Hey! ¿cómo están? Espero que muy bien, perdón por la demora, como disculpa este capítulo es largo :3

*Personajes propiedad de Tom Warburton


Operación Á.R.T.I.C.O.

Amigos

Rastrean

Tiranía

Infame que

Captura cadetes y

Obstruye investigación


─Y así fue más o menos como decidimos unirnos a KND─ terminó Joey.

─Nos reclutaron casi de inmediato para comenzar nuestro entrenamiento, el Sector V tenía sus meses contados─ agregó Mushi mientras todos asentían perdidos en sus pensamientos o intentando recordarlo.

─No quiero sonar como un adulto─ intervino Abby después de un rato─ pero quizás deberíamos irnos a dormir.

─Pero mira qué hora es─ se asustó Dos al ver el reloj del Gato Félix que aún colgaba de una pared─ mañana no nos vamos a parar.

Los adolescentes comenzaron a acomodar las cobijas y almohadas que les habían prestados sus hermanos mientras los niños se retiraban a dormir a sus respectivas habitaciones, también ellos querían estar descansados para la misión que les esperaba.

Unos cuarenta minutos después Uno se cansó de contar ovejas para intentar dormir y se levantó con mucho cuidado de no despertar a ninguno de sus compañeros, una vez en el pasillo se las arregló para colarse en el cuarto de mando donde había dejado una copia de los expedientes de los cadetes raptados; se entretuvo un rato checándolos de nuevo y repasando el plan.

─ ¿No vas a dormir?- Cinco apareció detrás de él con un vaso de soda.

─Sabes que siempre me pongo ansioso antes de una misión. Tengo una responsabilidad con mi público, siento que cada vez hay más preguntas que respuestas.

─Bueno, pero ya no estamos solos en esto, has reunido al equipo y siempre he dicho que cinco cabezas piensan mejor que una, nene─ el chico le sonrió.

─Tienes razón Cinco, ahora que estamos juntos de nuevo me siento más tranquilo─ ambos permanecieron callados unos minutos y luego él retomó la plática─ hay algo que quiero preguntarte desde hace unos días.

─Dispara nene─ le apremió ella.

─Sé que no sabes nada de lo que ocurrió entre Tres y Cuatro pero dime ¿qué ocurrió entre tú y Dos? ─la morena escupió el líquido que bebía y empezó a toser.

─¿Q-qué? ─ preguntó aun jalando aire con dificultad.

─Son mis mejores amigos Cinco, sé que algo pasó, ahora quiero saber cómo es que cambió a Cree por ti.

─No cambió a nadie.

─Quiero detalles soldado─ la miró fijamente─ él estaba locamente enamorado de Cree ¿cómo es que ahora va tras su hermana?

─¿Y cómo voy a saberlo?

─Ni siquiera te sorprende y tampoco parece molestarte ¿pasó algo? Te juro que no voy a reírme ni a molestarte─ la morena se quedó callada unos minutos y luego suspiro.

─Nunca he hablado de esto pero… cuando te fuiste nos acercamos un poco y ya─ le dijo incomoda─ supongo que estábamos cerca de la adolescencia, y ya, no necesitas saber más cosas.

─¿Se acercaron en qué sentido?

─Eso no es tu asunto.

─Cinco ¿no lo entiendes? No te pregunto para molestar, es que… me hubiera gustado estar presente para verlos crecer─ su mirada mostró tristeza─ cuando estaba en el espacio muchas veces me pregunté si Cuatro ya se habría animado a hablar con Tres o algún otro chico lo habría hecho enojar. Ahora cuando los veo me alegro de tener otra oportunidad de verlos, pero a la vez me pregunto si en serio jamás se dijeron nada─ suspiró─ sé que de alguna forma reservada te gustaba Dos─ la morena iba a protestar─ fui su líder y aunque tengo muchos defectos sé que conozco a mi equipo a la perfección, no lo tratabas de la misma forma que a Wally o a mí y no digas que sólo era tu amigo porque nosotros también lo somos. Lo querías Cinco, a tu manera pero lo querías. Ni siquiera diré que del mismo modo que Mauricio pero…

─Suficiente Uno─ le atajó ella─ lo entiendo─ dio un largo trago a su soda y se sentó en una de las sillas giratorias─ en algún momento él dejó de preguntar tanto por Cree y no sé, quizás a ambos nos dolió tu partida, bueno a los cuatro pero Tres y Cuatro se tenían el uno al otro y Dos y yo… nos teníamos mutuamente. No me siento cómoda hablando de esto, eso pasó siendo niños y no había vuelto a pensar en eso hasta ahora, él ni siquiera lo recuerda─ volvió a tomarle a la soda─ ¿te estás vengando por lo que te dije aquella vez sobre Tres?

─Lo hace de forma subconsciente, igual que Tres y Cuatro se sienten atraídos, además tú si recuerdas─ el inglés ignoró el último comentario.

─Sí, pero yo no podía hacer nada porque iba en contra del papel que me ha tocado jugar, por eso decidí hacer como que nunca pasó. Uno, ahora mismo sólo me interesa la misión, ni siquiera sabemos cómo va a terminar esto.

Una repentina sacudida los puso alerta y las explosiones que le siguieron terminaron por confirmar lo que las alarmas habían comenzado a anunciar ¡Un intruso! Sólo bastó que intercambiaran un par de miradas antes de salir corriendo entre el humo y los rociadores de agua con dirección al lugar donde estaba el resto del equipo.

Dos, Tres y Cuatro veían con horror entre mojados y empolvados como la punta de una nave había atravesado el techo y no cesaba de empujar para intentar entrar por completo. Cuando el hueco fue más grande, de ella bajaron tres hombres con cascos y capas; cuando reconocieron el perímetro extendieron una alfombra roja e hicieron una reverencia cuando un niño larguirucho y de cabello color paja, pecas, una corona y una capa de terciopelo bajó con las manos tras la espalda.

─¡Arrodíllense ante el Rey Dunas! ─pregonaron los hombres a coro.

─¿Y esos fantoches?- Wallabee comenzó a tronarse los dedos, por alguna extraña razón le daban mala espina.

─Yo que sé─ se excusó Dos─ a mí me borraron la memoria.

─Oye yo como que te conozco─ Kuki lo miró con los ojos entrecerrados─ ¿no eres el acosador de mi hermanita?- la chica recordó que hacía unos años ese niño iba a buscar a Mushi y ella siempre se negaba a salir.

─Vaya, vaya, pero si es mi hermosa Reina ¿qué haces por estos lares?

─¿Qué es un lar?- le preguntó Cuatro a Dos mientras este se encogía de hombros.

─Yo no soy Reina de nada─ la chica se quedó pensativa─ ese apodo está un poco sobrevalorado aunque no deja de sonar lindo, además ¿no estabas loquito por Mushi?

─Todos saben que siempre has sido tu─ caminó hacia ella con decisión─ si puse los ojos en tu hermana fue porque pensé que el amor que te profesaba tu caballero era verdadero─ le dedicó una mirada de odio al Güero─ pensé que sería capaz de pelear con gigantes por tu corazón, pero ya vi que no. Le bastó cumplir 13 años para ir de taberna en taberna buscando hermosas damiselas en vez de quedarse con su Dulcinea.

─Creo que a alguien se le zafó un tornillo─ negó Memo con la cabeza.

─Oye ¿me estás hablando a mí?- le contestó Wally enojado─ yo ni siquiera te conozco y ya me estás molestando.

─¡Calla bellaco!- gritaron los tres guardias interponiéndose entre el Rey Dunas y Cuatro.

─Y entonces bella Reina ¿aceptarías ir por un helado?- la tomó de la mano cubierta por la pijama de simios arcoíris que traía puesta─ o al cine o a donde tú quieras, estoy abierto a sugerencias.

─Bueno yo─ la niña se sentía incomoda, no quería salir con el niño porque aparte de la edad él había sido alguna clase de pretendiente de su hermana ─ ¿cómo dijiste que te llamabas?

─Mis súbditos me conocen como el Rey Dunas pero tú puedes llamarme Danny─ la chica lo miró y recordó la historia que les había contado Joey, si no mal recordaba ese niño había sido novio de Mushi─ ¿entonces aceptas?

Varios proyectiles fabricados de legos y en forma de flechas le dieron a Danny de lleno en el rostro haciéndolo soltar a Kuki y retroceder tallándose los ojos.

─¡Pon las manos lejos de esa chica, ahora!- le gritó 43 con una pistola que arrojaba esos proyectiles que él mismo había fabricado.

─¡De nuevo tú!- gritó Danny con ira─ ¡Tú y tu maldito hermano siempre arruinan todo, como los odio!- miró a los australianos con ira─ vamos mi Reina, estabas a punto de─ al girarse a ver a Kuki se encontró con el cañón de un arma que le apuntaba en la frente; Mushi le apuntaba con una bazuca lanza queso y una mirada de furia.

─Eres un idiota ¡no puedes coquetear con mi hermana! Maldito enfermo.

─¿Me dispararas "Mush"? ─había usado su tono más seductor─ ambos sabemos que nunca has sido capaz de dispararme.

─Pero yo si─ 43 se había acercado sin dejar de apuntarle─ ¿te muestro la salida como siempre?

─ ¡Guardias!- gritó Danny, pero en cuanto los adultos dieron un par de pasos unos yoyos se enredaron en sus cuerpos haciéndolos tropezar. Ochenta y cuatro apareció de entre las sombras con una mirada seria.

─Quiero que entiendas de una vez por todas que odio a los intrusos en mi base, y sobre todo, te odio a ti. Ríndete de una vez y lárguense─ les dijo molesto jugando con otro yoyo y sin dejar de ver al niño.

─¡Nunca!- gritaron los hombres a coro y se giraron blandiendo su espada hacia Wally.

─¡Oye! Cuidado con ese juguete─ le espetó Wally que no terminaba de entender que pasaba.

─ ¡Defiéndete! ─le gritó Danny atacando al muchacho de pronto─ ¡aquí y ahora hay que resolver esto!

─¡¿Y con qué?!- le espetó el australiano esquivando el golpe por pura suerte─ y resolver qué, ni siquiera te conozco.

─¡Wally!- Joey le lanzó una espada que acababa de armar con algunas municiones de su arma y siguió luchando contra otro de los primos que se acababa de liberar de los yoyos; 84 y 34 hacía los mismo. El mayor de los Torres atrapó el arma y se dispuso a encarar al niño ese que le hacía despertar alguna clase de odio arraigado en él.

Mientras tanto Miguel y Abby miraban todo desde detrás de la puerta que daba al pasillo; Sonia y Tommy los habían interceptado.

─Sólo es el Rey Dunas─ Uno le quitó importancia al asunto─ Cuatro siempre se encargaba de él.

─Temo que es algo más─ les dijo la rubia en un susurro─ T y yo llevamos un tiempo sospechando que Danny se ha aliado con los Adultos ahora que sus primos juegan en las ligas mayores. He escuchado rumores de otros sectores donde sus rivales menores de trece han caído al servicio de Padre, o quien sea que mande ahora.

─Miren─ T les mostró que en la pantalla de la Tablet que sostenía se veían varios puntos rojos moviéndose en el cuarto─ hay más adentro de la nave, ellos sólo son un distractor.

─¡Basta!-gritó Danny al ser desarmado─ No voy a ser derrotado de nuevo, y menos por ti─ en ese momento una de las paredes cayó ante el disparo de un cañón y Barba pegajosa seguido por su tropa hicieron acto de presencia, seguidos por Mamá y Papá rompe todo.

─Rayos─ exclamo Sonia sacando goma de mascar lanza humo y lanzándola por la puerta intuyendo que serían descubiertos en cualquier momento; Tommy comenzó a configurar algo en la tableta─ no podemos permitir que los vean aquí, aún es pronto. Vamos a sacar a esos tres de allí, mientras sigan la ruta que la tableta les marcará, vallan al N.A.V.I.P.U.E.R.T.O. y sigan con el plan. Deben llegar a la Base del Ártico, en cuanto podamos nosotros visitaremos a los sectores; Tommy les dio la tableta─ ¡Por los Chicos del Barrio!- gritó antes de lanzarse por el pasillo seguida por T hacia la acción.

Cinco y Uno eran incapaces de ver lo que ocurría adentro debido al humo, sólo escuchaban golpes y gritos venir de allí. Un par de minutos después tres adolescentes entraron a trastabillones por la puerta tosiendo y tallándose los ojos. A la morena y el inglés les bastó una mirada para ponerse de acuerdo, ella tomó de la mano a los chicos mientras él hacía lo mismo con Kuki y comenzaron a arrastrarlos por el pasillo, siguiendo el trayecto que la tableta les indicaba entre los elaborados túneles que componían la base; intentaban dejar lejos todo el alboroto.

─¿Qué ocurre allí? ─logró articular Memo con el semblante pálido mientras caminaba intentando no tropezar.

─Villanos─ le dijo Cinco resoplando y con todos los sentidos alerta.

─Pero… ¿no deberíamos ayudarlos? ─Kuki reflejaba el miedo en su semblante y voz.

─No podemos dejar que Barba pegajosa nos vea aquí y menos los demás infiltrados, el Rey Dunas no me preocupa tanto pero no puedo decir lo mismo de los otros.

─Podemos vencerlos, así como lo hicimos con las máquinas y los tiburones─ agregó Wally─ somos bastantes.

─No─ le atajó Uno agachándose para caber por un túnel que a lo mucho tenía 1.50 de altura─ los villanos son adultos que odian a los niños y su objetivo en la vida es hacerles la vida imposible, pero entre ellos hay algunos que lo han tomado personal con ciertos niños como Excusator, él no solía molestar a más niños que nosotros, te tomó como su némesis─ una sonrisa se abrió paso entre la preocupación que le embargaba─ aunque sea un villano no corremos riesgo de que abra la boca, nadie le creería, te ve en tu hermano desde años; por eso fue que 84 lo sugirió. Si solo fuera Barba pegajosa Cinco lo habría vencido sin contratiempos, pero ahora hay que permanecer ocultos o le traeríamos problemas a la organización. Espero de todo corazón que Padre aun no lo sepa, ustedes no son rival para él así como están.

─¿Quién es Padre?- preguntó Kuki caminando lo más rápido que podía medio agachada para caber por el túnel.

─Nuestra peor pesadilla tengamos la edad que tengamos─ le dijo Cinco al tiempo que unos gritos bestiales comenzaban a oírse y ellos, asustados, se apresuraban a poner distancia.

─Parece que nuestra pequeña Sonia intervino─ dijo Uno en medio de un escalofrío al recordar y ayudando a Kuki a salir del túnel hacia el N.A.V. .E.R.T.O. ─ no tenemos mucho tiempo, suban al S.C.A.M.P.E.R. ─ se giró a ayudar a los demás y les señaló hacia donde correr─ ¡Ahora! ─les gritó al verlos paralizados y acomodó la tableta en el panel para restablecer la energía eléctrica en el área.

"¡Alerta! El despegue iniciará en 60 segundos y las salidas de emergencia serán bloqueadas" ─se escuchó que decía la computadora y las luces se encendieron, los chicos reaccionaron y corrieron hacia la nave que habían estado renovando.

─Dos, tú eres el piloto─ le dijo Uno señalando la silla de oficina empotrada frente a los controles de mando─ Tres y Cuatro encárguense de las armas─ les señaló una hamaca que colgaba frente a un viejo televisor que había desechado el padre de Kuki, frente a él estaba un trozo de madera empotrado con dos viejos controles de consolas conectados al aparato─ Cinco tú estate atenta del radar─ ella hizo una pose militar y se sentó en una antigua mecedora desde donde encendió el radar, lo único de la nave que servía sin que esta se pusiera en marcha─ yo voy a dirigirlos ¡porque soy bárbaro! ─gritó el inglés sentándose en un sofá rojo que habían encontrado en las ventas de garaje de los vecinos.

─Oye Uno─ Dos se giró a verlo─ ¿Seguro que yo sé manejar esto? Porque la verdad mi mamá no me deja ni bajarle los seguros al auto, le pone el seguro de niños aún.

─ ¿Esto va a ser como Resident Evil o como Mario Kart?- preguntó Kuki emocionada tomando el control que le correspondía.

─ ¿Por qué ella y yo tenemos que estar tan juntos? Tú tienes un sillón para ti solo, no se vale.

─La verdad es que yo odiaba estar sentada allí─ Cinco tenía los brazos cruzados─ no me gusta ser la líder, me pierdo de la acción.

─¡Yo no sé manejar esto! ─volvió a decir Memo medio histérico al seguir escuchando la cuenta regresiva.

─¡Yo quiero un sillón para mí solo! ─gritó Cuatro intentando poner espacio entre una emocionada Kuki y él.

─Yo espero que no sea muy King of Fighters─ dijo la asiática pensativa─ no se me dan tan bien los juegos de pelea.

─¡Silencio! ─gritó Uno exasperado─ o sea hello, estamos en un caso de vida o muerte y salen con sus tonterías─ una explosión hizo que el S.C.A.M.P.E.R. se sacudiera de un lado a otro.

─Uno, están bombardeando la puerta de entrada─ le dijo Cinco accediendo desde el radar a las cámaras posteriores de la nave.

─¡Dos, sácanos de aquí ahora! ─le gritó Uno acercándose a los radares de Cinco para ver la situación a detalle.

Memo se giró aterrado a ver los controles que distaban mucho de parecer a cualquiera que hubiera visto. Sólo veía palancas de auto, piezas de lego, corcholatas, un trozo de manubrio de bicicleta y más basura.

─Ok… puedo hacerlo, debe ser fácil si dicen que yo era tan cool de niño─ dijo en voz alto intentando armarse de un valor que no sentía.

─¡Sólo hazlo! ─le gritó Uno mientras más cañonazos se escuchaban contra la puerta.

─Puedes hacerlo Memo─ intervino Abby con los nervios de hierro─ te he visto hacerlo millones de veces, puedes pilotear cualquier cosa y estoy segura que eso sigue allí, la máquina te quitó los recuerdos, no las habilidades─ Memo asintió algo más confiado y volvió a respirar y cerró los ojos intentando ponerse en contacto con su piloto interno, estiró una mano y subió una palanca que hizo que luces verdes se prendieran en el tablero; luego presionó unas corcholatas y movió algunas piezas lego que hicieron que el motor empezara a rugir y las armas de Tres y Cuatro encendieron.

─ ¿Esta cosa tiene cinturón de seguridad? Porque quizás explotemos antes de despegar─ Dos apretaba y jalaba palancas por inercia cuando la nave avanzó y la puerta frente a ellos comenzó a abrirse. Memo tomó el manubrio─ Despegando, al infinito y más allá─ la nave comenzó a vibrar y él empezó a sentir una sensación en el estómago que no conocía, pero le encantaba.

Justo cuando empezaban a tomar velocidad la puerta detrás de ellos cedió dejando pasar a mamá y papá rompe todo.

─ ¡Tenemos compañía! ─gritó Cinco.

─Tres y Cuatro hagan lo suyo─ les ordenó Uno.

─ ¿Sólo apunto y ya?- preguntó Cuatro nervioso.

─Adiós misiles─ decía la asiática mientras disparaba.

─ ¡Sólo haz lo que ella hace! ─gritó Uno exasperado por la torpeza de su equipo─ siempre han sido un buen equipo, sólo tienen que recordarlo.

La nave tembló violentamente al despegar y los proyectiles de Mamá y Papá rompe todo intentaban alcanzarlos. Cinco intentó activar los escudos pero aún no tenían suficiente energía.

─ ¡Necesitamos el turbo Dos! ─gritó Uno al salir disparado de su asiento al recibir el impacto de uno de los proyectiles.

─ ¡Deja de presionarme! ─gritó un histérico castaño─ si es tan fácil ven y hazlo tú.

─ ¡Le di!- gritó Tres eufórica.

─ ¡No te distraigas tonta!- le gritó Cuatro al ver que más enemigos, los piratas, se aproximaban en su barco.

─ ¡Agárrense de donde puedan!- gritó Dos al encontrar cómo activar el turbo y accionarlo. En un abrir y cerrar de ojos se habían alejado de todos los problemas.

─Los perdimos─ exclamó Cinco al revisar el radar después de unos minutos─ Lugar del destino, el ártico.

─Que bueno que empacamos chamarras y subimos todo antes de cenar─ Cuatro soltó el aire.

─¿Y al menos tienes un plan Uno? ─Cinco se giró a ver a su amigo.

─Lo sabrán cuando aterricemos, no coman ansias.

─¿Y se supone que eso también lo tengo que hacer yo? ─Memo le hizo un puchero.

Tres horas después Dos aterrizaba con éxito contra uno de los iglús de control de la Base del ártico. Tras algunos tropiezos, los chicos bajaron enfundados en botas, chamarras, guantes y gorros. Cada uno llevaba una pequeña mochila con herramientas que bien podrían servir de armas si las cosas se ponían feas.

─Manténganse alerta─ les dijo Cinco al verlos a todos abajo─ se supone que la base está abandonada pero no podemos confiarnos.

─Esperen─ les atajó Memo caminando entre la nieve con dificultad─ ya medio entendimos eso de los Chicos del Barrio, pero ¿qué hacemos aquí si la base está vacía?

─La hermana de Kuki dijo que aquí estaba la academia ¿no?- intervino Cuatro luchando por no quedarse atrapado en la nieve─ y que nosotros dimos clases o algo así, pero ¿qué hacemos aquí sí está vacío?

─Así es genio─ le dijo Cinco ayudando a Kuki a caminar─ aquí se les enseña a los niños a pelear y… Uno─ se giró a verlo alarmada─ ¿piensas entrenarlos aquí? El líder no va a permitirlo, una cosa es que te hayan permitido reunir al quipo y otra muy distinta es entrenarlos en esta base.

─Está vacía Cinco, la Base Lunar no tiene comunicación con el ártico desde que fue desalojado─ pensé en matar dos pájaros de un tiro, investigar el lugar y entrenar a mis elementos.

─ ¿Y si es una trampa? No es la primera vez que hacemos algo tan arriesgado pero no en estas condiciones Uno, no van a pelear con Excusator, lo que sea que se está llevando a los cadetes no es cosa de juego.

─Eso lo sé Cinco y por eso lo hago, la organización le quitó los recuerdos y yo les daré sus habilidades.

─Ni siquiera sabes si eso quieren. Uno, ellos se retiraron, tenían una vida normal.

─Los retiraron Cinco, no pudieron elegir…

─ A mí no me molestaría aprender un par de cosas─ agregó Kuki─ dejar de depender de mi hermana menor.

─ ¿Y allí también enseñan a volar?- preguntó Memo─ porque no planeo sentir que me muero cada que me suba a esa cosa.

─Yo no tengo nada mejor que hacer─ Cuatro se encogió de hombros mientras topaban con la entrada lateral de la base.

─ ¡Que puertota! ─exclamó Kuki.

─ ¿Y cómo entramos?- Dos no dejaba de temblar debido al frio.

─Hasta donde sé esta puerta solo abre con un código y el nuestro caducó hace un par de años.

─Por eso eres mi segunda al mando ¿no Cinco?- le dijo con una sonrisa de autosuficiencia─ Fanny no tiene la clave y 587 no me la proporcionaría, pero nuestra antigua 362 me ayudo a investigar el cifrado de seguridad de la Base y encontramos que curiosamente está basado en un código hexadecimal que la antigua 11 estaba desarrollando para KND─ Cinco ensanchó su sonrisa.

─Sabes nene, creo que a veces tienes demasiado fe en mí.

─Les confiaría mi vida─ le contestó su líder.

─Si, ya me di cuenta, le confiaste la de todos a Dos─ se acercó a la caja de comandos que estaba a un costado de la puerta y la examinaba. Uno se puso a su lado quitándose la mochila y dándole una caja de herramientas y una Tablet vieja─ creo que puedo hacerlo, la verdad es que amo destruir algo creado por mi hermana─ la morena soltó una risa jovial y comenzó a usar las herramientas para forzar la caja y poder conectar la tableta a ella.

─Oye Migue─ comenzó Cuatro─ ¿y qué tipo de ejercicios vamos a hacer? Memo se ha puesto en forma pero no creo ya sea capaz de seguirme el paso.

─Prefiero tener mi cerebro en buena forma─ Memo se defendió.

─ ¿Podemos jugar a trepar arboles? ─se preguntó Kuki en voz alta.

─ ¿Ves algún árbol por aquí?- preguntó Güero mientras Memo se aguantaba la risa.

─Pues si KND es tan buena seguro deben tener árboles y ardillas allá adentro.

─Son tan, pero tan desesperantes─ se quejó Uno─ a veces me cuesta creer que los aguantaba a diario.

─La paciencia y tolerancia tiene cambios en la adolescencia─ la morena ya había conectado la tableta y tecleaba rápidamente─ además así los quieres.

Uno se giró a ver a su equipo que ya había comenzado a lanzarse bolas de nieve, sonrió. Cinco tenía razón, no cambiaría a ninguno de ellos por nada.

─Si salimos de esto─ retomó Cinco─ te obligaré a que vayamos a la playa ¿oíste?- un pitido les anuncio que la puerta comenzaba a abrirse. El resto del equipo dejó los juegos y se conglomeró junto a la morena para ver como una gran estancia les daba la bienvenida, estaba vacía salvo por dos computadoras. Entraron sin separarse demasiado.

─¿Es normal que esto parezca película del Santo?- preguntó Cuatro apretando algunos botones sin éxito.

─Cinco y Dos enciendan esas computadoras y accedan a las grabaciones del ataque así como los archivos cifrados de…

─Espera─ le atajó Cinco─ una cosa es abrir una puerta y otra muy distinta es hackear equipo de KND─ se interrumpió al ver que Memo ya estaba abriendo un CPU buscando el problema.

─Ya vi el problema─ les dijo sintiéndose en su elemento─ esto se sobrecalentó pero creo que puedo repararlo si hago un puente a la batería de mi celular pero necesito algunas cosas, una liga, un pedazo de metal de unos 5x10 centímetros, palitos de madera y algo que pegue.

Kuki se quitó la liga del cabello y se la dio al castaño, Wally hizo lo mismo con su cinturón y le dio su hebilla. Abby rebuscó en su mochila y encontró algunos palitos de paleta que puso en la mano del castaño al tiempo que Miguel le daba un paquete de goma de mascar.

Todos encendieron las lámparas de sus teléfonos para alumbrar a Memo que se puso a trabajar enseguida, después de un cuarto de hora unas chispas y luces les anunciaron que las máquinas principales habían encendido.

─ ¡Taran¡─ exclamó cuando las pantallas y luces comenzaron a encender─ en estas cosas si soy bueno.

─Perfecto─ le felicitó Uno─ ahora ayuda a Cinco a acceder a los datos que solicité. Tres y Cuatro vengan conmigo, vamos a explorar.

─No vayan muy lejos, no estamos en condiciones de pelear con nadie y esta vez nadie responderá a nuestras llamadas de auxilio.

─Yo los cuido Cinco, cálmate─ los tres se encaminaron por el pasillo que bajaba a los niveles de la Base.

─¿Y quién va a cuidarte a ti?- susurró ella.

─Yo puedo cuidarte a ti Abby─ le dijo Memo notando que ahora estaban solos.

─Que suerte tengo no─ le dijo con sarcasmo.

Uno, Tres y Cuatro se habían adentrado por los desiertos pasillos buscando los cuartos de entrenamiento del nivel así como los cuartos; se notaba que habían abandonado la Base con prisa.

─Miguel─ empezó Cuatro─ ¿por qué nos elegiste para ser parte de tu equipo?- el chico caminaba con las manos en la chamarra─ Es que… ya sabes tú y Abby… incluso Memo parecen saber lo que hacen mientras que Kuki y yo… no somos de mucha ayuda.

─Cada miembro del equipo es miembro de un todo, así como debemos tener una cabeza con cerebro, ojos y oídos también debe haber piernas y brazos para defendernos; y claro, necesitamos un corazón─ miró a Kuki a través de sus lentes─ Cuando éramos niños, antes de que estuvieras en KND, te metías en muchos problemas Wally y siempre estabas castigado. Acababas de llegar de Australia y se notaba demasiado tu acento, los niños se burlaban porque hablabas muy rápido y no lograban entenderte. Un día choqué contigo por accidente, al igual que ahora llevaba lentes y se me cayeron, tu comenzaste a gritarme y los tomaste, creí que los romperías, yo no soy del tipo peleador si no hay involucrados adultos y la verdad si me dabas miedo. Comencé a tartamudear alguna disculpa mezclada con suplica, y sin más me los diste y seguiste tu camino. Allí me di cuenta que eras un buen chico, en su momento intenté convencer a KND de reclutarte. Cuando yo estuve en aquí en la Academia faltaban elementos, pero por tu carácter tuvieron dudas; sin embargo, nunca me quité la idea de que serías un buen elemento y cuando Abby me buscó y me pidió ayuda para restablecer al Sector inmediatamente pensé en ti.

─¿Cómo estabas tan seguro? Quizás solo me habías agarrado de buenas─ le dijo el chico incómodo.

─¿No adivinas el por qué no rompiste los lentes? O al menos me dejaste un moretón─ el australiano negó con la cabeza─ cuando tartamudeaba, mi acento británico era muy notable. Siempre has odiado que alguien se sienta superior a otra persona odias esas injusticias. Combatimos codo a codo en cientos de misiones y te puedo decir que no eres un mal sujeto, soy una de las personas que más te conocen─ miro a Kuki─ bueno que lo recuerda y metería las manos al fuego por ti. Siempre supe que darías tu vida por defender a los niños de la opresión adulta y mírate, sigues haciéndolo aunque no tengas esos recuerdos.

─No es como que tenga nada mejor que hacer─ le dijo sonrojado.

─¿Y yo Uno?- preguntó Kuki─ ¿cómo es mi historia?

─Habían rechazado tu solicitud dos veces, por eso no querías unirte cuando yo te hablé de ser parte del Sector V─ la chica lo miró con tristeza─ Abby y yo encontramos tu solicitud entre las descartadas, pensaban que eras muy pasiva. Ocurrió que tus padres fueron llamados desde Japón a este país por un asunto de trabajo y tuve la fortuna de conocerte en un evento de Simios… de cosas de colección─ se corrigió apenado─ y pensé en darte una oportunidad, encajaste a la perfección con el equipo cuando al fin logré convencerlos. Tuviste tus contratiempos con Wally sabes, él hablaba muy rápido y raro, bueno con acento y tú hablabas aun peor el inglés, de las cosas más cómicas en mi vida el verlos intentar presentarse, pero al final todos nos hicimos amigos.

─¿Y por qué nos borraron la memoria?- preguntó Kuki─ jamás los habríamos traicionado.

─Eso no lo sé Kuki, pero te aseguro que voy a averiguarlo. Es mejor que volvamos, no hay que preocupar a los otros dos.

─Mira Migue─ le dijo señalando retos de salsa cátsup en una pared─ parece ser que dieron batalla cuando se llevaron a los niños que buscas.

─¿Por qué se los llevarían?- intervino Cuatro─ ellos no irían a traicionar KND ¿o sí?

─Es algún plan retorcido de Padre, aun no termino de entender el motivo exacto del rapto pero tengo sospechas que fue para unirlos a su red de secuaces.

─¿El Padre de quién?- preguntó Kuki tomando una fotografía.

─De los de la Otra Cuadra.

─No vivimos ni remotamente en la misma cuadra- Kuki asintió al comentario del Güero.

─Un villano ¿de acuerdo?─ Miguel se había golpeado la frente en un nuevo tic adquirido y pedía paciencia a las fuerzas del universo─ uno muy malo ─los tres regresaron al centro de máquinas donde se encontraban sus amigos.

─¿Alguna novedad equipo? ─nuestro recorrido indico que esta área de la Base parece estar libre y sólo debemos accionar las cámaras, de esa forma podremos deambular tranquilos. De igual formas las habitaciones de este nivel de la Base no sufrieron daño y pueden ser ocupadas.

─Ya trabajo en eso Migue─ le aseveró Dos que tecleaba como poseso en un computador─ será pan comido, una vez hackie junto al club de robótica las cámaras de la escuela para espiar los vestidores de chicas─ soltó una risa loca que Migue no recordaba haberle oído hacia mucho.

─¡Oye!- gritaron Tres y Cuatro al unísono mientras Cinco detenía sus manos para girarse a mandarle una mirada asesina.

─¿¡Qué!?- se excusó el al notar que a nadie más le daba gracia.

─Ni para que me molesto─ la morena rodó los ojos─ Uno creo que debes ver esto─ le dijo a su amigo volviendo su atención al computador─ encontré las ultimas grabaciones antes de que la luz fuera quitada, al parecer se encriptado y por eso no fueron mandadas a la Base Lunar─ todos miraron por sobre su hombro como en la pantalla aparecían tres niños y cinco niñas haciendo frente con sus armas a un grupo de ninja adolescentes que lanzaron una red por sobre sus cabezas, apresándolos, a todos excepto a una de ellas. La niña era muy pequeña y llevaba su cabello negro en una trenza coronada por un listón, echó a correr por el pasillo en busca de una salida, pero se vio interceptada por un adolescente con camisa estampada quien la sometió contra el piso y la esposó; después de esto la cargo en hombros haciéndole una seña a los demás para que lo siguieran. El video terminó.

─La luz debió cortarse y por eso las cámaras dejaron de grabar─ les dijo Dos.

─Que fea camisa─ agregó Wally.

─No sé, creo que ese chico es un poco lindo─ agregó Kuki.

─¡¿Qué?! Estás loca o qué… ese tipo tiene… sólo mira su camisa.

─Con los jeans correctos no se vería tan mal─ ella se encogió de hombros-.

─Ese tipo es el enemigo, no puede gustarte.

─¿Y por qué no? Solo dije que era lindo, no que me casaría con él.

─Pues eres una tonta si piensas eso del enemigo─ le dijo enojado sin saber muy bien el por qué.

─El tonto es otro─ le sacó la lengua.

─¡Dejen las peleas de pareja para después!- les gritó Cinco─ Uno ¿lo reconoces?

─Es 30 C─ dijo el chico apretando los puños─ ese traidor.

─C tampoco es un número─ Dos los miraba suspicaz─ si mi hermano no puede…

─Ya ves Güero es uno de los buenos, hasta tiene número.

─Y atacó a esa niña solo porque si ¿no? Reacciona Kuki él…

─¡Cállense!- gritó Uno enojado─ ese tipo es un traidor que se volvió contra KND antes de los 13 y casi nos mata en el camino, así que no Tres, no puede parecerte ni remotamente lindo.

─Hasta que alguien me escucha─ Wally se cruzó de brazos─ ya me estas cayendo bien como líder.

─Parece que se unió a los adolescentes─ le expresó la morena─ pero no me cuadra Uno, ellos no secuestran niños, por lo general sólo intentan matarlos, no creo que los secuestren para unirlos a sus filas; los odian.

─¿Y si Padre los usa? Quizás esta vez sea algo tan malvado que no cree que los de la Otra cuadra puedan con ello.

─Ellos y padre no han dado señales de nada en muchos años, ya te lo dije, están vigilados.

─No sería la primera vez que nos engañan. Intenta acceder a los archivos de KND desde esta computadora, busca tecnología que haya sido robada en los últimos años.

─¿Por qué los adultos nos robarían tecnología? ─preguntó ella confusa─ ¿me estas pidiendo que entre ilegalmente a unos archivos Uno? Sabes que esos archivos…

─Sí Cinco, yo sé que tienen a genios malvados para eso, que tu propia hermana ha colaborado para el desarrollo del traje ninjadolescente, pero mis sentidos están alerta.

─Ok jefe, total ya hemos roto miles de reglas en las últimas semanas, entrar a material prohibido quizás sea lo más ligero─ tecleó velozmente─ pero esto es difícil así que voy a necesitar tiempo.

─Tres y Cuatro, vayan por los víveres y el resto del equipaje a la nave, yo voy a arreglar las habitaciones que ocuparemos, no es sensato separarnos demasiado sin haber revisado los 42 niveles de la Base.

─Active las cámaras de la bodega de embarques─ agregó Dos─ podríamos meter allí la nave para no llamar la atención y tenerla vigilada.

─Bien pensado Dos, ve y ayúdalos.

─Yo por qué─ refunfuñó─ hace frio allá afuera y yo ya estoy haciendo mucho.

─O sea hello Dos─ le dijo exasperado─ si Tres y Cuatro tuvieran sus recuerdos quizás me arriesgaría a mandarlos a la nave, pero así como están ni siquiera estoy seguro de dejarlos volver a abordar esa nave.

─ ¡Que grosero eres Miguel!- le dijo la japonesa indignándose─ yo no he visto que tu hagas nada, sólo estas allí parado dándonos órdenes y quejándote de todo─ Cuatro asentía detrás de ella─ además heriste mis sentimientos.

─Ay no inventes Kuki ¿crees que es muy sencillo verlos que no saben ni pilotear una simple nave? Además soy el líder, tomo las mejores decisiones para el bien de este equipo.

─¡Oye! ─intervino Cuatro─ tampoco tienes que gritarle, no es nuestra culpa que nos hayan borrado la memoria, quizás si hubieras estado aquí eso no habría pasado.

─Bájenle a su testosterona─ les interrumpió harta de sus gritos─ voy yo y punto.

─Yo te ayudo Abby─ le dijo Dos corriendo detrás de ella.

─Quizás necesiten ayuda─ agregó Kuki uniéndose a los chicos y seguida por Cuatro y Uno, que no dejaba golpearse la frente.

Esa noche los cinco niños estaban en una gran habitación llena de camas una tras otra que servía para alojar a los reclutas pero que durante ese fin de semana sería ocupada por ellos; al final habían decidido que así sería más seguro.

─Cuéntanos un cuento Miguel─ pidió dos envuelto en una pijama de franela azul cielo con rayas grises.

─No soy tu mamá─ alegó el chico intentando dormir.

─Mi mamá no cuenta cuentos, siempre nos habla de la vida de la tía Gertrudis.

─Sí Uno, cuéntanos algo, siempre me pone nerviosa dormir en otras casas─ Kuki usaba un kigurumi de Simio arcoíris verde─ por favoooor.

─Ay ya pues, había una vez un niño muy guapo que se llamaba Luis Miguel, ahora está gordo y calvo, fin.

─Mejor cuéntanos algo de cuando éramos niños─ apremió Cuatro con una playera naranja de manga larga y pantalón azul de franela.

─Si Uno─ agregó Dos─ cuéntanos de alguna aventura donde yo los haya sacado volando.

─No, no, no, una donde hayamos peleado con algo lindo y esponjoso- abrazaba un Simio Arcoíris "Pijamada".

─Mejor una donde hayamos pateado a muchos villanos─ agregó Cuatro.

─A ver, a ver es mi historia así que yo elijo cual contar─ les dijo Uno poniendo orden en sus extasiados amigos mientras la morena sonreía─ ya sé cuál, esta es buena y además tiene una moraleja, ese día el bueno de Cuatro, sí tu Güero, nos informó de un peligroso cargamento que transportaban los adultos, nuestra sorpresa fue grande al descubrir que eran pianos…

Cinco observaba a sus amigos envueltos entre las cobijas atentos a las palabras de su líder, Kuki soltaba grititos de miedo en los momentos de terror, Memo se había escondido y sólo podía verle los ojos mientras Cuatro estaba a punto de saltar en la cama al escuchar como planeaban deshacerse de esos artefactos del demonio. ¿Quién iba a decir que esos grandulones que hace unos meses ni siquiera se dirigían la palabra iban a cumplir su promesa de nunca crecer?

Al otro día, Uno ya los tenía en formación haciendo estiramientos en lo que había sido el gimnasio de la Base. Había comenzado a explicarles que había dividido la estancia en distintos módulos a los cuales cambiarían cada cierto tiempo; en cada uno de ellos les enseñaría algo nuevo.

─Mañana nos enfocaremos en la elaboración de armamento e historia de la villanía, pero hoy necesito enseñarles a defenderse─ agregó Uno─ Vamos a iniciar el lanzamiento de proyectiles, deben esquivarlos y llegar hasta la X que está del otro lado, Cinco los lanzará─ la morena estaba montada en un robot gigante que sostenía un cañón─ y si los derriban se regresan a formar en la fila y el que sigue, vas tu primero Dos.

─¿Yo? ─preguntó Memo─ ¿no deberías hacerlo tú y mostrarme cómo?

─¡Obvio no! Yo ya se hacerlo ¡Cuando quieras Cinco!

─¡A la orden! ─gritó Cinco apuntando al chico y lanzándole pelotas de golf, enseguida el castaño empezó a correr sin poder evitar que varias le golpearan.

─¡Animo Dos!- gritó Uno para infundirle ánimos, pero entonces las pelotas cambiaron por sándwiches de peperoni, el chico atrapó uno y comenzó a comérselo─ ¡No! ¡Vuelve a la fila ahora Dos! ─el castaño recogió más sándwiches y regresó a la fila, comiendo─ Sigues tú Tres, no me decepciones.

─Me esforzaré─ la chica comenzó a correr esquivando gatos de peluche con piruetas de gimnasia, luego fueron proyectiles de dulces que si bien la golpearon no lograron derribarla. Al final, no sin cierto esfuerzo, esquivó frisbees en forma de aparato dental.

─¡Muy bien Tres!- gritó Cinco─ esa es mi chica.

─Que fácil─ Cuatro no paraba de hacer estiramientos en una playera sin mangas color blanco y un pans negro─ si ella pudo yo también ¡Dale Abby! ─el australiano echó a correr mientras Cinco le lanzaba rollos de papel que él esquivaba en zig─zag-. Luego pasó a ser atacado por espárragos y casi llegaba con Kuki cuando u n chorro de agua lanzó contra la pared.

─¡Ojos al frente! ─le gritó Uno─ regresa a la fila soldado.

Una hora después Dos lograba llegar por fin a la marca de la X bañado en una sustancia verde y viscosa, con la nariz hinchada debido a los múltiples pelotazos, sin un zapato y más cansado que nunca en su vida. Cuatro había logrado alcanzar la marca unos minutos antes y aún seguía tirado en el suelo bañado en sudor, con los brazos llenos de rasguños de gatos, resoplaba trabajosamente y tenía pedazos de papel en el cabello.

─Muy buen trabajo equipo─ les elogió Uno─ no fue tan difícil ¿cierto? Es mejor que pasemos al siguiente modulo.

─Tardaron años─ protestó Kuki sentada junto a Wally─ me leí como diez fics esperándolos, por cierto Memo, gracias por activarnos WiFi─ Memo se había tirado del otro lado de Cuatro y sólo atinó a levantar un pulgar.

Diez minutos después Cinco les explicaba la forma correcta de golpear los sacos de box caracterizados de villanos que estaban distribuidos alrededor del gimnasio; sobra decir que Cuatro gozó con esta demostración.

Después del box Uno le pidió a Kuki que les mostrara a todos algunas patadas y técnicas de karate a lo que ella aceptó gustosa. Para finalizar el día Uno tenía el evento indicado para subir la moral del equipo puesto que Dos se veía cabizbajo, las peleas no eran lo suyo.

─A ver chicos ¿qué les parece una pelea uno a uno? Dos y Cinco ¿qué tal si empiezan ustedes?

─¡¿Qué?! ─se escandalizó el castaño─ p-pero ¿por qué pelearíamos? Somos del mismo bando y eso─ dijo aterrado al ver que la morena ya se había metido en el área marcada como cuadrilátero.

─Porque nunca sabes cuándo una novia loca podría ponerte un casco para novios y licuarte los sesos, ahora entra allí─ le ordenó Uno.

Cinco comenzó a lanzar patadas a la cara del chico en cuanto este entró al ring, a pesar de que el castaño era más alto que ella. Memo solo intentaba esquivar los ataques ya que no quería pegarle a su amiga.

─Deja de esquivar y atácame─ la morena se barrió por debajo de él y lo tiró, él desde el suelo logró apoyarse en sus manos y lanzarle una patada a la morena que apenas iba poniéndose de pie, haciéndola caer.

─Ya estuvo no─ le dijo el chico sorprendido de sí mismo. Abby se puso de pie enseguida y comenzó a lanzar golpes y patadas que el chico esquivaba o bloqueaba, incluso logró dar un par de puñetazos que abrieron la guardia de la morena; al final, el castaño terminó tirado con el tenis de su amiga en el estómago.

─Tienes buenos movimientos, pero número Cinco es la mejor nene─ ella le tendió una mano para ayudarlo a ponerse de pie─ pero podemos pulirte─ terminó por guiñarle un ojo haciéndolo sonrojarse.

─Tres y Cuatro, su turno─ Uno se veía complacido de ver que sus agentes seguían teniendo buenos movimientos a pesar del tiempo. Kuki y Wally entraron al ring.

─Prometo no ser duro contigo─ aseveró Cuatro tranquilo.

─Cuida de mi─ le contestó ella risueña con los brazos detrás.


*Transmisión interrumpida*