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Escondidas en el mercado

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Si pienso en mi niñez puedo decir que no todo es negro o blanco, algunas veces hay días buenos y días malos. Es solo esperar y ver que encuentro es ese día

Con su hermano dentro de la casa las cosas han sido no del todo distintas ya que Kisashi es el que tiene la última palabra en todo, al menos las cosas para Sakura han sido más tranquilas que anteriormente. Por supuesto, una de ellas es el poder domir en una cómoda cama con su hermano. Otras situaciones que anteriormente eran fastidiosas se volvieron más tolerables como este:

—¿A dónde vas? —pregunta Mebuki frunciendo el ceño al ver a Sakura abrir la puerta a Ino.

La sonrisa de ambas de pronto se borra al verla malhumorada. De pronto la salida a caminar por la aldea se vio arruinada, una vez más.

—Señora Haruno, ¿podría prestarme a su hija el día de hoy? Mis padres quieren invitar a su hija a comer —dijo Ino con la mejor sonrisa que tiene en su arsenal. No es la primera vez que usa la excusa del estatus de sus papás para que a regañadientes la deje ir con ella.

Sin embargo, esta vez Mebuki no se vió afectada.

—Diles que muchas gracias por invitar a mi hija a su casa, pero me va a hacer el favor de ir por el mandado —dijo entregando una gran bolsa a Sakura.

La gran sonrisa en el rostro de Ino desapareció, ni siquiera se merecía su mejor sonrisa.

—Lo siento, Ino.

—No, te acompaño, se ve que es muy larga la lista. Necesitarás a alguien que te ayude a cargar —dijo Ino. Por dentro comenzó a celebrar su carta de triunfo. Con esto Mebuki no podrá decir nada.

Cuando estaba por abrir la boca para decir algo apareció Soku ante ellas.

—Si van al mercado las puedo acompañar.

Tanto Sakura como Ino sonrieron alegres en cambio Mebuki lo miró severamente, una larga y apretada línea plana adorno sus labios. Sabiendo que no tendrá la última palabra en esto le dió el dinero a Soku y se fue del vestíbulo.

Sin perder un segundo más, Ino tomó la mano de Sakura y la arrastró rumbo al mercado con Soku unos pasos atrás de ellas.

—¡Tu hermano es el mejor de todos! ¿por qué nunca me lo presentaste? —Sakura abrió la boca pero le interrumpió— además es muy guapo, de seguro querías esconderlo para que no te lo robáramos. Definitivamente es el que más me agrada de tu familia, obvio después de ti. Tus padres en cambio son odiosos, ya veo de dónde salió Sakuya, en cambio tú eres como tu hermano, si, los dos no deberían ser unos Haruno.

Sabiendo que Ino estaba tan excitada por el triunfo y no la va a dejar hablar solo asentía con la cabeza para que ella creyese que le estaba escuchando, en cambio mirada de reojo a su hermano.

Si hacía cuentas, esta es la primera vez que está a solas con su hermano mientras no sea para ir a dormir, es decir, estar a solas con él lejos de sus padres y hermana. ¿Qué es lo que debería hacer? ¿Quizá pueda ir a su lado y tomar su mano?

—Es tan guapo y genial tu hermano.

Finalmente vio a Ino. Tuvo que parpadear varias veces porque creyó ver que salían brillos de sus ojos.

—¿No te gustaba Sasuke-kun?

En ese instante las palabrerías de Ino se detuvieron en un instante y miró a Sakura ofendida.

—¡Claro que sí! Tu hermano es genial pero Sasuke es el mejor del mundo.

La plática sólo cambió de hablar sobre su hermano a hablar de lo magnífico que es Sasuke sentado, entrenando, bebiendo agua, etc, etc. Sabiendo que no le iba a dar oportunidad para opinar se puso a ver a su hermano de reojo de lo feliz que estaba de tenerlo a su lado aunque sea un corto periodo de tiempo.

Una vez dentro del mercado pudieron olfatear los distintos olores, desde especias hasta las dulces fragancias de las frutas. Mucha gente iba y venía de un lado a otro, además habían vendedores ambulantes gritando sus golosinas y bocadillos a todo pulmón provocando que se le haga agua la boca a ambas.

—Ya que estamos aquí, ¿Qué tal si hacemos una prueba? —las dos chicas se giraron a verlas curiosas—. Como no puedo entrenar formalmente a Sakura había pensado en una forma de hacerlo, he decidido que hacer el mandado es la mejor forma.

Las dos, en especial Sakura, miraron sorprendidas y contentas. Ino sabía que su amiga estaba esforzándose al máximo para conseguir ser una ninja, en secreto, a veces cuando lograron juntarse le ayudaba a practicar todo lo que se ha perdido en estos años de práctica. Por desgracia, al ser una niña no tenía mucha experiencia a la hora de enseñar, algunas cosas sabía hacerlo no también cómo le gustaría enseñar.

Tan emocionada que estaba porque su hermano pensara en una forma de ayudarle que no tenía palabras para agradecerle e incluso saltar sobre él para abrazarlo aunque quisiera.

—¿Cómo vamos a entrenar si estamos entre tanta gente? —Ino fue la primera en pensar correctamente de las dos.

Incrédulas miraron de un lado a otro, no había el espacio suficiente como para entrenar o correr sin llamar la atención o chocar con la gente.

—Por eso es lo mejor este lugar —contestó—. Si consiguen esconderse mientras yo hago las compras y consiguen que las atrape tendrán un premio.

Los ojos de ambas brillaron de emoción. ¡Un premio! Sin dudar un segundo las dos gritaron de emoción pensando qué podría ser el premio.

—Pero… Soku-nii, ¿cómo vamos a poder escondernos de ti? Tu eres un gran rastreador —dijo Sakura confundida.

—¡Es cierto! ¡Eso es trampa, nos encontraras en cuanto nos escondamos! —le apuntó Ino enojada.

Algunos de los pobladores que estaban cerca miraron brevemente a los tres que estaban haciendo escándalo de la rubia.

—Es cierto, además resaltamos con nuestro color de cabello —dijo Sakura haciendo un puchero. Ino asintió vigorosamente poniendo sus manos en cada extremo de su cadera.

Desde hacía tiempo lo había pensado, su cabello es demasiado llamativo como para ser un ninja, algunas veces había pensado en pintarselo de otro color como negro o marrón que son los más comunes de ver hasta que piensa en su hermano que a pesar de tener el cabello color magenta oscuro no se había amedetrado por eso y ha escuchado de su gran desempeño en misiones. Por esa misma razón terminaba rehusando el pintarlo, pero… El de ella es un color más chillón y llamativo.

—Es cierto, prometo que esta vez no usaré mi habilidad y en cambio iré fácil con ustedes —las dos miraron con recelo. Sakura sabía que su habilidad es exactamente a la suya, descubrió un día que estaba espiando el entrenamiento de sus hermanos que descubrió por accidente la habilidad de liberar chakra para ver y encontrar todo lo que su chakra toque—. , les enseñaré a moverse y ocultarse del objetivo.

Se inclinó hacia ellas que al mismo tiempo se pusieron de puntillas esperando escuchar el secreto.

—Mi secreto, es esconderse a la vista.

Las dos miraron confundidas.

—¿Te estás burlando de nosotras? Ya no eres tan genial y guapo como creía —Ino se cruzó de brazos.

—No, hablo en serio —dijo al enderezarse—. A veces la mejor forma de ocultarse es es mimetizarse con la gente, hacer que otros resaltan, desviar la atención en la risa de otro. Ocultarse entre el grupo de personas interactuando con ellos para no llamar la atención.

Las dos miraron con sus enormes ojos color aguamarina y esmeralda a Soku darles una demostración, en un instante se encontraba ahí y al siguiente desapareció con la vista de otras personas hablando, caminando, riendo y gritando dentro del mercado. Hasta que apareció frente a ellas, ambas quedaron como peces bajo el agua de la sorpresa. Instantáneamente las dos estuvieron de acuerdo de intentarlo.

—Tienen diez segundos antes de que comience a comprar —dijo Soku cerrando los ojos—. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.

Al abrir los ojos vio a lo lejos a las dos correr entre las personas hasta que las perdió de vista. Satisfecho de que ambas consiguieron tener tiempo para ellas y divertirse alzó la hoja del mandado y fue a buscar el primer producto de la lista.

Las dos seguían corriendo, esta vez fueron directo al área de ropa y accesorios con la esperanza de que sus llamativos colores pasaran un poco más desapercibidos. Todo iba de maravilla, cuando Sakura miró hacia atrás vio que su hermano no estaba a la vista.

—*¡En su cara!, verá lo grandiosas que somos!* —dijo inner con soberbia.

Al mirar nuevamente al frente la visión de tela púrpura estaba tan cerca de ella que no pudo evitar chocar su nariz con la espalda de su mejor amiga.

—¡Qué diablos! —se quejó Sakura tocando su adolorada nariz—. ¿Por qué te detuviste?, ¿Ino?

Su amiga no estaba respondiendo, estaba mirando con ensoñación hacia un punto en específico, enarcando la ceja siguió su visión hasta que encontró lo que estaba viendo.

—Oh —fue lo único que pudo decir dejando su boca ligeramente abierta. Sus mejillas se tiñeron ligeramente de rojo.

De una de las tiendas frente al mercado estaba saliendo Sasuke con una bolsa en mano.

—¡Sasuke-kun! —gritó Ino. Tomó la mano de Sakura y la arrastró con ella hacia él—. ¡Qué gran coincidencia! Esto debe ser el destino, sobre todo sin tener a las otras merodeando alrededor tuyo.

Con Ino hablando y alabando a Sasuke, Sakura tuvo tiempo para verlo de cerca, su rostro estoico la hacía estremecerse y querer chillar como las otras fans que tiene. Por suerte se pudo contener y gritar en su mente mientras inner se tapaba los oídos.

—¿A que sí, no, Sakura? —preguntó Ino volteando a ver a Sakura con emoción. Solo hasta entonces pudo notar aquel brillo en sus ojos, sus mejillas sonrojadas y un aire de timidez que expedía de ella. Miró entre Sasuke y Sakura varias veces hasta que lo entendió—. ¡TE GUSTA SASUKE-KUN!

Su grito fue tan fuerte que varias personas alrededor se detuvieron a mirar el alboroto por un instante. Sakura se sonrojó de pies a cabeza con la fuerte declaración de Ino, ¡Justo en frente de Sasuke! Miró al chico que ahora se veía ligeramente irritado.

—Y-yo.

—No tengo nada que hacer aquí —dijo Sasuke dándose media vuelta e irse de ahí antes de meterse en algo que no quería.

Para su buena fortuna vio por la periferia el cabello magenta de sus hermano muy cerca de donde estaban. Con unas breves e incorregibles palabras se despidió de Sasuke, tomó la mano de Ino y la llevó corriendo de ahí sin permitir que esta pudiera pedir explicaciones como lo intentaba hacer hasta que Sakura, a propósito hacía que se golpearan con una persona antes de seguir arrastrándome con ella hasta que llegaron a la explanada del mercado donde había muchas personas congregadas. El mejor lugar para esconderse de Soku a la vista.

Entre los grupos que habían ahí, el que más atraía a la gente era uno llamado Gurei

el cual gritaba palabras sobre unirse y venerar al verdadero dios que abrirá el camino a la vida eterna haciendo milagros en vez de alabar a los falsos dioses.

Satisfecha de estar en medio de la gente que se amontonaba a escuchar sobre los milagros que ha hecho ese grupo se puso frente a Ino y le miró con determinación. Ino enarcó la ceja esperando una respuesta.

Las mejillas de Sakura se tiñeron de rojo y sus manos soltaron los hombros de Ino. La vergüenza comenzó a invadir combinada con un sentimiento de culpa por ocultar la verdad a su mejor amiga.

—*¿En serio? creí que finalmente te estabas volviendo alguien valiente* —dijo Inner con una mueca.

Tomó una profunda bocanada de aire.

—Si… Me gusta Sasuke-kun —su cuerpo se tornó rojo por completo. No esperaba tener que decir esto en voz alta.

Ino se le quedó mirando como pez fuera del agua. Por primera vez en su vida no pudo decir una sola palabra en el instante en que le dieron el permiso para hablar. Estaba sorprendida.

—Sakura, ¡Ugh!

Las dos fueron lanzadas al piso cuando alguien chocó con ellas con gran fuerza. Al mirar al frente había un chico con grandes ojos marrones y una pequeña cicatriz en el mentón justo sobre ellas. Por la impresión se le quedaron viendo de vuelta.

—¡Pequeños bribones, cuando los atrape ya verán! —gritó un hombre cerca de los tres.

El chico miró hacia atrás antes de pararse de un alto y tomar las manos de ambas sin dar una explicación. Tan confundidas por la repentina y confusa aparición del chico como apenas registrar que se vieron envueltas como cómplices de este al notar que alguien los perseguía, se dejaron arrastrar por este. Muy pronto junto a ellas y el chico aparecieron dos chicos más que saltaron del techo, una chica que salió de un callejón y un pequeño niño de no más de seis años debajo de las enaguas de una mujer con una hogaza de pan en mano.

Corrieron dando vuelta por una esquina, saltaron una caja de madera, uno de los chicos tiró unos barriles para impedir el paso del perseguidor. De pronto se adentraron de nuevo en el mercado, los que se juntaron a ellos se dispersaron en un segundo, ambas seguían siendo arrastradas por el chico hasta que llegaron a un callejón que se hizo pequeño al punto en que sólo pudieron pasar gracias a que eran pequeños a diferencia de un adulto totalmente desarrollado hasta que el callejón de volvió a abrir quedando en una calle amplia y vacía. en ese momento el chico por fin las soltó.

Tanto Ino como Sakura se tiraron al piso jadeando de cansancio. ¡No recordaba cuándo fue la última vez que tuvieron que correr tanto!

—¡Qué diablos… fue eso! —dijo Ino. Su enojo se vio ofuscado por las ganas de recuperar el aliento por lo que no pareció tan intimidante como lo esperaba.

El chico simplemente les miraba con interés sin decir una palabra provocando que Ino se irritara aún más por ignorarla. Nadie nunca se ha atrevido a ignorarla y vivir para contarla, excepto tal vez Sasuke.

Sakura miró al chico que las veía con interés por su ropa sucia y con un par de agujeros pudo decir que no era alguien común. Fue entonces que miró a su alrededor notando la ausencia de limpieza y orden en la calle que se encontraban, además de haber un aire de pesadumbre y miseria.

No conocía cada uno de los recónditos de Konoha, sin embargo, este es uno de los más llamativos y conocidos de todos por ser el número uno que todos conocen y deben evitar si no quieres exponerte al peligro.

—Estamos en los barrios bajos —susurró.

Ino jadeó cuando finalmente se dio cuenta de su alrededor. El chico frente a ellas sonrió abiertamente.

—Tenemos alguien inteligente aquí —dijo el chico tallando su nariz con orgullo—. Me llamo Kaori.

—¡Hey! ¿me estás llamando tonta? —gruñó Ino.

—Sakura —dijo la pelirrosa—. Ella es Ino.

—¡Hey, no le des mi nombre! Esto se llama secuestro, niño.

El chico que ahora sabían que se llamaba Kaori frunció el ceño a Ino y apartó su mano que apuntaba directo a él.

—Si, no necesito saber el nombre de este perico.

Ino se sentía completamente ofendida. Nunca en su vida ningún niño le había ofendido tanto como este, está muy claro que está muy ciego como para ver lo bella que es. Estaba a punto de saltar sobre él y arrancar su cabeza con sus propios dientes cuando Sakura se interpuso salvado su vida sin saberlo.

—¿Por qué huías de esa persona? —le preguntó Sakura.

El chico que comenzó a dar vueltas alrededor de ellas para examinarlas detenidamente se encogió de hombros.

—Le robé dinero a un ninja.

Las bocas de ambas si pudieran habrían caído hasta el piso de la impresión. Ni en sus sueños más locos se hubiesen imaginado robar a un ninja, un maestro en el espionaje y sigilo. Terminaron creyendo que ese chico es una persona cercana a dios por lograr aquella hazaña o un completo tonto por atreverse a hacer, Ino estaba inclinada a la segunda opción.

—¿Cómo es que pudiste hacer eso? —preguntó Sakura sin dudarlo.

—¿Quieres saberlo? —preguntó Kaori.

Sonrió con altanería quedando a unos centímetro de distancia del rostro de Sakura. Aunque intentó aparentar estar molesta por entrar en su espacio personal sin una pizca de vergüenza sus mejillas la traicionaron dejando ver su vergüenza por estar demasiado cerca uno del otro. Es más osado que muchos de los chicos de su salón de clase aunque también parecía ser un par de años más grande que ellas, pero con aquellos vivos ojos color caramelo y ese pelo alborotado le daba un aire de ser más joven de lo que es.

—No, no queremos saberlo —dijo Ino apartando el rostro de Kaori del de Sakura con brusquedad.

Al interponerse, Kaori y ella se miraron con disgusto, cualquiera a kilómetros de distancia puede decir que no se agradan, incluso ahora parecía que iban a salir chispas de los ojos del otro.

Por suerte para Sakura, de pronto los compañeros que aparecieron por un momento corriendo con ellos aparecieron algunos al saltar del techo y rodar por el suelo antes de levantarse como si nada y otros del callejón. En un parpadear se vieron envueltas entre cinco personas en total contando a Kaori entre ellos. Un niño de ocho años, dos chicos y una chica que le calcularon de quince años como Kaori.

—¿Quiénes son ellas? —preguntó uno de los chicos que traía un gorro que casi le tapaba los ojos.

—Se nota que no son de aquí, mira esas ropas, están tan limpias y llenas de color que difícilmente son viejas y usadas —dijo otro.

—Es cierto, no parecen tener pulgas en el cabello —dijo el niño de ocho.

—Kaori, ¿por qué están estas chicas aquí? Deben ya —dijo la chica rubia con frialdad.

Kaori que por cómo los demás esperaban su respuesta. Sakura e Ino comprendieron muy pronto que ellos son una especie de banda en la cual Kaori es el líder que justo en este momento se rascó la parte posterior de su cabeza mientras reía.

—Tranquilos, no pensaba dejarlas aquí con nosotros, solo se atravesaron en mi camino al huir del ninja —le respondió con tranquilidad a la chica rubia que aún no se veía muy contenta de que ellas estuvieran aquí—. Mai, no me mires así. Está bien, las llevaré ahora.

—No es como si nosotras quisiéramos estar aquí —dijo Ino arrugando su nariz con disgusto. Dejó de hablar al sentir los ojos afilados color amarillo de la chica. Parecía un gato listo para saltar sobre ella y degollarla.

—¿Tan pronto? —se quejó el chico de piel morena.

—Vamos, Kaori, casi nunca recibimos visitas —dijo el del gorro.

—¿No pueden quedarse con nosotros un rato? —preguntó el niño.

Kaori discretamente miró a Mai que seguía mirando con dureza a ino y Sakura. Entonces, los tres captando la indirecta tornaron su atención a Mai poniendo ojos de gato lastimero.

—¿Por favor? —preguntó el niño jugando con un hilo de su playera.

Parecía que Mai no se dejaba amedrentar por la mirada de los chicos, en especial del más pequeño entre ellos, a escondidas, tanto Ino como Sakura e Inner quedaron hipnotizadas por aquella mirada al punto en que estuvieron de acuerdo mentalmente de quedarse un rato más en aquel lugar.

—Solo un rato —dijo antes de ponerse a caminar con los brazos cruzados.

Los chicos festejaron porque podrán hablar con chicas. En todo caso, el primero en actuar fue Kaori poniendo sus brazos en los hombros de ambas al interponerse entre ellas.

—Entonces, ¿Qué les parece un tour por aquí?

Ino le quitó los brazos de ambas y gritarle que ni en sueños, por desgracia para ella antes de hacerlo vió a los chicos muy emocionados por llevarlas. Sakura se rió cuando ella bufó y aceptó a regañadientes, en el fondo sabía que en realidad es muy blanda con los más jóvenes y le gusta la atención.

Aunque ellos comenzaron a dar un tour por el lugar explicando las zonas, que resultó que el barrio bajo era más grande de lo que ellas pudieron imaginar, se sentían un poco incómodas ante la indiferencia de los cinco al pasar entre la gente. Algunos de ellos miraban desnutridos, vivos pero con la mirada vacía sin vida, apestar a una fuerte infección e incluso algunos les miraban fijamente al punto en que ambas se estremecían al ver aquellas salvajes y crudos ojos que les seguían con cada paso que daban.

Si este es un lugar peligroso para todo aquel que vive aquí, es el doble para los que no lo son.

—¿Por qué no salen de este lugar? Pueden encontrar un lugar donde vivir, estudiar o incluso trabajar si quieren —preguntó Sakura.

Con la fuerza y las habilidades que brevemente vio de ellos podía decir que cualquier mercante estaría interesado en contratarlos.

—No —dijo Kaori sorprendiendo a Sakura—. Este lugar sin duda es peligroso, cada día es sobrevivir o morir, pero, es mejor vivir aquí que allá afuera.

Sakura estaba confundida, ¿por qué sería mejor este lugar donde podía apostar que las personas aquí al menos tienen un cuchillo escondido entre sus ropas para defenderse o… matar.

—Aquí somos libres —contestó casi como si le hubiese leído la mente—. Aquí no hay adultos que nos controlen, gente que quiere usarnos para segundas intenciones, solo nos tenemos a nosotros para cuidarnos. No todos aquí vivimos en este lugar porque quisiéramos, fuimos obligados. Yuusuke —señaló al chico de la gorra—, viene de un pueblo que fue arrasado por ninjas rebeldes. Botan —el niño de ocho—. Su madre era prostituta y murió cuando tenía cinco años porque no podía buscar un mejor lugar que aquí. La familia de Manzo lo abandonó por ser tantos en la familia al ser refugiados de otra aldea que no tuvo otra opción que entrar aquí o entrar al orfanato donde no sabía dónde podría quedar y Mai fue maltratada por su drogadicto padre que vive aquí por lo que decidió huir.

Una mezcla de emociones comenzó a converger dentro de Sakura al pensar que posiblemente ella hubiese acabado igual si no la hubieran secuestrado y no tuviera a su hermano Soku para defenderla en lo que puede.

Brevemente se preguntó qué hubiese sido de ella si entraba aquí a tan corta edad como lo fue al ser secuestrada. Inconscientemente se llevó la mano al cuello al pensar que lo más probable es que ahora esté muerta.

—¿Por qué no pedir ayuda al hokage y los ninjas? —preguntó Ino.

En un instante los cinco se detuvieron. Las dos vieron que las sonrisas en los cuatro chicos se desvanecieron y la molestia de Mai se profundizó.

—¿Ninjas? —el tono de voz de Kaori se profundizó—. Ellos son los culpables de esto, abusan de su poder, nos intimidan, nos relegan, acusan de ser lo peor de Konoha cuando esas sabandijas se escurren en secreto por estos lugares para confabular.

—Son lo peor.

—Deberían dejar de existir.

—Dicen hacer lo mejor por nosotros pero es mentira.

—…

Ino estuvo a punto de defender a los ninjas cuando Sakura a tiempo le tapa la boca. Si intentaba decir algo sobre los ninjas, aunque estos chicos parecen ser buenas personas es mejor no provocarlos porque en un lugar como este no podían permitirse que por enojo al descubrir que en realidad están por convertirse lo que ellos odian, no sabría cómo podrían salir de aquí sin ayuda de ellos.

—Por eso se cuidan entre sí —dijo Sakura.

La amargura en los rostros de los cinco desapareció. Kaori volvió a ser tan risueño como cuando se presentó a ellas que por un segundo Sakura se preguntó si había soñado que Kaori se veía molesto con los ninjas.

—Si. Espero que algún día escapemos de Konoha, ser libres de ir a donde queramos sin reglas o personas que nos vigilen antes de encontrar un lugar donde nosotros seamos los que protegemos a los que no pueden.

Se quedó sin palabras. De un momento para otro Sakura se quedó fascinada al pensar en aquel lugar que Kaori y los demás desean alcanzar, la determinación en los ojos de Kaori le hizo creer eso. Imaginarse dejar a su familia e irse con ellos la desconcertó y emocionó al mismo tiempo.

—*A mi no me sorprende, pero no puedo hablar de eso porque no me escuchas por más que lo intento* —murmuró inner.

—Vaya, si son las ratas de este lugar.

Al voltear vieron a un par de chicos mucho mayores que ellos, probablemente alrededor de sus veintiún años que caminaban. En sus manos tenían palos y armas blancas que los hacían lucir amenazadores. Por su forma de mirar y caminar supieron que esto no era un simple saludo, ellos estaban aquí para lastimar. Sakura e Ino miraron al grupo de Kaori que se veían listos para defenderse, en cambio ellas comenzaron a temblar al pensar en meterse en una pelea callejera, nunca han estado en una.

—Veo que traen unas lindas gatitas con ustedes, nos aseguraremos de cuidarlas por ustedes luego de llevarnos todo lo que robaron para nosotros.

En cuanto los chicos se abalanzaron a ellos Sakura se sintió mareada cuando Kaori la tomó entre sus brazos y salió corriendo lo más rápido del lugar, a su lado los demás había hecho exactamente lo mismo, desde el hombro de Kaori vio a los adolescentes no muy detrás de ellos, desesperada buscó a su mejor amiga hasta verla en brazos de Mai, se veía aterrada y no dudaba que ella debía tener la misma expresión.

Aquellas personas no solo se veían más altos sino más fuertes que los cinco juntos por lo que fue lo más razonable correr, sin embargo, les estaban alcanzando. Apretó con fuerza la playera de Kaori al ver que el líder estaba a una palma de tomar a Kaori que era el que estaba hasta lo último.

—¡Ahora! —gritó él.

Los cinco de un salto se dispersaron. Por el movimiento brusco Sakura cerró los ojos hasta que al mirar vio asombrada desde el techo a los compañeros de Kaori saltando a distintos puntos del barrio, para ella, verlos saltar y esquivar lo hacía parecer tan fácil como respirar. Cuando miró a Kaori vio que a pesar de que la cargaba se movía tanta destreza como sus compañeros que se alejaban.

Antes de que se de cuenta ya estaba de vuelta en el mercado aún en brazos de Kaori.

—Te puedes soltar si quieres, aunque no me molesta tenerte en mis brazos —se burló Kaori—, diablos, es más divertido cuando está la perico aquí para enojarse.

Sonrojada se bajó de sus brazos y se limpió el vestido que se había empolvado un poco. Ahora que estaba de vuelta, se sentía menos alerta de que sean atacados o que algo les suceda como en los barrios bajos.

—Eso estuvo increíble, ¿cómo pudiste hacerlo? —preguntó Sakura una vez que se recuperó.

—*Tengo que admitirlo, eso fue genial* —repitió Inner.

—Je, si me atrapas quizá te enseñe —dijo Kaori acercandose nuevamente al rostro de Sakura.

—Ni lo sueñes —dijo Ino apareciendo entre ellos. Los separó y miró petulante a Kaori por haberse acercado a su amiga sin que ella esté presente.

Mientras Ino le regañaba a Kaori por lo indecente que es por tratar así a una chica que ni conoce e incluso ignorando a Mai que se veía molesta, Sakura se quedó pensando si sería posible el poder aprender a hacer lo que ellos hacen.

—Bueno, nosotros nos tenemos que ir, tenemos mucho trabajo adios Sakura, perico —dijo Kaori antes de entrar de nuevo al callejón de los barrios.

Finalmente, las dos se quedaron solas. Satisfecha de que no tendrán que ver por más tiempo a ese chico, Ino bufó tratando de liberar el enojo acomulado antes de volverse a Sakura y tomarla de los hombros.

—Sakura, nunca en tu vida estés con un chico tan petulante como él o te mataré con mis propias manos, ¿me escuchaste? —dijo una y otra vez hasta esperar una respuesta de su mejor amiga que le veía aturdida. No iba a quedarse así por lo que usó su carta maestra—, ¿acaso ya olvidaste de Sasuke-kun?

—¿Qué?, ¡No! Yo no dije que me gustaba Kaori —le respondió.

Satisfecha de escuchar eso, soltó a su amiga y le sonrió.

—Bien, porque serás la única que sea mi rival de amor, considerate afortunada, no haría esto por cualquiera —dijo Ino jugando con su larga cabellera rubia—, serás mi rival, frente.

Dejando a un lado a Kaori y sus amigos. Sakura se sintió contenta, por un instante, cuando Ino descubrió que le gustaba Sasuke pensó que su amistad se iba a romper para siempre y eso la atemorizó.

—No perderé contigo, cerda —dijo respondiendo el apodo con uno para ella.

—Aquí están —apareció Soku detrás de ellas—. Son mejor de lo que esperaba al esconderse. La próxima vez se los pondré más difícil. Les prometí un premio, ¿qué les parece ir por pasteles de arroz?

Ino y Sakura se miraron entre sí antes de reírse. Esta experiencia la van a mantener en secreto, no hicieron nada a la hora de mantenerse escondidas pero no se lo iban a contar a Soku.

Incluso terminé conociendo gente que hizo ver el mundo distinto hasta expandirlo a nuevos horizontes. Esos días los atesoraré como los mejores días dejando a un lado los amargos momentos que le siguieron


Omake 10:

En la academia el salón de clases se encontraba animado, todos dentro de esta hablaban emocionados sobre el día de hoy. No es un día como cualquier otro, no, hoy es el día en donde cada uno de ellos, quienes podían, presentaban a sus padres y lo que hacían estos como parte del evento del día del padre.

Aunque Renji no tenía un papá, se veía igual de feliz que los demás, sobre todo porque no tendrán clases así que se podrá relajar con los demás.

—¿En serio tu papá podrá venir? —preguntó Sakura a Shiro. A pesar de que se veía igual de serio que siempre podía decir que se veía más relajado que de costumbre—, tu papá es alguien muy ocupado, el templo no debe descuidarse y la tienda siempre está llena de clientes.

—No hay problema, dijo que venir a verme en la escuela es un buen momento para vernos y saber cómo hemos avanzado —dijo Shiro.

—He, yo no tengo que preocuparme por esto, mis hermanos querían venir porque yo voy a sus eventos pero solo les dí un buen golpe para que se quedaran quietos —dijo Renji.

Sakura se rió al pensar en los numerosos hermanos de este exigiendo poder ir a su escuela, probablemente para hacer escándalo y querer jugar por más tiempo con Renji.

—No les hagas eso, se ve que te adoran, eres un gran hermano —dijo Sakura.

Renji se sonrojó y miró a otro lado.

—Lo vas a echar a perder si le dices eso —dijo Shiro.

—¡Hey!

—Bueno, tú también eres grandioso —le dijo Sakura con una sonrisa.

Renji gruñó al ver que Shiro le sonrió de vuelta, este era su momento, no de él.

—¿Tu padre podrá venir? —preguntó Shiro.

—¿El padre de Sakura? —dijo Tara que apareció junto a su grupo de amigos—. ¡Ha! Ya quiero ver al padre de un bicho raro como tú, debe ser un perdedor como tu.

Sakura le miró sin mostrar una expresión. no se iba a dejar llevar por sus emociones por alguien como ella que solo quería buscar problemas.

—¡Qué quieres decir con eso! ¿Acaso no sabes que el padre de Sakura es el mismo Kage?

La sala se quedó en silencio hasta que las risas de todos rugieron con fuerza.

—¿El líder tu padre? ¡No me hagas reir! Si que saben como hacer reír a la gente —dijo Yu.

—Solo quieren llamar la atención porque tienen a Shiro con ellos —dijo Shia.

Renji estuvo a punto de refutar cuando Sakura alzó la mano deteniendo a este de seguir hablando.

—No vale la pena que gastes tu saliva en ellos —dijo Shiro por Sakura—. Pronto se darán cuenta que se burlaron del padre equivocado.

Los compañeros y el grupo de Tara sudaron un poco, comenzaron a dudar si esto era posible, no eso no. Nadie ha dicho nada de que el líder tenga una hija, sino todos en la aldea lo sabrían.

—No importa, verás que incluso mi papá es mejor que el tuyo, veremos cuánto tiempo podrás sostener esta mentira —dijo Tara.

Ella y sus amigos se rieron antes de irse a sus lugares cuando el profesor entró al aula. Comenzó diciendo que primero presentarán a sus padres y qué hacen antes de hacer actividades con ellos en este día del padre en la academia.

Uno a uno fueron presentando a sus padres, algunos de ellos tenían puestos importantes como ninjas mientras que otros eran padres ordinarios, los únicos que alardean sobre sus padres fueron el grupo de Tara. Ni siquiera Shiro alardeó cuando su padre apareció.

—Tu turno, Haruno Sakura —dijo el maestro.

Los compañeros comenzaron a susurrar mientras que los padres miraban curiosos a sus hijos por el alboroto.

El maestro se asomó al pasillo y no había nadie.

—Haruno, me temo que tu papá no ha llegado —dijo el maestro.

Varios de los alumnos comenzaron a reirse.

—Está bien, comenzaré a presentarlo mientras llega, debe haberse ocupado —dijo esta sin perder la compostura cuando los demás comenzaron a burlarse de ella—. Es el mejor padre del mundo, no lo digo porque sea mi padre sino porque es el más fuerte que alguna vez podrán ver, no solo podrá destruirlos si quiere sino que también es muy inteligente y hábil al punto de destruir un país por haber sido secuestrada. Además por qué conformarme con uno cuando tengo varios de ellos que me cuidan cuando el otro está ocupado.

Las risas de los niños fueron disminuyendo hasta que comenzaron a verse confundidos. ¿Por qué tendría más de un papá? Se preguntaron muchos, además su discurso era demasiado extraño como para burlarse.

—Puede parecer muy serio pero conmigo y con mamá es el mejor del mundo, me quiere tanto como yo lo quiero y siempre que puedo los abrazo.

—¿Qué tu mamá es una adúltera? —preguntó un niño del fondo.

—Mmm, yo digo que mi mamá quiere mucho a mi papá no haría algo así —dijo fingiendo inocencia.

—¡Chicos! Más respeto en esta clase —regañó el maestro—. Haruno… Tus padres creo que no vendrán, muchas gracias por decirnos un poco sobre ellos.

—No, dijeron que iban a venir, es más acaban de llegar, ¡Papá! —dijo sonriente corriendo a la puerta.

Al abrirse todos hasta los padres se quedaron blancos menos Shiro, su padre y Renji. Sakura tomó la mano de Pain y seguido de este entraron los otros cinco.

—Les presento a mi padre —saltó a los brazos de Pain y miró con una sonrisa maliciosa hacia Tara y sus amigos—, ahora ¿Quién quiere decirle a mi padre que no cree que es mi padre?

Los seis Pain miraron a los estudiantes que comenzaron a temblar de miedo al pensar que el líder había destruido un país por ella, no les tomó mucho deducir que todo Akatsuki también estuvo envuelto en eso.

Renji fue el único en reírse fuertemente de sus compañeros mientras que Shiro y Sakura seguían mirando con malicia.

Desde entonces, nunca más volvieron a burlarse de la familia de Sakura. Toda la aldea sabía a dónde pertenecía Sakura.