Gracias a las que leyeron el primer capitulo y estan ahora a punto de leer este, espero que guste y si no es asi dejen los tomates en los reviews
CAPITULO 2
Cuando Draco salio de la tienda, sintió como llegaban a su cabeza todos los recuerdos de su triste pasado.
El día de la batalla final el había ido al colegio por ordenes del mismo Voldemort pero realmente su intención no era estar allí. El hecho de saber que había ido nuevamente a emprenderla contra Potter cuando en realidad no lo deseaba le molestaba sobre manera. Cuando lo encontró sintió mucho miedo de lo que allí pudiera pasar. La verdad era que no tenia alternativa y debía actuar, pero no todo había salido de la manera que pensaba y Potter y sus amigos terminaron salvándoles la vida a el y a Goyle. Sinceramente el no podía creer que hubiese alguien tan tonto o tan bueno como para haberlo salvado, justamente a el. Luego había sufrido un ataque de culpabilidad y quería morir, pero un segundo después cambio de idea y quería salvar la vida. No sabia ni quien rayos era y eso le molestaba. Después el trío le volvió a salvar el pellejo y eso lo hizo sentir aun peor.
El beso entre Weasley y Granger lo hizo entrar en razón, si, eso fue lo que hizo que algo dentro de el estallara. ¿Como era posible que en medio de la guerra, en medio de tanta muerte pudiese nacer el amor? Ese beso marco su vida para siempre, de pronto pudo comprender que el amor va mas allá de las guerras e incluso de los errores que cometemos. Un amor que el no había sentido nunca por nadie mas que por si mismo, un amor que a el solo le había manifestado su madre y un amor que ahora veía a través de aquellas personas a las que siempre menospreció. Potter contaba con un amor incondicional de parte de sus amigos, quienes fueron capaces de darlo todo a dimensiones irracionales solo para no abandonarlo. Granger contaba con el amor de Weasley que a pesar de ser un tonto y un pobretón, resultó ser mucho mas hombre que el. Y Weasley contaba con el amor de Granger, aquella mujer que muy a su pesar era mil veces mejor que el, mejor alumna, mejor persona, mejor amiga, mejor bruja y mejor ser humano. El era sangre limpia, si, pero a quien le importaba eso, sus amigos simplemente estaban con el por ser un Malfoy, por su dinero, nunca tuvo un amigo de verdad. Ellos tres tenían algo que él no tenia, amor. Sentía envidia de ellos, envidia de todos los que habían vivido con y por amor, de los que murieron por amor. Hasta llego a envidiar Snape, quien había renunciado a sus ambiciones solo por amor. En esos momentos se daba cuenta de porque ofendía o se burlaba de los que el consideraba inferiores a el, de por que se sentía tan solo a pesar de que estaba en medio de los sobrevivientes de la batalla en el gran comedor de Hogwarts. Siempre había querido ser el centro de atracción, el Gran Draco Malfoy, y ahora estaba reducido a ser un muchacho ignorado y despreciado. Un muchacho que necesitaba amar y ser amado pero que no sabía amar.
Ahora sabía cuanta razón tenia el viejo Dumbledore con todo su discurso sobre el amor, ahora entendía que precisamente el amor es lo único que nos mantiene vivos. Y el se sentía muerto en vida. Y lloró amargamente, dejó a un lado todo su orgullo sin miedo a que lo vieran, sin miedo a que te lo juzgaran por sentirse humano por primera vez. El y su familia fueron perdonados por haber ayudado, a la final, al bando de Potter y luego de eso tomó la decisión de dar un cambio a su vida.
Apenas estuvo en la Mansión Malfoy tomo todos sus ahorros, se despidió de sus padres y se fue de aquel sintió sin ningún rumbo fijo. Si quería cambiar todo lo que ahora sentía no podía quedarse estancado en el mismo lugar, debía estar lejos y empezar desde cero.
Hermione y su madre salieron a la abarrotada calle de Londres, eran las 6:30 de la tarde del día de navidad y, aunque ya estaba oscuro, había muchos compradores de última hora. Tomaron un taxi hasta su casa porque llevaban varias bolsas con las compras y ya estaban muy cansadas. En el camino la Señora Granger llevaba un monologo sobre el mundo mágico, que aun después de tanto tiempo, no la dejaba de sorprender. Y era un monologo porque Hermione no le prestaba la menor atención.
Sus pensamientos se habían quedado en la tienda de Madame Malkin. Estaba sorprendida de lo que había pasado allí. En primer lugar, Draco le había deseado feliz navidad llamándola por su apellido, lo que la hacia deducir que el si sabia que era ella la que estaba allí, pero entonces, si sabía que era ella, Porque le deseo Feliz Navidad?
En segunda, le preguntó que como había estado, Porque lo hizo?
Y para finalizar… y lo que realmente mas la sorprendía, le había pedido disculpas. A ella, a la sangre sucia. Precisamente por decirle sangre sucia y por todo lo demás.
Su mente se lleno de los recuerdos del colegio, esos que tenían tanto tiempo en el olvido. La primera vez que le dijo de esa manera y de cómo Ron la había defendido. Una sonrisa ilumino su rostro. Fue un desastre lo de las babosas. Al año siguiente ella le dio un puñetazo, lo tenía bien merecido. Sonrió otra vez. Luego llegaron a su mente los recuerdos malos, los peores. Su rostro se ensombreció. Recordaba a Malfoy causando el caos que termino en la muerte de Dumbledore. Y su arrepentimiento… su cobardía en medio de la batalla…y su arrepentimiento… la familia Malfoy en pleno, en el gran comedor después que todo terminó. Esa había sido la última vez que había visto a Malfoy hasta el día de hoy. El no era malo, solo era un tonto arrogante y egoísta que cometió muchos errores.
Ahora volvía a los recuerdos del día de hoy. Paso por su mente la Imagen de Malfoy con un vestido y esta vez su risa fue muy amplia. Miraba por la ventana, a su madre paresia no importarle mucho que no le prestara atención y seguía con su cháchara. No había sido tan desagradable volverlo a ver… y vaya que se veía muy bien. Elegante como siempre, pero ya no tenía aquel cuerpo de adolescente como en el colegio. A pesar del traje se notaba que tenia un cuerpo bien formado y su rostro era como el de un niño, sin marcas, liso, inmaculado, su cabello estaba corto y un poco revuelto de manera rebelde, sin embargo le quedaba muy bien… y había que reconocerlo. El taxi se detuvo frente a su casa, sacando a Hermione de sus pensamientos y las mujeres bajaron.
La casa era bonita y sencilla, de una sola planta pero con profundidad. Era grande, tres habitaciones con su baño cada una, un baño principal, una sala de estar, una cocina, un comedor y un pequeño jardín en la entrada.
Después de preparar la cena de navidad las mujeres, se fueron a bañar y al cabo de un rato, estaban cenando las dos solas en la sala de estar mientras veían la televisión y hablaban trivialidades. A las diez de la noche, estaban somnolientas así que se fueron a dormir. Nada común para un día de navidad.
En la Mansión Malfoy el caso no era muy diferente, Lucius, Narcissa y Draco cenaban en silencio, el ambiente no era hostil pero si muy aburrido. La cena termino y Draco le entregó a su padre una caja pequeña forrada en terciopelo verde oscuro, la cual contenía un gran anillo de plata con una M enchapada en oro blanco. Después entrego a su madre el vestido que le había comprado por Navidad. Ella estaba feliz, radiante y sus ojos estaban llenos de lágrimas, su hijo había heredado el buen gusto. Subió y se puso el vestido, cuando bajó, abrazaba a su hijo y le agradecía una y otra vez, este la tomaba por la mano y la hacia dar una vuelta para ver como le quedaba el vestido. Era rojo, de finos tirantes que lo sostenían de los hombros, era de tela muy delgada pero fina y tenía detalles en el busto que acentuaban los atributos de quien lo llevara, y luego caía sencillamente hasta los tobillos, Narcissa tenía unas sandalias de tacón, doradas. Lucius por su parte sonreía desde su asiento, disfrutando de la escena. Había descubierto que el amor de su familia era la mayor fortuna que podría tener un hombre y que todo el oro del mundo no podría darle algo así. Fue duro para el comenzar desde cero, pero con mucho esfuerzo lo logro. Ahora estaba retirado de su antiguo trabajo en el ministerio y estaba disfrutando de su mujer como nunca antes lo había hecho, y de su hijo cuando se daba la oportunidad, como ahora.
Después de Bailar algunas piezas de música clásica con su esposa y de cederle el honor a Draco en varias ocasiones, decidieron irse a la cama. Lucius y Narcissa fueron a su habitación y Draco a la que siempre había sido la suya.
Al entrar, el rubio se tendió en la cama diagonalmente sin quitarse la ropa, puso sus manos detrás de su cabeza a manera de almohada, cerró los ojos y suspiro. Estaba tan feliz de ver a sus padres así…. De unos años para acá, habían fortalecido su unión de una manera increíble, incluso estaban mas felices que cuando el era niño y eso lo hacia muy feliz. En realidad su niñez no fue la ideal, a pesar de que nunca le falto nada y mayormente tenia excesos, su felicidad nunca fue real… la verdad era que Draco Malfoy no sabia lo que era la felicidad propia. Ahora no se podía quejar de lo que era, pero en realidad sentía que le faltaba algo más. Estiro los brazos y se quedo en esa posición, estaba cansado, había sido un día largo.
En la mañana salió a trabajar muy temprano a pesar de que era navidad, luego de un buen rato de faena, salio a desayunar y cuando regreso todavía tenía cosas pendientes que lo entretuvieron hasta el mediodía, tenía un aburridísimo almuerzo de trabajo que no podía posponer y que se alargo hasta las 4 de la tarde. Para completar su día su madre lo había llamado para recordarle la cena familiar de esa noche, lo que le hizo recordar que aun no compraba el regalo de navidad para ella, el de su padre lo había comprado hace dos días, y entonces la recordó a ella en la tienda.
Estaba tan cambiada y a la vez se veía tan igual. Cambiada porque se había convertido en una mujer, pero se veía igual en esencia. Aun no se explicaba de donde había sacado valor para hablarle, y decirle todo lo que le había dicho, lo que hace tantos años quiso decirle, decirles… y no se atrevió. *me quede corto* pensó. En realidad hubiese querido decirle mas, disculparse más, pero simplemente las palabras se le perdían en el camino del cerebro a la boca. Sin embargo y contra todo pronostico, ella no lo abofeteo, ni le lanzó una maldición, ni siquiera lo rechazó. Aunque tampoco le paso desapercibida su reacción a la defensiva y su buena memoria…. Por Merlín, el ni siquiera recordaba que se habían visto en ese lugar hace tanto tiempo, y mucho menos las palabras exactas que le había dicho. Y ella si, recordaba cada una de las palabras que el le dijo en esa ocasión. Tanto la había lastimado, para que aun lo recordara textualmente? Bajo uno de los brazos que tenía estirados en la cama y con el puño cerrado golpeo las sabanas verdes. Cuantos errores había cometido.
Respiro profundamente y se paro. Con mucha calma se fue despojando de su costoso traje de diseñador y lo dejo tirado en el suelo, se quedo en ropa interior y se metió en la cama cubriendo se con las sabanas hasta la cintura. Se quedo mirando al techo. No todo había sido malo, ella lo había disculpado con una facilidad que el admiró e incluso había bromeado con el… sonrió ante la perspectiva de verse dentro del vestido de su madre porque eso lo hizo recordar a Snape vestido como la abuela de Longbottom. Definitivamente, Ella era una gran mujer. Con ese pensamiento se quedo dormido.
Micaela Malfoy: gracias por leer, espero no decepcionar. besos para ti también.
Annie Darcy: Feliz añoooo! gracias x leer, no tuviste q esperar mucho por el siguiente! :D
LylyanneBlack: He leído tus historias, gracias x tomar tu tiempo para leer la mía!
Y gracias a tod s los que leen sin dejar reviews! Nos vemos en el Próximo cap.
Honeydukes Malfoy
