*Personajes propiedad de Tom Warburton
Operación T.R.E.S
Traidores
Rebelan
Estrategia
Sin éxito.
Kuki Kiut bebía con desgana su segunda malteada del día mientras veía sin mirar a Becca y otras compañeras porristas coquetear con descaro con algunos chicos del equipo de futbol americano; no estaba muy segura de cómo había llegado allí. Antes salir con su mejor amiga era lo mejor que podía ocurrirle en la semana, iban al cine local a ver películas románticas viejas donde la heroína conocía al amor de su vida en alguna extraña situación como ser raptada por piratas, vendidas por sus padres o secuestradas por alguna tribu extraña; después pasaban a comer a la cafetería de la calle 16 donde siempre, sin excepción pedían crepas acompañadas de una soda italiana o bien alguna infusión de frutas, lo cual consumían mientras hablaban de la película del día e imaginaban cómo sería el amor de su vida.
Pero hacía varios meses que las cosas ya no eran como antes, el cambio había sido paulatino, tanto que la propia Kuki no se dio cuenta que algo estaba pasando hasta que ya era tarde. Los almuerzos entre amigas cambiaron por tardes de chicas donde más de una porrista estaba invitada, luego llegaron los chicos y sin saber cómo o por qué el cine y las crepas habían quedado en el baúl donde Becca tenía a sus muñecas y simios arcoíris desde los trece años. Ahora siempre era lo mismo, estar con esas chicas a quienes apenas reconocía por nombre, aguantar sus risas tontas y los comentarios idiotas de los chicos creyéndose lo mejor del mundo.
Aunado a esto, en las últimas semanas a todos se les había metido en la cabeza que ella y Evan hacían bonita pareja, pasando por alto que el chico había salido con media escuela; todos creían que debía sentirse tremendamente halagada de que él hubiera comenzado a pretenderla. Cuando esas citas dobles, triples y cuádruples habían comenzado ella se sinceró con su mejor amiga; no sólo no gustaba de Evan sino creía gustar de alguien en serio, lo bastante como para ponerla nerviosa y Becca sólo había reído cuando escuchó el nombre de Wallabee Torres para después restarle importancia y seguir hablando de Evan, el adonis. Sobra decir que Kuki no había vuelto a hablar sobre El Güero y sus sentimientos de nuevo, si no puedes decírselo a tu mejor amiga, entonces debes callarlo.
-¿Tú qué opinas Kuki?- escuchó la voz de Lorena llamarla al mundo de los vivos.
-¿S-sobre qué?- contestó sin siquiera pensarlo.
-Parece que Kuki estaba en las nubes- le dijo una chica de larga trenza rubia que respondía al nombre de Amelie- ¿pensabas en simios arcoíris?- la chica no ocultó la burla en su voz.
-No sería Kuki si no lo hiciera—Evan le guiñó un ojo- estábamos hablando de que estaría bien si te unieras a nosotros en nuestra misión, ya sabes que todos los niños son un problema que debe erradicarse. Contigo esto sería más fácil ¿verdad que no nos equivocamos al elegirte?
-Ya te lo he dicho Evan, no voy a molestar a un puñado de niños, no me molestan, es más me dan igual.- le dijo la chica centrando de nuevo su atención en la malteada.
-Bromeas ¿verdad?- inquirió Becca zafándose del abrazo de su cita, un chico algo torpe llamado Roberto- Mushi te desespera siempre.
-Pues claro, es mi hermana menor, se supone que lo haga- la miró como si le estuviera explicando que dos más dos son cuatro- Tenemos desacuerdos de vez en cuando, pero de eso a querer borrarla del planeta hay mucha diferencia- los demás adolescentes se miraron incómodos.
-Les dije que era una pérdida de tiempo- aseveró Eva, una de las enamoradas de Wally- en esa estúpida cabeza no hay lugar para nada que no sean simios, unicornios y esas tonterías. Si no acepta tendremos que licuarle el cerebro antes que lo hagan los tontos amigos de su hermana- todos se miraron resignados y lentamente se pusieron de pie llevándose la mano al pecho para activar su traje ninja. La japonesa logró mirarlos incrédula unos instantes antes de saltar a cubrirse con una mesa al momento que ellos apuntaban con un rayo rojo a donde antes había estado parada.
-Únete Kuki, te prometo que te la pasarás increíble- le dijo Evan caminando hacia ella, no te arriesgues.
-¡Claro que no! Y menos si van a ponerse así- le lanzó un salero a la mano de Eva para desviar el rayo que salió de la pistola; con la confusión la chica logró correr a la salida esquivando los ataques de los demás utilizando su habilidad innata mientras pensaba que ese tipo de situaciones solo pasaban en las películas. Antes de tomar la manija para salir del lugar sintió una mano posarse en su hombro, sin siquiera pensarlo soltó un codazo a la que resultó ser Amelie. Una vez fuera, Kuki corrió por las calles como nunca antes lo había hecho, escuchando disparos y cosas romperse a su alrededor; saltó varias cercas en el camino y se dijo que si algún día quería unirse al ejército, seguramente no tendría problemas.
Corrió por varias calles sin fijarse hacia donde iba, tropezó un par de veces y otras tuvo que reprimir sus gritos cuando algún gato o perro le salían al paso, después de lo que pareció una eternidad al fin vio muchos autos al final de la angosta calle que había elegido y al doblar una esquina un fuerte impacto la hizo caer, llevando las manos hacia el frente en posición de defensa, lista para pelear.
-¡Oye! Cuidado con mi soda- le dijo una voz conocida más grave de lo que la había escuchado hasta ahora.
-Lo-lo siento- le dijo sin abrir aún los ojos intentando que la sangre dejara de bombearle tan rápido al cerebro e intentando reprimir las lágrimas que ya habían comenzado a brotar, mezcla entre el dolor por el golpe y el miedo.
-Ah eres tú ¿te encuentras bien?- la voz sonaba más cerca
-Si… no… no sé- dijo abriendo por fin los ojos y observando ante ella en cuclillas a un Wally visiblemente preocupado, con una soda a la mitad y el líquido escurriéndole por esa mano.
-¿Huyes de alguien?- ella asintió- ¿un ladrón?-su ceño se juntó en una mueca mezcla de enojo y preocupación.
-Evan- le susurró- y las porristas pero… volaban y tenían armas y la ropa interior de fuera- soltó con miedo, esperando que el rubio riera, pero este se limitó a mirarla- ¿crees que estoy loquita?- él se asomó por la calle de dónde había salido, entró y regresó unos minutos después, luego negó con la cabeza.
-No, no lo creo.-la miró detenidamente haciendo que la chica se pusiera nerviosa ¿alguna vez había reparado en los ojos verdes tan profundos que tenía el chico?- Parece que viste a un muerto, pero no pareces la clase de chicas que consume drogas ¿te apetece soda?- le extendió el vaso- parece que te falta azúcar- ella asintió y dio unos sorbos- ¿puedes ponerte de pie?- le ofreció la mano y ella se levantó sintiéndose demasiado débil de pronto, agradeció que el chico la sostuviera- iba a "las maquinitas" a gastar el cambio del mandado de mi madre ¿quieres venir? Creo que te vendría bien estar en un lugar con más gente, te aseguro que seremos de los pocos, si no es que los únicos, adolescentes en el lugar.- ella lo pensó un poco y luego asintió, aunque lo púnico que deseaba en ese momento era estar en su cama con una buena taza de chocolate caliente y una cobijita en los pies, no quería estar sola, y tanto su hermana como sus padres tenían planes para ese sábado en la noche.
Un cuarto de hora más tarde ambos disparaban a los zombis sin tregua, había resultado que la chica tenía una puntería impresionante y era una gran aliada cuando El güero necesitaba que le cubrieran las espaldas. El chico jamás lo admitiría en público, pero Kuki le impresionaba no sólo era bonita, karateca, porrista y buena onda, también mataba muertos vivientes.
-Seguro juegas mucho, no lo haces nada mal- le felicitó él recogiendo los tickets que le había dado la máquina.
-Ya no mucho- se sinceró- por lo general sólo los de baile en el Wii de mi hermana, tenemos otras consolas y me gustan los de pelea y autos pero cuando me siento a jugar es como si algo faltara, no sabría explicarlo. Aunque de vez en cuando si practico mi puntería junto con Mushi, ella es muy buena apuntando.
-Creo que entiendo un poco eso, algunos títulos me es imposible jugarlos porque siento que algo falta, pero no sé qué. Siempre pienso que he olvidado algo, como cuando sales de casa y llevas mucha prisa y te quedas con esa sensación todo el día- el australiano se revolvió el cabello- la verdad no sé muy bien ni cómo expresarlo.
-Descuida, si lo entiendo- el juego volvió a empezar y ambos dejaron la conversación para después.
Mientras tanto, del otro lado del Arcade dos niñas se movían con destreza en la Pump it Up al ritmo del pop coreano mientras 43 y T se enfrentaban a un duelo de King of fighters mientras 84 se había ido por unos nachos esperando a que alguno perdiera y retarlo; no por nada tenía la mejor puntuación en ese juego de toda la organización.
-¿Listo para que te humillemos líder?- le preguntó 34 cuando regresó y empezó a repartir los dulces que habían encargado- ¿quieres que bajemos de nivel por ti?- la chica sabía que la máquina de baile era el juego menos favorito del chico.
-Vi a tu hermana con alguien, no le vi bien la cara pero… - el chico no logró decir más ya que la asiática se acercó a su mochila de dónde sacó un arma larga lanza huevos que tenía un pico de gallo en la punta.
-Esos idiotas adolescentes son incapaces de mantener alejadas sus manos de mi hermanita, voy a tener que darles una lección- caminó hacia donde 84 había señalado seguida por el propio líder y 83, quien les hizo una seña a los otros dos miembros para que se unieran a la comitiva. La chica apuntó a la distancia, lista para darle en la nuca cuando Joey le bajó el cañón del arma.
-No, es Wally- dijo Joey señalándolo, todos miraron atentamente a la pareja y notaron que en efecto estaban juntos.
-¿Cómo pasó esto?- le dijo Mushi asombrada.
-No lo sé, no creo que lo hayan planeado- el chico se encogió de hombros- sabes que él no sabe mentir, me habría dado cuenta si tuvieran una clase de cita.
-Kuki dijo que saldría con Rebecca y las porristas, no me parece un lugar donde Wally podría estar.
-Quizás deberíamos avisarle a Uno- agregó Sonia- él quizás sepa que hacen aquí y eso, creo que es algo que debe saber- Lee asintió y con ayuda de su reloj de Mazinger Z se comunicó con él.
Abby estaba hojeando sus revistas viejas en busca de algo interesante cuando su celular comenzó a sonar con Beat It de Michael Jackson, la chica contestó al ver que era Uno.
-¿Sucede algo?- le dijo llevándose un bocado de papas a la boca.
-¿Qué estás haciendo?- escuchó que le preguntaba el chico.
-Un sábado por la noche y me preguntas algo así, es obvio que estoy en una fiesta ¿no escuchas las risas y el alboroto?- le dijo burlonamente.
-¿Estás leyendo revistas de chicas?- le dijo él con una risa mal disimulada.
-Claro que sí nene- le contestó ella volviendo a lo suyo- ¿sucede algo?
-Sí, tenemos un código azul con Wally y Kuki.
-¿Un qué?
-No me digas que le has olvidado.
-¡Claro que no! Pero hace años que no hay un código así, y con esos dos menos ¿cómo pasó?
- No tengo esos datos, ven a las coordenadas AC 00945 y trae a Memo contigo. Cambio y fuera.- la chica se quedó unos momentos sin decidirse a cómo proceder y enseguida se puso los tenis, tomó una sudadera azul marino y salió corriendo de la casa sin preocuparse por contestar las preguntas que Cree le hizo al verla buscar las llaves tan desesperada.
La chica echó a correr las calles que la separaban de la casa de los Gonzáles, hacía muchos años que no recorría ese camino, sonrió al recordar las tardes en bicicleta con sus amigos. Una vez frente a la casa aporreo dos veces la puerta y esperó, casi al instante una mujer robusta con un peinado a la moda y unos lentes de marco negro con azul le abrió la puerta.
-Hola… pero si es Abigail- la mujer le do una sonrisa radiante- ¡Mírate nada más, que guapa te has puesto!
-Buenas noches señora González ¿se encuentra Memo?- le dijo sonriendo.
-Pues claro, ese hijo mío nunca sale de su cuarto. Y cuando sale regresa en estado inconveniente.
-Si bueno- la chica rodó los ojos aguantándose la risa- yo…
-¡Mamá deja de decir esas cosas enfrente de Abby!- le dijo el chico apareciendo por las escaleras y abriéndose paso con rapidez empujando a su madre para que sólo él pudiera estar en el campo de visión de la morena- Hola Abby, espero que mi madre no te haya confundido con alguien más, alguna otra chica que me visita y…
-Como si alguien te visitara- la mujer se burló ganándose una mirada de enojo del mayor de sus hijos.
-¿Quieres ir a dar una vuelta?- le dijo la chica algo impaciente.
-Si, por supuesto, yo…
-Guillermo- intervino su madre con los brazos cruzados- te recuerdo que estás castigado.
-¡Pero mamá!- reclamó el chico avergonzado.
-¿Quieres que te recuerde el estado en el que llegaste? Ay Abby si lo hubieras visto ¿qué ejemplo eres para tu hermanito?
-Pero sólo fue una vez…
-¡¿Cuántas quieres?! Si tu padre estuviera aquí…
-Señora González- intervino Abby poniendo la cara más inocente que conservaba- sé que Memo fue un idiota irresponsable y entiendo que debe haber consecuencias por sus actos, pero me preguntaba si sería mucho pedir que le diera permiso unas horas para ir a tomar un refresco y unos nachos, le prometo que regresaremos pronto y me aseguraré que no se meta en problemas.
-Ay que linda eres, seguramente tu padre está muy orgulloso de ti ¿por qué no puedes ser como ella?- le espetó a su hijo que se hizo a un lado atemorizado- está bien cielo, sólo porque se trata de ti, ve Memo y no le des problemas ¿de acuerdo?
-Si mamá- le dijo él apresurándose a salir antes de que la mujer se arrepintiera.
-¡Y llévate suéter!- le gritó lanzándole una chamarra azul cielo- cuídense, te quiero hijo- los adolescentes caminaron hasta el final de la calle mientras el chico se ponía la prenda con la cara tan roja como un tomate.
-No sé cómo lo lograste ¿de dónde conoces a mi mamá?
-Cuando eres hija del médico terminas por conocer a casi todos- se encogió de hombros quitándole importancia.
-¿Y a dónde vamos?
-No me lo creerías si te digo, sólo sígueme.
-¿Pero si habrá nachos y refresco verdad?
Veinte minutos después Abby y Memo se encontraron con Miguel en la entrada del Arcade, él ya estaba más que impaciente y les hizo señas para que se acercaran.
-Si querías enamorarme lo estás logrando, esto es, es…- comenzó Memo.
-¿Qué es lo que querías que viera Miguel?- le interrumpió Abby mientras el castaño entraba corriendo y metía unas monedas a la máquina de Pac Man y comenzaba a jugar. El chico le hizo señas para que lo siguiera entre las maquinas, llegaron casi al final de una hilera y él señaló a lo lejos a Wally y Kuki jugando, esta vez un juego de carreras en donde el rubio presionaba los botones y palancas con destreza mientras murmuraba "derecha, izquierda".
-Vaya, vaya, que recuerdos- murmuró Abby sonriendo.
-Te traje aquí y te pedí que trajeras a Memo porque los necesito para la misión de hoy; ser amigos. Te lo dije, se los dije a todos, mi equipo no ha cambiado… son…
-Nuestros amigos- completó la morena con una sonrisa radiante- voy por Memo, si no estamos todos, no es lo mismo- el inglés asintió y luego caminó con decisión hacia los antiguos Tres y Cuatro con una fingida sorpresa de encontrarlos allí, unos minutos después la morena y el castaño se les unieron.
Varios días después Miguel llegó más temprano de lo normal a clase de Dibujo y se encontró con Kuki dándole los últimos toques a varios bocetos que tenía esparcidos en su pupitre, el chico no se había esforzado demasiado en su tarea y terminó plasmando el espacio tal y como lo recordaba pero la chica no se había conformado con un dibujo impecable, sino que llevaba varios. El chico se acercó curioso y notó que uno era una hoja llena de números en diferentes tamaños, colores, texturas, otro tenía diversos números cuatro en cuyo interior tenía mandalas. También pudo reconocer la casa del árbol, algunos peluches de la pelinegra y distintas armas que solían usar de niños.
-Me gustan tus dibujos- le susurró Uno a la ojerosa chica que casi saltó al escuchar eso- lo lamento, no quise asustarte, pensé que me habías visto.
-D-descuida- le dijo la chica- sólo estoy un poco paranoica- recordó el incidente de hacía unos días y suspiró pasándose el cabello tras las orejas- o quizás al fin estoy a punto de volverme completamente loca- tomó una crayola naranja y continuó dándole volumen a los números cuatro- no dejo de soñar con números y un árbol…pero cuando despierto… nunca logro recordar nada del todo, es como si lo viera todo a través de un vidrio muy grueso que se va opacando y es tan frustrante- rompió la crayola de tanta presión por accidente.
-También de este lado es frustrante- susurró el chico- ver cómo no recuerdas la mitad de nuestra vida.
-¿Qué?- la chica lo miró confusa.
-Nada. Nada, cosas mías. Dibujas muy bien- intentó cambiar el tema recordando todos los consejos de Abby y decidiendo que no podría más con ese secreto, estaba harto y era obvio que al menos Kuki, la estaba pasando mal.
Uno y Cinco llegaron rápidamente a la cafetería hablando de la tarea que la profesora de historia les había dejado, se sentaron en la mesa de siempre mientras sacaban la comida que traían de sus casa y la picaban enfrascados en elegir tema para la exposición que debían presentar cuando Memo y Wally aparecieron y sin más se sentaron a continuar con la partida de Yip! que había comenzado en clase de química, que compartían. Unos minutos más tarde por la puerta apareció Kuki nerviosa, se asomó y observó la mesa donde se sentaba siempre y que había evitado toda la semana pasando los descansos en la biblioteca, se quedó allí parada decidiendo qué hacer, no podía pasarse toda la vida leyendo novelas con la bibliotecaria vigilándola desde su escritorio. Miró alrededor buscando a alguien y entonces vio el cabello de Abby quién lo llevaba en una cola alta y con paso firme se dirigió hacia allí.
-Hola- saludó Kuki al sentarse a un lado de Wally con la mirada gacha- ¿les importa si me siento aquí?- no paraba de jalarse las mangas de la sudadera y se notaba que llevaba varios días sin dormir, Uno se preguntaba si todo era culpa de esos recuerdos que no terminaba de acoplar a su memoria.
-En absoluto- le dijo Abby extrañada- eres bienvenida cuando quieras.
-¿Una porrista en la mesa?- preguntó Memo quitando la vista de las cartas por unos segundos- seguro que eso nos hace el doble de populares- Abby lo miró y luego negó con la cabeza.
-Ni volviendo a nacer serías popular- bromeó Wally.
-¡Oye!
-Sabes Kuki, no creo que a tus amigos bobos les guste la idea- señaló Wally- mira cómo nos miran, no es que me importe pero…
-Ellos no son mis amigos- afirmó Kuki- los amigos no se atacan entre sí- abrió su tupper y empezó a picar con el tenedor los trozos de brócoli y pollo que llevaba.
-¿Atacar?- exclamó Abby y Miguel al mismo tiempo mientras ella asentía. Aunque el sábado habían pasado una velada divertida todos juntos, ella no había vuelto a hablar del asunto que la llevó a encontrarse con Wally y todo había quedado como una mera casualidad.
-El otro día me pidieron que me uniera a ellos para molestar niños o algo por el estilo.
-¿Y qué les dijiste?- preguntó Uno asustado.
-Obviamente que no- dijo la chica levantando la voz sin querer- no soy lo que ellos quieren que sea. Y después todos traían un sostén y este se convirtió en una armadura y… sacaron unas pistolitas tipo Power Rangers ¡¿Qué le pasa a esta gente?!- dijo exasperada mientras Miguel y Abby intercambiaban miradas de circunstancias.
-Entonces no es un rumor- les dijo Memo interesado- eso de que algunos chicos son una especie de secta ninja.
-No es un rumor- le contestó el Güero en susurros- sólo que únicamente los que pertenecen al culto saben al cien por ciento de todo lo que conlleva. Un tipo del equipo de futbol me invito a algo parecido el otro día- afirmó pensativo- claro que me encanta molestar a los niños de grados inferiores pero creo que ellos querían llevar las cosas al extremo, además los odio más a ellos que a los mocosos escandalosos.
-Ah sí, en cuanto a esas cosas de odiar a los niños Roger me ha intentado convencer de que les ayude con algunos bocetos.
-¿Lo hiciste?- preguntó Abby ocultando apenas el enojo que sentía.
-No, James llegó y sólo porque había tenido un día difícil me dio un golpe en el estómago que me dejó tirado un buen rato.- Abby soltó el aire- ¿quieres ver mi moretón?- la chica negó con la cabeza.
-Bien hecho- le dijo la pelinegra- pero por nada del mundo quiero ver tu moretón.
-Ese es el equipo que le gusta al público caray-el inglés estaba emocionado- les tengo una misión pero hay que hablarlo en la casa del árbol y…
-Ya no hay casa del árbol- le dijo Abby sin atreverse a callarlo, hace mucho no lo veía tan animado, y si era sincera, ella también comenzaba a ser absorbida por esa atmosfera de amistad retro que ahora emanaba ese pequeño grupo que hace unas semanas pasaban sin mirarse siquiera.
-Bueno… les doy la dirección de mi casa para ir después de clases.
-Tengo atletismo- se excusó Memo.
-Y yo karate.
-El partido contra los rivales se acerca.
-Soy la capitana del equipo de básquet.
-Ok, ok- les dijo el chico intentando mantenerse sereno- ¿les parece a eso de las cinco? ¿Queda bien con sus actividades deportivas?- ellos se miraron entre sí y asintieron.
-Aunque se supone que hoy iríamos por el helado- miró a Abby esperando que no se fuera a arrepentir.
-Ah sí, y ya lo hemos postergado bastante.
-Se lo compran de camino a mi casa, o sea hello-les dijo comenzando a exasperarse por la poca cooperación- Kuki y Wally se me van por la sombrita y en cuanto terminen se van derechito a la reunión, no se entretengan con nada.
-Yo debo tomar una ducha antes de ir.
-Igual yo- corroboró Wally- siempre apesto después de entrenar.
-Como su líder- una mano lo calló.
-Lo que este idiota quiere decir es que si se tardan demasiado se acabaran las palomitas- afirmó Abby inocentemente.
-¿Habrá palomitas?- Kuki se veía emocionada.
-Claro ¿Qué sería una reunión sin palomitas?
-¿Y tendrán mantequilla?
-Pues claro, mucha mantequilla.
-¿Y soda?- inquirió El Güero.
-Litros de soda- dijo Uno entendiendo por donde iba el chantaje de Abby.
-¿De todos los sabores? Porque la de limón…
-¡Sí!- le gritó exasperado.
-Y…
-¡Si Memo, habrá comida!- le espetó- a ver a ver, quiero que pongan atención necesitan cuidarse mucho y estar prevenidos para lo peor- Kuki y Memo intercambiaron miradas dando a entender que habían perdido el hilo de la charla- ahora intercambien números de teléfono y estén alerta de cualquier cosa que les parezca sospechosa
-¿Cómo qué?- preguntó Memo copiando el teléfono que Kuki había anotado en el celular de un sonrojado Wally- tú me pareces sospechoso en estos momentos.
-Como el ataque, secuestro y/o tortura de algún….- la campana dio por terminada la hora de receso- Bueno chicos, rompan formación.
-¿Qué?- preguntaron los tres con la ceja levantada.
-Que vayan a clases- les dijo Abby mirando reprobatoriamente a su líder-nos vemos por la tarde- los tres chicos se levantaron murmurando sobre la extraña personalidad del chico nuevo. Cinco y Miguel los vieron partir y cuando la cafetería quedó vacía también se levantaron para ir a sus respectivas clases.
-¿Estás seguro de esto? No quise meterme porque pareces tener algo parecido a un plan, pero conoces las reglas.
-Se negaron a unirse a los adolescentes.
-Ahorita, aún no termina esto. Ellos no recuerdan nada y…
-No están a salvo, trataron de lastimar a Kuki ¿crees que hubiera podido contra ellos? No tiene armas, ni ella ni los otros. Corren más peligro sin sus memorias que si les rebelo una parte de la verdad, ni nosotros ni el Sector V pueden cuidarlos en todo momento; además, cumplieron su promesa, siguen siendo niños de corazón.
-Eso ya lo sé, no desconfiaría de ninguno de ellos, pero dudo que nos crean.
-Kuki sigue teniendo esos recuerdos raros, hoy en la clase de Arte vi que dibuja números y dice haber soñado con un árbol, una casa del árbol.
-Le he preguntado a Memo del asunto, él no ha tenido esos sueños, hasta donde sé, solo Kuki los tiene y no me parece del todo lógico ¿la máquina habrá fallado? Fanny ya había sido destituida unas semanas antes ¿a quién podría preguntarle?- se quedó callada unos momentos y luego prosiguió- pero hablando de lo de esta tarde ¿de verdad sabes lo que haces? Pareces demasiado convencido de que formemos de nuevo un grupo, ellos se llevan bien pero…
-Tú tranquila y yo nervioso, tengo un plan bárbaro que no puede fallar, gracias.- la morena lo miró recelosa, era su deber proteger el secreto de KND, pero Uno era su líder y su mejor amigo, a su pesar, confiaba en él.
Unas horas más tarde los chicos estaban sentados en media luna frente a Miguel en la sala de su casa, eran demasiado grandes para caber en su habitación; masticaban ruidosamente pizza, palomitas y nachos mientras los vasos de soda descansaban en el suelo.
-Bueno chicos, es hora de que sepan algo muy importante y para eso quiero que me juren por lo más sagrado en esta vida que lo que se diga aquí dentro no se le rebelará a nadie aunque les hagan calzón chino ¿me lo juran?- todos asintieron- Bueno, esto tiene que ver directamente con su infancia, a ver ¿quién puede decirme algo que recuerde?
-Mi mamá dice que siempre le estaba desarmando todo para hacer cosas raras y vivía con el miedo eterno de que muriera electrocutado- afirmó Memo con la boca llena de nachos.
-Me metía en problemas, me mandaban a internados, sacaba malas calificaciones, lo normal- aseveró Cuatro encogiéndose de hombros.
-Jugaba con simios arcoíris- dijo tres llenándose la boca con palomitas de maíz.
-Esas son cosas muy superficiales- dijo el líder poniéndose de pie y caminando con las manos tras la espalda, pensando- ¿Recuerdan a sus amigos? ¿Su primer amor? ¿Qué hacían después de las clases?- los chicos se miraron intrigados.
-Claro que recuerdo a Zac Efron, tontito- rio Kuki tomando algunos nachos mientras Uno la miraba con exasperación.
-Alguien gordo- dijo Wally seriamente.
-¿Estabas enamorado de alguien gordo?- le preguntó Kuki burlona.
-No seas tonta- le espetó- mi mejor amigo, él era gordo. Recuerdo muy vagamente que siempre estábamos jugando a… con… pues no sé a qué pero nos divertíamos- les dijo con principios de jaqueca.
-Yo jugaba con Joe que en ese entonces era el guardia del pasillo, es el chico que está metido en eso de la gaceta escolar.
-Lo conozco, tengo sociales con él- aseguró Wally.
-Eso fue hace mucho Memo- le dijo Uno mirándolo a los ojos- hablo de cuando tenías nueve años y amabas volar.
-Yo no sé volar, ni siquiera me he subido nunca a un avión, mi madre insiste en estar al ras del suelo cuando viajamos.
-Ay o sea hello- les dijo dándose un golpe en la frente- hasta van a hacer que me salgan canas, Abby sigue tú, yo ya no puedo con esto.
-¿Este era tu plan bárbaro?- lo miró con burla- yo no me voy a meter, arréglalo tu solito.
-Jugaba con alguien- les dijo Kuki con la mirada un tanto perdida- era un chico y aunque no se parecía a Zac Efron… creo que fue mi primer amor, pero no puedo recordar cómo era o qué hacíamos, sólo sé que había un castillo de arena.
-¿El rey Dunas?- Miguel se veía asombrado y un tanto asqueado de que ese chico estuviera en esos recuerdos de su amiga.
-Kuki ¿me prestas los dibujos que entregaste hoy en Arte?- la morena había decidido intervenir al ver el lío que estaba ocasionando su amigo; muy bueno motivando niños, pésimo hablando con adolescentes.
La pelinegra rebuscó en su mochila y de un folder de plástico rojo extrajo varias hojas que puso frente a ellos, Memo y Wally los miraron minuciosamente.
-Recuerdo esta cosa infernal- señaló un boceto en acuarelas del Señor Ternura- una vez rompí uno y… y…- el chico se quedó en blanco- no estoy seguro qué pasó, pero desde entonces no me gustan los gatos.
-Una vez soñé con algo como esto- señaló Memo un dibujo a lápiz de R.O.B.O.B.R.A.D.L.E.Y.- sería estupendo que fuera posible construir algo así.
-Sus memorias están incompletas- les dijo Uno.
-No recordamos algunos detalles, gran cosa- le dijo Wally molesto- seguramente les pasa a muchos.
-No, a ustedes les borraron la memoria cuando cumplieron 13 años ya que pertenecieron a una organización secreta mundial llamada Los Chicos del Barrio que se encarga de combatir la tiranía adulta. Al igual que cientos de niños alrededor del mundo fueron reclutados y entrenados para enfrentarla y gozar de todas las libertades y facilidades que tienen los miembros, como son tecnología de punta, juguetes ilimitados y misiones mega wow; la única condición que todos debemos aceptar es el borrado de la memoria al llegar a la edad adolescente.- se limpió una lágrima que le escurría- Pertenecieron al Sector V, el más bárbaro en toda la historia de KND, respondíamos a los nombres clave de los números del Uno al Cinco, sin saltar. Yo soy Uno, su líder y volví de una misión ultra secreta para combatir a su lado en una de las misiones más peligrosas de todos los tiempos, pero para eso necesitamos estar todos juntos ¿qué dicen? ¿Cuento con ustedes?- los tres lo miraban con la boca abierta.
-A ver genio- empezó Wally- si tú eres el líder ¿cómo nos recuerdas? Porque no te ves menor de trece años.
-Yo no estaba en este planeta, no puedo revelar mucho pero en el espacio, el tiempo pasa diferente, hasta que volví me convertí en esto.- se señaló.
-Creo que te pegaste muy duro Migue- afirmó Memo aguantándose la risa- eso de Los Chicos del Barrio es algo con lo que juega mi hermanito, y hasta dice que es número T.
-Pero T no es un número- afirmó Kuki.
-Lo sé y se lo he explicado cientos de veces, pero- suspiró- si al menos dijera que es el númer para argumentar que es la incógnita de alguna ecuación.
-Bueno Dos, tu hermanito siempre ha sido raro pero nos ha ayudado en misiones muy peligrosas- agregó Uno.
-¿Quién es Dos?
-Ay por favor- volvió a golpearse la frente- si te estoy mirando quiere decir que eres Dos, el Güero es Cuatro y Kuki es Tres, no perdamos tiempo con las presentaciones.
-Sinceramente, creo que se te zafo un tornillo- le dijo Wally.
-Vamos Abby, dile que no se pase, para broma ya fue suficiente, debería escribir un comic o algo.
-No es una broma Wally- dijo la chica que se había mantenido al margen con los brazos cruzados- yo también recuerdo todo- observó como todos la miraban- algunos miembros somos elegidos después de los 13 años para seguir como agentes encubiertos y así deshacer los planes adolescentes desde dentro.
-¿¡Y por qué no nos eligieron!? ¿No éramos lo bastante buenos?- le gritó el australiano lleno de una furia que no comprendía.
-Claro que lo eran- aseveró Uno- todos juntos éramos imparables e individualmente bárbaros, desconocemos las razones para que no hubieran sido elegidos pero…
-¡Basta!- explotó Cuatro- no voy a seguirte el juego donde se supone que hay una guerra entre adultos y niños en la que los adolescentes tienen parte ¿qué sigue? ¿La estupidez de los sostenes y las armas?- se interrumpió al ver la cara de desilusión que le mandaba Kuki- Eso no sonaba tan mal en mi cabeza… es decir Kuki…
-No comprendo eso de Los Chicos del Barrio- dijo calmadamente con la vista baja- me gustaría creer que cuando era niña hacía ese tipo de cosas y tenía aventuras divertidas con mis amigos, pero no lo recuerdo; sin embargo, esta historia da un poco de sentido a por qué los que creía mis amigos me atacaron de aquella forma y sacaron e hicieron cosas propias de una película de ciencia ficción.
-Pudo ser una broma- Wally se veía preocupado.
-Yo sé muy bien lo que vi- levantó los ojos empapados en lágrimas y le sostuvo la mirada- y no te pido que me creas- se limpió la cara con el dorso de la mano- debí suponer que no me creerías, como si inventara cosas sólo para estar un rato contigo ¿no? Para llamar tu atención igual que Rose, seguro muchas chicas hacen eso, pero sabes, no soy como ellas ¡No soy como Sarah!- le gritó la chica al tiempo que recogía su mochila y se iba de la casa corriendo y sin parar de llorar.
-Como siempre, bien hecho Cuatro- le dijo Uno conteniendo las ganas de alcanzar a su amiga.
-Me llamo Wally- lo miró fríamente-y no creo en absoluto nada de lo que dices- tomó sus cosas y salió de la casa dando un portazo. Uno y Cinco miraron a Memo que se rascaba la nuca.
-Yo quiero creerles, en serio, pero lo que dicen no tiene mucho sentido, para un comic sí, pero para la vida real…además- agregó- los altos mandos no creen que seamos lo bastante buenos para conservar los recuerdos ¿no? Quizás es mejor que las cosas se queden así- se encogió de hombros, les lanzó unas cuantas miradas de disculpa mientras recogía sus útiles y salió de la casa también.
-Vaya, tu plan fue un éxito- le dijo Abby con sarcasmo- ¿y ahora qué genio?
-Primero dime ¿quién rayos es Sarah? Entiendo lo de Rose, 587 me mandó un mensaje reportándome que habían aprehendido a una traidora en casa de Cuatro, pero…
-Rose traicionó a KND cuando Kuki era líder del Sector V, estuvo con los adolescentes pasándonos información para llevar a cabo una emboscada en la fiesta anual de la organización, pero Kuki lo descubrió y logró salvar el día; sin embargo, Rose se escapó unos meses después. En cuanto a Rose, no tengo idea- le dijo Abby- que yo sepa nadie en nuestro grado tiene ese nombre- lo pensó detenidamente- pero sinceramente creo haberlo escuchado antes, en algún lado, hace mucho tiempo, prometo que si recuerdo algo te lo diré; aunque no creo que venga al caso en estos momentos donde nos acaban de tildar de locos.
-Eso ya estaba previsto ¿crees que pensé que correrían a mis brazos? Son mi equipo Cinco, los conozco hasta mejor que ellos ¿no recuerdas que cuando los reclutamos también se negaron?- ella asintió- y tampoco entonces me rendí- sacó su celular y marcó, en cuanto le contestaron solo atinó a decir- Pon en marcha el Plan B.
*Transmisión interrumpida*
