Declaro que los personajes no me pertenecen, esos son de Kishimoto
Sakura, el inicio de una kunoichi —
CAPÍTULO 8
Familia
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Hubo un tiempo que pensaba que el levantarse, por el simple hecho de levantarse, el hacer mis deberes del día y el hecho de respirar por más tiempo en esa casa era asfixiante. Mi casa no se sentía como una casa. Cuando mi hermano se fue por una larga misión, tuve que la más grande decepción, me quedé sola en una enorme casa vacía. Desde entonces aprendí a no esperar nada de nadie para así no decepcionarme. El primer paso a echar todo por la borda inició al encontrarme con Itachi Uchiha.
Cuando los primeros rayos del sol se filtraron por la cortina color negro con nubes rojas hasta los ojos de Sakura, se despertó. Apenas estaba amaneciendo y sabía que la base de Akatsuki aún seguía en silencio, por mucho que Itachi le había instruido que un ninja debe estar alerta en todo momento y debían despertarse muy temprano para poder entrenar para mejorar sus habilidades en combate, sabía que muchos de los miembros de Akatsuki eran muy flojos o dormilones.
Ya llevaba poco más de cinco meses en la organización e iba aprendiendo algunas cosas; Deidara era de los últimos en salir de la habitación porque dormía de más y aparte, tardaba horas en arreglarse; Kisame era de los últimos en pararse porque usualmente, si no estaba en una misión salía a beber alcohol e ir a lugares, que según sus padres, le explicarán de qué son cuando sea mayor (lo que no saben es que cuando Zetsu y Tobi le enseñaron a se sigilosa y meterse en escondrijos, una vez salió y vio a Kisame entrar a ese lugar y ver a mujeres casi desnudas bailar. No le veía lo interesante a eso.) su padre es de los primeros en levantarse, pero él usualmente iba hasta arriba, se posaba en las lenguas y en silencio miraba la ciudad. Cada uno de los miembros están realizando actividades por su parte.
El silencio que encontrará al salir le era tranquilizante, un silencio que encontraba relajante. Con mucho cuidado saltó de su cama y se arregló para el día.
Hoy le tocaba hacer el desayuno, como se sentía de ánimos fue e hizo un sustancioso desayuno, esta vez de dos tipos, uno que es el tradicional que era pescado, sopa, encurtidos, arroz y una tortilla de tamagoyaki; por otro lado también hizo un desayuno estilo extranjero justo como le enseñó a una señora de la tienda una pequeña tienda de dulces.
Le encantaba ir con la agradable anciana a pasar el tiempo y escuchar sus increíbles historias de pueblos labrados en piedra, bosques llenos de monstruos, ciudades enteras únicamente para zonas de estudio, el poder convocar elementos sin uso de manos y otras tantas que a veces se le hacían casi irreales.
Poco después de hacer el desayuno todos los miembros de Akatsuki extrañamente estaban en casa, no se quejó así era mejor. Después del desayuno comenzó el verdadero día de Sakura:
Muy temprano por la mañana se acerca a la habitación de Sasori para tallar el siguiente muñeco y a veces el le daba uno que otro consejo para mover el muñeco. Después de eso se la pasaba entrenando, entrenaba con Itachi y Kisame hasta que decidían que era momento de parar, cuando eso sucedía se iba con Kakuzu a aprender matemáticas financieras y tomar sus lecciones de economía del país de la lluvia y del mundo.
Cuando terminó fue con su amigo de juegos Tobi a buscar a la víctima de sus travesuras y como la mayoría de las veces, fue el favorito Deidara, cuando seguían en secreto a Deidara se les unió Hidan por aburrimiento, así que cuando Deidara no estaba cerca fueron a dejarle como regalo su cuarto explotado gracias a las bombas de arcilla que Sakura había aprendido a hacer. Y solo para matar el tiempo fueron y le regalaron un pastel de lodo a Zetsu.
Cuando terminó de estudiar y jugar, como cada día, fue a la sala que se encontraba en la parte superior de la sala y platicaba con sus padres de lo que había hecho en el día e incluso llegaba a jugar con los dos.
Eso consistía el día de Sakura, jugar, estudiar y entrenar. ¡Le encantaba! No podía pedir algo mejor.
—voy a salir a la calle —avisó Sakura a todos los de Akatsuki justo cuando todos se estaban parando de la mesa después de comer.
—Ten cuidado al caminar —fue la respuesta de Konan.
Sakura sabía que esa respuesta era solo por si acaso, sabían que incluso en Konoha aprendió a moverse por su cuenta en las calles y todos los adultos en Amegakure sabían que ella es la protegida de Akatsuki o al menos la mayoría lo sabía porque a veces la veían caminar con algún miembro de Akatsuki por las calles, especialmente cuando iban de compras por comestibles.
Asintió como respuesta a Konan antes de que dando pequeños saltos fue hasta la entrada y tomó su impermeable color rosa y un paraguas transparente para no mojarse tanto en la lluvia.
Bajo las largas escaleras que conectaban la torre con la aldea dando saltos mientras tarareaba una canción hasta que se mezcló con la gente que iba y venía. No es difícil ubicarla cuando ella es la única chica de cabello rosado en toda la aldea, además de que es de las pocas persona en Ame que usaba colores chillones de ropa.
Dobló en una calle hasta dar con la tienda de la anciana Koto-san.
—Buenas tardes Koto-san —dijo Sakura con una gran sonrisa.
La anciana con apenas unos hilos de plata que conformaban su coleta miró a Sakura con una enorme sonrisa.
—Ah, Sakura-chan. Siempre es lindo verte. Tengo tu pedido —dijo Koto adentrándose en la tienda un momento antes de regresar—, un Anko, ¿No quieres otro?
—No gracias —le dijo antes de darle el dinero—, hoy me iré temprano oba-san.
La señora sonriente se despidió hasta que Sakura estaba fuera de su vista.
Sakura corrió por las calles con su bolsa de papel que contenía su preciado postre, después de correr unas calles más, se metió a un pequeño callejón limpio y por fortuna techado. con cuidado se sentó en una caja grande que la usó como asiento hasta que estar cómoda.
Una vez que recargó su espalda en la pared sacó la única bola de Anko en la bolsa.
—Feliz cumpleaños Sakura —susurró para si misma Sakura cuando tuvo la bola de pasta de judías a la altura de su rostro.
El susurro se perdió en el aire justo antes de darle el primer mordisco a su pastel de cumpleaños. Como era su costumbre desde que tenía uso de razón, si quería celebrar su cumpleaños tenía que hacerlo lejos de la casa para no causar molestias y para mantenerla alejada de la casa sus padres le daban lo justo para que ella sola fuera y se comprara su pastel de cumpleaños. Ese podría ser el único gesto considerado que ellos le tenían a ella.
Por eso, como todos los años fue por su Anko y lo comió en la tranquilidad para no importunar a nadie. Finalmente se estaba adaptando a estar en Akatsuki y hacía cosas que nunca pensó que ella podría hacer alguna vez, es por eso que no le contó a nadie de su cumpleaños y se escabulló a comer su dulce para no quería ser una molestia para ellos cuando por fin sentía que era parte de algo.
Desde que está en Akatsuki ha tenido la fortuna de probar increíbles dulces muchos más que solo una bola de masa hervida al año, y aún así, el Anko seguía siendo de sus dulces preferidos que lo trataba como un tesoro. Cada mordida la saboreaba con cuidado su lengua desgustaba la bomba de sabor hasta atiborrarse del dulzor antes de tragar y volver a repetir el proceso. Su ritual de cumpleaños terminaba cuando terminaba con el último bocado de su dulce.
Oficialmente ya tenía nueve años de edad y tan solo había estado un par de meses en Akatsuki que formaron los mejores momentos de su corta vida.
—Deseo convertirme en ninja —pidió su deseo de cumpleaños como todas las veces anteriores aunque desde hace años supo que los deseos no se hacen realidad aunque aún pedía el deseo de cumpleaños.
Una vez que terminó saltó de la caja y se acomodó su ropa para no mojarse y comenzó su camino de regreso mientra idear algún plan que hacer en casa, quizá leer un libro o practicar lo que Itachi le había enseñado.
Al doblar la esquina de la transitada calle, una mano tapó su boca y la jaló bruscamente hacia atrás con tanta rapidez que la visión de Sakura se tornó un borrón antes de que todo se volviera oscuro.
En víspera de su cumpleaños terminó siendo arrastrada por personas que desconocía quienes eran desapareciendo de la vista de todos.
No sabía cuánto tiempo había estado dormida o inconsciente. Por el escozor de su seca garganta podía decir que un par de horas. Tuvo que parpadear varias veces hasta que pudo enfocar su vista. Al mirar a su alrededor se dio cuenta que estaba en un amplio bosque, incluso las estrellas se asomaban indicando que la noche estaba sobre ella.
Al mirar al frente donde se encontraba la luz de la luna, vio el resplandor de una fogata, un par de personas estaban alrededor de ella susurrando muy bajo. En un esfuerzo, lo único que logró escuchar fueron palabras aisladas: Niña, cabello rosa, dinero, pagan muy bien.
Sea lo que sea que decían no era nada bueno.
Intentó mover sus mano en vano al darse cuenta que estaban atadas con una correa.
—Miren quien ha despertado —dijo uno de los hombres que al sonreír dejó ver un diente negro en su dentadura.
Cuando los cuatro captores dirigieron su mirada a Sakura ella lavó toda emoción en su rostro y todo movimiento. Se le quedó viendo a los hombres memorizando cada facción, imperfección y distinción como le habían enseñado.
"Sakura, debes recordar muy bien que por grande o pequeño que sea tu oponente debes no dejar ver miedo en tu rostro" —recordó a Konan arrastrarla a un cuarto para darle una charla de mujer a mujer luego de que Sakura frustada, entrara al edificio enojada porque todos son demasiados poderosos y no puede siquiera moverse de su lugar antes de caer rendida— " si dejas ver tu miedo estás acabado antes terminar. Ten presente que un ninja debe saber qué batallas puede ganar y cuáles tiene que hacerse a un lado, pero aún cuando uno retrocede nunca muestres temor, siempre piensa un paso adelante y no te rindas"
El eco de la voz de Konan de su madre sigue fresco en su memoria. Aún cuando hay una clara desventaja de cuatro contra uno, no se dejó intimidar, su rostro seguía neutro.
—eh, chicos, parece que tenemos a una valiente —dijo entre risas el calvo complacido.
Los demás también se rieron, se rieron sonoramente haciendo eco en el bosque. Poco a poco sus risas comenzaron a apagarse cuando notaron que la pequeña frente a ellos no comenzaba a llorar, pedir por sus padres o siquiera temblar.
Ya no era tan divertido como en un principio.
—Los niños se pagan muy bien en el mercado —dijo con malicia el tercero de los captores con malicia esperando estremecer a la chica de cabellos rosados—, con esos ojos y ese peculiar cabello rosado pediremos el triple por ella. Cuidado niña que no prometemos que tu comprador sea alguien muy amable.
Sakura siguió igual.
Los hombres fruncieron el ceño disgustados y un poco frustrados. El raptar a la gente para venderlas, la parte favorita de los cuatro es cuando las víctimas lloraban y suplicaban para que los salvaran, incluso algunos ofrecían dinero por liberarlos. Claro que ninguno lograría llegar a la cifra mínima que piden en el mercado negro.
A diferencia de todos con los que han tratado, la pelirosa no mostraba miedo.
Molesto, el cuarto integrante de la banda tomó del cabello a la niña de nueve años y empujó su rostro al piso raspandolo, solo entonces Sakura se quejó de dolor. Alentado por escuchar finalmente la voz de la niña le jaló con fuerza del cabello y le dio unas fuertes palmadas en las mejillas hasta que Sakura escupió sangre.
—¿Te gusta esto?, ¿No? Tranquila, te estamos tratando mejor de lo que crees. Nosotros nos preocupamos por ti —dijo el cuarto hombre con una arrastrosa voz grave antes de reír.
Esta vez, Sakura les miró con tanto odio que si tuviera poderes los derritiría con la mirada si pudiera.
—Llora, pide por tu vida y quizá te la concedamos —dijo el del diente negro antes de reír.
El cuarto hombre alzó su mano para darle otro golpe en la mejilla, finalmente habla Sakura con la voz rasposa.
—Ustedes no son más que escoria —gruñó antes de escupirles un coágulo de sangre que tenía en su boca por el último golpe.
Las sonrisas en los hombres desaparecieron cuando una larga y siniestra sonrisa se deslizó en el rostro de Sakura, un oscuro chakra comenzó a emanar de ella que hizo que los cuatro hombres se estremecieron de lo oscuro y helado que era, retrocedieron un par de pasos hacia atrás por instinto.
—Burlarse del más débil, ¿No son algo infantiles? —dijo con un ligero toque de humor. El oscuro chakra que salió de ella desapareció al igual que la sonrisa siniestra dejando una confiada—, no saben con quien se han metido.
Aún confundidos por el cambio drástico en el humor de Sakura se miraron entre sí. Ahora no sabían qué hacer hasta que el cuarto hombre de rostro ceniciento se acercó furibundo y arrastró a Sakura del cabello.
—Dinos niña, ¿Con quien crees que nos hemos metido? el feudal de la tierra del zinc, quien te venderá, no le teme a nadie.
—Habla de nosotros.
Los cuatro hombres y Sakura voltearon hacia donde se origina la voz. Ahí frente a los cinco estaban nada menos que todos los miembros de Akatsuki observando con superioridad y un aura mortal. Todos presentaban sus batas de Akatsuki dándoles un aspecto más dominante , incluso algunos como Hidan, Kisame, Konan y Deidara balanceaban en sus manos sus armas con un elegante baile.
Los cuatro secuestradores cayeron al piso temblando de miedo al verlos a todos. Akatsuki se estaba volviendo una banda criminal muy reconocida hasta el momento por el éxito de sus oscuras y peligrosas misiones que realizaban al mejor postor. El feudal de la tierra del zinc ya había hecho tratos con ellos.
—U-ustedes, ¿Q-qué se les ofrece? —preguntó el calvo tratando de mostrarse diligente y manso ante ellos. El sudor caía por su rostro a borbotones.
La pesada mirada de Pain se detuvo en cada uno de los hombres y luego en Sakura, que al verla se oscureció su mirada.
—Han hecho la peor elección de su vida al tomar a esa niña que es nuestra —dijo con voz de ultratumba.
El rostro de los captores se volvió palido como el papel de arroz al saber la verdad, ahora sabían a qué se refería la pelirosa.
—¿S-suya?, aquí tienen, no le haremos nada —dijo el tercer hombre tartamudeando a más no poder levantando a Sakura del suelo y empujarla ligeramente hacia ellos.
Sakura miró a los cuatro hombres que hace solo unos instantes se creían mejor que ella y ahora al ver a Akatsuki temblaban como una hoja de papel. Ahora entendía a lo que se refería su madre con el miedo. Dando pequeños pasos, cojeando ocasionalmente por haber sido lastimada cuando la arrastraron por el pelo llegó a Konan y la abrazó a de la cintura.
Solo hasta que sintió la mano de Konan acariciar su cabeza un afluente de alivio y terror se permitió sentir por la seguridad de finalmente de estar con todos. Enterró su cabeza en la bata de Konan y comenzó a llorar.
Todos en Akatsuki al escucha su llanto sus miradas se endurecieron.
—Lo hiciste bien Sakura —le dijo Konan suavemente, que a pesar del momento, estaba orgullosa que le había escuchado las palabras que le había dicho hace tiempo, y sobre todo que en la comodidad y protección se permitió sentir. En este caso ellos.
—Zetsu, Tobi, son todos suyos —dijo Pain con voz grave antes de voltearse y caminar con los demás.
Cuando Sakura fue llevada a los brazos de uno de los Pain miró hacia atrás a los hombres que la habían raptado que suplicaban por sus vidas, e incluso algunos se arrodillaron y lloraron ahí.
Cuando el resto de Akatsuki se había ido Tobi se acercó a los cuatro hombres hasta estar de cuclillas a la altura de ellos, su máscara giró hasta dejar ver uno de sus ojos que se volvió rojo.
—Bien, bien —su voz alegre había desaparecido dejando una grave y molesta—, ¿quién de ustedes golpeó a mi autoproclamada sobrina?
Lo único que se escuchó a lo lejos fue los gritos de los hombres antes de ser silenciados para siempre.
Sakura, el silencioso llanto de Sakura terminó y fue solo en ese momento en que vio que todos seguían caminando por un sendero que no había visto nunca.
—¿A dónde vamos? —preguntó con voz ronca por el llanto.
—Esos tontos nos dieron la información que buscábamos sin querer —le contestó Kisame con voz divertida a pesar de el brillo de advertencia en sus pequeños ojos negros— Bola de pelos, presenciaras las consecuencias de que las personas personas se metan con Akatsuki.
—¡Oh si!, Maldita sea, ve bien el ritual porque será parte de tu formación para el ritual de Jashin, es lo más cabrón y genial que verás en toda tu puta vida —gritó Hidan con éxtasis por el sed de sangre que corría en sus venas.
Sakura observó que Deidara murmuraba incontables formas de explotar todo lo que viera, Sasori para su sorpresa no tenía su armadura como usualmente usaba al salir del cuartel y los ojos rojos del Sharingan brillaban intensamente y las comas giraban una y otra vez.
Aquel amanecer, Sakura presenció la reunión de todos y cada uno de los miembros de Akatsuki dejando ver el alcance de sus poderes hasta hacer desaparecer de la faz de la tierra el pequeño país del zinc sin dejar rastro alguno.
Fue hasta el mediodía que regresaron al cuartel del país de la lluvia sin ningún rasguño, y en caso de Sakura, Itachi le estaba curando cada una de sus heridas con cuidado.
—¡Eso fue asombroso! —gritó Sakura inyectada por la adrenalina de haber visto una porción del alcance de las habilidades de Akatsuki. En su asiento rebota una y otra vez y movía sus manos a gran velocidad por todos lados dificultando que itachi le cure las rasgaduras en sus mejillas—, como la barbie explotó ese edificio, ¡la espada de Sharkie devorando todo a su paso! creo que le regalaré comida a Samehada de vez en cuando si se aburre de comer chakra, ¡Mamá estuvo genial usando papel para atacar y destruir! Todos estuvieron geniales. No creo ser nunca tan genial como ustedes.
—Cada quien tiene su camino Sakura —dijo Itachi tomando su mejilla para que no se moviera tanto—, además, no vamos por la vida destruyendo cada ciudad porque si, ¿te gustaría que alguien destruyera el país donde vive Gaara o nosotros?
La gran sonrisa de Sakura desapareció cambiandolo por el ceño fruncido de disgusto. Aprovechando el momento de reflexión de Sakura, Itachi terminó de curarla.
—No me gustaría que Gaara muriera o ustedes porque me sentiría muy sola otra vez —dijo en un pequeño susurró que sacó una pequeña sonrisa de Itachi.
—La vida es muy preciada Sakura, hay que respetar a la muerte porque no hay vuelta atrás. Si destruimos ese pequeño país fue porque todos en ese país se han vuelto corruptos y Pain decidió hacer justicia después de descubrir que te llevaron. La gente mala debe ser castigada y justiciada.
—¿No akatsuki es una banda criminal? ¿Los van a matar? ¡No quiero que mueran! —gritó aferrándose a los hombros de itachi con miedo al pensar que había gente que estaba tras ellos por crímenes que han hecho—, no puedes morir, ni tu ni mamá o papá, sharkie, abuelito, nadie, incluso la barbie y Oro-kun.
Itachi hizo una mueca al escuchar el apodo de Sakura a Orochimaru. Antes de su desaparición y deserción de Akatsuki, lo último que Sakura recordaba es que estaba aprendiendo de Orochimaru y Kabuto es sobre medicina y cuerpo humano y potencializarlos antes de que él le dijera que quería probar algo con ella que le iba a ayudar. Después de recobrar la conciencia se encontró a varios de los miembros de Akatsuki entrando al laboratorio destruido y con grandes manchas negras por toda la habitación.
Si sabían de qué eran las manchas no le dijeron a Sakura así de por qué se fue Orochimaru, simplemente inspeccionaron su cuerpo buscando algún sello, especialmente en su cuello. No había nada, como también no recordaba qué había pasado ese día en el laboratorio. Quizá nunca lo sabría.
—No dejaré que los maten aunque sean malos porque yo se que son buenas personas —dijo con convicción.
Itachi suspiró al no saber qué decirle. el tema de los retazos blancos y negros del mundo es muy difícil de separar cuando también está el gris, y a la edad de nueve años es aún más difícil de explicar.
Sakura iba a decir algo más cuando fue interrumpida por las puertas del gran comedor ser abiertas.
—Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti —comenzaron a cantar todos los miembros de Akatsukis, algunos con una gran sonrisa, otros como si estuviesen siendo torturados por hacerlo. Konan, que los lideraba tenía un enorme pastel de chocolate.
La boca de Sakura se abrió con sorpresa al ver que los miembros de Akatsuki le estaban cantando con un pastel de cumpleños. ¡Le estaban cantando las mañanitas! No podía creerlo, estuvo tentada a usar el sello Kai para averigüar si esto no se trataba más que de una mala broma.
Todos los de Akatsuki se acercaron a ella hasta que el pastel se posó en la mesa frente a Sakura. Cuando terminaron de cantar el silencio reinó mientras esperaban pacientemente a que Sakura pudiera formular las palabras que tenía en la punta
—¿Cómo supieron? —dijo en un suave susurro apenas audible antes de relamerse los labios.
—Si vamos a tener un nuevo miembro en Akatsuki necesitamos saber todo de la persona —le contestó Pain antes de que uno de sus copias apareciera con lo que era un pequeño traje de Akatsuki a la medida de Sakura.
Los ojos jade de Sakura no daban crédito a lo que veía, con las manos temblorosas tomó la tela aún sin creerse que esto era de ella; La tela de Akatsuki a su medida, una que solo un puñado de personas pueden y podrán utilizarla.
—Ya pide un deseo que las velas se derriten y me niego a gastar más dinero en comprar otras para el siguiente año —comentó Kakuzu un poco impaciente.
Un río de lágrimas comenzó a deslizarse por las mejillas de Sakura. Konan le lanzó una mirada de muerte a Kakuzu jurando una muerte dolorosa.
—Yo-yo ya tengo todo lo que puedo desear. Siempre quise una familia que me quiera y aceptara y ahora me siento completa por primera vez en mi vida —dijo con voz quebrada. Una enorme sonrisa de mil voltios se expandió en su rostro mientras se ponía el traje de Akatsuki que venía con una diadema negra para el cabello.
Oficialmente tenía una gran y hermosa familia. Qué importaba si eran los criminales más peligroso de todos los tiempos, qué importaba si destruyen ciudades, sometían países y mataban gente, para ella son sus personas más preciadas.
Por siempre de los siempre así será.
Despierta, respira profundo, levántate y sigue adelante. Ahora ya no estoy sola, cada día es mejor que el anterior, y las expectativas sobre mí han vuelto.
¡Hola! Es entrada la noche y mis ojos se cierran así que intentaré ser breve. Primero quiero agradecer a todos los que leen y siguen la historia de Sakura, el inicio de una kunoichi. Aunque no han aparecido Naruto ni Sasuke, les prometo que pronto lo harán, primero quise que vieran cómo se va volviendo la vida de Sakura en Akatsuki y el cambio que da de haber estado en una casa donde la maltrataban y por eso era muy insegura a ya no primero pensar si molestará a los demás antes de que diga o haga algo. Es un mini arco de Sakura y su vida en Akatsuki así que disfruten mientras dura.
Por otro lado como ya he mencionado anteriormente, los omake no estarán en todos los capítulos, será hasta donde mi imaginación sea exprimida, del mismo modo intenraré poner esas frases que van a estar al principio y final del capítulo. Si no lo has descubierto, si, es Sakura hablando. Digamos que he visto mucho Grey's Anatomy y me inspiró para poner esas frases en la historia.
es todo por ahora.
Saludos!
Omake 3
Gracias a la talentosa habilidad de ojos de borrego que desarrolló, que algunos decían ojos de basilisco, los domingos comenzó a ser el día casi obligatorio (a menos que estén en misiones) en que se reunían a hacer algo.
Sakura estaba acostada en la sala de estar pintando en una hoja de papel con un gran crayón de color rojo mientras tarareaba una canción.
—Rojo como el pelo de Gaara pintaré esta nube, rojo como el pelo de Gaara pintare esta nube —comenzó a cantar muy feliz por quinta vez desde que había empezado a pintar ese día.
Los miembros de Akatsuki que se encontraban en la sala, Deidara, Sasori, Kisame y Hidan comenzaban a tener signos de estar irritados porque Sakura solo cantaba eso una y otra vez y no los dejaban concentrarse.
—¡Rojo como el pelo de Gaara pintaré esta otra nube!
—¡Ya he tenido suficiente con esa puta canción! —gritó Hidan aventando su libro de mil y una maneras de adorar a Jashin o morir en el intento— ¿Quien putas es Gaara?
Los demás junto con sakura dejaron lo que estaban haciendo ante el arranque de ira de Hidan. Hubo un tiempo que intentaron que Hidan no dijera groserías frente a Sakura para que no lo intentara imitar, incluso Sakura había intentado si grandiosa idea para evitar que Hidan dijese una sola palabra con la ayuda de Kakuzu, hasta que se dieron cuenta que estaban haciendo rico a Kakuzu y Hidan no cambiaba su dialecto.
Cuando Sakura se sentó en el piso, estiró su espalda lo más recto posible y sus mejillas se tornaron tan rojas como la granada. Los hombres giraron bruscamente sus cabezas a ella esperando con mucha más impaciencia de la que aparentaban esperando que la respuesta no fuese lo que estaban pensando.
—E-es una persona especial —tartamudeó Sakura.
Un oscuro y fuerte trueno resonó en la mente de todos los hombres horrorizados por la bomba que Sakura les había lanzado.
¿Quién?, ¿Cuándo? ¿Cómo sucedió? Comenzaron a buscar por sus mentes el nombre de cualquier hombre que les suene parecido que esté en la ciudad para que la muerte le de una visita. La pequeña Sakura está muy joven para tener ese tipo de pensamientos.
Debían hacer una reunión urgente para tomar medidas especiales.
—¿Especial? ¿A qué te refieres? —preguntó Deidara como si no le interesara mucho hablar del tema.
—Es un chico muy lindo y divertido, tiene le pelo como mi tío Sasori, tiene un gran corazón. Sé que él me quiere tanto como yo a él así que tiene un lugar muy especial es mi corazón —dijo Sakura con un tinte más oscuro en sus mejillas.
¿Qué? Esto es más serio de lo que esperaban, no podían dejar que esto siguiese así. En la noche iba a darse la reunión. Esto no puede quedarse así por ningún motivo. Sasori aún tenía muchas técnicas y habilidades especiales que enseñarle con las marionetas, Kisame aún no la ha molestado a Sakura lo suficiente, Hidan no le ha enseñado cómo matar a las personas y que sufran hasta el último instante o iniciarla en el Jashinismo y Deidara según hacerla desaparecer para no ser su niñera aunque todos sabían que eso era una farsa.
—Es y siempre será una de las personas más preciadas de mi vida por siempre porque es mi primer amigo —terminó de decir Sakura.
La sed de sangre se evaporó de un segundo a otro. al instante perdieron el interés en el tema y volvieron a sus actividades dejando a Hidan con el problema en manos. El fue quien empezó a gritar y preguntar quién es Gaara.
—¿Por qué? ¿Te molesta que hable de mi mejor amigo? —preguntó Sakura poniendo cara de cachorro abandonado.
Hidan hizo ruidos balbuceó miles de maldiciones por no saber qué decir la incómoda conversación.
—Maldición, solo tenía curiosidad porque no conocemos ese nombre —intentó decir.
—Está bien —dijo Sakura antes de volver a acostarse y volver a pintar mientras cantaba. Esta vez usando el color azul—, ¡el cielo azul como la piel de Sharke!
Al menos ya podía respirar más tranquilos. Todo fue una falsa alarma, sabían que faltan muchos años para que ella se interesara en chicos¿o chicas?... Un paso a la vez, un paso a la vez.
