Hola Chicas! espero que disfruten de este nuevo cap aunque no es muy largo, gracias a todas x sus reviews! Espero muchos más!
Honeydukes Malfoy
CAPITULO 9
Draco entro al loby de su oficina y paso sin siquiera dar los buenos dias a su asistente, siguio de largo hasta su oficina y entro soltando un portazo. Se sento tras su escritorio y despues de intentar en vano de revisar la correspondencia, dio esa tarea por perdida arrojando los sobres y papeles con mas fuerza de la necesaria sobre el escritorio. La verdad era que no podia concentrarce en nada, ese dia habia amanecido con un humor de perros, estaba indignado pues ya hacia mas de una semana desde que habia desaparecido de la dichosa cabaña y aun no sabia nada de Hermione, le habia escrito por correo muggle, le habia enviado una lechuza, incluso habia conseguido el telefono de su casa con un contacto que tenia en el Ministerio y nada, simplemente no podia localizarla. Llego a tener la idea de esperarla a la salida del Ministerio, pero luego la descarto pues no queria parecer desesperado, aunque lo estuviera.
Hermione habia logrado impactarlo, no solo por lo que vivieron en ese lugar sino por la manera en como habia desaparecido tras la llegada del Ministro y hasta entonces. "Estupido inoportuno" penso Draco, (como cada 5 minutos desde que habia aparecido) mira que venir a interrumpir semejante momento!. Se dijo a si mismo que no tenia sentido permanecer en la oficina si no podia concentarse en el trabajo, asi que de la misma manera en la que habia entrado, salio. Dio otro portazo y nuevamente siguio sin siquiera mirar el escritorio de la recepcion. Cuando pulso el boton del ascensor desvio su mirada hasta donde estaba su asistente y sintio una punzada de remordimiento, las puertas del ascensor se abrieron y sujetandolas con una mano para que no se cerracen se dirijio a la muchacha.
- Por favor cancela todas las citas de hoy y cambialas para otro dia disponible en la agenda, que tengas buen dia.
A la chica que no le habia quitado la vista de encima desde que salio de la oficina, solo de dio tiempo de asentir antes de que el rubio "desapareciera" en el ascensor.
En otro lugar no muy lejano estaba una muy ocupada Hermione corriendo de departamento en departamento por todo el Ministerio de Magia. Junto a otros directores tenia la responsabilidad de coordinar todo lo referente al Torneo de los 3 magos, claro que eso no era impedimento para responder cualquiera de los mensajes que había recibido de Draco, uno de los cuales llevaba en su bolsillo en ese preciso instante y en el cual no dejaba de pensar por mas que intentase concentrarse en el trabajo. Sin duda alguna el chico estaba sumamente interesado en hablar con ella, desde que había abandonado la cabaña dejándolo allí plantado, el no había hecho otra cosa que enviarle notas y mensajes que ella olímpicamente ignoraba. En varias oportunidades se descubrió junto al teléfono en su salita de estar, debatiéndose sobre si debía contestar o no (afortunadamente existen los identificadores de llamada) luego la llamada se perdía y ella se apartaba, para cinco minutos después repetir el episodio. No sabía por que pero, no tenía intenciones de contestarle por ningún medio. La idea de que el chico en algún momento dejara de buscarla la desanimaba, pero a la final siempre lo hacia. Se erizaba solo de recordar todo lo que había hecho con Draco en esa cabaña y a decir verdad estaba muy interesada en que la situación se repitiera, solo que no aun, tenia otras cosas que hacer. Esa semana estuvo muy cargada para ella, su nuevo nombramiento llevaba consigo gran responsabilidad y esa era una de las muchas virtudes de Hermione. El viernes ya pasaban las 6 de la tarde y la Castaña aun permanecía en su oficina redactando sobre un pergamino cuando tocaron su puerta.
- Adelante
- Buenas tardes, Hermione. Puedo entrar?-. escucho Hermione desde la puerta semiabierta y no necesito levantar la vista para saber de quien se trataba.
- Claro que puedes pasar, Harry. No tienes que pedir permiso-. Le dijo poniendo punto final a su redacción y doblando el pergamino para colocarlo en un sobre. El moreno entro en la estancia y soltó un silbido de admiración al tiempo que le echaba un vistazo girando sobre si mismo.
- Vaya, Hermione. Es genial tu oficina.
- Gracias Harry pero los dos sabemos de sobra que la tuya es mucho mejor que esta.
- Bueno si, es cierto pero solo quería hacerte un cumplido-. Comento el chico tomando asiento frente a la castaña quien en ese momento ya había cerrado el sobre y lo ponía sobre el escritorio.
- Pues gracias, pero no creo que solo hayas venido a admirar mi nueva oficina o si?
- No, la verdad es que escuche a Padma comentar que aun estabas aquí cuando ya se iba así que decidí pasar a saludarte y saber si necesitabas algo.
- Estoy bien, de hecho acabo de terminar por hoy, solo estaba poniendo algunas cosas en orden para irme a casa. Como esta ginny? Ya falta poco no?
- Oh, ella esta bien, un poco mas intensa de lo normal pero bien. Te acompaño a la salida?
- Si, solo déjame enviar esta correspondencia y nos vamos-. La castaña tomo el sobre del escritorio y fue hasta el alfeizar de la ventana donde había una lechuza en la que harry no había reparado hasta entonces, la chica le ato el sobre en una de las patas y la hecho a volar tras un "hazlo pronto". Luego tomo su bolso y salio de la oficina seguida por el moreno.
Había un silencio un tanto incomodo mientras caminaban el uno junto al otro a través de los pasillos del Ministerio, casi al llegar a la salida, un harry algo dubitativo le hablo a la Castaña.
- Oye, Hermione. Que paso ese día de….
- Ya sabía yo que no habías llegado solo a saludar, harry. Si lo que quieres saber fue que paso en esa cabaña, no te lo diré.
- Hermione, yo solo… es que Malfoy…
- No diré nada, harry! Y ya me tengo que ir, saludos a Ginny-. Dijo la chica justo al tiempo que llegaba a la salida y era succionada por una de las chimeneas, dejando a Harry perplejo. Al salir de la chimenea Hermione giro sobre sus talones y desapareció.
Segundos después estaba en su apartamento donde de inmediato soltó su bolso y se quito los zapatos, se quito la ropa y se dio una ducha rápida, escogió un jeans azul y una camisa que le quedaba a la altura del ombligo, zapatos deportivos y una chaqueta de tela ligera. Entro en la cocina y coloco una olla con agua en la estufa, en minutos estaba sirviendo un humeante café al que también había agregado leche cuando escucho sonar el timbre de la puerta.
- Justo a tiempo-. Dijo con una media sonrisa-. Como siempre.
