Aquí estoy una vez mas, han sido días agitados, ya saben dejen los tomates en los reviews! se les aprecia mucho, mucho!
Agradecimientos a todas pero en especial a Raquel1292 por su larguísimo y encantador Review!
Honeydukes Malfoy :*
CAPITULO 8
Hermione estaba cómodamente sentada en uno de los pequeños mueblecillos de la cabaña con una taza de humeante café en las manos y con la mirada fija en un dormido Draco frente a ella, estaba boca abajo desparramado sobre uno de los cojines y con los brazos extendidos por enzima de su cabeza, ella lo observaba con el ceño levemente fruncido y pensando en lo que habían hecho. No podía echarle la culpa al alcohol pues con este o sin el de todas maneras hubiesen acabado de la misma manera, porque la verdad es que desde que Hermione había vuelto a ver a Draco no hacia mas que imaginarlo en situaciones algo…..indecorosas y eso no lo iba a negar, al menos no a si misma. No podía dejar de pensar en que tan bueno seria Malfoy como amante y esa noche confirmo sus sospechas, el chico era un profesional… aunque ella había estado sobre el la primera vez, en la siguiente el tomo el control del asunto y le demostró lo bueno que puede llegar a ser un Malfoy. Ella desde luego, no puso ninguna resistencia, ni esa ni las siguientes cinco veces… pero ahora sentía los estragos del duro suelo de la cabaña, y de la mesa del comedor… y del mesón de la cocina, pero la verdad era que no le importaba mucho. Al recordar todo lo que había hecho con el rubio, su cuerpo poco a poco estaba reaccionando, encendiendo la pasión en ella de nuevo así que sacudió la cabeza y se levanto rumbo a la habitación.
Una media hora después Draco sentía que llovía sobre el, en su torso desnudo caían pequeñas gotas de agua helada que le producían escalofríos por el contraste con la temperatura de su cuerpo, luego las sintió en su cara, pero estas eran mas gruesas que las anteriores, cuando se tapo con la manos sintió la risa divertida de una mujer y de inmediato abrió los ojos.
- Buenos días, la playa esta deliciosa, ven a bañarte-. Dijo Hermione y salio corriendo fuera de la cabaña.
El solo hecho de verla con ese sugerente bikini fue suficiente para que a Draco se le esfumara hasta el último atisbo de sueño. En pocos minutos estaba en la puerta de la cabaña vestido únicamente con unos bermudas playeros color negro brillante, el clima estaba radiante esa mañana, el sol brillaba intensamente y no quedaba ni el rastro de las nubes que trajeron la tormenta la noche anterior. Desde su posición podía ver a Hermione entrar y salir del agua y juguetear con el vaivén de las olas emulando a una sirena castaña, una sirena de las que ilustraban los muggles y muy diferente de las que había en las profundidades del Lago Negro. Poco a poco se fue acercando hasta que el oleaje acariciaba sus pies descalzos, cuando la muchacha lo vio le hizo una invitación para que se acercara a ella que el no pudo rechazar. Tan pronto como estuvo lo suficientemente cerca, Hermione le rodeo el cuello con los brazos y lo atrajo hacia su boca. Le beso intensamente sin una sola palabra de por medio, el rubio estaba un poco sorprendido pero eso no le impidió responder el beso con la misma intensidad y pasión que la chica le ofrecía. Estuvieron en esos menesteres aproximadamente una hora, las manos iban y venían libremente por sus cuerpos, como si no les fueran ajenos. Cuando sintieron que la temperatura ya se había elevado lo suficiente (aun estando en el agua) se fueron hasta la cabaña, lentamente sin apurar el paso y sin alejarse el uno del otro, los besos y las caricias continuaban e iban subiendo en intensidad, si cabía. Los ojos cerrados y los cuerpos unidos como en un nudo, trastabillando llegaron a la puerta de la cabaña, entraron e inmediatamente se olvidaron de todo lo demás. Draco aplasto a Hermione contra la puerta y desesperadamente trataba de desamarrar el traje de baño atado a su cuello, ella no oponía resistencia ni tampoco reprimía los intensos gemidos que el chico le arrancaba con cada roce de sus manos fuertes y delicadas a la vez. Draco logró deshacerse de la parte superior de la estorbosa prenda y comenzó a masajear los pechos de Hermione. Todo iba a la perfección hasta que una tosecilla detrás de el lo hizo palidecer y quedar como de piedra, hermione escondida tras la figura de Draco tenia los ojos muy abiertos y de inmediato se cubrió el pecho con los brazos, Draco casi se cae al resbalar en el pequeño pocito de agua que se había formado bajo ellos, se viro a ver quien estaba y su impresion lo dejo sin respiracion hasta que el hombre hablo:
- Hermione, Draco, lamento interrumpir, no pense….
- Señor Ministro!-. Dijo la Castaña ruborizada hasta la raíz del pelo y aun ocultándose detrás de Draco-. Yo… vera, no es lo que parece.
- No te preocupes, Hermione. Entiendo perfectamente lo que sucede-. Dijo Kingsley-. Aunque me sorprende un poco es algo totalmente normal y no tienen que darme explicaciones.
- Pero como llego aquí, se supone que estaba de viaje, y muy lejos-. Dijo Draco que estaba entre avergonzado y molesto por la interrupción del Ministro de Magia.
- Pues, verán. Molly me envió una lechuza urgente explicándome lo que había pasado así que hice una pausa en mis obligaciones y vine a "rescatarlos" aunque creo que no era necesario.
- Lo siento señor Ministro, me visto enseguida y nos vamos-. Dijo Hermione sujetándose de la espalda de Draco y arrastrándolo con ella en su camino hacia la habitación y posteriormente dejando a los dos hombres solos en la salita de la cabaña.
- Oiga, no pienso disculparme con usted por lo que acaba de ver, pero si debo pedirle el favor de que esto no afecte el trabajo de Hermione-. Dijo Draco al ministro.
- No debes preocuparte por eso, no suelo inmiscuirme en la vida personal de mis empleados, sin embargo me causa mucha curiosidad lo que vi.
- No veo porqué-. Dijo Draco con una ceja levantada y cruzándose de brazos.
- Pues, ustedes no son la pareja mas predecible que haya visto no? Es bien conocida la apatía que había entre ambos, así que por eso siento curiosidad. Pero repito que no es de mi incumbencia su vida personal, solo te pido que sea lo que sea lo que tengas con Hermione, no la lastimes.
- No son esas mis intenciones-. Dijo Draco un poco mas relajado. El rostro de Kingsley no reflejaba ninguna emoción pero su mirada estaba fija en la de Draco, como si evaluara la veracidad de sus palabras.
- Bien.
Hermione salio de la habitación, vestida y con el cabello completamente seco, vio la escena que estaba frente a ella y decidió ignorar la tensión de esos dos rostros.
- Estoy lista, ya nos podemos ir.
- No debes venir conmigo Hermione, solo vine a Levantar los hechizos para que pudieran salir de aquí y ya lo hice. Te espero mañana en la oficina, tomate el resto del día.
- Gracias, allí estaré-. Dijo Hermione
- Draco-. Dijo Kingsley para despedirse y desapareció
Se hizo un silencio en la estancia, donde ambos chicos se miraban a los ojos.
- Lo lamento-. Dijo Hermione y girando sobre sus talones desapareció también.
Draco dejo la mirada fija durante un rato en el sitio donde Hermione había desaparecido, Lugo con toda calma se sentó en una de las sillas del pequeño comedor y enterró la cara entre las manos. No tenia idea de que era lo que había pasado exactamente dentro de esa cabaña, pero fuese lo que fuese, le había gustado, le había encantado. Ni en sus mejores sueños había pasado semejante cosa. Había hecho el amor con Hermione Granger y no una ni dos sino muchas veces y ella le correspondía con la misma pasión que el le brindaba, incluso se atrevería a asomar la posibilidad de que con necesidad. No se habría imaginado jamás la fogosidad que había dentro de esa chica. Solo le pedía a Merlín por que algún día se repitiera, que pudiera tenerla en sus brazos solo una vez mas.
