Dame otra oportunidad

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Desesperación: "Perdida de la paciencia o de la tranquilidad de ánimo, causada generalmente por la consideración de un mal inesperado o por la impotencia de lograr algo con éxito"

Pero para los que la viven, es un sentimiento aplastante que te quita el aire y, Toshiro Hitsugaya la estaba experimentando en ese mismo momento, daba vueltas de un lugar a otro cual león enjaulado. Eran alrededor de las cuatro de la tarde y la misión en la que estaba Hinamori había salido hacia una hora atrás.

Esa mañana se había levantado más temprano de lo usual con una sola idea en mente: Evitar a toda costa que su amiga abandonara la seguridad de la sociedad de almas. Todo estaba planeado, todo estaba calculado, sabía que es lo que tenía que hacer. Como un ladrón se había escabullido a las oficinas pertenecientes al primer escuadrón donde revisaban los documentos de todos los escuadrones y verificaban todo antes de que los quipos salieran a las misiones.

A esas horas en las que el sol no se asomaba aun, no había ni un alma vagando por las oficinas, a excepción de los vigilantes, los cuales eran contados y demasiado fáciles de evitar. Para él era como una actividad común más, pues lo había estado haciendo durante 5 años ya.

Después de que Momo se recuperara de la batalla de Karakura todo había cambiado, con mucho esfuerzo la castaña logro recuperarse, pero no del todo, su amiga ya no era la misma de antes, si bien había logrado superar emocionalmente la traición de Aizen, su cuerpo, a pesar del tiempo, no estaba listo, era testigo de cómo con tan solo bajar las escaleras se cansaba.

Además estaba lo otro, su reiatsu estaba siendo inestable. Hinamori, por su naturaleza era capaz de controlarlo a la perfección en cualquier momento, pero de un tiempo a la actualidad no parecía darse cuenta de que no lo estaba controlando, claro ejemplo era la noche anterior, la fluctuación era extraña.

No lograba entender el porqué de ello, y la capitana Unohana no había encontrado nada fuera de lugar.

Una vez adentro de las instalaciones y después de evitar guardias finalmente estaba donde necesitaba, creyó que sería fácil, siempre lo había sido. Su plan era cambiaran el escuadrón designado a la misión o removerla de esa y ponerla una más sencilla.

Justo cuando iba a hacerlo dudo, a su mente volvió la cara de Hinamori.

"Te pido, Shiro-chan, que confíes en mí"

Se sintió mal consigo mismo, estaba traicionando la confianza de su amiga, de hecho, técnicamente lo había estado haciendo desde antes, siempre evitando que las misiones llegaran a las manos de Momo, manteniéndola tras la seguridad de cuatro paredes, pero es que no sabía que más podía hacer, no estaba dispuesto a perderla, alejarla del peligro era su prioridad.

Estaba decidido, pero el momento de vacilación le costó caro, una leve distracción y el plan que tenia de cambiar el número del 5 por el 10 se vio frustrado cuando apareció tras el Genryuusai Yamamoto, capitán comandante del gotei 13. Su aura era una de severidad.

Con una mirada y un "No interfiera en asuntos oficiales capitán Hitsugaya" lo reprendió, además lo dejo bajo arresto en la oficina del escuadrón 10. Estaba en la peor situación que se le pudiese ocurrir, si hubiese aparecido alguien más pudo haber manejado la situación, pero no con el capitán comandante.

Llevo sus manos al pecho, sus pulmones se sentían tiesos, su corazón palpitaba rápido y sus manos sudaban. No podía estar ahí, tenía que salir. Una sombra oscura llenaba su cabeza como un mal presagio. Por alguna razón sentía que Hinamori estaba en grave riesgo y si no se apresuraba no podría hacer nada al respecto.

Justo ahora tenía dos opciones: Quedarse ahí sentado y esperar a que ella regresara, o deshacerse de los guardias y salir a buscarla.

Sus manos se cerraron alrededor Hiorynmaru. Sin pensarlo más salió por la ventana dispuesto a enfrentarse a todos los que trataran de detenerlo, con tal de mantenerla a salvo.

-La aldea en la que se reportaron los avistamientos de los adjucas está cerca, manténganse alerta, una vez que lleguemos quiero una barrera en el perímetro. Izumi-san, encárguese de ello.

-¡Si teniente!

Hinamori inhalo y exhalo tratando de mantener la calma, estaba nerviosa, la mayor parte de la noche la había pasado bastante inquieta, para cuando logro conciliar el sueño su alarma le recordó que no había más tiempo para dormir. Estaba un poco cansada, pero nada que no pudiera soportar.

Sereno su mente al repetirse una y otra vez que todo saldría bien, era solo que…En el momento que cerro sus ojos durante la noche tuvo una pesadilla. Si, era tonto pensar que la mayor parte de sus nervios se debían a ese sueño, pero es que le había dejado una sensación horrible aunque la escena hubiera sido simple: Ella hundiéndose en una especie de barro negro del que, aunque tratara de salir, no lo lograba.

"Tan solo fue un sueño"

Llevo su mano hacia su pecho donde en una bolsa interior había guardado el talismán que Shiro-chan le entrego, esa simple acción le trajo paz, era como tenerlo a su lado, la fría energía que emanaba le hacía sentir protegida.

"Gracias Shiro-chan"

Por otra parte, los miembros de 5to escuadrón estaban un tanto sorprendidos con la facilidad que la teniente estaba manejando la situación, si bien no era un momento complicado, hasta el ese instante daba las órdenes adecuadas y precisas. Todos conocían de sobra que Hinamori Momo era capaz, pero debido a su forma tan tranquila de ser muchas veces se llegaron a preguntar si algún día sería más que teniente. Se habían equivocado, sin duda algún día sería una magnifica capitana.

Aunado a ello, todos acataban las ordenes lo mejor que podían, hacía tiempo ya que al quinto escuadrón no le llegaban misiones de importancia, la razón la desconocían, pero en sus cabezas la lógica les decía que si realizaban ese trabajo con éxito tal vez las misiones asignadas serian tantas como cuando estaba Aizen. La mayoría, aunque no les agradaba admitirlo, creían que él había sido un buen líder; no era que Hirako fuera malo, solo no entendían en qué situación se encontraba su escuadrón.

Los árboles se fueron haciendo escasos, el camino se ensanchaba producto del tránsito de las personas que habitaban la zona, pronto llegaron al lugar mencionado, pero la escena que se suponía debían encontrar era una totalmente diferente. Lo que estaba ante sus ojos los dejo atónitos.

El claro donde se encontraban era un caos, todas las casas estaban destruidas, solo algunas aún quedaban en pie y casi intactas exceptuando las puertas y ventanas rotas. Algunos árboles de la zona habían sido arrancados de cuajo. La imagen recordaba a una ciudad que ha sido destruida producto de algún desastre natural o como si una bestia hubiese tratado de comerse a todos.

Lo más extraño y tétrico radicaba en que a simple vista no había rastro de vida ni señales de pelea o huida, era solo como si todos los que ahí vivían se hubiesen desvanecido. Todo estaba tan tranquilo, el silencio era abrumador, daba la sensación de estar atrapado, ni si quiera el aire se movía en ese momento, dejando las espesas nubes sobre ellos.

-Teniente-Llamo una shinigami joven que hacía poco se había integrado a ellos-¿No cree que es extraño?, hay algo…

Su cara denotaba miedo, giro hacia ella y sonrió tratando de relajarla con ese simple gesto.

-No te preocupes, no pasara nada, pero si te hace sentir más segura puedes quedarte cerca mío o de nuestro tercero al mando, Yuusuke-kun.

-¡Ah!, no quisiera importunarla, iré con Yuusuke-san.

-Está bien.

-Gracias, Hinamori-san-Hizo una reverencia en agradecimiento. Parecía más tranquila que antes.

Se sintió satisfecha consigo misma, una de las cosas más importantes era mantener y transmitir calma, cosa que solo pudo lograr al ya haber obtenido su paz, le agradecería luego a Toshiro, aunque en realidad no estaba usando el talismán para lo que era, esperaba que no surgiera esa necesidad.

Miro al cielo, las nubes se hacían más y más espesas a cada momento, debían apresurarse.

-Todos, atención-Ante el llamado los shinigamis se acomodaron en una fila frente a ella- Cada uno de ustedes sabe de qué trata esta misión, estamos en reconocimiento, debemos recolectar información para saber qué es lo que está pasando aquí. Irán en grupos como los formamos anteriormente. El equipo de Izumi-san está alzando una barrera ahora mismo, así que, equipo de Soichiro, busquen pistas de hollows en los alrededores, si se encuentran con alguno que supere su rango manden una señal de apoyo.

-¡Si!

-Equipo de Haruka, busquen dentro de las casas, tal vez aun haya personas aquí.

-¡Si!

-Equipo de Ayame, busque señales de cualquier tipo de energía espiritual.

-¡Si!

-Equipo de Yuusuke, cuerpos, sangre, indicios de que es lo que sucedió, lo que sea. Ah, y también cambia un miembro de tu equipo para que la chica nueva, Hinata, se integre al tuyo.

-¡Si, teniente Hinamori!

- Mi equipo buscara en los bordes cercanos al bosque. Recuerden que nuestra prioridad no es pelear, no se arriesguen, si hay complicaciones aléjense, si no pueden, pidan ayuda. Tenemos el tiempo sobre nosotros debido a la lluvia, sean rápidos, pero no dejen pasar nada. ¡A trabajar!

Un energético "si" al unísono por parte de los miembros del quinto escuadrón no se hizo esperar y comenzaron con la labor.

Dirigiéndose a la periferia de la villa con Hinamori a la cabeza, iniciaron. Busco por todos lados huellas de hollows, rastros de pasos, manchas de sangre, restos de reiatsu, algo que les pudiera ser útil, pero por más que buscaba no encontraba nada, lo cual hacia a la situación más extraña. Ya habían recorrido toda la periferia. Nada aún.

-Esto es extraño-Se detuvo un momento cerca de un pino y comenzó a murmurar para sí misma-Sospechosas desapariciones, avistamientos de adjucas, llegamos y no hay nadie. Dentro del área habitada todo está en ruinas, hay un par de zarpazos pero no hay rastros de víctimas, no parece que hayan huido, y en los alrededores no hay señas que indiquen por donde llegaron…¿Aparecieron de repente en medio de las casas? No, no hay energía espiritual extraña. Y al parecer nadie ha encontrado algo relevante.

Levanto la vista al cielo como si ahí estuvieran las respuestas. Esto era más complicado de lo que al inicio pensó, para empezar, ¿Quién fue el que reporto los avistamientos y porque no actuaron inmediatamente? Según el documento ya eran 4 días desde el primero.

-Ahh, Shiro-chan, ¿Qué harías tú?

-Teniente-Yuusuke se acercó a ella-Ya terminamos por ese lado.

-¿Encontraron algo?

-Lamento informar que no, ¿Qué tal por aquí?

Negó con la cabeza en respuesta.

-Reagrupémonos -Indico Momo, tal vez si comentaban entre todos algo saliera. El shinigami camino hacia la villa, ella por su parte se quedó ahí. El cielo trono sobre ella y hubo un leve resplandor que ilumino un segundo todo, ya no les quedaba mucho tiempo, tal vez lo mejor sería retirarse.

Con pasos lentos fue recorriendo por donde iniciaba el bosque, hasta ese momento se permitió divagar un poco, una vez que regresara (y después de haber entregado el reporte) tal vez iría a visitar a Toshiro, le llevaría esos dulces que tanto le gustaban y, con algo de suerte, tal vez podría convencerlo de salir a algún lugar juntos.

-Sería como una cita-Sonrió tontamente, la idea le emocionaba.

El sonido de algo crujir bajo sus pies le llamo la atención, había algo entre el pasto. Se inclinó lo suficiente para moverlo un poco, parecía porcelana, era de un tono blanco y con rayas aguamarina, eso fue lo que más le llamo la atención, era un color que le gustaba pero no encontrabas en cualquier lugar.

Tomo la pieza entre sus manos y la sacudió un poco. Tenía una forma extraña, bastante familiar si lo pensaba, después de analizarlo un poco quedo sorprendida: Era el fragmento de una máscara de hollow. Le parecía imposible, era ridículo por tres razones: la primera era que si la máscara de un hollow se rompía este desaparecía, por lo tanto también los fragmentos. La segunda, no existía ningún rastro de energía en ese pedazo, como si fuera falsa, la tercera y tal vez la más preocupante es que eso no estaba ahí antes.

Miro un poco por los alrededores y cerca de ahí tras un arbusto encontró lo que buscaba: huellas de un adjuca. Eran grandes e irregulares, pero no eran iguales entre sí, al menos podía identificar 9 diferentes formas, bastantes adjucas si considerabas que no solían andar en grupos como los hollow comunes.

-Teniente Hinamori, ya estamos todos aquí, ¿Cuáles son sus ordenes?...¿Teniente?

-Yuusuke-kun, por aquí-Llamo, una vez que estuvo a su lado continuo-¿Ves estas marcas?

-Son de los adjucas que estamos buscando, ¿No?-Comento Hinata quien iba al lado de Yuusuke.

-Sí, pero…no estaban aquí antes, nadie del equipo lo vio, además aun esta la barrera y…

No termino la frase, lo siguiente que sintió fue el ser lanzada un par de metros hacia atrás, rodo por el suelo hasta detenerse cerca de una casa. Lentamente se alzó, un poco aturdida aun por el impacto. "¿Qué fue…?" Se preguntó, la respuesta sin embargo estaba en dirección donde antes se encontraba. Un hollow de 7 metros había aparecido de la nada y la había atacado en solo un instante.

Todos alrededor estaban inmóviles debido a la incredulidad, nadie lo había sentido o visto a pesar de ser tan grande o peor, a pesar de tener un reiatsu aplastante impropio de su categoría. Pero lo que más los tenía de ese modo era que de sus garras colgaba el cuerpo sin vida de Hinata.

"Si te hace sentir más segura puedes quedarte cerca mío o de nuestro tercero al mando, Yuusuke-kun."

-Hi-nata…-Parpadeo un par de veces esperando que el golpe que acababa de recibir solo le estuviera jugando una mala pasada. Sin embargo las cosas no siempre son como uno quiere, ella en verdad acababa de ser asesinada-¡Hinata!

Se llenó de ira hacia aquel ser.

Su siguiente movimiento no fue pensado, su cuerpo actuó por instinto, lanzándose hacia el hollow que rugió como respuesta al aumento de reiatsu de Hinamori.

-Tu…Tu, ¡¿Cómo te atreves?!

-T-teniente, tenga cuidado-Haruka reaccionó, tratando de advertir a la morena.

-¡Aléjense de él!-Grito Hinamori.

Al instante, haciendo uso del shunpo retrocedieron para después desenvainar sus zampakuto y adoptar una postura de defensa. Exceptuando a Hinamori quien aun corría en dirección del hollow, esquivo todos y cada uno de los ataques que este lanzaba, podría ser muy grande y tener una energía superior a la suya, pero era lento. Solo tenía que moverse en el momento indicado y atacar en las aperturas que encontrara.

Junto energía en el filo de su zampakuto para reforzar y afilar la hoja. Esquivo, corto. Giraba sobre su eje para golpear con mayor fuerza, no iba a permitir que escapara, no después de lo que había hecho; El hollow abrió la boca dispuesto a lanzar un cero y Momo vio una oportunidad, retrocediendo un par de pasos extendió los brazos en la misma dirección.

-Hado 54: Haren (Llamas desertoras)-Al instante se disparó de su mano una masa de energía color morado que impacto con el cero a medio crear, ambas energías chocaron, explotando y desintegrándolo entre las flamas.

Así como apareció se fue, solo dejando un recuerdo triste, Hinamori se acercó al cuerpo de la joven caída, ya no había nada que hacer por ella. Tras de sí los demás se le unieron.

-¡Teniente!, ¿Esta bien?-Pregunto preocupado uno de los shinigami.

-Sí, estoy bien, no me hirió

-Qué bueno, nos asustamos por un segundo, no supimos que paso hasta el siguiente momento en que fue lanzada, y luego estaba esa extraña luz azul que la envolvió.

-¿Luz azul?

No entendía muy bien a que se refería… ¿Podría ser? Busco entre su ropa el talismán, pero lo único que encontró fueron los restos hechos cenizas. Recordó las palabas de Toshiro. "Es un talismán que tiene un poco de mi energía espiritual, si lo necesitas puedes usarlo para atacar o para defenderte". Pensó que debía activarlo ella misma, sin embargo cuando estuvo en peligro el mismo se activó formando una barrera sobre ella.

"Shiro-chan", la había salvado. Sintió muchas ganas de llorar.

-Si. Es usted muy hábil, derroto a ese hollow sin ayuda…-Por un momento parecía orgulloso, luego su cara cambio a una de tristeza-Solo que, Hinata…

-Recojan su cuerpo y déjenlo en alguna de las casas, nos centraremos en este lado donde apareció el hollow.

No había terminado de hablar cuando una sacudida de la tierra los puso alertas a todos, las aves alzaron el vuelo presurosas buscando alejarse y un reiatsu de mayor magnitud se abalanzo sobre ellos. Los miembros del grupo quedaron inmóviles una vez más, un sudor frio se formó acariciando sus espaldas, murmullos de preocupación se empezaron a esparcir entre ellos.

-No hagan ningún ruido-demando la teniente.

Al callarse, todo lo que quedo de sonido fue menos que la nada. Una sensación pesada se acumuló en sus estómagos, era similar a la que tienes cuando sabes que no hay escapatoria de una muerte segura. Solo logro poner más nerviosos a todos, incluyendo a Hinamori.

-Rápido, formación de defensa, prepárense para un posible ataque. A la menor oportunidad nos retiraremos.

Pero antes de poder acatar las órdenes, la pesadilla comenzó.

Unos ojos zorrunos veían desde su posición al grupo de shinigamis que buscaban algo entre las casas en ruinas y en las periferias adyacentes al bosque, ajenos a el peligro que los acechaba desde lo profundo del bosque, atento a cualquier descuido para devorarlos.

Sin duda era un grupo de incompetentes si no eran capaces de darse cuenta de la situación delicada en la que se encontraba. Para alguien como él era fácil distinguirlo.

Se preguntó que se traería entre manos ese anciano loco.

Recorrió uno a uno sus rostros, podía decir que ninguno tenía un rango o poder espiritual alto, excepto…Cierta chica que conocía de sobra, según lo que veía era el líder en esa pequeña expedición. Una decisión no muy acertada a su parecer. En su mente ella era ingenua y débil, tanto que le era extraño saber que seguía viva, no sería una sorpresa el que ese mismo día su espíritu se desvaneciera.

El estremecimiento de la tierra, seguido de una gran presión de reiatsu lo hizo sonreír, la función estaba por comenzar. Vería desde primera fila el cruel destino marcado para cada uno de los ahí presentes.

Tal vez, y solo tal vez, sería un día divertido, más de lo que aquella sombra pensó. Y no estuvo equivocado.

La batalla que se desarrollaba ante ellos era como uno de esos sueños en los que deseas salir y no puedes, quieres correr pero tus piernas se sienten pesadas, intentas gritar pero tu voz se apaga. Todo pasa en cámara lenta.

Hinamori Momo se sentía así en ese momento cuando de la nada una oleada de diferentes tipos de hollow se lanzó hacia ellos, como aves de carroña hacia un animal muerto. Intentaban desesperadamente defenderse y crear un espacio para huir, pero parecía inútil, no dejaban de llegar hordas de ellos, no tenían ni un segundo para respirar, solo seguían atacando, liquidando a cuantos pudieran.

La situación no era prometedora.

Una parte había caído en el ataque inicial, los que quedaban iba retrocediendo hacia las casas, buscando un terreno en el que pudieran esconderse. Hinamori trataba desesperadamente proteger a sus subordinados, lanzaba hechizos de las artes demoniacas sin descanso para frenar el avance de los hollow. De pronto un grito se alzó en el aire, era Haruka, quien sostenía el cuerpo destrozado de Ayame, trataba inútilmente de curarlo, exponiéndose al ataque.

Justo tras de ella se alzó un hollow, las garras listas para atacarla. La teniente se apresuró a cortar en dos a la bestia con la que luchaba. Dirigió su ataque a aquel que amenazaba a la shinigami.

-Hado 98: Tenran (Orquídea celeste)-El enorme tornado impacto en la máscara del hollow y este se desintegro en el aire. Rápidamente se posiciono a su lado, la tomo del brazo tratando de hacerla reaccionar-¡Haruka! ¡Haruka!, responde, debemos seguir en movimiento. ¡Haruka!

No hubo respuesta, estaba en shock. Tiro de ella para que la siguiera, de otro modo iba a morir. Corrió entre las casas intentando usarlas de escudo, pero no llego muy lejos cuando la energía oscura de un cero impacto tras ellas, haciéndolas tropezar.

Los oídos le zumbaban producto de la explosión, sentía un poco de sangre chorrear en su frente y cegar su ojo derecho, a tientas busco la mano de Haruka, tiro de ella nuevamente, sorprendentemente ahora era más liviano. Limpio con su manga la sangre de su rostro y se encontró a si misma sosteniendo un brazo mutilado.

-No puede ser-giro su cabeza hacia todas las direcciones solo para ser testigo de la masacre que ocurría a su alrededor. Había cuerpos calcinados, cuerpos mutilados, cuerpos pálidos tirados con sus articulaciones en ángulos extraños, gritos de dolor y de auxilio. Algunas casas estaban en llamas, el humo alzándose hacia el cielo. El caos que la rodeaba se hacía cada vez peor-No puede ser.

De un momento a otro sintió la mano de alguien posarse sobre su hombro y jalarla hasta una pila de escombros. Era Yuusuke.

-Teniente, Hinamori-san-Llamo.

-Yuusuke-kun-Tras de él logro distinguir seis figuras, todas llenas de sangre y heridas, sus caras expresaban nada más que miedo-¿Son todos los que…?

-…Si, por desgracia.

-Debemos irnos ahora-Señalo hacia el noroeste-Si no me equivoco en esa dirección hay una especie de templo que tiene una barrera que repele todo tipo de energía negativa. A este paso no lograremos regresar al seireitei, es nuestra única salida.

-Pero-Hablo uno-Estamos en el extremo opuesto, no llegaremos a tiempo

-Yo hare de carnada, me quedare atrás y los distraeré, ustedes escondan su reiatsu y corran. En cuanto pueda los seguiré.

-¡Hinamori-san! ¿Qué es lo que está diciendo?

-No te preocupes Yuusuke-kun, no pienso morir aquí.

Se miraron entre si y asintieron. Hinamori se dispuso a salir de entre los escombros, una vez afuera corrió en la dirección opuesta, cuando estuvo un par de metros lejos libero una ráfaga de reiatsu, inmediatamente los hollow corrieron hacia ella.

-¡Ahora, Yuusuke-kun!

Los shinigamis salieron disparados hacia el lugar que Momo les había indicado. Ella mientras tanto uso a Tobiume para hacer una red de energía con la cual inmovilizar a los hollows, cuando la mayoría estuvo cerca de su área activo la técnica.

Esta acción le resulto pesada y difícil, gotas de sudor escurrían desde su frente. Estaba cansada, había gastado la mayoría de su reiatsu en hechizos y no sabía cuánto iba a aguantar, "Solo debe ser lo suficiente, lo suficiente para que escapen". Sus brazos y piernas temblaban. "Yo, quiero soltarlo, pero, no debo o no, podre verlos a la cara". Pero era en vano, su energía espiritual comenzó a descender.

"No, no, no, no por favor", rogaba en silencio al tiempo que las hebras de reiatsu que mantenían inmóviles a los hollow se debilitaban. "Solo un poco más" sus ruegos no serían escuchados por su cuerpo quien ya estaba al límite, "Por favor". No tardo mucho para que al final se rompieran y estos se abalanzaran sobre ella. Con un último rezago de energía espiritual creó una cortina de humo que uso para escabullirse.

Siguió la misma dirección que sus compañeros lo más rápido que podía, cada paso le hacía sentir que sus huesos se quebrarían en mil pedazos, aun así, no paro ni disminuyo la velocidad hasta que a lo lejos alcanzo a distinguir la figura de los shinigamis que estaban por ingresar al bosque, se sintió aliviada.

Sin embargo no duro más que unos instantes, al siguiente momento escucho los gritos de sus compañeros, su corazón se apretó al distinguir a tres hollows mas saliendo del bosque hacia ellos. Los shinigamis la notaron y corrieron de vuelta hacia ella; dos no fueron lo suficientemente rápidos, terminaron siendo decapitados.

La situación no dejaba de empeorar a cada instante y, Hinamori supo que estaban acorralados gracias a los rugidos y presencias que sentía detrás de ella. Sostuvo con fuerza a Tobuime y se reunió con los restantes del 5to escuadrón. No dijeron nada, solo se miraron comprendiendo que tal vez esta sería la última vez.

Uno a uno fueron cayendo tan rápido que ni si quiera hubo gritos o lamentos, solo cuerpos inmóviles carentes de vida. Lucharon sin un segundo de tregua, lucharon hasta que las manos les sangraban, al final solo quedaron Yuusuke y Hinamori.

Ambos ya no tenían fuerza y Momo sentía su corazón en la garganta, con los latidos llenándole los oídos. Sus manos temblaron ante el peso de su propia zampakuto justo cuando un hollow dirigió su ataque hacia ella, trato de atacar pero fue tan lenta que ni si quiera lo logro, pese a esto ningún ataque llego. Sorprendida noto como una barrera cristalina los rodeaba alejándolos del peligro externo. Ella no había sido, por lo tanto era…

-Hinamori-La teniente sintió un cálido peso recargarse sobre su espalda, era Yuusuke, quien por primera vez en su vida la llamaba sin honoríficos.- Ha sido un honor el haber ingresado al 5to escuadrón y trabajar a su lado y al del capitán Hirako…-Los hollow golpeaban desde afuera buscando ingresar- Gracias.

Con esas últimas palabras la barrera cedió, y la triste realidad llego más pronto de lo que esperaba, el cuerpo del shinigami cayo inerte, murió rápido y sin dolor, solo aceptando su destino.

-Yuusuke-kun

Ahora estaba sola. Un par de lágrimas de frustración escaparon, al final no había podido defender a nadie, todos y cada uno de ellos había confiado, en cambio no les pudo corresponder, los dejo morir, era tan débil. No merecía vivir…Solo que tampoco quería morir. Hinamori Momo, teniente del 5to escuadrón, pelearía hasta su final, blandió a Tobiume, cortando y rebanando a cada uno de los monstruos que se le acercaban, con la esperanza de poder hacer una diferencia.

Fue entonces, de un momento a otro, Hinamori supo que el destino puede ser muy amable o muy cruel, él se fue con una expresión satisfecha y llena de tranquilidad, ella en cambio lo único que sintió fue un dolor desgarrador que le recorrió todo el cuerpo. Bajo la vista, y ahí, tres garras florecían en su cuerpo, una en el pecho y dos en el costado derecho.

Si por un instante pensó que el dolor inicial era tortuoso, lo fue más cuando las garras salieron de su cuerpo, parecía que le arrancaban una parte de su ser, (aunque tal vez en verdad era de esa forma), sus rodillas no pudieron sostenerla y finalmente cayo.

Dolor, le dolía tanto, sus pulmones ardían como si estuviese intentando respirar bajo el agua, el aire no acudía a su llamado.

Aún estaba consiente cuando uno de los hollow se acercó a ella, pegando su cara como si la olfateara, se le helo la sangre, temiendo que drenaría su energía hasta enloquecerla. Pero contrario a lo que pensó se alejó, no devoraron los cuerpos, ignoraron a todos. Este hecho le pareció extraño, en otro momento lo hubiera analizado, solo que ya no tenía la fuerza suficiente, todo se hacía borroso.

-Shiro-chan…-A su mente llego la imagen del albino, sus ojos aguamarina y esa sonrisa que sabía solo le dedicaba a ella. Recordó la promesa que le hizo de volver, ahora ya no podría cumplirla, moriría sola, le hubiera gustado estar a su lado, si fuera de ese modo, no le importaría partir-perdon…name.

La vida se le iba, ya no podía hacer nada más que esperar su fin.

Sin embargo, la vida le tenía preparado algo distinto, la vida quería que viviera.

-Patética-dijo con desinterés marcado en su voz.

El espectáculo había terminado, las cortinas se han cerrado. Se encontraba en el último escenario de tan magnífica obra donde los cuerpos de los actores estaban esparcidos por todas partes expresando su última actuación con esmero. Había sido entretenido sin duda, como cada uno de ellos peleo inútilmente por sus patéticas vidas.

El cielo trono y la lluvia comenzó a caer suavemente sobre todos, lavando la sangre y apagando el fuego. Sonrió.

Para el, el mejor actor era sin duda la "muñeca de porcelana" rota que yacía ante sus pies. Contrario a lo que creía había dado una buena pelea…No tanto en realidad, la situación era resultado de su incompetencia.

Ya no había nada más que hacer ahí.

Iba a darse la vuelta para seguir con su camino y perderse otra vez en la oscuridad, donde nadie sabía de su existencia o de su pasado, pero antes de dar si quiera un paso, algo en aquella chica de cabello oscuro lo hizo inclinarse y mirar más a detalle la figura tendida en el suelo y llena de sangre.

Estiro una mano y posándola un par de centímetros sobre ella la examino, al hacerlo se dio cuenta de que Hinamori Momo aun respiraba, lo hacía de forma irregular y entrecortada, había un largo lapso de tiempo entre cada exhalación e inhalación.

Sorpresa, sorpresa: Aun había esperanzas de vivir, pero…

-Así que fue por eso, que gracioso-Se dijo a sí mismo-Pobrecita ¿Ne? Lo que te hacen sufrir-Ahora se dirigía a Hinamori.-Bueno, que remedio.

Con un poco de reiatsu curativo cerro lo más que pudo las heridas, no la sanaba, compraba tiempo antes de que muriera, "Lo cual será pronto si no me apresuro". Debía encontrar un lugar seguro, uno en el que cierto capitán de blancos cabellos no los encontrara, después de todo lo sentía acercase. Además de que debían creer que realmente murió, al menos por un tiempo, no eran tontos, la buscarían y llevarían a la sociedad de almas. ¡Pobre de ella si eso sucedía!

Con cuidado de no romper más a esa muñequita de porcelana que encontró, la alzo en brazos, al hacerlo de su cabeza se desprendió aquel moño que usaba para recoger su cabello, dejando caer las largas hebras oscuras. Ahora ella se convertiría en un recuerdo para sus seres queridos.

Siguió avanzando y mientras él se alejaba del campo de batalla otro se acercaba, su reiatsu alterado. Se detuvo, le recordaba a la misma desesperación que sintió ella; No era común en él, pero sintió compasión por Hitsugaya Toshiro, así que tomo un poco de la sangre que brotaba de las heridas y formo un camino de migajas incompleto.

Le daría ilusiones, le haría ver que la pequeña muñeca de piel color durazno podía estar viva, pero no la encontraría, claro está. Le daría algo que no le dio a Ranguiku: una luz de esperanza.

Toshiro corría lo más rápido posible con el miedo acumulándose en su corazón, la nube de un terrible presagio seguía dando vueltas dentro de su cabeza la cual iba creciendo más y más conforme se acercaba. Rogaba en su interior que todo fuera producto de su imaginación y que todo estuviera bien.

-Hinamori está bien, ella está bien. -Siguió adelante con las gotas de agua golpeándolo al avanzar.

Mentir nunca le había agradado, por lo que sus propias palabras le hacían sentir un mal sabor en la boca, como si dentro de él supiera que esto no era cierto.

Su respuesta llego en cuanto piso ese lugar. Quedo consternado: personas muertas, sangre, restos de humo, ni un indicio de vida.

-Hinamori- Su corazón se detuvo y su estómago se apretó.

Enseguida, utilizando el shunpo busco por toda el área, recorriendo de pies a cabeza tratando de encontrar a su amiga entre los restos de los shinigamis caídos, reviso a cada uno de ellos deseando que ninguno fuera ella, que al girar un cuerpo no encontrara su rostro bañado en sangre. Había algunos cuerpos que estaban irreconocibles por lo que tenía que buscar restos de reiatsu, hasta ese momento ninguno le pertenecía a Momo.

Pronto encontró algo, una simple pieza de tela color verde menta con un lacito azul marino. Lo reconocería en cualquier lado porque era el accesorio que siempre usaba Momo, lo reconocería porque fue el quien se lo regalo.

Las ganas de vomitar se hicieron presentes, aquel objeto se encontraba en un charco de sangre, sus manos temblaron cuando después de arrodillarse poso un dedo sobre el líquido, concentrando su propia energía espiritual para buscar otra. Deseaba con toda su alma que no perteneciera a su amiga. Para su desgracia lo que más temía se hizo realidad.

-Hina…mori-La tristeza y el aturdimiento era tanto que no sabía qué hacer, rasguño la tierra manchada bajo el-¡HINAMORI!

Su grito no fue tan fuerte, pero era desgarrador para cualquier ser vivo que lo escuchara. Los hermosos ojos brillaban inundados en lágrimas, recorrían pesadamente el rostro del albino, como si también sufrieran por la pérdida de Hinamori Momo ¿Qué se suponía que debería hacer ahora? ¿Cómo se suponía que debía vivir ahora?

Lo había perdido, había perdido una de las personas más valiosas en su vida, alguien que para él era irremplazable, que era aquella por la que siempre, siempre había seguido adelante. Ya no estaba, lo había dejado atrás.

-Perdón, no pude protegerte, te he fallado.

Lloro en silencio como hace mucho no lo hacía, durante tanto tiempo que la lluvia que caía ya lo había empapado por completo y comenzaba a lavar la sangre a su alrededor. En un intento desesperado tomo dos puños de la tierra ensangrentada, como intentando que lo último que quedaba de ella no desapareciera, los llevo a su pecho, ya nada se sentía real.

Se levantó, perdido en sus pensamientos, andando sin rumbo, vacío. De un momento a otro se encontró bajo la protección de los árboles, en sus manos ya no quedaba nada. Sollozó repitiéndose que todo estaba perdido. O quizás no... ahí sobre las hojas encontró un rastro. Era mínimo, gotas de sangre que formaban una especie de camino en la dirección en la que se encontraba un momento atrás.

Tal vez…regreso donde había encontrado el moño de Hinamori. La lluvia había lavado la mayoría de gotas, pero aún quedaban unas pocas que lograron quedar al resguardo, las suficientes para saber que provenían de ese lugar. Una vez más volvió al bosque y busco reiatsu: Era de Momo.

Su mente fue a mil por hora, cabía la posibilidad que la chica hubiese venido del bosque y terminado cayendo donde el charco de sangre, pero también era posible lo contrario, que se hubiese levantado y andado hacia el bosque.

Era loco, casi imposible, pero quería aferrarse a cualquier indicio con tal de que existiera la posibilidad de que ella viviera. Siguió las gotas, mientras más avanzaba eran más lejanas y en cierto punto desaparecían. Una vez más volvió a recorrer la villa y analizar la situación, mientras más veía, más extraño se volvía todo, algo estaba mal.

Sin embargo, no tenía tiempo para ello en ese momento, si Hinamori estaba viva debía regresar rápido al seireitei y pedir un grupo de búsqueda, aunque era poco probable que le concedieran ese deseo. También podía iniciar el mismo, con la posibilidad de ser expulsado del gotei 13, perdiendo su puesto.

Estaba en una situación casi igual que al inicio y su decisión, al igual que horas atrás, fue inmediata y sin vacilaciones: Hinamori Momo era más importante para él, debía encontrarla y llevarla a casa, donde ambos pertenecían. La salvaría de cualquier cosa, volverían.

Juntos.

Mientras reescribía este capítulo moría de horror y vergüenza. Estaba bien c*lero, creo que ahora está mejor.

Bueno, les recuerdo que esta historia se desarrolla tiempo después de la saga de los fullbring, que es hasta donde llego el anime (lo único que he visto), así que ignoremos todas las sagas que siguen en adelante. No hay, no existen.

Para la parte de la masacre del grupo del 5to escuadrón mi mente se llenaba de imágenes de shingeki no kyojin, gracias Isayama por las masacres, me llenan de inspiración.

Si han decidido releer los capítulos que edite y ahora se encuentran leyendo esto les dejo un regalo. He hecho un par de dibujos para "De una sonrisa" y pueden encontrarlos en Tumblr, el enlace esta en mi perfil 3. bye bye.