Declaro que los personajes no me pertenecen, esos son de Kishimoto
Sakura, el inicio de una kunoichi —
CAPÍTULO 6
Pain, Konan, Sasori y Kisame
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No había pasado mas que una noche desde que Itachi se había ido a una misión en la que Sakura no podía acompañarlo. A pesar de estar triste por eso le dio una gran sonrisa y le despidió en el cuarto porque decidió quedarse ahí para entrenar y hacerse mas fuerte para cuando llegara Itachi y lo sorprendiera, practicó con su chakra, subió las paredes, trató de hacer mas grandes sus reservas y uso su radar de chakra hasta que finalmente se cansó y aburrió por loq ue comenzó a dar vueltas por el cuarto, mirar por la ventana las gotas de lluvias caer y rodar por la cama hasta que terminó aburriéndose mas.
Poco después de ya no tener nada que hacer se animó a salir del cuarto, sin Itachi a su lado el corazón le comenzó a palpitar locamente, ya había visto a las personas con las que vivirían pero no sería lo mismo verlos con Itachi que sin el. Al abrir la puerta asomó su rosada cabellera por el largo pasillo que se encontraba vacío. Quiso utilizar su chakra para ver si alguien se acercaba para esconderse nuevamente, pero ya su hermano le había advertido que no debía usar chakra si su reservan estaban muy bajas y por lo que había aprendido de sí misma podía decir que su chakra estaba muy bajo.
Asomó su cabellera rosa por la rendija de la puerta y miró por los dos lados del pasillo, estaban solos por lo que se armó de valor para salir del cuarto, fue dando pequeños pasos mientras paseaba por el edificio. Sus manos comenzaron a sudar ante la emoción de encontrarse con otras personas. Lo único que sonaba fueron sus pequeños pasos resonando por el aparente edificio vacío. Normalmente estar en grandes pasillos vacíos le llenaría de terror y comenzaría a llorar para que alguien la viniera a recoger, ahora no podía permitirse mostrar miedo, si quería demostrar que es fuerte y ser alguien poderosa como su hermano, no podía paralizarse por algo como largos, oscuros y fríos pasillos con poca iluminación. Gracias a su creativa y poderosa mente comenzó a pensar que esto sería una buena forma de exploración y lugares para jugar al escondite en un futuro, si es que alguien quería jugar con ella.
En el largo rato que estuvo explorando, buscando, observando curiosas habitaciones con la puerta abierta se decepcionó al ver que no se había topado con nadie. Comenzó a sentirse aburrida, eso fue hasta que en sus divagaciones terminó tropezando con alguien por lo que terminó cayendo al piso sentada.
—Lo siento —dijo en forma de quejido antes de mirar arriba. Su boca hizo una pequeña o al ver frente a ella a la mujer de cabello azul que la miraba desde arriba.
—Ten mas cuidado —se estremeció al escuchar la fría voz con la que le habló. En cierto modo le recordó a la forma en que le hablaba su padre después de haberse cansado de haberla maltratado, por inercia comenzó a recordar todos los momentos en que su padre la golpeaba o le decía palabras despectivas que solo hicieron que las lágrimas comenzaran a acumularse en sus ojos hasta que fue interrumpida por una mano que se puso frente a ella sorprendiéndola. Parpadeó dos veces antes de mirar arriba hacia Konan que le tendía la mano, como reacción tardía tomó la mano de Konan y la ayudó a levantarse.
Una vez arriba vio que la única mujer que había visto en la organización criminal se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia el sentido contrario. Sakura confundida dio un paso vacilante hacia adelante antes de detenerse sin saber si debía seguirla o dar la media vuelta y correr a la seguridad del cuarto que Itachi y ella compartían por ahora o simplemente quedarse ahí por los siglos.
-Quieres ser reconocida, ¿No? le susurró una voz en su cabeza que le hizo reaccionar, corrió hasta llegar a donde Konan estaba caminando. Con cautela miró hacia arriba para ver si ella le diría algo del porqué la seguía, al ver que no decía nada deslizó una pequeña sonrisa en sus labios ante su pequeño logro. Por cada paso que Konan daba Sakura tuvo que dar dos, pero eso no le importó intentó seguir el paso de Konan hasta que al final llegaron a las puertas que reconoció, eran las que ayer pasaron y se encontraron con el líder.
Cuando Konan abrió las puertas y se adentró, Sakura se quedó parada en su lugar esperando que le cerraran la puerta en sus narices, sin embargo se sorprendió cuando Konan se dio la vuelta y le miró desde adentro esperando que Sakura le siguiera como lo había hecho hasta el momento. Contenta saltó hasta estar dentro de la habitación, lo primero que notó es que esta vez la habitación estaba bien iluminada y que Pain estaba al fondo de la habitación en lo que parecía una especie de balcón algo extraño. Caminó hacia el hasta estar a un lado de Pain que estaba sentado en la orilla.
Se le fue el aliento al jadear cuando se dio cuenta que estaba en la lengua del rostro que el día anterior había visto con curiosidad cuando estaban por entrar al edificio, no solo eso le dejó pasmada, lo que la dejó impresionada fue la vista que tenían, grandes torres se alzaban por toda la periferia, aunque ninguno tal alto como en el que estaban, después de ver un mar de árboles el mar de edificios y casas le era grandioso y vasto.
—Es enorme —dijo a nadie en especial recalcando lo que pensaba.
—Si —casi saltó al acordarse que no estaba sola. Miró a su lado, ahí estaba uno de los Pain y Konan mirando la ciudad en la que vivían.
Si no mal recordaba Itachi le había dicho cuando llegaron a la habitación la noche anterior que Pain no es el líder de Akatsuki sino también de la aldea de la lluvia por lo que tenía mas responsabilidades que los demás porque era como el Hokage.
—¿Yo también tendré que ponerme piercings en el rostro? —preguntó cuando vio el rostro de Pain y Konan.
Los dos se giraron a verla curiosos, Sakura siguió viéndolos mientras balanceaba sus piernas hacia adelante y atrás. Como ninguno de los dos dijo nada le dio pauta a Sakura para seguir hablando.
—Los dos los tienen así que quizá sea un requisito para pertenecer a Akatsuki —detuvo el vaivén de sus piernas para girarse hacia los dos, su nariz se frunció cuando un pensamiento recorrió su mente—, si tengo que ponerme uno que no sea en la nariz o en la cabeza, quiero uno en la oreja.
—No tienes por qué ponerte uno —le contestó Pain casi al instante. La chica le parecía curiosa e interesante. Aún tenía la sensación de electricidad en su espalda desde que cuando la chica le tocó el rostro y eso que no era su verdadero cuerpo.
La boca de Sakura se formó como la de un pez ahora que supo que no era un requisito el ponerse uno. exhaló un suspiro de alivio al saber eso, no podía imaginarse tener allguno como uno de los Pain que tenía unos en la cabeza o varios en la nariz como el Pain que tenía a un lado. El silencio se instaló en la sala en que estaban, el único sonido era el golpeteo de las gotas de lluvia en toda la aldea, el aire húmedo le recordó a Sakura Konoha, solo que en vez de oler a tierra mojada lo que olía era cemento y metal. Sea donde sea que se encuentre la lluvia le encantaba y relajaba, si por ella fuese estaría afuera bailando bajo la lluvia, a veces lo hacía cuando nadie estaba cerca para molestarla.
—¿Tanto odiabas tu aldea que decidiste huir de Konoha? —preguntó Pain provocando que Sakura saliera de sus pensamientos para verlo nuevamente.
—No tenía a nadie y mi padre me pagaba mucho —dijo con un dejo de tristeza al pensar en aquellos momentos que desearía mejor dejar en el fondo de su mente.
Pain y Konan podían comprender ese dolor de ser rechazados, odiados y la desdicha que ella reflejaba en sus ojos. Pain revolvió los cabellos de la chica haciéndola reír,
—¿Es de tu mejor amigo este cuerpo? —la pregunta saltó alarmas a Pain y Konan.
Los dos miraron a la chica que seguía balanceando sus pies en la orilla. Sabía demasiado, ¿cómo es que descubrió esto? se preguntaron, los únicos que sabían de quien había tomado forma el cuerpo de Pain eran ellos dos, Tobi y Zetsu. Podría ser un problema que ella siguiese viva y se enterara de mas cosas que debían estar escondidas, sería muy fácil tirarla desde donde se encontraba, era muy vulnerable.
—El está muy bien —volvió a decir Sakura a pesar de que no le habían respondido. Estiró la mano para tocar las gotas de lluvia que caían frente a ella—, Yahiko está descansando en el cielo. Aún al final el pensó en ustedes y deseó que estuviesen felices.
Las piernas de Konan perdieron fuerzas tirándola al piso de la impresión y Pain por reflejo tomó el brazo de Sakura con tanta fuerza que le dejaría una marca morada si seguía agarrándola así. Los ojos normalmente serios de Pain tuvieron una chispa de ira reflejados en contraste de la mirada un poco asustada de Sakura.
—¿Cómo es que lo sabes? —siseó apretando mas el brazo de Sakura. Si le había dolido no lo demostró.
Las viejas emociones que ambos habían enterrado comenzaron a florecer ante el recuerdo del rostro sonriente de Yahiko de cuando estuvieron felices los tres antes de que todo se desmoronara frente a sus ojos por la codicia y el poder. La ira se instaló en la boca de su estómago, un ardiente deseo de aplastar el cuello de Sakura creció al punto que soltó el brazo de Sakura y llevó su mano al cuello de ella. Sería tan fácil matarla, solo un pequeño esfuerzo y la niña frente a sus ojos dejaría de existir. Algo en el fondo de su mente decía que ella sería una gran potencia, la corriente que sintió cuando lo tocó por primera vez le decía lo mismo. Podría ser una amenaza para sus planes.
De pronto un mano tocó la suya, al ver hacia un lado se topó con Konan, se quedó sin aliento al ver que ella había dejado a un lado la fría máscara que había adornado sus facciones desde que Yahiko había muerto para mostrar dolor y anhelo en su mirada. Con cuidado soltó su mano que rodeaba el cuello de Sakura, Pain y Konan se miraron comprendiendo el dolor del otro por primera vez en mucho tiempo, la ira que en un principio Pain sintió se convirtió en confusión y de ahí en anhelo por saber qué sucedía. Los dos volvieron a ver a Sakura que a pesar de aún tener miedo se quedó ahí en vez de huir al tener la oportunidad.
—¿Cómo es que sabes de Yahiko? —esta vez preguntó Konan con voz suave para no alterar a Sakura.
El sonido de las gotas de lluvia cayendo en el gris Amegakure era lo único que se escuchaba, ninguno de los tres dijo nada. Le concedieron el tiempo para responder después de la forma violenta en que Pain había actuado. Sakura movió sus ojos de un lado a otro como si meditara si debía responder o quedarse callada.
—Tengo unos amigos —lo dijo en un susurro, Pain y Konan apenas la pudieron escuchar. Se veía aún insegura de seguir hablando por lo que no dijeron nada esperando a que ella aclarara lo que acababa de decir—, ellos estuvieron conmigo cuando estuve sola. Nadie los puede ver a menos que ellos quieran. Había veces que mi padre me dejaba sin comer por dos días y me golpeaba tan mal que mi ángel y mi demonio me hablaban y decían que hacer, pero por suerte ellos llegaban y estaban conmigo cuando no había nadie mas, uno de ellos es el señor huesos —se acercó a ellos y les susurró en el oído para que nadie mas escuchase— el es la muerte.
Pain y Konan se miraron unos instantes antes de ver a la niña de ocho años que los miraba muy segura de lo que decía. Si no fuera porque nombró a Yahiko no le estarían creyendo, las preguntas acerca de ella no hacían mas que crecer. ¿La muerte, cómo eso podría ser posible?
—El me contó sobre Yahiko porque se parece a ti —señaló a Pain—, se acuerda de todos los que han muerto y el es uno de ellos, antes de llevarlo al cielo dijo que esperaba que ustedes estuvieran bien.
Los dos se quedaron sin palabras, sus mentes estaban llenas de recuerdos y sentimientos entremezclados con dudas sobre quién era esta niña y lo que poderosa que podía ser si realmente tenía un aliado como la muerte con ella. La idea de Yahiko descansando en paz les quitaba un peso de encima, sin embargo solo afianzó mas la idea de un mundo lleno de paz. Definitivamente iban a conseguir a todos los bijuu.
—Aquí no serás maltratada, nosotros te cuidaremos —dijo Konan al sentarse para estar cerca de Pain y Sakura.
Los ojos de Sakura se abrieron como platos y su boca formó una pequeña o al escucharla, después de Itachi estas eran las palabras mas sinceras y acogedoras que escuchó, de pronto sus ojos se aguadaron y terminó llorando frente a los fundadores de Akatsuki. Lloró por todo los sentimientos embotados de cuando estuvo sola en Konoha, por la familia que alguna vez quiso tener y no fue protegida, por unos desconocidos que eran mas de lo que sus padres alguna vez fueron y sobre todo porque gracias a Itachi estaba conociendo a gente que la recibía con los brazos abiertos. Todo aquel miedo que sintió desapareció, ahora quería a estas personas casi tanto como amaba a Itachi quien le dio la oportunidad e salir de la oscuridad y soledad.
—Tenía razón, tenía razón —volvió a decir Sakura entre lágrimas— ustedes no son malos. Ustedes solo quieren lo mejor —vislumbró la primera vez que conoció a Itachi lleno de la sangre de su clan—, yo quiero ser parte de Akatsuki.
Las pequeñas manos de Sakura fueron hasta la mejilla de Pain y la mano izquierda de Konan, en cuanto fueron tocados una corriente ellos sintieron una corriente eléctrica sacudir sus cuerpos, y ante sus ojos vieron anonadados una deslumbrante luz, ya no estaban en la oscura y triste Amegakure, no, frente a ellos estaba Akatsuki en un gran patio lleno de frondosos árboles, todos estaban alrededor de Sakura, sin embargo, ella ya no era una pequeña niña sino una mujer de cabello largo sonriente, frente a ellos habían tres niñas sonrientes que jugaban entre sí.
Conmocionados sintieron un tirón confortable recorrer lel pecho a ambos. Es como si todo el peso que tenían encima se hubiese esfumado, ¿el futuro? ¿así será cuando consigan todos los bijuu? ¿Quiénes eran esos niños? ¿Dónde era eso? Es imposible que Amegakure llegara de ser así de vivo. De pronto, la visión se detuvo y los dos miraron a Sakura que volvió a ver la lluvia caer mientras balanceaba sus pies de adelante hacia atrás.
—¿Cómo hiciste eso? -pregunto Konan aún conmocionada. Vio a
Sakura dejó de balancearse para volver a mirarlos, esta vez con la cabeza inclinada hacia un lado, sus grandes e inocentes ojos verdes miró confundida.
—¿Hacer que?
Parecía tan ajena a lo que había hecho que por un momento pensaron que lo habían alucinado, si no fuese porque los dos se miraron y comprendieron que vieron lo mismo e lo hubiesen creído. Pudieron verlos y sentirlo casi como si estuviesen dentro de aquella ilusión. No creían que ella estuviese tan avanzada como para meterlos en un Genjutsu, la mirada que les daba lo confirmaba.
—¿Por qué eres la única mujer aquí? —aquella pregunta Konan no se la esperaba. Tuvo que dejar sus intrincados pensamientos para enfocarse en ella.
Cuando Konan miró a la niña a los ojos de pronto se vio reflejada a si misma, cuando apenas era una criatura como ella pequeña e indefensa a merced del mundo que trata de tragarse a los débiles. A pesar de que ya había pasado una temporada desde que huyó de Konoha aún podía ver las leves manchas en su piel donde alguna vez fueron grandes y oscuros moretones de color morado que ahora son un amarillento verde pálido. El cambio es difícil y pocos lo hacen a la primera, lo desconocido da miedo y aún así ella se lanzó por luchar y ser mejor, está tratando de volverse fuerte como una vez ella lo deseó. Una vez tuvo un maestro que los ayudó y los salvó, el les dio una oportunidad así como Itachi le dio una a la niña, quizá una mano extra no haría daño, su oscuro secreto fue siempre tener una niña a quien cuidar, quizá ahora podría cumplirlo.
—Porque soy una fuerte mujer que no se deja intimidar por los hombres —le contestó. En su mano apareció unos pedazos de papel que se convirtieron en un pequeño gato que se restregó en el rostro de Sakura, luego se convirtió en una mariposa y finalmente en un ave.
Los ojos brillantes y la carcajada de Sakura fue como una brizna de primavera que inundó la sala así como sus corazones.
—Es hermoso —dijo Sakura con tanta sinceridad que Konan sonrió.
—No solo es un adorno —le dijo. Al instante el ave de papel se convirtió en un shuriken que lo mandó a volar a un pilar de metal que se cortó en dos por el papel como si se tratase de mantequilla.
Sakura chilló de emoción y corrió hacia el metal y el papel que se encontraba tirado en el piso, cuando se acercó a tocarlo el papel se elevó, no tenía ninguna abolladura. Nuevamente se convirtió en un ave. Lo agarró con sus manos y lo llevó ante Konan y Pain.
—Es grandioso, ¡Quiero ser tan fuerte como ustedes y ser una gran miembro de Akatsuki para mantener la paz en el mundo!
Las palabras ya no fueron tan sorprendentes para los dos, aún así calaron hondo en sus corazones que de pronto sintieron orgullo por llamarse Akatsuki. Una pequeña niña como ella no les tenía miedo, no tenía miedo por la sangre, ha pasado por maltrato infantil y aún así podía sonreír como lo estaba haciendo ahora. La emoción del momento había dejado a un lado la timidez que el día anterior presentó.
De pronto los dos quisieron preservar esa inocencia que aún presenta en este mundo tan cruel que les arrebató su inocencia a una edad mas temprana que ella.
—Algún día lo serás —lo impensable sucedió. Konan abrió ligeramente los ojos y Sakura miró con curiosidad a Pain cuando este alborotó con cariño el cabello de Sakura.
Una muestra de afecto que Konan no había visto desde que Yahiko murió, una muestra de afecto que Sakura ajena a todo lo que ha sentido y que hasta ahora solo había sido dada por Itachi y Gaara. Las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas, se abalanzó a Pain para enterrarse en su pecho y soltarse a llorar.
Pain era ajeno a esta clase de afecto, se sintió torpe al principio, sin saber que mas hacer siguió acariciando su cabello con cuidado, Konan se acercó a ellos y acarició la espalda de Sakura. Dejaron que llorara hasta que terminó durmiendo sobre Pain.
—Gracias papá y mamá, de grande también quiero un piercing —murmuró entre sueños con una gran sonrisa en el rostro.
Pain y Konan se miraron esta vez conmovidos, sabía que era para ellos esos apodos. Cuidarían y enseñarían a Sakura como si se tratase de su hija.
Sakura caminaba adormilada hasta el cuarto que hasta su cuarto. Había pasado casi todo el día con Pain y Konan, pronto llegaría Itachi y quería ir a recibirlo cuando entrara al cuarto y contarle su grandioso día. Sobre todo que ganó una nueva mamá y papá.
Al caminar por el pasillo para llegar al domitorio se topó con una puerta que estaba abierta y había luz adentro. La curiosidad le ganó y decidió entrar, si no mal recordaba en la mañana estaba cerrada la puerta. Cuando vio por dentro de la habitación jadeó y corrió hasta la gran mesa, ¡Enormes marionetas de distintos tamaños se amontonaban! sonriente tomó una que era de su tamaño. En toda la tarde jugó con el papel de Konan, aunque era divertido no se comparaba con tener un muñeco.
Bailó y habló con el muñeco divertida.
—Te llamare fufy —dijo divertida.
—¿Qué haces aquí?
Casi suelta la marioneta cuando se dio la vuelta para ver a Sasori de pie en la puerta del cuarto que la miraba con indiferencia. Apenada dejó la marioneta en su lugar. Movió sus piernas de un lado a otro al sentirse mal por invadir el espacio de alguien mas sin permiso, sabía que podría ser castigada por esto, solo esperaba que no le pegara muy fuerte.
—Yo vi la luz encendida... Y vi estas hermosas marionetas, no pude resistir jugar con ellas —su voz casi salió en un susurro.
Se sintió un poco aterrada cuando Sasori la examinó y luego sus marionetas como si estuviese buscando el menor indicio de haber sido maltratadas o golpeadas. Sin decir nada se fue a sentar frente a su escritorio dejando un cuerpo a un lado y comenzar a tallar madera.
Curiosa, Sakura se sentó en un banco y se quedó observando a Sasori en silencio.
El estaba agradecido de que supiera estar en silencio. Sasori se quedó absorto en su tarea de tallar madera para su nueva marioneta. Estaba completamente absorto en su trabajo, sin importarle de que la niña estuviese viéndolo. Sakura miraba fascinada cómo Sasori trabajaba la madera que poco a poco se iba convirtiendo en el rostro de la persona que tenía a un lado de el, sin darse cuenta se acercó a un mas hasta que estuvo a un lado de Sasori para ver mas de cerca lo que hacía.
Sasori dejó sus herramientas a un lado y giró la silla para mirarla. Él levantó su cabeza con la mano para mirarla y la miró fríamente.
—¿Qué te parece esto? —señaló las marionetas que tenía esparcidas por toda la habitación.
Sakura las miró con detenimiento antes de volverse a el y sonreír con confianza.
—Son hermosos —dijo con sinceridad llamando la atención de Sasori—, es interesante ver que a ese cuerpo lo convertirás en una marioneta, ¿yo también puedo hacer una o dos? Tengo unos amigos, se llaman reloj, flor, calavera, verde y dora, ellos están conmigo cuando estoy triste y muy sola, juego con ellos y me gustaría hacer una marioneta de ellos.
Lo primero que pensó Sasori es que esta chica era muy inteligente, sabía lo que estaba haciendo después de solo estar un rato en la habitación y sorprendentemente no se asustaba al ver el cuerpo de un muerto en una mesa mientras estaba tallando el rostro de la persona en madera. Lo que se le hizo raro es los amigos que ella dice que tiene ¿quien se podría llamar así? además no había visto alguien por aquí, sino ya estaría muerto, lo mas seguro es que fueran amigos imaginarios, ¿Quién era el para juzgarla?
—Si no molestas quizá te enseñe a hacer algunos y cómo usarlos —dijo antes de volverse a su trabajo.
—Gracias tío —dijo sonriente ante esta gran oportunidad de poder hacer muñecos que se parezcan a sus amigos.
Sasori se tensó al escuchar ese inusual apodo que la niña le puso. Decidió solo ignorar el apodo de la niña y seguir trabajando, ella no lo molestaba y era buena observadora así que un apodo así no le era mucho.
Había pasado mas de una hora desde que Sasori se quedó en su asiento tallando madera, el tiempo pasaba volando cuando talla madera, incluso se había olvidado por un momento de la bola de algodón de azúcar hasta que escuchó un pequeño ruido en la habitación, fue ahí que se acordó de ella, dejó sus herramientas y se volteó a verla. Su sorpresa fue verla en el pequeño banco dormitando, había pasado mucho tiempo y solo hasta ahora había hecho ruido, no sabía cuanto tiempo había estado así, algo le decía que bastante.
Suspiró antes de pararse de su asiento y cargarla en sus brazos, es lo que podía hacer después de no ser una molesta y hacerle perder tiempo.
—Quiero hacer una marioneta tío —murmuró entre sueños.
Sasori bufó por la nariz, la niña es muy entusiasta para aprender. No estaría mal enseñarle una que otra cosa.
—Sasori.
Se percató de que no estaba solo en el pasillo cuando alzó la vista y se encontró con Itachi y el nuevo miembro Kisame. Los dos estaban llenos de sangre de la misión que habían hecho el día de hoy.
—Se quedó dormida y te la vengo a traer —dijo entregándole sin mas en brazos a Sakura. Una vez que estuvo segura en brazos de Itachi se dio la vuelta de nuevo a su habitación—interesante criatura la que trajiste.
Por el movimiento Sakura terminó despertándose, al sentir que era cargada parpadeó varias veces y miró hacia arriba. En sus labios se deslizó una sonrisa de mil voltios al ver a Itachi con ella, se aferró con mas fuerza a el.
—¡Itachi-nii! adivina, tengo una nueva mamá y papá, además me he ganado un tío. Me enseñaron- —sus palabras que fueron tan rápido que Itachi apenas pudo seguirla hasta que se detuvo de pronto al ver que estaban acompañados y nada menos por alguien que le pareció un gigante, su boca se hizo en forma de "o" al ver que tenía la piel de color azul y tenía el rostro parecido al de un tiburón—¿Quién eres tu?
—Soy Kisame, ¿Quién eres tu bola de algodón? —preguntó el interesado al ver a su compañero lleno de sangre cargando a una enana que se inmutaba de verlos llenos de sangre.
Itachi bajó a Sakura.
—No soy una bola de pelo, me llamo Sakura —dijo inflando los cachetes. Al estar en el piso se sintió como una pulga a un lado del mastodonte. Aún así no se dejaría intimidar porque su nii-san los estaba observando y no quería quedar al a su lado.
—Eres una bola de pelo, así que te llamaré bola de pelo.
Kisame sonrió mostrando sus grandes y puntiagudos dientes, divertido vio que se estremeció ligeramente, le encantaba ver aquella reaccion de la gente; miedo, cuando tenían miedo se hacían a un lado. Por el rabillo del ojo vio que Itachi se iba a interponer.
—Pareces un tiburón, no sabía que los tiburones podían vivir en la tierra —la sonrisa de Kisame se borró y se irritó aun mas cuando Itachi trato de esconder la risa con tos— si me llamas bola de pelo entonces te llamaré Sharkie entonces.
A pesar de la exorbital diferencia de altura y el aspecto intimidante de Kisame, Sakura no se dejó intimidar. Kisame le dio un punto por su valentía hasta que sacó su enorme espada y la dejó en medio de el y Sakura.
—No te creas tan valiente niña, pude que no le temas a la sangre pero soy mas peligroso de lo que crees, esta espada, Samehada, puede comerte de un bocado —solo le iba a poner en su lugar. Es solo una bola de pelo.
Contrario a lo que dijo Sakura miró con curiosidad la gran espada que para ella fue inmensa, grande e imponente. Quería ver qué había debajo del vendaje, alargó la mano y antes de que Itachi o Kisame pudiesen decir algo, tocó la espada. Para sorpresa de ambos la espada respondió con un ronroneo.
Sakura rió divertida mientras acariciaba la extraña espada y Kisame casi tiraba la mandíbula al suelo. Nunca, nunca desde que tuvo la espada había visto que actuara de aquella forma Samehada, ¡parecía un gato con tanto ronroneo!
—Es muy graciosa tu espada, ¿puedo jugar con ella? —preguntó Sakura, toda molestia que tuvo por el apodo que le puso Sharkie se evaporó.
Kisame e Itachi estaban sin palabras hasta que Kisame mostró otra siniestra sonrisa a Itachi.
—¿Puedo enseñarle a usar una espada? —le preguntó Kisame a Itachi como si acabara de encontrar una mascota nueva con la cual jugar— Si a Samehada le gusta entonces a mi también me gusta la bola de pelo.
—¿Puedo nii-san? —preguntó Sakura emocionada girándose a verlo con ojos de cachorro.
Ver a los dos mirándole esperanzados por usar al otro para su beneficio no fue algo que tenía en sus planes una vez que regresó a la sede de Akatsuki, hizo una mueca al ver los ojos brillantes que les lanzaban.
—Cuando esté mas grande —contestó Itachi de tal modo que no esperaba una queja de ellos.
Los dos suspiraron derrotados y se miraron. La sonrisa que mostró Kisame no le augurio nada bueno a Itachi.
—Dijo que mas grande pero no qué tanto. Bola de pelo con patas, si en un año aprendes bien de Itachi te enseñaré a usar una espada.
Antes de que pudiese replicar Itachi, como todo buen ninja Kisame desapareció. Derrotado suspiró y vio a Sakura que temblaba de éxtasis.
—Solo si en un año veo que aprendiste lo necesario —le dijo derrotado.
Contenta le dio un abrazo a Itachi antes de agradecerle mil veces. Esta vez llegaron los dos al cuarto sin problemas, Sakura le contó cómo le fue en su dia mientras Itachi la ayudaba a cambiarse de ropa acostarla en la cama, en todo ese rato la escuchó con atención.
—Itachi-nii —recibió un "mm" de el como señal de que le estaba escuchando— ¿Me podrías comprar un diario? quisiera escribir todas estas experiencias tan abrumadoras, nunca me había sentido tan feliz de formar parte de algo; por eso no quiero olvidarlo nunca y si así pasara tener el diario para recordar todos estos momentos tan divertidos.
La mirada de Itachi se suavizó, no pudo decirle no, era su nuevo talón de aquiles, estaba al nivel de su hermano pequeño. Después de prometer que al día siguiente le daría un diario le dio un beso en la frente y se acostó en la cama que compartían por ahora.
—Itachi-nii —murmuró en la oscuridad.
—¿Mm?
—Gracias por traerme.
Finalmente Sakura se durmió e Itachi sonrió en la oscuridad.
¿Qué tal les pareció el capítulo? Si estuvo muy largo pero quería presentar la reunión con algunos personajes. No se si así de largos sean los capítulos, pero al menos espero que lo hayan disfrutado.
Dejen su review! xD
He decidido que pondré cuando me venga la inspiración pequeños cortos de la vida que se desarrolla fuera de lo que vaya escribiendo en la linea del tiempo, porque hay cosas que me gustaría profundizar de la relación de Sakura con Akatsuki y así pero que no pondré en la línea del tiempo que llevo porque no tienen mucho valor para la historia o no tienen sentido ponerlos en una línea secuencial.
Omake 1
En la mesa del comedor estaban sentados esperando la comida Pain, Konan, Sakura, Itachi, Kisame, Sasori, Tobi y Zetsu.
—Espero que no sea de nuevo comida congelada o enlatada o moriré —refunfuñó Kisame.
—Tu serviste ayer comida enlatada —le respondió Sasori sin inmutarse.
—Es eso o morir de intoxicación —le respondió casi al instante.
—Yo no necesito comer, soy una marioneta —le respondió con una sonrisa de suficiencia.
—Tobi tiene hambre, ¡Tobi quiere comer! —gritó Tobi solo por diversión.
Kisame irritado agarró su espada listo para derramar sangre cuando la mirada de Pain lo detuvo. Cuando era la hora de comer todos se ponían malhumorados y hambrientos. Una vez a la semana le tocaba a un miembro distinto preparar la comida para todos, el día anterior le había tocado a Kisame y hoy a Orochimaru.
Los miembros de Akatsuki estaban bien versados en la artes de asesinato, sin embargo en la cocina tenían mucho que desear. Cuando no le tocaba a Itachi -en secreto se emocionaban cuando a el le tocaba cocinar- los demás optaban por calentar comida congelada, comprar comida o servir comida enlatada.
Kisame iba a volver a protestar cuando llegó Orochimaru con una gran olla con tapa. Incluso Sasori, Pain y Konan miraron con curiosidad esperando ver qué es lo que había cocinado Orochimaru, el era partidario de compar comida hecha.
—¿Que hiciste Orochimaru? —preguntó Sakrua curiosa parándose en su silla para poder ver.
Ella también tenía mucha hambre, ya había aguantado el comer comida enlatada y congelanda varios días. No le molestaba es mejor que sobras, pero ver a Orochimaru cocinar le sorprendió como a todos.
—Les sorprenderá —dijo Orochimaru con una sonrisa torcida.
Al abrir la tapa salió humo negro de la comida, cuando se despejó vieron una sustancia gelatinosa color violeta que parecía que tenía vida propia porque se movía de un lado a otro. Kisame se puso verde, Sasori frunció la nariz y Tobi estuvo a punto de devolver su vacío estómago.
—¿Qué diablos es eso? —casi grita Kisame apuntando la sustancia rara que quería escapar de la olla— yo no pienso comer eso.
—Tiene muchos nutrientes, nos dará fuerzas y sobre todo hará crecer a Sakura, es una niña en crecimiento, no será tan fuerte como queremos si sigue comiendo comida enlatada o congelada y una vez a la semana bien. Así que preparé algo adecuado para que tenga nutrientes, fuerza y sus niveles de chakra aumenten.
Las miradas de todos se dirigieron hacia la niña que veía la monstruosa comida con ojos muertos. La culpa comenzó a invadirles al pensar que no estaban pensando en ella cuando les tocaba cocinar. No podían culpar a Orochimaru, no creían que harían algo tan espeluznante como el, pero si algo que de igual manera los mataría.
—Es todo, no puedo mas —dijo Sakura saltando de su silla.
Se quedaron callados viendo a la pequeña bola de algodón salir del cuarto. Pronto comenzaron a escucharse ruidos, nadie se atrevió a moverse, incluso la comida que cobraba viva dejó de moverse, se escucharon cacerolas, cubiertos y demás hasta que finalmente apareció Sakura luchando por mantenerse en pie mientras cargaba una bandeja que contenía una gran ensalada de espinacas con yogurt y fresas, una gran olla e incluso hizo agua de limón. Orochimaru la ayudó a colocar las cosas.
Se quedaron en silencio. La ensalada se veía deliciosa y de la olla no sabían que esperar. AL ver que Sakura se sentaba en su silla paciente, Itachi tomó el valor de quitar la tapa. Los ángeles cantaron y un rayo de luz salía de la olla, el comedor se impregnó con el delicioso olor a pechuga de pollo con verduras. Incluso a Sasori se le hizo agua la boca.
—Si no pueden cocinar díganlo. Yo puedo cocinar para ustedes, mi familia me hacía cocinar para ellos —dijo con simpleza antes de servirse de comer.
—Tu haces la comida la mitad de la semana y yo la otra —dijo Itachi después de probar la ensalada.
Desde aquel día Akatsuki cantó alabanzas a Sakura e ITachi por salvarlos de muerte fulminante por comer aquello que hizo Orochimaru y lo que probablemente ellos hubiesen preparado. Incluso Sasorí comenzó a comer mas seguido a pesar de que no lo necesitaba.
Tengo los apodos que Sakura les pondrá a todos los de Akatsuki menos Orochimaru, si me podrían ayudar a buscarle un apodo les agradecería.
¿Qué apodo le pondrías a Orochimaru?
