Declaro que los personajes no me pertenecen, esos son de Kishimoto

Sakura, el inicio de una kunoichi —

Capítulo 13

"De nuevo al inicio"

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—¿Cómo pudo llegar hasta allá?

—Esto debe ser una trampa.

Las voces se escuchaban tan lejanas como extrañas, apenas las podía entender y no podía distinguir si eran la voz de una mujer o un hombre.

Se sentía tan cansada y adolorida como si hubiese corrido todo un tetratlón. Se sentía solitaria y vacía flotando en medio de la nada en su oscura mente. Su cuerpo temblaba de frío como si una parte de ella fue arrancado de su cuerpo antes de que pudiera siquiera procesarlo. Por más que intentó buscar qué era eso que le causaba un increíble y trémulo vacío, cuando creía que ya lo tenía en sus manos se le escapaba de sus manos como si algo le impidiera tratar de recordar y en cambio, dejaba un gran abismo en los últimos años de sus vida desde aquella fatídica noche cuando tenía ocho años, no sabía cómo pero sabía que ahora tiene once, cuatro años de su vida que no recordaba.

—Akatsuki no se rebajaría a mandar a una niña a espiarnos, además, Inoichi ya la examinó y según su reporte, lo único que hay en estos años desde que la raptó Uchiha Itachi es que fue torturada y por asombroso que sea es que logró sobrevivir gracias a otro cautivo que era ninja y le enseñó a sobrevivir.

Basta, ella solo quería dormir y seguir haciéndose bolita hasta esperar que el dolor desapareciese.

—"Oye, tú" —dijo una voz susurrante.

Sorprendida, alzó la cabeza. Sakura en su mente se sorprendió al escuchar aquella voz, era su voz, pero al mismo tiempo se escuchaba más firme y segura de lo que alguna vez ha sido la suya.

—"Si, te estoy hablando" —volvió a repetir.

Buscó entre la oscuridad sin éxito.

—"Aquí estoy" —al girarse hacia su espalda se encontró con una gran Sakura de blanco y negro con una palabra grabada en su frente.

—Inner —susurró Sakura sorprendida.

—Si, soy tu voz interior. Acabo salir por el bien de tu cordura —dijo Inner Sakura haciéndose más y más pequeña hasta que estuvo del tamaño de Sakura y con gran elegancia y seguridad se posó frente a Sakura—, llámame Inner- Sakura. Pareces un perro muerto de hambre, ¡animate!, no es el fin de mundo que todavía tenemos mucho por lo que pasar.

Aún sin palabras que decir, vio con asombro a la chica unidimensional que era conformada por líneas blancas tocarla, palpar su ropa y tratar de enderezar a la verdadera mientras le hablaba como si fuera real.

—Hey, hey —dijo inner chasqueando sus dedos varias veces enfrente la pelirosa hasta que la sacó de su estupor—, ya estuviste mucho tiempo dormida, tenemos que volver a la realidad, va a ser asqueroso pero no podemos evitarlo por siempre si queremos ser las mejores ku…

—¿Ser que? —preguntó al no poder escuchar lo último que dijo inner a pesar de que sus labios se movieron y estaban en un lugar totalmente silencioso.

—Si, la promesa de ser las mejores ku…

Lo intentó de nuevo pero Sakura no lo escuchó nuevamente, Inner lo intentó dos veces más antes de que se frustrara, pisoteara el piso antes de que se diera cuenta de que algo había pasado y entonces comenzó a maldecir a alguien, un nombre que empezaba con la letra I y luego decir algo de jugar con ellas al hacer algo, solo algunas palabras le podía entender.

—¡Jum!, no importa —espetó inner aún molesta antes de mirar a Sakura que no sabía qué decir o hacer porque estaba muy confundida con un ente parlante en su cabeza con el que nunca antes había hablado y que no sabía por qué es que aparece justo ahora que sus recuerdos nadaban en su mente—, ya despierta Sakura que no hay forma más fácil de hacer esto.

Antes de que Sakura pudiera decir algo, el brusco toque del dedo de inner en su mejilla le provocó un intenso dolor que se originó en su estómago que se fue expandiendo seguido de un fuerte estirón desde su ombligo hasta ser arrastrada por un tobogán de luces parpadeantes, lo único que podía hacer es gritar hasta desgarrar su garganta mientras caía.

Entre las luces, comenzaron a aparecer diversas escenas de ella luego de encontrarse con el aterrador Uchiha cubierto de sangre justo antes de que la raptara al ser descubierto por ella. Ella despertando en una gran y fría celda con otras personas que fueron secuestradas o cautivas por el innombrable Akatsuki, recuerdos de ser torturada por sus miembros, utilizada como esclava y mal alimentada comenzaron a llegar su mente mientras sus mejillas comenzaron a empaparse con sus lágrimas.

¡Por favor, para! Gritó en su mente cuando vio ser golpeada por un miembro con máscara color naranja.

Cuando creyó que su cordura estaba a punto de ser rota por tanto dolor, ver sangre, lamentables gemidos, y la muerte de lo que fueron compañeros de celda, un viejo ninja desgastado y malherido le enseñó a sobrevivir, a hacerse útil para no morir pronto, le enseñó primeros auxilios con lo que tenía en la mano y no dejar que los esclavos y secuestrados mueran desangrados para seguir siendo interrogados, así es como ella les fue útil a los de Akatsuki, mientras que el anciano llamado Goron que era del país del rayo, le fue enseñando lo básico de un ninja para el momento en que escaparan pudieran ayudarse y ayudar a quien pudieran llevarse. Fue entonces que pasaron los años y esperaron hasta que se dió el momento y en la batalla que resultó en una explosión Sakura cayó inconsciente no sin antes ver al ninja rubio de Akatsuki destruir la cárcel y de paso a Goron sin notar que Sakura quedó inconsciente y viva.

Al abrir los ojos, una brillante luz la cegó, su corazón palpitaba como la de una manada de caballos salvajes en carrera y sus pulmones exigían oxígeno que le faltaba. Trató de moverse cuando de pronto unos brazos la sostuvieron y entonces gritó tal cual puerco a punto de ser llevado al matadero.

—¡Con cuidado! —gritó una persona.

—"Sakura, escúchame, Sakura, tranquila, ¡Sakura! —intentó hablar inner en balde.

En su mente solo estaba en tratar de deshacerse de aquello la sostenía y huir, tenía que salir y no volver nunca. Necesitaba buscar a Goron.

—¡Goron! —chilló a todo pulmón mientras se soltaba del agarre de su brazo izquierdo—, ¡GORON!

Con un pequeño pellizco en su brazo izquierdo siguió un adormecimiento que se fue extendiendo hasta que sus cinco sentidos se fueron adormeciendo hasta que estuvo anormalmente tranquila después de la agitación. Sus ojos se enfocaron y vieron a varias personas desconocidas en un área blanca, limpia e inmaculada. No estaba en alguna celda de Akatsuki, así nunca estaría Akatsuki.

Había una enfermera con una jeringa vacía en mano, un hombre de cabellera rubia amarrada en una coleta alta, un hombre intimidante con una cicatriz en la cara y una pañoleta en su cabeza y un hombre de ya avanzada edad que tenía una pipa en mano y un sombrero que blanco con rojo que cubría los extremos de su rostro.

—¿Dónde estoy? —preguntó con voz cansada no sabiendo si era por los fuertes gritos que dio o por lo que intuyó que le inyectaron.

—Sakura Haruno, ¿cierto? —preguntó el anciano dando un paso al frente con una sonrisa afable como buen abuelo que es—, soy Hiruzen Sarutobi, el Hokage de Konoha. Estás a salvo.

Los ojos de Sakura se abrieron con sorpresa e incredulidad al escuchar aquellas palabras del hombre. Konoha. Un pequeño vacío se instaló en su estómago al escuchar eso. Estás a salvo. Parecía tan efímero y surreal que algo en el fondo de ella le decía que no es cierto, al instante lo descartó ignorando el suspiro de inner, debía ser por el alivio de escapar de un infierno pero para llegar a otro.

El hombre con la pañoleta en la cabeza comenzó a explicar cómo es que la encontraron en el suelo y la llevaron de vuelta a Konoha después de varios años de estar desapercibida y que aún así siguieron buscándola, siendo su hermano Soku el primero en su búsqueda. Luego le explicó que la llevaron inmediatamente al hospital y por seguridad de ella y el pueblo le hicieron un escaneo hasta que dieron con todos sus recuerdos dándola por inocente.

—Morino-san, creo que es suficiente —intervino la enfermera una vez que terminó de hacerle un chequeo a la niña de once años—, es solo una niña. Creo que está de más que se le recuerde todo lo que sucedió.

Solo con el asentimiento del Hokage es que dio un paso atrás y entonces fue él quien habló.

—Sakura-chan, —dijo el voz baja y cariñosa para no espantar más a la chica que parecía un pequeño cervatillo perdido—, por el momento tu hermano Soku se encuentra en una misión por lo que no podrá venir a verte pero hemos llamado a tus padres para que vengan —con un asentimiento, la enfermera abrió la puerta para dejar entrar a dos figuras que dieron paso a la habitación.

Los tres ninjas no pasaron por desapercibido cómo los hombros de Sakura se tensaron en cuanto vio a su madre de cabello rubio y ojos verdes entrar con grandes lágrimas caer por sus mejillas al abrazar a su hija.

—Mi pequeña Sakura —dijo la señora Mebuki abrazando a su hija mientras le acariciaba el cabello—, no sabes cuánto no hacías falta, sin ti había un gran vacío en la casa.

Detrás de ella apareció un hombre de brazos cruzados con cabellera grisácea que alguna vez fue negra y ojos color azul claro, con su rostro serio miró a su hija desde lejos sin decir nada a su hija mientras observaba el caluroso encuentro de madre e hija.

—Muchas gracias por traer a Sakura a salvo —se inclinó respetuosamente a los ninjas de la sala.

El Hokage asintió siendo precavido de no decir nada más. El agradecimiento del hombre se sentía tan vacío como la emoción de la madre por ver a su hija a salvo. Tanto él como Inoichi sabían que los únicos que preguntaban por Sakura eran su hija Ino y su hermano mayor Soku. En ningún momento de estos cuatro años los padres de Sakura se acercaron a pedir que devolvieran a su hija, siguieron de cerca la investigación o imploraron que hubiese más ninjas en su búsqueda, todo recayó en Soku Haruno, que desgraciadamente no estaba en la aldea.¿Podía hacer algo Hiruzen como el Hokage que es?, no. Son sus padres, su sangre y a menos de que haya queja de violencia doméstica, no podía hacer nada más que cruzar los brazos y esperar que esté bien atendida.

—"Ugh, creo que voy a vomitar "—dijo inner al ver la escena de su madre siendo cariñosa—, "apuesto que solo es una pantalla para no quedar mal frente a todos, al menos kizashi no aparenta como Mebuki ".

Sakura se quedó quieta sin saber que hace ante tal afecto que recibía de su madre, porque al final, no recordaba cuándo había sido la última vez que fue abrazada por ella. Después de un rato, su madre tomó los brazos de su hija e hizo que la rodeara para que se viera más entrañable.

—Haruno-san —comenzó a decir el Hokage refiriéndose al jefe del clan que estaba a su lado—, Sakura-chan se encuentra en buen estado, le daremos un par de medicamentos que necesitará tomar el resto de la semana, son vitaminas principalmente. El doctor considera que está en buenas condiciones y me tomé la libertad de inscribir a su hija a la academia, necesita reintegrarse a la sociedad después de cuatro años siendo cautiva.

El rostro de Hiashi se endureció ligeramente.

—Serán solo clases habituales, ¿cierto?, quiero decir, entrará a las clases básicas.

—Si se refiere a que no tomará las clases especiales para ser ninja, así es.

El clan Haruno es un pequeño clan joven que está conformado por Kizashi, su esposa y sus hijos. Hace algún tiempo tenían más personas que conformaban a la familia pero por diversas razones ya no estaban, y a pesar de que él y su esposa son comerciantes, alguna vez los Haruno tuvieron una gran ninja que fue la madre de Kizashi Haruno, que gracias a ella tenían conformado un clan cuando no existía en Konoha. Desde su muerte, muchas cosas cambiaron en la familia, y entre ellas, el hecho de que el hijo más joven del líder servirá al futuro líder, algo similar al clan Hyuuga.

Particularmente, aunque no estaba prohibido, el señor Kizashi no ha querido que su hija se convierta en ninja.

—Gracias, supongo que tendremos que reunir todo lo necesario para que pueda ir a la escuela —dijo Kizashi.

—Ejem —llamó la atención Inoichi—, en realidad, mi hija hace mucho tiempo tuvo buena relación con su hija así que me tomé la libertad de comprarle lo necesario.

De una esquina, Inoichi trajo una mochila con todo lo necesario para que Sakura esté bien dotada para las clases.

—Muchas gracias —contestó Mebuki finalmente separándose del abrazo familiar con su hija.

Sakura solo vio el intercambio entre los adultos mientras sostenía la mochila que Inoichi le dio con mucho cuidado al ver la hermosa mochila color verde que le había entregado, todo olía a nuevo y flores. Hubo otra larga conversación entre ellos mientras que ella se entretenía tratando de desentrañar si la nueva voz en su cabeza que se había autoproclamado inner había sido producto de un severo golpe en la cabeza y realmente terminó volviéndose loca.

—" Ya te dije que estoy aquí para salvar tu mente de tener un colapso por lo que pasaste y olvidaste y otras cosas inmundas que hay aquí dentro" —dijo con un deje despectivo.

—¿Cosas inmundas? —le preguntó pero Inner se abstuvo de responder decidiendo volver a maldecir a Kizashi y Mebuki.

—Será mejor que nos vayamos —dijo Mebuki sosteniendo la mano de su hija.

El estómago de Sakura se revolvió al comprender que la reunión había acabado y ahora tenía que irse con sus padres a… Casa. Su madre le entregó ropa para cambiarse, y como si fuera una vez el esclavo que fue en Akatsuki, agachó la cabeza al caminar y arrastró los pies hasta ir al baño donde se puso una especie de vestido Qipao color rojo con el aro blanco en la parte inferior y debajo un par de pantalones azules cortos.

Al salir vestida caminó a la cama para tomar su mochila y fue hasta la puerta, una vez ahí se dio la vuelta y se inclinó hacia adelante agradeciendo a todos los que estaban dentro.

—Muchas gracias —dijo, aunque se sentían vacías la palabras.

No quería ir con sus padres. Aquella emoción se dio a conocer al Hokage cuando la pequeña niña lo miró con sus grandes ojos color esmeralda llenos de aflicción y renuencia de querer irse, en búsqueda de salvación, porque él es el Hokage, ¿cierto? Pero la ayuda nunca llegó.

—Ten una paleta —dijo la enfermera antes de entregarle una paleta roja en las manos de la chica—, cuidate, adiós.

Como si sus pies se volvieran de acero, Sakura los arrastró mientras seguía a sus padres desde atrás. Cuando salió del hospital un sin fin de olores inundaron su mente con el viejo recuerdo del olor a árboles y pueblo. Aún así sentía que algo faltaba.

Caminó por las calles de Konoha viendo el sin fin de personas pasar a un lado de ella que la miraban curiosos por su extraño color de cabello. Comparó sus últimos recuerdos del lugar con la actualidad, aquella vieja tienda de sastrería se había vuelto en un supermercado, la tienda de helado que vendían en un carrito ahora es una tienda grande y como eso había otros cambios que tuvo que memorizar para no hacer el ridículo.

—¡Agh!, quítate del camino, monstruo —dijo Mebuki.

Sakura al instante dio un brinco apartándose al escuchar la voz molesta de su madre, al ver al frente vio que su madre, su padre y otras personas miraron con odio a un chico de cabello rubio que parecía tener la misma edad que ella. ¿Por qué lo miraban así?

—No te vuelvas a acercar a mi esposa, escoria —amenazó Kizashi antes de pasar su brazo por el hombro de su esposa para luego darle una patada en las costillas al chico.

Sakura jadeó al ver que toda la gente a su alrededor se inmutaron cuando su padre le dio una fuerte patada que lo tumbó al piso. Al instante el miedo la embargó, si podía hacer eso a un niño cualquiera de la calle, no quería imaginarse qué es lo que podrá hacer con ella. No, no quería morir en agonía, si tenía que sobrevivir en esa casa entonces hará todo lo que le pidan sin rechistar.

Sintiendo empatía por el chico que parecía llorar y gritar de frustración, aguardó a que sus padres estuvieran un poco lejos antes de acercarse al chico.

—Oye —susurró.

El chico dio un brinco antes de posar sus ojos azul cerúleo en los esmeraldas de Sakura. A primera vista no le parecía un monstruo como su padre dijo, hasta le parecía muy lindo y tierno, sobre todo con aquellos curiosos bigotes . Sus mejillas se colorearon de rojo.

—¿Qué quieres? —preguntó a la defensiva al pararse del piso por sí mismo.

Al instante estiró su brazo enseñando la paleta roja que aún no se había comido, había pensado en guardarla para que en algún momento de necesidad se la comiera poco a poco disfrutando ya que contadas veces con una mano, ha podido saborear un dulce.

—Perdona a mis padres, normalmente no son así con la gente —tuvo que morder su lengua porque sabía que eso es mentira.

Cuando sus padres tenían la oportunidad, criticaban a los demás, su padre buscaba hacer sentir de menos a su competencia mientras que su madre siempre metía sus narices en la vida de los demás para encontrar un jugoso chisme que esparcir y si podía, hacer más escandaloso de lo que era. Aún así, no le parecía justo cómo trataron al niño y lo mínimo que podía hacer es regalarle su paleta.

El chico se veía sorprendido, como si no creyera que alguien fue amable con el. Aun dudando tomó la paleta en mano hasta que realmente creyó que no era una mera ilusión.

—Gracias —dijo viendo la paleta con asombro antes de que sus mejillas se escarchearan de rojo—, eres hermosa, ¡Me llamo Naruto Uzumaki y algún día me volveré Hokage!, ¡Créelo!

Sakura comenzó a reír por el cambio brusco del chico..

—"Es un niño muy raro" —dijo inner.

—Yo me llamo Sa-

—¡SAKURA! —gritaron su nombre al mismo tiempo que la jalaron con fuerza del brazo hasta casi hacerla tropezar—, ¡Alejate de ella si no quieres saber qué te conviene, monstruo!

Su madre miró con gran odio al chico que este no pudo más que salir corriendo antes de que una banda de personas comience a seguirlos y golpearlo. Sakura miró con pena al chico antes de ser literalmente arrastrada por su madre que tomó el brazo de su hijo con tanta fuerza que comenzaba a dolerle.

En poco tiempo llegaron a una casa de dos pisos donde su padre, de muy mal humor, esperaba en la puerta. Siguió a su madre que aún tenía su mano aferrada a su brazo al punto en que estaba muy segura de que dejaría moretón. Caminaron por el pasillo que daba con la sala y comedor hasta que fueron al fondo justo en frente de la puerta de la cocina su madre abrió una pequeña puerta y tiró a Sakura adentro, su cabeza se golpeó contra un par de escobas que había dentro.

—Tu cuarto está ocupado así que este cuarto de escobas se adecúa mejor a tí —comenzó a decir ella con una despiadada—, no quiero ver que vuelvas a hablar con ese inmundo chico. Si lo vuelves a tratar, sanar, regalarle algo o platicar te esperará algo mucho peor en casa.

Su padre se puso a un lado de ella con un cinturón en mano indicando la consecuencia.

—"Malditos" —gruñó Inner cuando Sakura solo pudo quedarse pegada al suelo mirando a sus padres con miedo.

—Tu castigo será no salir de tu habitación hasta la hora de la cena, no comerás ni beberás nada de agua hasta entonces —le entregó una almohada, sábana y colcha antes de cerrar el armario de escobas por fuera.

En medio de la oscuridad Sakura se quedó quieta, su cuerpo no le respondía al escuchar los pasos de sus padres caminar por el piso de abajo, su corazón corría desbocado y todo ella temblaba de miedo.

—"Respira, calma, inhala y exhala" —comenzó a decir inner—, "respira, ya se van a ir"

Sakura comenzó a escucharla, inhaló y exhaló hasta que finalmente su cuerpo dejó de temblar y su corazón volvió a un suave palpitar. Aún así se quedó en silencio esperando, a que sus padres que iban y venían al final salieron de la casa dejándola sola dentro del cuarto de escobas.

—"Un día se enfrentarán a mi ira por hacerte esto" —gruñó Inner lanzando golpes al aire.

A pesar de las palabras de Inner, Sakura se quedó muy quieta en su lugar sin deseos de moverse, con miedo de que al moverse de pronto aparecerían sus padres y comenzarían a castigarla no sólo limitando a no comer en la tarde sino también en la noche y quizá sufrir algún golpe.

Esperó y esperó hasta que pasaron varias horas, con su estómago gruñendo de hambre, finalmente fue aflojando sus brazos hasta que al final se sentó en el duro piso del pequeño cuarto, tuvo que parpadear varias veces antes de acostumbrarse a la escasa luz que apenas pasaba por una rejilla que había en medio de la puerta.

Este iba a ser su nuevo cuarto y estaba casi segura de que pasará mucho tiempo dentro de él por lo que es mejor que lo acomode lo antes posible para hacerlo más agradable.

Palpó el piso en búsqueda de la almohada, su mano al tocar algo rasposo de pronto sintió un fuerte golpe en la cabeza. Había tropezado con una escoba.

Con poca luz y sin mucho espacio para moverse, tanteó el techo hasta que se emocionó al encontrarse con una bombilla que tenía un pequeña cadena.

Cuando se iluminó el espacio vio que había un par de esbas, una repisa con trapos y utensilios de limpieza e incluso una cubeta y tablas de madera apoyados en una esquina. Este iba a ser su dormitorio por un tiempo, al menos no era lo suficientemente alta como para que sea incómodo al estar sentada y si dormía de lado con las piernas dobladas no tendrá problemas.

—Oh —exclamó Sakura al levantar un trapo de la repisa que estaba limpiando y acomodando.

Una gran bola amarilla cubierta de pelos del tamaño de la mano de Sakura apareció, sus grandes ojos negros alargados que apenas eran visibles por la cantidad de pelo se veían furiosos al ser molestado por Sakura al mover el trapo, pequeños chillidos como el de un ratón.

—Lo siento —dijo antes de darse cuenta de la razón por la que estaba muy molesto. Detrás de él estaba otra bola de pelos color azul un poco más pequeña que la amarilla y junto a ella estaba una diminuta que se apretujaba en el pelaje de su madre. Había irrumpido la paz de la familia—, no fue mi intención irrumpir su hogar.

La bola amarilla que era al parecer el padre se le quedó mirando a Sakura muy curioso de que alguien lo pudiera ver.

—Les pondré una casa provisional por mientras —dijo Sakura buscando entre los rincones objetos que usar hasta que encontró pedazos de cartón un poco mohesidos e hizo una casa donde las tres bolas peludas se escondieron al instante.

Contenta de que no estará completamente sola dentro del cuarto de escobas decidió terminar de acomodar. Una vez puesta la cama y una cubeta en la esquina donde había una pequeña gotera decidió abrir la mochila para ver con fascinación libros que olían a nuevo. Desde que tenía memoria le gusta leer y aprender, después de todo no tenía muchas opciones de qué hacer.

Con gran fascinación leyó y memorizó cada palabra como si fuero lo único que la separaba del mundo. Para ella, el estudiar la historia, matemáticas, geografía, de todo lo que tenía la hacía pensar que ella estaba ahí mirando y observando todo.

¡PAS, PAS, PAS!

Dio un brinco cuando la puerta de su cuarto fue golpeada con lo que parecía el pie. Escuchó varios pasos por lo que intuyó que habían regresado. El cerrojo se abrió.

—Sal de ahí rápido sino quieres quedarte sin cenar —escuchó la voz de su padre antes de alejarse.

Con cuidado y sin rechistar salió del cuarto de escobas y miró el pasillo, nadie estaba fuera por lo que como un venado a punto de salir a la peligrosa pradera, salió en silencio y con cuidado hasta tantear e ir a la cocina. Ahí estaba su madre en la cocina sacando algunas bolsas de comestibles para hacer la cena.

—Uh, madre —dijo Sakura moviendo su pie izquierdo con vergüenza al no saber qué hacer.

Mebuki dejó de sacar lo que tenía en la mesa antes de mirar a su hija con sus fríos ojos verdes. Se acercó a su hija y le dió una bolsa de verduras.

—Como te daremos donde dormir, comer y hasta estudios, a cambio harás el desayuno y la cena de todos los días y cualquier cosa que se nos antoje a la hora que queramos —Sakura no pudo más que seguir viendo al rostro de su madre haciendo todo el esfuerzo posible para no temblar bajo su mirada—, no lo vayas a arruinar o sufriras las consecuencias, además, limpiaras las casa y si veo una mota de polvo te arrepentirás. No podrás salir a menos que tengas todo en orden o sino te quedarás encerrada. ¿entendiste?

Sakura tragó saliva.

—Si, madre —dijo agachando la cabeza.

El trato no había cambiado.

su madre pasó a un lado sin volver a dirigirle la palabra mientras Sakura miró la bolsa en mano y las que estaban en la mesa. Había pescado, arroz, verduras y un poco de tofu. En silencio se puso a trabajar recordando las comidas que desde muy pequeña le enseñaron a hacer muchos platillos y otros tantos tuvo que ir a la librería a buscar cómo prepararlos.

—Entonces es cierto —Sakura se congeló al escuchar aquella aguda voz. Sus ojos se abrieron de golpe y sostuvo la espátula que tenía en mano como si fuera lo último que la aferraba a la cordura. Esa voz es inconfundible—, es una lastima que regresaste.

Sakura se giró para ver a su gemela ahí parada en el marco de la puerta con su larga cabellera negra y ojos azul como los de Kizashi.

Así es, su gemela le sonreía con malicia.

—Ya que estás aquí esto será más entretenido, querida hermanita —sus ojos azul se oscurecieron por el odio que emanan de ellos—, no debiste regresar, en esta casa nadie nunca te quiso, hasta Soku-nii se fue porque tú estabas. Te arrepentirás porque si Akatsuki no fue un infierno para tí, entonces bienvenida al verdadero —le sonrió de manera que aparentaba ser dulce con un trasfondo malvado—, por favor, una vez que termines de cocinar, ve y limpia mi cuarto y mi baño, eso sí, si me entero que te llevaste algo lo pagarás.

Sakura apretó los puños con fuerza de la ira que tenía.

—"¡Atrevete a estar en Akatsuki y verás que no sobrevivirás más de una hora, perra! —gritó iner en su mente lanzando golpes a su hermana.

Sakura inhaló con fuerza antes de alzar la vista a su hermana mostrando ser muy dócil. Si quería sobrevivir aquí tendrá que hacer todo lo que le pidan, incluso soportar esos golpes directos a su corazón.

—Si, ne-san —le contestó.

—No me llames así —dijo con disgusto—, puede que seamos gemelas pero yo nací primero, soy mejor que tú y siempre lo será así. Como futura líder del clan Haruno porque Soku-nii lo rechazó te ordeno que me llames Sakuya-sama.

Inner estaba gritando en la mente de Sakura el querer morder la cabeza de su hermana por decir cosas como esas, porque Sakura fue la que sobrevivió varios años en Akatsuki, así que no tiene que llamar así a su hermana.

—Si, Sakuya-sama.

Sakuya sonrió con satisfacción antes de darse la vuelta e irse.

—Un día a la vez —suspiró Sakura antes de volver a la comida.

Sabía que algo así pasaría, siempre Sakuya la aplastaba como a un insecto mientras que sus padres solo la ignoran, y si alguna vez se defendía, entonces ellos intervienen por Sakuya. El único que la ayudaba era Soku, aunque por sus misiones casi nunca estaba y no veía todo lo que le hacían.

Una vez lista la comida los llamó a comer, sus padres y Sakuya bajaron mientras que ella salió en silencio a acomodar el cuarto de Sakuya que estaba hecho un desastre, como si un torbellino hubiese ido especialmente a su cuarto a tirar todo; ropa en el suelo, maquillaje por ahí y por allá, revistas nuevas y viejas de chismes, etc. Lo único sin tocar era su mochila con útiles.

Tardó bastante y solo entonces cuando terminó de acomodar todo, su hermana entró al cuarto e inspeccionó hasta que dijo "No está mal pero a la próxima quiero que esté hasta reluciente" Sakura asintió y se iba a ir hasta que su hermana la detuvo una vez más.

—Cepilla mi cabello —le ordenó una vez que se sentó en la cómoda frente al espejo.

—"Si fuera yo te dejo calva, princesita" —gruñó inner que detrás de ella salieron varias lenguas de fuego.

Sakura se acercó y tomó el pequeño peine de plata que tenía su hermana y comenzó a quitar los nudos del negro cabello de su hermana mientras trataba de evitar de ver cómo su hermana se le quedaba viendo por el reflejo del espejo con calculador frío. Una vez que terminó bajó en silencio las escaleras tratando de no hacer ruido y molestar a sus padres. Fue a la cocina y encontró un plato frío con el pescado más pequeño, una diminuta porción de sopa de miso que se acabaría en tres cucharadas y un poco de arroz. En silencio, sola y en la oscuridad con la iluminación de la luna reflejada en la ventana, comió hasta dejar la porción de arroz, con una servilleta lo metió y se lo llevó al cuarto de escobas, su nueva habitación y prendió la luz.

—Hey —susurró en voz baja—, papá peludo, mamá peluda.

De la improvisada caja de cartón apareció la bola amarilla nuevamente irritado. Antes de escuchar su perorata de palabras sacó la servilleta de su bolsillo y puso a un lado de él la porción de arroz del tamaño del puño de Sakura. El padre amarillo miró el arroz y luego a Sakura antes de acercarse a olisquear.

—Es lo único que pude conseguirles, perdón que esté frío.

Por el olor a arroz la mamá peluda y su hijo se asomaron curiosos incluso una pequeña cola en forma de flecha al final apareció de sus espaldas y cuando tomaron confianza comenzaron a comer y Sakura sonrió hasta que sus mejillas se colorearon de rojo.

—Mañana voy a la escuela —comenzó a platicarles mientras ellos comían—, tengo miedo, no sé cómo vaya a ser pero supongo que será mejor que quedarme aquí encerrada. Espero que sea mejor que esto.

De entre los libros había un pequeño cuaderno que tomó junto a una pluma, tenía el deseo de escribir como su diario personal. Poco después que las bolas peludas terminaron de comer apagó la luz de la lámpara y se acostó hecha una bola tratando de ignorar que su estómago no se había saciado por completo.

Un día a la vez, se volvió a repetir antes de quedar totalmente dormida.

En la fecha de hoy escribió de su nuevo diario escribió:


Siento que algo me falta


Hola hola!, este es el inicio de de Sakura en su regreso a la aldea de Konoha, en si se que algunos debieron esperar que aparezcan Naruto y Sasuke desde este capítulo pero decidí no incorporarlos tan de pronto porque me pareció importante primero presentar a sus padres y su hermana! que será el pequeño tormento de Sakura. Pero entonces decidí meter a Naruto aunque sea un poco.

Como les dije, en esta primera parte no va haber romance, ¡Son niños de 12 años! pero si estará un poco apegado a la historia original, Sakura le gusta Sasuke, Naruto Sasuke y algunos otros aspectos de la trama original pero si habrán otros cambios! Así que espero que les haya gustado el primer día de Sakura en Konoha.

Espero sus comentarios! Saludos!