Feliz año a todos los que se toman el tiempo de leer esto, aquí les va un capítulo algo largo pero no supe como fraccionarlo. Nos leemos pronto, espero sus reviews, cada uno me motiva a seguir con esta historia.

*Personajes propiedad de Tom Warburton


Operación U.N.O

Unidos los

Niños reviven

Organización

Una vez en la Base Subterránea Dos, Tres y Cuatro recorrieron los pasillos maravillados de todas las cosas que parecían chatarra, y en realidad no lo eran, antes de que fueran llamados a merendar por sus hermanos menores, quienes ya estaban pasando el cereal de simios arcoíris y la leche caliente; sin pensárselo dos veces, corrieron a comer algo, ya era tarde.

-Adolescentes cenando con nosotros, que ironía- se quejó Mushi mirando con reservas al grupo de chicos que estaba extasiado al ver que en sus alacenas había todo tipo de comida chatarra.

-Si mi madre supiera que comes todo esto- le dijo Kuki risueña y llenando su plato hasta el tope.

-Oye tengo monos en la cara ¿o qué me ves?- preguntó Dos a Mushi que se había sentado de frente y no dejaba de verlo con odio.

-Si no lo recuerdas no es divertido- le dijo la niña- pero yo no olvido, jamás lo hago- le dijo misteriosamente.

-Bueno chicos- Uno se aclaró la garganta al ver que todos estaban satisfechos- ahora que ya me creen es mejor que retomemos la charla de esta tarde- todos se miraron con cautela- me alegra que el Sector V este presente, ya que también les concierne. Una peligrosa misión ha caído en los hombros de Los Chicos del barrio y los han llamado de su retiro para que ayuden una vez más a enfrentarnos a peligros inimaginables.

-Yo tengo una pregunta- Memo levantó la mano como si estuviera en clase- nuestros hermanos ¿son parte de esta secta?

-Es una organización, no una secta- le dijo Uno- pero sí, es muy común que los hermanos pequeños sigan el ejemplo de los mayores, aunque hay sus excepciones- miró a Abby de reojo.

-Sector V- dijo 84 con voz firme- preséntense ante el antiguo sector.

-Yo soy número T, el susurro de la noche, murmullo de la oscuridad y peor pesadilla de los adultos- Abby se llevó las manos a la cara pero optó por no decir nada.

-Pero T no es un número- agregó Kuki consternada.

-¡Qué soy número T!- gritó Tommy- me encargo de volar las naves y de la tecnología 4x8 del sector.

-Yo soy 34- se paró Mushi haciendo un saludo militar- me encargo de las tácticas distractivas, experta en combate a distancia y enfermera de este sector.

-Mi número clave es 43- Joey se paró con las manos en los bolsillos- soy bueno en combate cuerpo a cuerpo, ayudo a nuestro líder con las estrategia con el armado de tecnología.

-Yo soy 83- Sonia se alisó la falda que llevaba ese día y se miró los pies nerviosa- me encargo de las tácticas distractivas junto a 34, también le ayudo con los heridos si las cosas se ponen feas y soy la segunda al mando de este sector.

-Y yo soy 84- dijo el chico del eterno gorro jugando con su yoyo- experto en artes yoyisticas, actual líder del sector V.

-Ok, como les iba diciendo- continuó Uno- fueron llamados para ayudarme en esta misión que no solo pone en peligro a la organización, a los cadetes y a ustedes mismos, incluyendo a sus hermanos- los niños lo miraron con atención- he logrado descubrir que alguien está raptando a los expertos en tácticas disctractivas, combate cuerpo a cuerpo y expertos en tecnología, tanto cadetes como agentes, y ya no se están conformando con aquellos que cumplen 13 años. Fuera de eso me he visto limitado en la investigación, por eso, ahora que tengo su atención y confianza ¿alguno de ustedes ha escuchado algo que a su juicio encaje con estos datos?- miró a los adolescentes- Tres ¿no has escuchado algo que te suena remotamente parecido a "rapto de infantes"?- los adolescentes se miraron confusos.

-Este ¿yo soy Tres?- preguntó Memo inquieto- en realidad no tengo muchos amigos así que no estoy muy enterado- Uno se golpeó la frente con fuerza.

-No Memo- le dijo intentando encontrar calma donde no la había- tu respondes al nombre clave de Dos y Kuki es Tres.

-¿Y yo quién diablos soy?- protestó Wally- no salgas con una tontería que soy número W porque entonces si…

-¡Hey!- protestó Tommy.

-A ver genio- intervino Abby recordando la poca paciencia de su mejor amigo- si este sector comprende los números del uno al cinco sin saltar y yo soy Cinco, Miguel es Uno y acaban de asignar el dos y el tres, por lógica ¿quién crees ser?- el rubio le puso mala cara y con una mano comenzó a contar haciendo que la morena pusiera los ojos en blanco.

-No estoy muy segura de haber escuchado la palabra rapto en ninguna platica- susurró Tres- solo querían reclutarme y al negarme fui atacada; pero sé que todos los viernes los populares se reúnen en el café de la esquina en la Calle 27, ese con macetas raras en la entrada.

-Debe ser una guarida- Uno paseaba de aquí para allá- tuviste suerte al salir viva de sus ataques, aunque no me sorprende ya que yo mismo te entrené.

-¿Entonces Kuki no estuvo en la Base del Ártico?- Mushi lo miró con curiosidad, jamás había tenido tiempo de preguntar.

-No, durante aquella época el Sector V se había quedado sin miembros e incluso yo mismo fui sacado de mi entrenamiento por Cinco para incorporarme al equipo. Nueve se había ido a buscar la isla de la viruela, Cree acababa de traicionar a la organización al acercarse su destitución debido a la edad y los gemelos Ocho A y Ocho B seguían en observación debido al contagio, Cinco era la única miembro activa y no había demasiados niños interesados en formar parte de la Organización. Cuando elegimos a estos chicos para complementar al Sector V, y los convencimos de aceptar nosotros mismos los entrenamos.

-Justo como lo haremos ahora- aseveró Cinco- aún pueden pelear. Hoy número Cinco los observó y le agradó lo que vio, pero necesitan ser más fuertes, más rápidos, más seguros y más listos que lo que sea que se esté llevando a los cadetes… ¿si Tres?- Kuki había levantado la mano.

-Ah si yo, este ¿qué número dijeron que era Mushi?- la frente de Uno se vio nuevamente golpeada y estaba seguro de que si hubiera tenido cabello se lo habría empezado a arrancar. Cinco se había dejado caer en el sillón con la cabeza hacia atrás, comenzaba a recordar sus días de líder de Sector.

- O sea hello ¿por qué justo ahora eso es relevante?- le dijo con una voz rayando en lo histérico- concéntrate en los hechos.

-Es 43- contestó un Wally muy seguro.

-Claro que no, es número M- dijo Memo.

-¡Soy 34!- gritó Mushi con la boca llena de cereales- ¡Joey es 43 y el único que usa letras en su número clave es Tommy!

-En realidad en los Chicos del barrio galácticos también se hace- Uno recordó a su antiguo líder y compañeros- pero ese no es el punto aquí, a ver pásenme por favor unas hojas, crayolas, diurex y si se puede unos chicles de menta que ya se me acabó la saliva, please.- Sonia y Tommy corrieron a buscar lo que Uno les pedía.

Cinco minutos más tarde tanto niños como adolescentes traían pegados en el pecho su número, incluido número Uno.

-Acabando así con las preguntas tontas y fuera de lugar, como Cinco iba diciendo van a ser entrenados nuevamente pero deben aprender a trabajar encubiertos, guardar apariencias, nadie puede enterarse que ustedes saben la verdad sobre esta organización. El próximo fin de semana volaremos a la Base secreta del Ártico como misión de reconocimiento y… ¿si Cinco?

-¿Cómo volaremos? Yo no tengo pasaporte- los demás adolescentes negaron efusivamente- dudo mucho que la Base lunar nos proporcione armamento, ni imaginar una nave y aunque Dos es un genio no lo creo capaz de construir una en cuatro días, sobre todo cuando lo veo tan preocupado en intentar memorizar su número. Tampoco ellos pueden seguirnos llevando- señaló a los niños- es arriesgado, si alguien lo descubre…

-Bueno… podrían prestarnos.

-¡No!- dijeron los niños a coro.

-Qué le digo, me dice, qué le digo…

-No podemos arriesgarnos a algo así- aseveró 84- pero podríamos darles su antiguo S.C.A.M.P.E.R, nosotros preferimos usar la M.O.S.C.A, cuando maneja T, claro está.

-El S.C.A.M.P.E.R. está pasado de moda- aseveró Mushi mientras Sonia se reía.

-Necesita mantenimiento, pero en teoría aun funciona- continuó Lee.

-Requiere un cambio de aceite, refacciones y algunas mejoras, pero no es nada que mi hermano no pueda hacer, con o sin memoria- agregó T- quizás un cambio de asientos porque han crecido y… no te lo había dicho Uno pero tienes un trasero cada vez más enorme ¿estás comiendo mucho chocolate?

-Yo le dije lo mismo- aseveró Dos- pero no quiere hacer ejercicio.

-¡Ta, ta, ta!- gritó Uno exasperado de ser la comidilla- concéntrense en la misión y no en mi trasero- Tres lo vio discretamente y luego soltó una carcajada que le contagió a Cuatro- a partir de mañana deben infiltrarse más con los adolescentes y obtener toda la información que puedan sin revelar su condición de agente. Tres y Cuatro- los chicos dejaron de reír en el acto- sí ustedes, deben averiguar cosas de las porristas y los del equipo de fútbol, si las cosas no han cambiado ellos deben tener una buena posición entre los ninja adolescentes; aunque ahora que Cree juega en las ligas mayores sería bueno investigar quién es su líder.

-El líder no se involucra en las misiones, solo se comunica con ellos usando llamadas y mensajes de texto, Rachel y Fanny lo han estado rastreando por meses- Cinco lo miraba con los brazos cruzados.

-De acuerdo, por ahora les dejaremos eso a ellas. Dos y Cinco quiero que hagan lo propio con el equipo de baloncesto y los de atletismo.

-¿Y tú que harás?- preguntó Memo.

-Me pondré en contacto con un buen amigo, el querido Chad.

-¿Estás loco?- arremetió Abby- no confío en él, nadie sabe realmente a qué lado pertenece.

-Él tampoco sabe de nuestro lado ¿cierto?- la morena lo pensó detenidamente- ¿y quién mejor que yo para entablar charla con el antiguo Líder supremo?- la morena sonrió, si alguien podía con Chad sin duda era Uno.

-¿Y nosotros cómo podemos ayudar?- agregó Sonia.

-Necesito que vayan a los sectores a los que pertenecían los agentes que han desaparecido en la búsqueda de los cadetes, quiero que los entrevisten y anoten cualquier cosa extraña, si es necesario pónganse en contacto con las familias.

-Te ayudaremos- accedió 84.

-Bueno chicos, ahora a dormir porque mañana hay escuela.

-¿Aquí?- se sorprendió Wally.

-Por esta noche no tenemos inconveniente- aseguró 84 mientras los demás chicos corrían hacia sus habitaciones en busca de cobijas y almohadas para los mayores.

-Mañana podemos ir a casa a cambiarnos antes de la escuela, por lo demás estamos cubiertos por esta noche- explicó Cinco.

-¡Sera como una pijamada!- gritó Tres emocionada mientras Cuatro se levantaba a buscar el baño.

-Exacto nena, exacto- se alegró Cinco, al fin estaba con su mejor amiga.

Todos comenzaron a armar una improvisada cama en el suelo con las cosas que los niños les habían proporcionado.

-¡Me encantan estas puertas!- se escuchó que Wally gritaba.

-Solo manténganlo alejado de la armería- dijo Lee- y buenas noches- todos los niños se retiraron al momento que Cuatro llegaba con una sonrisa en el rostro- Ah si- se detuvo- las luces de las paredes que se quedan prendidas no intenten apagarlas, créanme nadie quiere saber qué pasa- Uno lo miró fijamente y luego miró a la niña rubia, recordando.

-No te preocupes, gracias- el niño asintió y siguió su camino.

-¡Esperen!- gritó Mushi- me falta algo- corrió hacia Memo y le dio una patada en las espinillas antes de salir corriendo a su habitación, nadie dijo nada, solo Memo que gritaba de dolor.

-Vaya, estoy en una habitación durmiendo con Abby, la chica más cool de la escuela y con Kuki, una porrista- dijo Memo luego de un rato- ya nadie podrá decir que soy un perdedor.

-En realidad sigues siéndolo- le dijo Wally que estaba recostado a su lado.

-Imagínalo, estamos pasando la noche con dos bombones- el joven comenzó a reír mientras Wally se le unía- somos los chicos más afortunados de toda la escuela.

-Podemos oírlos tarados- aseveró Cinco con fastidio mientras les lanzaba un tenis- además nadie puede enterarse de esto.

-¿Con cuantas chicas has estado Wally?- Memo ignoró los reclamos.

-Por supuesto que con muchas- le dijo Wally sin pensar a qué se refería su pregunta- ya sabes que yo…

-¡Queremos dormir!- le dijo Uno sintiendo a Kuki moverse molesta a su lado; todos formaban un círculo.

-¿Con quién fue tu primer beso Wally?- preguntó Memo entre risas, no estaba acostumbrado a tener tantos amigos.

-La verdad no recuerdo su nombre- le dijo rememorando- pero era hermosa ¿y el tuyo?

-Ahh… bueno fue con… seguramente no lo recuerdo porque nos borraron la memoria- dijo algo apenado.

-¡Nunca has besado a nadie!- se burló Wally- eres un ñoño.

-¡Si he besado!- se defendió Dos.

-¡Que no!

-Fue con Cree- le dijo Uno intentando que se callaran- ahora duérmanse.

-¿La candente Cree? ¿A poco me gustaban las mayores? eso le gana a cualquiera- le dijo molestando a Wally.

-Pero yo he besado a más y tú solo a una, las mías les ganan a- recibió el impacto del otro tenis de Abby.

-A ver idiotas, los dos son unos perdedores y no se les va a quitar, y además de eso son unos brutos que se van a morir solos porque no saben tratar a las mujeres- vio de reojo a Kuki que se había metido entre las cobijas fingiendo dormir, pero era más que obvio que los escuchaba- eres un busca pleitos que no tiene relaciones estables y eso habla mal de ti, y tú eres un ñoño, tu beso con mi hermana fue una farsa, ni siquiera recuerdas tu primer beso verdadero y…- notó que Uno la miraba apoyado en un codo- y ya… cállense y duérmanse, babosos- se recostó y se tapó la cabeza.

-¿Con quién fue tu primer beso Migue?- le susurró Memo después de diez minutos, no podía dormir.

-¿Si te contesto te duermes?- le dijo Uno exasperado.

-Fue con Lizzy seguramente- Abby se había asomado y los miraba recelosa, dispuesta a golpearlos si volvían a decir cosas que lastimaran a Kuki o a… a la sensibilidad femenina.

-Temo que no Cinco, íbamos en primer grado y Laura Limpin me acorraló mientras alimentábamos a los conejos, traté de rechazarla pero… ya sabes lo que ocurre cuando se enoja, me besó- Uno se limpió una solitaria lagrima que salió por su mejilla al recordar la impotencia que había sentido.

-¿Malva adolescente te besó?- se burló Abby entre carcajadas- ¿y no te pico su bigote? Ay Uno… te sigue cada chica…

-¡Ya estuvo no! era una criatura, no pude defenderme.

-Ay sí, pobre y débil Migue- le dijo Abby- seguro en el espacio también te gustaban grandotas ¿verdad? Unos bombonsotes como dice Dos.

-Para tu información las chicas de la galaxia Cempren se caracterizan por ser fornidas y peludas- recordó que eran una mezcla entre chewbacca y el tío Cosa- no tiene nada de malo probar cosas diferentes.

-No me digas que… ¿salías con alguien así?- Abby no podía contener la risa.

-Bueno me invito unos helados de queso lunar, no podía… bueno y eso a ustedes que les importa, ya duérmanse que mañana hay escuela- arremetió.

-Abby ¿con quién fue tu primer beso?- le dijo Wally sintiéndose en ambiente- vamos cuéntanos- la morena se quedó paralizada y se sonrojó.

-Eso es mi asunto, y ya duérmanse- se giró y se enredó entre las cobijas.

-No seas así- le reclamó el Güero- ándale dinos- una lluvia de almohadas, peluches, zapatos y herramientas les cayeron encima.

-¡Queremos dormir!- gritaron el Sector V molestos, todos enfundados en sus pijamas.

Al otro día después de clases los chicos se encaminaron a casa en busca de herramientas y chatarra para llevar a casa de Uno, donde fabricarían armas y repararían el S.C.A.M.P.E.R. Tres y Cuatro fueron los últimos en llegar, cargaban una pesada caja de cartón.

-Que bárbaros tardaron mucho- Uno los hizo pasar a un atestado comedor.

-¿Dónde están Abby y Memo?- preguntó Wally haciéndose espacio.

-Están en el patio con el Sector V arreglando el S.C.A.M.P.E.R, nosotros tenemos que hacer unas sencillas armas, Dos nos dejó unos planos.

-¿Seguro que sé hacer esto?- preguntó Kuki- no estoy segura ni de usar correctamente mi celular.

-Claro que sí- le apremió su líder- comienza a desarmar esta secadora que me regalo mi abuela alguna navidad, Wally ayúdame con este cableado- los adolescentes asintieron y se pusieron manos a la obra.

Después de un rato trabajando, unos ruidos en el patio los alertaron.

-¡Tres, ven un momento!- escucharon que gritaba 43.

-¿Quién es Tres?- la chica dejó el desarmador a un lado y los miró confusa.

-De seguro es Memo- le dijo Wally retorciendo cables.

-¿Y quién es Abby?

-¡Pónganse los gafetes!- les gritó Uno pegándoles un post it en la frente con el número correspondiente.

-Oye Uno- Abby se había asomado para apresurarlos- quizás tú también quieras ver esto.

Los tres adolescentes salieron al jardín y vieron con asombro como Joey había traído al Conejo gigante de Tres.

-¡He soñado con eso!- gritó Tres con las pupilas dilatadas.

-Claro que sí- Mushi se había levantado la máscara de soldar- tu solías pilotearlo.

-¡¿En serio?! Pero… pero…

-¿y están seguros que cumple con todos los protocolos de seguridad?- preguntó Dos mirando el robot con desconfianza.

-Tú y Tres lo construyeron, suponemos que sí- dijo Cinco no muy convencida.

-Vamos Tres, pruébalo, te encantaba pilotearlo- le apremió 83.

-C-claro ¿alguien tiene un casco que me preste?- preguntó la pelinegra.

Una vez arriba de HIPPIE HOP número 43 le mostraba cómo funcionaban los controles.

-No me digan que Joey ha estado manejando esa cosa tan ridícula todo este tiempo- Cuatro no les quitaba la vista desde abajo.

-¿Crees que es ridículo?- 84 comía una paleta mientras observaba-¡43 muestra el arsenal!- gritó y al minuto siguiente miles de púas aparecieron alrededor del cuerpo del conejo, la nariz se removió para dejar ver los misiles que se encontraban también en las orejas y la espalda.

-Bueno… quizás no esté tan mal- confirmó el rubio.

Joey bajó del robot y se cerró la cabina, el conejo comenzó a correr, primero de forma torpe y después más natural, dio un par de vueltas y saltó la casa de Uno para después regresar a toda velocidad. Sin embargo, tropezó con uno de los autobuses que pasaba y cayó en medio de una pequeña explosión entre la que salió expulsada la japonesa hacia el jardín, ya en el piso, el paracaídas se abrió.

-Creo que está muerta- dijo Dos tapándose los ojos aterrado mientras Wally se acercaba corriendo.

-Debemos arreglar esos desperfectos- 43 tomó una llave y siguió a su hermano con 84 detrás.

-Oye Kooks ¿estás bien?- dijo buscando preocupado a su amiga entre la tela sin percatarse de como la había llamado, de nuevo.

-Jajajajajajaja nunca he estado mejor- escuchó que decía ella saliendo de entre los pliegues envuelta en una risa histérica e infantil- hay que hacerlo de nuevo.

-No te pases- dijo el chico sacando el aire junto con el terror que había sentido.

-No seas aburrido Güero, debes probarlo, es la onda estar en esa cosa.

-Si tú lo dices- el australiano estaba molesto, asustado y de alguna forma aliviado y feliz de verla reír así ¿cómo esa niña tonta podía hacerlo pasar por tanta gama de emociones? Joey lo miraba de reojo mientras 84 ayudaba a Tres a ponerse de pie, riendo con ella al verla enredarse y caer de nuevo.

-Eres un idiota Wallabee- le espetó a su hermano mayor- todos nos enamoramos un poco de ella pero tú… tu… eras tan afortunado y aghh- el niño se despeinó furioso y caminó hacia el robot mientras dejaba a su hermano sorprendido y con una sensación extraña en el pecho.

Esa noche todo el Sector V regresó a la Base secreta sin preocuparse por el paradero de los adolescentes con los que habían estado conviviendo, demasiado para ser normal ¿no se suponía que la adolescencia era lo peor que podía pasarle a un Chico del barrio? Sin embargo, ellos parecían niños grandes, con una que otra tontería provocada quizás por eso llamado hormonas, pero fuera de eso, eran muy divertidos, tal como los recordaban.

-¡Tengo aceite hasta en los calzones!- gritó T al salir de la alberca de pelotas- y no me pienso bañar.

-Creo que a mí se me tapó un oído otra vez- se metió el dedo en un intento de mejorar su audición- ¿Quieres una partida de Mortal Kombat antes de dormir?- le sugirió Lee a su amigo.

-Por supuesto- y antes de echar a correr hacia la sala de juegos se giró a los demás- ¿no vienen? ¿Temes que te venza Sonia?

-Yo sí quiero tomar un baño- dijo haciendo notorio su desagrado ante la actitud simiesca de sus compañeros.

-Como quieras- le contestó y echó a correr junto con su líder.

-Ay Joey- se giró al menor del equipo- nunca crezcas por favor.

-El siempre será un niño lindo- lo abrazó de la forma en que su hermana abrazaba a Cuatro, aunque la diferencia de estaturas no era tan notoria, unos ocho centímetros quizás- ¿estás bien? odias que haga esto y te llame lindo- le dijo inquieta.

-Iré a armar algo con mis cubos- se excusó- si me necesitan estaré en mi cuarto- se separó amablemente y partió con las manos en los bolsillos.

-¿Qué mosca le pico?- preguntó 84 a 34 quien al no tener respuesta solo se encogió de hombros.

Joey entró a su habitación y encendió las luces, al estar bajo tierra era muy poca la luz que se lograba filtrar de la superficie, y menos de noche. Sin embargo no tenían problemas con eso debido al elaborado sistema de electricidad que habían creado Lee y Tommy gracias a los cuyos, una de las condiciones que puso Sonia para cambiar de la Casa del Árbol a la Base subterránea era que siempre hubiera luz, odiaba la oscuridad.

Todos los muebles estaban armados con piezas de lego y a un costado había un viejo costal de boxeo que su hermano le había heredado. A lo largo de las paredes había posters de sus luchadores favoritos, súper héroes y una que otra caricatura, así como brochones no uniformes de pintura roja y azul, los colores de Spider-man; también había un dibujo que Mushi le había regalado, representaba su graduación de la Base del ártico, a un lado había uno que Sonia había hecho de cada miembro personificando a algún simio arcoíris. En las repisas estaban sus juguetes más preciados, algunos camiones, figuras de acción y comics. Sobre el escritorio tenía crayolas, más piezas legos, pintura, hojas, tijeras y varios planos de futuros proyectos, también algunos dibujos de dinosaurios que había estado haciendo los últimos días.

Había una repisa en especial donde reposaba un avión modelado en plastilina que Dos le había regalado antes de cruzar al otro lado, cumplir 13 años, a un pequeño Joey que apenas se había decidido a entrar a KND, también estaba un escenario en origami que representaba un dragón y encima Kuki y Joey, un regalo de ella cuando había sido su líder y él y Mushi habían sido asignados al Sector V.

Él sabía que Kuki estaba enamorado de su hermano, era obvio para todos menos para el tarado de Wally, y a pesar de tenerlo presente desde que había nacido no fue suficiente para evitar que el niño comenzara a sentir algo por la mayor de las Kiut ¿y cómo evitarlo? Desde que tuvo edad para caminar sus padres lo habían encargado con el hijo mayor, que como buen agente de KND lo había llevado a la Casa del árbol para que se entretuviera y no molestara, y allí la había conocido, siempre cuidándolo, diciéndolo que era lindo, jugando con él.

Se arrojó a la cama y se levantó el flequillo para ver el techo, sus ojos verdes relucían nostalgia, ni siquiera ver las estrellas fluorescentes y las naves a escala que Lee y Tommy le habían ayudado a poner lo animaron demasiado. Estaba recordando aquel día hace ya casi tres años cuando al salir del kínder pasó a cortar flores y se llevó un gran susto ya que dos perros enormes lo habían perseguido a lo largo de todo el barrio; por suerte, había llegado a la Casa del árbol.

Entró sin alguna invitación de por medio y se topó de lleno con una atmosfera de tristeza ¿cuántos días tenía Cinco de haberse ido? Siete o diez, no llevaba la cuenta, pero sí sabía que el lugar había perdido un poco de su chispa.

-Hola Joey- Tres apareció de la puerta que llevaba a la cocina cargando una gran rebanada de pastel y se sentó frente al televisor, le dejó espacio por si quería unírsele. El rubio se acercó escondiendo las flores tras su espalda y escuchó unos gritos de dolor y luego llanto proveniente de algún lugar de la casa; sin duda era Dos.

-Tienes los ojos rojos ¿lloraste por tu amiga?- le dijo a la japonesa que había dejado el pastel y se veía como si no supiera que hacer a continuación, ella lo miró y le sonrió de forma triste.

-Sí y no- dijo ella lanzando un gran suspiro- he llorado por semanas y es muy doloroso verla reír con adolescentes, ella es como mi hermana sabes, crecimos juntas, reímos, lloramos, peleamos y nos contentamos, y ahora… ella está con el enemigo, con otras personas y no recuerda nada de eso; pero creo que debo hacerme a la idea, lo mismo va a pasar con Dos y conmigo- Joey notó que no había mencionado a Wally- pero anoche no lloré por ella, al menos no demasiado.

-Wally también llora, aunque se haga el fuerte siente la ausencia de Cinco y de su líder.

-Un duro golpe para el sector, nos quitaron a nuestros líderes con solo algunos meses de diferencia, Dos lo ha estado haciendo muy bien pero- de nuevo se dejaron escuchar los sollozos por toda la casa- pero creo que nos estamos haciendo viejos, ya no es tan divertido como antes, o quizás ahora que sabemos que esto está por terminar…- las lágrimas volvieron a rodar por sus mejillas, ella intentó limpiarse con las mangas, pero solo logró que salieran más.

-Toma- Joey le extendió las flores que ocultaba- no llores.

-Seguramente también odias a las niñas lloronas, a fin de cuentas eres un Torres- le dijo ella aceptando el obsequio.

-Me dan igual- siguió a la niña a la cocina en busca de donde ponerlas- voy en el kínder y niñas y niños lloran por todo, hoy Ximena Portilla lloró porque le pusieron sándwich de huevo para comer y lo odia, ayer Gaten hizo un berrinche porque se tiró la pintura encima- se encogió de hombros- no tengo ninguna opinión sobre la gente que llora, yo también lo hago a veces- Tres había puesto las flores en un recipiente vacío de helado y las puso junto a la ventana.

-Ahora que Cinco ya no está no tengo con quien hablar- soltó de pronto- Dos está demasiado triste, nunca me di cuenta que fueran tan cercanos, pero si lo pienso era obvio, son amigos y bueno, eso solo me deja a… Cuatro y… bueno ya sabes cómo es.

-¿Qué hizo?- le dijo Joey apretando los puños, claro seguramente se había portado como un idiota.

-Hay una chica nueva en la escuela, Sarah Vargas- la chica frunció el ceño de solo nombrarla- la conocí en las clases de ballet y desde allí me odia, se sienta detrás de mí, siempre está molestándome, cuando Cinco estaba cerca se contenía pero ahora… además ya sabe que Wally es mi mejor amigo.

-Podrías darle sus pataditas.

-No puedo usar armamento KND contra la población infantil, son las reglas- dijo como si ya se le hubiera pasado por la cabeza- sólo adolescentes, adultos y niños traidores- rodó los ojos- tontas reglas. El punto es que… el otro día olvide en casa mi goma y Wally me regaló la suya, dijo que de todas formas él no iba a contestar nada, de alguna forma eso me puso muy feliz porque… bueno él…

-Él nunca te ha regalado nada ¿no?- Cinco alguna vez le había contado esa historia.

-Si, por eso. Me puse feliz y pensaba guardarla en cuanto llegara a casa pero esa niña… ella la tomó sin mi permiso y la usó toda, la desmoronó completamente- sus ojos mostraban ira contenida, tanto que sin pensarlo Joey había dado un paso atrás- yo fui y le grité pero ella me dijo que no era para tanto, sólo era una tonta goma después de todo, yo intenté que se disculpara pero ella me empujó y toda la escuela comenzó a reír y sin poderlo evitar me puse a llorar y busqué a Cuatro, estaba molestando a alguien o algo así, el punto es que cuando le conté todo se rio de mí y me dijo era una goma que había encontrado en el autobús, no era para tanto- el rubio comenzó a tener planes homicidas para su hermano ¿de verdad era tan tonto?- y entonces llegó esa niña y con sus lindos ojos miel y su voz más tonta le dijo que sólo era un accidente, que era nueva y no tenía amigos, que yo le molestaba ¿te imaginas?- Kuki estaba rompiendo unas servilletas sin darse cuenta- Wally se ofreció a hacerle de guía mientras se acostumbraba al barrio- la japonesa expulsaba un aura que empezaba a atemorizar al niño- y cuando estuvimos en la casa del árbol y hablé con él sólo me dijo: Kuki, eres una niña demasiado llorona seguro no lo hizo a propósito, odio a las niñas como tú.- la chica terminó llorando a mares después de su relato.

-Mi hermano es un idiota, claro que no te odia, eres su mejor amiga- le dijo Joey sin saber qué hacer para tranquilizarla.

-¿Y entonces por qué dijo eso?- aun lloraba a mares- yo creo que esa niña le gusta, su carácter es parecida a 86, incluso tiene un hermoso cabello rizado y sé que ella le gusta.

-¿Qué?- el niño la miró como si se hubiera vuelto loca, todo KND sabía de quien estaba realmente enamorado el Güero- Claro que no, jamás habla de ella ni nada.

-Pero él…

-Mira, no vengo a hablar por el idiota de Wallabee- le dijo en un arranque de valor- vine a decirte que… que me gustas Kuki- le soltó de pronto ruborizándose y haciendo que la niña dejara de llorar y también se sonrojara- pero sé muy bien que a quien quieres es a él- ambos se quedaron callados unos momentos, el sin saber hacia dónde correr y la niña hipando de vez en cuando, pero ya sin llorar.

-¿Soy… tan obvia?- preguntó ella sin saber qué más decir.

-Ambos lo son- el niño rodó los ojos.

-Joey, agradezco tus sentimientos- hizo una gran reverencia- pero yo… te veo como mi hermano menor.

-Lo sé- había ocultado el rostro entre el cabello y pateaba una basura imaginaria- sólo quería que lo supieras y ya sabes… que sonrieras. A Cinco no le gustaría verte así, y menos por Wally, todos sabemos que es un idiota- la niña sonrió un poco mientras asentía- además si tanto te preocupa tu amiga… bueno no es como si hubiera muerto ¿no? Sólo no te recuerda y en algún momento tú tampoco lo harás, pero quizás puedan ser amigas de nuevo y ya sabes, hablar de esas cosas que hablan las adolescentes.- la chica lo miró un momento y luego le dio una gran sonrisa.

-Tienes razón Joey, muchas gracias.

-De nada- se encogió de hombros- bueno iré a buscar algo que hacer, quizás quieras estar sola un rato- él se giró de nuevo y empezó a caminar.

-Joey, cuando seas un poco más grande seguro tendrás a muchas chicas tras de ti, eres un encanto- le gritó la niña, él siguió caminando, en ese momento no le importaban las demás niñas.

Caminó por los pasillos dispuesto a matar a Wally con sus propias manos o al menos darle una lección pero una vocecita lo detuvo, salvando así la vida de su hermano.

-Ya te vi- le siguió una risa- te gusta mi hermana- Mushi apareció de entre las sombras abrazando un Simio arcoíris amarillo. Joey lanzó un suspiro de frustración, claro debía haber sentido el aura de maldad que emanaba de ella a distancia, pero había llegado tan distraído; como lo exasperaba esa niña.

-No es eso, sólo le debe dinero a mi hermano y ya- se justificó.

-Ay aja- le dijo la niña rodando los ojos- a muchos les gusta mi hermanita, y ella es tan torpe que solo quiere al bruto de Wally.

-¡Hey! Es mi hermano de quien hablas- le dijo fastidiado, por eso no le gustaba hablar con ella.

-Eso no le quita lo bruto- le sonrió con autosuficiencia- ¿cuándo piensan hablar? Si sigue metiendo la pata llegará alguien más.

-No es tan fácil- le dijo ya harto de la presunción de la japonesa.

-Tu acabas de decirle lo que tu hermano en tantos años no ha podido y no veo que te haya costado demasiado ¿o sí?- el chico la miró con rabia.

-¿Te crees mucho porque tienes novio no?- el niño ya no sabía que contestarle, por eso no la soportaba, cuando se trataba de pelear siempre le ganaba.

-Eso no tiene nada que ver, yo lo digo porque se les acaba el tiempo, y a pesar de que creo que Wally es un idiota se trata de la felicidad de mi hermana, y aunque es una envidiosa con sus simios arcoíris, ya sabes, es la única que tengo- se encogió de hombros- sería triste si jamás se dicen nada.

-Al final no es como que tú o yo podamos hacer nada- se defendió.

-Me agradas Joey- le dijo brincando alrededor del niño- a veces eres una piedra en el zapato, pero el resto del tiempo estas bien, ya sabes para ser un chico, ni siquiera eres demasiado asqueroso, además le trajiste flores ¿no? Las vi por la ventana, a mí nunca me han dado flores.

-Pues pídeselas a tu novio- le dijo molesto e incómodo, no quería agradarle a una loca como Mushi.

-Él solo sabe de arena- le dijo quitándole importancia- juro que si me vuelve a regalar una sola conchita más- dijo algo exasperada- en fin, no es Danny el problema ahora ¿quieres jugar conmigo? Es la hora del té de mis simios.

-Siempre vienes a molestar a Dos ¿por qué no lo estás haciendo?

-Está triste desde que se fue Cinco- puso cara de aflicción- hasta yo la extraño, así que le daré unos días de descanso, aun no lo perdono, entonces ¿jugamos?

-Ni loco, los niños no tomamos el té- se dio vuelta para seguir su camino pero ella lo jaló con una fuerza descomunal y comenzó a arrastrarlo hacia el balcón.

-Dije que vamos a jugar, y si te niegas le diré a Kuki que me empujaste y ella te odiará, así que mejor acepta por las buenas- el chico accedió, no se sentía con ganas de causarle un disgusto más a la japonesa.

Joey y Mushi no habían empezado con el pie derecho, dado que se conocían casi desde que nacieron sabían lo bastante del otro para molestarse mutuamente y hacerse rabiar; pasaría mucho tiempo antes de que pudieran llamarse realmente amigos; al final tanto tiempo juntos mientras sus hermanos salvaban al mundo los habían hecho tolerarse y poco a poco caerse bien. El niño conocía a la verdadera Mushi Kiut, sabía que aunque físicamente se parecía a su hermana mayor eran muy diferentes en cuanto a personalidades, la menor era orgullosa, caprichosa y manipuladora y de alguna forma que a su corta edad no comprendía, eso le gustaba.

Unos golpes se escucharon en la puerta mientras Joey seguía recordando ese día en especial, al estar perdido en sus recuerdos no se dio cuenta hasta que un fuerte golpe le advirtió que alguien había hecho un hoyo en su puerta de bloques, otra vez.

-Te traje la cena- escuchó que le decía una voz femenina, atrayéndolo al presente- hay pizza de frijoles con chorizo, tu favorita- le mostró la charola donde había cuatro rebanadas y un vaso de soda- si no te las traía T iba a terminárselas- Mushi le dedicó una sonrisa.

-Gracias- le dijo sentándose algo avergonzado por haber sido atrapado pensando en las Kiut.

-¿Me dirás que tienes? Se sentó a su lado mientras el niño comenzaba a comer con apetito- y no me mientas porque sabes que te conozco muy bien- lo miró seriamente.

-Pareces mi madre- le dijo con fastidio.

-¿Me estas llamando vieja?- le inquirió entrecerrando sus pequeños ojos.

-Rayos, no Mushi- le dijo antes de que la niña empezara a destruir cosas- sólo es un decir, no tengo nada grave, sólo que los extrañaba, al antiguo Sector V- confesó.

-Supongo que hoy fue divertido, como antes- le dijo ella- ¿aun te gusta mi hermana?- ser directa era lo que mejor se le daba.

-No de esa forma- se encogió de hombros- pero es como mi hermana mayor, además de mi ex líder. Pero ya sabes, lamento que Wally siga siendo un bruto- se ganó una carcajada por parte de su amiga.

-Si bueno, eso nunca va a cambiar- suspiró y observó alrededor mientras el rubio seguía comiendo- me preocupa un poco sabes, que ella recuerde- Joey la miró a los ojos y bajó la rebanada que estaba comiendo, se le había ido el apetito.

-Si recuerdan, sería bueno escuchar la defensa de mi hermano y luego yo mismo le patearé el trasero.

-Déjame algo, aún no olvido ese día- ambos se quedaron serios hundidos en sus recuerdos.

-Escuché que obtuviste el papel de Dorothy en la obra de tu clase- le dijo después de un rato.

-Pues claro, los dejé impresionados con mi actuación- le dijo con seguridad.

-Eso o nadie podía creer que los zapatos rojos que te hizo T de verdad volaran- la niña sonrió- eso de ser menor que tú apesta, siempre me pierdo de todo- puso mala cara y devoró lo que quedaba de pizza.

-Pero podrás verme en el estreno ¿o no piensas asistir? En mi recital del año pasado…

-Estaré allí- dijo molesto al recordar que el año anterior le habían dado paperas y no había podido salir en semanas, la niña le sonrió dulcemente- y bueno como te esforzaste por verte linda y dulce cuando eres todo lo contrario creo que ya puedo dártelo.

-¡Pero si soy un querubín!- le dijo e inmediatamente comenzó a reír mientras el chico se levantaba y buscaba algo debajo de su cama.

-Ya no puedes quejarte que nadie te ha dado flores, niña tonta- le dijo dándole un florero con cuatro tulipanes, todo hecho de piezas lego, la niña se quedó absorta y con las pupilas dilatadas, le sonrió con alegría.

-Son lindísimas- le dijo agarrándolas visiblemente emocionada mientras el niño sentía el rubor subir a sus mejillas.

-Supongo- le dijo algo incómodo mientras la veía levantarse y poner el regalo sobre una cómoda, esperaba que no le diera un abrazo demasiado efusivo o algo así.

-¡Banzai!- gritó la niña mientras se lanzaba contra él rodando ambos de la cama al suelo. Los otros tres miembros restantes entraron corriendo puesto que habían escuchado parte de la conversación, estaban preocupados por el miembro más joven.

-¡Yo también juego!- gritó Sonia lanzándose sobre ellos.

-¡Jerónimo!- gritó el líder.

-¡Allí les voy!- agregó T cayéndoles encima.

Así pasaron la noche, riendo, jugando y disfrutando de su juventud.