Hola, aquí un nuevo Cap, en anterior ya esta arreglado, disculpen las molestias... a leer!
Honeydukes Malfoy
CAPITULO 12
El Lugar era absolutamente hermoso. Las paredes era doradas y el piso de color crema, un amplio lobby le daba la bienvenida a los pocos y discretos comensales asistentes al Restaurant Bam. Las mesas redondas con mantelería blanca y ocre, con cubiertos y platos de oro, estaban dispuestas de manera muy cómoda en el espacio, la luz, aunque abundante, era un poco tenue, lo que le daba un aire mucho mas elegante a la estancia. En una de las Mesas al fondo del salón, se encontraba un hombre rubio, vestido con un elegante traje beige y acompañado por una solitaria copa de vino blanco. Eran las nueve menos cuarto y Draco aun seguía esperando a Hermione. No se atrevía a mandarle un mensaje a su móvil porque seguramente en cualquier momento llegaría, además no quería verse tan desesperado. Las nueve.
Hermione cada vez le parecía más interesante, al salir de su apartamento la noche anterior, tuvo que contener las ganas de dar saltitos tontos de tanta emoción, realmente se sentía como un adolescente. Pensaba que de una u otra manera las cosas podían funcionar entre ellos. Nueve y cuarto. Aunque también pensaba en sus padres, la reacción que ellos tendrían ante una relación entre Draco Malfoy y Hermione Granger. Aun no los había encarado después de regresar de la cabaña donde tuvo los mejores dos días de su vida, a pesar de que su madre no cesaba de enviar lechuzas solicitando hablar con el lo antes posible. Nueve y media. Sabia que Narsissa no sería del todo apática ante esa circunstancia, pero Lucius era harina de otro costal. Si bien en estos momentos el mayor de los Malfoy no era ni la sombra de antaño y sus prejuicios y actitudes con los hijos de muggles eran mas tolerables, con Hermione Granger era otra cosa, mayormente por culpa del mismo Draco y el lo sabia. Toda su infancia y adolescencia el se encargo de que sus padres la odiaran tanto como el aparentaba hacerlo y ahora no sabia como revertir eso.
Draco miró su reloj de pulsera y al notar que ya eran las 10 y cuarto dio el asunto por perdido. Dejo algo de efectivo sobre la mesa y se levanto directo hacia la salida. El valet parking recibió el ticket que Draco le ofrecía y fue a buscar su auto. El rubio no sabia que sentir en ese momento, había tratado de ser lo más atento posible con Hermione y solo recibía desprecio de su parte. Estaba por pensar que ella realmente no estaba interesada en el, quizás había cambiado tanto que se convirtió en una mujer fría, quizás solo había tomado lo que paso entre ellos como una aventura, algo sin importancia. Salio del ensimismamiento cuando noto que alguien agitaba unas llaves frente a el, abatido por sus pensamientos tomo las llaves y abrió la puerta de su deportivo, casi lo abordaba pero una voz lo detuvo.
- Draco, espera!
Hermione se acerco corriendo al auto donde Draco estaba a punto de subirse, híper ventilando un poco y ruborizada hasta la raíz del pelo.
- Lo siento mucho, Draco.
- Pensé que habías rechazado por completo la invitación.
- Oh no, en realidad lo olvide-. Dijo como si nada, Draco levanto una ceja-. Es decir, tuve un día muy fuerte de trabajo y luego de leer la nota, la metí en mi bolsillo porque Harry fue a Visitarme y termine confesándole que me acosté contigo y que no me arrepiento para nada, pero el no estaba molesto, lo que fue un alivio pero luego tuve dos juntas con el Ministro y no pude responder tu nota y entonces ahora lo recordé y….
- Espera, espera. Cálmate Hermione-. Dijo el rubio, ya que la castaña había dicho todo muy rápidamente y sin mirarlo a los ojos, de modo que no pudo notar la sonrisa enorme que tenía Draco en su rostro.
- En serio lo siento, Draco. Se que estas molesto pero…
- No estoy molesto Hermione-. Dijo Draco tomándola de la mano para obtener su atención, en ese instante Hermione sintió como si alguien le hubiese pegado muy fuerte en el estomago pero se dio cuenta de que era por el contacto con el chico y como no sabia si había dado muestras de ello, rogó internamente que el no se hubiera dado cuenta de lo que ella había sentido-. Ya no tiene sentido volver al restaurante, el orgullo Malfoy rodaría por los suelos-. Hermione se ruborizó de nuevo y bajo la mirada-. Así que te invito un café, que te parece? Conozco un buen lugar. .
- Sería perfecto-. Indico Hermione con una amplia sonrisa. Así que subieron al auto y arrancaron con rumbo al café Saici.
