Declaro que los personajes no me pertenecen, esos son de Kishimoto

Sakura, el inicio de una kunoichi —

Capítulo 14

"Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha"

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Es difícil aceptar que el futuro es incierto. Una prueba, un trabajo. un examen, una muerte, es difícil y da miedo. Es peor cuando hay un abismo de casi seis años sin pasado, y el futuro de vuelve el doble de aterrador


Mebuki Haruno se levantó muy temprano por la mañana como usualmente hacía para preparar el desayuno. A diferencia de aquellas veces que lo hacía tarareando una melodía mientras pensaba qué hacer para alegrar el día para su querido esposo y su adorable hija, esta vez bajó de mala gana pisando con fuerza cada uno de los escalones. Con el seño fruncido fue hasta el cuarto de escobas.

¡Paf, paf, paf!

Sakura brincó de su improvisada cama golpeándose de paso con la cubeta y la escoba que cayó en su cabeza. su corazón casi se sale de su pecho ante tal estridente golpe, muy parecido cuando alguno de Akatsuki entraba a su celda para molestar muy temprano por la mañana.

—Arriba, levántate —dio otro golpe a la puerta antes de volver a hablar con voz dura y llena de acero—, ¡ahora!

Un poco desorientada tuvo que parpadear varias veces antes de darse cuenta que esta no era su fría y húmeda celda. El lugar era mucho más pequeño que el otro lugar donde vivió por muchos años, quizá casi tan frío como la celda, aunque definitivamente no había escobas cubetas y unos pequeños espíritus de colores lanzando chillidos por ser despertados de manera descuidada tan temprano.

—¡No me hagas repetirlo de nuevo, Sakura! —gritó Mebuki.

Cuando escuchó por segunda vez la voz de su mamá recordó entonces dónde es que estaba. En el cuarto de escobas de su antigua casa. Hizo una mueca al pensar que de todos los ninjas que pudieron haberla encontrado, ¡tenían que ser de Konoha! ¿por qué no la aldea del trueno o la arena, por ejemplo?

En la oscuridad palpó el piso hasta encontrar una pequeña canasta donde decidió juntar su rostro. Después de unos cuantos golpes en los codos y cabeza pudo terminar de alistarse con la ropa que le había regalado Inoichi, un vestido rojo chino que muy amablemente le puso el símbolo del clan Haruno, el aro blanco, en cada extremo de la manga corta y una licra negra estandar.

Temiendo que le regañen o en todo caso castiguen por no salir rápido, sale a rastras del cuarto de escobas antes de salir corriendo con prisa y emoción, no porque quiera ver a su madre, no, sino porque quería salir pronto de la casa para ir a la academia.

Al entrar a la cocina se encontró a Mebuki esperando de brazos cruzados con un cucharón en mano.

—Llegas tarde —le golpeó en la cabeza con el cucharón—, vas a cocinar de ahora en adelante así que ni se te ocurra cometer algún error. Vas a hacer un desayuno continental mientras que prepararás una sopa de miso para Sakuna porque quiere mantener la silueta.

¡Pff!

Se tuvo que tapar la boca cuando la risa estuvo a punto de escaparse al pensar que su hermana a esta edad pensaba hacer dieta, ¡aun son niñas! Por desgracia su madre la escuchó y entornó los ojos. Como castigo le dio un fuerte pellizco que le dejó rojo el brazo.

—No lo vayas a arruinar —dijo Mebuki antes de irse.

El dolor en su brazo quedó palpitando, pero al menos agradeció que se quedara sola en la cocina, al menos así no tendría la presión de estar haciendo algo más y tener más posibilidades de ser regañada, golpeada o castigada.

Hizo el desayuno continental que consistía en huevos estrellados, salchicha dorada y unas rebanadas de pan tostado con mantequilla, además de eso, preparó jugo verde porque así lo exigió su madre y finalmente, mientras lavaba todo lo que usó para preparar todo, dejó que la sopa de miso echara hervor. El olor a comida estaba haciendo que tuviese ganas de sentarse y comer sin esperar a nadie, aunque creía que quizá eso sería lo mejor.

—Así que no has perdido tu toque.

Sakura casi da un salto cuando escuchó la voz de Sakuna a sus espaldas. Al voltear a ver, ahí estaba apoyada en el marco de la puerta de brazos cruzados y una sonrisa grande que detonaba malicia. Al contrario de Sakura, su hermana Sakuna traía un top verde lima con mangas tres cuartos que debaja a la vista su vientre cubierto por una red que los ninjas usualmente usan y en la parte inferior un short negro azul marino que hacía juego con sus zapatos ninjas.

—Al menos se cocinar —dijo una vez de cerciorarse que sus padres no estuvieran cerca.

La mirada de odio en el rostro de su hermana le importó menos de lo que creyó, sobre todo cuando ella balbuceó incoherencias antes de terminar resoplando y mirando con altivez.

—¡Que bueno que sabes cocinar! Una criada debe hacerlo, sobre todo si de ahora en adelante vas a encargarte de todo lo que necesito —le dio una gran sonrisa se volvió más oscura y cargada de satisfacción que anteriormente—. Quiero que hagas mi cama, recojas la ropa que está tirada y planches la ropa que está doblada en la cómoda.

¿Qué? A esta hora era demasiado, sí lo hacía en este momento quizá y llegaba tarde a su primer día de escuela. Por su puesto que sabía hacer todo eso. Estuvo a punto de abrir la boca para responderle cuando detrás de Sakuna apareció Kizashi con una mirada severa que decía "Si dices algo te irá mal". Bajando sus hombros de resignación pasó a un lado de ellos hasta las escaleras.

Una vez que puso un pie en el primer escalón, echo un vistazo a la cocina donde vio la perfecta escena familia. Su hermana gemela con una gran sonrisa en el rostro se lanzó a los brazos de su padre quien se inclinó hasta la altura de Sakuna para recibir un sonoro beso antes de decir buenos días. Su padre le respondió revolviendo el cabello de Sakuna con cariño, no jalando el cabello hasta que le doliera el cuero cabelludo mientras le gritaba en el oído al darle una mirada severa. Su madre terminó de poner la mesa y abrazó a su hija acariciando su espalda con afecto, no pellizcando su brazo hasta dejarlo rojo.

El rostro de Sakura se mantuvo intacto, sin sentir una pizca de tristeza o enojo como creyó que podría tener, esa es la vida de su hermana, no la suya. Ella solo sirve para su hermana que por unos minutos fue mayor que ella. Sakuna se parece más a sus padres de lo que ella se podrá parecer a ellos. En silencio se alejó de aquella cariñosa escena familiar para ir al cuarto de su hermana. A diferencia del suyo que es un pequeño cuarto de escobas, el de ella es cuatro a cinco veces su espacio, con una enorme cama con sábanas que olían a flores y una almohada que al tocar uno parece que se hunde en una nube, un gran tocador con maquillaje y perfumes, con las paredes pintadas de azul pastel y un gran ventanal donde la luz del sol rociaba su luz en la cama dando un aspecto dulce a toda la habitación como si hubiese sido hecha para una princesa.

—"Siempre la trataron como una princesa para empezar" —pensó Sakura un vez que había puesto la cama.

Sakuna siempre ha sido la joya de la familia mientras que ella solo una piedra en el zapato. Está bien, desde chica siempre lo ha sabido, mirar abajo, obedecer y agradecer tener un techo donde vivir. Hubo un tiempo en donde al entrar la noche y ya no había nadie se ponía a llorar hasta entrada la noche porque quería una vida como la de su hermana a pesar de saber su papel en la vida. Eso fue hasta que quiso escapar y terminó en la boca del lobo en un mundo lleno de muertes y terror.

A comparación de ese momento, el soportar, obedecer a sus padres y esperar no hacerlos enojar es mejor que aquella vacía tortura.

Cuando finalmente planchó, dobló y guardó toda la ropa de su hermana, salió corriendo de la habitación con cuidado de no tropezar con alguien de la familia. Ninguno de los tres no estaba en la casa cuando había bajado por lo que eso solo significaba que estaba llegando tarde a clases. Se maldijo por tener esta mala impresión en el primer día por lo que se propuso levantarse más temprano al día siguiente por si le pedían hacer cosas así de nuevo, cosa que no le sorprendería.

Cogió su mochila para salir corriendo hasta que su estómago gruñó, tenía mucha hambre y si se iba ahora ni el almuerzo había podido guardar, no queriendo no solo sentirse avergonzada por llegar tarde sino que también morir de hambre, corrió a la cocina, tomó las sobras que fue un poco de arroz y un huevo y guardó dos onigiris porque el tercero lo dejó a la familia de pufs como decidió decirles para que tuvieran que comer.

No importaba que su cabello saliera volando por todos lados al correr o que su ropa se ensucia un poco al tropezar con gente y el piso una que otra vez, todo por no llegar tan tarde se dijo una y otra vez. Corrió casi confiando en su memoria espacial y a la multitud de niños que iban acompañados por sus padres y solos que iban a la misma dirección hasta que finalmente encuentra el gran edificio que tenía en letras grandes Academia de Konoha.

Con las mejillas rojas por correr y dando grandes caladas de aire trató de tranquilizarse,

Por la prisa de no llegar tarde, cuando dio un paso hacia adentro del edificio se sintió intimidada, ¿cómo serán sus compañeros?, ¿serán los mismos? ¿se irán a burlar nuevamente de ella y su extraño cabello rosado?... ¿podrá hacer algún amigo? Recordaba haber hecho una gran amiga antes de desaparecer, Ino… Pero no sabía si ella aún se acordaba, le dolería más que no lo hiciera.

Sus ojos se aguaron al mirar hacia abajo y se hizo un nudo en su garganta. Es extraño y gracioso cómo se sentía el tener más miedo a que su única amiga la rechace que el constante rechazo de su familia, ¿se estaba volviendo insensible?, tal vez. Se sorbió la nariz y decidió ir directo a la oficina de profesores.

—D-disculpe, ¿sabe dónde está la oficina de profesores? —preguntó Sakura a una chica de cabello castaño amarrado en dos chongos.

Abrió la boca de asombro al ver que ella tenía una banda ninja en su frente, ¡estaba hablando con una graduada!

—Ah, sí. Es por allá, tienes que doblar a la derecha, es la segunda puerta —dijo con amabilidad.

—G-gracias —dijo con una pequeña sonrisa nerviosa. Se sintió un poco cohibida y asombrada de ver a un sempai muy amable.

Aumentando la velocidad de su paso fue a la dirección que le dio la chica. Como ella había dicho, se encontró para su alivio con la oficina y por el ruido que escuchaba desde dentro de la oficina, todavía estaban los profesores ahí.

Con las mejillas coloreados de rojo por la vergüenza y el miedo dio unos suaves toques a la puerta y aguardó un momento, momento que se alargó como su vergüenza al pensar que quizá había tocado muy suave.

—*Si vas a estar así de nerviosa no vas a llegar muy lejos, ¡toca la puerta bien!* —dijo inner después de que en toda la mañana no había aparecido.

Sakura hizo una mueca.

—"¿Hasta ahora apareces solo para quejarte de cómo hago las cosas?" —pensó Sakura.

Inner bufó al cruzar sus brazos y mirarle molesta.

—*Por su puesto, te levantas muy temprano por la mañana. Yo soy tu pero eso no quiere decir que porque deseas levantarte muy temprano yo también lo haga, y para ver que te traten como criada mejor sigo durmiendo* —le respondió molesta.

Sakura le iba a responder cuando la puerta frente a ella se abrió. Delante de ella estaba un señor moreno con el cabello amarrado en una coleta y una cicatriz particular que cruzaba su nariz, al igual que ella estaba sorprendido de verla.

—¿Puedo ayudarte? —preguntó con amabilidad.

Sakura se puso aún más roja de lo que estaba anteriormente y tragó en seco.

—*¡Vamos, no seas llorona y se valiente! Estuviste, uh, sobreviviste a Akatsuki. Eres más que una niña llorona* —le gritó Inner.

Tenía razón. Akatsuki es una organización de criminales que no tenían miedo al matar personas, habían matado y torturado gente frente a ella, milagrosamente había escapado gracias a su maestro que le ayudó a sobrevivir sin terminar quebrándose en ese oscuro y tenebroso lugar. Con el pecho de fuera y dando una suave sonrisa miró al profesor.

—Estoy buscando a Iruka-sensei, soy Sakura Haruno, el Hokage me dijo que fuera con él para ver lo de mis clases.

—Oh.

Sakura lo miró parpadeando en silencio varias veces mientras la miraba, a pesar de la valentía reunida para hablar con el adulto comenzó a ser mermada mientras los segundos pasaban y el hombre solo se le quedaba viendo en silencio como si se tratara de un animal en peligro de extinción. Tenía ganas de gritarle "¡Si mi cabello es raro pero deje de mirarme así antes de que te golpee!" Naturalmente no iba a hacer eso; uno, es un desconocido, dos, quizá podría conocer a su maestro y no podía tener una mala impresión por mucho que le diera miedo presentarse con sus compañeros en lo que resta del año.

—Uh, ¿señor? —preguntó una vez que se estaba volviendo grosero cómo es que le estaba mirando.

Cuando por fín parecía que el hombre había puesto los pies sobre la tierra nuevamente, se rascó la nuca por vergüenza.

—Lo siento, Sakura-san, eres tan distinta a tu hermana que me sorprendió —dijo Iruka disculpándose por su rudeza.

Tuvo ganas de preguntar a qué se refería, si Sakuna era una tirana mimada como lo era en casa o una gritona sádica a comparación de ella que tenía la apariencia de un ángel aunque no lo diría en voz alta por miedo a que su padre y madre la vayan a golpear tan fuerte que le dejan moretones por todos lados.

—*Aunque estamos de acuerdo de que somos más bonitas que ella* —dijo Inner hinchando su pecho como un pavorreal.

—El cabello lo tenemos de distinto color —dijo Sakura sin mostrarse perturbada por ser comparada por su hermana. Sabía que tenía que acostumbrarse más pronto que tarde.

No sería la primera vez, su madre incontables veces antes de que saliera huyendo de casa, rutinariamente la llevaba frente a un espejo y le repetía una y otra vez que ella no es como su hermana, nunca será mejor que su hermana, siempre le servirá, obedecerá en la casa como la niña impura que es porque Sakuna siempre será la mejor y la más bonita. Todos los días repetía una y otra vez aquella al punto en que luego hacía que Sakura al verse fuese ella la que lo repitiera.

—Uh, claro. Bueno, yo seré tu maestro de ahora en lo que resta del año antes de graduarse —se metió a la sala de maestros un momento antes de regresar con un par de papeles en mano—, este será tu horario.

En una hoja de papel venía el horario de entrada y de salida con recuadros con el número de horas y el día. Dentro de los recuadros mostraban las clases, Historia, Geografía, Matemáticas, ortografía y lo que le llamó más la atención fueron las clases de acondicionamiento físico, supervivencia, y teoría y práctica ninjas nivel III. Se le hizo un nudo en la garganta al ver las clases ninjas, éstas ocupaban la mayoría de las horas, vagamente se preguntó cómo sería tomar esas clases.

—Oh. Me informaron que solo tomaras lo básico así que no tienes que preocuparte por las lecciones destinadas a futuros ninjas —le sonrió Iruka sin darse cuenta que la emoción de Sakura fue pinchada en un segundo por sus inocentes palabras—, me contaron de tu caso, por eso mismo en las tardes me ocuparé de que tengas clases de regularización para no sentirte rezagada.

Si es lo que le podían dar y sus padres estaban dispuestos a otorgar porque estuvieron en presencia del mismo Hokage cuando regresó de Konoha entonces no podía decir mucho. Esto es mucho mejor que nada, se dijo a sí misma. Con sentimientos encontrados siguió a Iruka unos pasos detrás de ella mientras se le hacía un nudo en el estómago, en parte porque deseaba volver al mundo y conocer más sobre este y las personas con quienes convivirá aunque sea un poco antes de encerrarse en la casa Haruno y en otra parte al miedo al rechazo y la burla que podrá obtener en el pasado.

Cuando estuvieron frente al salón, escuchó muy lejana la voz de Iruka diciendo que le esperara mientras anunciaba su llegada. Sus manos comenzaron a sudar y su corazón latir demasiado rápido, ¿quería entrar? Estaba a tiempo de huir, quizá y con suerte no volvía a encontrarse con psicópatas en su huida.

—Ya puedes entrar.

Como si una fuerza invisible le empujara cálidamente en la espalda para ir hacia adelante, fue hacia donde Iruka le indicó. En su camino en línea recta, como caballo siguió hacia adelante sin atreverse a mirar hacia donde estaban todos hasta que casi estuvo a un pie de distancia de Iruka. Al alzar la mirada hacia arriba vio varias hileras de niños sentados mirando con curiosidad, entre ellos casi se encoge al ver a Sakuna mirando con desprecio.

—Ella es Sakura Haruno, por favor-

¡BOOM!

La visión de Sakura se volvió blanca, no pudo ver lo que tenía en frente y eso le provocó miedo. Una gran masa de polvo voló alrededor de ella cubriendola por completo hasta que en unos pocos segundos se aclaró su a ella todos los niños comenzaron a reír.

—¿Qué?, ¡NARUTO! —gritó Iruka al darse cuenta que el único capaz de hacer este tipo de bromas era el.

Tanto Iruka como Sakura quedaron cubiertos por completo con polvo de tiza. Entre el mar de niños riendo un rubio con un mono naranja se levantó asustado. Al instante Sakura lo identificó como el niño de ayer que le había regalado su paleta roja el día anterior. Si había tenido compasión por aquel chico que ahora sabía que se llamaba Naruto, ahora fue borrada por ira, por su culpa había quedado ridiculizada frente a todo el grupo. Quería ser ella quien lo moliera a golpes en vez de reirse y llorar.

—¡I-iruka-sensei, juro que fue un accidente! Si supiera que iba a presentarla no hubiese hecho esa broma. ¡Lo siento! —gritó casi al borde del sollozo. Los demás rieron aún más fuerte creyendo que era parte de su broma.

Naruto Uzumaki nunca se ha disculpado luego de una de sus famosas bromas.

—"Ese chico estará en mi lista negra de por vida" —pensó furiosa.

—*¡Hay que molerlo a golpes!* —gritó Sakura lanzando un sin fin de golpes al aire. Detrás de ella grandes lenguas de fuego crecían dando más dramatismo a la ira dentro de ella.

Iruka tomó de la oreja a Naruto mientras decía una perotada de palabras sobre la ética y el buen comportamiento que le faltaba, al pasar junto a Sakura se disculpó por su recibimiento.

—Por hoy puedes sentarte junto a Sasuke Uchiha, el chico sentado junto a la ventana —le señaló al chico antes de dirigirse a sus alumnos—, en un momento regresó, abran su libro de historia en la págino quince. Vamos a repasar la historia del primer Hokage.

Sakura hizo caso a la orden de Iruka y fue hasta donde estaba el chico que la había ignorado desde que entró a la habitación, incluso cuando se sentó junto a ella. Una vez que Iruka vio que se había establecido volvió su atención en Naruto y lo arrastró fuera.

Sakura se removió en su asiento sintiéndose un poco incómoda, cuando le dio un vistazo al chico se quedó sin se regañó y agradeció por no haber chillado al ver a su compañero de mesa. El chico de cabello azabache a su lado era tan guapo que se quedó embelesada al verlo.

De alguna manera inexplicable se sintió atraída por él y una sensación de seguridad y confianza le instaba a querer quedarse a su lado para siempre. ¿tal vez ya se lo había encontrado antes?

—*¡Es super sexy! —gritó Inner.

Con las mejillas coloradas armó todo el valor para poder hablar con el. Quizá fue tan intensa su mirada que el chico se volteó a verla con el ceño fruncido esperando a que hablara.

—Yo-

—Alto ahí, Sakura —arrastró cada sílaba de su nombre su hermana con voz petulante. Tanto el azabache como Sakura le miraron, detrás de Sakuna había un séquito de chicas que le lanzaban una mirada de mala muerte a Sakura con amenazas de darle la peor paliza de su vida—, tú no tienes derecho de sentarte junto a mi querido Sasuke. Solo alguien como yo puedo hacerlo.

Quiso decirle algo como que no veía en alguna parte del asiento su nombre pero decidió sabiamente cerrar la boca, sabía que ella tenía la ventaja con sus padres respaldando en vez de a ella. Al parecer esto hizo gracia a Sakuya porque una gran sonrisa se deslizó en su rostro.

—¡Atención! Quisiera hacer un anuncio —dijo Sakuya girándose al salón con tanta confianza que Sakura por un momento creyó que ella se creía la reina de todos ahí—, está es mi hermana gemela que porque quiso se fue a vivir muy lejos de Konoha y hasta ahora se dignó hacer acto de presencia en Konoha. Como parte de sus obligaciones de clan ella es una sirvienta así que cualquier que necesite algo no dude en pedirlo y yo se lo pediré a ella. Incluso tu, Sasuke-kun, si necesitas algo no dudes en pedirlo y hare que ella haga lo que quiera por ti. Es una promesa. Quítate de ahí que ese es mi lugar

De un empujón la tiró al piso,a gente comenzó a murmurar y Sakura se encogió, ahora todos sabían de su posición y que Sakuna tenía una hermana que trataba con la punta del zapato. Las chicas detrás de Sakuna claramente eran de su séquito porque se reían y burlaban.

—Hmp, solo son un par de chicas que se creen mejor que otras cuando no son nada —dijo Sasuke molesto más que nada por perturbar su paz.

Sakura que había agachado la cabeza la levanta de golpe al mirar a Sasuke con asombro, todas las chicas habían dejado de reír en cuanto lo escucharon hablar, Sakuya y las otras incluso no supieron qué decir después de que aparentemente Sasuke le hubiese defendido. De pronto sintió una gran admiración por Sasuke, pronto sus mejillas volvieron a colorearse de rojo. Ino había sido la única otra persona que le había defendido y a diferencia de ella nunca había sentido un cosquilleo en la base de su estómago. ¿así se siente estar enamorada?

—"Pues es muy guapo" —coincidió inner.

Sakuya que fue la primera en salir de su sorpresa notó las mejillas sonrojadas de su hermana y se horrorizó. Oh no, eso si que no lo iba a permitir. Iba a poner una mano en su hombro para sacudirla con brusquedad cuando alguien le da un manotazo.

—¡Sakuya!, sigues haciendo de las tuyas, ¿eh?

Las chicas se voltearon a ver a la que se atrevió a golpear a Sakuya. Sakura jadeó de emoción cuando su visión se volvió de color rubio platinado. ¡Ino! Su mejor y única amiga le estaba abrazando con fuerza. El estar en sus cálidos brazos después de años de miseria y dolor fue recibido con intensidad, hasta tuvo muchas ganas de llorar, pero no lo iba a permitir frente a su hermana y Sasuke-kun, así que solo le devolvió el abrazo con fuerza.

—¡Te extrañé mucho! —le dijo Ino una vez que se separaron.

Las dos se miraron con anhelo, a pesar de la distancia que tuvieron después de tantos años finalmente se pudieron encontrar de nuevo. Sakura al menos tenía la certeza de que tenía una amiga en este horrible mundo.

—Lo siento, yo… Tuve que ir con mi abuela —dijo en el último momento recordando la mentira que habían accedido a decir para que la gente que conocía la organización de Akatsuki la señale y llamara la atención.

Quería irse del salón, huir con Ino e ir a algun lugar donde nadie las pudiera señalar y escuchar todo lo que ha hecho hasta ahora Ino para al menos olvidarse un poco sobre su vida. Por desgracia no se podía.

—Mi padre me contó que habías regresado, ¡tuve tantas ganas de verte que no dormí hasta muy tarde!, cuando me di cuenta ya era tarde, por suerte Iruka no está aquí y no notó que llegué tarde.

—¿Qué hacen paradas? Vayanse a sentar —ordenó Iruka.

Al instante Sakura decidió sentarse en el lugar que Iruka le había indicado, junto a Sasuke. Casi no pudo concentrarse en la clase por lo nerviosa que estaba de estar junto a el, su corazón corría desbocado por la sensación de tranquilidad que le daba por estar cerca de él. En cambio para su desgracia, Naruto se terminó sentando en su lado derecho por lo que fue un tortura y una molestia, quería golpearlo por haberle humillado en su presentación y por si fuera poco de vez en cuando lo encontraba viéndola. ¿Acaso estaba esperando el momento adecuado para volver a molestarla?

Las horas de clase pasaron más rápido de lo que hubiese deseado, absorbió con gran fascinación cada gota de información que le daba el maestro, incluso por pequeña que fuese. La hora del receso fue aún mejor porque a pesar de que Sakuya la abordó para quitarle su comida, Ino luego de defenderla en vano, tomó su mano y la arrastró a un lado de la academia donde de seguro Sakuya y las otras no las encontraría; el techo de la academia.

Ino que le convidó de su comida, se la pasó hable y hable, sobre lo que ha cambiado, qué hizo en todo el tiempo que estuvo Sakura fuera y por supuesto que escuchó muy atenta, escuchar a su mejor amiga le tranquilizaba.

—¿Qué le pasó al listón que te regalé? —preguntó en una de esas Ino.

Hasta entonces no había pensado en eso, aquel listón rojo siempre lo traía consigo. Trató de recordar si lo habían tirado, destruido o algo pero su mente estaba en blanco, todo lo que recordaba es haber llegado a Akatsuki sin su listón. ¿En algún momento del secuestro se le había caído?

—"¿No te parece sospechoso?" —intentó decirle inner. Por desgracia para inner, Sakura estaba tan absorta tratando de pensar qué había pasado con el listón que ignoró el comentario de Inner.

—Se fue volando cuando lo puse a secar una vez que lo lavé —intentó poner una cara triste.

Inner se palmeó la cara por la pobre excusa que le dio a Ino pero peor fue su incredulidad cuando Ino le creyó y entonces le prometió que al día siguiente le traería otro listón rojo para recogerse el cabello porque se le veía bien con diadema.

Para la tristeza de Sakura, aquel tiempo que pasó con Ino fue mucho más corto de lo que hubiese deseado. El receso había terminado y tenían que regresar a clases o al menos Ino, Sasuke y Sakuya con otro más mientras que ella se quedaba en el salón esperando a que fuese la siguiente clase. Desde la ventana junto con otras chicas miró a Sasuke y las demás chicas que no iban a la rama ninja cómo tiraban kunai a un blanco. Se sintió un poco sola y apartada de ellos, ¿acaso era divertido lanzar kunais? una parte de su mente -e inner- le decían que sí, es emocionante, y por otra, la que predominaba le decía que debía enfocarse en ser una buena sirvienta para no enojar a sus padres, de solo pensar en ellos se estremecía.

No fue hasta la última hora que tuvo clases nuevamente con ellos de nuevo, fue mucho más corto y aburrido que las primeras clases. La distancia entre Sasuke e Ino se sintió muy grande ahora que comprendía la diferencia de clases en las que estaban, ella solo serpa una simple sirvienta mientras que ellos personas adoradas que servirán a Konoha…

¿Tenía algún sentido venir a la escuela cuando a final se quedará encerrada en casa para cuidar las necesidades de su hermana?

—¿Sakura? —levantó su vista para ver a Ino que tenía su mochila en su espalda—, ya acabaron las clases, ¿quieres venir a mi casa a comer?

Se quedó en silencio procesando sus palabras, aquella simple pregunta que parecía tan mundana pero para Sakura era como abrir una puerta hacia la calidez que por muchos años le fue negada por Akatsuki y su familia. De nuevo sintió ese apretado nudo en la garganta. Tuvo que inhalar fuerte antes de sonreírle.

—Lo siento, tengo clases con Iruka para poder ponerme al día con los estudios —le respondió.

Ino se encogió de hombros restándole importancia. Quería mucho a su amiga pero no estaba dispuesta a quedarse a estudiar más de lo mínimo indispensable. Le deseó suerte y decidió que de ahora en adelante le pedirá a su mamá que le haga más comida para el recreo.

Sakura guardó sus cosas y fue hasta Iruka que borraba el pizarrón antes de poder salir. Aguardó en silencio hasta que volteó para recoger sus cosas.

—Ah, Sakura —pareció un poco sorprendido como si hubiese olvidado que ella estaba ahí, al menos se vio apenado—, lo siento mucho, no podré ayudarte el día de hoy ayudarte. Naruto tiene castigo así que iré a vigilarlo. Si quieres puedes empezar a estudiar sola —tomó un papel y comenzó a escribir una lista de libros y capítulos específicos—, aquí está. Perdón, nos vemos mañana.

Sakura se quedó sola en el salón de clase con el papel en mano. Ni siquiera recordaba dónde estaba la biblioteca. Tuvo que buscar y pedir indicaciones, las personas le miraron extrañados de que no supiera dónde estaba la biblioteca así que los ignoró. No tenía caso que les explicara el por qué.

Una vez que llegó pudo recoger los libros que le indicó Iruka. Al pasar con su pila de libros más alta que le obstruía la vista hacia adelante se topó con una gran puerta extraña a su derecha. Se detuvo un momento a verla, no había ninguna perilla para entrar, solo una especie de kanjis en el centro.

—Con permiso —dijo alguien a su lado.

Al hacerse a un lado vio a un ninja pasar a su lado, ponerse en la puerta puso su mano en el sello y entonces vio una pequeña luz salir de su palma de la mano al sello que comenzó a brillar, entonces la puerta se abrió y se cerró tras él.

Conocía bien qué era esa luz, ¡aquel ninja usó chakra para entrar! Con cuidado se acercó a la puerta y miró hacia todos lados para ver si había alguien. En akatsuki su único amigo, quien le salvó de morir le había enseñado a usar el chakra para sobrevivir. ¿Cuánto chakra podrá expulsar para abrir la puerta?

Con el corazón latiendo con una mano agarró todos los libros mientras que la otra la estiró. Estuvo a punto de tocar el sello cuando en su mente pasó la imagen de su padre y madre, al instante retracto su mano.

No debía estar haciendo esto. Ella es solo una sirvienta de su hermana. No tenía otro futuro.

Avergonzada por ir en contra de sus padres miró con tristeza la puerta antes de darse la vuelta e ir a una mesa a ponerse a estudiar.

Por lo menos su primer día de escuela no fue peor. Un día a la vez se dijo antes de comenzar a estudiar.


El futuro puede ser esperanzador o dar asco. Lo único que sabemos es que no podemos detenerlo


Hola hola!, finalmente el siguiente capítulo! qué opinan a mi me gustó y no me gustó no se pero hay algo que no me terminó de convencer pero por más que le di vueltas no pude dar con lo que no me gustó o mejorar algo xD.

Espero sus comentarios! Saludos!