Bueno, diría que lo prometido es deuda, pero en el último año y medio aprendí a no prometer nada. Espero que disfruten leyendo tanto como he disfrutado escribiendo esta historia. Quisiera decirles cuantos capítulos más tendrá, pero no estoy del todo segura. Eso sí, les puedo decir que serán más de 8 En fin, feliz lectura


La Curiosidad

Habían pasado ya varios días desde que el maestro ninja le recomendó al mayor de sus hijos el vigilar a Donatello, obviamente no había ningún avance puesto que el genio no era reconocido como tal por nada. Por cada intento por parte de Leonardo, Donnie ya tenía tres formas distintas de verse normal y desviar la atención por completo. El mayor de los hermanos estaba en un bloqueo total, no tenía ni siquiera la certeza de que el más alto ocultara algo, mucho menos que fuera algo indebido o peligroso - No es posible, todo el comportamiento de Donnie durante estos días ha sido normal, ni siquiera un sobresalto en todo esto… a excepción de la pelea con Rapha pero eso no puedo decir que sea inusual - suspiró el de azul en medio de su intento de meditación, mientras todo aquello le inundaba la cabeza y fue cuando su padre le vio de forma inquisitiva para sacarlo del vano intento de concentración - ¿Algo te aqueja hijo mío? - le cuestionó con un tono suave, que casi parecía decirle al de azul un "¿ya has averiguado algo de tu hermano?", lo cual le inquietaba aun más. Tardó algunos segundos, en los cuales veía a su padre con una mezcla de confusión y frustración al no encontrar absolutamente nada fuera de lo normal en su hermano. - Sensei… - respondió algo derrotado mientras bajaba la mirada a sus manos sintiendo algo extraño, como si un mal presentimiento le invadiera de repente al pensar en el genio - No creo que Donatello esté haciendo nada, le he vigilado estos días y en verdad empiezo a sentirme un poco acosador con él, no veo ninguna señal o nada que pueda preocupar - al terminar aquella suerte de confesión, sube la mirada encontrándose con el semblante serio de su padre.

Cualquiera pensaría que esa declaración tan solemne, del más responsable y respetuoso de sus queridos hijos, lograría apaciguar su ansiedad y preocupación; sin embargo obtuvo todo lo contrario. Saber que, ni siquiera Leonardo siendo como es haya encontrado nada sobre Donnie, le inquietaba de sobremanera, porque solo daba pie a dos deducciones lógicas: o él estaba siendo irracional sobres sus sospechas o Donatello ocultaba algo realmente grave. El experimentado maestro bajo la mirada y soltó un suspiro pesado - Comprendo hijo mío, si ya no lo crees necesario, entonces ya no te pediré que lo vigiles. - habló con voz profunda y resignada, dando un alivio enorme al mutante de bandana azul - sin embargo… - dijo con ese típico tono místico, que le caracteriza y en ocasiones exasperaba a sus retoños. - agradecería mucho que sigas al pendiente de Donatello, al igual que de tus otros hermanos - aquella petición, obviamente obtuvo un rotundo "Hai Sensei", como contestación, antes de que ambos dieran por terminada la infructífera sesión de meditación.

No había nada más que hacer, Splinter sabía perfectamente que si Leonardo no encontraba alguna razón lógica, no sería capaz de vigilar a ninguno de sus hermanos. No obstante, había sembrado en él la semilla de la duda, lo cual ya lo dejaba más tranquilo. Era consiente que Leonardo ya estaba sobre aviso de cualquier alteración en la conducta "normal" del genio y eso le bastaba por el momento; al menos hasta que fuera capaz de encontrar la forma de apaciguar sus inquietudes.

Lastimosamente, mientras todo esto ocurría en las alcantarillas, en la superficie se incubaban serios problemas que cambiarían la imagen de Donatello Hamato para siempre