Declaro que los personajes no me pertenecen, esos son de Kishimoto

Sakura, el inicio de una kunoichi —

Capítulo 16

"Ser o deber ser"

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No comas esto, haz aquello, no estudies eso o morirás de hambre, debes hacer esto. No, no, no, no. El adulto siempre impone qué es lo que haremos, como si supieran qué es lo mejor, como si fuéramos su propiedad, meras marionetas que manejan a su antojo. ¿Dónde quedamos nosotros y lo que queremos ser?


Sakura se despertó por voluntad mucho antes de incluso Mebuki se despertara, una costumbre que comenzó a desarrollar al poco tiempo de adaptarse en la casa. Las mañanas a oscuras y silenciosas, cuando todos están en cama durmiendo son los mejores momentos para Sakura; no hay gritos, golpes o palabras despectivas a su persona. Solo un simple y llano silencio que envuelve la casa.

Como parte de su rutina diaria, Sakura aprendió a caminar tratando de hacer el menor ruido posible para hacer todo lo que necesitaba. Se fue a bañar, salió a la cocina a hacer el desayuno conociendo ya los gustos y exigencias de sus padres y Sakuya. Aprovechando que al momento en que ella terminaba de servir el último plato ellos entraban a la cocina, silenciosamente salía para ir directo al piso de arriba para hacer lo que faltaba, sacar la ropa de Sakuya para el día de hoy, poner las camas, preparar la bañera para su familia, arreglar el cuarto si se encontraba tirado (el de Sakuya siempre lo estaba).

Cuando finalmente terminaba de arreglar el cuarto de Sakura y sus padres ellos entraban para vestirse, en aquel momento aprovechaba para bajar y tomar su ración de comida, prácticamente las sobras, iba a su pequeña habitación y compartía la comida con la familia puff, aquella pequeña familia que cohabitaban con ella en el cuarto de escobas. Finalmente, lavaba la cocina y corría a ponerse la ropa adecuada para salir corriendo a la escuela y no llegar tan tarde.

Así comenzaban todas sus mañanas y más que eso, sus días se volvían lo mismo. Incluso Iruka le llamaba la atención y aún así la dejaba pasar porque no tenía ni una otra queja de Sakura. En la primer evaluación a diferencia de Sakuya que a duras penas y pasó los exámenes, Sakura sacó puros sobresalientes, sin nada más que hacer en las tardes más que estudiar sola en la biblioteca, muy rápidamente se puso a la par de sus compañeros. Tuvo elogios de sus maestros en la escuela, sin embargo, en casa recibió gritos y burlas de haber hecho trampa. Al final Sakuya obligó a Sakura a que no sacara mas que una nota promedio y a hacer su tarea por ella.

En clases escuchaba con tranquilidad y hasta tenía envidia de su compañero de asiento, Shikamaru que en todas las clases teóricas se la pasaba durmiendo. Si ella hiciera eso pasaría mucha vergüenza y bajarán sus notas. Cuando era momento en que los que tomaban el curso para ser ninjas iban al patio, ella como los demás civiles se asomaban desde la ventana y miraba a los demás compañeros pelear. Admiraba ver a Sasuke cumplir con los blancos o ganar al tonto de Naruto, se reía cuando Ino practicaba e incluso a veces se burlaba junto a Inner de las tonterías que hacía Naruto.

Después de eso vendría las clases para ellos y finalmente teóricas donde puede unirse al grupo y entonces se iría a encerrar a la biblioteca.

—Te ves más delgada —dijo Ino de pronto.

Sakura salió de sus pensamientos abruptamente para ver a su mejor amiga. Era la hora del receso por lo que ambas iban con su comida en mano buscar un lugar el cual sentarse a comer y platicar.

—¿Tu crees? yo me veo igual.

Ino no parecía satisfecha con esa respuesta, entornó los ojos y puso ambas manos en su cadera lista para darle un sermón a Sakura cuando de pronto su atención se fue hacia Sasuke que al parecer estaba caminando en sentido contrario a ellas. Era un raro momento en donde ambas se los encontraron ya que es de los primeros en desaparecer a la hora de la comida para no tener a sus fans pegadas a él como sanguijuela.

—¡Sas-

—Sakura —interrumpió la voz de Sakuya que iba con sus amigas junto a ella.

Tanto Ino como Sakura se detuvieron abruptamente e incluso Sasuke se detuvo para ver detrás de un árbola para que no sea notado por el grupo que se acercaba a las dos chicas.

Cuando Sakuya estuvo frente a Sakura las gemelas indudablemente resaltaron por sus diferencias, a pesar de que ambas tenían el par de ojos color esmeralda, Sakuya tenía el cabello color rubio (Mebuki tiene el cabello rubio así que desde ahora Sakuya será rubia, perdón) y Sakura de un raro rosa pálido nunca antes visto, Sakuya es más alta que Sakura y su piel parecía más tersa y cuidada que la de su gemela que llevaba una que otra curita donde la manga larga de su vestido rojo dejaba a la vista su piel.

—Dame tu almuerzo —le demandó Sakuya estirando la mano para que la otra le entregara su comida en ese momento. Detrás de ella, sus amigas comenzaron a reír entre ellas mientras murmuraban.

Sakura miró a su hermana y luego su comida. Hoy tenía mucha hambre, sus papás y ella no le habían dejado muchas sobras y en la noche su papá le había castigado negando cenar. Tenía muchas ganas de decirle no, empujarla, tomar la mano de Ino y salir corriendo para comer en un lugar tranquilo, sin embargo, eso era imposible.

—*¡Hazlo!, Dale su merecido. Sakuya no es más que nosotras.* —gritó inner en el fondo de su mente mientras lanzaba una y otra vez golpes al aire.

Imposible. De solo pensar en sus padres furiosos por haberle negado algo a Sakuya cuando ella tiene el deber de hacer todo lo que su hermana quiere se estremecía. Con gran dolor tragó en seco y le entregó su bolsa de papel donde tenía dos bolas de arroz.

Al arrebatarselo las amigas de Sakuya se rieron en voz alta. Sakura bajó la vista avergonzada. Ino sin poder aguantar por más tiempo se interpuso entre las dos.

—¿Qué demonios Sakuya?, no deberías tratar así a tu hermana.

La soberbia sonrisa de Sakuya fue reemplazada por fastidio al ver que la molesta de Ino nuevamente se estaba interponiendo en su camino para molestar a su hermana. Alguna de sus amigas, las que son de familias civiles se vieron ligeramente intimidadas, sin embargo las que no solo se rieron. Quien tenía las de ganar es Sakuya.

Las reglas del clan pesan más que el peso de la justicia.

A sabiendas de eso Sakuya le sonrió.

—Habla todo lo que quieras. Finalmente Sakura tiene que hacer todo lo que le ordene porque ella es mi sirvienta.

Sakura bajó nuevamente la cabeza e Ino apretó los puños porque sabía que asuntos internos de un clan, ni siquiera el Hokage con todo su poder es capaz de intervenir. Como futura líder de clan lo sabía, además, hasta hace poco se enteró que los padres de Sakura maltrataban a su hija, si hacía enojar a Sakuya es capaz de hacer que lastimen mas a su amiga.

Sakuya se rió y se fue dejando a las dos chicas con sentimientos negativos rondando sobre ellas.

Sasuke que desde lejos vio el intercambio, al ver que no había ninguna de sus fan más que Ino y Sakura decidió salir de su escondite y caminar. Cuando las dos volvieron a darse cuenta de que el pasaba junto a ellas esta vez ni siquiera Ino tenía muchas de acercarse a invitarle a comer con ellas.

En medio del camino Sasuke se detuvo.

—Patético —y luego se fue.

El corazón de Sakura se quebró en mil pedazos al escuchar aquellas palabras salir de la boca de Sasuke. Que la persona que más admiraba en el salón lo dijese hacía que su orgullo se revolcarse a los suelos.

—*¡Si pudiera salir de aquí le diría un par de cosas a ese imbécil!* —gritó Inner echando fuego de la boca—. *Ve-ta-do, ese Uchiha no merece nuestro amor. Primero besamos a nuestro peor enemigo antes de terminar con alguien como él… Olvida eso, él ahora es nuestro peor enemigo… ¡Primero nuestros padres nos suplican de rodillas perdón por todo lo que nos han hecho antes de estar con alguien como él!*

Inner siguió su diatriba sobre lo mucho que odiaba a Sasuke mientras que las dos chicas conmocionadas por el comportamiento de su admirador y más grande amor le rompió el corazón a Sakura.

Las dos caminaron por el patio de la escuela buscando un lugar para donde sentarse sin tener que ser molestadas nuevamente. Se adentraron al pequeño bosque de la academia sin rumbo fijo. En el camino, Sakura escuchó el suave ruido de un kunari ser arrojado al aire hasta el crujir de la madera donde quedó incrustado. Al mirar al usuario del kunai no se sorprendió al ver a Naruto. Todos los días siempre que buscaban un lugar cercano a este "campo de entrenamiento" se toparon con Naruto que entrenaba hasta el cansancio el lanzar kunais.

Una vez como parte de la diversión personal de Ino y burlarse del tonto de Naruto las dos se sentaron en un arbusto cercano a comer sin ser notadas. Mientras Ino se reía por la mayoría de las veces que fallaba al blanco, Sakura veía con aburrimiento, ¿por qué burlarse de que quisiera mejorar? Sabía que todos lo odiaban, ella quizá lo odiaba un poco hasta la fecha por la vergüenza que le había hecho pasar hace mes y medio en su inicio a clases, sin embargo, quizá la palabra odiar era demasiado fuerte.

Si, es un idiota, bufó y algo estúpido que solo hacía que le diera ganas de golpearlo en la cara, pero, en contraparte sentía una pizca de compañerismo, el mismo maltrato que recibía de todos era parecido al que recibía en su casa. Por eso, sentía un poco de envidia y diminuta pizca de admiración de a pesar de que todos le digan que no vale la pena lo que haga no será ninja, el seguía intentándolo.

Él es capaz de hacer lo que él quiera ignorando a todos.

—*Tu también hazlo* —dijo inner como si fuese demasiado hacerlo.

Ella tiene deberes como hija del jefe de un clan. Clan civil que apenas era conocidos por pocos en la aldea y tan pequeño que era sorprendente que se mantuviese como clan, y aún así tiene el mismo peso dentro del mismo como el del clan más prominente de Konoha.

Quizá fue por compasión que hizo que sus pies inconscientemente se movieron hacia Naruto con el deseo de ir y darle otra oportunidad, decirle que coma con ellas. Sabía que Ino pegaría el grito en el cielo y quizá se irá a comer con Shikamaru y Chouji de la indignación pero quería hacer algo por el rubio como le gustaría que alguien se acerque y se la lleve lejos, muy lejos de konoha donde pueda lavar toda esta tristeza, miedo y pesar que cargaba en sus hombros.

—¿No es esa Hinata? —preguntó Ino.

Las dos miraron a Hinata que estaba escondida detrás de un árbol mientras observaba de lejos a Naruto que tan adentrado estaba en su entrenamiento que no se dio cuenta de que ya habían varias personas cerca suyo.

Era la chica silencios que se sentaba en la misma mesa que ella y el perezoso de Shikamaru. Nunca había hablado con ella más que para pedir apuntes, la Hyuuga se sonrojaba como una remolacha y sin decir nada más le entregaba sus notas. Nunca la había molestado y en realidad no la había visto hablar o con alguien más del salón a pesar de que nunca molestó o humilló, incluso parecía fascinada viendo a Naruto entrenar.

Entonces lo decidió.

—Hinata.

La susodicha chilló y se giró a verlas casi como si le estuviese dando un ataque al corazón en ese momento al ser captada espiando a Naruto.

—S-sa-kur-san, I-ino-san —susurró esperando que Naruto no se diera cuenta del encuentro entre las tres. Cosa que por supuesto no sucedió.

—¿Quieres comer con nosotras? —le preguntó con una sonrisa.

El susto en el rostro de Hinata cambió de sorpresa a curiosidad. Sin poder negarse sus mejillas se escarcharon de rojo y asintió al bajar la mirada y jugar con sus dedos.

Muy pronto las tres se sentaron en un lugar lo suficiente lejos como para que nadie las interrumpiera a la hora de la comida. Como normalmente era Ino y Sakura las que comían solas el tener a alguien más para acompañarlas fue bienvenido, sobre todo para Ino que no tenía problemas para desenvolverse a la hora de hablar sobre sus dos temas favoritos: Sasuke y ella.

—Sa-sakura-san, ¿se t-te olvidó tu almuerzo? —preguntó Hinata.

Esto bastó para que el ambiente se pusiera tenso y al instante Hinata se arrepintiera de haber buscado un tema de conversación.

—¡Algún día esa de Sakuya lo pagará! —gritó Ino alzando el puño.

Fue entonces que al estar Hinata tan confundida pero también arrepentida Sakura se dispuso a explicarle la situación con su hermana, claro que Ino de vez en cuando agregó uno que otro comentario mordaz sobre Sakuya.

—M-mi familia también diferencía mu-mucho a la primer y segunda rama —dijo Hinata con tristeza al pensar en su primo un año mayor que ella. Les comentó sobre la jerarquía que tenían los Hyuuga y la diferencia de poder entre la primer y segunda rama—, comprendo lo que dices, Sa-sakura-san.

Ino refunfuñó molesta sobre lo problemáticos que podrían ser algunos clanes y daba gracias a dios que su familia era más flexible en cuanto reglas dentro del clan. En cambio Sakura le dio a Hinata una sonrisa amarga.

Quizá conozca sobre esa ley porque su familia impone la misma, sin embargo, ella es de la rama principal, y por si fuera poco, la primogénita. Nunca sabrá lo que es estar en su lugar.

—Y-yo puedo com-compartir mi comida ustedes —dijo poniéndose nuevamente colorada al armarse de valor para ofrecer de su comida a Sakura e Ino.

—En ese caso, tienen el honor de probar mi comida —dijo Ino con elegancia.

Fue entonces que las tres se rieron y compartieron su comida entre las tres.

Al menos sus días monótonos se volverán más pintorescos con la adición de Hinata como una nueva amiga.

—Ya verá Sakuya como en el próximo enfrentamiento le daré una paliza —dijo Ino emocionada.

—Será divertido ver eso —concordó Sakura.

—*¡Matar, matar, matar. Quiero sangree!* —gritó Inner.

—¿N-no te gustaría ser ninja? —le preguntó Hinata.

¿Ser ninja? Tuvo que pensarlo un momento. Desde que había llegado a Konoha se le habían impuesto innumerables reglas. No puedes desobedecer a Sakuya, no romperás las reglas, no podrás alzar la voz a tu hermana, no avergonzar a la familia, no ser ninja.

—Soy de la segunda rama, no se me permite ser ninja. Mi deber es cuidar de Sakuya —le respondió.

—*Eso es pura basura. ¿Qué dirían ellos?* —escupió Inner cruzándose de brazos. Por desgracia Sakura no la escuchó por estar hablando con Ino y Hinata.

Como si Ino e Inner tuviesen el mismo comentario la rubia habló.

—Eso es una tontería, tú deberías ser la que escoja ser lo que quieras ser. Incluso si es ser un mono de circo.

Inner no pudo estar más de acuerdo. Sakura se palmeó el rostro por su ocurrencia y Hinata se rió avergonzada. A pesar de las ocurrencias de su amiga aquellas palabras hicieron eco en su mente.

¿Ella quería ser sirviente por siempre o puede ser algo más?


Después de que las tres nuevas amigas se divirtieron comiendo en el almuerzo y que Hinata prometiera preparar más comida ahora que descubrieron que ella es la que se preparaba la comida, se fueron al salón de clases. El día pasó más rápido que de costumbre para Sakura, para cuando se dió cuenta ya se estaba despidiendo de Ino y Hinata para ir directo a la biblioteca.

En el camino decidió pasar por el campo de entrenamientos de kunai, a la hora de la salida resulta que es cuando Sasuke por ocio practicaba con shurikens y kunai y a diferencia de Naruto le daba casi siempre al blanco cuando lanzaba uno de ellos.

En el camino se detuvo al ver algo muy extraño tirado en el piso, ¿qué hacía una brocha llena de pintura verde? se veía fresca la pintura, como si alguien se hubiese olvidado de él al salir ya que había un camino de pintura marrón y roja que la llevaba al campo de entrenamiento. Si ella perdiese algo así se volvería loca, cada objeto que tiene lo cuida demasiado porque pedir uno nuevo sería difícil así que decidió seguir el camino de pintura hasta dar con el dueño.

—¡Ja, ja, ja! de seguro no lo viste llegar, teme —se escuchó a Naruto gritar desde el campo de entrenamiento.

Al asomarse abrió los ojos de sorpresa al ver a un sonriente Naruto frente Sasuke que se veía furioso, lo sorprendente y raro es ver a los dos con brochas en mano y llenos de pintura.

—Esto es tan estúpido como tú —le respondió sasuke.

Aun cuando Sasuke dijo que Naruto era un tonto por sentirse victorioso por haber manchado el rostro de Sasuke de marrón a pesar de que el suyo estaba lleno de pintura roja, por la brocha con pintura roja en mano de Sasuke es porque él hizo exactamente lo mismo.

—¿Qué están haciendo? —no pudo evitar preguntar.

Al instante los dos la miraron, Sasuke frunció el ceño y Naruto se sonrojó y emocionó de verla. Antes de que pudieran decir algo de entre los arbustos apareció Iruka muy molesto.

—¡Naruto, dibujaste en la pared de la academia, otra vez! —listo para saltar sobre su alumno para regañarlo por décima vez en el dia se detuvo al ver a Sasuke y Sakura con él, los dos con brochas en mano y al menos Sasuke con una mancha de pintura en el rostro—, ¿Sasuke, Sakura? Nunca creí que ustedes hicieran algo tan bajo como vandalismo en la escuela.

Los tres chicos se quedaron sorprendidos.

—S-sensei —intentó decir Sakura.

—Ninguna excusa, creí que tendrían mayor calidad moral que bajar a este nivel y seguir a Naruto en una de sus locuras —siguió diciendo Iruka sin darle tiempo a Sakura de poder hablar—, tendré que castigarlos.

Las palabras taladraron tan dentro de la mente de Sakura que inner se quedó petrificada del horror antes de que lenguas de fuego aparecieron detrás de ella. Una foto de naruto apareció de la nada despedida en el aire y en un segundo inner lanzó un aluvión de cuchillos dentro de la foto.

—*¡Primero nos humilla y ahora nos castigan por su culpa!, ese idiota quiere morir —gritó furiosa.

Tanto Sasuke como Sakura miraron a Naruto furiosos prometiendo en silencio matarlo por esto, por supuesto Naruto solo pudo reírse nervioso.


—¡Idiota! —le gritó Sakura golpeando con su puño la cabeza de Naruto—, por tu culpa tenemos que ordenar todos los libros de la biblioteca, no estés poniendo los libros al azar en las estanterías.

—Pe-pero Sakura-chan, así acabaremos más rápido —dijo Naruto sollozando del dolor.

El castigo de Iruka resultó ser llevarlos a la biblioteca a hacer trabajo comunitario, trabajo que resultó ser el más tedioso, aburrido y cansado de todos los tiempos: ordenar todos los libros en la sección correspondiente.

Más de una vez Sakura tuvo que regañar a Naruto ponerse a jugar o poner los libros al azar como ahora lo estaba haciendo.

—Idiota —murmuró Sasuke por décima vez molesto.

Si no fuera por Naruto ahora sería libre pero no, ahora tenía que estar en la biblioteca metida con el bufón de la clase y la chica nueva.

—¿Qué dijiste teme? —gruñó Naruto listo para lanzarse encima.

—Vasta —suspiró Sakura golpeando de nuevo, esta vez con un libro grueso de anatomía—, si pasaras menos tiempo peleando podrías acabar más rápido.

Intentó ser más serena como Sasuke a pesar de que quería moler a golpes a Naruto e internamente ella e inner lloraban a mares porque ahora podrían estar haciendo otras cosas más interesantes que pasar tiempo con él… Aunque no les molestaba tanto con Sasuke, de vez en cuando lo espiaban.

—Perdedor —volvió a susurrar Sasuke.

Esta vez Naruto no se pudo contenerse y saltó sobre Sasuke, sorprendentemente en silencio los dos comenzaron a rodar en el piso para pelear. Sakura les miró nervios esperando que la bibliotecaria llegara y viera este escándalo dentro de sus instalaciones.

—*Yo opino que los dos son unos idiotas que nos llevarán a la perdición si nos seguimos juntando con ellos* —dijo inner cruzando brazos—. *como tu voz interior recomiendo que si no quieres problemas en el futuro no te juntes con ellos, la estupidez y los problemas se pegan*

Suspiró con pesadez, inner tenía razón, si no quería meterse en más problemas el día de hoy es mejor que se fuese a otro pasillo a trabajar con tranquilidad, separar a esos dos par que no peleen es más difícil que ir al infierno y regresar. Tomó el carrito más cercano lleno de pilas de libros y se fue a otro pasillo a guardar.

—Hoy trajiste amigos —dijo una voz a su espalda.

—Sabiduría —saludó.

Después de pasar mes y medio en la librería todas las tardes, un día se encontró a una persona alta de larga cabellera color azul claro con una túnica ornamentada color dorado y marrón. No parecía ser una persona que te encuentres en Konoha, eso no era lo único que había llamado su atención sino que mientras leía con diligencia un libro, a su alrededor volaban espíritus de la biblioteca, unos pequeños animales que tenían parecido a axolote solo que estos normalmente caminaban en dos patas. Cuando el hombre sintió una mirada sobre él se encontró con los ojos esmeraldas de Sakura, sin miedo se acercó y le habló, fue así como descubrió que era un dios llamado sabiduría. Desde entonces a veces se lo encontraba y hablaban sobre libros.

—No son mis amigos.

—Te estás sonrojando… ¿Es por el chico pelinegro? si es por el rubio creeré que tienes serios problemas de gustos.

—¡N-no es cierto! —lo negó a pesar de que su rostro enrojecido decía lo contrario—. Nos castigaron por culpa de Naruto.

—Ya veo…—volvió a analizar a los chicos antes de volver su atención a ella—, no creo que acaben pronto.

—¿No tienes libros que leer? —preguntó tratando de mantener su irritación bajo control. Normalmente es más tímida pero estar junto a Naruto molestando hacían sacar lo peor de ella.

—No hay libro que no conozca, soy sabiduría —le respondió llanamente—. es más entretenido verte trabajar con estos… amigos.

—*Correcto, creo que tendré que anotar que hoy es el día internacional en molestar a Sakura* —dijo inner sacando un gran calendario y anotó con plumón rojo brillante la fecha.

El rostro serio de sabiduría enmarcado con aquellos lentes rectangulares color negro no hacían ver que lo que dijo fuese retorcido y sádico, y aún así sonaron ´sadicas, como si disfrutara ver a Sakura explotar o sufrir como ahora.

—¡Sakura-chan!, ¿por qué estás hablando sola? —dijo Naruto extrañado.

Comenzó a entrar en pánico intentando dar una excusa que se volvió innecesaria porque Naruto con su memoria de pez lo olvidó, su mente estaba distraída en otra cosa más interesante, tomó la mano de Sakura y la arrastró con él sin darle tiempo de reponerse u objetar hasta que la soltó.

—¿Qué diablos-, ¿Sasuke-kun? —preguntó al darse cuenta que con ellos estaba Sasuke.

Aún seguían en la biblioteca al parecer, los dos chicos estaban agazapados frente a ella mirando algo a lo lejos, curiosa siguió su mirada hasta que se dió cuenta.

—Oh.

Incluso Sasuke le miró.

—¿Sabes qué es? ¡al parecer muchos ninjas entran ahí! —dijo Naruto más emocionado si era posible al ver que su compañera sabía qué había dentro—, ¿es una base super secreta? ¿una organización especial contra el crimen? ¿los secretos más oscuros de Konoha aguardan ahí?

—Cállate, dobe.

Sakura se sonrojó al sentir la mirada de Sasuke atenta en ella como si fuese la primera vez que en realidad le veía. Emocionada por eso hinchó su pecho y habló.

—No es ninguna base u organización secreta, es la sección de libros exclusivo para ninjas —comenzó a recitar lo que un par de semanas atrás le explicó sabiduría cuando su curiosidad rebasó y le preguntó—. Ahí hay libros sobre estrategia, espionaje y jutsus para todo aquel que porte una banda ninja, y por lo que sé también se divide dependiendo del rango que tengas.

Los cuatro vieron a una mujer portando su banda ninja caminar hasta la puerta y con una facilidad abrirla y cerrarla.

—¡Increible!, debemos entrar —gritó Naruto emocionado.

Sakura jadeó ante la idea de Naruto.

—No puedo creer que por una vez esté de acuerdo con el dobe —dijo Sasuke.

Sin siquiera esperarlos Sasuke comenzó a caminar hacia la puerta, Naruto no tardó mucho en seguirle a diferencia de Sakura que se quedó petrificada en donde se encontraba.

—¿No vas a ir con ellos? —le preguntó Sabiduria.

—*Será divertido* —animó inner.

No podía responderle, solo pudo hacer una mueca. ¿Quería ir? ¿Podía ir? Es como la pregunta que le había hecho Hinata al medio día ¿quería ser ninja? pero… En su mente aparecían sus padres y hermana. Ellos van a enfurecer si supieran que entraba a esa sección de la biblioteca, si hacía algo que ellos le habían prohibido hacer.

No podía. Dio un paso atrás.

—¿Qué estás haciendo Sakura-chan? Vamos —dijo Naruto regresando por ella.

Sin darle poder a Sakura de reaccionar volvió a tomar su mano y arrastrarla con el. Su mirada quedó hipnotizada en la unión de la mano en su muñeca como si fuera algo imposible de creer. Sería tan fácil estirar su brazo para soltar su agarre, no pudo hacerlo, sus pies muy pronto comenzaron a caminar hacia donde él la llevaba. Al mirar el rostro sonriente de Naruto comenzó a sonrojarse ligeramente, ese chico odiado por todo el pueblo, le había hecho enojar más de una vez y le tenía un poco de envidia ahora la impulsaba sin motivo más que divertirse al intentar entrar a aquella sección de la biblioteca. El peso en su pecho que todos los días acarreaba comenzaba a levantarse dejándola respirar como si fuese la primera vez.

Cuando los dos se acercaron a Sasuke él los miró y no dijo nada al respecto sino que volvió a ver la puerta que no tenía más que el intrincado sello.

—¿Por qué no abres la puerta? ¿se te olvidó? —se burló Naruto.

—Idiota, si fuera una puerta normal ya lo hubiese hecho, esta tiene un sello —dijo Sasuke señalando el símbolo en el centro.

No era muy difícil, Sakura había visto que solo era necesario poner un poco de chakra en el sello y la puerta se abriría. Estiró la mano hacia el sello pero se detuvo a medio camino. En su mente aparecieron sus padres y la golpiza que le podrían dar.

—Solo hay que poner chakra… Me contó la bibliotecaria —trató de excusarse.

—¡Eres muy inteligente, Sakura-chan! —dijo Naruto muy feliz.

Sus mejillas nuevamente se sonrojaron, esta vez por el elogio.

Naruto quiso intentar abrir la puerta pero su habilidad para dejar salir chakra era bastante malo por lo que Sasuke fue quien lo intentó. Tuvo que poner más de lo que creía en un principio porque hasta puso una expresión seria, sin embargo los tres sonrieron cuando la puerta ante ellos se abrió.

—¡Vamos! —dijo Naruto tomando nuevamente la mano de Sakura.

Con cuidado los tres se adentraron y exclamaron sorprendidos. Una vez dentro no se veía tan simple como la biblioteca principal, se acercaron al barandal para ver mejor la enorme biblioteca en forma de torre circular con sus paredes llenas de piso a techo con libros y largas estanterías que parecían laberinto, de vez en cuando se veían algunas puertas con sellos incluso más complicados del que habían visto ahora.

—Si estás sorprendida de esta biblioteca deberías ver la de alejandría, es mi favorita —dijo Sabiduría que no estaba tan impresionado como los tres chicos.

Como fieles niños de once años los tres corrieron a los estantes más cercanos y comenzaron a ver los libros que tenían como si fuesen el caramelo prohibido más suculento que habían probado en su vida. Vieron libros, exploraron, escalaron estantes para alcanzar algún libro colorido que le había interesado a Naruto hasta que veía que no tenía dibujos y lo dejaba botado, Sasuke escondió en su ropa uno que otro pergamino y siguieron caminando. Sakura se maravillaba al ver la gran cantidad de libros.

Si tan solo pudiese entrar aquí normalmente, para eso tendría que ser un ninja.

¿Puede ser ninja?

—¿Qué hacen unos mocosos en un lugar como este? —una terrorífica y fría voz se escuchó a espaldas de los tres chicos que se quedaron petrificados como si Medusa fuese la causante. Con terror y los ojos muy abiertos del miedo se giraron mecánicamente hacia atrás, los tres palidecieron al ver a una mujer de cabello púrpura agarrado en una coleta y ojos color castaño claro que los miraba como basilisco.

—T-tienen tres segundos para hablar antes de que terminen como alimento para mis bebes —dos serpientes aparecieron detrás de ella deseando con un brillo maléfico en sus ojos.

Naruto parecía que estaba a punto de tener un aneurisma, Sasuke no podía moverse e incluso inner salió corriendo gritando ¡Sálvese quien pueda!.Mientras que Sabiduría sin emoción aparente observaba a los tres niños temblar frente a la mujer.

Era su culpa, si no hubiese dicho cómo entrar quizá no los hubiesen encontrado, ¡qué inocentes fueron al pensar que no pasaría nada luego de entrar sin ser ninjas! Tomando la poca valentía que había en su sistema miró a la mujer a pesar del miedo… Ella no daba tanto como Akatsuki. Con eso en mente intentó tomar control de su cuerpo que dejó de temblar.

—Es mi culpa —dijo. Tanto Sasuke como Naruto salieron de su trance y la miraron sorprendidos—. Me habían contado que los ninjas entran aquí y tenía curiosidad de ver cómo era así que le pedí a Sasuke-kun y Naruto si podíamos entrar.

Tan sorprendidos estaban los dos que no pudieron decir nada. El aura maléfica de la mujer desapareció y los evaluó hasta que se dio cuenta quiénes eran. Frunció el ceño al ver el extraño grupo con el Jinchuriki del zorro, el último uchiha y la única sobreviviente de akatsuki juntos, si mal no recuerda, ella es una civil y quizá por su experiencia previa quería saber más sobre los ninjas… Bueno, no era su problema.

—Será mejor que unos mocosos como ustedes no vuelvan a entrar aquí a menos que se vuelvan gennin. Por esta vez los sacaré sin castigarlos pero… —sus ojos brillaron con malicia—, si los vuelvo a ver aquí aún siendo unos mocosos serán comida para mis niños.

Los tres asintieron efusivamente.

Más pronto de lo que hubiesen querido y sin cuidado fueron lanzados fuera de las puertas del área hasta llegar a la sección normal de la biblioteca. Los tres aún seguían aterrados por lo que esta vez en silencio decidieron seguir con su castigo hasta acabar.


El cielo ya estaba coloreado con distintos tonos nacarados y rosados cuando finalmente habían acabado. Naruto estiró su espalda hasta que tronó con satisfacción, Sasuke a su lado caminaba en silencio con sus manos en sus bolsillos y Sakura caminaba con una pequeña sonrisa al otro lado de Naruto.

—¡Eso estuvo genial! será bueno repetirlo en otro momento! —dijo Naruto emocionado.

—Jamás —dijeron rotundamente Sasuke y Sakura al mismo tiempo.

Por ningún motivo Sakura tenía pensado volver a involucrarse con Naruto nuevamente. El enojo porque su limpio historial ahora se vería manchado por culpa de Naruto volvió y le golpeó nuevamente en la cabeza.

—Si me vuelves a involucrar en una de tus locuras no tendré piedad por ti al golpearte —le amenazó alzando su puño con la promesa de golpearlo aún más fuerte.

Del miedo Naruto asintió y saliendo corriendo con la excusa que tenia otro lado que ir y algo sobre ramen. Rendida suspiró de lo cansada que estaba y por si fuese poco aún faltaba llegar a casa. Estaba tan ensimismada en sus pensamientos que tardó un momento el darse cuenta que estaba caminando junto a Sasuke que no había dicho una sola palabra.

—¿S-sasuke-kun? —preguntó sonrojándose.

El chico a su lado detuvo su andar y la miró a los ojos, se veía serio como siempre aunque el ceño que siempre traía consigo no estaba. El corazón de Sakura dio un vuelco.

—Si te molesta que te pisoteen a cada rato haz algo —dijo con voz suave.

Luego de eso se dio la media vuelta y se fue dejando a Sakura sola y con el rostro totalmente sonrojado y el corazón latiendo con fuerza, se llevó una mano al pecho para sentir cómo corría este desbocado. De alguna manera sus palabras habían sido amables y casi como si le diera ánimos de hacer lo que ella quería… Primero Naruto y ahora Sasuke. Una gran y avergonzada sonrisa se plasmó en su rostro sin querer.

Caminó por la calle hasta adentrarse al campo de entrenamiento en la academia, por la hora era indudable que no hubiese nadie.

Sasuke, Soku, Sakuya, Ino y hasta Naruto quieren y son ninjas. ¿Ella quería ser sirviente o puede ser algo más? En su mente apareció sus padres y su hermana pero esta imagen desapareció mostrándose cuando Naruto le agarró la muñeca con una gran sonrisa para llevarla con él y finalmente a Sasuke que con sus palabras de aliento.

De la mochila que Inoichi le había regalado sacó tres kunai que tenía dentro y nunca había usado.

¿Ella quería ser sirviente por siempre o puede ser algo más?

El sonido de metal cortando el viento resonó hasta que ¡tac! los tres kunai dieron justo en el centro de la diana.

Sonrió amargamente pensando que nadie en konoha sabe qué es sobrevivir en Akatsuki y al ser su elemento de tortura le enseñaron más de una cosa sobre los ninjas.

Sin una palabra tomó los kunai y se fue a casa sin que siquiera su familia le arruinen su ánimo.

Detrás de un árbol estaban Sabiduría y Naturaleza escondidos mirando a Sakura irse a su casa muy alegre sin saber que los dos le miraban.

—Entonces va a escoger ese camino —dijo Naturaleza con un tono de voz ligeramente triste.

—Destino lo dijo, no puede huir de lo que hará. Ellos de una u otra manera la arrastrarán al camino si ella no lo hace por su cuent como acabas de ver—dijo Sabiduría acomodando sus lentes cuadrados.

—Con cada día que pasa veo cómo crece y más me duele el corazón —acomodó uno de sus rizos violetas.

—No podemos hacer nada, los dioses no nos involucramos en los asuntos humanos —le recordó sabiduría antes de que ambos desaparecieran a la vista.


A veces el paso más difícil es alzar la voz y hacer caso a nuestro corazón. El no de todos modos ya lo tenemos. Solo queda luchar por ello.


N/a: Hola! finalmente escribí el siguiente capítulo, ¿Qué tal? quizá el principio pareció un poco tedioso y lento pero es quería que se viera cómo es que se estaban volviendo los días de Sakura con su familia porque tiempo para mostrar que son así con ella todo el tiempo alargaría la historia sin razón. La verdad tardé más de lo esperado porque cambié mucho de lo que tenía planeado para este capítulo porque me pareció justo que tuviesen una mini aventura los tres. ¿Les gustó?

Ya veremos ahora qué hará Sakura ahora que gracias a Sasuke y Naruto que inconscientemente empujaron a Sakura ir hacia adelante.

Siguiente capítulo: "Sin retorno"

Saludos

Omake 6

A pesar de que en el país de la lluvia la mayor parte del tiempo el cielo está cubierto de nubes oscuras y el agua cae al suelo empapando todo a su paso, hay momentos en que aún con toda esa lluvia inexplicablemente hay mucho calor. Hoy era un día de esos.

Ya era de noche cuando los miembros de Akatsuki entraron a la guarida con mucho calor, tanto que se iban a derretir.

—¡Quiero un helado! —dijo Kisame quejándose del calor. Un helado luego de un exhaustivo entrenamiento por la tarde hasta el anochecer sería bueno y si mal no recordaba había un gran bote de helado de vainilla dentro del congelador.

Había tanto calor que se podía comer el bote completo el solo. Con esa idea fue directo al congelador.

—¿Qué demonios? ¡No hay helado! —gritó molesto. El bote que hace poco se había comprado estaba desaparecido. Muy molesto comenzó a buscarlo por todos lados sin encontrarlo.

Él quería helado. Con eso en mente decidió ir a buscar al culpable de la desaparición del helado. Amenazó con matar a Tobi con Samehada, sacudió a Deidara hasta despeinarse, amenazó a Sasori aunque este lo ignoró.

¡el quería helado!

Caminando por los pasillos listo para buscar a su siguiente víctima se detuvo en seco cuando escuchó el llanto de Sakura salir de la sala. Confundido decidió entrar listo para burlarse de ella por llorar como un bebé cuando sus ojos saltaron a la vista al ver que dentro ella estaba sentada en el largo sillón apoyada en Itachi que tenía su vista pegada a un libro mientras que ella lloraba amargamente con EL helado entre sus piernas y una cuchara en su mano para comerse el bote sola.

—Bola de pelos ¿Por qué te estás comiendo el helado sola? —dijo molesto.

Los acuosos ojos de Sakura la miraron y entonces tragó en seco retrocediendo su ira por un instantes.

—E- es que Satari está muy triste porque su mejor amigo se va a ir del país porque sus padres murieron y se irá a vivir con sus tíos —le respondió antes de romper en llanto y comer una gran cantidad del dulce helado.

¿Satori? ¿quién es el? Las dudas comenzaron a indundar en Kisame dejando a un lado su enojo por el helado.

—¿Quién?

—Satari, la principal de la novela que está viendo Sakura —respondió Itachi sin despegar su vista del libro.

Sakura rompió a llorar más fuerte y acurrucó su rostro en el pecho del inmutable Itachi que usó como pañuelo.

Fue entonces que Kisame miró la televisión que estaba encendida. Aturdido se sentó y comenzó a ver la serie más curioso por si esto era capaz de hacer llorar así a Sakura además de que quería helado. Tomó el bote de las piernas de Sakura y la cuchara que soltó con facilidad y miró la novela con desinterés, si así podía tomar helado entonces bien por el.

—Entonces ella es Satari… ¿quién es el que está hablando con ella?

—Su malvada abuela —respondió Sakura.

Muy pronto Sakura comenzó a explicarle cosas mientras veían a novela e Itachi estaba junto a ellos sin despegar la vista de su libro.

Deidara y Tobi estaban peleando tan fuerte en la cocina que Sasori no podía concentrarse así que con un fuerte golpe abrió la puerta y sus ojos brillaban con maldad.

—¿Por qué hacen tanto ruido?

—No dejan hacer cuentas con tranquilidad —dijo Kakuzu apareciendo detrás suyo.

—¡Hace una semana el congelador estaba lleno de botes de helado! Ahora solo hay dos, ¡de seguro Tobi se los comió todos sin decir nada! —acusó Deidara.

La pelea entre los dos estaba siendo tan escandalosa que Sasori y Kakuzu estaban pensando seriamente en matarlos y dejarlo como un accidente.

—Que lo resuelva pain —dijo Sasori después de pensar que valía su tiempo el tomarse las molestias de matar a ambos aún con ayuda de Kakuzu.

Los dos estuvieron de acuerdo así que los cuatro fueron hacia la oficina de Pain cuando se detuvieron en seco al escuchar sollozos. ¿Quién demonios podría llorar en Akatsuki si no es en el calabozo? Curiosos abrieron la puerta sorprendiendose por lo que veían.

En el largo sillón frente a la televisión estaba Itachi leyendo un libro con tranquilidad mientras que a su lado estaban Sakura que tomaba con su mano la manga del traje de Akatsuki de Itachi y con la otra se metía cucharada tras cucharada de helado mientras sollozaba con fuerza y por si eso no fuera poco, a su lado Kisame estaba igual comiendo su propio bote de helado y lloraba amargamente.

—¡No! Esto no puede estar pasando, ¡Ella no puede morir! ¿Por qué se hizo pasar por la mala? —lloró Sakura.

—Primero haces que te odiemos y ahora resultas ser buena, te mataré con Samehada por hacernos esto —dijo Kisame con tristeza.

Los cuatro con la boca abierta hasta el suelo descubrieron que ceremoniosamente Sakura, Itachi y Kisame iban a la sala de televisión con dos botes de helado y veían la novela favorita de Sakura y Kisame, Itachi solo los acompañaba leyendo un libro. Pronto se les unieron Deidara y Tobi en el suelo a esa rutina con sus propios botes de helado.

19/Agosto/2019