Marzo 28, Sábado. Año 201X

Fin de semana, dos días de descanso tanto para estudiantes como para adultos. Es un buen momento para pasar el rato, son las 9:00 de la mañana, el día está fresco, y parcialmente nublado, no hace calor.

La casa de Yugi, una casa que sirve como vivienda y al mismo tiempo como negocio, una tienda de juegos. Es un poco pronto para que alguien vaya a comprar algo, pero está abierta a todo público. Su dueño principal, Salomón Muto, el abuelo de Yugi, es el encargado de atenderla. Como no hay clientes, hace otra cosa: enseñar. En la tienda, en una vitrina, se haya uno de los amigos de Yugi y de Fuutarou: Joseph "Joey" Wheeler, aquel joven extrovertido, dichoso y leal de cabello rubio semi-largo, de notas un poco bajas, y de buen corazón.

¿Qué hace allí, en la tienda de juegos de uno de sus amigos conviviendo con el abuelo? Esa es una excelente pregunta, fácil de contestar.

Anteriormente, Joey le pidió a Yugi que le enseñara a jugar Duelo de Monstruos. No es que sea un mal duelista, pero quiere ser mucho mejor jugando, incluso queriendo superar al mismo Yugi, el mejor duelista que conoce, que incluso derrotó a un campeón. Yugi, ayudándolo, lo recomendó a su abuelo para que él le enseñe a jugar, pues el señor Muto tiene muchos años de experiencia, así que su conocimiento y guía es mucho mejor. El abuelo de Yugi aceptó en ayudarlo con la condición de que trabajara mucho e hiciera todo lo que diga.

Así, Joey práctica arduamente Duelo de Monstruos bajo la tutela del abuelo de Yugi, ya lleva más de una semana entrenando, estudiando conceptos de cartas, qué tipos de monstruos hay, sobre las cartas mágicas, de trampa, el uso de la baraja extra, combinaciones de cartas, y otros detalles que también son importantes.

Actualmente aprende un nuevo tema: barajar las cartas. No parece la gran cosa, pero en realidad es un tema imprescindible y complicado, porque barajar las cartas requiere de mucha habilidad. Joey lleva dos días practicando, de sol a sol, hoy es el tercer día, donde hace lo mismo: barajar un mazo de cartas. Luce agotado, bastante cansado en hacer eso una y otra vez. En medio barajeo, riega las cartas que baraja, y luego se apoya en la vitrina para descansar.

—No puedo más. Quiero descansar—Farfulla, cerrando sus ojos, listo para dormir.

Cerca, el abuelo de Yugi no le ha quitado la vista de encima. Cuando lo ve quererse dormir, se molesta mucho, es demasiado pronto para cansarse. Toma un palo de kendo de madera que tiene para este tipo de circunstancias y va hacia Joey.

—¡No tienes tiempo para eso! ¡Despierta!

*Slash*

—¡Whaah!—Golpeando la vitrina con el palo de kendo, el abuelo de Yugi despierta a Joey, casi golpeándolo. Joey se despierta de golpe, asustado.

—¡Viniste aquí a aprender Duelo de Monstruos, no a dormir, holgazán!—Le grita, bastante enojado—¡Recoge esas cartas y continúa barajando!—Ordena.

Amenazado, Joey hace caso: se levanta de su asiento y se dispone a recoger las cartas que regó para formar el mazo y seguir barajándolo, primero recogiendo las que están a su lado de la vitrina y luego las que se hayan al otro lado, para eso rodea las otras vitrinas.

El abuelo de Yugi lo queda viendo con severidad.

*Ding*

La campanita incrustada a la puerta del local que se encarga de notificar cuando una persona, posiblemente un cliente, entra. Suena, notificado que eso está ocurriendo en este momento: alguien entra a la tienda.

—¿?—El abuelo de Yugi deja de ver a Joey para ver a la persona que entró—¿Oh?—Se sorprende al verla, reconociéndola casi al instante—Usted es…

Al frente suyo, se haya una hermosa chica, de cabello rojo con dos adornos amarillos en forma de estrella en cada lado. Viste una blusa naranja agua, una falda durazno y zapatillas blancas. Adicional, porta un bolso rojo.

—Muy buenos días, señor Muto—La chica saluda con gentileza y una sonrisa.

—Señorita Itsuki—El señor Muto reconoce, sorprendido positivamente de verla, y contento. Cerca, Joey mira de reojo a Itsuki, su compañera de clases, también sorprendiéndose de su presencia—Es bueno volver a verla. ¿Qué la trae por aquí? ¿Le puedo ayudar en algo?—Pregunta, deliberadamente dispuesto.

—Vine a ver a Yugi—Informa—¿Está en casa?

—Claro. Si lo necesita, enseguida lo llamaré por usted—Afirma con un asentir de cabeza, y luego ofrece con amabilidad, caminando a la puerta que conecta la tienda de juegos con la residencia Muto. Al abrirla, se asoma un poco adentro—¡Yugi, tienes visitas! ¡Baja!—Grita al piso superior de la casa.

—¡Voy!—La voz de Yugi se alcanza a escuchar desde adentro.

Hecho, el abuelo de Yugi cierra la puerta y vuelve a la tienda, hacia Itsuki.

—En un momento baja—Notifica con amabilidad.

—Claro—Itsuki entiende. Esperando, mira a su alrededor, apreciando la tienda de juegos—Es una tienda muy bonita—Comenta.

—Gracias—Plática.

—¿Cómo va en el negocio?

—No me puedo quejar. Se gana lo suficiente para solventarse.

—Qué bueno—Felicita—El lugar se ve tan tranquilo. ¿Qué hace hasta que venga un cliente?

—Normalmente limpiar y organizar el inventario, pero ahora estoy enseñándole a ese joven de por allá a jugar Duelo de Monstruos—Informa, señalando a Joey.

—Hola—Joey saluda—Es la primera vez que nos conocemos, Itsuki Nakano.

—¿? ¿Me conoces?—Pregunta, un poco sorprendida.

—También estudio en Dómino, en primer año. De hecho, somos de la misma clase—Responde—¿No me has visto antes?

—Hmm… no, lo siento—Pide disculpas, en verdad no acordándose.

—Bueno, no importa—Farfulla, un poco decepcionado de no ser conocido—Soy uno de los amigos de Yugi, me llamo Joseph Wheeler, pero todos me dicen Joey—Saluda con mejor ánimo—Siéntete libre de llamarme así, si quieres.

—Mucho gusto—Saluda.

—Hey, guarda las presentaciones para más tarde. Sigue con tu entrenamiento—El señor Muto corta la convivencia de ambos jóvenes, ordenando.

—Ah, claro—Joey hace caso, volviendo a barajar la baraja. Parece hacerlo bien, cuando de repente…—Ah, rayos. Se dobló una carta—Murmura tenso, pues al momento de barajar, una carta no calzó bien en la baraja, y por la fuerza que impuso se dobló por la mitad.

—¡Otra vez!—El abuelo de Yugi se enoja al escucharlo—¿¡No te dije que tuvieras cuidado a la hora de barajar!?—Asevera, usando el palo de kendo, golpeando la vitrina con él.

—¡Ah…! Lo… lo siento—Pide disculpas, asustado.

—¡Nada de que lo sientes, esta es la sexta carta que doblas el día de hoy! ¡Ni se diga las cartas que doblaste los días pasados!

—Perdón.

—Tienes que tener mucho cuidado a la hora de barajar, o terminarás doblando tus cartas en medio duelo—Explica, un poco más calmado pero serio—No sólo pierdes el tiempo y la coordinación, las dañas. ¿No te importan tus cartas?

—S-sí. Claro que me importan mucho mis cartas, las aprecio.

—Sí, claro—No le cree en lo absoluto—Aún si no te importaran tus cartas, ¿Qué crees que pasará si doblas las cartas de tu oponente en el barajeo inicial? Tendrás que pagarlas. Imagínate si llegas a doblar una carta muy rara. ¿Quieres quedarte endeudado para pagar esa carta?

—No. Tiene razón. Lo siento—Joey comprende, arrepentido de su error—Seré mucho más cuidadoso—Ofrece, un poco triste.

—Deja de lloriquear, Joseph—Habla, ahora comportándose amable y comprensible—Sé muy bien que has trabajado muy duro, no te falta mucho para superar tus límites. En realidad has progresado mucho más rápido de lo que pensé, pueda que tengas talento y te conviertas en un famoso duelista como mi nieto, y me alegra ser yo quien te lleve por ese camino. Estoy orgulloso de ti—Elogia.

—Abuelo…—Joey murmura, conmovido, casi queriendo llorar de la felicidad por el aprecio—Gracias—Agradece, secándose los ojos.

—Muy bien, basta de chácharas. Continúa entrenando—Ordena.

—¡Sí!—Joey hace caso y vuelve a barajar la baraja, más motivado que antes, aplicando bastante esfuerzo, con cuidado en no doblar las cartas.

Viendo esa devoción, Itsuki queda asombrada de la forma de enseñanza y comprensión del señor Muto, la eficacia de sus métodos de aprendizaje con los que transmite sus conocimientos. A veces puede actuar muy severo, pero lo hace por el bienestar de la persona, para que se de cuenta de sus errores y aprenda de ellos para corregirlos. Además, le indica los esfuerzos que hace, qué cosas ha logrado, su progreso, y motivándolo para que continúe.

Ese tipo de enseñanza es común para aquellas personas de buen corazón.

—Ahora veo de dónde sacó Yugi su nobleza—Itsuki murmura, como forma de halago. El abuelo de Yugi la escucha y ríe, simpatizado.

*Click*

—Listo, ya estoy aquí—La puerta hacia la residencia Muto se abre, de allí saliendo Yugi Muto, vistiendo ropa muy similar al uniforme de la preparatoria Dómino, casi idéntico. Llega a la tienda de juegos de buen humor—Muy bien, abuelo, ¿Quién vino a visitarme?—Pregunta, mirando a su abuelo, a Joey, y a…—¿? ¿I-Itsuki?—Se sorprende mucho al notarla, en su casa, y cerca de su abuelo.

—Hola Yugi—Itsuki lo saluda con cortesía, pero seria—Hay algo de lo que tenemos que hablar.

*Opening*

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(Unen todo eso en un solo enlace)

Yu-Gi-Oh!: The Quintessential Quintuplets

Arco 1: Las quintillizas por excelencia

Capítulo 3: Incursionando en el maravilloso mundo de los duelos

11:30 am

Casa de los Uesugi, una residencia humilde. Allí, vienen los Uesugi, conformados por un padre, un hijo de 15 años que cursa la preparatoria y una hija de 10 años que cursa la primaria. Su hogar, a pesar de que no poseer mucha mueblería, es acogedor, propio, lo más importante.

La casa está actualmente ocupada con ambos hijos, Fuutarou y Raiha Uesugi. El padre salió a trabajar, mientras que ellos se quedaron a disfrutar el fin de semana.

{Estamos en un agradable sábado. Esperamos que tengan un buen día}—Una radio ayuda a que la casa esté más animada, sintonizando una emisora. Una voz femenina y aguda habla—{No olviden que mañana habrá el festival de fuegos artificiales en la plaza de Dómino. El festival dará inicio a las 6:30 de la tarde y los fuegos artificiales a las 8:00 de la noche. Esperamos que todos asistan}—El comunicado termina.

Fuutarou y Raiha por igual escucharon la radio mientras hacen lo suyo. Fuutarou está sentado en el suelo, utilizando una mesa para estudiar con libros y cuadernos, mientras que Raiha está sentada apoyada de espaldas en una pared leyendo una revista para entretenerse. Todo está tranquilo… sin embargo, Fuutarou, por alguna razón, tiene una expresión gozosa y placentera… un poco siniestra, disfrutando el momento.

—¡Finalmente llegó el fin de semana!—Exclama con entusiasmado—¡Me olvidaré de esas quintillizas, de todos los problemas que me han causado y estudiaré todo el día!—Expresa con mucha emoción. Gustoso, escribe en su cuaderno fórmulas de matemáticas con muchísimo éxtasis y empeño, deleitado por cada letra y número que escribe—… ¿?—En sus apuntes, nota algo que le llama la atención—Hmm… debería enseñarles esta fórmula. Sí, es muy importante—Considera, mirando una ecuación matemática—Y también les enseñaré este ejercicio—Indica, revisando su libro en el que hay varias preguntas del tema, señalando una—Este otro es bastante simple, hasta Yotsuba podría resolverlo—Menciona, interesado en la idea—Oh, y este se lo podría enseñar a Miku—Señala otra pregunta. Luego mira el libro, buscando más ejercicios que puede usar para las quintillizas en las próximas clases de tutoría—…—Pero, antes de seguir, nota algo… incongruente en la situación—Espera, ¿¡Qué rayos estoy haciendo!?—Exclama enojado—¿Por qué uso mi tiempo libre para pensar en qué enseñarles? ¿Qué soy, el tutor ideal? ¡Si detesto a esas chicas!—Vocifera, nada feliz consigo mismo, haciendo una rabieta al recostarse hacia atrás en el suelo, frustrado.

Ahora que tiene tiempo libre, hace la actividad que más le gusta: estudiar. Es un momento de felicidad. Como estudiante de 100, Fuutarou se alegra mucho en tener un momento bastante extenso donde puede hacer lo que tanto le gusta. Después de sufrir constantes dolores de cabeza por soportar a las Nakano y los problemas que ocasionan, obtiene un par de días de descanso, ideales para relajarse. Todo estaba muy bien, hasta que de repente, piensa en cómo ayudar a las Nakano, acción que no debe hacer ahora qué está en paz. Molesto, gruñe de la irritación.

Cerca de él, Raiha lo mira con indiferencia, no entendiendo su comportamiento, y tampoco importándole.

*Ding dong*

El timbre de la casa suena, alguien llama desde afuera. Raiha y Fuutarou escuchan, mirando la puerta de salida, en duda.

—¿Será un cobrador?—Fuutarou pregunta, suponiendo quién puede ser la persona que toca la puerta en este día y a esta hora.

No habrá respuesta hasta que alguien vaya a abrir. Él se dispone a ir a la puerta para ver, pasando por el pasillo de las habitaciones hasta llegar. Al finalizar, abre la puerta, e inmediato habla con la persona que llamó.

—No tenemos… dinero—Dice a la persona, que al verla, ve que se trata de Yugi.

—¿Así es como recibes a todos cuando abres la puerta?—Yugi dice, dudando.

—Ah…Y-Yugi—Lo nombra al verlo, sorprendido.

—¿Qué tal?—Saluda.

—Lo lamento, pensé que eras un cobrador.

Escuchando a su hermano hablar, Raiha se asoma a la puerta para ver.

—¡Ah, Yugi!—Saluda con mucha alegría.

—Hola Raiha, ¿Qué tal estás?—Saluda con dicha al verla.

—Muy bien, ahora feliz por verte—Asegura, corriendo hasta llegar a él y darle un abrazo.

—Jeje—Yugi ríe, a gusto, acariciando la cabeza de Raiha mientras ella lo abraza desde el pecho. Debería abrazarlo de la cintura, pero como no hay mucha diferencia de estatura entre ambos, pues… no hay nada que se pueda hacer.

—¿Y a qué se debe tu inesperada visita?—Fuutarou le pregunta.

—Me alegra que preguntes eso—Dice, preparado para lo siguiente que pasará—Tengo algo que darte.

—Ya llegó la paga por tu trabajo.

Por su visita, a Yugi se le permitió entrar para que explicara su motivo para venir. En la sala de estar, un cuarto vacío a excepción de una mesa pequeña de madera, una radio y un ropero con cuatro cajones que sirve también como aparador, en donde Fuutarou y Raiha pasaban, todos están reunidos para hablar. Yugi, sin demora, explica la razón por la que vino, y junto a eso le entrega a Fuutarou un sobre blanco. Fuutarou revisa ese sobre, y se topa con la sorprendente cantidad de 50.000 yenes, en 50 billetes de 1.000.

—¿¡…!?

—¿¡…!?—Ver la gran cantidad de billetes deja a Fuutarou y a Raiha paralizados de la sorpresa, atónitos, mirando los 50 billetes.

La impresión es tan grande que Fuutarou aprieta el sobre y con ello los billetes, no consciente de lo que hace.

—¡Hermano, estás arrugando los billetes!—Su hermana le exclama, deteniéndolo de hacer esa acción.

—Si no me equivoco, son 25 mil yenes por cada semana de trabajo. Como trabajamos dos, son 50 mil yenes, ¿No? Ahí están—Explica.

La emoción por el dinero para Fuutarou y Raiha es muy grande, no saben qué hacer, sobre todo Fuutarou, que sigue mirando los billetes, ya no apretándolos. Raiha reacciona después de unos segundos, súper feliz. Camina hacia el aparador, mirando una foto que se haya ahí en un pequeño marco, como un altar.

—Mamá, mi hermano lo logró—Reza a la foto.

Por la iluminación de la luz del sol que se refleja por las ventanas, no se aprecia quién o qué hay en la imagen, pero por lo dicho, se deduce que es una foto de la madre de Fuutarou y de Raiha, y esposa del señor Uesugi: la señora Uesugi… que, por la forma en la que Raiha se dirigió a la foto, da a entender que hace tiempo aquella mujer pasó a la otra vida. Raiha hace una plegaria a la foto de su mamá, como si el trabajo de Fuutarou fuese una voluntad hacia ella, una especie de "último sueño", que expone que los Uesugi han prosperado bien después de su partida hacia el otro mundo. Ahora puede sentirse tranquila y orgullosa desde allá al verlos salir adelante por cuenta propia. Puede descansar en paz.

Increíble. Con esto puedo pagar varias deudas—Dejando ese tema a lado, pero no restarle nada de importancia ni omitiéndolo, Fuutarou piensa, aún sin salir de la sorpresa de ver el dinero. En sus anteriores trabajos ya ha experimentado el júbilo por ser recompensado por su labor con su salario, sólo que en esta ocasión, por tantos problemas, por tantas desgracias, por todo lo que pasó, siente esa recompensa como el Santo Grial, como el Jardín del Edén, como la Piedra Filosofal, como el mayor logro de su vida, fascinado… aunque tiene cierta duda—Oye, ¿D-de dónde sacaste el dinero?—Pregunta, mirando a Yugi, sentado al otro lado de la mesa al frente suyo.

—Me lo dio Itsuki—Responde.

—¿? ¿Itsuki?

—Así es—Afirma—Esta mañana vino a mi casa a verme—Narra.

Antes, hace casi dos horas.

—Esta es mi habitación. Puedes pasar—Yugi anuncia y ofrece, abriendo la puerta que lleva a su cuarto en su casa. La habitación de Yugi es espaciosa gracias al poco mobiliario: una cama, un escritorio con su silla y un placard. Hay una ventana que permite el paso de los rayos del sol, con buena vista hacia la calle izquierda de la intersección en forma de Y.

—Muy bien, con permiso—Itsuki acepta, entrando.

—Lamento el desorden, no esperaba visitas.

—No te preocupes. En realidad tu cuarto está bien ordenado y limpio—Alaga, contemplando la cama tendida sin arrugas, el escritorio en orden con varios libros y cuadernos en pila, y el placard bien cerrado, sin asomarse ropa. En general: limpio.

Por un motivo, Itsuki vino a la casa de Yugi. Saludó a su abuelo y a uno de sus amigos antes de toparse con él. Una vez que se vieron, ella, antes de conversar sobre el tema a tratar, solicitó que fuese en privado, sólo los dos. Yugi, con bastante duda, le da el beneficio de la duda, llevándola a un lugar en donde puedan conversar a solas: su cuarto.

—Puedes sentarte en mi cama.

—Está bien, disculpa las molestias.

—No te preocupes, no eres ninguna molestia—Comenta, tomando la silla de su escritorio para girarla hacia Itsuki y sentarse frente a ella—Muy bien, ¿Qué necesitas? Espero serte de ayuda.

—Claro, me serás de mucha ayuda—Afirma—No te quitaré mucho tiempo, iré al grano—Enuncia con un poco de seriedad. Busca y saca algo de su cartera—Vine a darte esto—Enseña un sobre blanco rectangular, tamaño A5.

—¿Un sobre? ¿Para mí?—Pregunta ligeramente impresionado, tomando el sobre.

—En realidad es para Uesugi—Aclara—Mi papá me dio su paga.

—¿Su paga?

—Correcto. Es su paga por las dos semanas de trabajo.

—Oh—Comprende. Por curiosidad, revisa el sobre, lo abre y toma lo que hay dentro—¿¡…!?—Al revisar, queda muy sorprendido, porque ahí adentro hay muchos billetes, todos de 1.000 yenes, fácil de reconocer por el número en las esquinas—Oh… hum…—Ver tal cantidad de billetes lo deja desconcertado—Es… mucho dinero. ¿Cuánto es?—Pregunta. Hay tantos billetes que no puede contar el monto total a simple vista.

—Son 25 mil yenes por semana, como trabajaron dos, son 50 mil en total—Responde con simpleza.

—Es sorprendente—Es lo último que dice sorprendido, después habla con normalidad—Pero… tengo varias dudas. Como, ¿Por qué me das este dinero a mí y no a Fuutarou?

—Porque no sé en dónde vive—Responde también con simpleza—Y aunque lo supiera… no quisiera verlo.

—Ah… entiendo—Comprende. Itsuki aún sigue enojada con Fuutarou por el "insulto".

—Como eres su amigo y además conozco donde vives, vine a entregarte el sobre para que se lo des.

—Ya veo—Vuelve a comprender—Pensé que el día de paga era el lunes. Fuutarou comenzó a trabajar el martes.

—La semana pasada también trabajaron el sábado, así que ese día es como si fuese el lunes previo al horario que acordó. Esos cinco días más los que pasaron en esta semana, suman en total diez días laborales, dos semanas de trabajo.

—¿Y por qué la semana pasada no le pagaron?

—Porque esa semana era de prueba, para ver si Uesugi estaba en condiciones para trabajar. Pasó esa semana y también esta, así que ahora le dan la paga de la semana pasada junto con la de esta—Especifica—Desde ahora le pagarán cada que termine la semana.

—Entiendo—Dice, comprendiendo por completo—Hmm…—Después, coloca una expresión de preocupación, dudando en el dinero.

—¿Qué sucede?—Le pregunta al notar su expresión.

—Hum… la verdad es que no sé si debería aceptarlo. No sé qué diría Fuutarou.

—¿De qué hablas?—Pregunta extrañada.

—Es cierto que él y yo fuimos dos semanas a trabajar, pero… no hicimos nada—Explica, casi decepcionado—No creo que Fuutarou acepte el dinero cuando apenas hicimos que una de ustedes estudie.

—… ¿Estás seguro de eso?—Itsuki pregunta, cuestionando su alegado—Es cierto que no colaboramos en las tutorías, pero sí hacen algo además de intentar ayudarnos a estudiar.

—¿? ¿Que?—Pregunta.

—Bueno, fuera el hecho de que tú hayas acosado sexualmente a Nino…

—¡Pensé que eso ya estaba acordado como un accidente!—Exclama en pánico.

—La presencia de ambos influye con nuestras emociones—Continúa, ahora hablando placentera y contenta.

—¿?

—No sabemos cómo, pero de alguna forma, ustedes, sobre todo tú, Yugi, haces que algo cambie en todas nosotras—Asegura. La forma en que lo dijo no sólo indicara que eso sucede, también dijera que está feliz de que suceda.

Sólo fueron por dos semanas, Fuutarou y Yugi trabajaron para las Nakano. Iniciaron muy mal, sobre todo Fuutarou, y la llegada de Yugi a primera instancia no mejoró nada, parecía de hecho que empeoró todo. En ese transcurso, Fuutarou y Yugi trataron de enseñarles a las Nakano, en verdad, fallando en la primera semana. Ninguna de ellas quería estudiar. Con esfuerzo, Yugi consiguió que una de ellas, Miku, cooperara, no por completo, asiste para aprender historia, pero ayuda. Aún faltan que las otras cuatro quintillizas colaboren, aunque eso parece pedir demasiado, porque no parece haber forma de convencerlas, lo intentaron y fallaron.

Cada una tiene su tema a vencer: Ichika sale a quién sabe dónde, y vuelve tarde. Yotsuba ayuda al club de baloncesto, ya va una semana ahí, y existe la posibilidad de que ayude otra semana más, perdiendo valioso tiempo. Nino dejó claro que trucará sus clases cuantas veces sean necesarias para fastidiarlos y hacer que se vayan, no permitirá que estén cerca de ella y de sus hermanas, odiando a ambos, pero sobre todo a Yugi. Itsuki por último no le agrada Fuutarou por razones personales infantiles, y no le agrada que Yugi sea partícipe en este asunto que no le concierne por ayudar a su amigo, así que ni con el uno ni con el otro colaborará.

En tales circunstancias pareciera, y con razón, que Fuutarou y Yugi no hicieron mucho progreso, casi nada como para merecerse la paga por su trabajo. No obstante, Itsuki indica e insiste que con sólo su presencia, sólo yendo al departamento e interactuando con ellas, aunque sea un poco, ayudan, no académicamente, sino en una forma distinta, emocional, con la que les hacen merecedores de su paga.

Yugi queda sorprendido de la afirmación y seguridad de Itsuki y sus palabras, en cómo ella dice que tanto él como Fuutarou las están ayudando.

—¿A todas?—Pregunta, sorprendido de ese dato, notando que Itsuki habló en nombre de todas: sus hermanas… y ella misma.

—¡!—Itsuki se alarma al darse cuenta de que dijo algo de más que se lo guardaba para sí y debía ocultarlo—Uh, hm, m-me equivoqué. Quise decir que sus presencias influyen a mis hermanas—Corrige, calmándose y actuando seria, ahora sacándose de la mezcla—En fin, acepta el dinero, dáselo a Uesugi—Incita—Le servirá para ayudarlo, para su deuda, ¿No?

—Es cierto, le servirá mucho.

—Entonces dáselo, no te compliques—Itsuki vuelve a hablar tranquila—Recuerda que mi papá me dio el dinero. Quiere decir que reconoce sus esfuerzos, que hace un buen trabajo.

—No había pensado en eso—Comenta, otra vez sorprendido gracias a aquel dato. Existe un muy buen punto en eso, si el señor Nakano dio el dinero, quiere decir que está satisfecho con el trabajo de ambos, de lo contrario, no les pagaría. Así de simple. Si el padre de las Nakano no tiene problema con el historial laboral de Fuutarou, entonces todo está bien, sí hay cómo aceptar el dinero—B-bien. Entonces le daré el dinero—Con un asentir dudoso, acepta, tomando el sobre—Gracias.

—Gracias a ti, por tu tiempo y por tu ayuda—También agradece, satisfecha—Bueno, me marcho. Eso es todo lo que vine a decir—Anuncia, levantándose de la cama. Luego, va a la puerta de la habitación de Yugi y la abre para retirarse.

—Espera, Itsuki—Antes de irse, Yugi la llama y la detiene con sus palabras.

—¿? ¿Qué ocurre?—Pregunta, volteándose para verlo.

—… Sólo quiero decirte que cuentas con nuestra ayuda. No olvides que también eres parte de nuestro trabajo y debemos enseñarte—Cuenta—Si de verdad crees que puedes estudiar por tu propia cuenta, está bien, hazlo, confío en que lo lograrás. Pero si llegas a tener alguna dificultad, en tus estudios o en algún otro asunto, recuerda que cuentas con mi ayuda y con la de Fuutarou. Estaremos dispuestos a ayudarte—Ofrece—No hay resentimientos.

—…—Itsuki queda callada de aquellas palabras, no sabiendo cómo responder. Viéndolo, Yugi, después de su oferta, sonríe, feliz y seguro, demostrando verdadero apoyo—… Como digas—Se limita a responder, con voz seria, considerándolo.

—Cuídate—Yugi despide, con un asentir—Recuerda estudiar bastante para el lunes—Recomienda.

—¡!—Escucharlo decir "estudiar" deja en seco a la pelirroja, alarmándose, y regresando a ver a Yugi, nerviosa y tensa. La agarró con la guardia baja.

—… Sí estás estudiando, ¿Verdad?—Pregunta con preocupación al notarle su reacción nerviosa—Recuerda que el lunes tenemos lección escrita de historia. Al menos hiciste la tarea que permite dar esa lección… ¿No? Si no la hiciste, quédate un rato para ayudarte.

—…

—…

—… [Correr]

—¡Itsuki!—Exclama al verla huir, de él y de los estudios, como si estuviese en peligro. Cuando quiso salir de su habitación, Itsuki ya salió de su casa, siendo ya imposible alcanzarla.

Así, la confianza que Yugi dijo sentir, se fue, justo como Itsuki.

El presente

—Y después me alisté para verte—Termina de narrar.

—… Y-ya veo—Después de escuchar la historia, Fuutarou entiende cómo Yugi tiene y le da ese sobre con dinero. No tiene ninguna duda o problema, pero sí quedó shockeado con la parte final de la historia.

—Este… ¿Y qué opinas sobre el dinero, lo aceptarás?—Pregunta.

—Por supuesto que sí—Afirma, sin dudarlo, mirando otra vez los billetes—Si dijiste que el señor Nakano dice que está bien lo que hacemos, está bien. Aceptaré su dinero—Finaliza.

—¡Qué bien!—Raiha exclama de felicidad al escuchar que su hermano aceptará ese dinero—Finalmente podremos saldar nuestras deudas, y comeremos en las noches—Habla, bastante emocionada—Le diré a papá la buena noticia—Propone, saliendo de la sala de estar a otra habitación, con su celular de tapa en mano.

—Raiha—Fuutarou la llama, queriendo que ella no lo hiciera, pues no lo siente necesario. Raiha no lo escucha y se va, ya marcando el número de su padre—… [Suspiro] Jeje—Suspira y carcajea, simpatizado de la dicha y dulzura de su hermana. Yugi también hace una carcajada, por la misma razón.

—¿Quién no se sentiría feliz en esta situación? Jeje—Hace un comentario, alegre por ella—… ¿? —Después de hablar, mira que Fuutarou, sin previo aviso, le acerca unos billetes.

—Toma, es para ti—Ofrece, después de sacar del sobre 10 billetes—Son 10 mil yenes. No es mucho, pero por favor, acéptalos.

—¿Por qué me das ese dinero?—Pregunta confundido.

—Esa es tu paga por ser mi asistente—Responde, un poco serio, con una ligera sonrisa—Me has ayudado mucho, no sólo con las Nakano, también a organizar mis clases, a ayudarme con los temas, con las 100 preguntas, y con otras asistencias. Lo que más agradezco es que, por ti, Miku colabora con nosotros. Así que te quiero dar esto como un agradecimiento por tu trabajo—Acerca más los billetes, esperando que los tome.

La oferta lo toma por sorpresa, la gentileza de Fuutarou lo deja asombrado por unos segundos. Cuando ya toma por reacciona, estira su mano izquierda hacia Fuutarou, no para tomar el dinero, sino para extenderle la palma, deteniéndolo.

—No, Fuutarou. No tienes que darme nada—Rechaza la oferta—Recuerda que no te ayudo por dinero, sino porque quiero ayudarte, por nuestra amistad. No necesito el dinero, tú sí, así que quédatelo—Explica, tomando la mano de Fuutarou con los billetes, regresándolos.

—Trabajaste muy duro, mereces por lo menos una parte de mi salario. Acepta—Vuelve a acercarle el dinero.

—No tanto como tú, así que quédate con todo—Devuelve de nuevo—Insisto que no los necesito.

—No seas orgulloso. Toma—Otra vez ofrece… sólo que está vez coloca presión.

—No soy orgulloso, sólo estoy siendo recíproco. Quédatelos—De nuevo rechaza, está vez sujetando la mano más fuerte y haciéndolo retroceder más.

—¡Te dijo que los tomes!—Exige, hablando molesto.

—¡No, tómalos tú!—Evade, también molesto

—¡Yugi!

—¡Fuutarou!—Se nombran entre sí, molestos con el otro, forcejeándose para que uno de ellos tome y se quede con el dinero.

La amistad que uno siente por el otro es bastante fuerte, y por eso buscan el bienestar del otro. El problema es que la amistad está demasiado a la par, entrando en conflicto por situaciones así: ¿Quién quiere ayudar más a quién? Ambos tienen un buen punto. Fuutarou sabe bien qué Yugi se ofreció a ayudarlo porque quiso hacerlo, de forma voluntaria, pero siente que su trabajo fue tan arduo que merece una recompensa monetaria. No es mucho lo que le da, pero es de corazón. Yugi por otra parte, tiene suficiente recompensa con que Fuutarou gane dinero y con eso ayude a su familia. No necesita más. Para él eso es suficiente. Ahora. ¿Quién cederá?

En el forcejeo, Yugi se sitúa arriba de Fuutarou, empujando la mano con los billetes para que se los quede.

—Tú… mereces este dinero, y lo necesitas. No me lo des—Continúa empujado.

Revirtiendo, Fuutarou utiliza bastante fuerza para que él y Yugi giren, dando como resultado que él quede arriba de Yugi. En esa posición, forcejea su mano con el dinero para dejárselo en la casaca del pelopincho para que se lo quede.

—Tú los mereces, mereces más. No pienses que solo yo he hecho el trabajo, fuiste una parte muy importante. Debes valorarte a ti mismo. Toma el dinero, por favor—Alega, forcejeando más.

—Listo, ya le dije a papá—Regresando a la sala de estar, Raiha aparece, comunicando que ya cumplió su cometido—¿?—Y al verlos uno encima del otro, abre un poco más sus ojos, ahora sorprendida.

—¿?

—¿?—Yugi y Fuutarou regresan al verla cuando la escuchan.

—Ow… hermano, Yugi. Yo… sabía que eran muy unidos, pero no pensé que a ese nivel—Comenta, un poco atónita—Creo que los interrumpí en un momento íntimo, los dejaré solos. Adiós—Acto seguido, nerviosa y dudosa, con un muy ligero sonrojo en las mejillas, sale de la habitación, justamente dejando a Fuutarou y a Yugi para que continúen… lo que interpreta que hacen si están en tal posición. Unos segundos pasan para que los chicos se den cuenta qué interpretó Raiha al verlos así.

—¡E-Espera! ¡N-no…!

—¡No es lo que parece, Raiha!

Después de que los dos jóvenes explicaran y aclararan que no pasaba lo que ella creía que pasaba, sino que se trata de otra cosa, Raiha, además de haber regresado a la sala de estar, los acompaña. Era momento de resolver aquel problema que Fuutarou y Yugi tienen respecto al dinero. Raiha toma el liderazgo, y con él la decisión: de aquellos 10 mil yenes, los divide en 5 mil y se los da a cada uno.

—Listo, problema resuelto—Asegura después de dar su tajada a cada parte—Mitad y mitad. Ahora ya no habrá más discusión—Asegura.

Su idea es un poco simple, pero a menos de que los chicos tuvieran otra mejor, entonces la realidad es que es la solución perfecta. Raiha, sin abrirlo a un debate o escuchar alguna opinión, dividió ese dinero en partes iguales para ambos chicos de preparatoria. Así, Yugi no se iría con las manos vacías, recibiría una recompensa ayudando a Fuutarou sin quitarle tanto dinero, a través de un pacto y trato que dicta que recibirá el 10% del salario de Fuutarou, empezando desde ahora. En total Fuutarou recibe 45 mil yenes y Yugi 5 mil.

—Supongo que no es una mala idea—Fuutarou argumenta, convencido a medias de la solución.

—Yo… sigo insistiendo que deberían quedarse con todo. De verdad no me importa el dinero—La solución es buena, no le va a a quitar a Raiha el mérito por pensar ella sola en una gran solución. El problema de Yugi es que sigue pensando que los Uesugi deben quedarse con todo el dinero, porque lo necesitan.

—Hey hey, ya no hay cómo hablar más del tema—Raiha lo desoye, deteniendo su alegado con sus palabras y extendiéndole la palma izquierda como extra.

—Pero…

—¡Que no hay cómo hablar!

—… Bien—Yugi finalmente cede, dejando de apelar.

—En vez de discutir quién debe tener más dinero, mejor pasemos un rato agradable ahora que estamos los tres juntos—Promueve, muy animada—¿Y si salimos a divertirnos?

—No ahora. Estaba estudiando.

—No es cierto, estabas molesto hace un momento. Anda, salgamos. Así tal vez te sientas de mejor humor—Insiste—¿Qué dices, Yugi?—Regresa a verlo.

—Me gusta la idea, hace tiempo que no salimos juntos—Yugi se siente animado.

—¿Ves? Yugi está de acuerdo. Ven, hermano.

—[Suspiro] Si eso quieren, está bien, iré con ustedes. De todas maneras le debía una salida a Yugi—Fuutarou al final acepta, suspirando al inicio como forma adicional al ceder—Muy bien, y… ¿A dónde quieren ir?—Les pregunta.

—Yo estoy bien con cualquier lugar, siempre que estemos juntos—Yugi de nuevo es modesto, dándoles la decisión a los Uesugi.

—Okey. Entonces, Raiha, ¿Hay algún lugar al que quieras ir?

—Hmm… ah, ya sé. Vamos al salón arcade a jugar.

—Muy bien, el salón arcade será—Entiende y acepta.

—Claro—Yugi reafirma con seguridad.

—¡Bien, entonces vámonos!—Raiha exclama.

El salón arcade, un lugar de entretenimiento frecuentemente lleno de personas y repleto de juegos de todo tipo: de maquinas arcade, de juegos de mesa grande, de máquinas gacha o de lotería, y muchas otras más. Existe un enorme repertorio de juegos para que las personas de todas las edades puedan disfrutar de su estadía. Ubicado a varias cuadras de la plaza de ciudad Dómino, en un edificio de cuatro pisos bastante extenso, es el arcade al que Raiha quiso ir. Ella, junto con Fuutarou y Yugi, entraron para pasar un momento de diversión juntos.

*Monedas*

Alrededor del medio día, prueban el primer juego: una máquina empuja monedas. Raiha es la jugadora, y en un sorprendente acto, ganó el premio grande.

—Ahhh—Raiha hace un sonido de felicidad y sorpresa cuando ve un montón de monedas caer en la ranura de premios debajo suyo—¡Hermano, Yugi, las monedas!—Feliz de ganar, exclama, volteándose a ambos jóvenes para verlos y contarles su fortuna.

—Muy bien jugado.

—Felicidades—Fuutarou y Yugi la felicitan de su victoria, con mucho ánimo e interés.

Contenta, Raiha regresa su vista a la máquina para seguir jugando.

—Es sorprendente. Ganó el premio mayor con una sola moneda—Conversando con Fuutarou mientras ven a Raiha, Yugi platica.

—Raiha sí que tiene mucha suerte. Supongo que se debe porque siempre está feliz—Responde—Cielos, mi hermana es tan linda—Fuutarou farfulla con emoción contenida, de verdad apreciando a su hermana, imaginando su dulce sonrisa cuando está feliz.

—Lo sé, es bastante linda—Yugi comparte el sentimiento.

—La quiero mucho.

—Yo también.

—¿Ah?

—¿? ¡Ah, n-no, espera!—Corrige, un poco preocupado de que Fuutarou sustituyera su emoción a confusión, extrañes y azudes cuando lo escuchó… parecer decir que le gusta su hermana—Lo que quise decir que la quiero como una amiga más, casi como tú. No te enojes—Argumenta en realidad, un poco nervioso.

—…—Ahora Fuutarou no está seguro en si creerle o no, mantiene su actitud actual hacia Yugi.

*Monedas*

—¡Otra vez!—Raiha nuevamente exclama de felicidad al ganar otro gran premio con monedas. Su victoria, y sobre todo su suerte, cortó el ambiente incómodo entre ambos jóvenes.

.

La diversión continúa, ahora jugando otros juegos del arcade. Luego de jugar en la máquina empuja monedas, juegan aero-hockey.

—¡Allá va!—Fuutarou exclama, aplicando bastante fuerza en su mazo para lanzar el disco muy rápido. Con ese movimiento, Yugi, con quien está jugando, no pudo rechazar el tiro.

*Clanck*

*Ding-ding*

Fuutarou consigue que el disco entre en la ranura rival, consiguiendo una anotación, dejando el marcador cinco a cinco.

—Uh, rayos—Yugi musita preocupado, aquel tiro lo deja en problemas, porque el siguiente que anote gana el juego—[Suspiro] El siguiente tiro decidirá todo, debo sacar lo mejor de mi—Motiva para sí mismo.

—Este juego es mío—Fuutarou anuncia, confiado. Su seguridad hace tambalear a la de Yugi, temeroso.

—Déjame ayudarte, juguemos juntos—Notando su expresión, Raiha le ofrece su asistencia para derrotar a su hermano. Se acerca, a su izquierda.

—Te lo agradezco—Yugi acepta su ayuda y le agradece. Entonces, uniendo sus fuerzas, Yugi y Raiha sostienen el mazo de hockey, preparados. Fuutarou no parece tener problema con la alianza, la acepta, volviéndose más atento para contrarrestar las jugadas de su mejor amigo y hermana.

Los dos, ya listos, emplean bastante fuerza en el mazo y golpean el disco, ganando gran velocidad y moviéndose en zic-zac. El movimiento veloz y serpenteante del disco toma por sorpresa a Fuutarou, tratando de contrarrestarlo con prisa, pero falla, y el disco entra en su ranura.

*Clanck*

*Ding-ding*

Anotación por parte de Yugi y Raiha, con él dejando el marcador cinco a seis, ganando el juego.

—¡Sí!

—¡Whojo!—Los dos exclaman de felicidad, alzando sus manos.

.

Después, llegó el turno de la máquina grúa para ganar un peluche. Minuciosamente, escogieron una máquina con peluches de gatos azules con rayas amarillas, máquina por la que Fuutarou apostó, asegurando que ganaría un peluche.

—Ya casi. Ya casi…—Después de conseguir que la grúa enganche un muñeco, espera que la máquina no lo suelte hasta dejarlo en la ranura de premios… pero…

*Paf*

Al último segundo, el muñeco se resbala de la pinza.

—¡Agh, no!—Fuutarou hace un sonido enojado.

—Ow… tan cerca. Lo lamento—Yugi muestra una condolencia, dándole unas palmadas en la espalda para que se anime.

—Qué lastima—Raiha es la que menos se lo toma mal. Presta atención a otro juego a la distancia—Vamos allá—Propone, tomando el brazo de su hermano para llevarlo a donde indicó.

—Espera, déjame jugar una vez más, ya era mío—Fuutarou sigue mal de haber perdido, farfulla a la máquina, queriendo quedarse para intentarlo otra vez, pero su hermana no lo dejaría. Siguiéndolos, riendo, Yugi va tras ellos.

.

Ahora los tres están en un juego de carreras de motos a gran velocidad, uno en donde hay que subirse en una gran máquina en forma de moto para poder jugar. Es el turno de Yugi, así que se sube para jugar.

Como parte de la diversión, el pelopicho se divierte, subido en la moto en una carrera que mira adelante suyo en una pantalla mediana. De los 20 lugares, va en el octavo puesto de la segunda de las tres vueltas del circuito.

—Vamos Yugi, tú puedes.

—Ve por el primer lugar—Los Uesugi le dan ánimos.

—Ajajaja—Ríe feliz al recibir el apoyo, mientras compite por el séptimo lugar en una curva.

.

Ahora son las dos de la tarde, es hora del almuerzo. Con dinero, Fuutarou, Raiha y Yugi, se dan el lujo de comer en la zona. Cerca del arcade, hay un puesto de comida rápida, así que ordenan allí. La comida no era la adecuada para un almuerzo, pero sirve de todas forma.

Juntos en una mesa, comen: Raiha un helado de pistacho y menta con chispas de chocolate, Fuutarou un par de dorayakis y Yugi una brocheta de dango tricolor. Adicional, cada uno tiene una gaseosa negra.

—Ajajaja—Los tres disfrutan tanto de la convivencia como de su comida, felices.

.

Ya para finalizar, Fuutarou, Yugi y Raiha transitan una última vez por el arcade para un último juego antes de volver a casa. Raiha toma el liderazgo, caminando felizmente hacia adelante buscando aquel juego para cerrar el momento de diversión con broche de oro. Detrás suyo, ambos jóvenes la miran con simpatía, sin tener algún problema en que ella escoja, pues este paseo fue promovido por ella.

—No he visto a Raiha tan feliz desde hace mucho tiempo—Yugi comenta a Fuutarou mientras la ve.

—No es de sorprenderse. Por nuestra deuda, no tiene la oportunidad de divertirse tanto como hoy—Argumenta, con razón—Estoy seguro que aún tiene más cosas que quiere hacer, pero es consiente de que hay un límite. Por eso no pide más—Yugi regresa a ver a Fuutarou, con un semblante preocupado por el tema mencionado—Lo que haría por cumplirle todos sus caprichos.

La deuda, siendo indeterminable en su cantidad y tiempo, ha cambiado por completo la vida de los Uesugi, trabajando y economizando hasta donde más puedan para saldarla. Han estado tanto tiempo endeudados que perdieron la noción, sin saber cuánto dinero o cuánto tiempo restante queda en la deuda. Pareciera incluso que vino para quedarse. Su intervención produjo que los Uesugi vivan del día a día, a las justas, sin tener la posibilidad de comprar algún dulce o jugar algo porque el dinero está contado y debe ser usado para lo esencia, ejemplo: la comida diaria.

El señor Uesugi, cuyo trabajo no es fijo, hace lo posible por llevar dinero al hogar. Siendo el pilar principal de la economía del hogar al ser un hombre adulto y padre, trabaja de día, de tarde y de noche, a veces tomando turnos extra lo más posible, así consiguiendo lo necesario para pagar la deuda y llevar comida a la casa. Fuutarou tiene un rol similar, podría decirse que es el pilar secundario en la economía del hogar, puesto a que es un muchacho joven que transcurre la preparatoria, bastante consiente por la situación que él y su familia pasan. Por ello, se ha dedicado a estudiar hasta ser un estudiante de 100, para así ir a la universidad y tener un trabajo estable y con el cual gane mucho dinero. Adicional a su rendimiento académico, trabaja a tiempo parcial. Gracias al trabajo actual y a los anteriores, con una paga pequeña pero útil, ha ayudado bien a su familia, aligerando la carga para su padre pagando también la deuda, llevando más comida a la casa, y si sobraba algo, era usado para alguna necesidad futura o, en últimas, para un gusto para la familia, como el de ahora. Un gusto muy, pero muy irregular, casi una vez cada seis meses o al año. Es entendible por qué Raiha en situaciones así disfruta todo lo que puede.

Yugi, con su sensibilidad y amabilidad, apoya a su mejor amigo.

—Eres un buen hermano, Fuutarou. Con todo lo que haces, seguramente Raiha está feliz contigo.

—Ejeje, gracias—Feliz del apoyo, Fuutarou mira a Yugi, agradecido.

—Hermano, Yugi—Raiha los llama, encontrando algo. Ambos jóvenes la regresan a ver—Quiero probar esto con ustedes antes de irnos—Pide, señalando el juego del que habla.

Allá a varios metros, se haya un puesto de lotería, uno que funciona por medio de una rueda octagonal de madera en donde se tiene que sacar una bolita para conseguir un premio. El juego se haya en una mesa moderadamente grande, administrada por un señor de 30 años, cabello corto color negro con un chaleco azul, con el que indica que es empleado del arcade, también una camisa blanca en su interior y un pantalón gris. Está sentado del otro lado de la mesa, la rueda delante suyo y varios objetos detrás, los premios, mayormente siendo muñecos de peluche de animales.

—Probemos ese juego—Animada, Raiha propone, caminando hacia el puesto. Fuutarou y Yugi la siguen de cerca.

—Bienvenidos—El hombre que administra el juego los recibe, bastante amable—¿Quieren probar su suerte jugando la lotería?—Pregunta.

—¿Cómo se juega?—Pregunta, después de llegar al puesto con su hermano y el pelopincho.

—Es muy sencillo. Lo que tienes que hacer es girar esta rueda hasta que salga una pequeña bola en su interior. Si la bola que sacas es una ganadora, te llevarás uno de los premios que tengo—Explica, e indica detrás suyo los premios—El primer premio no es nada menos que un televisor de pantalla plana—Añade, señalando la parte de arriba de los premios, donde se haya el premio mayor, un televisor de pantalla plana color negro, aproximadamente de 42 pulgadas, completamente nuevo.

—Genial…—Mirando el premio mayor, Raiha murmura fascinada. Ese televisor se vería muy bien en su casa, finalmente tendrían uno—Hermano, juguemos—Pide, dándose la vuelta para ver a Fuutarou y rogarle con dulzura.

—Son cinco mil yenes por tres intentos—El hombre informa.

—¿Cinco mil yenes?—Fuutarou dice, temeroso y dudoso—Es bastante caro solo tener una oportunidad al azar para conseguir un premio—Comenta—Mejor pide otra cosa, Raiha.

—Por favor, sólo una vez—Insiste—Sé que es posible que no nos ganemos el televisor, pero será emocionante intentarlo.

—No lo sé…—Duda bastante. Es cierto que prometió que quería cumplirle los caprichos a su hermana, pero un gasto fuerte no era parte del trato. Tal vez no debió decir eso, no por nada dicen que el pez muere por su propia boca. ¿Qué hacer?

—Jugaremos—Enuncia Yugi, sacando de su bolsillo 5.000 yenes. Su anuncio toma por sorpresa a los Uesugi, sobre todo a Fuutarou.

—Yugi…—Murmura su nombre.

—Yo invitaré este juego, quiero dar mi parte.

—¿Estás seguro de querer hacer esto?

—Si es por ustedes, no tengo ningún problema.

—Muchas gracias Yugi, eres el mejor—Raiha lo elogia, feliz. Yugi hace una risa.

Entonces, Yugi entrega los 5.000 yenes al hombre para jugar, los mismos que Fuutarou y Raiha le entregaron con tanta insistencia, al final los usa para ellos.

—Muy bien, tienen tres intentos. Pueden empezar—El hombre anuncia, permitiendo que los dos jóvenes y la niña manipulen la rueda.

—¿Quién debería tirar primero?—Raiha pregunta.

—Ve tú primero, Raiha—Yugi plantea—Últimamente has tenido bastante suerte jugando. Tira, quizá ganes el televisor al primer intento.

—¿De verdad? Bueno, si tú lo dices, está bien—Accede. Sin más demora, Raiha se acerca a la rueda, toma una manivela conectada que le permite dar vueltas y lo empieza a girar. Las bolitas dentro se mueven al ser giradas. Raiha aplica cada vez más fuerza, esperando sacar algo bueno—¡Aquí voy!—Exclama, realizando el movimiento final para sacar una bolita.

La máquina expulsa una pequeña bola desde un conducto de la rueda que desemboca en la mesa, revelando el tipo de bola que es:

Una bola de oro equivale al primer premio, la bola de plata el segundo, la bola de bronce el tercero, la bola de estaño el cuarto, y la bola de madera que significa "sigue participando". Por lo que entienden, en el molino se hayan trescientas bolitas, y de ellas una es de oro, otra de plata, otra de bronce, cuatro de estaño y las doscientas noventa y cuatro bolitas restantes de madera. La probabilidad de conseguir los buenos premios son extremadamente bajas, no por nada Fuutarou no le agradaba la idea de participar, porque esto equivaldría a una pérdida de dinero, pero Raiha quiso jugar, así que uno hace lo que el corazón manda.

La máquina desprende una bola, una bola… de madera.

—Oh, qué lástima, no ganaste nada—El hombre demuestra sus condolencias a Raiha por fracasar—Pero aquí tienes: un premio de consuelo—Ofrece una pequeña paleta, un dulce.

—Hm… qué mal. Acabé con toda mi suerte—Dice para sí, un poco triste, pero no desanimada. Acepta el dulce—Gracias.

—No hay de qué—El hombre es modesto—¿Quién es el siguiente en tirar?—Pregunta al grupo.

—Hmm… ganar será muy difícil—Yugi musita con Fuutarou, analítico—Siempre y cuando no haya algún arreglo, la lotería es completamente al azar, no hay forma específica de obtener una bola premiada.

—Todo es cuestión de probabilidad—Fuutarou está de acuerdo con el análisis—Yo veo imposible que ganemos algo además de dulces, sólo tiremos para acabar con esto—Plantea—Tira tú primero.

—De acuerdo—Accede.

Así entonces, Yugi es el siguiente en tirar. Toma la manivela de la rueda, y gira ambas cosas. Dentro del molino, las bolitas son sacudidas, mezclándose y mezclándose. Yugi mueve el molino con suavidad para así tal vez obtener una bola premiada.

En pocos segundos, el molino suelta una bola, una de… madera.

—Oh, que lástima, tampoco ganó nada—El hombre siente compasión por el pelopincho—Aquí tienes, una paleta—Y también le ofrece un dulce como consuelo.

—Jeje…—Tomándoselo bien, Yugi toma el dulce.

—Sólo nos queda una oportunidad más—Emocionada del clímax del momento, Raiha musita—Hermano, eres el último que queda, sólo tú puedes ganar el televisor. No falles—Alienta.

—No te emociones. Probablemente tampoco gane algo—Fuutarou mantiene sus expectativas bajas para no sentirse decepcionado después, y trata de hacer lo mismo con su hermana—Bueno, ahora es mi turno—Enuncia, acercándose al juego.

—Buena suerte—Yugi le desea éxitos.

Finalizando, Fuutarou mueve la manivela y con él la rueda, sacudiendo las bolitas. No emplea mucha ni poca fuerza, gira con neutralidad, luego, para alterar, mueve lento, y después rápido, pensando que tal vez exista la posibilidad de sacar algo bueno al variar sus movimientos.

—Hazlo, hermano.

—Tú puedes—Su hermana y mejor amigo lo apoyan.

—… [Suspiro]—Fuutarou continúa con la expectativa baja.

Terminando su tiempo, Fuutarou suelta la manivela, y esta poco a poco detiene la rueda. En pocos segundos, el aparato deja de moverse y expulsa una bola… una bola de… ¿?

—¿Oh?—Todos miran la bolita. Por su color, todos estuvieron a punto de interpretar que es de madera, pero al contemplarla mejor, con la luz, su color es más brillante, como el metal, como el bronce… es una bola de bronce.

*¡Ding-ding-ding!*

—¡Tenemos un ganador!—Haciendo sonar una campana de mano, el hombre que administra la lotería exclama con emoción.

—¿Uh? ¿Gané?

—¿Ganamos? ¿De verdad?—Fuutarou, Raiha y Yugi están sorprendidos.

—Sí, ganaron—Afirma el hombre—Felicidades.

—¡Sí, hurra!—Raiha exclama muy fuerte, y muy contenta.

—Muy bien hecho, Fuutarou. Ganaste.

—V-vaya…—Fuutarou no está seguro qué decir, sus expectativas estaban tan bajas que ahora no sabe cómo reaccionar al ganar. Lo único que hace es mirar la bolita de bronce nerviosamente.

—¿Entonces quiere decir que ganamos el televisor?—Raiha pregunta, expectante.

—Hmm, no—El hombre niega. Su respuesta corta un poco las emociones de los tres muchachos—Para el televisor debían sacar la bola de oro. Ustedes sacaron la bola de bronce, así que ganaron el tercer premio.

—¿El tercer premio?—Fuutarou pregunta, entendiendo, con un poco de intriga—¿Qué es?

Un tercer lugar en un juego de lotería, ¿Qué premio puede ofrecer? Debe ser algo menor que un televisor, y otro nivel menos por el segundo lugar. ¿Será un dulce más grande, un peluche quizás? Era posible. Sin más demora, el hombre se toma la cortesía de explicar, agachándose un poco para tomar algo de la parte baja de la mesa.

—El tercer premio, no es nada menos que…—Anuncia mientras saca lo que busca y lo sitúa en la mesa. Fuutarou, Raiha y Yugi miran atentamente.

En la mesa, se halla un pequeño paquete… de cartas… de Duelo de Monstruos.

—Una baraja inicial del juego de Duelo de Monstruos. Es el premio del tercer lugar.

Sin imaginárselo, el grupo de Fuutarou, Yugi y Raiha ganaron algo… interesante, se podría decir, después de jugar aquella lotería. Si no hubiese sido por la fortuna del mayor de los Uesugi, habrían comprado los dulces más caros del mundo: 5.000 yenes por tres paletas que en una tienda de abarrotes común y corriente se las puede comprar por 50 yenes lo más caro. Ganaron una baraja de cartas, de la cual desprende varias dudas.

Una baraja inicial de Duelo de Monstruos, o conocida también como una baraja de estructura. Bajo los conocimientos de Yugi, experto en el tema, es un mazo de cartas del juego, una baraja prefabricada con la que se puede jugar, compuesta por 40 cartas o más, entre ellas cartas de monstruos, mágicas y de trampa. A veces poseyendo cartas raras.

Analizando la baraja, los tres jóvenes están en una mesa, en una zona específica dentro del arcade. Mayormente Yugi se encarga de analizar las cartas, revisándolas una por una, y cuando termina de ver una, la deja aparte para revisar otra. Fuutarou y Raiha esperan su reseña.

—Hmm…—Yugi hace un sonido analítico, mirando varias cartas—Vaya…—Murmura, entendiendo el efecto de otra—Y esta…—Compara dos cartas, pensando en sus efectos y en la combinación que pueden hacer.

No entendiendo bien lo que pasa, Raiha toma una de las cartas que Yugi ya revisó, y la mira con confusión, tratando de comprenderla. Aquella carta la tomó en específico por ser la carta que se halló en la portada del paquete de donde vino, como si fuera la carta insignia de la baraja.

—¿Y… qué te parece?—Fuutarou pregunta.

—Pues… hmm… nada mal—Comenta.

—¿Nada mal? ¿Qué quieres decir?

—Es una buena baraja—Explica—Contiene bastantes cartas raras y fuertes, a pesar de ser un mazo de estructura básico.

—¿Cartas raras y fuertes?—Pregunta Raiha, dudando, mirando la carta que tomó, una carta de lo que parece ser un ser un hombre-pájaro de piel negra y alas de plumas rojas… con una armadura de metal.

Alector, Soberano de Pájaros

Atributo: Viento

Nivel: 6

Tipo: Bestia Alada / Efecto

Ataque: 2400

Defensa: 2000

—No lo entiendo—Musita, en verdad esforzándose para comprenderlo, pero no puede. Ella, a diferencia de Yugi y de Fuutarou, no sabe nada de Duelo de Monstruos. Poco a poco pierde el interés del premio.

—Bueno, si dices que es una buena baraja, debe de serlo—Fuutarou apoya. Él tampoco sabe mucho del juego, sólo lo esencial, así que le deja el trabajo a su amigo, y confía en su juicio.

—Sí que tuviste bastante suerte en ganar esta baraja—Yugi elogia, tomando todas las cartas y ordenándolas para formar el mazo. Viéndolo, Raiha le entrega la carta que tomó—Gracias—Agradece, tomando la carta del hombre-pájaro y dejándola en la parte superior de la baraja. Luego le entrega la baraja a los Uesugi—Ahora tienen una baraja con la cual jugar.

—Yo no sé cómo usar esas cartas, no me interesan—Raiha difiere, dejando a un lado su emoción—Puedes quedártelas, hermano—Ofrece. Fuutarou, sin expresar emoción, las toma sin problema.

—¿De qué hablas, Raiha? Si Duelo de Monstruos es un juego muy divertido—Yugi le cuenta—Controlas monstruos para derrotar a tu oponente.

—…—Duda, llamando un poco su atención, pero no lo suficiente.

—Sí quieres, podemos jugar una partida, y así veas de lo que hablo.

—Si tanto insistes, está bien—Acepta.

—Para que entiendas cómo se juega, primero míranos a Fuutarou y a mi jugar. ¿Estas de acuerdo, Fuutarou?—Le pregunta.

—Claro, está bien—Accede, un poco dudoso—Espero serte de ayuda, no sé muy bien cómo puedo usar la baraja. Lo intentaré.

—Muy bien.

Decidido, los dos jóvenes se preparan para un enfrentamiento rápido. Se acomodan mejor en la mesa, quedando uno frente al otro, y Raiha se sitúa en el lado izquierdo de Fuutarou y derecho de Yugi para ver lo que hacen. Después, ambos jóvenes barajan la baraja del otro como requisito obligatorio, y después de hacerlo, están listos para jugar. No hay un tablero, pero cada uno recuerda cómo deben situar las cartas en la mesa.

—Bien, iniciaré yo—Yugi anuncia después de su robo inicial, de las cinco cartas en su mano, toma una y la deja en la mesa—Colocaré este monstruo boca abajo en posición de defensa—Termina su turno.

—Ajá—La menor del grupo comprende.

—Bien, entonces iré yo—Fuutarou, robando una carta, y de las seis que tiene, juega con una—Invocaré a la Abeja Blindada—Explica, mostrando una carta de una abeja—Ahora atacaré a tu monstruo en defensa—Cuenta, declarando un ataque con la carta de la abeja. Yugi voltea su carta para revelar un monstruo de piedra.

—Oh…

—No lograste destruir a mi monstruo, pues su defensa es mayor al ataque de tu abeja, así que está sano y salvo y además recibes daño—Yugi argumenta.

—¿?

—Rayos—Musita, viendo que su ataque fue más bien perjudicial. Toma otra ofensiva—Colocaré una carta boca abajo y termino mi turno.

—Bien, entonces iré yo—Yugi toma su turno, robando una carta—Jugaré con la carta mágica: Yermo, que le da una bonificación de ataque y defensa a los monstruos roca, zombi y dinosaurio—Cuenta. Con aquella carta, una en donde justamente hay la ilustración de un yermo gris y desolado, aumenta el ataque y la defensa de su monstruo de piedra, haciéndolo más fuerte—Colocaré una carta boca abajo y termino mi turno.

—Yo jugaré con el monstruo Inpachi Ardiente—En su turno, Fuutarou juega una carta de monstruo con un dibujo de un muñeco de madera en llamas—Y jugaré con la carta mágica de campo: Destrucción Fundida, que aumenta el ataque de los monstruos de Fuego, y disminuye su defensa—Explica, situando la carta, y con ella en el campo, el muñeco de Fuego se vuelve más poderoso.

—¿Ah?

—Tú carta de campo destruye la mía—Yugi explica, retirando del campo la carta del Yermo, y sin ella, su monstruo de piedra retoma su fuerza normal, quedando a la merced de los monstruos de Fuutarou.

—Ahora atacaré con Inpachi Ardiente.

—No tan rápido—Yugi lo detiene—Usaré mi carta boca abajo para que no puedas destruir a mi monstruo—Alega, filtrando la carta boca abajo que dejó, una carta púrpura en la que está una ilustración de tres señoras vistiendo túnicas azules.

—¿Uh?

—Terminaré mi turno entonces—Viendo la jugada, desiste en atacar.

—Ahora sacrificaré a mi monstruo para invocar uno más poderoso. Invoco a mi Kaiser Rudo—Manifiesta, quitando del campo la carta del gigante de piedra y colocando otra en su lugar, un hombre-lagarto con armadura gris y dos cuchillas en sus manos—Y lo equiparé con esta carta—Ahora juega con una carta verde con una cruz o signo de más, una carta de un cuerno—Con el Cuerno de Unicornio, aumento el ataque de mi monstruo, lo suficiente para destruir a los tuyos.

—O-oigan, ¿C-cómo es que…?

—No te va a funcionar, porque activaré esta carta—Fuutarou contradice, jugando su carta boca abajo, otra carta púrpura en la que hay un tornado y varias plumas—Esta carta dice que puedo destruir una carta mágica o de trampa en el campo. Con ella destruiré tu cuerno—Alega. Yugi sin problemas pero un poco frustrado, deja la carta en el cementerio de cartas—Y también dice que puedo colocar una carta mágica o de trampa en mi campo, entonces dejaré una—Prosigue, colocando una carta boca abajo en la zona de cartas mágicas y de trampa.

—¿…?

—El efecto del Cuerno de Unicornio se activa: cuando es destruida, puedo dejarla en la parte superior de mi baraja—Contrarresta, tomando de nuevo la carta mágica del cuerno y dejándola en la parte superior de su baraja, boca abajo—Ahora jugaré con esta carta—Toma una carta mágica—Usaré la carta de la Tierra Ardiente, que destruirá tu carta de campo—Explica.

—¿¡…!?

—Aún cuando destruirse mi Destrucción Fundida, mi Inpachi Ardiente es más fuerte.

—No lo será por mucho, gracias a mi carta de trampa—Contrarresta, a punto de revelar una carta boca abajo. Pero en ese instante…

—¡Esperen, esperen! ¡DETÉNGANSE!—Desesperada de tanta confusión, Raiha, sin entender ni una sola cosa de lo que acabó de presenciar, grita, ordenando que Fuutarou y Yugi no sigan jugando. Los dos jóvenes la regresan a ver—¡No entiendo nada de lo que está pasando! ¿¡Qué están haciendo!?—Exclama.

La idea de jugar Duelo de Monstruos era para enseñarle a Raiha cómo se juega, Yugi y Fuutarou tenían ese objetivo. Sin embargo, estaban tan sumergidos en el juego que la dejaron en tomar en cuenta y se concentraron en jugar entre ellos en competitivo. La pobre Raiha quedó marginada, prestó atención a los movimientos de ambos chicos mientras jugaban para así tratar de entender en qué se basa el juego, pero fue completamente en vano. Sin ninguna experiencia, no entendía lo que pasaba, usaron cartas y efectos de la nada que complicó y enredó todo. Cartas verdes que hacían algo, cartas púrpuras que hacían otra cosa, monstruos con "habilidades", ningunas de esas cosas entendía. Al final, después de ver a un lado y al otro el campo de batalla y no saber qué diantres significa que una carta esté horizontal, vertical, boca arriba o boca abajo, se desesperó y reclama.

Ambos jóvenes se dan cuenta de lo que pasó.

—Es cierto. Teníamos que explicarte—Yugi farfulla, arrepentido de su error.

—Estábamos tan concentrados jugando—Fuutarou también se arrepiente—Fuimos unos tontos en dejarte afuera.

—Lo sentimos, por favor perdónanos. Volveremos a empezar y esta vez te enseñaremos paso a paso cómo se juega—El pelopincho ofrece, tomando sus cartas.

—Mejor no, olvídenlo—Raiha desiste de la idea—Aprecio mucho que quieran enseñarme, pero el juego no me llama la atención—Cuenta—Sólo son cartas que usan boca arriba, boca abajo, horizontal, vertical, diagonal… bueno, eso no, pero usan las cartas en diferentes posiciones y lugares. Se ve demasiado aburrido y complicado.

—Ow… y-ya veo—Yugi comenta, entendiendo, aunque un poco decepcionado de sí. Si no hubiese sido por la emoción del duelo, ambos jóvenes se hubiesen concentrado en enseñarle a Raiha a jugar. Ella le daría una oportunidad al juego, pero con tanta complejidad de éste parece tener, cambió de opinión, dejándolo hasta allí, pero agradeciendo el esfuerzo. Ahora si ambos jóvenes quieren volver a llamar la atención de la menor en el juego, deberán buscar otro modo de enseñarle a jugar. ¿Pero cómo?

—Si tan sólo hubiese una forma divertida e interesante de enseñarte—Fuutarou dice, pensando en una forma así—Hmm—Al parecer, tiene algo en mente—¿Sabes, Yugi? Sería interesante jugar con hologramas.

—¿? ¿Hologramas?—Pregunta en duda.

—Sí, hologramas. Ya sabes, hologramas de monstruos, como cuando jugaste contra Kaiba—Recuerda—Allí usaron una arena con proyectores de holograma para darle vida a las cartas. Ojalá pudiéramos usar una arena como esas, así podríamos enseñarle a Raiha cómo es el juego.

—Entiendo. Sí, tienes razón, sería mucho mejor—Yugi entiende, asintiendo—Ojalá pudiéramos jugar en una arena así. ¿?—Justo al mencionar esa parte, sobre las arenas de Duelo con proyectores de hologramas, también recuerda—Espera un momento—Acota—Creo que sí podemos jugar en una arena así.

—¿? ¿De verdad?—Fuutarou pregunta, sorprendido de esa seguridad—¿Y cómo? ¿Conoces otra arena como esa?

—Sí, así es—Afirma—Aquí en el arcade hay varias de esas arenas.

—¿Ahh?—Fuutarou se sorprende más.

Justo como dijo Yugi, en el arcade donde están, se haya una sala privada que contiene varias arenas con proyectores de holograma del Duelo de Monstruos, máquinas que están a disposición de los clientes siempre y cuando hagan una reservación con anticipación, den una cierta cantidad de dinero y prometan cuidar las máquinas.

Este arcade resultó ser el mismo al que Yugi fue junto con una de las quintillizas Nakano, Miku. Recordando ese suceso, tomó en cuenta las arenas de duelo que se hayan allí, y al ser mencionadas por Fuutarou, se le vino la idea de preguntar por ellas para ocupar una.

Entonces, Yugi, Fuutarou y Raiha, entran a esa sala exclusiva para ver las arenas y si era posible ocupar una. La sala está repleta de gente, sus seis arenas de duelo están ocupadas, y cada una tiene una fila de personas que esperan poder ocuparlas. Como es sábado, fin de semana, era de esperarse que haya mucha gente.

Después de preguntar, el grupo consiguió un turno para ocupadas, pagando 8.000 yenes, un precio bastante alto pero justo porque no hicieron una reservación previa, si lo hubieran hecho, les pudo costar menos… pero ya está. Vieron la arena de duelo con la fila de personas a la espera más corta y la escogieron. Ahora resta esperar a que sea su turno.

*¡Groaahh!*

Cerca, en otra arena de duelo, la carta de un monstruo es proyectada, un cocodrilo con cuerpo de humano (Krokodilus), hace un feroz rugido cuando aparece en el campo.

—Whoaa—Mirándolo, Raiha no evita quedar sorprendida de su aparición, y con razón, acaba de ver una criatura de fantasía salir de la nada. Junto a ella, Fuutarou, Yugi y otras personas más miran el duelo que se libra en aquella arena.

Él otro jugador, preparado, invoca un monstruo para hacerle frente al de su rival. Invoca un monstruo zombi de piel verde azulada, sin piernas al estilo de los espectros, ropa superior roja y un sombrero largo color morado (Fantasma Mágico), que al ser llamado, declara un ataque mágico compuesto de luces en forma de rayos. El ataque es efectivo, destruye al monstruo rival en una explosión. La jugada deja sorprendidos a los espectadores.

—¿Qué es todo eso?—Raiha pregunta, llamando bastante su atención.

—Son las cartas del juego de antes, pero proyectadas como si fuesen reales—Le da una explicación simple.

—Se ve genial—Comenta, verdaderamente sorprendida—¿Podemos jugar también?

—Claro, eso mismo vamos a hacer—Responde afirmando y con un asentir.

—Tengo una idea—Yugi propone algo—Mientras le enseñamos a Raiha las reglas básicas para jugar, ustedes se enfrentan a mí.

—Suena bien. Acepto.

—Yo también—Ambos Uesugi aceptan.

.

El grupo esperó, esperó y esperó hasta que finalmente llegó su turno de ocupar la arena. Afortunadamente, una encargada les permitió a Fuutarou y a Raiha jugar en un solo lugar, así que no habría problemas. Fuutarou y Raiha simbólicamente se uniría como una persona para enfrentarse en duelo contra Yugi.

Este duelo no sería para resolver algún problema, como en los anteriores. Tampoco para ganar algún premio, una apuesta o algo por el estilo. Simplemente es por diversión. Fuutarou y Raiha disfrutarán jugando Duelo de Monstruos con hologramas, mientras que Yugi dejaría a un lado sus preocupaciones para entretenerse con el juego, sin la necesidad de usar a aquel espíritu que habita en el rompecabezas de su cuello.

Ya listos, cada quien se va a un lado de la arena: Yugi al lado azul y Fuutarou y Raiha al lado rojo, ascendiendo al panel del tablero para jugar. Los sistemas están activados, el campo listo para el enfrentamiento.

—Muy bien, Raiha, yo te enseñaré a jugar—A lado de ella, Fuutarou ofrece. Él tal vez no sepa mucho, pero sí lo suficiente para enseñarle a su hermana a jugar—Para un duelo, debes tener una baraja con al menos 40 cartas y un máximo de 60, ¿Bien?

—Bien—La menor entiende perfectamente.

—La baraja siempre irá aquí, en la casilla de la baraja—Señala aquella casilla, en el extremo inferior derecho del tablero, una casilla un poco fuera del lugar de otro grupo—No olvides que tienen que ir boca abajo.

—Entiendo.

—Muy bien. Entonces, es hora de iniciar el juego—Anuncia—Para eso entonces tienes que tomar cinco cartas de la parte superior de tu baraja.

Tanto ellos como Yugi, roban cinco cartas de sus barajas y las mira, listas para usarlas.

—Comencemos nosotros primero—Fuutarou prosigue—Existen tres tipos de cartas: cartas de monstruos, cartas mágicas y cartas de trampa. Son fáciles de reconocer por sus colores—Expone, señalando tres cartas, que convenientemente obtuvieron en el robo inicial: una de cada una, una carta amarillo, una verde, y otra púrpura—El objetivo del juego es reducir los puntos de vida del oponente a cero. Si lo logras antes de que él reduzca los tuyos, ganas—Adicional a eso, señala la parte superior del tablero donde se hayan los puntos de vida de los jugadores:

Yugi Muto: 4000 LP

Fuutarou y Raiha Uesugi: 4000 LP

—Muy bien, entiendo—Raiha verdaderamente entiende el objetivo del juego, sin tener problemas.

—Para derrotar al oponente, usas cartas de monstruos para atacarlo, y las cartas mágicas y de trampa como soporte—Prosigue—Tratemos de invocar un monstruo.

—Una carta de monstruo… ¿Este?—Pregunta, señalando una carta amarilla de su mano, una carta de monstruo normal:

El Dragón que Mora en la Cueva

—Sí, exactamente—Da la razón—Invoca a ese monstruo, colócalo en la casilla central de la zona de monstruos—Indica, apuntando con la zona de monstruos en el tablero, justo en la casilla central. Raiha ataja su indicación, coloca boca arriba en vertical la carta del monstruo.

En la arena del juego, una luz resplandece, y ahí aparece una silueta brillosa, poco a poco tomando la forma de un gran dragón de piel verde. Al aparecer, hace un rugido fino y feroz.

El Dragón que Mora en la Cueva

Atributo: Viento

Nivel: 4

Tipo: Dragón / Normal

Ataque: 1300

Defensa: 2000

Posición: Ataque

—¡Asombroso!—Los ojos de Raiha se iluminan al ver que consiguió aparecer una criatura, y por ver al monstruo dibujado en la carta cobrar vida—Hermano, lo conseguí—Alega, apuntando al monstruo.

—Muy bien hecho, acabas de invocar a tu primer monstruo. Felicidades—Elogia.

—Hehe—Hace una sonrisa apenada y feliz. Después, mira las cartas en sus manos—Oye, hermano, aún tengo cartas de monstruos en mis manos, ¿Puedo invocarlos a todos ahora?—Pregunta, en efecto mirando que posee otras cartas de monstruos.

—No, no puedes hacer eso—Niega—Solamente puedes invocar un monstruo de modo normal por turno.

—Comprendo.

—Bien, eso es todo por ahora. Terminemos nuestro turno—Propone.

—Está bien—Raiha sigue las instrucciones y termina su turno.

—Ya que terminaron su turno, ahora me toca jugar—Yugi enuncia, tomando la palabra y una carta de su baraja. En términos normales, usaría todo el potencial de sus cartas para ganar, pero como están enseñando a Raiha a jugar, debe contenerse. Entonces juega un monstruo fuerte y al mismo tiempo débil—Invoco al Dragón Alado Guardián de la Fortaleza.

En el campo de Yugi, un dragón azul con alas en lugar de brazos se manifiesta, rugiendo con intimidación y poder.

Dragón Alado Guardián de la Fortaleza #1

Atributo: Viento

Nivel: 4

Tipo: Dragón / Normal

Ataque: 1400

Defensa: 1200

Posición: Ataque

La invocación de Yugi deja asombrada a la hermana de Fuutarou, viendo a ambos monstruo proyectados en hologramas, como si fuesen de verdad.

—No te desconcentres, Raiha—Fuutarou la espabila para que no baje la guardia—Mira al monstruo de Yugi, es más fuerte que el nuestro—Señala en el panel del tablero la carta del Dragón Alado—Su monstruo posee 1400 puntos de ataque, y el nuestro 1300. Lo destruirá.

Ambos monstruos rugen por igual, pero en términos de poder, el Dragón Alado es más fuerte que el Dragón que Mora, con una pequeña diferencia. Yugi entonces declara un ataque con su monstruo. Éste escupe una bola de fuego hacia su monstruo oponente. El Dragón que Mora es destruido en una explosión moderadamente grande. Para que Raiha no salga lastimada de la onda explosiva, Fuutarou la protege abrazándola del cuerpo.

Fuutarou y Raiha: 4000 LP - 100 = 3900 LP

—Nuestro dragón…—Después de la batalla, Raiha farfulla triste, mirando que su monstruo ya no está.

—Te lo dije: el monstruo de Yugi era más fuerte, así que destruyó al nuestro—Fuutarou hace mención—Además, recibimos daño igual a esa diferencia de ataques.

—¿Y qué pasó con nuestro dragón?—Dice, mirando que no hay nada en el campo.

—Fue enviado al cementerio de cartas, un lugar donde terminan todas las cartas del juego cuando son destruidas, usadas, sacrificadas o descartadas.

—Terminaré mi turno—En su lado, Yugi finaliza.

—Muy bien Raiha, ahora es nuestro turno—Prosigue—Roba una carta de la baraja.

—¿Así?—Pregunta, tomando una carta de la parte superior—¿?—Antes de confirmar si lo hizo bien, mira que robó algo curioso:

El Dragón que Mora en la Cueva

—Es el monstruo de antes—Menciona, mirando otra copia del dragón que tenían.

—Otra carta del Dragón que Mora en la Cueva, perfecto. Es una buena oportunidad para que aprendas a defenderte—Fuutarou piensa al ver también la carta de monstruo—Los monstruos pueden servir para dos cosas: para atacar y para defender. Atacas con ellos cuando están en el campo en posición vertical, en posición de ataque. En cambio, para que te defiendan, debes colocarlos en horizontal, boca abajo.

—Hmm… boca abajo—Analiza.

—Como puedes ves, la carta tiene dos números: el primero son los puntos de ataque y el segundo los puntos de defensa. Como has visto, nuestro dragón no pudo ganarle al de Yugi con sus puntos de ataque, pero lo hará con sus puntos de defensa. Coloquemos al dragón en modo de defensa boca abajo.

—Um, ¿Así?—Pregunta después de tomar la otra copia del Dragón que Mora y la coloca horizontal y boca abajo en su tablero, donde estaba la copia anterior. En el campo, una zona de monstruos brilla, indicando que allí está un monstruo en posición de defensa boca abajo.

—Correcto. Buen trabajo—Felicita, mirando lo que pasó en el campo—Colocando los monstruos en posición de defensa, te da tiempo para planear una jugada. Además, proteges tus puntos de vida de cualquier ataque de monstruo, aún si el tuyo es destruido—Añade.

—Tengo una pregunta—Raiha añade—Entiendo que un monstruo me defienda si lo coloco horizontal y ataco cuando está en vertical, ¿Pero por qué hay que colocarlo boca abajo?

—Para que el oponente no vea cómo es el monstruo y así no sepa a qué se enfrenta—Responde—Incluso podemos hacerle daño.

—¿Daño? ¿Pero cómo? Está en modo de defensa.

—Ya lo verás—Asegura.

Los Uesugi terminan su turno, dando paso al de Yugi. Este alcanzó a escuchar un poco de lo que Fuutarou y Raiha hablaron, así que les seguirá el juego, enseñándole a Raiha por qué es importante colocar un monstruo boca abajo.

Sin hacer esperar más, juega, primero invocando un monstruo:

—Ahora jugaré con el Guardián Celta—Enuncia, invocando un formidable guerrero elfo con cota de malla marrón, armadura ligera verde con amarillo y blanco, y una espada. Este monstruo guerrero de la raza de los elfos está listo para el combate, blandiendo su espada.

Guardián Celta

Atributo: Tierra

Nivel: 4

Tipo: Guerrero / Normal

Ataque: 1400

Defensa: 1200

Posición: Ataque

Luego de eso, declara un ataque con su Guardián Celta hacia el monstruo boca abajo de los Uesugi. El Guardián Celta, con bastante agilidad y eficiencia, corre por el campo hasta llegar al de los Uesugi y ataca con su espada con un corte ascendente. Para su sorpresa, justo al atacar, siente algo muy duro al momento del corte, tan duro que no lo logra cortar. El Guardián Celta retrocede en reacción, con un pequeño salto, con sus manos un tanto entumecidas. El monstruo de los Uesugi después de ser atacado y que resistiese el corte, se manifiesta al campo.

El Dragón que Mora en la Cueva (2)

Atributo: Viento

Nivel: 4

Tipo: Dragón / Normal

Ataque: 1300

Defensa: 2000

Posición: Defensa

—¿Viste eso?—Fuutarou le pregunta a su hermana, indicándole lo que sucedió—Esta vez nuestro monstruo no fue destruido. Sus puntos de defensa son mayores a los puntos de ataque de los monstruos de Yugi, así que resistió su ataque.

—Vaya—Queda sorprendida, entendiendo.

—Además…—Reanuda, no sin antes señalar los puntos de vida de Yugi descender:

Yugi 4000 LP - 600 = 3400 LP

—Como Yugi atacó a un monstruo con una defensa mayor al ataque que declaró, aunque no pierda a su monstruo, sí pierde puntos de vida igual a la diferencia.

—Como nuestro monstruo tiene 2000 puntos de defensa y el de Yugi 1400 de ataque, perdió 600 puntos de vida—Formula por sí misma—Yugi no vio qué tan fuerte es la defensa de nuestro monstruo porque estaba boca abajo, y por eso al atacar recibió daño sin poder evitarlo, ¿No?

—Exacto. Bien dicho. Ya estás entendiendo—Elogia. Raiha en reacción hace una pequeña carcajada, a gusta y divirtiéndose.

—Podemos hacer un ataque sorpresa colocando los monstruos boca abajo. ¿Entonces también podemos colocar boca abajo los monstruos en modo de ataque?—Curiosea.

—¿? N-no, espera. No puedes hacer eso—Rápidamente niega.

—¿Eh? ¿Por qué?

—Sólo no se puede. El juego sólo te permite invocar monstruos de modo normal boca arriba en posición de ataque o boca abajo en posición de defensa. A veces podemos innvocar los monstruos en defensa boca arriba, pero nada más.

—Uh… entiendo—Asiente, con pocos problemas al comprender.

—No te desanimes, estás entendiendo bien. Sólo necesitas más práctica, ¿Bien?

—Bien—Afirma, mejor.

Por su parte, Yugi ya no tiene algún movimiento que quiera hacer, así que termina su turno.

Vuelve a ser turno de Fuutarou y de Raiha. El primero roba una carta y se la da a su hermana para que con esa y las demás piensen en una estrategia para ganar.

—Bien, de nuevo es nuestro turno. Busquemos la manera de ganar—Dice. Su hermana está de acuerdo—Invoquemos un nuevo monstruo—Señala una de las cartas.

—Lo invocaré en posición de ataque.

—Sí—Afirma.

A la ofensiva, Raiha invoca otro monstruo al campo de batalla, un hombre-perro ninja, con una banda en su cabeza, ropa roja, cinturón y capa azul, y una katana detrás suyo, sujetada al cuerpo por una funda marrón.

Perro Nin-Ken

Atributo: Viento

Nivel: 4

Tipo: Guerrero-Bestia / Normal

Ataque: 1800

Defensa: 1000

Posición: Ataque

—Ataquemos—La menor apremia.

—No, espera, aún no—Fuutarou la detiene.

—¿?

—Primero juguemos con una carta mágica.

—¿Una carta mágica?—Pregunta, extrañada.

—Sí. Ya sabes, las cartas color verde—Señala justamente una carta de ese tipo, una que se halla en la mano de ambos.

—¿Para qué sirven esas cartas exactamente?—Pregunta.

—Son… hmm… podríamos decir que son cartas de hechizos que nos ayudan—Trata de explicar, no muy seguro de cómo explicar el funcionamiento, pero dice lo suficiente para dar una idea principal—Usemos la carta mágica que tenemos—Indica—Colócala boca arriba en el campo, en la zona que está debajo de la zona de monstruos. Allí van las cartas mágicas y de trampa en el juego.

—¿Entonces la coloco como si fuera un monstruo en posición de ataque?

—Sí, algo así—Afirma—Usa la carta.

Siguiendo las instrucciones de su hermano, Raiha activa la carta mágica que tienen, una de un estandarte.

Estandarte de Valor

Carta Mágica Continua

—En el campo de los Uesugi, detrás del Dragón que Mora, emerge un estandarte mitad celeste y mitad rojo, con dos símbolos: el primero en forma de una U azul en llamas con una gota amarilla en el centro y un circulo del mismo color arriba, y el otro en forma similar a una herradura o al símbolo omega color azul.

—Un estandarte—Raiha mira el objeto que apareció—¿Qué hace?—Pregunta por su efecto.

—Ya lo verás, después. Ahora quiero que hagas otra cosa—Pide—Ves la carta púrpura que tenemos—Señala una carta de trampa—Esa es una carta de trampa. Tiene una función similar a la de una carta mágica, también ayudarnos con hechizos. Pero a diferencia de las cartas mágicas, deben de ser colocadas boca abajo en el campo, y sólo pueden ser usadas después del turno en el que fueron colocadas. Es… como su nombre lo dice: una carta trampa, que sorprenderá a Yugi cuando menos se lo espere. ¿Entendiste?

—Hum… sí. Eso creo—Afirma, no muy segura de las indicaciones, sólo la primera parte—¿Entonces coloco esta carta boca abajo a lado de la carta mágica que usé?

—Tú lo has dicho—Le da la razón.

Un poco insegura, Raiha coloca esa carta de trampa a un lado del estandarte, boca abajo. En el campo, a un lado del estandarte, una carta aparece, situada verticalmente y boca abajo.

—Listo, ya tenemos una carta mágica y una de trampa. Ahora ataquemos—Promueve el mayor—Primero coloquemos a nuestro dragón en posición de ataque. Cambia su posición de horizontal a vertical.

—Bien—La menor accede, gira a la derecha la carta del Dragón que Mora, pasando de defender a atacar, de horizontal a vertical.

El Dragón que Mora en la Cueva, que estaba quieto, apoyado en el suelo, reposando, al ser cambiado para atacar, se levanta con sus cuatro patas, extiende sus alas y se prepara para combatir.

El Dragón que Mora en la Cueva (2)

Posición: Defensa (2000) a Ataque (1300)

—Pero hermano, nuestro dragón es más débil que los monstruos de Yugi. ¿No le pasará nada?—Pregunta preocupada, recordando que los monstruos de Yugi superan con 100 puntos el ataque del Dragón que Mora.

—No te preocupes por eso. Para eso fue que usamos la carta mágica—Explica.

Los Uesugi pasan a la fase de batalla, y allí el Estandarte de Valor aplica su magia. El estandarte brilla con un aura celeste, que reparte al Dragón que Mora y al Perro Nin-Ken, dándoles más poder.

Perro Nin-Ken

Ataque: 1800 + 200 = 2000

El Dragón que Mora en la Cueva (2)

Ataque: 1300 + 200 = 1500

—Nuestros monstruos se volvieron más fuertes—Raiha exhala viendo que sus dos monstruos ganaron 200 puntos de ataque cada uno, volviéndose más fuerte, sobre todo el dragón, que ahora supera a los monstruos de Yugi.

—Eso es gracias a la carta mágica que usamos. Con ella, cuando vamos a atacar, le da 200 puntos de ataque a nuestros monstruos.

—Vaya, es increíble—Queda sorprendida—¿Atacamos entonces?

—Por supuesto. Dejaré que tú declares los ataques—Acepta y propone. Raiha se pone feliz de eso, y sin esperar más, declara sus ataques.

Primero utiliza al Dragón que Mora en la Cueva para atacar al Dragón Alado Guardián de la Fortaleza, una revancha. El Dragón que Mora le da una buena al Dragón Alado, disparando de su boca un nubarrón de veneno altamente tóxico, rodeándolo y desintegrándolo.

Yugi: 3400 LP - 100 = 3300 LP

—Ahora ataca con el Perro Nin-Ken.

—Sí—Fuutarou y Raiha se ponen de acuerdo.

El Perro Nin-Ken desenfunda su katana, se la coloca en el hocico agarrándola de la empuñadura, corre con gran velocidad hacia el Guardián Celta, y realiza un rápido, contundente y preciso corte lateral al monstruo rival. El Guardián Celta no pudo evadirlo ni bloquearlo, siendo destruido.

Yugi: 3300 LP - 600 = 2700 LP

—¡Hurra!

—¡Eso es!—Ambos hermanos exclaman, ganando la batalla, y si seguían así de bien, ganarían el duelo. Por otra parte, los puntos de ataque de sus monstruos vuelven a la normalidad.

Perro Nin-Ken

Ataque: 2000 - 200 = 1800

El Dragón que Mora en la Cueva (2)

Ataque: 1500 - 200 = 1300

Yugi se siente bien por ellos. Está perdiendo, pero lo importante no es ganar, sino divertirse jugando.

—Yugi, sé que no estás jugando en serio, pero tampoco lo pongas fácil—Fuutarou habla con él, no menospreciándolo—Coloca un reto más difícil, para que sea interesante—Solicita.

—¿Difícil? Bien, si eso quieres, que así sea—Acepta al instante, desafiante, robando una carta de su baraja y usándola—Usaré la carta mágica: Caridad Grácil, que me permite robar tres cartas y luego descartar dos.

Caridad Grácil

Carta Mágica Normal

Justamente haciendo lo que acabó de explicar, el pelopincho roba tres cartas y luego descarta dos al cementerio, siendo estas:

Kaiser Rudo

Atributo: Tierra

Nivel: 5

Tipo: Guerrero-Bestia / Normal

Ataque: 1800

Defensa: 1600

Cráneo Convocado

Atributo: Oscuridad

Nivel: 6

Tipo: Demonio / Normal

Ataque: 2500

Defensa: 1200

—Ahora usaré la carta mágica: Monstruo Renacido—Anuncia, mostrando una carta mágica en la que hay el dibujo de lo que parece ser una llave mágica.

Monstruo Renacido

Carta Mágica Normal

—Esta carta me permite invocar a un monstruo que esté en el cementerio. Con ella invocaré un monstruo que acabé de mandar allí con mi descarte—Yugi selecciona a un monstruo de su cementerio para aplicar el efecto—Invoco al Cráneo Convocado.

El campo de Yugi aparece un nuevo monstruo, viéndose más fuerte y temible que los anteriores gracias a su apariencia demoniaca, y por su rugido aterrador.

Cráneo Convocado

Atributo: Oscuridad

Nivel: 6

Tipo: Demonio / Normal

Ataque: 2500

Defensa: 1200

Posición: Ataque

—Oh…—Raiha queda estupefacta al ver a ese inquietante monstruo, a primera instancia terrorífico, e imposible de derrotar. Sus 2500 puntos de ataque son demasiados.

—¡Ataque relámpago!—Yugi ordena. Cráneo Convocado alza sus brazos para acumular y desprender una descarga eléctrica de sus manos hacia el Perro Nin-Ken. El golpe eléctrico es bastante fuerte, e imposible de esquivar, por lo que el hombre-perro es destruido con facilidad.

—¡Uh…!—Los Uesugi resisten la onda explosiva generada.

Fuutarou y Raiha: 3900 LP - 700 = 3200 LP

—Ahí está mi desafío difícil. ¿Serán capaces de destruir a mi Cráneo Convocado?—Yugi les pregunta—Terminaré mi turno colocando una carta boca abajo—Finaliza, colocando en su campo en la zona de cartas mágicas y de trampa una carta boca abajo. Eso es todo.

—Creo que no fue tan buena idea pedirle un reto difícil—Fuutarou murmura, preocupado de haber hablado de más—¿Y ahora cómo destruiremos a sus monstruo?—Pregunta para sí.

Mientras tanto, Raiha, ya un poco familiarizada en cómo jugar, al iniciar su turno, roba una carta.

—¿?—Al ver la nueva carta, llama su atención que es una carta de monstruo anaranjada, con bastante ataque—Mira, hermano, este monstruo se ve bastante fuerte—Llama a Fuutarou y le señala la carta:

Dragón Gravi-Crush

En la carta se aprecia un dragón gigante de piel verde oscura con brazos y piernas humanas grandes, cuerpo y cola bastante rígidos, con varias escamas rojas. Posee muñequeras de hierro con varios pinchos incrustados, y en ambos sobresalen dos cadenas de hierro.

—¿Y si lo invocamos?—El monstruo en verdad luce fuerte, pues posee bastante ataque, 2400, casi lo suficiente para plantarle cara al monstruo de Yugi.

—Sí, ¡Sí! Así es—Fuutarou afirma, exclamando por un momento, sorprendido de que Raiha propuso una buena idea en el juego—Bien hecho, Raiha. Con ese monstruo derrotarlos al de Yugi.

—Hm—Asiente, feliz—Entonces lo invocaré—Indica, colocando la carta del monstruo al campo, a lado del Dragón que Mora… pero…

[ERROR]

El juego no acepta el comando.

—¿Eh? ¿Qué pasa?—Pregunta confundida—No puedo invocar al monstruo.

—Ah, es cierto, olvidé hablarte sobre la invocación por sacrificio.

—¿Invocación por sacrificio?—Regresa a ver a su hermano.

—Es una invocación que sirve para jugar con monstruos de nivel alto—Cuenta—Puedes invocar de modo normal un monstruo de nivel 4 o menor, pero los monstruos de mayor nivel, que saben ser más fuertes y con mucho ataque, requieren sacrificar monstruos en el campo para ser invocados. Los monstruos de nivel 5 y 6, necesitan de un monstruo para ser invocados, y para los monstruos de nivel 7 o mayor, requieren dos monstruos…—Hay una pausa en la explicación, pues Fuutarou mira que Raiha lentamente dejó de entenderlo, de escucharlo. Su explicación era informativa, pero larga, volviéndola aburrida y tediosa—En pocas palabras, para invocar un monstruo fuerte, necesitas darle uno o dos monstruos más débiles en el campo—Resume—Si quieres invocar a aquel monstruo, debes sacrificar uno que esté en el campo.

—Creo entenderlo—Comenta, mirando la carta del Dragón Gravi-Crush, y luego la del Dragón que Mora. Aplicando lo poco que entendió, Raiha retira del campo al segundo dragón para invocar al primero.

El Dragón Gravi-Crush aparece en el campo en lugar del Dragón que Mora en la Cueva, y al llegar, ruge y desata un viento de lo más intenso.

Dragón Gravi-Crush

Atributo: Oscuridad

Nivel: 6

Tipo: Dragón / Efecto

Ataque: 2400

Defensa: 1200

Posición: Ataque

—Bien hecho—Fuutarou felicita—Con nuestro nuevo dragón, venceremos al demonio de Yugi—Asegura.

—Sí, será sencillo—Raiha también asegura—Nuestro monstruo tiene 2400 puntos de ataque, pero cuando vayamos a atacar, ganará más ataque por el estandarte, ¿No?

—No lo hubiera dicho mejor—Elogia.

—¡Ataquemos entonces!

Dragón Gravi-Crush

Ataque: 2400 + 200 = 2600

Pasando a la fase de batalla, el Dragón Gravi-Crush gana poder, y con él está dispuesto a atacar al Cráneo Convocado, alzando sus grandes puños para destruirlo.

—No tan rápido, Fuutarou, Raiha—Interrumpiendo, Yugi interviene, seguro y confiado—Cayeron en una trampa—Enuncia, revelando en su campo la carta boca abajo en su zona de cartas mágicas y de trampa, una carta con un símbolo circular mágico.

Círculo Antihechizos

Carta Trampa Continua

Antes de acercarse al Cráneo Convocado, el Dragón Gravi-Crush de repente es rodeado y atrapado por un círculo mágico que se generó después de que Yugi activara su carta.

—¿Ah? ¿Qué es eso?—Raiha pregunta, preocupada.

—Oh no—Fuutarou farfulla—Olvidé por completo la carta boca abajo que Yugi colocó.

—Mi círculo de los hechizos mantendrá atrapado al Dragón Gravi-Crush mientras esté presente, lo que significa que no podrá atacar ni cambiar su posición de batalla—Yugi cuenta.

—¿Y ahora qué vamos a hacer, hermano?

—No te preocupes, no todo está perdido—Responde—Necesitará de mucho más si quiere detener a nuestro dragón, después de todo, es un monstruo de efecto.

—¿Un monstruo de efecto?—Pregunta.

—Es un monstruo con una habilidad especial propia—Explica—Tenemos mucha suerte, el Dragón Gravi-Crush posee una habilidad con la que puede destruir al monstruo de Yugi sin la necesidad de pelear.

—¿En serio? ¿Cómo?

—Lee su efecto y lo sabrás—Responde.

Intrigada, Raiha mira la carta del Dragón Gravi-Crush una vez más, y en esta ocasión, la revisa junto con su descripción:

Dragón Gravi-Crush

Atributo: Oscuridad

Nivel: 6

Tipo: Dragón / Efecto

Ataque: 2400

Defensa: 1200

Descripción: "Puedes mandar 1 carta mágica continua boca arriba que controles al cementerio para destruir un monstruo boca arriba que tu adversario controle".

—Dice que podemos destruir un monstruo boca arriba si enviamos una carta al cementerio.

—Una carta mágica continua en nuestro campo, así es—Especifica—¿Qué deberíamos hacer entonces?—Le pregunta, probándola.

—Hmm… ¿Debemos… hum… debemos… enviar la carta del estandarte?

—Excelente—Confirma—Enviando el Estandarte de Valor al cementerio, destruiremos al Cráneo Convocado.

—Sí

—¡Entonces activemos la habilidad especial del Dragón Gravi-Crush! ¡Hazlo!

—¡Muy bien!—El par de hermanos exclama con valentía y pasión, usando la segunda fase principal y el súper poder del Dragón Gravi-Crush.

Como la fase de batalla terminó, los puntos de ataque del monstruo de los Uesugi, vuelven a la normalidad.

Dragón Gravi-Crush

Ataque: 2600 - 200 = 2400

El enorme dragón, pese a estar atrapado en un círculo mágico, emplea una fuerza mágica misteriosa, alzando sus grandes puños. La carta del Estandarte de Valor es desintegrada y convertida en un aura de energía, que rodea las manos del Dragón Gravi-Crush. Éste sintetiza la energía recibida, juntándola en un aura blanca electrizante en su puño izquierdo, y acto seguido, lanza un golpe al aire en dirección al Cráneo Convocado, desatando aquella energía a su dirección.

*¡Bang!*

Un fuerte estruendo se genera cuando esa energía impacta al Cráneo Convocado, destruyéndolo y convirtiéndolo en polvo. Yugi en reacción, se protege con un brazo, haciendo un débil gemido de resistencia.

La luz de la explosión y la onda expansiva finalizan, revelando el campo de Yugi y mostrando que en él ya no está su monstruo de tipo demonio.

—¡Lo hicimos!

—¡Eso es!—Los hermanos Uesugi exclaman victoriosos, superando el desafío difícil.

—Ese fue un gran movimiento, los felicito—Yugi, lejos de estar molesto o frustrado, felicita a Fuutarou y a Raiha, contento por ellos.

—Gracias, no fue nada—Fuutarou toma bien el cumplido, orgulloso—Al final ese reto no fue tan difícil como pensé. Con el Cráneo Convocado fuera, Raiha y yo ganaremos.

—¿De verdad piensas eso? Es cierto que Cráneo Convocado era fuerte, pero no es mi único monstruo fuerte. Aún me quedan más.

—¿Ah, sí? ¿Cuál?

—Por ejemplo…—Antes de anunciar, Yugi, iniciando su turno, roba una carta, la mira, y después la usa, sin dudar—Un monstruo de fusión.

Polimerización

Carta Mágica Normal

—¿?—Fuutarou mira la carta que Yugi sacó, en la que está ilustrado lo que parece ser dos monstruos saliendo de sus cartas para unirse e ir a otra. No entiende qué clase de efecto tiene, y si él no lo sabe, Raiha mucho menos.

—Con esta carta, puedo fusionar dos monstruos en mi mano o campo para formar uno completamente nuevo—Yugi reanuda, mostrando dos cartas de monstruo en su mano:

Gaia el Caballero Feroz

Atributo: Tierra

Nivel: 7

Tipo: Guerrero / Normal

Ataque: 2300

Defensa: 2100

Maldición de Dragón

Atributo: Oscuridad

Nivel: 5

Tipo: Dragón / Normal

Ataque: 2000

Defensa: 1500

—Fusionaré a Gaia el Caballero Feroz y a Maldición de Dragón para formar un monstruo con un poder arrasador. ¡Aquí está: Gaia, el Campeón Dragón!

Proyectados em el campo, aparecen los dos monstruos mencionados para la invocación por fusión: el primero siendo Gaia el Caballero Feroz, el guerrero que monta un caballo de piel púrpura y un casco amarillo. Gaia lleva una armadura azul y amarillo empuñando en cada mano una lanza de metal larga roja. Y el segundo siendo Maldición de Dragón, el dragón de piel gruesa y amarilla con un cráneo en forma del de un ave rapiña.

Detrás de ellos, un vórtice de color naranja y azul succiona a ambos monstruos, fusionándolos en uno más fuerte. Gaia salta de su caballo hacia Maldición de Dragón para montarlo en su lugar. Maldición de Dragón lo recibe, y ambos estando listos, ruge con mucha fuerza.

Gaia el Caballero Feroz + Maldición de Dragón = Gaia el Campeón Dragón

Gaia el Campeón Dragón

Atributo: Viento

Nivel: 7

Tipo: Dragón / Fusión / Normal

Ataque: 2600

Defensa: 2100

Posición: Ataque

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Invocación por fusión: es un tipo de invocación especial con el que un jugador puede invocar desde la baraja extra un monstruo de tipo "Fusión". Para ello, normalmente deben requerir de una carta mágica normal de nombre "Polimerización" y los monstruos material de fusión que el monstruo de fusión requiere para ser invocado, ya sea que estén en la mano o en el campo. El marco de las cartas de los monstruos de fusión es de color morado.

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Un monstruo con un gran poder aparece en el campo. Haciendo una muestra de su poder, Gaia el Campeón Dragón bate sus alas, creando una corriente de viento muy fuerte. Fuutarou y Raiha se ven obligados a cubrirse.

—Eso no es todo, jugaré con mi carta mágica: Cuerno de Unicornio, que le dará más poder—Yugi reanuda y juega con otra carta mágica en su mano:

Cuerno de Unicornio

Carta Mágica de Equipo

Un cuerno de un unicornio aparece en Gaia el Campeón Dragón, en la cabeza de Maldición de Dragón. El cuerno aparece en su cabeza como si se lo integrara biológicamente desde dentro de su cráneo. No le queda muy bien, pero lo importante es que, gracias a ese cuerno, adquiere bastante poder. Gaia el Dragón Campeón hace un rugido más feroz que el anterior.

Gaia el Campeón Dragón

Ataque: 2600 + 700 = 3300

Defensa: 2100 + 700 = 2800

—…—La moral de Fuutarou desciende al suelo cuando ve que el monstruo de Yugi adquiere un ataque y defensa insuperable. Con él, Yugi ya tiene ganado el duelo. Cerca, Raiha mira a Gaia el Campeón, maravillada e impresionada. El monstruo está en su contra, pero sigue viéndose genial.

—Gaia el Campeón Dragón, ataca al Dragón Gravi-Crush—Yugi ordena.

Gaia, siguiendo su orden, ataca con un ataque combinado: Gaia el Caballero Feroz extiende sus lanzas y Maldición de Dragón aletea sus alas. Al unísono, ambos se abalanzan al Dragón Gravi-Crush, Gaia atacándolo con sus lanzas y Maldición de Dragón ejerciendo fuerza extra al ataque. Con un golpe crítico y certero al pecho, destruyen al Dragón Gravi-Crush en un abrir y cerrar de ojos. Adicional a eso, reduce bastante los puntos de vida de los Uesugi.

Fuutarou y Raiha: 3200 LP - 900 = 2300 LP

—Colocaré otra carta boca abajo y es todo lo que haré. Termino mi turno—Yugi enuncia, dando paso a los Uesugi después de hacer una excelente jugada y dejarlos con un desafío súper difícil que deben superar, confiando en que lo lograrán, colocó todo su desempeño en esa jugada, tanto que lo dejó sin cartas en su mano.

—Sé que te pedí un desafío difícil, pero te excediste demasiado—Fuutarou reclama.

—Jeje—Ríe—¿Encontrarán la forma de derrotar a Gaia?

—… Buscaremos el modo—El mayor de los Uesugi no está seguro cómo responder a eso, la situación está difícil. Junto a Raiha, vuelve a ser su turno. Fuutarou mira su baraja, aplicando fe en ella—Por favor, que salga una carta que nos ayude. Nueva baraja, danos una oportunidad—Suplica, y después roba una carta—¿?—La mira, mira su diseño, luego lee su efecto, y al saber cómo funciona…—¡Sí!—Exclama de felicidad—¡Activo las Espadas de Luz Ocultadora! ¡Con esta carta detendremos a Gaia el Campeón Dragón!—Asevera, jugando con esa carta recién robada.

Espadas de Luz Ocultadora

Carta Mágica Continua

Una carta que pareciese ser la álter ego de las Espadas de Luz Reveladora, resuelve un efecto llamativo. En el campo de Yugi desciende un grupo de espadas hechas de oscuridad, completamente negras, rodeadas por una muy débil aura de luz. Después de que ocho espadas aterrizaran y se incrustaran en el campo de Yugi, y lo llenará de oscuridad, arriba de ellas, la cabeza de una calavera se presenta, de alguna forma, maldiciendo lo que hay debajo suyo.

—¿Ah? ¿Qué está pasando?—Yugi pregunta, mirando las espadas, sin embargo, su atención cambia cuando mira que Gaia el Campeón Dragón actúa raro—¿Qué le sucede a mi dragón?

Gaia el Campeón Dragón se ve afectado por las Espadas de Luz Ocultadora. En consecuencia, involuntariamente se ve obligado a cambiar de posición de batalla, pasa de dejar de mostrarse intimidante para atacar, y se cubre con las lanzas y sus alas para defenderse… y luego desaparece, ocultándose boca abajo en su zona.

Gaia el Campeón Dragón

Posición: Ataque a Defensa boca abajo.

Puesto a que Gaia se sitúo boca abajo, la carta mágica del Cuerno de Unicornio es destruida al no serle posible ser equipada a un monstruo boca abajo. Sin ella, Gaia pierde la fuerza que adquirió.

Gaia el Campeón Dragón

Ataque: 3300 - 700 = 2600

Defensa: 2800 - 700 = 2100

—Gracias a la magia de estas espadas, todos tus monstruos se ven obligados a situarse a modo de defensa boca abajo. Y mientras la carta permanezca en el campo, no puedes voltearlo—Fuutarou ofrece una explicación.

Espadas de Luz Ocultadora

Fases de espera restantes: 2

—De manera que eso pasó—Yugi entiende—Es impresionante, pero esto aún no termina—Aclara—Activo el efecto del Cuerno de Unicornio: cuando es destruido y enviado al cementerio, puedo situarlo en la parte superior de mi baraja.

La carta del Cuerno de Unicornio es devuelta a la baraja de Yugi, a la parte superior, lo que quiere decir que en su próximo turno Yugi tendrá de nuevo la carta en sus manos.

Fuera de eso, Yugi ya no puede hacer más, es todo lo que tiene. Gaia es un monstruo muy poderoso, con un gran ataque, pero ahora que está boca abajo en defensa, vulnerable a un ataque superior a los 2100 puntos.

—Bien hecho, hermano—Raiha lo felicita—Hiciste desaparecer a su monstruo.

—No lo hice desaparecer, sólo cambié su posición de batalla y lo volteé—Especifica—Pero ahora que está en esa posición, será fácil destruirlo

—¿Y cómo?

—Digamos que es momento de tenderle una trampa a Yugi—Alega—Raiha, activa nuestra carta boca abajo.

—Sí—Ataja la orden. La menor de los Uesugi activa la carta boca abajo que ella y su hermano dejaron boca abajo dos turnos atrás.

—Jugaremos con nuestra carta trampa: Llamada de los Condenados—El mayor asevera.

Llamada de los Condenados

Carta Trampa Continua

—Esta carta de trampa nos permite seleccionar un monstruo en nuestro cementerio e invocarlo de modo especial—Cuenta—Con ella, seleccionaremos un monstruo que sea capaz de destruir a Gaia en su estado actual, y qué mejor monstruo que el Dragón Gravi-Crush para ese trabajo.

La carta de la Llamada de los Condenados, siendo revelada, expone una tumba con una lápida. En aquella tumba, saliendo de la tierra, aparece nuevamente el Dragón Gravi-Crush, rugiendo, y buscando venganza de su agresor.

Dragón Gravi-Crush

Atributo: Oscuridad

Nivel: 6

Tipo: Dragón / Efecto

Ataque: 2400

Defensa: 1200

Posición: Ataque

No hay reacción por parte de Yugi, sólo mira al Dragón Gravi-Crush, sin confianza ni temor.

—Nuestro dragón tiene los suficientes puntos de ataque para destruir a Gaia, pero antes, activaremos el Fragmento de Codicia.

El mayor de los Uesugi usa una carta mágica, en el campo apareciendo los fragmentos de un jarrón verde, nueve fragmentos, que de ellos ocho flotan en la órbita de una pieza del jarrón más grande que las demás. Esa pieza es, lo que parece ser, la cara del jarrón, una cara siniestra, sonriente.

Fragmento de Codicia

Carta Mágica Continua

—Esta carta permite robar dos cartas cuando el jarrón en el campo termine de ser armado, dentro de dos turnos. Eso servirá en caso de que logres sobrevivir al próximo ataque, aunque es poco probable

El Dragón Gravi-Crush alza sus grandes manos, más que listo para destruir a Gaia en su momento más vulnerable. Fuutarou está más que dispuesto en acabar con el duelo.

—Hermano, espera un segundo—Pero, antes de ejecutar la orden, Raiha, lo detiene.

—¿Qué ocurre?—Le pregunta.

—No ataques con nuestro dragón.

—¿? ¿Por qué?

—No estoy segura. Creo que siento… un mal presentimiento—Cuenta—Mira a Yugi—Ahora indica, mirando justamente a Yugi. Fuutarou le hace caso, y también lo mira.

Allá, Yugi no demuestra preocupación alguna por la remontada que le acaban de aplicar, no parece importarle que Gaia sea destruido. Hay una pequeña sonrisa en sus labios, confiado. Viéndolo fijamente, es inquietante.

—Está sonriendo—Fuutarou analiza al verlo—¿Por qué sonríe? ¿Acaso tiene un plan?—Piensa, mirando el campo. Allá en su lado del campo sólo hay dos cosas: la primera es Gaia el Campeón Dragón, y la segunda su carta boca abajo. Tiene bien entendido cómo es Gaia, ¿Pero qué pasa con la carta que se haya en la zona de cartas mágicas y de trampa?—¿Será que su carta boca abajo es una especie de trampa?—Pregunta.

Siendo principiante, Fuutarou sabe muy poco del Duelo de Monstruos. El juego cuenta con muchas cartas, miles y miles de cartas, cada una diferente a la anterior, con distintos efectos. Usar una carta es sencillo cuando se la lee y ve en qué circunstancias hay que jugar con ella, formar una estrategia ya es más complicado, y memorizarse los efectos de más de mil cartas es una locura. La carta boca abajo de Yugi es un completo misterio. ¿Qué será capaz de hacer cuando sea revelada y jugada? Si sonríe a pesar de que Gaia el Campeón Dragón, el monstruo más fuerte que tiene, está en problemas, debe significar que esa carta será su salvación, ¿No? Puede salvar a Gaia, o puede que no pero le brinde algún beneficio que le de la vuelta al duelo. ¿Qué puede ser?

—Tienes razón, yo también siento un mal presentimiento. No atacaré—La hermana de Fuutarou se percató de la reacción de Yugi, de su confianza, y al avisarle a su hermano, lo previó de su movimiento, absteniéndose de atacar y pensando mejor su jugada—Hiciste muy bien al avisarme. Gracias.

—No me lo agradezcas, estamos jugando juntos, así que tenía que hacerlo—Raiha demuestra modestia, con una sonrisa—¿Qué deberíamos hacer?

—Pienso que debemos destruir la carta boca abajo de Yugi. Es lo único que tiene que lo puede salvar. Si la destruimos, ya no habrá de qué preocuparse para atacar o activar un efecto.

—¿Tenemos alguna carta que nos sirva para destruirla?

—No—Niega, mirando la mano de ambos, donde hay una sola carta, una carta de monstruo:

Girochin Kuwagata

—Tenía pensado usar esta carta después de destruir a Gaia con el Dragón Gravi-Crush, y reducir los puntos de vida de Yugi a 0.

—Necesitaremos otra carta.

—Sólo podemos obtener más cartas durante la fase de robo, pero si esperamos a que salga una que nos sirva, Yugi ya puede armar una estrategia para contraatacar. Aunque…—Pensándolo mejor, Fuutarou toma en cuenta varios hechos favorables—Las Espadas de Luz Ocultadora detendrán a Gaia durante dos turnos, durará hasta la segunda fase de espera después de su activación, así que Yugi no podrá usar a Gaia hasta que las espadas desaparezcan.

—Eso es bueno, significa que tenemos dos turnos antes de que Yugi use su monstruo, ¿No?

—Es correcto—Afirma—Y también tenemos el Fragmento de Codicia, que nos servirá para robar más cartas.

—¿De verdad?

—Sí. Ese jarrón es mágico, a pesar de que está hecho pedazos. Nos permitirá robar dos cartas, pero sólo si lo armamos primero.

—¿Cómo lo armamos?

—Cada vez que robamos una carta en nuestra fase de robo, una de las dos partes se armará. El jarrón necesitaría de dos turnos para armarse por completo.

—Necesita dos turnos… y el monstruo de Yugi no puede moverse por dos turnos. Eso quiere decir que…

—Que cuando el efecto de nuestras Espadas de Luz Ocultadora finalice, tendremos en nuestras manos cuatro cartas nuevas—Concluye.

—¿Crees que ahí nos salga una carta que sirva para destruir la carta boca debajo de Yugi?

—Esperemos que sí—Esa parte lo dice dudando—Entonces si vamos a hacer eso, lo único que resta por hacer es esperar. ¿Estas de acuerdo?

—Seguro—Afirma—Esperemos juntos.

Los hermanos Uesugi toman una decisión, y con ella terminan su turno.

Ahora es turno de Yugi, que roba su carta del Cuerno de Unicornio que quedó encima de su baraja cuando fue destruida. Y después, al no poder hacer nada más, termina su turno.

De nuevo es el turno de los Uesugi, robando una carta:

Fragmento de Codicia

Contadores de Codicia: 1/2

Justo después de robar la carta, el Fragmento de Codicia brilla. La mitad de sus piezas, cuatro, que orbitan una pieza más grande, revolotean, para después juntarse y ensamblarse para formar el jarrón. Con eso hecho, la mitad del jarrón está armado, sólo resta la otra mitad que sigue orbitando alrededor.

La fase de espera llega… y termina tan rápido como vino, no sin antes activar un efecto por su aparición:

Espadas de Luz Ocultadora

Fases de espera restantes: 1

Mientras tanto, Fuutarou y Raiha miran la carta que acabaron de robar:

Escuadrón de Suministros

—¿Es la carta que necesitamos?—Raiha pregunta.

—No. Pero puede servirnos por si necesitamos la habilidad del Dragón Gravi-Crush, o por si éste es destruido. Nos permitirá robar una carta—Responde. No es malo tener esa carta, aunque no era lo que necesitaban. Sin quejas, la usan.

Escuadrón de Suministros

Carta Mágica Continua

En el campo, a la izquierda de la tumba donde salió el Dragón Gravi-Crush, aparece una carreta llena de cajas con múltiples suministros.

Siendo eso lo único que van a hacer, terminan su turno.

Es de nuevo el turno de Yugi, que roba una carta de su baraja, una completamente nueva y desconocida. ¿Es un monstruo, una carta mágica, una carta de trampa? No se sabe, pues Yugi termina su turno, nuevamente sin hacer algo.

Otra vez es el turno de los Uesugi, robando otra carta. Con ella, el Fragmento de Codicia vuelve a hacer reacción:

Fragmento de Codicia

Contadores de Codicia: 2/2

El otro grupo de piezas del jarrón que orbitan, se juntan hacia el jarrón, armándolo por completo. Así se revela un jarrón verde con detalles azules, una cara siniestra y hasta se podría decir "codiciosa", justo como su nombre. Su aspecto, aunque inquietante, no era relevante, sino su habilidad que permite robar más cartas.

Otra fase de espera llega, activando, o más bien, desactivando la carta de las espadas:

Espadas de Luz Ocultadora

Fases de espera restantes: 0

El efecto de las Espadas de Luz Ocultadora finaliza. Las espadas desaparecen apagándose y desvaneciéndose en el campo. La cara de la calavera arriba de ellas y la oscuridad en el suelo también les sucede lo mismo.

Ahora que las espadas dejaron el campo, Gaia el Campeón Dragón es liberado, aunque sigue permaneciendo boca abajo en defensa, pero eso no era problema para Yugi, porque ya podía voltearlo boca arriba en su siguiente turno y atacar con él.

En el lado azul de la arena, los Uesugi miran la otra carta:

Estandarte de Valor

Carta Mágica Continua

Otra copia de una carta que usaron anteriormente cae en sus manos. Toda carta sirve, pero bajo estas circunstancias, no.

—Bueno, el lado bueno de esto es que podemos usar el efecto del Dragón Gravi-Crush una vez más—Fuutarou trata de ver el lado positivo. Por su reacción, Raiha deduce al instante que la carta no servirá para lo que necesitan.

—¿Y ahora qué hacemos?

—Lo único que queda es usar el Fragmento de Codicia y esperar que nos de algo bueno.

—Entonces hagámoslo—Incita, determinada, pero…

—Hmm… no lo sé—Su hermano duda.

—No te desanimes, estamos cerca de ganar. Mira hasta dónde hemos llegado—Recalca—No vamos a rendirnos después de tanto trabajo, ¿Verdad?

—No…

—¿Lo ves? Entonces robemos nuestras cartas, y tengamos fe en que robaremos algo bueno. Confiemos en nuestras cartas, y seguramente ellas confiarán en nosotros.

—¿? ¿Qué…?—Al escucharla, Fuutarou la mira, sorprendido de sus palabras. Mira a Raiha, su hermana, determinada en el juego, expectante y valerosa, dispuesta a terminar. Él no se sorprende por su determinación, sino por lo que hace poco dijo—Raiha… ¿Desde cuándo sabes sobre el corazón de las cartas?

—¿El corazón de las cartas?—Pregunta, confundida y extrañada—¿Qué es eso?

—Es… es lo que acabaste de decir: que confiemos en nuestras cartas y ellas confiarán en nosotros.

—No sé de qué hablas. Dije eso porque se me ocurrió decirlo.

—¿?—La confusión de la menor deja confundido al mayor.

El corazón de las cartas no era algo que la familia de Yugi predicaba, no era su visión ni ideología. El concepto del corazón de las cartas es algo que cualquier persona puede sentir si juega con toda su dedicación, si ama sus cartas. No importaba si era un principiante o un veterano en el juego.

Era sorprendente que Raiha haya pensado en eso en su primer día jugando Duelo de Monstruos, ni siquiera lo conocía. Jugar y compartir el duelo con su hermano y con Yugi, la ha hecho colocar su corazón en el juego con el propósito de divertirse y ganar, aunque no entendiese por completo cómo se juega, pero maravillándose con los monstruos, los hechizos y las trampas. Fuutarou, mayor a ella y con un poco de experiencia en el juego, olvidó aquel concepto fundamental a la hora de jugar: creer en las cartas. Raiha le hizo recordar, y de qué manera. Era tan abstracto que ella se lo dijese sin saber que lo que dijo ya tenía un nombre, lo dijo por pasión. Fuutarou acaba de aprender una valiosa lección, ver lo importante que es la fe en el juego y en la propia baraja. Las posibilidades son casi nulas, pero la fe llena todo ese espacio. Sí creía, era posible conseguir la victoria.

—Hm… ahajajaja—Recuperándose de la confusión, ríe, simpatizado de su hermana y su respuesta.

—¿? ¿Por qué te ríes?—Ella en cambio le pregunta.

—No, por nada—Limita a responder, aliviado—Sigamos jugando—Sugiere.

—Muy bien—Acepta.

Con los hermanos Uesugi recuperados y determinados, prosiguen el juego.

—Activamos la carta mágica: Fragmento de Codicia—Fuutarou expone—Como el jarrón ya fue reconstruido, a cambio de enviarlo al cementerio, nos permitirá robar dos cartas más—Explica.

Fuutarou y Raiha sacrifican la carta continua antes expuesta. En reacción, el jarrón, agrietado, saca de su interior un par de manos, y en cada una de ellas posee una carta. Esto autoriza a que ambos hermanos roben dos cartas más de su baraja. El panel del tablero les indica ese comando segundos después de que el jarrón se desvanece, yendo al cementerio.

—Muy bien, Raiha, esto lo decidirá todo—Fuutarou habla con su hermana—Tomemos una carta cada uno y veamos qué nos salió.

—De acuerdo—Raiha accede, tomando el asunto con mucha seriedad. Fuutarou y Raiha, sin perder la fe, roban dos cartas de la baraja, una cara uno, y sin perder tiempo, las miran, juntos.

Ahora bien, dijeron que necesitan una carta que pueda destruir cartas mágicas o de trampa, ¿No? Pues el corazón de las cartas los recompensa con dos. En el siguiente orden, Fuutarou y Raiha obtienen:

Breaker el Guerrero Mágico

Tornado de Polvo

—Esto… esto es…—Con verlas, Fuutarou queda estupefacto.

—¿Qué ocurre, hermano? ¿Las cartas que robamos no nos servirán para lo que necesitamos?—Viéndolo, su hermana le pregunta, preocupada.

—No, Raiha, al contrario: ambas nos servirán—Responde. Ambas cartas pueden destruir cartas mágicas o de trampa.

—¿Eh? ¿De verdad?

—¡Sí!—Exclama alegre.

—¡Hurra!—La menor también exclama, alegre.

—No perdamos más tiempo—Fuutarou vuelve a tomar seriedad al caso, pero sonriendo. Él, junto a su hermana, se preparan para la victoria, estando en la fase principal—Invocaremos a Breaker, el Guerrero Mágico—El mayor habla, invocando un monstruo al campo.

Apareciendo a lado del Dragón Gravi-Crush, un guerrero de piel azul cobalto, que al mismo tiempo es un mago, aparece, vistiendo una gran armadura de metal color roja con pequeños detalles amarillos y azules. En su mano derecha porta una espada mágica con una gran gema azul en su empuñadura, y en la otra porta un escudo en forma de rombo del mismo color de su armadura. Al presentarse en el campo, alza su espada en señal de valentía.

Breaker el Guerrero Mágico

Atributo: Oscuridad

Nivel: 4

Tipo: Lanzador de Conjuros / Efecto

Ataque: 1600

Defensa: 1000

Posición: Ataque

—¿Oh?—Yugi mira a aquel guerrero, y al recordar de lo que es capaz de hacer, por primera vez durante el duelo siente preocupación.

—Cuando Breaker es invocado de modo normal, gana un contador mágico que le da 300 puntos de ataque adicionales—Fuutarou sigue contando.

Breaker vuelve a alzar su espada, ganando poder con aquel contador mágico del que su controlador varón mencionó.

Breaker el Guerrero Mágico

Contadores mágicos: 0 + 1 = 1

Ataque: 1600 + 300 = 1900

—Como dije, el contador le da más fuerza a Breaker, pero no es lo que realmente buscamos, ¿No es así, Raiha?—Pregunta, dándole paso a su hermana para que prosiga.

—Así es—Ella reanuda con al explicación, afirmando—Aquí dice que, a cambio de retirar su contador mágico, podemos destruir una carta mágica o de trampa en el campo—Explica, leyendo el efecto de Breaker—Entonces retiraremos su contador mágico para que destruya la carta boca abajo—La menor activa la habilidad especial del guerrero lanzador de conjuros.

Breaker el Guerrero Mágico

Contadores mágicos: 1 - 1 = 0

Ataque: 1900 - 300 = 1600

Aquel monstruo sacrifica el poder que ganó a cambio de una noble causa. Concentrando ese poder en su espada y lanzándolo en forma de tajo hacia la carta boca abajo de Yugi. Éste, al llegar, parte por la mitad a la carta y la destruye. Yugi se cubre de la destrucción usando su brazo izquierdo.

Así, de forma impecable y satisfactoria, los Uesugi destruyen la carta boca debajo de Yugi, y sin ella en el campo, tienen la vía libre para atacar.

—¡Sí!—Los Uesugi exclama al unísono, felices, chocando las palmas de sus manos en señal de victoria.

—Vaya… eso fue asombroso. Bien jugado—Sonando triste, Yugi los felicita por su jugada, acaban de destruir su carta—Sin embargo…—Pero de repente, sonríe.

Sin previo aviso, en el campo de Yugi, específicamente donde estaba su carta boca abajo, múltiples corrientes de viento se acumulan en ese punto. Las corrientes se vuelven más fuertes, más, más y más, generando un tornado.

Aquel evento llama al atención de Fuutarou y de Raiha, que dejan de celebrar y miran aquel tornado agitándose y descontrolándose. Yugi por su parte, permanece tranquilo y confiado.

—¿Es eso un tornado?—Fuutarou pregunta, junto a Raiha cubriéndose del fuerte viento que emana aquel holograma en forma de desastre natural.

—Activaron el poder de mi carta cuando la destruyeron. Esta es mi carta trampa: Tornado Salvaje—Yugi explica, con voz rígida.

Tornado Salvaje

Carta Trampa Normal

—Cuando esta carta es activada, me permite destruir una carta mágica o de trampa boca arriba en el campo en caso de que lo necesitara. Pero al ser destruida, genera otro efecto: poder destruir una carta boca arriba en el campo.

—¿Ah?—Tanto Fuutarou como Raiha quedan sorprendidos.

El tornado, al acumular el suficiente poder, se dirige carta en específico en el lado de los Uesugi: el Dragón Gravi-Crush. Usando la fuerza de la naturaleza, lo atrapa y en su interior se encarga de triturarlo.

*¡Boom!*

La fuerza destructiva del viento combinada con los escombros que absorbió, destruye de manera inmediata al dragón de los Uesugi.

—¡Ahh!—Ambos hermanos gritan, resistiendo la onda expansiva junto con el viento en su campo.

El tornado, después de realizar su cometido, poco a poco pierde fuerza, desapareciendo del campo convirtiéndose en brisa. Era una manera un tanto hipócrita de desaparecer después del daño que causó.

Usando una estrategia un tanto maquiavélica pero efectiva, Yugi engañó a Fuutarou y a Raiha por completo. En el momento en que ambos iban a atacar con el Dragón Gravi-Crush, Yugi colocó un semblante tranquilo, calmado, confiado, para parecer que tiene el duelo bajo control. Su carta era fuerte, pero no serviría contra el Dragón Gravi-Crush, ya que en su estado boca abajo, sólo podía destruir cartas mágicas o de trampa. Por ende, al colocar esa expresión falsa, engañó a los Uesugi para que estos desistieran de su idea de atacar. La estrategia le funcionó, resistiendo dos turnos para darle tiempo a Gaia a que se recupere. Por supuesto que no pensaba que Fuutarou y Raiha planearan destruir su carta boca abajo, así que el resultado fue mucho mejor de lo que pensó.

Cabe aclarar algo: el Tornado Salvaje, con cualquiera de sus efectos, pudo destruir al Dragón Gravi-Crush, ya que éste al estar equipado con la Llamada de los Condenados, una carta trampa que estaba boca arriba, podía ser destruido. La Llamada de los Condenados trae a la vida a un monstruo en el cementerio de su usuario por medio de una tumba, pero si esa tumba era destruida, si la carta trampa era destruida, también destruía al monstruo que traía consigo. Yugi, a lo largo de los cinco turnos generales, pudo usar su trampa para destruir en cualquier momento al Dragón Gravi-Crush, pero no lo hizo para ver qué harían los hermanos para contrarrestar su jugada. No lo hicieron mal, destruyeron su carta por medio de un monstruo fuerte.

Después de la destrucción del Dragón Gravi-Crush, la carta de la Llamada de los Condenados también es destruida, desapareciendo la tumba en el campo.

—Nuestro monstruo…

—Otra vez fue destruido—Raiha y Fuutarou hablan, un poco sorprendidos, pero desilusionados de cómo terminaron las cosas. Ellos en verdad pensaban que le ganarían a Yugi, pero resultó que él los estuvo sosteniendo en la palma de su mano, previendo sus movimientos y contrarrestándolos.

—No se sientan mal, Fuutarou, Raiha. Jugaron maravilloso—Yugi elogia su esfuerzo—Mostraron valentía y estrategia con sus jugadas, no cualquiera hace eso. Lo hicieron muy bien.

—…—Raiha parece querer decir algo, pero aún no articula bien sus palabras en la mente. Sin embargo, por su reacción, está satisfecha por su esfuerzo, se divirtió mucho con todo, aunque no entendía por completo lo que pasaba. Estaba bien con eso. Fuutarou… todo lo contrario:

—¿¡De verdad crees que ya ganaste!?—Exclama, sin miedo. Su fuerza provoca que su hermana lo regrese a ver—¿¡Piensas que porque destruiste a nuestro dragón ya eres el ganador!? ¡Te equivocas!—Asegura—El juego no termina hasta que hayamos robado la última carta. Raiha y yo seguiremos jugando hasta que no tengamos más cartas. Usaremos el corazón de las cartas ¿No es así, Raiha?—Regresa a verla.

—Hermano…—La menor queda enmudecida con sus palabras, tan elocuentes y valerosas. Aún cuando destruyeron a su monstruo más fuerte, el mayor piensa continuar, con ayuda de su hermana. Raiha, sorprendida y admirada, da su apoyo, mirando a su hermano, ambos con una sonrisa—¡Así es!—Afirma.

—Seguiremos juntos, hasta ganar—Con la moral en los cielos, Fuutarou y Raiha reanudan el duelo—Como destruiste a nuestro dragón, el efecto de los Suministros de Emergencia se activa, permitiéndonos robar una carta—Explica. Cerca, Raiha se encarga de robar una carta y colocarla en la mano mientras la mira:

Caballero del Loto Rojo

—Es un monstruo de efecto—Enuncia—Aquí dice que podemos invocarlo de modo especial si tenemos en el cementerio tres monstruos normales… y desterrando dos de ellos—La menor explica después de leer la descripción de la carta—¿A qué se refiere cuando dice "invocarlo de modo especial"?—Pregunta.

—Es una invocación que se realiza a través del efecto de una carta—Resume—Las invocaciones especiales no consumen la invocación normal de nuestro turno, y podemos realizarlas cuantas veces nos lo permita y en el momento que nos indica.

—¿Podemos invocarlo?

—Eso depende: ¿Cuántos monstruos normales tenemos en el cementerio?—Preguntar. Raiha revisa las cartas en el cementerio, buscando cuántos monstruos normales hay.

—Monstruos normales, monstruos normales, Son los que no tienen habilidades, ¿No? Tenemos exactamente tres—Anuncia, después de encontrar tres monstruos de marco de carta amarillo:

Perro Nin-Ken

El Dragón que Mora en la Cueva

El Dragón que Mora en la Cueva (2)

—Perfecto—Fuutarou le gusta esa respuesta—Entonces invocaremos a ese monstruo de modo especial—Ordena—Toma dos de esos monstruos del cementerio y guárdalos en el bolsillo. Eso significa "desterrar" o "sacar del juego".

—Bien, dalo por hecho—Raiha afirma entendiendo, y tomando las dos copias del Dragón que Mora en la Cueva, desterrándolas.

Con los dos monstruos fuera del juego, los Uesugi le dan paso a su nuevo monstruo al campo. Un hombre grande de piel carne medio oscura y de cabello y ojos rojos aparece, portando una gruesa armadura negra en su cuerpo, y llevando en su hombro izquierdo un mandoble cuya hoja tiene forma de espinas, sujetándolo de la empuñadura. En su boca y nariz lleva un pañuelo púrpura muy oscuro que usa para cubrir su nariz y boca.

Caballero del Loto Rojo

Atributo: Fuego

Nivel: 6

Tipo: Guerrero / Efecto

Ataque: 2100

Defensa: 1800

Posición: Ataque

Interesado en su estrategia, Yugi mira atento a la jugada.

—Ahora activaremos la habilidad especial del Caballero del Loto Rojo—Fuutarou prosigue—Una vez por turno, podemos invocar de modo especial desde nuestro cementerio un monstruo normal de nivel 4 o menor. Raiha, coloca a nuestro monstruo en posición de defensa boca arriba—Señala. Raiha entonces toma el monstruo normal restante en el cementerio suyo y de su hermano y lo invoca al campo de batalla para protegerlos.

Perro Nin-Ken

Atributo: Viento

Nivel: 4

Tipo: Guerrero-Bestia / Normal

Ataque: 1800

Defensa: 1000

Posición: Defensa

—Colocaremos una carta boca abajo y terminamos nuestro turno—Finalizan.

—Como digas. Ahora es mi turno—Yugi toma las riendas del duelo, robando una carta, listo para el ataque—Finalmente, después de mucho tiempo boca abajo, es hora de que mi monstruo aparezca de nuevo al campo y tome el control. Invocaré a Gaia, el Campeón Dragón—Realizando una invocación por volteo, invoca a su monstruo más poderoso.

Gaia vuelve a presentarse al campo. Gaia el Caballero Feroz y Maldición de Dragón, juntos, aparecen de forma majestuosa, después de mucho tiempo sin actividad listos para el combate.

Gaia el Campeón Dragón

Atributo: Viento

Nivel: 7

Tipo: Dragón / Fusión / Normal

Ataque: 2600

Defensa: 2100

Posición: Ataque

—Luego lo equiparé nuevamente con el Cuerno de Unicornio—Reanuda, usando su carta de equipo.

Cuerno de Unicornio

Carta Mágica de Equipo

El cuerno de un unicornio vuelve a incrustarse en Gaia el Campeón Dragón, en la cabeza de Maldición de Dragón, él y Gaia adquiriendo bastante poder. Gaia el Campeón Dragón hace un rugido feroz.

Gaia el Campeón Dragón

Ataque: 2600 + 700 = 3300

Defensa: 2100 + 700 = 2800

Con el poder de su monstruo aún mayor, Yugi está listo para atacar, pero antes necesita hacer algo más, y para eso jugará con una carta mágica.

—Usaré la carta mágica Golpe de Lanza en Espiral, que se adapta perfectamente a Gaia el Campeón Dragón—Cuenta, teniendo razón.

Golpe de Lanza en Espiral

Carta Mágica Continua

—Gracias a esta carta, cuando Gaia el Caballero Feroz o Gaia el Campeón Dragón atacan a un monstruo en posición de defensa, infringirá daño de batalla de penetración.

—¿Daño de… penetración? ¿Qué significa eso?—Fuutarou le pregunta.

—Significa que si ataco a un monstruo en posición de defensa, causaré daño igual a la diferencia entre el ataque de mi monstruo y la defensa del suyo. Causaré daño con Gaia sin importar si sus monstruos están en defensa.

—¿¡Q-qué…!?—Ahora comprendiendo, Fuutarou exclama en sorpresa.

—P-pero… eso no puede ser. Cuando atacas a un monstruo en posición de defensa, no recibes daño, ¿No?—Raiha escuchó, y por primera vez entendió todo. Pregunta, confundida por la contradicción.

—Mi carta mágica me permite ignorar esa regla—Yugi limita a decir—Con un buen golpe, reduciré sus puntos de vida, así que aquí voy. Para mi ataque seleccionaré al Perro Nin-Ken—Indica.

La defensa del Perro Nin-Ken es de 1000 puntos, y el ataque de Gaia el Campeón Dragón llega a los 3300, con su carta mágica causaría un daño masivo de 2300 puntos, que es… justamente los puntos de vida que a Fuutarou y a Raiha les queda.

Fuutarou y Raiha: 2300 LP

Ese ataque será su perdición si los hermanos Uesugi no hacen algo al respecto, pues Yugi inició su fase de batalla y ataca al Perro Nin-Ken con Gaia el Dragón Campeón, dispuesto a terminar el duelo.

—¡Raiha, nuestra carta!

—¡Sí!—Fuutarou pareció indicarle algo a su hermana, y ella al instante lo entendió. La menor activa la carta boca abajo que poseen.

—¡Activamos la carta trampa: Tornado de Polvo!—Exclama el mayor.

Tornado de Polvo

Carta Trampa Normal

De repente, en el campo de Fuutarou y de Raiha, varias corrientes de viento se acumulan, llevando polvo y varias plumas, y al tener suficiente, forman un tornado rápido y delgado.

—No eres el único que puede generar tornados, Yugi. Nosotros también podemos—Asevera. A lado, Raiha lee el efecto de la carta trampa, y al memorizarlo y comprenderlo, dictamina:

—Esta carta nos permite destruir una carta mágica o de trampa en el campo.

—Así es—Fuutarou le da razón, prosiguiendo—Con ella destruiremos tu carta del Golpe de Lanza en Espiral.

—¿?—Yugi reacciona, y ahora sí sorprendido de verdad. Un movimiento que no previó, y que no puede contrarrestar.

El tornado gana impulso, y usando su base como la punta de un taladro, va hacia la carta mágica continua de Yugi, destruyéndola al chasquido. Sin ella, Gaia pierde su efecto especial, por lo que no podrá ignorar la defensa y causar daño. Aun así, su ataque ya fue declarado, atacando y destruyendo al Perro Nin-Ken con un ataque combinado. Como Nin-Ken estuvo en posición de defensa, los Uesugi no reciben daño, justo como debe ser. Y adicional, la carta de los Suministros de Emergencia se activa, dándoles el derecho a robar una carta. Raiha roba esa carta:

Abeja Blindada

—Mira, hermano—Después de leerla un poco, le enseña aquella carta a Fuutarou. Él al solo ver la imagen de la abeja, sabe qué monstruo es y qué puede hacer.

—Justo lo que necesitamos. Este duelo ya es nuestro—Asegura, bastante confiado.

—… Termino mi turno—Un poco preocupado, Yugi finaliza su jugada.

De nuevo es el turno de Fuutarou y de Raiha, ambos hermanos, enardecidos por llegar al clímax del duelo y preparados para crear el desenlace, roban su siguiente carta:

Polimerización

—Esta carta… ya la vi antes—Raiha, después de robar la carta, la mira, impresionada de toparse con ella—Es la misma carta que Yugi usó para invocar a Gaia el Campeón Dragón, ¿No?—Pregunta.

—Sí, así es—Afirma—Si esa carta está allí, significa que tenemos monstruos de fusión. No tenía idea—Comenta.

—¿Podemos invocar un monstruo como esos?

—Uh… la verdad es que no lo sé. Déjame ver—Ofrece, revisando la baraja extra, situada al lado opuesto de la baraja principal en su tablero—¿Qué monstruos de fusión tendremos?—Pregunta intrigado.

Allí, se hayan tres cartas de monstruos de fusión:

Llamarada Fénix, el Pájaro del Bombardeo Abrasador

Volcañón, la Bestia Ardiente

El Primero de los Dragones

—Vaya, son monstruos bastante fuertes—Comenta, muy sorprendido del poder de aquellos monstruos de fusión, y de sus materiales de fusión fáciles de conseguir, de los tres:

Llamarada Fénix, el Pájaro del Bombardeo Abrasador

Un monstruo de tipo Máquina + un monstruo de tipo Piro.

Volcañón, la Bestia Ardiente

Un monstruo de tipo Máquina + un monstruo de tipo Piro.

El Primero de los Dragones

2 monstruos normales.

Sorprendentemente, los monstruos de la baraja extra no piden materiales de fusión complicados. A diferencia de Gaia el Campeón Dragón, que necesitó a Gaia el Caballero Feroz y a Maldición de Dragón para su invocación, y si no eran ellos no podía aparecer, los monstruos de fusión de los Uesugi no necesitan de monstruos específicos, sino de tipos de monstruos específicos: monstruos normales, Máquina y Piro. Daba igual cómo se llamase el monstruo o cómo se veía, si tenía alguna de esas características, serviría bien como material de fusión.

—¿Podemos invocar alguno de esos monstruo?—Pregunta, interesada en ellos.

En los momentos actuales, no es una mala idea invocar un monstruo de fusión, se ven muy fuertes y geniales. Ahora bien, si quieren hacer eso, requerirán de sus materiales de fusión, de dos cartas de Monstruos que sean normales, de tipo Máquina o Piro. Invocar a Fénix y a Volcañón se ve difícil, porque en el transcurso del duelo no ha visto ni un monstruo Máquina o Piro. Deben existir en la baraja, en lo más profundo, pero ni de loco puede esperar a obtener los dos tipos de monstruos, aún si supiera que las siguientes dos cartas serán ellos, así que ambos monstruos de aspecto inflamable quedan descartados. Por otro lado, aquel monstruo dragón, El Primero, tiene mejores posibilidades de ser invocado, no sólo porque sus materiales de fusión son mucho más sencillos que los de Fénix y Volcañón, también porque en parte del duelo han jugado con ese tipo de monstruos, como el Dragón que Mora o el Perro Nin-Ken.

Entonces si descubren la forma de tener a aquellos monstruos u otros del mismo tipo en la mano o en el campo, los Uesugi realizarán su primera invocación por fusión.

—Podríamos invocar a éste—Indica—Dice que necesitamos fusionar dos monstruos normales, ¿Tenemos esos monstruos en la mano o en el campo?—Pregunta.

—Déjame ver—La menor busca en la mano y campo dos monstruos de ese tipo. Leyendo cada carta, encuentra uno y sólo uno, en la mano:

Girochin Kuwagata

Atributo: Viento

Nivel: 4

Tipo: Insecto / Normal

Ataque: 1700

Defensa: 1000

—Sólo tenemos un monstruo normal—Dice, sintiéndose desilusionada porque ve que no es posible invocar al monstruo por faltar otro material de fusión. No obstante…

—Es cierto, sólo tenemos uno, pero estás olvidando algo: el cementerio—Fuutarou discrepa, añadiendo un dato importante.

—¿? ¿Qué?—Pregunta, no entendiendo.

—La habilidad del Caballero del Loto Rojo: puede revivir a un monstruo normal del cementerio. Con ella puede revivir al Perro Nin-Ken, que es un monstruo normal.

—¡Ah, claro! Y con él en el campo podemos realizar nuestra invocación por fusión.

—Exacto.

—Hagámoslo entonces.

—Como tú digas—Los Uesugi se ponen de acuerdo—Entonces primero usaremos la habilidad especial del Caballero del Loto Rojo, volviendo a invocar un monstruo normal de nivel 4 o menor del cementerio.

—Muy bien—En la fase principal, Raiha toma el monstruo normal de nivel 4 del cementerio, el único que tienen, y lo invoca al campo a la ofensiva.

Perro Nin-Ken

Atributo: Viento

Nivel: 4

Tipo: Guerrero-Bestia / Normal

Ataque: 1800

Defensa: 1000

Posición: Ataque

En su campo se hallan tres monstruos: Breaker el Guerrero Mágico, el Caballero del Loto Rojo y al Perro Nin-Ken.

Siguiendo la idea de su hermana, Fuutarou y ella realizan la invocación por fusión, con todos los materiales de fusión listos.

—Usaremos la carta mágica "Polimerización", sacrificando a Girochin y a Nin-Ken para invocar un poderoso monstruo de fusión.

Polimerización

Carta Mágica Normal

Fuutarou y Raiha anuncian a su monstruo con emoción. En el campo, proyectados, aparecen Girochin y Nin-Ken, y detrás de ellos el vórtice de la polimerización aparece, tomando, juntando y fusionando a ambos monstruos. Ellos se vuelven en siluetas de luz, y al unirse, forman una silueta más grande. Aquella nueva silueta toma forma lentamente, teniendo un cuerpo grande, tan grande como el de Gaia el Campeón Dragón. Un par de alas aparecen unidas a sus brazos, un cuerpo bastante largo unido a su cola, escamas por doquier y una cabeza de reptil con una enorme y poderosa mandíbula. Así se revela un nuevo monstruo, un gigantesco dragón surcacielos de aspecto primitivo y salvaje.

Monstruo Normal (Girochin Kuwagata) + Monstruo Normal (Perro Nin-Ken) = El Primero de los Dragones

El Primero de los Dragones

Atributo: Oscuridad

Nivel: 8

Tipo: Dragón / Fusión / Efecto

Ataque: 2700

Defensa: 2000

Posición: Ataque

—Whaa—Raiha queda sorprendida de la invocación de su nuevo dragón. Su tamaño, su aspecto, su poder, la dejan maravillada. Es más que seguro que ese monstruo colocará a Gaia el Campeón Dragón en su lugar, pero si quieren hacer eso, necesitarán debilitarlo.

—Y ahora invocaremos a la Abeja Blindada—Fuutarou toma el control por medio de una invocación normal, invocando al campo una abeja grande con alas y un aguijón de metal.

Abeja Blindada

Atributo: Viento

Nivel: 4

Tipo: Insecto / Efecto

Ataque: 1600

Defensa: 1200

Posición: Ataque

—Activamos la habilidad especial de la abeja blindada, que nos permite seleccionar un monstruo en el campo y dividir su ataque a la mitad hasta el final del turno—Raiha, leyendo la carta, usa aquella habilidad mencionada.

La abeja vuela hacia Gaia el Campeón Dragón, y lo pica con su aguijón de metal, al cuello de Maldición de Dragón. Aquel monstruo, al recibir la picadura, vuela sin equilibrio, mareado, en malas condiciones para pelear.

Gaia el Campeón Dragón

Ataque: 3300 ÷ 2 = 1650

Cualquier indicio de supremacía de Yugi terminó, pues ya sabe lo que se viene a continuación.

—Y por último, usaremos nuestra carta mágica: Estandarte de Valor—Como cereza sobre el helado, Fuutarou usa una carta mágica.

Estandarte de Valor

Carta Mágica Continua

No hace falta explicar qué hace esa carta, pues hace poco usaron su efecto con una copia anterior. El estandarte aparece, subiendo la moral a los monstruos de los Uesugi, justo a tiempo para la fase de batalla:

Breaker el Guerrero Mágico

Ataque: 1600 + 200 = 1800

Caballero de Loto Rojo

Ataque: 2100 + 200 = 2300

El Primero de los Dragones

Ataque: 2700 + 200 = 2900

Abeja Blindada

Ataque: 1600 + 200 = 1800

—Raiha, por tu valentía, dedicación y porque el objetivo del juego es que te divirtieras jugando, ¿Quieres declarar los ataques?—Fuutarou ofrece, más que dispuesto a dejarle dar el golpe final.

—¿En serio? Gracias—En respuesta, agradece, situándose por completo adelante del panel del tablero. Ella mira los monstruos que poseen, y en cuestión de segundos deduce lo que tiene que hacer, el orden en el que tiene que atacar. En realidad cualquier monstruo que poseen pueden destruir a Gaia con su ataque reducido a la mitad, sin embargo, seleccionar cuál de los monstruos lo destruirá es un placer. Sin dudarlo, opta por atacar con el monstruo más fuerte—Primero atacaré con El Primero de los Dragones.

Ambos monstruos estando frente a frente, van a hacia el otro con la intención de destruirse. Como en una justa, El Primero de los Dragones y Gaia el Campeón Dragón se brindan daño mutuo, El Primero con un fuerte mordida, y Gaia usando sus lanzas. Pero obviamente, Gaia terminó destruido, sin reparos, brindándole a Yugi bastante daño.

Yugi: 2700 LP - 1250 = 1450 LP

—Y ahora… atacaré con los demás monstruos—Siendo difícil seleccionar un monstruo para cerrar el duelo con broche de oro, Raiha toma la interesante decisión de atacar con todo, sin contenerse.

—Coloca fin al duelo, Raiha.

—Eso haré, hermano—Con devoción, los Uesugi hablan entre ellos, emocionados, a sólo un ataque de ganar. Sin hacer esperar más, Raiha declara el último ataque.

Breaker el Guerrero Mágico, el Caballero del Loto Rojo y la Abeja Blindada se unen para crear un daño colosal. El primero usando su espada, el segundo su mandoble y el tercero su aguijón, atacan en simultáneo a Yugi directamente.

—¡Aaaaaaaagghh!—Yugi es repelido hacia atrás cuando recibe el ataque combinado de los tres monstruos, cayendo hacia atrás al suelo. El golpe fue fuerte, dejándolo mareado, y mientras está así, sus puntos de vida son reducidos.

Yugi: 1450 LP - 5900 = 0 LP

El duelo terminó: Fuutarou y Raiha son los ganadores.

—¡Lo logramos, ganamos el duelo!

—Bien hecho, hermano, ¡Lo hiciste!—Su hermana felicita, feliz.

—No, hermana. Lo hicimos, los dos, juntos.

—Ah…—Queda Alucinada y contenta, exhalando de alegría de que la victoria fue de ambos por igual.

Raiha abraza a su hermano como muestra de afecto y de emoción, sujetándolo de la cintura y aferrándose a él. Fuutarou, también feliz, corresponde a ese abrazo con otro.

En el lado rojo de la arena, Yugi los mira apoyado en el panel del tablero de rodillas, ya reincorporado de aquel ataque combinado que recibió. Mira a los Uesugi, felices y contentos. El duelo, si bien fue corto, durando 15 turnos, fue emocionante, cada uno remontando a su manera y brindando jugadas increíbles que llamaron la atención.

Perdió, pero no se desanima, ya que lo importante del duelo no era ganar, sino divertirse, probar la nueva baraja de los Uesugi y enseñarle a Raiha lo maravilloso que puede llegar a ser Duelo de Monstruos. Consiguió todo eso y más, satisfecho del resultado final, sin objeciones. Sonríe, feliz, compartiendo un sentimiento similar al que los Uesugi sienten en este momento.

Todos felices, todos contentos, el duelo llegó a su fin.

De tarde, mas de tarde, como a las 6:12 pm, los tres: Yugi, Fuutarou y Raiha, van la casa del primero. Después de un emocionante día en el arcade, Yugi, como muestra de solidaridad y reciprocidad por lo de hoy, invitó a los Uesugi a pasar un rato más en su casa, si era posible también para quedarse a cenar. Los dos aceptaron, Fuutarou un poco dudoso para no incomodar y Raiha al instante.

Todos de acuerdo, van allá, caminando por las calles de ciudad Dómino, platicando un poco sobre lo divertido que fue ir al arcade, jugando todo lo que pudieron. Casi 10 mil yenes se fueron en el día, 5 mil por parte de los Uesugi y 5 mil por parte de Yugi. La buena fortuna de la menor, Raiha, ocasionó que se ganase dos veces el premio mayor en el primer juego, ganando un pequeño dinero extra, que usaron para los demás juegos. Aquel premio era tan grande que si no hubiese sido porque jugaron a la lotería y a Duelo de Monstruos, salían del arcade con ganancias, con un poco más de dinero de lo que invirtieron para jugar. Ambas cosas consumieron como 13 mil yenes, entre la lotería y la alquilada de la arena de duelo, un gasto fuerte, pero que valió la pena, no hay cómo discutir ese hecho.

Luego de un día de diversión, los tres jóvenes deciden pasar el rato en otro lugar: la casa de Yugi. Después de una charla amigable y una caminata pacífica, llegan allá.

*Ding*

La campanita de la puerta de la tienda de juegos suena, notificado que alguien entra a la tienda.

—¡Ya llegamos!—Entrando primero, Raiha entra a la tienda y notifica su llegada como forma de saludo.

—Raiha—Fuutarou la reprende—No puedes entrar y exclamar como si nada. Recuerda que es la casa de Yugi—Argumenta.

En la tienda de cartas, se hayan el abuelo de Yugi, que escucha la puerta abrirse y a las personas que hablan mientras la abren.

—Oh, Yugi, Fuutarou, Raiha—El abuelo de Yugi los nombra sorprendido al verlos, al instante sabiendo quiénes son.

—¡Abuelo!—Raiha lo saluda, yendo hacia él y dándole un abrazo.

—Oh… uh… ehehe…—El señor Muto primero se impresiona al ser abrazado, y luego reacciona contento, correspondiendo el abrazo con una caricia a la cabeza

—Raiha—Fuutarou la quiere reprender otra vez—No puedes ir hacia el abuelo Muto y abrazarlo sin previo aviso. Es de mala educación.

—Nah, no pasa nada, está bien—Responde el abuelo de Yugi, contento con la muestra de cariño que la menor le da.

—Abuelo, ya llegamos—Yugi saluda ante todo—Espero que no te importe, pero traje a Fuutarou y a Raiha para pasar el rato aquí.

—Sí, así veo—Enuncia—No, no hay problema—Acepta—En realidad me encanta verlos de nuevo, jeje—Sonríe.

—Hehe—Raiha también sonríe.

—Me da gusto verlo, abuelo Muto—Fuutarou mantiene sus modales, saludándolo—¿Qué tal ha estado?

—Bien, bien. Gracias por preguntar—Agradece.

—Abuelo, adivina qué: hoy fuimos al salón arcade—Dejándolo de abrazar, Raiha mira al abuelo Muto y cuenta.

—¿El salón arcade? Vaya, suena interesante. ¿Se divirtieron?

—Sí. Jugamos muchos juegos gracias a que mi hermano recibió su paga el día de hoy—Cuenta—Jugamos en la máquina empuja monedas, en las grúas, en los juegos de video, luego almorzamos, jugamos más juegos, participamos en una lotería donde ganamos unas carta, jugamos con ellas en una arena, mi hermano y yo contra Yugi y le ganamos.

—Vaya. Se escucha que hoy se divirtieron un montón. Qué bien por ustedes—Felicita, dándole otra palmada a su cabeza.

—Hehe.

Mientras hablan, Yugi mira la tienda de juegos, a todos lados. Dudoso, ve que falta algo, o más bien, falta alguien.

—Abuelo, ¿Dónde está Joey?—Pregunta—Creí que se quedaría hasta la noche practicando.

—Agotó sus energías demasiado rápido—Responde—Estaba muy cansado para continuar, no coordinaba sus movimientos. Cerca de las 2:30 de la tarde le dije mejor que se fuera a casa y descansara.

—Oh—Comprende—¿Y hubo algún progreso? ¿Ya puede barajar bien un mazo de cartas?

—Eso quisiera—Alega, mirando una de las vitrinas, en la parte superior habiendo una pila de cartas de Duelo de Monstruos dobladas de distintas maneras. Allí hay bastantes cartas, las suficientes para formar un mazo—Dobló un poco más de 40 cartas—Prosigue—Bueno, al menos ya no dobló tantas como las clases pasadas.

—Barajar un mazo no es tan difícil, ¿O sí?—Fuutarou pregunta.

—Varía según la persona. Hay algunos que no pueden y les toma mucho tiempo aprender, y otros lo hacen bien a los primeros intentos.

—Si yo, que no soy un jugador habitual puedo barajar un mazo, para él debería ser como un talento natural ya que le encanta el juego—Opina—Joey es un torpe, necesita de mucho tiempo para hacer las cosas bien.

—Eso es cierto—El abuelo de Yugi está de acuerdo… con ambas cosas, pero habla de la segunda—Es bastante dedicado a la hora de entrenar, en realidad no se quería ir, quería seguir practicando aunque estaba cansado, pero logré convencerlo de irse. Él en verdad quiere ser bueno en el Duelo de Monstruos.

—Sí. Eso no voy a negarlo: Joey es bastante dedicado—Afirma.

—¿Y qué me dices tú, Fuutarou?—Ahora el señor Muto pregunta—¿También te gustaría entrenar para jugar Duelo de Monstruos? Yo te enseñaré, no tengo ningún problema.

—Jeje, gracias por la oferta, pero no estoy interesado en jugar como profesional—Responde con modestia—Creo que estoy bien como juego, por diversión—Asegura.

—Recuerda que si algún día quieres formar tu propia baraja, puedes venir aquí. Te haré los mejores descuentos que puedas encontrar.

—En verdad se lo agradezco mucho, abuelo Muto… pero no será necesario. Ya tengo una baraja—Comenta, sacando la baraja de cartas que ganó en el puesto de lotería del arcade.

—¿?—El abuelo de Yugi mira la baraja, y queda intrigado—¿Y esa baraja?

—Es la baraja que dije que mi hermano ganó—Raiha es la encargada de responder.

—Oh… de manera que eso pasó—El señor Muto entiende, luego de que Fuutarou, Yugi y Raiha le contaran todo lo que pasó en su salida al arcade, sobre todo la parte donde ganaron la baraja de cartas.

En una de las vitrina, en un lado Yugi y su abuelo y al otro Fuutarou y Raiha, miran juntos la baraja de los Uesugi, carta por carta, formando una fila de 10 cartas en cuatro columnas, exponiendo las 40 cartas que conforman la baraja principal, más seis cartas de la baraja extra, dejadas a un lado en una columna. El abuelo de Yugi, todo un experto en el tema de Duelo de Monstruos, más que Yugi, analiza la baraja, bastante impresionado de la variedad de cartas que hay, y de su rareza.

—Vaya que tuvieron mucha suerte en ganar esta baraja, muchachos—Comenta—Aquí hay buenas cartas, algunas de ellas raras.

—Sí, algo similar nos contó Yugi cuando las vio—Fuutarou dice.

—Sí…—Afirma, pero su voz se apaga, sintiéndose desilusionado.

—¿? ¿Ocurre algo, abuelo Muto?—Pregunta notando su expresión. También viéndolo, Yugi y Raiha lo miran, preocupados.

—No, nada. Es sólo que… hm… eheje, sonará un poco tonto lo que voy a decir, pero quería ser yo quien te de tu primera baraja.

—¿Eh?—Los tres jóvenes se impresionan.

—Estaba pensando que era difícil que fueses a comprar una baraja, por lo de tu deuda y demás, así que pensaba regalarte una, construida por mí mismo, y te la regalaría en tu cumpleaños. Pero… ya te adelantaste.

—Abuelo Muto…—Fuutarou lo nombra, atónito. El abuelo de Yugi en verdad se veía animado en su idea de darle una baraja, sería aquel que lo guíe al camino del Mundo de los Duelos, y vea lo maravilloso que es. Eso iba a pasar si le regalaba aquella baraja… no obstante, el plan se arruinó cuando ya obtuvo una inconscientemente. Viéndolo, Fuutarou se siente honrado de su oferta.

—No te preocupes, Abuelo—Raiha trata de animarlo—Mi hermano ya tiene su baraja, pero yo no. Sí quieres, puedes dármela a mí—Ofrece.

—¡Raiha!—Fuutarou la vuelve a reprender, enojado cuando la escucha decir semejante osadía, arruinando aquel momento conmovedor.

—Ajajaja. Claro, ¿Por qué no?—El señor Muto no se enoja, al contrario, le parece divertido, y acepta sin dudar.

—¡Muchas gracias!—Agradece con bastante amabilidad.

—¿Sí sabes jugar, pero?—Pregunta antes de todo.

—Por el duelo de hoy, sé jugar un poco. Entiendo las reglas básicas, cuando un monstruo ataca, defiende, las cartas mágicas, de trampa, y varias cosas más. El juego parece complicado, pero sólo es cuestión de leer las cartas y creer en ellas.

—Bien dicho—Da su visto bueno—Con lo que acabas de decir, demostraste que estas preparada para tener tu propia baraja. Si te portas bien y estudias, te la daré en tu cumpleaños.

—¿Mi cumpleaños? Pero será dentro de nueve meses.

—Tendrás que esperar. Las mejores cosas siempre tardan en llegar. Ten paciencia, ¿De acuerdo?

—Hmm… bien, de acuerdo—Accede con buena actitud. El abuelo de Yugi y Raiha carcajean, cerrando su trato.

—Lamento los problemas que mi hermana causa—Fuutarou ofrece una disculpa, arrepentido.

—No pasa nada. Fui yo quien sacó el tema, está bien—Argumenta, mirando por última vez la baraja desmantelada en la vitrina antes de tomar todas y formar la baraja—Aquí tienes—Se la devuelve cuando la arma.

—Muchas gracias—Agradece.

—Pero no me voy a quedar con las ganas de darte algo relacionado al juego. Tal vez no pude darte la baraja que mencioné, así que usaré mi plan b.

—¿? ¿Su plan b?—Pregunta. Aquella pregunta deja intrigado a los tres jóvenes.

—Es mi plan de contingencia en caso de que no pudiera darte la baraja—Explica, caminando hacia otra vitrina y después a un estante en la pared.

Allí hay un cajón bien cerrado, que el señor Muto abre para sacar una pequeña caja, que expone a los jóvenes.

—Abuelo, ¿Acaso la caja no es donde guardas…?—Yugi habla, reconociendo esa caja, y sorprendido de que su abuelo la saque de su lugar y la enseñe a los Uesugi. Antes de terminar, el señor Muto toma la palabra otra vez.

—En esta caja guardo varios sobres de cartas, pero no cualquier sobre, sino los más exclusivos, aquellos que sólo salen un par de veces al año, en pequeños lotes, y bastante caros.

—Cielos.

—Vaya—Fuutarou y Raiha dicen sorprendidos al escuchar.

—Cada sobre contiene una sola carta, pero es una carta bastante rara, que en muy pocas ocasiones sale, y también existe la probabilidad de encontrarla en un diseño brillante o refractivo—Prosigue, abriendo la caja, y al revelar su contenido, el lugar brilla—Les presento: los sobres arcoíris.

Allí yacen múltiples sobres de cartas platinos, que brillan como si fuesen hechos justamente de platino pero no lo son. Hay bastantes sobres, cerca de 144, ordenados en doce filas y doce columnas. Todos los sobres están completamente sellados, sin ninguna abertura, y en buen estado.

El brillo da la sensación de que los jóvenes contemplan un tesoro invaluable, incalculable, seguramente codiciado por muchos cuando lo vean. Fuutarou mira en verdad sorprendido, Raiha igual, pero más intenso, tanto que sus ojos brillan, y Yugi mira con aprobación, no tan sorprendido, pues ya conoce ese tesoro.

El brillo termina, dando paso a que Fuutarou, a quien en realidad le enseñaron los sobres, hable al respecto:

—Son unos sobres geniales, ¿Pero por qué me los enseña?—Pregunta.

—… Escoge uno.

—¿?… ¿Q-q-qué…?

—Sí, me escuchaste bien. Toma, elige un sobre—Ofrece, contento y dispuesto, acercando más la caja hacia él para que tome uno.

—Abuelo…—Murmura, muy sorprendido, atónito, sin saber qué decir. ¿En verdad le dará uno de esos sobres, de los que habló con tanto orgullo de su rareza y valor? Es… sorprendente. Seguramente algo así debe merecer mucha más sorpresa, pero lastimosamente no está muy bien familiarizado con todo el tema del Duelo de Monstruos y de las cartas raras, apenas ha conseguido buen progreso jugando gracias a que ha visto otros duelos y lee los efectos de las cartas. Por el momento identificar si una carta es valiosa o no está fuera de sus conocimientos, no sabe qué valor puede llegar a tener un cartón con un dibujo y letras.

Él mira el juego justamente como un juego, un entretenimiento, que en ocasiones juega, como lo hizo hoy, o los otros días en los que ha jugado con sus demás amigos usando barajas prestadas. En realidad nunca consideró tener un mazo de cartas del juego, aunque se viese divertido e interesante, ya que tiene otras necesidades y asuntos más importantes y útiles, como el trabajo, o sus propios estudios. ¿Qué va a saber de cartas raras?

Eso no quería decir que no se sienta agradecido con el señor Muto, abuelo de Yugi, a quien respeta mucho, casi viéndolo también como su abuelo. Sí él le ofrece un sobre de cartas asegurando que contiene una carta rara, le cree, de eso no tiene duda. Es sólo que como no tiene idea del valor de aquellos sobres, no puede agradecerle apropiadamente a la situación.

—Tienes suerte. Mi abuelo no suele sacar su caja con sobres arcoíris—Yugi comenta, admirado.

—¿Ya conoces esos sobres?

—Sí—Afirma con un asentir—Cuando formé mi primera baraja, mi abuelo me regaló uno a mi elección. Cuando lo abrí, me salió una cara ultra rara, y especial. Creo que ya la conoces bien, es mi carta insignia—Yugi toma su baraja, y en ella busca la carta de la que se refiere. Al encontrarla, toma y enseña su carta especial, una carta de monstruo:

Mago Oscuro

Atributo: Oscuridad

Nivel: 7

Tipo: Lanzador de Conjuros / Normal

Ataque: 2500

Defensa: 2100

—El Mago Oscuro, lo conozco. Es tu carta más preciada, ¿No?—Identifica al instante, interesado.

—Es correcto. La carta del Mago Oscuro es muy rara, es la carta principal del arquetipo de Magos Oscuros del juego. Sin embargo, lo que hace especial a mi carta es que su diseño es distinto.

—¿Distinto? ¿A qué te refieres?

—Su ilustración. Mi Mago Oscuro tiene otra ilustración, muy diferente a la tradicional.

Para que Fuutarou entendiese mejor de lo que habla, Yugi señala una carta en la vitrina en la que se hallan. La carta, convenientemente, es una copia de la carta del Mago Oscuro, situada para exhibición y venta. La carta se ve bien, sin nada especial en lo que destaque además de su rareza… no obstante, comparándola con la copia de Yugi, hay una enorme diferencia.

Ambas básicamente son lo mismo: un hechicero de afinidad oscura de túnica y vara, tipo normal, con 2500 puntos de ataque y 2100 puntos de defensa. Lo que las diferencia, y eso es de lo que se va a mencionar, es que las ilustraciones de las cartas son completamente diferentes, los magos oscuros se ven distintos:

El Mago Oscuro tradicional, el que está en la vitrina, lleva una túnica morada con algunos detalles claros, junto con una capa con capucha morada oscura. Tiene cabello azul, ojos celestes y piel carne. Está en una pose un tanto extraña: agachado, con una mano en su cabeza y otra estirando su báculo, un báculo celeste con una gema en su extremo verde. Su diseño combina muy bien con el traje. Alrededor suyo, hay un círculo mágico verde oscuro con bordes claros, dentro suyo hay escritos ininteligibles, posiblemente parte de un lenguaje antiguo que relaciona a la magia de aquellos tiempos, escrita con verde claro.

Por otro lado, el Mago Oscuro de diferente ilustración, el de Yugi, lleva una túnica negra, con algunos detalles rojos, un poco más destacados y distintivos que su contraparte morada. No lleva capa, en vez, en su túnica está adherida una extensión de tela en forma de capa, cubriendo su cintura y parte de sus piernas. La capucha en cambio, es parte de la túnica, situándose en la parte superior para su fácil uso. Tiene cabello café claro, ojos azules y piel verde clara. Su pose también es distinta: está ligeramente agachado, flexionando las piernas y un poco su cuerpo. Sostiene con ambas manos su báculo y lo apunta hacia adelante, su mano derecha en la parte inferior abierta y la mano izquierda en la parte superior sosteniéndolo. Su báculo también combina con su traje, y es incluso mejor, porque es negro y su gema verde, casi como su piel. Detrás suyo, se haya un monolito, una gran piedra plana en la que está tallado un escrito ininteligible, posiblemente también sea un lenguaje antiguo que relaciona a la magia.

Comparándolos, ambas cartas tienen cosas que destacan bastante que su contraparte, sin embargo, su exhibición tiene el fin de darle a conocer a Fuutarou la carta del Mago Oscuro tradicional en comparación con la versión de Yugi, habiendo una gran diferencia gráfica de los magos. Aunque quisiera, no sabría decir cuál Mago Oscuro se ve mejor, pero entiende por qué la carta es tan especial: por ser la primera carta rara que obtuvo, por ser la carta que prácticamente le regaló su abuelo, y por su ilustración distintiva y única. Es entendible por qué la asignó como su carta más preciada y como su carta insignia.

—¿Ahora ya tienes una idea de qué puede salir en los sobres arcoíris?—Yugi le pregunta, después de la comparación.

—Eso creo. Existe la posibilidad de obtener una carta rara con un diseño especial—Resume.

—Sí. Y también es posible obtener una carta brillante o refractiva—El abuelo de Yugi le da razón y añade—Bueno, aún si no tiene alguna de esas cosas, sí está garantizado que obtendrás una carta muy rara. Espero que te sirva—El abuelo de Yugi acerca más la caja de sus sobres arcoíris hacia Fuutarou, dispuesto a darle uno.

—Yo… no tengo palabras para agradecerle lo suficiente por su amabilidad. Gracias, en verdad—Agradeciendo como puede, con verdad, respeto y felicidad, Fuutarou hace una ligera reverencia.

—No hay problema, hijo. Adelante, toma el sobre que quieras, pero sólo uno. Aún quiero conservar los demás—El abuelo de nuevo es modesto, y ofrece con cierta restricción.

—Bien, así será. Entonces… aquí voy, tomaré uno—Anticipa, un poco dudoso y emocionado, alzando su mano hacia donde está la caja de los sobres para tomar uno. El abuelo de Yugi, Yugi y Raiha, lo miran atentos, esperando que seleccione.

Dudoso, titubeando, analizando y esperando que todo resulte bien, tomando asunto bastante en serio, Fuutarou agarra el sobre 72, ubicado en la fila ocho y columna nueve, sin más. Al sujetarlo, lo retira de la caja, escogiéndolo en definitiva.

—Elijo este—Enuncia, mirando el sobre.

—Muy bien—El abuelo de Yugi acepta su elección, confiando en él. Cierra la caja con los demás sobres y la hace a un lado, aún centrando su atención en Fuutarou.

Éste mira el sobre más de cerca, analizándolo, mirando si tiene algo escrito que le de una pista de lo que se haya dentro. Siente que el sobre es muy ligero, y que apenas hay algo en su interior. El señor Muto contó que estos sobres contienen una sola carta, así que por su peso debe ser cierto: una sola carta, una muy rara, brillante y/o refractiva.

—Ábrelo, hermano. Déjanos ver qué te salió—Cerca suyo, Raiha pide que abra el sobre para ver qué carta obtuvo, expectante. Yugi y su abuelo no dicen nada, pero también sienten esa curiosidad por la carta.

Viendo a todos, Fuutarou no hace espera más ni tampoco se hace el de rogar. Abre el sobre desde su extremo superior, con mucho cuidado para que su contenido no le pase nada. Después, lentamente, saca aquella carta en su interior. Todos, incluso el mismo Fuutarou, están atentos de lo que vaya a salir.

—Eso es…

—Es…

—Es…

—Es… muy brillante—Raiha, Yugi, su abuelo y Fuutarou murmuran, mirando la carta que salió, mirando primero dos cosas: la primera, tiene un acabado refractivo, y la segunda… es una carta de color verde jade—Es una carta mágica—El dueño de la carta anuncia.

—No es sólo una carta mágica, es "La No Seleccionada"—El abuelo de Yugi aclara.

La No Seleccionada

Carta Mágica Normal

Descripción: "Si tu adversario controla 2 o más monstruos, tu adversario elige un monstruo que controle; tú destruyes el otro monstruo que él controle, y después invoca de modo especial, en posición de ataque desde el cementerio, al monstruo destruido. No puedes realizar la Battle Phase del turno en el que activas esta carta".

El desempaque revela una carta mágica de tipo normal, cuyo cartón tiene un acabado refractivo, bastante brillante y genial. Su efecto, un poco largo, puede ser confuso al principio, pero volviendo a leer, puede ser entendible y fácil de interpretar. Su dibujo puede ser interpretado de diferentes formas, pero lo que sí es un hecho es que aquellos dos seres ilustrados en ella (Caballero Comandante y Buey de Batalla), pertenecen al universo del juego. La carta luce interesante, a primera instancia parece una carta hechizo bastante poderosa, capaz de destruir un monstruo del adversario y luego invocarlo a su lado, aunque también tiene sus desventajas, como el hecho de que sólo puede ser activada si el adversario controla dos o más monstruos, también que el adversario selecciona, o más bien, no selecciona al monstruo que debe ser destruido, y además está el hecho de que no haya cómo realizar la fase de batalla en el mismo turno que fue usada. Eso no significa que la carta sea mala, no, sigue siendo buena con algunas estrategias, o también sin ellas, eso ya depende de su dueño.

—¿La No Seleccionada?—Confundida al no comprender, Raiha pregunta.

—Abuelo, ¿Conoces esa carta?—Yugi pregunta.

—Es una carta ultra rara, de edición limitada. Sólo existen 100 copias de ella esparcidas en todo el mundo. Comprar una costaría una fortuna—Cuenta para todos—Es una carta muy fuerte para la generación actual, una de las pocas que existen.

—Oh… vaya—Fuutarou murmura, impresionado.

—Lo que más me sorprende es que obtuviera esa carta en su diseño refractivo, no normal ni brillante, sino con el acabado más alto. Deberías sentirte muy afortunado en haber obtenido esa carta.

—Sí usted lo dice, lo haré—Accede, haciendo caso—Se lo agradezco de nuevo, abuelo Muto—Agradece sonriendo.

—Claro, no hay problema. Me alegra verte feliz—Responde—Con esa carta, tu baraja será mucho más poderosa.

—Seguro que así será—Confía, mirando la carta momentos antes de tomar la baraja que ganó el día de hoy, su nueva baraja, e inserta a La No Seleccionada en ella.

Que le sirva o no le sirva, que si está interesado en el juego o no, no importa por el momento. La No Seleccionada es un regalo que el abuelo de Yugi le da, por lo que le debe estar muy agradecido por su amabilidad, atención y esfuerzo. Le acaba de dar una carta que vino en un sobre considerado de gran valor, uno que no podría comprar en su situación económica actual, y la carta resultó ser ultra rara y más al ser refractiva. Así que apreciará mucho esa carta, no sólo por su rareza o por su acabado, sino porque se la dio una persona muy especial para él, el abuelo de su mejor amigo.

—Felicidades, Fuutarou.

—Jeje, bien hecho, hermano—Yugi y Raiha lo felicitan, sintiéndose bien por él y su fortuna. Primero ganó una baraja y ahora una carta muy rara y valiosa.

—Hehe—Sonríe por lo halagos, un poco apenado—Quizá haya perdido todo el sábado para estudiar, pero fue muy divertido e interesante. No me voy a quejar—Mira el lado bueno—Además, aún queda el domingo, para estudiar todo el día.

—¿El domingo? ¿Mañana?—Al escucharlo, Raiha pregunta, indiferente y perpleja—Pero hermano, mañana será el festival de fuegos artificiales, ¿No vamos a ir?

—¿Eh? ¿El festival?—Pregunta.

—Sí, el festival. Ya sabes, el que se va a realizar mañana en la tarde en la plaza de la ciudad.

—Ah, claro. Esta mañana lo mencionaron—Recuerda.

—Claro, el festival de fuegos artificiales que se celebra cada año—Yugi también es consciente de ese evento—¿Saben asistir?

—No en realidad—Fuutarou responde—Prefiero quedarme en casa estudiando. Además, de seguro las cosas allá son caras, así que no conviene ir.

—Vamos, vayamos—Raiha insiste—Ahora que tienes dinero, podemos comprar lo que queramos.

—¿Ah? ¿Qué estás diciendo, queriendo gastar dinero así nada más? ¿Qué pasará con la deuda?

—No vamos a gastar todo, sólo uno cuántos yenes, como hoy. ¿Sí?

—Aun si no compráramos nada, no quiero ir—Rechaza—Ya gasté un día divirtiéndome, así que usaré el otro para estudiar. No iremos.

—Por favor—La menor ruega—Sólo he visto el festival y los fuegos artificiales desde lejos, nunca he asistido. Por favor, vayamos, no puedo ir sola. Prometo que no te pediré que compremos algo, vamos.

—Ya dije que no—Vuelve a rechazar.

—Hermano…—Murmura su nombre, suplicando.

No tiene nada de malo que Fuutarou prefiera estudiar que asistir a un festival, pues eso demuestra que es responsable y dedicado. Él sabe en qué momentos puede divertirse y en qué momentos trabajar, tiene bien medido ese equilibro. Justo como dijo, de este fin de semana, el sábado ya lo usó para divertirse con Raiha y Yugi, ahora es justo que el domingo lo use para estar al día con sus estudios. Por más interesante que suene ese festival, la decisión ya está tomada: no irá. Por más que quiera cumplir los caprichos de su hermana, en esta ocasión en verdad no puede hacerlo, estudiar le es importante, muy importante si quiere dejar de vivir endeudado. Fuutarou en parte estudia para darse, y por qué no, darle también un mejor futuro a su hermana. Podría decirse que también lo hace por ella. Por ende, en esta ocasión debe decir que "no".

Con la negativa, Raiha está triste. En verdad quería asistir al festival. Por sentido común, no puede ir ella sola, es un lugar muy grande y con mucha gente, donde es posible que le ocurra algo. Por eso necesita la compañía de Fuutarou, alguien grande y consciente que la cuidará. Sin él, no puede ir. ¿Qué puede hacer ante este problema? ¿Quién podría ayudarla, acompañarla?

—… Yo iré al festival—Mirando su inconveniente, Yugi anuncia. Llama la atención de todos—Pensaba ir, y ver los fuegos artificiales. Puedes venir conmigo, si quieres—Ofrece.

—¿De verdad? ¿Puedo acompañarte?—Raiha pregunta, esperanzada al escucharlo.

—Sólo si Fuutarou lo permite—Enuncia, regresándolo a ver—¿Puedo llevarme a Raiha al festival?—Le pregunta.

—Hum… b-bueno… si vas a ir, no tienes problemas en llevarla, y si eres tú el que la va a cuidar… sí, no tengo problema—Fuutarou duda al inicio, pero viendo la mirada expectante de su hermana hacia él, cede y da su aprobación.

Escuchándolo, Raiha gana emoción hasta volverse muy feliz.

—¡Muchas gracias, hermano, Yugi!—Agradece a ambos con su felicidad al tope.

—No es nada—Yugi modesta.

—Sólo no vayas a causar problemas, por favor—Pide, un poco preocupado. Dejarle a su hermana a alguien que no sea él o su padre es complicado e incómodo, además de preocupante, pero si es Yugi, su mejor amigo, persona de confianza y que ofrece en acompañar, estará bien, al menos por su lado, pero conociendo a su hermana, de seguro querrá o hará algo problemático, molestando a Yugi. Entonces debe colocar algunas reglas para que no hayan inconvenientes si quiere darle su permiso.

—No lo haré—La menor da su palabra, prometiendo que no causará líos. Después, mira a Yugi, la persona que hizo esto posible, con felicidad—Te lo agradezco, Yugi, ahora podré ir al festival. Gracias por acompañarme.

—Claro—Asiente con la cabeza en afirmación, de acuerdo.

—De seguro la pasaremos muy bien allá, tu y yo, en los puestos, y mirando los fuegos artificiales. Será como una cita, jeje.

—¿Una cita? Ehehe…—Ríe, aunque un poco extrañado al escuchar a Raiha usar esa palabra para su salida, pero al quedar simpatizado por su alegría, no dirá nada.

Todo parece estar bien, pero….

—… ¿Cita?—Fuutarou, que también escuchó el alegado de su hermana, mantiene esa palabra en su mente, inconforme, incómodo y no agradado—Esperen, esperen un momento. Ese no era el trato—Interrumpe—Si van a acordar eso, no van a ir.

—¿Eh? ¿Por qué? Si ya lo acordamos.

—No, no. Ustedes no pueden ir juntos. Cambié de opinión, me rehúso.

—No puedes rehusarte, ya lo decidimos—Raiha defiende sus principios— Quiero ir al festival, y no aceptaré un no después de que me dijeras que sí puedo. Sí no vas tú, entonces iré con Yugi. ¿O con quién quieres que vaya?

—¡Ah…! H-hum… entonces… ugh—Queda en conflicto, buscando una solución, siéndole difícil. Interpretando la salida a Yugi y Raiha como una cita, aunque no lo sea pero el amor de hermano lo sega, no puede permitir eso, le es incómodo ver a su hermana y mejor amigo convivir tan cercanos, es raro. Pensando, ya tiene en mente la solución, pero para eso tendrá que sacrificar algo—[Suspiro] Bien… ¡Bien! Tú ganas, Raiha. Iré—Indica.

—¿Uh?

—¿También irás al festival?—Raiha y Yugi quedan impresionados.

—Sí, eso dije—Vuelve a indicar.

—¿Y qué va a pasar con tus estudios que tanto insistías?—Su hermana lo cuestiona, extrañada de su repentino cambio de parecer.

—Estudiaré en la mañana y en la tarde, antes de irnos. No será mucho pero prefiero eso a dejarlos solos—Argumenta, desviando la mirada con el rabillo de sus ojos, un poco avergonzado.

—Bueno, si quieres hacer eso, está bien—Yugi comenta—La verdad es que originalmente no pensaba ir al festival sólo.

—¿? ¿No?

—No—Repite—Estaba pensando en invitar a nuestros amigos: Joey, Tea y Tristán. Así todos nos divertiríamos juntos, como suele suceder.

—Oh… de manera que ibas a hacer eso—Fuutarou entiende, nada en contra de la idea, y tranquilo de que eso iba a suceder. Si Yugi hubiese mencionado eso, ya no pensaba mal—Bueno… pero… aún así iré con ustedes. No es que desconfíe de ti y de los demás, sino que considero que es mejor que yo mismo me haga cargo de mi hermana en el festival.

—Eres tan complicado, hermano—Raiha limita a decir, sin entender sus cambios de opinión.

—Es tu culpa por mencionar la palabra "cita". Sabes bien que eso no me gusta entre Yugi y tú.

—Jeje—Mejor ríe, burlándose. Cambiando el tema, la menor mira al señor Muto—¿Usted también irá, abuelo?—Le pregunta.

—Me encantaría. Por desgracia no puedo—Rechaza con amabilidad—Mucha gente irá al festival, y pasará por aquí, así que debo quedarme en la tienda en caso de que alguien quiera comprar algo.

—Ya veo. Es una lástima.

—No te preocupes por mi, tú ve y diviértete. Después de todo, será tu primer festival de fuegos artificiales, ¿No? Anda, disfruta.

—Como usted diga—Ataja la orden, bastante determinada y obediente.

—Bien, ya está decidido: iremos los tres al festival—Fuutarou enuncia, acordando los planes para mañana—Nos reuniremos aquí a las 6:00 de la tarde para ir juntos.

—Más tarde llamaré a Joey, Tea y Tristán y les preguntaré si quieren ir.

—Entendido—Asiente, de acuerdo con la idea de su mejor amigo.

*Click*

Alguien proveniente de la residencia de los Muto abre la puerta que conecta el lugar antes mencionado con la tienda de juegos. La señora Muto, mamá de Yugi, es la que aparece, queriendo anunciar algo mientras sostiene un cucharón de cocina.

—La cena ya casi está lista. Preparen la mesa para…—Anuncia a quienes están en la tienda de juegos, y que deduce que son su suegro y su hijo—¿?—Pero, al mirar mejor, no sólo nota a Yugi y a su abuelo, sino también a los hermanos Uesugi—Oh, Fuutarou, Raiha. No sabía que llegaron—Habla con ellos, sorprendida—B-buenas tardes.

—Buenas tardes, señora Muto.

—Buenas tardes—Raiha y Fuutarou la saludan, cordiales.

—En verdad me sorprendieron, no sabía que vendrían.

—Yo los traje, para pasar un momento juntos—Yugi comenta.

—Me lo hubieras dicho, habría preparado más comida para invitarlos a cenar.

—No se preocupe por eso, señora Muto, estamos bien—Fuutarou rápidamente intercepta, aceptando la amabilidad y al mismo tiempo rechazándola.

—No, no. Ustedes son nuestros invitados, y si están aquí a esta hora, es justo que les ofrezcamos de cenar—Insiste—En este momento prepararé algo para ustedes—Ofrece, volviendo a la cocina, cerrando la puerta.

—¡Señora Muto, espere!—Fuutarou trata de detenerla, yendo hacia la residencia Muto—No se moleste, de verdad…—Insiste, abriendo la puerta y entrando.

—Hermano—Raiha lo nombra, siguiéndolo y entrando.

—Fuutarou, Raiha—También siguiéndolos, Yugi los llama, entrando.

—Hehe—Y por último, el señor Muto sigue a todos, riendo, siendo el último en entrar, cerrando la puerta detrás suyo, con eso finalizando el día.

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17 días para el examen de grado

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Un pequeño regalo de navidad para ustedes. Muchas gracias a todos por lo pacientes que son. Aún hay muchos capítulos y arcos por realizar, así que nos veremos pronto.