Bien, nuevo récord, 3 años sin escribir ... bueno más bien sin publicar
¿Resumen? No crezcan, es una putada
Espero disfruten el capitulo chicos, han sido tiempos duros y ahora cuando al fin se relajó todo, les deseo compartir uno pequeño desahogo
Tengo pensado que esta historia sea de unos 8 o 10 capítulos, se acerca lo bueno para la historia así que, si alguien sigue aquí... espero les guste
Capitulo IV
Las dos caras de la bandana morada
Mientras su hermano mayor mantenía una, cuanto menos, peculiar charla con su padre, Donatello aprovechaba aquella oportunidad para llevar a cabo una expedición clandestina a una zona residencial de alta categoría en el corazón de Manhattan. El más alto de los quelonios recorrió un camino conocido, saltando entre escaleras contra incendios, balcones de apartamentos lujosos y uno que otro helipuerto privado; esa zona estaba fuera de su jurisdicción habitual pero no le intimida para nada, al contrario parecía empoderarse de una forma bastante escalofriante.
Paso a paso la figura del mutante iba cambiando, tomando prenda por prenda de escondites estratégicamente ubicados, hasta vestir por completo como cualquier adolescente humano normal; con jeans oscuros, zapatillas negras a juego y una sudadera de capucha gris con estampados verde fosforescente que le cubría perfectamente el rostro. El elaborado disfraz era adornado con la cereza del pastel, cubrebocas negro y lentes oscuros que ocultaban por completo su naturaleza.
Una vez se encontró completamente vestido, Donatello se dirige al balcón de un adinerado empresario, da un par de vueltas disfrutando la vista tan platónica de la ciudad que protegía a diario; deteniéndose a apreciar los comercios elegantes con esas luces tenues tan relajantes, para nada comparadas con los callejones llenos de graffitis y agujeros de balas que estaban más cercanos a su hogar. - No tengo toda la noche - dice al poder ver de reojo la silueta de un joven hombre que se asomaba por la puerta del elegante apartamento - ¿tienes lo que te pedí? - soltó la pregunta con un tono despreocupado, pero extrañamente imponente, casi como si se tratara de una amenaza. La voz temblorosa del hombre le respondió con un leve "si, pero.." a lo que rápidamente el menor se volteó, dejando que la suave brisa nocturna se apartara dejando una atmósfera tensa, mientras le hablaba con un tono imponente, agresivo y ligeramente amenazante - No me importan tus excusas baratas, tu estúpida llamada de hace días me trajo problemas. Así que, o tienes el procesador, las piezas, prototipos y mi transferencia en trámite o puedes ir a la cárcel el lunes cuando se den cuenta de lo que hiciste - Apenas había acabado de hablar el quelonio cuando el hombre ya se encontraba temblando mientras sostenía una maleta con varias piezas tecnológicas avanzadas - S-solo dame una semana para la transferencia… tengo la mitad… por favor, fue una tontería lo que hice… Ten piedad amigo - ante aquellas palabras de súplica, Donatello no parece inmutarse, únicamente se limita a tomar el maletín y revisar todo lo que había dentro, pasando disimuladamente su móvil para asegurarse que no haya algún rastreador - ….. Una semana… y sabes que si no cumples, tengo todas las pruebas para exponerse, y no solo por esta "tontería" - le sentencia antes de ponerse el maletín al hombro - si no tengo la transferencia por los primeros 20 mil en 8 horas, puedes tener por seguro que tu vida acabó - Ni siquiera dejó que el hombre dijera algo, pues empieza a retirarse por las escaleras de incendios y luego de un par de saltos, desapareció por completo de la vista del humano.
El Santuario
Tan solo unos pocos minutos después de dejar al empresario aterrado, el genio ya se encontraba ocultando su "botín", tal como él mismo se refería a los cobros que hacía, en una bodega abandonada entre los antiguos edificios marginados de la ciudad.
¡Oh! aquella bodega, para cualquier transeúnte era un lugar horrible, sucio y seguramente un nido de delincuentes; pero no podrían estar más lejos de la verdad. Por fuera podría verse así, pero por dentro ¡oh, por dentro! era toda una maravilla: sillas gamer, computadores de última generación, una cocina equipada con todas las botanas que un adolescente pueda querer, pantallas de alta definición adornando cada pared y eso solo contando la entrada, más haya de la estructuradas paredes color lila oscuro, se encontraban refrigeradores llenos de muestras químicas y compuestos complejos, vaya toda aquella "bodega" era una versión pequeña de un laboratorio de última generación.
Encuentros como estos eran ya, bastante comunes para el mutante pues no era la primera vez en que negociaba con información digital para altos empresarios, era ya un hábito para el menor, uno que le pasaría factura con su familia cuando se enteraran dentro de poco tiempo y todo por culpa de uno de sus hermanos.
Donatello Hamato, el dulce, tímido y comprensivo quelonio tenía los días contados; pues estaba por revelarse su contraparte oscura, fría, vengativa y sin remordimientos.
Este impresionante lugar era el santuario de Donnie, un pacifico escape de todo el caos en su hogar, lo había construido poco a poco desde hacía casi 5 años. Mantenía allí sus tesoros más preciados, y todo aquello que bien sabía, le traería problemas de ser encontrado por su padre; armas de fuego, lasers modificados, bombas, armas biológicas que él mismo había desarrollado. Si su propio laboratorio en casa ya era de temer, esto era casi una caja de pandora que el menor alimentaba cada cierto tiempo, con nuevos artefactos tales como los que estaba revisando en esa ocasión. - Bueno, al menos todo es de buena calidad - se dijo a sí mismo en voz alta mientras desempaca todo y revisa pieza por pieza - hmmm que tenemos aquí ¿un chip rastreador no detectable? oh amigo… en la que te has metido - apenas acaba de decir aquello cuando, con un solo toque en su celular, redirige la señal de aquel rastreador a una de las sedes más conocidas de la mafia italiana.
Después de relajarse unos cuantos minutos en su santuario, el mutante se traslada a su zona de patrullaje, reencontrándose con sus hermanos y fingiendo de forma magistral que había tenido una noche tranquila. Bromas y risas casuales fueron intercambiadas entre él, Rapha y Mikey mientras regresaban a su hogar en donde, al llegar, fueron recibidos por el intrépido líder - Hola chicos, ¿Qué tal les fue? - aquella frase que parecía tan típica, sonó como una actuación de la Rosa de Guadalupe - Pues, le sacaron un ojo a Donnie y un zombie quiso comerle el cerebro a Mikey pero como no tenía se murió de hambre - dice con claro sarcasmo el de rojo como respuesta ante el tono y la pregunta tan poco natural - ¿!Le sacaron un ojo a Donnie?! - pregunta alarmado antes de entender que era una broma, dejando que sus hermanos se alejen, pero más aún, dejando a Donatello sobre aviso de su extraño comportamiento. - Leonardo, ¿sucede algo? ¿quieres que hablemos en mi laboratorio? - ofreció amable y preocupado el de morado, pero ante aquello el líder simplemente negó con la cabeza, retirándose a su habitación más que avergonzado.
Donatello simplemente fingió extrañeza mientras sentía la mirada de su padre desde la entrada del dojo, cerro las puertas de su laboratorio y soltó suavemente un "maldita sea" al darse cuenta que estaba siendo sospechoso ante los ojos de su padre y su hermano mayor - esto será una patada en el caparazón, soportarlos será aún más difícil que hasta ahora - dijo para sí mismo con un tono de cansancio, antes de activar un comando por voz en su computador, dando órdenes en un idioma que ninguno en su familia conocía y preparando todo para una "etapa de vacaciones" con su hobby clandestino.
