Premeditación
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-Shiro-chan, ¿Por qué?
El peliblanco despertó de golpe, sudor resbalaba desde sus cabellos empapando la tela, su respiración tan acelerada que fácilmente podría compararse al batir de las alas de un colibrí, sus propias palpitaciones llenaban sus oídos. Una pesadilla. No, más bien un recuerdo que lo atormentaba, sobre aquel día cuando casi mata a Hinamori.
Ocurría solo en contadas ocasiones, aquellas en las que su mente perdía el equilibrio. Antes se manifestaba con hielo creado por su propio reiatsu, ahora solo era atacado por esas memorias. Limpio el sudor de su frente con el dorso de su mano, era por esa misma razón que había estado evitando dormir, sabía que llegarían tarde o temprano y no estaba listo para eso, más que nada le aterraba presenciar la cara de Momo llena de dolor con un deje de traición.
Dolor por que su amigo la lastimo.
Traición nuevamente por parte de la persona a la que admiraba.
Se levantó pesadamente, sus huesos crujieron un poco en respuesta. Se encontraba en una vieja granja a las afueras de Karakura, el suelo lleno de paja había sido su cama en ese lugar que tomo para descansar. Su primer descanso desde hacía una semana, había estado retrasándolo lo más que podía, impulsándose a seguir buscando a la morena y supo que debía dormir cuando casi cae por el cansancio, sabía que si seguía de así no aguantaría, por lo tanto se rindió al sueño.
Y como temía sus pesadillas lo importunaban.
A través de la ventana vislumbro los altos arboles verdes relucientes por las gotas de agua, la lluvia caía intermitente, siendo que actualmente estaba estática en los cielos. No sabía hacia donde se estaba dirigiendo, su búsqueda era a ciegas, pero debía seguir, así que tomo a Hyorinmaru quien descansaba recargada en la pared de madera a su lado, giro un poco al realizar tal acción y por el rabillo del ojo capto un destello rojizo.
Dirigió sus orbes turquesa en aquella dirección no sin antes desenfundar su zamapakuto listo para atacar, sin embargo al hacerlo se encontró con que solo estaba el en ese lugar. Se relajó, iba a guardar su arma de nuevo en su funda, pero se sorprendió de no poder hacerlo con naturalidad, miro hacia la hoja sorprendiéndose de que la razón era que su mano temblaba
-¿Qué?-Tal vez aún estaba cansado.
Simplemente lo iba a dejar pasar cuando algo más extraño sucedió. Gotas aparecieron sobre su mano como si cayeran desde arriba, tiñendo su piel de rojo. El característico aroma de la sangre lleno sus sentidos, no era normal, mucho menos bueno, pero por sobre todo, no le pertenecían a él. La sensación pegajosa y resbalosa se hacía cada vez más grande junto a su incredulidad.
-Shiro-chan-La voz llego a él como si sonara desde todas partes, provocando un leve eco en ese lugar.
Ante la voz se sintió paralizado.
-¡¿Hinamori?!-Busco de dónde provenía -¿Dónde?
-Aquí
Ante el horror de Toshiro, Hinamori se encontraba frente a él. Su aspecto era terrible, enormes ojeras bajo sus ojos resaltaban en tonos oscuros, se le veía tan delgada y la piel tan pálida que parecía una hoja de papel mojada, sus ojos estaban vacíos, carentes de emoción alguna y de su pecho sobresalía una zampakuto.
-¿Por qué Shiro-chan? ¿Por qué? –La chica tosió sangre.
-¿Hinamori? No, esto no puede ser.
Dio un paso hacia ella, ante este acto la chica abrió más los ojos y soltó un quejido. El albino se detuvo sin comprender del todo, eso hasta que regreso su atención a sus propias manos, de un momento a otro se encontraba sosteniendo el arma que hería a su amiga, a través de la hoja sentía como rozaba contra los huesos.
Lleno de horror la soltó súbitamente y el cuerpo de la chica cayo. De inmediato se lanzó hacia enfrente tratando de frenar la caída, pero sus dedos atravesaron el cuerpo de Hinamori como si esta estuviese hecha de humo. Toshiro se quedó plantado en su lugar, no creía que todo eso estuviese pasando, no quería creerlo, no podía. Cerro los ojos y tallo con sus manos sobre ellos esperando que al abrirlos se encontrara solo nuevamente.
Inhalo, sostuvo el aire y abrió los ojos… No había rastros de Hinamori ni de la sangre que manchaba sus manos.
-¿Qué fue eso?
Se dijo sintiendo que en cualquier instante caería, necesitaba comer y dormir bien, supuso que esas eran las causas de esos delirios. Pellizco el puente de su nariz para después girara hacia la salida, al hacerlo se encontró frente a frente con la cara de la teniente del 5to escuadrón, su apariencia igual de tétrica que minutos atrás, esta vez sus ojos se enfocaban en él.
-¿A dónde vas Shiro-chan? ¿Vas a abandonarme de nuevo?
-No puede ser cierto, no puede ser cierto-Se repetía tratando de convencerse.
-Soy la verdad, soy lo que juraste proteger y fallaste, y como fallaste ahora solo te estorbo, que cruel, que cruel.
-¡No! ¡Te equivocas!-Hinamori siempre había sido su debilidad, aquellas palabras lo golpeaban-¡Eso no es cierto!, yo siempre he buscado protegerte, por favor perdóname-Se estaba quebrando-Por favor, dame tiempo, sé que estas viva. Yo te voy a encontrar.
-¿De verdad?
-Sí, entonces ya no te dejare sola, ya nunca volverás a sentir dolor.
La respuesta a sus sinceras palabras llego en forma de risa cargada de burla que broto de los pálidos labios. La delgada figura se alargó, los bordes se difuminaban y el rostro tomaba tintes oscuros.
-Ya no hay nada que puedas hacer por mi.-La morena desapareció por un instante para luego aparecer tras él. Los brazos de Momo rodearon el cuello del albino, su torso descansando en la masculina espalda.- Ya no puedes salvarme, me dejaste morir.
-Mientes. Estas viva-El no hizo intentos de quitarla.
-Abre los ojos Shiro-chan, debes ver la realidad y aceptar la culpa.
-No.
-De como yo gritaba tu nombre- A cada palabra dicha un corte sangrante aparecía en los brazos de la teniente.
-No.
-De como pedía desesperada por tu ayuda y nadie llegaba.
-Detente.
-De como llore y mi carne era arrancada.
-Para, por favor para- La desesperación lo ahogaba a cada minuto, imaginar lo que le decía significaba un infierno.
-De como mis huesos crujían al ser rotos en fragmentos.
-No más, no más.
-Y tú no me oíste-Una presión en su garganta aumentaba, producto de los brazos de la teniente apretándolo-Te odio con todo mi ser, Hitsugaya Toshiro, te odio.
-¡Mientes!-Su mano salió disparada hacia atrás tratando de alejarla, pero su horror aumento al ver su diestra dentro del pecho de la chica. La sensación de algo cálido y húmedo le embargaba la piel.
Ella solo sonrió y cayó hacia atrás dejando en las manos del de ojos turquesa un palpitante corazón.
-Shiro-chan ¿Por qué?-Como un susurro se repetía en su cabeza.
-No, te equivocas, ¡Cállate! Tú no eres ella, ¡Cállate! ¡Cállate!-La Hinamori que conocía no era así, nunca sería capaz de hacer eso.
El silencio volvió, llevo su mano a su pecho a la altura de su propio corazón, la sangre había desaparecido, sin embargo el aroma aún se mantenía fresco en su nariz. No había rastros de que Hinamori Momo hubiese estado alguna vez ahí, pero la sensación perduraba, era abrumador, aun si estaba acostumbrado a cosas como esas en su trabajo no podía resistir que la víctima fuera alguien a quien el apreciara profundamente.
Se recargo en la pared, una arcada le vino, pero su estómago vacío solo devolvió un poco de saliva. Limpio su boca con la manga. El cansancio de su cuerpo y mente era palpable, contrario a ello saco fuerzas de quien sabe dónde y tomo a Hyorinmaru quien había terminado en el suelo, la limpio del polvo para evitar que la hoja se dañara, fue entonces cuando lo vio.
Una especie de sello brillando en la hoja, nunca había visto algo como ello, los trazos eran grotescos y se curvaban formando una especie de cara que le recordaba a las máscaras de oni, el color era tan tenue que solo podías verlo si se forzaba la vista, el reiatsu que liberaba le era desconocido, pero sin duda las intenciones no eran buenas.
Apretó los puños con fuerza, un odio puro lo invadió. Concentro su energía espiritual y libero el hechizo, al instante el sello desapareció. Eso era inaudito.
-Alguien me está saboteando. No quieren que encuentre a Hinamori, pero ¿Cuál es la razón?-Tenía muchas dudas, cada vez la situación se tornaba más oscura-Maldición.
A pesar de su cansancio salió del lugar lleno de resolución renovada con el propósito de retomar su búsqueda, ya afuera miro el cielo, la primera gota de lluvia del día se precipito del cielo y cayó en la cara del albino, justo en el rabillo del ojo, resbalando dejando una fría caricia, era como si el cielo supiese sobre el sufrimiento de Hitsugaya toshiro.
…
Sus ojos menta se perdieron por un minuto en lo que parecía la eterna lluvia, gota tras gota caían sin cesar.
Lluvia, nunca entendió porque desde que era pequeño le disgustaba tanto este evento climatológico, tal vez porque le provocaba una sensación de mal presagio o como un anuncio de muerte, una constante en la vida de los shinigamis ya que ellos mismos la representaban, ellos eran la añoranza o el repudio, el miedo o la paz, ellos eran la contraparte de la vida, pero formaban parte de la misma.
Tan complejo e ilógico, el que creo las leyes estaba podrido.
Se apartó de la ventana cuando un sonido burbujeante llego a sus oídos, la olla de metal que se encontraba al fuego en la cocina había comenzado a hervir, la tapa bailaba ligeramente y un poco del líquido se escurría por las orillas. Si era honesto diría que se descuidó al haber olvidado una necesidad tan primordial como lo es alimentarse, la teniente no había ingerido nada, su estómago estaría demasiado sensible por lo que debía ser cuidadoso con lo que le ofreciera.
Necesitaba comer para recuperarse rápidamente.
Retiro la tapa, inmediatamente un aroma suave salió en la forma cálida del vapor, sirvió un poco en un cuenco y lo acomodo en una bandeja al lado de la taza de té, ambos tenían buen aspecto, esperaba que la chica no lo lanzara en un arranque de ira. Mientras buscaba entre los cajones los cubiertos, un chispazo sobre la mesa de la cocina robo su atención: El papel que yacía sobre ella se estaba consumiendo en fuego rojo, desapareciendo para siempre.
-Ya veo, así que ha destruido el sello. No importa.
Tomo una chuchara plateada pensando que sería suficiente, no quería dejarle al alcance un tenedor o un cuchillo, alzo la bandeja y con parsimonia se acercó a la habitación, la puerta estaba abierta así que simplemente entro, dejando la comida en el descolorido tocador. Suspiro por milésima vez, eso se le estaba haciendo un pasatiempo y tan solo llevaban una semana juntos, de los cuales solo un día había estado despierta, porque, desde la noche anterior que llegaron ella no hacía nada más que dormir, aun cuando ya era pasado medio día.
Le causaba cierta irritación tanta pasividad de su parte, además de que necesitaba que despertara para hacerle otra curación y verificar su estado mental. Simplemente esperar le resultaría aburrido, quien sabe si lograría hacerlo por sí sola, su aspecto actual le decía que no, tenía la boca un poco abierta, respiraba profundo y acompasado, en otra situación estaba seguro de que roncaría.
-Los animalillos deberían preocuparse por lo vulnerables que son mientras duermen-Sacudió una mano frente al rostro de la shinigami-Oye, oye, ooye.
Más que inútil, estaba perdida en ese mundo de ensueños. Gin sonrió con una idea en mente, tendría que sacarla a la fuerza, nada espantoso, solo tendría que…
-Agg, ¡ahh!-Hinamori pataleaba e intentaba alejar aquello que le impedía respirar.
Dio un salto en su lugar, liberándose de los dedos que sostenían su nariz. Asustada miro a todas partes, los ojos chocolate se detuvieron en Gin.
-Mira que tienes el sueño muy pesado-Le dijo ampliando su sonrisa llena de malicia.
Ella no respondió, se limitó a llevar sus manos a su garganta como si en lugar de taparle la nariz hubiera tratado de ahorcarla mientras dormía, tal vez se había pasado un poquito. "Jaja, no realmente" pero seguía sensible de los acontecimientos recientes, además de ser una mala estrategia si quería que ella dejara de estar en guardia cada que lo veía.
-Hmj-Una pequeña risa broto de los labios del de cabellos plata y añadió con voz inocente-¿Por qué tienes esa cara de susto?
-No es gracioso- Respondió mientras trataba de alejarse lo más posible de él.-Creí que estaba…-Se encogió, se llevó un buen susto, su cuerpo había estado expuesto a situaciones estresantes y experiencias cercanas a la muerte (La ultima había estado mas cerca que nunca) que trataba de protegerse y reaccionar para salvarse. Hinamori restregó sus brazos, el dolor regreso -Agg
-Vamos, solo bromeaba, te llame un par de veces, pero no respondiste.
-¿Qué necesita?-Ya no gritaba como la noche anterior, era un avance.
-Tus heridas deben ser curadas nuevamente-De dentro de la cómoda al lado de la cama saco una pequeña caja-Descubre tu torso.
-¡¿Descubrirme?!-Ante la mención de esa simple palabra olvido la "broma" de momentos atrás. No hablaba en serio, ¿O si?
-Si no, no pode curarte.
-Pero, pero…-Balbuceo
-¿Pero?-Ella no respondió, en su lugar un tono rosa cubrió sus mejillas. Gin lo comprendió rápidamente, solo llevaba encima un camisón y una sudadera. Bufó-He visto cosas mejores.
Hinamori abrió la boca como para replicar pero la cerro casi de inmediato, frunció el ceño y desvió la vista a un punto vacío de la habitación mientras se quitaba la sudadera y bajaba la parte de arriba del camisón, tenía que aprovechar que él estuviese dispuesto a curarla, de otro modo las opciones que le quedaban eran escasas y lentas, se contuvo, siempre había sido tímida en esas cuestiones, además de no ser una persona segura con respecto a su cuerpo, sus labios temblaban y a los ojos de Gin parecía que la joven iba a llorar de vergüenza. Esta vez el shinigami no presto demasiada atención al cuerpo de Hinamori, se limitó a centrarse en las heridas, las cuales tenían un mejor aspecto.
Se concentró para reunir una pequeña cantidad de reiatsu en su dedo índice y con cuidado lo poso al inicio del corte, recorriendo el mismo lentamente, en su mente visualizaba como los tejidos se unían entre sí. Las heridas hechas por las garras del hollow fueron las únicas que recibieron este tratamiento. Una vez termino estas, saco de la pequeña caja gasas, vendas, medicina y ungüentos, no era bueno con los hechizos curativos, pero eso nunca lo diría. Limpio y aplico lo necesario para luego poner gasas y vendarla rápidamente. Acto seguido aplico ungüento en los cortes menores y los hematomas que para ese momento lucían casi tan negros como el carbón. Durante todo el proceso, ante cada toque la teniente hipaba quedito debido a la molestia por tocar la piel lastimada.
-Termine-Anunció.
La joven se vistió a la velocidad de la luz, Ichimaru ahogo una carcajada que clamaba por salir: Seguía viendo en ella al pequeño cervatillo moribundo. El peli plata indico con la cabeza el plato que seguía sobre el tocador, la morena siguió con la vista el lugar que señalaba, encontrándose con un tazón blanco de humeante contenido y antes de que pudiera decir una sola palabra su cuerpo la traiciono en el momento en el que su estómago gruño exigiendo ser llenado, Hinamori se encogió entre sus hombros, parecía que la vergüenza se iba acumulando.
-Come-Ordeno Gin.
-No lo necesito-Trato de insistir.
-Eres tan necia, es obvio que sí. Pero si no lo quieres no te voy a rogar, simplemente lo voy a tirar-Se dirigió hacia el plato y justo como esperaba, la joven lo pesco de la orilla de su ropa para detenerlo.
-Lo comeré-Anuncio. No le gustaba desperdiciar comida, además de que no lo había notado antes, pero moría de hambre.
La chica se levantó con mucho trabajo de la cama y se dirigió hacia el tocador, jalo la silla que se encontraba frente a él y tomo asiento. Comenzó degustando el contenido, primero dudando, después una cucharada tras otra era llevada a su boca como si fuera el fin del mundo y esa fuera su ultima cena, aunque en realidad se diría que era la primera. Para Gin, en ese momento la teniente era una niña tan predecible y torpe.
Ichimaru tomo asiento en una esquina de la cama esperando que Hinamori terminara, cruzo una pierna sobre la otra y recargo su mentón en su mano.
El tiempo corría sobre ambos, pero ella no estaba lista. Apenas si era una cría que poco podía hacer por si sola: No tenía fuerzas, no tenía reiatsu, no tenía control, ni criterio solido (Era demasiado visceral) y lo peor, ella no confiaba ni una pizca en él, estaba 100% seguro de que era su persona menos favorita sobre la tierra. Además, había varias personas interesadas en encontrarla, entre ellos Hitsugaya Toshiro.
Todo eso sumado le resultaba en que no tenía nada entre sus manos…No, no, tenía la pieza más importante del juego, la reina estaba en su posesión; el seria la sombra que urde y susurra a la reina, la mantendría viva hasta donde sus medios le permitieran, lo demás dependía de la reina y si al final ella lograba sobrevivir, obtendría libertad.
Primero empezaría por su mente, después su cuerpo. Sabía que tipo de persona era la teniente, respondía a palabras amables y "sinceras", pero viniendo de su boca no creería nada, lo interpretaría como una mentira más. Así que se dejaría de actos y palabras tan rebuscadas, lo único que debía hacer era quitar la venda de sus ojos, era hora que aceptara lo que ella ya sabia y se negaba a ver.
Empezaría por ahí.
-Dicen que el instinto está arraigado fuertemente a las personas, en ciertas situaciones nos hace actuar de formas que ni nosotros mismos comprendemos-Comenzó, por ahora solo aflojaría la venda-…Si hubieras salido anoche, definitivamente no te habría seguido.
La teniente escupió un poco del té que estaba bebiendo, sus hombros se tensaron cual niño que ha sido descubierto haciendo una travesura.
-¿Co…como dice?
-Lo que escuchas-Su voz era tan tranquila, tal vez con un toque de aburrimiento-Anoche, cuando abriste la puerta y pensaste en escapar. Si lo hubieras hecho no te habría seguido, hubiera dejado que te marcharas.
La cara de la chica era una de incredulidad, sus ojos decían que había sido una completa estúpida por haber dudado y no huir cuando se le presento la oportunidad. Gin estaba atento a cualquier reacción o palabra que pudiera usar en su favor, Hinamori llevo su mano a las heridas y palpo con suavidad.
-Yo no lo hice porque
-"Estoy herida, no llegare lejos", seguro esas son las mentiras que te dirías. – Interrumpió a la teniente-Cuando uno quiere huir lo hace, aunque eso signifique la posible derrota. En el fondo, sabes que este es el lugar en el que debes estar.
-Estoy aquí porque usted me trajo-Dejo la taza sobre la madera del tocador-Alegando sus razones, que, a mi parecer, no es nada bueno lo que trama.
-Eso depende quien lo mire, ¿Para quién no será bueno en realidad?
-¡Para mí!, ¿Quién más sale afectado de esto si no yo?
-Tienes razón, si hubieras muerto la única afectada serias tú. Pero evite ese final, por lo que ahora no eres la única afectada.
-¡Eso no tiene ningún sentido!-Aunque no gritaba, la voz de Hinamori era demandante-No hasta que me explique lo que según usted, está pasando. ¿Qué necesita de mí?
-Si te dijera que es lo que necesito de ti, ¿Cuántas de mis palabras creerías en este instante?
Ella quedo muda. Sabía que no tenía una forma de decir cuando mintiera o cuando dijera la verdad, lo único en lo que podría basarse era el pobre conocimiento que creía tener de él, pero eso no le servía.
Gin se levantó y se dirigió a la ventana, el viento agitaba un poco los arboles afuera, una calmada brizna humedecía el ambiente. Recordó la noche anterior cuando Hinamori se había alterado y había usado toda su energía para mantenerse en pie, después cayo débil y temblorosa. Necesitaba comprobar unas cosas al respecto, debía ponerla en una situación similar, esperaba que el sello que le puso la noche anterior no interfiriera y no podía quitarlo o el deterioro sería más rápido.
Lo más fácil sería que ella misma le contara sobre ello, pero dudaba que le fuera a decir algo al respecto, no le quedaba otra opción que "ponerla en evidencia" y con ello impulsarla a hablar para después ofrecerle lo que necesitaba.
Giro hacia ella, la shinigami estaba alerta, sostenía la cuchara fuertemente entre sus dedos. Ichimaru exhalo, después su sonrisa se hizo más grande.
-Bueno, aunque si de verdad quieres irte te daré otra oportunidad, ¿Quieres intentarlo?-Inmediatamente noto como la atención de la chica se centraba en el-Juguemos entonces, si ganas puedes irte.
-Miente.
-No miento-Espero su respuesta.
-…¿De qué se trata?-Pregunto ella después de un minuto de silencio.
-Es sencillo, lo único que tienes que hacer es...
…
Hisagi miraba el vasto cielo azul y las nubes que pasaban perezosas por todo el lienzo celeste, la lluvia en la sociedad de almas había desaparecido temporalmente, dejando paso un rato al astro rey, los haces de luz calentaban el ambiente, las antes marchitas flores se encontraban erguidas gracias al agua y al sol, los animales y las personas seguían su vida como si nada malo pasara, aun dentro del gotei 13 nada parecía haber cambiado.
Pero no dentro de él, en su interior se mantenía una continua oscuridad. Intensos deseos de una señal, una noticia, un rumor se agitaban a la expectativa.
Apretó los puños mientras sus facciones se descomponían en una mueca de desesperación. Había perdido a tantos en muchas ocasiones, conocidos, compañeros, familia y amigos, pensaba que era algo natural que no se podía evitar, vivía su día a día evitando tenerles lastima, de nada serviría, no serían regresados solo por ello. Infantilmente se creyó inmune, así que la tarde en la que la noticia llego a sus oídos le pareció que el cumulo de nombres en el registro de fallecidos se hacía demasiado grande.
"La teniente Hinamori Momo del 5to escuadrón ha caído en batalla"
Esas fueron las únicas palabras que se les dio a conocer. Y a pesar de la escueta información esta se esparció rápidamente dentro de las paredes del seireitei, llegando a oídos de todos.
Hinamori era una de sus amigas más cercanas, se conocían desde la academia. Aun recordaba el primer día que la había visto, fue en la bienvenida a los novatos (de la cual él estaba encargado), dentro del aula ella destaco ante sus ojos junto a un par más debido a que era de los pocos que se mantenían en su lugar esperando indicaciones. Siendo sinceros, en aquel momento pensó que la chica no tendría futuro en el gotei 13, su aspecto pequeño, débil y amable le decía que era mejor que estuviese en otro lugar menos ahí.
Sin embargo, aquella vez en el examen en el mundo humano demostró lo contrario, ella fue la que decidió no abandonarlo y junto a Renji e Izuru volvieron para ayudarlo. Se sorprendió que antes de ser atacado por segunda vez una silueta delgada se interpusiera entre ellos, lucho con valor, destreza y convicción. Fue entonces que se arrepintió de haberla juzgado sin siquiera conocerla.
Después de eso, Hinamori, Renji, Izuru y él se habían convertido en buenos amigos. Su amistad perduro aun después de estar en escuadrones diferentes, siempre que podían se reunían y hablaban, reían, más que amigos podía asegurar que eran familia…El golpe fue realmente duro para los tres, pero sobre todo para Renji.
Ese par era como hermano y hermana, de los 4 eran los más unidos. Ese simple hecho a su parecer explicaba su reacción, Hisagi había estado con el cuándo se enteraron, el pelirrojo había tomado al shinigami que les avisó y lo golpeo, gritando que era absurdo e imposible, maldiciendo a todos y diciendo que eran un montón de desgraciados. Entre tres tuvieron que inmovilizarlo, no escuchaba a nadie, actuaba con violencia, insistía en que lo dejaran ir, que el mismo la encontraría y descubriría la verdad.
Controlarlo fue básicamente imposible, así que desde ese día hasta la fecha Renji había sido dado de baja temporalmente de sus labores y se le mantenía en el 4to escuadrón bajo el efecto de sedantes, lo suficientemente fuertes para que se disociara de la realidad. Verlo en ese estado era duro, pero habían sido las indicaciones de arriba, no podría irse de ahí hasta que aceptara la muerte de Hinamori, cosa que parecía iba a ser difícil, cada que lo visitaba el murmuraba de vez en cuando que su amiga estaba viva, que algo estaba mal.
Esperaba que no se destruyera, que no pensara que debió detenerla. Debían ser pacientes y esperar que la situación mejorara con el tiempo.
Tras de él los pasos sobre el césped se detuvieron a su lado, Kira tomo asiento sin decir palabras, la tristeza estaba escrita en cada uno de sus poros, pero a diferencia de Renji demostraba que intentaba seguir.
-¿Cómo esta Renji?-Pregunto suponiendo que de ahí venia.
-Un poco mejor, hoy le redujeron la dosis-Una leve sonrisa asomo en la comisura de sus labios-Rukia intentara hablar con él una vez la vuelvan a reducir y sea capaz de comprender.
-Ya veo.
-Es difícil verlo en ese estado.
-Sí, él siempre ha sido alegre y no decae tan fácil, debemos entender su situación y apoyarlo.
El silencio fue su conversación por un par de minutos, ambos procesaban la información.
-¿No te parece un poco extraño?-Comenzó Izuru
-¿El qué?
-Hubiera sido suficiente con mantenerlo encerrado en algún lugar, sé que a pesar de todo lo habría comprendido después de un par de días, ¿Por qué llegar a este punto?
-No estoy seguro, tal vez porque es un poco visceral y no quieren más problemas.
-Tal vez, pero actúo un poco más agresivo de lo normal.
-…Ahora que lo mencionas… no, no, no lo creo.
-¿Qué?-Insistió el rubio.
-El día que Hinamori partió de misión, Renji fue a terminar el papeleo del 5to escuadrón, después de eso cuando nos encontramos parecía un tanto nervioso, él dijo que había algo mal.
-¿Algo mal? ¿Sobre qué exactamente?
-No lo sé, no me dijo. Tal vez no era nada relacionado a Momo.
Kira quedo pensativo, se acercó un poco más a él, miro hacia todos lados como si se cerciorara de que no había nadie cerca, después en voz baja hablo.
-Hay algo que me molesta-Inicio- Hoy dijo algo raro cuando ya me iba-Hizo una pausa tratando de hilar bien las palabras y darle sentido- "Hinamori, no era el mismo, fue un éxito, no accidente"
-¿Eso dijo?
-Si
-Tranquilo, debe ser producto de los sedantes. No creo que haya tenido sentido.
-¿Y si no es así? ¿Y si realmente trata de decirnos algo importante? Lo que más me intriga es "No accidente"
Hisagi abrió mucho los ojos como si estuviera ante una realidad improbable pero innombrable debido a que sería horrorosa de ser cierta.
-…De ser ese el caso, me temo que no lo están curando, lo están silenciando.
…
"No hay sentido en esforzarse si sabes que, aunque pongas todo de ti el resultado será el mismo"
Esas eran las palabras se habían quedado grabadas en su mente desde que era tan solo un niño, las escucho innumerables veces, en ese entonces siempre las odio, a pesar de que estaba en su naturaleza no pelear batallas perdidas, creía que si eras lo suficientemente astuto y paciente podrías lograr tus propósitos.
Con el tiempo aprendió que a veces no es tan sencillo como eso, al final termino peleando batallas sin sentido, fallando en el proceso, así que si algo estaba perdido simplemente lo abandonaba. Sin embargo, peco una última vez creyendo que esas palabras podrían estar equivocadas, lo hizo por aquella que consideraba su preciada amiga, y habría perdido la vida una vez mas de no ser porque desde un inicio considero todos los posibles finales, por lo que se preparó para ello.
Y era por eso que desde hacía un tiempo ver a la gente dar todo de sí, engañándose de que podrían hacerlo cuando no era de ese modo, le causaba un tanto de irritación.
Hinamori Momo le daba esa sensación en ese mismo momento, la chica se esforzaba con todo lo que tenía aunque se notaba a leguas que no podía mas, esta jadeaba y corría a toda la velocidad que sus piernas le permitían, sus mejillas rojas denotaban cansancio y eso que el pequeño ciervo apenas había recorrido una distancia corta, no estaba ni a la mitad del camino a la grieta dimensional, el tiempo que le dio para llegar ahí se le terminaba.
Gin la seguía de cerca, avanzaba lentamente por las ramas gruesas de los arboles sobre ella, saltando de una en una sin quitarle los ojos de encima, vigilando cualquier cambio que se pudiera expresar. Ella iba cada vez más lento, aferrándose a los troncos para no perder el equilibrio, una mueca de dolor persistente se dibujaba en su boca. El de mirada zorruna se adelantó un par de árboles sin perderla de vista, acto seguido se sentó, le resultaba poco práctico ir a su paso, la esperaría hasta ese punto y avanzaría de nuevo con ella cuando lo alcanzara, si es que antes no se le terminaba el tiempo.
El ex capitán bostezo, tapando su boca con la amplia manga de su uniforme blanco, tenía sueño. Mientras aguardaba arranco una hoja del árbol y jugueteo con ella entre sus dedos, después la apoyo en su frente, la superficie estaba fría, era agradable. No era lo mismo que dormir, pero le relajaba lo suficiente como para mantenerse tranquilo.
-¿Cuándo fue la última vez?-Se preguntó a sí mismo relajando los hombros y estirando la espalda. Llevaba demasiado tiempo sin relajarse, porque nunca sabía cuándo podrían aparecer, y el detestaba que eso pasara, siempre iniciaba igual, con…
El tintineante sonido de campanas resonó en su mente, como un aviso.
De pronto el enfoque de la vista de Ichimaru se tornó borroso, su sonrisa se transformó en una línea recta y sus orbes menta se abrieron para encontrarse con esa imagen que ya antes había visto: Unos labios pequeños que expresaban terror, solo eso; después estos se movían, hablaban, sin embargo ni una sola palabra llegaba a sus oídos. No hacía falta en realidad, sabia de sobra cuales eran esas palabras. El terror era remplazado por una sonrisa, y luego…
-¡Gag! ¡Umh!
El shinigami fue traído a la realidad por el quejido de dolor de Hinamori, quien, siendo presa de espasmos violentos, se había sentado entre las raíces de un frondoso árbol, abrazándose para intentar menguarlos. Su escasa energía espiritual en ese momento se mostraba inestable, agitándose en su interior y escapando de ella como si fuera una botella con una ranura por la que gotas de agua se derramaran. Pero no escapaban hacia fuera de ella, al contrario, se acumulaban en un punto específico dentro.
Gin frunció el ceño y apretó los puños. Ahí estaba.
-Tu destino siempre parece ser maldecido.
Habiendo analizado y reiterado la situación, bajo de donde se encontraba y camino hacia ella.
-Apuesto a que esto te pasa constantemente-Sonrió, la burla marcada, la expresión delatando que mentirle era innecesario.
Hinamori no respondió, sin embargo, abrió los ojos, primero mostrando miedo, después tornándose a ira. Mordió sus labios tratando de contener el dolor. Gin intento una vez más.
-Me pregunto, ¿Desde hace cuánto tiempo?-Se agacho para quedar a su altura-Tal vez…Desde que Aizen te traiciono.
Momo giro abruptamente la cabeza, el tema al parecer seguía siendo un nervio expuesto para ella, y en realidad así era, odiaba voltear hacia esas épocas y recordarse tan crédula. Gin bufó, la chica estaba más ciega que un topo, era como una ostra encerrándose en su concha, negándose a admitir la verdad. O tal vez no tanto, parecía estar pensando algo, ¿Trataba de recordar exactamente cuándo comenzó? Si era eso, significaba un avance.
Poco a poco noto como los temblores desaparecían y dejaban a una teniente agotada, tambaleante y pálida.
-Ven, cría de ciervo-Le ofreció lo más amistosamente su mano para que se levantara-De todos modos, el tiempo acabo y no lograste escapar.
-No es necesario-rechazo su ofrecimiento de manera brusca.
Ella intento por sus medios alzarse de aquel lugar, aferrándose con las uñas a la corteza, sus manos resbalaron una y otra vez, una ligera capa de sudor cubría la frente haciendo que los oscuros cabellos se pegaran a la piel. Gin dejo que lo intentara cuantas veces le fuera necesario para que entendiera que no podría, al final Hinamori se quedó en el suelo, jadeante y cansada.
-¿Terminaste?-Sabia que la chica no pediría ayuda a pesar de aceptar que le era imposible en ese instante.
No pregunto, solo la rodeo con sus brazos y la alzo. La teniente pesaba una miseria, estaba desnutrida; Gin hizo un memo en su cerebro: "Carne, vitaminas y azucares para que se haga redondita". Además de eso tendría que trabajar en aumentar su reiatsu exponencialmente, el problema estaba en que tan afectada estaba no solo por "eso", sino también por cuanto ella misma lo había empeorado.
-A mí no me pasa nada-Murmuró Hinamori
-¿Ah, sí?-Como si fuera a creerle
-Si.
-¿Entonces puedes decirme a que se deben esos temblores?-Insistió
-…Es debido al ataque de los hollows.
-Mentira
-Quede débil debido a que casi muero-Momo bajaba la cabeza evitando hacer contacto visual
-Más mentiras
-Cuando sanen las heridas mi reiatsu se estabilizará y volverá a la normalidad.
-Ah-Ah-Ah. Si ni si quiera logras engañarme como esperas engañarte a ti misma. Para empezar, no crees en tus propias palabras. ¿Quieres seguir equivocándote? ¿Quieres seguir fingiendo que todo está bien?...¿Quieres ser usada una vez más?
-¡¿Y que se supone que haga?!-Soltó involuntariamente al ser empujada de esa forma-Yo, yo, de verdad, ¿Qué se supone que haga?-Su pequeña voz se quebraba.-Ya no quiero más de esto, desearía que todo desapareciera.
Gin no supo a que se refería, si era una respuesta a lo que preguntaba o solo eran las palabras que había estado guardando desde su regreso a esta vida.
-Bueno, si no quieres admitirlo al menos debes ser consiente que el inicio de tus problemas tiene nombre y apellido, ambos los sabes de sobra-Sonrió-Pero recuerda, si tardas demasiado, para cuando quieras ayuda probablemente ya sea inútil.
Hinamori apretó sus manos en puños, ella estaba bien, no necesitaba su ayuda, por si misma siempre lograba salir adelante, sin importar que tipo de dificultad se le presentara podría contra ello, siempre, siempre… Llevo su mano ahí donde la herida más grande palpitaba. Siempre terminaba recibiendo ayuda, pero no quería la de Gin Ichimaru, él no sabía nada de ella, ni como logro sobrellevar todo de la mejor manera, no sería arrastrada a ese escenario donde "los intentos resultaran inútiles".
Por su parte, Gin siguió caminando hacia el templo, con cada paso las ramas y las piedrecillas crujían bajo sus pies, el sonido constante le producía un efecto desestresante pero le recordaba que seguía cansado, su cuerpo estaba un tanto pesado. Sin embargo, no estaba de humor para seguir viendo cosas, tenía ganas de tomar algo caliente y acostarse por un buen rato en la oscuridad de su habitación, leer un libro para distraer su mente o planear su siguiente paso, pero antes de todo eso tenía que preparar algo más para que la cría de ciervo cenara, también tenía que conseguir más material de curación, medicina, ropa para ella…Tal vez también para sí mismo, llevaba mucho tiempo con el guarda ropas lleno del uniforme blanco de las noches y de paso cortaría su cabello, estaba un poco más largo de lo habitual, también tenía que dar unas vueltas a la barrera que había puesto en el lugar para cerciorarse que todo estuviera en orden, además debía de contactarse con esa persona para saber la situación en la sociedad de almas.
Había tanto que hacer y solo él podía encargarse de todo ello, justo en ese instante se sentía como un ama de casa, tal vez hasta le daría migraña. Lo peor era el cansancio, sus ojos ardían. Como le gustaría poder terminar de una vez por todas, lo más fácil era derramar sangre, sí, eso era…
-¡Ichimaru-san!-Un tirón en la ropa a la altura de su pecho hizo que volteara hacia abajo- Ichimaru-san.
Era Hinamori, quien aun en sus brazos alzaba su rostro hacia arriba viéndolo directo a los ojos; ninguno de los dos se movió, estáticos. Por alguna razón ella lucia ¿Preocupada?
-¿Qué pasa?
-Ichimaru-san, llevamos un par de minutos frente a la puerta de entrada.
Oh, era cierto. Ya habían llegado, estaba tan perdido en sus pensamientos que simplemente se desconectó de la realidad. Ladeo la cabeza y sonrió.
-Me perdí-Anuncio como si esa fuera una respuesta perfectamente entendible.
-¿Podría bajarme? Ya hemos llegado de todos modos.-La teniente no quería indagar en aquella mirada llena de sadismo y deseos asesinos que demostró Ichimaru, a pesar de que por un instante le pareció ver ojeras manchar la pálida piel.
Acatando la orden de la shinigami la puso en el suelo, pero tan pronto como lo toco e intento dar un paso, esta se tambaleo. Inmediatamente Gin estiro su mano y la pesco del hombro para evitar que cayera.
-Si tanto te gusta que te sostenga solo tenías que decirlo-Bromeo, intentando molestarla.
Las mejillas de Hinamori enrojecieron levemente de indignación.
-¡Eso no es cierto!, Ichim…-Con rapidez Gin cubrió la boca con su mano, bajo ella la morena intentaba hablar.
Se concentró, a lo lejos pudo captar un par de presencias anormales, se movían demasiado rápido y su poder espiritual era demasiado llamativo, contaba al menos cinco: Shinigamis enviados desde la sociedad de almas, estaban muy cerca y si permitía que avanzaran mas era probable que se dieran cuenta de las barreras, no porque hubiera hecho un mal trabajo, era porque estaba seguro que no habían enviado cualquier tipo de shinigami de bajo rango para capturar a Hinamori Momo.
Lo que le intrigaba era si estaban buscando al azar o tenían pistas que los llevaron hasta ese lugar. Había sido muy cauteloso. Suspiro, dejaría a uno vivo para interrogarlo.
Con un movimiento de mano retiro toda protección que había puesto y entro a la casa llevando tras de sí a Hinamori; los dejaría avanzar lo suficiente, conocía muy bien esos terrenos, además, estaba preparado por si algo como eso pasaba, tenía el lugar perfecto para una emboscada. Terminaría rápido y sin mucho dolor para ellos.
Hinamori por su parte se sentía invadida de un inexplicable terror, pero esta vez el causante no era Gin, más bien como un presentimiento, así que cuando el shinigami de cabellos lila la guio hasta la habitación y le hizo señas para que se mantuviera en silencio ella acepto las ordenes sin rechistar, sentía que si hacia lo contrario moriría.
Gin salió y haciendo uso del shunpo se alejó del templo, una vez que obtuvo una distancia considerable comenzó a soltar chispazos de reiatsu, pequeños, débiles y difusos, pero lo suficientemente sospechosos como para atraer a los shinigamis hacia la oscuridad, una de la que no podrían escapar. El de ojos zorrunos se escondió entre el espeso follaje de un árbol, a la espera de que los intrusos aparecieran.
El ambiente a su alrededor se tornaba denso, el aire frio y opresivo, sobre él el cielo tronaba: Se acercaba una tormenta y con el primer relámpago que ilumino todo a su paso llegaron las cinco figuras sosteniendo sus armas, en espera del primer indicio de su presa para atacar. Pobres, no sabían que ellos no eran los cazadores en ese momento. Ichimaru desenfundo a Shinso, el tiempo que necesitaba solo era el de un relámpago o un parpadeo.
…
"¿Qué estará pasando?"-Se preguntaba la morena
Escondida en el armario Hinamori esperaba el regreso de Gin Ichimaru. Se mantenía en total silencio tal como él se lo había dicho. Se sentía inquieta; ella no había notado la existencia de las barreras (Lo cual le reiteraba su pobre estado de salud), sin embargo cuando el shinigami hizo aquel movimiento con su mano pudo distinguir que estaba deshaciéndolas, ¿Cuántas era? No sabía, pero lo que le preocupaba eran las acciones extrañas del ex capitán, se preguntó cuál era el verdadero motivo de ponerlas, no es como que pudiera llegar muy lejos si intentaba escapar por su propio pie, lo más correcto sería pensar que estaba ocultándola para que la sociedad de almas la encontrara…¿Cierto?
¿Entonces porque estaba tan nerviosa? Mientras más divagaba más miedo se acumulaba.
Estaba tan ensimismada en su mente que el repentino rugido del cielo acompañado de un destello la hizo saltar del susto. Se preguntó cuánto tiempo había pasado desde que el shinigami saliera de la casa, tal vez solo unos diez minutos, aun así, debido a el silencio y el miedo sentía que el tiempo había dejado de fluir, provocándole una sensación de asfixia. Tenía que comprobar sus alrededores.
En silencio abrió la puerta del armario y avanzo pegada al suelo hasta la puerta de la habitación la cual abrió lo suficiente para poder tener un vistazo: Al parecer estaba todo vacío. Exhalo aliviada el aire que no sabía que estaba conteniendo, tal vez ya solo estaba paranoica, no era para menos con todo lo que sucedía a su alrededor. La morena se levantó apoyándose de la puerta (le fue más sencillo que antes en el bosque ya que ahora había descansado un poco) para después dirigirse a la sala, una vez ahí quedo atenta a la puerta.
¿Qué había afuera? Nada bueno si se sentía empujada a esconderse, aun así tampoco se sentía completamente segura dentro, no con el cerca, mucho menos después de lo que dijo.
- "En el fondo, sabes que este es el lugar en el que debes estar"-Repitió las palabras.
Era una coincidencia que le alteraba los nervios debido a que ella pensó algo similar. Pero también estaba lo que dijo acerca del nombre del inicio de sus problemas, no tenía que pensarlo demasiado para saber cuál era: Aizen Souske. Hinamori frunció el ceño, ¿Podría ser que Gin Ichimaru supiera algo al respecto? Si era así, ¿Qué tanto? Tomando dirección a la ventana al lado de la puerta recorrió un poco las cortinas para vislumbrar una pizca del exterior, ahí tampoco parecía haber señales de vida.
Sus ojos dejaron de enfocar afuera y se centraron en el translucido reflejo de sí misma que le ofrecía la ventana, de ese modo tenía un aspecto fantasmagórico. Se miró directo a los ojos.
-La que es una mentirosa eres tu
Porque trataba de convencerse de que todo estaba bien, porque esta vez no pidió ayuda aunque sabía que la necesitaba, porque negaba fervientemente rendirse y tomaba malas decisiones, lo sabía, lo sabía y aun así se mentía sin convencerse en realidad, él tenía razón en ese sentido. Recargo la frente en el cristal, ¿Qué debería hacer? Parecía que Ichimaru tenía un par de respuestas…o tal vez todas. ¿Hasta dónde estaba dispuesta a ser sincera? ¿Hasta dónde se liberaría su desesperación si lo admitía en voz alta? ¿Lo suficiente para creer en las palabras de ese hombre?
No lo sabía. Alejándose de la ventana dio vuelta para dirigirse a la habitación aun con una revoltura de sentimientos en su estómago, no avanzo tanto cuando de pronto la puerta se abrió de golpe y ante ella surgió una aterradora figura: Gin Ichimaru estaba bañado en sangre, poco quedaba del blanco del uniforme, rastros color rojo salpicaban las mejillas y la frente del shinigami, pero dudaba que todo ello le perteneciera.
Aquel hombre paso frente a ella como si nada con dirección al baño, al hacerlo el nauseabundo aroma llego a su nariz, una mezcla de sangre y algo repulsivo. Su vista se comenzó a nublar, le resultaba difícil mantener su cordura ante un aspecto como ese.
-¿Ichimaru-san?-Llamo, a pesar de todo necesitaba saber que estaba pasando
El de mirada zorruna se detuvo y giro solamente su cabeza lo suficiente para verla, sus ojos menta estaban abiertos concediéndole un aspecto inquietante, como el de una criatura de la oscuridad lista para devorar los corazones de los hombres. El no respondió, se limitó a anclar sus ojos a ella, como si analizara algo.
-¿Ichi…maru-san?-Volvió a preguntar, su corazón latía desbocado.
-¿Cuánto tiempo?-Comenzó el-¿Cuánto tiempo planeas vivir?-Hinamori se paralizo con esas palabras, cada vello de su cuerpo se erizo no solo ante lo que le parecía una clara amenaza, sino porque entre sus dedos sostenía un ojo sangrante que había sobrepuesto al suyo, como si pudiera ver algo a través de este. El shinigami noto el cambio de la chica, así que anunció-…No voy a matarte, aunque no lo creas no soy tu enemigo-Lanzo algo en su dirección y ella por inercia lo atrapo al vuelo.
Después de decir aquello el de cabellos plata se introdujo en la habitación, cerrando tras de sí. Hinamori no se movió, estaba tan asustada al punto que sus dientes chasqueaban al golpearse entre sí como si temblara por frio, pero el frio no le provocaba terror. ¿De dónde había salido toda esa sangre? ¿A quién le pertenecía? ¿A quién y porque asesino? ¿Qué significaba lo que dijo? Se preguntó si la respuesta estaría en su palma: abrió su mano, al hacerlo se encontró con una hoja de papel arrugada, sorprendentemente a pesar de que el ex capitán estaba lleno de sangre la hoja se mantenía limpia. La morena la extendió, leyó su contenido y su mente se llenó de confusión.
-¿Qué significa esto?
…
Estoy viiiiva pequeñas pelusas lectoras!
Aquí el nuevo capítulo, han pasado 84 años desde mi última actualización a "De una sonrisa".
Pobre Shiro-chan, lo que te falta. Cada uno tiene que librar sus propias batallas y Gin tiene que comenzar por ganarse la confianza de Hinamori quien le tiene miedo y un profundo rencor, ya veremos cómo hará el pequeño zorrito, tiene que aprender a ser más amable.
Ahora un anuncio: Estuve editando los capítulos anteriores (Porque la verdad no me gustaban mucho). Ya los tengo, en cuanto descubra como se edita un capitulo ya subido los renovare. En esencia es lo mismo, así que si no los quieren volver a leer esta bien, pero si les recomiendo releer "principio de todas las cosas" y "Afuera está lloviendo" ya que agregue un par de cosillas y para que comprendan mejor la parte de Hisagi de este capítulo.
Ya inicié con el siguiente cap, pero realmente odio los bloqueos, inicio bien y me atoro, espero no me pase tan seguido. Me esforzare al máximo para que quede en poco tiempo, ya no quiero dejar esta historia a la deriva. Espero que ustedes también continúen acompañándome con esta historia.
Bueno, nos estamos leyendo, les deseo las bendiciones de Yato-chan, que su gran sabiduría (XD) los ilumine. Bye-bye
2020
