Marzo 18, Miércoles. Año 201X

—¿Hermanas… quintillizas?—Yugi pregunta, un poco lento, aún no logrando asimilar lo que acabó de pasar.

—Así es—Fuutarou le da la razón, asintiendo mientras está apoyado en el balcón del departamento de las Nakano.

—… ¿Quintillizas?

—Sip. Quintillizas—Afirma otra vez.

.

Luego de que Yugi escuchara que Itsuki tiene cuatro hermanas, y con ella conforma un grupo de hermanas quintillizas, quedó congelado, atónito, estupefacto, en seco, y sorprendido… y eso era quedarse corto. Su sorpresa fue tan grande que después no pudo coordinar sus movimientos y acciones, al punto de ni siquiera poder hablar. Solo se quedó allí, parado, recibiendo las miradas de las cinco chicas que son hermanas y se ven casi iguales, cada una con una mirada distinta hacia él: de intriga, de la chica de cabello corto rosado claro; de desprecio, de la chica de cabello largo rosado oscuro; de perplejidad, de la chica de cabello largo café rojizo; de admiración, de la chica de cabello corto naranja; y de severidad, de la chica de cabello largo rojo.

Fuutarou, viendo la parálisis de Yugi, pidió un "tiempo fuera" para ambos, ubicándose en el balcón del departamento de las Nakano. Una vez allí y que hiciera que Yugi recuperara la razón, habla con él, previamente diciéndole sobre todo lo ocurrido el día anterior para que AHORA SÍ entendiera con claridad todo el lío.

.

—Yo… [Suspiro] Sigo sin creerlo. Estoy completamente sorprendido. Es la primera vez que veo a un grupo de hermanas quintillizas.

—Justo así me sentí ayer cuando me enteré de lo mismo. Te entiendo perfectamente—Comparte el sentimiento—Yo creía que ya lo sabías, pensé que Itsuki te contó todo lo ocurrido ayer cuando fue a tu casa.

—No me contó. Solo me dijo que te drogaron—Frustrado por la desinformación, baja la mirada, decepcionado de sí—No debí quedarme callado, debí preguntarle lo que pasó.

—Calma. Ya no hay nada que puedas hacer. Ya todo pasó—Fuutarou lo consuela, dándole una palmada en la cabeza—No te esperabas algo así, ¿Verdad?

—Ajá—Da la razón, aún caris bajo.

—Bueno, no te voy a culpar si cambias de opinión. Esto es algo que no viste venir. Así que entenderé si quieres dejar de ayudarme.

—¿Eh, de verdad? ¿Dejarás que me vaya?

—Claro—Reafirma. Luego desvía por un momento su mirada, observando la ciudad, que se la ve desde alto—Después de todo, parece complicado ayudar a esas cinco chicas a pasar la preparatoria. Incluso dudo si puedo lograrlo.

—¿Quieres decir que seguirás con el trabajo?

—Te lo dije ayer, ¿No?—Pregunta, regresando a verlo—No pienso rendirme con facilidad, vendré y haré mi trabajo. No me importa si no me aceptan.

—Vaya—Yugi queda completamente admirado de la determinación de Fuutarou. Pese a tener un trabajo que parece difícil, no se rendirá fácil. Pensando en eso, no ve el motivo por el que él no haga lo mismo, es decir, que no se rinda.

Educar a cinco chicas quienes a primera vista no parecen querer estudiar suena complejo, muy complejo… pero no es motivo para tirar la toalla en el primer minuto. Si coloca bastante empeño al asunto, claro que puede hacerlo. Solo necesita creer más en sí mismo y pensar en que puede lograrlo, justo como lo hace Fuutarou.

—Bien, si vas a continuar con tu trabajo, entonces yo también lo haré.

—¿? ¿Estás seguro de querer continuar?

—Claro que sí. Me comprometí a ayudarte hasta el final. Mientras tú no te rindas, yo tampoco lo haré. Te ayudaré en tus tutorías con Itsuki y sus hermanas… las Nakano.

—… Entendido—Fuutarou acepta la ayuda de Yugi, asintiendo con determinación.

Ambos se miran fijamente, con ojos que desprenden una intensa pasión por su objetivo, pensando que lo conseguirán.

Mientas ambos jóvenes hablan, dentro del departamento, viéndolos desde la ventana corrediza que divide la sala con el balcón, las quintillizas Nakano los observan.

*Opening*

https

: / / n 9 . c l /

ygognhop

(Unen todo eso en un solo enlace)

Yu-Gi-Oh!: The Quintessential Quintuplets

Arco 1: Las quintillizas por excelencia

Capítulo 1: Un duelo que da inicio a la historia

—Hola otra vez—Al definir todo, Yugi y Fuutarou vuelven al departamento, preparados para las tutorías con las Nakano. Yugi las vuelve a saludar para redimirse de su parálisis, y para llevarse una buena impresión en ellas—Lamento lo que pasó antes, me asombré al verlas. Es la primera vez que veo a un grupo de hermanas quintillizas. Admito que es sorprendente—Todas le prestan algo de atención, con las diferentes expresiones que cada una tienen de él—Como dije antes, mi nombre es Yugi Muto. A partir de hoy, trabajaré como un asistente de su tutor Fuutarou Uesugi. Mucho gusto—Hace una pequeña reverencia—¿Alguna pregunta?—Ofrece, buscando una oportunidad de llevarse bien con alguna de ellas.

Todas tienen miradas distintas hacia él, puesto a que cada quien tiene una impresión suya diferente, desde buena hasta mala. Pero, hay algo en lo que las cinco coinciden, y es el hecho de que ven a Yugi como un forastero, un extraño, un desconocido, alguien que no está en la ecuación de ellas y Fuutarou. Es obvio que tienen dudas de él, por eso Yugi busca entablar una charla amigable con ellas para que dejen de verlo como un invasor, y que mejor lo vean como un amigo, o al menos en alguien con quien puedan contar y confiar.

Pasan unos segundos en los que Yugi espera a que alguna de las quintillizas le diga algo. Entre ellas, la chica de cabello rosado largo y oscuro llama la atención alzando por un segundo su mano derecha, mirando a Yugi con resentimiento y disgusto.

—¿Sí? ¿Hay algo que quieras preguntarme?—Yugi le pregunta, animado y dispuesto.

—¿Cuánto mides?

—… ¿Ah?—Yugi queda perplejo de la pregunta, para nada se esperaba que le preguntaran eso.

Recordando, Yugi se fija que ella es la chica con la que se encontró hoy en el receso y con el que tuvo un problema, un enorme problema relacionado a la ropa interior. Él entiende que ella lo mire con resentimiento y disgusto debido a aquel evento antes mencionado, ¿Pero qué tiene en mente cuando le pregunta: cuánto mide? Es decir, no le incomoda responder, pero quisiera saber qué tiene eso de relevante. Por el momento tiene que quedarse con la duda, ya que tarda mucho en decir una respuesta:

—Hum… un metro y 53 centímetros—Responde, ligeramente apenado.

—… Eres muy pequeño—La chica añade, sonando fría con él. Yugi vuelve a quedar perplejo.

—Hum, este… hmm… ¿Alguien tiene otra pregunta?—Desvía el tema, a la vez que busca dialogar con otra de las quintillizas.

—¡Oh, yo, yo, yo!—Alzando la mano hasta donde puede y exclamando para llamar toda su atención, la chica de cabello naranja y de listón verde quiere participar, bastante animada en preguntarle algo.

—¿Sí?—Yugi la regresa a ver. La chica baja su mano cuando él la mira.

—Yo tengo una pregunta, y es súper mega importante. ¿Puedo preguntarte?

—Claro. Dime, ¿Qué quieres saber?—Accede a escucharla, bastante contento al ver que una de las quintillizas pareciera confiar en él al preguntarle algo que es importante. Entonces escucha a la chica con mucha atención.

—¿Vas a participar en el Campeonato Regional?—Pregunta aquella chica, expectante.

—… ¿?—Yugi queda confundido.

—El campeonato de Duelo de Monstruos a nivel regional que se llevará a cabo a inicios del próximo mes. Los mejores duelistas de la región participarán en ese torneo para llevarse el título de "Campeón Regional". Tú, al ser el duelista que derrotó al Campeón Nacional, ¿También participarás en él?—Complementa y vuelve a preguntar, bastante interesada en la idea.

Otra vez Yugi queda perplejo y extrañado, pero entiende lo que le dijo, limitando su respuesta a una sílaba:

—No.

—¿Eh? ¿Por qué? Eres muy buen duelista—La chica pelinaranja insiste, sintiéndose un poco decepcionada de la negativa.

—No estoy interesado en participar en un torneo. Me gusta jugar Duelo de Monstruos por diversión, no por competencia. Por el momento participar en un torneo no está en mis planes.

—Ow… bueno—La chica está algo decepcionada de la respuesta, pero no puede hacer nada para cambiarla. Si Yugi no quiere participar, lo respetará… algo extraño.

—Hum… ¿Alguien quiere preguntar algo más? Sino para terminar e iniciar la clase de hoy—Yugi nuevamente ofrece a dialogar con alguna de las quintillizas, un tanto indiferente de que le pregunten cosas poco relevantes, pero hace un último intento para convivir con otra más de ellas.

—Yo tengo una pregunta—Alzando su mano hasta el nivel de su cabeza, la chica de cabello café rojizo anuncia. Cuando tiene la atención de Yugi, baja su mano y prosigue—¿Has visto mi chamarra?

—… ¿Cómo?

—Es una chamarra roja con blanco, cómoda y elegante. Incluso tiene mi nombre escrito a un lado del pecho.

—… Ajá.

—Pero… desapareció. Desapareció hace muy poco del sofá, justo cuando tú llegaste a nuestra casa.

—¿Ah, sí? Pues… yo no la tomé.

—… ¿De verdad?

—… De verdad.

—…

—…

—…

—…

—… ¿Tú…?

—¡No fui yo!—Yugi exclama con pavor, después de varios segundos en los que ella y él se miraron: ella lo miró con perspicacia y seriedad, mientras que él con nervios y preocupación. Cuando ella iba a apelar más sobre el asunto, Yugi de inmediato se defiende como puede para no ser señalado como culpable.

—¿Entonces cómo explicas que mi chamarra desapareció cuando llegaste?

—¡No lo sé, pero te digo la verdad: no tomé tu chamarra! ¡Puedes revisar mi mochila y…!

—¿Chamarra? ¿Te refieres a ésta, Miku?—Interviniendo, la quintilliza de cabello rosado claro y corto enseña en su mano izquierda una chamarra roja con bastantes líneas y contornos blancos en los brazos y en la zona del vientre.

—¿? Mi chamarra—La quintilliza de cabello café rojizo reacciona con leve sorpresa al ver el objeto que señaló como perdido—¿Por qué la tenías?—Le reclama, estirando su mano para tomar lo suyo.

—La usaba como cojín para el sofá—Explica—Creí que no te importaría porque muchas de las veces la sabes dejar ahí. Si es tan importante para ti, ¿No crees que deberías guardarla en tu guardarropa? Ayer también reclamaste por ella y resultó que Nino la tenía.

—…—La chica de cabello café rojizo no piensa responder a eso, en vez, no habla más. Ya recuperó lo suyo, así que está tranquila.

Por otro lado, Yugi se alivia de que el asunto de la chamarra terminó, y que él no fue el responsable. Hace un profundo suspiro de relajación, tranquilizándose.

—Cuando Yugi les dijo que le preguntaran algo, ¡No se refería a que le preguntaran cualquier tontería!—Disgustado de este mal chiste, Fuutarou exclama, un poco enojado con las quintillizas por el trato hacia su amigo—¿Alguien tiene una pregunta para Yugi que sea racional?—Pregunta.

—¡Yo sí!—Sonando seria como solo ella lo sabe hacer, Itsuki anuncia, alzando su mano, pero no para ser vista, sino para señalar a Yugi con un dedo y dirigirse a él—¿¡Qué estás haciendo aquí, Yugi!?—Le pregunta con severidad—¿¡Qué quieres decir con eso de que serás asistente de Uesugi y que trabajarás para nosotras!?

—Hum… pues, es justo lo que acabé de decir: trabajaré para ustedes como asistente de Fuutarou, y como un tutor adicional—Explica con calma.

—¿Qué estás diciendo? ¡No puedes hacer eso, este asunto no te concierne! No tienes nada que ver en esto.

—En realidad… sí me concierne.

—¿?—Itsuki queda confundida.

—Me vi involucrado en todo este asunto cuando… cierta persona dejó a Fuutarou en mi casa.

—¡…! ¡Eso… eso no tiene sentido!

—Tal vez… pero aún así estoy aquí—Responde con una pequeña sonrisa—Me ofrecí para ayudar a Fuutarou, y él aceptó. Eso es todo.

—¡Tú…!—Itsuki no parece ocurrírsele otro argumento para reclamar, así que advierte de algo—Papá no te dejará. Tú no eres parte de esto, te correrá si se entera.

—En realidad no lo hará. Tengo su permiso—Fuutarou interviene.

—¿?

—Ayer en la noche lo llamé, y le pedí que permitiera que Yugi me ayudara como un asistente para sus clases. Él accedió con la condición de que me hiciera responsable de él y de cualquier cosa que ocasionara, y que cualquier remuneración que solicite se la dé desde mi propio bolsillo.

—Exacto—Yugi asiente.

Itsuki queda callada, sin poder decir nada más para objetar. Yugi y Uesugi acordaron todo desde el principio, no había algo por lo cual reclamarles, todo está en regla. Ella le molesta esto, ya de por sí le molestaba Uesugi, y ahora Yugi. No tiene nada en contra de él, pero le molesta que acordara con Uesugi para ayudarlo en sus tutorías cuando buscan deshacerse de él. Recordando, ella le dijo que, si él fuera su tutor, le daría una oportunidad, siendo amable con él y diciendo lo que piensa… vaya error por parte de ella. Yugi seguramente se tomó esa frase demasiado a pecho, lo que le dio la inspiración para que se le ocurriera esta idea. En términos simples: es su culpa por darle a Yugi esa idea, y ahora ¿Cómo hará para revertir la situación? ¿Existe forma, siquiera?

Sin más que decir ni pensar, Itsuki, derrotada pero resentida y sin aprobar nada de esto, desvía la mirada a otro lado.

—Ajajaja. De manera que ya tenías algo de historia con Itsuki. Y yo pensaba que aún no la conocías—Pareciéndole simpática la actitud de Itsuki ante Yugi, la chica de cabello rosado claro y corto dice. Eso hace que Yugi la regrese a ver—Bueno, si te vas a quedar a enseñarnos, es indispensable que nos conozcamos primero—Cerrando sus ojos y sonando como la persona más madura en el departamento, saluda a Yugi con un ligero movimiento de mano—Ya me presenté ante ti antes, pero no hace daño que lo vuelva a hacer. Como te dije, mi nombre es Ichika. Soy la hermana mayor de las quintillizas.

—Hola otra vez, Ichika—Yugi acepta a presentarse como es debido, sintiéndose cómodo de que finalmente alguien quiere simpatizar con él.

Ichika se toma la molestia de presentar a sus hermanas, señalando a cada una con un ademán al momento de decir su nombre:

—Luego sigue mi lugar teniente, la segunda de nosotras: Nino—Señala a la chica de cabello rosado oscuro y largo. Ella no hace nada, a excepción de quedarse mirando a Yugi con desquite y negatividad. Yugi le hace un pequeño saludo con su mano, sintiéndose nervioso de ella.

—Después sigue nuestra hermana del medio, la tercera de nosotras: Miku—Ichika señala a la chica de cabello café rojizo y audífonos. Ella tampoco hace nada, a excepción de también quedarse mirando a Yugi, pero con represalia y cautela, parpadeando dos veces. Yugi la saluda con un ligero asentir de cabeza y una pequeña sonrisa, como una forma de decirle que puede confiar en él.

—A continuación, sigue la hermana más energética que puedes encontrar, la cuarta de nosotras: Yotsuba—Ichika señala a la chica de cabello naranja y de listón verde. Ella en forma de saludo, hace una pequeña sonrisa y un sonido alegre, a la vez que lo saluda con su mano. Yugi corresponde al saludo, también saludándola con la mano y sonriéndole.

—Y por último pero no al final, está nuestra hermana menor, la quinta de nosotras: Itsuki. Aunque tú ya la conoces—Ichika termina la presentación, señalando a la chica de cabello rojo y largo con dos estrellas amarillas a cada lado. Itsuki, aún molesta, ni siquiera mira a Yugi, sino que mira a cualquiera otro lugar del departamento donde él ni Uesugi no estén. Yugi la quería saludar con la mano, pero al ver su reacción, se abstiene.

—Mucho gusto en conocerlas a todas—Saluda en general, haciendo una reverencia en cortesía.

Entonces, así están las cosas: un grupo de hermanas quintillizas. Físicamente lucen muy iguales, pero cada una cuenta con una personalidad única que las caracteriza diferente a las otras. Yugi, junto a Fuutarou, estarán encargados de ayudarlas en sus estudios para que aprueben la preparatoria. Él desafío parece un tanto arduo debido a las personalidades de cada una, pero ambos jóvenes intentarán todo lo posible para ayudarlas… solo es cuestión de que ellas también pongan de su parte.

—Bien, comencemos con la clase de hoy—Fuutarou indica, tomando su mochila para sacar algo de allí.

—Alto ahí—Deteniéndolo con sus palabras, Nino interviene, sonando firme y desafiante—Tal vez hayas dejado atrás lo que pasó ayer y hayas solicitado ayuda, pero eso no cambia nada. Te lo dije ayer, ¿No? Nosotras no necesitamos un tutor.

—… ¿Ah, sí?

—Así es. Estamos bien por nuestra propia cuenta—Asegura con confianza.

—… Bueno, si tú lo dices. Entonces no les importará demostrarlo, ¿Verdad?

—¿Hm?—Escuchando que Fuutarou pareciera que acabó de desafía a ella y a sus hermanas, Nino cambia su mirada desafiante, firme y segura, a una de confusión y extrañe, no entendiendo.

Entre tanto, Fuutarou deja de buscar lo que originalmente iba a buscar en su mochila, y en vez, saca otra cosa: cinco hojas de exámenes sin resolver, con 100 preguntas de opción múltiple, divididas para las cinco materias, y cada examen consta de tres páginas. Fuutarou, tan rápido como sacó aquellos exámenes, los coloca bruscamente sobre la mesa frente a las quintillizas para que los miren.

—Estos son los exámenes que les tocó a nuestra clase. Son exámenes de grado que nos tomaron antes de que ustedes llegaran a la preparatoria Dómino, aproximadamente hace 15 días—Explica—Me tomé la molestia de conseguir una copia en blanco y sacarle copias para ustedes. Si es cierto que ustedes no necesitan un tutor, entonces no les importará resolver los exámenes y aprobar, ¿No?

—… X5—Las cinco hermanas se quedan calladas ante el argumento.

—Si fallan, dejarán que Yugi y yo las ayudemos en sus estudios, sin protestar. Pero, en caso de que al menos una de ustedes apruebe, ambos no iremos de aquí, en bandeja de plata, y prometemos que no les volveremos a dirigir la palabra durante el resto de nuestras vidas.

—¿Ah? X5—Para ellas, el asunto se hizo más interesante.

—F-Fuutarou…—Yugi lo mira con desdén, sin creer lo que acaba de decir. Su impresión es tan alta que no sabe qué decir. Poner su trabajo en juego no era algo que esperaba de él.

—¿Un examen?—Ichika pregunta, un poco seria, pues el actual evento no es acorde para actuar con madurez como lo sabe hacer. Mira por unos segundos los cinco exámenes frente a ella y de sus hermanas: 100 preguntas de opción múltiple, divididas para cinco materias: 20 preguntas de literatura, 20 de matemáticas, 20 de historia, 20 de ciencias y 20 de lengua extranjera. El examen, a pesar de que está compuesto de tres páginas, es largo, llevaría bastante tiempo en realizarlo, pero si se toma en cuenta que es un examen de grado creado por los maestros de la preparatoria, tiene sentido que sea así.

—¿Qué dicen: aceptan, o iniciamos nuestra clase?—Fuutarou les pregunta, y por alguna extraña razón, desafiante y confiado.

—Um... ¿Por qué tenemos que pasar por este calvario?—La segunda de las hermanas pregunta, pareciéndole fastidioso el desafío que Uesugi, reprocha.

—… Está bien, acepto—Después de pensarlo minuciosamente, Itsuki acepta, sonando seria y confiada. Eso llama la atención sus hermanas, un poco impresionadas de su repentina colaboración.

—Itsuki, ¿Hablas en serio?—Nino le pregunta.

—Sí—Afirma—Sólo debo aprobar, y conseguiré que Uesugi y Yugi vuelvan a sus casas.

Después de aseverar, se levanta del sofá donde está sentada, saca de su bolsillo un estuche para lentes, lo abre, en su interior habiendo unos lentes rojos, los toma, se los coloca y los acomoda, preparada para la batalla.

Aún frente al semblante serio de Itsuki, Fuutarou no se inmuta. Permanece tranquilo, confiado, desafiante, y hasta con una sonrisa arrogante.

—¡Ánimo, chicas!—Viendo la devoción de Itsuki, la segunda hermana menor, Yotsuba, también accede, levantándose y exclamando con energía y ánimo.

—Qué remedio—Ichika también acepta, levantándose.

—¿Cuál es la calificación para aprobar?—Permaneciendo sentada, Miku pregunta, aceptando entre líneas.

—Con 40 puntos bastará. Hmm, no. Pienso que es mucho para ustedes. Con 30 puntos es suficiente—Informa.

—¿¡Ehh, 30 puntos!?—Yugi exclama, abriendo mucho sus ojos, ahora sí sin creerlo.

—Hm. No tenemos la obligación de hacerlo… pero más te vale no subestimarnos—Nino advierte con braveza, siendo la última en aceptar—Pasaremos tu tonto examen, y te mandaremos junto a ese renacuajo que tienes por asistente al olvido.

—Veamos si es cierto—Fuutarou continúa tranquilo y confiado, preparando los exámenes para repartirlos.

—Fuutarou…—Antes de iniciar, Yugi lo llama en susurro—¿Estas seguro de querer hacer esto? 30 puntos es una nota demasiado baja—Advierte—La calificación más baja que nuestra clase obtuvo en ese examen fue de 41.

—Lo sé. Yo también vi el examen de Joey, no es necesario que lo tomes en cuenta.

—El punto es que estás subestimando demasiado a las Nakano. ¿Qué pasa si una de ellas aprueba? ¿De verdad renunciarás?

—No te preocupes por eso, sé lo que hago. Confía en mí.

—…—La extrema confianza que Fuutarou desprende, deja a Yugi muy preocupado.

Apostar el trabajo de tutor por una calificación igual o mayor a 30 puntos, es un riesgo muy alto para él. El señor Nakano contrató a Fuutarou para que ayude a sus cinco hijas en sus estudios, pero eso no quiere decir que ellas sean completamente incompetentes. Sus calificaciones probablemente sean lo suficiente para aprobar. No por nada están en preparatoria, ¿Verdad? Yugi duda mucho, y le preocupa que al final Fuutarou termine por tragarse sus palabras cuando una o dos, o las cinco, obtengan 30 puntos o más en el examen. No obstante, esa es decisión de Fuutarou, y si él, el tutor de las quintillizas, quieren que las cosas sean así, así será. Él después no estará por encima de las consecuencias que su decisión cause en contra suya, y aceptará cualquier término acordado cuando pierda, que sería que ambos renuncien al trabajo de tutores.

Con eso dicho y hecho, Fuutarou reparte los exámenes a cada una:

—Tienen una hora y media para terminar—Les notifica.

Las quintillizas, sin perder tiempo, toman los exámenes y comienzan a resolverlos como pueden, con lápiz o pluma, en la mesa o sujetándolo en la mano, o respondiendo en orden o desde las preguntas más fáciles hasta las más difíciles. Mientras, Fuutarou se sitúa delante de ellas y las supervisa para que no hagan algún tipo de trampa. Y Yugi, por el momento, lo único que puede hacer es esperar a que las Nakano terminen sus exámenes, deseándoles suerte… y al mismo tiempo no.

El ambiente daba la sensación de que los exámenes de las quintillizas decidirían el destino de la humanidad… aunque más bien decidirían el destino de Fuutarou. La hora y media pasó lentamente, dando como resultado las 6:00 de la tarde. Las quintillizas terminaron sus exámenes, y se los entregan a Fuutarou, que, junto con Yugi, se disponen a calificarlos, con suma honestidad.

Luego de 15 minutos de espera, ambos chicos exponen los resultados:

—Terminamos de evaluar—Fuutarou informa—El resultado es… ¡Un 100!—Exclama con sorpresa y admiración… para luego... mirar a las quintillizas con profunda decepción—Sumando las notas de las cinco…

—… X5

—… X2

Pareciera ser otro mal chiste, pero es la realidad. El resultado de los exámenes fue:

Itsuki: 24

Nino: 21

Miku: 29

Ichika: 18

Yotsuba: 8

Tal y como se aprecia, ninguna de las quintillizas alcanzó los 30 puntos requeridos para aprobar, ¡Ninguna! El examen fue muy difícil para ellas, reprobando contundentemente y sin duda alguna.

Fuutarou está muy decepcionado de ellas, sin saber qué decirles o qué hacer, y si él se siente así, Yugi se siente peor. Él en serio pensaba que conseguirían aprobar, o al menos una de ellas. Durante todo el tiempo del examen estaba muy nervioso, inseguro, temeroso y preocupado por Fuutarou, imaginando que iba perder su desafío y a renunciar cuando un examen tuviese 30 aciertos o más… pero la realidad resultó ser otra,

Fuutarou ganó. Su seguridad no fue en vano, ni tampoco fue arrogante. Él actuó conforme a la situación. A pesar de que no estaba seguro si en verdad ellas iban a reprobar, actuó con demasiada confianza para incitar a las Nakano a obtener el mayor puntaje posible, esperando que todas conseguirían más de 30 puntos, que, a pesar de que ganarían el desafío, les enseñaría que la dedicación y el desempeño lo pueden todo… no obstante, resultó no ser así. Fuutarou cayó sobre su propio trasero cuando obtuvo el resultado opuesto al que esperaba, los cinco resultados.

La reacción de las quintillizas por su derrota varía: Itsuki luce avergonzada, Nino luce cansada de tanto esfuerzo, Miku mantiene su mirada desviada mientras sus labios tiemblan por la pena que siente, Ichika parece ligeramente decepcionada de sí, y Yotsuba… no se lo toma mal, es más, sonríe.

—Sigo sin poder creerlo—Yugi murmura, revisando los exámenes de las cinco, y negando con la cabeza al mirar sus calificaciones—Entonces, eso… eso quiere decir que ustedes… hm, ustedes…—Continúa para decirles algo… sin embargo, antes de tener la oportunidad…

—¡Huyan!—Levantándose del sofá de golpe, y pasando a un lado de ambos jóvenes, Ichika exclama para sus hermanas y corre, saliendo del departamento. Yugi y Fuutarou apenas tuvieron tiempo para reaccionar, ya que después, Itsuki la sigue, también corriendo y escapando de ellos, y al siguiente segundo, Nino, Miku y Yotsuba son las últimas en escapar, corriendo y pasando a lado del pelopincho tricolor y del peliazul oscuro

—¡Hey! ¡No se vayan, oigan!

—¡Esperen!—Al recuperarse de la sorpresa, Fuutarou y Yugi les exclaman, corriendo hacia ellas, saliendo también del departamento. Mientras van tras ellas, bajando las gradas del hotel, los dos piensan en una cosa en común:

Esas chicas, las cinco…

Itsuki y sus hermanas, todas ellas…

—¡Están en peligro de reprobar! X2

6:45 pm

Eran las 6:15 de la tarde cuando Fuutarou y Yugi terminaron el tema de los exámenes. Luego de que las quintillizas huyeron de ellos y se fueron a dios sabe dónde, ambos chicos las estuvieron buscando durante los últimos 15 minutos que quedaban. Al ser las 6:30, el horario del trabajo terminó, por lo que se retiran, sin haber podido encontrar a alguna de las Nakano para siquiera despedirse.

Con el sabor amargo de la derrota en sus bocas, Fuutarou y Yugi se dirigen a casa, finalizando el día.

—Santo cielo… en qué problema me he metido—Fuutarou musita, frustrado.

—Hermanas quintillizas… aún no me deja de sorprender—Yugi comenta, con tono ligero de sorpresa—Son un tanto simpáticas.

—¿Cómo se te ocurre decir eso?

—Perdón, pero no pude evitarlo. En verdad me parecen agradables, aunque no les agrademos—Admite—Hum… lidiar con cinco es complicado. Ahora entiendo por qué el señor Nakano te contrató bajo el salario de 25 mil yenes: él no estaba pagándote sólo por Itsuki, te paga por enseñarle a ella y a sus cuatro hijas más.

—Así es—Da la razón—Esa parte no me contó Raiha cuando me llamó para hablarme sobre el trabajo. Lo más probable es que tampoco sabía—Fuutarou hace una breve pausa para suspirar—Es un trabajo muy frustrante. Si tan sólo no fuese un trabajo cómodo y porque la paga es buena…

—¿Renunciarías?

—… No sé—Murmura.

—¿?

—Es decir, al principio pensaba que sería un tanto complejo lidiar con Itsuki, pero eso quedó atrás cuando conocí a las otras cuatro. Tú mismo viste que huyeron de nosotros, no querían estudiar. Sin su colaboración, nuestros esfuerzos serán inútiles.

—Es verdad. Corrieron y desaparecieron sin dejar rastro. ¿Tanto les desagradamos?

—No creo que les desagradamos. Mas bien pienso que no les gusta estudiar, a ninguna. No sé por qué, pero así es.

—Eso está mal. El estudio es importante, así entrarán a la universidad y conseguirán un trabajo profesional.

—Eso todo el mundo lo sabe, pero ellas no quieren entender eso. Sus calificaciones son muy bajas, Joey queda como un genio comparado con ellas.

—Ejeje—Hace una pequeña carcajada.

—Yo solo soy su tutor, no puedo suplicarles a que estudien. Aunque quisiera, eso no me corresponde.

—¿Entonces qué harás?

—Haré lo que pueda con ellas. Tengo hasta el próximo mes para mostrar mis resultados.

—¿? ¿Hasta el próximo mes?

—Recuerda que a mediados de abril tenemos el siguiente examen de grado. Ahí demostrarán todo lo que les enseñé, y si logro que las cinco aprueben en todas las materias, puedo continuar como su profesor. En caso de que falle, el señor Nakano me despedirá. Ese fue el trato que acordamos.

—Vaya. Resultó ser más serio de lo que pensé.

—El señor Nakano es un hombre bastante reconocido, por lo que especulo, la verdad es que no lo conozco en persona. Lo mas probable es que quiera que sus hijas también sean personas reconocidas. Por eso ha de querer que pasen la preparatoria y vayan a la universidad, contratando a un tutor si es necesario.

—Nos esforzaremos para lograrlo entonces—Yugi asegura, asintiendo y sonriendo con confianza. Fuutarou al verlo, se siente bien consigo mismo al tener su ayuda, aunque se preocupa de él.

—Yugi… creo que te debo una disculpa.

—¿? ¿Una disculpa? ¿Por qué?

—Por involucrarte en esto sin tu consentimiento, y por hacerte escribir en clases mil quinientas preguntas en 8 horas. Originalmente las iba a usar hoy, pero luego surgió lo del examen, y después huyeron. No pude usar nuestros cuestionarios. Así que lo lamento mucho. Debió ser una pesadilla para ti escribir tanto.

—Admito que después de escribir me quedó doliendo la mano… de hecho, aún me duele, pero no importa. Si los cuestionarios te van a servir, entonces no hay nada que tengas de qué disculparte.

—… A veces esa amabilidad tuya me preocupa un poco—Opina—En la secundaria mucha gente se aprovechaba de ti por ello. A veces te ayudaba, pero seguían molestándote. No fue hasta que… hm…

—… Armé el Rompecabezas del Milenio que dejaron de molestarme—Termina la oración.

—Desde que ese espíritu se hospedó en tu cuerpo, tu vida cambió por completo. Cualquier persona que se metía contigo o conmigo y los demás, ese ente lo…

—¡No pienses en eso!—Yugi interrumpe, tomándose mal el comentario—Eso fue hace mucho tiempo. Ahora cambió, no hace daño. Tú viste cómo borró la oscuridad en la mente de Kaiba. Es alguien bueno.

—¿Y qué pasará con la gente a la que lastimó antes de volverse "bueno"? La mayoría de ellos continúan en el hospital. Ushio, que fue su primera víctima hace tres años, sigue allá. No hagas recordarte lo que le hizo a Noah, a él lo…

—¡Fuutarou por favor, basta! No sigas—El remordimiento hace que Yugi se tape los oídos, rehusándose a escuchar más.

—Lo siento. Pero tú sabes que a mí no me agrada ese espíritu. Yo vi gran parte de lo que es capaz de hacer. Me preocupa que un día de estos te suceda algo por su culpa, aunque lo tengas bajo control.

—Lo sé—Dice, dejando de taparse los oídos—A mí también me preocupa sus poderes. Llevaba más de un año sin invocarlo, hasta que me enfrenté a Kaiba. Sé que el poder de ese espíritu lo hace peligroso, pero… no puedo odiarlo. Él hizo que mi deseo se vuelva realidad.

—… Amigos.

—Así es—Ambos hacen una pequeña pausa para mirar el Rompecabezas del Milenio, que cuelga con una cuerda del cuello de Yugi. Esa pirámide decorativa, por más simple que parezca, es una reliquia mágica, y cumplió el mayor deseo de Yugi cuando lo armó.

—Tardaste mucho tiempo en armarlo. Casi ocho años, ¿No?

—Así es. Pero valió la pena, completamente.

Ambos, a pesar de que tienen una opinión contraria al otro sobre el Rompecabezas del Milenio, concuerdan con algo: el rompecabezas les cambió la vida.

—Mejor retomemos el asunto de las Nakano—Yugi prosigue el tema anterior.

—Muy bien. Repasemos un par de datos entonces—Fuutarou hace un pequeño reconteo—Como ya sabes, nuestro trabajo consiste en ayudar a las cinco a pasar la preparatoria. En realidad, no importa si sus calificaciones no lleguen a los 100 puntos, lo importante es que pasen las cinco materias con la calificación mínima para aprobarlas: 40 puntos.

—Lo tengo bien claro.

—Okey. Entonces te contaré un poco sobre ellas No sé mucho cómo son en realidad, solo estuve con ellas ayer y hoy, pero creo que puedes hacerte una idea por lo de hoy.

—Ajá.

—Te hablaré desde la mayor hasta la menor.

—¿No te parece curioso que exista hermanos mayores y menores en los quintillizos?

—La verdad es que sí. Supongo que se basan en el orden en el que nacieron. La verdad no sé, pero ellas se identifican así. No puedo hacer nada al respecto—Acota—Comencemos con la primera quintilliza: Ichika Nakano. Es la chica de cabello corto rosado claro que te presentó a las demás.

—Ahora entiendo por qué la primera vez que se presentó conmigo se nombró como la "hermana mayor": lo dijo porque es la hermana mayor de Itsuki.

—Uh, sí. Creo que tienes razón—Duda, no entendiendo eso de la presentación. Eso es un tema que solo Yugi sabe—Su actitud en verdad la hace ver mayor a cualquiera. A pesar de parecer un poco perezosa, es bastante madura, tranquila y razonable para su edad, pero es… bastante descuidada.

—¿?

—Su habitación es un desastre, hay cosas tiradas por todas partes, parece un lugar abandonado. Además, cuando entré, estaba durmiendo sin ropa, sólo con una sábana. Lo peor es que ella sabía que me quedaría para las tutorías.

—No creo que sea correcto que me hables de eso—Murmura preocupado.

—Por cómo se comporta, pienso que puede colaborará con nosotros, pero antes tendremos que llamar su atención en los estudios.

—Entendido.

—Continuemos entonces con la segunda: Nino Nakano. Es la chica de cabello rosado oscuro y largo.

—Bien.

—Hay que tener bastante cuidado con ella—Advierte, cambiando por un momento su tono explicativo a uno serio—Su actitud severa será un gran problema a vencer. En ocasiones parecerá amable, pero en realidad tiene un malvado plan entre manos. Así fue como me dejó inconsciente.

—¿¡…!? ¿Quieres decir que… ella fue la que te drogó?

—Así es. Cuando la vi por primera vez, me despreciaba, pero luego se comportó amable conmigo para ofrecerme galletas y agua. Se me hizo raro, pero no le di importancia y mejor las comí. Ahí contemplé sus verdaderas intenciones. Se comportó amable conmigo para drogarme, para que así yo no pudiera dar la clase de ayer.

—Eso quiere decir que… ¿Te drogó porque sí?

—Era eso o porque le caigo mal—Reafirma—Será difícil que colabore con nosotros, incluso se puede convertir en un obstáculo a vencer para las tutorías. Por seguridad, no aceptes ningún alimento que te ofrezca, ¿Okey?

—… Okey—Yugi escucha, pero en su mente no evita estar preocupado.

Nino resultó ser la que drogó a Fuutarou, y lo hizo porque tuvo la oportunidad, sin importarle que la sustancia que utilizó haya tenido algún efecto secundario, o qué le pasaría a Fuutarou estando inconsciente. Lo drogó por el simple hecho de querer hacerlo. Si ella fue lo bastante avezada para drogarlo porque quiso y pudo, sin tener un motivo para hacerlo, a una persona que técnicamente la quiere ayudar en su educación… ¿Qué sería capaz de hacerle a alguien con quien tenga una enemistad, o a alguien que le tenga rencor, que odie, que le haya faltado al respeto, que le haya hecho algo horrible, a alguien… que le haya visto la ropa interior?

Yugi le faltó al pudor, un acto terrible e irrespetuoso por muchas razones, aún cuando no lo hizo con intención. Ella se enojó, y le dijo que pagaría caro por esa humillación. Entonces, ¿Ella tiene en mente una venganza para él, ahora que tiene una oportunidad para hacerlo porque estará con él por un tiempo? ¿Se vengará de él con algo peor que drogarlo con un somnífero?

—Dejemos eso de lado, sigamos—Fuutarou irrumpe—Luego sigue la hermana del medio: Miku Nakano. Es la chica de cabello café rojizo que se dio cuenta que la seguíamos.

—Oh.

—Es algo reservada, pero puede ser bastante rígida. Ayer no quiso estudiar conmigo porque no aprueba que alguien de su misma edad sea quien le enseñe.

—Eso es… malo. ¿Por qué hizo eso? ¿Acaso es orgullosa?

—Hmm, más bien pienso que es por su actitud reservada la que la hace dudar. No la culpo, tú y yo somos completos desconocidos para ella.

—…

—Por cómo se comporta, enseñarle no será mucho problema, pero primero tenemos que ganarnos su confianza si queremos que colabore con nosotros.

—Confianza, entendido.

—Bien. Después de ella sigue la segunda hermana menor: Yotsuba Nakano. Es la chica del examen de cero.

—¿Examen de cero? ¿Así es como la identificas?

—Es el rasgo que más me llamó la atención de ella. ¿Cómo la identificas tú?

—Pienso en ella como la chica que supo de mí por un periódico, o la chica que te devolvió tu examen.

—Son… títulos un poco unilaterales. Me gusta más como yo la sé identificar.

—Mejor dime qué problemas te causó.

—No, Yugi, no me causó ningún problema. Al contrario, ella fue la única que cooperó.

—¿? ¿De verdad?

—Ajá. Ella me ayudó a identificar a sus hermanas, e intentó reunirlas para la clase, aunque fracasó. También fue la que más estaba dispuesta a estudiar… aunque…

—¿Aunque?

—Ejeje, es una tonta—Murmura nerviosamente—Admiro su esfuerzo y dedicación, pero si se pone a dibujar una flor en su cuaderno en lugar de tomar notas, no sirve de mucho.

—Bueno, pero es mejor a que también te ignore.

—Es cierto—Da la razón—Colaborará con nosotros, de eso no hay que preocuparnos mucho. Lo único que hay que hacer es volverla aplicada. Ya pensaré en algo para hacerlo.

—Okey.

—Y por último está Itsuki Nakano. Ella… hmm, no, no es necesario describirla, ya la conoces, incluso mejor que yo.

—La menor de las hermanas Nakano: cabello rojo, de actitud seria pero agradable, bastante dedicada, y orgullosa—Describe.

—¿Qué opinas? ¿Colaborará con nosotros?

—Pienso que contigo no mucho, pero yo tal vez tenga una abertura para hacerlo. Lo intentaré.

—Bien dicho.

Ambos, ya recapitulando, están listos emocionalmente para tratar con las Nakano mañana después de clases, acordando todo y pensando en cómo convivir con cada una. Mientras piensan, están cerca de sus casas, ya están en la zonificación de vivienda-taller, a un par de kilómetros de sus hogares, con la compañía mutua que se brindan. Todo está tranquilo para ambos….

—Por cierto, Yugi, una pregunta, ¿Estás listo para la lección de mañana de matemática?—Hasta que a Fuutarou se le ocurre preguntar.

—… ¿Lección?—Su pregunta hace que Yugi se quede en seco.

—Sí, lección. Nos tomarán sobre el MRU. Esa lección equivaldrá el 20% de la nota parcial. ¿Estás listo?

—No… no lo estoy, ¡Lo olvidé por completo!

—¿De verdad?. Cielos, pensé que alguien responsable como tú ya estaba listo…

—No tuve tiempo para estudiar, estaba muy ocupado realizando la tarea que mandaron.

—… ¿Tarea?—Ahora Fuutarou, en seco, pregunta.

—Sí, la tarea. La tarea que nos mandaron la semana pasada, justamente sobre el MRU, la que nos permite dar la lección que mencionaste.

—¿¡Permite!? —Queda en shock, asustado, muy asustado. Queriendo comentar sobre la irresponsabilidad, él terminó en la mezcla. Asustado, rápidamente piensa que debe corregir su error—Ugh, hum… yo… uhm… yo… ¡D-debo irme!—Sin explicar lo que sucede, Fuutarou empieza a correr.

—¡Ugh, yo también!—Yugi se une a la carrera, corriendo y siguiendo a Fuutarou.

—¡Me voy a casa, nos vemos en clases!—Despide, sin dejar de correr, tomando una calle que lo lleva más rápido a su casa. Yugi por su parte, toma otra calle que lo lleva más rápido a la suya.

Con este abrupto suceso, finaliza el segundo día laboral de Fuutarou, y él primero de Yugi.

En otro lado, en el departamento de la familia Nakano. Todas están presentes. Cuando Fuutarou y Yugi terminaron la clase por el día de hoy y se retiraron del hotel, ellas salieron de su escondite y volvieron a su departamento.

En este momento, siendo las 7:00 de la noche, cada una hace algo: Itsuki está afuera en el balcón, en medio de una llamada por vía celular, actuando un poco más seria de lo común, al parecer el tema con el que conversa con la otra persona es importante. Yotsuba, la más alegre de las quintillizas, recupera sus energías por medio de una siesta, acostada en el sofá de la sala. Entre tanto, las demás quintillizas: Nino, Miku e Ichika, están en la cocina. La cocina es muy moderna, parece profesional. Cuenta con una estufa a inducción con horno, un gran lavabo, un platero cromado de tres niveles, un tostador, waflera, microondas, porta cubiertos, porta cuchillos, porta condimentos, y diez estantes para guardar ollas y objetos varios. Lo tiene de todo.

La cocina comparte espacio con el comedor, que consta de un largo elegante mesón en forma de L de cerámica blanca. Su longitud es lo bastante como para ocho personas. Hay ocho sillas, similares a las de los bares o cantinas, bastante cómodos para sentarse.

Ichika y Miku están sentadas allí, mientras que Nino prepara algo de comer en la cocina. Después de unos segundos, Itsuki entra al departamento, terminando la llamada. No parece muy feliz.

—Ah, Itsuki—Ichika la recibe—¿Qué tal? ¿Ya terminaste de hablar con papá? ¿Qué te dijo?—Le pregunta.

—[Suspiro...] Resultó ser verdad. Papá le dio permiso a Uesugi para que Yugi trabaje para nosotras como su asistente—Responde, de mal genio por el tema.

—Si es así, entonces no hay nada qué reclamar—Hace una pausa, pensando con positivismo—De manera que ese era el famoso Yugi Muto al que fuiste a ver ayer en la noche, ¿Eh? Escuché en la escuela que derrotó a un campeón en un juego de cartas… era… hmm… ¿Cómo se llamaba?

—Seto Kaiba—Miku le complementa.

—Ah, sí, claro, Seto Kaiba. Perdón, no sé mucho de ese juego, de hecho, casi nada. Ni siquiera me acuerdo el nombre.

—Duelo de Monstruos—Vuelve a complementar.

—Si, si—Entiende—Jeje, sabes muchas cosas de ese juego, Miku. Ahora que recuerdo, ¿No eres duelista también? Tienes una baraja y todo.

—Así es, lo soy—Da la razón—Juego desde el año pasado.

—Ah, claro, allá en Kurobara. Jugabas bastante, y eras la mejor de todas las chicas. Creo que una vez se realizó un pequeño torneo de ese juego y terminaste en primer lugar. Así fue cómo ganaste tus audífonos, ¿No?—Pregunta. Miku le asiente con la cabeza—Vaya. Últimamente ese juego se volvió muy popular. Existía desde que estábamos en secundaria cuando fue lanzado a todo el mundo, pero no era tan importante. Ahora realizan torneos de todo tipo y en cada momento, buscando a los mejores jugadores del mundo. Hasta hay un campeonato que se celebra cada año a nivel mundial. Ese juego se está volviendo parte de la cultura popular. ¿Por qué será?

—No lo sé, pero eso no importa ahora—Itsuki corta el tema—Sigo sin aceptar lo de Yugi. No quiero que se involucre con nuestros estudios.

—¿? ¿Por qué? A mí me parece un buen chico, y ayer cuando nos hablaste un poco de él, dijiste que era sensible e inteligente. ¿Por qué repentinamente te cae mal?

—No es que caiga mal, de hecho… me sigue pareciendo algo agraciado. Es que no… hm… no me parece correcto que trabaje con nosotras para ayudar a Uesugi. Debería pensar en sí mismo—Itsuki hace una pausa para hacer un profundo suspiro de des estrés—Comprendo que quiera ayudarlo porque pasa por un mal momento, pero me parece incorrecto que conviva con nosotras por él. ¿No piensan lo mismo?

—En mi caso, no—Discrepa—La verdad es que a mí, Yugi Muto me parece simpático e interesante. Su cabello, su estatura, su amabilidad, preocupación, valor. Es como un hermano menor, jeje.

—¿Entonces estás de acuerdo?

—Sí. No tengo problema en que venga a nuestra casa—Afirma.

—… ¿Y tú, Miku? —Mejor pregunta a otra hermana.

—Me da igual—Se limita a responder.

—¿Qué nos dices tú, Nino?—Ichika gira su cabeza hacia su hermana de cabello rosado largo y oscuro —¿Tienes algún inconveniente con Yugi?

—Sí, lo tengo—Farfulla en respuesta al ser mencionada, sacando un par de cosas del refrigerador—Ese enclenque no es más que un pervertido.

—¿? ¿Por qué dices que Yugi es un pervertido?—Itsuki pregunta, bastante extrañada del adjetivo hacia Yugi en cuestión.

—Hoy en la hora del almuerzo, tuvo la vileza de ver debajo de mi falda.

—¿¡…!? X3—Itsuki e Ichika se impresionan de eso. Miku también lo hace, aunque su sorpresa no es tan notoria.

—Sí, así como lo oyen. Yo estaba caminando tranquilamente por el pasillo, cuando de repente él chocó conmigo por estar corriendo. Enojada, le reclamé, y luego le reclamé de su cabello.

—¿?—Ichika se confunde al final—¿Dijiste que le reclamaste de su cabello?

—Así es. Alguien como él no debería tener un cabello como el que tiene. Ese cabello puntiagudo y rebelde de tres colores le pertenece a los chicos guapos y rebeldes, no a un microbio como él. Ni siquiera le queda bien.

—Espera, espera, te estás desviando del tema—Itsuki la trae a la realidad—Sigue contando lo que te pasó con Yugi.

—Ah, sí—Recapacita, y reanuda con el tema—Como iba diciendo, chocó conmigo y me hizo caer, y mientras lo regalaba por su imprudencia, desvió la mirada para no verme. Obviamente le reclamé, y ahí me dijo que mi falda estaba alzada.

—¿…? X2

—¿Dijo que tu falda estaba alzada?—Ichika le pregunta, indiferente de esa explicación. Itsuki y Miku parecen sentir lo mismo.

—Estábamos sentados en el suelo después del choque, no me di cuenta que mis piernas estaban separadas y mostraba mi ropa interior.

—… Si lo dices así, más bien pareciera que Yugi te hizo un favor al decirte que tu ropa interior se veía, y tuvo la cortesía de no verte—Interpreta.

—¡N-no, no es así como pasó!—Nino de inmediato discrepa.

—¿Entonces?

—Quiero decir que él me vio la ropa interior… y luego me avisó.

—Es lo mismo que acabé de decir: Yugi vio que tu ropa interior se veía y te avisó.

—Pero la vio.

—Claro, pero si no lo hacía, ¿Cómo se iba a dar cuenta? Fue muy amable de su parte avisarte y no verte. Tranquilamente pudo quedarse callado y verte sin que te des cuenta, y eso sí lo hacía un pervertido—Argumenta con lógica. Cerca, Itsuki y Miku parecen estar de acuerdo con la explicación de Ichika, dejando a Nino sola, molestándola.

—No lo acepto, insisto que ese enano es un pervertido por ver mi ropa interior, no importa cuál haya sido el motivo—Argumenta para sentirse bien consigo misma—Y también tiene un cabello que no le corresponde—Dice otra cosa, siendo algo que no tiene que ver con el tema de la ropa interior. Nino guarda varios utensilios de cocina en un cajón—Me encargaré de que pague caro por la humillación que me hizo—Promete, cerrando ese cajón con fuerza.

Hay un momento de silencio entre las quintillizas para seguir hablando sobre Yugi. Al tener algo en mente, Miku habla:

—¿Qué opina Yotsuba al respecto?—Pregunta, preguntando por la opinión de Yotsuba sobre Yugi.

—No creo que le disguste, al contrario, parece agradarle—Miku responde, regresando a ver a la mencionada, que sigue durmiendo plácidamente en el sofá de la sala—Aunque si queremos estar seguras, hay que preguntarle personalmente—Argumenta.

—… [Suspiro]—Con las opiniones finalizadas, Itsuki suspira profundamente, tratando de tranquilizarse—Bueno, de todas formas lo hecho, hecho está. Yugi ahora será parte de nuestras tutorías, habrá que soportarlo como lo hacemos con Uesugi, y tratar de convencerlo para que desista—Plantea, finalizando el tema.

Las quintillizas Nakano continúan en su convivencia, juntas o separadas, estando en el espacio del comedor, la cocina y la sala. El tema las dejó en duda de qué cosas pasaran con la presencia de Yugi Muto, ¿Será agradable, neutral o desagradable? Sólo el tiempo lo dirá.

—Hmm… ahora que me acuerdo, tengo una pregunta—Volviendo a hablar, Miku tiene una duda que quiere resolver. Llama a atención de Nino, Ichika e Itsuki—¿Ustedes creen que Yugi sepa… lo de nosotras? Ya saben, lo que pasó en Kurobara.

—No lo creo—Nino le responde, dudando un poco al inicio—Si su amigo no lo sabe, no creo que él sepa algo.

—Tienes razón, es posible que no lo sepa. Pero… por lo que acabó de ocurrir, pienso que puede ya estar intuyéndolo—Itsuki comenta preocupada en la última parte—Tal vez él y Fuutarou lo descubran.

—… Que allá todas estuvimos a punto de perder el año—Ichika finaliza con recelo en su voz y mirada, intranquila.

Marzo 19, Jueves.

Otro día de labores comienza, tanto para los adultos como para los jóvenes y niños. Faltando 10 minutos para las 7:00 de la mañana, Fuutarou corre a toda marcha. Las clases están cerca de comenzar, y no puede llegar tarde a la preparatoria.

.

Después de enterarse de una tarea de matemática de carácter obligatorio que le permite dar una lección, Fuutarou se quedó hasta las altas horas de la noche y un poco de la madrugada para realizarla. Mientras su padre y su hermana dormían como troncos en los tres futones que forman una cama general, él, arrodillado al frente de una mesa del cuarto, quemaba sus párpados realizando dicha tarea. Al terminarla, se quedó profundamente dormido, y al despertar, era tarde para ir a la escuela.

.

—Maldición, maldición—Maldice, enojado consigo mismo—No imaginé que combinar el trabajo de tutor con mis estudios sería tan duro—Complementa.

—¡Fuutarou!—Alguien detrás suyo lo llama, también corriendo hacia la preparatoria.

—Yugi—Fuutarou reconoce la voz, y mientras sigue corriendo, lo regresa a ver—¿Tú también te quedaste dormido?—Le pregunta.

—No tenía de otra. ¿Ya terminaste la tarea?

—¿Y tú ya terminaste de estudiar?

—Jajajaja—Ríe, tomándoselo bien.

.

Después de enterarse de una lección de matemática de suma importancia para la nota parcial de la materia, Yugi se quedó hasta las altas horas de la noche y un poco de la madrugada estudiando. Mientras su madre y su abuelo dormían cómodamente en sus camas de sus respectivas habitaciones, él, sentado al frente del escritorio de su habitación, quemaba sus párpados memorizando diferentes conceptos y fórmulas. Al terminar, se quedó profundamente dormido, y al despertar, era tarde para ir a la escuela.

.

—No tomé en cuenta que trabajar y estudiar a la vez es tan complicado.

—Te acostumbrarás, así mismo es cuando se trabaja y estudia a la vez. Esto ni siquiera es el comienzo—Fuutarou comenta.

Al cabo de un par de minutos, los dos llegan a la calle principal donde se ubica la preparatoria, cansados, pero a tiempo para ingresar.

En esa calle, caminando, hay un grupo de tres personas, tres estudiantes de Dómino. Aquellos son los amigos de Yugi y de Fuutarou: Joey, Tristán y Tea. Los tres caminan tranquilamente hacia la preparatoria, hasta que, al estar cerca del portón de ingreso, sienten que hay alguien que corre en dirección hacia ellos, o más específico, hacia la preparatoria para ingresar. Cuando sienten a aquellas personas correr, giran sus cabezas hacia atrás para verlos.

—¿Hm? ¿Yugi? ¿Fuutarou?—Tea pregunta, un poco impresionada al verlos correr. Joey y Tristán también se sorprenden.

—Hey, hola, ¿Qué tal?—Joey los saluda, alzando la mano y con una débil sonrisa.

—¿? X2—Fuutarou y Yugi también se sorprenden de verlos. Lentamente, bajan la velocidad, hasta dejar de correr para trotar, y después pasan de trotar a caminar para reunirse con ellos—[Jadeos] X2—Antes de hablar, recuperan el aliento, pues acabaron de correr mucho para llegar a tiempo.

—¿Qué les pasó? Ustedes no saben llegar a estas horas a clases. Siempre llegan media hora antes—Tea les pregunta.

—[Jadeo, jadeo…] Nos quedamos dormidos—Yugi da una respuesta—Un poco más y no lo conseguíamos.

—Apenas llegamos—Fuutarou dice, limpiándose el sudor de la frente.

—Sí, de hecho llegan justo a tiempo. Las clases inician en tres minutos—Tristán alega—¿Qué estuvieron haciendo para que terminen dañando su rutina diaria?

—Es… un pequeño asunto que Yugi y yo nos olvidamos de hacer. No es algo que les pueda interesar—Responde, cortando el tema.

—Hugh, nunca quieres contar algo—Comenta Joey, un poco disgustado del secretismo que Fuutarou junto con su actitud poco social, algo a lo que está acostumbrado, por lo que no insiste.

La atención de todos cambia cuando sienten que, un carro se aproxima y se detiene. Cerca de ellos, un vehículo color negro mate de gran longitud, parquea justo al frente del portón de ingreso de la preparatoria Dómino. El vehículo luce muy elegante, y asombroso. Además del grupo de Yugi, otros estudiantes de Dómino se sorprenden al verlo.

—¡Órale, es una limusina Rolls Royce Phantom!—Joey exclama, sorprendido y admirado.

—¿Cómo sabes qué marca es?—Fuutarou lo cuestiona.

—Lo leí en una revista de carros. Esa limusina es muy popular entre la gente rica, extremadamente cara. Solo importarla a Japón cuesta un millón de yenes.

—¿Qué hará esa limusina así de cara por aquí?—Pregunta Tristán, interesado.

La respuesta no tarda mucho en aparecer después de que, en la limusina, la puerta izquierda de los pasajeros de atrás se abre, y de allí sale una persona, una persona de cabello rojo y dos pequeños adornos en forma de estrella a cada lado de su cabello, vistiendo el uniforme de la preparatoria Dómino.

—Hey, es Itsuki Nakano—Tea la reconoce al instante. Todos la miran.

Viéndola, explica todo. Desde su primer día, muchos estudiantes han especulado que Itsuki viene de una familia rica, con muchas posesiones y demás. Entonces es un poco lógico que un carro elegante, una limusina, la transporte a la preparatoria.

Tea, Tristán y Joey, quedan admirados del transporte de Itsuki, y de ella. Yugi y Fuutarou la miran con neutralidad y con ligera indiferencia, pensando un poco en lo ocurrido ayer.

La conmoción por la limusina no termina allí, no, Itsuki apenas es la quinta parte de la sorpresa, porque seguido de ella, sale otra persona, y después de esa sale otra, y después otra, y otra más, dando como resultado que de la limusina salieran cinco chicas estudiantes de Dómino. Seguidas de Itsuki, está una chica de cabello rosado largo y oscuro, otra de cabello naranja y con un listón verde en su cabeza, una de cabello café rojizo y audífonos de diseño diadema color azul, y la última de cabello rosado claro y corto.

—¿¡Ah…!? X3—Viendo el inesperado acto, la sorpresa de Joey, Tea y Tristán es mucho más grande que antes, porque al verlas detenidamente, sobre todo a sus caras, pareciera que… las cinco se parecen, y mucho, bastante, demasiado. En cambio con Yugi y Fuutarou, ya venían venir esto, porque Itsuki, Nino, Yotsuba, Miku e Ichika, son hermanas, entonces era de esperarse que vinieran juntas.

Después de bajar del carro, la mayor de las quintillizas cierra la puerta por donde salieron, dando paso a que la limusina se retire, dejando a las quintillizas por su cuenta, que después, entran a la preparatoria sin más, llevándose algunas miradas de incredulidad de varios estudiantes en la zona, además de las de los amigos de Yugi y de Fuutarou.

—¿Qué… fue lo que pasó?—Aún no logrando salir de la sorpresa, hablando lento, Joey pregunta—Parecía que acabé de ver doble. No, triple.

—Cuádruple.

—Quíntuple—Tea y Tristán también comentan, sorprendidos.

—¿Cuál es la explicación lógica para esto?—Joey vuelve a preguntar.

—… Son quintillizas—Fuutarou les responde. Sus palabras consiguen que el estado de sorpresa de Joey, Tea y Tristán se rompa, quedando un poco estupefactos, pero conscientes. Escuchándolo, los tres lo regresan a ver—Itsuki es parte de un grupo de hermanas quintillizas. A quienes acabaron de ver fueron sus demás hermanas.

—Hm—Yugi asiente, dando razón.

—¿Qu…? ¿Cómo es que ustedes saben de eso? —Tristán les pregunta, un poco estupefacto mientras los mira junto con Joey y Tea.

Antes de comentar algo mas, Yugi mira a Fuutarou:

—¿Deberíamos decirles sobre nuestras tutorías?

—Después de que las vieron, ya no es necesario ocultarlo. Adelante—Da su visto bueno.

—¿Qué quieres decir con que Itsuki no es la única persona a la que tienes que enseñar?

—Y que son quintillizas.

—Y además, ¿Qué es eso de que te drogaron?

—Hey, hey, esperen. Una pregunta a la vez—Fuutarou trata de colocar orden a las preguntas de Joey, Tristán y Tea.

En la hora del almuerzo, a las 11:02 de la mañana, los estudiantes de la clase 1-3 se retiran para hacer cualquier cosa que quieran en la hora de descanso. La mayoría de ellos van a comer, u otros se van a jugar en los patios de la escuela.

En la mañana, Fuutarou y Yugi mencionaron un tema bastante interesante que relaciona a Itsuki Nakano. Con curiosidad, Joey, Tea y Tristán les pidieron que les cuenten lo que saben, y ambos accedieron, siempre y cuando lo guarden en secreto. Así, Fuutarou y Yugi les contaron sobre las clases de tutoría que Fuutarou le da a Itsuki, pero resultó que no solo tiene que enseñarle a ella, sino que también a sus cuatro hermanas, que juntas, forman un grupo de hermanas quintillizas. Entre los datos que les cuentan, está que anteayer Fuutarou fue drogado con un somnífero por parte de ellas para después ser dejarlo en casa de Yugi. También contaron que Yugi se unió a las tutorías de Fuutarou para ayudarlo. Además, les cuentan lo ocurrido ayer, sobre cómo las quintillizas Nakano reprobaron un examen con calificaciones sumamente bajas para despues huir como condenadas, y escapar para evitar que les digan algo por sus terribles resultados, y que ahora tendrán que aceptarlos como sus tutores, les guste o no.

Con toda la historia ya comprendida, todo el grupo, reunido en el puesto de Yugi en el salón de clases, divide opiniones sobre el tema.

—Vaya… qué giro tan inesperado—Joey es el primero de hablar después de la explicación—Descubrir que Itsuki Nakano forma parte de un grupo de hermanas quintillizas… no es algo para tomárselo a la ligera, ¿Hm?

—¿Bromeas? Es asombroso. Yo aún no salgo de la sorpresa—Dice Tristán.

—No eres el único—Tea añade—Me imagino a varios de nuestros compañeros también sorprenderse cuando la vieron con sus hermanas.

—Bueno, no siempre se tiene la oportunidad de conocer a un grupo de hermanas quintillizas como las Nakano—Yugi comenta—Son chicas bastante interesantes.

—Supongo que lo dices porque tuviste la oportunidad de convivir con ellas. Todas se ven bastante lindas. Amigo, te tengo un poco de envidia.

—¿Ah, sí? Veamos cuánta envidia tienes cuando a ti también te droguen—Fuutarou lo reta, un tanto disgustado de que Joey subestima el asunto y lo toma como juego.

—Okey, okey, lo lamento—Se disculpa, sonriendo y rascándose la parte de atrás de la cabeza con su mano izquierda, como una manera de burlarse—No fui sensible con el tema, tienes razón. Debe ser muy frustrante lidiar con cinco chicas hermanas en ayudarlas en sus estudios y que a ninguna le caigan bien.

—…—Fuutarou acepta la mitad de la comprensión de Joey.

—Pero ya hablando en serio, sí se escucha muy complicado tu caso. Enseñarle a quintillizas…—Tea analiza—¿De verdad están en peligro de reprobar? ¿Todas?

—Así es—Fuutarou afirma—Y si no me crees, puedes mirar los exámenes que les tomé, si quieres—Propone—¿Yugi?

—Aquí están—Informa, sacando de su mochila los exámenes que las Nakano resolvieron. Yugi le da los exámenes a Fuutarou para dárselos a Tea.

—Gracias—Con los exámenes en mano, Tea los mira detenidamente para comprobar si es cierto lo que se alega—¿?—Aunque, antes de analizar, casi a simple vista se percata de algo curioso en los exámenes—Un momento. ¿Qué este no es el examen de grado que dimos el mes pasado?—Pregunta, mirando las preguntas de los exámenes, las cuales son familiares a unos exámenes que ella, junto con otros, recuerda haber dado hace cierto tiempo.

—¿? X2—Joey y Tristán les llama la atención ese dato, acercándose a Tea para también mirar los exámenes.

—Oigan, es cierto. Es nuestro examen—Tristán reafirma.

—¿Les tomaron nuestro examen a las Nakano?—Joey les pregunta. Fuutarou se encarga de responder:

—Era para evaluar sus conocimientos, para saber qué nivel de estudio tenían… y para ver si necesitaban un tutor o no.

—Pues con estos resultados, diría que no necesitan un tutor, necesitan una terapia intensiva de estudio a largo plazo—Tristán comenta, mirando las calificaciones con duda.

Las preguntas en sí no importan mucho, sino la suma de los aciertos obtenidos. Escritas con letra roja y grande, en la esquina superior derecha de cada hoja están las calificaciones de cada quintilliza: 18, 21, 29, 8 y 24, desde la quintilliza mayor hasta la menor.

Ninguna calificación alcanza la nota que necesitaron para aprobar el desafío de Fuutarou, mucho menos la nota que la escuela exige como mínimo para aprobar, la cual es 40 puntos. Si hubieran hecho este examen como un verdadero examen de grado por parte de la escuela, todas tendrían aseguradas un boleto a la Escuela de Verano, donde, en las vacaciones de fin de año, tendrían que volver a estudiar en un mes todo lo que se ha visto durante el año lectivo, para después dar una evaluación para probar los conocimientos aprendidos y aprobarlo para pasar al siguiente año, de lo contrario, repetirán curso. En el peor de los casos para las quintillizas, en el caso de que continuaran reprobando más exámenes de grado con tales calificaciones, ellas directamente reprobarían y repetirían el año, sin pasar por la Escuela de Verano. Y ni se diga lo que pasaría en una escuela privada, que son mucho más estrictas. Ese tipo de escuelas no se anda con juegos, no. En el caso de que las Nakano reprobaran un examen de grado, al día siguiente se verán obligadas a repetirlo y en esa ocasión aprobarlo si querían seguir estudiando en el establecimiento, queriendo decir que, si una o las cinco volvían a reprobar, serían expulsadas, sin algún tipo de negociación para evitarlo.

Si se plantea así la situación, puede llegar a volverse preocupante tanto para las Nakano como para la gente cercana a ellas: familia, amigos, compañeros de clase, conocidos, personas que han socializado con ellas, que, al enterarse de que todas no son aplicadas en los estudios, ya no las verían con los mismos ojos. Tendrían una imagen negativa de ellas después de enterarse de que reprobaron, perdieron el año y/o fueron expulsadas de la escuela… y eso se intensifica al venir de una familia de alto prestigio.

Volviendo al tema, las calificaciones mostradas en los exámenes dejan claro que las Nakano están en problemas respecto a los estudios, lo que a su vez permiten a Joey, Tea y Tristán, entender la situación por la que Fuutarou y Yugi pasan, y del enorme reto que tendrán que enfrentar para ayudarlas, más cuando ellas no quieren recibir su ayuda.

—Cielos, estas notas son terribles, no sé qué decirles—Joey habla, terminando de analizar los exámenes—Ni siquiera yo tengo calificaciones así.

—No estás muy lejos de ellas, en realidad—Fuutarou discrepa.

—Oye, estoy siendo sensible contigo y te comportas grosero—Joey responde con algo de disgusto. Entre tanto, Tristán termina de analizar los exámenes:

—Mira, no es por querer bajarte la moral, pero, ¿Estás seguro que quieres realizar este trabajo?—Da su opinión al respecto—Por lo que contaste, no sólo tu paciencia estará en juego, también lo estará tu vida. Cielos… haberte drogado fue llevarlo demasiado lejos.

—Si, exactamente. Si fuera tú, renunciaría por mi seguridad—Joey piensa en lo mismo—25 mil yenes al mes por enseñar suena bien, pero con esas quintillizas no vale mucho la pena.

—… [Suspiro] Admito que tienen algo de razón—Fuutarou enuncia, pensando con la cabeza fría—La verdad es que el trabajo es muy difícil y hasta peligroso. El asunto es que ya me comprometí a realizarlo. No puedo dejarlo así como así, apenas pasaron dos días desde que inicié. Además no es como si pudiera encontrar fácilmente otro trabajo.

—Puede que tengas razón… pero…—Tristán sigue dudando.

—Bueno, si así lo decides, lo único que podemos hacer por ti es desearte buena suerte—Tea acota, devolviéndole los exámenes a Fuutarou, que a su vez se los devuelve a Yugi. Tea luce un tanto preocupada y con inquietud—Si llegas a tener algún problema, puedes venir a nosotros. Trataremos de ayudarte en lo que podamos.

—Creo que sí necesitaré esa ayuda con Itsuki y sus hermanas. Son unas tontas—Insulta.

—¡Aguas, que ahí viene!—Joey alerta, regresando a mirar la puerta de la clase, donde justo en ese momento, su compañera de clase Itsuki Nakano, entra al salón de clases.

Como el tema del que hablan la involucra junto con su familia, Joey notifica a sus amigos para que dejen de hablar, porque si continuaban y ella los escuchaba, todos se llevarían un fuerte disgusto por parte de ella.

Después de la alerta, Yugi, Fuutarou y los demás, guardan silencio y no hacen ningún movimiento mientras que Itsuki entra a la clase y se dirige a su asiento. Todos lucen un poco nerviosos, pero guardan la calma y tratan de actuar como si fuesen maniquíes para no llamar la atención.

Entre tanto, Itsuki llega a su asiento. Allí, en su maleta, busca algo importante para ella. Todo parece relativamente normal, pero si se presta atención al ambiente alrededor de ella, se puede apreciar un aire de extrañez y duda.

Varios estudiantes presentes en la clase, exceptuando a Yugi y compañía, miran a Itsuki con perplejidad, con cuestionamiento e indecisión. Miradas titubeante y suspicacias que expresan problemas en Itsuki. Pareciera que aquellos estudiantes, cerca de doce y alrededor de nueve chicas, dejaron de sentir la admiración que al principio solían sentir por ella, y ahora piensan algo que los hace sospechar.

Itsuki nota las miradas de aquellos estudiantes con el rabillo de sus ojos, y al notarlos, sus labios hacen una mueca temblorosa, como si se sintiera insegura de sí, ocasionándole nervios, pero trata de mantener la calma, tomando de su maleta lo que vino a buscar, cerrándola y saliendo del salón con prisa, dejando atrás todo ese ambiente.

Algunos estudiantes aún conservan esas miradas de perplejidad, mirando la dirección por donde Itsuki corrió.

—¿Ya se fue?—Fuutarou pregunta.

—Hum… sí, ya no está—Joey le responde, mirando a todos lados del salón, confirmando la falta de presencia de Itsuki.

Todos entonces dejan de sentirse nerviosos y tensos, suspirando de alivio y volviendo a conversar como antes.

—Hay que tener un poco más de cuidado de cómo hablamos de ella. Lo último que queremos es echar más leña al fuego—Tea aconseja.

—Es verdad—Yugi da la razón—A propósito, ¿Notaron cómo varios compañeros de clase miraron raro a Itsuki?—Pregunta, dando inicio a un tema interesante.

—Si, yo también lo noté—Fuutarou corrobora—¿Por qué habrá sido?

—Seguramente porque aún siguen impresionados de que Itsuki sea parte de un grupo de quintillizas—Joey teoriza, hablando con seguridad, como si lo dicho fuese la respuesta correcta.

—Yo no estaría muy seguro de eso—Tristán cuestiona—Sus miradas eran más de cautela que de impresión. Debe ser por otra cosa.

—Pienso lo mismo—Fuutarou añade—Pero… ¿Qué puede ser? Hmm… ¿Alguien tiene una idea?

—Hmm… X3—Yugi, Joey y Tristán piensan en alguna teoría que sea la respuesta al raro evento que pasó con Itsuki y los estudiantes en la clase. Unos segundos pasan para eso.

—Bueno… creo que yo sé lo que pudo ocurrir—Llamando la atención, Tea farfulla.

—¿? ¿De verdad?—Joey le pregunta, prestándole atención a Tea con expectativa. Fuutarou, Yugi y Tristán también le prestan atención de la misma manera.

—Quiero aclarar que no estoy segura que en realidad sea por esto, sólo es un rumor del que han estado hablando algunas chicas—Añade. La expresión de Tea indica que la teoría de la que habla no puede ser del toda cierta, pero es lo bastante lógica y preocupante para explicar lo sucedido. Tomando un poco de aire para hablar, cuenta—Según escuché esta mañana, la compañera de clases que se sienta a lado de Itsuki alcanzó a ver que ella sacó una mala nota en la lección de matemáticas.

—¿Eh? ¿Qué acabas de decir, que Itsuki sacó mala nota?—Tristán le pregunta, dudando y extrañado, y por ese motivo pregunta, en caso de que haya habido un error.

—Así es—Pero no lo hay, Tea asegura.

Recordando, la clase de Yugi y demás tenían una lección importante de matemáticas, una en la que Yugi casi la da sin haber estudiado y Fuutarou casi no la da debido a que le faltaba un requisito: una tarea. En las primeras dos horas clase, la clase 1-3 tuvo esa asignatura, y allí dieron aquella lección. Treinta minutos después, el profesor devolvió aquellas hojas de las lecciones ya calificadas a sus respectivos estudiantes, cada uno obteniendo una nota individual a base de sus conocimientos.

Lo que Tea trata de decir es que en el momento en el que el profesor devolvió los exámenes, la chica de la que habla, una que se sienta a un lado de Itsuki, alcanzó a observar su calificación obtenida. La nota le debió parecer tan inconstante que ocasionó que aquella chica le contara a otras compañeras de clase sobre aquella calificación obtenida por Itsuki, iniciando una noticia alarmante y de primer impacto entre los chicos y chicas de la clase, noticia que Tea alcanzó a escuchar.

—¿Cuánto obtuvo?—Fuutarou le pregunta, un poco preocupado.

—Si el rumor es cierto, 19 puntos.

—¿¡19!? X4—Los varones del grupo se impactan de la cifra.

—Shhh, bajen la voz, o los escucharán—Tea trata de apaciguarlos para no llamar la atención de los estudiantes de la clase.

La reacción de los jóvenes fue muy exagerada, pero es comprensible: 19 puntos, de 100, es… caer bajo.

—No estás hablando en serio, ¿Verdad?—Joey no puede asimilarlo ni creerlo, entonces cuestiona—Está muy lejos de la nota mínima.

—Lo sé, pero como dije, solo es un rumor. No está confirmado que realmente Itsuki sacó esa nota.

—Yo tampoco quisiera creer eso… pero…—Tristán duda, dirigiendo su mirada a los exámenes.

Quizá el rumor de Itsuki sea cierto, o también puede ser falso, no hay nada que asegure una cosa o la otra. Sin embargo, para el grupo de Yugi y demás, la balanza se inclina más al lado verdadero: Itsuki sí sacó esa mala nota. ¿Fuentes? Los exámenes que Fuutarou y Yugi le tomaron. Allí se puede apreciar que, de un examen de 100 preguntas de opción múltiple, obtuvo nada más y nada menos que la calificación de 24 puntos, puntaje dividido en cinco partes: 4 de 20 aciertos en literatura, 3 de 20 aciertos en matemática, 3 de 20 aciertos en historia, 10 de 20 aciertos en ciencias y 4 de 20 aciertos en lengua extranjera (dando en total: 24 de 100 aciertos). El examen funciona como antecedente para probar y creer que Itsuki sí obtuvo una baja calificación en la lección de matemática… pero, ¿Funcionará para probar que la calificación no llega ni a lo requerido para pasar la materia? Por ahora eso no importa, el punto es que Itsuki obtuvo una nota terrible, y como esa lección equivalió el 20% de la calificación, la deja muy atrás para que Fuutarou y Yugi la ayuden en sus estudios.

—¡Maldición!—Fuutarou exclama, muy frustrado, con un sentimiento de incertidumbre adicional, y apretando sus puños—¡Están muy atrasadas en sus conocimientos, jamás aprobarán la preparatoria por su cuenta! Puedo ayudarlas, ¿¡Pero cómo rayos lo haré si no quieren dejarse ayudar!?

—Ay, admítelo güero, no das una—Tristán hace un comentario burlón.

—No te alteres, Fuutarou. Aún no pierdas la esperanza. De seguro debe haber alguna forma para que Itsuki y sus hermanas cooperen contigo—Tea se porta amable con él.

—Si la hay, me gustaría saberla, y pronto. No queda mucho tiempo para el examen de grado. Ugh—Fuutarou logra calmarse, pero sigue angustiado de la situación—¿Qué voy a hacer?

—… X3—Joey, Tea y Tristán ya no saben qué más decirle a Fuutarou para animarlo o ayudarlo de alguna manera. El asunto con las Nakano en verdad es complicado. Sin conocimientos, sin ganas de estudiar, sin darse cuenta de que lo que hacen está mal, pero sobre todo, sin su colaboración, enseñarles será imposible. ¿En verdad no hay forma alguna para que colaboren, algún incentivo o trato que les llame la atención? Ese es el quid de la cuestión, y mientras lo buscan, el tic tac del reloj continúa, poco a poco consumiendo el tiempo que queda.

La conversación iba de un lado a otro, y en ambos lados llegaron a un punto muerto. Tratando de pensar en otra ruta en la que haya un final a la vista, Tea nota que Yugi ha estado observando los exámenes de las Nakano desde que se le fueron devueltas. Analiza cada uno, bastante interesado, anotando con lápiz ciertos datos en un cuaderno aparte.

—¿Qué sucede, Yugi?—Le pregunta—¿Qué estás anotando de los exámenes?

—¿? Oh, este… me acabo de dar cuenta de algo muy interesante—Comenta.

—¿? ¿Qué?—Ahora Fuutarou es el que pregunta, calmándose y mirándolo.

—Son los aciertos que obtuvieron las Nakano en cada una de las asignaturas. Miren—Indica, mostrando las hojas de exámenes y su cuaderno. En su cuaderno está anotado lo siguiente:

Calificaciones – Aciertos por materia:

Ichika (18/100)

Literatura: 2

Matemática: 12

Historia: 1

Ciencias: 1

Lengua extranjera: 2

Nino (21/100)

Literatura: 3

Matemática: 2

Historia: 2

Ciencias: 3

Lengua extranjera: 11

Miku (29/100)

Literatura: 2

Matemática: 3

Historia: 19

Ciencias: 1

Lengua extranjera: 4

Yotsuba (8/100)

Literatura: 6

Matemática: 0

Historia: 1

Ciencias: 0

Lengua extranjera: 1

Itsuki (24/100)

Literatura: 4

Matemática: 3

Historia: 3

Ciencias: 10

Lengua extranjera: 4

—Hmm…—Joey trata de decir lo que parece interesante… el único problema es que no lo encuentra. Los demás tampoco parecen encontrar algo que se destaque.

—Observen bien los aciertos que cada una obtuvo—Yugi les vuelve a insistir—¿No notan que las Nakano se destacaron mejor en una materia?

—¿? X4—Los cuatro hacen una cara de duda al escuchar. Nuevamente miran los datos del cuaderno. Prestando más atención a las calificaciones por materia, notan que…

Ichika

Literatura: 2

Matemática: 12

Historia: 1

Ciencias: 1

Lengua extranjera: 2

Nino

Literatura: 3

Matemática: 2

Historia: 2

Ciencias: 3

Lengua extranjera: 11

Miku

Literatura: 2

Matemática: 3

Historia: 19

Ciencias: 1

Lengua extranjera: 4

Yotsuba

Literatura: 6

Matemática: 0

Historia: 1

Ciencias: 0

Lengua extranjera: 1

Itsuki

Literatura: 4

Matemática: 3

Historia: 3

Ciencias: 10

Lengua extranjera: 4

—Cada una tiene una materia con un mayor número de aciertos que en las demás—Fuutarou es el primero en darse cuenta. Es verdad, los resultados indican que cada quintilliza se destacó en una materia que en las otras cuatro, obteniendo un mejor puntaje. Casi no se llegó a notar porque las calificaciones eran muy bajas.

—Sí, exactamente—Da la razón—Cada una de las Nakano pareciera que son más hábiles en una materia que en las demás. Itsuki por ejemplo obtuvo 24 de 100 en nuestro examen. En literatura obtuvo 4, en matemática obtuvo 3, en historia 3 y en lengua extranjera 4. Sin embargo, en ciencias obtuvo 10. No es mucho, pero tal vez quiere decir que Itsuki es buena en ciencias que en las otras materias—Formula—Ahora bien, si aplicamos lo mismo en sus hermanas, obtenemos casi los mismos resultado.

—Es cierto—Tea también capta la idea, mirando un examen en particular—El examen de la mayor de las quintillizas por ejemplo, obtuvo 12 aciertos en matemáticas. Eso es más de la mitad de su nota total.

—En este examen también, tiene 11 en lengua extranjera—Tristán menciona, señalando el examen de la segunda hermana mayor.

—Incluso aplica en la quintilliza con la nota más baja—Joey se une al planteo de datos, tomando y mirando los datos de Yotsuba—Sacó 8 puntos, y de ese 8, 6 son de literatura. No es mucho, pero comparado con las otras materias en las que sacó ceros y unos… vendría siendo lo mismo.

—Es un dato muy interesante, ¿Pero cómo nos ayudará?—Fuutarou entiende los datos y el análisis de Yugi, sin embargo, no lo ve útil para el problema actual.

—Tal vez podamos hacer que las Nakano colaboren con nosotros si reforzamos las materias en las que son buenas. Sería como: "hacer lo que a ellas les gusta hacer". Así confiarán en nosotros y les podremos enseñar las demás materias.

—Hmm… si lo pones así, suena a un buen plan. Tal vez funcione—Fuutarou parece estar de acuerdo, de momento conforme—Bien, estoy dispuesto a probar esa hipótesis, ¿Pero con quién lo haremos, con qué quintilliza deberíamos aplicar esa estrategia?

—Intentemos con esta—Yugi toma uno de los exámenes de las Nakano, aquel que tiene un puntaje de 29.

—¿Quieres que lo intentemos con Miku?—Le pregunta, mirando el examen.

—Parece ser la más aplicada de sus hermanas, tal vez podamos razonar mejor con ella que con las demás. Además, no hizo su examen del todo mal, obtuvo 29. Un punto más y a los dos nos hubiera sacado del juego.

—Eso es cierto—Da la razón—Califiqué su examen, y la verdad es que me sentí muy nervioso cuando ella poco a poco se acercaba al 30, pero al final no pasó. Aún así no le voy a quitar el mérito por ponerme tenso, en verdad estuvo muy cerca de aprobar

—Hm—Yugi asiente, y mira nuevamente sus datos—Ella al parecer es muy buena en la materia de historia, de hecho contestó correctamente 19 de las 20 preguntas.

—Vaya, estuvo cerca de contestar correctamente todo—Tea se impresiona—¿En cuál pregunta se equivocó?—Pregunta sintiendo curiosidad.

—Hmm, déjame ver—Ofrece, revisando el examen de Miku—Hmm, ah, aquí está—En un par de segundos encuentra la pregunta errada:

"Pregunta 7: ¿A quién venció Mori Motonari en la Batalla de Itsukushima?"

a) Mōri Takamoto

b) Kikkawa Motoharu

c) Sue Harukata

d) Kobayakawa Takakage

e) Ishuzaru Kamisura

—No es que ella se equivocara, no respondió la pregunta. La dejó en blanco—Informa.

—Qué extraño. ¿Por qué no habrá respondido?—Joey pregunta.

—Supongo que dejó la pregunta para después pero al final se olvidó de responderla—Tristán teoriza.

Si bien es interesante saber por qué Miku no respondió la pregunta, no es relevante. No respondió, por lo que se anuló la pregunta, sin darle el acierto. Ese es el punto.

—Bueno, ya terminamos de plantear una estrategia. Hablemos con Miku entonces—Fuutarou propone, levantándose de su asiento.

—¿?

—¿Ahora?—Joey y Tea se impresionan.

—La hora del almuerzo es un buen momento para hablar antes de ir a su casa—Explica—Ven, vamos Yugi. Si no logro convencerla, tal vez tú puedas.

—Hum… okey, iré—Acepta, dudando al principio. Yugi no tenía pensado que él fuera a hablar, pero como asistente y creador de la estrategia, tal vez en verdad puede aportar en algo.

Yugi entonces cierra su cuaderno, lo guarda en su mochila junto con los exámenes de las Nakano, y se levanta de su asiento, listo para irse.

—Les desearemos suerte—Tristán, Tea y Joey se despiden de ellos, deseándoles éxitos.

Para aplicar en este momento la estrategia en Miku Nakano, Yugi y Fuutarou llegan a la cafetería de la escuela para buscarla y hablar con ella. A pesar de que son las 11:17, una hora tarde para almorzar, pues es menos de la mitad de la hora del almuerzo, dan con ella. En estos momentos Miku acabó de ordenar algo de comer, y ahora se dispone a irse a una mesa para almorzar, seguramente a la mesa donde están sus hermanas. Ese lapso parece ser un buen momento para interceptarla y hablar con ella.

—Oye, Miku—Fuutarou inicia la conversación, acercándosele y llamándola, consiguiendo llamar su atención, deteniéndose y volteándose hacia él—¿Vas a almorzar?—Pregunta interesado, con una sonrisa.

—Hehe, hola otra vez—Detrás de Fuutarou, Yugi saluda haciendo un movimiento de mano, desprendiendo una actitud amigable.

—…—Miku los mira, con perspicacia, sin confiar en ellos.

Viendo que Miku no dice nada, Fuutarou continúa hablando para no dejar morir la conversación:

—¿Qué ordenaste de almuerzo?—Pregunta, acercándose un poco a ella. Miku, descontenta, aleja un poco su bandeja de comida de Fuutarou, aunque a pesar de haber hecho eso, éste alcanza a ver—Veamos, ordenaste un sándwich de 350 yenes y un… ¿?—Observando, Fuutarou mira que Miku ordenó un sándwich de jamón, lechuga, tomate y mayonesa, cortado en forma de triángulo, y también un refresco en una lata de etiqueta verde que no alcanza a identificar bien. Ese refresco es el que lo hace dudar—¿Qué clase de refresco es ese?—Pregunta, mirando con confusión la lata, pues es la primera vez que ve esa bebida.

—Es un refresco de matcha—Responde a secas.

(Pd: la matcha es un té verde de origen asiático. Su planta pasa por procesos de sombra antes de la cosecha, y después es triturado fino con molinos para mineralizar el té. Se muele tan fino que se prácticamente se vuelve soluble, y al beberlo se consume la planta completa a diferencia de una infusión)

El refresco de matcha es una bebida extraña, y es más extraño que una estudiante de preparatoria lo compre para su consumo, pero como dicen: "para gustos y colores no han escrito los autores". Fuutarou y Yugi no le pueden decir nada, aunque quisieran hacerlo.

—Se ve delicioso. La verdad, me gustaría probarlo—Fuutarou pide con su sonrisa, a pesar de que no conoce nada de esa bebida.

—Eres malo. No te daré a probar—Miku lo rechaza, mirándolo con molestia. Fuutarou se le cae una gota de sudor de la parte de atrás de su cabeza al ser rechazado. Una parte de él ya lo veía venir.

—Bueno, hum… tal vez tuvimos un mal inicio ayer… y anteayer, pero tratemos de llevarnos…

—Mejor digan a qué vinieron—Interrumpe con severidad—Sé que no vinieron a hablar conmigo sobre la matcha. ¿Qué quieren de mí?

—… X2—Fuutarou y Yugi se quedan en silencio.

La inteligencia de Miku combinada con su perspicacia, le permitió darse cuenta de que ambos jóvenes tienen otras intenciones con ella además de querer llevarse bien, exigiéndoles decir el verdadero motivo por el que vinieron.

Ambos se ganaron una mala impresión por querer persuadirla, sobre todo Fuutarou. Yugi también, pero de forma ligera, y aprovechando de que aún no es tarde para él, explica:

—Bueno, verás… queríamos preguntarte algo sobre el examen que les tomamos—Informa—Noté que en tu examen respondiste casi todas las preguntas de historia.

—… ¿?… ¿…?—Miku hace… una expresión de asombro, bastante intensa, como si le dijeran algo que la impactara. La expresión fue lenta, pero muy llamativa, y extraña por ser repentina.

Yugi y Fuutarou quedan confundidos cuando la miran…

—¡Yu-gi Muto! ¡Jaja!

[Sujetar]

—¡Ah!

—¿…?

De repente, Yugi es agarrado de los hombros, sorprendiéndolo, y ocasionando que haga un pequeño grito. Fuutarou cerca se alarmó al escucharlo.

Detrás de Yugi, Yotsuba Nakano aparece, y saluda con su clásica simpatía, soltando los hombros de Yugi para verlo de lado.

—Hola otra vez.

—Y-Yotsuba—Yugi la nombra, sorprendido de su aparición.

—Te-he—Hace un sonido alegre—Perdón por huir de ti y de Uesugi-san ayer—Se disculpa, sin dejar de lado su dicha.

—C-claro… no hay problema—Yugi acepta su disculpa, un poco nervioso pero modesto. Luego, mira de nuevo a Miku para seguir hablando—Como iba diciendo, Miku, tienes…

—Mira esto—Interrumpiendo de nuevo, Yotsuba se sitúa delante de Yugi, interrumpiendo su visión hacia Miku, y le enseña cerca de su cara una hoja escrita—Es mi tarea de lengua extranjera. Me equivoqué en todo y saqué cero, jeje—Comenta, con su felicidad intacta y sin sentir vergüenza alguna de lo que dijo. Yugi mira la hoja, y al escuchar su declaratoria y ver su felicidad, y sobre todo el número cero a un lado de la hoja, no evita que una gota de sudor de la parte de atrás de su cabeza baje, inseguro de cómo responderle a eso.

—Vamos, no los interrumpas—Saliendo casi de la nada, pasando por un lado de Yugi, Ichika aparece, tomando a Yotsuba de su brazo izquierdo y alejándola de Yugi, consiguiendo que éste vuelva a ver a Miku. Después de alejar a Yotsuba, Ichika, por alguna razón, le guiña el ojo izquierdo a Yugi.

—¿Interrumpo?—Yotsuba pregunta, sin entender.

—¿No lo ves? Yugi va tras Miku, y con ayuda de Uesugi quiere hablarle.

—¿Ah?—La pelinaranja se asombra.

—¿¡Ah…!? ¡N-no, no, eso no es lo que vine a hacer!—Rápidamente Yugi trata de corregir, en pánico—Fuutarou y yo queremos hablar con Miku sobre su examen de ayer, nada más.

—S-sí, así es—Fuutarou también corrige, apoyando para evitar un terrible malentendido que perjudique la reputación de su amigo.

—¿? ¿De verdad?

—Ajá—Vuelve a afirmar, preocupado—No sé por qué siempre tienes que malinterpretarme con tus hermanas—Yugi cuestiona a Ichika, un poco incómodo de que ella piense que quiere acercarse a alguna de las Nakano. Primero lo hizo con Itsuki y ahora lo hizo con Miku.

—No te malinterpreto siempre, sólo fueron dos veces, ejeje. Entonces te ofrezco una disculpa—Explica y se disculpa, comportándose simpática con su madurez—Dijiste que querías preguntarle sobre su examen, ¿No?

—S-sí.

—[Suspiro] Ese examen fue muy difícil, no tuvimos oportunidad. Supongo que no le vendría mal a Miku estudiar un poco con ustedes.

—Tú también deberías estudiar con Yugi y Uesugi-san, Ichika—Yotsuba le propone—Así mejorarás tus notas y no reprobarías.

Mientras hablan, extrañamente Miku comenzó a tener una expresión nerviosa, acompañada con un ligero sonrojo en sus mejillas del que nadie se percata. El motivo por el que está así es completamente desconocido, sin embargo, esa expresión surgió entre el lapso en el que Yugi le habló de su examen, y después de que Ichika dijera que Yugi quiere acercarse a ella.

—Hmm… yo creo que paso—Ichika prosigue, rechazando la propuesta de su tercera hermana menor—Con lo tontas que somos, no tiene caso.

—Esa no es razón para no estudiar—Fuutarou le discrepa.

—Además, ¿Está bien que pasemos nuestros tres años de preparatoria sólo estudiando?—Pregunta—¡Deberíamos disfrutar nuestra juventud, con romance! ¿No lo creen?—Propone a todos, bastante animada con la idea.

—… ¿Romance?—Fuutarou pregunta, para nada a gusto con la idea, de hecho, está muy molesto. Sus palabras ocasionan que el ambiente alrededor se vuelva frío y sombrío. Las tres quintillizas presentes y Yugi lo quedan viendo—¡El romance es el acto más necio y alejado de lo académico!—Asevera con dureza. Sus palabras expresan que la palabra "amor" está dirigida únicamente para la familia y verdaderos amigos, y cualquier otra forma de amor, como el de tener una novia, es repulsiva e innecesaria para él—¡Ustedes busquen romance si quieren, pero si lo hacen, su vida irá cuesta abajo desde allí!—Asevera nuevamente, dejando en claro su opinión y disgusto.

—¡…!

—¡…!

—Ya es muy tarde para él, no tiene salvación—Ichika farfulla en completo shock, junto con Miku y Yotsuba. El tipo en verdad coloca a los estudios por encima de lo demás, incluso por delante del amor.

—Hehe…—Yugi hace una pequeña risa nerviosa… sin saber qué decir.

—Uh, eres muy aburrido—Ichika mejor deja a un lado a Uesugi, no insistiendo más con él. Mejor, mira a Yugi—¿Qué me dices tú, Yugi? ¿Piensas lo mismo que yo sobre disfrutar nuestra juventud? ¿O también consideras que debemos pasar todos nuestros años solo estudiando?—Le pregunta, con un tono susceptible de agrado a su idea, y de duda a la idea de Uesugi.

—Hum… es una buena pregunta, la verdad. No creí que me preguntarías eso—Responde, después tomando unos segundos para pensar y decir lo que él opina—Pues… yo pienso que tienes razón: deberíamos disfrutar nuestra juventud. Pero no solo con romance, sino con todo tipo de diversión, a la vez que realizamos nuestras obligaciones como estudiante—Sus palabras son lo bastante elocuentes para llamar el interés de Ichika, Yotsuba y Miku—Divertirse está bien, con la familia, amigos, o con una pareja, en el camino adquiriendo todo tipo de experiencias que nos hagan reír, o llorar. No digo que nos concentremos solo en divertirnos, también es importante estudiar, y para ello hay que tener un equilibrio bien balanceado entre los estudios y la diversión—Finaliza—Eso es lo que pienso.

—Una respuesta bastante neutral, pero madura de tu parte—Ichika lo halaga, realmente impresionada de su discurso.

—Bien dicho, Yugi—Yotsuba también lo felicita, aplaudiéndole unas cuantas veces.

—N-no es nada en realidad. Sólo dije lo que pensaba—Comenta, un poco apenado de los halagos.

—Dime una cosa: ¿Has pensado en tener novia algún día?—La mayor de las quintillizas le hace una nueva pregunta.

—Hmm… la verdad es que no—Niega—No creo que esté preparado para tener una relación, me estoy concentrando más en tener amigos y pasar bien con ellos. Tener una novia por el momento está fuera de mis planes... pero si llega el día, me esforzaría para que la relación funcione—Proyecta.

La respuesta también es lo bastante expresiva, lo que hace que las tres quintillizas lo miren con admiración. Fuutarou a su lado, le sonríe, respetando su pensamiento, orgulloso de su respuesta, y feliz por él. Una respuesta bien estructurada.

—… ¡Pero lo más seguro es que eso nunca te pase!

—¿?—Una voz se hace presente, una voz femenina y con tono intransigente. Su aparición suscita que Yugi deje a un lado una sonrisa que hizo después de su explicación para mirar a la nueva individua que se une al grupo.

Detrás de Miku, Nino aparece, y no solo ella, Itsuki también aparece, detrás de ella.

Nino es la persona que habló, con un tono desafiante, de despreció y hasta con burla, dirigido a Yugi. Cruzada de brazos, lo mira con rigor y resentimientos, a él y solo a él. También nota la presencia de Fuutarou, pero no le presta atención.

Itsuki por su lado, mira los sucesos delante del ella con seriedad.

—Nino, Itsuki—Yotsuba las nombra al verlas.

—Tardaron mucho en venir a almorzar, así que vinimos a ver qué sucede—Itsuki explica, dando dos pasos adelante para incluirse—¿De qué están hablando con Yugi y Uesugi?

—Ehm, algunas cosas sobre romance. Le pregunté a Yugi si está interesado en tener novia—Ichika le explica, sin perder calma y explicando las cosas como son para que no haya más malentendidos.

—Originalmente vinimos para hablar sobre el examen de ayer—Fuutarou aclara antes de todo.

Nino también da un par de pasos adelante, haciendo a un lado a Miku para quedar frente a Yugi, mirándolo con austeridad:

—Si, escuché que mencionaron algo de eso: que si tuvieras novia, harías lo que fuera para que funcione, o algo así—Repasa. Sin dar la oportunidad de que alguien más hable, Nino señala a Yugi con el dedo índice de su mano derecha, un dedo culposo y crítico—Deja que yo sea quien te baje de las nubes, ¿Quieres? Es imposible que una chica se llegue a interesar en ti.

—¿Eh…?

—Oye…—Yugi reacciona con sorpresa, y Fuutarou cerca quiere reclamarle a la segunda quintilliza por sus palabras.

—¿De verdad piensas que una chica le llame la atención alguien como tú? No eres más que un ser diminuto, nefasto, y embustero—Agravia—Eres pequeño como un grano de arena, fácil de pisotear. Eres vulgar, desagradable, inepto, una marioneta que no sirve más que para carne de cañón. Eres molesto, indecente, deforme, sucio, y tu cabello de tres colores es horrible. Sin mencionar que también eres un pervertido—Agravia más.

—N-Nino…—Yotsuba la nombra, con desdén a sus insultos. No es la única de las quintillizas que mira así, Ichika y Miku también miran a Nino con desaire, e incluso Itsuki, que dejó por un lado su actitud seria al escucharla.

—Un ser despreciable como tú no tendría novia ni volviendo a nacer. Olvídate de esas cosas del amor, que no sirves para eso. Te quedarás solo por toda la vida.

Sus palabras fueron tan filosas como la hoja de una espada, y lo atravesó. Yugi al principio no se lo tomó mal, pero por el tono severo de Nino, y por incluir uno de sus mayores temores, la soledad, no era posible. Herido, sin demostrarlo a los demás y para ello fingiendo una débil sonrisa, hace un pequeño suspiro.

—Yo… debo irme—Dice, dándose la vuelta y alejándose.

—Y-Yugi, espera.

—Yugi…—Fuutarou y Yotsuba lo nombran, el primero queriendo estirar su brazo hacia él. Yugi se va, saliendo del comedor de la escuela.

Fuutarou queda impactado sobre cómo terminó esto.

—Oye, Nino, ¿No crees que fuiste demasiado dura con él?—Ichika le pregunta, preocupada—Sé que estás molesta por lo de la ropa interior, pero creo que sí te pasaste con tus insultos.

—Para nada—Niega—Y eso que me quedé corta, le hubiera dicho más cosas—Declara, sin sentir culpabilidad alguna.

Escuchando cómo ella se mofa, Fuutarou la regresa a ver, y a sus hermanas.

—¿¡Cuál es tu problema!? ¿¡Cómo pudiste decirle todo eso!?—Le reclama, muy enojado.

—Solo dije la verdad. Ese enclenque que tienes como amigo no es más que un tonto.

—¡Deja de insultarlo! ¡Tiene un nombre, se llama Yugi, por si no lo recuerdas!

—Eso no me importa. Es un perdedor, igual que tú—Cierra sus ojos y gira su cuerpo un cuarto de vuelta hacia la derecha.

—Eres…—Fuutarou la quería insultar, pero se abstiene, pues no quiere caer a su mismo nivel. Yugi es su único mejor amigo, así que le molesta que alguien hable mal de él, y peor si lo llegan a lastimar.

Evitando que el odio lo invada, Fuutarou hace un profundo suspiro, calmándose. Una vez que lo consigue, mira a las quintillizas, sobre todo a Nino, y habla para todas ellas:

—Déjenme decirles algo: tal vez yo les desagrade, les parezca aburrido, malo, molesto, y otras cosas más de mí que aún se guarden… pero soy su tutor, su profesor particular contratado por su padre. Tengo necesidades, por lo que tomé el trabajo aceptando cualquier riesgo con tal de ganar dinero. Pueden hacerme lo que sea: me pueden ignorar, se pueden burlar de mí, insultarme si quieren, difamarme, pueden hasta drogarme otra vez. Yugi por otro lado, no está bajo esa norma. Trabaja con ustedes porque quiere ayudarme, por nuestra amistad. Él no recibe una paga de su padre, trabaja para mí porque así lo dicta su corazón. Pero no por eso también puede ser ignorado, insultado, o que le hagan consumir una sustancia ilícita. Es mi mejor amigo, la persona que más aprecio, que siempre me ha ayudado. Mi familia incluso dice que fui afortunado en conocerlo, y tienen razón, lo fui. Es una gran persona, coloca a sus amigos por delante de él, ayudará en todo lo que le sea posible, es inteligente, sensible y amable, y por eso tiene mi apoyo incondicional—Fuutarou asevera de corrido, bastante enardecido. Las Nakano por el momento no le dicen nada—Lo repito: no me importa qué me lleguen a hacer, lo soportaré. Pero no se les ocurra meterse con Yugi, eso sí que no. No les perdonaré eso.

—¿Nos estás amenazando?—Nino lo reta.

—¿Amenazar? Puede ser—También reta—Pero si piensan que YO les haré algo, están equivocadas, Yugi lo hará—Anuncia, sus palabras confunden a las Nakano—Más que amenaza, tomen mis palabras como una advertencia, esto también les puede servir para su seguridad—Por las palabras que acaba de decir, las quintillizas lo miran con extrañeza, no entendiendo lo último—Tengan cuidado cómo tratan a Yugi, porque si lo provocan, "él" aparecerá—Advierte.

—… ¿Él?—Itsuki le vuelve a preguntar, más extrañada.

—… Rezaré para que nunca lo conozcan—Sé limita a decir, modulando su tono de voz hasta devolverlo a la normalidad—Bueno, espero que ya tengan lista una disculpa cuando Yugi y yo lleguemos a su casa—Comenta, dándose la vuelta para irse.

—¿Ah? ¿Aún piensan seguir con nosotras?—Antes de irse, Nino pregunta, dejando su extrañeza y hablando con fastidio—¿No les quedó claro? ¡No necesitamos un tutor!—Declara.

—¿Ah?—Fuutarou se detiene, dándose un cuarto de vuelta para mirar a las quintillizas con credulidad—¿Todavía dices eso cuando fallaron el examen de ayer? ¿Qué hay de nuestro trato? —Pregunta.

Itsuki toma la palabra, con su severidad renovada, hablando con seriedad:

—Es cierto que tenemos unos cuantos errores, no lo negamos, pero no es algo que nosotras mismas no podamos resolver. Aún estamos seguras de que no necesitamos tutores—Asegura, dándose la vuelta para también irse. Seguido de ella, sus demás hermanas se dan la vuelta para también retirarse del lugar, dejando a Fuutarou, que decide añadir algo:

—Bien, si así lo dicen. Entonces supongo que repasaron el examen de ayer, ¿No?

—¡…! X5—La pregunta de Fuutarou deja en seco a las quintillizas.

—Reprobaron el examen, okey. Pero al menos repasaron las preguntas para saber en qué fallaron y en qué deben mejorar, ¿No? Y si llegara el caso de que les vuelva a tomar el mismo examen, esta vez lo aprobarían, ¿Verdad?—Formula.

—…

—…

—…

—…

—… ¡!—Entre las cinco, Itsuki parece querer decir algo al respecto. Yotsuba, Nino, Ichika y Miku, no, porque no saben qué decir, puesto a que… no lo hicieron, nadie repasó. A pesar de que cada una tiene su expresión característica, en sus caras reflejan que, después de fallar el examen, ninguna tomó siquiera un libro o un cuaderno de apuntes para ver los temas del examen que fallaron y darse cuenta de sus errores.

Itsuki lentamente se da la vuelta para mirar a Uesugi y responderle. Sin embargo, cuando lo mira…

—[¡Tiembla!]—Fuutarou es testigo de cómo Itsuki está muy avergonzada, tensa, nerviosa, exaltada, angustiada, insegura de sí. Sus labios tiemblan, queriendo decir algo, pero no hay nada que decir, se quedó sin palabras porque al parecer le terminaron diciendo la verdad, invirtiendo la tortilla con una gran remontada dejándola en el ridículo total. No solo ve la expresión insegura de Itsuki, también siente el silencio de las demás, un silencio incómodo.

Él acertó nuevamente: ninguna de las quintillizas revisó los exámenes para saber sus fallos, no le prestaron atención, no se preocuparon de sí mismas, ¡No les interesa estudiar!

Con esta revelación, Fuutarou queda… ¡Estupefacto!

Luego del intento fallido de querer entablar un tipo de sociabilidad con las Nakano, Fuutarou se retira, decepcionado, y no solo por el fracaso de la estrategia, también porque con lo último que acabó de ver, le deja en claro que el trabajo será muy, muy difícil, aumentándole un "muy" más.

¿Debería renunciar?—Se pregunta en su cabeza, dudoso—… No. Eso es lo que ellas quieren que haga—Rechaza la idea—No les daré ese gusto, no debo rendirme. Esto ni siquiera es el comienzo—Asevera—Pero… ¿Qué debo hacer?—Pregunta, preocupado por sí—… [Suspiro triste]—Sin ideas, Fuutarou no tiene más que suspirar, tratando de pensar con la mente fría.

En su camino, mira que, cerca de la clase 2-3, Yugi camina, pasando cerca.

—Hey, Yugi. ¡Yugi!—Fuutarou lo llama, corriendo hacia él.

—¿?—Yugi escucha que alguien lo llama, entonces mira por todos lados para ver. Al mirar detrás suyo, se encuentra con Fuutarou, que ya llegó hacia él—Fuutarou…

—Hola—Saluda, un poco preocupado, deteniéndose al llegar a él. Fuutarou nota en Yugi que no se siente del todo bien, de forma emocional. Aún se siente herido por los insultos que le dijeron—Hum, ¿Estás bien?—Pregunta.

—Sí, lo estoy—Asiente, haciendo una pequeña sonrisa—Necesitaba un tiempo a solas para pensar.

—No te sientas mal. Sabes que Nino te dijo eso porque nos odia. Nada de lo que te dijo es verdad.

—Lo sé—Da la razón—Es que… [Suspiro] Sigue siendo doloroso. Sobre todo la parte en la que dijo que me quedaré solo para toda la vida.

—Eso no pasará—Asegura—Eres una persona increíble, de seguro tendrás novia, y una muy hermosa—Confía, realizando una pequeña excepción a su ideología del romance—Aún si llegara el caso de que no lo consigas, no pasa nada, tienes a Joey, a Tristán y a Tea, grandes amigos. Y aún si dejan de serlo, me tienes a mí, que nunca dejaré de ser tu mejor amigo—Declara.

—¿De verdad?

—Claro que sí. Somos indispensables para el otro. Tengo la sensación de que tú y yo nos quedaremos juntos, envejeceremos juntos. ¡Nos haremos viento juntos!—Exclama con seguridad y confianza.

—Jaja—Yugi hace una pequeña y débil risa, sintiéndose mejor.

Después de conseguir que Yugi sonría, Fuutarou le acaricia el cabello:

—Volvamos a clases—Propone—El plan falló, así que pensemos en otra forma para que las Nakano colaboren con nosotros. No nos vamos a dar por vencidos tan fácilmente, ¿Verdad?

—Claro que no. Nunca lo hemos hecho—Asegura, recuperando todos los ánimos.

En el comedor de la escuela.

—¿Cuál es su problema, por qué no se da por vencido?—Mientras almuerza, Nino pregunta, confundida y molesta. Ella junto a sus hermanas, están en una mesa para seis personas, conviviendo y almorzando—En verdad es fastidioso. Si usara la cabeza como dice, renunciaría.

—… Pero no lo hará.

—No se rendirá—Itsuki e Ichika comentan, sonando pensativas.

—¿Tienen algún plan para echarlo junto con su amigo?

—¿Amigo? ¿Te refieres a Yugi?—Yotsuba le pregunta—¿Por qué no lo llamas por su nombre?

—Ugh, no quiero—Rechaza—De hecho, estoy tratando de nombrarlo lo menos posible, pero es tan difícil.

—Él también es parte de nuestras tutorías, así que es inevitable no mencionarlo—Ichika declama, sin remedio.

—Como sea, volvamos al tema de antes—Nino reanuda—¿Tienen pensado algo para deshacernos de ellos? Yo tengo unas ideas que pueden servir.

—¿Esas ideas involucran que los drogues?—Itsuki le pregunta, con cuestionamiento en su tono de voz.

—¿Por qué no? Siempre funciona. Aunque en esta ocasión usaría una mayor dosis para dejarlos inconscientes durante días, o semanas si es posible—Argumenta—Oh, ya sé. Se me acaba de ocurrir otra idea—Anuncia con ánimo—¿Qué tal si drogo al enclenque para chantajear a Uesugi? Le diría que le di un veneno, y si quiere el antídoto debe llamar a papá y decirle que renuncia. ¿Qué tal, les gusta?

—… En ciertos aspectos, es un acto que se podría considerar hasta criminal. No se te ocurra hacer eso—Un poco sorprendida y preocupada de qué tan maquiavélica puede llegar a ser la mente de su segunda hermana mayor, Itsuki le advierte.

—Pero si es un excelente plan: sencillo, efectivo y rápido. ¿O qué propones?—Pregunta.

—No sé, pero no me gusta la idea de hacerles daño. No quiero que estén cerca pero tampoco les deseo lo peor.

—A veces eres tan complicada, ¿Sabes?

—Sí. Hay veces en las que pienso lo mismo—Comparte el sentimiento.

—[Bostezo]—Un poco cansada, Ichika deja salir un bostezo, estirando sus brazos arriba al mismo tiempo—Qué aburrido, estar hablando de deshacernos de Yugi y de Uesugi. Era más entretenido cuando hablábamos de romance con ellos—Musita para sí, siendo escuchada por su tercera hermana menor—Uesugi tal vez deje el amor a un lado, pero Yugi no. Estoy segura que ha de tener a alguien que le guste—Opina—¿Qué dices, Yotsuba?—Pregunta, mirándola.

—Ajajaja…—Frotando la parte de atrás de su cabeza, Yotsuba hace una risa nerviosa, sin ideas—La verdad es que no sé mucho sobre temas de amor, así que no sé qué decir. Nunca he tenido un amigo varón, mucho menos un novio. No tendría con quién salir, aunque quisiera—Asegura, un poco apenada—¿Y tú, Miku?—Pregunta, mirando a su hermana con audífonos de diadema—¿Te gusta alguien?

—…

En todo este tiempo Miku no ha dicho nada, ni en la conversación de Nino con Itsuki, ni en la de Ichika con Yotsuba, a pesar de que escuchó el contexto en ambas partes. Mayormente ha estado ocupada en sus pensamientos, tanto que su mente estaba en las nubes, pensando en algo personal. Aquel pensamiento debe ser bastante importante, porque provocó que tenga una mirada nerviosa, junto con un ligero sonrojo en sus mejillas, uno similar al que hizo cuando Uesugi y Yugi aparecieron y hablaron junto con dos de sus hermanas.

—¿Miku?—Yotsuba la llama de nuevo, notando su sonrojo.

—¿?—Siendo llamada otra vez, Miku deja de pensar, y regresa a ver con una expresión más nerviosa todavía, y un sonrojo más notorio. Su comportamiento inmediatamente es notado por todas sus hermanas, que la regresan a ver con extrañeza y duda. Miku al verlas mirándola, se levanta del asiento—N-no...—Niega, respondiendo la pregunta que Yotsuba le hizo. Acto seguido, sale de la mesa donde ella y sus hermanas almorzaron y se retira con prisa.

El abrupto acto deja ligeramente confundidas a sus hermanas, que tardan un poco en hablar.

—¿Qué le pasó?—Itsuki pregunta, sin entender.

—Esa cara…

—Me pude dar cuenta.

—No cabe duda—Nino, Yotsuba e Ichika comentan, lentamente ganando emoción.

—¿Ah? ¿Que, qué ocurre?—Confundida al escucharlas, Itsuki les pregunta.

—¿No te diste cuenta? Miku…

—Miku…

—Miku…

—¡Está enamorada! X3—Las tres exclaman al unísono.

—¿¡!? ¿¡Enamorada!?—Itsuki queda atónita de la triple declaración, sin palabras, sin creerlo, y sin imaginárselo. Además, sus mejillas se sonrojan de la vergüenza del tema.

—Así es—Ichika afirma.

—P-pero… eso no puede ser posible.

—Claro que sí, ¿Por qué no puede ser posible?—Nino insiste, cuestionándola.

—Acabamos de llegar hace tres días, somos nuevas. No hay forma de que se haya enamorado apenas llegó—Argumenta, aún sin procesar el caso—¿Qué les hace pensar que en verdad Miku está enamorada?—Pregunta. Yotsuba entonces toma la palabra para explicar:

—¿No viste el sonrojo en su rostro? Era evidente que estaba así porque pensaba en alguien, en alguien que le interesa.

—Yo… sí noté que estaba algo nerviosa y distraída, pero no pensé que fuera por pensar en alguien—Comenta, dudando un poco—¿Están seguras que es por eso que se sonrojó?

—Por supuesto—Ichika vuelve a afirmar, sin dudar—¿En qué otra cosa puedes pensar para sonrojarte?

—Así es, ¿En qué?—Nino también le pregunta.

—En… pues… en… hm… hum…—Itsuki trata de pensar en un sentimiento o acción que provoque que una persona se sonroje y actúe nerviosa… pero no parece tener algo en mente.

—¿Lo ves? No hay otra cosa—Nino asegura.

—Es oficial: Miku está enamorada.

—Jeje, fue fácil darse cuenta. Después de todo, somos quintillizas. Sabemos lo que cada una piensa—Ichika asegura con confianza.

—Uh…—Itsuki sigue sin estar conforme por la idea, sin embargo, no puede hacer mucho. Es su pensamiento contra el de Nino, Yotsuba e Ichika juntas, tres contra uno. Discutir no sería una buena opción a realizar.

Itsuki también es hermana de Miku, así que más o menos también sabe lo que piensa. Al verla, jamás se le vino a la mente que su expresión mostrara algún indicio de estar enamorada, más bien parecía que dudaba en decir algo, o puede que haya otra razón. Sus otras hermanas en cambio piensan que su expresión es a causa de un interés sentimental hacia otra persona, cosa que también es posible, pero por ciertas razones, anteriormente explicadas, es una idea descabellada. No obstante, la única persona que sabe lo que realmente sucede es Miku, y sólo ella. Es mejor no tomar una idea apresurada porque puede causar algún problema, y eso es algo en lo que Ichika, Nino, Yotsuba e Itsuki piensan en común, lo guardarán como secreto y no le preguntarán nada a la hermana del medio, lo dejan en sus manos.

El almuerzo continúa, comiendo y hablando de algo importante o de alguna trivialidad. Sin embargo, la mente de Itsuki tiene una duda más: si ella se estuviese equivocando, y es verdad lo que dicen sus demás hermanas; de que Miku está enamorada, habría una pregunta muy esencial para el tema: ¿De quién está enamorada?

*Timbre de la escuela*

La hora del recreo terminó, todos vuelven a los salones para retomar las clases.

—Hablamos después entonces.

—Claro—Yugi se despide de Fuutarou, después de que ambos volvieran a clases y cada quien se fuera a su asiento.

Yugi camina y llega a su sitio, sentándose y preparando sus útiles escolares para la próxima hora de clase. Revisa en el compartimiento debajo de su mesa los libros y cuadernos que tiene para ver cuáles necesitará. Todo normal.

—¿?—Pero, al revisar, mira que encima de sus cuadernos hay un papel azul claro doblado por la mitad, escrito, como si fuese una carta de correspondencia—¿Una carta?—Se pregunta confundido al verla. Su confusión se convierte en sorpresa cuando mira que en el papel hay algo escrito de portada:

"Para Yugi Muto, de Miku Nakano"

Es lo que dice la portada del papel.

Yugi se sorprende del mensaje, sin saber cómo reaccionar. Que una de las Nakano le escriba un mensaje no es algo para tomando a la ligera. Yugi primero duda, porque piensa que no hay motivo para que Miku le escriba un mensaje. Es más, ¿Realmente Miku le escribió esta carta, y además se tomó la molestia de venir aquí y dejarla? ¿Qué motivo habría para enviarle una carta cuando ella y sus hermanas lo odian?

Antes de leerla, primero Yugi debe averiguar si en verdad Miku se da dio. Para ello, llama a uno de sus amigos:

—Joey, Joey—Yugi llama a su amigo de cabello semi-largo rubio, sentado a su derecha. Este estaba sentado, sin hacer nada. Cuando Yugi lo llama, regresa a verlo:

—¿? ¿Qué ocurre?—Le pregunta.

—¿De casualidad ocurrió algo mientras Fuutarou y yo no estábamos?

—¿Algo? ¿A qué te refieres?

—Tal vez, si alguien vino a nuestro salón y estuvo cerca de nuestros asientos. Algo así—Especifica.

—Hmm… no, nada de eso—Responde.

—¿Estás seguro?

—Ajá—Afirma con simpleza—Hmm… aunque…

—¿?

—Por si te interesa, Itsuki volvió por un momento.

—¿Itsuki?

—Correcto—Afirma—Aunque en esta ocasión traía consigo unos audífonos en su cuello, unos audífonos azules—Explica, usando sus manos para señalar en forma de mímica los audífonos de los que habla.

—¿Unos audífonos? —Yugi analiza, situando una mano cerca de su boca para pensar.

—No estoy seguro a qué vino, Tristán, Tea y yo volvimos a no verla. Creo que habló con alguien y después pasó por nuestro pasillo, y al final se fue—Termina de explicar, señalando el pasillo que hay entre su asiento y el de Yugi, y después señalando la puerta de la clase.

La conversación de Yugi y Joey y termina, cada quien volviendo a sus asuntos. Con los datos obtenidos, Yugi analiza:

Si ocurrió lo que Joey acaba de explicar, quiere decir que en efecto, Miku personalmente pasó por su clase y le dejó una carta. Del por qué está seguro de que fue Miku y no Itsuki como explicó Joey, es porque, al ser muy parecidas, Joey confundió a Miku con Itsuki. Los audífonos son la prueba de ello, porque ese artículo le pertenece a Miku, es el objeto que permite identificarla. Revisando otros hechos, Joey mencionó que Miku habló con alguien, un o una estudiante de la clase 1-3. Teorizando, posiblemente habló con ese o esa estudiante para averiguar cuál es el asiento de Yugi, y una vez que lo hizo y lo consiguió, pasó cerca de allí, y ágilmente depositó la carta en el compartimiento debajo de su mesa. Una vez que su misión terminó, se retiró del salón de clases, sin más.

Con todo los datos planteados, Yugi ya no tiene dudas. En verdad Miku le dejó una carta, para él. ¿El motivo? Pronto lo averiguará, porque desdobla el papel para leer el contenido en su interior, que dice:

"Ve a la azotea después de clases, hay algo que quiero decirte"

"Ya no puedo contener lo que siento"

—… ¿? —La expresión de Yugi se la puede describir en una palabra: "… ¿Ah?"

El mensaje fue muy corto para ser una carta. Yugi lo entendió, pero quedó extrañado de lo último.

Aparentemente, Miku quiere hablar con él en persona y en privado, dejándole una carta para notificarle. Esa parte está clara como el agua, ¿Pero qué sucede con la otra mitad del mensaje? ¿"Ya no puedo contener lo que siento"? ¿Qué significa, qué quiere expresar Miku en esa parte de su mensaje?

En ese punto, la carta pierde bastante de su significado. Inicialmente se la interpretó como un citatorio, pero con la otra oración, se la interpreta como… una especie de carta de amor, o algo así, que deja de ser importante.

Ahora, ¿Cuál es ese motivo por el que lo llama? ¿Tendrá algo que ver con las tutorías, tal vez que Miku está de acuerdo estudiar con ellos y que los ayudará, o será lo contrario y buscará convencerlo para que abandone? Si es así, es preocupante, porque puede jugar a favor o en contra de él y de Fuutarou, y en estos momentos lo último que ellos necesitan es que algo les juegue en contra. Los dejaría más estancados de lo que están. ¿Qué hacer entonces?

—¿? ¿Oh?—Mientras Yugi piensa, Joey sumergido en sus pensamientos alcanza a ver a Itsuki Nakano, que entra a la clase justo a tiempo para las clases. Ella camina a su lugar, pasando por el pasillo que hay entre Joey y Yugi.

Joey la mira disimuladamente, como lo haría un gato curioso. Después de pasar a un lado de él, comenta, siendo escuchado por Yugi:

—Ahí va de nuevo, recibiendo la mirada de todos, como un espécimen raro—Compara—¿Hm? Ya no trae los audífonos de antes—Nota—¿Qué habrá pasado con ellos, eran prestados?

—…—Yugi no le responde, está más concentrado en la carta que en cualquier otra cosa. Todo el asunto le preocupa, y quiere encontrarle la idea principal.

En fin, por más que quiere sacar otras hipótesis del objetivo que Miku para haberlo citado, sólo hay una forma de descubrir la respuesta definitiva: ir después de clases a la azotea de la escuela y encontrarse con ella. Esa es la única opción.

Pasarán alrededor de tres horas y media para que llegue el momento, pero no hay problema, Yugi es paciente. Hasta que llegue el momento, se mantendrá tranquilo, y continuará prestando atención a clases. También, no le dirá nada de esto a nadie, ni siquiera a Fuutarou. Esto es algo que al parecer solo Yugi y Miku deben discutir.

Las 3:30 de la tarde, una hora como cualquier otra.

A las 3:00 la tarde se terminaron las clases por el día de hoy. Los estudiantes se retiran a sus domicilios, o a otro lugar al que necesiten ir además de sus casas.

Al momento de terminar la hora, Yugi guardó sus útiles escolares en su mochila para rápidamente salir del salón de clases rumbo a la azotea, no sin antes decirle a Fuutarou que se iría por un momento y que lo vería en el domicilio de las Nakano para las tutorías. A más tardar, llegó a su destino a las 3:02 pm, casi puntual. Ahora sólo falta a que la otra parte llegue, como lo indicó en su carta.

Pasaron los minutos, luego otros minutos, luego más minutos, y otros minutos más de espera. Esperando, ya eran las 3:34 de la tarde. Yugi llevó esperando casi media hora a que su anfitriona, Miku, apareciera, pero no aparece, no hay señales de ella en algún sitio.

La carta parecía un asunto de suma importancia, por lo que dejó todo para ir a la azotea. Si bien el joven de cabello exótico y de tres colores distintos es paciente, no era correcto que lo dejaran esperando por media hora cuando se esmeró por venir. Pero Yugi no estaba disgustado por la impuntualidad, en vez, le preocupa que algo haya ocurrido para que Miku no llegara. Así que sigue esperando.

—Se está tardando mucho—Murmura, preocupado—¿Le habrá pasado algo mientras venía, o tuvo que hacer algo antes de vernos?

Pensando, mira desde la azotea la puerta de ingreso de la preparatoria, donde hay muy pocos estudiantes, que poco a poco se van retirando, y si seguían, ya no habría nadie allá abajo.

Un par de minutos pasan, la quintilliza del medio sigue sin aparecer. Esto deja a Yugi preocupado, porque debe llegar a la casa de las Nakano a las 4:00 pm, y sólo quedan 24 minutos restantes.

—… No me habrá gastado una broma para hacerme quedar aquí, ¿Verdad?—Duda, pensando en las tutorías y en el poco tiempo que queda para que den inicio.

Su relación con las Nakano no es buena, al menos con gran parte de ellas. Por un lado, tiene a Nino y a Itsuki que no están a gustas con su presencia, y por otro están Ichika y Yotsuba que no tienen mucho problema con él. En el caso de Miku, no se sabe si ella también está disgustada con él, o si tampoco tiene problemas... interpretado como un lado neutral. Es difícil saber qué opina Miku de él, porque los dos no han tenido una oportunidad para socializar. Ella prácticamente lo conoció como un tercero, que repentinamente tomó el papel de un personaje principal. ¿Puede odiarlo por eso? Si era así, entonces ella estaría en el bando en contra, también disgustada de su presencia, entonces… no vendría mal que ella le hiciera algo como… darle un mensaje para que espere en un X lugar para dejarlo plantado por gusto, haciéndole perder el tiempo y dejándolo como un torpe.

Era posible, o no, pero si lo era, Yugi cayó en un truco barato por parte de Miku, burlándose de él y viéndole la cara de tonto.

—… Creo que… ya debería irme. No vino—Dice, mirando el reloj de su celular las 3:40 pm. Yugi no se siente molesto de que le hayan hecho perder el tiempo, sino que se siente decepcionado de sentir que no existe forma de poder llevarse bien con las Nakano. El desafío para él también se volvió muy, muy difícil, también añadiendo un "muy" de más.

Sin más que hacer, se aleja del borde de la azotea para retirarse.

*Click*

Pero, antes de que camine hacia la puerta, escucha que el cerrojo de la puerta de la azotea que lleva al interior del edificio de la preparatoria abriéndose.

—¿?—Atento a quien salga, Yugi se queda viendo la puerta.

Abriendo la puerta, se trata de Miku Nakano, llegando tranquila, con sus audífonos en sus oídos. A fin de cuentas, llegó a la azotea, justo como indicó en su carta. Al llegar, sale y cierra la puerta detrás suya, sin necesidad de voltearse, pues, mira que Yugi está allí mirándola.

—Menos mal. Sí leíste mi carta—Farfulla, quitándose sus audífonos de las orejas y colocándolos en su cuello. Su tono de voz, además, sonó aliviada en verdad—Lamento la demora—Ofrece una disculpa, acercándose lentamente.

—¿Uh…? Uhm… c-claro…—Yugi acepta su disculpa, sonando nervioso. No le iba a reclamar de su demora. Él ya consideró que la carta de Miku era un engaño, que lo hizo para hacerlo perder el tiempo. Entonces se siente impresionado de su presencia, a pesar de haberse tardado mucho. No era una mentira después de todo—¿De qué querías hablar conmigo?—Pregunta.

—Es… sobre algo muy importante—Indica, acercándose hasta quedar a dos metros y medio de distancia de Yugi—Hubiese preferido habértelo dicho en la cafetería, pero no quería que me escucharan… nadie—Farfulla con tono serio la última palabra.

Su tono de voz es tranquilo, pero al mismo tiempo está nerviosa—Escuchándola, Yugi piensa, analizando cada detalle que Miku expresa—Lo que sea que quiere decirme debe de ser muy importante—Concluye.

—Yugi…—Miku continúa hablando, sonando tranquila y a la vez nerviosa—¿Sabes? Hay algo que quiero decirte—Anuncia. Yugi asiente en respuesta, tomando el asunto bastante en serio. Se queda mirando a Miku, que comienza a balbucear—S… S… S… S…—Sus balbuceos son ininteligibles. Los nervios de Miku son más notorios, impidiendo que articule bien sus palabras, pero lo que sea que trata de decir, comienza con la letra "S". Pese a sus nervios, Yugi le sigue prestando atención, atento.

Miku entonces, en un acto de determinación, con voz nerviosa y tímida pero fuerte, exclama:

—¡S-Sue Harukata!

—…

—…

—… ¿?… ¿S-Sue… Harukata?—Yugi repite lo mismo que Miku, después de un largo silencio.

—… ¡Bien, lo dije! Qué alivio—Como si se hubiese quitado un gran peso de encima, Miku se felicita, aliviada y sin remordimientos.

—¿Eh? ¿Qué? ¿Qué acabaste de decir? N-no lo entiendo—Sin realmente entender, Yugi le pregunta, muy confundido—¿Me puedes explicar qué quisiste decirme?

—Ah, qué molesto—Lo regresa a ver, decepcionada de la poca comprensión de información que Yugi demuestra tener—¿No lo captas? Era la respuesta de la pregunta de historia del examen que Uesugi y tú nos tomaron que no contesté—Aclara.

—¿El examen que les tomamos?—Hace una pregunta, pero para sí, aún confundido—¿?—Hasta que, haciendo una retrospectiva, recuerda que "Sue Harukata" es parte del examen de ayer:

.

Retrospectiva

"Pregunta 67: ¿A quién venció Mōri Motonari en la Batalla de Itsukushima?"

a) Mōri Takamoto

b) Kikkawa Motoharu

c) Sue Harukata

d) Kobayakawa Takakage

e) Ishuzaru Kamisura

.

—¿Esa pregunta?—Pregunta al recordar. Miku le acabó de decir la respuesta de una pregunta del examen que Fuutarou y Yugi les tomó y a sus hermanas, no una pregunta cualquiera, sino una pregunta que la misma no respondió.

Es raro que a estas alturas Miku diga la respuesta correcta cuando el examen terminó y no hay forma de corregirlo. Sin embargo, si ella reunió a Yugi para decírselo, debe de haber algo más que se oculta en el trasfondo del asunto, algo que ella indirectamente esté tratando de decir. ¿Qué puede ser? ¿Será acaso que Miku repasó el examen? Si es eso, bien por ella, porque demuestra que le importa sus calificaciones. O tal vez quiera demostrar que puede estudiar por su propia cuenta, sin la necesidad de un tutor como ella y sus hermanas han estado insistiendo. O… puede significar también que está dispuesta a estudiar, y que colaborará con Yugi y con Uesugi. ¡Sería genial!

—…—Pero… Yugi no está del todo convencido, no cree que la respuesta sea tan simple. A pesar de que hay tres alternativas, ninguna parece calzar completamente a la reacción de Miku ni tampoco a los hechos. Debe de haber algo más, Miku no lo llamaría para decirle algo tan simple.

¿Qué otra cosa puede ser? ¿Por qué Miku lo llamaría para decirle la respuesta a una pregunta que no contestó? ¿Qué quiere demostrar con esa respuesta después de haber fallado el examen?

—¿?—Pero… ¿Qué tal si no es así? ¿Qué tal si… piensa desde otro punto de vista? ¿Qué tal si Miku en realidad no repasó el examen para saber la pregunta que no contestó, sino que… ya sabía la respuesta antes de dar el examen?

Suena ilógico plantear eso. Si Miku sabía la respuesta, ¿Por qué no respondió la pregunta? Hubiera conseguido un acierto más en el examen, es más, hubiera contestado las 20 preguntas de historia correctamente. Su calificación también hubiera sido diferente: en vez de sacar 29 puntos, sacaba 30, lo suficiente para que…

—¿¡!?—Mencionando la última parte, Yugi se congela de la sorpresa.

La teoría no está confirmada, pero si era cierta, quiere decir que si Miku hubiese contestado esa pregunta, obtenía 30 puntos, y con ellos ganaba el desafío de Fuutarou: "si las Nakano no aprobaban el examen, ellas tendrían que reconocer a Fuutarou y a Yugi como sus tutores… pero, en el caso de que mínimo una de ellas aprobaba, obteniendo 30 puntos o más, ellos renunciarían al trabajo de tutores y no las volverían a molestar más".

Miku pudo obtener 30 puntos en el examen, pero falló intencionalmente para que su calificación se reduzca a 29 no contestando una pregunta, perdiendo el desafío.

—… ¿Por qué? ¿Por qué hiciste eso?—Yugi le pregunta—¿Por qué no contestaste? Pudiste ganar. Hubieses hecho que Fuutarou y yo renunciemos y dejemos de ser sus tutores como tanto quieren. ¿Por qué no lo hiciste?

—… No lo sé—Responde, desviando la mirada—Supongo que… parte de mí quiere que mis hermanas y yo pasemos la preparatoria. Aunque quise deshacerme de ustedes, le hice caso esa parte. No contesté esa pregunta para que no se vayan.

—Si ese es el caso, ¿Por qué no quieres estudiar con nosotros?—Pregunta—Fuutarou y yo somos desconocidos para ustedes, tiene sentido que no confíen en nosotros, pero estamos dispuestos a ayudarlas en sus estudios—Asegura—Por favor, déjanos ayudarte. Estudia con nosotros.

—No—Rechaza la oferta.

—¿Por qué no?

—No quiero. Simplemente es por eso.

—¿Ah? ¿Entonces por qué estamos hablando?—Cuestiona—¿Por qué me contaste lo del examen, y por qué solo a mí? Fuutarou es su tutor principal, a él debiste decirle lo que me acabaste de contar. ¿Por qué yo?

—… Tampoco lo sé. Sólo quise contártelo. Me pareciste más confiable.

—¿Más… confiable?

—Sí—Afirma—Por eso quise que al menos tú sepas la verdad de mi examen—Finaliza.

Las respuestas de Miku eran incongruentes, imparciales y abstractas. No brindó mucha información. El único dato que se pudo destacar es que ella no negó que no respondió esa pregunta, confirmando la teoría de Yugi desde el otro punto de vista. Pero además de eso, nada que sea coherente.

Yugi no puede sacar una conclusión al problema, Miku no es lo suficientemente abierta para decirle con detalles lo del examen y la razón que tuvo para fallarlo. ¿Debería seguirle preguntando, aunque sería un riesgo insistirle porque se enojaría y menos cooperaría? Está considerando hacerlo.

—Bien, eso es todo lo que vine a decir. Me voy—Miku notifica como forma de despedirse. Luego se coloca sus audífonos en las orejas y camina con dirección hacia la puerta de la azotea.

—¿Ah? ¡E-e-espera!—Yugi se exalta al verla irse sin más, sin dar toda la información. Rápidamente trata de detenerla, yendo hacia ella. Mientras, Miku saca su teléfono celular—¡No te vayas, espera un momento! ¡Aún tengo más preguntas!

[Sujetar]

—¡!

Yugi al querer detener a Miku, le sujeta el hombro derecho con su mano derecha. Lo que no se esperó al hacer eso era que ella se asustara de su agarre. De hecho, se asustó tanto que llegó al punto de hacerla soltar su celular, que se precipitó contra el suelo y rebotó dos veces antes de detenerse.

Los dos al verlo se quedan fríos.

—¡A… a… ay no! ¡Lo-lo-lo siento!—Yugi inmediatamente se disculpa, asustado—No quería que esto pasara, en verdad lo lamento. Deja que lo recoja por ti—Ofrece, dando un par de pasos hacia él celular de Miku para recogerlo.

—¿? Ah… e-espera…—Miku débilmente trata de detenerlo, pero falla.

Yugi se agacha y toma el celular, revisando si se llegó a romper o a trizar, o si tiene alguna señal de estar descompuesto. Afortunadamente no le pasó nada físicamente. Yugi entonces presiona el botón de encendido para revisar si el software sufrió daño. Con ver la pantalla de bloqueo funcionando correctamente, se alivia. Al parecer no dañó el celular. Eso hace que haga un suspiro de alivio.

—¿?—Sin embargo, justo antes de planear devolverle el celular a Miku, algo en la pantalla de bloqueo le llama un poco la atención:

La pantalla en un fondo negro muestras lo que parece ser un rombo color blanco, cortado en X por dos líneas negras, formando otros cuatro rombos blancos más pequeños. A lado de ese símbolo, escrito en japonés de forma vertical, hay un pequeño texto que acompaña al logo: "Veloz como el viento, silencioso como el bosque".

Para el ojo promedio, el símbolo parece una obra de arte, algo rudimentario y simple, pero vanguardístico, basado en el arte del siglo XII, y junto con esa oración que la acompaña, le da un toque fantasioso, ideal para tener a la imagen como fondo de pantalla o de bloqueo para un celular. Pero, Yugi identifica el símbolo, que de hecho no es un símbolo en realidad, es un emblema antiguo, que, buscando en sus memorias, recuerda haber visto en su clase de historia:

—¿El emblema del clan Takeda?—Pregunta, después de identificar y confirmar el símbolo proyectado en la pantalla. Luego, dice algo respecto a la oración escrita—¿Qué esas palabras no pertenecieron al general Takeda Shingen…?—Trata de preguntar, pero, antes de terminar, Miku le arrebata su celular, e inmediatamente lo guarda en el bolsillo de su falda, sin confirmar si realmente no sufrió daño por la caída. Luego, mira a Yugi con unos ojos fríos y siniestros:

—Lo viste—Asevera, mirándolo con frialdad y hasta sadismo, junto con un tono de voz genocida.

Yugi de inmediato da un par de pasos, retrocediendo, pues siente que se metió en un problema por ver algo que, aparentemente, no debía ver. ¿Ahora qué pasará? Miku mantiene esa mirada fría hacia Yugi, y Yugi la mira con nervios y miedo, no preparado para lo inminente. Los dos mantienen sus miradas hacia él otro.

Miku se mueve, Yugi reacciona rápido, cerrando sus ojos y desviando la mirada para no ver lo que le vaya a hacer. No obstante, en vez de sentir que ella le vaya a hacer algo, siente que ella hizo algo para sí misma, entonces abre sus ojos para verla. Allí observa a Miku, que, muy lejos de querer hacerle daño, se cubre la cara con sus manos para ocultar su vergüenza.

—No se lo digas a nadie, por favor—Pide, sonando avergonzada—Me gustan los generales de la era Sengoku—Confiesa.

—¿Eh…? ¿Qué?—Yugi pregunta, sin entender.

.

Breve explicación en primera persona por parte de Miku:

Todo comenzó con un videojuego que Yotsuba me sugirió que juegue, era un juego de guerras y de estrategias ambientado en el antiguo Japón. En cierto punto el juego contó con el concepto de los samuráis de la época Sengoku. Me atrajo el tema, por lo que leí sobre ellos aparte, y me llegué a fascinar de su historia, de su cultura, de sus costumbres, de todo. Me volví una gran fanática.

Era tanta mi afición hacia ellos que los idolatro, como una fan a un cantante, un modelo o un artista. Sólo que yo, en vez de admirar a un chico de mi edad, me encantan los hombres viejos y barbudos.

.

—Tengo ese emblema en mi celular porque los Takeda son mi clan favorito—Comenta—Supongo que te ha de parecer raro todo lo que te conté—Concluye, caris baja y apenada después de haber contado un gusto personal, un gusto que hasta ella misma considera que es muy raro. No se sorprendería que Yugi la mire extrañado.

No obstante, en vez de que el pelopincho la mire así, solo parpadea una vez, entendiendo:

—No. No tiene nada de raro—Responde con sencillez.

—¿?—Miku lo regresa a ver con duda y ligera sorpresa al escucharle decir eso.

—Si te fascinan los generales de la era Sengoku, está bien. No te sientas mal ni te avergüences. Confía en ti misma y en tus gustos—Alienta—Es más, en lugar de ocultar las cosas que te gustan, deberías compartirlas con quienes te rodean. ¿Quién sabe? Tal vez te encuentres con alguien que también le interese.

—¿De verdad?—Pregunta, sorprendida.

—Por supuesto—Afirma—Yo por ejemplo solo sé conceptos generales sobre historia. No me vendría mal saber datos específicos y curiosidades como los que sabes. ¿Sabes mucho de ellos?

—C-claro que sí—Asegura, un poco nerviosa al principio—Tal vez sea mala en los estudios, pero soy muy buena en todo lo que tenga que ver con los samuráis. Hay tantas cosas que podría contarte.

—¿Ah, sí? Entonces quiero que lo demuestres—Desafía, acercándose a ella.

—¿?—Miku corta su aire de seguridad cuando mira a Yugi desafiarla, sorprendiéndose.

—Responde la siguiente pregunta: solía decirse que Nobunaga solía llamar "mono" a Hideyoshi, pero eso es falso. ¿Cuál era su verdadero apodo?—Pregunta—¿Sabes la respuesta?

—¿Ah?—Miku queda confundida al escucharlo, por alguna razón queriendo probar si es cierto lo que dice. Ve que Yugi la mira con sus ojos bastante abiertos, desprendiendo frenesí, expectante por su respuesta. En este punto, por obligación debe responder la pregunta para no quedar mal, algo fácil, porque sabe bien la respuesta—¿El apodo de Hideyoshi? Rata calva—Responde, sonando segura por su respuesta—Ese era su verdadero apodo.

—Correcto—Yugi le da la razón, satisfecho.

—¿Lo ves? Sé muchas cosas.

—Así parecen. Nada mal.

—¿Nada mal? Actúas como si supieras bastante—Cuestiona—¿Te fascina la historia?

—¿? Pues… sí. Podría decir que sí—Responde con ligera duda—No es por presumir, pero obtuve el segundo mejor resultado del examen de grado de historia pasado. Así que sé mucho de historia y de la época Sengoku, tal vez una o dos cosas más que tú.

—¿Más que yo? ¿Dices que sabes de ellos más que yo?

—Puede ser. La verdad no estoy seguro.

—Entonces yo también te haré una pregunta para ver tu conocimiento.

—¿Hmm? Hum, está bien, acepto. Pregunta—Yugi acepta el reto, con confianza. Miku entonces hace su interrogante:

—Es sabido que el antiguo Shogun Kenshin en realidad era una mujer. ¿Cómo surgió ese rumor? ¿Y al final fue confirmado?

—El rumor surgió porque un día uno de sus discípulos vio que debajo de su casco sobresalía una larga trenza de cabello, lo que lo llevó a pensar que en realidad era una mujer—Responde de con seguridad, sin dudar—Y sí, al final fue confirmado. Ella mismo lo confesó frente a toda la nobleza en una audiencia. Adicional, fue destituía por ello.

—Vaya, eso es correcto—Da la razón, impresionada de su rápida respuesta y su concisa información.

—Jeje—Hace una pequeña risa, orgulloso—Mí turno—Enuncia—¿Por qué el canciller Mitsunari no comía caquís?

—Hmm… porque debido a su estricta disciplina, solo comía masa de mijo y carne para mantenerse en buena forma. No consumía frutas o verduras, ni nada que no sea lo que dije antes.

—Acertaste otra vez.

—Voy de nuevo—Prepara otra pregunta—Según la historia, Nobunaga era bastante reconocido por tener una costumbre siniestra relacionada con el alcohol. ¿Qué era?

—Bebía el alcohol en cráneos humanos en lugar de vasos. Tenía una colección de más de 40 cráneos, y tenía sus favoritos.

—Bien—Da su visto bueno.

.

La charla de ambos siguió de largo, haciéndose preguntas para saber quién era él o la que más sabe de historia. Hubo ocasiones en las que ambos no sabían la respuesta, pero al final la recordaron. El encuentro era muy reñido, a la par. A pesar de que era una especie de competencia, los dos se divertían respondiendo, hablando sobre temas de la antigua historia japonesa de forma general y específica, incluso aprendiendo a través del otro.

Los minutos pasaron, en cierto punto deteniéndose para un breve descanso.

Cielos, en verdad sabe bastante. Tal vez sea cierto que sepa más que yo—Miku comenta en su mente, exhalando un poco por el cansancio, verdaderamente sorprendida de los conocimientos de Yugi, a la par de los suyos o incluso superior—¿Cómo sabes tanto?—Le pregunta por curiosidad.

—Bueno, tal vez se deba a que tuve un buen maestro—Yugi hace una pequeña muestra de confianza, también exhalando—La mayoría de lo que sé es gracias a Fuutarou.

—¿? ¿A Uesugi?

—Sí—Afirma—Tiempo atrás me ayudó a estudiar, me enseñó bastantes cosas. Gracias a él mis notas mejoraron, no bajo de los 80 puntos en ninguna materia—Asegura.

—Suena como si Uesugi fuera algo más que un simple maestro para ti.

—En realidad no te equivocas—Afirma—Fuutarou es el primer amigo que tengo, lo respeto bastante: es muy inteligente, sus conocimientos son mucho mayores que los míos. Y actualmente es el mejor estudiante de los de primer año. Y eso que no mencionó que trabaja a medio tiempo—Cuenta—Es cierto que a veces no es amable, pero en realidad es una buena persona, bastante inteligente y dedicado—Cuenta.

—Ya veo—Comprende.

—¡Ah, ya sé, se me ocurrió una idea!—Yugi exclama, alegre—¿Por qué no nos acompañas en las tutorías?

—¿?

—Como dije, Fuutarou es aplicado, sabe bastantes temas académicos, y eso incluye sobre la historia de Japón. Si te unes, Fuutarou te puede enseñar más cosas sobre ellos, incluso cosas que ni tu ni yo sabemos. Será divertido—Plantea—Yo me encargaré de prepararlo todo, hablaré con él, sólo necesito de tu colaboración. ¿Qué me dices, aceptas?

—Ah… hmm… …—Miku trataba de decir algo, pero dudó.

La oferta de Yugi suena en ciertos puntos interesante y llamativa. Como aficionada de la historia de Japón, pero sobre todo sobre la historia de la época del shogunato del periodo Sengoku, la idea le parece buena. Aprendería más cosas sobre su tema favorito. Pero… ¿Con Yugi y con Fuutarou?

Los dos siguen siendo completos desconocidos, desconocidos que repentinamente aparecieron en su vida y en las de sus hermanas, y obtuvieron una especie de "autoridad" sobre ellas por ser tutores contratados por su padre. Es algo incómodo y hasta desagradable. Tal vez ellos demuestran cierto grado de igualdad, y más que tutores parecieran llevarse con ellas como amigos, sobre todo Yugi, que actúa… como el más dócil de todos. Era una forma extraña de tomar el papel de asistente, pero era su método. No tenía nada de malo a pesar de que se auto denigrara.

Yugi en verdad parece un buen chico, inteligente, sensible, amable. Y su cabello y estatura le dan cierto encanto adicional. Tal vez se pueda confiar en él, un poco. Por supuesto, habría que seguir siendo cauteloso/a con él, porque nada está escrito. Pero, por ser la primera vez que socializará con él, y para saber cómo se comporta con la gente a su alrededor, no es una mala idea participar.

—Bu-bueno… si tanto insistes… sí… acepto—Entonces, después de pensarlo, Miku, con un poco de duda en su voz, accede.

—¡Fantástico!—Exclama, muy feliz—Está bien, entonces vamos a tu casa. Allá le diré a Fuutarou que en la clase de hoy hable sobre la historia de Japón—Explana—En este momento son las 4:15, así que habrá que ir rápido para usar el tiempo que queda… y de paso llamaré a Fuutarou y le explicaré lo sucedido—Murmura lo último para sí—Jeje, Fuutarou enloquecerá de la alegría cuando sepa que convencí a una de las Nakano en colaborar con nosotros.

Ahora con un acuerdo, Yugi y Miku se disponen a retirarse de la azotea para irse de la escuela e ir a casa de la segunda. Ambos abren la puerta y se retiran.

Aún después de todo lo que pasó, Yugi no se acaba de dar cuenta de algo asombroso: que realizó su estrategia y triunfó. Aquella estrategia en donde dicta que él y Fuutarou, para llevarse bien con las Nakano, "hacen lo que a ellas les gusta", refuerzan las materias en las que son buenas. Miku es buena en la materia de historia, no solo eso, le encanta la historia, y está dispuesta a aprender más. Yugi al hablar con ella y hablar sobre sus gustos, logró convencerla para que, a cambio de asistir a las tutorías, él y Fuutarou le enseñarían más cosas de historia. Un intercambio equivalente idóneo, que logró ser creado gracias a su idea inicial.

Ahora que Yugi consiguió la colaboración de Miku, se encargará de que ella aprenda de historia y de las otras materias, consiguiendo así una quinta parte del trabajo, sólo faltando que Itsuki, Ichika, Yotsuba y Nino colaboren con él y con Fuutarou.

Tal vez no todo esté perdido. Si seguían buscando la forma de que las Nakano colaboren, aunque sea para que apenas pasen los exámenes, todo estará bien. Fuutarou conservará el trabajo y la paga, y ayudará a su familia. Eso es lo que importa ahora. Aunque a Yugi no le importaría ayudar a las Nakano con sus estudios al punto en el que obtengan calificaciones sobresalientes, siendo parte de su naturaleza amable en ayudar… pero por ahora un paso a la vez. Ya tiene la ayuda de Miku, y eso es bastante por el día de hoy.

Después de entrar al edificio de la escuela, Yugi y Miku comienzan a bajar las gradas para llegar a la planta baja. Antes de bajar, Miku se detiene, al borde de las gradas. Su atención se dirige a una máquina expendedora de refrescos que hay en un espacio donde están las gradas y la puerta de la azotea. Allí, ella manipula la máquina, ordenando un par de refrescos que la máquina despacha.

—Espera—Miku llama a Yugi, que ya bajó la mitad de la primera parte de las gradas hacia él tercer piso. Escuchándola, Yugi se detiene y se da la vuelta hacia ella—Como muestra de buena voluntad, te daré esto—Notifica y ofrece, parada al borde de las gradas, extendiendo su mano derecha hacia él para brindarle una lata de refresco de etiqueta verde—Tómalo como un agradecimiento, por decirme que no debo tener miedo de compartir mis gustos—Explica, cerrando sus ojos, un poco tímida y orgullosa—Comenzaré a seguir tu consejo.

—Miku—Yugi la mira, sorprendido de su bondad hacia él. No esperaba algo así. Tal vez un agradecimiento verbal por parte de ella, pero no un regalo. No le dijo mucho en realidad como para llevarse su gratitud, pero ella se lo quiere agradecer, dándole algo como una muestra de amistad. Yugi, conmovido, acepta—Muchas gracias—Toma la lata de refresco.

—No es mucho, pero espero que te guste—Miku sonríe débilmente, modesta. Ella en su otra mano tiene otra lata de refresco de etiqueta verde, el cual lo abre y bebe un poco de su contenido. Satisfecha, hace un suspiro de frescura.

—No hay problema, soy feliz con cualquier cosa que me den de corazón—Yugi también sonríe ligeramente, modesto.

Él entonces realiza los mismos pasos de Miku: abre su lata de refresco y también prueba su contenido, gustoso de probar el regalo de ella.

—¡…!—Pero… cuando ya le hizo un sorbo a la gaseosa, de repente, deja de beberla y la escupe—¡Cough…! ¡Cof, cof… cof!—También tose, con una cara fruncida, respirando agitadamente con los ojos cerrados. Desvía la mirada a la derecha para toser con más intensidad.

—¿Ah? ¿Q-qué pasó?—Miku pregunta, preocupada al verlo reaccionar así—¿Te ahogaste?

Yugi respira intensamente un par de veces más antes de verla con el ojo derecho cerrado y responderle:

—N-no. Es el refresco… ¡S-sabe horrible!

—¿…? ¿Horrible?

—S-sí—Afirma—Era muy agrio y amargo—Expresa, volviendo a toser un par de veces más, cubriendo su boca con el antebrazo derecho, y en la mano de ese brazo sostiene la lata que bebió. Su expresión no demuestra que tose porque el sabor era fuerte para él, lo hizo porque sintió que probó algo muy desagradable, algo nocivo, nauseabundo, asqueroso, con un sabor añejado. Su actitud también se quebró. A pesar de que no suele expresar emociones negativas con frecuencia, beber el refresco le hizo sacar un sentimiento de aflicción y contrariedad, no feliz.

Miku pensó en decirle algo a Yugi por su reacción, pero por alguna razón, se retrata, guardándoselo para sí. En vez, sus labios tiemblan de coraje, y en sus ojos expresa decepción y amargura.

—¿Qué clase refresco me compraste?—Yugi le pregunta, desviando nuevamente la mirada para toser otra vez. Sin dudar, culpa a la gaseosa de ser la responsable de su situación actual, porque, con mucha razón, al probarla sucedió todo eso. Entonces le pregunta a Miku, que le dio el refresco.

Ella, mirándolo con aquella expresión de amargura, reemplazando la decepción con seriedad, responde… con una voz fría:

—Refresco de matcha.

—Cof, cof… ¿Ah?—Yugi la regresa a ver, confundido, aun no recuperándose por completo. Al escuchar su respuesta mira la etiqueta de la lata:

En efecto, tal y como mencionó Miku, es un refresco de matcha, la etiqueta misma lo dice. Aquella bebida híbrida entre una gaseosa tradicional y una fusión de té, que no es muy común ver que un estudiante compre para su consumo. Bebida que ni Yugi sabía de su existencia hasta que vio a Miku en el comedor de la escuela llevar uno. Mucho menos consumió.

¿Entonces ese refresco es el causante de todo? ¿El refresco de matcha sabe mal, le supo tan mal a Yugi que lo enfermó? Pues por lo visto así parece. La gaseosa de matcha pareciera no ser para él, no ser de su agrado, al menos no en su presentación de gaseosa.

Todo parece estar claro, no obstante, este tema de acabó de dar una revelación a Miku sobre Yugi. Entonces continúa hablando con frialdad, amargura y seriedad:

—Ahora recuerdo por qué no compartía mis gustos con otras personas—Asevera. Yugi, ya moderadamente recuperado, la queda viendo, con confusión y una frenesí de preocupación—No lo parece, pero me encanta la matcha, es mi sabor favorito. Lo adoro tanto como los generales de la era Sengoku—Cuenta—Te regalé una lata porque quise compartir contigo mi gusto por la gaseosa de matcha, siguiendo tu consejo… pero, por lo que acabo de ver…

—… ¡! —Yugi abre más sus ojos, ahora expresando shock, atónito de las palabras de la chica de cabello café rojizo, unas palabras severas y contundentes, con razón, que expresaron parte de sus sentimientos. Por cómo hablaba y qué decía, él sentía a qué situación puede conducir esto—N-no… espera…—Trata de decir algo en defensa.

—Entendía si no te gustaba, pero verte reaccionar así, tan disgustado y asqueado…

—Miku… yo…

—¿Entonces todo eso que me dijiste era falso, lo dijiste para engañarme y convencerme de ayudarte?

—N-no. Es cierto, todo lo que te dije es cierto. Soy bueno en historia, y Fuutarou también. De verdad te ayudaremos.

—Es difícil creerte ahora que sé cómo realmente eres—Desoye, muy molesta y ofendida, conteniendo más sentimientos en su interior—Pensé en darte una oportunidad, pensé que era posible que me ayudarías y a mis hermanas. Me dejé llevar de ti porque sabías más de historia que yo, y eso me hizo respetarte… vaya que cometí un error—Baja la mirada por un momento, triste, pero de inmediato se recupera, reflexionando algo—Pero… en parte debo estar agradecida contigo, porque me hiciste recordar algo.

—¿?

—La razón por la que no comparto mis gustos: ¡Para no lidiar con gente falsa como tú!

—¿…?

—Falsa… como tú—Repite, con incertidumbre y desapego, aplastando con su mano su propia lata de refresco que sostiene. Al aplastar la lata, además de hacer aquel sonido característico de metal triturado, su contenido, gaseosa de matcha, se derrama, cayendo al suelo, mojando los primeros escalones y de paso su mano.

Después de desatar su enojo, un enojo que surgió por sentirse traicionada y engañada, Miku baja las gradas, pasando por un lado de Yugi, sin siquiera mirarlo, ignorándolo por completo. Sé va, a cualquier otro lado en donde no esté él. No hace falta decir que ella ya no está dispuesta a acompañarlo en las tutorías, ni hoy ni nunca.

—Miku—Yugi la llama, dándose la vuelta para mirarla, preocupado. Ella obviamente lo ignora, y se va—Miku, espera—La vuelve a llamar, yendo tras ella, bajando también.

Aunque Miku tiene en parte razón al enojarse, no es culpa de Yugi. No tiene la culpa de disgustarle la gaseosa de matcha al punto de quedar asqueado por ella. No soportó el sabor, es todo. Sí, su reacción fue muy exagerada, pero no es culpa. "Para gustos los colores no han escrito los autores"

Por lo que acabó de ver y escuchar, Miku en verdad está muy dolida. Es comprensible que se sienta así después de que compartió algo que le gusta con alguien y ese alguien reaccionó de la peor manera. Yugi entiende eso. Lo que él quiere corregir es el hecho de que Miku lo considera como una persona falsa, alguien que intentó persuadirla para conseguir lo que quiere, que fingió formar una alianza para ganar algo a cambio, que le mintió. Yugi no quiso hacer nada de eso, todo lo que dijo, además de ser verdadero, lo dijo para convivir con ella, para formar una relación. Al principio conversaron por el asunto del examen boicoteado, pero luego se fueron desenvolviendo hasta hablar de los gustos de Miku, hacer una competencia de preguntas, y que Yugi le ofrezca ir a las tutorías para que aprenda más de la materia de historia que a ella le fascina. Entonces no hay nada falso en eso. Yugi no buscó persuadir a Miku para que asista a las tutorías, le ofreció eso por simpatía y generosidad, como una muestra de amistad.

Desafortunadamente para Yugi, todo colapsó. Después de haber reaccionado mal a la matcha, Miku se molestó tanto que interpretó que las palabras de Yugi en realidad fueron vacías, que no tuvieron ninguna importancia emocional, desde decir que no hay problema en compartir sus gustos hasta ofrecerle enseñarle. Todo lo dijo por mera conveniencia.

Ahora Yugi busca arreglar esto. Debe convencer a Miku de que está en un error. Ya no le importa que no colabore con él en las tutorías, sino que deje de tener esa mala imagen de él, una persona vil y manipuladora, porque lo puede llegar a odiar, justo como Nino o Itsuki.

Ambos llegan a un pasillo del tercer piso de la preparatoria. Miku corre por allí, tratando de alejarse de Yugi. Éste también llega al pasillo, y al ver por dónde Miku se va, corre para alcanzarla.

—Miku, por favor, espera —La llama, pero es ignorado.

Los pasillos están tranquilos, sin gente. No había mucho problema para Yugi y Miku correr y gritar. Sí hubiera alguien, obtendría una mala imagen, pensaría que Yugi está acosando a Miku… y en realidad es así.

Miku trata de eludir a Yugi, corriendo lo más rápido que su condición le permite. Yugi no se queda atrás, también corre tanto como puede, hablando para tratar de que Miku se detenga, sin conseguir un resultado que no sea el rechazo por parte de ella, ignorándolo.

Los dos le dan una vuelta al tercer piso en persecución. Luego, bajan por las gradas hasta llegar al segundo piso, donde también corretean por todo el nivel. Después, bajan una vez más, llegando al primer piso, la planta baja del edificio de la preparatoria, donde también corren por el lugar.

Miku, en esta ocasión, toma una ruta alterna, pasando por un pasillo que lleva al patio de la escuela.

—Miku—Yugi la vuelve a llamar también saliendo al patio, perdiendo de vista a su objetivo—¿Dónde estás?—Pregunta, mirando de un lado al otro y corriendo, buscándola—Será difícil detenerla—Piensa—Ya recordé que ella y sus hermanas huyen. De mí, de Fuutarou, y sobre todo, huyen de los estudios—Analiza, preocupado de este dato—¡Miku, ¿Dónde estás?!—La vuelve a llamar.

Yugi continúa corriendo, mirando de un lado a otro. Después de salir del edificio de la preparatoria, perdió de vista a Miku, por lo que debe de encontrarla lo más rápido posible, o no arreglará nada. En una esquina, Yugi vira a la derecha, continuando su búsqueda. Pero, justo después de virar…

*Boing*

Choca de cara y rebota con dos objetos un tanto grandes y suaves.

Al impactar, Yugi queda medio aturdido, pero se reincorpora rápidamente después de retroceder un par de pasos al rebotar. Una vez que es consciente de lo que pasó, tanto Yugi como la persona con la que chocó, quedan sorprendidos.

—Vaya, Yugi—Aquella persona lo nombra, sorprendida de haberla chocado e impactado el pecho, casi queriendo reclamarle, pero decide no hacerlo. Para sorpresa del pelopincho, aquella persona es nada menos que Yotsuba Nakano, la segunda menor de las quintillizas.

—Y-Yotsuba—La nombra, identificándola con sorpresa. Pudo reconocerla gracias al característico listón verde que lleva en su cabeza y en su voz que desprende alegría. Sin embargo, Yugi no se fija que Yotsuba se ve un poco extraña: por alguna razón, pareciera que su cabello es largo, y es de color café rojizo.

—Oye, chocaste conmigo. Debes fijarte por dónde vas—Le comenta, anticipándole para la próxima vez. Sé lo toma con calma.

—Lo-lo lamento—Se disculpa, arrepentido—Este… ¿De casualidad has visto a Miku?—Pregunta, esperanzado de tener alguna pista del paradero de su objetivo—La estoy buscando.

—¿Miku? Sí, la he visto—Responde con afirmación—Se fue por allá—Indica, señalando con su mano derecha atrás suyo, en dirección a la puerta principal de la escuela.

—Gracias—Yugi agradece en corto volviendo a correr, hacia la dirección que Yotsuba le indicó. Corre, llegando a la puerta—De manera que volvió a entrar—Piensa.

Antes de entrar al edificio, una persona sale de allí, llevando una caja con cosas. Yugi al estar encarrerado, casi choca con ella también, deteniéndose a las justas. Al casi chocar, tanto él como la persona quedan sorprendidos por el casi choque.

—Cielos, Yugi—Aquella persona lo nombra, sorprendida del accidente que casi ocasiona, casi queriendo reclamarle, pero no lo hace. Para sorpresa del pelopincho, aquella persona es nada menos que Yotsuba Nakano, la segunda menor de las quintillizas… ¿? ¿Otra vez?

—¿Y-Yotsuba?—La nombra, identificándola con confusión, reconociéndola por su característico listón verde que lleva en su cabeza y por su voz alegre. Pero, a diferencia del otro encuentro, ahora sí su cabello es corto y de color naranja.

—Por poco chocas conmigo. Deberías fijarte por dónde vas—Le comenta, anticipándole para la próxima vez. Sé lo toma con calma.

Todo esto era casi como un Deja vú.

—Yotsuba… ¿D-de verdad eres tú?—Pregunta, casi sin creer su aparición. Se acerca un poco a ella para verla detenidamente.

—Sí, claro que soy yo—Afirma.

—Pero acabé de hablar contigo hace un momento.

—¿De qué hablas? Recién acabé de salir—Comenta, explicando una especie de coartada que dicta dónde ha estado todo el tiempo. Adicional, indica la caja que tiene en sus brazos.

—¿Estuviste dentro de la escuela todo el tiempo?

—Desde que salimos de clases—Reafirma.

—Pero, si tú estás aquí, ¿Con quién acabé de hablar?—Pregunta confundido, mirando hacia atrás, donde se topó con la primera Yotsuba.

Allá, en aquel lugar, está la primera Yotsuba, que en realidad es una impostora, que, después de haber disuadido a Yugi, se quita su listón verde y se coloca unos audífonos azules de diseño diadema en el cuello en su lugar. Así se descubre que la Yotsuba impostora se trataba de Miku.

—¡Miku!—Yugi la llama al notar el engaño que hizo.

—¿¡…!?—Tan rápido como lo escuchó, la quintilliza del medio vuelve a correr para escapar.

—¡Oye!—La vuelve a llamar, pero es ignorado—Rayos, me engañó—Comenta frustrado.

Queriendo deshacerse de Yugi, Miku buscó una forma de engañarlo para que busque de largo y ella pueda escapar sin problemas. Aprovechando que es parte de un grupo de hermanas quintillizas, donde todas se parecen entre sí, no se le ocurrió mejor idea que usar la técnica del juego de gemelas, o en su caso, el juego de quintillizas, para hacerse pasar por una de ellas y así Yugi no le preste atención. Para llevar a cabo el plan, en el momento en el que Yugi la perdió de vista, Miku se colocó un listón verde (Dios sabe dónde lo consiguió), afinó su voz para sonar dichosa, y tomó la identidad de Yotsuba. Una vez que Yugi apareció, Miku lo persuadió, logrando que siga su camino de largo, donde no la encontraría, saliendo impune.

Por medio de esa estrategia, Miku le vio la cara a Yugi, engañándolo fácilmente. Por suerte para él, gracias a la aparición de la verdadera Yotsuba, logró darse cuenta a tiempo del truco, así que aún puede ir tras ella.

—¿Qué está pasando?—Yotsuba pregunta, no entendiendo la situación.

—Después te explico, tengo que ir por ella—Yugi evade la pregunta, por el momento no pudiendo responder, Miku se le escapa—Te contaré cuando llegue a las clases de tutoría—Ofrece, corriendo de nuevo—… ¿? —De repente, cuando Yugi nota algo extraño por medio de sus palabras, se detiene, no lejos de Yotsuba, regresándola a ver—Espera un segundo, ¿No deberías estar en tu casa para las tutorías? Son las 4:30. ¿Qué haces aún aquí?—Pregunta.

—Ah… jeje—Yotsuba hace una pequeña risa nerviosa—Pues… estoy ayudando al club de baloncesto en sus actividades, así que me quedé después de clases—Responde, con una sonrisa alegre—Estaré ayudándolos por una semana o dos.

—¿¡Qué!? ¡No puedes hacer eso! ¿¡Qué hay de las tutorías!?

—Tal vez asista cuando me desocupe—Añade, sonando falsa—Adiós—Se despide, corriendo al lado opuesto.

—¡Yotsuba!—Yugi la llama, nuevamente siendo ignorado.

Con aquel acto, Yugi quería correr hacia Yotsuba y reclamar su inasistencia, pero recuerda su asunto con Miku, que actualmente es más importante, por lo que debe dejarla ir. Entonces vuelve a correr, en dirección a donde fue Miku para alcanzarla. La tiene a la vista, no está muy lejos, por lo que coloca más empeño en alcanzarla antes de que la vuelva a perder. Por otro lado, Miku nota que Yugi vuelve a perseguirla, así que acelera su paso para escapar de él.

La persecución reanuda, esta vez por los patios de la preparatoria.

—Miku, detente—Yugi trata de dialogar con ella mientras corre—Estás equivocada, nunca traté de engañarte. Te dije todo eso porque quise hacerlo, no para ganarme tu confianza.

—Mentiroso—Ella responde, sin creerle.

Corren por todo el campus de Dómino, pasando por la cancha de baloncesto, por la de tenis, por el portón principal que lleva a las calles, por el auditorio, por el gimnasio y otros lugares más. Algunos estudiantes que se quedaron en la preparatoria por motivos de club, los alcanzan a ver, dándoles poca importancia, poco interesados en el asunto de ambos.

Yugi y Miku siguen corriendo.

—Miku—Yugi la llama. En su voz se nota un ligero grado de cansancio. Miku sigue corriendo. Parecía querer decirle algo, pero su falta de aliento no se lo permitía fácilmente. Bajando por unas pequeñas escalinatas, Miku se desliza ágilmente por un pasamanos, aumentando la distancia. Yugi en cambio, para disminuir esa distancia, hace un gran salto, bajando todas las gradas de golpe de inicio a fin, aterrizando bruscamente, pero sin problemas, doliéndole un poco la planta de los pies por el impacto—M-Miku…—Vuelve a llamarla, cansado. Pasan nuevamente por varios estudiantes de Dómino, pasan de nuevo por el campus y sus diferentes lugares—Mi… Miku…—Otra vez la llama, más cansado. La carrera sigue, volviendo a entrar al edificio de la preparatoria, recorriendo los pasillos de inicio a fin—¡Mi… kuuu…!—Una vez más la nombra, mucho más cansado, y desesperado.

Yugi no era el único que se siente así, su objetivo, Miku, también lo está, mucho más que él. Se nota a leguas su falta de aire, y en su cara demuestra desesperación por no poder escapar.

—N-no puedo más—Gime, al borde del agotamiento total—¿P-por qué llega a tal extremo?

.

Casi más de media hora corriendo, Yugi alcanza a Miku. Lo hizo, después de que recorrieron toda la preparatoria, absolutamente toda. Corriendo por todos los pisos hasta bajarlos, por el campus y sus diferentes arquitecturas que lo componen, por el patio, de nuevo entrando al edificio, subiendo los pisos, hasta terminar la persecución justo donde inició: en la azotea de la escuela.

Luego de su maratón, Yugi y Miku quedaron exhaustos, muy exhaustos. Miku llegó al punto de recostarse en el suelo, fatigada, con dolor de estómago y falta de aliento. Yugi en cambio está de pie, un poco agachado, exhala fuertemente, recuperando el aire que perdió. Por lo visto, su agotamiento no es tan severo como el de Miku. Un síntoma que ambos comparte por el cansancio es que tienen la cara colorada, producto al sudor y al esfuerzo que hicieron.

Recuperando el aliento lo suficiente para volver a hablar, Miku trata de sentarse:

—Soy la más lenta de mi clase, pero nunca pensé que podrías igualar mi velocidad—Dice, aún no asimilado que Yugi, pese a correr lo más rápido que pudo para dejarlo atrás, la alcanzó—Para ser más pequeño que yo, eres rápido.

Escuchándola, Yugi hace un par de respiraciones más para tener el aire suficiente para hablar:

—He estado en situaciones en las que he tenido que correr. Estuve tan acostumbrado que mi cuerpo obtuvo una buena condición física—Alega—De hecho, si tuviera una estatura promedio, te hubiera alcanzado desde el inicio. Pero soy… de piernas cortas, así que no tuve más opción que seguirte hasta que decidas parar.

Los dos continúan respirando agitadamente, poco a poco recuperando sus energías.

—Qué calor—Miku comenta, sentada. Allí, en medio de la azotea, se quita los zapatos, y después se saca sus pantimedias, una prenda que lleva puesta fuera del uniforme de la preparatoria Dómino. Lentamente desliza sus pantimedias desde sus muslos hasta sus tobillos, removiéndolas de sus pies, sacándoselas por completo. El cansancio de Miķu era tan abrumador que la llevó a quitarse una prenda de vestir para refrescarse, y qué mejor opción se le ocurrió que sus calcetines.

Yugi la mira, no reaccionando diferente, ni interesado ni no interesado, de forma neutral. Está más concentrado en recuperar el aliento. Pensando, mira que Miku está más cansada que él. Estuvo cerca de desmayarse del cansancio, no por nada busca refrescarse, quitándose las medias si es necesario. Esto se debió a causa suya, por perseguirla, aunque tuviera sus razones, por lo que piensa que mínimo debe ayudarla a recuperarse.

Con la idea en su mente, Yugi camina hacia la puerta de la azotea, entrando al edificio. Allí, manipula la máquina expendedora de refrescos del lugar, ordenando una lata de etiqueta verde. Con ella en sus manos, vuelve hacia Miku. Ella lo regresa a ver cuándo nota que se acerca.

—¿Quieres?—Yugi le ofrece aquella lata, estirando su mano izquierda para entregársela—Es un refresco de matcha. Te gusta, ¿No?

—… No pensé que serías tan sinvergüenza—Lo reprocha, mirando la lata con disgusto. Desvía su mirada, rechazando la ayuda de Yugi.

—Supongo que no fue buena idea—Yugi deja de ofrecerle la lata, mirándola, triste, y decepcionado de sí mismo. La guarda—No era mi intención hacerte sentir mal. El refresco de matcha resultó no ser para mí. Lamento reaccionar de esa forma—Habla, a pesar de que Miku lo desoye—Por favor, no pienses que dije todo eso para engañarte y convencerte de que asistas a las tutorías, lo dije porque quería hacerlo, por llevarnos bien… como amigos—Aclara—Mira, olvida las tutorías, ya no importa si asistes, solo no pienses que compartir tus gustos está mal—Pide—Es cierto que no todos los gustos de uno puedan agradarles a otros, pero demuestra cómo es, lo que le fascina, lo que le importa. Demuestra parte de su personalidad.

—…

—Me pareces una chica bastante interesante, en verdad. No solo porque eres parte de un grupo de hermanas quintillizas, sino que tienes un amplio conocimiento de la historia de Japón, tu afición por la era Sengoku, y porque bebes matcha, un refresco que no soy capaz de tomar. Eso me hace pensar que eres una persona fuerte e inteligente, de mente fría—Alaga.

—… ¿Me seguiste todo este tiempo para decirme eso?

—Sí, así es—Afirma, con veracidad—No es mucho, pero lo dije con honestidad. En verdad lamento todo lo que causé—Una vez más pide disculpas, finalizando así el diálogo.

Yugi fue bastante elocuente y amable, no obstante, Miku sigue sin estar convencida. No lo mira, lo ignora, pero lo escucha, sin querer darle una respuesta… al menos no por el momento.

—Dejo la decisión en tus manos. Sé que escogerás lo correcto—Yugi confía en Miku, dejando en manos suyas el veredicto final.

No culpará a Miku de elegir mal, él ocasionó todo el problema debido a sus contradicciones sobre un tema personal. No es algo de lo que se pueda obtener una respuesta rápida, así que la esperará. Plenamente confía en el juicio de la quintilliza del medio, y que comprenderá todo el malentendido. Si no puede obtener su perdón, será una lástima, pero con tal de que ella no se desanime en compartir a los demás lo que le gusta, será suficiente.

Después de sus palabras, Yugi se dispone a irse del lugar, despidiéndose de Miku con un ademán, dirigiéndose a la puerta de la azotea, cerrándola después de entrar y bajando por las gradas.

La quintilliza mira cada paso que Yugi hizo a excepción del último. Se fue, sin más, después de haberla perseguido por más de media hora, decirle unas cuantas palabras y al final retirarse, disculpándose y confiando en ella. No tiene sentido. Miku tiene mucho en qué pensar para tomar una decisión, o puede no hacerlo e ignorar lo sucedido, ignorar a Yugi. Tal vez no sea lo correcto, pero es su decisión… ¿O no? ¿Qué hacer?

Mientras piensa, Miku, con un poco de sus energías renovadas, se levanta del suelo. También piensa en irse. Toma sus pantimedias y las guarda, se coloca los zapatos y se pone en marcha, abriendo la puerta de la azotea y entrando al edificio.

Todo parece tranquilo para ella cuando sale, no hay señales de Yugi, él en verdad se fue. Como el camino está despejado, Miku deja de sentirse tensa, así que cierra la puerta y baja por las gradas.

—¿?—Pero, al llegar a la mitad de ellas, se topa con algo que alcanza a ver y que le llama la atención: en medio de las gradas, en la mitad, en el suelo, se haya una lata de refresco de matcha.

.

Yugi sale de la preparatoria Dómino por la puerta principal. Una vez allí, camina, retirándose. ¿Rumbo? Son las cinco de la tarde, piensa que debería ir a su casa.

Era tarde como para ir a casa de las Nakano para ayudar a Fuutarou en las tutorías, sería maleducado de su parte ir a estas horas, ¿Con qué cara iría? Lo mejor sería no ir. Más tarde Yugi llamaría a Fuutarou y le explicaría lo sucedido.

Aún si tuviera las agallas para ir a la casa de las Nakano tarde, no era la mejor decisión, porque Miku vive allí, y en cuestión de tiempo irá. Sería incómodo para ellos convivir después de todo lo que pasó, Yugi por obligación debe dejar tranquila a Miku para que no se sienta mal, hasta que ella tenga su respuesta.

Caminando, llega a una intersección con una calle, en la que debe de cruzar para continuar su camino. Espera a que él semáforo para los peatones esté en verde para cruzar.

—Yugi—Alguien lo llama. El pelopincho escucha a quien lo llama está detrás suyo, una voz que al chasquido reconoció, así que se da la vuelta para ver.

—¿? ¿Ah? M-Miku—Dice su nombre, sorprendido de verla, después de despedirse hace unos minutos.

—…—Miku lo queda viendo con seriedad, y cautela, en su mente teniendo algo muy importante qué decir.

—¿Q-qué pasó?—Yugi pregunta, mirando su seriedad.

—Yugi…—Lo nombra, preparándose para decirle algo—Yo… yo… hmm…

—¿?

—Yo… hm, ¡Te desafío a un duelo!—Exclama con valor.

—¿Ah…?—El pelopincho queda sin palabras, atónito después de escucharla.

—Te daré una oportunidad para redimirte, así que te desafío a un duelo, en Duelo de Monstruos—Complementa y explica—Si tú ganas, te perdonaré. Y si yo gano, dejarás de ser tutor mío y de mis hermanas. Renunciarás—Desafía fuertemente.

—… ¿Por qué quieres enfrentarme en un duelo?—Pregunta, asimilando un poco las palabras que le dijeron, no entendiendo para qué.

—Tú… demostrarse que eres mejor que yo en historia. Me derrotaste en mi propio elemento. Ahora quiero derrotarte en el tuyo—Asevera—Escuché que ganaste contra el Campeón Nacional de Duelo de Monstruos: Seto Kaiba. Quiere decir que eres muy hábil en el juego, así que quiero vencerte en tu propia habilidad, como tú lo hiciste con la mía.

—¿Que…? M-Miku, yo no… no creo que sea buena idea decidir algo importante en un juego de cartas—Yugi duda.

—¿Qué pasa? ¿Tienes miedo de que te gane? ¿Entonces esa historia de que derrotaste al campeón mundial es mentira también?

—No, no es mentira. Es que… considero que tú eres la que debe perdonarme, que esa disculpa lo decida tu corazón, no un juego.

—Yo quiero decidirlo así, y así será. Esto no está en discusión—Asevera nuevamente—Nuestro duelo será mañana, en la plaza, a las cuatro de la tarde.

—¿A la misma hora que las tutorías?

—Si, a esa hora. Vamos a faltar de nuevo—Plantea—Te estaré esperando. No sé te ocurra faltar—Advierte, retirándose, cruzando la calle. El semáforo para los peatones ya está en verde, así que ya se puede cruzar la calle.

Miku se va, dejando a un confundido Yugi a la deriva. Éste ni siquiera sabe cómo reaccionar a lo sucedido, por el momento sólo pudiendo mirar a Miku alejarse.

*Ring-ring*

El celular de Yugi suena desde su bolsillo, tiene una llamada.

Yugi vuelve en sí, tomando su celular y contestando, no revisando primero quién lo llama:

—¿H-hola?

{¿Hola, Yugi?}—Una voz masculina responde.

—¿Ah, Fuutarou?—Reconoce la voz. Su mejor amigo lo llama.

{Oye, ¿En dónde estás? ¿Sabes qué hora son?}—Reclama

—¡Ah! Lo-lo siento mucho—Se disculpa, arrepentido y preocupado—Surgió algo importante, así que tuve que quedarme. Pero ya me desocupé, iré a la casa de las Nakano de inmediato.

{No, ya no vengas, olvídalo. Hoy no habrá tutoría}

—¿Ah? ¿Por qué?

{No hay nadie}—Explica—{Cuando llegué, solo estaban Itsuki, Ichika y Nino. Yotsuba y Miku no aparecieron. Pensaba dar la clase con ellas, pero Nino, después de desprestigiarme, se fue de compras, o algo así dijo, e Ichika la acompañó de paso. Me quedé con Itsuki, y ella se encerró en su habitación, dejándome solo} —Cuenta.

—Como no hay nadie, no habrá tutoría—Al otro lado de la línea, Fuutarou sale del hotel donde se hospedan las Nakano, y se va del lugar—De hecho, te llamé para decirte que, si aún tenían pensado venir, no lo hagas—Comenta—A propósito, ¿Qué estabas haciendo?

{Yo… hm… estaba… tratando de llevarme bien con Miku}

—¿Miku?

—Sí, así es, Miku—Afirma—Ella al principio me dijo algo sobre el examen que le tomamos. Luego hablamos un poco sobre lo que nos gusta, y… luego pasó una cosa, y después otra… que hizo que me odie. Es mejor que te lo cuente en persona.

{Sí. Suena importante}—Está de acuerdo.

—Ugh… lamento tanto faltar y no haberte dicho antes lo que iba a hacer. Traté de hacer las cosas por mi cuenta, y terminé arruinándolo.

{¿Qué se le va a hacer? Ya lo hiciste, ya viste cómo fue, y ya sabes lo que debes hacer y no para la próxima}—Consuela. Yugi en el fondo escucha que Fuutarou habla con un tono de decepción.

—¿Estás enojado?

{No, para nada. No estoy enojado}

—¿No?

{No. Si piensas que estoy enojado contigo, no lo estoy. Puedes estar tranquilo}

—Pero te escucho afligido.

{Es porque ninguna de las Nakano se presentó hoy, no pude trabajar. Es… un poco frustrante}—Farfulla—{Sabía que trabajar con ellas sería muy difícil, pero cuando pienso que no pueden hacer algo más para frustrarme, salen con algo nuevo}

—Fuutarou…—Yugi dice su nombre, atribulado por él.

{En fin, ¿Quieres que nos reunamos un rato? Hablemos un poco}—Fuutarou sugiere, cambiando su tono por uno más sereno—{¿Qué tan cerca estás? Yo sigo en el hotel. ¿Quieres que nos encontremos?}

—Fuutarou. Antes… quiero hacerte una pregunta.

{¿? Uhm… claro}—Acepta.

—Tú… ¿Sinceramente crees que lograremos nuestro trabajo? ¿Tendremos éxito en ayudar a las Nakano?

{…}

—Me acabo de dar cuenta que nosotros no les agradamos. El problema principal no son los estudios, somos nosotros. Aún si les gustara estudiar, no lo harán si estamos presentes—Deduce—¿De verdad piensas que lograremos que las cinco se gradúen… o al menos que una de ellas pase el examen que viene?

Hay un profundo silencio que Yugi escucha desde la otra línea. Fuutarou piensa en su respuesta, tomándose la pregunta de su amigo en serio, respondiéndole con la verdad.

—¿Fuutarou?

—Te seré honesto, Yugi. Yo me he preguntado lo mismo—Responde, mirando el cielo, reflexionando—Y… hasta el momento no sé la respuesta.

{…}

—¿Pero sabes? Seguiré intentándolo hasta tener la respuesta.

{¿? ¿Lo seguirás intentando?}

—Ajá

{Nada está escrito. No hay nada que garantice que no pueda enseñarles a las Nakano, ¿Verdad? Mientras tenga eso en mente, con o sin ayuda, seguiré adelante}—Promueve.

—Vaya…—Yugi queda nuevamente admirado de la dedicación de Fuutarou, una determinación difícil de quebrar. Pese a que todo parece en su contra, él, con una sonrisa, seguirá adelante hasta conocer el resultado por completo—No tenía idea que podías ser apasionado.

{Bueno, eso es algo que aprendí gracias de ti}

—¿Ah? ¿D-de mí?—Pregunta, muy impresionado.

{Así es}—Afirma con súbita seguridad, recíproco y nostálgico—{El tercer día que nos conocimos, tú me enseñaste que no debo rendirme. Me dijiste que hasta que no se juegue la última carta, la esperanza es lo que más prevalecerá}

—…

{Así que seguiré tratando, hasta que me quede sin ideas. Esto está muy, muy lejos de terminar}

—No tenía idea que te enseñé eso… y… en estos momentos yo… dudo—Murmura, no siendo escuchado por Fuutarou.

Yugi tiene razón en sorprenderse. La voluntad y determinación de Fuutarou es algo que inconsciente e involuntariamente él le enseñó cuando eran niños. Su pasión se formó en base a la suya, tomándola como referencia. Básicamente, en aquel tiempo, si Yugi no se rendía, Fuutarou tampoco lo haría. Lo que al pelopincho le sorprende y al mismo tiempo lo decepciona es que Fuutarou no pierde la esperanza, cosa que él le enseñó, y ahora, irónicamente, está perdiendo la suya. Se siente decepcionado de sí porque está perdiendo un sentimiento que una vez transmitió a los demás y que ahora ellos lo aplican.

Yugi olvida su propia enseñanza, muy mal de su parte. Si sigue así, no podrá ayudar a Fuutarou como lo prometió de corazón. Se supone que él ya era consciente de que enseñarles a las Nakano era un reto casi imposible, y que de todas maneras brindó su ayuda. ¿Ahora trata de echarse para atrás, de retractarse? Algo así es imperdonable. Aún si Fuutarou entendiera que el trabajo es muy difícil para Yugi y aceptara en dejarlo ir, Yugi jamás se perdonaría a sí mismo. Intentó algo para llevarse bien con Miku y falló, y dudaba en si darse por vencido o no, sin pensar en otros métodos que pueda aplicar. Simplemente se dejó caer.

—Fuutarou… yo… te agradezco que me contaras eso.

{No es nada, solo es la verdad}

—No, es en serio. Te lo agradezco. Me has devuelto mi determinación. Tienes toda la razón: esto está muy lejos de terminar—Articula con ánimo.

{¿Qué harás ahora?}—Fuutarou nota ese ánimo, preguntando para saber qué hará Yugi respecto a las tutorías.

—Te ayudaré, justo como te lo prometí—Responde—Mañana Miku y yo no iremos a la tutoría, arreglaremos nuestro problema.

{Muy bien}—Comprende—{Entonces te veo en clases. Supongo que tendrás que alistarte para mañana, ¿No?}

—Así es—Afirma.

{Me iré a casa, te deseo suerte. Hasta mañana}—Fuutarou despide.

{Hasta mañana, Fuutarou}—Yugi despide.

*Click*

La llamada se corta en la otra linea.

Fuutarou guarda su celular, después de su charla. Parado en la entrada del hotel donde se hospedan las Nakano, hace un profundo suspiro, seguido de una sonrisa orgullosa mirando el cielo naranja del atardecer, pensando en Yugi, y deseándole éxitos anticipadamente.

Marzo 20, Viernes.

El sol lentamente sale, dando paso a un nuevo día. El aire es húmedo, la atmósfera es fresca, el viento sopla con delicadeza, los pájaros cantan, alegrando el ambiente… pero, pese todo el ambiente, no es nada agradable. En ese lugar, unas llanuras con bastante vegetación de árboles, pero sobre todo de césped, habrá una guerra. Una guerra de proporciones bíblicas que, cuyo resultado, dependerá el destino de la Tierra del Sol Naciente.

En la cima de una colina, está la muy respetada, fuerte, cautelosa, implacable y valiente Shogun Miku Takeda, representando el clan Takeda. Viste una gruesa armadura de metal cromado estilo apache, con una capa larga de color blanco con líneas rojas delgadas horizontales. En su mano lleva una katana de empuñadura gruesa color negro, y cuya hoja del arma está hecha de acero altamente fuerte. Tranquilamente con ella puede partir una roca en dos.

Por otro lado, al frente suyo a varios metros de distancia en otra colina, está su rival. El determinado, sensible, atento, inteligente y pequeño Shogun Yugi Taira, representando al clan Taira, aparece en la cima de colina frente a la Shogun Miku. Viste una armadura de metal oscura, con un casco en forma de embudo, y dentro una cota de malla blanca. En su mano lleva una lanza cuya punta está hecha de marfil, sacado de un colmillo de un elefante. Con ella puede perforar a quien sea, como si fuese papel.

Ambos guerreros, cuyas banderas de su respectivo clan ondean detrás de cada quién, se miran fijamente.

—Te estaba esperando—Con una voz seria, Miku habla, lista para el combate.

—Bien. Aquí estoy—Asintiendo con valor, Yugi refuta, preparado para la batalla.

De vuelta a la realidad

4:00 pm

Ya hablando claro, en realidad no es el amanecer de un día, son las cuatro de la tarde. No hay una llanura, ni colinas ni nada de vegetación, sino transeúntes caminando en la gigantesca ciudad de Dómino por una plaza rodeada de grandes edificios. Y Miku "Takeda" Nakano y Yugi "Taira" Muto en realidad no visten armaduras ni portan armas, pero sí sus uniformes de la preparatoria Dómino, sus artículos característicos: Miku sus audífonos y Yugi el Rompecabezas del Milenio, y sus respectivas barajas de Duelo de Monstruos.

Como acordó Miku, ella y Yugi se reunieron en la plaza de Dómino a las cuatro de la tarde para enfrentarse en un Duelo de Monstruos, que decidirá si Miku perdonará a Yugi o si Yugi renunciará al trabajo de tutor. Los dos están juntos, se miran mutuamente, estando a dos metros de distancia. Miku, al ser un poco más alta que Yugi, parece más intimidante. Yugi por su lado se siente seguro.

—¿Nos vamos?

—¿? ¿A dónde?—Yugi le pregunta, confundido.

—Al lugar donde nos enfrentaremos—Responde—Ven, sígueme—Pide, caminando. Yugi, aun no entendiendo, la sigue. Se supone que, si se van a enfrentar, necesitarían de al menos una mesa lo suficientemente amplia para el tablero del juego. La plaza parece un buen lugar para jugar, porque allí hay entre dos a cuatro mesas para dos personas, donde pueden jugar juegos de mesa como lo son el shogi o el ajedrez, poker, blackjack, dominó u otros más, o si no, sirven para que dos personas estén juntas.

Yugi pensó que Miku lo convocó aquí en la plaza para aprovechar las mesas para jugar… sin embargo, por lo que está pasando, esa no es la idea de Miku, ella tiene algo más en mente. ¿Qué es?

Un par de cuadras después, Miku lleva a Yugi a un local en particular, un arcade, situado en un edificio de cuatro pisos y bastante ancho.

Yugi está extrañado de que Miku lo lleve a este lugar, porque muy lejos de tener una atmósfera ideal para jugar un juego de cartas donde se requiere bastante concentración, ¿Qué tiene este sitio en particular que Miku lo escogió para llevar a cabo su enfrentamiento?

—¿Por qué nos trajiste aquí?—Pregunta, mirando el lugar, con sus docenas de máquinas de juegos y varios adolescentes de ambos sexos ocupando varias de ellas—¿Acaso no íbamos a jugar Duelo de Monstruos?

—Lo haremos. Jugaremos con emoción—Responde.

—¿Emoción? ¿No vamos a jugar en una mesa ordinaria?

—No—Acota.

Miku y Yugi pasan por todas las máquinas de juegos hasta llegar a otro cuarto del edificio, uno que parece… exclusivo. Su entrada está cubierta por una cortina. Ambos jóvenes pasan por ahí, llegando a una nueva parte del local.

Maquinas, seis máquinas gigantes ocupan cerca del 80% de la habitación. Aquellas máquinas tienen forma de arena de duelo, un amplio campo, y en los lados más cortos hay lo que parecen ser paneles de control, que sirven para manipular aquellas arenas delante suyo.

—Arenas de duelo con proyectores de hologramas—Yugi, mirando aquellas máquinas, no duda en saber qué son, casi exclamando de la sorpresa.

—¿Ya las conoces?—Miku gira un poco la cabeza hacia él para verlo y preguntarle.

—SÍ. En su corporación, Kaiba tenía una similar a las de aquí. Él y yo nos enfrentamos en ella—Cuenta—Era sorprendente, proyectaba a los monstruos de las cartas como si fuesen reales.

—Entonces ya tienes experiencia jugando en los proyectores de hologramas, bien. Eso me ahorra tener que explicártelo—Comenta, siguiendo adelante.

Hay pocas personas aquí, alrededor de 12 o 15, el lugar no parece ser a público abierto. Cuatro de las seis arenas de duelo están siendo ocupadas, cada una por dos personas. En una de ellas, Yugi contempla a un par de chicos enfrentándose, usando los proyectores de hologramas para que sus cartas cobren vida. Uno de ellos tiene a un monstruo dragón (al monstruo "Pergamino de Dragón Yamatano") en su campo, mientras el otro usa un monstruo planta (al monstruo "Planta de Tentáculos"). Los dos chicos parecen estarse divirtiendo mucho con el combate.

Las otras máquinas ocupadas funcionan de la misma manera, proyectando monstruos con los que dos personas compiten, cada uno con un diferente tipo de monstruo: Guerrero, Planta, Lanzador de Conjuros, Zombi, Roca, Máquina, Dragón y varios más.

Recorriendo, Miku y Yugi se detienen casi cerca de terminar la habitación, frente a una arena de duelo desocupada, custodiada por una encargada del arcade. Miku se dirige a ella.

—Puedo ayudarles en algo—La encargada cortésmente le pregunta a Miku cuando ella se le acerca.

—Tengo una reservación para ocupar una arena de duelo — Responde, sacando del bolsillo de su falda un papel, el cual se lo entrega. La mujer encargada toma ese papel y lo revisa, no tarda mucho en aceptar:

—Muy bien. Pueden ocupar esta arena—Señala la arena proyectora de hologramas desocupada cerca de ambas.

.

La tecnológica producida gracias a la Corporación Kaiba, ha dado grandes saltos de innovación. Una de las mejores cualidades de su presidente, Seto Kaiba, es que es muy inteligente, sabe mucho de negocios y qué emprendimientos pueden dar muchos beneficios lucrativos. Uno de sus mejores negocios, y por el que mucha gente lo conoce, es su trabajo colaborativo para el juego de cartas: Duelo de Monstruos.

En juego es interesante, divertido y emocionante para todo público, sobre todo para los niños y adolescentes. Tenía un gran futuro gracias a su gestión y desarrollo constante, agregando nuevas cartas cada cierto tiempo, variando el juego para que los jugadores descubran nuevas sensaciones y estrategias. Con bastante contenido, Duelo de Monstruos no sería aburrido. Su fama es tan grande que en ciertas ocasiones se realizan torneos del juego, ya sea por la misma compañía creadora del juego como torneos independientes, donde los premios a ofrecer son jugosos, y además se les da reconocimiento a aquellas personas cuyas barajas los han llevado a la victoria.

Kaiba fue bastante visionario con esta idea. El juego no tenía nada malo, incluso a él le gusta, es duelista, y una vez ganó el Campeonato Nacional del juego, pero, pensó que ver a dos personas en una mesa jugando con cartas… es muy aburrido, no llamaría la atención de todo el público si solo era eso. Tenían que volverlo interesante. Él, con sus enormes conocimientos tecnológicos, tuvo una idea extraordinaria, y hasta podría decirse revolucionaria. La Corporación Kaiba, junto con la casa creadora del Duelo de Monstruos: Ilusiones Industriales, pactaron un acuerdo millonario: comenzarían con el desarrollo de proyectores de hologramas que proyecten hologramas, valga la redundancia, de las cartas del juego.

El desarrollo del proyecto fue muy largo debido a la gran cantidad de cartas, además de ser costoso y complejo, pero el resultado fue de lo más satisfactorio. Lograron crear hologramas de todas y cada una de las cartas del juego, y sus efectos, ofreciendo alucinantes animaciones de los monstruos, de la magia empleada, de los escenarios, y sobre todo, de las animaciones de combate.

Emplear los proyectores de hologramas al Duelo de Monstruos fue fascinante, cambió por completo la forma de jugar, le dio vida. Las batallas eran indiscutiblemente emocionantes, atrajo la atención de mucha gente, tanto nacional como extranjera. El juego no revivió, evolucionó. Todos querían jugar, comprando sobres y sobres de cartas hasta tener una baraja con la cual jugar, y si querían jugar de forma profesional, invertían mucho dinero hasta tener las mejores cartas. Incluso existen cartas muy raras, como el Dragón Blanco de Ojos Azules, que costaban miles o hasta millones de yenes, que los coleccionistas hacían todo lo posible para adquirirlas.

Con tantas ganancias, la Corporación Kaiba e Ilusiones Industriales duplicaron, triplicaron y hasta se podría asegurar que cuadruplicaron sus acciones, volviéndose más ricas. Ese dinero lo invirtieron más en el juego. Ilusiones Industriales creó, y hasta la fecha crea nuevas cartas, y junto con la Corporación Kaiba, crearían los hologramas de estas. Aparte, la Corporación Kaiba desarrolló más arenas de duelo con proyectores de hologramas, así, todo el público podría usar esta tecnología, porque al principio fue aplicada para los torneos de mayor importancia, pero con la demanda de estas arenas, cualquier persona, local o empresa que se podía costear una, lo hacía.

El arcade donde Miku y Yugi están por ejemplo, adquirió seis de esas arenas, que, a pesar de que su dueño le costó los dos ojos de la cara, lo vio como una inversión, y tuvo razón. Muchos jóvenes han venido al lugar para ocupar estas arenas a cambio de una suma monetaria, generando grandes ingresos.

La Corporación Kaiba hizo un cambio masivo a la economía de Dómino gracias a su idea.

Luego de que la encargada les indicara pequeñas instrucciones de cómo ocupar la arena de duelo, Yugi y Miku están listos para su enfrentamiento. Ambos, después de barajar la baraja del otro, algo reglamentario del juego para que no exista algún tipo de arreglo, se sitúan en un lado, Miku ocupando el lado rojo y Yugi el lado azul. Unas plataformas se encargaron de subirlos a los paneles donde están sus tableros.

Los sistemas de la arena están listos, los proyectores de hologramas son activados. Ambos duelistas ya tienen listas sus barajas.

—Yugi, antes de jugar, aclaremos las reglas del juego—Miku interviene brevemente, colocando instrucciones adicionales—A diferencia de tu duelo con Kaiba, nosotros usaremos las reglas modernas. Empezaremos el duelo con 4000 puntos de vida, y para invocar monstruos de nivel alto necesitaremos sacrificar—Anuncia—¿Has entendido?

Yugi no tiene objeción alguna, está listo. Pero antes de iniciar el duelo… una luz aparece, proveniente del collar de Yugi, una luz brillante e intensa que rodea todo su cuerpo. El Rompecabezas del Milenio vuelve a activarse.

¡YU-GI-OOOOOHHHHH!—Yugi exclama mientras es rodeado por la luz del rompecabezas. Su cuerpo vuelve a cambiar, vuelve a sufrir una especie de metamorfosis, que provoca que cambie de forma drástica.

Un nuevo Yugi Muto aparece entre la luz, un Yugi alto, de contextura más gruesa, a la vez que su voz cambia. Una vez que el brillo finalizó, se contempla al nuevo Yugi Muto en todo su esplendor.

—¿¡Ah!? ¿¡Q-qué sucede!?—Miku por obvias razones se impresionó de la repentina y sorprendente transformación de Yugi.

—Muy bien, Miku, ahora estoy listo—Yugi Muto, poseído por el espíritu del Rompecabezas del Milenio, se dirige a ella con una voz gruesa y madura.

Miku sigue sin creerlo, la persona al frente suyo ya no era el Yugi que conoció, era… otro. Uno mayor, más alto y maduro. Miku lo mira sorprendida, pasó de medir un metro y 53 centímetros a un metro y 65, igualando su estatura, y su cabello, que es más largo y erizado, lo hace ver más alto. Un cambio tan radical como ese no tiene una explicación por parte de la ciencia, ¿Quién o qué puede explicar lo que le pasó a Yugi?

—¿Qué acabó de pasar, Yugi? ¿Por qué tu cuerpo cambió? ¿Qué truco acabas de utilizar?—Bombardea de preguntas.

—No hay trucos, Miku, solo soy yo—Responde.

—No me mientas, ese no eres tú, lo sé con solo verte—Asevera—¿No me lo vas a decir?

—Tal vez te lo cuente, si me ganas en el duelo.

—Uh… hmm… como quieras—Acepta, no tomándoselo agradable—No es como si me importara. No importa qué truco hayas utilizado, no me ganarás—Asegura con braveza.

—Bien, entonces empecemos.

—¡A duelo! X2—Miku y Yugi exclaman, iniciando el juego.

Miku Nakano: 4000 LP

Yugi Muto: 4000 LP

—Como soy la retadora, empezaré primero—Miku toma el primer turno, tomando sus cinco cartas iniciales. Mirándolas, toma una y juega—Jugaré con el Soldado de Infantería de Shien—Enuncia.

El monstruo de Miku aparece en el campo de la arena gracias a los proyectores de hologramas, primero apareciendo como un cúmulo de luz hasta tomar la forma exacta de la criatura ilustrada en la carta. El monstruo de Miku, un pequeño simio con una armadura ligera y una pequeña lanza, aparece, actuando feroz.

Soldado de Infantería de Shien

Atributo: Tierra

Nivel: 2

Tipo: Guerrero / Efecto

Ataque: 700

Defensa: 300

Posición: Ataque

—¿Un monstruo de efecto?—Yugi pregunta, ligeramente impresionado.

—Sí, así es. Es un monstruo de efecto—Miku le da la razón—¿Qué pasa, es la primera vez que ves uno?

—Te seré sincero. Sí—Afirma.

.

Monstruos de efecto: en el Duelo de Monstruos, existe dos categorías de monstruo: los normales y los efectos. Los monstruos de efecto cuyo marco a diferencia de los monstruos normales es amarillo, su marco es anaranjado. Teniendo una semejanza con las cartas mágica, ellos poseen habilidades especiales con las que pueden influenciar el juego con todo tipo de efectos. Cada monstruo puede tener un efecto igual, similar o diferente a otros. Estos monstruos son considerados especiales por sus habilidades, a diferencia de los monstruos normales, que como su nombre lo dice, no poseen efectos. Un ejemplo de monstruos normales es el Dragón Blanco de Ojos Azules, que es una carta de monstruo muy fuerte, pero no posee una habilidad especial.

.

Yugi tiene conocimiento de los monstruos de efecto, él mismo tiene unos cuantos, incluso usó la habilidad de uno de ellos: Exodia, pero es la primera vez que se enfrenta a un duelista que tenga monstruos de efecto, porque en la generación actual del juego, no son muy comunes.

—Te anticiparé de antemano: todos mis monstruos son de efecto, muchos efectos que verás cuando los invoque—Miku explica con seriedad, finalizando su turno.

—No lo harás si te derroto antes—Yugi advierte, robando una carta. De las seis cartas en su mano, juega una—Invoco al Guardián Celta—El monstruo de Yugi, un guerrero elfo formidable de armadura verde y espada aparece en el campo.

Guardián Celta

Atributo: Tierra

Nivel: 4

Tipo: Guerrero / Normal

Ataque: 1400

Defensa: 1200

Posición: Ataque

—Guardián Celta, ataca—Ordena.

El Soldado de Infantería de Shien está preparado para interceptar un ataque. El Guardián Celta se abalanza hacia él, con su espada en mano. Con un fuerte tajo, el Guardián Celta parte en diagonal al Soldado de Infantería, destruyéndolo en una explosión de polvo.

Miku se cubre con su brazo izquierdo para no salir lastimada por la destrucción de su monstruo.

Miku: 4000 LP - 700 = 3300 LP

—Tus monstruos de efecto pueden ser raros, pero no son rivales para los míos—Explica, seguro de sí.

—… ¿Eso crees? —Miku lo contradice—Activaste la habilidad especial de mi Soldado de Infantería de Shien. Cuando es destruido en batalla y enviado al cementerio, puedo invocar de mi baraja un monstruo en particular—Enuncia, tomando de su baraja una carta de monstruo y la coloca boca arriba en el campo—Con esa habilidad invoco a Los Seis Samuráis: Yariza—Un monstruo se presenta en el campo de Miku, un monstruo samurái de armadura negra con azul y una lanza.

Los Seis Samuráis - Yariza

Atributo: Tierra

Nivel: 3

Tipo: Guerrero / Efecto

Ataque: 1000

Defensa: 500

Posición: Ataque

—…—La jugada tomó por sorpresa a Yugi, no esperaba que Miku, al destruir su monstruo, pudo invocar otro, más fuerte. No obstante, aún no tiene por qué preocuparse. El nuevo monstruo luce fuerte, pero tiene 1000 puntos de ataque, y su Guardián Celta posee 1400. Tiene la ventaja, así que no hay por qué angustiarse… aún.

Antes de terminar su turno, Yugi coloca en su zona de cartas mágicas y de trampa una carta boca abajo, en la casilla de la mitad.

—Mi turno—Miku juega de nuevo, robando una carta. Antes de jugar, le ofrece a Yugi una explicación—Como su nombre lo dice, Yariza pertenece a un grupo de Seis Samuráis, un grupo de guerreros de élite del lejano oriente quienes sirven al todopoderoso Gran Shogun Shien. Separados son fuerte, y juntos son invencibles. Cada uno posee una habilidad única.

—¿Por qué me estás contando eso?—Yugi le pregunta.

—Porque mi baraja contiene a los Seis Samuráis, juego con su arquetipo—Informa—Estoy segura que no me podrás ganar porque todas mis cartas calzan perfectamente entre ella—Termina de contar—En este momento conocerás a otro de ellos, prepárate—Anticipa, jugando un nuevo monstruo—Aquí está Los Seis Samuráis: Nisashi.

Un nuevo monstruo guerrero aparece en el campo de Miku, de armadura negra y verde, portando dos espadas, cada una en sus manos.

Los Seis Samuráis - Nisashi

Atributo: Viento

Nivel: 4

Tipo: Guerrero / Efecto

Ataque: 1400

Defensa: 700

Posición: Ataque

A simple vista, se sabe que Nisashi posee la misma cantidad de puntos de ataque del Guardián Celta. Si ambos se enfrentaran, serían destruidos al mismo tiempo, y le dejaría el camino libre a Miku para atacar directamente a Yugi con Yariza. Pero mirando la expresión analítica de Miku, ella tiene otro plan:

—Ahora usaré la carta mágica: Corcel de Ébano Legendario, que aumentará los puntos de ataque de Nisashi.

Corcel de Ébano Legendario

Carta Mágica de Equipo

.

Las cartas mágicas están divididas en seis categorías: normales, continuas de juego rápido, de equipo, de campo, y de ritual.

Cartas mágicas de equipo: representadas con una cruz o un signo más "+", son cartas que se les puede equipar a un monstruo, y darle una bonificación o característica especial. Al ser usadas, las cartas de equipo permanecen en el campo hasta que sean destruidas, o retiradas por otros métodos.

.

Nisashi al ser seleccionado para la carta de equipo, se prepara. Hace un gran salto, porque debajo suyo una silueta aparece, una silueta que toma la forma de un caballo negro ligeramente armado. Nisashi desciende, aterrizando montado en el caballo. El caballo relincha y se levanta en dos patas, y junto con su jinete está listo para el combate.

Los Seis Samuráis - Nisashi

Ataque: 1400 + 200 = 1600

Gracias a la carta de equipo, los puntos de ataque de Nisashi aumentaron, superando al Guardián Celta, entonces se disponen a atacar.

El Corcel de Ébano galopa junto con Nisashi hacia el Guardián Celta. Nisashi está listo para atacar, empuñando sus dos espadas. Con un movimiento veloz que el Guardián Celta no pudo ver, ataca con una rápida doble estocada, pasando a un lado del monstruo de Yugi y causándole una doble herida en el pecho, destruyéndolo.

Yugi: 4000 LP - 200 = 3800 LP

—Ahora te atacaré directamente—Miku continúa—Yariza, ataca.

Corriendo con velocidad, Yariza se abalanza contra Yugi. Al estar cerca, usa su lanza para atacarlo. Yugi se cubre con sus brazos en X, evitando salir lastimado cuando es atacado. Gime un poco, resistiendo el daño.

Yugi: 3800 LP - 1000 = 2800 LP

—Me han causado mucho daño—Yugi farfulla—Pero ya terminó…

—¡Nisashi, ataca nuevamente!

—¿…?

Yugi recibió bastante daño con Nisashi y Yariza, dos de los seis samuráis, reduciéndole sus puntos de vida casi a la mitad. Parecía que el ataque de Miku terminó, pero no es así, porque ella ordena a Nisashi atacar de nuevo, cosa que no es posible… pero sucede.

Nisashi, subido en su caballo va hacia Yugi. Cerca de llegar, salta de su caballo, preparando un fuerte ataque descendente con sus dos espadas. El ataque acierta a Yugi, que hace un grito de dolor.

Luego de su ataque, Nisashi hace un salto mortal hacia atrás, volviendo a montar al Corcel de Ébano.

Yugi: 2800 LP - 1600 = 1200 LP

—¿Cómo… cómo hiciste eso?—Atónito tanto por el ataque de Nisashi como porque el mismo atacó otra vez, Yugi le pregunta a Miku—¿Cómo hiciste que Nisashi atacara dos veces?

—¿Olvidaste tan rápido lo que te dije?—Contrapregunta en respuesta—Separados, los Seis Samuráis son fuertes, pero juntos, son invencibles—Explica—Gracias a Yariza, un monstruo Seis Samuráis, Nisashi puede utilizar su habilidad especial: atacar dos veces por turno.

—¿Qué?—Yugi queda sorprendido.

—Te advertí que mis cartas calzan perfectamente entre ellas. Con sus efectos funcionando entre sí, no hay nada que puedas hacer—Miku termina su turno.

—Ugh…—Yugi está preocupado. En un solo turno le redujeron más de la mitad de sus puntos de vida, y lo dejaron sin monstruos en su campo. Con la habilidad de Nisashi y montado en un caballo que le da poder, no será fácil deshacerse de él.

Por el momento Yugi no tiene forma de contrarrestar. Juega a la defensiva, colocando un monstruo boca abajo en posición de defensa. En el campo se aprecia que la zona donde colocó el monstruo brilla ligeramente, indicando que está boca abajo y en defensa.

Miku no pierde tiempo. Después de robar su carta, pasa a la fase de batalla.

—Nisashi, ataca—Ordena.

Volviendo a cabalgar, Nisashi se prepara para atacar al monstruo de Yugi en defensa. Con una doble estocada, golpea.

*Crank *

Justo en el momento de su ataque, Nisashi mira que sus espadas son bloqueadas… por una espada grande hecha de piedra.

Soldado Gigante de Piedra

Atributo: Tierra

Nivel: 3

Tipo: Roca / Normal

Ataque: 1300

Defensa: 2000

Posición: Defensa

El monstruo boca abajo de Yugi es volteado boca arriba para el cálculo de daño. Su defensa de 2000 puntos evita que sea destruido por Nisashi, bloqueando su ataque. No sólo eso, cuando el Soldado Gigante de Piedra aparece por completo, empleando gran fuerza en su espada de piedra, repele a Nisashi, haciéndolo caer del Corcel de Ébano.

—¿?—Miku se sorprende del acto. Como atacó a un monstruo con una defensa superior al ataque que declaró, pierde puntos de vida igual a esa diferencia.

Miku: 3300 LP - 400 = 2900 LP

—Lo siento, Miku, pero en esta ocasión no destruirás a mi monstruo—Yugi explica—La defensa de mi Soldado Gigante de Piedra es muy grande, ni Nisashi ni Yariza podrán destruirlo—Asegura.

Jugando a la defensiva, Yugi engañó a Miku para que atacara y recibiera daño. Adicional, gracias a la defensa del Soldado Gigante de Piedra, le deja en claro que necesitará de una estrategia si quiere derrotarlo para llegar hacía él. Ahora dejará salir una frustración por fallar en su ataque, una expresión de incertidumbre y presión… eso es lo que Yugi espera que Miku haga… sin embargo, ella no hace ninguna reacción que demuestre dificultad, sino que… sonríe débilmente.

—¡Ataca, Yariza!—Ordena.

—¿…?

Yariza, sin dudar, sigue la orden de su controladora. Se desplaza rápidamente hacia el Soldado Gigante de Piedra. Yugi queda extrañado, la defensa de su monstruo es grande. Si Nisashi no pudo atravesarla, menos lo hará Yariza, porque tiene menos puntos de ataque. ¿En qué está pensando Miku?

Cerca de llegar al Soldado Gigante de Piedra, que ya está listo para repeler cualquier ataque, Yariza salta hacia él… y desaparece.

—¿Qué? ¿A dónde fue?—Yugi no comprende lo que es lo que acabó de pasar… y antes de que tuviera tiempo para decir algo más, Yariza reaparece, delante de él.

—¡Ataca a Yugi directamente!

Yariza, con gran velocidad, evadió al Soldado Gigante de Piedra, y fue hacia Yugi para atacarlo. Empuñando su lanza con una mano, realiza una fuerte punzada hacia el pecho. Yugi, en estado de sorpresa, no alcanzó a cubrirse. Al recibir el ataque de Yariza, es arrojado hacia atrás, cayendo de espalda. Recibió el suficiente dolor para hacerlo gemir y gritar.

Yugi: 1200 LP - 1000 = 200 LP

Después de bajar los puntos de vida de Yugi hasta dejarlo a las últimas, Yariza hace un salto hacia atrás, volviendo al campo de Miku. Mientras, Nisashi ya se recuperó después de haber sido repelido por el Soldado Gigante de Piedra. Reincorporado, vuelve a la acción, subiéndose a su caballo.

Yugi también se reincorpora, pesadamente, aun no comprendiendo qué fue lo que pasó. No era posible que Yariza lo ataque directamente si su Soldado Gigante de Piedra está en el campo, lo normal sería destruirlo para llegar a él… a menos que… se trate de otro efecto.

—¿Por qué tengo la sensación de que ese ataque directo es parte de otro efecto de tus monstruos?

—La habilidad especial de Yariza le permite atacar directamente al adversario, sin importar que haya monstruos en su campo. Eso es gracias a que hay un monstruo Seis Samuráis en el campo —Miku le da méritos por su comprensión.

—Eso lo explica.

—Más vale que estés preparado para la derrota, sólo te quedan 200 puntos de vida. En mi próximo turno te atacaré con Yariza directamente, y acabaré con el duelo. No hay nada que puedas hacer.

—Eso está por verse—Yugi no pierde la fe, a pesar de que suda de la presión por estar a un ataque de perder, sigue adelante, iniciando su turno.

Pensando, no hay mucho que hacer para evitar que Yariza ataque, sólo lo tiene que destruirlo, sus 1000 puntos de ataque no son un reto tan difícil. Lo que sí necesitaría es de un monstruo lo bastante fuerte para que Nisashi no lo destruya, necesita un monstruo con más de 1600 puntos de ataque, si es posible más para tener la ventaja.

Como ese era el caso para la situación actual, Yugi juega una carta de un monstruo fuerte, no sin antes sacrificar algo para invocarlo.

—Sacrificaré a mi Soldado Gigante de Piedra para invocar a un monstruo de mayor nivel. ¡Aparecer, Maldición de Dragón!—Exclama.

El Soldado Gigante de Piedra es vuelto polvo para darle paso al nuevo monstruo de Yugi, un monstruo dragón de escamas amarillas y de gran mandíbula que sobrevuela el campo de batalla, y hace un feroz rugido.

Maldición de Dragón

Atributo: Oscuridad

Nivel: 5

Tipo: Dragón / Normal

Ataque: 2000

Defensa: 1500

Posición: Ataque

.

Invocación por sacrificio: las reglas modernas del Duelo de Monstruos indican que, para invocar monstruos de niveles altos, se requiere sacrificar monstruos en el campo. Se puede invocar de modo normal a los monstruos de nivel 4 o menor, los monstruos de nivel 5 y de 6 requieren sacrificar un monstruo para ser invocados, y en cambio los monstruos de nivel 7 o superior, necesitan de dos monstruos.

.

El Soldado Gigante de Piedra no solo sirvió para evitar el ataque de Nisashi, sino para servir como sacrificio para un monstruo más fuerte, Maldición de Dragón fue invocado gracias a él. Con sus 2000 puntos de ataque, Maldición de Dragón actualmente es el monstruo con el mayor ataque en el campo, fácilmente puede destruir a Yariza y Nisashi. Yugi toma como prioridad destruir primero a Yariza por su habilidad de atacar directamente, así que, sin demora, declara un ataque hacia él.

Maldición de Dragón aletea sus alas, e inmediatamente expulsa de su boca una ráfaga de fuego hacia Yariza, con su ataque, era obvio que lo iba a calcinar vivo. La ráfaga de fuego choca al suelo, impactando a Yariza. El sofocante calor fuerza a Miku a cubrirse con sus brazos mientras gime débilmente.

Miku: 2900 LP - 1000 = 1900 LP

Una vez que el fuego se disipó, el campo de nuevo es visible, aun habiendo ligeras cortinas de humo. Yugi espera que su ataque haya funcionado para deshacerse de Yariza. Pero…

—¿…?—Con el campo ya despejado, contempla a Yariza… en el campo, sin un rasguño—¿¡Qué, cómo es que…!?

—¿Yariza no fue destruido?—Miku termina su pregunta.

—¿Qué fue lo que hiciste?

—Los Seis Samuráis juntos son invencibles. Trabajan en equipo, se ayudan entre sí. Si uno de ellos fuera a sufrir daño, otro toma su lugar.

—¿?

—Para que Yariza no sea destruido, Nisashi tomó su lugar. Él recibió el ataque por él—Explica.

Yugi entendió algo de lo que explicó, pero no está convencido, porque a lado de Yariza, está Nisashi, sin su caballo.

—Si es así, ¿Por qué Nisashi no fue destruido?—Pregunta.

—Porque el Corcel de Ébano a su vez tomó su lugar—Responde—¿No notas que Nisashi ya no lo monta? Desapareció del campo.

Tiene razón, Nisashi ya no monta el caballo, y éste no está por ningún lado. Tal y como explica, Yariza fue salvado por Nisashi, y Nisashi por el Corcel de Ébano, permitiendo que ambos samuráis sigan en el campo. Pese a eso, en el cálculo de daño, Miku recibió daño por parte de Maldición de Dragón hacia Yariza, perdiendo 1000 puntos de vida. Lo único bueno es que los puntos de ataque de Nisashi volvieron a la normalidad:

Los Seis Samuráis - Nisashi

Ataque: 1600 - 200 = 1400

Yugi se siente frustrado, su ataque, pese a lastimar a Miku, no cumplió su objetivo. No eliminó a Yariza, y ahora éste en el próximo turno lo atacaría directamente. ¿Qué hacer?

Subestimé demasiado a Miku, es muy buena duelista—Usando su voz original, piensa preocupado—Yariza me causará muchos problemas, y hasta que no me deshaga de Nisashi, no podré acabar con él. Necesito un nuevo plan—Piensa—Por fortuna, tengo una carta que me salvará de sus ataques directos—Analiza, mirando en su mano una carta en particular:

Barrera Espiritual

Carta Trampa Continua

.

Cartas de trampa: así como existen cartas de monstruo normal, de efecto y mágicas, las cartas de trampa son parte del juego, su marco es de color púrpura. Sólo pueden ser colocadas boca abajo en la zona de cartas mágicas y de trampa, y sus efectos activados después del turno en el que fueron colocadas. Las cartas de trampa son esenciales, porque la mayoría de las veces toma por sorpresa al adversario, y sus efectos son fuertes.

Entre las categorías de las cartas de trampa están: las cartas trampa normales, continuas y de contraefecto.

Cartas de trampa continuas: representadas con el símbolo del infinito, son cartas que permanecen boca arriba en el campo y cuyos efectos pueden ser activados en los turnos de ambos jugadores. Las cartas de trampa continuas permanecen en el campo hasta que sus efectos se los permita, son destruidas o retiradas por otros métodos.

.

La carta trampa continua de Yugi es poderosa, con ella no recibirá daño si tiene monstruos en el campo. Entonces si Yariza planea atacarlo y activa la carta antes de que lo haga, no le pasará nada, porque su Maldición de Dragón está en el campo.

Sin dudarlo, Yugi coloca esa carta en su zona de cartas mágicas y de trampa boca abajo, a la derecha de su otra carta boca abajo, terminando su turno, a salvo. Pero… lo que no precavió es que su expresión fue muy visible, siendo percatada por Miku.

Ella notó que Yugi pareció aliviado cuando colocó la carta boca abajo. No tarda mucho en deducir que esa carta puede ser su salvación contra ella, su efecto puede contrarrestar a sus monstruos Seis Samuráis. Por ende, Miku se vuelve precavida, pensando en una forma de deshacerse de esa carta que Yugi colocó. ¿Cómo lo haría? No tarda mucho en tener esa respuesta, ya que, en su robo, obtiene una carta de monstruo de efecto.

—Es hora de invocar a otro servidor, Los Seis Samuráis: Yaichi.

Un nuevo guerrero aparecer en el campo de Miku, portando una armadura negra con amarillo y un arco y flecha.

Los Seis Samuráis - Yaichi

Atributo: Agua

Nivel: 3

Tipo: Guerrero / Efecto

Ataque: 1300

Defensa: 800

Posición: Ataque

Yugi se mantiene atento al nuevo monstruo de Miku. Los 1300 puntos de ataque no son problema para su Maldición de Dragón, pero por lo que aprendió durante todo el duelo, los monstruos Seis Samuráis son fuertes gracias a sus efectos. ¿Qué tipo de habilidad especial posee Yaichi?

—Activo la habilidad especial de Yaichi: flecha destructora de la oscuridad—Miku enuncia.

Yaichi, apuntando al cielo, dispara una flecha.

—¿Ah?—Yugi se sorprende, mirando al cielo. Ve que la flecha deja de ascender, y ahora desciende, a su campo. Su trayectoria apunta a la segunda carta boca abajo de Yugi.

La flecha atina a la carta, y la destruye.

—¡Ahh!—Yugi exclama, cubriéndose—¡No!—Dice, mirando su carta destruida.

Esa carta de trampa era su esperanza para evitar que Yariza le haga daño. Sin ella, está perdido.

—Sabía que esa carta que colocaste te ayudaría de alguna manera—Miku comenta, mirando el registro del duelo, donde se informa que la carta de Yugi que destruyó era la Barrera Espiritual, conociendo su efecto y lo que pudo haber hecho si era activada—La habilidad especial de Yaichi me ayudó a deshacerme de ella. Gracias a que hay otro Seis Samuráis en el campo, puede disparar una flecha que destruye cualquier carta mágica o de trampa colocada en el campo. A cambio de eso, Yaichi no puede atacar en este turno, pero no es necesario que lo haga, porque Yariza se encargará de hacerlo—Notifica—El duelo terminó, gané—Asegura—¿Algunas últimas palabras?—Pregunta.

—Supongo que… me atrapaste—Yugi responde, un poco decepcionado de sí—No pensé que fueras tan buena duelista. Eres sorprendente—Alaga—Supongo que ahora estamos a mano, cada uno superó al otro en su especialidad. Hmm… ahora que lo menciono, en realidad no te gané en historia, fue un empate. Nunca supimos quién sabía más.

—Es… cierto—Miku da la razón, ligeramente sorprendida de la revelación.

Yugi se vio con bastantes conocimientos de la materia de historia, Miku pensó que cuando se hicieron preguntas del periodo Sengoku, él sabía más que ella, sus preguntas y respuestas estaban mejor fundamentadas. Ella pensó eso, y le dio la idea de que él sabe más que ella después de la trivia… pero se da cuenta que no fue así, no se declaró quién sabía más. Si es así, no había razón para llevar a cabo un duelo en específico.

Miku no le gustó mucho esa idea, estaría haciendo todo esto sin razón. Si quería continuar, debía averiguar quién sabe más de historia. No tenía sentido hacer eso, pero Miku quería hacerlo, entonces pensando en una estrategia, tiene algo en mente, que también beneficiaría a Yugi:

—¡Shiritori de generales!—Exclama.

—¿Ah?—Pregunta confundido.

.

El shiritori es un juego de palabras japonés. Es un juego de palabras encadenadas en el que cada jugador debe decir una palabra que empiece por el "kana" (un carácter) final de la palabra anterior.

.

—Te diré varios nombres de generales de la era Sengoku, y tú me dirás sus shiritori. Si contestas correctamente, no te atacaré con Yariza. ¿Quedó claro?

—… ¿Por qué haces eso?—Pregunta confundido—Ya tienes el duelo ganado. ¿Por qué no me atacas y terminas con esto?

—Porque me he dado cuenta que aún no hemos acabado nuestro anterior duelo.

—¿? ¿Nuestro anterior duelo?

—El que tuvimos sobre la era Sengoku, las preguntas que nos hicimos—Complementa—No supimos quién sabía más, por eso quiero averiguarlo ahora. Si no quieres, no hay problema. Te atacaré directamente, y de paso probaré que yo sé más que tú. Entonces qué dices, ¿Aceptas, o no?—Declara, sonando en serio.

—… No es que tenga muchas opciones si quiero mantenerme en el duelo. Está bien, acepto—Yugi duda de la oferta de Miku, siendo rara y sin sentido. Pero si quería seguir con el duelo, toma su palabra.

Miku tarda unos segundos hasta tener el nombre al que Yugi debe buscarle su shiritori:

—Ryuzouji Takanobu—Plantea.

Hmm… Ryuzouji… Takanobu…—Piensa—Termina en "bu". Hmm…—Duda—Creo que Tristán mencionó que, en los shiritori, "bu" también puede interpretarse como "fu". Entonces…—Tiene una respuesta—¡Fukushima Masanori!—Exclama—Célebre por ser una de las Siete Lanzas de Shizugatake—Añade como extra.

—… Correcto—Miku acepta esa respuesta. Eso alegra a Yugi.

¡Sí! ¡Gracias Tristán!—Exclama en su mente, feliz.

—Terminaré mi turno entonces—Miku enuncia.

Yugi toma su turno, roba una carta, y piensa en una estrategia.

Lo primordial es eliminar a Yariza, su ataque directo es un gran problema, y Yugi no sabría en qué momento fallaría en contestar bien uno de los shiritori de Miku. Destruirlo será un problema, su efecto impide que sea eliminado si hay otro Seis Samuráis que tomará su lugar. Piensa que primero debería encargarse de los demás antes de ir por Yariza.

En su turno, Yugi coloca un monstruo boca abajo en posición de defensa:

Duende Místico

Atributo: Luz

Nivel: 4

Tipo: Lanzador de Conjuros / Normal

Ataque: 800

Defensa: 2000

Posición: Defensa boca abajo

El monstruo podría usar la misma táctica del Soldado Gigante de Piedra. Los monstruos de Miku no tienen muchos puntos de ataque, así que, si uno de ellos lo ataca, repelerá su ataque gracias a su alta defensa. Además, si permanece en el campo, servirá como sacrificio.

Ahora, Yugi pasa a la fase de batalla, atacando a Yaichi:

—Maldición de Dragón, incinera a Yaichi—Ordena.

El monstruo de Yugi toma altura y expulsa una llamarada de fuego. Yaichi no pudo hacer nada para defenderse, Miku no ordenó protegerlo, así que su cuerpo es rodeado por las llamas, quemándolo y destruyéndolo.

Miku: 1900 LP - 700 = 1200 LP

Del por qué Yugi atacó a Yaichi y no a Yariza, es parte de su estrategia secreta. Más adelante se revelará el motivo.

Miku no pregunta la razón por la que Yugi atacó a Yaichi y no a Yariza, él ha de saber lo que hace. En su turno, después de robar una carta, juega:

—Es momento de que conozcas a otro de mis samuráis—Comenta—Invoco a Los Seis Samuráis: Irou.

Otro guerrero hace su aparición al campo, con una armadura negra y morada y llevando un visor en sus ojos, blandiendo una katana.

Los Seis Samuráis - Irou

Atributo: Oscuridad

Nivel: 4

Tipo: Guerrero / Efecto

Ataque: 1700

Defensa: 1200

Posición: Ataque

—Irou, ataca a su monstruo en posición de defensa—Miku ordena.

Irou, sujetando fuertemente su larga katana, corre rápidamente hacia el monstruo de defensa de Yugi. Éste está tranquilo del ataque, porque a pesar de que Irou tiene bastante ataque, no sobrepasa la defensa de su Duende Místico.

—Usa tu habilidad especial, usa el poder de la espada que surca los cielos, destruye—Dicta.

La espada de Irou brilla de blanco, desprendiendo bastante poder. Irou hace un gran salto hacia el cielo, y en medio aire, lanza una fuerte estocada que expulsa un ataque de energía en forma de tajo. El ataque impacta al Duende Místico, que ni siquiera pudo ver lo que pasó, destruyéndola fácilmente.

—¡!—Hoy no es el duelo de Yugi, pasan tantas cosas que no se esperó que pasaran. Entre ellas está que Irou destruyó a su Duende Místico a pesar de que su defensa era más alta que el ataque. Lo destruyó sin necesidad de voltearlo.

Viendo su reacción, Miku se toma la molestia de explicarle:

—Junto a otro Seis Samuráis, Irou concentra su tachi en su espada y destruye a los monstruos en defensa boca abajo. No importa si su defensa es alta.

—Grr…—Yugi en verdad está frustrado.

—Es momento de que contestes otro shiritori: Kanamori Nagachika—Plantea.

—Este… hum… hm… ¡Ka-Kawajiri Hidetaka!—Responde, un poco tenso.

—Correcto—Afirma, satisfecha—Terminaré entonces mi turno, no sin antes usar una carta más—Argumenta, colocando una carta mágica en una ranura especial—Utilizo la carta de campo: El Castillo de Niebla de Shien.

El Castillo de Niebla de Shien

Carta Mágica de Campo

.

Cartas mágicas de campo: son otra de las categorías de cartas mágicas, cuyo símbolo es una brújula. A diferencia de las otras categorías de las cartas mágicas y de trampa, las cartas de campo tienen su propia zona de cartas, ubicada arriba a la izquierda del tablero.

Cada jugador puede usar su propia carta de campo en su zona, algunos efectos de estas pueden también ser usados por el oponente. No obstante, solo pueden existir una carta de campo en el tablero. Si un jugador activa una carta de campo cuando ya hay una en el tablero, esa carta es enviada al cementerio, y, por otro lado, si esa carta es activada cuando el adversario posee una, la destruye.

.

El campo en la arena de duelo tiembla, ocurre un terremoto. Yugi se aferra a su panel para no caerse. Una estructura sale del suelo entre el espacio que hay entre el campo de Yugi y Miku. Aquella estructura asciende, hasta revelar un gran castillo de aspecto oriental, similar a los que existieron en la era Sengoku. El castillo trae consigo un ambiente nocturno, frío y misterioso. Varios cuervos sobrevuelan el campo de ambos, haciendo sonidos de pesadumbre.

—¿Qué acabas de hacer?—Yugi pregunta, mirando el castillo con intriga.

—Este castillo es el hogar de los Seis Samuráis y de su maestro.

Yariza, Nisashi e Irou se desplazan rápidamente hacia el castillo, subiéndolo desde afuera con grandes saltos por sus múltiples techos, hasta llegar a lo más alto.

—Aquí mis monstruos se vuelven más ágiles, lo que hace que sea más difícil atacarlos—Es lo único que Miku explica antes de terminar su turno.

De nuevo es el turno de Yugi, éste roba su carta y piensa qué hacer. El castillo parece jugar algo a favor de los Seis Samuráis. No aumentó sus ataques, pero recordando las palabras de Miku, se volvieron más ágiles. ¿Qué pasará si ataca a uno?

Yugi toma una acción bastante apresurada: atacar a Yariza.

—¡Maldición de Dragón, vuelve a atacar a Yariza!—El monstruo dragón de Yugi vuela lo suficiente hasta estar igual de alto que la cima del castillo. Allí dispara su aliento de fuego hacia Yariza.

—¡Nisashi, protege a Yariza!—Miku toma acciones evasivas. Para proteger a Yariza, Nisashi salta hacia él, y lo hace a un lado para sacarlo de la línea de fuego. No obstante, él termina siendo incinerado.

El fuego golpea al castillo, pero a este no le ocurre nada salvo que uno de sus techos está en llamas. Nada que parezca importante.

El cálculo de daño se aplica con el ataque de Yariza y Maldición de Dragón, lo que reduciría en 1000 puntos los puntos de vida de Miku, dejándola con 200. Pero… sólo recibió la mitad del daño.

Miku: 1200 LP - 500 = 700 LP

—¿Cómo es que sólo recibiste 500 puntos de daño? Debiste recibir 1000—Yugi pregunta nuevamente, no esperándoselo—¿Acaso tu castillo tuvo que ver con eso?

—Correcto—Afirma—Los Seis Samuráis se vuelven más ágiles si están en su hogar. Gracias al castillo de Shien, cualquier monstruo que los ataque pierde 500 puntos de ataque hasta que deje de hacerlo—Cuenta, mirando en el registro del duelo que ocurrió algo con Maldición de Dragón antes de atacar.

Maldición de Dragón

Ataque: 2000 - 500 = 1500

Como se acaba de ver, Maldición de Dragón perdió 500 puntos de ataque antes de atacar a Yariza, así que cuando atacó, solo infringió de daño los otros 500 puntos que había de diferencia. Yugi sabía que ese castillo iba a influenciar en algo, tomó la decisión correcta en atacar a Yariza, porque si hubiera atacado a Irou, perdía el duelo. Sin más que hacer, termina su turno.

Ahora con ambos duelistas con menos de 1000 puntos de vida, el duelo llegó a su clímax. Ambos tienen que desarrollar bien sus jugadas si no quieren perder. Miku piensa antes de actuar, robando una carta, y usándola.

—Juego la carta mágica: Alma de la Pureza. Con ella recuperó 800 puntos de vida—Anuncia.

Alma de la Pureza

Carta Mágica Normal

Un ángel de sexo femenino bendice a Miku, sanando parte de sus heridas, a la vez que su cuerpo brilla de verde por unos segundos.

Miku: 700 LP + 800 = 1500 LP

Con esa recuperación de puntos de vida, daba la sensación de que el ataque de Yugi no sirvió de nada, y la única pérdida era Nisashi, pero se vengarían de él.

—Es hora de que me digas otro shiritori, Yugi—Plantea—Katakura Kojuro

—Uesugi Kagekatsu—Responde, sin dudar—Tiene el apellido de Fuutarou, así que fue fácil recordarlo—Añade.

—Bien—Miku le da la razón—Para no preocuparme mucho, colocaré a Yariza en modo de defensa.

Los Seis Samuráis - Yariza

Posición: Ataque (1000) a Defensa (500)

Con ello, Miku ya no recibiría daño por Yariza. Ahora sí termina su turno.

Otro turno más en el que Yugi logra sobrevivir, ahora a buscar la forma de detener a Miku. Afortunadamente para él, en su robo, una carta del pasado que anteriormente lo ayudó, vuelve a aparecer para asistirle una vez más:

—¡Espadas de la Luz Reveladoras!—Exclama—¡Detendrá a todos tus monstruos durante tres turnos!

Espadas de la Luz Reveladoras

Carta Mágica Normal

.

Cartas mágicas normales: es la categoría principal de las cartas mágicas. Sin símbolo de identificación, son cartas cuyos hechizos son de encendido, es decir que se activan apenas la carta es usada, y cuando lo es, después de su efecto es enviada al cementerio de cartas. Existen cartas mágicas que, dependiendo de su efecto, se pueden quedar en el campo, así es el caso de las Espadas de la Luz Reveladoras, que se queda tres turnos hasta que su efecto termina. Sólo pueden ser activadas en la fase principal del turno de su controlador.

Las cartas mágicas, además, también se las puede colocar boca abajo en el campo.

.

Múltiples espadas gigantes hechas de luz caen al campo de Miku, aterrizando e incrustándose en el suelo. Los monstruos Seis Samuráis junto con el castillo son rodeados por ellas. Yariza hace un gesto de incomodidad, porque la luz de las espadas es muy brillante. Irou tiene un visor en los ojos, él no resulta lastimado por la luz, pero siente que su cuerpo no puede moverse en dirección a Yugi y sus monstruos.

Con tres turnos en donde Miku no puede declarar ataques, Yugi busca una forma de ganar. Antes de terminar su turno, coloca otro monstruo boca abajo en posición de defensa:

Torike

Atributo: Tierra

Nivel: 3

Tipo: Bestia / Normal

Ataque: 1200

Defensa: 800

Posición: Defensa boca abajo

—Las Espadas de la Luz Reveladoras—Miku nombra, mirando las espadas en su campo, reconociendo su efecto—Supongo que no podré atacarte por tres turnos—Comenta, robando una carta.

Espadas de la Luz Reveladoras

Turnos restantes: 3

—No hay problema, ya encontraré la forma de superar este obstáculo—Asegura—Solo jugaré con una carta boca abajo—Termina su turno limpiamente.

En su turno, Yugi roba otra carta, una de un monstruo, que también coloca boca abajo en defensa:

Guerrero Castor

Atributo: Tierra

Nivel: 4

Tipo: Guerrero-Bestia / Normal

Ataque: 1200

Defensa: 1500

Posición: Defensa boca abajo

Vuelve a ser el turno de Miku. Ella roba una carta.

Espadas de la Luz Reveladoras

Turnos restantes: 2

—Este duelo ya está llegando a su fin. Es hora de que el maestro de los Seis Samuráis aparezca—Miku enuncia, mirando la carta que robó—Invocaré al señor todopoderoso, ¡Gran Shogun Shien!—Exclama en presentación—Yariza, Irou, regocíjense ante su maestro.

Obedeciendo a Miku. Yariza e Irou bajan del castillo, llegando al suelo. Allí, ambos, como si fuesen guardianes, se colocan a cada lado de la puerta del castillo, donde lentamente se empieza a abrir, revelando un temible monstruo.

Gran Shogun Shien

Atributo: Fuego

Nivel: 7

Tipo: Guerrero / Efecto

Ataque: 2500

Defensa: 2400

Posición: Ataque

Un guerrero intimidante hace su aparición, dispuesto a servir a Miku para el duelo. Blandiendo una espada de acero oscuro, vistiendo una armadura pesada roja con picos, y en sus ojos se contempla un vacío rojizo, el Gran Shogun Shien se une al duelo, listo para el combate.

—El Gran Shogun Shien luce muy fuerte, eso no te lo voy a negar—Yugi alega—¿Pero cómo hiciste para invocarlo sin sacrificar?

—Eso es gracias a la autoridad que posee sobre el mundo de los duelos. Si hay dos de sus discípulos en el campo, el Gran Shogun Shien puede aparecer sin la necesidad de sacrificar nada. Una invocación especial—Relata.

.

Invocación especial: es un tipo de invocación de monstruos distinta a la invocación normal. Los monstruos convocados de este método, no consumen la invocación normal que el jugador tiene permitido hacer en su fase principal. Los efectos varían dependiendo de cada monstruo.

.

—Invoqué al Gran Shogun Shien para que rija el campo—Miku asevera—Yugi, ahora que él está aquí, ten mucho más cuidado en cómo juegas, porque te puedes llevar más que una estocada—Advierte, terminando su turno.

—No me asustas—Yugi roba una carta, una carta mágica—Jugaré con la Caridad Grácil, que me permite robar tres cartas, y luego descartar dos—Argumenta.

Caridad Grácil

Carta Mágica Normal

Un ángel de sexo femenino (diferente a la de Alma de la Puerza) permite que Yugi tome tres cartas de su baraja, y después descarta dos cartas de monstruo:

Colmillo Plateado

Atributo: Tierra

Nivel: 3

Tipo: Bestia / Normal

Ataque: 1200

Defensa: 800

Cráneo Convocado

Atributo: Oscuridad

Nivel: 6

Tipo: Demonio / Normal

Ataque: 2500

Defensa: 1200

Yugi, en el momento de ver las nuevas cartas en su mano, está listo para contraatacar, porque parece que robó algo igual de bueno que Miku.

—Da la casualidad que yo también tengo un monstruo que hará que juegues con cuidado—Notifica, usando una carta—¡Sacrificaré a mis dos monstruos en posición de defensa para invocar a uno más fuerte: el Mago Oscuro!

Los monstruos de Yugi en defensa, Torike y Guerrero Castor, son convertidos en polvo para dar paso a otro. Un mago de túnica negra con rojo hace su aparición, sujetando una larga vara mágica.

Mago Oscuro

Atributo: Oscuridad

Nivel: 7

Tipo: Lanzador de Conjuros / Normal

Ataque: 2500

Defensa: 2100

Posición: Ataque.

El Mago Oscuro mira a los monstruos de Miku con seriedad. Con 2500 puntos de ataque, el mismo poder del Gran Shogun Shien, el Mago Oscuro está listo para el combate.

—¡Mago Oscuro, ataca a Irou!—Yugi imparte una orden.

El Mago Oscuro estira la palma de su mano y ataca a Irou con un ataque mágico oscuro, rodeándolo de una energía oscura para después destruirlo como si fuese de cristal.

El Castillo de Niebla de Shien nuevamente ayudó a Miku a que el daño recibido sea reducido.

Miku: 1500 LP - 300 = 1200 LP

La jugada de Yugi tiene sentido si se la ve de la siguiente manera: atacando con el Mago Oscuro a Irou, Yariza no podrá activar su efecto ni protegerse de un próximo ataque. Sin otro Seis Samuráis, le daría camino a Maldición de Dragón a atacarlo y acabar con él de una vez por todas. La mayor preocupación de Yugi finalmente desaparecería.

Por supuesto, Miku tiene un plan contingencia para un caso así, sabía que Irou no estaría en el campo por mucho tiempo, que Yugi buscaría la forma de quitarlo del camino para quitarle el efecto a Yariza. Ahora que lo hizo, realiza una jugada sorpresa:

—Destruiste a Irou, pero no creas que alcanzarás a Yariza, porque caíste en una trampa.

—¿?

—Juego la carta trampa: El Plan de Shien—Enuncia, utilizando la carta boca abajo que dejó en el primer turno de las Espadas de la Luz Reveladoras.

El Plan de Shien

Carta Trampa Normal

—El Gran Shogun tiene poder sobre toda la tierra, es un gran estratega, así que sabe qué hacer si uno de sus discípulos cae: llama a otros en su lugar—Después de su explicación, dos nuevos guerreros aparecen. Uno porta una armadura negra y marrón con varios cartuchos de dinamita pegados, y el otro lleva una armadura negra con naranja y como arma usa un kunai encadenado—Aquí están: Los Seis Samuráis: Kamon, y Los Seis Samuráis: Zanji.

Los Seis Samuráis - Kamon

Atributo: Fuego

Nivel: 4

Tipo: Guerrero / Efecto

Ataque: 1500

Defensa: 1000

Posición: Ataque

Los Seis Samuráis - Zanji

Atributo: Luz

Nivel: 4

Tipo: Guerrero / Efecto

Ataque: 1800

Defensa: 1300

Posición: Ataque

El campo de Miku vuelve a estar bastante ocupado, con el Gran Shogun Shien y tres de los Seis Samuráis listos para la batalla. Viendo esto, Yugi no solo se frustra, vuelve a tener que jugar a la defensiva, colocando a su Maldición de Dragón en modo de defensa.

Maldición de Dragón

Posición: Ataque (2000) a Defensa (1500)

Termina su turno.

Yugi tiene los turnos contados, Miku lo sabe. Lo único que la separa de enfrentarse a los monstruos de Yugi son las Espadas de la Luz Reveladoras. Si quiere atacar ahora, debe deshacerse de ella. Por suerte, sabe cómo hacerlo.

Espadas de la Luz Reveladoras

Turnos restantes: 1

—Tal vez pienses que tus espadas de luz te protegerán un turno más, ¿Pero qué me dirías si te dijera que las destruiré?

—¿¡!?

—¡Kamon, usa tu habilidad especial: destruye las espadas!

Miku no da explicaciones, y mejor pasa a la acción, ordenando que uno de los Seis Samuráis haga algo sorprendente.

Kamon salta al aire, a gran altura. En medio aire, lanza varios cartuchos de dinamita encendidos hacia las espadas de luz, y al impactar con ellas, explotan al unísono. Múltiples explosiones son apreciadas en el cielo y en la tierra. Las espadas, no soportando el daño de las explosiones, son destruidas una a una, como si fuesen de vidrio, hasta que desaparecen por completo. Era una buena forma para dramatizar a Kamon destruir la carta de las Espadas de la Luz Reveladoras. La sorprendente habilidad de Kamon dejó boquiabierto a Yugi.

Kamon, gracias a los demás Seis Samuráis, a cambio de no poder atacar en este turno, puede destruir una carta mágica o de trampa boca arriba en el campo. Las Espadas de la Luz Reveladoras no fueron la excepción a ese caso, ellas se iban a quedar por tres turnos en el campo antes de perder su efecto e irse al cementerio… pero Kamon les adelantó el viaje, destruyéndolas y desapareciéndolas un turno antes de lo planeado.

—Sin las espadas, puedo volver a atacar—Miku comenta, lista para la ofensiva, con tres monstruos listos para atacar—Pero antes, Yugi, te daré otra oportunidad para no atacarte con Yariza—Ofrece—Dime el shiritori de Tsuda Nobuzumi.

—Grr… Mi… Mi… Mi… hm… Mi-Miyoshi… Nagayoshi—Responde, tartamudeando al principio por pensar en el nombre y porque sigue preocupado y frustrado de ver que está en muchos problemas.

—Bien. Te salvaste del ataque de Yariza… ¿Pero qué harás contra Zanji y el Gran Shogun Shien? —Pregunta, retando—Primero destruiré al Mago Oscuro. ¡Zhanji, atácalo!—Ordena

—¿¡…!?—Que Zanji ataque al Mago Oscuro es de lo más sin sentido que Yugi ha visto. Zanji tiene 1800 puntos de ataque, y su Mago Oscuro 2500, no lo destruirá, al contrario, se destruirá a sí mismo. O… ¿Es otra de las habilidades de los Seis Samuráis? ¿Qué efecto tendrá Zanji?

Zanji está listo para atacar al Mago Oscuro. Emplea su cadena con un arpón y la gira para después lanzarlo como un ataque. El Mago Oscuro detiene su tren, estirando la palma de su mano izquierda lanzando un ataque mágico oscuro que rodea a Zanji y lo destruye. Cabe mencionar que como Zanji fue el que atacó, el Castillo de Niebla de Shien no aplicó su efecto, por lo que Miku recibe todo el daño.

Miku: 1200 LP - 700 = 500 LP

—Zanji no podía vencer a mi Mago Oscuro. Aún así ordenaste que atacara, lo destruiste y recibiste daño. ¿Por qué hiciste eso?—Yugi la cuestiona, viendo que no pasó nada.

—La respuesta a tu pregunta está a punto de descender—Miku responde con tranquilidad. Confundido, Yugi mira arriba.

En el cielo, cayendo con gran velocidad hacia el campo de Yugi, está el kunai con cadena de Zanji. Éste, justo antes de ser destruido, lanzó esa cadena al cielo. El kunai desciende al campo de Yugi… pero… para ser más específico, desciende hacia el Mago Oscuro. Él y Yugi se dan cuenta demasiado tarde de lo que iba a suceder.

El kunai atraviesa al Mago Oscuro, desde el pecho. El kunai lo atravesó y aterrizó en el suelo, y después desaparece tras haber cometido su objetivo: destruir al Mago Oscuro. Éste, antes de volverse polvo, hace una expresión estupefacta.

—Zanji luchó hasta el final, como un verdadero guerrero. Sabía que no podía ganarle al Mago Oscuro, así que dio su vida a cambio para conseguirlo—Miku habla como si estuviera contando una epopeya—Por la presencia de Kamon y Yariza, Zanji, después de atacar a un monstruo, lo destruye, sin importar que también sea destruido.

—…

—Su sacrificio no será en vano, el Gran Shogun Shien y los Seis Samuráis restantes harán todo lo posible para llevarse la victoria—Miku asegura, segura de sí misma y de sus monstruos—¡El Gran Shogun Shien hará una muestra de su poder, destruyendo a Maldición de Dragón!

Justo como ella dice, el Gran Shogun Shien declara un ataque. Con un movimiento de espada brusco, preciso y veloz, ataca a Maldición de Dragón, partiéndolo por la mitad. El dragón de Yugi hace un débil rugido de dolor antes de volverse polvo.

Yugi se cubre de la onda expansiva producto al ataque.

—Mis monstruos ya atacaron, así que terminaré mi turno—Miku informa.

En verdad no parece ser un buen día para Yugi. Su monstruo más fuerte, el Mago Oscuro, fue destruido fácilmente. Tampoco tiene más monstruos en el campo, está expuesto a un ataque directo. ¿Cómo resolvería este problema? Necesitaría de un milagro.

—Sabes, a pesar de que me divertí un poco jugando contigo, estoy decepcionada—Miku comenta, con pocos ánimos.

—¿Decepcionada? ¿De mí?—Le pregunta.

—Así es—Afirma—Resististe muy bien mis jugadas, y me hiciste bastante daño, pero esperaba un reto más grande. Si llegaste tan lejos es porque te di una oportunidad en no atacarte con Yariza, sino, ya nos hubiéramos ido hace rato. No entiendo cómo es posible que hayas derrotado al campeón nacional de Duelo de Monstruos si apenas sabías qué es un monstruo de efecto. Escuché que lo venciste con la ayuda de Exodia, que reunirse sus cinco cartas con suma habilidad… pero viéndote, pienso que sólo tuviste mucha suerte, porque no sabes jugar—Llega a la conclusión.

—Claro que sé jugar, soy muy hábil—Yugi se defiende como puede—Te lo demostraré, ya lo verás.

—Adelante entonces—Desafía.

Yugi roba una carta, iniciando su turno. Con cinco cartas en sus manos, utiliza una estrategia con la que puede remontar:

—Activo la carta mágica: Monstruo Reencarnado—Enuncia—Descartando una carta, puedo seleccionar un monstruo en mi cementerio y añadirlo a mi mano.

Monstruo Reencarnado

Carta Mágica Normal

El efecto de la carta se resuelve: Yugi envía un monstruo de su mano al cementerio:

Cementerio de Mamuts

Atributo: Tierra

Nivel: 3

Tipo: Dinosaurio / Normal

Ataque: 1200

Defensa: 800

A cambio de mandar a aquel monstruo al cementerio, selecciona a otro que será de suma importancia para su estrategia:

Cráneo Convocado

Atributo: Oscuridad

Nivel: 6

Tipo: Demonio / Normal

Ataque: 2500

Defensa: 1200

—¿Qué puedes hacer con ese monstruo? ¿Podrás invocarlo siquiera?—Miku le pregunta, dudando de las estrategias del pelopincho.

—En realidad sí lo podré invocar. Ya lo verás, después—Anticipa con seguridad—Porque ahora usaré otra carta mágica—Yugi, con valor, juega una carta mágica, cuyo efecto espera que se resuelva… pero…

[ERROR]

El juego no se lo permite.

—¿Qué, y ahora qué sucede?—Yugi pregunta preocupado—No puedo usar más cartas mágicas ni de trampa—Incordia, mirando el panel del tablero que le lanza un mensaje diciéndole que sólo puede usar una carta de hechizo o trampa por turno, y ya lo hizo.

—La autoridad del Gran Shogun Shien finalmente ha descendido sobre ti—Miku vuelve a hablar usando metáforas—Lo siento, Yugi, pero no eres de su gracia, ninguno de mis oponentes lo es. El Gran Shogun Shien sólo te permite usar una carta mágica o de trampa por turno, nada más.

—Esto… tiene que ser una broma—Yugi farfulla, tenso, cerca de llegar a su punto de quiebre—Jugaré con un monstruo en posición de defensa y una carta boca abajo… termino mi turno.

—¿Es todo? Bien—Miku toma la palabra, robando una carta. A pesar de estar cerca de acabar con esto, ella, una última vez, tiene un poco de gratitud hacia Yugi—¿Cuál es el shiritori de Shimazu Toyohiza?

—¿Por qué sigues preguntando los shiritori?—Le pregunta, un tanto extrañado de que, a pesar de tenerlo a su merced, quiera darle una oportunidad más.

—Aún quiero saber quién de nosotros sabe más que el otro de historia—Contesta—¿Vas a contestar, o lo dejas?

—… Bien, contestaré—Acepta con pocos ánimos—Hmm… Sanada… Yukimura… ¿No?

—… Sí, es correcto—Acepta—Aunque tienes razón: no tiene sentido hacer esto cuando estoy cerca de ganarte. No te atacaré con Yariza en este turno, pero en el próximo turno, si es que lo hay, ya no habrá ayudas—Anticipa—¡Kamon, destruye a su monstruo en defensa!—Ordena

Kamon corre rápidamente hacia el monstruo de Yugi. En media trayectoria salta, y lanza un par de cartuchos de dinamita encendidos hacia él, dando en el blanco y ocasionando una explosión. Yugi ligeramente tuvo que cubrirse.

Después de la onda explosiva y que el humo se haya disipado, el campo de Yugi revela algo inesperado:

Griffore

Atributo: Tierra

Nivel: 4

Tipo: Bestia / Normal

Ataque: 1200

Defensa: 1500

Posición: Defensa

El monstruo de Yugi resistió bien los ataques explosivos de Kamon, su defensa es igual a su ataque, así que no fue destruido. Griffore, una criatura similar a un dragón, cuyo cuerpo rosa está cubierto por una dura coraza, defendió a Yugi. Por fortuna para Miku, no recibió daño, pero se descuidó.

—Un empate—Miku se frustra un poco al no conseguir lo que quería—Bueno, no importa. Le dejaré la ofensiva a mi Shogun—Determina—¡Gran Shogun Shien, ataca a ese monstruo!

El Gran Shogun Shien blande su espada nuevamente, desplazándose a gran velocidad hacia Griffore, con la intención de destruirlo. Por más fuerte que sea su coraza, Griffore en esta ocasión no sobrevivirá.

Antes de que el monstruo de Miku acierte, Yugi, cambiando su expresión de incertidumbre a una de alerta, tiende una trampa a través de su segunda carta boca abajo.

—¡Activo la carta trampa: Cadena Demoníaca!—Exclama.

Cadena Demoníaca

Carta Trampa Continua

En el momento en que la segunda carta se activa, varias cadenas salen de ella, dirigiéndose al Gran Shogun Shien, rodeándolo para atraparlo y apretarlo hasta dejarlo inmóvil.

—¿Ah?—Miku se sorprende—¿Qué le acabas de hacer a mi Shogun?—Pregunta.

—Está atrapado en las cadenas de mi trampa—Explica—Mientras lo esté, no podrá atacar ni defenderse, y tampoco podrá aplicar su autoridad ante mí.

—¿Q-que?

El Gran Shogun Shien tratar de liberarse de las cadenas, haciendo fuerza para romperlas, pero es inútil. Las cadenas son muy fuertes, y aprietan tanto que apenas lo dejan moverse.

—Con el Gran Shogun Shien atrapado, será fácil acabar con él.

—Es cierto que lo atrapaste, ¿Pero qué te hace pensar que lograrás ponerle un dedo a mi Shogun?—Miku asevera—Yariza y Kamon se encargarán de protegerlo. No permitirán que lastimes a su maestro.

Justo como dice, Yariza y Kamon se sitúan delante al Gran Shogun Shien, con la mirada hacia Yugi, determinados a bloquear cualquier ataque suyo.

—¿En qué momento dije que atacaría al Gran Shogun Shien?—Yugi le pregunta.

—¿?—Miku queda confundida por sus palabras. ¿Qué tiene en mente Yugi para asegurar que la derrotada? —… ¡! —Un poco tarde, pero ya se da cuenta de qué quiere decir—Oh, no. Mis samuráis.

—Así es—Yugi la felicita cuando ya entiende lo que pasa—No me atreví a atacar a tus Seis Samuráis porque el Gran Shogun Shien estaba ahí. Podía reducir mis puntos de vida a 0. Pero ahora que está atrapado por mis cadenas, ya no tengo de qué preocuparme.

—Pero… aún tengo mi castillo. Necesitarás de un monstruo lo bastante fuerte para destruir a mis Seis Samuráis. Yariza está en modo de defensa, así que necesitas destruir a Kamon, que tiene 1500 puntos de ataque. Necesitarás de un monstruo con 2500 puntos de ataque o más para… ¡! —Mencionando esa cifra, Miku recuerda algo:

.

Retrospectiva

Activo la carta mágica: Monstruo Reencarnado—Yugi enuncia—Descartando una carta, puedo seleccionar un monstruo en mi cementerio y añadirlo a mi mano.

Monstruo Reencarnado

Carta Mágica Normal

El efecto de la carta se resuelve: Yugi envía un monstruo de su mano al cementerio:

Cementerio de Mamuts

Atributo: Tierra

Nivel: 3

Tipo: Dinosaurio / Normal

Ataque: 1200

Defensa: 800

A cambio de descartar a aquel monstruo, selecciona a otro que será de suma importancia para su estrategia:

Cráneo Convocado

Atributo: Oscuridad

Nivel: 6

Tipo: Demonio / Normal

Ataque: 2500

Defensa: 1200

¿Qué puedes hacer con ese monstruo? ¿Podrás invocarlo siquiera?—Miku le pregunta, dudando de las estrategias del pelopincho.

En realidad sí lo podré invocar. Ya lo verás, después.

.

—No…—Miku no cree todo este giro de acontecimientos. El Gran Shogun Shien protegía a los Seis Samuráis y viceversa, pero ahora que está inmóvil, no los protegerá. Ellos a él sí, pero Yariza y Kamon no podrán por sí solos, a pesar de contar con sus efectos.

El su próximo turno, Yugi, por medio de una invocación por sacrificio, invocará a Cráneo Convocado, cuyo ataque de 2500 puntos destruirá a Kamon, y le brindará el daño suficiente para perder el duelo. Miku no puede permitir eso, debe buscar la manera de que Yugi no invoque por sacrificio. El Gran Shogun Shien está atrapado, pero en su próximo turno, Kamon lo liberará gracias a su habilidad de destruir cartas mágicas o de trampa boca arriba. Hasta ese momento, debe hacer que sus monstruos sobrevivan, y para ello juega la segunda fase principal.

—Me sorprendiste con esa jugada, pero no significa que me venciste—Alega—Invocaré a otro elemento fundamental de mis guerreros. A cambio de desterrar de mi cementerio a dos monstruos Seis Samuráis, puedo invocar a Enishi, el Canciller de Shien—Miku toma de su cementerio a Yaichi y a Nisashi y los deja a un lado, retirándolos del juego para llamar a otro monstruo más poderoso.

Enishi, el Canciller de Shien

Atributo: Luz

Nivel: 6

Tipo: Guerrero / Efecto

Ataque: 2200

Defensa: 1200

Posición: Ataque

.

Desterrar: es un efecto que consiste en retirar cartas del juego. No tiene un espacio en el tablero del juego, las cartas desterradas comúnmente son dejadas a la derecha del cementerio fuera del tablero, o cuando los jugadores las guardan en el bolsillo. Un dato adicional es que las cartas desterradas son muy difíciles de recuperar.

.

—Enishi se encuentra arriba de la jerarquía de mis guerreros, casi por encima del Gran Shogun Shien. Es muy poderoso, sobre todo su habilidad especial, que usaré en este momento—Miku notifica, preparando un efecto especial, con el que puede destruir un monstruo—Enishi, concentra tu fuerza en tu espada, y destruye a Griffore.

El misterioso Canciller de Shien, Enishi, un hombre viejo pero sabio y de gran contextura, desenvaina su larga katana, y por medio de ella, ataca con un corte aéreo a Griffore. El corte lo corta por la mitad de forma vertical, partiéndolo en dos antes de volverse polvo. Ante la destrucción, Yugi se cubre con sus brazos, resistiendo.

—Ahora que destruí a Griffore, no podrás invocar a Cráneo Convocado. Evité tu estrategia—Miku asegura—Terminaré mi turno, pero antes, por seguridad, colocaré dos cartas boca abajo—Explica, situando dos cartas boca abajo en su zona de cartas mágicas y de trampa—Es en caso de que tengas algo con qué atacarme, así lo evitaré—Estipula, segura de sí, pensando que logrará ganar el duelo. Sólo tiene que resistir hasta su próximo turno para atacar con Yariza, y evitar que él y Kamon sean destruidos. Para eso, una de las cartas boca abajo que colocó será fundamental para su supervivencia:

Defensor Acérrimo

Carta Trampa Normal

Gracias a esa carta, puede dirigir el ataque de los monstruos de Yugi hacia cualquier monstruo de su campo. Es decir, que en el caso de que Yugi ataque con un monstruo, y éste fuera a destruir a uno de sus Seis Samuráis, ella, al activar la carta, cambiaría al objetivo, que podría ser Enishi, o el Gran Shogun Shien, que a pesar de que éste último está inmóvil y no tiene sus efectos, destruirá a cualquier monstruo cuyo ataque sea menor que el suyo si lo llegan a atacar. Con ese plan, Miku no tiene mucho de qué preocuparse, y menos si ya estropeó la jugada de Yugi al destruir a Griffore para invocar a Cráneo Convocado, ahora sólo resta esperar.

—Mi turno—Yugi enuncia con voz seria, robando una carta, y al verla… hace un cambio de planes que será su salvación—Destruiste a mi monstruo en defensa, pero no quiso decir que evitaras la aparición de Cráneo Convocado.

—¿?

—Juego la carta mágica: Reglas Antiguas—Utiliza una carta.

Reglas Antiguas

Carta Mágica Normal

—Gracias a esa carta, puedo invocar de modo especial a un monstruo normal de nivel 5 o mayor sin la necesidad de sacrificar—Explica con valentía—¡Así que invoco a Cráneo Convocado!—Exclama.

Un pergamino antiguo que apareció de la carta mágica que Yugi utilizó, se desintegra en una luz para darle paso a una criatura del terror, una criatura con un cuerpo hecho de huesos, y un tejido carnoso de un enfermizo color morado. Cuando aparecer en el campo, hace un gruñido aterrador.

Cráneo Convocado

Atributo: Oscuridad

Nivel: 6

Tipo: Demonio / Normal

Ataque: 2500

Defensa: 1200

Posición: Ataque

—No es cierto. Destruí a su monstruo en defensa, pero aún así lo invocó—Miku murmura para sí, sorprendida de la aparición del monstruo demonio y de la enorme suerte de Yugi—N-no debo preocuparme. Tal vez pudo invocarlo, pero aún tengo mi carta trampa que desviará su ataque. Estoy a salvo—Asegura, tratando de tranquilizarse.

La jugada de Yugi no termina, pues tiene algo más que hacer.

—Mi Cadena Demoníaca atrapó al Gran Shogun Shien, así que no podrá ejercer su autoridad ante mí. Significa que podré usar más de una carta mágica o de trampa. Eso está bien, porque ahora usaré el poder de Makiu, la Niebla Mística—Utiliza otra carta mágica.

Makiu la Niebla Mística

Carta Mágica Normal

Proveniente de la carta, una niebla azul purposa con una cara cadavérica aparecer, expandiéndose por todo el campo de batalla, impidiendo que los monstruos en el campo vean más allá de su propia nariz.

Yariza, Kamon, el Canciller Enishi y el Gran Shogun Shien, miran la niebla por todos lados, confundidos pero alerta.

—¿Qué es esa niebla?—Miku pregunta, extrañada.

—No es una niebla en realidad, es Makiu, un demonio—Yugi le explica.

—¿Un demonio?

—Es correcto. Makiu es una criatura cuyo cuerpo está hecho de una neblina oscura que tiene un enorme poder conductor de electricidad—Articula—Gracias a eso, si un monstruo tipo Trueno desprende una chispa eléctrica, Makiu hará un efecto en cadena que destruirá a todos los monstruos enemigos.

—¿¡D-destruirá!?

—Así es—Reafirma—Pero claro, eso sólo ocurrirá si entra en contacto con la chispa de un monstruo tipo Trueno, porque ellos son los que manipulan la electricidad. Sin embargo, Cráneo Convocado es un demonio que ataca usando rayos eléctricos. Su ataque activará el efecto de Makiu, y destruirá a todos tus monstruos.

—No… ¡No! —Exclama preocupada.

Cráneo Convocado no hace esperar más para la ejecución. Después de hacer un temible gruñido, de sus manos comienza a desprender rayos eléctricos. Alza sus brazos para que esos rayos hagan reacción con la niebla. La reacción se resuelve, Makiu, absorbiendo la chispa eléctrica, activa una reacción en cadena que convierte su propio cuerpo en una nube de rayos, truenos y relámpagos. Yariza y Kamon, Enishi y el Gran Shogun Shien, son electrocutados sin misericordia, no vieron el ataque llegar, así que no pudieron ni defenderse. Los monstruos de Miku son electrocutados hasta ser convertidos en carbón y luego ser reducidos a cenizas, una muerte trágica y seguramente dolorosa. Miku, sin poder hacer algo para ayudarlos, mira la lluvia de rayos con desdén.

Adicional, como el Gran Shogun Shien fue destruido, la Cadena Demoníaca también lo es.

Luego de unos segundos después de que los monstruos de Miku fueran destruidos, Makiu se disipa, hasta desaparecer por completo, dejando ver la destrucción que causó.

—No…puede… ser…—Miku seguía sin creerlo. No esperó para nada un movimiento así de letal, la dejaron desprotegida, sin sus tropas. Por más que esperaba salvarlos gracias a sus cartas boca abajo, no vio venir un demonio en forma de niebla que, junto con otro demonio, los destruiría en un ataque combinado. Ninguno de sus monstruos se salvó, Yariza y Kamon perecieron primero, luego el Canciller de Shien, Enishi, y el mismo Gran Shogun Shien, que ni siquiera libre y con su autoridad, pudo hacer algo contra el poder de la oscuridad.

—Ahora destruí a todos tus monstruos, quedaste completamente expuesta a un ataque directo—Yugi enuncia—Pero en este turno no podré atacarte por las secuelas destructivas que Makiu dejó en el campo. Así que terminaré mi turno—Finaliza.

—No… no puedo creer lo que acabó de pasar. Estaba tan cerca—Miku no se toma bien el asunto. Estaba cerca de la victoria, y Yugi se la arrebató. Significa que es hora de usar el último movimiento que le queda—Esa sorprendente combinación de tus cartas me dejó la espalda contra la pared… y es curioso que mi última carta se llame así—Inicia su turno, robando una carta—Jugaste muy bien, Yugi, destruiste al Gran Shogun Shien en un solo movimiento. Te subestimé, quizá no eres un fraude como pensé. Pero eso no significa que ganarás el duelo. ¡Juego con mi último recurso, mi carta trampa: La Espalda Contra la Pared!—Revela la carta boca abajo que posee.

La Espalda Contra la Pared

Carta Trampa Normal

—¡Primero, reduciré mis puntos de vida hasta quedarme con 100!—Enuncia. Para el efecto, Miku es rodeada por un aura roja, contraria al aura verde que la sana, porque ésta la lastima. Ella resiste el dolor hasta que la paga se realice.

Miku: 500 LP - 400 = 100 LP

Una vez que los puntos de vida de Miku llegaron a la cifra de 100, ella prosigue con su explicación:

—¡Gracias a este sacrificio, puedo invocar desde mi cementerio a tantos monstruos Seis Samuráis como me sea posible!—Alza la palma de su mano, apuntando el campo, donde cuatro siluetas de luz aparecen hasta obtener la forma de cuatro Seis Samuráis:

Los Seis Samuráis - Zanji

Atributo: Luz

Nivel: 4

Tipo: Guerrero / Efecto

Ataque: 1800

Defensa: 1300

Posición: Ataque

Los Seis Samuráis - Irou

Atributo: Oscuridad

Nivel: 4

Tipo: Guerrero / Efecto

Ataque: 1700

Defensa: 1200

Posición: Ataque

Los Seis Samuráis - Kamon

Atributo: Fuego

Nivel: 4

Tipo: Guerrero / Efecto

Ataque: 1500

Defensa: 1000

Posición: Ataque

Los Seis Samuráis - Yariza

Atributo: Tierra

Nivel: 3

Tipo: Guerrero / Efecto

Ataque: 1000

Defensa: 500

Posición: Ataque

Cuatro de los Seis Samuráis resucitan, empuñando sus armar. Parecían una línea de fuego. A Miku le faltó un monstruo Seis Samuráis más para llenar todo su campo con monstruos, pero eso lamentablemente no era posible, porque Yaichi y Nisashi están desterrados, fuera del juego, así que el efecto de La Espalda Contra la Pared no aplicó en ellos. Aún así, con los demás parece ser suficiente para realizar un contragolpe. Yugi mira esto, y no evita sentirse un poco preocupado.

—En mi estado actual, ninguno de los Seis Samuráis podrá vencer a tu Cráneo Convocado, pero entre ellos, Yariza no lo verá necesario, porque te atacará directamente con su efecto.

—¡!—Yugi abre bastante sus ojos al recordar la habilidad de Yariza, y que ahora la usará contra él. Cráneo Convocado, a pesar de que está en el campo para ayudarlo, no podrá hacer nada para ayudar a bloquear el ataque directo.

Ahora sí parece ser el fin del duelo, Miku ganaría, después de tanto esfuerzo.

—¡Yariza, acaba con este duelo: ataca directamente a Yugi!—Sin más demora, Miku ordena el ataque. Yariza, obedeciendo la orden, se desplaza rápidamente hacia el campo de Yugi para darle el golpe final.

Yugi mira con sorprenda este giro de acontecimientos, sin esperarse que sucediera algo tan interesante como la jugada que Miku acabó de realiza. Sin embargo, él, como el buen duelista que es, tiene algo preparado:

—Pelearse muy bien, Miku. Te felicito. Este duelo fue muy entretenido y sorprendente. Pero debo decir que yo me llevaré la victoria—Musita, después coloca una mirada de valor—¡Activo mi carta trampa: Fuerza de Espejo!—Exclama.

Fuerza de Espejo

Carta Trampa Normal

Una barrera invisible aparecer delante de Yugi, para protegerlo. Yariza ve esa barrera, pero no se inmuta, continúa corriendo. Al estar cerca, ágilmente pasa por un lado de Cráneo Convocado y salta hacia Yugi para atacarlo. Yariza ataca fuertemente con su lanza a la barrera que protege a Yugi, y esta, lejos de destruirse, brilla… y explota.

*¡Boom!*

La barrera se transforma en un onda explosiva en reacción al ataque de Yariza, y en esa forma empieza a destruir a todos los monstruos que estén a su paso que sean propiedad de Miku.

Yariza es el primero en ser eliminado, porque provocó y estuvo cerca de la explosión. No tuvo tiempo de reaccionar a excepción de ver con impresión lo que había causado. El ataque sigue de largo, llegando al campo de Miku, y destruyendo a Kamon, a Irou y a Zanji, que a pesar de que se cubrieron con los brazos, no consiguieron evitar su destrucción. La explosión termina justo antes de llegar a Miku. Ella retrocede y cae al suelo producto a la sorpresa y a la onda expansiva.

Después del impactante efecto destructivo de Fuerza de Espejo, Miku se quedó sin monstruos en el campo, desprotegida, sin más. Ella, al reincorporarse, mira su campo vacío con palidez y shock, ninguno de sus monstruos, ninguno de ellos, sobrevivió a la trampa.

—Mis… monstruos. Mis… Seis Samuráis. ¡Todos… fueron destruidos!—Exclama sorprendida y preocupada—Todos mis monstruos perdieron.

Yariza, Nisashi, Yaichi, Irou, Kamon, Zanji, el Canciller Enishi y su maestro el Gran Shogun Shien, fueron derrotados a lo largo de este duelo. Dieron una muy buena batalla, pero no consiguieron la victoria. Miku, que llevó mucho tiempo jugando con el arquetipo de los Seis Samuráis, no puede creer que en un duelo, que parecía fácil por la aún inexperiencia de Yugi, sus monstruos más poderosos fueron derrotados.

—Lo lamento, Miku, pero su destrucción era inevitable—Yugi le dice—Si declaras un ataque, mi barrera me protege, explotando y destruyendo a todos tus monstruos que tenían la intención de atacarme. Ese es el poder de la Fuerza de Espejo en su totalidad.

—No… no lo puedo creer—Miku sigue pálida, sin escuchar nada más. Parecía incluso que se iba a desmayar.

—Y ahora, es momento del juicio final—Yugi prosigue, iniciando su turno, listo para dar el golpe definitivo con Cráneo Convocado… pero… algo se le viene a la mente, que lo hace comparecerse de su rival—Pero… antes quiero darte una oportunidad, como tú me la diste—Plantea—Te diré algo, y si respondes correctamente, no te atacaré—Anuncia.

—¿Una pregunta?—Miku queda con dudas. Tomando algo de su bolsillo, Yugi saca una lata de refresco, de etiqueta verde. La sitúa delante de su tablero para ser vista. Miku al verla, la reconoce perfectamente—¿Un refresco de matcha?—Pregunta nuevamente.

—Dime una cosa, Miku: ¿Por qué no quisiste tomar el refresco de matcha que te ofrecí ayer? ¿Acaso no quisiste hacerlo porque pensaste que el refresco tenía… mocos?

—¿M-mocos? ¿De qué estás… hablando?—Pregunta, sin entender.

—… Diez, nueve, ocho…—Yugi hace una cuenta regresiva, indicando que Miku tiene un tiempo limitado para contestar.

—¿Qué tratas de hacer?—Miku no capta lo que Yugi quiere conseguir haciendo eso. ¿Acaso le está devolviendo el favor que le hizo? ¿También le dará una oportunidad para no ser derrotada?

—Siete, seis…

Preguntar eso es tonto, él sabe perfectamente que ella no aceptó la lata porque era un acto de descaro por lo que pasó ayer. ¿Eso qué tiene que ver con la historia, además? ¿Por qué hizo esa pregunta?

—Cinco, cuatro…

¿Por qué dijo que la razón por la que no aceptó es porque el refresco tenía mocos? Eso es lo más raro en su pregunta. El refresco, aparentemente, no tenía nada raro en el momento en el que se lo ofreció.

—Tres, dos…

La cuenta regresiva casi se acaba, y no hay una respuesta. ¿Cómo puede haber una respuesta a una pregunta ilógica? Yugi parece tomarse la pregunta en serio, sonríe débilmente, esperando la respuesta. Miku trata, trata y trata de pensar qué tipo de respuesta decir…

—Uno… y…

—No tengo idea…—Susurra.

—Cero—Concluye la cuenta regresiva—Qué lástima, no fuiste capaz de entender la referencia que hice de un general de la era Sengoku.

—¿Referencia?—Pregunta confundida.

—Entonces el duelo se acabó—Finaliza—¡Cráneo Convocado, ataca a Miku directamente!

El Cráneo Convocado hace caso a la orden de Yugi, alzando sus manos en forma de garras para crear un ataque eléctrico que carga y arroja a Miku. El ataque, que toma la forma de un relámpago, golpea a Miku sin piedad.

—¡Ghaaaaarrghh!—Miku grita al ser golpeada, sólo pudiendo alzar los brazos para cubrirse, sin éxito. El ataque además la hace caer fuertemente hacia atrás. Mientras colapsó, sus últimos puntos de vida son agotados hasta que no quedan nada.

Miku: 100 LP - 2500 = 0 LP

El duelo terminó: Yugi es el ganador.

—Eso es todo—Es lo que dice Yugi para finalizar el duelo.

Los hologramas de los monstruos y cartas mágicas y de trampa desaparecen al detectar que el duelo finalizó: desde el Cráneo Convocado de Yugi hasta el Castillo de Niebla de Shien de Miku, dejando el campo despejado.

—Hugh…—Miku hace un débil gemido de dolor al reincorporarse, hasta colocarse completamente de pie. Mira el campo despejado, y su panel electrónico desactivado.

—Lo siento, Miku, pero al final yo me llevé la victoria—Yugi comenta—Sin embargo, eso no quita que jugaste de forma impecable, tuviste fe en tus cartas hasta el final. Los Seis Samuráis son excelentes guerreros que manejaste a la perfección. Eres igual de fuerte que un general de la era Sengoku.

—¿…?

—Ellos no son solo hombres viejos y barbudos como piensas, fueron personas valientes y honestas, honorarios guerreros que llegaron a donde están gracias a su desempeño y determinación. Cada uno vivió y murió con la frente en alto, sin arrepentimientos ni conflictos, porque su palabra era de confianza, de verdad, se llevaron la admiración y respeto de muchas personas, incluso son admirados por gente que estos tiempos, como tú—Cuenta—Tú, Miku eres una excelente general, te falta experiencia para jugar, pero tu nivel actual es alucinante. Eres justo como un miembro del clan Takeda: "Veloz como el viento…"

—… "Silencioso como el bosque"—Miku reconoce la frase, propiedad de Takeda Shingen. Reflexionando, ordena sus cartas, y toma y mira las cartas de los Seis Samuráis y la del Gran Shogun Shien—En esta ocasión perdí, pero coloqué en alto el nombre de los Seis Samuráis y del Gran Shogun Shien—Musita—La próxima vez prometo que jugaré mejor, para dar honor a mi baraja y al arquetipo de los Seis Samuráis—Asegura—Lucharé con ellas hasta el final.

—Bien dicho. Confía en tus cartas, y ellas confiarán en ti. A eso se lo conoce como el corazón de las cartas.

—El corazón de las cartas—Miku repite las palabras de Yugi mientras mira su baraja, sintiendo algo mayor a lo que sentía antes por ella. Ahora la aprecia mucho, y al nombre de los Seis Samuráis.

Terminado el tema, Miku quiere decir una cosa más:

—Perdí el duelo, pero me enseñaste algo que nunca tomé en cuenta. Te estaré agradecida por eso, Yugi.

—Me alegra que comprendas—Responde, orgulloso de ella—Espero volver a enfrentarnos en un duelo igual de divertido.

[Brillo]

Repentinamente, el Rompecabezas del Milenio propiedad de Yugi brilla, un brillo similar al que hizo antes del Duelo. El brillo cubre a Yugi de cuerpo completo, y lo devuelve a la normalidad. Su cuerpo se encoge, y su voz vuelve a su tono original. Miku mira a Yugi volver a como era antes.

El brillo termina, el Rompecabezas del Milenio deja de desprender su magia. Yugi, de nuevo pequeño, dejando de estar poseído por aquel espíritu en su collar, abre sus ojos, mirando a Miku con una sonrisa.

—Fuera de todo, nuestro duelo fue muy emocionante. ¿No crees?—Es lo primero que dice.

—… Sí. Sí lo fue—Dejando de lado que Yugi volvió a cambiar, Miku le da la razón, sonriéndole.

El duelo no fue muy largo que se pueda decir, tuvo una duración de 22 turnos entre ambos jóvenes. Sin embargo, cuando salieron del arcade, eran las 17:00, estuvieron dentro casi una hora. El cielo ya se estaba volviendo naranja del atardecer.

Se tardaron mucho, pero finalmente este conflicto entre ambos terminó, con un resultado, se podría decir. Yugi y Miku pasean por las calles, juntos, mereciéndose un descanso. Afuera de una estación de correos, ambos se sientan en una larga banca para descansar y hablar un poco.

—Entonces, como gané el duelo, ¿Me perdonarás?—Yugi le pregunta, recordando que toda la disputa se iba a resolver mediante el duelo. Miku lo regresa a ver—En verdad me siento arrepentido de haberme disgustado del refresco que me ofreciste. No me gustó, pero debí ser más discreto. De verdad lo lamento—Una vez más, Yugi muestra sus condolencias sobre el abrupto acto que causó un día antes.

—… Espera un momento—Miku le pide.

Levantándose de la banca, la quintilliza del medio se dirige a una máquina expendedora de refrescos que hay al otro lado de la calle a lado de un micro mercado. Ella ordena de la máquina una lata de refresco de etiqueta verde, un refresco de matcha. Al tenerla, vuelve hacia Yugi, y al estar frente a él, de pie, le ofrece la lata que compró.

—Toma, es para ti.

—¿Ah?—Yugi queda confundido de su oferta—Pero… ya viste que no me gustó.

—Confía en mi, no te preocupes—Miku insiste, acercándole más la lata—Anda, bebe.

Yugi duda de la insistencia de Miku de ofrecerle una lata de refresco de matcha cuando ella sabe bien que él quedó disgustado por beber eso. ¿Por qué le ofrece una?

—Uh… bien—Yugi termina aceptando por amabilidad, dudoso. Toma la lata, mira su etiqueta por unos segundos—Gracias, supongo—Murmura para sí, tomando el valor suficiente para beber la lata y soportar el amargo sabor de la bebida.

Sin hacer esperar, abre la lata. Se aprecia escuchar el sonido del gas de la bebida siendo liberado, un sonido satisfactorio. Lento, coloca sus labios en la lata, la alza y bebe una pequeña parte del contenido, cerrando los ojos, saboreando la gaseosa.

—¿?—Al momento de probarla, Yugi deja de beber, y mira la lata, sorprendido, lejos de sentirse disgustado—Oye, no sabe mal—Comenta—¿Qué pasó? ¿Es otra marca de refresco?

—No. Es la misma—Responde, tranquila—¿Te gusta?

—Sabe… como una combinación de limón, melocotón y jengibre. Un poco picante pero deliciosa—Argumenta, volviendo a beber el refresco, pues quedó maravillado de su sabor—¿?—Pero, antes de disfrutar más de su sabor, tiene una extraña duda—Pero… ¿Por qué ahora me sabe bien?—Pregunta.

—Yo puedo responderte eso—Miku ofrece en dar una explicación, y al hacerlo tiene toda la atención de Yugi.

Ayer en la tarde

Miku estaba bajando las gradas que conducen de la azotea de la escuela a los demás pisos, pero en medio del camino se encontró con una lata de refresco sabor a matcha, perfectamente situada a un lado de las gradas. La lata estaba abierta, y su contenido apenas fue consumido. Con esas características, Miku reconoce que esa es la lata que le dio a Yugi. Al principio pensó que era la lata que Yugi le ofreció para el cansancio, que él, antes de irse, la dejó ahí para que ella la tomé, pero resultó no ser el caso.

Ver la lata no la hace sentir bien, la entristece ligeramente, y aumenta más su disgusto hacia Yugi. La matcha no sabe mal, para ella. No entiende por qué la gente no le da una oportunidad. Es raro que exista un refresco a base de un té, pero su valor nutricional y sabor es lo que deben importar, ¿Qué tiene de malo? Gente como Yugi no aprecia una buena bebida aunque se lo explicaran con manzanas, ¿Tan mala le pareció que la escupió al instante? ¿La matcha en realidad no es para todos?

Miku reflexiona esas preguntas, y como hablaba de la matcha, se le ocurrió tomar la lata de refresco del suelo para consumirla. No iba a desperdiciar una bebida en buen estado, además, ella lo compró, sería un desperdicio de dinero también, costó 110 yenes. Reflexionando, después de limpiar la boquilla de la lata, porque Yugi colocó sus labios allí, bebe.

—¡!—Apenas probó la bebida, la quintilliza del medio rápidamente dejó de beberla, y lo que tiene en la boca lo escupe—¡Cough…! ¡Cof, cof… cof…!—También tose, con una cara fruncida, respirando agitadamente con los ojos cerrados—¡Ugh…!—Su disgusto finaliza con un gemido de desagrado—¡Sabe... horrible!

Con un sabor amargo en su boca, literalmente, Miku inhala y exhala a través de su boca para deshacerse de ese horrible sabor. Mira la lata, extrañada. El refresco en verdad sabe horrible, justo como dijo Yugi.

—¿Por qué sabe tan mal? Si hace poco acabé de... tomar una—Pregunta, sin entender por qué el refresco de matcha en sus manos le sabe tan mal si hasta hace poco, cuando le dio ese refresco a Yugi, ella tomó uno propio, y le supo normal, bien. ¿Qué significa esto?

Para analizar, ella mira la lata por todos lados, extrañada, mirando qué tiene la lata que pueda explicar su mal sabor.

—¿?—Ahí, escrito con letras pequeñas en la base de la lata, la pelicafé rojiza encuentra algo:

Lote nro: 965815

Fecha de Elaboración: 12/07/201X-1

Fecha de Expiración: 14/03/201X

El presente

—¿Dices que el refresco que me diste estaba vencido?—Yugi pregunta, después de escuchar la explicación de Miku de ayer.

—Así es. El refresco llevó casi una semana vencido cuando te lo di—Explica.

—Yo sabía que los refrescos podían expirar, pero no que al hacerlo su sabor se volvía amargo.

—Y no lo hace, la mayoría solo pierden el gas y un poco del sabor. El refresco de matcha en cambio adquiere un sabor añejado y ácido por ser en parte una planta para té.

—Oh… ya veo—Yugi entiende, sorprendido de ese dato, aprendiendo algo nuevo.

—Volviendo a tu pregunta, no es necesario responder. No hay nada que perdonar, porque ahora probaste el verdadero sabor del refresco de matcha, y te gustó.

—Ah…—El pelopincho mira la lata en sus manos, impresionándose de su gusto hacia la bebida—Tienes razón, en verdad me gusta—Afirma, tomando otro sorbo—Pero si lo sabías, ¿Por qué me desafiaste a un duelo por tu perdón?—Hace otra pregunta. Miku… baja un poco la mirada, insegura a cómo responder.

—La verdad es que… no lo sé.

—¿?

—En realidad, cuando bajé a verte, quería explicártelo y disculparme por la forma en la que te traté, pero no sabía cómo, era tan complicado—Desvía la mirada al cielo—Entonces pensé que podía hacer algo para disculparme. Al principio no sabía qué hacer por ti, no te conozco como para saber qué te gusta. Lo único que sabía de ti es que derrotaste al Campeón Nacional de Duelo de Monstruos en su juego. Se me ocurrió que eras un buen duelista—Baja la mirada, observando la calle frente a ella, a los carros pasar—Ni yo sé cómo ocurrió, sólo se me vino la idea de desafiarte a un duelo como la forma de disculparme contigo. Y una vez que jugáramos, ganabas o perdías, de decía la verdad.

—Vaya. Qué… buen gesto de tu parte—Yugi se le ocurre decir como forma de comprender las acciones de Miku. Eran confusas, pero lo hizo por él. Antes de hablar, le da un sorbo más al refresco, mirando también la calle y los carros pasar—Entonces debo decir que tu disculpa me gustó. Me divertí mucho en nuestro duelo.

—¿De verdad?—Lo regresa a ver.

—Fuiste una excelente adversaria a vencer. Tus jugadas eran sorprendentes, un poco más y me ganabas.

—Sí estuve cerca de ganarte, en realidad. Podía haberlo hecho si te atacaba con Yariza sin dudar, pero me apiadé de ti y no lo hice.

—Sí… pudiste hacerlo. Pero el resultado hubiera sido el mismo—Da otro sorbo.

—¿?—Miku duda, mirándolo confundida—¿A qué te refieres con que el resultado pudo ser el mismo? ¿Dices que aún si no te hubiera hecho esas preguntas, me hubieras ganado?

—Jeje—Responde riendo, y mirando al lado opuesto.

—Oye, respóndeme—Le reclama, no feliz de que Yugi la ignore. Hace un puchero, con una mirada determinada y expectante.

—Bien, bien—Cede—Al igual a cómo me contaste la verdad sobre tu examen, te lo contaré de forma indirecta—Indica.

Yugi saca su baraja, y en ella busca unas cartas en específico, seis cartas que usó. Tarda unos segundos, porque su baraja está mezclada, pero ya encuentra todas. Al tenerlas en una mano, de forma ordenada, se las enseña a Miku:

Barrera Espiritual

Soldado Gigante de Piedra

Colmillo Plateado

Fuerza de Espejo

Maldición de Dragón

Guardián Celta

—Esta era mi mano inicial—Yugi informa, dándole a Miku unos cuantos segundo para ver las cartas antes de volverlas a guardar en su baraja.

—¿Tú mano inicial?—Miku pregunta, no comprendiendo. Ve que Yugi ya no tiene pensado decirle nada más, sonríe, esperando que ella misma deduzca lo que quiso decir. Eso la molestó, volviendo a hacer un puchero.

—Vamos. Eres lista, sé que puedes deducirlo tú misma. Recuerda mis cartas. ¿No notas qué cartas tenía desde el principio del duelo que me dieron la victoria?

—Desde el principio—Repite, pensando en el duelo.

Yugi le alega con seguridad que él desde el principio pudo ganar el duelo. Ganó gracias a la ayuda de Makiu, la Niebla Mística junto con Cráneo Convocado, y también con Fuerza de Espejo. Si es cierto lo que le contó, Fuerza de Espejo fue parte de la mano inicial de Yugi, pudo usarla desde el principio. Ahora, recordando con más detalle, Fuerza de Espejo fue colocada boca abajo en el espacio del medio de la zona de cartas mágicas y de trampa, y Yugi colocó una carta en esa zona… ¿En su primer turno? Sí… fue en el primer turno, justo después de jugar con el Guardián Celta. Yugi entonces tenía el poder de Fuerza de Espejo, podía destruir a sus monstruos en cualquier momento apenas ataquen. Era sorprendente, Miku estaba en su trampa desde el principio, podía destruir a Yariza y cualquier otro monstruo que esté en el campo junto con él. Ahora, ¿En qué momento pudo haberla utilizado para ganar el duelo? Sí dice que pudo ganar sin la necesidad de que le preguntara los shiritori, quiere decir que en su turno cuando tuvo en su campo a Yariza, Nisashi y Yaichi, Yugi pudo haber utilizado la carta… pudo haber utilizado la carta, y ganar.

—¡!—Ya lo descubrió. Si hubiera atacado con Yariza para reducir a cero los últimos 200 puntos de vida que a Yugi le quedaban, él pudo contraatacar con Fuerza de Espejo, y con ella pudo destruir a Yariza, Nisashi y Yaichi, dejando su campo vacío, lista para un ataque directo, y como en ese momento Yugi tenía en su campo a Maldición de Dragón con 2000 puntos de ataque, pudo acabar con ella, porque tenía 1900 puntos de vida. Ella no podría hacer algo para protegerse, en ese turno ya invocó a Yaichi, y aún no tenía en sus manos cartas como al Canciller de Shien para ayudarla. Tenía a Alma de la Pureza en su mano, que la ayudarían a recuperar 800 puntos de vida para dar un total de 2700, pero no serviría, porque seguramente Yugi hubiera invocado un monstruo, como pudo ser el Duende Místico, justo con 800 puntos de ataque para compensar esa diferencia. No había forma de librarse.

Era justo como Yugi acabó de decir: aún si ella no le hacía esas preguntas, ganaba. Miku estaba acabada desde el principio.

—¿Ya lo descubriste?—Yugi le pregunta al notar su reacción de sorpresa.

—Tú… en verdad pudiste haber ganado sin mi ayuda, y más rápido—Comenta.

—Jeje. Quería ver qué tan hábil eras—Declara—Estuviste cerca de arruinar mi estrategia. Cuando invocaste a Yaichi y dijiste que su habilidad especial podía destruir cartas boca abajo, me preocupé, porque pudiste haber destruido a Fuerza de Espejo. Pero al final no lo hiciste. En mi turno ataqué a Yaichi para que en tu próximo turno no destruyeras mi carta.

—Ahora entiendo por qué en ese momento no atacaste a Yariza—Miku analiza, sorprendiéndose de cada detalle del duelo que jugó un papel importante al final—Creo que si en ese momento hubiese tomado en cuenta que aquella carta boca abajo te sería útil en algo, salvaba a Yaichi para el siguiente turno destruirla.

—Ahí sí me hubieras ganado—Da la razón.

—Supongo que aún me falta mucho qué aprender del Duelo de Monstruos. Debo practicar mucho antes de volver a batirme en duelo otra vez.

—Con tu rápido aprendizaje, no tardarás mucho—Elogia.

La charla duró lo suficiente para que Yugi se termine el refresco de matcha, dejó la lata vacía. Viéndola, se acuerda de algo importante, que saca de su bolsillo para dárselo a Miku.

—¿Quieres?—Yugi ofrece una lata de refresco de matcha que tenía desde antes. Miku lo regresa a ver, más extrañada que antes, pero reconoce la lata: es la misma que Yugi usó en el duelo—Es la lata que te compré ayer. Aún es tuya, si quieres—Indica, estirando su mano para dársela—No te preocupes, no tiene mocos—Asegura—Jeje, solo bromeo.

—Mocos...—Repite la palabra pensativa, recordando que Yugi dijo lo mismo al final del duelo—Ya que mencionas eso, ¿Qué quisiste decir con eso de "mocos" en el duelo? ¿De qué referencia hablabas?—Pregunta.

Yugi, dándole suspenso al asunto, tarda un par de segundos en hablar.

—Ishida Mitsunari—Responde—La historia registró que Ishida se bebió un té de matcha con un moco de Ohtani Yoshitsugu—Explica—Esa era la referencia que hice y que quise que entendieras cuando te enseñé la lata.

—Oh—Miku escucha, otra vez sorprendiéndose. Eso era algo que no tenía ni idea, una curiosidad de un ilustre general de la era Sengoku que ella no se dio cuenta. Con ese hecho, Yugi no solo es más hábil que ella en Duelo de Monstruos, sino también en la historia de la era Sengoku.

Aceptando la amabilidad de Yugi, acepta la lata de refresco que le ofrece.

—Lamento que no esté fría, la compré ayer.

—No hay problema, lo entiendo. Gracias—Comprende y agradece.

Entre tanto, Yugi mira el cielo, el atardecer que hay al ya ser más de las cinco de la tarde.

—¿Quieres hacer algo más?—Pregunta—Tenemos la tarde libre, Fuutarou aceptó que faltáramos—Comenta.

—¿Uesugi?—Pregunta, sonando un poco perspicaz y preocupada—¿Le dijiste que tendríamos un duelo?

—No le dije que nos enfrentaríamos en un Duelo de Monstruos, sino que resolveríamos un problema entre ambos—Acota especificando.

—… ¿Le contaste sobre mis gustos?—Hace otra pregunta, esta vez sonando preocupada.

—¿? No, para nada. Dijiste que no se lo dijera a nadie, y eso hare—La regresa a ver, indiferente de su pregunta—¿Por qué la pregunta de repente?

—Me preocupaba que se lo hayas contado, y Uesugi a su vez se lo cuente a mis hermanas.

—¿No quieres que tus hermanas lo sepan? ¿Dices que tus hermanas no saben tu gusto por la era Sengoku?—Pregunta sorprendido.

—No puedo decirles—Farfulla, sentándose con las rodillas apegadas a su pecho. Miku abraza sus piernas y oculta su cabeza en ellas y en sus brazos, triste.

—¿Por qué? ¿Qué tienen de malo?

—De las cinco, soy la que tiene peores calificaciones—Responde, alzando un poco la mirada para mirar a Yugi. Sus ojos lucen apagados por la tristeza.

—¿La peor? Pero… tuviste la mejor calificación del examen que Fuutarou y yo les tomamos. Comparada con ellas, eres la más brillante.

—Eres muy amable, Yugi…

—No, es en serio, puedo demostrártelo. Ah, espera un momento—Yugi detiene un rato la conversación para quitarse la mochila y buscar algo en ella—No tengo los exámenes, pero tengo unos datos que prueban que obtuviste el mejor puntaje—Explica mientras saca un cuaderno de apuntes, y después busca en él los datos de los que habla—Mira, aquí están—Indica una página.

Yugi le enseña a Miku los mismos datos que ayer hizo y que se los enseñó a Fuutarou, a Joey, a Tea y a Tristan, aquellos datos que dictan las calificaciones que obtuvieron Miku y sus hermanas junto con el número de aciertos en cada materia. Son los mismos datos de ayer, pero adicional a esos, Yugi agregó una tabla de valores que específica qué preguntas respondieron bien y mal en el examen, ordenando el nombre de las Nakano en filas y las preguntas en columnas. Por ejemplo, la pregunta uno, de matemáticas: la tabla muestra que Yotsuba, Miku, Ichika y Nino respondieron mal esa pregunta, marcadas en la celda con una "X", pero Itsuki sí respondió correctamente, marcada con una "O". La pregunta dos, de la misma materia: Nino, Itsuki, Yotsuba y Miku respondieron mal, e Ichika contestó bien. La pregunta tres: Itsuki, Yotsuba, Miku e Ichika contestaron mal, pero Nino contestó bien. Y así el caso aplica para las 100 preguntas del examen.

Volviendo al tema, Yugi le enseña a Miku los primeros datos, que demuestran que ella obtuvo 30 puntos en el examen, la mejor calificación obtenida entre las Nakano. Aparte, Yugi, tomando en cuenta que Miku omitió contestar la pregunta 67 de historia apropósito, reconoce que obtuvo 30 puntos y no 29 como está registrado en el examen, incluso tachó el número y a lado colocó la verdadera nota.

—¿Lo ves? Eres la mejor—Elogia el pelopincho, señalándole su calificación.

—Eso lo sabía, Yugi. Yo estaba hablando de otra cosa—Miku corrige—Mi calificación no es destacable.

—¿? ¿No lo es?

—No—Niega con la cabeza—Hay algo que sé muy bien y dudo que puedas entender: es el hecho de que Ichika, Nino, Yotsuba e Itsuki, pueden hacer cualquier cosa que haga yo, ya que somos quintillizas—Explica, en la última parte alzando la cabeza regresando a ver a Yugi, mirándolo con los ojos cerrados y una débil sonrisa afligida.

—…—Yugi queda en silencio, sin saber qué decir. Lo que Miku trató de decir es que cualquier esfuerzo aplicado en ella y sus hermanas no tiene importancia, porque todas son del mismo nivel. Si ella sabe de historia, sus hermanas también pueden. El aprendizaje no es un talento, es cuestión de dedicación, nada especial. Si las hermanas de Miku no tienen un puntaje como el de ella, es por el simple hecho de no querer esforzarse. Cada una tiene una materia académica que les gusta más, y, curiosamente, cada una de ellas les gusta una de las cinco materias diferentes—… ¿? —Un momento. Pero… basándose en esa lógica, ¿No quiere decir que cada una puede aprender las cinco materias con el mismo gusto que tiene sus demás hermanas? ¿Qué significa eso? Ichika es buena en matemática, Nino es buena en lengua extranjera, Miku es buena en historia, Yotsuba es buena en literatura e Itsuki es buena en ciencias. Entonces, basándose en la lógica de Miku, que reza que si una de ellas es buena en algo, las otras cuatro también lo son por ser hermanas, todas pueden aprender al mismo nivel. Esas materias en las que se piensa que son malas, pueden llegar a ser buenas gracias al gusto de las demás.

La teoría es confusa, pero Yugi parece tener la idea principal. Para reforzar su pensamiento, revisa sus datos, pero no los primeros, sino la tabla de valores que hizo ayer en la noche como extra. Ahí, dando un rápido vistazo a cada celda de la tabla, nota un dato impresionante y maravilloso a la vez.

—Así que puedes rendirte conmigo y con mis hermana sobre las tutorías—Miku reanuda hablando, ahora tratando de convencerlo de abandonar la convivencia con ellas después de explicarle su lógica. Pero Yugi, cuya mente llegó a un punto de emoción por tener una idea, rápidamente niega.

—¿Bromeas? ¡Después de lo que me contaste, lo último que debo hacer es rendirme!

—¿?—Miku lo regresa a ver, confundida.

—Si mi idea funciona, Fuutarou y yo podemos hacer que las cinco se gradúen.

—¿Que nos graduemos dices? Eso no es posible. Con suerte, sumamos 100 puntos juntas—Ella sigue menospreciando, no encontrando la idea a la que Yugi se refiere.

—No, Miku, ¿Aún no vez lo mismo que yo? Gracias al interés de cada una en las diferentes materias, todas pueden aprender. ¡Mira esto!—Exclama, mostrándole la tabla de valores. Miku se digna a verla, dándole una oportunidad a Yugi para explicar su fundamento. Mira la tabla, contemplando los aciertos y errores de cada pregunta que ella y sus hermanas obtuvieron. Nada raro… hasta que nota lo sorprendente.

—Todas… todas nosotras acertamos en respuestas diferentes—Comenta al notarlo. Casi pasa desapercibido, pero Miku, al observar mejor, nota que en esa tabla no hay ninguna pregunta en la que las cinco fallaron. Todas y cada una de las preguntas fueron contestadas correctamente, ya sea por tres por dos o por una de ellas, pero respondieron bien. Solas no obtuvieron un buen puntaje, pero juntas, lograron obtener 100. Era seguro que si las cinco les hicieran responder ese examen juntas, compartiendo sus conocimientos, obtenían el 100.

—Exactamente—Yugi da la razón, sonriendo de que Miku parece ya estar captando la idea—Si hiciéramos un promedio de ese 100 que obtuvieron ustedes cinco juntas, cada una tendría 20 puntos, una quinta parte de los conocimientos. Entonces si usamos tu lógica, cada una independientemente obtendría un conocimiento propio de 100. Como son quintillizas, si una puede hacer algo, las demás también pueden. Si las otras cuatro pueden hacer algo, la quinta también podrá—Analiza—¡Ichika, Nino, Yotsuba, Itsuki, y tú, Miku, tienen el potencial para alcanzar los 100 puntos!

La lógica, después de tergiversarla hasta el punto de obtener un asombroso resultado, ocasiona que la efervescencia de Yugi esté en los cielos por la emoción. Sí es posible que las Nakano pasen la preparatoria, tienen la mentalidad suficiente para hacerlo. Al principio Yugi dudó en hacerlo por la falta de colaboración de las Nakano, pero ahora, con aquel dato que salió a la luz, eso ya no es tan relevante. Sí, no conseguirá mucho si las cinco no colaboran con ellos, pero si sólo encuentra solución a ese problema, lo demás es cosa fácil.

La idea revolucionaria y elocuencia de las palabras de Yugi, deja a Miku asombrada y fascinada, maravillada de la dedicación y determinación que el pelopincho demuestra. En su cara refleja que continuará con las tutorías, con mucho más empeño que antes, y hará lo posible para que las cinco colaboren. Miku admira eso, admira su desempeño, su comprensión, y la sonrisa de felicidad que irradia para hacerlo. Aquellas características de hecho, hacen que por unos segundos sus mejillas se sonrojen, no segura qué pensar de Yugi, pero sin duda, no era algo negativo, ni neutral.

—… ¿Qué cosas dices?—Negando con la cabeza y recuperándose del sonrojo, Miku vuelve a ser cautelosa, pero menos cerrada. Toma la lata de refresco que Yugi le dio, la abre y bebe un poco de su contenido—Sólo son cuentos—Dice después de beber el refresco, aún no aceptando la idea—Tú, Yugi Muto, de verdad… nos sobreestimas—Declara.

—… Tal vez estés en lo cierto—Sé limita a responder, tomándoselo bien. Guarda el cuaderno con sus datos en su mochila, la cierra y se la pone, listo para irse—Pero te diré algo que estuve muy cerca de olvidar—Ofrece, alejándose un poco de Miku, yéndose. Miku lo mira, indiferente. Al tener su atención, Yugi se voltea un cuarto de vuelta hacia ella, sosteniendo una carta de Duelo de Monstruos en su mano derecha y señalándola con ella—Hasta que no se juegue la última carta, la esperanza es lo que más prevalecerá.

Marzo 21, Sábado.

El fin de semana llegó. Hoy no hay clases escolares, ni tampoco mañana, lo que hace un buen momento para descansar, divertirse y hace uno que otro labor para la siguiente semana de clases y trabajo.

Muchos aprovechan el fin de semana para relajarse, pasar el tiempo con la familia, salir a dar una vuelta, o si gustan, hacer un labor. Fuutarou y Yugi justo están haciendo lo último.

Ya que ni ayer ni anteayer las Nakano se presentaron en su casa para las tutorías, ambos jóvenes, para compensar el tiempo perdido del 19 y 20 de marzo, las citaron para reunirse en la biblioteca de Dómino, a más de ocho calles de la preparatoria donde asisten.

El sentimiento es bueno, pero existe un problema: las tutorías iniciaron a las 10 de la mañana. Ya es el medio día, y ninguna de las Nakano se asoma por la biblioteca. Fuutarou y Yugi las esperan en una mesa grande que es parte de la biblioteca, preparados para las clases, con varios libros de múltiples temas a lado de ellos. Ahora sólo les falta que ellas aparezcan, cuando ya llevan dos horas tarde.

—Creo que nos volvieron a dejar plantados—Revisando unos libros, Fuutarou opina, no feliz por el momento.

—Esperemos un poco más—Alentando, Yugi no pierde la esperanza. Insiste en quedarse.

—Me gustaría que las Nakano fueran igual de positivas que tú—Fuutarou elogia—Veo que estas muy motivado. Supongo que tu asunto con Miku terminó bien, ¿No?

—Hm—Asiente en respuesta.

—Qué bueno—Da su felicitación—Bien, esperemos una hora más, si no vienen nos vamos a casa. No fue buena idea citarlas a un lugar, a la próxima iremos a su departamento—Argumenta, dejando de mirar los libros y viendo a Yugi—¿Y si pensamos en cómo convencer a las cinco de ayudarlas?—Pregunta. Yugi lo escuchó, y parecía querer decirle algo, pero, antes de hacerlo, alcanza a ver algo, o más bien a alguien, que se acerca a ellos. Yugi, la verla, se sorprende de forma positiva y feliz.

—No, Fuutarou. Ya no pensemos en cómo convencer a las "cinco", sino en cómo convencer a las "cuatro"—Corrige, mirando a Miku, que vino a la biblioteca—Miku—Yugi la nombra feliz al verla.

Miku lleva puesta una casaca celeste, una blusa blanca, una falda verde que llega casi a las rodillas, unas pantimedias y un par de zapatos marrones. Lleva sus característicos audífonos de diseño diadema azules, y una mochila amarilla. Al llega ante Yugi y Fuutarou, no dice nada, mira a un lado suya hacia el suelo, no segura de sí misma.

—Vaya, viniste—Fuutarou, después de sorprenderse de su aparición, la recibe, acercándose a ella, contento—¿Dónde está las demás?—Pregunta por sus hermanas.

—Las llamé, pero… no quisieron venir—Responde, nerviosa y cautelosa.

—Bueno, no importa—Yugi se une a la plática, levantándose de la mesa y acercándose a ella—Nos alegra que al menos tú hayas venido. ¿Lista para la clase?

—…—Miku no responde más. En vez, camina a la izquierda, dirigiéndose a un pequeño estante de libro, donde se agacha para buscar algo.

—¿? X2—Fuutarou y Yugi la miran, confundidos de su acción.

La quintilliza del medio busca, y encuentra lo que quiere: un libro celeste de título "Preguntas de la era Sengoku"

—Metiste la idea en mi cabeza de que, aunque no sea mucho, yo también puedo hacer algo, que tengo potencial—Miku habla, seleccionando el libro y tomándolo. Después, mira a ambos chicos, pero sobre todo a Yugi—Y también, dijiste que hasta que no se juegue la última carta, la esperanza prevalecerá. Tendrás que jugar con todas tus cartas para tu trabajo, y yo también lo haré, jugaré hasta que no me queden más para superarme—Una ventana cerca de Miku está abierta, dejando pasar el viento, que hace que el cabello de ella ondee. Da un aire encantador—Así que, Yugi, acepta la responsabilidad de tus palabras.

—… X2—Tanto Yugi como Fuutarou quedan sin palabras, después de escuchar lo que dijo. Fuutarou no tiene idea de qué sucede porque no sabe el contexto del asunto. Yugi, sorprendido, tarda un poco en comprender lo que dijo, y al hacerlo se alegra por ella. Acaba de obtener su colaboración.

Virtuoso de su logró, le asiente a Miku en respuesta, determinado.

—Así será, Miku. Cuenta conmigo.

Los dos se miran fijamente, Miku lo mira próspera, y Yugi la mira decidido. Sus miradas indican que juntos llegarán a sus metas.

Fuutarou los mira, aún sin entender exactamente lo que pasa. Ese asunto es algo que sólo los dos saben, por lo que más tarde preguntará. Pero, nota que en sus miradas hay valor por el otro, algo que no sucede en una alianza o una colaboración. Esas miradas contienen aprecio, sensibilidad, respeto y gratitud. Sentimientos principales para una amistad.

—Hum, bueno, empecemos con la clase—Fuutarou anuncia, interrumpiendo.

—Claro—Yugi le da la razón, ahora con una actitud energética—Iré por unos libros de historia adicionales. No tardo—Notifica ahora moderadamente animado, caminando hacia los estantes de libros de la biblioteca, perdiéndose de vista. Fuutarou y Miku lo ven perderse.

—No sé qué problema hayan tenido ustedes dos, pero me alegro que ya lo hayan resuelto—Fuutarou habla con Miku, interesado. Ella lo regresa a ver—Noté en sus miradas que ahora parecen intentarse llevar bien. Yugi posee un excelente don de la palabra, apoyado gracias a su madurez prematura y amabilidad. Incluso a una persona fría como yo en un tiempo atrás, logró sacar un lado de mí que me cambió por completo. Tengo la sensación de que Yugi hizo lo mismo contigo, y ahora sientes una especie de respeto hacia él. No es nada malo, es sólo que pienso que ese respecto próximamente se puede convertir en algo más.

—¿Qué tratas de decir?—Ella le pregunta con indiferencia, no entendiendo bien lo que Uesugi le dice. Éste, con duda y con una ligera sonrisa, la mira:

—No te tomes mal lo siguiente que diré, haz de cuenta que te pregunto esto por simple curiosidad—Aclara—Miku, tú, de casualidad… ¿No estás enamorada en Yugi?

—… ¿…? —Queda más confundida que antes, pero entiende el tema, sonrojándose ligeramente.

La amabilidad, comprensión, inteligencia y determinación de Yugi dejó sorprendida a Miku el día anterior. Sus palabras de aliento hacia ella, que explicaron que puede hacer lo mismo que sus hermanas, que logrará ser algo en la vida. No hay muchas personas que hablen sobre esos temas, y mucho menos que digan que las ayudarán. Yugi fue ese caso. Después del duelo y de la conversación posterior a ese, Miku conoció al verdadero Yugi Muto: un muchacho apasionado, maduro, leal, solidario, sensible y valiente, con una fuerte determinación, un poco tambaleante cuando el problema es muy, muy complicado, pero al encontrar la solución, se esmera en realizarlo y triunfar, una persona decidida, que hasta tiene una especie de poder "mágico" que duplica todas sus virtudes representándolas en una transformación que lo vuelve "más grande".

Sus valores llamaron la atención de ella, casi al mismo nivel de su interés por los generales de la era Sengoku o su gusto por el refresco de matcha. Era posible también que, con el paso del tiempo y acciones, ella lo termine… idolatrando. Algo extraño pero que no hay que descartarlo, ni dudar, porque Yugi es de corazón noble.

Miku, luego de pensarlo minuciosamente, recuperándose del sonrojo, cerrando sus ojos y colocando una débil sonrisa, responde con felicidad, calma y seguridad… negando con la cabeza:

—Para nada.

.

.

.

24 días restantes para el examen de grado.