*Personajes propiedad de Tom Warburton
Operación C.I.N.C.O.
Compañeros
Investigan
Niñez de
Camaradas
Obsoletos
-Es cierto- la chica se quedó pensativa un momento- te fuiste antes de saberlo, aunque en realidad yo lo descubrí por un descuido, creo que habrías sido elegido de no haberte ido a los Chicos del Barrio Galácticos, bueno, se supone que esto es muy secreto y sólo pocos lo saben pero no creo que haya problema si te lo rebelo- le dedicó una radiante sonrisa- algunos agentes, lo mejor de lo mejor somos elegidos para seguir con nuestra misión e infiltrarnos entre los adolescentes y así desarticular sus planes desde dentro, y bueno, yo fui elegida para conservar mis memorias.
-Al igual que Chad ¿no?
-Algo así- rodó los ojos un poco molesta por la comparación- aunque la verdad a él si le pegó muy fuerte la adolescencia, creo que sus papás no le dieron vitaminas o no sé.
-Aun así ¡Eso es súper mega wow! O sea hello, ya me imagino hacerla de espía encubierto y toda la cosa.
-Estar con los Chicos del barrio Galácticos tampoco está tan mal- le guiñó un ojo- y dime ¿por qué volviste? Me da mucho gusto verte pero creí que nunca sabría de ti otra vez.
-Ya sabes que yo vivo de mi público y 587 me llamó para contarme de los cadetes de la Base del Ártico que desaparecieron, solicitó mi ayuda para encontrarlos.
-Algo había escuchado de eso, pero no creí que fuera tan grave como aparentemente lo es si estás de vuelta.
-¿Acaso no te asignaron esa misión? Me dijo que ya había mandado a sus mejores agentes y ellos también habían desaparecido, según el expediente que me dio algunos miembros de distintos sectores comparten el mismo destino.
-A los adolescentes no nos asignan ese tipo de misiones, aunque supongo que a alguno le habrán mandado a investigar entre los ninjadolescentes si saben algo. Si te soy honesta no soy un miembro muy activo, creo que mi hermana se dio cuenta que no hay suficiente maldad en mí, he participado con ellos en algunas misiones y creo que me tienen cierta estima por mis habilidades de combate, pero no es mi prioridad.
-Pues ahora estas de lleno en esta misión, porque puse como condición para ayudarlos que me asignaran a mi antiguo equipo ¿Dónde están Cinco? Todos eran bárbaros, todos debieron ser elegidos para conservar sus recuerdos.
-Veras Uno… ellos no recuerdan nada- la sonrisa del chico se esfumó- creo que los altos mandos estaban muy enfocados en ti y en mí y no veían que cada quien aportaba cosas únicas al equipo- había empezado a jugar con un riso de su cabello, incomoda- yo también pensé que serían elegidos pero… no fue así.
-¡¿Pero cómo?! O sea Dos era un genio con la tecnología 2x4, y Cuatro era bárbaro en peleas cuerpo a cuerpo y Tres… ella y sus ojos diabólicos… ¿Cómo desperdiciaron tanto potencial?
-No lo sé Uno, no tengo respuestas para eso. Pero si tengo muchas cosas que contarte, pero… no es el momento ni el lugar, ambos tenemos clases y tú debes mantener un perfil bajo, recuerda que se supone que no recordamos que nos conocemos.
-Ya sé.- contestó con hastío
-Eso incluye no amenazar a nadie con refresco ¿quedó claro?
-Pero intentaron morderme- se quejó.
-Ay claro que no. Sólo estaban siendo amables o algo, olvida eso y déjame ver tu horario- el chico le extendió su hoja y ella subrayó con un marcador que sacó de su mochila- hay varias clases que compartimos, eso está bien porque quiero mantenerte vigilado al menos hasta saber que ya asimilaste esto de ser agente encubierto.
-Pues es que tú llevas años en esto- le reclamó el chico- yo llevo como 48 horas, en el espacio el tiempo es diferente y seguía viéndome como un niño- la chica se sorprendió al escuchar eso.
-Tiene lógica, que envidia la verdad.
-Oye pero ¿por qué no me dijeron que acudiera contigo? 587 dijo que no sabía nada del antiguo sector V.
-No puede rebelártelo, se supone que no nos conocemos ni entre nosotros, algunos tenemos cierto contacto por alguna misión extra especial pero en general no sabemos quiénes somos espías. Pero la Base lunar siempre se asegura que nos encontremos, como lo hizo ahora, ya te dije compartimos varias clases, así que relájate nene- le dedicó una gran sonrisa.
-Cinco, dime la verdad ¿el resto del equipo se unió a los ninjadolescentes?- le dijo deprimido.
-Claro que no- le dijo fingiéndose ofendida- he cuidado bien de ellos. Pero de eso ya hablaremos después, como te dije tenemos matemáticas- le señaló el horario- hay que irnos tú por un lado y yo por el otro, como si no nos conociéramos- salió del armario dejando a Uno lleno de dudas y con un peso en el estómago ¿dónde estaba su equipo?
Cuando número Uno llegó al salón, aun algo desanimado y con más preguntas que respuestas notó que si bien había algunas caras conocidas de las otras clases, como Ace y Hueverto, también había algunos niños de la primaria, como Valery, la niña perro que comía tareas. Intentó parecer neutral y caminó hacia el fondo del aula en busca de una mesa vacía y entonces se quedó de piedra casi al final de la fila al ver a un chico de melena café, unos sencillos lentes que cubrían unos ojos castaños que se enfocaban en un sudoku, y una camisa azul cielo sobre una playera blanca; allí ante él estaba Guillermo González Junior, mejor conocido como número Dos.
-Me…me…- el chico había perdido la compostura, su amigo lucía como en aquel invento que salió mal y terminó saliendo con Cree, solo que ahora él no parecía reconocerlo; si esos balbuceos no hubieran salido de sus labios seguramente ni siquiera lo habría mirado. El delgado adolescente había cambiado, no sólo en su peso y sus rasgos faciales, pero allí estaba su piloto, ese que los había sacado vivos de tantas misiones que se veían imposibles, el que había sido su mejor amigo desde kínder.
-Si no vas a pasar, deberías dejar de estorbarle a la gente- Abigail estaba junto a él mirándolo huraña, se escuchaba la música a través de sus audífonos y una soda de naranja en la mano- ¿tú lo conoces Memo?- le dijo al chico que miraba alternativamente de uno a otro.
-No, pero estaba balbuceando algo.- se encogió de hombros.
-Si eh- recapacitó Uno dominándose- si yo me… ¿me puedo sentar aquí?- señaló la silla que estaba a la izquierda del chico y con la que compartía mesa- soy nuevo.
-Lo siento- se disculpó Memo- pero es el lugar de ella y no creo que quieras ganártela de enemiga en tu primer día, te lo aconsejo.
-Búscate otro lugar y ya - le dijo Abby lanzando su mochila al asiento y cruzándose de brazos frente a él en actitud retadora.
-Claro yo solo… perdón no sabía que estaba ocupado y era de tu propiedad- contestó con incomodidad.
-Abby escogió ese asiento porque está junto a la ventana y es fácil copiarle a este nerd, ahora piérdete- le contestó la morena mientras se sentaba.
-Ay pero que amables son aquí, mejor me hubiera quedado en Canadá- dijo el chico exasperado mientras seguía en busca de donde sentarse y mentalmente se felicitaba por ser tan buen actor. Localizó un asiento vacío a lado de una chica pelirroja con trenzas que se sonrojó al verlo acercarse, Uno no le quitó la vista a la morena en toda la clase, entonces ¿ella y Dos si se conocían no?
Uno entró a su última clase antes del receso y se sentó cerca de la ventana mientras repasaba el horario y veía que era Historia, lanzó un suspiro y deseo con todas sus fuerzas poder salir de ese lugar e ir a los columpios por un poco de aire. Cinco entró casi junto a la maestra y se sentó delante, mientras reía con la chica de a lado como si todo fuera normal, pero para Miguel no lo era, nada estaba bien y mucho menos era normal.
-¿Niguel One?- escuchó que la maestra lo llamaba.
-Dígame Miguel, gracias.
-¿Por qué llegas tan avanzadas las clases?-preguntó la profesora mirándolo fijamente.
-Estaba estudiando en Canadá.
-Ya veo ¿y cómo es allá?
-Fría y lejana- contestó serio.
-Niguel- repitió la maestra más para sí -¿de dónde eres?
-Nací en Inglaterra pero nos mudamos cuando cumplí tres años, no recuerdo casi nada de ese país y por eso nadie me dice Niguel, todos me dicen Miguel o núme… o Migue- se corrigió- casi todos me dicen Migue.
-Muy bien, temo que hemos visto muchos temas y el primer examen está cerca, como seguramente en el extranjero repasaste temas diferentes al que se ve aquí te asignaré un compañero para que te ayude con los trabajos de clase y a estudiar, veamos, señorita Olivera usted es buena en clase, por favor ayúdele en mi materia y a adaptarse a la escuela, a todos nos da miedo el primer día de clases ¿no?
-Que fastidio- murmuró la chica mientras su amiga se burlaba de su mala estrella.
Cuando la clase se hubo terminado los chicos caminaban hacia la cafetería en un silencio que solo era interrumpido de vez en cuando por las explicaciones de la morena.
-Por aquel pasillo se va a los salones de arte, y allí junto al extintor está el baño- señaló- si sigues derecho y subes las escaleras llegaras a la biblioteca donde gracias a ti al parecer pasaré más tiempo del que me gustaría. A tu izquierda están los laboratorios, si subes las escaleras hay más pero son para grados más avanzados. Si bajas las escaleras llegarás al gimnasio y los vestidores, para llegar al campo de futbol debes salir por la puerta que está al fondo de la cafetería, pero no te ves muy deportista. Y bueno, esta es la cafetería, rarito.- la chica hizo ademán de alejarse pero él la tomó de la sudadera.
-Pero… pero no quiero comer solo.
-Ese no es problema de Abby.
-P…pero… pero… ¿¡Ese es el güero Torres!?- exclamó señalando sin ningún pudor a una de las mesas más alejadas del recinto- Míralo al fin creció… bueno no tanto pero qué más da-se había olvidado, de nuevo, de actuar-¡Güero!- gritó para intentar llamar su atención, pero el gritó quedo sofocado ya que la morena le había dado un puñetazo en el estómago para callarlo.
-¿Qué parte de mantener un perfil bajo es el que no entendiste?- le susurró hincándose a su lado- él no tiene idea de quién eres- volvió a susurrar antes de levantar la cara y ver que algunos los miraban- ¡De acuerdo rarito, Abby comerá contigo pero deja de fingir que te duele el estómago!- lo ayudó a ponerse de pie- Pero a ti te toca pagar la comida- le dijo sonriendo mientras todos los demás volvían a sus conversaciones habituales.
Unos minutos después ambos chicos comían en una mesa apartada unas rebanadas de pizza y soda de manzana.
-¿Por qué Dos no ha venido a comer contigo?- preguntó Uno aun adolorido por el golpe.
-Se llama Memo- le corrigió ella- y ¿por qué lo haría? Debe estar con su club de nerds armando algo en el salón de robótica.
-¿Sigue armando cosas?
-Ajam- contestó mirando a su alrededor para asegurarse que nadie les ponía atención- olvidó para qué las hacía pero aun las construye.
-Siempre fue el mejor- contestó el chico con orgullo- ¿Tú y él siguen siendo amigos?
-Nop- contestó ella dándole un sorbo grande a su soda- más bien le hago bullying cuando se lo merece- Uno se puso azul- ¿Qué? Si no soy yo sería alguien más y terminaría con la cabeza en el inodoro, yo sólo lo molesto un poco- la chica lanzó una carcajada al ver la cara de circunstancias de su amigo- ya en serio, nos sentamos juntos porque tenemos el promedio más alto en esa materia y la profesora nos inscribió para las Olimpiadas de matemáticas, no somos amigos porque en teoría no nos conocemos bien, pero lo mantengo vigilado.
-¿Es esa tu misión? ¿Vigilarlos?- la chica miró cuidadosamente a los lados antes de responder.
-Sí, me encargo de proteger al antiguo sector V de posibles reclutamientos adolescentes.
-Pensé que no se podía interferir.
-Por lo general nos dicen eso cuando somos niños porque esto es trabajo de grandes- Uno frunció el entrecejo- además 88, quien sucedió a Rachel como Líder de KND tras su destitución, creía que nuestro sector tenía demasiado conocimiento debido a todas las misiones en que nos vimos envueltos. Y así como tú y 86 lograron regresarnos nuestra memoria tras la traición de Chad, gracias al Módulo Recuperador de número Cero, él creyó que si los adolescentes encontraban la manera serían un gran peligro. Por eso debo mantenerlos a salvo, aunque temo que si ellos desean unirse por voluntad propia, yo no podré interferir.- su amigo suspiró ¿por qué no simplemente les habían dejado sus recuerdos?
-¿Y por qué Cuatro está sentado solo? Quizás podría ir a presentarme usando mi encanto de Luis Miguel y…
-No te lo recomiendo- le dijo ella comiendo más pizza- su carácter es algo volátil.
-Yo sé que está medio loco pero nunca ha sido peligroso, sólo se levanta de malas.
-¿Recuerdas que era un brabucón cuando lo reclutamos?- el inglés asintió- En esa época necesitábamos con urgencia gente para el Sector V y ninguno de ustedes pasó por todo el proceso de selección de la Base Lunar y el entrenamiento en el Ártico, fueron elegidos por un presentimiento.
-Tú y Dos no creían que él tuviera potencial, pero yo les dije que esos puños contra los adultos serían un arma difícil de vencer.
-Así es, pero ahora que no hay un propósito esos puños son usados para todo aquel que se meta en su camino, en su mayoría es contra el equipo de futbol así que no me meto, pero a veces también uno que otro débil paga las consecuencias.
-¿Es un bravucón? Pe… pero desde que Tres se nos unió él había cambiado y…
-Él no lo recuerda, ni siquiera se hablan y no es un bravucón, ya te dije por lo general sus arranques de ira son solo contra los del equipo de futbol, Evan, Terry, Ace y algunos deportistas que pertenecen a los ninjadolescentes. Esto me ha ayudado para mantenerlos alejados de él, le temen. Pero si tú vas y crees que él será un chico simpático contigo estás equivocado, quizás puedas acercarte a él, pero debe ser con calma y no quiero que lo hagas hasta que me convenzas de que ya entendiste qué es mantener un perfil bajo, sería muy sospechoso que llegaras e hicieras vínculos con tu antiguo equipo.
-Bueno- el chico rodó los ojos- tú sabes más de ellos y la adolescencia que yo, así que te haré caso ¿Dónde está Tres?
-Mira discretamente hacia allá, en la mesa de las porristas- le dijo señalando sobre su hombro una de las mesas más concurridas donde varias chicas con mini falda reían a carcajadas.
-¡¿Es una porrista?!- exclamó intentando modular su voz- pero… pero…
-No aún no- le dijo ella- pero si las cosas siguen así lo será. Actualmente ella es mi misión- Miguel miró fijamente en busca de su amiga, reconoció a las chicas que había visto en sus clases esa mañana y entonces, casi al final de la mesa vio a una alumna de rasgos orientales con el cabello atado con un listón verde, usaba una blusa de manga larga del mismo color que la cinta, unos jeans negros y tenis. Y claro, abrazaba una mochila llena de botones de los simios arcoíris.
-¿Qué hace con esas niñas tontas? Ella nunca fue así.
-No, y hasta hace unas semanas no lo era- suspiró y por primera vez en el día él vio la preocupación en el rostro de su amiga- la chica a su derecha es su mejor amiga, se llama Rebecca Johnson, todos le dicen Becca- él miró entonces a una chica de cabello café rizado que le caía sobre los hombros, ojos color miel, hoyuelos en las mejillas y brackets- y en realidad solía ser una chica bastante simpática, pero su padre se acaba de casar con una mujer que tiene una hija de diez años, entonces los adolescentes decidieron reclutarla, ella aceptó e inmediatamente se volvió porrista y por consiguiente su amiga Kuki ahora está en su mesa. Tres solía ser una chica normal que practicaba karate y ahora quieren volverla porrista.
-Espera, espera- le atajó Uno- ¿Kuki practica karate? Era buena peleando, más cuando su vida pendía de ello pero… ¿karate?
-En realidad es muy buena. Comenzó a practicarlo cuando le borraron la memoria, supongo que de alguna forma extrañaba golpear gente, quien lo diría ¿no?
-Entonces si ella acepta unirse a voluntad a las porristas ¿no puedes intervenir?- ella negó con la cabeza- pero aún no lo hace.
-Pues claro que no, pero no sé cómo voy a sacarla de allí.
-Trazaremos un plan, quiero a mi equipo y eso la incluye, no voy a dejar que los estúpidos adolescentes se la lleven- la chica sonrió y lo miró con admiración, ese era su líder- atravesé el espacio para venir a pelear a su lado Cinco, los traeré de vuelta, no sé cómo pero lo haré.
-Sabía que dirías eso Uno, pero recuerda mantener el perfil bajo, no queremos que sepan que has vuelto con todos tus recuerdos y menos que nos descubran ¿de acuerdo?
-Sí, sí, ya sé que no debo atacar a nadie y así- el chico se calló un momento al ver pasar a Cuatro junto a Gran Hermano y aguantó las ganas de arrancarlo de allí- Cinco ¿ellos son…?
-A veces están juntos en detención, digamos que son conocidos, nada grave.- le restó importancia.
-Oye y entonces él ¿nunca se le declaró a Tres?
-Hasta donde yo fui líder de Sector, no. Pero recuerda que como soy la mayor me destituyeron antes, no sé lo que ocurrió con ellos en ese tiempo, nene.
-Como sea, ahora el objetivo principal es salvar a Kuki y después reorganizar al sector, no me importa si he de entrenarlos de nuevo… espera eso me recuerda, Abby alguien se robó la casa del árbol.
-No la robaron, está escondida.
-Pero ¿no debería ocuparla el Sector V actual? Son las reglas, además ¿cómo escondes una casa del árbol?
-Relájate. Mira, toda la casa estaba llena de los inventos de número Dos, si hubiera caído en manos enemigas habría sido devastador para la organización, y en vez de desmantelarla y llevarla a la Base Lunar él decidió que lo mejor sería que quedara sellada cuando el último miembro del sector, o sea Kuki, cumpliera 13 años. No sé bien cómo porque yo ya era "grande" entonces sólo escuché rumores como miembro de los adolescentes.
-¿No te das cuenta? Algo pasó Cinco, si Dos no quiso mandar sus inventos a la Base Lunar y el líder no quiso que ellos conservaran sus memorias es porque le temían a algo ¿pero a qué?
-No has perdido el olfato, jefe. Yo también lo creo, pero no sé más, las únicas personas que podrían decirnos algo no recuerdan nada.
-Seguramente en la Casa del árbol está la respuesta, si la encontramos…
-Si Dos no quería que la encontrara nadie, no lo lograremos sin él.
-No seas así. Pero si ya sabes que yo vivo de mi público- le dijo golpeándose la frente contra la mesa- entonces ¿nunca recuperaré mi casita?
-Yo no tengo esas respuestas, pero Dos, Tres y Cuatro quizás sí.
-¿Pero no me acabas de decir que no se acuerdan de nada?- le dijo exasperado- ya decídete.
-¿Crees que nos iríamos sin pelear?- la chica le lanzó una sonrisa llena de significado- nos subestimas jefe, si de verdad estas dispuesto a llevar a cabo esta tontería, hay una forma.
-Por allí hubieras empezado- le dijo con ánimos renovados- ¿a quién matamos? ¿Hay que juntar las esferas del dragón o qué?- la chica miró con cautela la cafetería nuevamente, había menos personas ya que el descanso casi terminaba, se aseguró que todos estuvieran en sus asuntos.
-Eso te lo diré después de clases, ahora tenemos que ir a nuestro salón o nos pondrán un reporte.- la chica le guiñó un ojo y se levantó para marcharse apresuradamente detrás de unas chicas que ya iban enfrente. Miguel la miró perplejo mientras se alejaba ¿de verdad había una forma? Terminó de beberse su refresco y por primera vez desde que había pisado la Tierra, se sintió esperanzado.
Fin de la transmisión
