Declaro que los personajes no me pertenecen, esos son de Kishimoto

Sakura, el inicio de una kunoichi

No temas

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—¿Quién eres tu? —el miedo embargó todo el cuerpo de Sakura al ver la banda que se ubicaba en la frente del hombre extraño—. Eres de Konoha —apenas pudo susurrar. Estaba paralizada como para hacer nada mas que mirar con grandes ojos al hombre.

Kakashi miraba a la chica de cabellos rosados que tenía frente a el. ¿Por qué se encontraba sola una niña en medio del bosque? ¿será que se separó del hermano que escuchó llamar? No podía dejarla aquí, el bosque es demasiado peligroso como para que se quede ahí sola.

—¿cómo te llamas niña? —trató de sonar lo mas amable posible para no espantarla mas de lo que ya estaba.

Alzó su ceja al ver que ella frunció el ceño molesta a pesar de que estaba muy asustada como para moverse. —No me llamo niña, me llamo Sakura Haruno.

El nombre de la chica resonó en el fondo de su mente, ¿será posible? No, el único Haruno que conocía que estaba fuera de la aldea no es tan joven como esta niña.

—Yo me llamo Kakashi Hatake, dime ¿por qué hace una niña tan pequeña como tu en el bosque?

No era tonta, sabía que Itachi había hecho algo malo, la noche que se encontraron estaba lleno de sangre que no era suya, lo deben de estar buscando. Aún así el miedo de ser llevada de vuelta a aquella horrible ciudad no dejaba de resonar en todo su cuerpo, no, no quería irse cuando finalmente había encontrado un rayo de esperanza. Cerró los ojos y usó la resonancia, rápidamente encontró que Itachi venía hacia donde se encontraban. Debía haber una forma de hacer tiempo mientra esperaba que llegara su hermano.

—Me perdí —trató de hacer el mejor puchero que podía usar, tal vez así podía despistar al hombre.

Kakashi alzó una ceja, ¿perdida?, la ciudad mas cercana estaba muy lejos, si se hubiese perdido debería haber caminado mucho tiempo y sus ropas no daban justicia a aquello. Haruno, Haruno, ese nombre le sonaba, ¿podría ser? De pronto, con la velocidad de un rayo recordó que Soku Haruno, su compañero de equipo tenía unas hermanas pequeñas y una de ellas estaba desaparecida.

— Eres la chica desaparecida —dijo como un pensamiento tardío. Si, esos ojos, esa mirada, se parecía a el. ¿Cómo?

Ya casi estaba ahí.

La tristeza en el tono de Sakura desapareció para mostrar el rostro mas valiente que en su vida había puesto.

—Si, estaba escapando, nunca volveré con mi familia. Me trataban mal y por eso ya no estoy ahí —le enseñó los aún visibles moretones debajo de la manga larga que hizo hacia atrás, los distintos tonos daban a entender lo viejos que podían llegar a ser algunos.

Kakashi por un momento no supo que hacer, primero estaba la cuestión de cómo había caminado tanto en un par de días y lo otro es pensar que no había escuchado que algo así este pasando a la hermana de su compañero de equipo.

—Vendrás conmigo —fue lo que pudo articular dando un paso hacia el frente. Si había maltrato familiar eso tendría que arreglárselas Soku y su familia, el no podía hacer mas que devolverla a Konoha.

Al dar otro paso hacia adelante al instante gracias a sus sentidos afilados saltó hacia atrás cuando un Kunai pasó volando frente a el. ¡Alguien los atacó mientras hablaban! Al ver a la chica para protegerla se sorprendió al verla como si fuera un costal de papas en el hombro de nada mas y nada menos que el infame Itachi Uchiha.

—Itachi Uchiha.

—Kakashi Hatake.

Los dos se miraron sin temor al otro, desafiándose a que intentaran un paso en falso para acabar con esto.

—No solo acabaste con todos los de tu clan, también acabas de secuestrar a una niña de Konoha, ¿Qué tan bajo vas a caer? —la mirada endurecida de Kakashi decía todo, una vez fueron compañeros pero eso no iba importar ahora que se había puesto contra Konoha, no tendrá piedad de el.

Sakura estaba en shock, su mente inocente sabía que había hecho algo malo pero ni en sus pensamientos mas oscuros pensó en la muerte, la muerte es algo tan lejano e intangible que a sus ocho años lo veía como una fantasía. Matar a su familia... La palabra matar de solo pensarla sonaba tan lejana y extraña, ¿Tan fácil es matar a alguien? se miró sus manos y la espalda de Itachi. ¿Qué tan fácil es que alguien pueda morir? Como si su mente se hubiese abierto a un mundo nuevo comenzó a ver lo grande y pudo vislumbrar que lo oscuro es mas oscuro de lo que llegó a pensar. Se sintió pequeña, muy pequeña a lo nuevo, pequeña y desprotegida.

Mientras Sakura estaba en su propio mundo descubriendo y bordeando lo grande que podría ser, Itachi y Kakashi seguían en su guerra de miradas, si se descuidaban sabían que podían acabar muertos, tan atentos ante el mas simple movimiento. Itachi activó el sharingan y Kakashi descubrió su ojo.

—No estoy aquí para acabar contigo —su voz salió como chocolate fundido, se veía tan tranquilo, como si la situación en la que se encontraba no era mas que una nimiedad. Kakasho frunció el ceño ante esta tranquilidad.

—Estoy aquí para arrestarte —se movió con gran velocidad hacia Itachi con un chidori en mano, tan rápido que el sharingan apenas podría haber seguido el ritmo.

Al chocar el chidori con el cuerpo del adversario frunció el ceño al ver que solo atacó a un clon.

—Parece que ni con el Sharingan serás contrincante para mi —dijo Itachi desde atrás apoyado en la rama de un árbol con Sakura aún en su hombro.

Kakashi se volteó justo a tiempo para lanzar dos kunai el primero chocó con el de Itachi y el segundo se incrustó en la frente de este antes de desaparecer en un nube de humo.

—Te has oxidado Kakashi —su voz salió desde otro lado.

Al no verlo por ningún lado frunció el ceño, ¡esto era una ilusión!, al hacer el signo para salir del genjutsu ve a lo lejos a Itachi saltar de rama en rama a gran velocidad con la niña de cabellos rosados en su hombro, sin esperar los siguió, Itachi había recorrido una gran distancia, de la nada uno de sus compañeros de equipo Soku, un hombre de cabello color magenta oscuro y ojos color verde esmeralda apareció a su lado.

—Soku, tu hermana no está desaparecida, ha sido secuestrada por Itachi Uchiha —dijo Kakashi saltando de rama en rama sin perder el ritmo.

Antes de que Soku pudiera decir algo varios clones de sombra de Itachi aparecieron frente a ellos, no tuvieron mas que encaminarse a una sangrienta pelea donde tuvieron que luchar con sus vidas contra unos simples clones.

Finalmente casi exhaustos cuando acabaron con todos los clones se miraron, habían perdido el rastro de Itachi...

—¡Maldición! —gritó Soku con frustración, resentimiento y culpa. Sakura se había ido por su culpa, por no estar ahí para ella...

Kakashi se le quedó viendo en silencio, estaba tan agotado como su compañero, tenían que regresar.

—Tenemos que volver e informar la situación al Hokage.

Se quedó pensando en este giro de acontecimientos, nunca nadie pudo haber pensado que el poderoso clan Uchiha caería, y mucho menos que el prodigioso heredero del clan lo haría. Ahora no solo tendía que cuidar desde las sombras al mocoso de Naruto sino también al mocoso de Sasuke Uchiha, si eso no es suficiente como para sentirse que lo trataban de niñero ahora solo faltaba que le hicieran buscar a esa niña Sakura.


Itachi estuvo saltando de rama en rama por largo tiempo, nadie dijo nada, no sabían que decir para empezar. Sakura no sabía si se enojaría su nii-san, le pegaría y le dejaría varada si preguntaba qué había pasado, presentía que no era el momento indicado para hablar de ello.

—Itachi-nii, ¿a dónde vamos? —preguntó Sakura dirigiendo sus pensamientos a otro lado cuando vio que en algún momento del viaje los árboles se convirtieron en una llana y fría arena. El sol se había escondido dando paso a la lunas y estrellas.

La velocidad a la que iban aumentó tanto que sintió vértigo en la base de su estómago y la arena se tornó borrosa.

—Vamos a Suna, necesito conseguir armas. Ahí es la mejor opción para conseguirlas ahora si queremos ser discretos —dijo Itachi con voz seria que hubiese estremecido a Sakura si no fuera porque detectó el ligero tono suave para que viera que no estaba molesto con ella.

Aliviada ahora que sabía que no estaba molesta con el se pudo relajar en su hombro, por otro lado Itachi por dentro estaba aliviado que no haya tratado de sacar el tema de su familia en este momento, si hubiese sido Sasuke lo hubiese preguntado al instante... Lo que tenía que enfocarse ahora es que ella también entrase a Akatsuki, no podía dejarla ahora que se la llevó.

Después de un par de días llegaron finalmente a Suna, un lugar donde los de Konoha no podían entrar a menos que quisieran una muerte segura, políticamente estaban en una guerrilla. Itachi guardó su diadema marcada como ninja desaparecido y usó ropa de aldeano par admiración de Sakura. Se hicieron pasar como hermanos adoptivos que estaban por negocios para la aldea de la que vienen. En los descansos que hubieron para llegar ayudaba a Sakura con su entrenamiento, aún le sorprendía su habilidad para absorber conocimientos como una esponja, cuando llegaron a Suna en la seguridad del cuarto lo siguió haciendo.

Al día siguiente por la mañana se adentraron al mercado, para Sakura esta fue una experiencia grandiosa y terrorífica al mismo tiempo, tantas cosas nuevas, caras nuevas, nunca había salido de Konoha. El miedo a que le hicieran era mayor que la excitación por explorar nuevas cosas, por eso se pasó la mayor parte del tiempo medio escondida y aferrada al borde de la camisa de Itachi como si pegarse a el le fuese a proteger, era tan grande el miedo que nunca le vino a la mente si hacer esto a Itachi le molestaría.

Itachi por su parte tenía la sombra de lo que podría ser una sonrisa, no muchos chicos podían ver cosas nuevas a tan joven edad, ahora, una niña de Konoha estaba dentro de uno de los mercados de un pueblo enemigo sin saber si esto sería una experiencia aterradora o gratificante, todo aquí es distinto a Konoha, los puestos, el color predominante en las calles y las expresiones duras de adultos y jóvenes es algo que podía enumerar, por una vez sentía nostalgia por su tierra.

Siguieron caminando por el mercado de Suna hasta que entraron a una tienda que deslumbró a Sakura, ¡Una tienda de artefactos ninjas! Los ojos de Sakura brillaron como gemas, olvidándose del terror a lo desconocido se desprendió de Itachi para pegarse a los escaparates con artefactos ninjas que relucían, siempre los vio y pensó que nunca podría usarlos. Kunais, Shirikens, bombas de humo, espadas y muchas otras cosas que no podía nombras descansaban en el aparador, algún día lo usará.

Salto de su ensueño al sentir una mano grande tocar su hombro. Al recobrar la consciencia de lo que estaba haciendo se estremeció levemente, miró con timidez hacia los ojos de Itachi esperando no ver enojo o desprecio por haber tomado la libertad de alejarse de el y babear por las cosas que desearía en algún momento poder tocar y usar.

Al ver la mirada suave que le daba a pesar del rostro en blanco se relajó levemente, en ese momento notó a dos personas que estaban a un lado de Itachi, un hombre y una mujer.

—¿Está seguro que le dará esto a la niña? —preguntó el hombre dudoso por ver a la pequeña niña que no parecía tener madera para ser una ninja capas. Itachi asiente y el hombre se encoje de hombros, no era su negocio preguntar el porqué de sus clientes, con tal que paguen todo esta bien para el, si quiere ver a esa niña escuálida y temerosa morir no era su problema—Dinero es dinero.

Como señal de aprobación la mujer a un lado de el sonrió a la chica —Acompáñame —Sakura miró dubitativa, esperó a que Itachi refutara o dijese algo, al ver que se giró y fue hacia el hombre detrás de la caja registradora, al ver que no pasaba nada con paso inseguro la siguió a la parte de atrás de la tienda.

Itachi mientras esperaba en la parte delantera de la tienda pagaba todo lo que había comprado, tenía suficiente dinero para mantener a los dos por varios meses en buenas condiciones y le sobraba para mas, siempre iba preparado y ahora que había desertado de Konoha estaba mas que preparado por si acaso. Mientras esperaba a que Sakura saliera comenzó a divagar en los ejercicios que ha realizado con Sakura, ya había aprendido a subir y bajar de los árboles con chakra, sorpresivamente al parecer tenía habilidad para rastrear, al parecer en su rastreo con el sharingan descubrió que tenía muy poco chakra, estaba por debajo del promedio y tiene una naturaleza Genjutsu que mas adelante planeaba explotar, ahora la estaba enseñando a practicar su resistencia para algún día estar a la par de el o eso es lo que infirió por la mirada que le daba.

Todavía es muy tímida y miedosa, miraba buscando aprovación antes de poder hacer cualquier cosa, eso tendrá que cambiar.

En tan poco tiempo ya había visto algunos puntos fuertes para explotar y sus puntos débiles a trabajar, tenía poca fuerza y poco chakra pero era muy inteligente, todo lo que le enseñaba lo absorbía como una esponja, cuando le contaba sobre la historia ninja u alguna otra cosa ella escuchaba mirándolo con sus enormes ojos color esmeralda sin pedir en ningún momento que le repitiera nuevamente la información.

—I-itachi-nii —la voz temblorosa de Sakura lo hizo girarse hacia ella.

Ahí estaba parada con el rostro sonrojado, se veía totalmente distinta, el pelo de la frente lo tenía recogido con una cinta roja que siempre la traía en el brazo, gracias a ese listón que aparentemente era especial podía ver su rostro sin que el cabello rosado cayera sin cuidado en su rostro, tenía puesto un kimono corto hasta la mitad del muslo con una cinta color rosado, debajo tenía un pantalón corto color blanco, en su pierna derecha tenía un porta kunai y sus sandalias eran negras para ninjas.

La mujer que la trajo murmuró lo mona que se veía.

—G-gracias Itachi-nii —gritó mas fuerte de lo que realmente deseaba.

Las emociones la embargaban, desde la alegría, hasta la vergüenza, nunca le habían comprado algo sin esperar a cambio algo, no sabía como expresar lo que sentía, afortunadamente para ella Itachi sabía cómo se sentía y asintió satisfecho al evaluarla. Con un poco de valentía adquirida por la aceptación de Itachi con un poco de temor fue y tomó la mano de Itachi sin verlo a los ojos, no fue hasta que el le dio un apretón de manos que sus músculos se relajaron ante su contacto.

La noche comenzaba a caer y el estómago de Sakura rugió en protesta de que tenía horas de que no había sido alimentado para vergüenza de Sakura. Itachi los llevó hasta una pequeña cafetería donde comieron cómodos. En todo el rato Itachi pudo ver cómo Sakura intentaba sin discreción tapar su frente con su flequillo.

—No te tapes la frente.

Sakura se tenso en su lugar, automáticamente dejó de cepillarse el cabello y asintió a pesar de su incomodidad. Como si recordara tardíamente que enfrente suyo no era otro que Itachi se obligó a relajarse y miró nuevamente avergonzada a Itachi. Con solo verlo supo que quería que le explicara el porqué de que intentara taparse su frente.

—En Konoha —se relamió los labios, no quería que Itachi escuchara esta parte fea de su vida. Ya tenía suficiente con lo que decían como para que su nuevo hermano dijese algo similar—, se burlaban mucho de mi frente porque es enorme.

—No te avergüences de ti misma —dijo tan serio que Sakura se sintió un poco intimidada desde el otro lado de la mesa en la que se sentaron. Se hizo pequeña en su asiento al pensar que se había enojado con ella por algo tan insignificante—, esos chicos estaban equivocados al burlarse de ti. Debes demostrar que eres una chica ogullosa y segura de tí mismo porque quieres ser la mejor Kunoichi de la historia.

Los ojos de Sakura se abrieron como platos al pensar aquello. Las palabras de Itachi calaron fondo dentro de ella provocando que dentro de su pecho naciera algo que sólo sintió cuando el se la llevó de Konoha: esperanza. Él la estaba alentando a ser ella misma, segura de sus acciones, y sobre todo no temer de lo que diga y piense de sí misma. Una vez mas sus labios tiraron de una enorme sonrisa al pensar que su nuevo hermano es una persona grandiosa de la que quería llegar a ser algún día. Ama a su hermano Itachi.

De pronto se sintió envalentonada como para preguntarle a Itachi sobre la muerte ahora que el le dio luz verde para ser segura de si misma, si quería comenzar debía hacerlo con esto que rondaba por su mente desde hace tiempo. Agarró aire antes de mirar a Itachi con intensidad y finalmente lanzar la bomba.

—Itachi, ¿Qué es la muerte?, ¿qué hiciste con tu familia? —a pesar de haber tenido el valor para preguntar sus dos preguntas salieron en un susurro que gracias a la habilidad auditiva de Itachi llegó a escucharla.

Los ojos de Itachi brillaron segundos antes de opacarse. Se reclino en su silla sintiéndose repentinamente mas cansado de lo que realmente estaba cuando sus pensamientos se dirigieron a aquella noche. El avance de Sakura de preguntar o hacer algo antes de que ella mirara a Itachi con intensidad porque esperaba aprobación o ver si no estaba enojado por su autonomía le agradó, sin embargo lo que había preguntado no le sorprendió, había visto la profunda reflexión sobre lo que descuidadamente dijo Kakashi frente a ellos.

Por una parte quería preservar la inocencia que el nunca tuvo, mientras que por otra sentía la necesidad de que si ella tenía que ser fuerte para ser aceptada en la organización criminal mas peligrosa en el mundo debía hacer sus nervios de acero. El primer y segundo paso se había hecho cuando ella comenzó a aprender a ser ninja y el siguiente mas importante fue su inseguridad. Si quería que ella siguiese avanzado tuvo que tomar una difícil decisión que esperaba que no lo volviera como el o incluso algo peor.

Itachi no se había dado cuenta que había cerrado los ojos hasta que los abrió para ver a Sakura tiesa frente a el con la mirada ansiosa por saber las respuestas a sus preguntas. No, se iba asegurar que no perdiera ese brillo de inocencia que todos deben tener enseñándole que no todo es negro y blanco, y sobre todo la importancia de que ser un ninja no significa que uno es inmortal.

Comenzó a hablar desde un principio lo sucedido, desde antes de la masacre Uchiha. Sakura como buena estudiante se quedó en silencio durante toda la conversación captando todo lo que podía y lo que no comprendía, podía ver el leve dolor en la mirada de Itachi cuando se lo contaba, por eso pensó que esto es importante para el. No dijo ni hizo nada en todo el rato que habló Itachi, inclusive cuando llegaron hasta la noche de la masacre Uchiha.

Finalmente se quedaron en silencio.

Sakura se miró las manos mientras pensaba, la idea de la muerte, de pensar que alguien dejaba de existir de un momento a otro aún le es difuso y casi extraordinario bordeando lo terrorífico. Al mirar nuevamente hacia arriba sus ojos verdes llenos de vida se encontraron con los profundos ojos color ónix que por vez primera vio el tormento que nublaba ligeramente sus ojos e intentaba alejar de sus fantasmas que no le dejaban vivir. Su estómago se retorció ligeramente al pensar que algo oscuro y terrorífico podía estar maquinando su hermano, algo que no desearía que haga.

—Itachi-nii —llamó su atención. Sea lo que sea que el pensaba hacer al final no lo iba a dejar, no lo iba a permitir. Tomó con sus pequeñas manos las de Itachi tratando de así aferrarse a el y no dejar que se vaya, porque si lo dejaba presentía que se esfumara para siempre—, te juro que si me encontro con tu hermano haré que cambie de opinión.

La sonrisa que Itachi dio no le dio tanta seguridad como le hubiese gustado. Este iba a ser su resolución, aunque le costara ir hasta el fin del mundo para cambiarlo.

—Ya es de noche, es hora de que aprendas lo que sucede en el mundo ninja —dijo Itachi parándose de su asiento.

Sakura ladeó su cabeza hacia un lado y asiente curiosa por saber qué otra cosa le enseñará de los ninjas. Sin esperar mas saltó de su asiento y siguió a Itachi. Gracias al entrenamiento que le dio Sakura pudo subir las paredes de una casa hasta que llegaron a los tejados. Aún se asombraba cuando Itachi la tomaba del costado para saltar hacia la siguiente casa, para ella eso era como poder volar, esperaba poder lograr hacer algo así pronto.

Sus pensamientos se detuvieron cuando Itachi se detuvo en el siguiente tejado y se escondieron en un rincón. Le iba a preguntar qué es lo que pasaba, por un momento le dio miedo que Kakashi estuvieran tras ellos y por eso se ocultaban. Itachi puso un dedo en sus labios dando alusión a que guardara silencio y con sus ojos señaló que miraran hacia abajo.

Cuando Sakura hizo lo que dijo vio un angosto callejón oscuro en el que pasaba una mujer joven caminando con tranquilidad a expensas de que incluso las alarmas internas de Sakura le decían que no debería alguien caminar en un callejón tan solitario y feo. Casi jadeó cuando un hombre que salió de la nada jaló a la chica tapando su boca con su mano. Cuando quiso hacer la cara a un lado Itachi la forzó a seguir viendo, horrorizada vio como la indefensa mujer se retorcía en vano en los fuertes brazos del hombre grasiento.

El hombre se reía mientras forcejaba con el bolso de la mujer que lloraba e intentaba gritar, cuando logró quitárselo sacó un cuchillo de su pantalón y de una tajada cortó el cuello de la mujer, la sangre corrió por todo su cuello y camisa. Cuando la mujer sin vida dejó de moverse el hombre la tiró como si fuese un muñeco de trapo. Cuando el hombre dio unos pasos por la periferia vio que Itachi sacó de su porta armas un kunai y se lo lanzó directo al hombre dándole en el cuello. Al final tanto la mujer como el hombre terminaron tendidos en el suelo dentro de ese oscuro callejón.

Las mejillas de Sakura se empaparon con sus lagrimas cuando finalmente vio lo que es la muerte, ninguno de las dos personas se movían, la mujer tenía la expresión de terror absoluto mientras que el hombre de dolor. Ninguno se paró. Estaba aterrada, ¿si un día terminaba como ellos? o peor aún que Itachi terminara así. Sin aguantarse mas se hizo a un lado para devolver la cena anterior.

—No te mentiré Sakura, matar es lo que hace un ninja, hay que estar alerta, muchas cosas pasan en este mundo plagado de terrores. Si deseas ser un ninja nunca dudes de matar o tu morirás —le dijo sin inmutarse de que ella estaba ahorcada exhalando aire después del violento ataque de vómito.

Las manos le temblaban de lo débil y frágil que se sentía. En estos momentos se estaba comparando con una vil mosca que en cualquier segundo la pueden matar, estaba segura que no debía ser muy difícil acabar con su vida y ya no seguir adelante. Su corazón bombeando a mil por hora le aterraba y al mismo tiempo la alentaba; está viva.

Con pasos temblorosos se levantó una vez mas siendo ayudada por Itachi. Al sostener sus manos con las de Itachi se dio cuenta lo grande y poderoso que era el, sin embargo el miedo de que el desaparezca tan fácil como ella puede morir le aterró. Cuando lo vio escapar de Kakashi pensó que era invencible, ahora sabe que todos pueden morir y acabar como aquellos dos, apretó las manos de Itachi al pensar en que se podría esfumar aquí y ahora.

—¿Por qué... —comenzó a decir con su tono de voz débil por el esfuerzo anterior y los turbulentos pensamientos que temía que romperían su cráneo—, dejaste que ella muriera?

Le dolía la garganta por el nudo que tenía atravesado. Itachi siguió mirando tan desapasionadamente que parecía no estar afectado por la situación.

—...Ella era una ladrona que tiene un historial de adulterio y asesinó a una persona.

Sakura miró los dos cuerpos tirados en la callo y con un ligero estremecimiento asintió. Esa mujer era igual de mala que aquel hombre, tal parece no hay que juzgar a las personas antes de actuar. Esto lo tendrá grabado en fuego por siempre. Se giró a ver a Itachi que parecía estar vigilando los demás techos por si acaso.

De pronto pensó en la familia de Itachi y su muerte, su estómago se retorció al pensar que quizá había sufrido tanto que no se lo podía imaginar, aún con ese dolor los mató. Presentía que debió ser algo muy importante como para que lo hiciera, si algo le decía eso es la acción que acaba de tomar sobre las personas que yacían en la calle.

El apretón de manos que Sakura le dio llamó la atención de Itachi.

—Itachi-nii, me haré mas fuerte para protegerte a ti también —dijo con tal convicción que Itachi le dio una suave sonrisa.

—Estaré esperando.

Como señal los dos comenzaron a andar por los techos, Itachi terminó cargando en su espalda para agilizar la caminata por los techos en silencio. Sakura sentía que su cerebro acaba de ser licuado para construir un nuevo cerebro. Sus pensamientos estaban hundidos en lo enorme, fabuloso, misterioso y terrorífico que debe ser el mundo, esta vez está ansiosa por saber que descubrirá en su vida gracias a este gran paso que acaba de dar.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando usó su resonancia y siente dos chakras enormes ser emitidos desde la derecha, lo que llamó su atención es el chakra de la presencia mas pequeña, se sentía espesa y rara. El apretón de sus brazos en el cuello de Itachi hizo que este se detuviera.

—Quiero ir allá —señaló Sakura cuando tuvo la atención de Itachi. Cuando sintió que la miró de reojo decidió seguir explicando—. Hay algo raro ahí.

Itachi miró hacia donde Sakura había apuntado, podía darse una idea de lo que estaba pasando. Curioso por saber de quién es la presencia mas pequeña asintió antes de ir mas rápido hacia donde el también sentía las fuertes presencias de Chakra.

Al llegar se quedaron parados en el techo que estaban las dos personas, ellos estaban tan sumidos en ellos que no se dieron cuenta cuando Sakura e Itachi llegaron y estuvieron a una distancia prudente. Sakura se sorprende cuando ve que el chakra espeso y raro procedía de un chico posiblemente de su edad, lo mas impactante es ver el chakra que emitía era tan fuerte y caliente que había tomado forma alrededor del chico de cabello rojo: un gran monstruo de cola una cola. Frente a el estaba un señor, el Kazekage.

El chico miraba triste e iracundo mientras que el hombre con un profundo odio que fácilmente Sakura identificó, ya la había visto en su padre.

—¡Te mataré monstruo! —gritó el Kazekge.

Sakura abrió sus ojos como platos, con gran rapidez se bajó del regazo del Itachi. Su mente se puso en blanco, miles de imágenes de su padre atacándola lastimandola llegaron a su mente, todos esos momentos la impulsaron a poner chakra en sus pies para proteger al chico.

—¡Alto! —gritó ella. Vio el kunai siendo lanzado directo al chico y ella. Ya no quería mas muertes por un día, ya tenía suficiente por hoy. Con la adrenalina corriendo por sus venas sacó un kunai de su porta armas y lo desvió antes de ver al adulto—, no dejaré lo lastimes. ¿Qué monstruo ve en el? es solo un niño, aquí el monstruo es usted. Un ninja no mata sin razón, no tiene honor ¡no es un ninja!

El kazekage dio un paso atrás recriminándose por estar tan enfocado en su hijo que no vio cuando esa niña de extraño cabello rosa apareció frente a el. Casi rechinó los dientes cuando escuchó la recriminación de la niña por casi matar a su hijo que mató a su esposa al nacer y las demás muertes que ha dado.

—Tu no sabes nada niña —casi gritó sus pensamientos, su estómago casi hervía de furia. ¿Qué sabía ella de la vida de un ninja?—. Quítate de ahí si no quieres morir, él es el monstruo. Ese niño tiene el monstruo de 1 cola Shukaki.

Visiblemente se impresionó, había leído sobre el Kyuubi y los demás monstruos de cola en la escuela y en la biblioteca. Sabía que eran seres poderosos y terroríficos que han atacado desde mucho tiempo atrás. ¡Esa es la razón de aquel chakra! miró de reojo al chico que estaba agachado en el suelo hecho un ovillo, cuando sus miradas cruzaron la de ella se ablandó.

Lo que vio en su mirada no es la de un asesino o persona cruel como la mirada de sus padres, la del kazekage o la del asesino de hace rato... El vio en su mirada la de ella: terror, tristeza y desesperanza.

No es un monstruo, es un niño tan asustado como ella.

—El es tan igual como yo, no dejaré que lo mates —dijo al voltearse para ver al hombre mayor con resolución. El kunai que tenía en mano lo apretó lista por si acaso.

El Kazekage miró desapasionadamente a los dos niños. Esto iba a ser demasiado fácil.

—Si no me dejas mas opción —dijo con voz de ultratumba.

Con gran agilidad tomó un kunai y se lanzó hacia adelante para acabar con la vida de los dos ineptos niños.

—No matarás a nadie —dijo una tercera voz.

El Kazekage apenas pudo darse cuenta de un par de ojos rojos que aparecieron frente a el antes de que todo se volviera negro y cayera al piso.

Sakura miró impresionada cómo Itachi apareció frente a ella e hizo algo tan impresionante en cuestión de segundos y sin tocarlo hizo que se desmayara y ahora, gritara de terror sin llegar a despertar. Una vez mas fue testigo del abismo de habilidades que había entre ellos dos. Como estaba segura de que Itachi se aseguraría de cuidar que el Kazekage o alguien mas llegara a atacarlos se volteó a ver al chico que seguía en la misma posición, solo que esta vez la estaba viendo con miedo y desconfianza.

—¿Q-quien eres tu?, ¿También quieres matarme? —la voz del chico sonó rota y ronca por el llanto y cansancio posterior a la gran cantidad de chakra que ha expulsado.

—No temas, solo quiero ayudarte —dijo Sakura con una sonrisa dando un paso mas cerca.

—¡Mientes! —gritó el chico acusándola al ver que se acercó mas a el. Como respuesta a su miedo una gran masa de arena se forma y va directo a ella raspando su mejilla—, Si te acercas te mato.

La amenaza es tangible. Con cada paso que ella daba recibía otro raspón. A Sakura le dolía aunque no tanto como el dolor que sabía que el debía sentir, no podía dejar a este niño con esa gran tristeza que cargaba solo. No era tonta, si seguía el niño así entraría en el abismo que ella estuvo a punto de tocar si no fuera por Itachi. Tiene derecho a vivir una vida sin rencor. +

—¡Alejate! —gritó el chico de cabello rojo cuando Sakura se abalanzó hacia a él.

Agujas de arena se crearon directamente a Sakura.

—¡Sakura!

Los picos de arena se detuvieron cuando apenas rozaron la piel de Sakura. El pelirojo tenía los ojos como platos al sentir los brazos de ella rodear su cuerpo.

—No te haré daño— dijo Sakura suavemente aferrándose aún mas en el. Quería salvarlo así como Itachi la salvó—. No temas, estoy aquí para protegerte, no tengas miedo.

Se quedaron así largo rato hasta que la arena que los rodeaba terminó retrocediendo y aún así Sakura no se separó hasta que los músculos del chico se relajaron. Lentamente retrocedió hasta que pudo ver sus ojos verde agua.

—Me llamo Sakura Haruno, seamos amigos —dijo con una gran sonrisa.

Los ojos del chico increíblemente se abrieron aún mas viéndolo incrédulo, como si lo que ella acabara de decir fuese producto de su imaginación. Alguien le salvó, protegió, no le mira con odio y le estaba pidiendo ser su amigo. No sabía como explicar cómo se sentía o si algún día podría darle un nombre pero dentro de su cuerpo comenzó a expandirse un agradable calor hasta envolverlo.

—Soy Gaara.