Marzo 23, Lunes. Año 201X

—¿Qué rayos sucede? ¿Por qué no abre?—Fuutarou reclama, confundido y disgustado—¡Ábrete! No estoy de humor para juegos—Exclama, forcejeando la puerta automática del hotel, intentando abrirla desde la abertura donde se conectan, sin poder siquiera moverlas.

Un día más que transcurre en la bella y tranquila ciudad de Dómino. Lunes, el día con el que inicia la semana de labores. Continuando su trabajo, Fuutarou asiste al hotel donde se hospedan las Nakano para las clases de tutoría. Después de clase, que saben terminar a las 3:00 de la tarde, toma media hora de descanso en la que almuerza y descansa del día de clases, y con la otra media hora restante va rumbo al hotel.

Su dedicación es sorprendente, ya sea descansando, comiendo o dirigiéndose hacia algún lugar, Fuutarou no desaprovecha el tiempo, con él estudia todo lo que puede. Siempre lleva consigo un mini bloc de notas con conceptos de distintos temas, con los cuales estudia y estudia hasta sabérselos de memoria. Una vez que ya no los necesita, consigue otro bloc de notas y anota otros conceptos para estudiarlos. Es bastante práctico, porque con ellos puede estudiar en donde sea, son más fáciles de llevar que un libro. Lo único en contra de ese método de estudio es que los blocs de notas no poseen muchas notas, máximo contienen 50, así que se gastan muy rápido. En un promedio de suposición, Fuutarou, solo en lo que ha transcurrido del año lectivo, ha usado más de 40 para estudiar, dos mil notas.

Es tedioso comprar los blocs de notas y llenarlos de conceptos en un dos por tres para que en un tiempo después ir a comprar otros, pero muchos estudiantes nipones usan ese método de estudio, sobre todo los estudiantes más aplicados y cuyas calificaciones son excelentes. Fuutarou es la prueba viviente de la eficacia del método, en la lección de matemáticas del jueves pasado obtuvo 100, despeinándose un poco porque no se enteró de que para esa prueba se requería una tarea, pero aún así obtuvo una nota perfecta.

Hoy asiste al hotel, listo para las tutorías, pero hay un pequeño problema: la puerta corrediza automática del hotel le está jugando en contra, no se abre. Nunca hubo este problema mientras asistía. En los días anteriores en los que vino, encontró la puerta abierta, entrando sin problemas. Hoy, esa puerta está cerrada, y no quiere abrirse bajo ningún método.

—Me lleva…—Sin conseguir nada, Fuutarou deja de intentar abrir la puerta a la fuerza. Retrocede un par de pasos—Ya tengo suficientes problemas con ellas, y ahora la puerta se está interponiendo. ¿Qué le pasará, los sensores estarán descompuestos?—Se pregunta, tratando de encontrar una explicación.

Pensando, cerca suyo encuentra un panel de control propiedad del hotel, incrustado en una pared a la derecha de la puerta. El panel contiene una pequeña pantalla, un teclado numérico, un sensor y dos bocinas, una que sirve para micrófono y otra para transmitir sonido. Arriba de ese panel, casi en el techo, se haya una cámara de seguridad, captando, y probablemente grabando lo que sucede a las afueras de la puerta del hotel.

Sin saber qué hacer para entrar, Fuutarou se acerca a ese panel de control, no para manipularon (no sabe cómo), sino para ser captado.

—Disculpen—Se dirige a la cámara, o más bien, a las personas que están monitoreando desde el otro lado—Soy el profesor particular de las Nakano que viven en el piso 30. Me llamo Uesugi Fuutarou—Explica, presentándose. Luego apunta a la puerta con su mano izquierda—La puerta del hotel se averió, no me deja pasar—Notifica, volviendo a ver a la cámara—¿Podrían alguien venir y ayudarme a entrar?—Pide de favor.

Fuutarou sabe bien lo que es una puerta automática: es una puerta que se abre cuando una persona está cerca de ella y se cierra después de unos segundos. Ha visto algunas en los centros comerciales, así que más o menos sabe cómo funciona. Entonces, cuando mira que la puerta del hotel no se abre a pesar de que está cerca, deduce que está dañada, así que pide ayuda, hablando con las personas que miran las grabaciones de las cámaras de seguridad, esperando que alguien venga a su rescate.

—¿Hola?—Pasaron unos segundos después de que habló a la cámara, en los que no recibió una respuesta. Viendo eso, Fuutarou vuelve a hablar—¿Hay alguien allí? Por favor, necesito ayuda—Pide, moviendo sus brazos para llamar la atención.

Mientras habla y mueve sus brazos, alguien llega al lugar, y lo mira:

—¿Qué estás haciendo?—Pregunta esa persona, extrañado.

—¿Ah?—Fuutarou escucha y reconoce la voz que le habla. Sin dudarlo, dirige su mirada hacia él, siendo esa persona su mejor amigo—Yugi—Lo nombra.

—¿Qué haces haciéndole gestos a la cámara?—Pregunta.

—No, no le estoy haciendo gestos a nada. Estoy tratando de llamar a alguien que me ayude.

—¿Que te ayude? ¿Qué pasó?

—La puerta no se abre—Explica, señalando la puerta—Ya me acerqué, pero no quiere abrirse. Creo que se descompuso.

—Ahh… ya entiendo—Asiente, comprendiendo lo que pasa—No, Fuutarou, la puerta no está descompuesta—Explica.

—¿? ¿No lo está?

—No—Niega afirmando. Yugi camina hacia el panel de control—Lo que pasa es que la puerta usa una llave electrónica que sólo tienen los huéspedes y el personal del hotel, con ella la abren—Cuenta, señalando el sensor del panel—Como nosotros no tenemos esa llave, debemos llamar a la habitación de las Nakano para que una de ellas nos abra.

Explicando, Yugi manipula el teclado numérico, escribiendo el piso y el número de habitación donde está el departamento de las Nakano. Luego, hay un momento de carga donde el panel contacta con la habitación:

Conectando…

Piso 30 habitación A - Nakano

— Oh… ya veo. Es sorprendente—Fuutarou comenta, sorprendido de sus conocimientos.

Conectado

El panel lanza que la llamada ya está en la línea. Al otro lado, alguien les habla.

{¿Hola?}—Esa voz pertenece a Miku.

—Miku, hola—Yugi la saluda, reconociendo su voz al chasquido—Somos nosotros: Fuutarou y Yugi. Ya llegamos. ¿Nos puedes abrir la puerta?

{Bien. Esperen un segundo}—Responde.

Otro par de segundos pasa.

*Clack*

La puerta automática se abre, con sencillez.

—Listo, problema resuelto—Yugi le dice a Fuutarou, casi con tono burlón—¿Ya viste cómo abrir la puerta?

—S-sí… claro. Ya lo sabía—Fuutarou demuestra una falsa confianza.

—No me mientas, sé que no eres bueno con la tecnología—Discrepa.

—Claro que soy bueno, solo que en esta ocasión no sabía que la puerta funciona así.

—Claro, claro, te creo—Le cree a medias, entrando al hotel.

—¡Lo soy, de verdad!—Apela, entrando también.

Pareciera que siendo bastante aplicado, Fuutarou sabría cómo funcionan ciertos aparatos electrónicos, pero lo cierto es que no. Como él y su familia son de recursos bajos, no poseen aparatos de ese tipo. Lo máximo que tienen es una radio, y cada miembro de la familia tiene un celular de tapa. Por supuesto, eso no quería decir que él es un completo ingenuo, sí sabe cómo usar una computadora, un televisor o un reproductor de cd a pesar de que no posea uno en su casa. Una puerta corrediza automática que abre con una llave electrónica no es algo que todos tengan, es obvio que no iba a saber cómo funciona. Como se mencionó, anteriormente cuando vino al hotel, encontraba la puerta abierta, él simplemente entraba, sin más. No sabía que la puerta requería de una llave para abrirla. Gente que entraba o salía de allí dejó la puerta abierta, y convenientemente Fuutarou llegaba en ese momento, entrando.

Uh… partí de nuevo metiendo la pata. Qué mal comienzo—Fuutarou comenta en su mente, caminando lentamente, sintiéndose decepcionado de sí por lo de la puerta—He perdido mucho tiempo, no debo desaprovechar más, debo encargarme de ellas. Pero…—Queda con una duda.

—¿Qué haces?—Interrumpiéndolo, en la realidad, Yugi le pregunta, mirándolo extrañado nuevamente.

—¿Eh? Ah... —Fuutarou queda un poco perplejo al ser sacado de sus pensamientos. Yugi, mirándolo actuar desconcertado, intenta animarlo, sonriéndole.

—No conseguirás nada preocupándote desde el inicio, cambia esa cara y demuestra una buena actitud—Plantea—Vinimos a enseñar, ¿No es así? Entonces vamos allá.

*Opening*

https

: / / n 9 . c l /

ygognhop

(Unen todo eso en un solo enlace)

Yu-Gi-Oh!: The Quintessential Quintuplets

Arco 1: Las quintillizas por excelencia

Capítulo 2: Misión y visión compleja

Una vez que llegan al departamento de las Nakano, Yugi y Fuutarou entran, siendo recibidos en la puerta por Miku.

—Hola, ya llegamos—Yugi saluda amigable, verbalmente y moviendo su mano.

—Hola—Fuutarou también saluda, neutral.

—Pasen—Miku, sin mostrar un sentimiento pero no disgustada con la presencia de ambos chicos, autoriza que entren, abriendo la puerta por completo y haciéndose a un lado para dejarlos pasar.

De nuevo en el departamento, para Fuutarou la quinta vez y para Yugi la segunda. Ambos llegan a la sala, donde están tres sofás y una mesa de estar bastante amplia, perfecta para una sesión de estudio.

Fuera de los dos chicos y de Miku, no hay nadie más allí, ni en los otros lugares que se aprecian a la vista, como la cocina, el comedor o el balcón.

—¿Y las demás?—Fuutarou pregunta a Miku por sus hermanas, viendo el piso vacío.

—Están en sus habitaciones—Responde.

—Uh, ya son las 4:00 de la tarde, deberían estar aquí abajo—Reprocha, un poco fastidiado de la poca cooperación—Yugi, ¿Puedes llamarlas a que bajen?—Solicita—Yo prepararé los materiales de la clase.

—Claro, no hay problema—Acepta, quitándose su mochila y dejándola debajo de la mesa para que no estorbe. Por la dirección en la que le apuntó Fuutarou, las habitaciones de las demás chicas están en un nivel superior pero que es parte del departamento. Antes de ir, ve que no tiene idea de cuál es la habitación de cada una, hay cinco puertas—Este… ¿Cuáles son sus habitaciones?—Pregunta.

—Todas ellas—Miku responde, señalando las cinco habitaciones de izquierda a derecha—Cada una tiene su propia habitación—Añade—De izquierda a derecha, está la habitación de Itsuki, la de Yotsuba, la mía, la de Nino y la de Ichika, en ese orden.

—Muy bien, ya entendí. Gracias—Agradece con una sonrisa y un asentir de cabeza. Luego, se dispone a subir unas gradas que llevan a ese conjunto de habitación. Al llegar a ese nivel, toca las puertas de las habitaciones de cada quintilliza.

*Toc* *Toc* *Toc*

Yugi empieza a llamarlas, empezando por la habitación de Itsuki. Tarda unos segundos en abrir:

—Oh… Yugi—Itsuki lo nombra después de abrirle la puerta y verlo con ligera impresión y disgusto.

—Hola—Saluda ante todo—Las tutorías van a empezar, ¿Puedes bajar?

—A pesar de todo, sigues sonriendo—Hace un comentario—Pensé que después de lo que te dijo Nino, no volverías aquí. ¿Estás bien?—Pregunta, casi, casi preocupada.

—Ajá—Afirma con un asentir—Sí me dolió lo que me dijo, pero ya lo pensé mejor y tomé en cuenta que lo dijo porque me odia. Así ya me siento bien.

—Ya veo…—Baja la mirada, pero sólo con el rabillo de sus ojos, comprendiendo, aún un poco malhumorada de la persistencia del pelopincho. Regresa a verlo—Bien—Declara en corto, cerrando la puerta.

—…—¿Eso sonó a que aceptó o que rechazó? La respuesta fue cortante, y su voz no demostró un sentimiento feliz o molesto, sino de malhumor. ¿Bajará para las tutorías? No sé sabe.

Dejando eso de lado, Yugi va a la siguiente habitación, que si no se equivoca, es de la cuarta quintilliza.

*Toc* *Toc* *Toc*

Toca la puerta, llamándola. Pasan unos segundos… y más segundos.

—¿?—No hay respuesta, de ningún tipo. Yugi vuelve a tocar la puerta, esperando que esta vez Yotsuba haga algo… pero el resultado es el mismo.

—¿Yotsuba?—Volviendo a no tener una respuesta, Yugi la llama. Otra vez toca la puerta—Yotsuba, ¿Te encuentras bien? Dime algo—Pide, sintiéndose un poco preocupado.

Entre tanto, la puerta de la habitación de Itsuki se abre, de allí saliendo Itsuki. Ella iba a bajar, pero nota que Yugi está frente a la puerta de la habitación de Yotsuba, llamándola.

—No está aquí.

—¿?—Escuchándola, Yugi deja de ver la puerta y le presta atención a Itsuki—¿No está?

—No—Repite—Dijo que se quedaría en la escuela a ayudar al club de baloncesto en sus actividades—Informa, y después baja por las gradas hacia la sala.

—¿El club? Ah… claro, ya lo recuerdo—Murmura, en su mente recordando algo que un día ella le dijo.

.

Retrospectiva

Pues… estoy ayudando al club de baloncesto en sus actividades, así que me quedé después de clases. Estaré ayudándolos por una semana o dos.

.

—Entonces resultó ser cierto—Comenta, pensativo y preocupado. La inasistencia de Yotsuba no es algo simple, es preocupante. Si no está aquí, no aprenderá ni estudiará, no habrá progreso con ella. Resolverlo será un tema aparte con el que debe hablar con Fuutarou para encontrar una solución, hasta eso, debe encargarse de las demás.

Como Yotsuba no está, Yugi pasa por la habitación Miku para ir a la de Nino.

*Toc* *Toc* *Toc*

Toca la puerta, esperando respuesta. La segunda quintilliza abre, y lo mira.

—¿Otra vez tú, enano?—Pregunta molesta—Sí que tienes bastante valor para venir a verme. ¿Qué pasa? ¿No tuviste suficiente con los insultos pasados y vienes por más?

—Lo siento, Nino, pero ese truco ya no funcionará de nuevo—Contesta, con valor—Sé bien que me dices todo eso porque me odias, no porque sea cierto. Por eso también te perdonaré, pero no lo vuelva a hacer—Asegura, un poco alegre y positivo, no pensando en eso. Trata de dejar el tema de los insultos atrás, perdonándola incluso—¿Tal vez puedes bajar para las tutorías?—Pregunta.

—…

*¡Slash!*

La actitud alegre de Yugi molestó a Nino. Ella esperaba hacerlo sentir mal otra vez, pero no funcionó, y parece que no funcionará más. No insistiendo, cierra la puerta de su habitación de golpe. Esa reacción brusca sorprende a Yugi, retrocediendo un paso hacia atrás, casi asustado. Era una manera muy asertiva y violenta de decir "no".

En la recta final, sólo falta llamar a Ichika. Yugi entonces va y llega a la puerta al final del pasillo.

*Toc* *Toc* *Toc*

Toca la puerta, y espera una reacción.

—¿Sí? ¿Quién es?—La voz de Ichika responde al otro lado.

—Soy yo, Yugi.

—¿Yugi?, Entra, puedes pasar—Ofrece.

Yugi duda de abrir la puerta, no tenía pensado entrar a una de las habitaciones, sino sólo a tocar la puerta y llamarlas. Pero ya que Ichika no parece tener problemas y ofrece, lo hará.

—E-está bien. Con permiso—Yugi anticipa antes de abrir la puerta.

Es la primera vez que Yugi entra a la habitación de una chica en general, por lo que ha escuchado, ese privilegio no lo tiene casi nadie, solo las personas que son de confianza para la chica. En el fondo se siente honrado de esa confianza, y entra expectante de ver la habitación de Ichika, esperando algún aire de madurez y orden como ha demostrado tener. Lo primero sí encontró, pero lo segundo…

—¿?—Ni bien entró a la habitación, Yugi se topa con un desastre. Hay cosas, muchas cosas tiradas por toda la habitación, mayormente en el suelo: ropa de todo tipo, bolsas de compras vacías y con cosas, libros, cuadernos, varios envases de champú y acondicionador, un estuche de maquillaje, una manta y muchas cosas más que no se logran distinguir por el desastre.

La habitación cuenta con una cama, un estante de libros, un escritorio, un placar y varios posters pegados en la pared. También hay una ventana, a un lado de la cama, donde pasa la luz solar. Algo adicional, es que en la cama hay lo que parece ser un bulto de sábanas.

—Santo cielo…—Yugi murmura, sin creer la condición lúgubre de la habitación—¿Qué pasó aquí? No recuerdo que haya habido reportes de terremotos en la ciudad—Comenta, caminando hacia adentro con cuidado, viendo por dónde pisa.

—No deberías hablar así de la habitación de una chica—Sintiéndolo acercarse, la voz de Ichika le habla. Al mismo tiempo, el bulto de sábanas en la habitación se mueve. Yugi le presta atención.

Entonces, aquel bulto en la sábanas se levanta y se desenreda de ellas, revelando una persona, a Ichika. Al aparecer, lo primero que hace es bostezar del cansancio, pues pareciera que estaba dormida.

—¿Qué tal?—Pregunta en forma de saludo con simpatía, sentada en su cama y con una sábana cubriendo su cuerpo—¿Qué te trae a mi habitación?

—¿? Hum… pues…—Tartamudea, un poco nervioso de verla así—Vine para llamarte. Las tutorías están a punto de empezar, ¿Podrías bajar y acompañarnos?

—¿? ¿Ya es hora? ¿Tan pronto?—Pregunta, frotándose los ojos.

—Así parece—Responde—Ven vamos, las demás ya se van a reunir también—Comenta, llegando a la cama donde ayuda a Ichika a levantarse, tomando la sábana y queriéndosela quitar.

—¡Ah…! ¡N-no, Yugi, espera!—Ichika exclama, exaltada al verlo tomar su sábana para quitársela. Yugi en reacción, suelta la sábana y da un paso atrás, confundido.

—¿Que, qué ocurre?

—Es que… hm… no estoy vestida.

—¿? ¿No lo estás?

—No. No llevo nada de ropa puesta—Contesta, un poco nerviosa.

Su explicación no puede ser más clara, Ichika no lleva nada de ropa puesta, ni siquiera ropa interior. Lo único que lleva es la sábana en la que está enredada. Yugi por poco le quita esa sábana, y si lo hubiera hecho, la madre del caos completo se hubiera desatado. Pensando en eso, en que estuvo muy cerca de ver el cuerpo de Ichika como vino al mundo, se alarma.

—¡Ah… Lo-lo siento mucho! ¡No tenía idea!—Exclama, casi asustado, retrocediendo un par de pasos hacia atrás en dirección a la puerta. Sus mejillas se sonrojan de la vergüenza como un adicional a su reacción—Y-yo… te dejaré sola para que te cambies, me voy—Enuncia, llegando a la puerta para retirarse.

—¡Espera, espera un momento!—Antes de que se vaya, Ichika lo detiene a tiempo con sus palabras—Ya que estás aquí, ¿Me podrías ayudar a buscar algo qué ponerme?—Le pide.

—¿?… ¿A-algo?—Pregunta, más nervioso que antes, casi afuera de la habitación. Para no sentir tanta vergüenza, dirige su mirada a otro lado de la habitación en donde no esté Ichika.

—Sí, por favor. Ayúdame a buscar algo de ropa que pueda usar—Pide nuevamente con imploración, juntando sus manos en súplica.

—Yo… no sé si deba hacerlo. No soy la persona indicada…

—No te preocupes, te daré permiso de revisar mi ropa. Una vez que esté vestida, bajaré, ¿Sí?

—… Bueno, está bien—Al final cede con lo último, entrando a la habitación, aún nervioso y con la mirada desviada.

—Busca en la ropa de acá—Señala con su mano derecha un montón de ropa que se haya en el suelo, entre el espacio que hay entre la cama, el escritorio, el estante de libros y Yugi. Éste ultimo hace caso y va a esa dirección, llegando y agachándose para buscar algo que Ichika puede usar el día de hoy.

—¿Qué ropa quisieras?—Pregunta mientras busca.

—Hum… tal vez un conjunto blanco: una blusa y un pantalón.

—Una blusa y un pantalón blanco—Repite, captando la indicación, buscando entre el montón de ropa—Hmm… ah, hallé algo—Comenta, encontrando algo de vestir color blanco: una blusa blanca un poco gris y un pantalón completamente blanco—¿Te parece bien estos dos?—Pregunta, mostrándole ambas prendas de vestir.

—Déjame ver—Ichika pide, sacando su brazo derecho de las sábanas para tomar la blusa y el pantalón. Los mira, comparándolos y pensando si se vería bien con ellos—Hmm… el pantalón está bien, la blusa no mucho—Opina—Mejor busca una blusa negra, o azul oscura.

—Bien—Acepta, buscado otra vez—A ver… alcancé a ver algo negro por aquí, aún debería estar—Busca en un determinado lugar—¿Será esto?—Pregunta, sacando y mostrando la prenda de la que habló—… ¿?—Parecía una blusa, pero al estirarla y verla mejor, resultó ser una pieza de lencería negra, una que cubre el pecho, el cuerpo y los muslos a la vez.

—Eso no es una blusa, Yugi—Ichika comenta, no reclamándole, más bien tomándole el pelo.

—Lo-lo siento, me equivoqué—Yugi de disculpa apenado, dejando a lado la pieza de lencería.

—No pasa nada, lo entiendo—Lo comprende—¿Qué opinas de esa prenda?—Pregunta, jugando un poco.

—Hum… supongo que es bastante… maduro—Se limita a responder, buscado entre el montón de ropa.

—¿Te gusta?

—¿Hm?—Deja de buscar.

—Que si te gusta esa pieza, ¿Qué te parece?

—Uh, n-no sé. No tengo una opinión.

—¿Quieres que me la ponga para tí?

—¿¡!?—Se voltea a verla, sonrojado.

—Ejejeje—Rie, burlándose y pareciéndole graciosa su reacción—Tranquilo, es una broma.

—Eh… ¿Una broma?

—Ajá. No te sientas nervioso.

—Uh… bien—Yugi se calma, suspirando y continuando su búsqueda.

—… Pero si quieres, puedo…

—¡Ya la encontré, ya la encontré!—En un azar del destino milagroso, antes de que Ichika diga lo que iba a decir, Yugi encuentra una blusa, no negra, pero azul oscura, algo que también sirve. Una vez que la tiene, con la cara bastante sonrojada, se la deja en la cama a Ichika y corre hacia la puerta para salir—¡Cámbiate pronto, te esperamos abajo!—Exclama para no darle la oportunidad de hablar, saliendo de la habitación y cerrando la puerta.

El evento fue abrupto, pero Ichika lo entendió. Hace una carcajada, pareciéndole graciosa y simpática la actitud de Yugi cuando está muy nervioso.

Luego de unos minutos, casi todas están reunidas en la sala para la tutoría. Ichika, Miku e Itsuki son las únicas que están presentes, Nino no, pero era de esperarse, y en el caso de Yotsuba ya se explicó el motivo.

—Bueno, creo que ya estamos listos—Fuutarou comenta, preparado con tres de las cinco quintillizas—Comencemos a estudiar entonces.

—Hm—A lado suyo, Yugi asiente, ya calmado.

—[Bostezo] Uh… supongo que observaré—Después de bostezar, Ichika argumenta, no muy interesada en estudiar, pero sí en acompañar.

—Sigamos viendo la historia de Japón, aún quedaron temas pendientes que no vimos el sábado—Al contrario, Miku sí parece dispuesta a aprender… la materia de historia, pero dispuesta a aprender. Aceptable.

—Yo estudiaré por mi cuenta—Itsuki asevera, y para dejar en claro su decisión. Se sienta en una mesa aparte con sus libros y cuadernos. Era brusco, pero tenía la misma intención que Fuutarou y Yugi, eso es bueno.

—¿Te irá bien estudiando sola?—Fuutarou discrepa—Espero que esta vez obtengan una nota mayor a 19.

—¿¡Qu…!? ¿¡Cómo sabes…!?—Escuchándolo, se exalta, sorprendida y avergonzada—Hmm… ahem—Ella nota a tiempo que actúa en pánico, así que se tranquiliza—No… no sé de dónde escuchaste eso, pero es mentira. Me fue bien en esa lección, no perfecto, pero bien—Responde con su seriedad renovada, pero se escucha en su voz que está un poco nerviosa.

—¿Puedo ver tu lección entonces?

—¡No!—Rechaza al instante.

¿Es buena idea confiar en que Itsuki se superará a sí misma sin ayuda? Ahí está la respuesta.

Yugi duda un poco del comportamiento de Fuutarou hacia las Nakano. Desde que empezaron, los problemas se han vuelto el pan de cada día, con tanta confusión, falta de cooperación, y negativa de ambas partes, parecía que un progreso era pedir demasiado. Sin embargo, todo era peor al principio: nadie quería cooperar ni participar, tampoco mostraron gratitud o comprensión hacia la otra parte, cada quien veía por sus propios intereses. Ahora… sí, aún siguen habiendo esos roces de problemas, pero ambos chicos ya al menos consiguen que parte de ellas cooperen. Por más tontas y molestas que pueden llegar a ser, las Nakano son humanas, como Fuutarou y Yugi. Si ellos soy amable con ellas, todos se entenderán entre sí. Era parte es fundamental, una química, un intercambio equivalente, porque sin la amabilidad, los chicos, incluso encerrando a las chicas en una habitación cerrada y blindada y perdiendo la llave, no conseguirán nada de ellas. Yugi entiende perfectamente esa parte, no tiene ningún problema, porque ser amable es parte de su naturaleza. Fuutarou por su parte, lo intenta de verdad.

—Bien, comencemos—Lo que ha de pasar, pasará, sólo hay que esperar que no suceda algo problemático que perjudique todo. Fuutarou incita, ya listo para la clase.

Pero… arriba de ellos, en el corredor donde se ubican las habitaciones de las Nakano, Nino se hace presente, mirando con superioridad.

—¿Oh? ¿Todavía siguen aquí?—Pregunta, con tono menospreciante a Fuutarou y a Yugi. Eso llama la atención de todos, que la regresan a ver—Se ve que son muy persistentes, muy bien. Sólo espero que no se queden dormidos, sobre todo tú, Uesugi.

—Grr…—Fuutarou gruñe, enojado. Entendió la referencia, pues Nino no hace mucho lo dejó inconsciente por medio de una droga, algo malo y que le desagrada recordar. Es más, si tuviera la oportunidad, la haría pagar por ello. Por el momento no puede responder a eso como quiere, debe de comportarse amable para conseguir una buena imagen. Suspira un poco, relajándose—¿Por qué no te nos unes, Nino? Estudiemos juntos—Ofrece, sonando lo más amable posible, abriendo los brazos como una forma de recibirla.

—Primero me muero, luego hablamos—Responde, rechazando contundentemente su oferta. La forma que lo hizo fue tan menospreciante que hace enojar más a Fuutarou, entrecerrando sus ojos conteniendo su frustración. Él ya lo veía venir, sabía que tratar con Nino era como hablarle a una pared, a una pared molesta en adjetivo, así que no insiste más, después de todo, por el momento está bien sólo estudiar con Miku, Ichika e Itsuki.

Pareciera que todo se calmó, pero no. Nino, no conforme con rechazar la oferta, baja del corredor por las gradas hasta llegar a la sala para decir algo:

—¿De verdad esperas que todas nosotras cooperemos? Estás equivocado, no lo haremos. Te lo aseguro.

—Eso no es cierto. Cooperarán, no todas, pero lo harán.

—¿Estas seguro?—Cuestiona—¿Qué hay de Yotsuba, por ejemplo? ¿No te has preguntado por qué no está?

—Escuché que está ayudando al club de baloncesto.

—Sí, sí, claro. Está ayudando al club, eso todos lo sabemos. Qué noble de su parte. Pero, ¿No te has preguntado por qué los está ayudando?

—…—Ni Fuutarou ni Yugi saben la respuesta.

—Lo hace para no asistir a las tutorías. Es tan simple.

—¡! ¡Eso… eso no es cierto!—Fuutarou se rehúsa a creerle.

—Piensa lo que quieras, pero es así—Asegura, con una sonrisa malvada—Alguien le contó que una conocida del club de baloncesto buscó un reemplazo para el equipo. Era un asunto importante, porque el equipo sólo tiene cinco miembros, sin suplentes, y una de ellas se fracturó un tobillo. Sin ella, el equipo no participaría en el torneo escolar, quedarían fuera, a pesar de que trabajaron muy duro. Yotsuba, como es bastante atlética, sería el reemplazo perfecto. Así que decidió ayudar al club en vez de asistir a las tutorías. Prefirió quedarse tiempo extra en la escuela a jugar que a estudiar con ustedes.

—Eso… ¿Es verdad?—Pregunta, difícil de creerlo.

—Claro que lo es. Cuando se lo mencioné, me dijo que les dijera que lo siente, pero que no puede ignorar a alguien que necesita ayuda.

—¿? ¿"Cuando se lo mencioné"?—Yugi nota una oración clave del asunto—¿Quieres decir que tú le contaste el problema del club de baloncesto?

—Jeje. Me descubriste—Burla.

—… Tú… también la convenciste de que vaya. ¿No es así?

—No, no. Yo no convencí a nadie—Desvía la responsabilidad—Sólo le dije lo que pasó con el equipo. Ahora que ella haya decidido ayudar, no es algo en lo que tenga que ver. Tal vez ustedes sean tan molestos que prefirió ir.

Los dos chicos quedan en silencio… poco a poco comprendiendo lo que pasó.

Esto no es un rechazo, es una conspiración por parte de Nino. Ella, para dificultarles el trabajo, le dijo a Yotsuba sobre el club de baloncesto y su problema. Siendo su hermana, la conoce muy bien, así que sabe que ella ayuda a la gente en problemas. Entonces, además de decirle lo del club, la incitó a que los ayude en lugar de asistir a las tutorías. La táctica funcionó a la perfección, Yotsuba, a pesar de que se sintió mal por dejar las tutorías, se quedó a ayudar. Fuutarou y Yugi ahora no tendrán un progreso con ella si no está presente.

—Eres despreciable—Fuutarou farfulla, molesto con ella.

—Ajajaja, y eso no es todo—Nino no se toma mal el insulto, ríe, pareciéndole satisfactorio la frustración de Uesugi… y aún faltaba más. Ella, sin problemas, mira a Ichika—Oye, Ichika, ¿No tenías que ir a trabajar a las cinco?—Le hace acuerdo.

—¿Trabajo?—Ichika queda un poco confundida. Mira el reloj de la sala, uno de manecillas y de madera, marcando las 4:34 pm, menos de media hora para las cinco de la tarde—¡…! ¡Diablos, es cierto, lo olvide por completo!—Exclama, dando razón a Nino—Me voy, los veo después—Apresurada, se lleva un par de cosas suyas de la sala y sale del departamento corriendo.

El abrupto suceso deja en seco a Fuutarou y a Yugi. Nino, apenas calentando, continúa:

—Miku, tú me debes un refresco de la vez que te tomaste uno que guardé en el refrigerador. Lo quiero de vuelta, ve a comprarme uno—Exige.

—… Bien. Pero sólo porque te lo debo—Miku al principio dudó para no dejar a Fuutarou y Yugi, pero en parte Nino tiene razón, ella tiene el deber de comprarle uno después de beberse el suyo. Así que se va, pero volverá… pero dejó solos a los dos chicos en un mal momento.

Con dos terceras partes del trabajo hecho, a Nino le falta disuadir a su tercera hermana menor.

—Y tú, Itsuki. ¿No crees que sería mejor que fueras a estudiar a una biblioteca? Allá hay silencio—Le sugiere. Itsuki tarda unos segundos, pensando. Parece estar de acuerdo.

—Es cierto—Acepta la idea, levantándose de su asiento, tomando sus útiles escolares y saliendo del departamento rumbo a una biblioteca.

Un trabajo que a Yugi le costó bastante en hacer, Nino lo destruyó en menos de un minuto. Las tres quintillizas a las que reunieron, se fueron sin más, dejándolo solos.

—Bueno… chicas… reúnanse. Comencemos… a estudiar—Fuutarou notifica, fuera de sí. La disuasión de las Nakano fue mucho para él, dejándolo sin razón. Sus ojos no tienen brillo, parece que se volvió loco.

—¡No, Fuutarou, no pierdas la razón, no la pierdas!—Rápidamente, Yugi lo asiste, muy preocupado, sacudiendo un cuaderno como un abanico para darle aire—¡Por favor, vuelve, eres muy listo para perder la razón! Y si alguien como tú la pierde, ¿¡Qué pasará conmigo!?—Exclama desesperado y con miedo, sacudiendo más fuerte el cuaderno.

Unos minutos pasaron. Fuutarou ya recuperó la cordura gracias a la asistencia de Yugi. Le duele un poco la cabeza, parece que le está dando indicios de migraña. Yugi sigue asistiendo, abanicando un cuaderno para darle aire. Ambos, sentados en el sofá, tratan de organizarse… ¿Pero cómo? Todas se fueron.

—Maldita Nino, siempre estorbando—Fuutarou farfulla, con enojó hacia la mencionada—¿Qué pretende?

—No lo sé—Yugi responde, dejando de abanicar el cuaderno—El punto es que hizo que todas se fueran, ahora no tenemos a quién enseñar, otra vez—Comenta. En la mesa amplia, hay un vaso de plástico con agua. Yugi lo agarra y se lo ofrece a Fuutarou—¿Quieres?—Pregunta. Fuutarou alza su mano derecha para tomar el vaso, pero ver el vaso le hace recordar algo que debe prever.

—¿Te lo dio Nino?

—No, no. Lo llené yo mismo, no te preocupes.

—[Suspiro] Gracias—Agradece y toma el vaso con agua, antes suspirando de relajación. Bebe el agua, tranquilizándose. Hace también un suspiro de frescura.

—Ajajaja. Son tan patéticos—Cerca de ellos, en la cocina, escuchándolos, Nino se mofa de ambos. Los dos la regresan a ver, no felices, sobre todo Fuutarou, muy enojado con ella.

—¿Por qué nos haces esto?—Yugi le pregunta, guardando la calma.

—No les hago nada, sólo les di unas ideas a mis hermanas y ellas las tomaron en cuenta, ¿Qué quieren que haga?

—Empieza por cerrar la boca—Fuutarou le asevera—Está bien que no quieras estudiar con nosotros, pero no nos arruines el progreso con tus hermana que sí quieren estudiar.

—Claro que quieren estudiar, todas queremos, yo también. No los queremos a ustedes, ese es el asunto. Es tan simple, ¿Por qué no lo entienden?

—Lo entendemos. Por eso nos esforzamos con ustedes, para que les agrademos—Yugi interviene.

—Pues no hacen un buen trabajo que digamos—Reprocha, menospreciándolos—Tantas cosas que pueden estar haciendo, pero insisten en continuar con nosotras.

—Necesitan ayuda, como parte de ellas lo sabes bien. ¿Qué pasará con ustedes si no pasan la preparatoria ni van a la universidad? ¿Qué será de su futuro?

—Eso será nuestro problema cuando llegue, no te metas en eso—Refuta, desviando la mirada con fastidio—No hay espacio para gente como ustedes aquí—Finaliza.

La conversación llega hasta ahí, Nino dejó en claro que no los aprueba, y que les dificultará el trabajo. Eso molesta a Fuutarou, frustrado. Yugi no está seguro cómo sentirse. ¿Qué deberían hacer ahora?

Antes de pensar, la puerta del departamento se abre. Miku volvió de afuera, trayendo una bolsa plástica blanca con algo en su interior.

—Ya llegué—Notifica, caminando hacia la parte donde se une la sala con la cocina, dirigiéndose a Nino—Toma, aquí tienes una nueva lata de refresco. Ahora ya no te debo nada—Informa, dejando la bolsa cerca de ella, y luego dirigiéndose hacia la sala.

Nino revisa la bolsa para tomar el refresco, expectante pues quiere beberlo en este instante, pero al tenerlo, mira que es un refresco que nunca ha visto en su vida, uno de etiqueta verde.

—¿Refresco de matcha?—Dice extrañada, viendo lo que está escrito en la etiqueta—Miku, ¿Qué es…?—Quiere preguntar, pero se detiene cuando mira a Miku juntarse con Fuutarou y con Yugi.

—Miku, volviste—Yugi la recibe, feliz de su retorno y disposición.

—¿Me perdí de algo?—Pregunta al llegar a ellos y verlos de malos ánimos.

—De un dolor de cabeza—Fuutarou responde con sarcasmo.

—Fue mucho para él que todas nos abandonaran, no creo que esté en condiciones de enseñar—Yugi diagnostica.

—Sí Uesugi no puede estudiar, entonces estudiemos nosotros dos—Propone la quintilliza del medio.

—¿? ¿Quieres estudiar conmigo?—Pregunta, un poco sorprendido de su idea.

—Sí. Es una buena idea, para no perder tiempo—Fuutarou aprueba—Ustedes estudien. Cuando ya me sienta mejor, los acompañaré.

—Está bien, como digas—Yugi acepta. Ahí se agacha y toma su mochila que dejó debajo de la mesa amplia, abriéndola y buscando lo que necesita.

—¿Qué vamos a ver hoy?—Miku le pregunta.

—Ya que sólo estás tú, sigamos viendo lo que quedamos pendiente el sábado—Sugiere—Veamos el periodo Kamakura.

—Muy bien—Acepta, alistando sus útiles.

Cerca de ellos, casi detrás, Nino los mira, casi crédula de que su primera hermana menor colabore con Uesugi y con Yugi, algo que aseguró que no pasaría con ella ni con las demás. No iba a quedarse con los brazos cruzados ante ello, está quedando mal, debía hacer algo para arruinar esa convivencia.

—¿Desde cuándo eres tan cercana a ellos, Miku?—Pregunta con burla y con ligero interés, llamando la atención de todos. Al hacerlo, se acerca a ellos, situándose cerca de Miku—¿Acaso te gustan los chicos aburridos y pequeños, eh?—La cuestiona con picardía, burlándose de ella. El comentario también es algo hiriente.

—Eres muy superficial, Nino. Claro, como sólo te interesan los chicos guapos—Miku responde con su perspicacia, contraatacando. Su comentario además, fue más hiriente. (Ojo: ambos comentarios son hirientes para Yugi, porque le acaban de decir que es aburrido, pequeño y, entrelíneas, que no es guapo).

—¿Qué? ¿Tienes algo en contra de los chicos guapos?—Pregunta un poco molesta, no agradándole ese alegado de su hermana.

—Son sólo gente caprichosa que les interesa cómo se ven. No les importa los sentimientos de los demás.

—¿Dices que sólo importa la belleza interna?

—¿Y si así fuera?

El conflicto entre las dos escala otro nivel, volviéndose intenso.

—Ya veo. Ahora entiendo por qué siempre te vistes mal: es porque no te importan las apariencias—Comenta, apuntando y menospreciando la ropa celeste de Miku.

—¿Crees que esas uñas se te ven bien?—Contraataca, mirando con disgusto las uñas de Nino, unas uñas falsas color rosa. Con eso consiguió enojarla.

—No entiendes nada, ¿Eh?

—No quiero hacerlo.

—Esperen, esperen, deténganse—El asunto parece estar yendo a peor, así que Yugi interviene, tratando de cortar la pelea, levantándose y situándose entre ellas—Dejen de pelear, por favor. Son hermanas, no deberían llevarse mal—Apela.

—… Sí. Tienes razón—Miku le da la razón, calmándose, cortando la discusión, mirando a Nino de reojo, un poco molesta con ella—Deja de estorbar—Le añade.

—¿¡Quién está estorbando!?—Nino le reclama al escucharla.

*Gruñido*

El ambiente conflictivo se detiene en seco cuando todos escuchan un fuerte sonido doloroso… de hambre. Alguien está hambriento, y su estómago le reclama comida. Nino, Miku Y Yugi, voltea hacia la persona que produjo ese gruñido: Fuutarou.

—Uhh…—Hace un pequeño gemido de debilidad, tocando la zona de su abdomen donde está su estómago. También siente vergüenza cuando todos se voltean a verlo.

—¿No viniste almorzando?—Yugi le pregunta, ligeramente preocupado por él.

—Quería ahorrar el dinero del almuerzo. Lo siento—Contesta, disculpándose de su ruido.

Las dos quintillizas lo miran indiferentes y extrañadas, lo que hizo fue un acto que se lo podría fácilmente interpretar como maleducado, pero no le dicen nada. Nino, teniendo en mente la palabra "hambre", se le vino en mente la palabra "comida", dándole una idea.

—Ya sé, ¿Por qué no hacemos una competencia de comida, Miku?—Desafía, confiada—Veamos quién prepara la comida más acogedora. Así probaremos si es cierto si la belleza interna importa.

—…—Miku queda en silencio con el desafío, entendiendo. Yugi y Fuutarou también están en las mismas, pero más sorprendidos.

—Si gano, no estudiaremos hoy—Formula, caminando de vuelta a la cocina, en posición—¿Qué dices: aceptas o te da miedo equivocarte?—Reta.

—Esperen, no necesitan hacer esto—Fuutarou se levanta del sofá, preocupado del reto, en parte responsable porque su hambre fue la que originó la idea.

—Miku, no vas a aceptar el reto, ¿Verdad?—Yugi le pregunta, tratando de convencerla de desistir.

—… Volveré en un minuto—Responde, indicando que sí aceptará. Alza las mangas de su casaca celeste, preparándose para el combate—Tú y Uesugi espérenme sentados—Indica, caminando hacia la cocina.

—Miku, espera…—Yugi de nuevo trata de convencerla, pero es inútil. La quintilliza del medio está decidida a poner en su lugar a su segunda hermana mayor.

.

Entonces, la competencia de cocina comienza, Nino contra Miku. Las dos colocan todo su esfuerzo en cocinar algo, cada una aplicando su ideología: Nino cocinando algo con una excelente presentación, lo que a su ves significará que tendrá un excelente sabor, y Miku por su lado cocina algo que sepa delicioso, sin importar que no se vea bien.

Cada una recorre la cocina, buscando utensilios de cocina e ingredientes que les sean útiles para sus respectivos platillos. Los movimientos de Nino son bastante fluidos, mostrando elegancia, delicadeza y gracia en crear su comida, como una cocinera profesional que elabora una comida gourmet. Miku en cambio se esfuerza mucho, demasiado, parece que apenas tiene las cosas bajo control, hubo ocasiones en las que tropezó, pero nada grave, coloca bastante esfuerzo, dedicación y corazón a su comida.

—Esto no acabará bien, ¿Verdad?

—Posiblemente—Entre tanto, Fuutarou y Yugi dialogan, un tanto preocupados de esto. No hay cómo hacer algo al respecto, sólo esperar—Este… ¿Quieres hacer algo mientras esperamos?—Le pregunta.

—¿Qué tal si jugamos una partida de Duelo de Monstruos?—Promueve.

—Pero no tengo baraja.

—Te prestaré la mitad de la mía—Ofrece, situándose en la mesa amplia, sacando de su mochila el tablero del juego. Viéndolo, Fuutarou acepta, acercándose a él y sentándose para jugar.

Luego de una hora, después de mucho trabajo, la comida de las dos quintillizas está lista. Nino es la primera en anunciar su plato, tranquila y con mucha confianza:

—¡Tarán! Un dutch baby, con verduras de temporada y jamón.

El plato, de nombre holandés e inglés, consiste en un pancake grande, de gran diámetro. Su consistencia es impecable, color miel, cocinado perfectamente por ambos lados. En el interior del pancake, también cocinados se haya varias rebanadas de jamón, lechuga, tomate, pepino, orégano y en su superficie azúcar espolvoreada.

Con todas esas características, era un tanto ridículo pensar que ese platillo sepa mal si se ve celestial y delicioso. Ahora se entiende por qué Nino está muy confiada.

Por la parte contraria, la otra competidora, Miku, presenta su platillo de forma… fúnebre, avergonzada:

—Un omurice…

El omurice es una tortilla de huevo casi en forma de empanada, rellena con arroz frito y varias especias. Es un platillo sencillo, fácil de hacer, no requiere de muchos ingredientes, además de que su preparación es rápida. Es bastante popular en Japón y algunas partes de Taiwán y Corea del Sur, siendo preparado en restaurantes, pero no se comparan con la sazón que hace uno mismo en su casa. No importa quién lo ofrezca, el omurice es delicioso.

Miku hizo uno, colocando toda su devoción y experiencia en la cocina, esperándole ganar a Nino con una receta clásica, nadie le diría que no a un buen omurice, no importa si se viera mal, ¿Verdad? Pues ella se tomó literal la última parte.

El omurice de Miku… se ve más bien como un plato de arroz frito con huevos revueltos a su alrededor y salsa encima (le convenía más decir eso). No tiene la forma de empanada, o más bien, la tenía, pero algo ocurrió durante la preparación que hizo que Miku la destruyera, ¿Un accidente al tratar de darle la vuelta, quizá? En sí contiene los ingredientes de un omurice, como lo son el relleno de arroz y las verduras como el apio, cebolla blanca, cilantro, pimiento verde y rojo, además de su clásica salsa roja que lleva encima en línea ondulada.

El platillo además, parece desprender un aura oscura, tenue, como si estuviese envenenado, y pobre de aquel iluso que llegue a probarlos… es garantizado que quedará maldecido por el resto de su vida. Tal vez es exagerado. Entonces, viendo el "omurice", imaginando que éste pueda hablar, seguramente diría que está sufriendo, agonizando, que por favor acaben con su sufrimiento. Claro, como se ve como si un camión de 24 ruedas lo hubiese pasado encima, ¿Quién no lo ayudaría? ¿Pero cómo, comiéndolo? Sería como salvar un alma a cambio de condenar a otra.

Su ideología planteó que la belleza externa no importa, sino la interna, entonces significa que el platillo sabe muy bien a pesar de que se vea de esa manera, ¿No? Pero ahora Miku, mirando su plato… tiene una expresión de que ya no está segura de eso. Piensa que era mejor quedarse callada y no aceptar el reto.

Con ambos platillos expuestos, es hora de ver cuál es el mejor. Entre tanto con los chicos, juegan Duelo de Monstruos.

—Jugaré con el Mago Oscuro.

—Ugh, no otra vez—Fuutarou se frustra cuando Yugi invoca un monstruo muy fuerte—… ¿?—Desviando la mirada por casualidad, nota que Nino y Miku terminaron de cocinar—Hey, Yugi, creo que ya acabaron de cocinar—Comunica.

—¿Deberíamos ir a verlas?

—Sí. De todas formas ya perdí—Dice, dejando el duelo y juntando las cartas que usó, y se las devuelve a Yugi. Éste la recepta y juntos van al comedor de la cocina donde Nino y Miku están.

Con los cuatro reunidos en el comedor, es momento de decidir cuál platillo es mejor.

—Qué bueno que vienen, justo necesitamos a alguien para ver cuál platillo es mejor—Nino declara—Ya que estás hambriento, serás el juez—Le dice a Fuutarou, entregándole una fuerte responsabilidad. Miku cerca, está de acuerdo con la posición, asintiendo.

Con ambas chicas a la espera, con hambre y con dos platos de comida al frente suyo, es difícil rechazar la oferta, así que accede, sentándose en una silla listo para degustar.

—Gracias por la comida—Agradece juntando sus manos, y luego toma una cuchara para probar los dos platos.

Primero prueba el de Nino, tomando un pedazo del pancake, comiéndolo y degustando su sabor, tomando unos segundos para masticar y luego ingerirlo. Después, prueba el plato de Miku, tomando una mezcla de arroz, huevo y salsa, comiéndolo y degustando su sabor, también tardando unos segundos en masticar bien antes de tragar.

Nino y Miku esperan expectantes la decisión de Fuutarou, el cual ya probó casi la mitad de ambos platos, así que piensan que ya debe tener un veredicto. Después de una pausa para ingerir un bocado más, ya tiene la decisión:

—Los dos están bastante bien—Dice… sin añadir más.

—… ¿Ah?—Nino y Miku quedan confundidas al escucharlo. La respuesta fue simple, sin especificaciones, sin una crítica sobre ambos platos. Fuutarou probó la mitad de ellos, pero no hace un cumplido o un llamado de atención, sólo que le parecen estar bien, por igual.

—Es verdad—Añade, probando otra cuchara del plato de Nino y luego otra del plato de Miku—Los dos están ricos—Finaliza.

.

Algo que muchos no le gusta es la gente quisquillosa, personas que se ofenden fácilmente por cosas insignificantes a las que da mayor valor o importancia de la que merecen. Una cosa es ser quisquilloso y otra muy diferente es ser crítico, la primera es un defecto que tiene una persona cuando no tiene delicadeza ni comprende el valor por las cosas, y la segunda es una opinión reconstructiva profunda sobre un tema en cuestión.

Fuutarou no es quisquilloso, al menos con la comida. La situación por la que pasa él y su familia hace que no posean una gran variedad de ingredientes, limitándose a muy pocos platillos, contados con los dedos de una mano. Desde su pubertad hasta la fecha, el 76% de su comida ha sido curry y huevo, alimento preparado por su hermana Raiha. Ella, siendo la persona con el mayor tiempo libre gracias a que cursa la primaria y no trabaja, es la encargada de la alimentación de la familia, cocinando para ella misma, para su padre y para su hermano. Como es una niña de diez años y también tiene obligaciones académicas, sólo es capaz de hacer curry, a veces acompañándolo con tortillas de huevo. Lastimosamente no sabe más recetas, no tiene el tiempo, ni la guía, y sobre todo, los recursos para preparar algo nuevo, por lo que mantiene a la familia a base de curry y huevo, única comida que sabe hacer, que por cierto aprendió de su madre. En parte le tiene cariño a la receta.

Puesto que un poco más de tres cuartos de la alimentación de Fuutarou consiste en curry durante los últimos tres años, casi cuatro, su sentido del gusto se fue simplificando. Al acostumbrarse a un sabor, cualquier otro plato le sabe a indiferencia, casi gamo, no distinguiendo bien los sabores. Aún sabe identificar la comida dulce, ácida, salada, amarga y picante (la última en reemplazo a umami) cuando el sabor es directo, pero cuando es indirecto, a través de la combinación de especias hasta crear un plato como el de Nino o el de Miku, no hay una respuesta.

.

Gracias a la humildad de su familia, Fuutarou no es quisquilloso con la comida. Pero, por esa misma humildad, no es capaz de realizar una crítica sobre una comida, mucho menos comparar dos platos hechos con diferente sazón. En resumidas cuentas, la situación de Fuutarou se la describe en dos palabras: "paladar pobre".

—Ugh, no tienes buen gusto. No sirves para ser juez—Nino rechaza, un poco fastidiada de que la degustación de Fuutarou concluyó en una pérdida de tiempo. Eso no se podía quedar así, aún tiene que saber si su platillo es mejor que el de Miku o viceversa. Mira a Yugi, que en todo este tiempo estuvo cerca de Fuutarou, casi atrás de él de pie—Oye, enano—Lo llama—Sirve de algo: prueba nuestra comida y di cuál es mejor. Sé el juez—Exige.

—¿? ¿Y-yo?—Pregunta sorprendido al ser tomado en cuenta.

—Sí, tú—Repite, quitándole su plato y el de Miku a Fuutarou—También te daré el honor de que pruebes mi comida, con la condición de que seas honesto a la hora de elegir—Enuncia, entregándole los platos. Yugi se sorprende más con ello.

—¡! Ah… n-no, espera. Mejor no—Miku interviene, un tanto preocupada, tratando de impedir que Yugi sea partícipe—No tienes que hacerlo. Ya… ya me los comeré yo—Ofrece con la misma preocupación.

Una cosa era que Fuutarou, con su mal desarrollo del gusto, pruebe su intento de omurice. Pero otra diferente es que Yugi, cuyo sentido del gusto está bien, lo haga. ¿Qué pasará cuando lo pruebe? ¿Qué impresión tendría de ella cuando pruebe la comida que hizo que parece garantizar un infortunio al degustarlo? No sentía eso cuando Fuutarou lo probó, pero con Yugi, persona que respeta, no está dispuesta a asumir ese riesgo.

—Te tomaste la molestia de prepararlo, y si le dejaste probar a Uesugi, es justo que hagas lo mismo con él—Nino argumenta, notando la duda de su hermana y sus nervios de que Yugi tenga una mala imagen de ella. Ahora está más decidida a que participe—Toma, prueba. Elige cuál es mejor, y que sea rápido—Ordena, acercándole los platos a Yugi junto con otra cuchara.

Con casi medio plato de cada chica frente a él y con tres miradas expectantes, Yugi no evita sentirse presionado. Siente un poco de honor que lo elijan para una tarea así, no obstante, sigue teniendo dudas. Convenciéndose a sí mismo, termina cediendo.

—Bien, ya que. Lo haré—Acepta con voluntad, sentándose y tomando la cuchara, listo para probar.

Al igual que Fuutarou, primero prueba la comida de Nino, una cuchara, y luego otra, y otra más, tres cucharadas en total. Para él es suficiente. En cada cucharada degusta un par de segundos, sintiendo su sabor. Al probar la comida de la segunda quintilliza, abre un poco más sus ojos, admirado del excelente sabor y cocción del plato, sin problemas en comerlo.

Ahora es turno del plato de Miku, Yugi realiza el mismo procedimiento, prueba tres cucharadas del plato. Al momento de probar la primera cucharada, reacciona sorprendido por unos segundos, dejando de masticar. Hay un momento de tensión, parecía que Yugi trataba de no dejar salir una reacción de desagrado. Viéndolo así, Miku luce preocupada y nerviosa, Nino parece ya declararse ganadora, y Fuutarou lo mira con análisis. Yugi de nuevo mastica e ingiere el bocado, acostumbrándose al sabor, dispuesto a probar los que faltan.

Luego de degustar, Yugi, satisfecho, aleja los platos, listo para escoger un ganador, y para ello coloca una expresión seria pero comprensible.

—¿Y bien? ¿Cuál sabe mejor?—Fuutarou le pregunta.

—… [Suspiro] Seré honesto. Con una gran diferencia, el plato de Nino sabe mejor.

—¿?

—Oh…

—¡Ajá, lo sabía!—Todos reaccionan al resultado. Fuutarou entiende, Miku se desilusiona y Nino regodea orgullosa de sí.

—No voy a negarlo, sabe delicioso—Yugi hace un comentario a los platos de las dos—Está muy bien cocinado, es suave y esponjoso. La carne y las verduras le dan un sabor dulce, y saben bien junto con el pancake o separados. Nunca he probado una combinación así, pero debo decir que es fantástico. Miku por otro lado, su omurice no se ve bien, todo está desparramado. No me malentiendan, el arroz está bastante condimentado, la salsa está agridulce, y el huevo, aunque un poco quemado, está crujiente, sabe bien. Aun así no fue competencia para el pancake de Nino.

—No es una mala reseña—Nino acepta la crítica—Al final resultaste tener buen gusto. Casi me dan ganas de dejar de decirte "enano", casi—Dice como forma de halago, soberbia—Qué lástima, Miku, gané. Qué pena que tu plato sepa mal, pero era tan obvio, se veía terrible…

—Espera un momento—Nino quería seguir regodeando, y hasta burlarse de Miku, pero Yugi la detiene, hablando nuevamente. Su intervención llama la atención de todos—Recuerda que la competencia no se trató de ver quién cocina mejor, se trató de ver si la belleza interna o externa son importantes.

—¿?—Nino no entiende eso.

—Como dije, tu pancake es delicioso, y se ve muy bien. Probaste que si algo se ve bien por fuera, también se verá bien por dentro.

—S-sí… por eso. Es lo que acabé de demostrar, por eso gané.

—Te equivocas, te olvidaste de Miku—Difiere—Ella, a pesar de que hizo un omurice con mala presentación, sabe delicioso, no como tu pancake, pero delicioso. Aunque todo se vea mal cocinado y desparramado, si se junta todos los sabores, sabe rico, Miku se encargó de ello. Cualquier persona hubiera pensado que la pasaría mal comiéndolo si lo ve por fuera, pero al momento de probarlo, se daría cuenta que no había nada por qué preocuparse, en realidad sabe bien. Miku probó que la belleza externa no importa, que importa la interna.

—Yugi… entonces quieres decir que…—Fuutarou murmura, intuyendo. Yugi mira a las dos quintillizas con valor.

—Por lo que a mí respecta, ambas probaron sus puntos, así que ambas ganaron. Es un empate—Anuncia el resultado final.

—¡! ¿¡Qué!?—Apenas lo escuchó, muy disgustada con él, Nino exclama, no aceptando el resultado—¡N-no puede ser! ¡De seguro tú…!—Piensa reclamar, creyendo que esto se trata de un arreglo de Yugi para darle la razón a Miku. Pero, antes de hacerlo, alcanza a ver que ella reacciona al resultado.

De alguna forma, Miku parece… feliz, aliviada, y maravillada de cómo terminaron las cosas. Mayormente luce aliviada, junta sus manos como si estuviera agradeciendo, colocándolas en su nariz y boca, tranquilizándose. Sus mejillas además están sonrojadas, no se sabe por qué, pero están así. Se alcanza ver que también hace una pequeña sonrisa.

Esto no era un arreglo de Yugi, Nino lo sabe bien. Tiene razón, ambas demostraron sus ideas con sus comidas, ambas ganaron… pero no acepta el empate. Ella quería ganar, y demostrar que tuvo razón mientras que Miku no, pero no pudo hacerlo, no de la forma que quería. Ver a Miku aliviarse después del veredicto, la molesta, más que porque no ganó, es porque no entiende su reacción feliz hacia Yugi:

—¿Qué te pasa?—Exclama hacia ella, cuestionándola, viéndola raro y con desagrado—Das asco—Insulta y se va, dejando al resto. Sube por las gradas hacia su habitación.

Miku, Fuutarou y Yugi, no entendieron muy bien su reacción repentina. Estaba molesta, pero no era porque no le dieron la razón, sino porque estaba confundida. ¿De qué? No lo saben.

—No tiene remedio—Es lo único que Fuutarou comenta, tomando el pancake de Nino que sobró y dándole otra probada. Aún tiene hambre.

Ya son las 6:20 pm. El tiempo pasó muy rápido.

Producto a la competencia de cocina, varios utensilios, platos y ollas quedaron sucios con restos de comida y demás, por lo que era necesario lavarlos. Ese era trabajo de Nino y de Miku por ser las principales autoras de la competición, pero como Nino se retiró, le dejó todo el trabajo a la quintilliza del medio. Viendo eso, Yugi y Fuutarou se ofrecieron a ayudarla con la limpieza.

No tardaron mucho en limpiar gracias al trabajo en equipo, primero limpiando la mesa del comedor y luego la vajilla. Fuutarou se encarga de lavar los platos, Miku de enjuagarlos y Yugi de secarlos y dejarlos en donde corresponden. Mirándolos desde atrás, parecen que dejaron el trabajo del mayor al menor… en dos sentidos.

—Ya es muy tarde—Lavando los últimos platos que quedan, Fuutarou hace una observación, mirando el atardecer a través de una ventana—Al final caímos en la trampa de Nino, no hicimos nada—Comenta, mencionando la competencia de cocina, la cual absorbió mucho tiempo de la tutoría.

—¿Qué haremos entonces?—Yugi le pregunta, secando un tazón con un trapo.

—Habrá que volver mañana, y esperar que esta vez no haya más percances como los de hoy.

—Lo lamento—Miku se disculpa con ellos, enjuagando dos cucharas—Si no hubiera aceptado el reto, nada de esto pasaba.

—No te sientas mal. A pesar de que no tuvimos clase, hoy demostrarte que la belleza interna importa tanto como la externa. Hiciste un buen trabajo.

—Gr-gracias—Agradece, un poco feliz del cumplido.

Ya muy cerca de concluir la limpieza, Fuutarou termina de lavar los últimos platos que quedaron, terminó su parte del trabajo.

—Bien, acabé de lavar los platos—Enuncia, alejándose un poco del lavabo de la cocina para tomar una toalla y secarse las manos—Ustedes acaben de limpiar, yo iré a la sala y tomaré nuestras cosas para irnos—Informa, refiriéndose a los útiles de él y de Yugi.

—Muy bien, gracias—Acepta—A Miku y a mí tampoco nos falta mucho para terminar—Comunica. Miku asiente, afirmando el dato.

Fuutarou entonces se retira de la cocina, hacia la sala para tomar sus cosas y las de Yugi y guardándolas en sus respectivos lugares. Entre tanto, Miku Y Yugi siguen con la limpieza.

—Bueno, aún cuando no tuvimos progreso, la competencia de cocina fue interesante—Dialoga—Conocí un poco de la personalidad de Nino. Demostró que a veces puede ser amable. Hoy sólo me dijo "enano" dos veces.

—¿Eso para ti fue amable?

—En su caso sí, jeje—Hace una pequeña carcajada. Cuando la termina, sonríe, pero demuestra preocupación—Ojalá pudiéramos llevarnos bien, pero parece un sueño lejano. Me odia a muerte—Comenta—No la culpo, después de lo que le hice, es obvio que está enojada, más conmigo que con Fuutarou. Dudo que consiga llevarme bien con ella.

—… Eso no es verdad—Escuchándolo, Miku discrepa, terminando de enjuagar los últimos trastes, alejándose y tomando una toalla para secarse las manos.

—¿? ¿Dices que es posible que pueda llevarme bien con Nino? ¿Existe una forma?—Pregunta, bastante interesado.

—Eso creo—Plantea—Si le haces frente con sinceridad, te entenderá.

—¿Con sinceridad? Uh. Hmm… yo… no lo entiendo bien—Yugi está confundido—¿Exactamente qué tratas de decirme? ¿Qué debo hacer?

—No me preguntes eso, debes descubrirlo tú mismo. Es parte de tu trabajo—Responde, cortante, pero tiene un buen punto. El problema es de Yugi, si quiere resolverlo, debe encontrar el modo. Ella ya le dijo suficiente con que sea sincero, le dio una pista. Yugi sin embargo no lo entiende por completo—Pero…—Miku añade algo más. Eso llama su atención—No me preocuparía mucho si fuera tú. No estás muy lejos de la respuesta. Ya eres bastante sincero—Apoya de forma emocional, viéndolo con ligera alegría y confianza, segura de su comentario.

Son las 6:34 pm, es tarde, las tutorías finalizaron por el día de hoy.

Luego de ayudar en lo que pudieron, Fuutarou y Yugi se disponen a irse a sus casas, saliendo del departamento, bajando por el ascensor y saliendo del hotel. La puerta automática del edificio se abre por sí sola cuando sus sensores detectan a ambos chicos querer salir, ahí no hay problema, pero para entrar el caso es distinto.

Otra vez no pudieron hacer progreso con las tutorías, era decepcionante. Fuutarou es el que más se lo toma mal, no está haciendo un buen trabajo como debería hacer. Que las Nakano no colaboren con él, no justifica su ineficacia, es parte del trabajo buscar cómo conseguir su colaboración, debe arreglárselas como puede, o si no, sencillamente debe presentar la carta de renuncia para quitarse el problema de encima. Eso es algo que, aunque quisiera, no puede permitirse, él y su familia necesitan ese dinero para solventarse.

En sintonía, Yugi tampoco quiere echarse para atrás, Fuutarou es su mejor amigo, y prometió ayudarlo. Aún cuando no recibe una paga a cambio de su asistencia, quiere ayudar, tanto a Fuutarou como a las Nakano. Ya obtuvo un poco de progreso al conseguir la colaboración de Miku, y parecía que si seguía por el mismo camino, tarde o temprano las demás quintillizas aceptarían la ayuda que él y Fuutarou les brindan.

Actualmente hay dos retos para ambos: el primero es Nino, que ahora a optado por boicotearles las tutorías, y el segundo es Yotsuba, cuya inasistencia no es favorable. Ichika e Itsuki por el momento son temas aparte que deben resolver después.

Los dos ya salen del hotel, rumbo a sus casas, ya estando en la calle. En el camino, Yugi parecen reflexionar lo que Miku le dijo:

Hacerle frente con sinceridad… hm…—Duda, pensando de qué puede tratarse el método con el que probablemente pueda hacer que Nino lo escuche—Sinceridad….—Repite, buscando otro significado. ¿Acaso ser sincero no significa siempre decir la verdad, realizar cosas sin fingir que les importa o no? ¿Qué habría en eso para que Nino escuche? Por lo que ha demostrado, él, desde el principio, fue sincero con ella, ha demostrado que le importa, que la quiere ayudar, que a pesar de las faltas de respeto de ella hacia él, quiere seguir tratando de llevarse bien, con ella y sus hermanas. ¿Qué puede ser entonces? Esa pregunta lo deja intranquilo.

—Oye, Yugi, ¿Estás bien?

—¿?—Los pensamientos de Yugi se fragmentan cuando Fuutarou lo llama, notando su expresión intranquila—Hum… sí, estoy bien.

—¿Seguro? Te vi preocupado.

—Sólo estaba pensando un poco en qué hacer para las próximas tutorías, cómo convencer a las demás de estudiar juntos—Persuade.

—Es una buena idea. Yo también pensaré en una forma—Plantea—Habrá que esperar hasta el fin de semana para ello, ahí es una buena oportunidad para organizarnos y pensar en una estrategia.

—Si. Creo que haré eso—Formula—¿Qué vas a hacer el fin de semana?

—La única cosa que podría hacer: estudiar—Responde con orgullo—No lo parece, pero estar con ellas hizo que me descuidara un poco de mis estudios. De lunes a viernes estoy ocupado con ellas, así que el sábado y el domingo podré compensar esa pérdida estudiando desde que me despierte hasta la hora de dormir.

—Vaya—Queda admirado de su dedicación. Fuutarou no desaprovecha el tiempo, estudia. Un acto muy responsable, aunque drástico.

—O si quieres… podemos quedar un rato.

—¿Ah?

—Ha pasado mucho desde que salimos juntos, Creo que fue hace tres meses que salimos a algún lugar. ¿Quieres quedar de nuevo? Podemos hacerlo, reunirnos el sábado o el domingo y… no sé, ir al cine o al parque. De preferencia a algún lugar donde no tengamos que gastar dinero.

—¿De verdad quieres salir conmigo? ¿No dijiste que aprovecharías estudiando?

—Estudiar es importante, pero cuidar nuestra amistad también lo es—Añade—No hay problema, saldremos un día. Aún quedará el otro, y ahí lo usaré para estudiar. ¿Entonces qué dices?

—Hmm. Supongo que no sería malo que fuéramos a algún lugar, pasar el tiempo juntos. ¿Tal vez ir al cine?

—Bien, si quieres—Acepta—Sólo que las entradas y los bocadillos los pagas tú.

—¿Eh? Oye, eso no es gusto—Reprocha, casi con un puchero.

—Lo siento, pero no tengo mucho dinero—Apela, colocando una mano detrás de su cabeza y con una débil sonrisa, tomando el pelo—Puedo colaborar con los bocadillos, creo que sí tengo dinero para eso. Déjame ver—Ofrece, buscando algo su bolsillo trasero del pantalón—… ¿? —No encuentra nada—¿No está aquí?—Extrañado, busca en sus demás bolsillos del pantalón y luego el de la camisa. Todos ellos están vacíos, no encuentra lo que sea que está buscando—Oh, diablos.

—¿Qué sucede?—Yugi le pregunta al notar su reacción.

—Olvidé mi billetera en la casa de las Nakano—Anuncia, dejando de buscar, un tanto preocupado—La dejé en la mesa de la sala, cuando jugamos Duelo de Monstruos. Olvidé tomarla antes de irnos.

—Oh—Comprende, entendiendo la importancia del asunto—Bueno, no te preocupes, iré por ella—Ofrece con amabilidad.

—¿De verdad?

—Claro. Espérame aquí, no tardaré mucho.

—Disculpa las molestias, te lo agradezco—Fuutarou demuestra agradecimiento, viendo a Yugi darse la vuelta para volver al departamento de las Nakano. Lo esperará pacientemente.

Yugi trota hasta llegar a la puerta del hotel, debía volver arriba. La puerta está cerrada, no lo dejará pasar, así que va al panel de control para contactar con el departamento de las Nakano para que una de ellas le permita entrar.

Conectando…

Piso 30 habitación A - Nakano

Conectado

Al otro lado, alguien les habla.

{¿Hola?}—Su llamada fue atendida, la voz de Miku vuelve a escucharse.

—¿Hola, Miku?—Saluda—Soy Yugi.

{¿Yugi? ¿Qué ocurre, por qué llamas?}

—Lamento molestar, pero Fuutarou olvidó su billetera. ¿Tal vez puedes dejarme pasar para ir por ella?—Pide, sonando suplicante—Por favor.

{… Bien. Te abriré la puerta}—Acepta, no sonando molesta.

La puerta automática del hotel se abre, gracias a que Miku autorizó su apertura desde el departamento.

{Puedes pasar al departamento y tomar lo que buscas, yo iré a ducharme}

—¿? ¿A ducharte?—Yugi queda extrañado y en duda al escuchar lo último—Miku, ¿Estás segura que puedo entrar mientras te bañas, de verdad no te importa?

{Sólo vas a tomar lo que buscas y luego te irás, ¿No?}

—Ah… claro, cierto. Lamento eso—Yugi pide disculpas por su mala interpretación—Entraré. Gracias, por cierto—Agradece, cortando la llamada.

Alguien, una chica, está usando un secador de cabello, secando su cabello cuyo color varía del rojo.

Así, Yugi subió al piso 30 del hotel y llega al departamento A. Como está irrumpiendo, abre la puerta despacio y entra del mismo modo.

—¡Con permiso!—A pesar de que sólo va a ir a la sala, tomar la billetera e irse, anuncia su llegada. Es consciente de que las únicas personas que están aquí son Nino y Miku, la primera probablemente esté en su habitación y la segunda en la ducha. No tendría que lidiar con Miku, Tal vez con Nino si no está en su habitación y esté en la sala, en el comedor o en la cocina, pero tampoco va a decir mucho, sólo un saludo rápido y una despedida igual de veloz, nada más. Su salida sería limpia.

Entrando, Yugi camina despacio y con cautela al estar en una casa ajena. Escucha un sonido en el departamento de fondo, una especie de… aparato electrónico, ¿Un secador? Parecía ser así. Aquel sonido, si no se equivocaba, provenía de la sala.

Continuando su ruta, llega a la sala. Yugi quería fijarse primero en la mesa de la sala, para ver lo que busca. No obstante, algo le gana el lugar. Cerca de allí, en el segundo sofá de la sala, uno con vista al balcón, se haya alguien.

¡! ¿M-Miku?—Yugi exclama en su mente, casi gritando al ver a esa persona y reconocerla de encendido. No habría mucho de qué sorprenderse si sólo la ve, pero da la casualidad de que ella… no lleva ropa.

La quintilliza del medio se haya en ese sofá, sentada, sin ropa, y lo único que la separa del exhibicionismo es una toalla blanca que cubre y envuelve su cuerpo y piel desde el busto hasta los muslos. Allí, tranquila, seca su cabello con un secador de cabello, que expulsa aire caliente para el proceso, y parece que en pocos segundos terminará de hacerlo.

Parado en la sala, un tanto cerca de ella, Yugi tiene una mirada atónita al verla en esa presentación, pues al parecer, Miku ya salió de la ducha. Se sorprende de lo rápido que fue, porque ella hace pocos minutos le dijo que iría a bañarse. Apenas sí tocó el agua, y ahora se está secando. Pero esa no era la razón por la que está atónito, sino porque la ve así, casi desnuda, contemplando su piel blanca y cristalina, su cabello, que después de lavarse y secarse daba la ilusión óptica de pasar de ser café rojizo a rosa, y, siendo difícil evitar verlo, su busto, un busto… bastante grande para una chica de preparatoria, de copa G aproximadamente.

Era entendible que Miku terminara de bañarse y seque su cabello, ¿Pero no hubiese sido un poco más prudente ir a su habitación y secarse allí? Claro, está en su casa, ella puede hacerlo donde quiera, pero era consciente de que Yugi vendría, debía evitar encontrarse con él. Sin embargo, ahí está.

Miku termina de secarse el cabello, apaga la secadora, que deja de hacer ruido. Al momento de apagarla, siente que alguien está cerca suyo, siente a Yugi. Lo regresa a ver, y al tenerlo a la vista, entrecierra sus ojos.

Viéndola hace eso, Yugi reacciona. Esa mirada parecía indicar que a ella no le importaba que la vea así, pero tampoco significaba que permitía que la vea todo el tiempo. Yugi deja de verla, con su mano derecha cubre un tercio de su campo de visión, el lado derecho, para no ver a Miku. Al hacerlo, camina a la sala, llegando a la mesa amplia.

Debería irme pronto—Yugi piensa, buscando a simple vista la cartera, un tanto incómodo de la presencia de Miku recién bañada. Era indispensable irse—Hmm… ah, ahí está—Después de unos segundos de búsqueda, encuentra la billetera, una de tela color marrón, de diseño clásico. La reconoce al instante, porque sabe cómo es la billetera de Fuutarou. Sin dudarlo, la toma y la sostiene en su mano. Con la labor hecha, sólo resta salir de allí.

—¿Miku?—Nino llama. Su voz sale de la sala. De… la sala.

—[Latido]—Una fracción de segundo después de escuchar esa voz, un escalofrío del peor tipo recorre la espina dorsal del pelopincho, y un latido pesado le congela la sangre de todo el cuerpo, producto a un sofocante miedo. La voz de Nino, su inconfundible voz que él reconoce, parecía venir del mismo lugar donde está sentada Miku. De hecho, parecía que, en vez de ser Miku la que está allí… en realidad era Nino.

Pensar eso deja en peor condición a Yugi, con más miedo. Lentamente, voltea su vista a la chica que está sentada en el segundo sofá.

—¿No ibas a bañarte?—La chica pregunta, entre tanto tomando un lazo grueso color negro y azul verdoso que se coloca en el lado derecho de su cabeza, con su cabello formando una coleta—Ya salí, así que puedes usar la ducha—Informa, con una mirada tranquila.

¿¡N-Nino!?

Con aquel lazo en su cabeza, su identidad es revelada: es la segunda de las cinco quintillizas Nakano, Nino. No había duda en ello, no sólo por su voz, también por el lazo que se colocó. Así como Miku tiene sus audífonos, Nino tiene los lazos gruesos negros con azul verdoso, accesorios característicos de ella con los que se la puede distinguir de sus hermanas.

Nino, junto a Ichika, Yotsuba, Miku e Itsuki, son hermanas quintillizas. Hay un parentesco excepcional entre ellas, casi indistinguibles, siendo imposible identificarlas individualmente si no poseen algo que las haga diferenciarse de las demás, fuera de sus voces y sus cabellos (que por cierto, parecieran cambiar e imitar bien entre ellas). Justamente por eso, Yugi fue víctima de una terrible confusión: confundió a Nino con Miku. Al mencionar que iba a bañarse, Yugi pensó que la chica en la sala que parecía recién salir de la ducha era Miku. Incluso lo vio y no dijo nada. Pero la realidad resultó ser otra: esa chica es Nino, que, por una sorprendente coincidencia, acabó de salir de la ducha. Pensando, eso explica varias cosas: era raro que Miku se bañara muy rápido, o también por qué su cabello parecía rosa en lugar de café rojizo. Eso era porque no estaba viendo a la tercera quintilliza, sino a la segunda.

Fuera de eso, ahora existe un muy, muy complicado problema para Yugi, porque como ella lo mira que está allí, y mira que la ve sin ropa y sólo con una toalla, le haría algo mucho, mucho, MUCHO peor que insultarlo: acabaría con él.

Extrañamente, Nino, a pesar de verlo, no se altera, permanece tranquila. Eso permite que Yugi no se sobresalte, y trate de analizar por qué aún no lo mata si lo está viendo.

¿Qué… sucede? ¿No me ve?—Pregunta en su mente muy preocupado, tratando de analizar mientras la mira a los ojos.

—Hazme un favor, ¿Podrías pasarme mis lentes de contacto?—Nino pide, acomodándose el lazo izquierdo, formando su otra coleta—Está donde siempre, en el cajón del estante de la cocina—Indica.

¿Lentes de contacto?—Pregunta, tomando esa parte—No tenía idea que Nino usaba lentes. Hm, ¿Eso significa que tiene mala vista? Con razón no me dice algo: no me reconoce—Analiza—Parece que es así, me está confundiendo con Miku. Su vista debe de estar tan mal que no distingue a las personas—Llega a la conclusión—Uf, qué suerte tengo—Hace un ligero suspiro, suficiente para tranquilizarse.

—¿Miku?—Nino pregunta a escuchar un suspiro.

—¡!—Dándose cuenta, Yugi se tapa la boca con ambas manos para no hacer más ruido. Nino no puede ver, pero sí escuchar. Si ella lo escucha y reconoce su voz, estará acabado como originalmente debió ser desde el principio. En realidad, también tuvo suerte de que Nino no lo escuchase entrar gracias al ruido de la secadora... aunque no sabría decir si eso podría llamarse "suerte".

—Por favor, pásame mis lentes—Pide a la persona que está casi al frente suyo, Yugi, que confunde con Miku. Yugi tiene un momento de duda ante eso.

Oh, cielos. ¿Qué debo hacer?—Pregunta.

Aprovechando que no lo ve, es la oportunidad perfecta para Yugi de escapar. Ya sea caminando o corriendo, tiene el camino libre para salir de la sala y del departamento. Ya tiene también lo que vino a buscar, la billetera de Fuutarou, tampoco hay un motivo para quedarse. Ahora bien, hay un inconveniente que lo hace dudar: Nino lo está confundiendo con Miku, piensa que es ella, así que cualquier acción que haga, pensará que Miku lo está haciendo. No parece mucho problema, pero Yugi piensa que si hace algo negativo, Nino pensará mal de Miku, y eso traería problemas entre ambas hermanas. Así que si se va sin decir nada, Nino estaría enojada con Miku por sentir que la abandonó. Yugi no quiere darle problemas a Miku… pero tampoco quiere tener problemas. ¿Qué hacer: irse o ayudar?

—¿Que?—Nino pregunta al sentir que Yugi, confundiéndolo con Miku, no dice nada ni hace algún movimiento—¿Estás enojada por lo que te dije en la competencia de cocina?—Pregunta, expresándose arrepentida de aquel suceso, el cual consistió de haber menospreciado su comida y decirle que es un asco. Nino no parece mentir, en verdad está triste por sus acciones, y parece querer disculparse. Se levanta del segundo sofá y camina al frente, hacia Yugi.

—¡!—Verla dirigirse hacia él, lo alerta. Rápidamente toma evasivas, caminando al comedor y cocina.

Ya que no tuvo el suficiente tiempo para pensar en si irse o ayudarla, termina por hacer lo segundo. Yugi, recordando que Nino mencionó que quiere sus lentes de contacto y estos están en un cajón de un estante en la cocina, se dispone a buscarlos para dárselos. En total existen siete cajones en aquel estante de la cocina: cuatro abajo y tres arriba. Como no le especificaron en qué cajón están, Yugi no tiene de otra que buscar cajón por cajón hasta dar con ellos. Revisa primero los de abajo, de izquierda a derecha, estirándose para buscar, pues los cajones están bastante alto, y él, con su baja estatura, se le hace difícil revisar.

¿Estarán aquí?—Mira que en los cajones hay varias cajas de cartón pequeñas, unos cuantos libros, unos frascos, cajas de plástico grueso y de madera más grandes, y varios objetos más que no son muy importantes de identificar… pero no hay lentes de contacto.

Es urgente que los busque pronto, no sólo para irse, Nino mira a Yugi como si fuese Miku, y al verlo alejarse y no decir nada, se toma el asunto mal.

—Sólo me dejé llevar. Lo lamento, ¿Sí?—Ofrece disculpas. Sus sentimientos son sinceros, nada orgullosos ni falsos. Yugi escucha por primera vez a Nino sentir remordimiento. Era asombroso, pero lo hace en un mal momento, porque la persona al frente suyo no es su hermana, sino un conocido, uno que odia incluso. No era cómodo escuchar eso cuando no es la persona a la que debe dirigirse.

Dios, ¿En dónde estarán?—Yugi piensa desesperado, terminando de buscar en los cajones de abajo y no encontrar lo que busca.

—¿? ¿Qué haces?—Nino se acerca a Yugi, y lo cuestiona. Éste la mira—Te dije que están donde siempre. Ya sabes, en el cajón de arriba—Informa.

¿En el cajón de arriba?—Pregunta, mirando los tres cajones de arriba, entendiendo. Entonces se estira más para buscar en ellos, parándose de puntas. Sin embargo, no logra buscar, los cajones están tan arriba que sólo pudo abrirlos, no logra ver lo que hay en su interior—No… no alcanzo—Dice para sí, tratando de estirarse más.

—¿No los encuentras?—Nino pregunta sintiendo a Yugi demorarse buscando—Espera, déjame ver—Interviene, buscando en su lugar…

—¡!—Pero lo hace de una manera que Yugi para nada esperaba.

Situándose detrás suyo, Nino se estira y busca en los cajones de arriba, sin problemas en apoyar su pecho en la espalda de Yugi. Como piensa que él es Miku, también piensa que está bien hacer eso.

Yugi se pone más tenso de lo que está al sentir a Nino apoyarse en él. Siente sus es decir, siente su busto frotar su espalda, con movimientos ascendentes y descendentes. La peor parte es que, como Nino sólo lleva una toalla, los movimientos también son suaves y delicados, por no decir eróticos gracias a la copa G del pecho. Tales movimientos le provocan un intenso sonrojo, no sólo en sus mejillas, también en toda la cara. Por alguna razón, también siente calor.

—¿? Qué extraño, no los encuentro. Juraría que los dejé por aquí—La segunda quintilliza comenta, buscando en los cajones de arriba, no encontrando lo que busca. Le es difícil, porque sólo usa el sentido del tacto. Emplea más esfuerzo buscando, estirándose más, y con ello apoyando más el pecho en la espalda de Yugi.

No, Nino… por favor—Yugi quería suplicarle que deje de apoyarse en él, pero no lo hace, no debe hablar o ella se dará cuenta de su identidad. Por respeto hacia ella, debe retirarse—No puedo… soportar esto. No puedo hacerle frente—La situación es muy incómoda para él, por obvias razones. Si seguía más tiempo, llegaría a un doloroso punto de quiebre en su mente—Debo… debo… ¡Debo salir de aquí!

Con violencia, Yugi se empuja hacia atrás. Sitúa sus manos en la pared frente a él y emplea fuerza para retroceder. Con tal movimiento, Nino es repelida. Una vez que ella dejó de apoyarse en él, Yugi escapa de allí, desplazándose hacia la izquierda, saliendo del comedor y cocina y pasando alrededor del grupo de sofás, rumbo a la puerta de salida.

—¡Sí estabas enojada!—Después de ser repelida y ver la silueta que considera su hermana alejándose de ella, exclama, molesta tanto con la silueta como consigo misma. Yugi la escucha, pero sigue desplazándose, casi rodeando los sofás por completo. Su siguiente objetivo es irse del departamento cuanto antes—¡Fue su culpa, ¿Okey?!

—¿…?—Pero… antes de salir de la sala, Yugi alcanza a escuchar esa última oración, deteniéndose. Con impresión y duda, mira a Nino. Ella lo mira, molesta.

—¡Todo es su culpa, y también la de Uesugi! Ambos son responsables de todo. Sólo vienen porque papá se los ordenó, y eso está mal—Argumenta, un poco más calmada—Nuestra casa justamente es nuestra, de las cinco. No hay espacio para gente como ellos aquí.

¿?—Escuchándola, al inicio no entendió bien lo que dijo, pero mientras más la escucha, analiza, uniendo las partes y tratando de darle sentido a lo que le dice—¿Acaso…?

Si no está equivocado, pareciera que Nino habla de ellos, de él y de Fuutarou. Cuenta que la razón por la que está molesta es por algo que hicieron. ¿Exactamente qué habrán hecho para enojara? No se sabe, pero está enojada por eso. También cuenta que ellos vienen al hotel por orden de su papá, el señor Nakano. Esa parte en realidad es cierta, sobre todo en el caso de Fuutarou. Y, finalizando, recalca que el departamento sólo es de ellas y de sus hermanas. Ellos, ni nadie más, deben entrar aquí.

Es cierto que Fuutarou viene por petición del padre de las Nakano, por trabajo, y aparentemente eso es lo que Nino no le gusta. No obstante, no es como si fuera al hotel a ayudarlas porque sí. No puede hacerlo aunque quisiera, tiene necesidades, le urge el dinero, y exactamente por eso viene casi todos los días al hotel a tratar de enseñarles a las Nakano, para conseguir un salario, soportando mil y un fechorías. Si no fuera por eso, ni siquiera hubiera conocido a las demás hermanas de Itsuki, quién sabe también qué estaría haciendo.

Casi el mismo caso aplica en Yugi. No hay que negar que ayuda también a las Nakano a cooperar y estudiar, importándole un poco el futuro de las cinco, pero tampoco hay que olvidar que la principal razón por la que viene es para ayudar a Fuutarou, su mejor amigo. Su amabilidad es incondicional, se la tiene que ganar. Hay excepciones, como en el caso de las Nakano, que lo ignoran, lo insultan o huyen de él. Pero no pierde los estribos, continúa comportándose bien, ayuda. Otra persona hace tiempo hubiera mandado al diablo a las quintillizas con sus comportamientos… y de hecho ya pasó, otros tutores no soportaron las actitudes de las chicas, viéndose obligados a renunciar.

Tanto Fuutarou como Yugi están comprometidos al trabajo, un trabajo justamente, que tienen que realizar para obtener algo a cambio. ¿Por qué Nino entonces se rehúsa a que ambos estén presentes, qué tiene de malo? No han demostrado algún indicio de que sean peligrosos, ¿Entonces por qué esa aseveración por parte de ella, y sólo ella? Las demás quintillizas no demuestran ese tipo de disgusto: Itsuki está enojada con Fuutarou y con Yugi, pero no evita que ayuden a las demás. Yotsuba está alegre de su presencia a pesar de no estudiar. Miku, aunque al principio dudó de ellos, terminó por aceptarlos. Y, aunque no han interactuando con Ichika mucho tiempo en comparación con las demás, no hay problemas por parte de ella. Nino es la única que se muestra diferente, ¿Qué trata de decir?

—¡Grr, condenado enclenque!—Nino agravia, sin quicio—¿¡Cómo se atrevió a regañarme!? ¡Eso tampoco se lo perdonaré, ya lo verá… y también Uesugi! ¡Desde este momento tienen prohibido entrar al departamento!—Exclama alterada, sacudiendo los brazos como una expresión de disgusto.

*Pam*

Y debido a ello, golpea su mano en un cajón del estante de la cocina, un cajón de los de la parte de arriba, que quedó abierto después de que Yugi y ella buscaran los lentes de contacto.

—Auch…—Después de golpearse, Nino hace un gemido de dolor, mirando su mano lastimada. El golpe no representa peligro, pero sí le fue doloroso. Cerca, Yugi no evita sentirse mal por ella, haciendo una expresión preocupada. Sin embargo… al mirar arriba de ella, sus ojos se abre un poco más por impresión.

El golpe que Nino se dio en el cajón, aunque no haya parecido fuerte, no sólo le dejó doliendo la mano, sino que hizo que el contenido del cajón empiece a tambalear. En aquel cajón hay varios libros y una pequeña caja de madera, que en el momento de que Nino lo revisó para buscar, dejó esas cosas en la orilla, cerca de caerse al suelo. Eso no habría pasado, pero con aquel golpe, el punto de equilibrio se rompió, y ahora esos libros y la caja están a segundos de caerse. Y si eso llegaba a ocurrir, caerían sobre Nino, lastimándola.

—Oh, no—Percatándose de eso, Yugi trata de impedirlo. Sin pensarlo, corre hacia ella rodeando los sofás de vuelta—¡Nino, cuidado! ¡Arriba de ti!—Exclama alertándola.

—¿Uh?—Nino escucha y se alerta, pero en vez de hacerlo por las cosas que se van a caer arriba suyo, lo hace por la voz que escucha, una voz que no es de Miku, pero que proviene de la silueta que la considera como ella.

[Precipitar]

Las cosas del cajón finalmente caen, rumbo a la cabeza de Nino. Al ser libros y una caja de madera, objetos pesados y contundentes, le causaría bastante daño. Ella, no entendiendo lo que ocurre, no puede hacer algo para protegerse. Y Yugi, viendo ambas cosas, salta hacia ella en un acto de desesperación por impedirlo.

*¡Smash!*

La colisión fue fuerte, abrupta, inesperada, que concluyó con un resultado… difícil de explicar.

Gracias a los arcontes, Yugi alcanzó a empujar a Nino, quitándola de la trayectoria de los objetos, saliendo ilesa, y él recibiendo los golpes en su lugar. Fue doloroso, pues en ese fragmento de tiempo casi todas las cosas le cayeron en la cabeza, pero con tal de que Nino no resultara lastimada, lo soportaría. Como Yugi saltó, el empujón siguió de largo, llevándose a Nino, ambos cayendo al suelo, el primero arriba de la segunda.

Después de unos segundos de aquel salvataje, hay un momento tenso entre ambos chicos. Yugi y Nino se miran a los ojos, muy de cerca, estupefactos. Apenas evitando que sus cuerpos se toquen, Yugi se apoya en el suelo con sus brazos y piernas, tomando distancia, una distancia que apenas es visible. Alrededor de ellos están las cosas que se cayeron del cajón, esparcidas por el piso del comedor y cocina.

La situación para ambos está a la par: asustados, confundidos, inseguros de qué hacer o cómo reaccionar, primero tratando de comprender lo que pasa… y qué hacer.

—¿Q… qu… quién… eres?—Nino pregunta a la silueta arriba suyo, confundida y atónita, muy segura de que quien está arriba suyo no es Miku, ni ninguna de sus hermanas, sino un chico.

.

Sabía perfectamente los problemas en los que se metería si Nino descubría quién era. Verla casi sin ropa no es algo simple, y difícilmente puede existir algo que justifique su falta al pudor hacia alguien más. Sin embargo, a pesar de que tiene todo en contra, Yugi dejó su estado de incógnito para salvarla. No lo hizo porque su naturaleza amable actuó por reflejo, tampoco para salvarla y llevarse una buena impresión, mucho menos para que ella esté en deuda, lo hizo por humanidad. Viendo al prójimo estar en peligro, corrió para protegerlo, aún cuando sea linchado después de hacerlo.

Es… un tanto curioso: Fuutarou y Yugi, mayormente Fuutarou, han pensado que por su comportamiento y rendimiento, las Nakano no eran más que un grupo de incompetentes, unas cabezas huecas, unas retrasadas, unas subnormales. Sus berrinches (Itsuki), sus torpezas (Yotsuba), sus titubeos (Miku), sus complejidades (Nino) y sus irresponsabilidades (Ichika), les hizo pensar a ambos que aquellas quintillizas eran un grupo de tontas sin remedio ni compostura. En ciertas ocasiones han demostrado un poco de inteligencia y razón, pero nada que las haga subir de rango. Hoy, Yugi, después de realizar semejante barbaridad como empujar y hacer caer a Nino, tenerla al frente suyo tan cerca, sólo portando una toalla, acostada, arriba de ella y mirándola a los ojos, ha descubierto algo inexcusable, extravagante y acertado: él, a pesar de ser una persona culta e inteligente, con calificaciones casi sobresalientes y cuya amabilidad y nobleza deja admirado cerca de medio mundo, también es un incompetente, un cabeza hueca, un retrasado, un subnormal, un gran tonto sin remedio ni compostura.

Él está muy por encima de las Nakano, quedando como el más tonto de todos.

.

—¡Un intruso!—Al fin reaccionando, levantándose y apartando a la persona arriba suyo, Nino grita, asustada, queriendo alertar a quien sea que esté cerca.

—No, Nino, espera. Soy yo, Yugi—Trata de tranquilizarla, tratando de razonar con ella. También está asustado. Apartándose, busca razonar con ella, tomando en cuenta que no puede ver.

—¿¡Y-Yugi!?… ¿¡El enano!?—Pregunta, sonrojada y con más pánico.

—Por favor, guarda silencio—Pide con súplica—Te juro que no es lo que piensas. Yo… s-sólo vine por algo.

—¿Por algo? ¿¡A qué, a verme desnuda!?—Reclama—¡Eres un depravado, acosador, pervertido, exhibicionista, menudo, bajo, insignificante!—Grita, no queriendo escucharlo, y desatando el odio que siente por él por medio de insultos, cerrando sus ojos y moviendo su cabeza en negación.

—No, espera…—Trata de explicarse, pero falla rotundamente.

*Flash*

—¿?—El conflicto de Yugi y Nino se ve interrumpido cuando escuchan lo que parece ser el rotulador de una cámara de fotos, acompañado de una luz flash. El sonido pareció venir detrás de ellos. Además, notan que hay varias sombras.

Nino no puede ver bien lo que sucede, pero Yugi sí. Él, junto a ella dirigen sus miradas a esa dirección.

Viéndolos, se haya cuatro personas, todas familiares: Itsuki, Miku, Ichika y Fuutarou. Los cuatro, con diferentes reacciones, los miran.

Fuutarou, que vino al departamento porque Yugi se tardaba mucho, mira perplejo. Ichika, que volvió del trabajo que dijo tener a las cinco de la tarde, mira sorprendida. Miku, llevando una bata de baño, con el cabello mojado después de haber salido de la ducha, mira atónita. He Itsuki, retornando de la biblioteca, mira seria, sosteniendo en su mano derecha un teléfono celular táctil color rojo, con el cual hace un instante tomó una fotografía, una que serviría como evidencia de la consumación de un crimen atroz.

En tales circunstancias, sólo hay una cosa que resta por decir, una cosa de la que Itsuki se encarga, mirando a Yugi:

—Eres de lo peor.

23 de marzo, 7:23 pm

Tribunal del Distrito

Sala número 3

[Murmullos]

*¡Pam!*

—¡Orden en la corte!—La jueza encargada del juicio golpea su martillo, exigiendo silencio del jurado que murmura, para eso golpeando su martillo—Se abre la sesión en el juicio del Sr. Yugi Muto—Anuncia.

—La acusación está lista, su señoría.

—La defensa está lista.

La fiscal y el abogado defensor manifiestan estar preparados para llevar a cabo el proceso judicial, teniendo todo documento y evidencia en regla. La parte victimaria, es decir, la persona que fue víctima del crimen, se haya en el mismo escritorio de la fiscal. Nino, la víctima, expresa trauma, con la mirada baja, siéndole imposible superar el horrible evento que le sucedió.

Frente a la jueza, entre la fiscalía y la defensa en un podio, se haya la parte acusada, es decir, el acusado perpetrador del crimen. Yugi, cuya mirada expresa tristeza, remordimiento y culpa, no mira más que abajo.

Con todo preparado para el juicio, la jueza inicia la sesión:

—Doy paso a la fiscal para realizar su alegado inicial.

—Gracias, su señoría—La fiscal da comienzo, yendo al punto, teniendo en sus manos un celular rojo con una fotografía, enseñándosela a la jueza—El acusado, un chico de corta estatura que ejerce la profesión de asistente de profesor particular, se dejó llevar por sus instintos primitivos delante de una chica de preparatoria—Explica, ahora enseñándole la foto a los miembros del jurado.

La foto muestra a Yugi y a Nino en aquel momento posterior al salvataje. Se aprecia a Yugi cerca de Nino, mirándola a los ojos con una expresión preocupada, tratando de calmarla, mientras que ella está asustada y avergonzada, tapando su busto con un brazo y apoyada con el otro en el suelo. La foto, de buena calidad e iluminación, sin algún tipo de filtro o edición, pareciera interpreta que Yugi tuvo intenciones lujuriosas hacia Nino, dejándola en el suelo para querer aprovecharse de ella.

Una vez que la fiscal terminó de exponer la foto, guarda el celular, y mira a Yugi con braveza:

—Acusado Yugi, la persona que está a lado de la víctima en esta foto eres tú. ¿No es así?—Pregunta, aseverando.

—Sí… lo soy—Afirma con voz apagada, sin la necesidad de ver la imagen, sabe bien qué imagen es y de dónde fue sacada.

—En base a la evidencia, ¿Cómo se declara el acusado?—La jueza pregunta.

—… Culpable—Responde con la expresión de antes.

[Murmullos]

El jurado habla en voz baja, opinando sobre la admisión de culpa de Yugi en el caso del que se lo acusa.

—¡Objeción!

23 de marzo, 7:24 pm

Hotel Kaguya, piso 30

Habitación A - Residencia Nakano

Afortunadamente para Yugi, no está en un verdadero juicio, sino en uno improvisado hecho por las Nakano. Ellas, en vez de acusarlo con la policía o golpearlo, actuaron de manera civilizada, dándole una oportunidad para defenderse. Para ello, montaron un juicio en la sala usando la mesa amplia.

Como jueza del caso está Ichika, como fiscal está Itsuki, en la defensa se haya Fuutarou, y la víctima es Nino y el acusado es Yugi. Miku también es partícipe, pero con un rol aparte. Y Yotsuba… no tiene ningún rol, ni siquiera está aquí, pero se la menciona para indicar que aún no vuelve de ayudar al club de baloncesto, preocupante, porque ya son más de las 7:00 pm. Por cierto, no hay jurado.

Volviendo al juicio, el abogado defensor, Fuutarou, situado a la derecha de Yugi de forma adyacente, exclama después de escucharlo prácticamente admitir y aceptar la culpa.

—No, Yugi. Tienes que decir que eres inocente, ¡Eres inocente!—Repite, corrigiendo—Son calumnias de las que te acusan. Me contaste lo que realmente pasó, así que demostremos juntos que es verdad—Alienta.

—…—Yugi no responde a eso, continúa caris bajo.

—Volveré a preguntar entonces—Ichika ofrece, viendo la contradicción—¿Cómo se declara el acusado? ¿Cómo te declaras, Yugi: inocente o culpable?—Pregunta directamente.

—… Culpable—Responde con lo mismo.

—¡Yugi, no!—Fuutarou vuelve a exclamar.

Para preparar el juicio le dieron a cada uno un tiempo para prepararse. Ichika fue la de la idea del juicio, y al ser la persona más "neutral", tomó el papel de jueza del caso. Itsuki ayudaría a Nino, presentando pruebas y usando lógica para descubrir si Yugi perpetró el crimen. Fuutarou, en ese tiempo de preparación, habló con Yugi, y le preguntó qué pasó. Este le explicó todo: de como él, regresando al departamento para buscar la billetera, se encontró con una chica que recién salió de la bañera a la que confundió con Miku cuando en realidad era Nino, de cómo fue confundido, de cómo quiso ayudarla a buscar los lentes de contacto y de cómo varias cosas le iban a caer en la cabeza a la segunda quintilliza y él la salvó, terminando en esa pose que se aprecia en la foto. Fuutarou, confiando en Yugi, le cree, así que se encargaría de defenderlo a capa y espada. Miku, cuyo rol aún no está identificado, aprovechó ese tiempo para vestirse, lo mismo con Nino.

Ahora bien, cada bando debe determinar si Yugi mismo perpetró un crimen o si es un malentendido, razonando y uniendo hechos, testimonios y evidencias. Las cosas inician mal para Yugi, pues acaba de declararse culpable. La negativa y remordimiento del pelopincho por la situación es un gran problema, Fuutarou no podrá defenderlo si demuestra culpa cuando no hizo nada malo. Si no lo soluciona, terminarán tanto él como su mejor amigo que lo defiende por perder el caso.

Después de la segunda admisión de culpabilidad por parte de Yugi, Nino, sentada a la izquierda de Yugi de forma adyacente, alza la mano para hablar:

—Puede hablar, victimaria Nino—Ichika procede a darle paso a su declaración.

—Su señoría, este canalla…—Refiriéndose a Yugi, señalándolo con disgusto—Fingió abandonar el hotel, esperó a que saliera de la ducha y quiso aprovecharse de mí—Alega.

—¡Oye, eso no es cierto!—Fuutarou exclama, no agradándole ese alegado.

—Pido que se le prohíba entrar de nuevo al departamento, no, al hotel, por la atrocidad de su crimen.

—Eso es demasiado—Vuelve a diferir.

—Y a él también—Nino ahora señala a Fuutarou.

—¿Eh? ¿¡Y a mí por qué!?

—Por cómplice, por defenderlo, y porque tampoco me agradas.

—¿Qué clase de razón es esa? No tiene lugar.

—Bueno, lo cierto es que lo estás defendiendo de un crimen atroz—Ichika añade, jugando un poco.

—Ichika—Trata de razonar con ella. La mayor de las quintillizas, al escucharlo llamarla por su nombre, lo ignora desviando la mirada, pareciendo un poco molesta—Umm… ¿Su señoría?—La nombra así al notar su reacción. Ahora al ser llamarla por su cargo actual, Ichika le presta atención, sonriente—Por favor, entiendan, aquí ha habido un loco error—Argumenta—Yugi volvió al departamento porque yo dejé olvidando algo y él se ofreció a verlo. Es todo. Fue una terrible coincidencia que se encontrara con Nino que recién salió de la bañera.

—¿Cómo podemos estar seguros que fue así?—Itsuki pregunta, dudando.

—Hay un testigo que puede probarlo—Responde. Cerca de Ichika, mira a Miku, refiriéndose a ella como la testigo que corroborará todo—Doy paso a la inspectora Miku a declarar—Señala a la quintilliza del medio, indicando su rol, que será clave.

—Es cierto—Afirma Miku, la inspectora, asintiendo con la cabeza—Dejé que Yugi entrara de nuevo al hotel, habló conmigo por el panel de control de la puerta antes de irme a bañar. Existe las grabaciones tomadas en el hotel de su entrada, podemos preguntar por ellas si gustan—Argumenta—Es justo como Uesugi dice, fue una casualidad.

Ante tal argumento, Fuutarou está más calmado, pensando positivo. Con una de las quintillizas testificando a favor, aumenta las posibilidades de éxito para probar la inocencia de Yugi.

La lucha continúa, el lado acusador tomando la ofensiva:

—¿Estarás de su lado?—Nino cuestiona a Miku.

—No estoy de su lado, sólo estoy contando que lo dejé entrar. Ahora si Yugi entró para intentar tocarte, es diferente, y debe pagar por ello si resulta ser verdad.

—Claro que es verdad—Asegura—Él mismo lo dijo: "vine por algo". Vino por mí, a espiarme. Seguramente también iba a tomarme fotos.

—Falso. Él vino por mi billetera—Fuutarou corrige. Adicional, muestra a todos una billetera de tela color marrón estilo clásico, su billetera.

—La encontraron en uno de sus bolsillos, así que es verdad—Miku prosigue—Además, no hay fotos del día de hoy guardadas en su celular, estás equivocada respecto a tu teoría de que quiso tomarte fotos—Expone, sacando un celular táctil económico, propiedad de Yugi, un celular que pertenece a la primera generación de celulares táctiles, avanzado pero al mismo tiempo viejo.

Allí muestra la galería de fotos, donde no hay ninguna foto que fuese tomada el día de hoy, de hecho, la última foto está registrada que fue tomada en septiembre del año pasado, una foto donde sale él, Fuutarou, dos chicos y una chica, al frente de la preparatoria Dómino, con sus uniformes, posando para una selfie.

Nino entrecierra sus ojos, molesta, viendo a Fuutarou y a Miku, que parecieran, parecieran, parecieran… trabajar juntos para salvar a Yugi. Eso la enoja, contemplando que una de sus hermanas ayuda al perpetrador de un crimen hacia ella:

—Su señoría, solicito que el testimonio de Miku sea anulado, pues defiende al acusado por interés personal—Alega, alzando la mano para que la jueza le preste atención.

—¡…!—Escuchando eso, Miku, se impresiona, abriendo bastante sus ojos, junto con un ligero sonrojo en sus mejillas—Eso… eso no…—Trata de decir, un poco avergonzada y dudosa.

—¡Objeción! El testimonio de Miku fue bastante imparcial para ambos bandos—Fuutarou la defiende.

—A lugar—Ichika acepta la protesta, no tomando en cuenta lo que dijo Nino y advirtiéndola de no volver a hacerlo. Eso molesta a la pelirrosa.

—No te preocupes, Miku, sólo di la verdad, del resto me encargo yo—Alentándola, Fuutarou comenta, acercándose un poco a ella con confianza.

—No te me acerques tanto—Responde, recuperándose del sonrojo y volviendo a actuar con cautela, alejándose de Fuutarou cuando éste se le acerca.

—Ah… claro. Lo siento—Pide disculpas al darse cuenta que se le acercó demasiado, invadiendo su espacio personal cuando son conocidos. Retrocede, volviendo a su lugar.

—No finjas distanciamiento. Bien que ambos trabajan juntos—Cuestiona la víctima, mirando a Miku con molestia.

—No estoy trabajando con nadie, ya te dije que sólo digo lo que sé—Asevera en respuesta.

—¡Sea como sea, ese no es el punto! ¡El enano me vio desnuda, eso es lo que importa!—Aclara gritando, poniéndose de pie.

—¡No exageres! ¡Tampoco es como si tuvieras mucho que mostrar!—Miku contraataca, lanzando un golpe bajo, también poniéndose de pie.

—¡Puede que en tu caso no, pero yo soy diferente!

—¡Tonta! ¡Somos quintillizas, nuestros cuerpos son iguales!

—¡Entonces significa que tampoco tienes mucho que mostrar!

—¡Grr!

—¡Grr!

Las dos están hirviendo de coraje, mirando a los ojos de la otra, enojadas, casi cerca de llevar su agresión verbal a una física. Si la temperatura seguía así, esto se iba a descontrolar, y rodaría más de una cabeza de la que se estaba pensando.

—Por favor, paren. No es momento de discutir—Itsuki interviene, poniéndose de pie, tratando de calmarlas. Pero…

—¡Guarda silencio, Itsuki!

—¡No te metas en esto!—Miku y Nino, con voces profundas, serias y tenebrosas, la callan. Tal acto, deja con miedo a la fiscal, que empieza a… sollozar.

—¡Whhaaah, su señoría!—Lastimada, con miedo y llorando, Itsuki busca consuelo, situando su cabeza boca abajo en el regazo de Ichika.

—Ya, ya—La jueza la tranquiliza actuando dulce, con unas caricias al cabello de Itsuki, calmándola.

Viendo esto, Fuutarou queda crédulo, inseguro de cómo reaccionar. Era un tanto gracioso e interesante, la escena es como para una carcajada, y además se ve cómo Itsuki, conocida por tener casi una seriedad implacable, se rompió a llorar después de que sus hermanas le infringieran miedo. Es una lástima que está en un mal momento que impide disfrutar la escena.

En este punto, era difícil seguir improvisando el ambiente de un juicio verdadero, así que continúan el caso como pueden. Luego de calmar a Itsuki, Ichika toma el celular de ella, mirando la foto que tomó donde están Yugi y Nino.

—Bien, es posible que Yugi haya vuelto al departamento justo en un mal momento. ¿Pero cómo terminaron en esa posición?—Pregunta, recalcando el hecho de que en la foto Yugi está casi encima de Nino.

—Bueno… esa parte es difícil de explicar—Fuutarou responde, no muy seguro de qué palabras articular para contar esa parte.

—No es difícil explicarlo, no hay explicación—Nino asevera después de tranquilizarse de su conflicto con Miku—¡Se abalanzó hacia mí para tocarme!

—N-no… no es eso.

—¿Entonces qué ocurrió?—Miku le pregunta, cuestionando. La ayuda que brindó finalizó al llegar a esa parte, pues la foto delata todo.

—Es que… es complicado…

—No digas tonterías. No hay motivo para que haya ido contra mí—Nino reanuda convencida de que así es.

—Si no hay una razón para que terminaran así, entonces se interpretará que Yugi tuvo malas intenciones—Ya tranquila y volviendo a estar sería, Itsuki platica, entre líneas dando una última oportunidad para que se apele en defensa.

En tal punto, el juicio parece estar llegando a su fin, ¿El veredicto? Culpable. Yugi, a menos de que le hagan algo más, además de tener una mala imagen de las Nakano, estará terminantemente prohibido volver a entrar a la casa de ellas, prácticamente dejaría de ser el asistente de Fuutarou. Era terrible que sucediera eso cuando Yugi quiso ayudar, ¿Pero qué se puede hacer para probar su inocencia? La evidencia está en su contra totalmente, una imagen vale más que mil palabras, ¿Cómo contrarrestaría a la foto?

Demonios, debo hacer algo—Fuutarou en su mente piensa—Si declaran culpable a Yugi, ya no podrá ayudarme. Tengo que contarles lo que pasó con el estante, que no hubo intención de hacerle algo malo a Nino, sino salvarla. Pero aunque lo explicara, ¿Cómo haré que me crean?—Desespera, no encontrando una solución—Vamos, Yugi. Di algo, defiéndete, ¿Por qué no dices nada?

—Ya terminemos con este juicio. Declarémoslo culpable—Nino incita.

—N-no, esperen un momento. Sí hay una razón—Fuutarou interviene con la última palabra que le queda—Lo que sucedió fue que…

—Tiene razón.

—¿?

—¿?—Antes de que explicara, Fuutarou es interrumpido por Yugi, quien después de mucho tiempo en silencio, finalmente se digna en hablar. Su intervención toma por sorpresa tanto a Fuutarou como a las Nakano, todos mirándolo con sorpresa, prestándole atención, porque parece tener algo qué decir.

—Es correcto lo que dice Nino. Todo es mi culpa, en vez de salir de allí cuando tuve oportunidad, me quedé.

—Yugi, espera. ¿Por qué dices eso? No fue tu culpa—Fuutarou articula, no comprendiendo por qué Yugi acepta la culpa cuando no le corresponde, preocupándose—No era tu intención intentar abusar de Nino, sino salvarla.

—Sí, es cierto. Pero no me refiero a eso—Discrepa—Pude haber tenido buenas intenciones, pero de todos modos vi a Nino sin ropa, le falté al pudor de nuevo. De eso me estoy declarando culpable.

—Pero era inevitable.

—En realidad no lo fue—Difiere—Debí irme cuando me di cuenta de que Nino tenía mala vista. Es sólo que… no quería causarle problemas con sus hermanas. Intenté ayudar sin que me descubra… no sucedió como pensé, y terminé arruinando todo.

—Puede que tengas razón… pero estarás en problemas. ¿Está bien que asumas la culpa por ese crimen que no hiciste?

—No importa, yo me lo busqué—Acota, tomándoselo positivo, con una sonrisa que parece afligido pero no lo está, sólo es honesto. Terminando de hablar con Fuutarou, Yugi se dirige a Ichika—Así que, su señoría Ichika, estoy dispuesto a aceptar cualquier castigo que se me sea impuesto por mis acciones.

Con su diálogo con Fuutarou, las quintillizas quedan perplejas, no entendiendo a primera instancia lo que ambos dijeron. Su conversación en ciertos puntos fue hasta simbólica, con datos que solo ellos saben, y que terminaron acordando con que Yugi aceptara un castigo y que Fuutarou dejará de apelar. Eso también hizo que ellas queden impresionadas por unos segundos.

—Hm, uh… b-bueno, no entendí lo que hablaron, pero dijo que aceptará la responsabilidad—Recuperándose de la impresión, Nino habla, de nuevo asertiva hacia Yugi—Bien, entonces no perdamos más el tiempo: se declaró culpable, y dijo que aceptará cualquier castigo—Camina situándose detrás de él—No hagas esperar más, Ichika, coloca a este tonto en su lugar. Impide que vuelva a entrar…

—Auch.

Con la victoria en la bolsa, Nino trata de regodear, situándose detrás de Yugi y apuntándolo con el dedo índice de ambas manos, señalándolo, a su vez que habla con su hermana mayor para que dicte el veredicto. Sólo que al momento de señalarlo, llegó a tocarle la cabeza con ambos dedos, un pequeño toque con las yemas, pero lo tocó. En reacción, a pesar de que el toque fue insignificante, Yugi se queja y mueve su cabeza a un lado para que ya no lo toque.

Su reacción fue llamativa para todos nuevamente, entre ellos la de Nino, que al escucharlo quejarse y alejarse, interrumpió su regodeo, no entendiendo, pero notando que la queja es absurda porque no le hizo nada:

—Oye, no te hagas el delicado. Apenas sí te toqué—Lo reprende.

—N-no, no es eso—Yugi corrige, colocando sus manos encima de su cabeza—Lo que sucede es que aún me duele la cabeza por las cosas que me cayeron encima cuando te…

—¿?

—¿?—Su explicación parecía sacar algo a la luz, algo que tiene que ver con el caso y que posiblemente haya sido su móvil para cometer el crimen. Las quintillizas lo miran, esperando que termine de hablar.

—Uh…—No obstante, Yugi, cuando nota que estuvo a punto de contar el motivo de su dolor de cabeza, se abstiene de hablar más—Olvídenlo, no es nada—Deja el tema a lado.

—No, Yugi, no te detengas. Cuenta lo que pasó—Entendiendo lo que pasa, Fuutarou lo incita a terminar su explicación—No me creerán si lo explico yo, es mejor que tú mismo les cuentes por qué empujaste a Nino—Promueve.

Esa es una buena oportunidad para que Yugi explique su versión de lo ocurrido. Si les contaba y usaba su dolor de cabeza como evidencia, existe la posibilidad de que las Nakano le crean, que dejen de pensar mal de él. Yugi ya aceptó su destino de ser condenado, aún cuando tuvo buenas intenciones, no cambia el hecho de que vio a Nino sin ropa. Pensaba aceptar el castigo por eso, ya tomando su decisión. Pero tal vez, si lo cuenta, puede salvarlo de alguna condena, o no tener una mala impresión de ellas. Lo que ellas decidan será definitivo. Entonces, impulsado por las miradas de todos, cuenta su parte:

—Yo…

—¿Protegías a Nino?

—¿…?—A punto de soltar la verdad, Itsuki lo interrumpe, preguntándole algo. Revisa su celular una vez más, más específico, revisa la foto de él y de Nino, analizándola más a fondo—Desde otro punto de vista, pareciera que la protegiste de varios objetos que querían caerle—Argumenta, mirando los libros y cajas alrededor de Yugi y de Nino, objetos que parecían no ser importantes, pero en realidad son parte de la historia.

—Es cierto. Pareciera ser así—Cerca de Itsuki, Ichika también mira la foto.

—¿?—Escuchándolas hablar de otro resultado, Nino regresa a verlas, confundida.

—Déjame ver tu cabeza—Para comprobar la hipótesis, Miku camina hacia Yugi, detrás de él, revisando su cabeza para encontrar alguna pista.

—Auch…

—Perdón—Yugi vuelve a quejarse del dolor cuando le toca la cabeza. Miku se disculpa mientras procede a revisarle. Moviendo bastante cabello, un cabello deslumbrante y bastante denso, tarda mucho, pero encuentra un indicio—Hay una cortada—Comenta, observando que hay un corte en el cuero cabelludo de Yugi, un corte rojo no grave, pero que sí puede provocar dolor. Cerca, Nino mira esa cortada, pero no sabe cómo debe reaccionar, no entiende lo que pasa.

Tomando en cuenta sus reacciones, Itsuki e Ichika lo toman como cierto.

—Probablemente un libro o la caja le provocó ese corte, son objetos pesados—Itsuki comenta, ya teniendo lista una posible explicación, mirando a Fuutarou y a Yugi—¿Entonces eso pasó: Yugi quiso proteger a Nino de varias cosas que se cayeron de un estante y por eso se abalanzó hacia ella?

—S-sí… ¡Sí, exacto! Eso es justo lo que tratábamos de explicar—Fuutarou exclama, alegre de que las quintillizas descubrieran lo que realmente pasó—¿No, Yugi?—Pide la participación de su amigo.

—Ah… s-sí, así es. Eso fue lo que ocurrió. No quería contarlo porque pensaba que ustedes no me creerían—Dice, no alegre, pero aliviado—Supongo que debo darte las gracias, Itsuki. Lo dedujiste tú sola, me salvaste—Agradece a la persona encargada de formular la explicación.

—No he hecho nada para que agradezcas. Sólo propuse una posible explicación—Responde, no aceptando bien el agradecimiento, aún dudosa.

Eso no era algo que a Itsuki se le ocurriera al inicio, sino que lo originó después de ciertos datos. Comenzó cuando Yugi tuvo ese dolor de cabeza, que antes de dejar de hablar, contó que se produjo por varias cosas que se cayeron. Parecía ser importante ese dato, así que lo comparó con otra pista: la foto. En ella se aprecia que, alrededor de Yugi y Nino, hay varias cosas tiradas, parecían ser el producto a un forcejeo, pero aquellas cosas estaban guardadas en un estante de la cocina, arriba. Mirando el estante, uno de los cajones de la parte de arriba está abierto y vacío, su contenido fue tirado al suelo, esparcido, justo como en la foto. Aquellas cosas cayeron de ese estante, y pudieron haber lastimado a alguien. Yugi y Nino estaban allí, así que a ambos por igual les pudieron caer las cosas encima. Sólo que… el único que sufrió daño fue Yugi, por lo conducente, quiere decir que algo pasó para que el daño sólo fuese para él y no para ambos como debió ser. Entonces, tomando en cuenta la posición de Yugi y Nino en la foto, de que el primero está casi arriba de la segunda, añadiendo parte de las palabras que Fuutarou y Yugi hablaron, Itsuki, no muy segura, alegó esa suposición en defensa para Yugi: él, lejos de querer hacerle algo indebido a Nino, quiso salvarla de varias cosas que le iban a caer encima, sacándola de la trayectoria y recibiendo el daño en su lugar. Por supuesto, aún existen dudas, pero esa teoría era más convincente que pensar que alguien como Yugi, persona inocente, quisiera hacer algo morboso.

—En realidad eso tiene mucho más sentido. Se me hacía difícil imaginar a Yugi querer aprovecharse de una chica cuando no puede ni ver mi ropa sin sentir vergüenza—Ichika añade como extra, recordando el momento en que Yugi, ayudándola, encontró una pieza de ropa con la cual se avergonzó bastante. Era ilógico para ella que hiciera algo tan lascivo como atacar una chica si no puede ver una pieza de lencería sin sentirse nervioso. Eso es un punto más a favor para Yugi—Bueno, ya todo fue explicado, así que el caso ya está resuelto—Concluye, terminando el tema. Itsuki y Miku parecen estar de acuerdo con la idea. Cerca, tanto Fuutarou como Yugi están aliviados de que el juicio terminara, declarando no culpable al segundo. Suspiran aliviados.

—¡Oigan, oigan! ¿¡Por qué todas hablan como si ya estuviese resuelto!? ¡Dejen de inventar cosas!—A diferencia del resto, Nino no está para nada de acuerdo con el veredicto. Reclama, disgustada de sus hermanas que comenzaron a apoyar a Yugi.

—Ya todo terminó, Nino. Deja de gritar—Miku diverge, considerando que Nino es una mala perdedora y mala persona al no querer comprender lo que realmente pasó. No existía ningún tipo de apoyo, sólo hicieron uso del sentido común para encajar las piezas y armar los hechos, es todo. ¿Por qué tanta inconformidad? ¿Por qué tanto anhelo de que Yugi sea castigado?

—¡Oye…!—La pelirrosa quiere reclamar más.

—Vamos, no peleen otra vez—Ichika interviene con voz serena, queriendo calmar el ambiente de discusión—Solíamos llevarnos muy bien, ¿No lo recuerdan?—Plantea con calma, usando una retrospectiva personal para apaciguar. Su comentario tuvo buenas intenciones, en paz y verdad… pero Nino al escucharla, se pone molesta.

—Aún así, todo este problema surgió por mi culpa. No debí quedarme a verte. Te ofrezco una disculpa—Aún arrepentido, Yugi se gira a Nino y da una disculpa. Arrodillado, hace una pequeña reverencia como extra.

—… ¿Solíamos?—Lejos de prestarle atención, Nino murmura para sí, dolida, repitiendo una palabra que su hermana mayor dijo. Eso no era parte del enojo hacia sus hermanas por apoyar a Yugi, sino por algo muy distinto, personal.

Como estuvo cerca, Yugi fue el único que la escuchó, y además, alcanza a ver que ella entrecierra sus ojos, molesta, frustrada… y herida.

Lo siguiente que sucede es que Nino deja a todos, caminando fuera de la sala, y fuera del departamento.

—N-Nino…—Yugi la llama al verla irse, preocupado por ella al ver su actitud. Se levanta, queriendo ir por ella, pero al momento de levantarse, ella ya se fue.

Todos y todas quedan desconcertados al verla irse, sin saber qué decir. Todos están preocupados por ella, algunos más que otros.

—Se fue—Miku comenta, siendo lo único que quiere decir al respecto. Yugi cerca habla con ella, mientras ambos, junto con el resto, miran la dirección por la que Nino salió.

—¿Estará bien que se vaya?—Pregunta.

—Es asunto suyo—Se limita a decir.

Luego del juicio, es momento de que Fuutarou y Yugi vuelvan a casa. Llevando todo lo suyo, esta vez sin dejar nada, notificar su próxima venida, y despedirse de Itsuki, Ichika y Miku, las únicas quintillizas en el departamento, se retiran.

En estos momentos están en el ascensor, bajando del piso 30 al 1.

—Al fin podremos irnos a casa—Aliviado, Fuutarou hace conversa con Yugi mientras descienden—Al final todo salió bien.

—Hm—En respuesta, el pelopincho hace un ligero asentir, dudoso, preocupado y pensativo.

—¿? ¿Pasa algo? Te veo preocupado.

—No, no es nada. Sólo pensaba en lo que pasó con Nino al final.

—Ah.

—¿Crees que todo estará bien? ¿Deberíamos hacer algo?

—…—Queda un momento callado para pensar con seriedad—Pienso que no—Plática—No es buena idea meternos en sus asuntos cuando no somos nadie. Son cosas que ellas solas deben resolver.

—No evito pensar que parte del problema se debió a mi culpa, que soy el responsable.

—Olvida eso. Tu caso ya está resuelto, no tienes por qué involucrarte más—Dictamina—Yo aún no puedo entenderte: ¿Qué te ocurrió allá, por qué no querías hablar? ¿Por qué querías asumir la culpa?—Le pregunta, preocupado por él y su anterior comportamiento.

—No estaba seguro de qué pensar—Responde—Me sentí nervioso, me acusaron de algo muy grave, ¿Sabes? Pensaba que no iba a salir de esa.

—Eso no explica por qué estabas de acuerdo en aceptar un castigo. ¿Por qué no dijiste nada para defenderte? Ya viste cómo al final te creyeron y te dejaron ir. Si hubieras hablado desde el inicio, el juicio no hubiera durado tanto.

—Tienes razón. Lo lamento—Baja la mirada, arrepentido—Dejé que te encargaras de todo tú solo. Te causé problemas.

—De eso no te preocupes, te ayudé porque quise. Lo que más me importa es que aceptaste la culpa porque sí. Si eras inocente, debías apelar. ¿En verdad estabas de acuerdo con recibir un castigo? ¿Por qué lo harías en primer lugar?

—Creo que lo hice por… una forma de compensar a Nino.

—¿? ¿Una forma?—Pregunta, no entendiendo.

—Hay algo que ella dijo cuando me confundió con Miku: que era mi culpa, nuestra culpa.

—¿Culpa? ¿De qué?

—No estoy completamente seguro, pero creo que está molesta por nosotros por una razón específica no relacionada con lo de hoy ni los días pasados. Ella dice odiarnos, pero por cómo habló, se debe por algo que estamos haciendo… inconscientemente.

—¿Inconsciente? No lo entiendo… ¿Qué estamos haciendo para que nos odie?

—… No lo sé—Niega, aún no con toda la hipótesis planteada.

El ascensor llega al piso 1, la planta baja. Fuutarou y Yugi salen de allí y se dirigen a la puerta automática del hotel.

—Sólo es una teoría, pero si averiguamos qué estamos haciendo que a Nino le disgusta y dejamos de hacerlo, existe la posibilidad de que deje de odiarnos y pueda cooperar con nosotros.

—Suena difícil de imaginar—Se limita a comentar.

Ambos salen del hotel por la puerta automática, abriéndose sola para dejarlos salir. El cielo ya se hizo oscuro por la noche, las 7:47, bastante tarde de lo estipulado, pero claro, había un motivo. Tranquilos, se disponen a tomar rumbo a sus respectivas casas.

—… ¿? —Sólo que antes de ponerse en marcha, notan que, cerca, a lado izquierdo de la puerta, hay alguien sentada: Nino Nakano—…—Ambos jóvenes al notar su presencia, se detienen, sorprendidos de verla aquí, afuera, de noche. Teorizan que después de enojarse, ella bajó a aquí para tranquilizarse y meditar lo ocurrido, en paz y tranquilidad.

—¿?—Nino nota la presencia de ambos, aquí, afuera—¡!—Verlos le causa una reacción de alerta. Su reacción no demostraba que quería decirles o hacerles algo a los dos, sino que cuando los vio afuera, significó que salieron por la puerta automática del hotel—La puerta—Farfulla con alerta, levantándose y corriendo para entrar al hotel, pasando a un lado de ellos para ingresar… demasiado tarde.

Casi cerca de entrar, la puerta automática se cerró. El tiempo de espera terminó, así que sus sensores se activaron y la cerraron.

—Grr, maldita sea—Nino cruje enojada al no alcanzar a entrar al hotel a tiempo—Esa cosa es inútil—Agravia a la puerta, volviendo a donde estaba, sentándose nuevamente, esperando otra oportunidad para entrar. Fuutarou parece querer decir algo al respecto, mirando las acciones de Nino y su actitud.

—¿Y ahora qué le pasa?—Pregunta.

—Salió del hotel sin traer su llave—Responde Yugi, pensativo—Sin la llave no puede entrar, debe estar esperando a que alguien entre o salga para ingresar nuevamente.

—Ya veo. Supongo que por lo que pasó arriba, no tiene el valor para llamar a sus hermanas y decirles que le abran, y por eso espera—Concluye.

Ahora que todo está claro, entienden lo que pasa. No evitan sentirse un poco mal por ella y por quedarse afuera… pero, en teoría, se lo buscó. Nadie la mandó a salir del hotel, aunque también uno no lo tendría en cuenta si está frustrado después de que hasta su propia familia esté en contra suya. Nino le pasó eso, en parte es su culpa y al mismo tiempo no.

—¿? ¿¡Qué están mirando!?—En medio de sus pensamientos, Nino los mira y regaña, incómoda de que ambos chicos la queden observando—¡Váyanse de aquí, no quiero volver a verlos nunca más!—Vocifera, molesta con ellos.

—… Como sea—Cambiando su compasión por desapego, Fuutarou le hace caso, serio, caminando nuevamente—Vámonos Yugi, salgamos de aquí.

—¿? Uh… c-claro—Dudoso, accede y camina junto a él.

Los dos querían mostrar compasión por ella, pero en respuesta, ella los hecha, grosera. Su comportamiento orgulloso puede llegar a ser desagradable, portándose mal. Ese tipo de comportamiento no le agradaba para nada a Fuutarou, más cuando ella no le cae bien. Quiso ser comprensible, pero fue rechazado. Entonces se va, deja a Nino a la suerte, sin querer involucrarse más con ella. Entre tanto, aunque también le disgusta ese comportamiento, Yugi no se siente molesto con ella por ser rechazado. Con su sensibilidad, comprende que Nino no está de humor de hablar con alguien, mucho menos con ellos, los causantes de los problemas actuales y las personas que menos les agrada. Lo entiende bien, y por eso pensaba en… echarle una mano de alguna manera, como por ejemplo llamar al departamento de las demás quintillizas para pedir que abran la puerta, algo simple y rápido, pero antes de pensarlo, Fuutarou lo llamó para retirarse y dejar sola a la pelirrosa.

—Fuutarou, sé que lo que voy a decir sonará raro, pero, ¿No crees que deberíamos ayudar a Nino a entrar?—Pregunta, intranquilo.

—¿Ayudarla, por qué? Sólo por sentir compasión por ella ya nos echó. Seguramente nos gritará si la ayudáramos.

—Puede que tengas razón… pero no evito preocuparme por ella.

—Deja de sentirte mal, deja que se quede allí. Recuerda todas las cosas malas que nos hizo: a mi me drogó, a ti te insultó, arruinó la clase de hoy, y además quiso culparte de un crimen. Dejarla afuera será como una especie de venganza hacia ella por todo eso.

—Uh… hmm…—Hace un sonido preocupado.

—Tranquilo, no es como si justo hoy le fuese a pasar algo antes de que le abran la puerta. Quizás termine rindiéndose y hable con sus hermanas para que la dejen entrar, el orgullo no es para siempre. No te preocupes por ella, estará bien.

—Eso espero—Yugi espera eso de corazón, aún con remordimiento por dejarla a la deriva. Es verdad que ella actuó mal con ellos, sin embargo, esa no es razón para no ayudarla. Al igual que cometer errores, ayudar es parte de la naturaleza humana, algo que todos hacen, ¿No está bien que ayuden a las personas, aunque estas sean groseras? Dejar afuera a Nino del hotel, no sirve ni para compensar el 2% de las atrocidades que ella les hizo a ambos, es casi insignificante, pero Yugi, incorregiblemente amable, no le quiere hacer eso. Lejos, la regresa a ver.

Las calles cerca del hotel están casi despejadas, dando un ambiente tranquilo, ideal para una charla. Antes de hablar, Fuutarou revisa su celular porque justo en este momento recibió un mensaje de texto:

"¡Hola!"

"¡La cena está lista!"

"¡Adivina! Comentemos tu comida favorita: udon de curry"

Es lo que está escrito en el mensaje, enviado por Raiha Uesugi.

—Mjm—Fuutarou hace una carcajada contenida al ver el mensaje de su hermana, pareciéndole simpático porque lo escribió con tanta emoción y dedicación, cuando es una comida que comen todos los días. ¿En algún momento Raiha actualizará su recetario?—Udon de curry, ¿Hm?—Dice para sí, hablando lo bastante fuerte para que Yugi lo escuche—Hey, Yugi, ¿No quieres venir a mi casa a cenar?—Propone—No ha pasado mucho desde que fuiste por última vez, estoy seguro de que mi papá y mi hermana se alegrarán de verte de nuevo—Asegura—¿Qué dices? De cena habrá…—Insiste otra vez, dándose la vuelta para mirar a Yugi y preguntarle de frente, entusiasmado—¿?—Sin embargo, al darse la vuelta, descubre que Yugi no está.

.

Como es de noche, comenzó a hacer frío. Nino, afuera del hotel, sentada a un lado de la puerta automática esperando a que alguien la abra para entrar, tiembla un poco por aquel frío. No hace mucho acabó de bañarse, su cuerpo estaba templado desde antes. Además, sólo se puso un terno deportivo blanco con rojo para tener algo qué llevar puesta para el juicio, una ropa cómoda pero que no brinda calor suficiente para soportar el frío viento de la noche. En pocas palabras, Nino se estaba medio congelando.

Ella es consciente de ello, tiembla un poco en reacción. Son cerca de las 7:50 de la noche, pronto debían haber personas que vayan a salir o entrar al hotel, y así aprovechar para entrar. Mantiene la esperanza alta, esperando que eso suceda, pero hasta ese momento debe soportar el frío, un frío dañino que podría causarle dolores articulares, sequedad en la piel o problemas respiratorios si está expuesta mucho tiempo.

Ella en verdad no tenía pensado salir del hotel, pero la frustración e impotencia de ver a sus hermanas estar "en contra" de ella y hacer mención a que "solían" llevarse bien en el pasado, la molestó y cegó, tomando la decisión de salir del hotel, y cuando se percató de que no traía su llave para entrar nuevamente, era demasiado tarde, la puerta se cerró dejándola afuera.

Ahora toca esperar. Sentada, no hace más que reflexionar… hasta que siente que alguien se acerca al hotel. Ella regresa a ver, esperando que quien viene tenga intenciones de entrar, y así poder entrar ella también. Cuando alza la mirada nota que es Yugi, volvió al hotel.

—¿? ¿Qué estás haciendo?—Pregunta, no tan disgustada como antes, y confundida de verlo de nuevo. Yugi la escucha, pero en vez de decirle algo, llega hasta la puerta y luego se dirige al panel de control del hotel. Ahí manipula el teclado numérico—¿Vas a llamar a mis hermanas para que abran la puerta? Eres tan molesto. No necesito tu ayuda—Reclama, dándose cuenta de las intenciones de Yugi. Éste la escucha, pero sigue usando el panel.

Conectando…

Piso 30 habitación A - Nakano

La llamada tarda unos segundos en conectarse para que al otro lado una voz responda.

Conectado

{¿Hola?}—Su llamada es atendida, la voz de Miku nuevamente es la que recepta la llamada.

—Miku. H-hola otra vez—Saluda, un poco sorprendido de escucharla de nuevo.

{Yugi}—Reconoce.

—Jeje. Qué bueno que seas tú la que respondiste—Comenta aliviado.

{¿Y ahora qué quieres?}

—Verás, quiero pedirte un favor. ¿Será posible que puedas bajar a la puerta del hotel?

{¿? ¿Qué… dijiste?}—Pregunta para confirmar, a primera instancia sonando sorprendida.

.

{Que si puedes bajar a la puerta del hotel}—Repite—{Quiero hablar contigo, sólo nosotros dos. Tengo algo importante que decirte}

—… ¿Qué es lo que quieres decirme?—Pregunta, confundida, mirando y escuchando a Yugi desde el intercomunicador del departamento, en un lado del pasillo de la puerta de entrada a la sala. Dudosa de la solicitud, mira la imagen de Yugi, preguntándole.

{Quiero… hm… darte las gracias}

—¿…?—Su sorpresa se intensifica.

{Hiciste tantas cosas por mi y por Fuutarou, algunas de ellas no eran de tu intención, pero nos alegraban}—Explica—{Fuiste de mucha ayuda hoy, te quedaste con nosotros para las tutorías, y me ayudaste en el juicio… bueno, en realidad contaste tu testimonio, pero me ayudó mucho. Por eso quiero agradecerte de alguna manera, quiero decirte algo sólo a ti}

—…

{Suena repentino, pero tengo mis razones. Por favor, ¿Tal vez puedas bajar?}—Pregunta de nuevo, con esperanza.

—…—Sigue en silencio. La proposición es extraña, y tranquilamente se la puede malinterpretar. ¿Qué tiene pensado decirle Yugi? ¿Un agradecimiento, de qué tipo, qué es lo que quiere contarle? Suena… interesante, viniendo de una persona que respeta. Sus palabras fueron honestas, tal vez esté relacionado con la relación de ambos.

Sea como sea, ella tiene la decisión de bajar. Mira a Yugi por el intercomunicador, él no demuestra duda ni mala intención, sino que pide un favor, es todo. Nadie lo acompaña, está allí por su cuenta.

Viéndolo, Miku hace un suspiro de relajación.

.

{Bajaré. Espero que valga la pena}—Accede, y corta la llamada.

Yugi capta, satisfecho de que logró su cometido. Ahora sólo resta esperar a que su convocada baje. La espera, sentándose cerca de la puerta al lado opuesto de donde está Nino; ella está a la izquierda de la puerta, así que Yugi se sienta a la derecha de la puerta, cerca del panel de control.

Nino cerca, escuchó todo lo que habló con Miku, y al momento de interpretarlo, no evita mirar al pelopincho con mucha extrañeza.

—Hablaré con Miku a solas—Yugi habla, lo bastante fuerte para que Nino lo escuche, como una forma indirecta de hablarle—Seguramente ella saldrá por la puerta, la cual se abrirá. Ahora si alguien fuese a entrar cuando se abra, no es algo de lo que tenga que ver—Aclara.

—Sí, sí, entiendo—Nino capta la indirecta de Yugi. Era tan obvio su motivo de llamar a alguien para que abra la puerta. Ya no está disgustada, ahora está extrañada, de él—¿Qué le vas a decir a Miku?—Pregunta, no importándole mucho si le responde.

—Sólo le daré las gracias—Responde con sencillez—Con tal de que baje a verme, ya veré qué le digo.

—… Ya veo—Comprende… dudando un poco, porque ella, por la forma en la que lo escuchó hablar, tenía una idea exorbitante—Por un momento pensé que ibas a confesarte.

—¿? ¿A confesarme?

—Sí. Que ibas a declarártele, decirle que te gusta… que sea tu novia.

—¡…!

—Eso entendí por lo que dijiste.

—Oh…—Yugi casi queda sorprendido de esa opinión—¿De verdad me escuché como si quisiera hacer eso?

—¿No era así?

—Uhh, no. Yo hablé con normalidad, como de costumbre. Cuando dije eso, jamás pensé que sería interpretado como dices, sólo quise ser amable. Uh… espero que Miku no lo haya interpretado como tú lo hiciste—Queda preocupado—Pero… Miku es muy lista. De seguro no lo hizo—Piensa positivo, animándose a sí mismo.

.

.

Bajando por el ascensor, Miku espera llegar a la planta baja. Hace pocos segundos subió, así que le falta bastante para llegar.

Con la invitación de Yugi para hablar a solas, está ligeramente nerviosa, pensativa de qué le quiere decir cuando hablen. ¿En verdad quiere darle las gracias, de qué forma?

Ella no sabe por qué, pero mientras espera a que baje, reflexionando, un recuerdo reciente viene a su mente.

.

Retrospectiva

¿Acaso te gustan los chicos aburridos y pequeños, eh?

.

Es una pregunta que Nino le hizo para cuestionarla al verla cooperar con Yugi y Fuutarou. Pregunta que puede considerarse como molesta por menospreciarla, pero que deja a Miku en un conflicto interno.

—Eso no es verdad—Murmura para sí, un poco apenada. Sus mejillas adquieren un ligero sonrojo—No es aburrido… y sólo es un poco pequeño.

.

.

Volviendo con Yugi y Nino, ambos siguen esperando a que Miku llegue. Para pasar el tiempo, Yugi vuelve a hablar para sí mismo, fuerte para que Nino lo escuche otra vez.

—¿Me pregunto qué clase haremos mañana Fuutarou y yo? ¿Haremos de historia, ciencias, literatura, matemáticas… o lengua extranjera?—Pregunta para sí.

—¿No tienes algo mejor que hacer que hablar de las tutorías?—Lo reprocha, cayendo nuevamente en el truco—Eres igual de tonto que Uesugi: sólo te importa estudiar—Alega.

—Eso no tiene sentido—Discrepa—Si Fuutarou y yo fuéramos tontos, no estudiaríamos—Articula—Aunque no te discuto que existen otras formas de ser tonto. Yo por ejemplo, quedarme a verte desnuda fue una tontería de mi parte.

—Cierra la boca—Le reclama, molesta con ese tema. Se tranquiliza un poco—Todos son unos tontos, los odio—Enuncia disgustada.

—¿Odias a todos?... ¿Incluso a tus hermanas?—Pregunta.

—¿?—Nino se sorprende un poco de ese dato.

—Lo dudo. No creo que las odies.

—¡Claro que sí!—Asegura molesta—Tienen que estar locas para dejar entrar a alguien como tú o como Uesugi—Vocifera—No hay…

—No hay espacio para gente como nosotros aquí—Termina la oración. Con ello, Nino se sorprende más—Recuerda que estuve ahí, lo escuché—Aclara.

—… ¡Tsk…! ¡Ya no quiero oírte!—Nino desvía la mirada, ya no queriendo conversar más.

Existe una pausa para que ella se tranquilice. Yugi hasta eso piensa en otra cosa qué preguntarle:

—Nino, una pregunta: ¿Tú me odias por aquel día en el que chocamos y accidentalmente te vi la ropa interior, o me odias por otra razón?

—…—Queda en silencio, aún desviando la mirada.

—Pienso eso porque tu odio está dirigido a Fuutarou y a mí por igual, por una razón en particular, involuntaria, algo que tiene que ver con tus hermanas, ¿No? ¿O me equivoco?—Teoriza—Sé que en realidad no las odias, al contrario, las amas mucho más que a cualquier otra persona en el mundo, ¿Verdad? Piensas que Fuutarou y yo podríamos hacer algo para dañar esa relación de hermanas que tienen, y por eso quieres hacernos la vida imposible para que nos vayamos y las dejemos juntas. ¿No es así?—Llega a una posible conclusión.

—¿Uh? ¿Qué disparates estás diciendo? Esa es la tontería más grande que te he escuchado decir, y vaya que has dicho muchas—Difiere, dejando de desviar la mirada, ocultando parte de su cara con sus brazos y rodillas—Crees que puedes entenderlo, pero no es así, es más complejo de lo que crees. Sería imposible para ti entenderlo por completo—Asegura con un poco de tristeza, reflexionando. Mantiene la mirada baja.

Al parecer, la teoría de Yugi planteó no está bien fundamentada si no tiene experiencia en el tema. En parte es verdad, no sabe cómo se siente tener un hermano mayor o menor por el cual sienta ese afecto, no sabe el sentimiento de la hermandad. Sin embargo, a base de otras experiencias en las que ha sentido afecto hacia otras personas, permite comprender medianamente el asunto. Eso es algo en lo que no está de acuerdo con Nino, porque puede que no sepa de la hermandad, pero sabe mucho sobre el compañerismo.

—¿Qué pasa? ¿Estoy equivocada?—Nino pregunta al notar la mirada de desacuerdo que el pelopincho hace—Es sólo que…

—No estás del todo equivocada—La interrumpe, dejando de mirarla, ahora mirando al cielo—No puedo sentir el mismo sentimiento que tú tienes hacia tus hermanas, no tengo hermanos ni hermanas para sentir lo mismo. Lo que sí puedo hacer es entender el cariño que le tienes a alguien similar a ti—Fundamenta—Fuutarou es mi mejor amigo desde la infancia, casi lo considero un hermano. Muchas veces me ha ayudado, se ha metido en problemas por mi culpa, y otras veces fue al revés. A veces es molesto, pero seguimos sintiendo aprecio por el otro, porque hemos estado juntos mucho tiempo…

—Sí, exacto—De repente, interrumpiéndolo, Nino afirma para sí misma, convencida. Yugi la regresa a ver, extrañado—Sigo sintiendo aprecio por ellas, no es mi culpa que me enojara, ¿Verdad? Es una estupidez, ¿Por qué debería sentirme mal con mis propias hermanas si todo esto es tu culpa?—Asevera.

—¿Eh…? ¿Mi… mi culpa?—Queda confundido cuando Nino entendió otra cosa, fuera de lo que tenía que pensar—E-espera un momento, eso no es lo que quise decir…

—¡Ya está decidido!—Exclama, con su confianza renovada. Se levanta de donde está, y regresa a ver a Yugi. Lo mira por debajo suyo aprovechando que sigue sentado. Luego, lo señala con el dedo índice de su mano derecha—Nunca aceptaré que estés con nosotras, pequeña sanguijuela—Dictamina—Te odiaré, aún si mis hermanas me odian por eso—Asegura con pasión y determinación, prometiendo de verdad que lo hará, cueste lo que cueste, pase lo que pase.

Tal afirmación, deja a Yugi… completamente crédulo, eso no era el resultado que quería. Si bien quiso y consiguió que Nino se sienta mejor consigo misma y aprecie a sus hermanas, la parte de odiarlo era completamente innecesaria, fuera de la ecuación. Si ella quería seguir odiándolo, que lo haga, pero eso no significaba que se lo eche en cara de manera determinada y valerosa, como si fuese un sueño, una meta a cumplir. No está seguro qué responderle, se queda callado, mirándola ofendido y decepcionado, preocupado de lo que vaya a pasar desde ahora. ¿Y qué es eso de "sanguijuela"?

La charla fue lo bastante extensa para que pase el tiempo. La puerta automática del hotel se abre, alguien sale. Sintiendo eso, ambos dirigen sus miradas a aquella persona, siendo Miku. Viéndola, Yugi se levanta para recibirla.

—M-Miku…—La nombra, un poco asombrado de su llegada, pues por estar hablando, la olvidó por completo.

—Listo, ya vine como pediste—Habla con el como forma de saludo. Antes de decir algo, nota a Nino cerca—¿?—La mira con neutralidad—¿También estás aquí, Nino? ¿Hasta cuándo te quedarás afuera? Entra, es tarde, te vas a resfriar—Le dice.

Nino se asombra un poco por la muestra de preocupación de su primera hermana menor, aún cuando pelearon. No lo dijo con preocupación, sino con perspicacia, pero esa ya es su forma de ser. Siendo hermanas, nota que Miku demostró un poco de preocupación por ella. La hace feliz, sonriendo un poco.

—¿Y bien, qué querías decirme?—La pelicafé rojiza pregunta, regresando a ver a Yugi—Dijiste que era importante, ¿No? ¿Quieres pedirme algo…?

—¡A casa, Miku!—Interrumpiendo abruptamente, Nino toma del brazo a Miku y la lleva adentro del hotel.

—¿? P-pero tengo que hablar con él. Dijo que tenía algo importante que…

—Lo dijo para que bajaras y abrieras la puerta para que yo pueda entrar.

—¿Eh?

—Sí, lo sé, es un tonto por hacerte venir aquí en lugar de pedirte que la abras desde el departamento. Déjalo, no pierdas tu tiempo con él—Asevera ligeramente mientras lleva a su hermana adentro.

Las dos entran al hotel, juntas, Nino con mejores ánimos y Miku confundida, dejando a Yugi afuera y atrás. Él, levantado, sólo puede mirarlas irse. No entra al hotel, se queda afuera por su bien, pensativo en lo que acabó de pasar.

Al final de cuentas pudo ayudar a Nino a entrar, su objetivo principal se cumplió, adicional mejoró su ánimo… lo malo fue que ahora lo irrespetará más que antes. Si ya de por sí lo agraviaba feo, ahora será peor. No era su objetivo mejorar su relación con ella, pero tampoco empeorarla, terminó por estancarse más. ¿Y ahora qué debería hacer?

—… [Suspiro]—Por el momento nada, sólo esperar. Para relajarse y tomarlo bien, suspira profundo, y hace una pequeña sonrisa. Al menos ayudó a Nino, ya hizo lo suficiente por hoy.

¿Será correcto ayudar en problemas intrafamiliares? Duda al respecto. Quizá por eso Fuutarou no quiso ayudar, para no involucrarse en problemas con los asuntos de las Nakano.

La puerta automática del hotel se va a cerrar, y antes de que suceda, Nino y Yugi le hacen algo al otro:

Nino, mientras habla con Miku, regresa a ver por un segundo a Yugi para sacarle la lengua, y hacerle una seña de L en su mano izquierda, diciéndole "perdedor", burlándose de él sin remordimiento ni piedad.

Yugi por su lado, la ve, y después, junto con una sonrisa nerviosa por ser insultado, se despide de ella moviendo su mano derecha.

La puerta se cierra por completo.

.

.

.

22 días para el examen de grado.

...

...

...

...

Sí, sí, puro copypaste, ¿Y qué? A mi me gusta. Es un fanfic por favor, no se lo tomen muy a pecho. Disfruten leyendo, así como yo disfruto escribir.

Escribí el capítulo muchísimo más pronto de lo esperado porque me estoy descuidando de mi otro fanfic. Me daré una pausa para usar ese tiempo para terminarle un capítulo que dejé pendiente, y de paso escribir un capítulo más. Tal vez vuelva en diciembre de este año... o en enero del 22.

Hasta en un próximo capítulo