizando por tu propia cuenta.

—Perdón.

—En parte también me siento culpable de haberte hecho ir a hablar con ella sin tomar en cuenta cómo te sentía. Yo también me disculpo.

—No te preocupes—Yugi acepta la disculpa, también alzando la mirada hacia Fuutarou. Después, se sienta a lado de él.

Como ambos se perdonaron y no hay resentimientos, el ambiente incómodo entre ambos desaparece.

—¿Y ahora qué piensas hacer para disculparte con Itsuki?—Pregunta Yugi

—No me queda más que hablar con ella personalmente—Responde con pocos ánimos—La seguiré a su casa y esperaré a que esté sola para disculparme, o cuando lleguemos a su casa y me presente como su profesor particular. Cualquiera de las dos alternativas sirve.

—Ya veo...

—Por ahora me voy a concentrar en qué debería enseñarle hoy.

—¿Aún no tienes pensado eso?

—Tengo las guías, pero no sé por dónde empezar. Quería iniciar por enseñarle literatura o matemática, pero no sé si conozca las bases de ambas materias, o de las demás.

—Ella mencionó que no era buena en sus estudios, que no aprobaba los exámenes, ¿No?

—Así es. Es por eso que no estoy seguro qué enseñarle. No importa la materia, sino los temas. No sé qué temas sepa, porque necesita saber algunos para enseñarle otros.

—Hm, Y-Yugi Muto… ¿Eres… eres tú?—Alguien se les acerca, y pregunta.

—¿Cómo qué temas necesita saber?

—Hmm… tomemos de ejemplo las matemáticas: digamos que quiero enseñarle operaciones algebraicas, pero para eso necesita saber la ley de los signos y despeje de fórmulas. Sin esas dos cosas, no puede realizar esas operaciones.

—Hum… ¿Yugi?

—¿Crees que tengas que enseñarle eso?

—Espero que no. Ambas cosas las enseñan antes de entrar a la preparatoria, sería una vergüenza si no supiera siquiera eso. Pero aún si no supiera, como su profesor y como parte de mi trabajo, no tengo más opción que enseñárselo.

—Pero te tardarías más en enseñar, ¿No?

—Desafortunadamente sí.

—Yugi.

—Y eso que sólo hago cuenta las matemáticas, ¿Te imaginas las demás materias? ¿Qué sabe de literatura, de ciencias, de historia, de lengua extranjera? Si pasa lo mismo en cada materia, me frustraría.

—Por suerte sólo vas a enseñarle a ella.

—Es cierto. Si tuviera que enseñarles a tres personas o más, y que esas personas no sepan las bases, sería un caos para mi mente.

—¡Yugi!

—¿Renunciarías si fuera así?

—… Ahí me agarraste con la guardia baja—Fuutarou entonces, coloca su mano en su mentón y gira el rabillo de sus ojos a un lado, pensando en la respuesta—Hm… es una buena pregunta. Si tuviera que responder en este momento, tomando en cuenta que esos tres o más estudiantes no sepan nada… y si la paga es la misma… mi respuesta sería…

—¡Oye, Yugi Muto!

—¿¡!? X2—Yugi y Fuutarou estaban tan concentrados en su conversación que se olvidaron de todo lo que hay a su alrededor. En medio de la conversación de ambos, una persona llamaba a Yugi, una y otra vez, insistiendo hasta conseguir que la concentración de él y de Fuutarou se rompa y vuelvan a percatarse de sus alrededores. Después de eso, los dos miran a aquella persona insistente:

Sentada de forma adyacente a la izquierda de Fuutarou y frente a Yugi, y apoyando su cabeza en sus brazos y sus brazos en la mesa, hay una chica muy hermosa, de ojos azules y de aspecto alegre, energético y positivo. Tiene cabello naranja claro semi largo hasta el nivel de los hombros. Lleva todo el uniforme de la preparatoria, pero en su cabeza, haciéndola destacar, tiene un listón verde de extremos en forma de punta. Las puntas del listón sobresalen, dando una apariencia simpática, como si tuviera orejas de conejo.

Aquella chica al ver que finalmente Yugi le presta atención, sonríe:

—Por fin me miras.

—¿Ah?

—¿Eh? ¿Q-quién eres tú? ¿Cómo sabes mi nombre?—Yugi pregunta, siendo el más alarmado de la presencia de la chica, ya que está muy cerca de él. Fuutarou también es sorprendido.

—Te-he—La chica hace una sonrisa y un sonido alegre en respuesta.

—Yugi, ¿Conoces a esta chica?—Fuutarou le pregunta.

—… No. Nunca la he visto—Responde con la verdad, y con algo de duda al principio.

—Tal vez tú no me conozcas, pero yo te conozco a ti—Escuchándolos, la chica pelinaranja acota—Te conozco desde antes—Esa parte lo dice con una voz nostálgica y melancólica.

—… ¿En serio?

—Sí…—Responde, añadiendo añoranza a su voz, y después…—¡Mira esto!—Cambiando drásticamente su voz de una melancolía a una energética, del bolsillo de su casaca, saca una hoja de papel grande tamaño A3, una página de periódico que sitúa en la mesa frente a ellos.

—¿? X2—Ambos jóvenes se sorprenden, en especial Yugi, intrigado de la chica y su afirmación de que ya lo conoce. Por inercia, Yugi y Fuutarou miran la página del periódico:

Derrota inédita: Seto Kaiba, campeón de Duelo de Monstruos, pierde un duelo

El título de una noticia es apreciado en el encabezado de la página, con letra grande y mayúscula. Debajo de él está escrito un gran texto, que representa la entrada y el cuerpo de la noticia, una noticia extensa.

Para no hacer largo el cuento, Yugi y Fuutarou observan un reportaje de hace una semana y media en el que informa sobre los acontecimientos sucedidos hace dos semanas: Yugi Muto se batió en duelo contra Seto Kaiba y ganó, explicando todos los detalles que se pudo averiguar. La noticia en sí, menciona mucho a Kaiba, hablando de sus cargos, un poco de su vida, de cómo llegó a ser presidente de la Corporación Kaiba, de cómo llegó a ser el campeón nacional del Duelo de Monstruos, y por supuesto, su derrota. Casi no se habla nada de Yugi, excepto de que es un estudiante de la preparatoria Dómino y que derrotó a Kaiba usando a Exodia.

La noticia viene acompañada de dos imágenes que la complementan: la primera es una que está justo debajo del título de la noticia, una imagen grande y a color donde aparece Kaiba, luciendo intimidante con los brazos cruzados y mirando fijamente a la cámara, vistiendo un traje genial que consta de un saco con una capa color morada y un cuello tachonado alto, con una camisa de mangas negras por debajo y un pantalón jean del mismo color de la camisa, y zapatos elegantes negros. Detrás suyo lo acompaña el legendario Dragón Blanco de Ojos Azules, su carta insignia, proyectada en un proyector de hologramas como si fuese real, en una posición intimidante y feroz. Adicional, cerca de Kaiba hay un enorme trofeo dorado y plateado de 1.70 metros de alto y 40 centímetros de fondo y de ancho.

La segunda imagen en cambio, es una foto de Yugi a blanco y negro, una simple foto tamaño carnet ubicada casi al final de la noticia. La foto muestra a Yugi de frente, con el uniforme de la preparatoria Dómino, haciendo una débil sonrisa… nada más, ni menos. Por cierto... ¿De dónde sacaron la foto?

—Ese eres tú, ¿Verdad? Yugi Muto, el estudiante que derrotó al campeón de Duelo de Monstruos del país—La chica de cabello naranja le pregunta a Yugi, señalando con un dedo la foto donde aparece él—Te reconocí por la noticia.

—Sí... es cierto. Soy yo—Responde, un poco sorprendido—Entonces cuando dijiste que me conocías desde antes, ¿Te referías a que me viste en el periódico?

—Sip, así es—Asiente con razón, tomando la hoja de periódico y guardándola en el bolsillo de su casaca.

—Me siento un poco sorprendido de que me conocieras por un reportaje, sobre todo con una foto en blanco y negro.

—Aun si no fuera por el periódico, hubiera escuchado de ti en la escuela. No hay nadie que no te reconozca, ni a tu victoria contra Seto Kaiba. Algunos estudiantes te llaman: el Próximo Rey de los Juegos ¿No te diste cuenta que toda la escuela hablaba de ti?

—Sí lo hice. Incluso hubo un tiempo en el que mucha gente vino a verme y a batirse en duelo contra mí. Era algo vergonzoso, jejeje...

—Hehehe—La chica acompaña la risa de Yugi con la suya.

Los dos parecen estarse llevando bien, la tranquilidad de Yugi y la dicha de la chica pelinaranja, forma una excelente consonancia, tan compatible que deja a Fuutarou a un lado, molestándolo:

—¡Ahem!—Aclara su voz, llamando la atención—Y bueno, ¿Qué se te ofrece?—Pregunta a la chica, interrumpiendo su convivencia con Yugi—No viniste soló a saludar a Yugi, ¿O sí?

—Bueno, ya que lo mencionas, tienes razón. No vine a ver a Yugi. Vine a verte a tí, Fuutarou Uesugi—Responde, señalando a Fuutarou.

—¿...? ¿Verme? ¿A mí?—Pregunta, esta vez sorprendido, tanto por ser señalado como porque la chica sabe su nombre—¿Por qué?

—Buena pregunta—Dice, dejando de estar cerca de ellos y aún sentada—Pero antes de responder, yo quiero hacerte otra pregunta—Dirigiéndose a Fuutarou, saca de un bolsillo de su falda dos hojas de papel, dos hojas de exámenes—Dime, ¿Se te cayó este examen de 100 puntos, o este examen de cero?—Pregunta.

Tal y como dice, le enseña a Fuutarou las dos hojas que sacó. La una, teniéndola en la mano izquierda, es un examen escrito calificado con una puntuación perfecta: 100 puntos. Y la otra, teniéndola en la mano derecha, también es un examen escrito, pero a diferencia del anterior, está puntuado con la calificación más baja que se puede tener en un examen… cero puntos. Por más sorprendente que se escuche lo siguiente, todas las preguntas del examen de cero, la mayoría de opción múltiple, fueron contestadas… pero ninguna de ellas era la correcta acorde a la pregunta que tenían que contestar. Hacer un examen de opción múltiple contestando todas las preguntas y en ninguna acertar, ni siquiera dejándolo a la suerte, lo hace parecer como si hubiera sido resuelto mal de forma intencional. Nadie podría ser tan tonto para sacar cero… ¿Verdad?

Fuutarou se da cuenta al instante que el examen de 100 puntos es suyo, no por la calificación, sino porque en la parte superior de la hoja tiene su nombre escrito, además de que el examen está resuelto con su letra. Dejando eso de lado, se extraña de que esa chica de cabello naranja tenga su examen, porque lo tenía en su bolsillo, y de hecho, al ver el examen con su nombre y su letra, buscó en su bolsillo, dándose cuenta que no lo tiene, lo perdió, y por alguna razón, ella lo tiene. Entonces Fuutarou hace la pregunta clave para el asunto:

—¿Por qué tienes mi examen?

—Hehe, verás: cuando pasaste a lado de nosotras, alcancé a ver que tu hoja de examen se cayó de tu bolsillo, así que lo recogí para dártelo… eso es todo—Termina su explicación, sin más que decir, dejando mucha expectativa al aire.

Especificando la escena, cuando Fuutarou se fue a disculparse con Itsuki y no pudo, su hoja de examen se le cayó del bolsillo del pantalón, y la chica de cabello naranja, que estaba en el grupo de amigas de Itsuki, lo recogió y vino para devolvérselo.

Después de que todo queda claro, la chica de cabello naranja y listón vuelve a hablar para continuar con el tema de los exámenes.

—Bien, ahora dime: ¿Cuál de los dos es tuyo?—Le vuelve a preguntar, exponiendo los dos exámenes frente a él para que escoja el suyo. Fuutarou, un poco indiferente de la pregunta, sin dudarlo, señala el examen que la chica tiene en la mano izquierda:

—El de 100 puntos.

—¡Qué sincero!—Exclama en admiración. Al escuchar su respuesta, junta ambos exámenes y se los da—Ten, te daré los dos.

—No quiero el otro—Comenta, tomando ambos exámenes. El suyo lo guarda en su bolsillo, y mira el otro examen con poco interés—¿Y de quién es este examen?—Ahora pregunta, extrañado de ver un examen de calificación tan baja, o más bien, nula. ¿Quién sería capaz de fallar en todas las preguntas?

—Es mío—Responde la chica colocando sus manos detrás de su cabeza, sin sentir vergüenza de admitir lo anterior.

—¿¡Y pensabas dármelo!?—Pregunta, alzando su tono de voz.

—Ejejeje. Vamos, Fuutarou. No te pongas así—Yugi le dice, riendo por la simpatía de la chica.

*Timbre de la escuela*

Él timbre que tiene la escuela, que indica cuánto dura determinadas horas escolares, suena, indicando que la hora del almuerzo se terminó, y se dará paso a continuar con las otras horas de clase que tienen los estudiantes y profesores.

—Ya se acabó la hora del almuerzo. El tiempo pasó tan rápido que no me di cuenta—Fuutarou dice, un poco sorprendido—En fin, vámonos Yugi, hay que volver a clases.

—Sí, tienes razón.

Yugi y Fuutarou se preparan para irse del lugar. Se levantan de sus asientos hacia el mostrador de la cafetería del comedor para dejar las bandejas de comida que ocuparon, y de ahí se van a su siguiente clase.

Mientras hacen eso, la chica del listón los sigue:

—¿Saben? La primera impresión que tuve de ustedes es que ambos eran muy diferentes al otro como para que sean amigos: pensaba que Uesugi-san era sombrío y algo pesimista, y que Yugi era alegre e inocente como decir ingenuo, pero añado que ambos parecen muy listos. Eso es algo que tienen en común. Supongo que eso los hace grandes amigos.

Los comentarios de la chica son interrumpidos cuando Yugi y Fuutarou entran al baño de hombres de la escuela. Luego de dos minutos de espera, ambos salen y son recibidos por ella:

—Qué rapidez—Les dice.

.

La clase de Yugi y Fuutarou tiene gimnasia a esta hora, por lo que ambos van hacia los vestidores masculinos cerca del patio externo de la escuela para cambiarse de ropa. El ambiente en el lugar no es cómodo, es extraño, en especial para los otros estudiantes varones que están allí y se están cambiando de ropa.

Cuando Fuutarou nota las miradas incómodas de sus compañeros de clase, mira al lugar que hace que el ambiente sea intranquilo: en la puerta del vestidor, asomándose, está la chica de cabello naranja y del listón, con una mirada un tanto sombría, molesta y expectante. Con esa mirada mira a Fuutarou.

—¿¡Hasta cuándo nos vas a seguir!?—Le pregunta con poca paciencia.

—Aún no me agradeces—Responde.

—¿Agradecerte? ¿De qué?

—Recogí tu hoja de examen y te la devolví. Cuando alguien recoge algo que es tuyo y te lo devuelve, le das las gracias. ¿Eres un genio y no sabes eso?

—…

—Fuutarou, Fuutarou—Yugi lo llama, murmurando—Por favor, no vayas a decirle algo que también haga que te odie. Sólo dale las gracias.

—Pero… hm… ugh, está bien—Fuutarou acepta esa idea, reprochando un poco al principio. Para esa acción, en vez de decírselo desde donde está, se acerca a la chica—… Gr-gracias por... devolverme mi examen—Agradece, costándole decir cada palabra porque se siente avergonzado.

—Así está mejor—La chica sonríe en reacción, y vuelve a su estado alegre—No hay de qué, Uesugi-san—Termina, y luego se va, dejando en paz a Fuutarou, a Yugi y a los demás chicos de la clase—¡Me iré a mi clase, hasta pronto! ¡Espero que los tres nos volvamos a ver!—Exclama antes de perderse de vista.

Fuutarou suspira, teniendo paciencia. Cerca, Yugi lo queda viendo, un poco preocupado pero alegre de que Fuutarou ahora tenga más tacto a la hora de hablar con alguien.

Al final el asunto con Itsuki Nakano lo hizo escarmentar un poco.

A la hora de salida. Las clases terminan, por lo que todos salen de la escuela para irse a sus casas. El día de hoy ese caso no aplica para Fuutarou, que comienza a trabajar hoy, y a la vez, tiene un percance con una persona.

—Si te escondes así, todo el mundo pensará que eres un acosador—Yugi le informa a Fuutarou, viéndolo en su escondite, preocupado.

Fuutarou sigue a Itsuki Nakano. Planea encontrar un momento para hablar con ella a solas, aunque por el momento es imposible porque es acompañada por dos chicas. Fuutarou está escondido, se ubica en una pancarta interactiva en donde las personas pueden meter sus caras allí para hacer alusión a un personaje al otro lado. A pesar de que se le puede ver la cara, Itsuki no lo ha visto, pero levanta un aire de sospecha que, si sigue así, alguien tendrá una mala impresión. Yugi, notando eso, le anticipa.

—No pasa nada. Si me mantengo lejos de Itsuki y de sus amigas, pasaré desapercibido.

—Si tú lo dices.

—Tú también deberías esconderte. Mira, ahí hay otra pancarta, escóndete allí—Le señala otra pancarta cerca, con diseño diferente.

—No. Estoy bien aquí, detrás tuyo.

Yugi aprovecha que Fuutarou usa una pancarta para esconderse detrás de ambos, ocultándose mejor que Fuutarou y más cómodo, aunque no puede ver lo que sucede al otro lado.

Fuutarou sigue vigilando a Itsuki y sus dos amigas, que se detuvieron por un bocadillo antes de seguir su camino… solo para Itsuki.

—¿No crees que estás comiendo demasiado, Itsuki?—Una de sus amigas le pregunta.

—¿Tu crees?—Itsuki duda, viendo un panecillo de carne que compró para comérselo. El panecillo es grande, tanto que tiene que ser sujetado con dos manos—No lo creo, apenas es el tercero—Dice, y después le da un mordisco a su panecillo, disfrutando de su sabor.

¿Apenas?—Fuutarou en su mente duda.

—Ahaja. ¡Eres el monstruo de los panecillos de carne!—La chica que cuestionaba a Itsuki se burla, colocándose detrás de ella y sujetándole los pliegues de su barriga.

—¡Oye, para!—Exclama Itsuki, incómoda y con algo de vergüenza.

—Si llegas a engordar, no serás popular.

—Como si me importara. Hay quienes dicen que la belleza más importante de una persona es la que hay dentro de uno mismo. Yo creo en eso.

—La belleza externa es más importante que la interna, así consigues llamar la atención de todos, en especial de los chicos. ¿No piensas en tener novio algún día?

—Claro que no—Ambas continúan difiriendo.

Por el ángulo de visión, Fuutarou no puede ver cómo se ven las chicas que acompañan a Itsuki, solo mira que la chica que molesta a Itsuki tiene cabello largo color rosa oscuro, y la otra chica, que no ha dicho nada, tiene cabello largo café rojizo. Esa chica ha estado tranquila, sin decir nada, parece aburrida y hasta somnolienta… o eso es lo que piensa Fuutarou, porque ella nota que hay alguien que las está observando.

Itsuki y sus amigas continúan su camino, platicando en el proceso. Al verificar que están lo bastante lejos para que no se den cuenta de su presencia, Fuutarou suspira aliviado, pero decepcionado.

—¿Que, qué pasó?—Pregunta Yugi.

—Es inútil, no puedo disculparme si está acompañada—Musita—Tendré que hacerlo cuando me presente como su profesor.

—…—Yugi baja la mirada, sintiéndose mal por Fuutarou, quien no tiene más opción que disculparse al último momento.

Ambos se quedan allí, parados, en silencio, pensando en el siguiente movimiento, hasta que…

—¿Te diviertes ahí?

—¿? X2—Una persona interviene. Una de las amigas de Itsuki, la de cabello café rojizo, se hace presente delante de Fuutarou. Viéndola de cerca, se aprecian varias características más de ella: es muy hermosa, tiene ojos azules, y en su cuello tiene un par de audífonos de diseño diadema color azul.

La chica pregunta cuestionando a Fuutarou. Se dio cuenta de que la ha estado siguiendo a ella, a Itsuki y a la otra amiga, así que lo confronta, pero de forma pacífica. Fuutarou se sobresalta. Yugi se impresiona, no ve lo que hay al otro lado, pero al escuchar una voz femenina y a Fuutarou sobresaltarse, presiente que ambos están en problemas.

—Ehm… sí. Me divierto mucho—Responde Fuutarou a la chica, tratando de persuadirla.

—¿Te diviertes observando a las chicas de preparatoria? Estamos en peligro—La chica no le cree ni confía en él, no es tonta como para no haberse dado cuenta de que un chico las ha estado siguiendo desde que salieron de la escuela. Ya lo notó, mucho antes que cualquiera. La chica entonces hace lo que cualquier persona haría si alguien la sigue: llamar por ayuda. Toma su celular y lo acerca a su oreja.

—¡Oye no, espera! ¡No llames a la policía!—Fuutarou se asusta al verla con el celular.

—¿Qué? ¿La policía?—No sólo él, Yugi también, y más cuando no es capaz de ver lo que hay al otro lado. La sorpresa hace que hable fuerte, siendo escuchado por aquella chica:

—¿? ¿Quién está detrás de ti?—Pregunta, más perspicaz que antes.

—Ehh… este…—Quiere explicarse Fuutarou, pero antes de poder hacerlo, Yugi interviene:

—Lo siento—Se disculpa, llamando otra vez la atención. Sale de su escondite, alzando las manos a la altura de sus hombros.

—…—La chica mira a Yugi, de pies a cabeza, limitándose a parpadear y a mantener su vista en él. Yugi, viendo que ella ya ve que no tiene nada en sus manos que lo haga representar un peligro, las baja:

—Siento que te hayamos alarmado, pero las estábamos siguiendo porque queremos hablar con Nakano.

—… ¿Nakano?

—Sí, tu amiga, Itsuki Nakano—Complementa—Es difícil explicar qué queremos hablar con ella, pero no es nada malo. Por favor, no llames a la policía. Lo sentimos—Hace una pequeña reverencia.

—Lo sentimos—Fuutarou se une a la disculpa. Como sigue en la pancarta, baja la cabeza en señal de arrepentimiento.

La chica los mira fijamente, recuperando su actitud tranquila. Solo con escucharlo, se da cuenta de que Yugi es más honesto que Fuutarou, quien quiso persuadirla. Después de suspirar para calmarse, la chica deja de situar su celular en su oreja.

—De acuerdo—Dice, guardando su celular.

—[Suspiro de alivio] Gracias—Yugi agradece, dejando de hacer la reverencia. Fuutarou alza la mirada, también aliviado.

—Para la próxima vez que quieran hablar con alguien, díganle directamente lo que quieren en vez de seguirla, o volverán a tener el mismo problema.

—Agradecemos tu consejo—Ahora agradece Fuutarou, saliendo de la pancarta.

La chica entonces camina de nuevo, yendo hacia donde fueron Itsuki y su otra amiga, pero antes de alejarse por completo de Fuutarou y de Yugi, tiene una cosa más que decirles:

—Por cierto, se equivocan.

—¿? X2

—Itsuki no es mi amiga—Es lo único que dice.

Al verificar que ambos chicos la escucharan, ahora sí, sin más que decir, camina por su ruta, y esta vez más rápido para alcanzar a Itsuki y su amiga.

—¿Ves? Te dije que pensarían que eres un acosador.

—No es momento para hablar de eso. Hay que seguirlas—Los dos debaten y continúan su vigilancia.

Fuera de eso, Yugi y Fuutarou quedan algo confundidos con las palabras de la chica de audífonos diadema: ¿Qué quiso decir con que ella e Itsuki no son amigas? ¿Se refiere a que ambas no conviven lo suficiente para que se consideren como amigas? Parecían llevarse bien entre ellas y la chica de cabello rosado. ¿Entonces por qué dijo eso?

Las relaciones humanas son tan complicadas—Fuutarou piensa para sí, con su punto de vista.

Sería bueno profundizar el tema, pero debe dejar eso a un lado, ya que…

—Bueno Fuutarou, hasta aquí te puedo acompañar. Tengo que volver a casa—Yugi interrumpe el seguimiento para indicar que ya no puede continuar.

—Oh… hm, claro, no hay problema—Entiende y acepta—Gracias por acompañarme hasta aquí.

—Me hubiera gustado haberte ayudado más.

—No te preocupes, ya me has ayudado suficiente. Ya me las arreglaré solo—Hace una pequeña sonrisa de confianza.

Ambos jóvenes hacen una pequeña pausa en su conversación al llegar a una intersección de dos calles. El momento de tomar caminos separados llegó:

—Muy bien, entonces te deseo suerte disculpándote con Itsuki y en tu trabajo de profesor.

—Gracias. Mañana te contaré cómo me fue. Deséame mucha suerte.

—Claro—Despidiéndose, ambos toman un camino diferente. Yugi irá a su casa y Fuutarou irá a la casa de Itsuki para sus clases de tutoría.

Al estar lo bastante lejos del uno y del otro, Yugi no evita preocuparse de lo que Fuutarou tendrá que hacer para disculparse con Itsuki, y para ser su profesor. Si algo negativo llegara a pasar entre ambos, sin demora, Fuutarou perderá el trabajo, un trabajo que le es fácil realizar y que le pagan bien. Y ese dinero sería de mucha importancia para su familia. Yugi está considerando que debería acompañar a Fuutarou con su trabajo y ayudarlo en lo que pueda por el día de hoy, pero…

—Hmm… no, no tengo que pensar en eso, me preocupo demasiado. Estoy hablando de Fuutarou, la persona más inteligente que conozco—Cambia de opinión, pensando positivo y continuando su viaje—De seguro lo hará bien.

Yugi en verdad confía en Fuutarou. Su carácter no es el mejor, pero su inteligencia hace sacar todo lo mejor de él. Como amigo, sabe que los percances que tendrá serán mínimos, y tan rápido como aparezcan, los resolverá, así que no hay nada qué temer. De seguro mañana Fuutarou le contará que hizo las paces con Itsuki y que hizo un buen trabajo como su tutor… y si llegara a suceder algo malo, no cree que sea tan grave.

Estando a menos de 15 metros de su hogar, Yugi mira su casa y la tienda de juegos. Siempre ha visto que la tienda normalmente permanece tranquila, casi sin clientes. Los juegos de mesa ya no son demandados como lo eran antes. Ahora que existe las computadoras, las consolas, los smartphones y el Internet, los niños y jóvenes de ahora prefieren jugar videojuegos que los juegos artesanales que se jugaban en el siglo XX o antes. No hay que culparlos, ya que los videojuegos le dan a una persona la experiencia de adentrarse a un mundo virtual de múltiples aventuras, y hay un gigantesco repertorio con diferentes títulos y géneros que brindan horas y horas de diversión.

En fin, volviendo con Yugi, mira que la tienda está tranquila como siempre, aunque, cerca de la puerta, apoyado en la pared, se encuentra su amigo de cabello rubio semi-largo.

—¿? ¿Joey?—Yugi pregunta, un poco impresionado de encontrarse con él a las afueras de su casa.

—Ah, hola Yugi—Saluda al escucharlo. Deja de apoyarse en la pared para verlo mejor.

—¿Qué haces aquí?

—Dijiste que viniera a tu casa para que tu abuelo me enseñara a jugar Duelo de Monstruos, ¿Ya lo olvidaste?

—Ah, no, no lo olvidé. Lo que pasa es que no imaginé que vendrías hoy.

—Tampoco estaba seguro en si venir hoy, pero tuve que hacer una diligencia, y ya que pasé por aquí, ¿Por qué no ir a tu casa para que tu abuelo me enseñe a jugar?

—Buen punto.

—Entonces, ¿Le puedes decir a tu abuelo que me ayude?

—Lo intentaré. Ven, entra conmigo, preguntémosle—Acepta a la petición e indica, abriendo la puerta de la tienda para entrar.

.

Una vez que Yugi y Joey entrar, además de los mostradores de la tienda, lo primero que ven es al señor Muto colocando un póster de dos monstruos del Duelo de Monstruos en una pared, ayudándose con una pequeña escalera de tijera para situar el póster lo más alto posible.

—Abuelo, ya llegué, buenas tardes.

—Buenas tardes—Yugi y Joey saludan, llamando la atención del señor Muto que terminó de colocar el póster.

—Hola muchachos, buenas tardes—Responde al saludo.

—Abuelo, mira: te traje un estudiante—Yugi entonces dice, sin perder tiempo ni haciendo rodeos.

—¿Qué? ¿Un estudiante?

—Sí—Señala a Joey con una mano. Este entonces toma la palabra:

—Ya que usted es la persona que conoce más sobre el Duelo de Monstruos que cualquiera, esperaba que pudiera enseñarme a jugar.

—¿Quieres que te enseñe?—El señor Muto vuelve a preguntar, bajándose de la escalera—No es tan fácil como piensas. El Duelo de Monstruos es un juego muy complejo.

—Y que lo diga. Jugué contra Fuutarou y me ganó tres veces.

—Seis—Corrige Yugi.

—Sí… seis veces—Baja la mirada. Joey ya sabía que perdió seis veces, pero quiso reducir el número de derrotas a la mitad para no quedar tan mal—En fin, por eso vengo a usted para que me enseñe a jugar, ¿Podría ayudarme?—Pregunta, volviendo a su anterior estado de ánimo.

—Bueno, si en verdad quieres aprender, podría enseñarte hasta convertirte en un duelista de campeonato. Pero sólo si estás dispuesto a sacrificar días frescos, tardes para ocio y noches de sueños a cambio de entrenamiento riguroso—Lo dice con seriedad.

—Ajajaja, eso es pan comido—Responde riendo y guiñando el ojo, sin tomárselo con seriedad. El señor Muto al ver que Joey se lo toma como un juego, lo reprende:

—¡Con esa actitud tal vez no valga la pena el esfuerzo de enseñarte!

—¿¡Ah…!?—Joey se pone tenso al ganarse una mala impresión.

—Buen inicio, sabelotodo. Lo arruinaste sin siquiera haber empezado—Yugi lo mira con indiferencia y decepción, pensando que ultimamente se ha vuelto de moda arruinar un evento antes de siquiera iniciarlo. Primero le sucedió a Fuutarou y ahora a Joey.

Desesperado por corregir su error, Joey se arrodilla ante Yugi:

—¡Por favor Yugi, ayúdame a convencerlo! ¡Trabajé muy duro, lo prometo!

—Joey, enseñarle a alguien sobre el Duelo de Monstruos es muy difícil, incluso para un experto como mi abuelo.

—Sí, es muy difícil… pero no imposible—Añade el señor Muto cerrando sus ojos. Esto hace que Joey alce la mirada, con esperanza:

—¿Lo dice en serio?

—Joey, mi abuelo ya te dijo que no puede enseñarte, y si no puede es porque no puede.

—¿Cuándo dije que no podía?—Corrige el abuelo de Yugi—Puedo enseñarte, ¡Pero sólo si te comprometes a esforzarte!

—¡Haré lo que sea, lo prometo, lo prometo!—Joey no desaprovecha la oportunidad: jura de corazón hacia el abuelo de Yugi, permaneciendo de rodillas. Viendo esa devoción, el abuelo de Yugi asiente con la cabeza, aceptando:

—Bien, entonces comenzaremos con tu adiestramiento de inmediato.

—¿Eh? ¿D-de inmediato? ¿Quiere decir: ahora?

—Así es, muchacho. Ya verás que bajo mi tutela aprenderás todo lo que necesitas saber del Duelo de Monstruos, ya sea a la buena o a la mala—El señor Muto truena los dedos de sus manos, preparándose para el adiestramiento que promete, el cual lo va a realizar con mano de hierro—Primero te haré unas preguntas: dime, ¿Cuál es el monstruo más fuerte del juego?

—¿E-e-el más fuerte? Hum… creo… yo… que es el…

—¿Cuál es el monstruo más débil?

—Este… era… era el… ¿Cómo se llamaba? Era…

—¿Sabes qué es una carta de trampa, siquiera?

—Ehm… creo que escuché hablar de ellas y… no, no lo sé.

—… [Suspiro de paciencia] Habrá un largo camino que recorrer—El abuelo Muto llega a una conclusión, suspirando para tener paciencia mientras niega con la cabeza.

En la tarde, cerca de ser las 6 pm.

Yugi está en su casa y en su habitación, sentado en su escritorio realizando las tareas de la escuela con lápiz. Hace su tarea de matemática, resolviendo varios ejercicios de operaciones algebraicas. En cada literal se queda pensando un momento para resolverlo. Al tener la respuesta, la escribe junto con el respectivo procedimiento. Las operaciones son largas, pero Yugi tiene la paciencia suficiente para resolverlas y no aburrirse en el intento.

—[Suspiro de relajación] Listo, ya terminé—En menos de 40 minutos, termina de resolver 30 operaciones seguidas, toda la tarea de matemática que tiene por hoy. Cierra su cuaderno de matemática, lo hace a un lado y se levanta de su asiento, estirando sus brazos para relajarse. Después mira por la ventana de su habitación, observando que el sol aún no se va—Ya terminé todas mis tareas por hoy, y el sol aún no se va. Me he vuelto más rápido escribiendo. Genial. ¿Pero ahora qué haré?—Piensa, aun mirando el atardecer.

*Toc* *Toc* *Toc*

Alguien toca la puerta de su habitación. Yugi regresa a ver su puerta, que comienza a abrirse y de allí alguien se asoma: Joey.

—Yugi…—Joey lo nombra, con una voz apagada y cansada. También luce apaleado.

—Hola otra vez. ¿Ya terminaste el entrenamiento de mi abuelo por hoy?

—Sí…

—¿Cómo te fue? ¿Aprendiste algo nuevo?

—Ajá. Aprendí muchas cosas nuevas, tanto que no creo poder recordarlo todo—Hace un pequeño bostezo de cansancio. Yugi hace una carcajada—Bueno, ya me voy. Iré a casa.

—Cuídate, te veo mañana en clases.

—Gracias. Hasta pronto—Despidiéndose, Joey cierra la puerta de la habitación de Yugi, retirándose.

Yugi vuelve a quedarse solo en su habitación, sin nada más que hacer. Mirando su reloj, son las 6 de la tarde y 3 minutos. ¿Qué puede hacer en ese tiempo que falta para el anochecer y para la hora de cenar, que más o menos es a las 7 de la noche? Podría bajar a la sala y ver televisión, podría quedarse a estudiar un poco, o también puede ayudarle a su abuelo a cerrar la tienda de juegos mientras habla con él y le pregunta cómo le fue como el profesor particular de Joey para el Duelo de Monstruos.

Pensando un poco más, lo último parece ser interesante, porque al tener en la mente las palabras "profesor particular", se acuerda de lo que pasó en la tarde.

—Profesor particular… hmm. Me pregunto cómo le habrá ido a Fuutarou—Se dice así mismo, mirando el atardecer y preguntándose: ¿Fuutarou consiguió que Itsuki lo perdonara, o no? Espera que sí lo haya conseguido. Al pensarlo más, se preocupa un poco, lo que lo hace dirigir su vista hacia su teléfono celular, ubicado encima de su cama—Hmm… por si acaso lo voy a llamar.

La preocupación de Yugi de querer saber lo que pasó con Fuutarou llega al punto de que se le viene a la mente la idea de llamarlo y preguntarle cómo le fue. Decidido, toma su teléfono celular.

—Espero que conteste—Se dice, esperando que no lo llame en un mal momento. Después de seleccionarlo en su lista de contactos, acerca su teléfono celular a su oreja.

*Marcando*

Los sonidos de que la llamada está contactando al otro número se escuchan, ahora sólo falta que Fuutarou responda.

*Click*

Pasan unos segundos hasta que se levanta el receptor.

—Ah, hola, ¿Qué tal, Fuutarou?—Yugi saluda.

{[Murmullos]}—En la otra línea, se escuchan varios ruidos ininteligibles realizados por distintas voces. Eso toma por sorpresa a Yugi, que después de hacer una reacción de desdén, aleja su celular de su oído y mira la pantalla:

Fuutarou

Tiempo: 00:00:07

Tanto el nombre de Fuutarou como el tiempo de llamada aparecen. Eso quiere decir que la llamada está en la línea, y que no se equivocó de número.

—¿Hola, Fuutarou? ¿Eres tú?—Aún extrañado, pregunta a la otra línea. Activa también el altavoz del celular.

Aún escucha murmullos al otro lado, murmullos que dicen cosas que… no se pueden entender. Alcanza a distinguir que hay entre cuatro a cinco voces que hablan casi de forma simultánea. Captando mejor el sonido, las voces… suenan femeninas, y estar discutiendo entre ellas.

—¿Qué está pasando?—Se pregunta a sí mismo—¡Hola! ¿¡Con quién estoy hablando!?—Ahora pregunta para quien sea que está en otra línea, porque está seguro que la persona que levantó el receptor del celular no es Fuutarou, sino alguien más que tiene su teléfono.

Después de mucho ruido, alguien en la otra línea contesta:

{Ugh… ¿Yugi?}

—¿? Esa voz…—Yugi escucha que la voz receptora es una voz de chica… y no una cualquiera, sino de una que él identifica casi al instante—¿Itsuki…? ¿Eres tú?—Pregunta sorprendido.

{Este… hola. Sí, soy yo}—Afirma. El tono de voz que usa la hace sonar nerviosa y presionada—{No me lo vas a creer, pero llamaste en un buen momento}

—Ehm… ¿Por qué tienes el celular de…?

{Oye, quiero pedirte un favor}—Interrumpe la pregunta—{¿Me puedes decir en dónde vives?}

—¿Ah…? ¿Qué acabas de decir?—Pregunta, pensando que no escuchó bien lo que le dijo.

{Que si me podrías decir en dónde vives}—Reafirma—{Quiero verte. Anda, dime la dirección, sí tengo en dónde anotar}

—Oye, pero… no entiendo lo que está pasando. Si me explicaras…

{Te explicaré cuando llegue. Rápido, que se hace de noche}

—…

Ni Yugi sabe cómo fue posible, pero después de tanto insistir, le terminó diciendo a Itsuki la dirección de su casa. Tan rápido como la obtuvo, dijo que lo iría a ver y colgó la llamada, dejándolo todavía más confundido que al inicio. Yugi en su mente tiene tantas preguntas, ¿Por qué Itsuki tenía el celular de Fuutarou? ¿Qué pasó con él? ¿Por qué además viene a verlo? Esas preguntas y otras más quiere preguntarle a Itsuki cuando llegue. Está muy seguro que ella sabe todas las respuestas.

Ya son las 7 de la noche, el sol se fue y todo Dómino se llena de luces. Además, como es la hora pico, también hay sonidos de varios carros. Al vivir justo en una intersección en forma de Y, los sonidos caen directamente a la casa de Yugi, por el frente y por los lados.

Los ruidos no son una molestia, no ahora que Yugi está afuera de su casa, esperando la llegada de Itsuki Nakano. Afuera hace viento, lo que provoca que haga frío, pero a Yugi no parece molestarle. No lleva una chamarra o algo para abrigarlo en la parte superior de su cuerpo, sólo una camiseta sin hombreras color negra. Lo más probable es que esté así porque está más concentrado en esperar a Itsuki que en el clima.

Ya que no sabe a qué hora con exactitud Itsuki vendría, Yugi, desde que se terminó la llamada, ha estado parado afuera de su casa con la espalda apoyada en la pared, mirando a los carros y a las personas que pasan, prestando atención por si en alguno de esos carros está Itsuki, o también por si alguna persona que pase por allí sea ella. Tampoco le dijo si iba a venir en carro o a pie, o qué iba a llevar puesta, mucho menos si anotó bien la dirección, la llamada terminó tan abruptamente, dejando muchos espacios inconclusos. A Yugi también le preocupa que, si en verdad Itsuki va a venir a su casa, haya tomado un camino equivocado y se haya perdido. Ella parece lista, pero a la hora de la verdad, cualquier cosa puede pasar, para bien o para mal… afortunadamente no ocurrió algo así.

Yugi se percata de que al frente de su casa, un taxi color negro se estaciona. La inercia lo hace intuir que posiblemente en ese taxi se encuentre Itsuki. Ya llegó como lo indicó.

—Serían 3.600 yenes.

—Pagaré con tarjeta—Se alcanza a escuchar dos voces dentro del taxi, en el asiento del conductor y en el del copiloto. Después de unos segundos, la puerta del copiloto se abre, y sale de allí una chica de cabello rojo claro y largo. Al alzar la cara, Yugi la identifica.

—Itsuki.

—Hola Yugi—Saluda con expresión neutral, a la vez que demuestra seriedad, bajándose del taxi y cerrando la puerta del copiloto. Viste un abrigo para salir color beige, y debajo de este lleva su uniforme de la preparatoria Domino. Es algo raro que a pesar de que ya es de noche, sigue llevando su uniforme, pero ella ha de tener su motivo. Además, a Yugi no le importa eso.

—Itsuki. Yo… tengo varias preguntas que quiero…

—¿Podemos dejar eso a un lado por un momento? Quiero que me ayudes a levantarlo—Interrumpe con algo de seriedad, dando un par de pasos hasta situarse en la puerta derecha de los asientos de atrás del taxi.

—¿Levantarlo? ¿A quién?—Pregunta, volviendo a quedar confundido. Itsuki no le responde, en vez, abre aquella puerta del taxi.

Dentro, hay otra persona, una que está sentada. Itsuki la agarra y lo jala de los brazos hasta dejarlo con medio cuerpo afuera. Yugi, al observar mejor a esa persona que es jalada, abre sus ojos al ver que se trata de…

—¿¡Fuutarou!?—Exclama sorprendido. Yugi no sólo está mirando que Fuutarou está siendo jalado como si de un objeto se tratara, también mira que tiene los ojos cerrados y no se mueve. Era como si estuviera dormido, pero sabía que no era así, porque por la forma como Itsuki lo jala, ya se hubiera despertado… pero no lo hace. Es como si estuviera inconsciente… o peor…—¿¡P-p-p… por qué…!?

—Ayúdame a sacarlo—Itsuki le pide. La inercia vuelve a actuar sobre Yugi. Aun cuando está muy preocupado y confundido de lo que está pasando, en tres segundos se acerca a Fuutarou y a Itsuki, y ayuda a la segunda a sacar al primero del taxi—Yo lo sujeto de los brazos, tú hazlo de las piernas—Indica. Yugi le hace caso. Ambos entonces lo levantan y lo sacan del taxi—Por aquí—Itsuki toma la idea de situar a Fuutarou en un lugar. Con la ayuda de Yugi, lo deja a un lado de la puerta de la casa de Yugi, apoyándolo de espaldas sobre la pared y el suelo.

Al terminar de ubicarlo, Itsuki y Yugi exhalan un poco por el cansancio. Al terminar, Itsuki va de nuevo al taxi, cierra la puerta trasera de donde sacaron a Fuutarou y luego mira al conductor del taxi desde la ventanilla del copiloto:

—Adiós. Gracias por todo—Agradece con sus palabras y moviendo su mano. El taxista asiente con la cabeza y luego pone en marcha su vehículo para irse del lugar… dejando solos a Yugi, a Itsuki y a Fuutarou.

—Itsuki…—Yugi se le acerca, esperando esta vez poder hablar con ella… pero tampoco lo consigue.

—¿Podemos meter a Uesugi a tu casa?—Vuelve a preguntar y a interrumpir. Yugi ya esperaba que Itsuki vuelva a evadir sus preguntas, y le frustra, pero para él, la seguridad de Fuutarou era más importante que preguntarle a Itsuki lo que quiere saber. Entonces accede a ayudarla, primero abriendo la puerta de su casa y luego la ayuda cargando a Fuutarou, esta vez Yugi lo sujeta de los brazos e Itsuki de las piernas.

Cuando ambos están listos, cargan a Fuutarou y lo llevan al interior de la casa de Yugi. Dentro, ambos lo dejan apoyando de espaldas en la parte delantera del mostrador de la tienda de juegos.

—Listo—Itsuki dice con la respiración algo agitada mientras mira a Fuutarou ya situado—Uff, era más pesado de lo que recordaba.

Yugi a su lado, toma unas bocanadas de aire, recuperando su resistencia. Ya recuperado, habla con tono fuerte:

—¡Yo… no sé ni por dónde empezar por preguntarte! Primero… ¿Qué está pasando? ¿¡Por qué trajiste a Fuutarou a mi casa, e inconsciente!?

—Shh. Baja la voz, o tus padres nos escucharán—Itsuki trata de calmarlo, tomando una actitud ofensiva y defensiva.

—L-lo siento, pero…

—Tranquilo, no es para tanto.

—¿No es para tanto?—Vuelve a preguntar con tono fuerte, pero menos ruidoso—Me traes a mi mejor amigo en esa condición. ¿Qué le hiciste? ¿Lo golpeaste?

—Claro que no. Solo está drogado.

—¿¡Lo drogarse!?—Yugi casi se le sale los ojos por el impacto de la noticia, también hace que exclame muy fuerte—¡P-pero… tú…! Hmm… [Gemido de incongruencia] Mira, y-yo entiendo que te desagrada Fuutarou porque te dijo algo ofensivo, ¿Pero tanto lo odiabas que lo drogaste?

—¡Yo no lo drogué en primer lugar, fue una de mis hermanas!—Aclara, sonando fuerte, casi gritando.

—¿Te das cuenta de que las drogas son dañinas?

—No fue una droga en realidad, fue más bien un… somnífero.

—¡Aun así, ¿Por qué hiciste eso?!

—¡Que yo no lo hice! ¡Y no me grites!—Con tanta confusión y falta de contexto, Yugi e Itsuki, en vez de hacer progreso, comenzaron a discutir, creando mucho ruido en el proceso. La discusión era tan fuerte que no tardó mucho en llamar la atención.

*Sonido de puerta abriéndose con fuerza*

—¿Qué está pasando? ¿Por qué hay tanto ruido?—Saliendo de la puerta detrás y a un lado del mostrador, sale el abuelo de Yugi, reclamando por el ruido ocasionado en la tienda de juegos.

—¡! X2—Yugi e Itsuki miran al señor Muto, y con él presente, se dan cuenta que hicieron mucho escándalo, cosa que querían evitar.

—¿Ah?—Al salir de la puerta, mira tanto a Itsuki como a Yugi, sorprendiéndose bastante de la apariencia de la chica y de su presencia, aquí, a esta hora, en su casa… y junto a Yugi—Yugi... ¿Quién es esa chica?—Pregunta al salir un poco de su sorpresa.

—¿Ella? Uhg… ella es… es… es una compañera de clases—Yugi persuade, en caso de que su abuelo los haya escuchado desde antes.

—Uh…hm, sí, es cierto. Soy una compañera de la misma clase—Itsuki sigue la corriente—Es un gusto conocerlo, mi nombre es Itsuki Nakano.

—Itsuki Nakano… hmm…—El abuelo de Yugi la sigue mirando, muy sorprendido de su apariencia—Uhm… hola. Es un gusto conocerla también—Y después de ya verla con detalle, muestra sus respetos, hablando con modestia y mucha amabilidad—Ya es muy tarde como para que una jovencita como usted no esté en su casa. ¿Hay un motivo especial por el que vino?

—Un motivo… uhmm—Itsuki trata de pesar en una explicación para su visita, es muy obvio que no podía decir que vino para dejar a Fuutarou inconsciente, así que responde…—Pues, digamos que vine para dejarle algo a Yugi.

—…—Yugi la regresa a ver, un tanto indiferente y molesto de su respuesta. Itsuki no se le ocurrió algo mejor que decir.

El abuelo de Yugi asiente, logrando ser convencido:

—Me hubiera gustado que Yugi nos dijera que traería a alguien a la casa. Hubiéramos limpiado un poco.

—Ah, no, no se preocupe, no tengo problemas con eso. De hecho, ya me voy.

—¿Eh? ¿Tan rápido?

—Este, sí. Tengo que irme para hacer unas compras. Debo hacerlas antes de que se haga más de noche, así que me iré de inmediato—Itsuki, añadiendo como forma de respuesta, se aleja lentamente de Yugi y de su abuelo hacia la puerta de la casa.

—No es necesario que se vaya tan pronto.

—No abuelo—Yugi también toma evasivas—Ella es alguien muy ocupada, no tiene tiempo.

—Es verdad. Lo siento, me gustaría quedarme más tiempo, pero debo irme.

—¿Está segura? Puede acompañarnos a cenar, si quiere.

—¿? ¿Eh?

—Abuelo—Yugi discrepa—Ya dijo que no podía quedarse con nosotros.

—¿Qué opina, señorita? Tal vez nuestra comida no llegue a sus estándares, pero está hecha de corazón. Entonces qué dice: ¿Nos quiere acompañar?—Pregunta el abuelo de Yugi, insistiendo con sentimiento.

Itsuki al recibir ese trato, no está segura de qué hacer: Fuutarou sigue en el suelo, inconsciente, y aún no le explica a Yugi lo que pasó entre ambos. Primero tendría que resolver esos inconvenientes, pero la amabilidad que demuestra el señor Muto es superior. Es difícil rechazar la invitación de corazón que hace un anciano de tercera edad tan amable y energético como él… y, tal vez esto suene extraño, pero, cuando el señor Muto la invitó a cenar, hizo que sus ojos se abran, captando su atención por la comida.

—Vaya. Yo sabía que algún día Yugi traería a una chica a cenar, pero no pensé que sería hoy.

—Perdón por la intromisión.

—No hay problema. Espero que te sientas a gusta en nuestra casa—Responde la mamá de Yugi a las palabras de Itsuki, que, después de pensarlo un poco, cedió ante la invitación.

Yugi, su abuelo e Itsuki, dejaron la tienda de juegos para ir al comedor de la casa. Éste se compone de una habitación dividida en dos: en la primera mitad está una mesa de madera para seis personas y sus sillas correspondientes, y en la segunda está la cocina, con su estufa, horno, refrigerador, almanaques para alimentos que no se dañan con facilidad y para los platos y el resto de vajilla (cucharas, vasos, ollas, etcétera). Ambas partes están conectadas por una entrada sin puerta a un lado de la pared. En el comedor y en la cocina hay una ventana no muy grande que permite la vista hacia el exterior.

La mamá de Yugi es una mujer bonita, de ojos cafés, de cabello semi-largo, voluminoso y lacio, también café. Es la más alta de todos, ganándole a Itsuki con 3 centímetros (no es mucho, pero comparado con Yugi y su abuelo que son más pequeños que ambas mujeres…). Viste una blusa azul, un suéter ligero color avellana, una falda lila y pantuflas naranjas.

Esto no es relevante, pero es curioso que siendo la mamá de Yugi, aquella mujer tiene cabello café, cuando su hijo lo tiene de negro, amarillo y rojo oscuro. Por la forma en la que la mamá de Yugi y el abuelo de Yugi conviven entre ambos, se descubre que tienen la relación de suegro-nuera; queriendo decir que el abuelo de Yugi es el papá del papá de Yugi. Tiene sentido, porque físicamente ambos tienen mucho parentesco, en especial en los ojos, la forma del cabello y la altura. Quizá eso explica la genética de Yugi: viene de la familia de su padre.

Dejando eso de lado, Yugi, su mamá, su abuelo e Itsuki, conviven juntos en el comedor, cenando. Para la cena hay un guiso de carne acompañado de papas cocinadas, ensalada de col, y de bebida un jugo de fruta. La cena se ve deliciosa, tanto que a Itsuki le brillan los ojos al verla.

Yugi sigue sintiéndose incómodo por la presencia de Itsuki, no porque le disguste que cene con su familia (al contrario, le agrada que alguien como ella conviva con ellos), el problema es que sigue sin tener respuesta por parte de ella de lo que pasó con Fuutarou. Hablando de él, Yugi e Itsuki lo dejaron en la tienda, apoyado en el mostrador para no ser visto por el abuelo ni por la mamá de Yugi. Suena muy mal que ambos lo dejaran allí mientras se fueron a cenar, pero si lo despertaban o si el abuelo de Yugi lo veía inconsciente, causaría muchos problemas. Sin más opciones, lo dejaron allí, solo, abandonado, sin luz, ni calor, inconsciente... Yugi espera que Fuutarou lo perdone por esto.

—Buen provecho—La mamá de Yugi da la señal para que todos coman. Ella y el señor Muto están sentados a un lado de la mesa, y Yugi e Itsuki al otro.

Itsuki, con un poco de pena, comienza a comer el guiso. Toma un trozo de carne con sus palillos y lo come.

—Mmm… delicioso—Dice al probar. No lo dice por ser educada, sino porque en verdad la maravilló el sabor del platillo.

—Me alegra que te guste—La mamá de Yugi agradece y sonríe.

Con cada bocado, Itsuki come con más libertad y confianza, al mismo tiempo que trata de mantener sus modales en la mesa. Una vez que ella ya se acostumbra al ambiente, la familia Muto la acompañan en la cena.

—Es bueno ver que Yugi socialice con alguien, no es de las personas que son sociables—Platica la mamá de Yugi.

—¿? ¿Dice que Yugi no tiene amigos?—Pregunta Itsuki.

—Podríamos decir que sí.

—¡Mamá! Eso no es cierto—Exclama Yugi—Sí tengo amigos. ¿No es verdad, abuelo?

—Así es—El abuelo de Yugi asiente, dándole la razón—Tienes como cuatro amigos.

—Pero te refieres a Joey, a Tristán, a Tea y a Fuutarou. Yo hablo de que no tienes amigos además de ellos—Aclara la señora Muto—Ya eran tus amigos desde la secundaria. Lo que quiero decir es que desde que entraste a la preparatoria no has hecho más amistades.

—Sí tengo más amigos, lo que pasa es que no los conoces. Por ejemplo, tengo un amigo que se llama Bakura, que es de mi misma clase.

—¿Bakura? ¿Te refieres a Ryo Bakura, el chico de cabello blanco y largo que se sienta en los últimos asientos?—Ahora Itsuki le pregunta a Yugi—No te he visto hablar con él.

—Es porque eres nueva. Antes de que llegaras sí sabía hablar con él, incluso nos ve a mí y a los demás jugando. No comparto mucho con él porque no tenemos un nivel de amistad tan alto como lo tengo con Joey o como los demás.

—Siempre has sido muy selectivo con tus amistades, hijo—Comenta su mamá—Pero, cuando te haces amigo de alguien, esa amistad es verdadera, y puede durar toda la vida. Ese es uno de tus puntos más fuertes.

—¿De verdad?—Itsuki se impresiona, mirando a Yugi con ese mismo sentimiento—Eso… es algo que no sabía de ti. Debo admitir que es genial.

—No estoy seguro si mis amistades duran toda la vida—Responde apenado.

—Pues yo creo que sí es cierto. Ya han pasado tres años desde que te volviste amigo de Joey, Tea y Tristán. Y con Fuutarou cinco años—Dice el abuelo de Yugi—Pienso que fuiste muy afortunado en formar una amistad con ellos, cada uno tiene sus propias cualidades: Joey es valiente y leal, Tea tiene una gran voluntad y es de buen corazón, Tristán es audaz y apasionado, y Fuutarou… hmm… tiene tantas cualidades que no sé por cuál empezar.

—Siempre me pareció muy listo, y bastante apuesto—Continúa la madre de Yugi—Es trabajador, perspicaz, tiene mucha confianza en sí mismo, y me parece simpático.

—Cuando se lo conoce es un poco sombrío y cerrado, pero si uno se vuelve amigo suyo, saca lo mejor de él para que la amistad funcione. ¿No es así?

—Sí, así es—Asiente Yugi a todo lo que dice su mamá y su abuelo, completamente de acuerdo.

Abuelo, madre e hijo platican, dejando un poco afuera a su invitada. Itsuki está algo molesta, pero no porque no la tomen mucho en cuenta, sino porque el tema de conversación es acerca Fuutarou. Ella sigue enojada con él. A pesar de que la familia Muto hable muchas cosas positivas de Uesugi, ninguna de ellas la hará cambiar de opinión. Seguirá molesta con él por lo que le dijo ayer en la hora del almuerzo en la escuela.

—Parece que todos ustedes admiran mucho a… Uesugi—Dice su apellido con algo de disgusto comprimido, ocultando parte de sus sentimientos.

—Bueno, él es el primer amigo de Yugi, y se llevan muy bien. Es como un miembro más de la familia—La señora Muto responde—En ocasiones viene a nuestra casa de visita para pasar el rato.

—Es verdad, aunque ya no viene tan seguido como antes. Ahora pasa muy ocupado trabajando—El abuelo Muto hace un suspiro melancólico—Pobre muchacho, ya no tiene tiempo ni para él mismo. Esa horrible deuda que tiene su familia lo obliga a trabajar para tener algo qué comer.

—… ¿Deuda?—Después de parpadear una vez, Itsuki pregunta con algo de duda. El abuelo de Yugi habló de un tema muy interesante… y clave.

—¡Abuelo, no puedes hablar de eso con otras personas!—Yugi lo reprende.

—¡Ah! Es cierto, perdón—Se disculpa.

—Espere, siga contando—Itsuki le pide.

—¡Ah… no, no! No es nada importante. Por favor, olvídelo—El abuelo de Yugi se abstiene de decir más. De hecho, tiene una expresión que indica que dijo algo que en primer lugar nunca no debió decir.

Ni la mamá de Yugi ni su hijo dicen algo al respecto, dejan que la cena continúe. Itsuki no tiene más opción que quedarse con la duda de aquel dato de Uesugi, que parece importante… y clave. Mientras queda con la duda, le da otra probada a su guisado.

La cena concluye. Una vez que toda la familia Muto e Itsuki terminaron de cenar, aplicaron la respectiva limpieza del comedor y de la cocina. La familia Muto quería limpiar por sí misma, pero Itsuki insistió en también ayudar, ya que sería una forma de agradecerles por la cena que le dieron, y que estuvo deliciosa. Cuando todo quedó limpio, ahora sí, Itsuki está lista para irse.

—Agradezco mucho que me hayan invitado a cenar—Itsuki le agradece al señor y a la señora Muto con una reverencia.

—Gracias a ti también por la compañía y la ayuda que nos brindaste—También agradece la mamá de Yugi. El abuelo de Yugi asiente:

—Puedes venir cuando quieras, serás bien recibida.

—Por supuesto—Itsuki sonríe y asiente con la cabeza. Cerca, Yugi espera a que Itsuki se despida de su familia para acompañarla a la puerta del exterior y dejar que se vaya, además para que ambos hablen sobre Fuutarou y lo que pasó con él en la tarde. Como Fuutarou sigue en la tienda, Yugi e Itsuki se las arreglaron para que el señor y la señora Muto se despidan desde la puerta de la casa y no desde la puerta de la tienda de juegos hacia el exterior.

—Ya regreso—Yugi notifica, saliendo junto con Itsuki de la casa hacia la habitación de la tienda de juegos. Su mamá y su abuelo se despiden de ambos moviendo las manos.

*Sonido de puerta cerrándose*

Yugi cierra la puerta.

Pasó alrededor de una hora desde que Yugi e Itsuki dejaron a Fuutarou en la tienda. Para la sorpresa de ambos, en especial para la de Yugi, el continúa dormido, allí, en el suelo, apoyado en el mostrador de la tienda, soportando el frío y la oscuridad. Verlo en ese estado llega hasta preocupar, porque quiere decir que aquella droga que se usó en Fuutarou para dejarlo dormido fue muy fuerte.

Yugi lo mira por un momento, aún preocupado por su estado. Itsuki apenas lo miró con el rabillo de sus ojos cuando caminó hasta ubicarse cerca de la puerta de salida. Los acontecimientos anteriores vuelven a la mente de ambos, ni Yugi ni Itsuki se mueven, ya que saben por el ambiente que ambos deben hablar, así que ordenan sus ideas.

Finalmente llega el momento de que ambos conversen sobre lo que pasó en la tarde del día de hoy, cuando Fuutarou Uesugi inició su primer día como el profesor particular de Itsuki Nakano, y terminó drogado he inconsciente en el proceso para después ser llevado a la casa de Yugi Muto.

—Itsuki…

—¡Antes de que me preguntes todo lo que tengas en mente, yo quiero preguntarte algo primero!—Itsuki lo interrumpe, con voz seria. Por un momento pareció que tomó esa expresión ofensiva para no responder abiertamente las preguntas de Yugi, pero más que eso, es porque lo que tiene que preguntar es fundamental para que la conversación tenga sentido, tanto para Yugi como para ella misma. Itsuki entonces se voltea, mirando a Yugi con seriedad para después hacer su pregunta—… ¿Tú sabías que Uesugi iba a ser mi profesor particular?

—…—Yugi duda un poco para decir su respuesta. Puede ver en los ojos azules claros de Itsuki un aura de imperturbabilidad, de solvencia, de sensatez, de rectitud. Era como si con la mirada dijera: "no te responderé nada si no me respondes primero". Da hasta miedo. Yugi, mirándola con su propia seriedad, una que está muy lejos de competir con la de Itsuki, responde asintiendo levemente con la cabeza.

—¿Te lo contó todo?

—… Sí—Vuelve a asentir. No hay pierde en la historia de Fuutarou y en su trabajo como profesor particular: a cambio de ayudarle a Itsuki a pasar la preparatoria, el recibirá un salario. El contexto es tan simple que Yugi no cuenta detalles, solo da una respuesta afirmativa, seguro de que lo sabe todo.

—Quiero que me hables de esa deuda que Uesugi y su familia tienen. ¿De qué va? ¿Por qué se endeudaron? ¿De cuánto es su deuda?

—… No puedo decírtelo—Rechaza la pregunta.

—¿Uh? ¿Por qué?

—Eso es algo personal de Fuutarou, algo privado. No tenemos el nivel de amistad suficiente para hablarte de su deuda—No había forma de negar que Fuutarou tiene una deuda, su abuelo soltó ese dato por accidente. Yugi no puede hacer nada para negarlo, pero sí puede omitirlo para no revelar más información—Además, ¿Por qué te interesa saber eso?—Pregunta.

—No me interesa. Solo quiero corroborar una hipótesis que se me vino a la mente.

—¿Una hipótesis?

—Cuando tu abuelo dijo que Uesugi está endeudado, pensé: es curioso que trabaje como mi profesor particular. Él sabía que iba a trabajar para mi familia, y a pesar de que nos llevamos muy mal, de todas formas aceptó. ¿Quiere decir que Uesugi está desesperado por obtener dinero?—Su argumento fue tan plano y tan contundente que indicara que ese asunto le interesa, y al mismo tiempo no. Yugi no está muy seguro qué responder—¿Qué piensas?—Pregunta para incitarlo a hablar.

—… Pienso que eres más lista de lo que imaginé—Confiesa, indirectamente dándole la razón y elogiándola.

La hipótesis de Itsuki es tan acertada que no es necesario afirmarla. Prácticamente es lo que está pasando. A Yugi le sorprende que en poco tiempo y con poca información, ella llegó a esa conclusión por sus propios medios, pues como acabó de decir, subestimaba la lógica de la chica, pensando que no iba a enterarse y a comprender lo que ocurría, pero para su sorpresa, resulto ser lo contrario. Yugi se ganó una mala impresión, y si quería redimirse, debe revelar algo de información, así que después de pensarlo profundamente, hace un pequeño suspiro junto con una expresión preocupada y seria:

—La deuda es mucho más grande de lo que te puedes imaginar. Fuutarou y su familia llevan endeudados mucho tiempo, incluso antes de que lo conociera. No sabría decirte de cuánto es su deuda o en cuánto tiempo la terminan de pagar, pero es muy grande. Eso es lo que te puedo contar.

—… Bien—Itsuki acepta esa respuesta, en parte respetando que Yugi cuide la privacidad de Fuutarou y que solo diga lo que ya se sabe, pero con más exactitud y profundidad.

Ahora ella es consciente de la situación de Fuutarou. Se sorprendió un poco al escuchar que Uesugi lleva mucho tiempo endeudado, porque, analizando, Yugi le dijo que desde antes de conocerlo ya estaba endeudado, y recuerda que el abuelo de Yugi mencionó que ellos se conocieron hace 5 años. Quiere decir que Fuutarou y su familia llevan más de media década con deudas. Su deuda debe ser abismal como para que dure tanto tiempo y aún falte, porque Yugi también indicó que no existe una fecha exacta o aproximada para que finalice, y por el tono de voz que usó, la deuda continuará por un largo tiempo.

Es común ver o conocer a personas o familias que se han endeudado, de hecho, es de lo más normal endeudarse, ya sea para comprar un mueble o inmueble o para iniciar un emprendimiento. Sin embargo, por lo que Itsuki entiende, parece que la deuda de la familia Uesugi tiene un cierto efecto negativo unilateral. Era como si hubieran perdido el dinero que pidieron prestado y se quedaron con la deuda sin obtener nada a cambio. Parecía así, Itsuki lo interpreta así, no puede sacar otra conclusión debido a que no tiene más información, pero ya tiene una conclusión, y eso es importante para tomar una decisión.

Itsuki baja un poco la mirada, que deja de ser tan solemne como al principio. Después hace un ligero suspiro de relajación:

—Supongo que Uesugi y su familia deben estar pasando por un muy mal momento, tan malo que no le importó trabajar para mi familia a pesar de que me desagrada. Con tal de ganar dinero.

—S-sí… así es. Lo entiendes, ¿No?—Yugi siente un rayo de esperanza al ver que Itsuki entiende la situación, el tono de voz que usó la hace sonar comprensible. Si es así, existe la posibilidad de que ella deje a un lado su odio para ayudar—¿Entonces quiere decir que dejaras que Fuutarou…?

—¡No confundas las cosas!—Itsuki lo interrumpe, con voz severa y volviendo a tener su expresión súper seria—Entiendo la situación por la que pasa Uesugi, pero aun así no voy a cooperar con él.

—Ah…—Su respuesta lo deja en seco, trabándose a la hora de hablar—P-p-pero… ¿Y… tus estudios…? ¿No fue por eso que Fuutarou fue contratado?

—Puedo estudiar por mi propia cuenta. No lo necesito.

La declaración de Itsuki fue tajante, se podría decir que fue un contragolpe con daño crítico hacia Yugi, pulverizando toda la esperanza que sintió hace un instante. Él pensaba que Itsuki lo entendería, pensaba con mucha confianza que ella al menos le daría el beneficio de la duda, no que lo perdonara, sino que dejara que Fuutarou le ayude a estudiar para subir sus calificaciones… pero como acabó de observar, el odio pudo más.

Itsuki rechaza contundentemente la asistencia de Fuutarou, dándole la espalda. No le importaba si él es un estudiante de 100, que es un contratado por su padre, o que trabaja para ayudar a tener algo con qué llenarse el estómago él y su familia, Itsuki realmente no tiene pensado trabajar con Fuutarou. Ella aún lo odia por lo que le dijo ayer en la hora del almuerzo, tomándoselo muy, pero muy mal, y por ello no quiere tener algo que ver con él.

Yugi se siente frustrado por la descomprensión de Itsuki hacia Fuutarou. Sí, lo que le dijo fue grosero, pero ella exagera con su resentimiento, es más, Fuutarou prácticamente le dijo una verdad: si comía demasiado, engordaría. Tal vez por la situación, Fuutarou no lo dijo de la mejor manera, pero no merece que Itsuki lo odie y se reúse a querer socializar con él. Ahora ella sabe de su deuda, cuyo valor y plazo son desconocidos, pero se sabe que son exorbitantes, y ni así quiere ayudarlo. Hay que dejar claro que Itsuki no está en la obligación de perdonar a Fuutarou y colaborar con él, está en todo el derecho de odiarlo e ignorarlo, pero… causa disgusto que ella no quiera darle un chance.

¿Tan malo fue lo que le dijo?—Yugi piensa con preocupación, y a la vez, se rinde en el asunto—[Suspiro de tristeza] Está bien... si esa es tu decisión, la voy a respetar—Dice, con una voz apagada y triste. Itsuki le asiente, en parte agradecida de que Yugi respete su decisión:

—No hablo por él, pero creo que el día de hoy le fue muy frustrante. Si es posible, como su mejor amigo, trata de convencerlo para que ya no trabaje para mi familia. Créeme, es lo mejor para él—Pide. El sentimiento de frustración de Yugi se intensifica cuando ella le dice eso: le dice que haga que Fuutarou se dé por vencido con ella, aprovechando su amistad con él para aumentar el índice de posibilidad para que acceda y desista. Yugi le quiere decir algo a Itsuki, quiere decirle su disgusto, y todo lo que piensa de esto, pero se contiene, porque sabe que, si lo hacía, solo echaría más leña al fuego al asunto, sin llegar a un acuerdo. Así que Yugi se calma de forma interna, suspirando.

—Veré qué puedo hacer—Acepta, pero lo hace con una voz con la que se nota a leguas que no lo hará. Itsuki lo nota, pero no le dice nada, ya no piensa seguir hablando de ello.

—Bien, ya que respondiste lo que quería saber, ahora es tu turno de preguntar—Comenta—Adelante, pregunta lo que quieras.

Recalcando, Yugi quería preguntarle varias cosas a Itsuki de lo que pasó el día de hoy, pero ella lo interrumpió, y acotó que solo respondería si ella primero preguntaba. Tal como acabó de pasar, Yugi respondió las preguntas de Itsuki, por esa razón, ahora ella cumplirá su parte del trato.

—…—Pero ahora existe un problema: Yugi perdió las ganas de hablar con Itsuki. Toda esta disputa le provocó un desánimo. Aún le interesa saber lo que pasó en la tarde con Fuutarou, pero con ese desánimo, combinado con la frustración que también siente, genera un sentimiento difícil de explicar, pero con el que se niega a preguntar lo que quiere.

—¿Qué pasa? ¿Ya no quieres hablar?—Pregunta Itsuki al notar en la expresión de Yugi la falta de autoestima que tenía desde el principio. No recibe respuesta, así que interpreta que, en efecto, no quiere preguntar lo que quería—Bien. Entonces me voy—Acota para después darse la vuelta para irse.

—¡Pero… antes de que te vayas, quiero decirte algo!—Yugi le exclama. Itsuki se detiene, justo cuando estaba cerca de agarrar el picaporte de la puerta para abrirla y salir de la tienda de juegos hacia la calle. Ligeramente sorprendida e intrigada, regresa a ver a Yugi—¡No te puedo forzar a que le des una oportunidad a Fuutarou, pero sí te puedo decir que, si no se la das, perderás la oportunidad de conocerlo!

—… ¿Qué?—Itsuki queda confundida, sin entender lo que Yugi quiere decir.

—Tal vez parezca vil, egoísta y negativo, pero Fuutarou es una muy buena persona. No solo es inteligente, es enardecido y honrado. Llevo cinco años conociéndolo, y te aseguro que si se vuelve tu amigo o tu aliado, él hará todo lo posible por ayudarte. También es de las personas que si cometen una equivocación, hará lo que sea para corregirlo.

—…

—Desde que ingresaste a nuestra clase, estuvo pensando en cómo disculparse contigo, y no, no quería hacerlo por conveniencia. En verdad estaba arrepentido de haberte ofendido.

—… ¿Ah sí?

—Incluso dijo que si era necesario, lamería la suela de tus zapatos para conseguir tu perdón—Revela.

—La suela de… ¿Qué estás diciendo?—Sigue sin entender, y extrañada—¿Por qué te esfuerzas tanto en convencerme de que le dé una oportunidad? ¿Tan especial es Uesugi para ti?

—Así es—Afirma y asiente, sin dudarlo—Fuutarou es una persona especial, de lo más magnífica, y por eso tiene mi apoyo—Acota con determinación.

—… Eres muy raro—Musita. Yugi la escucha, pero no le dice nada, solo mantiene su cara seria, con la que demuestra que mantendrá su ideología. Itsuki siente que la conversación de ambos terminó, así que se dispone a irse de la casa de Yugi. Coloca su mano en el picaporte de la puerta de calle y lo gira, abriendo la puerta de salida. Sale de allí y se da la vuelta para dejar cerrando la puerta antes de irse. En medio cierre, Itsuki se detiene—Pero…

—¿?

—Eres… bastante agraciado...—Murmura—Si tú fueras a ser mi tutor, tal vez te diera una oportunidad—Complementa, sin sentimientos, solo diciendo lo que piensa. Esto toma por sorpresa a Yugi, primero no entendiendo, pero cuando capta lo que Itsuki le dijo, abre más sus ojos, mirándola con sorpresa. Itsuki deja de mirar a Yugi para mirar el exterior—Buenas noches—Se despide y cierra la puerta por completo.

Itsuki se fue, dejando a Yugi y a Fuutarou en la tienda de juegos. Yugi se queda viendo la puerta, pensando en todo lo que acabó de pasar, y tratando de buscarle la idea principal a la conversación que tuvo con Itsuki. Todo pasó tan rápido para ellos. Hay tantas cosas en su mente que entiende y que no, y no sabe cómo combinarlas para tener un resultado.

También hay cosas con las que se siente arrepentido, como no haberle preguntado a Itsuki lo que pasó con Fuutarou en la tarde, en cómo fue que terminó inconsciente. Eso era lo que más quería saber, pero terminó hablando de otras cosas que no eran relevantes en el tema, como la deuda de Fuutarou, y la buena persona que es, y cuando tuvo la oportunidad de preguntar lo que quería, debido al desánimo que sintió, se abstuvo y lo dejó pasar. Recordarlo, lo hace suspirar de decepción.

—Ugh…—Justo después de su suspiro, Yugi escucha un gemido detrás suyo. El gemido es débil, y parece indicar cansancio. Yugi no tarda en darse cuenta lo que está pasando.

—Fuutarou—Lo nombra al recordarlo.

Todo este asunto con el que tuvo con Itsuki lo hizo olvidar que Fuutarou está en su casa, inconsciente. El gemido de antes lo hizo él, indicando que está despertando, y reponiéndose del efecto de la droga que le hicieron consumir. Cuando lo escuchó gemir, Yugi rápidamente va hacia él para asistirlo. Se agacha con una rodilla y lo mira de frente, preocupado por su estado.

—Fuutarou, Fuutarou. ¿Estás bien?—Le pregunta.

—Ugh… ¿Qué…?—Fuutarou poco a poco despierta, abriendo sus ojos. Primero mirando borroso y oscuro, hasta que su vista se aclara, y lo primero que ve al recuperar su visión es a Yugi—¿Ah? ¿Y-Yugi…? ¿Eres tú?—Pregunta con tranquilidad, pero sorprendido. Yugi le sonríe, viendo que está bien—¿Qué pasó? ¿Dónde estoy?—Mira a su alrededor, contemplando una habitación oscura.

—Estás en mi casa, en la tienda de juegos—Le responde.

—¿Qué? ¿Cómo es que llegué aquí?

—Itsuki te trajo.

—¿Itsuki? ¿Ella…?—No entiende lo que sucede. Fuutarou sitúa su mano izquierda en su cabeza, tratando de ordenar sus pensamientos y recuerdos.

—No te sobre esfuerces, quédate aquí un rato. Cuando ya te sientas mejor, hablamos—Sugiere. Fuutarou sigue confundido, no sabe qué decir o hacer, solo se queda allí, aún sentado en el suelo y apoyado en el mostrador. Sin saber qué hacer, acepta la idea de Yugi, tranquilizándose.

Yugi por su parte está feliz de que Fuutarou se encuentre bien. No parece que despertara después de haber recibido un golpe o de haber consumido una sustancia ilícita, se ve como si haya despertado de un profundo sueño. Resultó ser verdad entonces lo que Itsuki: lo drogaron, y no fue una droga real, sino un somnífero. No hay peligro alguno en la salud de Fuutarou, aparentemente.

—¿Ya te sientes mejor?—Yugi le pregunta a Fuutarou después de haberlo dejado descansar durante 3 minutos. Como respuesta, Fuutarou asiente ligeramente con la cabeza—¿Tienes hambre, sed? ¿Quieres que te traiga algo?

—Uhg… no. No quiero comer nada por el resto del día—Responde con disgusto a esa idea—¿Tal vez puedes encender la luz?—Pregunta.

—Claro—Yugi accede, levantándose y dirigiéndose hacia la puerta que conecta la tienda de juegos con el resto de la casa de Yugi. Cerca de la puerta, está el interruptor de la luz, el cual Yugi activa, encendiendo las luces de la tienda.

Fuutarou queda un poco segado por la luz porque sus ojos estaban acostumbrados a la oscuridad, pero eso dura un par de segundos. Cuando recupera la vista, mira a su alrededor.

—Es cierto. En verdad estoy en tu casa—Dice, observando las vitrinas, las paredes, la puerta de salida y el mostrador detrás suyo, reconociendo que todo es de la tienda de juegos de la casa de Yugi y su familia—¿Cómo dijiste que llegué aquí?

—Por Itsuki. Ella te trajo a mi casa en un taxi.

—¿Qué? ¿Por qué ella…?

—No lo sé. Solo te trajo—Responde con anticipación—En la tarde te llamé por celular para saber cómo estabas, pero en vez de que me contestaras, me contestó Itsuki. Ella me dijo que quería hablar conmigo, y que le diera mi dirección para verme.

—Y supongo que se la diste.

—Así es—Asiente—Quería preguntarle de ti, de por qué tenía tu celular, y de qué quería hablar conmigo. Llegó en la noche, y apenas me vio, me dijo que la ayudara a bajarte del taxi.

—¿?

—Estabas bien dormido, inconsciente. Me asusté al verte así, hasta que Itsuki me dijo que una de sus hermanas te drogó con un somnífero, o algo así—Al llegar a esa parte, Yugi regresa hacia Fuutarou, y lo mira con preocupación—¿Es eso cierto? ¿Fue un somnífero? No vaya a ser que me mintió y te dio una droga de verdad.

—Hum… pues… no estoy seguro si fue una droga o un somnífero—No sabe la respuesta—Su hermana me ofreció galletas y un vaso con agua, engañándome. Yo, confiando en ella, los acepto. Después de comerlos, me miró con unos ojos sádicos y se despidió de mí con un "bye bye"… y ahí ya no recuerdo más—Finaliza—Si no me equivoco, el vaso de agua fue el que tenía lo que sea que usó para dejarme inconsciente.

—Cielos, es peor de lo que imaginé—Yugi comenta.

—Mejor sigue contándome sobre Itsuki. ¿Qué pasó después de que te contó que me drogaron?

—Oh, pues… se quedó a cenar.

—¿Eh?

—Hicimos mucho ruido, mi abuelo nos escuchó. Vio a Itsuki y la invitó a cenar. Traté de evitarlo, pero al final no pude. Ella aceptó, conoció a mi familia, hablamos un poco, y la finalizar la cena nos ayudó a limpiar. Al momento de irse, la acompañé a la puerta de calle y hablamos sobre ti, y de ahí se fue.

—¿Eso es todo? ¿No ocurrió nada más?

—No, nada.

—… Vaya—Musita.

A Fuutarou le cuesta creer que todo esto esté pasando. En un momento estaba en la casa de Itsuki y ahora en otro está en la casa de Yugi, y este le cuenta que ella lo vino a dejar a su casa, como si fuera un objeto prestado. Le parece terrible, suena terrible, se siente terrible… ¡Es terrible! Es terrible que lo hayan drogado y lo hayan sacado de la casa de los Nakano, e Itsuki, su estudiante, fue a dejarlo a la casa de su amigo para que él se haga responsable. Solo volver a pensarlo lo hace sentir peor, con él mismo y con Yugi, que no tiene nada que ver con este asunto, pero al final terminó involucrado. Piensa también que cuando Itsuki y Yugi hablaron solos, lo más probable es que ella le contó todo el asunto de su trabajo como profesor particular para la familia Nakano. Era lógico que lo hiciera, si le contó que una de sus hermanas lo drogó, también es seguro que le contó sobre su visita en la casa de los Nakano y lo que pasó en la tarde. Eso es lo que piensa… pero en realidad no ocurrió nada de eso. Yugi no lo sabe todo, solo… una quinta parte.

—Por ahora dejemos eso a un lado. Mejor deberías descansar—Yugi le sugiere—¿No quieres quedarte a dormir en mi casa esta noche?

—Gracias, pero no quiero causarte más molestias de las que ya te causé—Rechaza la proposición con gentileza mientras se levanta del suelo—Además me están esperando en casa. Mi papá y mi hermana me dijeron que esta noche iban a celebrar que obtuve el trabajo. Por cierto, ¿Qué hora son?

—Hmm… son las 8 de la noche y 10 minutos—Responde, mirando un reloj blanco redondo de manecillas situado arriba de la puerta del exterior.

—Rayos, es muy tarde. Se supone que termino de trabajar a las 6:30—Enuncia preocupado—¿Qué puedo decir para justificar mi demora? Hmm… bueno, no importa ahora. Debo irme—Dice y se acerca a la puerta de salida con prisa.

—¿No quieres que te acompañe?—Yugi le pregunta—Aún no te recuperas del todo. Deja que vaya contigo, por si acaso.

—¿Estás seguro?—Pregunta, deteniéndose cerca de la puerta y volteándose.

—Claro—Asiente, muy seguro de sí—Sólo deja que me coloque una chamarra. Ya regreso—Anuncia, corriendo y saliendo de la tienda de juegos para buscar su prenda de vestir.

Fuutarou no hace nada. Se queda cerca de la puerta de salida, esperando. Lo único que puede hacer por el momento es sonreír débilmente.

Fuutarou y Yugi no viven muy lejos entre los dos, están a 8 calles de distancia. El viaje de la casa de uno hacia la del otro es más corto que lo que uno piensa.

Ellos ya iban juntos desde antes: aprovechando que viven cerca, comúnmente se juntan y toman la misma ruta hacia la preparatoria Dómino, y lo mismo ocurre cuando terminan clases: toman la misma ruta y al llegar a cierto punto se separan, cada quien yendo a su domicilio. Esta rutina la comenzaron a hacer desde la secundaria.

Sus casas se ubican en la zonificación vivienda-taller de ciudad Dómino: áreas urbanas destinadas al uso de vivienda y al mismo tiempo industria, como tiendas de abarrotes, cafeterías, papelerías, panaderías, y cualquier otro negocio que además que funcione como tal, se pueda vivir allí. Para explicarlo mejor, se toma de ejemplo la casa de Yugi, que es un cuarto tienda de juegos y lo demás residencia. Hay muchas casas de ese tipo, con diferentes negocios. La mayoría de las casas ocupan la planta baja para su negocio, y la planta alta como vivienda. Algunas varían, usando la mitad de la planta baja para el negocio, y lo demás como vivienda. También hay casas con tres pisos, en donde uno es utilizado para el negocio y en los dos de arriba se viven, o viceversa, y así se puede relatar de las docenas de combinaciones de distribución de espacio de las casas en la zona, pero eso no tiene que ver con la historia, además de que no es interesante. Y como último dato, hay un puñado de casas que solo son casas, es decir que son casas regulares que solo sirven como vivienda.

Retomando el asunto anterior, Yugi y Fuutarou caminan a la casa del segundo. El viaje es tranquilo para ambos, caminan por las calles con normalidad, seguros gracias a la luz de los postes de luz, a que no hay muchas personas en la calle, y por la compañía mutua que se brindan.

Después de un largo silencio por parte de ambos mientras caminan a su destino, Yugi inicia una plática:

—¿Volverás a la casa de los Nakano mañana?—Pregunta.

—Tengo que hacerlo, es mi trabajo. No pienso rendirme con facilidad—Responde, con algo de determinación en su tono de voz—Pueden drogarme todas las veces que quieran, pero volveré. No me importa si no me quieren allá.

—Tu determinación me fascina, ¿Pero cumplirás con tu meta a pesar de que solo tú trabajarás?

—¿Solo yo? ¿Qué quieres decir?

—Es que… Itsuki me dijo que no colaborará contigo, que puede estudiar ella sola… que no te necesita—Revela. Al escuchar esas palabras, los ánimos de Fuutarou bajan, solo un poco, porque ya esperaba algo así.

—No me sorprende. Cuando llegué a su casa, no quería ni verme. Se encerró en su habitación, evitando cualquier tipo de contacto conmigo. [Suspiro] En verdad me odia.

—Pues… yo creo que no te odia tanto como pensamos—Yugi discrepa—Quiero decir, tuvo la delicadeza de llevarte a mi casa. Pienso que, si de verdad te odiara, te hubiera dejado afuera de su casa.

—Eso es… cierto—Da la razón, un poco sorprendido de ese detalle.

—Tal vez aún tengas una oportunidad para disculparte con ella.

—Será muy difícil, pero lo intentaré—Asiente.

—Si necesitas algo, sabes que puedes contar conmigo. No dudes en pedírmelo.

—Gracias Yugi, de verdad—Agradece con una sonrisa, y Yugi en respuesta también le sonríe.

Ambos jóvenes continúan su camino, y periódicamente, cerca de las 8:30 de la noche, llegan a su destino: la casa de Fuutarou.

La casa donde viven Fuutarou Uesugi y toda su familia es… de lo más normal, como las otras casas de la zona. Cualquiera hubiera pensado que, al estar endeudado, Fuutarou y su familia vivían en una casa de tablas, sin electricidad y demás, pero no es así: ellos tienen su propio domicilio en la zona.

La casa se ubica entre otras dos de aspecto similar, es de color rojo oscuro. En el primer piso hay una puerta grande corrediza vertical de metal, como las de las tiendas de abarrotes, y a lado derecho hay unas gradas que llevan al segundo piso. En el segundo piso se aprecia dos ventanas, en una de ellas se ve una luz al otro lado, lo que quiere decir que hay gente allí, la demás familia de Fuutarou.

Por fuera, la casa luce moderadamente pequeña, tanto el segundo como el primer piso. Por la puerta corrediza de metal grande, se deduce que la casa también tenía el objetivo de funcionar como vivienda y como negocio, sin embargo, no hay ningún negocio dentro, el primer piso luce deshabitado, casi abandonado. Se desconoce el por qué, pero tal vez más adelante se sepa.

Una vez descrito los detalles de la residencia Uesugi, la atención vuelve a centrarse en Fuutarou y en Yugi.

—Ya llegamos—Fuutarou anuncia al ver su casa, feliz de haber llegado. Yugi a lado suyo asiente. Ambos quedan frente a las gradas que llevan al segundo piso—[Suspiro] Bien, eso es todo por hoy—Fuutarou se voltea a ver a Yugi—Muchas gracias por acompañarme.

—No hay problema. Me alegra ver que ya te sientas mejor, y que no tuviste problemas al venir.

—Claro—Da la razón.

—…—La expresión de Yugi cambia, dejando de estar alegre a estar preocupado y serio. Yugi tiene que decirle algo importante y fundamental a Fuutarou, algo que lo relaciona a él, a Itsuki y a su deuda—Hum… Fuutarou.

—¿Sí?

—Hm… debo decirte algo importante. Es algo que Itsuki sabe.

—¿? ¿Qué cosa?

—Ella... sabe que tú…

—¿Hola?—Interrumpiendo la conversación de Yugi y Fuutarou, alguien baja de las gradas, preguntando por si alguien está abajo—¿? ¡Ah, Hermano, ya volviste!—Ese alguien es una niña, que al bajar, exclama feliz al percatarse de Fuutarou.

—¿? ¿Raiha?—Fuutarou la regresa a ver.

La niña es de aproximadamente 10 años, de cabello largo y lacio color negro, en él sobresale un mechón de pelo justo encima de su cabeza, creado a partir de un moño. Viste un mono vaquero azul, y dentro en la parte superior lleva una camiseta durazno con rayas naranjas. En sus pies tiene calcetines blancos y sandalias de plástico azules. La niña desprende un aura de dicha, simpatía y ventura, solo con escucharla exclamar, ya uno puede identificar que ella es alegre, energética, animada y divertida.

—¿Dónde estabas? Ya es tarde, la cena está lista… ¿?—Raiha se detiene de hablar cuando se da cuenta de que Fuutarou, su hermano, está acompañado. Cuando Raiha identifica a la persona que le hace compañía, sonríe más—¡Ah, Yugi!—Exclama al verlo.

—Hola Raiha. Cuánto tiempo sin verte—Yugi la saluda con una sonrisa y un movimiento de mano.

—Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi. Te extrañé mucho.

—No exageres, hace tres semanas lo viste en la plaza del mercado—Fuutarou le difiere a su hermana.

—Pero sí ha pasado mucho tiempo desde que vino a visitarnos.

—Tampoco. Nos visitó el mes pasado.

—Para nosotros es mucho tiempo. Tú no lo entenderías porque lo ves a diario—Finaliza el tema—¿Qué te trae por aquí, Yugi?

—No mucho. Vine para acompañar a Fuutarou a su casa.

—Como siempre, cuidando de mi hermano.

—Ejeje, no es nada—Ríe también, un poco apenado.

—Como muestra de agradecimiento, ¿No quieres acompañarnos a cenar? Hoy es un día especial.

—¿?—Yugi queda con duda de lo que dijo.

—Oye, Raiha—Fuutarou la reprende cuando la escucha proponer eso, no agradándole la idea. No es que no quiera que Yugi los acompañe, sino que ya no le quiere causar más molestias, ya tuvo suficiente con todo el asunto de Itsuki, además de que tiene que regresar pronto a casa o se hará más de noche. Raiha prosigue, apartando a Fuutarou:

—Como seguro has de saber, mi hermano consiguió un nuevo trabajo: es tutor de una familia rica. Así que esta noche vamos a cenar como forma de celebración. ¿Qué dices, te unes a nosotros?—Vuelve a proponer.

—Ehh…—Yugi no está seguro de qué responder. Él tampoco quiere causarle molestias a Fuutarou a su familia, pero no evita dudar para no rechazar la amabilidad de Raiha.

—Vamos, di que sí—Raiha lo toma del brazo derecho y lo mueve, queriendo convencerlo.

—Basta, Raiha—Fuutarou la detiene, tomándola de los hombros para después alejarla de Yugi—Yugi no puede quedarse, debe volver a casa ahora o se hará más de noche.

—Solo una visita rápida, que se quede hasta las 9:30. Luego ya se puede ir.

—No, no. Es muy tarde.

—Hasta las 9:00 entonces.

—¡Que no! Está muy ocupado como para quedarse. ¿Verdad Yugi que estás muy ocupado?

—Hum, este…—Yugi sigue sin estar seguro qué decir, y antes de que tenga una respuesta…

—[Sollozo]

—¿? X2—Ambos jóvenes se sorprenden y se alarman cuando miran que, de la nada, Raiha comenzó a llorar:

—[Sollozo] ¿De verdad no puedes quedarte un rato, Yugi? [Sollozo, sollozo] ¿No puedes?—Raiha le pregunta mientras solloza, mirándolo con sus ojos que están cerca de desbordar lágrimas.

Raiha, queriendo que Yugi se quede, llora para convencerlo. Su mirada es muy triste, provocando lástima y remordimiento a quien la vea… un arma letal para cualquier persona que no tenga un fuerte carácter como para no inmutarse con el llanto de una niña. Yugi, que está lejos de poseer ese nivel de carácter, fácilmente sucumbe ante los sollozos de Raiha…

—¡Ajajaja! ¡Se nota que hoy es un día especial! Ha pasado mucho desde que Yugi vino a nuestra casa—Todos están reunidos en el comedor, un cuarto con una mesa pequeña para cuatro personas y con el que comparte habitación con la cocina. Un hombre cuarentón rubio exclama, alegre, animado y jovial al contemplar a Yugi. El hombre lleva unas gafas oscuras encima de su cabeza, una playera morada y una pantaloneta beige. Su felicidad parece nata, como si siempre pasara feliz y positivo.

—También es un gusto volverlo a ver, señor Uesugi—Yugi lo saluda, un poco nervioso pero modesto—Hm, lamento haber venido sin previo aviso, y después de mucho tiempo...

*¡Slam!*

—¡Ahhh…!

—¡Sabes que siempre eres bienvenido, no tienes que avisarnos! De hecho, deberías venir más seguido, la casa se vuelve más animada contigo aquí—El señor Uesugi de verdad está feliz de la presencia de Yugi, su entusiasmo es tan alto que le da una fuerte palmada en la espalda como forma de simpatía. Yugi chilla con la palmada, porque fue muy fuerte y le dolió mucho, ni siquiera la vio venir. No se enoja, él sabe que el señor Uesugi lo hizo por afecto, pero no evita hacer un pequeño gesto de dolor, que luego lo cambia por una sonrisa nerviosa para no levantar sospechas.

El señor Uesugi extiende su mano hacia un aparador de madera cerca de él y agarra un cartón pequeño de leche, dispuesto a bebérselo. Antes de introducirle el sorbete, se da cuenta de algo escrito en el cartón:

—¿Eh? ¿Esta leche caducó hace tres días?—Mira la fecha de expiración, percatándose de que ya pasaron varios días desde esa fecha, por lo que la leche ya no es comestible, pero…—Hmm. Bueno, mejor tarde que nunca.

*Insertar*

—[Sorbo]—Aun conociendo que la leche está vencida, el señor Uesugi le introduce el sorbete al cartón y se la bebe, sin reparos.

—Ugh…—Yugi hace un pequeño y débil gemido de desagrado al verlo beberse esa leche.

—¡Papá!—Fuutarou le exclama, disgustado de él—¡Que Yugi se lleve muy bien con nosotros no quiere decir que dejes de ser educado frente a él!

—Tranquilo, Fuutarou. A Yugi no le importa, ¿Verdad? ¿O sí?—El señor Uesugi regresa a ver a Yugi al preguntarle lo último.

—Hum, no, no se preocupe por eso. No tengo problemas de que…

*¡Slam!*

—¡Ghahh…!

—¡Jajajaja! ¿Lo ves? Yugi no tiene problemas—El señor Uesugi asegura, antes dándole otra palmada en la espalda a Yugi, más fuerte que la anterior. Yugi vuelve a chillar, y hace todo lo posible para no dejar salir una expresión de dolor.

—¡Deja de golpearlo!—Fuutarou le reclama de nuevo a su padre.

—La cena está lista, aquí tienen—Raiha se une a la convivencia, trayendo dos pequeños platos de comida en una bandeja de madera, sirviéndoselos a su papá y a su hermano.

A pesar de que los Uesugi están sobre endeudados, su casa es acogedora. No cuentan con muchos muebles, no tienen algún aparato electrónico, como una computadora o internet, tampoco tienen televisión, pero sí tienen lo esencial: luz, agua, comida, ropa, una cocina a gas, una mesa para comer, un mueble para guardar la ropa, otro para los libros, otra mesa que sirve para estudiar, futones y un estante para guardar su vajilla y los alimentos que compran al día.

Aún con pocos lujos, la familia Uesugi se ve tranquila, serena, placentera. Como si esa deuda que tienen no existe, y solo es un tonto rumor inventado por la gente. No es así, pero actúan así. Su concepción ha de ser muy avanzada como para actuar con quietud y no levantar sospechas… algo admirable pero preocupante en ciertos términos.

Faltando 18 minutos para las nueve de la noche, la familia Uesugi se prepara para cenar, acompañados por Yugi Muto. Raiha termina de servir la comida, llevando otros dos pequeños platos, uno para Yugi y otro para ella.

—Aquí tienes, Yugi: curry y tortillas de huevo Uesugi, la especialidad de la casa—Le dice, sirviéndoselo con bastante ánimo.

—Muchas gracias Raiha—Yugi recepta el plato de comida, feliz de su amabilidad—Hace tiempo que no he probado tu comida, en especial el curry, que tiene un sabor que solo tú sabes hacer.

—Ejejeje—Raiha ríe, apenada y feliz.

—Si tiene ese sabor es porque no sabes hacer otra cosa que no sea curry—Fuutarou musita para él, pero es escuchado por todos.

Raiha, escuchándolo, en vez de tomárselo mal, antes de arrodillarse para comer, se acerca a su hermano por detrás y…

*Pam*

Le golpea la cabeza con la bandeja de madera.

—¡Auch!

—Calladito te vez más bonito, hermanito—Ahora ella musita.

—Oye, eso dolió—Regresa a verla, sujetando la zona de su cabeza donde fue golpeado.

—Debes trabajar en tus habilidades de comunicación, ¿Sabes? Sé un poco más sensible.

—Ajajaja, eso es cierto—El padre de ambos ríe y añade—Si sigues comportándote así, no serás popular, igual que yo, y no tendrás más amigos.

—No me importa ser popular—Fuutarou difiere con la idea—Y con Yugi y los demás es suficiente, no necesito otros amigos.

—Tan solitario como siempre, hermano. ¿Cuándo cambiarás de idea?—Raiha se limita a decir, terminando con el tema.

Respecto a la posición de cada quien en la mesa para cuatro personas (donde cada persona se arrodilla en el suelo en un lado de la mesa), desde el punto de vista de Fuutarou, Raiha está al frente suyo, su padre a su izquierda y Yugi a su derecha.

—Antes de comer, Raiha, ¿Estás segura que el curry alcanza para todos? Si no, te puedo dar mi parte y la divides para ustedes—Recordando de los escasos recursos de la familia Uesugi, Yugi ofrece su ración, un poco preocupado de que a Fuutarou, a Raiha y al señor Uesugi, les falte alimento.

—No te preocupes. Hice curry para cuatro personas, así que estamos bien.

—¿Segura?

—Ajá—Afirma—Y aunque hubiera hecho para tres, lo hubiéramos dividido para que alcance para ti. ¿No es así, papá, hermano?

—Así es.

—Por supuesto. Eres como un miembro más de la familia, y la familia se cuida entre ella—Fuutarou y su padre responden con verdad, asintiendo con la cabeza. Yugi se impresiona del nivel de amabilidad de los Uesugi, claro, no es la primera vez que Fuutarou, Raiha y el padre de ambos se comportan muy amables con él, pero de todas formas no evita estar sorprendido por su honesta humildad.

—Gracias—Yugi agradece, feliz con los Uesugi y su bondad.

—No es nada. No olvides que estamos festejando que mi hermano consiguió trabajo, así que pásala bien—Raiha comenta, arrodillándose en su lado de la mesa para comer—Por cierto, hermano, ¿Cómo te fue en tu primer día de trabajo?

—¡…! X2—He ahí un problema. Raiha no tuvo mejor momento para preguntarle a su hermano sobre su experiencia como profesor particular de hoy al mencionarlo. No tiene nada de malo que pregunte, pero es un problema para Fuutarou porque justamente hoy le fue fatal. Muchas cosas pasaron en la casa de los Nakano, además de haber sido drogado, y al igual que ese caso, ninguna fue positiva, todo terminó en un desastre. ¿Cómo se lo explicaría a su hermana y a su padre, que prepararon una cena en celebración justamente por su trabajo?

Yugi también queda en seco, intranquilo por los mismos motivos, sin embargo, piensa que deberían decirles la verdad. Suena penoso contarles que Fuutarou fue drogado por los Nakano, pero, ¿Qué otra opción hay? Decir la verdad a veces no suena bien, pero es lo más responsable que uno puede hacer.

—Respecto a eso, Fuutarou…

*Sujetar*

—¡Me fue excelente!—Yugi iba a responder, pero Fuutarou, alarmado, rápidamente le tapa la boca con una mano para que no hable, y responde por él.

—¿De verdad? Qué bien—Raiha sonríe, feliz y aliviada de escuchar esa noticia. Ella no lo expresaba, pero dentro suyo se sentía preocupada por su hermano y su experiencia de hoy como profesor particular.

Una vez que Raiha está tranquila, Fuutarou deja de taparle la boca a Yugi. Ambos después hablan entre ellos en susurro:

—¿No les vas a decir?—Yugi le pregunta.

—Mira la cena que prepararon por mí. ¿Cómo les puedo decir que no hice nada y además me drogaron?

—Sí, pero…

—Por favor, no digas nada, o Raiha se pondrá triste.

—Hmm… está bien, lo entiendo. No diré nada—Ambos se ponen de acuerdo.

—¿? ¿Qué pasa?—Raiha les pregunta a Fuutarou y a Yugi al verlos susurrar entre ellos.

—No, no es nada.

—Nada importante—Responden nerviosos, volviendo a sus sitios. Raiha asiente, entendiendo y no insistiendo.

—Bueno, mejor empecemos a comer, antes de que se enfríe—El padre de Fuutarou y de Raiha enuncia a todos. Fuutarou, Raiha y Yugi asienten.

Todos, ya preparados, juntan sus manos:

—Buen provecho X4—Agradecen la comida y se disponen a cenar.

Todos comen con placer, en especial la familia Uesugi, ya que son contadas las veces que comen en la noche, y por ende disfrutan la cena de hoy lo más que pueden. Yugi los mira por un momento, viendo cómo disfrutan su comida, no evitando sentirse asombrado y fascinado de ellos y su actitud frente a su estilo de vida.

Sonriendo, Yugi le da una probada a su curry, y al degustarlo, hace un sonido de deleite:

—Mmm… como siempre, el curry está muy rico, sabe tan bien que quiero dejarlo en mi boca por siempre. En verdad eres una excelente cocinera, Raiha.

—Yugi… vas a hacer que me sonroje—La hermana de Fuutarou lo nombra, apenada pero feliz del cumplido. Sitúa sus manos en sus mejillas.

—No puedo evitarlo, en verdad tu comida es deliciosa—Le da otra probada al curry.

—Hey, Yugi—Fuutarou lo llama, no agradándole cómo le habla a su hermana—Eres mi mejor amigo y todo, pero te agradecería que no le hables así a mi hermana. Me haces pensar que coqueteas con ella, y eso me incomoda.

—Uh, lo lamento. No sabía que daba esa idea—Se disculpa, arrepentido.

—Descuida.

—Por la forma en la que lo dices, pareciera que estás celoso, hermano—Raiha apela—¿Acaso te preocupa que te arrebate a Yugi?—Y pregunta, con una cara pícara.

—¿Ah? ¿Qué estás diciendo, tonta? Me hace sentir extraño de que mi hermana y mi amigo de la infancia se hablen como si fueran… ya sabes…

—¿Pareja?

—… Algo así.

—¿Entonces sí estás celoso de nosotros?

—¡Que no!

—¿Qué harías si Yugi y yo comenzáramos a salir?

—¡No preguntes eso!

—¿Te preocupa que pase el tiempo conmigo y contigo ya no? No te preocupes, si eso pasa, seguirás con él… aunque dejarías de ser su mejor amigo y te volverías su cuñado.

—¡Qu…!—Fuutarou queda sin argumentos para responder. Como protocolo de emergencia, solicita la participación del mencionado—Yugi, no te quedes callado, ¿Qué tienes que decir en tu defensa?

—¿En mi defensa? P-Pero… ¿Qué quieres que diga?—Yugi pregunta, preocupado y nervioso de que el asunto de él y Raiha se descontroló y no sabe qué decir. Viendo eso, Fuutarou recurre a la ayuda de un cuarto miembro.

—¡Papá!

—No puedo ayudarte, Fuutarou—Responde—Si Yugi y Raiha quisieran estar juntos, no me opondría.

—¿Ah? X2—No solo Fuutarou, Yugi también queda confundido.

—Sería interesante verlos a ambos casarse, las familias Uesugi y Muto se unificarían. Hmm… ahora que lo pienso, no suena mal—Coloca una cara de intriga—Hey, Yugi, ¿No te gustaría casarte con mi hija cuando sea grande?

—¿¡Eh!?

—¡Oye! ¡Estamos hablando de tu hija y de mi hermana!—Si la discusión continúa, Fuutarou perdería los estribos, ya de por sí está alto en humos. Afortunadamente, Raiha corta el tema.

—Ejejejeje, tranquilo hermanito, solo estaba bromeando. Yo no podría casarme con Yugi.

—¿No?

—No—Reafirma—Es decir, me agrada mucho, pero no para enamorarme. Lo veo más como un hermano mayor, como tú, pero más afable.

—Oh… bien—Fuutarou entiende lo que Raiha dice, así que se calma, suspirando para bajarse los humos en su cabeza. Yugi por su lado está aliviado de que la discusión haya terminado, porque quién sabe qué desastre hubiera pasado si esto seguía. Pensando, desde ahora comenzará a hablarle a Raiha con menos elogio en caso de que vuelva a ocurrir algo así, pero de forma general, le hablará como siempre.

—Aunque…—Raiha añade algo más—Es verdad que lo de casarme con Yugi no suena mal. Al menos por el lado de él, le convendría.

—¿? ¿Por qué lo dices?—Fuutarou le pregunta extrañado. Yugi cerca también reacciona así.

—Si fuera su esposa, todos los días le prepararía mi curry y mis tortillas que tanto le gusta.

—¿Solo por el curry?

—Sí—Afirma—Y además, como soy menor a él, podrá ver a una mujer sin levantar la cabeza.

—¿¡!?

—¿¡!?

—¡Ppfff…! ¡Ajajajajajaja!—El señor Uesugi ríe descontroladamente al escuchar a Raiha. Su tan descontrolada risa provoca que accidentalmente derrame el cartón de leche vencida en la mesa, ocasionando un desastre.

—Jajajajaja—Raiha también ríe, pareciéndole divertido lo que acabó de decir.

Yugi y Fuutarou no ríen, quedan estupefactos de que se burlaran de la estatura del primero: Yugi mide aproximadamente metro y medio, una estatura muy baja para un chico de 15 años japonés. Fuutarou y Joey por ejemplo miden 1.78, y Tristán 1.80, por lo que Yugi tiene que alzar la cabeza para mirarlos a la cara, y ellos en cambio tienen que bajarla. Yugi es tan pequeño que incluso tiene que hacer lo mismo con las chicas, Tea e Itsuki por ejemplo miden 1.65, también las mira alzando la mirada para verlas a la cara. Su cabello voluminoso lo ayuda un poco en hacerlo ver más grande, aproximadamente de 1.62... que en realidad no hace mucha diferencia. Tristemente, Yugi es muy pequeño.

Volviendo con la broma, Raiha aprovechó esa característica para burlarse de Yugi, diciendo que, si ambos se llegan a casar, existe la posibilidad de que Yugi pueda mirarla sin la necesidad de alzar la mirada, porque ella es menor a él, y por ende es posible que sea más pequeña que él cuando sea grande (cosa que parece muy poco probable, porque Raiha a su edad mide 1.35, y en ocho años sí crece más que Yugi). En resumen: una broma bastante graciosa en general… pero de mal gusto para Yugi.

Él y Fuutarou parecen malhumorados al ver a Raiha y al señor Uesugi reírse de la estatura del primero, pero varios segundos después…

—Ajajajajaja—Yugi también se ríe, pareciéndole graciosa la broma. Con los tres riendo, Fuutarou no pudo más y también ríe, un poco:

—Ajaja—Aunque más que risa, hace una carcajada, pero es aceptable.

Con los cuatro, el ambiente en la casa de los Uesugi mejoró mucho, volviéndose un lugar mucho más acogedor. Posiblemente a eso se refería el señor Uesugi cuando dijo que con Yugi presente, la casa se vuelve más animada.

Cuando todos terminaron de reír, continúan cenando el curry con tortillas, hablando entre ellos de forma agradable, como una familia.

Al final Yugi se terminó quedando más de lo que debía. El tiempo pasó muy rápido, se quedó a cenar a las 8:30 de la noche, y cuando vio otra vez el reloj, quedó estupefacto por ya ser las 9:30.

La cena fue magnífica, por quedarse corto. La comida fue ligera pero deliciosa, tanto que vale la pena quedarse hasta las altas horas de la noche para comer el curry preparado con la sazón de Raiha.

No había mucho que limpiar: en trastes había cuatro platos, cuatro cucharas, cuatro vasos y dos ollas. La mesa del comedor en cambio sólo fue necesario pasarle un trapo húmedo encima para limpiar la leche, y cualquier migaja restante en la mesa se la rejuntó y se la tiró al tacho de la basura para después lavar el trapo. Ambas cosas no duraron más de 10 minutos gracias a que los cuatro limpiaron juntos.

Ahora que todos terminaron de cenar, de convivir y de limpiar, es momento de que Yugi vuelva a su casa. Con el estómago muy lleno (porque hace poco también cenó en su casa), va a la puerta de salida, acompañado por la familia Uesugi.

—Les agradezco a todos por la cena—Hace una reverencia como forma de agradecimiento extra.

—De nada. Gracias a ti también por ayudarnos a limpiar y por la compañía—El señor Uesugi es modesto con él, también agradeciéndole.

—Me divertí mucho contigo aquí, aunque lamento haberte molestado por tu estatura—Raiha comenta.

—Ejeje, no hay problema. Fue una buena broma en realidad—Yugi también demuestra modestia, aceptando su disculpa.

—Hum… Yugi…—Raiha deja de estar feliz para volverse preocupada. Yugi nota su expresión, así que le presta mucha atención para escucharla—Yo… yo pienso que mi hermano fue muy afortunado en conocerte.

—¿?

—Recuerdo que cuando él era un niño, era un chico problemas. Algo tonto, inmaduro, flojo y revoltoso.

—Oye—Fuutarou le reclama.

—Pero gracias a ti, él cambió mucho, y para bien. Cambiaste su forma de ser y lo volviste en quien es hoy. Si no fuera porque lo conociste, lo más seguro era que se hubiera convertido en un delincuente.

—No creo eso. De seguro hubiera cambiado aunque no lo hubiese conocido. Pero gracias—Yugi una vez más vuelve a agradecer.

—Así que… hum… así que… hmm… seguirás siendo su mejor amigo. ¿Verdad?—Pregunta.

—¿?—Yugi se impresiona de la pregunta, él no se esperaba que Raiha le preguntara algo profundo. No solo Yugi se impresionó, también Fuutarou, por la misma razón.

Raiha luce preocupada por su hermano, piensa que Yugi es muy importante para él, casi vital. Entonces, ¿Qué pasaría si Yugi y Fuutarou dejaran de ser amigos? ¿Cambiaría algo en Fuutarou? ¿Dejaría de ser honrado y trabajador? ¿Volvería a actuar como lo hacía cuando tenía 10 años? Es algo irreal que en estos momentos suceda algo así, pero Raiha piensa que es posible, y por eso pregunta. En sus ojos desprende frenesí, perspectiva por la respuesta de Yugi, de todo corazón esperando que sea positiva.

Yugi, sonriendo, le acaricia la cabeza a Raiha con su mano izquierda y le responde:

—Por supuesto. Fuutarou también se volvió en alguien muy importante para mí. Nunca lo abandonaré—Asegura. Raiha abre más sus ojos de la felicidad, confiando en las palabras de Yugi. Con su felicidad renovada, exclama en despedida:

—¡Vuelve cuando quieras, te prepararé una olla grande de curry para ti solo!—Promete. Yugi vuelve a reír, asintiendo con la cabeza.

Una vez que la familia Uesugi a excepción de Fuutarou se despide, Yugi sale de la casa, acompañado por Fuutarou que lo escoltará a afuera de la casa.

.

Afuera, la noche está tal como estaba antes de que Yugi y Fuutarou entraran a la casa del segundo, sólo que el aire se volvió más frío por la humedad. Ahora ya no hay personas circulando por las calles, y parte las casas a los alrededores apagaron las luces, ocasionando que las calles se vuelvan un poquito más oscuras.

Listo para partir, Yugi habla con Fuutarou una vez más:

—Bueno, creo que ahora sí es todo por hoy.

—Si… por supuesto—Asiente—Al final la pasamos muy bien contigo, en parte te lo agradezco.

—No hay nada qué tengas qué agradecer. Yo debería agradecerles a ustedes.

—…—Ambos se quedan un rato en silencio, pensando en algo más de lo que puedan hablar. Pensando, Yugi recuerda algo, algo importante que tenía que decirle a Fuutarou.

—Hum, Fuutarou. Antes de que Raiha nos interrumpiera, tenía que decirte algo muy importante sobre Itsuki.

—¿? ¿Que?

—No sé cómo lo vayas a tomar, pero juro que lo que pasó no fue intencional, no fue a propósito haberle dicho eso.

—¿Pero que...? ¿Qué sucede con ella, qué le dijiste?

—Ella… ella… hm, ella sabe de tu deuda.

—… ¿?

—…—Ambos vuelven a queda callados, creando un ambiente un tanto incómodo.

—¿Itsuki sabe de mi deuda? ¿Pero… cómo?

—Durante la cena de mi familia, estábamos hablando de ti, y mi abuelo accidentalmente mencionó sobre tu deuda. Itsuki lo escuchó y ella sola dedujo que estás desesperado por ganar dinero. Yo tuve que complementarle diciéndole que tu deuda es grande, y larga, pero nada más.

—…

—Lo lamento mucho, sé que era algo personal, pero no lo pude evitar—Baja la mirada, completamente arrepentido. Yugi entiende si Fuutarou se enojara con él, pues el tema de su deuda es algo muy personal, y que nadie más debe saberlo, mucho menos gente desconocida, pero…

—… Alza la mirada, no estoy enojado—Fuutarou le ordena, con voz pasiva y comprensible. Yugi le hace caso y alza la mirada, mirándolo con sorpresa.

—¿De verdad?

—Si no lo dijiste intencionalmente, entonces está bien. Es más, te agradezco por decirme la verdad.

—Yo… no sé qué decir.

—… [Suspiro] Pero… que Itsuki sepa de mi deuda… sí me da un mal sabor de boca. Eso no te lo voy a negar—Cambia su expresión, justamente a una de preocupación—Ella ahora pensará que trabajo para su familia por necesidad.

—Sí. Eso es justamente lo que mencionó… y aun así no quiso darte una oportunidad para que seas su profesor.

—Significa que trabajar con ella será casi imposible. Hugh… perfecto—Hace un sonido de auto decepción—Tenías razón: debí disculparme con ella después de haberla molestado.

—…

—Sí lo hubiera hecho, tal vez tuviera la misma relación que tú tienes con ella, y así me dejaría ser su profesor.

—…—Escuchando esa última oración, Yugi recuerda algo que coincide cercanamente con lo que Fuutarou acabó de decir, algo que Itsuki le dijo antes de irse:

.

Retrospectiva

Si tú fueras a ser mi tutor, tal vez te diera una oportunidad.

.

Es cierto, Itsuki dijo algo similar—Piensa—Sí yo fuera su profesor… hmm… su profesor… … ¡! ¡Espera, ya lo tengo!—Yugi tiene una idea—Fuutarou, se me acaba de ocurrir una idea.

—¿? ¿Que?

—¿Qué tal si yo le enseño a Itsuki?

—¿Ah?—Queda sorprendido y confundido.

—Tú no le agradas, pero yo a ella sí, me dejaría ser su profesor. Ella incluso me lo dijo: me daría una oportunidad.

—Oye, oye, espera un momento—Lo detiene—Mira, aprecio mucho que quieras ayudarme, pero no creo que quitarme el trabajo sea la solución.

—No, no. No pienso quitarte nada, tú seguirás siendo su profesor.

—¿Uhh? Cómo… no lo entiendo.

—Serías su profesor, pero yo me encargaría de enseñarle. Sería tu… mano derecha, tu asistente—Yugi hace una pequeña pausa para caminar por la calle—Te encargarías de crear el plan de estudio y yo lo aplicaría en ella, le enseñaría y tu tomarías el crédito de eso.

—Yugi…

—Como a ella le caigo bien, colaborará conmigo. ¿No es perfecto? Todos salimos ganando. ¿Qué te parece, te gusta la idea?—Se voltea a preguntarle, bastante expectante.

—… No niego que la idea es buena, ahora la entiendo… pero no puedo dejar que lo hagas—Rechaza.

—¿Eh? ¿Por qué?

—Es demasiada responsabilidad. No es que no confíe en ti para que le enseñes, al contrario, estás casi a mi nivel, no tengo en mente a una mejor persona para ayudarme.

—¿Entonces?

—Es que… trabajar para mi ocuparía tu tiempo libre, tu tarde. Mis clases son extensas, ¿Sabes? Regreso a las 6:30 de la tarde.

—No importa, me las arreglaré.

—Tampoco tengo forma de pagarte.

—No quiero que me pagues, quiero hacerlo para ayudarte, como tu mejor amigo. Por nuestra amistad.

—Sería abusar de nuestra amistad, me sentiría muy mal.

—Vamos Fuutarou, déjame ayudarte, como tú me ayudaste en mi duelo contra Kaiba.

—No te ayudé, no hice nada más que apoyarte desde un graderío. No fue gran cosa.

—Te equivocas, sí fue gran cosa. Si no fuera por tus palabras de aliento, me hubiera rendido en el duelo. Créeme.

—Pero… no es lo mismo que yo te haya ayudado como porrista para tu duelo a que tú me ayudes en mi trabajo de tutor.

—Lo sé, pero ambas cosas tienen algo en común, y es que ambos nos ayudamos.

—…

—Entonces qué dices, ¿Te ayudo con Itsuki?—Pregunta, con expectativa. Yugi en verdad insiste en el tema de enseñarle a Itsuki Nakano. Si Fuutarou sigue discrepando, él seguirá insistiendo. No hay forma fácil de rechazar su ayuda. Fuutarou sigue inseguro de qué responder.

Una parte de él dice que es una bendición del cielo que Yugi lo quiera ayudar, una ayuda de corazón, y sin fines lucrativos. Yugi es bastante aplicado, así que no habría problema en si enseña mal. Por otro lado, también piensa que la intervención de Yugi es incorrecta, porque el trabajo es suyo, y tiene que hacerlo solo, sin ayuda de un asistente, aunque fuera útil. ¿Qué hacer?

Fuutarou mira el rostro de Yugi, donde encuentra una sonrisa de seguridad y confianza nata de él. No duda, no miente, tampoco difiere o discrepa, porque dice la verdad: lo ayudará. Verlo, no evita recordar el día en el que se conocieron. Fuutarou recuerda lo sucedido hace 5 años en Kioto como si fuera ayer.

.

Él fue acusado por algo que no hizo, y la policía tomó cartas en el asunto. Debido a algo difícil de explicar, no podía probar su inocencia, causando que la policía lo señale como culpable del acto. Pudo ser su fin, pero apareciendo de la nada, Yugi lo defendió. Aún recuerda lo que les dijo a los policías al aparecer: "él es inocente, yo vi lo que pasó", y después se situó delante de él para defenderlo con su ser. Eso hizo que se formara un sentimiento hacia él, uno que dio inicio a una amistad única y verdadera para ambos lados.

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Aquel niño de 10 años con apariencia de uno de 6, creció, convirtiéndose en un joven de 15 años con apariencia de 12, en el transcurso volviéndose más sabio y abierto, y ahora es su mejor amigo, con quien ya formó una sólida amistad, extremadamente difícil de romper. Truene o llueva, ellos estarán juntos para apoyarse mutuamente de alguna manera.

—Creo que… Raiha tenía razón. Fui muy afortunado en conocerte—Murmura. Tomando una decisión, mira a Yugi—"Difícil" es una palabra que se queda muy corta respecto a nuestro trabajo.

—¿?

—Si quieres enseñar, tendrás que leer mucho, escribir rápido, pensar en la respuesta al instante, enfrentar lo inesperado, y, sobre todo, ser paciente… muy paciente. Si falla uno, el otro también falla. Si uno triunfa, el otro también lo hará. Si ambos fallamos, seremos un hazmerreír. Pero si triunfamos, seremos recordados como leyendas… o algo así. No estaba preparado para esto, así que no tengo listo un discurso.

—Fuutarou…—Yugi sonríe.

—Y como dices que vas a ser mi mano derecha, obedecerás todo lo que yo te diga, y te encargarás del 60% del papeleo. Aun así, ¿Quieres ayudarme?

—… ¿Qué he estado diciendo desde el principio? ¡Claro que sí, no importa!—Exclama, muy feliz de que Fuutarou finalmente cediera.

—Entonces esforcémonos hasta el final—Fuutarou alienta, alzando su mano y formando un puño delante de Yugi.

—Por supuesto—Yugi asiente, y también forma un puño delante de Fuutarou.

Ambos al tener los puños arriba, como señal de amistad, los chocan y los mantienen así por un rato, y mientras lo hacen, se miran con determinación y con una sonrisa.

—¡Es tu turno! X2—Exclaman para sí.

Marzo 18, Miercoles.

Un nuevo día de clases comienza. Cerca de las 7:20 de mañana, la mayoría de los estudiantes ya llegaron a la escuela. Entre ellos está Yugi, que ya llegó hace minutos. Hasta que el timbre de la escuela suene, mira por la ventana cerca suyo, contemplando el cielo azul despejado que hay, pensando en algo que solo él sabe.

Sus pensamientos son interrumpidos cuando a su derecha, Fuutarou aparece, llevando en sus manos varias hojas con mucho texto.

—Hey, Yugi.

—Ah, hola Fuutarou, ¿Qué tal?

—Todo bien—Responde con afirmación—Oye, ya tengo tu primera tarea como mi asistente.

—¿? ¿Tan rápido?

—Sí. Mira esto—Fuutarou le enseña las hojas con mucho texto que tiene en sus manos. Yugi las mira, y al poco tiempo, por el contenido, se da cuenta de lo que son:

—¿Exámenes?—Pregunta.

—Así es. He creado un examen de diagnóstico de cien preguntas para cada materia.

—¿¡Qué!? ¿¡Cien preguntas!?—Pregunta casi sin creerlo.

—¿Que, son muy pocas? —Pregunta también al ver a Yugi con esa expresión de credulidad—Originalmente pensaba hacerlos de trescientas preguntas, pero no tenía tiempo porque pienso usarlos hoy.

—…—Yugi no dice nada, Fuutarou no entendió correctamente su reacción. 100 preguntas es mucho para un examen de diagnóstico, de hecho, está cerca de parecer un examen de universidad, porque esos tienen cerca de 135 preguntas. Además, ¿De dónde sacó el tiempo para crear estos exámenes? Por más difícil que suene esto, los exámenes fueron escritos a mano, se nota mucho la tinta de una pluma y la letra de Fuutarou. Si es así, entonces Fuutarou escribió con su puño y letra un total de quinientas preguntas, sin ayuda. Ya de por sí eso es difícil, pero ahora viene una pregunta más impactante: ¿Cómo consiguió las preguntas? Él no cuenta con Internet en casa para sacarlas de allí y copiarlas, seguramente debió crearlas por cuenta propia, leyendo docenas de libros por cada una de las cinco materias para crearlas, sin mencionar que aparte tuvo que anotar las respuestas. Teórica y prácticamente es posible hacer eso, pero el tiempo neto para realizar eso lo hace difícil de creer.

Estos exámenes Fuutarou ya los tenía escritos desde… ¿Cuándo? Anteayer le dijeron que iba a ser el tutor de Itsuki, no era posible que fueran creados antes de esa fecha, además de que el tiempo implementado dejaría a cualquiera con la boca abierta: supongamos que Fuutarou, con su habilidad de escritura y razonamiento, tardó un minuto en crear una pregunta, hasta formularla muy bien con la ayuda de textos académicos y anotando su respectiva respuesta aparte, entonces quiere decir que tardó alrededor de una hora y 40 minutos en crear el examen de una materia, ¡8 horas y 20 minutos en crear las 500 preguntas! Trabajando continuamente, sin descanso, sin ir al baño… sólo escribiendo. ¿Cómo hizo eso? ¿No le quedó doliendo la mano, siquiera? (PD: y él planeaba hacerlos de trescientas preguntas por materia).

Volviendo con la primera pregunta: "¿De dónde sacó el tiempo para crear estos exámenes?", se teoriza lo siguiente: en la mañana tiene clases, ayer en la tarde tuvo trabajo, y en las noches duerme, ¿No? Entonces el único lapso más extenso posible donde pudo crear esas preguntas fue anteayer en la tarde donde estuvo libre. Él vuelve a su casa a las 3:30 de la tarde, y se prepara para dormir a las 10 de la noche, quiere decir que tuvo 7 horas y media disponibles para crearlos, y digamos que para terminar los exámenes decidió quedarse despierto hasta las 11 de la noche, 8 horas y media, entonces ahí sí pudo hacer las 500 preguntas. Sin embargo, solo es una hipótesis basada en horarios y en probabilidades, no se sabe si en ese tiempo realmente Fuutarou creó esos exámenes, ni siquiera se está seguro si tardó un minuto en crear cada pregunta. Aparte, suena poco creíble que Fuutarou hiciera los exámenes el mismo día en el que se enteró que sería tutor.

Lo único que se puede decir de esto en conclusión es que Fuutarou se toma muy en serio lo de ayudar a Itsuki en sus estudios… he irónicamente, ella no quiere colaborar con él.

—¿Qué quieres que haga?—Yugi le pregunta.

—No es mucho, solo tienes que copiar tres exámenes a tu elección, cinco veces.

—… ¿¡Qué!?—Exclama, casi quedando en shock, de hecho, pensaba que no escuchó bien lo que Fuutarou le dijo, porque si fuera así, acabó de decirle que copie 1500 preguntas. No obstante, no fue así, no hay error.

—Mientras tú haces eso, yo copiaré las preguntas de los otros dos exámenes.

—Oye, pero… uhh…—"¿Por qué necesitas 5 copias de cada examen?" Eso es lo que Yugi quería preguntar, pero la sorpresa que aún siente lo abstuvo de preguntar. En vez, pregunta otra cosa—Si necesitas copias de los exámenes, ¿No sería mucho más fácil sacarlas en una fotocopiadora?

—¿Tienes dinero para la fotocopiadora? Yo no—Responde con otra pregunta, un poco decepcionado de que Yugi le pregunte eso cuando ya sabe por qué no puede: Fuutarou ya pensó eso desde el principio, y si hubiera podido hacer eso, no estaría molestando a Yugi, pero sus escasos recursos económicos le impiden escoger esa opción.

Los exámenes son de 5 hojas tamaño A4, escritas al derecho y al revés, 10 páginas en otras palabras. Entonces si fuera a sacarles copias, serían 50 páginas por materia, 250 páginas por todo. ¿Cuánto dinero costaría? Ni siquiera Yugi, con una mejor situación económica, puede costearse eso él solo.

—¿Entonces cuento contigo?—Pregunta, en caso de que Yugi se arrepienta de ayudarlo, y entendería si eso fuera a pasar.

—… ¿Dijiste que las necesitas para hoy?

—A más tardar hasta las 3:30, para ir a la casa de Itsuki a las cuatro.

—… [Suspiro de des estrés] Prometí que te ayudaría, y cumpliré mi palabra—Acota, y acto seguido, saca de su mochila sus bolígrafos.

—Toma, te doy varias hojas para que copies, si necesitas más me avisas—Fuutarou le entrega una pequeña resma de hojas vacías—Y para las energías te compré esto—Ahora le deja en la mesa una manzana y una botella de agua pequeña.

—Gracias.

—No es nada. Por cierto, ¿Qué exámenes vas a querer copiar?—Le exhibe los 5 exámenes originales: uno de literatura, otro de matemática, otro de historia, otro de ciencias y él último de lengua extranjera. Yugi tiene que escoger 3:

—Hum… quiero el de matemática, el de historia y el de ciencias.

—Aquí tienes—Fuutarou separa los exámenes seleccionados por Yugi y se los entrega.

Yugi los recibe y los mira, preparándose mentalmente para un arduo trabajo.

—Mil quinientas preguntas para las 3:30… tendría… 8 horas para realizarlas.

—Así es.

—Según mis cálculos, tendría que hacer… casi ciento noventa preguntas por hora… tres preguntas y media por minuto.

—Algo así—Le da más o menos la razón, un poco en desacuerdo con el cálculo aproximado... porque requiere más tiempo.

—[Suspiro] Bien, espero no llamar la atención de los maestros—Acota, y sin perder más tiempo, alista las hojas vacías, el examen original de matemática, sus bolígrafos, y se dispone a copiar las preguntas.

Fuutarou sonríe al verlo ayudándolo, a pesar de que la tarea será muy difícil. No tiene palabras para agradecerle por su ayuda voluntaria:

—Cuento contigo—Fuutarou le da una débil palmada la cabeza a Yugi, acariciando su cabello, y después vuelve a su asiento. Yugi siente la palmada, pero como ahora está súper ocupado, no reacciona para no perder tiempo.

—Bien, veamos qué tenemos aquí—Mira la primera pregunta del examen—"En un circuito eléctrico se utiliza un osciloscopio para medir el voltaje de entrada cuya gráfica corresponde a la función Vin definida por y=cos(x), donde x toma los valores del eje de las abscisas del osciloscopio. Luego se mide el voltaje en otros dos puntos del circuito y esta señal de salida se expresa por la función Vo definida por…" Hugh, ¿Qué son estas preguntas, de universidad?

Así, el trabajo de Fuutarou y ahora el de Yugi inicia… sin darse cuenta que un determinado asiento del salón, una chica de cabello rojo con dos estrellas amarillas a los lados de su cabeza los ha estado viendo con mucha seriedad desde que comenzaron a hablar, y cuando ambos se separaron, ella ve a Yugi… y después a Fuutarou.

11 del día, hora del almuerzo. Durante las 7:30 hasta la hora actual, tanto Yugi como Fuutarou han estado ocupados copiando las preguntas de exámenes, sin prestarle atención a lo que ocurre alrededor suyo. Afortunadamente para ellos, por el momento los profesores no les llamaron la atención por escribir algo que no es parte de su clase, así que pudieron seguir copiando sin problemas.

Ahora es momento del receso para que todos los estudiantes coman, estudien o jueguen, lo que más les gusta hacer.

—Yugi, Yugi—Acercándose al nombrado, Joey se acerca—¿Vienes a almorzar con nosotros?—Pregunta. Cerca, Tea y Tristán se acercan.

—No puedo—Yugi rechaza, sin mirarlo y aun escribiendo—Estoy ocupado copiando unas preguntas de examen, y no debo distraerme por nada.

—¿Tu también?—Pregunta sorprendido—Qué extraño, Fuutarou dijo lo mismo. ¿Qué planean?

—Nada, solo lo ayudo con algo—Responde a secas—Gracias por invitarme, pero como dije, no puedo.

—Está bien, no hay problema, quizá en otra ocasión—Joey entiende, por lo que desiste.

—Entonces te vemos más tarde—Tea se despide con anticipación.

—Si vas a estar aquí todo el receso, al menos come algo—Le sugiere Tristán

—Claro, hasta pronto—Responde, a la vez sacando la manzana que Fuutarou le regaló y le da un mordisco. Joey, Tristán y Tea dejan la clase para ir hacia el comedor de la escuela. Sin ellos, solo quedan dos personas en la clase 1-3: Yugi y Fuutarou.

—¿Cuántos exámenes terminaste? —Fuutarou le pregunta a Yugi a distancia. Él también está ocupado escribiendo.

—Ya acabé matemáticas. Ahora estoy en la segunda copia de historia—Responde, también escribiendo, sonando un poco cansado—Uhh, es tan cansado.

—Lo siento por darte esta tarea tan difícil. Si nos va bien con las Nakano, te prometo que para el próximo examen te avisaré con días de anticipación.

—Hasta eso, ahorraré para la fotocopiadora.

—Ejejeje—Ríe, y Yugi también, y con ello la moral de ambos sube.

Pasa un par de minutos, donde ambos continúan escribiendo. Mientras copia una pregunta, Yugi la lee:

—Hum… "¿El tratado de Shimonoseki que estipula la pérdida de prestigio de la dinastía Qing, que Corea deje de ser un estado vasallo de China, y que la península de Corea pase a estar bajo influencia japonesa, son consecuencias de la segunda guerra sino-japonesa? ¿Verdadero o falso?"—Después de leerla, toma un par de segundos para pensar en la respuesta, aunque no sea necesario—… Es falso, ¿No? Eso pertenece a la primera guerra.

—Correcto—Fuutarou le da la razón—La segunda guerra sino-japonesa terminó con la victoria de China tras la rendición de Japón por las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, provocando enormes bajas para el bando chino y que Japón se retire de Manchuria, Liaodong, Taiwán y las Islas Pescadores—Explica—Aprendes muy bien.

—Jeje—Hace una pequeña carcajada—Supongo que le puedo ver otro lado bueno al ayudarte: yo también aprendo.

—Esa es la actitud—Asiente, feliz del optimismo de Yugi.

Un par de minutos pasan, ambos siguen escribiendo, en silencio. Por su lado, Fuutarou luce tranquilo, y por el otro, Yugi luce tenso, inquieto y preocupado. Su tensión es lo suficientemente fuerte como para volver a hablar.

—Fuutarou… ¿Puedo ir al baño?

—¿?—Fuutarou casi deja de escribir al quedarse crédulo al escuchar a Yugi—Hum, claro. No tienes que preguntar eso. Si tienes que ir, ve.

—Gracias—Agradece mientras se levanta de su asiento y camina con prisa.

—Trata de volver pronto.

—Okey—Acepta y sale de la clase.

Beber el agua que también le dio Fuutarou le dio energía, pero tuvo su efecto secundario. Yugi corre hacia el baño, no sólo porque tiene que volver pronto para continuar escribiendo, también porque su vejiga no aguanta más.

Qué mal momento para ir al baño—Piensa para sí—Pero no se puede evitar, esto es lo que pasa cuando se bebe mucha agua. Tengo que ir y volver rápido, literalmente tengo el tiempo medido. Tengo que calmarme, no tengo que pensar en eso o me voy a desesperar más. Piensa en Fuutarou, que tiene un trabajo más duro que el mío con los Nakano… ¿? —Pensando en el apellido, Yugi recuerda que Fuutarou dijo algo extraño, algo que contradice su idea.

Retrospectiva

Si nos va bien con las Nakano, te prometo que para el próximo examen te avisaré con días de anticipación.

.

Dijo "las" Nakano, en femenino, y también en plural—Duda, mirando el suelo por donde corre—No entiendo. ¿Acaso los Nakano solo están formados por mujeres? Pero eso no es posible, Fuutarou dijo que el padre de Itsuki lo contrató, así que hay hombres en la familia Nakano, y sólo vamos a enseñarle a Itsuki, ¿No? O es que también…

—¿? ¡Ah…!

—¿Ah?—Una voz exclama a la distancia, apareciendo desde una intersección del pasillo, mirando a Yugi correr velozmente hacia su dirección. Yugi al escuchar la voz, deja de pensar para sí y mira el pasillo por donde corre, sin embargo, a sólo milésimas de segundo después de ver el camino, choca con esa persona.

[¡Choque!]

El choque es lo bastante fuerte para que Yugi y la persona con la que chocó caigan, impactando un poco fuerte en el suelo. Los dos caen separados, a una distancia no mayor a dos metros, Yugi cayó casi de cara y la otra persona de espaldas.

Una vez que el impacto de ambos terminará, tratan de levantarse.

—Uhhg—Yugi es el primero en hacer un sonido quejumbroso mientras se reincorpora, por el momento no se puede poner de pie, solo se puede sentar en el suelo. Aturdido, mira lentamente a su alrededor, preguntándose: ¿Con qué chocó?

—Huggh…—La otra persona también hace un sonido quejumbroso mientras se reincorpora. Como cayó de espaldas, su reincorporación es menos costosa, así que antes de que Yugi se sentara, ella ya se sentó, mirando a aquel que la arroyó peor que una locomotora—¿Qu-qué estás haciendo? ¡Mira por donde corres, grandísimo idio-!—Su voz se estanca, cerca de terminar de decir "idiota". Aquella persona al mirar a Yugi, lo primero que se fija en él es su exótico cabello puntiagudo en forma de M de tres capas y de tres colores distintos, un cabello muy fuera de lo común, casi único, y en ciertos puntos de vista, puede ser considerado como un cabello rebelde—Oh… lo-lo siento mucho—La persona cambia su actitud ofensiva y asertiva a una pasiva y tranquila—¿No te lastimaste? ¿Estás heri-? ¡…!—Su voz se vuelve a estancar, cerca de terminar de decir "herido". Mirando a Yugi con preocupación, quiso ver el resto de su cuerpo por si salió herido por el choque, pero cuando lo vio por debajo del cabello, la cara, ella…

—S-sí, estoy bien. Gracias por preguntar…

—¿¡Qué rayos!? ¡Eres solo un renacuajo!

—¿Eh?—Sin entender del por qué la persona con la que chocó primero se comportó agresiva con él, luego amable y después nuevamente agresiva, Yugi alza la mirada para verla.

Al frente suyo, sentada en el suelo, hay una hermosa chica de cabello largo color rosado oscuro y de ojos azules. Lleva el uniforme de la preparatoria Dómino, y adicional, en su cabello hay dos lazos gruesos y negros con verde azulado que le forman dos coletas en su cabello a cada lado de su cabeza. Por cómo actúa en este momento, la chica demuestra bastante severidad, intolerancia, sequedad y adustez… una persona difícil de tratar. Es una persona que no pareciera expresar nada que no sea dureza, a menos que la situación sea la indicada bajo su criterio para que actúe con alegría, tristeza o preocupación. Por ejemplo, cuando chocó a Yugi, primero demostró disgusto porque la chocó, cuando le quería reclamar y vio su cabello, cambió ese disgusto por preocupación y una pizca de interés hacia él, y cuando lo vio a la cara y se percató de que se ve como un niño de secundaria, volvió a disgustarse, mucho más que la primera vez. Una personalidad extraña pero interesante.

Yugi, mirándola, se queda allí sentado, esperando un poco a que su mirada se aclare, y en su mente se da cuenta más o menos de lo que está pasando.

—¡Grr, pensar que un enclenque como tú sería capaz de hacerme caer! ¡Fíjate por donde vas, grandísimo idiota!

—Lo-lo siento—Yugi se disculpa con la chica, recuperando el 100% de su visión.

—¡No suenas como si realmente lo sintieras!—La chica lo regaña furiosamente, sin creer en la disculpa—¡Tienes que ser cuidadoso con la demás gente mientras corres! Que, ¿Eres ciego que no me viste?

—N-no.

—¿Entonces por qué me chocaste?

—No me fijé que estabas allí. Tengo prisa, y…

—Yo también tengo prisa, tengo que ir a almorzar con mis hermanas, pero no me ves corriendo, ¿Verdad?

—No...

—¿Lo ves?

—Disculpa.

—¡No estás perdonado!—Vuelve a rechazar—Tu choque me dolió mucho. Caí de espalda, pudiste haberme lastimado seriamente la cabeza con el suelo. Agradece que reaccioné a tiempo para protegerla con mis manos antes de caer.

—…

—Seguro que no lo entenderías porque tienes un cabello que no te deja ni pensar. Mírate, con un cabello que no te corresponde.

—¿Eh? ¿Mi cabello no me corresponde?—Pregunta confundido, usando una mano para tocárselo como sensación adicional.

—Claro que no—Afirma—Ese cabello rebelde tuyo sólo son para los chicos grandes y guapos de preparatoria o de universidad. ¡No para un alfeñique de escuela como tú!

—Pero… es mi cabello natural.

—¿Natural? ¿Acaso no te has visto en un espejo? Ese cabello es todo menos natural. No trates de engañarme, lo sé perfectamente porque no hay día que no arregle mi cabello—La chica pasa una de sus manos por su cabello para acompañar su relato—Mi cabello es el mejor cuidado de entre todas mis hermanas. Siempre me encargo de que luzca limpio y brillante. Uso tres tipos diferentes de champú y dos de acondicionador, y no de cualquier marca, sino de marca extranjera, de esas que son caras y que sólo encuentras en los malls de mayor prestigio en la ciudad. Por eso sé que tu cabello no puede ser natural, es imposible que tenga forma de una M perfecta, y que sea de tres colores. No nací ayer, puedo incluso deducir cómo hiciste ese cabello. Para empezar, usaste…—Y así la chica continúa hablando, tratando de adoctrinar a Yugi sobre cabello mientras ambos continúan sentados en el suelo.

Yugi está muy lejos de interesarle lo que ella alega, porque su cabello es completamente natural, lo crea o no. No le importa que lo cuestione, sólo quiere que ella lo perdone para continuar con su camino. Suspirando, baja la mirada para buscar algo en qué distraerse mientras la chica pelirrosa habla.

—¡…!—Justo al bajar la mirada, Yugi mira algo que no se esperaba ver.

Debido a que está sentada y que la falda del uniforme de la preparatoria Dómino no es tan larga como uno piensa, la entrepierna de la chica está expuesta hacia Yugi. Ahí, se distingue algo… celeste… y blanco, que cubren la intimidad de la chica. Se lo conoce como muchos nombres a la ropa interior femenina, pero el más común es el nombre de: bragas. La chica lleva puesta unas bragas celestes con líneas blancas, o blancas con líneas celestes, como se quiera interpretar. Están firmemente ajustadas a sus muslos (que por cierto son gruesos y bien tonificados), y con ver la combinación de ambos, uno siente una cálida sensación epidérmica, como si se estuviera viendo una escultura de mármol, de marfil, o algo inorgánico que da una calidad de posesión única que se desliza desde el horizonte… bueno, ese sería el pensamiento de alguien que le gusta los muslos, o de un pervertido. Yugi, que no es ni lo uno ni lo otro, siente pánico: le está faltando al pudor a la chica, mirando una zona privada en ella. La peor parte es que ella no se da cuenta que lo enseña todo, y en vez, sigue cotorreando sobre el cabello de Yugi.

Yugi sabía que si ella lo ve mirándole la entrepierna, no viviría para contarlo. Sonrojado, gira la cabeza hacia la izquierda, mirando el cielo azul a través de una ventana cercana, esperando a que la chica deje de hablar o se dé cuenta de su inconveniente, lo que pase primero.

—Oye, me tomo la molestia de hablar contigo y giras la cabeza. Al menos ten algo de respeto: mírame cuando te hablo—La chica se enoja un poco cuando ve que Yugi lleva varios segundos desviando la mirada—Que, ¿Te volviste sordo? ¿Por qué no me miras?—Pregunta más enojada por la falta de atención de Yugi.

—Hum… este… tu falda…—Yugi murmura, tratando de explicarle la situación.

—¿Qué? Habla más fuerte, no te oigo—Reclama.

—Tu-tu falda… está…

—Sigo sin escucharte.

—Es que… tienes un problema en tu…

—¿Un problema? ¡Claro que tengo un problema: chocaste conmigo! ¿Ahora te das cuenta de eso?

—Eso... no es lo que quería decir.

—¿Entonces qué?

—¡Tu-tu-tu… tu falda… tu falda!—Exclama con mucha vergüenza.

—¿Mi falda? ¿Qué tiene mi falda que…?—Después de muchos minutos de tensión, la chica finalmente mira hacia abajo. Sus ojos, al bajar lentamente hasta ver la falda, contemplan cuál es el problema que Yugi Muto trataba de decirle—¿¡…!?—Una erupción de color rojo se extiende por toda la cara de la chica cuando mira sus piernas separadas y sus bragas casi al aire libre.

Tan rápido como la inercia actuó, inmediatamente desliza sus manos entre sus muslos, tirando su falda hacia abajo para ocultar su entrepierna. Eso en realidad no ayuda en mucho, porque el daño ya está hecho: Yugi vio sus bragas.

Yugi la mira en ese estado, pero no sabe qué decirle para que se sienta mejor. Él no le miró sus bragas… mucho tiempo, he hizo todo lo posible para avisarle, pero aun así fue inevitable que la chica se sienta avergonzada. Queriendo ayudarla, se pone de pie, mirándola por debajo suyo.

—Tu… viste todo. ¿No es así?—La chica le pregunta, con voz fría.

—Hum… sí—Responde con honestidad, aunque sabe que no era buena idea—Hmm… ¿Necesitas ayuda para…?—Pregunta, a la vez que ofrece su mano en caso de que ella necesite levantarse, pero ella…

*Slap*

Lo interrumpe golpeándolo en la mano que extendió, apartándolo.

—¡No me toques, maldito enano pervertido!

—¡…!—Yugi queda en shock. La chica se pone de pie, mirando a Yugi con rotundo desprecio.

—¿¡Cómo te atreves a mirarme la ropa interior, y a admitirlo tan descaradamente!?

—F-fue un accidente.

—¡No me vengas con eso! ¡Pudiste habérmelo dicho desde el principio!

—No dejabas de hablar…

—¡Silencio!—Lo calla—¡Lo último que quiero es oír tus escusas, enano, pequeño, liliputiense, alfeñique, canijo, retaco, pigmeo, enclenque, raquítico, bajo, diminuto, menudo, microscópico, renacuajo!—Lo insulta con todos los sinónimos de "enano" que tiene en su mente, y cuando no tiene más, prosigue con otra cosa—¡Maldito microbio morboso, pegado a las faldas de tu madre como niño de jardín! ¡Esto no se va a quedar así, ¿Sabes?! ¡Algún día pagarás caro por esta humillación!—Termina de expulsar gran parte de su ira hacia Yugi, y después se da media vuelta para proseguir su camino. Mientras lo hace, lo insulta un par de veces más—¡Idiota, estúpido, idiota, idiota!—Sale de la vista de Yugi cuando toma una intersección.

Yugi se queda en medio pasillo, procesando todo lo que acabó de pasar… pero no puede, lo único que entendió fue que al final la chica se enojó mucho con él, tanto que parece imposible encontrar una forma de disculparse.

Bueno, da igual. Lo hecho, hecho está. Yugi aunque quisiera, no puede ir a disculparse con ella, recuerda que aún debe ir al baño y después continuar ayudando a Fuutarou. Este evento con la chica, en parte, fue una pérdida de tiempo, por lo que tardará más en terminar su trabajo de copiar las preguntas.

Entonces, recordando su objetivo principal, vuelve a correr hacia el baño.

Por otro lado, con la chica de cabello rosado oscuro. Ella camina bastante frustrada, sus mejillas están rojas de la vergüenza y del coraje que siente.

—Demonios…—Murmura para sí, tapándose la cara con la mano izquierda.

En la clase 1-3, Fuutarou continúa escribiendo su parte del trabajo, totalmente concentrado en ello, copiando preguntas tan rápido como su fuerza de voluntad se lo permite.

Yugi se está tardando mucho tiempo en el baño, casi lleva 10 minutos—Piensa mientras copia, ligeramente preocupado—Si no vuelve pronto, no terminará su parte a tiempo. ¿Le habrá pasado algo durante su camino al baño?—Se pregunta a sí mismo, dudando. Pero antes de pensar en algo más…

—¿Entonces no te vas a rendir?—Una voz femenina se manifiesta en la clase, dispersando los pensamientos de Fuutarou, que después de volver a la realidad, mira a la dueña de la voz.

Itsuki está parada en la puerta de la clase, pareciendo solemne y seria como últimamente lo sabe hacer con él y con Yugi. Su mirada apunta a Fuutarou, viéndolo escribir, y dirigiéndose a él, controvertida y con poco interés.

—Estuviste en pánico ayer, ¿Verdad? Debió haber sido un shock para ti saber que no solo vas a enseñarme a mí, y también que te hayan drogado—Refuta, entrando a la clase y dirigiéndose a su asiento—Bueno, si ya has tenido suficiente con esa experiencia, puedes renunciar a ser nuestro tutor.

—… Eso es algo que no puedo hacer—Asevera con rectitud después de unos segundos. Fuutarou la escuchó aun cuando estaba sumergido en sus pensamientos, primero impresionándose de la presencia de Itsuki, y luego volviéndose reservado para hablar con ella y su actitud y argumento.

—¿Ah?—Al llegar a su asiento y abrir su maletín, lo regresa a ver, extrañada.

—No pienso rendirme tan fácilmente, aún intentaré ser su profesor particular—Aclara, volviendo a escribir.

—¿…? ¿Por qué ir tan lejos como para seguir con nosotras? Yo entiendo la situación por la que tú y tu familia pasan, Yugi me lo contó, pero no creo que valga la pena continuar con nosotras para ganar dinero.

—No sólo es por el dinero—Asevera otra vez—Hay gente que confía en mí, que piensa que lograré mi trabajó, y hasta me ayudan. Piensan que soy el indicado para el trabajo. No voy a decepcionarlos rindiéndome después del primer día.

—… Es ridículo.

—¿? ¿Qué es ridículo?

—Es ridículo que quieras estar a las expectativas de aquellas personas que confían en ti. Debes pensar en ti mismo.

—… No me estás entendiendo.

—¿?—Itsuki queda confundida.

—Esas personas a las que no quiero decepcionar, son mi familia y mis amigos, gente muy importante para mi. Ellos en realidad no se decepcionarán de mí si me rindiera, ni tampoco pensarían mal, pero sus expectativas me hicieron pensar que de verdad puedo ser su profesor particular, que soy la persona idónea para el trabajo. Tomé sus palabras, y, pensando en mí mismo, tengo como objetivo adicional demostrar que ellos tienen razón.

—…—Itsuki se queda en silencio, no comprendiendo lo que Fuutarou dijo, disgustada, pero confundida, sin poder decirle algo que lo contradiga o le baje la moral.

Ella entiende que él diga eso por el lado de su familia, porque ellos cuentan con él para salir adelante con su deuda, pero, ¿Qué tienen que ver sus amigos? A eso no le encuentra sentido. ¿Acaso Uesugi está tan unido a sus amigos que cuenta con ellos como si fuesen familia? Así lo interpreta, pero no hay garantía de que sea así.

Sin pensar en algo más que pueda decir, Itsuki, rindiéndose con la insistencia y suspirando para relajarse, saca de su maletín un monedero, uno color rojo en forma de cartera y del tamaño de su mano. Se lo ve casi lleno.

Después de sacarlo y cerrar su maletín, como último argumento, reprocha:

—Haz lo que quieras. Si quieres ser nuestro tutor, adelante, hazlo bajo tu propio riesgo, pero no cuentes conmigo. Estudiaré sin tu ayuda.

—Sí, lo sé, no importa. Después de todo, no tengo que lidiar con todas ustedes... solo tengo que encargarme de la que reprueba—Afirma sin sentimiento, susurrando lo último—Me dirigiré a tu casa a la misma hora.

—Como sea—Itsuki desoye. Con el monedero en sus manos, sale de la clase.

—Espera—Antes de salir, Fuutarou la detiene un momento—Sé que no puedo contar contigo, pero quiero que me hagas un favor—Pide con poco sentimiento, no importándole si Itsuki accede.

—¿Qué quieres?

—Reúne a todas tus hermanas por mí. Voy a anunciar algo muy importante.

Y así pasó de nuevo el tiempo, ahora siendo las 3:00 de la tarde. Las clases de la preparatoria Dómino terminaron, así que los estudiantes se retiran a sus casas.

En la clase 1-3, Fuutarou y Yugi siguen copiando las preguntas de examen para su trabajo. Otra vez fueron afortunados, porque en las clases posteriores al receso, tampoco llamaron la atención de los profesores por estar escribiendo, dejando que se acerquen más al final de su labor.

Otra vez ambos vuelven a quedar solos en la clase.

—¿Ya casi acabas, Yugi?—Fuutarou le pregunta, ordenando su mesa.

—Aún me faltan dos exámenes de ciencias, y ya estoy en la cuarta parte del primero.

—¿Crees poder acabar para las 3:30?

—No creo, son preguntas largas. Tal vez termine a las 4:00.

—Esa es justo la hora que tengo trabajo en la casa de las Nakano. ¿No puedes acabar más rápido?

—… Veré qué puedo hacer—Responde con duda de sí mismo.

—Hazme ese favor, sé que puedes. Has llegado tan lejos como para rendirte.

—Lo sé, tú también lo has hecho. No te preocupes, acabaré.

—Iré a hacer unos últimos preparativos, así que me voy adelantando.

—Entendido—Acepta.

—¿Recuerdas la dirección, el piso y la habitación de la casa de las Nakano?

—Lo recuerdo perfectamente.

—Bien. Te veo allá entonces—Se despide, confiando en Yugi. Fuutarou termina de guardar sus útiles y sale de la clase, dejándolo solo.

Yugi sigue escribiendo las preguntas, lo más rápido que puede, conservando la ortografía y la caligrafía. En cierto punto, cuando termina de escribir una pregunta para escribir otra, piensa:

Pronto será la hora de ir a la casa de Itsuki. Hmm… qué nervios—Parpadea una vez—No me siento nervioso de hablar con ella después de lo de ayer, más bien me siento inseguro. Siento que hay cosas que aún no sé sobre los Nakano, sobre Itsuki. Últimamente he escuchado a Fuutarou decir "las Nakano" ¿Qué significa eso?—Parpadea otra vez—Supongo que lo sabré cuando asista a su casa, y para eso debo terminar los exámenes—Asiente para sí, y prosigue con otra pregunta—"El sistema digestivo humano está adaptado a procesar una amplia variedad de alimentos debido a su dieta omnívora. Sin embargo, cada uno procesa en diferentes lugares y etapas. Con base al texto, ordena los pasos del proceso de digestión de un trozo de carne desde que es ingerido". Hmm… ni yo sé la respuesta—Se limita a comentar, pasando a escribir otra pregunta.

3:45, finalmente Yugi terminó lo que al principio pareció imposible: copiar 100 preguntas de un examen de matemática, de historia y de ciencias, cinco veces cada una, copiando en total 1500 preguntas en un poco más de 8 horas, a pesar de las circunstancias.

La felicidad de Yugi al acabar su tarea es tan reconfortante que lo primero que hace es estirar su mano derecha con la que escribió toda esa miscelánea de preguntas. Lo hace por aproximadamente un minuto. Una vez que se siente mejor, no pierde más tiempo: toma sus cosas y sale esprintando de su salón hacia la casa de Itsuki.

4:00

En un edificio alto, muy alto, de 30 pisos, seis personas están reunidas en una habitación situada justo en el piso 30. Entre ellas está Fuutarou, que, arrastrándose con las uñas y con la ayuda de Itsuki, logró que ella y las otras cuatro personas se queden en el lugar. Lo único que se alcanza a identificar de las otras cuatro personas restantes es que todas son chicas. Ellas, junto a Itsuki, le prestan algo de atención a Fuutarou.

—Una de mis cualidades que muy poca gente sabe, es que no soy rencoroso, así que les perdonaré la travesura que me hicieron ayer—Fuutarou les habla a las cinco chicas, situándose al frente de ellas como si fuera su lider. En su cara refleja que en realidad no perdona a nadie de que lo hayan drogado, pero con tal de llevarse bien con ellas, se morderá la lengua—Debo admitir que admiro su valor, hicieron muy bien al reunirse todas aquí.

—Zzzzzz…

—Bueno, esta es nuestra casa después de todo.

—¿Aún no te rindes?

—…

—Tengo planes para salir con mis amigas en la tarde, ya sabes, así que apresúrate para poderme ir.

Entre las chicas se pueden distinguir una personalidad madura, una alegre, una tranquila, una seria (de Itsuki) y una de intolerancia… todas muy familiares.

—Solo dinos qué quieres. ¿Qué es ese anuncio tan importante que mencionaste en la escuela?—Itsuki le reclama. Si ella está presente y reunió a las otras cuatro chicas, es por ese motivo: saber lo que Uesugi quiere avisar.

4:00

Después de salir de la preparatoria Dómino, Yugi llega a la casa de Itsuki: un edificio gigante de color cromo de 1200 metros de altitud, compuesto por 30 pisos, ubicado en una zona residencial de alta densidad, con edificios en la zona casi iguales de alto. Una zona que pareciera ser donde vive la gente de la alta sociedad.

—¡No lo creo, ¿Esta es la casa de Itsuki?!—Yugi a simple vista se impresiona del edificio, un lujoso hotel de 5 estrellas—Escuché que ella es de una familia rica, pero esto está fuera de todas mis expectativas—Comenta y finaliza, caminando al edificio para entrar. Mientras camina, saca su teléfono celular y escribe un mensaje de texto.

—También debo admitir que fui bastante descuidado con ustedes, las subestimé demasiado—Fuutarou prosigue su charla con las cinco chicas—Yo solo podría tratar de enseñarles a todas ustedes, pero sería un proceso muy largo… así que me he visto en la necesidad de solicitar ayuda externa.

—¿? X4

—… ¿Ayuda externa?—Itsuki pregunta, ligeramente confundida e intrigada.

*Beep*

El celular de Fuutarou suena, alertándole de un mensaje de texto.

Después de entrar, Yugi toma el ascensor del edificio y se dirige hacia el piso número 30.

Mientras asciende, guarda su celular y espera expectante a que llegue hasta arriba.

Fuutarou hizo una pausa a su discurso para revisar el mensaje de texto que recibió:

"Ya estoy aquí"

Mensaje de texto enviado por un contacto que tiene registrado bajo el nombre de "Yugi".

Al ver el mensaje, sonríe, y camina hacia la puerta de salida del departamento hacia el pasillo.

Las cinco chicas miran con cierta intriga lo que Fuutarou hace, de hecho, cuando lo pierden de vista, todas se levantan para verlo nuevamente.

El ascensor llega al piso 30. Cuando las puertas se abren, Yugi sale, y camina por el pasillo hacia la izquierda, buscando una habitación en específico, pasando por la habitación E, la habitación D, las habitaciones C y B, hasta llegar a la habitación A. Al lado de la puerta de esa habitación, hay una placa dorada en la que está escrito el apellido de las personas que viven allí: "Nakano"

—Desde ahora no solo trabajarán conmigo, alguien más se unirá a nuestras tutorías y se encargará de ayudar, tanto a mí como a ustedes—Fuutarou vuelve a hablar, aprovechando que tiene toda la atención de las cinco chicas. Frente a la puerta, espera el momento indicado.

*Toc* *Toc* *Toc*

Y llega.

*Toc* *Toc* *Toc*

Yugi toca la puerta con tres golpes precisos y moderados, y ahora espera a que alguien atienda.

*Click*

No tuvo que esperar casi nada, porque alguien ya estuvo al otro lado de la puerta y la abrió. De allí sale Fuutarou, que mira a Yugi más que a cualquier otra cosa. Yugi hace lo mismo con él.

—¿Listo?

—Hagámoslo—Fuutarou y Yugi asienten, con bastante determinación.

En el departamento, las chicas lucen confundidas de todo lo que está pasando.

—¿Qué es lo que trata de hacer?—Itsuki se pregunta para sí sobre Fuutarou.

—Muy bien, la ayuda que pedí acaba de llegar—Informa. Fuutarou entonces se prepara para presentar a alguien al otro lado de la puerta, con bastante ánimo—Al igual que nosotros, él también asiste a Dómino, es de mi clase. Es bastante listo a pesar de que es más pequeño que nosotros—En medio de su introducción, abre la puerta—¡Nakanos, permítanme presentarles a mi asistente y a mi mejor amigo!—Termina de presentar.

Al abrirse la puerta, un chico de metro y medio, cabello en forma de M de tres capas y de tres colores diferentes: negro, amarillo y rojo oscuro, vestido con el uniforme masculino de la preparatoria Dómino y que en su cuello tiene un collar en forma de pirámide al revés con un ojo, aparece. Éste cierra sus ojos y sonríe, listo para presentarse:

—Mucho gusto, mi nombre es Yugi Muto, tengo 15 años y estudio en la preparatoria Dómino al igual que Fuutarou Uesugi. Trabajaré como su asistente y como un tutor adicional—Hace una reverencia. Cuando la termina, abre sus ojos para ver a los Nakano—Espero ansiosamente trabajar para… ¿¡…!?—Cerca de terminar su presentación, al abrir sus ojos y ver a cinco personas que están frente a él… se paraliza.

Todas las chicas al verlo lo reconocen desde sus perspectivas:

—Ara, eres el chico pequeño y simpático de la cafetería.

—¡Eres el renacuajo que me vio la ropa interior!

—¿El otro chico que nos siguió ayer?

—¡El Próximo Rey de los Juegos, Yugi Muto!

—Yugi…—Todas comentan al verlo, con interés, repudio, duda, felicidad y sorpresa.

Yugi está sin habla, él también las reconoce, a cada una: en el orden en que las chicas hablaron, mira a la chica de cabello corto rosado claro de actitud madura con la que habló en el comedor de la escuela, a la chica de cabello rosado oscuro y largo con dos lazos de actitud asertiva a la que accidentalmente le vio la ropa interior, a la chica de cabello café rojizo con audífonos de diseño diadema de actitud tranquila que se percató de que estaba siendo seguida, a la chica de cabello naranja con un listón verde de actitud alegre que lo reconoció por un periódico, y a la chica de cabello rojo con dos estrellas amarillas de actitud moderadamente seria que ha sido la raíz de toda esta historia: Itsuki.

—No… no lo entiendo… ¿Por qué están todas ustedes aquí? Y… ¿Por qué se ven tan similares?—Yugi pregunta con desdén, débilmente y con torpeza, mirándolas de frente, comparándolas y dándose cuenta de que las cinco chicas lucen casi iguales: ojos azules, mismo físico, misma estatura, mismas expresiones faciales, casi todo. Solo siendo distinguidas por sus cabellos, accesorios y ropas.

Pareciera ser un juego, una broma, una ilusión, un sueño, un espejismo, un fallo en la realidad, un error de la matriz, un evento proveniente de una realidad alterna, un acontecimiento provocado por el viaje en el tiempo, o un suceso que pasa una vez cada un millón de años... ¿Cuál es la explicación lógica para esto?

—¿Acaso todas ustedes son… hermanas?—Hace otra pregunta, teorizando.

Itsuki se acerca a él, seria, y junto a ella, las demás también se acercan a él, con sus propias expresiones respecto a su opinión personal de él:

—Dijiste que Uesugi te lo contó todo, ¿No?—Itsuki acota, reservada como de costumbre, y severa con él—Entonces deberías saber de nosotras cinco. Y si es así, entonces sí, tienes razón: somos hermanas… somos hermanas quintillizas.

… … …

Así, comienza una historia, una que fusiona la comedia, los estudios y el romance con la amistad, la aventura, la ficción, y un peculiar juego de cartas.

Fuutarou y Yugi tendrán un fuerte desafío intentando ayudar a un grupo de hermanas quintillizas a pasar la preparatoria, enfrentándose a diferentes conflictos que ocasionarán cada una con sus emociones. En el camino, tendrán la oportunidad de conocerlas, y saber lo que piensan.

No solo eso, ellas también tendrán la oportunidad de conocerlos: Fuutarou Uesugi, un estudiante brillante con un pasado interesante que hizo que fuese la persona que es hoy en día. Y Yugi Muto, un estudiante de apariencia llamativa por su estatura y cabello, pero que oculta un misterioso poder que proviene de aquel Rompecabezas Milenario que lo usa como collar, en donde hay un espíritu que toma su cuerpo cuando las circunstancias lo requieran.

¿Fuutarou y Yugi tendrán éxito en ayudar a aquellas quintillizas en sus estudios, o fracasarán en el intento? ¿Aquel espíritu del Rompecabezas del Milenio influenciará en algo? ¿Y aquellas hermanas serán capaces de comprender un poder que existe desde hace 5.000 años a base de un juego de cartas? Sólo el tiempo lo dirá.

Hasta eso, colóquense en el borde de sus asientos, o a la orilla de sus camas, y prepárense para un fanfic crossover lleno de las anécdotas de ambas historias fusionadas, formando una nueva. Prepárense para lo inesperado, prepárense para lo alucinante, prepárense para lo insólito, prepárense para…

Yu-Gi-Oh!: The Quintessential Quintuplets

Arco I: Las quintillizas por excelencia

Prólogo de Batalla