Declaro que los personajes no me pertenecen, esos son de Kishimoto

Sakura, el inicio de una kunoichi

Primera lección

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Hace ya varias horas, cierta chica de cabellos rosados sintió que pasó el peor momento de su vida. A su corta edad su vida no tenía sentido, quería desaparecer de la faz. Sakura sentía estar dentro de un gran estanque de petróleo que la tragaba como las arenas movedizas hasta dejarla sin poder moverse. No podía escapar y no deseaba hacerlo, lo único que quería es que todo acabara de una vez por todas. En aquella oscuridad de pronto hubo un pequeño rayo de luz que cambió su vida 180°.

Ese pequeño rayo de luz lo cambia todo, un nuevo comienzo, la esperanza de ver otro camino que tomar. Su salvador, su caballero llegó a ofrecerle con su mano cubierta de sangre, la oportunidad de ser feliz. Porque pudo haberla rechazado, darse la media vuelta y no lo hizo.

Ya no más golpes de su padre, negarle manjares y servir como una sirvienta a la familia. Su cuerpo se estremeció al pensar en su padre borracho acercarse a ella con el puño alzado y aquella lengua afilada que a veces dolían más que los golpes. Además, si tenía suerte por fin será lo que siempre quiso: ser una Kunoichi. En su mente saltó y dejaba escapar grandes carcajadas de solo pensarlo. ¡Iba a ser como su primera y única amiga Ino!

Lo único que extrañaría de aquel lugar es a Ino y su hermano mayor Soku, el único que la defendía y cuidaba en su antigua casa, por desgracia se la pasaba largos periodos de tiempo fuera de casa por lo que ignoraba muchas cosas.

Itachi había alquilado un cuarto de hotel a una distancia de Konoha para no ser atrapados y así poder descansar antes de volver a salir. En este momento él había salido a comprar comida por lo que Sakura se encontraba sola dentro de la habitación, sin gritos, chillidos y burlas haciendo eco, se sentía en cierto modo extraño. A pesar de no ser el cuarto más lujoso del mundo ante los ojos esmeraldas de Sakura todo brillaba, le parecía estar en el palacio de algún noble rey.

—Aprenderás a ser ninja —recordó las palabras de Itachi le dijo al cargarla en su espalda mientras se desvanecía en la oscuridad del bosque la anterior noche. Había visto su banda ninja cuando aún estaban en Konoha, por la forma en que saltaba de rama en rama como lo había hecho anteriormente Soku lo hacía más que evidente. En aquel momento se sorprendió mucho, no esperaba que él dijese eso.

Ahora, el júbilo burbujea en su pecho al pensar que irá en contra de las creencias de su padre y lograr ser como Ino, su hermano y su nuevo autoproclamado hermano. Tenía que ser la mejor ya que le estaban dando la oportunidad.

No pasó mucho tiempo antes de que la puerta se abriera dando paso a Itachi que entró con calma. Sin sangre cubriendo su cuerpo, llevaba un pantalón negro y una camisa negra con una red debajo de esta.

—Vámonos, tenemos que irnos ya —dijo Itachi tomando sus cosas. Tenían que seguir moviéndose para no ser rastreados, una hora de descanso era más que suficiente además de que debía dejar pistas falsas para despistar a los rastreadores.

—¿A dónde vamos? —preguntó Sakura tiñendo sus mejillas de rojo con un poco de vergüenza al ver los ojos negros que se fijaron en ella. Inclinó su cabeza hacia abajo para evitar seguir viéndolo, no podía mantener su mirada, además de que no quería que viera cómo su ánimo se desinfló al saber que no la entrenaría ahora.

—Suna —los agudos ojos de Itachi no perdieron cada detalle de la expresión de Sakura. Miró a la ventana sopesando el tiempo que aún tenían antes de volverse a Sakura, tenían tiempo, máximo un día antes de que ANBU de Konoha dieran con su rastro. Sin decir nada se sentó en la silla junto a la cama e indicó a que la pelirosa se sentara en la cama—, te enseñaré algo antes de salir.

Sakura se quedó inmóvil en su asiento esperando dócilmente a que Itachi hablara, no quería hablar, moverse o hacer algo que lo molestara y decidiera dejarla ahí a su suerte, su padre siempre se molestaba con ella por más que tratara de imitar a una estatua.

—Sakura, si quieres ser ninja, debes aprender lo que todo shinobi debe saber todo ninja debe saber —el tono serio que itachi usó al hablar solo hizo que Sakura se tensó mientras trataba de agudizar sus sentidos para no perderse ni una pequeña fracción de la información—, el chakra.

Quiso repetir la extraña palabra que nunca había escuchado, pero por miedo decidió morder su labio hasta esperar a que se explicara.

Fue una grata sorpresa para Itachi al descubrir que Sakura era como una esponja que absorbía todo lo que decía, y lo mejor, parecía entender todo con gran precisión. No tardó tanto como esperaba el explicar la esencia del chakra y su importancia. Con tiempo de sobra antes del límite de tiempo que se estableció para huir, decidió darle algo más que masticar.

—Vamos a ver tu control… —sabía que ver el nivel de control de chakra para una niña que rondaba por los ocho años sería imposible conseguir mover su chakra, mucho menos cuando apenas conoció qué es. Sin embargo, si el le enseñaba podía ser diferente, además, desde que la llevó con él tenía la pequeña incertidumbre de cómo reacciona el líder, ya tenía suficiente con cargar la consciencia de su familia como para añadir a esta niña de cabello rosas a la lista —, toma esta hoja y mantenla pegada a tu frente con puro chakra. Saldré un momento.

Sabía que la tarea que tenía en mano no era fácil, si quería que ella viviera tenía que forzarla a aprender más que lo básico en la academia, a su edad los niños apenas entraban a la academia, pero ahora, ella tendrá que esforzarse el triple o morirá en manos de Akatsuki.

Una vez sola, Sakura observó el par de hojas que Itachi le había dado… No era tonta, había notado que algo rondaba por la mente del pelinegro, dudaba que a su hermano a esa edad le hubiesen dado una hoja y que tratara de inventar cómo pegar esa hoja en su frente sin usar sus manos, obvio tenía que ser con chakra. La cosa es que sabe qué es y cómo es pero no cómo usarlo.

No quería y no podía decepcionar a Itachi así que de una u otra manera tenía que pegar esa hoja a su frente lo más pronto posible para no ser una carga… Jugueteó con la hoja en su mano mientras trataba de descubrir cómo lo haría, en algún momento cerró los ojos para concentrarse mejor hasta que su respiración se volvió pausada. No sabía cuánto tiempo había pasado cuando todos sus pensamientos se fueron cerrando hasta quedar enterrada en la densa oscuridad de su mente.

Sintió la suave brisa rozar su piel, el leve palpitar de su corazón y los árboles se balanceaban suavemente fuera de la ventana. Las gotas de sudor comenzaron a rodar por su frente y por increíble que parezca, comenzaba a sentirse exhausta.

—Traje bolas de masa hervida —dijo Itachi entrando al cuarto.

¡Traj! En el momento que ITachi habló Sakura abrió los ojos de golpe luego de haber sentido como si una centella color azul rompiera la oscuridad en la que estaba envuelta hasta sacudirla por completo. Tuvo que tomar una gran bocanada de aire antes de mirar con los ojos bien abierto hacia Itachi.

—¡Lo logré, Itachi-nii, lo logre! —gritó olvidando toda vergüenza y miedo ante el Uchiha. Estaba muy segura de lo que vio, no era una ilusión.

Itachi enarcó la ceja al ver a la chica dar de saltos ignorando el hecho que lo había llamado hermano. hasta ahora. ¿Ya había logrado levantar la hija? ¿usó algún truco?

—¡He sentido mi chakra! —gritó tan fuerte que los vecinos podrían escucharla.

Desde que se la había llevado a la chica a cuestas solo una vez había sonreído, se sentía bien verla sonreír, después de todo, por los rasguños y hematomas de distintos colores y tamaños no le era difícil deducir que la orilló a desear huir de Konoha. La escuchó describir la sensación que sintió y asintió satisfecho por su gran logro, sinceramente estaba sorprendido de que encontrara su red de chakra, incluso algunos chunnin tenían dificultades para sentir su red de chakra.

—Parece que saldremos más rápido de lo que pensaba —murmuró para sí Itachi—. Vamos a comer.

La gran sonrisa en la boca de Sakura desapareció una vez que se dió cuenta de cómo había actuado, avergonzada se fue a sentar nuevamente en silencio a comer. No sabía que estaba tan cansada después de haber conseguido ver su chakra porque para cuando se dio cuenta, luego de comer había sucumbido al sueño.

A la mañana siguiente Sakura se despertó cuando el sol resplandecía sobre el cielo. Se frotó los ojos y miró a todos lados en búsqueda del usuario del sharingan.

Sola en la habitación y sin nadie a quien obedecer, se unió a al silencio del cuarto sin poder evitar hacer comparaciones con su casa… Con su antigua casa. Tranquilo y pacífico a pesar de ser tan impersonal como los clientes que llegaban a pasar pocos días dentro, y sin embargo no parecía la cueva de un monstruo a punto de engullirla por equivocarse. Por lo que había visto la otra noche, no dudó al pensar que Itachi es un ninja renegado, ninguno podía regresar a la aldea, y en cierto modo, ella no deseaba hacerlo.

Con él se sentía protegida aunque es de los malos. Nunca la ha golpeado, dicho cosas hirientes o denegado comida, para ella no es un monstruo.

Con cuidado bajó de la cama. Con sus pies descalzos caminó hasta la pequeña mesa del cuarto encontrando una nota.

Sakura:

Salí un momento, no salgas. Te he dejado comida en la bolsa del tocador.

Itachi.

Estrujando el papel en su pecho se mordió el labio en un intento de evitar que las lágrimas se derramaran por sus mejillas. ¡No podía con estos cálidos sentimientos que comenzaban a brotar de su pecho! una simple nota diciendo que no decía nada emocional la tenía tan conmovida que se sentía absurda.

Con prisa se llenó la boca con el desayuno y sin perder tiempo se sentó en el piso para seguir entrenando. Desde el día anterior había hecho grandes logros sintiendo su chakra, no era suficiente, quería impresionar a Itachi, quería su aprobación.

Cada que pensaba en el discurso de Itachi sobre lo que podía hacer con el chakra no dejaba de sorprenderse… Desde manipular cosas hasta crearlas, había tantas cosas que deseaba hacer, lo tenía decidido, ¡Tenía que ser la kunoichi más fuerte de la historia en el mundo!, tenía que demostrar su valía a Itachi por darle la oportunidad el mundo de que ella no es la tonta niña que todos creían que era, hasta ahora que Itachi le ha salvado y dado una oportunidad.

Sin perder el tiempo dobló sus piernas y se sentó en el suelo, cerrando sus ojos se concentró en sentir aquella corriente casi acuosa pero poderosa que había sentido ayer.

Dentro de la oscuridad de su mente pudo sentir su cuerpo como una vela entre la bruma, de pronto una pequeña llama azulada apareció frente ella, aquella débil flama comenzó a extenderse como las raíces de un árbol hasta formar su cuerpo, era como un órgano más o como la sangre que recorre sus venas solo que este era como un fuego lí tiempo transcurría sin tener la noción, lo único que tenía en mente era su pequeña masa de chakra que contenía en su cuerpo. Pequeñas gotas de sudor comenzaron a rodar por su frente, quería llegar a sentir su chakra al punto en que no tuviese que concentrarse para sentirlo recorrer su cuerpo.

Aburrida de solo sentirlo intentó ver si podía manipularlo, llevando con sorprendente éxito el chakra a zonas específicas del cuerpo hasta que la concentró en su pecho y trató de ver si podía comprimirlo.

Con un pequeño surco en su frente trató de mover su chakra, lentamente se hizo pequeño en su pecho con cierta resistencia. Reprimió un grito ahogado cuando su chakra inestable salió disparado fuera de su cuerpo como una avalancha tirándola al piso de paso.

—¿Qué fue eso? —musitó anonadada desde el piso con los ojos bien abiertos.

Aquella ola expansiva que salió disparado de ella arrasó con el cuarto. Por cuestión de milisegundos creyó haber sentido y visto mentalmente todo lo que rondaba en el cuarto sin verlo realmente; la hoja de la mesa, la ropa bajo la cama y hasta la capa de polvo que se amontonaba en las repisas más lejanas.

No era una visión tan clara como si lo viera con sus ojos, más bien era como si tratara de ver bajo el agua. Fascinada e incierta intentó concentrarse nuevamente ahora con mayor facilidad y comprimir su chakra en el pecho, sin embargo la onda no se produjo para su decepción.

Lo intentó una y otra vez sin éxito.

Irritada y con ganas de golpear el piso y morder lo que tuviera más cerca se paró y comenzó a rondar por la habitación. ¿Cómo podía replicar lo anterior? Intentó realizar todo lo que había hecho antes. Se mordió el labio de frustración, no pudo más que gruñir de frustración.

Deteniendo su andar sus ojos brillaron momentáneamente y una gran sonrisa se dibujó en su rostro. ¡Que tonta! Si no podía ser reprimiendo el chakra por qué no se le ocurrió concentrar el chakra en su pecho y luego expulsarlo de su cuerpo como un radar.

Cerró los ojos con impaciencia e intentó su idea, de tantos intentos en concentrar su chakra en distintos puntos, y el tratar de concentrarlo en un punto ahora el sentirlo era como el respirar, no tardó nada en ver su red de chakra. Concentró hasta la última gota en su pecho, al sentir una fuerte tensión lo liberó como el gatillo de una pistola, una vez más cayó estrepitosamente al piso.

En su mente quedó grabado con fuego la misma visión que anteriormente obtuvo, solo que esta vez con una mejor claridad apenas perceptible. Sonriendo con nerviosismo volvió a intentarlo continuamente hasta que su pequeña llama se hizo diminuto, sentía su cuerpo entumecido de tanto esfuerzo, mucho más que ayer.

Satisfecha y a duras penas se tiró a la cama, miró el techo de madera con autosuficiencia, había aprendido algo sin la ayuda de Itachi, pero… Giró su rostro para ver la solitaria hoja que se recostaba a su lado, cogió la hoja y alzó su mano para tenerla a la vista, ¿Cómo podría pegar aquella hoja a la frente?, pronto llegará Itachi y quería recibirlo con la hoja pegada a la frente.

Su pensamiento se interrumpió con el sonido de la puerta abriéndose. Del umbral pasó Itachi con un semblante neutro buscando a Sakura hasta verla tirada en la cama con la hoja en su mano.

—Sakura —saludó cerrando la puerta dejando deslizar la sombra de una sonrisa.

—Itachi-nii —saludo frustrada de verlo llegar antes de lo que deseaba. Una vez más ignorando cómo lo había llamado por accidente.

Fulminó la hoja como si fuese su peor enemigo antes de enderesarse para saludar adecuadamente a Itachi con respeto.

—No has podido con la hoja —afirmó Itachi al notar con gracia la mirada que le lanzaba a la hoja.

Sakura infló los cachetes de vergüenza desviando la mirada a otro lado. Quería impresionarlo no que se riera de ella. Podría él tener 13 años pero su máscara le decía que él era alguien muy fuerte para estar en la academia ninja, ¡Quería estar a su altura! Con apenas ocho años debe de comenzar a trabajar si quería ser igual que él.

Yendo en contra de sus más arraigadas costumbres, de ir contra lo que por ocho años le han enseñado, con las mejillas completamente rojas miró con sus enormes ojos color esmeralda los ónix de Itachi, tomó un largo suspiro antes de hacer lo que nunca pensó hacer en su vida:

—Itachi-san, dame otro consejo —dijo Sakura con voz suave y un poco quebradiza por el miedo de atreverse. A pesar de eso, sus ojos no dejaron de arder con fuego, debía conseguirlo.

Itachi no mostró lo poco sorprendido al ver la determinación en su rostro, podía ver en ella el sed de poder, un arma de doble filo que conocía a la perfección.

—Sakura, antes de continuar debo enseñarte algo muy importante —comenzó a decir con voz grave. Aunque el semblante de Sakura tambaleo un poco, se sentó atenta a lo que le iba a decir con la misma seriedad que le mostraba, y eso lo aprobó. Puso una mano en el hombro de ella para dar énfasis—, hay algo muy importante para poder vivir en el mundo de un shinobi. La fuerza no lo es todo, hay que alimentar la mente para ser más engañosos e inteligentes que el otro, y sobre todo, sobre todas las cosas, hay que aprender el arte de la paciencia, sino pierdes el control y el camino, es así como el chakra, si uno no tiene cuidado los hilos de chakra que recorren en todo nuestro cuerpo-

—¡Eso es! —gritó interrumpiendo saltando de la cama con una enorme sonrisa—, ¡gracias Itachi-nii!

Más confundido que molesto por ser interrumpido o un poco enternecido por la felicidad de Sakura que le recordaba en cierto modo a su hermano, espero a que siguiera hablando.

—Si pienso en el chakra como pequeños hilos puedo hacer que salgan y se conecten a la hoja como si se cosiera con mi piel —murmuró cerrando los ojos mientras se concentraba en los canales de chakra y la hoja en su frente. Poco a poco dejó que aquella llama azul líquida saliera de su cuerpo concentrándose en su frente, se imaginó todo el proceso hasta que ya segura de lo que hizo soltó su mano—. ¡Mira Itachi-nii, ya está en la frente!

Si no fuera un experto en ocultar sus emociones hubiese mostrado sorpresa, al instante se acercó y le acarició la cabeza.

—Nada mal Sakura, parece ser que tenemos un genio entre nosotros —y no hablaba de sí mismo. Tal como lo había pensado cuando le enseñó las bases del chakra ella era inteligente y no solo para absorber información, sino también a deducciones a través de su aprendizaje y quizá tenía frente a su ojos una chica hipersensible al chakra—, creo que ya es hora de que empaquemos.

Sakura feliz asiente yendo directo a sus cosas que no eran muchas, solo una pequeña mochila con una de prendas que le había comprado Itachi en el camino. Estaba tan feliz que cantaría si no fuera porque no sabía si estuviera de acuerdo Itachi de que lo hiciera, en su casa odian que lo hiciera.

—¿Dónde está? —se preguntó Itachi buscando entre sus cosas.

—¿Qué pasa? —dice volteando a verlo en cuanto había acabado— ¿acaso no encuentras algo?

—No encuentro mi banda ninja y algo que tenía junto a ella —dijo Itachi buscando por todos lados.

—Yo te ayudo —dijo inclinando la nariz hacia el cielo como señal de orgullo.

Enarcó la ceja al verla de ese modo, ¿será que ella lo había escondido solo para que tuviera su aprobación? No lo creía.

Sakura cerró los ojos y respiró profundo, esta vez sintió un cosquilleo pasar por su piel al sentir la oleada del poco chakra que tenía salir de su piel. Esta vez no se cayó, sin embargo sus ojos se abrieron de impresión al sentir el enorme chakra de Itachi, era tan enorme y espeso que incluso salía de su cuerpo a comparación del de ella que apenas parpadea o que en un principio fue una pequeña llama que ni siquiera cubría su pecho. Además del chakra sintió la cama, el tocador, las maletas y las repisas. Se acercó a ellas con cuidado porque su cuerpo lo comenzó a sentir como espagueti recién cocido.

—¿Es esto Itachi-nii? — dijo señalando las repisas que estaban más altas que ella antes. Al señalar sus piernas flaquearon, por un segundo el mundo se volvio turbulento hasta que sintió los firmes brazos de Itachi sobre ella.

—No debiste usar tu chakra en vano —entornó los ojos molestos al verla tan débil.

Estaba molesto, más que molesto con ella era más bien consigo mismo, por un descuido suyo de no haberle advertido de usar todo su chakra, había subestimado sus reservas. Si bien había visto que eran mucho más pequeños que el promedio no pensó que el uso de este sobre la hoja la dejara así, además ¿por qué había usado chakra ahora cuando no lo necesitaba?

Sakura miró al piso triste al verlo molesto, esto era algo que no quería, de seguro ahora la dejaría por ser descuidada, aunque no sabía realmente qué había hecho mal, aunque una vez más, no tenía derecho a preguntar, así era siempre. Sus ojos se humedecieron al sentir punzadas.

—Lo siento Itachi-san, no lo vuelvo a hacer —su voz salió chillona por el monumental esfuerzo en no llorar o sería peor. El que llorara en frente de los demás pierde, siempre era mejor hacerlo sola—no me abandones, seré buena, no lloraré, nunca lloraré si eso quieres, haré lo que ordenes, pero no me abandones.

Su mirada se ablandó al verla así. Suspiró para sus adentros, era una niña pequeña que había pasado por muchas cosas. Le acarició el cabello de forma protectora.

—Sakura —dijo con voz suave para que viera que no estaba molesto. La cargó en sus brazos hasta sentarla en la cama y verse a los ojos—, no has hecho nada malo así que no te sientas mal —pasó uno de sus dedos por el ojo de Sakura tomando una pequeña gota salina sobre sus dedos— una de las cosas que enseñan mal hecho, y lo sé por experiencia, es no llorar, Sakura está bien llorar, nunca reprimas tus lágrimas o terminarás rompiéndote, nunca dejes que te repriman, las emociones son buenas. Llora si necesitas llorar, enfurécete si ves algo injusto, ríe por las cosas buenas y teme por tu vida y la de los demás. Eso significa estar vivos.

El dolor en su pecho fue desvaneciéndose gradualmente con las caricias y las suaves palabras de Itachi, aunque no las llega a comprender por completo las grababa con fuego en el fondo de su mente, sentía que esto era más grande de lo que podía imaginar.

—Hace unos momentos te decía algo muy importante sobre los ninjas.

hace un momento te estaba diciendo algo muy importante sobre.

—La fuerza no lo es todo, hay que alimentar la mente para ser más engañosos e inteligentes que el otro, y sobre todo, sobre todas las cosas, hay que aprender el arte de la paciencia, sino las cosas pierden el control —recitó un poco avergonzada haciéndole ver que si había escuchado.

Asintió satisfecho que a pesar de lo sucedido seguía atenta a sus enseñanzas.

—Así es la paciencia es muy importante, no podemos ir y lanzarnos al peligro sin un plan o eso podría ser nuestra muerte, por eso necesitamos ser inteligentes y audaces, hay que saber cuándo es el momento oportuno atacar. Otra cosa, y la razón por la que me he molestado, es por no decirte esto Sakura, el chakra como ves es muy importante para nosotros, con él luchamos, creamos y sanamos, hasta la cosa más diminuta contiene chakra, pero para la mayoría es una fuente que se puede agotar, y cuando se agota uno puede morir.

Los ojos de Sakura se abrieron desmesuradamente al escuchar eso, no lo había pensado. Ahora comprendía porque ahora su chakra parecía una pequeña llama que en cualquier momento se apagaría.

—Lo que tu estas sintiendo ahora es una agotamiento por chakra, pero no temas las bobinas se vuelven a llenar.

Ahora comprendía las cosas mejor, y sobre todo, tenía una comprensión mayor sobre los riesgos y límites de lo que podía hacer.

—Gracias Itachi-nii, tendré más cuidado—dijo armándose de valor al nombrarlo como su hermano—, ¿qué es lo que hay dentro de la bolsa además de tu banda ninja?

Casi se había olvidado que estaban buscando eso, con cuidado giró a ver a las repisas donde le había señalado. Un poco curioso fue hacia las repisas y alargó su mano, si lo hubiese escondido solo lo lograría subiéndose a una silla. Se sorprendió al sentir el pequeño paquete en sus manos.

—¿Qué es? —volvió a preguntar curiosa estirando su cuello desde la cama. Aun se sentía muy cansada.

—Es mi banda de Konoha —se acercó una vez más junto a ella. Quería preguntarle cómo sabía que ahí estaba lo que buscaba, por ahora se conformaría en responderle. Volvió a meter la banda ninja y ahora sacó un portaretrato simple con una foto en el centro.

Era una foto que hace poco fue tomada, ahí se encontraba el sonriendo sin medias sonrisas o la sombra de una para el asombro de Sakura, junto a él había un niño más pequeño, quizá hasta eran de la misma edad… Si tan solo hubiese entrado a la academia ninja quizá hasta hubiesen sido amigos. Era muy parecido a Itachi y a decir verdad pensaba que es lindo, podía sentir cómo se sonrojó levemente al verlo.

—¿Quién es el?

—Es mi tonto hermano pequeño, Sasuke — Sakura al mirarlo se quedó sin aliento, tenía una leve sonrisa, sus ojos se tornan suaves y alegres como los que se reflejaban en la foto, además de que tenía una abierta sonrisa sobre él.

Al sentir su mirada sobre él la miró, para entonces sus facciones de felicidad se esfumaron.

—¿Acaso te gustó mi hermano?

En un dos por tres se puso roja como la granada.

—¿Qué? —casi gritó.

—Oh, vamos, dime o sino me pondré celoso —un pequeño brillo en sus ojos le dieron a entender que estaba bromeando.

—¡Itachi-nii! —chilló abochornada— eso sería muy raro, si es tu hermano entonces es mi hermano… pero… ¿Qué pasó con él? ¿por qué no vino contigo?

Al instante se arrepintió de haber preguntado, por una fracción de segundo percibió dolor en su mirada.

¡Tonta, tonta, tonta!

—Lo he dejado atrás, el merecía una mejor vida que está, esto no es algo para él, su destino es otro y no esté oscuro al que te estoy arrastrando —dijo Itachi con una mirada en blanco.

Sakura lo evalúa un momento para luego tomar su mano tomó toda su energía antes de atreverse a abrir su corazón a Itachi.

—Está bien Itachi-nii, algo debe haber pasado muy importante para que lo dejaras atrás, si pensaste que fue lo mejor es que así es. En cuanto a mi… Yo decidí venir contigo, yo no siento que me lleves a la oscuridad, yo veo la luz contigo, tú me sacaste de un lugar al que nunca quiero volver a ver.

Itachi le miró, no pareciera que tuviera ocho años, parecía alguien más sabio y antiguo del que sabía de lo que hablaba. Aunque no podía ser el de juzgar, a él siempre le decían lo mismo.

—En algún momento te lo contaré —dijo parándose de donde se encontraba sentado, terminó de guardar sus cosas y cargó a Sakura en sus brazos— será mejor que nos vayamos, no tardarán en buscar por esta zona.

Sakura se sonrojó profundamente en cuanto sintió ser cargada por Itachi. Esta sensación, este modo de cargarla con cuidado, sin brusquedad y por encontrarse mucho más cansada de lo que creía le dejó sin aliento. Casi había olvidado lo que era estar en esa posición.

Con un poco de vacilación apoyó su cabeza en el hombro de Itachi, con un poco de miedo esperó alguna reacción negativa, al ver que se inmutaba y seguía caminando con las mochilas de ambos en el otro hombro terminó por relajarse, una enorme sonrisa se deslizó en su boca.

—Sakura —dijo la voz grave de Itachi que cualquiera haría estremecer menos a la chica en sus brazos— ¿cómo supiste que tenía mis cosas guardadas?

—¡Oh!, cierto. Es que mientras te habías ido no solo aprendí a sentir mi chakra sino que al parecer eh aprendido a ver lo que pasa a mi alrededor con mi chakra, por eso pude saber lo de tu bolsa —dijo excitada por enseñarle su mayor descubrimiento para dejarlo sastisfecho y quizá, si tenía suerte, hasta impresionarlo— la primera vez salió accidentalmente la… mm… ¡resonancia! Y pude sentir todo mi alrededor… Itachi-nii… —comenzó a decir dudosa de seguir adelante, sin embargo, el silencio del chico le dio ánimos de seguir— ¿por qué mi chakra es tan pequeño a diferencia del tuyo?

—Tu almacenamiento de chakra es muy pequeño —dijo sin querer deprimirla— Me parece que es más bajo del promedio que tienen los niños de tu edad.

Aquello se sintió como si miles de flechas la atravesaran en su pequeño cuerpo con cada palabra que le decía él.

—Entonces me esforzaré para poder tener mas chakra— dijo tratando de darse ánimos a pesar de que sus ojos comenzaban a cerrarse.

—Y lo harás, manejas muy bien el poco chakra que tienes —le dijo con una casi invisible sonrisa. Ahora sus ojos color jade brillaban como estrellas después del halago recibido.

Esta es su nueva vida, un nuevo comienzo y tal vez las cosas como lo pensó en un principio serán todo lo contrario que en casa. Los suaves pasos de Itachi como su particular olor hizo que sus parpados pesaran más y más.

—Me esforzaré Itachi-nii, te demostraré que seré la kunoichi más fuerte de toda la historia, seré toda una leyenda, y así nadie me odiará y podre proteger a las personas que quiero, ya verás, solo espéralo. Yo seré quien más adelante te proteja —dijo con una gran sonrisa en su rostro. Cómo los niños tan inocentes piensan hacer el bien sin considerar el destino que tiene cada uno… Pronto ella se quedó dormida en el hombro de Itachi.

No sabía cuánto tiempo se había quedado dormida, sin embargo, al abrir los ojos se encontró sola en medio del bosque. Su corazón dio un vuelco como su cabeza comenzó a correr mil y un escenarios cada uno peor que el anterior, aunque la idea principal es que Itachi se había cansado de ella y decidió dejarla sola.

Sacudió su cabeza negando febrilmente que el no haría algo como eso a ella, confiaba en él, de seguro la había dejado ahí para ir a explorar el lugar.

Trató de grabar en su mente que solo se había ido un instante. En cuanto se movió donde estaba sentada apoyada en un grueso tronco de árbol notó que tenía una pieza extra de ropa, era una chamarra de Itachi puesto que olía a el.

No pudo evitar suspirar de alivio, definitivamente iba a regresar.

—Itachi-nii es el mejor — dijo feliz mientras se paraba lista para practicar. Tenía que hacerse muy fuerte.

Recordó el momento en donde le dijo que ahora el siguiente paso para mejorar no era pegar una hoja en su frente, sino que debía trepar los árboles sin usar las manos. En un momento creyó que se trataba de una broma, pero no tuvo el valor de decirle nada para no disgustarlo, hasta que de pronto le enseñó a lo que se refería, quedó con la boca abierta como la de un sapo de la impresión. Tenía que intentarlo.

Desde que Itachi le dejo sola se puso a practicar, ahora miraba el árbol que tenía enfrente como si fuera su peor enemigo, se había llenado de raspones. La corteza definitivamente era distinta a lo que era la hoja, había pasado una hora hasta que por fin pudo mantener sus pies en forma vertical al tronco.

Fue tanta su alegría que casi pierde la concentración, sin embargo, al volver a enfocarse dio el siguiente paso, y el siguiente y el siguiente. Estaba cansada, astillada cuando por fin dio el último paso hasta arriba su chakra se agotó en el límite que se había propuesto y cayó estrepitosamente al piso dejando escapar un quejido, eso definitivamente le iba a doler por un largo rato.

De pronto, su piel se erizo, el murmullo de los árboles y el viento se había ido en algún momento de su entrenamiento, había absolutamente ni una nota de sonido. El bosque estaba en silencio.

Sakura miró a todos lados hasta que de un arbusto comenzó a hacer ruido al moverse.

—¡Nii...! —gritó yendo directo al arbusto, al estar cerca se quedó estática en su lugar, como si le hubiesen puesto en un jutsu paralizante— tú no eres

—¿Tu? —dijo un chico de pelo plateado con una máscara en su boca y que su banda ninja cubría uno de sus ojos.