+Personajes propiedad de Cartoon Network
Operación F.I.E.S.T.A.
Fiera
Invitación
Encadena
Sectores contra
Treta
Adolescente
Los sábados para el sector V comenzaban después de las diez de la mañana donde los cinco se sentaban en pijama, con su desayuno favorito, ya sea cereal, malteadas o hot cakes y veían las caricaturas hasta pasadas las dos de la tarde. Si era un buen día, los adolescentes y adultos no planearían nada peligroso y ellos podrían ir a la feria, al cine, a la playa o harían torneos de videojuegos; pero ese sábado no había empezado nada bien. Una alerta roja de la base lunar los había hecho saltar de la cama a las siete de la mañana, los niños habían corrido a la pantalla principal para atender a 587 que les había informado de la fiesta de reclutamiento adolescente y su misión de evitar que sus hermanos fueran a ella. Ellos se miraron confusos, por lo general siempre evitaban que los ninja adolescentes se acercaran al antiguo sector V, pero nunca al revés. No tuvieron mucho tiempo para hablar del asunto, lo tomaron como una oportunidad de comenzar con el Plan que Joey había sugerido y mientras Lee y Sonia se quedaban en la Base Secreta para monitorear la situación la mitad del equipo salió corriendo rumbo a su casa.
Wally se había levantado de mal humor al pensar que esa tarde eran las pruebas y tendría que ver a toda la gente desagradable del instituto. Dio un par de vueltas en la cama y suspiró, bueno Kuki le había dicho que se verían ¿no? Ella haría la prueba de las porristas. Escondió la cabeza bajo la almohada y reprimió un grito de frustración ¿por qué esa niña lo ponía tan idiota?
Después de unos minutos decidió obedecer a su estómago y bajar a desayunar, usaba un pantalón de pijama gris y playera naranja, se pasó las manos entre el cabello mientras bajaba las escaleras y se sorprendió del silencio que reinaba en el hogar. Al entrar a la cocina vio una nota de su madre donde le avisaba que tanto ella como su padre habían ido a ver su tío Michael y volverían tarde, arrugó la nota y abrió el refrigerador para sacar leche y estiró la mano para buscar la caja del cereal, se sentó en la mesa y se preparó el desayuno.
-¿Aun te gusta el cereal de los simios arcoíris? – Wally se sorprendió de ver a su hermanito en el marco de la puerta con su overol de mezclilla de tirantes caídos, playera blanca y con rayas azules y gorra roja colocada al revés.
-Algo bueno debían tener ¿no crees?- el menor de los Torres se acercó, tomo un plato y se sirvió lo mismo que su hermano.
-Mamá habló ayer con papá de enviarte de nuevo a un internado- le soltó Joey jugando con los aros de colores- y tu ojo me dice que de nuevo te peleaste ¿de verdad no puedes resistirlo? Sé que los adolescentes son idiotas, pero no seas tan temperamental.
-Para ti es fácil, eres el niño genio de mamá- Wally lo miró ceñudo- escuché que te adelantarán de grado, quizás acabes la primaria pronto, ya sabrás lo que es soportar a esos idiotas día con día.
-Pues deberías modificar tu forma de soportarlos, diablos Wally ¡no quiero que te lleven a más internados!- le espetó el niño- no quiero que me dejes solo con mamá y papá. Las clases de piano ya son bastante horribles cuando estamos los dos, si tú no estás me dan el doble de trabajo y tengo que soportar que mamá esté ideando a que clases especiales mandarme. Además me conformo con que el próximo año me dejen estar en el cuarto grado- le dijo enfurruñado.
-No hay internados que funcionen para mí, siempre vuelvo Joey, eso lo sabes- puso una sonrisa de autosuficiencia.
-Sí, pero tardas. Y mientras, yo debo lidiar con las historias de oficina de papá- rodó los ojos- es injusto, deberías dejar de ser tan egoísta.
-No iré a un internado esta vez ¿de acuerdo? Hablaré con mamá- le dijo harto del tema- Y dime ¿por qué tanto interés por el cuarto grado? Cuando yo iba en cuarto año… bueno era…- el chico se quedó pensativo, sus recuerdos estaban confusos- sabes en realidad no lo recuerdo muy bien, tengo la sensación de que fue divertido, pero no logro obtener imágenes claras- jugó un poco con su cereal y luego suspiró- Seguro te irá bien ¿hay alguna chica linda?
-Las niñas me dan asco- contestó a la defensiva- pero a ellos les dejan hacer experimentos y los sacan de excursión, además de que pueden sacar libros de la biblioteca a mí ni siquiera me dejan hojear los comics aún, tonta señora de la biblioteca- dijo recordando a una de las villanas que más problemas les daban en la escuela.
-Eres un nerd- le molestó- Y a todo esto ¿qué haces aquí? Siempre estás con tus amigos los fines de semana, yo soy el que debo aguantar solo las historias de papá- rellenó su plato de cereal.
-Mis amigos tienen gripa- le mintió rápidamente- ¿harás algo hoy?
-Voy a las pruebas de futbol americano.
-Creí que odiabas las cosas en equipo.
-Sí, pero mamá siempre insiste en que debería buscar algo para que me acepten en la universidad- rodó los ojos- adultos- Joey sonrió al escuchar a su hermano decir eso.
-Lo harás bien. Oye ¿juegas Yip! Conmigo?
-¿Las cartas que siempre traes? Ya no juego a eso… ¿lo hacía?- se sintió confuso por segunda vez esa mañana.
-Tú me enseñaste a jugar y eras muy bueno, pero a Tommy le ayudó su hermano a reforzar su deck y ahora necesito ayuda con el mío ¿podrías ayudarme?
-Supongo que si jugaba debo tener mis antiguas cartas en algún lado- se encogió de hombros- no tengo nada mejor que hacer hasta la prueba, si quieres las buscamos y vemos qué podemos hacer con ellas.
-Me parece bien- Joey vio con orgullo a su hermano, aunque era un adolescente y a veces no podía evitar portarse así, por lo general con él siempre era bueno.
Kuki Kiut llevaba rato despierta pero sin atreverse a salir de la cama, había jugado con su celular y hasta leído uno de los libros que tenía empezados en su buró pero nada la tranquilizaba. Estaba abrazando un simio arcoíris con sudadera naranja que había dormido con ella desde que podía recordarlo.
-De nuevo- susurró mientras se hacía ovillo pensando en ese sueño que había tenido. Estaba dentro de un castillo y era perseguida por unas armaduras, luego llegaba alguien a quien no podía verle la cara y la abrazaba, y con ese sencillo gesto había hecho que su corazón se acelerara. Había despertado casi al instante y aun ahora sentía su corazón desbocado. Unos golpes en la puerta la hicieron salir de sus pensamientos.
-¿Dormiste bien?- Mushi estaba en la puerta con su sudadera lila y sus dos colitas, aunque ahora usaba el cabello un poco más abajo del mentón, seguía usando su antiguo peinado.
-¿No te habías ido ayer a dormir con tus amigos?- le dijo extrañada- nunca estás aquí los sábados.
-Ya lo sé, pero hoy es tu prueba de porristas ¿no? Pensé que quizás necesitarías a tu hermanita para darte ánimos- le dedicó una sonrisa inocente- ¿Recuerdas que cuando nos poníamos nerviosas hacíamos obras de teatro con los simios arcoíris y así nos distraíamos?
-Sí, aunque en realidad no estoy nerviosa. Soy muy elástica y ágil, las rutinas de las porristas no me presentan dificultad, solo… me siento rara.
-¿Rara?- le dijo Mushi subiéndose a la cama y mirando al simio que la chica tenía entre sus brazos- ¿cómo rara?
-No estoy muy segura, es… una sensación… tuve un sueño raro donde había un castillo y…
-Ya sé que puede alegrarte- le atajó- tengo tarea de arte, debo hacer un proyecto de distintas representaciones artísticas de la cosa que más me gusta en el mundo ¿me ayudas?
-¿Harás dibujos de simios arcoíris?- le dijo Kuki un poco más animada.
-Pues claro ¿me dejas dibujar el tuyo?- le señaló el simio.
-Muy bien, bajemos a desayunar y pongámonos en ello.
Tommy miraba a su hermano armar un robot con el motor de la aspiradora y algunos cubiertos y piezas al azar, el chico suspiró ¿algún día sería tan bueno como él?
-Hermano mayor ¿aun quieres entrar a la NASA?
-Claro- le dijo atornillando algunas piezas.
-¿Y entonces para qué quieres entrar al equipo de atletismo? Ese no es tu ambiente.
-Por las chicas Tommy, los robots no atraen demasiado.
-Pero eso es una tontería, a las buenas chicas les gustan las cosas novedosas como tus robots.
-No lo creo, a ella no.
-¿A ella?
-Hay una chica que me gusta, pero ella es demasiado cool y popular, nunca se fijaría en un friki de la robótica como yo, no puedo dejar de ser brillante y armar cosas, pero quizás si me viera más atlético…
-Sólo harás el ridículo- le regañó Tommy- ¿te gusta una porrista o quién?
-No, no. Ella es aún más cool que eso.
-¿Te gusta Abby?- le dijo el chico que no tenía mucha paciencia.
-¿Y tú cómo sabes? ¿De dónde la conoces?
-Su padre es el doctor Oliveira, él va a revisarnos cada cuatro meses a la escuela y su hermana nos vacuna…y nos odia- agregó al recordar que la morena se había vuelto una villana que usaba su trabajo como enfermera para atormentar niños, siempre los picaba más de una vez y nunca les daba paleta- alguna vez fue Abby a ayudar, nos pesaba. Me vio y me dijo que te conocía, que nos parecemos. No creo que a ella le sorprenda que corras o no, ella ya es bastante atlética por los dos.
-No lo entenderías enano, son cosas de mayores.- Tommy rodó los ojos y se sentó en un banco a observar, eso le daba un mal presentimiento.
Uno había llegado al campo de prácticas antes que Cinco, ambos habían acordado que así era mejor, no estaba enterado de cuál era el plan del sector V pero esperaba que fuera bueno; empezaba a darle escalofríos de ver tanta actividad adolescente junta y ni siquiera intentaban aparentar. Había elegido un lugar en las gradas desde donde podría ver bien las tres pruebas, las porristas, los de futbol y atletismo. En punto de las tres llegó Wally junto con Joey, quien despertó un par de murmullos de quienes estaban cerca de Miguel, pero el niño no pareció notarlo, llevaba una pequeña mochila naranja en la espalda y un cubo rugbi en la mano. Se sentó en las gradas cercanas a los chicos de futbol americano mientras Wally firmaba su asistencia en la mesa donde estaba Ace y Evan, quien no le quitaba la mirada de encima.
Uno miró entonces que Abby llegaba jovial a las gradas y saludaba con efusividad a un chico moreno y con un exagerado copete en su cabello rubio, usaba la chamarra de la escuela y tenía un silbato y un megáfono, según se cernía al plan, ese debía ser James. Casi enseguida vio aparecer a Memo con Tommy pisándole los talones, el primero saludó a Abby a gritos mientras ella lucía incomoda y le dedicaba un intento de sonrisa. El menor de los González se sentó a una distancia prudente de cualquier adolescente y sacó su Tablet, en la que empezó a jugar.
Las hermanas Kiut no tardaron mucho en aparecer, Mushi llevaba su celular a todo volumen y cantaba una pegajosa canción que Migue no reconoció mientras que Kuki le indicaba donde sentarse mientras ella corría a saludar a Becca y sus demás amigas. La pequeña pareció no notar la presencia de Migue y fue a sentarse; número Uno notó entonces que a pesar de que los niños bien podrían haber intercambiado miradas ninguno hizo ademán de notar la presencia de los otros, tuvo que reconocerles que eran un buen equipo.
El inglés vio con cierto aburrimiento las pruebas hasta que tocó el turno a sus amigos. Memo no era ni por asomo el chico más veloz, pero con algo de suerte sería seleccionado. Después le tocó el turno a Wally, quien a pesar de las duras pruebas que Evan había encontrado para él no se veía acobardado, ni cansado. Kuki logró hacer contacto visual con él y le saludó con la mano animándolo, él se sonrojó un poco y centró su atención en los pases; no fallo ninguno.
-¿Qué rayos haces Kuki?- le dijo una chica de cabello negro y con puntas violeta que ya se acercaba a ella seguida de una chica de tez morena y cabello castaño.
-Solo salude a alguien- se excusó.
-El güero Torres no es nadie- le dijo la primera- es un perdedor ¿viste cómo dejó a Evan?- le regañó.
-Bueno, esos son problemas de hombres…
¿Te gusta?- le dijo la chica de tez morena enojada.
-¿Gustar?- repitió nerviosa la japonesa sintiéndose acorralada- Bueno… así como gustar… gustar…
-Calmate Eva- Becca había llegado a rescatar a su amiga- Kuki tiene a Evan tras ella ¿cómo iba a gustarle el güero Torres?
-¿A ti te gusta?- preguntó Kuki incomoda.
-Si- le dijo ella muy seria- pero aún no se ha dado nuestro momento. Así que tu concéntrate en Evan que yo me encargo de animar a Wally ¿entendido?
-Más bien tú y Jena se encargan de eso ¿no?- le dijo la chica de puntas moradas que se llamaba Lorena Fernández- porque las dos han intentado por todos los medios que él les haga caso y hasta donde yo sé ese perdedor ni siquiera sabe quién es quién- miró de reojo a Jena, una chica pelirroja de cabello en chongo y ojos verdes que hasta ese momento estaba terminando de sumar los resultados de la candidata que iba antes de Kuki.
-No es tu asunto- le dijo Eva molesta- y tu vete con cuidado nueva, enfócate en Evan y ya- dio media vuelta y se alejó.
-Kuki Kiut, eres la siguiente- le dijo Jena en voz cantarina- muéstranos algunas piruetas y después tu rutina- la japonesa sonrió y se acercó a las jueces, ya había olvidado el incidente y solo existía ella y esos pompones. Las chicas que la calificaron se sorprendieron de ver una audición impecable, a nadie le extrañó cuando fue elegida para formar parte de las porristas.
Wally dio media vuelta en cuanto escuchó que estaba dentro, no le importaba demasiado el discurso motivador de Evan, buscó con la mirada a Joey y le hizo señas para que se levantara y se marcharan mientras el niño hacía que su cubo se transformara en un celular y escribía "Éxito" antes de ponerse de pie y guardarlo en la mochila. Los Torres habían dado unos pasos fuera del campo, con el mayor buscando a alguien con la mirada, cuando Jena les cerró el paso poniendo su mejor sonrisa.
-Hola Wally- le dijo enroscando un mechón suelto en un dedo- escuché que fuiste aceptado en el equipo de futbol, muchas felicidades.
-Gracias- le dijo cortante.
-Voy a animarte con mucho gusto.
-No tienes que molestarte- intentó seguir su camino, pero de nuevo ella se puso enfrente.
-Sabes güero, hoy en la tarde hay una fiesta en casa de James, para darles la bienvenida a los nuevos miembros de los clubes deportivos. Vendrán amigos de otras escuelas y eso, me preguntaba si…- el rubio había dejado de prestarle atención al ver que Kuki se marchaba con varias porristas; se había esfumado su oportunidad de hablar con ella.
-No gracias.
-P-pero… anda, te vas a divertir, te lo aseguro. Si es por tu hermano podemos hacer que se pierda un rato- el niño la miró ceñudo controlando sus ganas de sacar su arma.
No- repitió Wally secamente- tengo cosas más importantes que hacer que esa estúpida fiesta- pasó de largo con su hermano pisándole los talones.
Kuki por su parte intentaba quitarse a Becca y Eva de encima para que las acompañara a esa fiesta, no era que le molestaran ese tipo de eventos, pero últimamente era aburrido salir con ellas, además seguía pensando en el sueño de esa mañana y no tenía ánimos.
-Lo lamento- les dijo con decisión- pero debo ayudar a mi hermanita con su tarea.
-Sólo será un rato Kuki- le rogó Becca- irá Evan, podrían aprovechar para…
-No- le dijo ella algo cansada- tengo cosas que hacer, por favor no insistas ¿sí?- Becca la miró enojada mientras Eva le lanzaba una mirada asesina a Mushi que mandaba un mensaje desde su celular en funda de simios arcoíris: "Lo hice".
Por su parte Memo estaba rodeado de varios chicos que le hablaban de la fiesta y todas las chicas que habría en ella. Tommy intentaba llamar su atención pero sin mucho éxito, él sabía que lo que más anhelaba su hermano era ser popular.
-Oye Tommy, vuelve a casa solo ¿de acuerdo? Iré a una fiesta con los chicos, dile a mamá.
-No soy tu paloma mensajera, díselo tu- le dijo irritado mientras se tragaba las ganas de pelear con el tal James que mostraba una sonrisa fanfarrona. Abby le miraba seria con los brazos cruzados- ¡estúpido hermano mayor!- le gritó mientras sacaba su Tablet y mandaba un mensaje a su sector.
Miguel había visto todo desde las gradas con preocupación, casi enseguida su celular empezó a sonar con una canción de Luis Miguel, era un mensaje de un número privado: Sigue a Dos, lo perdimos. Miguel no esperó más instrucciones, estaba listo para actuar y sentía la adrenalina del momento. El grupo de atletismo había comenzado a andar y llegó el inglés y le dio unas palmadas en la espalda al castaño.
-Qué bárbaro Memo, te luciste, no pensé que fueras tan bueno- le alabó.
-Ah sí… gracias- le dijo Dos- no sabía que estabas aquí.
-Pues ya sabes, acabo de volver y no tengo muchos amigos ni cosas que hacer ¿A dónde vas? ¿Van a festejar?
-Bueno… en realidad vamos a una fiesta- le dijo Dos- no sé si puedas venir.
-¿Es tu amigo?- le dijo con curiosidad James mientras otros chicos murmuraban.
-Lo acabo de conocer, está en algunas clases conmigo- Memo se encogió de hombros- sabes Miguelón deberías buscarte tus propios planes y…
-Tráelo- le dijo un chico que venía junto a James, era muy alto y de piel morena con un cabello rizado peinado en trencitas- ya encontraremos algo que hacer con él- intercambió mirada con otros chicos y sonrió.
Una vez llegaron a la fiesta, Uno tuvo que aguantarse las ganas de salir corriendo, eran demasiados adolescentes llegando en carros y motos, no bien había terminado de entrar, con Dos haciendo chistes de mal gusto, cuando vio a Fanny bailando al centro de la pista con un chico que reconoció como el antiguo número 60. Por otro lado estaba Rachel, riendo tontamente con un par de gemelos que antiguamente habían respondido al número de 44.
-Es aterrador- dijo el inglés en voz alta.
-Lo sé amigo- le dijo Dos que miraba todo con ojos desorbitados- nunca me habían invitado a algo así- James y Abby, seguidos por los demás, se habían dispersado- me alegra que hayas venido conmigo, creo que voy a ligarme a algunas chicas ¿vienes?
-¿Miguelón?- ambos se giraron para encontrarse a un chico de pantalones entubados, playera sin mangas roja y un cabello rubio sedoso- no sabía que habías vuelto.
-¿Te conozco?- Uno intentó parecer neutral, pero tener a Chad allí tan cerca no le dejaba mucho espacio para estar tranquilo.
-sí, aunque quizás no lo recuerdes, eso fue hace mucho tiempo- le dijo el rubio- Pensé que jamás te volveríamos a ver, pero bueno, no eres el mismo ¿no?- el chico tenía una cerveza en la mano.
-¿Quién es tu amigo Miguel?- le dijo Dos sintiéndose excluido.
-Me llamo Chad- le dijo el chico- somos viejos conocidos.
-Bueno Chad- le dijo Uno- si me disculpas tenemos chicas que conquistar, o sea hello, con mi parecido a Luis Miguel el cielo es el límite, gracias- jaló a Dos de la chaqueta y lo lanzó contra una chica de ojos azules y cabello negro mientras él se abría paso por la pista hacia 86.
-Hola nena ¿bailamos?- Patton había ido por un unas sodas.
-¿Por qué no?- comenzó a moverse alrededor del inglés que intentaba seguir el ritmo- ¿cómo te llamas?
-A veces Luis Miguel pero tú puedes decirme Migue- le dijo en lo que él creía era una voz seductora.
-Me llamo Fanny y que te quede muy claro ¡no soy nena, ni princesa ni ningún otro nombre que encasille a la mujer, oíste!-le gritó mientras seguían bailando al ritmo de Poker face.
-Ok, ok, como digas Fanny- el chico sacó sus mejores pasos que había aprendido en un video de youtube unas horas atrás. Bailaron otras dos canciones hablando ocasionalmente de cosas triviales hasta que cambiaron a algo más lento, donde la chica se le pegó un poco y le susurró en el oído.
-Síguelos al sótano, allí llevan a los nuevos. Les darán algo de beber, no lo bebas.
El chico la miró y luego buscó a Memo con la mirada, divisó a su amigo en un grupo que ya se dirigía hacia un pasillo; en compañía de James y su grupito.
-Lo siento chica, debo refrescarme, llámame- le dijo antes de dejarla en manos de Patton que ya había vuelto con unas sodas; el inglés se abrió paso hacia su amigo.
-¿Y ese pelón?- le dijo Patton que lucía una playera militar.
-No es nadie- le guiñó un ojo de forma coqueta- ahora bien entonces ¿dijiste que tienes moto?
Uno alcanzó al grupo cuando bajaban al sótano, intentó no parecer preocupado, pero comenzaba a sentirse así, lo superaban en número. Miró muy bien a su alrededor en busca de un arma, pero no vio nada, esperaba que sus conocimientos de pelea cuerpo a cuerpo fueran suficientes si las cosas se ponían feas.
-Pensé que habías ligado Miguel- le dijo Memo al notarlo- la pelirroja era linda.
-¿Con ella? Me aterra- le dijo olvidando por un momento su papel- está loca.
-¿En serio?-Memo no le prestaba demasiada atención, se sentía nervioso- A mí me dijeron que me perdiera por allí, mujeres ¿quién las entiende?- se encogió de hombros y Miguel le dio la razón, aunque sonrió un poco al pensar que si Abby o Fanny los escuchaban no les iría nada bien.
-¿A dónde vamos?
-No sé, James dijo que era una sorpresa- bajaron a un amplio sótano con posters de bandas de rock en las paredes y una mesa llena de vasos rojos.
-Bueno chicos sírvanse ustedes mismos, se lo merecen- les dijo James- tengo más guardado así que…
-Pero… no tenemos edad para beber- le dijo Memo asustado.
-¿Ves algún policía aquí?- le dijo el chico de trencitas- vamos no sean gallinas- los chicos comenzaron a acercarse y tomar un vaso, algunos hicieron cara de asco al beber, otros lo tomaron de un trago, y los menos, a sorbitos.
-No creo que sea una buena idea Memo…
-Ya sé, pero es lo que se supone que debes hacer para ser cool.
-¿Y no puedes ser cool siendo tú mismo?- le dijo algo irritado, siempre supo que de su equipo el que más correría riesgo sería Dos.
-Vamos Migue, no seas cobarde, nos darán la chaqueta- el chico se acercó y tomó dos vasos, le pasó una a su amigo y él tomó un trago del suyo, escupió la mitad con cara de asco, pero la disimuló con una sonrisa al ver que James lo miraba. Uno fingió que bebía, pero se las arregló para escupir o tirarlo cuando nadie lo veía.
James y su grupito los miraron un rato y luego se fueron, dejándolos bebiendo y con un poco de música, Uno se percató de que cerraban con llave. El agente miró a su alrededor y notó que todos parecían menos nerviosos, hablaban entre ellos, mientras otros reían a carcajadas como tontos. El chico tuvo que quitarse de su esquina cuando vio que un chico pelirrojo que estaba hablando con Dos comenzaba a vomitar, fue allí cuando el miedo se apoderó de él. Lo que en un principio había sido una escena hasta cierto punto cómica, se había vuelto desagradable, había chicos peleando entre ellos mientras otros estaban tirados ya que no lograban permanecer de pie.
-Oye Memo… creo que deberíamos irnos- ¿Memo?- observó que el chico estaba sentado abrazándose las rodillas- ¿estás bien?
-¡No! ¿Cómo voy a estar bien?- le dijo dramáticamente- tu llevas unos días aquí y ya te estabas ligando a una chica, en cambio yo… mi Diosa de chocolate sólo me ve como un friki de las computadoras y la robótica.
-¿Y qué te importa lo que dice Cree? Ella es… es… mucho más grande, es obvio que sólo te ve…
-¿Y quién está hablando de la candente Cree?- le dijo el chico escupiendo un poco.
-¿Entonces de quién hablas?- el chico intentaba arrebatarle el vaso ya que el chico no paraba de beber.
-Pues de Abigail Oliveira, mi Diosa de chocolate ¿de quién más?- le dijo llorando.
-Ok, voy a fingir que jamás escuché esto. No sé qué te estás tomando, pero es hora de irnos.
-Pero ellos me dijeron que… si me unía a ellos, Abby me miraría con otros ojos.
-Tenlo por seguro- se le escapó al inglés.
-¿Qué?
-Que unirte a qué, no sé de qué me hablas.
-No lo sé, dijeron que más noche nos darían un discurso- soltó por fin el vaso y tomó al inglés de la playera- ¿por qué soy así Migue? He hecho de todo para que me note y pareciera que siempre se aleja, que le incomoda estar conmigo, debe avergonzarse de que la vean con un nerd- comenzó a zarandearlo y luego comenzó a llorar en su hombro.
-Oye Memo ¿estás hablando en serio?- le dijo sorprendido- O sea… ¿te gusta Abby?
-La amo Miguel, la amo. Pero ella sólo me trata como su compañero de matemáticas, como el que hace su tarea cuando ella tiene práctica…como…
-Memo, yo creo que para ella también es difícil no hablarte. No creo que le importe tu forma de ser, así eres tú. Ella me habla bien de ti, no es como las demás chicas… ella es… guau, es Abby- le dijo el chico muy incómodo de estar con su mejor amigo llorando en los hombros hablándole de su amor no correspondido por parte de su mejor amiga.
-¿De verdad lo crees?
-Sí, sí. ¿Por qué no hablamos de esto en otro lado? No sé, si quieres podemos ir por un helado de chocolomo… y luego hacerte un lavado de estómago para que te saquen todo ese veneno o no sé qué.
-Me gusta el de galleta… pero no podemos irnos, seremos la burla… seremos…unos perdedores…
-Creí que ya lo eras…
-¿Qué?
-No nada… sólo decía.
-Seguramente Abby se está besando con alguno de esos chicos fornidos allá afuera- le dijo rompiendo en llanto nuevamente.
-Ay ¡O sea hello!- le dijo exasperado- no me importa que esté haciendo y si hace esas cosas pues muy su vida, ahora vámonos de aquí. Si a ella no le da asco besuquearse con cualquiera- había comenzado a jalonear su amigo que parecía absorto en sus pensamientos.
-¿Y cómo vas a irte sin esto?- la morena estaba recargada en el marco de la puerta con un cordón del que colgaba una llave- y para tu información, yo no me beso con cualquiera ¿qué clase de chica crees que soy?- le espetó enojada.
-Ya deja eso, mira lo que le hicieron a Memo, creo que lo envenenaron o no sé… míralo- le dijo mostrando el estado del chico- se va a morir Abby, está delirando.
-Ay por Dios- se pegó en la frente- no está envenenado genio, sólo está borracho. Así es más fácil unirlos a los adolescentes, James les da alcohol y ellos hacen lo que él quiere, los vuelve alcohólicos.
-¿Alcohólico? ¿Borracho?
-Luego te explico. Memo ¿puedes caminar?
-¡Abby!- exclamó sorprendido- perdóname por ser sólo un idiota friki de las computadoras… ni siquiera esto puedo hacer bien.
-Memo, si eres un idiota, pero no por tus drones o esas cosas. De hecho, Abby cree que es es muy cool.
-¿De verdad?
-Claro, eres mi amigo, sólo que las cosas son complicadas ¿de acuerdo?
-¿De verdad? Y entonces ¿por qué nunca has salido conmigo?
-Bueno, en realidad nunca lo habías pedido- se encogió de hombros- si lo hubieras dicho a Abby no le molestaría ir por un helado de menta- le sonrió- pero justo ahora, deberías irte con Miguel- el castaño asintió poniendo cara de tonto.
-¡A ver, a ver! Estas escenitas déjenselas a Tres y Cuatro que estamos en medio de una misión.
-¡Cállate!- le gritó ella- y mejor váyanse de aquí.
-¿Y cómo vamos a salir desapercibidos?- le dijo al escuchar que las voces de James y los demás se acercaban- Abby le sonrió.
-Cinco, cuatro, tres, dos, uno. Cuando paró de contar una fuerte explosión se escuchó en el piso de arriba y después a sus espaldas. Uno giró para ver un gran hueco rodeado de humos mientras muchos chicos se arrastraban, los que estaban conscientes. Por el hoyo apareció un R.O.B.O.C.R.A.N. (Robot Original Bien Organizado Contra Rapaces Adolescentes Neofitos) gigante que había destruido el piso superior y luego excavado hasta ellos.
-¡Pero qué rayos!- gritó Memo- Ese alacrán transformer se ve mega guau, es … es hermoso- dijo antes de perder el conocimiento.
-¿Y ahora qué?
-Yo no sé, soy solo una ninjadolescente- pero quizás deberías verte asustado y sorprendido- Sonia y Lee habían bajado del robot con otros cinco chicos que Uno no conocía, aunque el pelirrojo se le hacía conocido; seguramente era otro sector. De pronto su amiga tocó su sostén y se vio rodeada del habitual traje negro, comenzó a flotar y disparar a los niños, quienes comenzaron a batallar, no sólo con ella, sino con James y los demás que habían entrado.
Una gran pinza salió del robot y recogió a Memo, Uno reaccionó entonces y comenzó a gritar y correr en círculos y pedir auxilio, pronto fue noqueado por el disparo "accidental" de Abby.
Una hora después Lee, Tommy y los chicos del otro sector, que resultó ser el W, habían conseguido meter a Memo en su habitación, aún estaba inconsciente.
-¿Se pondrá bien?- preguntó Lee a Mushi, quien había escapado de casa para atender heridos.
-No puedo asegurarlo, nunca he tratado borrachos- se encogió de hombros- pero creo que lejos de un dolor de cabeza salió ileso, no parece que haya sufrido un ataque enemigo directo. No veo cicatrices en la cabeza que indiquen algún tipo de lavado de cerebro.
-Aunque seguramente, tu madre lo matará- le dijo Sonia poniéndole un trapo húmedo en la frente al joven- al menos eso le pasa a mi hermana Samantha cuando llega en ese estado.
-Bien merecido se lo tiene- le dijo Tommy enfurruñado- estúpido hermano mayor.
-¿Es el legendario Dos?- un chico rubio paja y con algunas pecas se acercó cauteloso- ¿De verdad es él?
-Ha tenido mejores días, pero sí- le contestó T.
-No nos habríamos metido en tantos problemas por un adolescente cualquiera- le dijo Li- ¿Cómo está 80? – señaló a una chica se trencitas castañas que tenía bastantes cortes en el rostro que ya le curaba Sonia.
-Pensé que le habían borrado la memoria- dijo otra niña que usaba un vestido de cuadros rosas y blancos y con el cabello castaño y rizado- miraba todo detrás de Mushi.
-Creemos que aun así lo están buscando- le dijo Mushi- a todo el antiguo sector V. Sólo seguimos órdenes de 587.
-¡Qué curioso!- le dijo la niña- ¿y 43?-les preguntó sonrojada.
-En su casa- contestó Lee distraídamente.
-Oh- la niña se miró desilusionada.
Fin de la transmisión
