Hola, gracias x leer el cap anterior y esperar este, si pueden recomienden la historia a ver si gano mas lectores y sube un poco mas mi animo, agradezco inmensamente las personas que lo han leido hasta ahora pero ya saben que mientras mas mejor.
ya dejo la chachara... a leer!
CAPITULO 3
Eran las siete de la noche del 26 de diciembre y la casa de Hermione era un completo desastre.
- Mama, sabes donde esta mi maquillaje?-. grito Hermione desesperada.
- No lo se hija, debe estar en tu mesa de noche, búscalo bien.-. respondió ella desde la cocina.
A pesar de que ya lo había buscado allí tres veces, le hizo caso a su madre y allí lo encontró. Estaba como loca, debía estar en el Ministerio de Magia a las 8 y aun no se había vestido. Después de maquillarse sencilla pero espectacularmente se coloco el vestido y las zapatillas negras, un sobre todo negro de terciopelo amarrado en la cintura, tomo su bolsito de cuentas (el cual nunca soltaba), Llevaba el cabello recogido en un moño no muy apretado lo que permitía que algunos mechones se le escaparan y juguetearan cerca de su rostro, salio de la habitación, se despidió de su madre y se desapareció rumbo a su destino. Tuvo la precaución de aparecerse en uno de los baños del ministerio para no atraer muchas miradas, se dio un vistazo en el espejo y sintiéndose satisfecha de su apariencia salio al pasillo.
El ambiente festivo inundaba el Ministerio, los corredores estaban más iluminados que de costumbre, en cada perchero había tres antorchas en vez de una. Había guirnaldas y pequeños árboles de navidad x todos lados y a Hermione hasta le pareció ver pequeñas hadas revoloteando por el lugar, era muy agradable. Entro lo más sigilosamente posible al salón de conferencias tratando de pasar desapercibida pero fracaso estrepitosamente porque era a ella precisamente a quien estaban esperando. Saludos por aquí y por allá, fraternales palmadas en los hombros y estrechones de mano. Una vez que hubo tomado asiento reinó el silencio y la muy ruborizada Hermione dirigió su vista a Kingsley Shacklebolt, el Ministro de Magia, quien desde una pequeña tarima se dirigía a la concurrencia.
- Queridos amigos, sean todos bienvenidos, espero que hayan pasado Feliz Navidad, se que algunos de ustedes querrán estar ahora mismo en sus casas, con su familia. Pero es sumamente importante que estemos todos aquí el día de hoy.- todos lo miraban en absoluto silencio pero con las caras expectantes como si esperaran algo mas.-. Como todos ustedes saben esta reunión extraordinaria tiene la finalidad de dar tres grandes noticias que nos competen a todos.-. La incertidumbre se acrecentaba en el público oyente y comenzaban los rumores en la sala.-. La primera de ellas es que, después de once años, se volverá a llevar a cabo El Torneo de Los tres Magos en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, y por su puesto estará bajo nuestra absoluta responsabilidad. Se llevara a cabo a partir del Mes de febrero y, como no nos veremos hasta los primeros días del próximo año quería comunicárselos para que, apenas lleguemos de nuestras pequeñas vacaciones, pongamos manos a la obra. Esta noticia nos lleva directamente a la segunda. Como todos sabemos en el Torneo de los Tres Magos, diversos departamentos del ministerio tienen responsabilidad directa en las pruebas que realizaran los participantes, es por eso que sin mas preámbulos, les presentare a la Nueva Directora del Departamento de Control y Regulación de Criaturas Mágicas, con nosotros la Señorita Hermione Granger.
La castaña estaba como pegada a su silla, no podía moverse de la impresión. Ella ya trabajaba en ese departamento desde que había salido de Hogwarts pero su cargo era de secretaria, una muy eficiente por cierto. Su jefe inmediato ya le había dicho que ese día le iban a dar un ascenso y por eso fue que se compro el carísimo vestido que llevaba puesto, pero jamás imagino que le iban a dar la Dirección de la oficina. Más por instinto que por convicción, se fue hasta donde el ministro la esperaba con el pergamino que oficializaba el nombramiento. Este se lo entrego y le dio un fuerte abrazo que ella correspondió. Volvió nuevamente a su asiento en medio de una ola de aplausos y felicitaciones, cuando estuvo sentada, el ministro que también había estado aplaudiendo, pidió silencio y los murmullos menguaron.
- Bien, Bien, Hermione, Felicitaciones… ahora pasemos a la ultima noticia que debo darles el día de hoy y, creo que será la que mas les va a gustar-. Esta vez el silencio fue absoluto y todos estaban atentos y a la expectativa-. A manera de recompensa por el gran trabajo que debemos realizar para el Torneo de los Tres Magos, una vez que este haya terminado, todos los empleados del Ministerio recibirán un aumento en su salario de 100 galeones.
Esta vez la sala estalló en vivas, y la gente casi reventaba sus manos con los entusiastas aplausos… los mas osados incluso daban brincos de alegría. La castaña se unió al alboroto. Estaba realmente contenta.
El año nuevo llego sin nada que destacar y con el la primera semana de trabajo. Hermione se instalo en su nueva oficina. Era un espacio amplio, absolutamente Blanco, con un gran escritorio de Nogal Negro laqueado y pulido. Frente a el, había un gran ventanal que dejaba ver un paisaje encantado de una ciudad moderna que Hermione no conocía pero que le era agradable, contaba además con dos sillones largos de cuero negro, uno frente al otro y una mesita de cristal entre ambos. A uno de los laterales de la oficina había una biblioteca del mismo material del escritorio que llegaba hasta el techo y estaba repleto de libros de principio a fin. Cuando la muchacha se acerco, pudo notar que todos los libros tenían relación con Criaturas Mágicas. Le encantaba su nueva oficina. Se fue hasta su escritorio y vio un montoncito de carpetas en las que no se había fijado antes. Se sentó y comenzó paso un buen rato leyendo diversos documentos y firmando otros tantos, en realidad tenia bastante trabajo.
Draco se despertó algo tarde esa mañana, sabia que debía estar en su trabajo lo antes posible, pero en realidad no tenia mucho animo en darse prisa. Como sabia que no había otro remedio, lentamente se paro de su cama y fue a tomar un baño para botar la pereza.
Al salir, se coloco unos jeans que estaban rotos a la altura de la rodilla derecha, zapatos deportivos grises, una franela de algodón del mismo color de los zapatos y sobre ella una camisa de cuadros grises y blancos con las mangas hasta los codos. Se coloco de lado su maletín de asa larga y salio de la habitación. Al llegar a la planta baja del edificio, saco unas llaves de su bolsillo y toco un botón, de tres que tenía el cuadrito negro que hacia la función de llavero, de inmediato hubo un sonido frente a él y los seguros del lujoso auto plateado que estaba parqueado en la salida, se dispararon hacia arriba. Se monto y lo encendió, Luego prendió el reproductor de música y arranco tarareando lo que ponían en la radio, camino a su trabajo.
Llego a una torre alta y bajo hacia un estacionamiento subterráneo, un chico lo esperaba allí y cuando el rubio bajo del coche le entrego las llaves al muchacho para que estacionara. Tomo el ascensor y presiono el botón que decía 69. Aun seguía tarareando una canción. Cuando el ascensor paro, el chico bajo a un bonito recibidor, empujo unas puertas de vidrio y quedo dentro de una recepción, en la pared del fondo podían apreciarse unas grandes letras doradas: M&G Inc, rodeadas con bonitas florituras. Saludó a su secretaria sin detenerse y ella le entrego un montón de correspondencia, como lo hacia todas las mañanas, mientras caminaba detrás de el y le iba dando un resumen detallado de todas las llamadas que había recibido hasta el momento y de cuantas reuniones tenia en el día, para siempre terminar cuando el muchacho llegara justo a la puerta de su oficina. Este le dio algunas instrucciones, le agradeció y entro.
La oficina era cómoda y muy formal, absolutamente todo era de madera pulida, pisos paredes, techo y el mobiliario. Detrás del escritorio, habían muchos entrepaños con libros, carpetas y material de oficina, sobre el escritorio, había un portalápices con muchos dentro, un montón de documentos bajo un pisapapeles, que curiosamente tenia la forma de un hurón dormido, en una esquina había un computador de pantalla plana y del cual no salía ningún cable que conectara una pieza de la otra, Ultima tecnología. En la otra esquina, un teléfono. Se sentó y tenia en frente unas las ventanas con una gran planta a cada lado, como rinconeras. Comenzó a ojear la correspondencia.
- Basura, Basura, Cuentas, Basura, Publicidad, Basura-. Iba diciendo mientras las seleccionaba, con mucha apatía, pero de pronto reparo en un sobre distinto a los demás… era dorado con un lazo fino de color sangre que lo sellaba, lo viro, en la parte de atrás tenia entrelazadas las letras W y P. Desecho todos sobres que tenia en la mano y abrió ese, leyó atentamente -. No lo puedo creer, esto es más de lo que me esperaba. Pero… entonces… no lo puedo creer. Solo faltan 2 días.
Ya en la tarde, Hermione estaba organizando en su agenda los pendientes de la semana, de pronto de puso de pie como si le hubiesen puesto un alfiler en el asiento. Como podía haberlo olvidado, tomo su bolso y salio de su oficina a toda prisa. Dio algunas instrucciones a su asistente y le dijo que regresaría en una o dos horas. Prácticamente corrió a la salida y en segundos estaba en los baños públicos de la calle muggle. Apenas llego a la avenida tomo un taxi hasta el centro comercial del centro de la ciudad, si mal no recordaba allí era donde lo había visto.
Cuando el auto se detuvo la chica bajo a toda prisa y corrió, pero se tuvo que devolver por los gritos que le propinaba el taxista, no le había pagado.
Cuando estuvo dentro del centro comercial, subió a las escaleras mecánicas y llego a la segunda planta, donde estaban las tiendas de ropa… camino rápido, deseando encontrarlo. Después de un minuto o dos lo vio a lo lejos, lo había encontrado. Se agacho para verlo y se apoyo en la vitrina de la tienda de ropa y zapatos para damas y caballeros. Era un hermoso suéter tejido, blanco, gris y negro, cerrado, con botones de Decoración en el centro, y una cinta del mismo material para amarrarlo a la cintura. Se incorporo para entrar a la tienda y a través de los maniquíes que exhibían la ropa, vio algo que le llamo la atención y que saco de su mente el suéter por el que había corrido tanto. Sonrió.
Caroone: Bienvenida a la historia espero que la disfrutes y no te decepciones de mi, o de ella... no se!
Annie Darcy: Gracias x seguir aquí! me alegra mucho.
Dejen sugerencias, reclamos o crucios en los reviews. GRACIAAAAAAS!
Honeydukes Malfoy :D
