Principio de todas las cosas
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El tiempo es extraño, a veces parece detenerse sobre las cosas, otras más, se mueve y camina más rápido de lo que quisiéramos. Lento o rápido, cualquiera de las dos puede asustar a cualquiera, el tiempo es algo que todo ser teme porque sabe que un día este dejara de correr, pero lo que ella más temía era que su tiempo siguiera estancado, o al menos eso era lo que Hinamori Momo pensaba.
Era otro día más en el seireitei, tranquilo y cálido, estaban a mediados de primavera y los retoños de los árboles le recordaban que el tiempo continuaba, sin embargo, ella se encontraba ahí, otro día más de oficina en el que se pasaba de un lado a otro atareada con el papeleo. Desde hacía un tiempo su vida se había reducido a no más que una pila de papeles y un montón de tinta.
Lanzo un suspiro y miro el reloj, apenas iba a ser medio día, tenía mucho que hacer, pero, contra toda lógica no había avanzado casi nada. Tamborileo los dedos un par de veces en la madera del escritorio para después seguir con su trabajo, no era común en ella comportarse de ese modo, Hinamori se consideraba una chica trabajadora y entusiasta, era solo que…
No, no tenía derecho a quejarse, ella era la teniente del quinto escuadrón y era algo que había logrado con mucho esfuerzo, algo que acepto y todo lo que esto conllevaba, así que solo se resignó a seguir en lo que estaba.
Giro la cabeza una vez más, esta vez en dirección del escritorio donde el capitán Hirako solía sentarse, estaba muy silencioso sin él y es que desde hacía un par de días había salido en una misión a la cual ella, extrañamente, no había sido llevada, sino más bien fue dejada atrás para encargarse de todo lo relacionado al escuadrón, así que debía estar al pendiente de muchas cosas.
Terminando la carpeta entre sus manos apilo los documentos en la mesa de al lado y continuo con la siguiente. Esta era sobre las guardias nocturnas del seireitei, debía organizarlas adecuadamente para evitar sobre exigir a algunos miembros y no cruzarlos con aquellos que ya tenían misiones programadas.
-Misiones…yo también quiero.-Murmuró un tanto decaída.
Hacía mucho tiempo que la pequeña teniente no salía a una misión, estaba tan aburrida de tener trabajo de oficina pero, ¿Qué podía hacer?, todos dentro del 5to confiaban en ella, quien prácticamente mantenía el orden, era quien sabía cómo funcionaba todo en ese lugar, era la persona más capaz y era por ello que era la más indicada para hacer ese trabajo, demasiado valiosa para perder el tiempo saliendo en misiones sencillas que cualquiera podría realizar, eran las palabras que el mismo Hirako le recalcaba cada vez que Hinamori mencionaba algo respecto a salir.
Aunque admitía que tenía cierta razón, en realidad no había grandes movimientos de hollows ni tampoco había estragos en toda la sociedad de almas o el mundo humano gracias a Kurosaki Ichigo y a sus amigos. Mandar a un teniente a resolver esos problemas era poco práctico, además de que empeñarse con la idea solo sería tomado como un berrinche, ella ya estaba grade como para hacer esas cosas.
-Teniente.
-¿Um?-Fue regresada a la realidad por la voz de uno de sus subordinados-Ah, hola Tanaka, ¿Qué sucede?
-Lamento molestarla, pero lleva aquí desde muy temprano y no se ha detenido a comer y pensaba-Se rasco la cabeza un poco dudoso-Los chicos y yo nos dirigimos al distrito 2, hay un buen lugar para comer. ¿No quisiera acompañarnos?
-¿Comer?-Oh, era cierto. Lo único que había desayunado había sido una taza de café y no había consumido nada más. Sonrió- Si, me gustaría, jaja, la verdad es que lo olvide completamente.
-Entonces vamos-El joven shinigami estaba emocionado, le agradaba realmente la teniente Hinamori, verla todo el día sentada y sola le parecía un poco triste.
La castaña tomo a Tobiume y siguió a Tanaka. Afuera estaban tres chicos más que formaban parte del 5to escuadrón, sabia el nombre de cada uno de ellos, el más alto de cabello negro era Ayame, quien siempre tenía cara amable, también estaba el rubio de nombre Kenji con su eterna cara sonriente y por ultimo Hayao quien era demasiado tímido y honesto. Todos sonrieron al verla y ella respondió de la misma manera.
En todo el camino, Hinamori y los chicos platicaban amenamente de trivialidades, realmente le gustaba más convivir con la gente, hablar y reír le hacían sentir relajada, ser ella misma. Ese momento fue un respiro agradable.
Mientras caminaban por las calles la teniente miraba a su alrededor. Se estaba bastante tranquilo, los niños jugaban sin preocuparse de nada, los ancianos tomaban el sol y platicaban entre ellos, las mujeres iban con cestos, seguramente para comprar lo que sea que fueren a preparar para sus familias.
-Hinamori-san, es aquí-El castaño la invito a sentarse en una de las mesas afuera del local.
El lugar era amplio con varias mesas de madera largas fuera y dentro, cubiertas con manteles a cuadros. Varias parejas, grupos y algunas familias ya habían sido servidas, disfrutaban sus alimentos mientras platicaba. Un niño se acercó a ellos para tomar sus órdenes y después de que trajeran sus platos comenzaron a conversar también.
Una pelota rodo cerca de sus pies, Ayame a su lado la tomo y la lanzo hacia los pequeños quienes agradecieron, y, mientras la morena sorbía sus fideos su mente se alejó de ella y un pensamiento se asentó en su lugar. Había demasiada paz…quizás demasiada.
…
-Gracias chicos, fue muy divertido
-No hay de que Hinamori-san-Tanaka bajo la cabeza, sus mejillas se tiñeron con un leve rosa-La verdad es que…vera, nosotros…
-Nos pareció que ha estado bastante decaída, queríamos animarla y esta fue la única cosa que se nos ocurrió -Ayame termino la oración.
-Sí, sí, Hinamori-san siempre ha sido amable con todos nosotros, nos apoya cuando lo necesitamos. Es por eso que consideramos que ahora era nuestro turno-Ayame parecía tan sincero y serio que le causo ternura a Hinamori.
-¿Hicimos mal?-Murmuro Hayao
-¡No, para nada!, en verdad se los agradezco. Me hace feliz que piense en mi-Y era verdad, el hecho de saber que era apreciada por sus compañeros de escuadrón le causaba alegría.
-Bueno, nos retiramos, tenemos cosas que hacer.
-De acuerdo, nos vemos Tanaka-kun, Hayao-kun, Ayame-kun, Kenji-kun.
Los cuatro hicieron una reverencia al unísono para después salir por la puerta. Una vez que los shinigamis se fueron el silencio de la oficina la recibió con los brazos abiertos. Con muchos más ánimos que antes regreso a su escritorio dispuesta a continuar con su trabajo.
-Bien, podemos hacerlo Momo, esto no es nada, acabaremos en un santiamén-Se dijo para sí misma.
Empezó con mayor rapidez, pero, no habían pasado ni 15 minutos cuando de repente la puerta principal fue abierta de golpe, la joven saltó en su lugar por el susto, al voltear hacia el lugar se encontró con una peculiar cabellera roja que no pertenecía a otro más que a Abarai Renji, teniente del 6to escuadrón y uno de sus mejores amigos, parecía muy emocionado, lo que llamo la atención de Hinamori.
-Hinamori, malas noticias-dijo el pelirrojo con una sonrisa de oreja a oreja.
La chica no entendió muy bien a que venía aquello, las malas noticias generalmente no se daban con una sonrisa de ese tamaño.
-Renji-kun, las malas noticias no son para ponerse contento-Lo regaño la morena.
-Bueno, a ver si dices lo mismo cuando te enteres, tal vez no sean malas noticias para ti-Sin darle tiempo para hablar, Renji se aclaró la garganta y adopto un aire profesional-Teniente Hinamori Momo, se le solicita que forme un grupo de reconocimiento para revisar minuciosamente el área oeste del rukongai, debido a los reportes de varios civiles que aseguran haber visto un grupo de adjucas por los alrededores.
¿Formar un grupo? Eso era común para ella, diario tenía que formar grupos para que fueran misiones, y Renji dijo que la noticia le alegraría. Su corazón se detuvo por un mili segundo, ¿Podría ser que…? Se aventuró a hacer la pregunta que en su mente se formulaba.
-Yo…¿Liderare el grupo?
-¡Sí!-Le entrego los papeles con las indicaciones para la misión-Felicidades Hinamori, el que te hayan dejado guiar una misión es como decir que te reconocen
-¿Yo? ¿Líder?
-¡Si!
-¿Y-Yo?
-¡Si! ¡Si!
-…¡Renji-kun!-Comenzó a saltar emocionada en su lugar.
Ambos parecían estar emocionados, ella por el hecho de haber recibido una misión después de mucho tiempo, él porque realmente le alegraba por su amiga. Había notado que de un tiempo a la actualidad no salía mucho y eso realmente le cabreaba ¿Acaso estaban subestimándola? Consideraba que Hinamori era un miembro capaz dentro del gotei 13, sin embargo, el mismo fue testigo como misiones en las que la consideraban al final la descartaban.
-¿Ves?, el gran yo siempre trae suerte con sus visitas.
-Uh, yo no diría eso-Se burlo
-¿Me sabes algo?-Torció la cara en un gesto de estar ofendido
-Era por escucharte que siempre terminábamos siendo regañados en la academia.
-Bueno, esas eran otras épocas-Acomodándose tomo asiento sobre el escritorio del capitán Hirako-Ahora, ¡solo con mi presencia se ilumina una habitación oscura!
-Bien, creeré en tus palabras, Renji-kun siempre dice la verdad. Así que la próxima vez que se vaya la luz en mi casa, ¡seguro te llamo!
-¡Oye!
La morena llevo sus manos al vientre por el dolor que le causaba la risa debido a la actitud del pelirrojo, él no era del tipo presumido o soberbio, más bien era del que le gustaba hacer reír a sus amigos con tonterías. Una vez se hubo calmado lo suficiente se dispuso a mover un par de cajas con documentos para organizarlos, hacerlo mientras tenia compañía sería más ameno.
-Ya ya, perdón-Guardo silencio y después volvió a hablar-¿Crees que lo haga bien?
-¿Cuál? ¿La misión?-Como respuesta recibió un asentimiento de cabeza.-Hinamori, yo no creo que seas la más indicada, yo estoy completa y absolutamente segura de que lo eres, no conozco a otra shinigami que sea tan capaz y dedicada.
-Pero, ¿Qué pasa si lo arruino?-Le avergonzaba admitirlo, pero no se sentía muy segura de sí misma.
-No lo harás, porque siempre das todo de ti para que sea perfecto. Si algo llega a salir mal seguro lo resuelves. No te preocupes, eres muy valiente y fuerte, has pasado por tanto y te has levantado, esto no es nada, ¿Cierto?
-…Si, tienes razón-Todo iba a estar bien, ella iba a estar bien-¡Bien!, ahora me siento con más ganas de salir, espera buenas noticias a mi regreso Renji-kun.
-Si
-Tendrás que invitarme a comer, en recompensa por mi exitoso desempeño-Lo decía en broma, aunque conociendo a su amigo lo tomaría en serio, estaba a punto de decirle que era mentira cuando, como si hubiese tomado sake durante horas, un mareo acompañado con dolor de cabeza la ataco.
De pronto, Renji vio con preocupación cómo Hinamori se tambaleaba por un segundo, alcanzando a recargarse en la mesa, se acercó rápido a ella, estaba terriblemente pálida.
-Oye, Hinamori, tu…
-Estoy bien, anoche no dormí bien y hoy desayuné tarde-Interrumpió rápidamente. Respiró profundo un par de veces y después palmeo sus mejillas-¿Ves? Ya estoy mejor.
-¿Segura? Si no te sientes bien…-Se detuvo, estaba a punto de sugerir que cediera la misión a otro escuadrón, se detuvo al último instante, ella realmente quería ir, debía confiar en su palabra cuando decía que estaba bien-No, nada. Deberías dejar el trabajo por hoy e ir a descansar temprano, sería malo si eso te pasara allá afuera.
-Pero aún tengo mucho que hacer, debo terminar, el capitán Hirako no está y no hay nadie más que se encargue.
-Umm-Llevo su mano a su barbilla-¿Te parece si mañana yo termino el trabajo por ti?
-¿Eh? Pero, Renji-kun, tú también tienes cosas que hacer.
-ji, considéralo un regalo de felicitaciones en lugar de saquear mis bolsillos para una cena.
-Estaba jugando cuando dije eso-Hizo una pausa-De verdad, no sé qué haría sin ustedes-Una pequeña lagrima se le escapo, sus amigos siempre estaban ahí para ella-Ahh, cielos, creo que me emocione.
-Jajaja, a que soy genial.
-¡Si!
-Bueno, tengo un par de cosas que hacer hoy, pero mañana seguro vengo a terminar lo que dejes aquí. Por hoy ve a casa.
-Gracias Renji, dejare todo ordenado para que sea más fácil.
-De acuerdo. Pero después de que termines con eso prométeme que te iras de inmediato, no quiero que te quedes aquí tonteando, de otro modo mi ofrecimiento no tendría sentido.
-Jaja, Renji-kun me conoce muy bien.
-Promételo.
-Lo prometo.
-Bien, nos vemos. Mucha suerte-Con unas palmadas a la cabeza de su pequeña amiga el teniente del sexto escuadrón se fue.
Momo tomo asiento, abriendo un cajón saco una pequeña caja blanca, saco una pastilla y la tomo, eso sería suficiente para calmar el dolor de cabeza, solo debía dejar pasar un par de minutos y todo volvería a la normalidad. Por otro lado, tomo el documento que le acababa de ser entregado, Hinamori estaba desbordando felicidad, su primera misión como líder, Renji tenía razón y hasta cierto punto se sentía mal de alegrarse de la desgracia de otros, pero estaba tan, tan feliz.
Dejando eso de lado, ella sabía que debía ser profesional, debía prepararse bien y no defraudar a nadie. Por fin saldría de la aburrida rutina en la que se había enfrascado.
…
La noche llego acompañado de viento fresco, el día había terminado y ella también, todo estaba listo y organizado lo más que pudo para facilitar el trabajo a Renji, tampoco quería aprovecharse de él, así que dejo a la vista una nota solo poniendo lo más importante que se debía hacer, de todas formas, no es como que se fuera a ir por más de dos días, tal vez ni ocho horas.
-Creo que eso es todo, debería ir a dormir, me duele la espalda-Estirándose para relajar sus músculos hecho un rápido vistazo al reloj, eran alrededor de las 9:30, ya era un poco tarde, debía ir a acomodar sus cosas y descansar, pero.-Solo será un momento.
Tomo a Tobiume, las llaves de su casa y salió con rapidez del 5to escuadrón con la dirección fija en su mente, haría una breve visita a su mejor amigo de la infancia para hablarle de la misión que ella consideraba un gran avance para su desarrollo en los trece escuadrones de protección, aunque siendo sincera en realidad era un pretexto bastante absurdo para ella misma, solo deseaba verlo y hablar con él, aunque fuera uno minutos, sentía que si lo veía todo estaría bien.
La casa del capitán Hitsugaya no estaba lejos del 5to escuadrón, así que llego ahí en poco tiempo a pesar de haber bajado la velocidad cuando estaba cerca, ya en la puerta se dispuso a tocar, su mano titubeo a centímetros, ¿Estaba bien molestarlo? Era probable que estuviera ocupado o que ya se hubiera ido a dormir, giro sobre sus talones para dar media vuelta.
-Tal vez maña antes de irme…-Dio un paso y se detuvo, volvió a dirigirse a la puerta-No no, ahora es el momento…-Esta vez sus dedos rozaron la puerta mas no emitió sonido-Pero si realmente está ocupado…-Llevo sus manos al pecho, lo mejor sería irse, ya tendría otra oportunidad…Pero él podría salir cuando ella regresara-No tardare mucho, él nunca ha sido muy platicador de todos modos, lo hare…-Las luces apagadas de la sala le permitían ver su reflejo, estaba un tanto despeinada y pálida, no era su mejor aspecto-Pensándolo bien mejor no.
Giró dispuesta a marcharse cuando la puerta se abrió de golpe, se encogió ante el aura irritada que se dirigía hacia ella, en el marco de la puerta estaba un joven albino con cara de pocos amigos, sus ojos aguamarina claramente preguntaban a que estaba jugando.
-Rayos, decídete si vas a entrar o no, tu energía espiritual está rebotando, me pone los pelos de punta, Hinamori.
-¡Shiro-chan!-Se sintió atrapada como si hubiese estado haciendo algo malo-Yo solo pasaba por aquí y decidí visitarte, solo que no estaba segura si estabas ocupado o dormido o algo así.
Toshiro seguía inmóvil, no estaba segura si es porque no le creía o porque se sentía molesto, pero definitivamente la ponía nerviosa, sobre todo desde que el la miraba hacia abajo, literalmente, el joven frente a ella había crecido, era lo suficientemente alto para hacerla sentir pequeña, pero aun no demasiado para alcanzar a Isane-san o al capitán Kuchiki.
Se sonrojo un poco, cada vez lucia más atractivo.
-Es capitán Hitsugaya- El joven de ojos aguamarina suspiro pesadamente, comenzaba a pensar que su amiga jamás entendería que ya no eran niños.
-Adivina que, Hitsugaya-kun.-Ignoro por completo la ya común reprimenda acerca de cómo se refería a él.
Bueno, al menos ya no era "Shiro-chan"
-¿Qué? Hinamori- Veía un brillo especial en los ojos de su amiga, algo que hacía mucho no mostraba, no desde Aizen.-Espera, no me digas-Subió y bajo la mirada recorriéndola, después se detuvo y sonrió burlón-No, imposible, sigues igual de enana que ayer.
-Hitsugaya-kun-Inflo las mejillas-Dices eso porque has crecido, pero yo aún soy mayor que tú. Así que se más respetuoso.
-Aun soy capitán, quien me debe respeto eres tú.
-Um-cruzo los brazos-¿Vas a escucharme o no?
-Sí, sí.
-…-Sonrió y regreso a su forma habitual de ser, más tranquila-Sabes, se me ha asignado una misión y esta vez yo voy al frente, como líder.
-Ho-Entrecerró los ojos-¿Y a donde te mandaron?
-Voy al oeste del rukongai para una misión de reconocimiento.
Inmediatamente Toshiro se puso tieso, ¿Había oído mal? No podía ser que le asignaran esa misión, estaban locos ¿O deseaban que Momo muriera?, él había leído ya sobre los casos y era más grave de lo que se le había dicho a shinigamis de menor rango, incluidos a los tenientes. Sabía que su amiga era fuerte, pero considerando lo que había pasado no quería que se arriesgara ni se esforzara más de lo necesario, pues también era de su conocimiento que aún no estaba lista para pelear.
-¿Por qué no pasas? Hay que hablar.-Haciéndose a un lado le dio espacio para entrar.
La teniente entro, olvidando de repente la emoción de antes al darse cuenta que era la primera vez que estaba en la casa de su amigo, cierto, se conocían desde que eran unos niños, pero no sabía todo sobre él, lo cual la entristecía. Recordaba un tiempo en el que el albino era más simple, entenderlo y saber que pensaba era fácil, ahora ni si quiera sabia cuáles eran sus preocupaciones fuera del trabajo.
Al menos algo si tenía claro, el lugar definitivamente había sido organizado por Toshiro. La sala era sencilla, con estantes por todos lados los cuales estaban llenos de libros y otros artículos, las paredes estaban pintadas de un blanco y azul que generaban cierto ambiente de paz, también había unos sillones color beige y una pequeña mesa de centro en la cual descansaba Hiorynmaru y a su lado unas cuantas fotografías. Además de eso se podían encontrar un par de plantas en buen estado dándole vida al lugar. Si bien parecía el hogar de un hombre joven, no podrías decir que era de ese modo debido a los libros y documentos de los estantes, además de que todo estaba perfectamente ordenado.
Al pasar frente a una puerta abierta alcanzo a distinguir una cama matrimonial con las cobijas fuera del lugar, desde dentro llegaba el suave aroma que pertenecía a Hitsugaya.
-Te desperté ¿no es cierto?-Dijo fijándose bien en lo que vestía el shinigami, una playera blanca y unos pantalones de pijama color azul marino.
-No, apenas iba a dormir. Pasa, déjame servirte algo de té-Se dirigió a la cocina sin siquiera preguntar.
La joven mientras tanto se dedicó a observar las fotos desde lejos, la primera era la de la abuela, la segunda de Hitsugaya cuando se recibió de la academia, la tercera de cuando se convirtió en capitán y la cuarta y última fue la que más la conmovió: Eran Shiro-chan y ella en el hanami cuando todavía vivían en el rukongai.
Momo recordaba ese día como si hubiera sido ayer, había estado emocionada de salir los tres juntos, por ese entonces Toshiro era un tanto salvaje y casi nunca quería ir con ella a ningún lado, por suerte lo había convencido al decirle que después de eso se desharía de ella. A regañadientes acepto, aunque ahora que lo pensaba ese día el albino le había dado gusto en muchas cosas a las que nunca estaba dispuesto a ceder.
Por último, la abuela había ahorrado para hacerles una foto, pues sabía que era el último hanami que pasarían juntos ya que ella estaba a punto de ingresar a la academia de artes espirituales.
-Esta foto-dio acercándose y tomándola entre sus blancas y delicadas manos-Otro recuerdo vino a su memoria, justo después de esa foto Toshiro la había mirado directo a los ojos, pero no recordaba lo que en ese entonces le dijo. Qué raro.
-Aquí tienes-El shinigami volvió de la cocina con una bandeja sobre la que descansaba una taza de té, la joven la tomo, el dulce sabor y el calor le relajaron un poco.
-Hitsugaya-kun, esta foto-¿Soy importante para ti? Quiso preguntar, más se tragó sus palabras, sería bastante vergonzoso.
-La abuela me la dio, no malinterpretes nada-replico muy sonrojado el peliblanco-Es una de sus fotos favoritas, quería que yo la tuviera.
-Ya veo-Paso los dedos sobre el niño de cabello blanco y ojos aguamarina-Shiro-chan era como un animal salvaje. Siempre me tiraba encima semillas de sandía cuando decía algo que no le gustaba.
-Oye, eso fue hace mucho-Desvió la mirada, odiaba recordar lo infantil que solía ser. De reojo volvió a verla, estaba perdida en la fotografía, como si hubiera vuelto a esos tiempos, en ese entonces nunca pudo hacer nada por ella, en cambio ella hacia todo por él. Siempre estuvo a su lado…Aclaro la garganta, había algo de lo que tenían que hablar-Hinamori, por favor siéntate
La morena dejo la foto en su lugar y tomo asiento. Ambos se acomodaron en diferente sillón, de modo que quedaron frente a frente. De pronto le daba la impresión de que lo que iba a escuchar no le iba a agradar mucho.
-¿Qué pasa Hitsugaya-kun? Luces tan serio
-Hinamori, escucha, yo-Hizo una pausa buscando las palabras adecuadas-No creo que sea prudente que vayas.
-¿Por qué dices eso?-Su ceño se frunció un poco en molestia-He venido aquí porque quería contarte, y que me apoyaras, entonces, ¿Por qué de pronto dices eso?
-Mira, no es que no me alegre por ti, no hay nadie más orgulloso de tus logros que yo, pero…
-Solo dilo
-Sé que eres fuerte, por eso mismo tu puesto, pero considero que aún no estas lista para salir, tu cuerpo está débil, si llegas a lastimarte más temo que no será lo mismo para ti.
Momo entrelazo los dedos, él tenía un punto válido, estaba preocupado, podía entenderlo, quería protegerla de situaciones que la hicieran pasar por el mismo dolor, eso la conmovía, trataba evitar que saliera lastimada, pero la solución no creía que fuera dejar de lado esa misión.
-Si es por eso no te preocupes, he estado entrenando duro para mejorar y ser digna de algún día convertirme en capitana-Y que te sientas realmente orgulloso de mi- He ido a revisiones con la capitana Unohana, ella considera que estoy en óptimas condiciones.
-…-Dudaba, realmente dudaba que ya estuviera al 100%, desde su perspectiva aun había un hoyo en su pecho que debía ser llenado, además existía otra cosa, la había estado observando, no estaba seguro, pero sabía que ella mentía con respecto a estar en "óptimas condiciones"
-Te pido, Shiro-chan, que confíes en mí.
Hinamori dulcifico su expresión, sus ojos oscuros se asemejaban a los de un cachorro rogando por comida, el peliblanco había aprendido algo con el pasar de los años, y era que no podía negarse a nada de lo que le pidiera si ponía esa expresión en su rostro. Nunca lo admitiría ante nadie, pero Momo podía doblegarlo hasta cierto punto si así lo hubiera deseado.
-Confió en ti, solo, me preocupas-se sorprendió a si mismo de estar siendo bastante honesto con sus sentimientos.
La morena se sonrojo un poco ante tal declaración. Una cosa era suponerla y otra escucharla. Balbuceo un poco al hablar.
-Yo, prometo tener mucho cuidado, pero por favor no me pidas que abandone la oportunidad que he estado esperando, te lo pido, por favor.
El joven entrecerró los ojos y suspiro, ella había ganado la batalla, pero no la guerra, ya encontraría algo para lograr su propósito.
-Espero que lo hagas bien, es una gran responsabilidad la que se te ha otorgado, serás responsable de las vidas bajo tu mando, recuérdalo.
-Sí, gracias Shiro-chan
-Estaré esperándote, vuelve sana y salva.
-S-si...Yo, me esforzare, Shiro-chan.
-Hm, es capitán Hitsugaya…¿Podrías esperar un momento?
-Ah, sí, ¿Qué pasa?
Toshiro se levantó y dirigiéndose a una de las habitaciones cerradas entro, recordaba tener algo que le seria de utilidad, rebusco entre los cajones hasta que lo hayo, regreso donde Hinamori lo esperaba y sin preguntar tomo su mano para depositar entre ellas un papel blanco con un par de grabados negros.
-Sé que eres mejor que yo en kidou, pero lleva esto, es un talismán que tiene un poco de mi energía espiritual, si lo necesitas puedes usarlo para atacar o para defenderte.
-…-Su mente se quedó en blanco, las manos de Shiro-chan eran frías pero agradables-ah, um, te lo agradezco-Una vez que la soltó llevó sus manos al pecho, su corazón latía desbocado- aaa, debo irme, hay muchas cosas para hacer mañana y debo descansar.
-Tienes razón, mañana será un buen día.
-Sí, prometo volver, ¡Shiro-chan!-lanzo una pequeña risa.
Efusivamente Momo salió por la puerta sintiendo en su pecho una alegría inmensa y el sentimiento de que las cosas en su vida pronto cambiarían.
Toshiro se quedó mirando el lugar por el que Momo salió. En ese entonces nunca pudo hacer nada por ella, en cambio ella hacia todo por él. Ahora era su turno, buscaría una forma para evitar que saliera a esa misión.
-Te protegeré Hinamori, definitivamente lo hare.
…
Hola hola, como habrán notado hubo bastantes cambios en este primer capítulo, y voy a hacer más en los siguientes, pero en esencia es lo mismo.
Me centre en desarrollar su relación con los miembros de su escuadrón, con Renji y un poco con Toshiro, en la anterior versión sentí que iba todo de golpe, les faltaba interactuar.
Sigan disfrutando, espero que les haya gustado.
