Pues veamos como me va en eso de la constancia uff. Intentaré actualizar semanal o quincenal mente esta historia... y si todo sale bien intercalaré esta con actualizaciones de un fic que tengo en mente desde 2015 que sería más bien una serie de drables o capítulos cortos sin demasiada conexión entre si.
Como sea, espero poder hacer esta una historia mas o menos interesante y con algún que otro giro de tuerca por el camino, así que ya no los entretengo más y que disfruten el capitulo dos.
¿Atrapado?
Aquella pacifica tarde en las alcantarillas, donde tres de los cuatro hermanos ninjas se encontraban vencidos por el cansancio y las frituras frente al televisor de la sala familiar, completamente entregados a Morfeo. Esa tarde que ante los ojos de cualquiera era normal y pacifica, sería el detonante de muchos problemas, conflictos y una gran prueba para la estabilidad y unión de la casa Hamato y todo por una mínima sospecha.
Algo en el pecho del más veterano del hogar mutante le llamaba, le intrigaba y le pedía a gritos ir a ver a su hijo genio. ¿Por qué? eso ni el mismo sabría decirlo, sus patas se movieron solas al no vislumbrarlo entre sus hermanos y su corazón le ordenaba asegurarse que todo esté en orden. A paso veloz y silencioso, como le es costumbre, se dirigió y abrió las pesadas puertas en un parpadeo.
Un alivió enorme le invadió el pecho al ver a su genio hijo frente a su computador portátil y los audífonos colocados -"Debe estar en uno de sus proyectos"- pensó el padre, y no estaba equivocado pero la intranquilidad volvió a su semblante cuando, al no percatarse de su presencia, Donatello siguió con lo que hacía y al parecer no estaba solo, pues murmuraba a través del micrófono del computador. Un murmullo traicionero, de aquellos que bien conocía el no traían nada bueno. Sus orejas se movieron con rapidez para poder enfocar mejor el sonido - No... te digo que es peligroso... ya te lo he dicho - se escuchaban los murmullos del más alto de los quelonios, a lo que los pensamientos del mayor se dispararon, creyendo que tal vez hablaba sobre los juegos en linea que no entendía completamente, después de todo ¿Cómo era posible que no les pudieran poner Pausa?, pero aquellos inocentes pensamientos fueron desechados al poner más atención - "Jaja - se escuchaba una risa sarcástica poco común en Donnie - ¿40 mil? Bromeas cierto, si quieres que corra tal riesgo porque fuiste tan imbécil como para olvidar cerrar las puertas traseras de tu ingreso fantasma debes estar demente" - sus oídos debieron equivocarse, pero acaso Donatello, su más pacifico y tranquilo hijo estaba hablando de cobrar 40 mil dolares a alguien - Hijo mio - apenas había pronunciado la primera silaba de la oración y el adolescente ya había cerrado su laptop y palidecido por completo - S-sensei, Hola que lo ¿trae por aquí? - hablaba lo más calmado que podía en aquellos momentos el de purpura. - ¿Con quién hablabas Donatello? - su tono de voz denotaba autoridad pero también preocupación e inquietud que le había generado escuchar hablar de tal forma a su hijo a lo que este solo empezó a balbucear tratando de idear una buena y creíble excusa, pero sabiendo esto el Sensei simplemente endureció su mirada y semblante dejándolo callado unos segundos antes de que este suspirara - yo... estaba jugando un videojuego... - dice con un tono de culpabilidad que convence - ... Le prometí a Mickey terminar ese nivel con el pero... otro usuario en Linea me ayudo y .. - después de aquella frase el sabio roedor no entendió absolutamente nada, con la terminología tan técnica y detallada que usó su hijo explicando que no tendría otra oportunidad para jugar aquella fase y que por favor no le dijera a Mickey, que la recursaría luego con el. - Esta bien hijo mío, entiendo que esos entretenimientos son distintos y algunos no pueden ser resistidos como tentación, solo ten cuidado con tu lenguaje al hablar, sonabas en verdad extraño - dice aún con leves sospechas a lo que su hijo contestó - Oh, lo siento... es para que crean que puedo jugar mejor que ellos, bueno aunque eso lo demuestro con facilidad - ríe algo apenado - Entiendo, bueno iré a prepara algo de comer, ¿deseas algo? - le ofrece sintiendo algo de culpa por sospechar del más tranquilo de sus hijos - emmm ... creo que no Sensei por ahora estoy bien, pero gracias.
El Maestro Splinter se retiró de aquel sitio tan ajeno a el y al cerrar las puertas estaba aún más convencido de algo, su hijo era un actor de primera.
Bueno hasta aquí el capitulo de la semana, espero les haya gustado o al menos les entretuviera.
Cualquier sugerencia, duda o comentario bien recibido muchachos y muchachas, los dejo hasta la próxima semana un gustó leerlos.
